1963•El arquitecto ecuatoriano-francés Iván Denis Zaldumbide (FAU UCV, reválida promoción 12C / 1963) concluye el diseño y construcción de la Quinta Samambaya, su residencia familiar, ubicada en la Calle Los Guamos, Los Guayabitos, Caracas, Municipio Baruta.
La vivienda de 800 m2 de construcción, levantada en un bosque tropical lluvioso de 5 hectáreas, tiene planta en L. En uno de sus brazos se ubicaron los dormitorios, baños y vestier. En el otro brazo, las áreas sociales: cocina-pantry, comedor principal. En un nivel por debajo, las áreas de servicio. Entre ambos pisos, a medio nivel se desarrolla el salón principal.
La disposición de sus cerramientos, acristalados en muchos casos, permite establecer desde casi todos los ambientes, visuales hacia los jardines y su cuidado paisajismo o, a la distancia, con El Ávila,
El sistema estructural es de pórticos construidos con columnas de concreto armado y las losas de la cubierta son reticulares, habiéndose utilizado cajetones plásticos como encofrado, dándole un acabado liso para dejarlo a la vista.
La quinta fue ampliada por su propietario el arquitecto Denis Zaldumbide en 1973 y cuarenta años después, en el 2013, remodelada por el arquitecto Gonzalo Denis Boulton (FAU UCV, promoción 35B / 1988).
En octubre del 2013, en la gestión de Gerardo Blyde, la Quinta Samambaya fue declarada Patrimonio Arquitectónico del Municipio Baruta.
Cuando Inocente Palacios decide a comienzos de los años 50 urbanizar una zona ubicada al sur del río Guaire en los terrenos de lo que fue la hacienda Bello Monte (propiedad de la Sucesión Casanova), fuera de la parte plana del valle de Caracas, debe sortear una serie de importantes obstáculos: el primero tiene que ver con colocar a la recién estrenada Ordenanza Municipal del Distrito Federal y a quienes la concibieron en una posición que llevaba indefectiblemente a modificarla o ajustarla a la inusual situación planteada; el segundo, estrechamente vinculado a lo anterior, sería el asumir una actitud de respeto por la vegetación y las condiciones naturales que privaban en la zona, lo cual obligaba a realizar un trazado vial y una lotificación que implicara un mínimo de afectación; el tercero lo constituía la localización de Colinas de Bello Monte, justo entre el Departamento Libertador del Distrito Federal y el Distrito Sucre del estado Miranda, lo cual dificultaba la aplicación de la propia normativa; y el cuarto, y no por ello menos importante, era resolver y garantizar el servicio de agua en un lugar cuyas cotas estaban muy por encima de la que el sistema existente permitía surtir. El interesante diálogo sostenido en octubre de 1990 por Juan José Martín Frechilla con Leopoldo Martínez Olavarría (presidente para la fecha en que Palacios propone sus ideas de la Comisión Nacional de Urbanismo, puesto que ostentó desde que la misma se fundó en 1946 hasta que se liquidó en 1957), recogido en Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna (2004) -particularmente en el segmento “Hablemos de Colinas de Bello Monte-, ilustra de manera diáfana la manera como a cada problema se le fue buscando solución denotando la visión amplia, racional y a la vez flexible que privaba entre quienes tenían en sus manos enfrentar el acelerado crecimiento de la ciudad. De dicha conversación, a cual se inserta parte de otra realizada con el propio Inocente Palacios en abril de 1991, podemos extraer una serie de datos que van desde las licencias que se le dieron al urbanizador hasta el éxito rotundo que significó la venta de parcelas en las colinas. Se trata este texto, sin lugar a dudas, de una referencia imprescindible para entender plenamente en asunto que nos ocupa. Así, nos encontramos con que la Ordenanza es modificada para permitir la reducción del ancho de vías las cuales por tener un “tráfico mínimo” se diseñan “con una acera pegada al cerro, una calle de 5,50, un brocal y una defensa de tierra, suficiente para hacer eso porque no hay estacionamientos; los carros suben los garajes respectivos, y toda pendiente mayor de tanto por ciento no era construible -no recuerdo cuánto- y era como una zona de reserva o zona verde pero no construible, como todavía se mantiene”, dirá Martínez Olavarría. Por otra parte las parcelas (que fueron vendidas según Palacios en tiempo record) oscilaban entre los 1500 y los 2500 m2 localizadas en lugares donde la pendiente mínima fuese del 70%, circunstancia que sumada a lo anterior implicaría un mínimo movimiento de tierra. Dentro de este contexto, el llamado a un concurso internacional para el diseño de una quinta modelo pensada para una familia promedio de 5 a 6 personas, más tres de servicio, encabezada por un profesional de “posición económica holgada” con amplios espacios para las “relaciones sociales del matrimonio” y lugares para “satisfacer las inclinaciones intelectuales” de algún miembro de la familia, organizado por Inocente Palacios, se asociaba a la idea de proveer a los futuros compradores de una opción moderna y factible que les permitiese imaginar cómo se puede construir y vivir en un lugar atípico que se promocionaba como “una terraza sobre el Ávila” (ver Contacto FAC, nº 12, 29-01-2017). El jurado del concurso, integrado por Leopoldo Martínez Olavarría, Carlos Raúl Villanueva y Diego Carbonell, luego de considerar 75 anteproyectos elaborados por arquitectos y estudiantes venezolanos y extranjeros (Estados Unidos, Francia, Italia, Holanda, Suiza y Bélgica), decidió otorgar el primer premio al arquitecto José Miguel Galia, en segundo a Gino Ugo Posani y al estudiante Raúl Garmendia el tercero. Vale añadir que la importancia del evento (el primero de alcance global y uno de los primeros realizados de forma abierta en el país), dio pie a que se le diera amplia cobertura. Para ello se pueden consultar la Revista del Colegio de Ingenieros de Venezuela, nº 190, enero 1952 y Cruz del Sur, Nº 10, enero 1953. La vivienda proyectada por Galia (quien hacía escasos tres años que había arribado al país procedente de su Uruguay natal, ya se había asociado profesionalmente con Martín Vegas y había empezado a dar clases en la Escuela de Arquitectura de la UCV), amén de cumplir con todos los requisitos exigidos, nos coloca ante una proporcionada pieza de unos 500 m2 de construcción que se asocia a los planteamientos de claridad funcional, carácter, riqueza y flexibilidad espacial propios de la arquitectura internacional del momento y que aprovecha al máximo la topografía y las visuales para permitir su disfrute por la casi totalidad de las partes que la componen, cumpliendo con la premisa de ser un pequeño prototipo “montado como un nido de águila en un cerro”, que se muestra discreto hacia la calle y como un balcón hacia la ciudad. Paradójicamente, la premiación del concurso se llevó a a cabo en la Casa Modelo, ubicada en un terreno «ondulado», proyectada por el arquitecto italiano Antonio Lombardini, quien ubicado desde otra manera de entender la modernidad, se convirtió a la postre en proyectista de una numerosa cantidad de quintas en la urbanización, privilegio con el que no contó el ganador del certamen. “Colinas”, por su parte, hoy en día se encuentra colapsada en su vialidad y servicios, con escasas aceras y muchos derrumbes, sufriendo las consecuencias de la complaciente permisividad que le permitió nacer sin contemplar su transformación.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Revista del Colegio de Ingenieros de Venezuela, nº 190
1954•Se concluye la construcción de la Quinta Lubeca, ubicada en la urbanización Altamira, Caracas, diseñada por Dirk Bornhorst.
El joven arquitecto Bornhorst, graduado en 1951, proyecta su primera casa familiar, logrando un diseño moderno en todos sus aspectos, tanto en su concepción, espacios y detalles constructivos, así como con el mobiliario que selecciona y el equipamiento.
Bornhorst para ese momento ya trabajaba con Jorge Romero Gutiérrez y Pedro Neuberger, con quienes había producido un año antes, el Centro Profesional del Este, uno de los mejores edificios para oficinas realizado en Venezuela.
1962•Se concluye la construcción de los 300 m2 de la Qta. Los Palos Grandes, ubicada en un terreno de 536 m2 de la urbanización Los Palos Grandes, Chacao, Caracas, proyectada por el arquitecto de origen colombiano Jaime Hoyos (FAU UCV validez promoción 9 / 1959), calculada por el ingeniero A. Rodríguez H.
El arquitecto Hoyos saca provecho de la pendiente existente en la parcela para implantar la construcción de cuatro niveles, adaptándose a la topografía con habilidad.
En el nivel de acceso dispuso un hall que conduce a las habitaciones (la principal con vestier, baño incorporado y una terraza privada; dos habitaciones secundarias compartiendo un baño), directamente a una escalera de un solo tramo que conduce en el nivel inferior a las áreas sociales o a través de una escalera de caracol, cuyo cilindro se expresa en la fachada principal, la cual lleva al estudio, una habitación provista de baño y amplias terrazas con vista hacia el acceso de la casa y hacia el jardín posterior.
En el tercer nivel (4 metros por debajo de la cota de la calle, dos salas, comedor-cocina, terraza, lavandero y habitaciones de servicio con su baño compartido.
Y el cuarto nivel, compartiendo el jardín, un pequeño apartamento con acceso desde el exterior de la casa con una habitación, baño, sala-comedor-cocina.
La casa tiene una estructura tradicional de pórticos en concreto armado, cerramientos en ladrillo obra limpia, algunos muros en piedra seca. Los techos en bóveda y los pisos en arcilla cocida.
1950•La joven firma de arquitectura Carbonell y Sanabria (Diego Carbonell (1923-2000) (MIT. 1944 / Revalida FI. UCV 1945) y Tomás José Sanabria (1922-2008) (1947. Harvard. Design Reválida 1948. UCV), concluye en un año la construcción de la Casa Degwitz, la primera vivienda unifamiliar proyectada por esta asociación de arquitectos.
1931•El ingeniero Ricardo Zuloaga concluye la construcción de su casa familiar, la Quinta Micomicona, ubicada en la Urbanización Los Rosales, Parroquia San Pedro, Caracas, en la hoy llamada la Avenida Zuloaga.
La edificación, una vivienda aislada de estilo neocolonial, conjuntamente con el terreno sobre la cual fue construida, fue declarada como reserva nacional y municipal durante el gobierno del Presidente Luis Herrera Campins y en 1996 fue transferida al Consejo Nacional de la Cultura CONAC, institución que la asigna a la Fundación de Etnomusicología y Folklore por 50 años.
Hoy día, restaurada y bien mantenida, es la sede del Centro de la Diversidad Cultural.
HVH
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