1948• Se concluye la remodelación del edificio residencial El Parque, construido en un terreno de forma triangular, ubicado en la intersección de la avenida El Parque con la avenida El Ávila, de acuerdo a una propuesta esquemática elaborada por el arquitecto Hartwell Morehouse Webb y el ingeniero civil Emilio Solórzano Yanéz (FI UCV 1941), transformándolo en una edificación para oficinas administrativas de la Embajada de los EEUU en Venezuela. La representación diplomática de EEUU en nuestro país había sido elevada de Delegación a Embajada en 1939.
Edificio Astoria y Edificio Valderrey (Arq. Hartwell Morehouse Webb, Ing. Emilio Solórzano Yánez), San Bernardino, durante su remodelación.
Al edificio renovado, al que se le dio por nombre Valderrey, cuenta con ocho niveles: planta baja, seis pisos tipo y un octavo piso como remate; en el eje que divide al edificio en dos partes iguales se colocó el núcleo de circulación vertical (escalera de dos tramos con ventilación natural y un ascensor). Para su construcción se importó todo el material de plomería y electricidad, así como todos los vidrios utilizados.
Edificio Valderrey, urbanización San Bernardino. Arq. Hartwell Morehouse Webb, Ing. Emilio Solórzano Yánez. Foto CCScity450.
El arquitecto norteamericano Hartwell Morehouse Webb, miembro del Palm Beach Chapter del AIA (estado de Florida, EEUU) trabajo para el Departamento de Estado norteamericano proyectando edificios de oficinas, supervisando su construcción y tasando edificios para ser adquiridos, todos ellos como sedes para las embajadas de su país en Guatemala, Colombia Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Venezuela, así como diseñando las residencias para los embajadores en Colombia, Ecuador y Chile. La Embajada de los EEUU ocupo el edificio Valderrey hasta el año 1959, cuando se mudó a su nueva sede en La Floresta diseñada por Don Hatch. El edificio permaneció desocupado hasta el año 2007 cuando fue invadido y en el 2011 fue expropiado.
La torre de cápsulas Nakagin será demolida a mediados de abril
Escrito por Dima Stouhi
Traducido por Vania Masalías
Tomado de Plataforma Arquitectura
5 de abril 2022
Luego de meses de incertidumbre e intentos de conservación, la emblemática Torre de Cápsulas Nakagin de Kisho Kurokawa será demolida el 12 de abril de este año. Tatsuyuki Maeda, uno de los actuales propietarios de la torre, explicó que un equipo intentará preservar algunas de las cápsulas y regenerarlas como unidades de alojamiento e instalaciones museísticas en todo el mundo.
El año pasado, Kisho Kurokawa Architects y Urban Design Office Chiyoda-ku anunciaron que pretendían desmantelar la icónica arquitectura y reutilizar sus cápsulas como unidades de alojamiento e instalaciones de museo. El plan de regeneración sigue el concepto inicial de «Metabolismo», reconfigurando los elementos en lugar de la demolición completa, todo ello a través de campañas de crowdfunding, que ya han comenzado en el sitio de la Motion Gallery desde el 2 de julio para financiar las reparaciones de las cápsulas que se donarán a los museos.
Desde el 2018, los edificios funcionan como «Cápsulas Mensuales», que ofrecen a las personas la posibilidad de alojarse en la torre durante un mes. En los últimos dos años y medio, las cápsulas tuvieron una acogida positiva por parte de más de 200 ocupantes, lo que inspiró al equipo a desarrollar «cápsulas de alojamiento» a nivel nacional.
Inaugurada en 1972, la estructura propia del metabolismo está conformada por 140 cápsulas repartidas en dos torres contiguas de 11 y 13 plantas cada una. Las cápsulas estan compuesta por habitaciones de 10 metros cuadrados con grandes ventanas, distribuidas alrededor de un pilar central. La torre se diseñó en torno a la visión de una «arquitectura adaptable, dinámica y siempre cambiante», en la que los módulos pueden enchufarse, intercambiarse o sustituirse en el núcleo central cada 25 años. Sin embargo, se fueron deteriorando poco a poco, ya que nunca se hicieron obras de reparación.
…que en 1967 se concluye la construcción en Chuao, Caracas, del edificio “Alcaraván”?
1. El Alcaraván visto desde la la Av. Principal de El Cafetal. Años 1960
Con el Alcaraván, proyectado en 1965, la firma DGR (Edmundo Díquez, Oscar González y Luis Rivas) lleva a cabo una muy interesante exploración relacionada con la posibilidad de desarrollar apartamentos en propiedad horizontal que, en la medida de lo posible, tuvieran todas las comodidades de una quinta y por ende estuviesen destinados a una clase con un determinado poder adquisitivo.
También forma parte de un momento (los mediados años 60 del siglo XX) en el que empiezan a destacar una serie de jóvenes arquitectos venezolanos, recién egresados de la Escuela de Arquitectura de la UCV, que son catalogados por Juan Pedro Posani como integrantes de lo que denominó como el “eclecticismo criollo” primero y el “eclecticismo como sistema” después, donde, dejando de lado muchas veces el reconocimiento de la enorme calidad que como diseñadores poseían, se empeña en buscar semejanzas en cuanto a la manera como replican a maestros de la arquitectura internacional.
Sin embargo, Posani en Caracas a través de su arquitectura (1969) al referirse al Alcaraván y sus arquitectos señalará lo siguiente: “Las referencias a los modismos de Louis Kahn son elaboradas con coherencia y sin dejar que se conviertan en elementos autónomos en el plano estético en esta obra de notable integridad formal y de alta calidad de diseño. (…) Si todavía fuese lícito hablar de ‘estilo’ en los términos acostumbrados de la vieja crítica formal, la obra de estos arquitectos podría ser un perfecto ejemplo de aplicación. En efecto, en ella se manifiesta la concepción más acabada de la forma entendida como supremo valor de realización de la eficiencia funcional del diseño.”
De esta manera, DGR en el Alcaraván estarían siguiéndole los pasos a Louis Kahn pero a la vez abriéndose camino propio por la manera como trabajan la volumetría a favor de contar con ángulos visuales en los que predomina lo cerrado y otros en los que se impone lo abierto y en todos una lectura que tiende a la verticalidad; enfrentan el diseño funcional de la planta donde cada elemento busca tener identidad formal propia; resuelven sin sobresaltos la articulación entre las piezas que lo constituyen; y manejan con maestría el tratamiento de los llenos y vacíos a favor de una confortable y fluida calidad espacial. Como dirá Mariano Goldberg en Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. CARACAS. Parte 1 (1980) “independientemente de sus cualidades formales, el perímetro (del edificio) surge como consecuencia de la función y de la orientación de los ambientes. Los frecuentes entrantes y cambios de volumetría resultan en una ventaja desde el punto de vista de protección climática; no así por la retención de los molestos ruidos procedentes desde la avenida.”
2. Edmundo Díquez y Oscar González. Izquierda: Perspectiva de la propuesta ganadora de concurso nacional para el pabellón que representaría a Venezuela en la Feria Mundial de Nueva York inicialmente pautada para 1962. Derecha: Foto del pabellón construido producto de la segunda propuesta realizada para la Feria, abierta finalmente entre 1964-65
Dentro de la trayectoria de DGR el Alcaraván se podría considerar como una obra temprana. Díquez, graduado en la promoción 8 de 1958 y González egresado de la 9ª en 1959 (Rivas, graduado en la promoción 10 de 1960, aún no se había integrado al equipo), obtienen su primer reconocimiento importante al ganar en buena lid, enfrentando a un relevante grupo de arquitectos con mayor experiencia, el primer concurso nacional convocado en democracia por la Sociedad Venezolana de Arquitectos y el Ministerio de Obras Públicas, destinado a seleccionar el pabellón que representaría a Venezuela en la Feria Mundial de Nueva York inicialmente pautada para 1962 y realizada finalmente entre 1964-65. En aquella ocasión tuvieron que diseñar por razones de costos un segundo proyecto diferente al que resultó ganador del concurso, trabajo que, sin embargo, fue reconocido por elAmerican Institute of Architecture (AIA) de los EEUU con una Mención Honorífica.
3. Cinco obras realizadas por DGR (Díquez, González y Rivas). Arriba izquierda: Monumento conmemorativo del Sesquicentenario de la Batalla de Boyacá (1971). Arriba derecha: edificio General de Seguros (1974). Centro izquierda: edificio Atrium (1991). Centro derecha: ampliación del hotel Caracas Hilton (1984). Abajo: Sede Latinoamericana de Procter & Gamble (1998)
Después, como DGR, Díquez, González y Rivas realizarán una serie de trabajos que los posicionarán entre las mejores oficinas de arquitectura del país. Entre otros, se encuentran: elMonumento dedicado a conmemorar el Sesquicentenario de la Batalla de Boyacá, avenida Cota Mil, Caracas (1971); el edificio General de Seguros, Chuao, Caracas (1974); la ampliación del hotel Caracas Hilton, Plaza Morelos, Caracas (1984); el edificio Atrium, El Rosal, Caracas (1991); la Sede Latinoamericana de Procter & Gamble, La Trinidad, Caracas, (1998); y el Conjunto Residencial Caurimare Tepui, Caracas, (2001).
4. Edificio El Alcaraván. Arriba: planta de ubicación y planta tipo. Centro y abajo: diversas vistas desde el exterior
Ubicado en el cruce de la Av. Principal de El Cafetal con la Av. Principal de Santa Marta, el Alcaraván aprovecha al máximo su localización para convertirse en hito vertical y remate visual, cosa que también hace residencias Patricia de José Miguel Galia desde la acera de enfrente.
Tiene en la planta baja el hall de acceso, la sala de fiestas, la conserjería y los maleteros; 11 pisos tipo servidos por dos ascensores con dos apartamentos cada uno los cuales están dispuestos “en espejo”, separados por una junta de construcción. Cada apartamento tiene un vestíbulo, cocina, lavandero, comedor, sala, terraza, un estar íntimo y tres habitaciones, la principal con vestier y baño incorporado. Las dos habitaciones y las áreas sociales comparten el otro baño.
El edificio remata con un pent-house y otro nivel con la sala de máquinas de los ascensores y servicios. La fachada plegada ortogonalmente refuerza la percepción prismática del volumen, aumentando visualmente su altura y protegiendo las aberturas hacia el exterior de la insolación, sin reducir visuales ni ventilación.
El proyecto obtuvo el Premio en la categoría “Vivienda Multifamiliar” de la III Bienal de Arquitectura de 1967, año en el que al Banco Central de Venezuela de Tomás José Sanabria se le otorgó el Premio Nacional.
DGR construirán adyacente al Alcaraván un segundo edificio, el Papagayo, que debió ser modificado por exigencias de cálculo luego del terremoto de 1967, formando parte ambos de una trilogía que no se completó.
El Alcaraván fue seleccionado por los editores de Architectural Design entre las obras que se incluyeron como integrantes del artículo central de 26 páginas dedicado a “Venezuela” en el Volumen XXXIX de agosto 1969, trece años después que ocurriera otro tanto en febrero de 1956 (Volumen XXVI).
El editor invitado, Walter Bor, arquitecto y planificador urbano, en su presentación de los diferentes textos incluidos en 1969, citando a Manuel Corao, destaca “los tremendos cambios que se han dado en Venezuela durante los mencionados 13 años. No tan sólo una explosión demográfica, sino profundos cambios en lo político, económico y social. Destacando que en lo político Venezuela está entre la repúblicas más democráticas de América del Sur”.
Edmundo Díquez (1934-2021) fue reconocido con el Premio Nacional de Arquitectura el año 1997.
4. Architectural Design, nº 8, 1969; Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, Caracas a través de su arquitectura, 1969; Mariano Goldberg, Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1982; https://construidoencaracas.wordpress.com/2013/06/09/edif-el-alcaravan/
Nuestra postal del día de hoy recoge el anuncio de una constructora de la que con el tiempo sólo se ha podido rastrear la importante obra a la que en él se hace mención: la “Unidad de Habitación El Paraíso”, conocida más comúnmente como “Unidad Residencial El Paraíso”, proyectada por Carlos Raúl Villanueva, Carlos Celis Cepero y José Manuel Mijares como una de las primeras realizaciones del Plan Nacional de la Vivienda 1951-55 formulado por el Taller de Arquitectura del Banco Obrero (TABO), enmarcado a su vez en la gestión estatal vinculada al Nuevo Ideal Nacional perezjimenista.
El curioso diseño de la propaganda elaborado por Juan Pedro Posani para el nº 2 de la revista A, hombre y expresión, muestra detalles fotográficos de la obra, ejecutada por la Constructora Sánchez, enmarcados dentro de lo que podríamos entender como una alusión a las nubes de Calder que presiden el interior del Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas, inaugurada apenas dos años antes. Por otro lado, la composición general de las tres “nubes”, junto a la tipografía, tienden a conformar de manera esquemática la planta de tan emblemático edificio. Recordemos que Posani por aquellos años es el más directo colaborador de Carlos Raúl Villanueva dentro del Instituto Autónomo de la Ciudad Universitaria y, junto a él y Ramón Losada los tres son fundadores de la revista donde la constructora se promociona.
Por otro la lado, la sutil pero importante diferencia en la denominación del edificio construido entre “unidad de habitación” y “unidad residencial” no es menor. La primera remite a un nivel social muy diferente a la segunda, lo que en efecto ocurrió cuando del proyecto original realizado en 1952 sobreun solar adquirido en 1951 por el Banco Obrero de accidentada topografía, buenas visuales sobre la ciudad y densa vegetación, ubicado al sureste de la avenida Páez, conformado por3 superbloques – dos de 14 pisos y uno de 19 – más tres bloques de 4 pisos, estacionamientos y 2 calles internas, inspirados en la Unidad de Habitación de Marsella de Le Corbusier, sólo se construyó un superbloque de 18 pisos y dos bloques de 4 pisos. Este hecho reorientó la asignación de los apartamentos originalmente destinados a la clase obrera hacia la clase media: la densidad había bajado de manera importante y la proximidad al centro de la ciudad colaboraron para ello fuera así.
1. Unidad Residencial El Paraíso. Carlos Raúl Villanueva, Carlos Celis Cepero y José Manuel Mijares. Izquierda: Dos perspectivas y la planta tipo. Derecha: Planta de conjunto2. Unidad Residencial El Paraíso. Carlos Raúl Villanueva, Carlos Celis Cepero y José Manuel Mijares. Plantas de apartamento duplex
Definitivamente, tal y como señala Beatriz Meza Suinaga en la ficha elaborada para Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), “en 1953 se erigen 2 bloques bajos con 40 apartamentos duplex de 3-5 dormitorios, y entre 1954-1955, el superbloque formado por un paralelepípedo y 2 alas transversales de 18 pisos, con 2 pisos para estacionamientos, 2 de servicios y 14 plantas que contienen 182 apartamentos dúplex (26 cada 2 pisos, y 5 modelos de 3 dormitorios). A nivel de calle, al estacionamiento sobresaliente de 2 pisos se adosan rampas peatonales para acceder al tercer nivel con una terraza semitechada y servicios comunales; detrás de los bloques bajos se proyectaron un kinder, comercios y club no construidos. El superbloque presenta variedad con su estructura a la vista, alternancia de llenos y vacíos -paños ciegos, ventanas, balcones, retranqueos- romanillas, quiebrasoles, aleros, contraste de alturas y movimientos plásticos realzados por la policromía de Alejandro Otero (1921-1990)…”. Además, habría que decirlo, se aprovechan al máximo la visuales y se logra iluminar y ventilar la totalidad de los espacios de forma natural y correcta.
Sibyl Moholy-Nagy en Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela (1964) aportará lo siguiente: “Cuando Villanueva y Carlos Celis Cepero comenzaron El Paraíso, acordaron basarse en tres directivas principales respetadas a pesar de los obstáculos derivados de la ubicación, los aspectos económicos y la opinión pública.
1. Elegir panoramas tan variados como fuera posible porque el paisaje y la ciudad circundante debían ser incorporados.
2. Eludir la monotonía variando el conjunto de los edificios (la silueta) y mediante la diferenciación de las alturas y del alineamiento de los edificios entre sí.
3. El diseño exterior debía ser original, pero no a costa de lo razonable. La orientación hacia el oeste debía protegerse especialmente del sol por medio de mamparas y brise-soleils.”
3. Tres vistas exteriores de la Unidad Residencial El Paraíso
El conjunto ha sido reseñado a lo largo de todas las publicaciones editadas sobre la obra de Villanueva no sólo como parte del Plan Nacional de la Vivienda sino como uno de los dos primeros prototipos, junto a la Unidad de Habitación Cerro Grande, proyecto de Guido Bermúdez construida en El Valle casi en simultáneo, de edificaciones de gran altura con los que se dan los primeros pasos para lo que luego serán intervenciones de mayor densidad para las que se proyecta un nuevo tipo de superbloque, más simplificado, más económico y de más rápida ejecución, “donde Villanueva asumió todos los riesgos de la nueva escala tanto en la arquitectura como en el urbanismo”, tal y como señalará Paulina Villanueva en “Unidad Residencial ‘El Paraíso’ ” texto aparecido en el nº 29 (2013) de la revista DPA (Barcelona) dedicada a C.R. Villanueva.
En el libro Carlos Raúl Villanueva (2000) realizado por la propia Paulina junto a Maciá Pintó leemos en la reseña dedicada a la “Unidad Residencial El Paraíso” lo siguiente: “Sin embargo, en El Paraíso, al ser un bloque que también contiene servicios, está presente la particular fusión de Villanueva entre urbanizar y proyectar, al reunir en la solución arquitectónica una propuesta de vida comunitaria completa.”
En lo que a la Constructora Sánchez se refiere, a ella se deben dirigir los comentarios que señalan a la Unidad Residencial El Paraíso como realizada dentro de patrones de muy alta calidad, donde la estructura a la vista destaca por su limpieza y buena ejecución y todas las obras, tanto estructurales como de arquitectura, se llevaron a cabo de acuerdo a lo previsto en el proyecto y en los tiempos establecidos. También la nobleza constructiva (junto al cuidado en el mantenimiento puesto por sus moradores) permite observar el conjunto hoy en día como uno de los mejor conservados de la época. En cuanto al Plan Nacional de Vivienda hay que señalar que “a pesar de la actuación técnica del BO y del interés gubernamental en resolver las carencias, los resultados revelaron la imposibilidad de generar una oferta acorde con la demanda y, a fines de 1953, los programas oficiales cambian y en adelante se enfoquen en eliminar los ranchos en Caracas obviando prácticamente al resto del país”, como señalará Beatriz Meza Suinaga en “Gestión estatal de la vivienda en Venezuela: el Plan Nacional (1951-1955)”, texto publicado en Cuadernos del Cendes (2014). Allí se iniciaba la “guerra contra el rancho” la cual también se perdió. La acentuación del proceso migratorio y el aumento exponencial del crecimiento de áreas de vivienda no controladas no logró frenarse.
ACA
Procedencia de las imágenes
1 y 2. Sibyl Moholy-Nagy, Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela (1964)
1940• Se concluye la construcción de los edificios Libertador, Ramca y Caicara, ubicados en la Calle La Línea (hoy Avenida Libertador) entre las avenidas Cantaura y Caicara de la urbanización El Bosque, proyectados por el arquitecto venezolano Heriberto González Méndez (1906-1992). Se sabe que los tres edificios fueron concluidos en el mismo año, sin embargo, no se pudo establecer si se edificaron simultáneamente, si la obra la hizo la misma empresa o si pertenecían a un mismo propietario. Es de hacer notar que la altura de los tres edificios es coincidente mientras que los remates del conjunto en las dos esquinas fueron tratadas de forma diferente, marcando de manera acentuada la horizontalidad con los balcones y los largos ventanales con la ayuda de las sombras que se producen en ellos. Están separados entre sí por reducidos retiros ubicados entre ellos. Al momento de iniciarse la construcción de la avenida Libertador en 1963 (la cual se concluyó dos años después), no obstante la existencia de las amplias franjas de retiro dejadas por González Méndez al implantar los tres edificios tanto hacia el sur como en el este y oeste, el conjunto se vió afectado con la reducción de la ancha acera original, incluso quedando el acceso al Ramca con un fuerte desnivel hacia la nueva vía, obligando a la construcción de escalones para superar la diferencia. Mejor suerte tuvieron los edificios Libertador y Caicara por tener sus accesos orientados al este y oeste. El edificio Libertador, tiene planta baja, tres pisos tipo y en un cuarto un solo apartamento provisto de terraza, el cual es utilizado por el proyectista para darle remate a la volumetría en la esquina. En la planta baja tiene tres locales comerciales con frente sobre la calle y una conserjería con acceso desde el retiro compartido con el edificio Ramca. El piso fue hecho de granito vaciado, negro y blanco, los revestimientos de las paredes del acceso son de una combinación de madera con piedra natural. El edificio Ramca tiene siete apartamentos y dos locales comerciales en planta con acceso desde la Calle La Línea (actual avenida Libertador).
El edificio Caicara tiene siete apartamentos y tres locales comerciales y su acceso hacia la calle homónima, calle en donde pocos años después se construiría el Instituto Politécnico Educacional. Los pisos del edificio también son de granito vaciado con flejes de bronce. La escalera se encuentra iluminada y ventilada a través de bloques de ventilación. En arquitecto Heriberto González Méndez, nació en Juan Griego (Edo. Nueva Esparta). Se graduó en la Ecole Spéciale des Travaux Publics en 1934 y revalida su título en la Universidad Central de Venezuela en 1940. En su vida profesional se destacó como arquitecto, ingeniero y urbanista. Fue opositor y perseguido político del gobierno de Juan Vicente Gómez habiendo sufrido exilio. Miembro fundador de la Sociedad Venezolana de Arquitectos y de la Cámara de la Construcción de Caracas, Diseñó, proyectó y construyó más de 250 obras en Venezuela y otros países americanos entre los que destacan: el primer catastro de Puebla (México), el Hotel del Prado de Barranquilla (Colombia), el Grupo Escolar de Margarita, el Hotel Maturín y el Edifico Manhathan ubicado en la esquina El Cují de Caracas. Como urbanista proyectó la urbanización San Bernardino y fue el autor del libro: “La Arquitectura en Venezuela, Su Evolución”.
El balcón y su reivindicación como espacio en tiempos de cuarentena sigue sirviéndonos de vínculo con quienes leen lo que semanalmente publicamos. En este caso ha sido el arquitecto Lesmes Castañeda quien nos ha enviado otra nota que sigue la cadena empezada en el Contacto FAC nº 174 (10/05/2020) y continuada en los números 177 (31/05/2020) y 179 (14/06/2020). Al igual que el texto que nos hiciera llegar Víctor Artís el 14 de mayo, hemos decidido transcribir hoy el que Castañeda nos enviara con fecha 25 de junio bajo el título que lleva el encabezado.
ACA
José Miguel Galia. Residencias Isla de Margarita, 1965. Planta tipo
La necesidad de los balcones ahora y siempre no vendría solamente de la situación sanitaria que en estos momentos de pandemia se hace evidente. El propósito central de los mismos es crear en el hábitat un espacio de transición entre el ámbito techado interior de un apartamento y el ámbito del cielo abierto del exterior del mismo y a la vez ser un espacio de permanencia donde se desarrollen actividades de expansión propias de una vivienda. Con los balcones en los apartamentos se busca en cierta medida sustituir las condiciones ambientales que en las casas es más fácil satisfacer, con los patios centrales traseros o delanteros, con la ventaja sobre estas de lograr con la altura mayores posibilidades visuales sobre el ámbito exterior.
Existen básicamente dos tipos de balcones en los apartamentos: el que forma parte del volumen general del edificio y por lo tanto no sobresale del mismo y el que origina un volumen adicional al volumen general antes referido y por lo tanto sobresale volumétricamente.
Ambos tipos tienen sus ventajas y desventajas. En el primero se evita los registros visuales directos entre los balcones restringiendo las visuales a las frontales y en ellos la ventilación también es solo frontal, mientras que en el segundo permite las visuales francas hasta 180ª con registros visuales entre los balcones vecinos pero la ventilación es cruzada.
Con estos pros y contras, el arquitecto José Miguel Galia resolvió el conflicto en un apartamento de Cumbres de Curumo que tuve el privilegio de habitar; dejó la mitad de la profundidad del balcón perteneciente al volumen del edificio y la otra sobresaliente del mismo. Así al sentarse uno hacia la primera parte del balcón mantiene la privacidad necesaria, lográndose al mismo una ventilación cruzada y solo se producen registros visuales entre vecinos cuando se está incorporado en los bordes del sector sobresalido.
Ahora bien el usuario común considera que el balcón es innecesario o prescindible ante las restricciones dimensionales de espacio que casi siempre tienen los apartamentos, sobre todo los construidos para los sectores de medianos y bajos ingresos y terminan cerrándose con cristalería anulando el propósito de estos espacios.
La ordenanza de zonificación caraqueña referida por el comentario en Contacto Fac 177, por una parte favoreció la construcción de los balcones al no imputarse su superficie al área de construcción permitida, pero al restringir el área no imputable, determinó que la mayoría de los constructores limitaran estrictamente el tamaño de los mismos a esa área y el usuario considerara que por su pequeño tamaño no valdría la pena mantener la integridad de esos espacios.
En fin, vale la pena reivindicar la vigencia de los balcones y mantener su integridad, sobre todo en nuestro benigno clima, que nos permiten relacionarnos francamente con el exterior no solo visualmente sino disfrutando a la sombra de las virtudes del aire libre.
Arq. Lesmes Castañeda
25/06/20
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.