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VISITAS MEMORABLES

Rafael Leoz de la Fuente (1921-1976)

Rafael Leoz, quien nació en Madrid y murió también allí a la edad de 55 años, es uno de los arquitectos españoles del siglo XX que alcanzó mayor relieve internacional y también uno de los menos reconocidos en su país de origen. A consecuencia del estallido y desarrollo de la Guerra Civil española, Leoz hubo de ingresar tardíamente en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, por la que se licenció en 1955.

Quienes se han dedicado a elaborar la biografía de Leoz lo ubican entre el grupo de jóvenes arquitectos que inician su carrera en la segunda mitad de la década de los cincuenta, y que en medio de unas condiciones difíciles recuperaron el discurso moderno tras un oscuro y largo paréntesis.

También han reconocido en él su claro interés por buscar soluciones enmarcadas dentro de lo que se denomina como “arquitectura social” a la cual por lo general se le acompaña del apelativo “humanizante”.

Y, en efecto, prácticamente desde el momento en que obtiene el grado de arquitecto y hasta 1960, Leoz se incorpora a lo que Carlos Sambricio en “De la arquitectura del nuevo estado al origen de nuestra contemporaneidad: el debate sobre la vivienda en la década de los cincuenta” (publicado en la revista Ra, nº 4, 2000), ha calificado como “el momento en el que la discusión arquitectónica se planteó en la intención de dar solución a la grave necesidad de vivienda que caracterizaba aquella sociedad”.

1. Maqueta del núcleo del Poblado Dirigido de Orcasitas. Madrid. 1959

Entendido por Sambricio el de 1954 como un singular punto de inflexión en la valoración de la vivienda social en los años de la reconstrucción, que coincide con la asunción de Julián Laguna como responsable de la Comisión de Ordenación Urbana -COUM-, Leoz participa en uno de los equipos que desde el ejercicio libre de la profesión Laguna conforma para enfrentar de manera fresca el problema y que nada tienen que ver con los planteamientos oficialistas (burocráticos dirían otros) de los arquitectos de la Obra Sindical -OSH- (Ambrós, Alastrue, Alfonso Taboada, Joaquín Núñez Mera). El enfrentamiento entre esas dos visiones antagónicas plantea la necesidad de convocar desde el Instituto Nacional de la Vivienda el Concurso de Viviendas Experimentales de 1956, “abriéndose puertas a una nueva realidad”. Así, del equipo de arquitectos conformado por Leoz junto a Joaquín Ruiz Hervás, Antonio Vázquez de Castro e Íñiguez de Onzoño surgen los planes de erradicación del “chabolismo” en Madrid, dirigidos a conducir y ubicar a la nueva inmigración a través de los llamados “Poblados Dirigidos”, como los de Orcasitas (2044 viviendas) y Caño Roto (1210 viviendas).

Tras cinco años de experiencia profesional, Leoz la abandona para dedicarse a la reflexión teórica. Una de la primeras ocasiones en las que el fruto de su investigación es expuesto y debatido, es en la VI Bienal de São Paulo (1961), donde presenta el trabajo “División y Organización del Espacio Arquitectónico” por el que recibió el Premio Especial Honorífico, publicado dos años después y que será un paso previo para su trabajo sobre el innovador Módulo HELE.

2. Izquierda: Nota de prensa aparecida en el diario ABC de Madrid en la que se recogen los elogios dados por Le Corbusier a las teorías de Rafael Leoz. Derecha: Le Corbusier y Jean Prouvé quienes tras el éxito de Leoz en la VI Bienal de Sao Paulo invitan a Leoz a integrarse en 1963 al Cercle d’etudes Architecturales

La exitosa participación en la VI Bienal de São Paulo significó para Leoz el inicio de su proyección internacional, la cual obtuvo un sustancial impulso cuando en 1963 es invitado por Jean Prouvé y Le Corbusier a integrarse como miembro en el Cercle d’etudes Architecturales (al cual solamente otro español había y ha pertenecido: Eduardo Torroja), recibiendo cálidos elogios del maestro suizo. A Le Corbusier se le atribuyen expresiones como: “El módulo de Leoz es tan importante para la arquitectura de hoy como lo fueron mis ideas de los años 20 al 30… no he visto a nadie que formulara de una manera tan clara las leyes fundamentales de la arquitectura” (citados repetidamente en los enlaces web). ABC recoge una noticia de otra presencia de Leoz en el Cercle, el 6 de julio de 1965 titulada: “Las teorías del español Leoz de la Fuente, elogiadas por Le Corbusier” (entre los elogios está el llamarle «genio de la arquitectura»). Justamente en 1965, Leoz inicia su actividad docente en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid de donde había egresado.

En adelante Leoz será reclamado como conferencista en diferentes centros universitarios y profesionales de Europa y América, comenzando un continuo periplo de viajes, en los que explicaba sus hallazgos sobre la organización del espacio arquitectónico y sus aplicaciones a la arquitectura social.

3. El Módulo Hele de Rafael Leoz y sus variaciones

Tal y como señala Fernando Agrasar en “Una obra olvidada de la modernidad arquitectónica española: la embajada de España en Brasilia”, ponencia presentada y publicada en el 9º Seminario Docomomo Brasil (junio 2011): “La investigación arquitectónica espacial de Leoz tiene una formulación central, denominada Módulo HELE, una forma geométrica que utilizada como elemento de composición permite soluciones de máxima compacidad y resuelve en su volumen sistemas funcionales complejos. En 1968 se publica su libro Redes y Ritmos Espaciales, escrito tres años antes, en el que expone una investigación sobre formas geométricas como base compositiva para adecuar los procesos de construcción a las exigencias de la industria y a las posibilidades tecnológicas de entonces. El Módulo HELE protagonizó dos películas documentales, concebidas y dirigidas por el arquitecto: una primera, con este mismo título, presentada en IX Congreso de la UIA en Praga en 1967; y la segunda, titulada ‘Arquitectura hacia el futuro’ , presentada en el X Congreso de la UIA en Buenos Aires en 1969. En este mismo año, Rafael Leoz constituyó la ‘Fundación Leoz para la Investigación y la Promoción para la arquitectura social’, institución desde la que dirigió su trabajo investigador y proyectual”.

4. Portada del libro Rafael Leoz. Redes y ritmos espaciales (1969)

Con Redes y ritmos espaciales (publicado por Editorial Blume finalmente en 1969, prologado por Jean Prouvé), Leoz culmina una primera y muy importante etapa en su ruta como investigador. Sería a la postre su única monografía y puerta de entrada a otra fase dedicada a indagar en torno a los hiperpoliedros que no llegó a concluir debido a su prematura muerte, pero que si logró experimentar en la construcción de la Embajada de España en Brasilia (1973-1975). No obstante, de lo recogido en el artículo dedicado a Leoz por el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia de España (http://dbe.rah.es/biografias/11997/rafael-leoz-de-la-fuente), vale la pena apuntar que “Las expectativas creadas por este camino de exploración tuvieron una especial acogida en todo el mundo latinoamericano, por lo que suponían de esperanzador en un contexto de desarrollo urbano desproporcionado y mísero. Las numerosas conferencias pronunciadas en todo el continente culminaron en 1968, cuando un importante número de organizaciones profesionales del mundo de la arquitectura, encabezadas por la Sociedad Bolivariana de Arquitectos de Latinoamérica, propuso a Rafael Leoz al Premio Nobel de la Paz. El año siguiente, en el transcurso del X Congreso de la UIA celebrado en Buenos Aires, recibió el Premio del Jurado a la película ‘Arquitectura hacia el futuro’ «.

Del ambicioso proyecto que englobaba la “Fundación Leoz para la Investigación y la Promoción para la arquitectura social”, cuya creación fue apoyada en su momento por la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, el Politécnico de Zurich, la Universidad de Harvard, el Círculo de Estudios Arquitectónicos de París y otras personalidades de diversos países entre las que se encontraba el propio Carlos Raúl Villanueva, habría que agregar también que contó con el “apoyo institucional por expresa indicación del general Franco, en un intento de evitar una fuga de cerebros al extranjero, junto al apoyo de la banca privada, así como el de un importante número de industrias de la construcción, y la empresa tecnológica IBM (quien ofreció algunos de los primeros equipos informáticos que llegaron a España para apoyar técnicamente las investigaciones de la Fundación Leoz)”. Tras el fallecimiento de Leoz en 1976 la Fundación continuó investigando y creando propuestas pero, a pesar de contar con el valioso voluntarismo de sus integrantes, con el transcurrir de los años llegó un momento de declive en el que las teorías planteadas por el fundador cayeron poco a poco en el olvido.  El Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia completará: “A pesar del homenaje dedicado por la Bienal de São Paulo a su obra en 1975, y la exposición homenaje realizada en Madrid en 1978, inaugurada por el rey de España Juan Carlos I, las teorías e investigaciones de Leoz no obtuvieron continuidad, y en un contexto industrial y cultural cambiante, fueron quedando a un lado del desarrollo de la realidad arquitectónica. Paradójicamente, en la década de 1980, la Fundación Leoz tuvo un notable éxito en Latinoamérica, especialmente entre 1987 y 1990, con la celebración de los Encuentros Internacionales de Investigación en Arquitectura Social, cuya primera edición se celebró en el Instituto de Investigaciones Urbanísticas y Arquitectónicas Rafael Leoz de la Universidad Experimental de Táchira de Venezuela”.

5. Artículo «Reflexiones de un arquitecto» por Rafael Leoz de la Fuente publicado en la revista Punto nº 13, julio 1963
6. Artículo «Rafael Leoz» por Antonio Granados Valdés publicado en la revista Punto nº 38, junio 1969
7. Izquierda: Declaraciones de Rafael Leoz aparecidas en el diario La Vanguardia el 13 de noviembe de 1969. Derecha: Página del Sumario y Créditos del nº 1 de la revista Arketipos, enero-febrero de 1984

Todo este extenso preámbulo nos permite, no sólo destacar la estatura e importancia de Rafael Leoz y su obra sino contextualizar los momentos en que entra en contacto con nuestro país, los cuales son recogidos fundamentalmente a través de la revista PUNTO.

Así, podemos afirmar con propiedad que Leoz nos visita dos veces, una en 1963 y otra en 1967 en momentos en que ya se había producido su despegue a nivel internacional. La primera de ellas (1963) se da cuando va rumbo a su exitosa participación en la VI Bienal de São Paulo y posterior integración al Cercle d’etudes Architecturales, y está a punto de ser publicado su trabajo “División y organización del espacio arquitectónico”. La segunda (1967) se produce a las puertas del lanzamiento de Redes y ritmos espaciales y en medio de la presentación del documental que bajo ese mismo título obtuvo gran reconocimiento en el IX Congreso de la UIA en Praga.

En su primera visita de 1963, además de dar una conferencia en el auditorio de la FAU, también dejó para el nº 13 de PUNTO (julio 1963) un artículo de 5 páginas preparado especialmente para la revista titulado “Reflexiones de un arquitecto”, donde Leoz muestra con toda claridad el eje central que guía sus investigaciones, ilustra diversas aplicaciones de su Módulo HELE y a la vez advierte que se trata de “pensamientos subjetivos nacidos de mi íntima convicción mucho más que cosas objetivas llegadas a mí desde el mundo exterior y reflejadas por mí hacia ustedes”.

La segunda visita, que estuvo acompañada de una conferencia titulada “División y organización del Espacio Arquitectónico”, dictada del 23 de junio de 1967 en el Auditorio de la FAU UCV, es reseñada en una nota aparecida en PUNTO nº 32 (julio-agosto 1967). Allí se precisa que: “… después de una breve charla sobre los estudios que viene realizando…, proyectó una interesante película sobre los diferentes aspectos de su Módulo y la posibilidad de sus múltiples variantes en la construcción de edificaciones. Este módulo, del cual hizo grandes elogios el gran maestro Le Corbusier, ha despertado muchísimo interés en nuestros medios.”

Más adelante, Antonio Granados Valdés (Director de Extensión Cultural de la FAU y de PUNTO), tras la visita que le hiciera a Leoz en Madrid en 1968 (de regreso de París donde fue recibido con efusividad por Jean Prouvé), para cuando ya el español se encontraba enfermo, publica en PUNTO nº 38 (junio 1969) una interesante entrevista que habría que sumar a la aparecida en La Vanguardia Española (diario madrileño) del 13 de noviembre de aquel mismo año 69, en la que vuelve a hacer una serie de aportes y aclaratorias en torno a su filosofía, líneas de investigación y la próxima aparición de Redes y ritmos espaciales. Al igual que el artículo publicado en el nº 13, esta entrevista de Granados no tiene desperdicio por la vigencia que aún tienen los planteamientos centrales por los que discurre el trabajo de Leoz.

En PUNTO 40-41 (enero-marzo 1970) se reseña el nuevo premio obtenido por Leoz en el Congreso Mundial de la U.I.A, celebrado en Buenos Aires en el mes de octubre de 1969, por la película “Arquitectura hacia el futuro”, ya mencionado anteriormente. En la nota Granados no pierde la oportunidad de resumir, una vez más los aspectos más resaltantes de su trayectoria explicando con detalle la postulación de que fue objeto en 1968 para el Premio Nobel de la Paz por la Sociedad Bolivariana de Arquitectos “que agrupa a arquitectos de Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia, Panamá, Argentina y Chile, apoyados por organismos profesionales de Francia, Italia, Suiza, Bélgica y Checoslovaquia, por estimar que ‘había logrado traducir en fórmulas concretas la gran inquietud del hombre moderno respecto al problema trascendental de la vivienda, sin cuya resolución no es imaginable una paz duradera entre los hombres’ ”.

La salida a la luz de Redes y ritmos espaciales (ya anunciada en la entrevista publicada en PUNTO nº 38), es el centro de otra nota para PUNTO nº 42 (abril-junio 1970) en la que se resaltan fundamentalmente la dedicatoria “A todas las personas que no habitan una vivienda digna de un ser humano” y, del Prólogo elaborado por Jean Prouvé, la valoración que éste hace de la posibilidad de concretar los proyectos de Leoz los cuales, además, crean “…la armonía entre la producción científica y el marco de la vida…”

Ya fallecido, en PUNTO nº 61 (junio 1979), aparece como noticia la visita que hiciera al país, y en particular a FAU UCV el 19 de enero, su viuda Carmina Ayuso de Leoz (Presidenta de la Fundación Rafael Leoz), en compañía del arquitecto Enrique Fernán Bravo, Director Técnico de la misma institución. “Ambos visitantes presentaron en esta ocasión un filme y dictaron una conferencia sobre la obra del arquitecto español… fallecido el 28 de julio de 1976”.

Para cerrar este recorrido que reseña la presencia de Leoz en nuestro país sólo faltaría agregar que en el nº 1 (enero-febrero de 1984) de la revista Arketipos (publicación periódica que tenía entre sus auspiciadores a la Sociedad Bolivariana de Arquitectos), se dedica un importante espacio a valorar su legado y a darle cabida a parte de la investigación titulada  “Diseño de una arquitectura molecular industrializable” que venía desarrollando la Fundación. También como una muy importante noticia se señala la ya mencionada “fundación del Instituto de Investigaciones Urbanísticas y Arquitectónicas Rafael Leoz en la Universidad Nacional Experimental del Táchira”.

8. Rafael Leoz. Embajada de España en Brasilia (1973-1975). Arriba: Maqueta. Centro: Vista aérea. Abajo: Planta
9. Rafael Leoz. 218 viviendas experimentales en el Barrio de Las Fronteras de Torrejón de Ardoz (iniciadas en 1975). Arriba: maqueta. Abajo: vista exterior de un espacio común

El poco reconocimiento que se le ha dado en España a este brillante arquitecto seguramente ha estado signado por el momento en el que le tocó desarrollar su carrera y por el hecho de que sus intereses teóricos y vivenciales, ligados a resolver problemas sociales, hayan atraído el interés del régimen franquista con el que trabajó realizando sus dos únicas obras construidas: la Embajada de España en Brasilia (1973-1975) y 218 viviendas experimentales en el Barrio de Las Fronteras de Torrejón de Ardoz (iniciadas en 1975), finalizadas estas últimas después de su fallecimiento. A ellas se sumaría el Poblado Dirigido de Orcasitas (1959).

Haciendo honor al dicho de que “nadie es profeta en su tierra”, tal y como lo demuestran los ensayos de Jesús López Díaz, “La influencia del arquitecto español Rafael Leoz (1921-1976) en la arquitectura social latinoamericana” [en M. Cabañas Bravo (coord.), El Arte español fuera de España, Madrid, Instituto de Historia, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2003 y “El Módulo ELE de Rafael Leoz, una historia de contradicciones. Del éxito internacional a la difícil relación con la arquitectura española” (aparecido en el nº 14 de la revista Ra, 2012)] , lo cierto es que las teorías de Rafael Leoz no crearon un especial entusiasmo entre sus coterráneos compañeros de profesión.

Fernando Agrasar añade al respecto: “Las razones del inexplicable manto de silencio sobre Rafael Leoz, que sólo por las realizaciones de la Embajada en Brasilia y las viviendas en Torrejón de Ardoz merecería un lugar destacado en la Historia de la arquitectura española de la segunda mitad del siglo XX, son complejas. Su fallecimiento, en el apogeo de su trayectoria creativa y teórica, coincide con la muerte del dictador y el inicio del proceso de cambio y transformación española, conocido como ‘la transición’. El evidente apoyo del régimen a Leoz quedó vinculado al recuerdo de su figura, cuya personalidad no tuvo la ocasión de enfrentarse y reaccionar a la nueva situación y a la explosión de libertad y progreso que impulsaron a la sociedad española en esos años. Por otra parte, toda la investigación arquitectónica de Leoz está vinculada al ideario moderno, sin que nunca haya hecho explícita su proximidad a búsquedas foráneas que cuestionaban la ortodoxia moderna. La embajada en Brasilia y las viviendas en Torrejón muestran un estrecho parentesco compositivo y conceptual con obras tan significativas y reconocidas como el orfanato de Aldo Van Eyck en Ámsterdam (1957-1962), la Baumhaus de Piet Blom en Helmond (1972), el edificio de oficinas Centraal Beheer en Apeldoorn de Herman Hertzberger (1968-72), o el proyecto del Hospital de Venecia del propio Le Corbusier (1963-65). En vez de esta filiación, Leoz prefirió señalar la semejanza formal de los hiperprismas brasilianos con los volúmenes de la Puerta de Serranos, parte la la muralla medieval que rodeaba la ciudad de Valencia. Desaparecidos los responsables políticos e institucionales que se valieron de Leoz como exponente de la capacidad creativa española y de su utilización como imagen de desarrollo y modernidad, desaparecida la fundación creada por él, relegadas las publicaciones a los anaqueles menos visitados de las bibliotecas especializadas, y con su mejor obra oculta entre la espesura del sector de embajadas de la lejana Brasilia, Leoz y su legado cayeron en un profundo olvido, del que es absolutamente necesario rescatarlo para completar nuestra comprensión de la última modernidad arquitectónica española.”

Intentos como la publicación Experiencias con las “redes y ritmos espaciales” de Rafael Leoz de Fernán Bravo y Ricardo Novaro (editorial Letras de Autor, 2016) apuntan, aunque sea tímidamente, al rescate solicitado por Agrasar el cual, desde nuestra lejanía, también compartimos.

Nota

Nos hemos tomado la libertad de darle a esta nota una extensión mayor de la usual, apelando a la hecho de que nuestro lectores seguramente en su abrumadora mayoría estarán cumpliendo la cuarentena impuesta por el Covid-19 y tendrán algo más de tiempo para dedicarle a la lectura de este contacto semanal. Tampoco negaremos que la cantidad de información obtenida y los temas que han girado en torno a ella nos han entusiasmado particularmente a compartirlos.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. file:///Users/aziercalvo/Downloads/25956-Texto%20del%20art%C3%ADculo-77078-1-10-20180509.pdf

2. Izquierda: https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19650706.html.

3. https://core.ac.uk/download/pdf/83579496.pdf

4. https://www.todocoleccion.net/libros-segunda-mano-arquitectura/redes-ritmos-espaciales-rafael-leoz-editorial-blume-arquitectura~x32790902

5. Revista Punto nº 13, julio 1963

6. Revista Punto nº 38, junio 1969

7 y 8. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

9. Arriba: file:///Users/aziercalvo/Downloads/12650-61167-1-PB.pdf. Abajo: https://www.metalocus.es/es/noticias/218-viviendas-experimentales-de-rafael-leoz-de-la-fuente-miradas-academicas-de-una-modernidad-ignorada

VISITAS MEMORABLES

Richard Buckminster Fuller (1895-1983)

Tenemos certeza de que Richard Buckminster “Bucky” Fuller, a quien se cataloga, sin contar con ningún título universitario, como ingeniero, matemático, inventor, proyectista, mecánico, educador, filósofo y prolífico escritor, para el momento descollante figura internacional del diseño, visitó Venezuela en noviembre de 1963. En esa oportunidad, según apunta Jorge Villota en su Tesis Doctoral titulada The hyper americans! Modern Architecture in Venezuela during the 1950s (Universidad de Texas en Austin, 2014), dos años después de que El Helicoide de la Roca Tarpeya (Jorge Romero Gutiérrez, Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger) se convirtiera en la principal atracción de la exposición Roads montada en el MoMa en 1961, Fuller visita Caracas invitado por la Universidad Central de Venezuela bajo el auspicio de la Embajada de los Estados Unidos para dar tres conferencias y para presentar el proyecto del domo geodésico que justamente coronaría El Helicoide. Como importante apoyo se acompaña la veracidad del dato con la foto publicada en The Daily Journal donde Fuller aparece acompañado de los proyectistas del icónico edificio y funcionarios de la embajada norteamericana revisando en el propio sitio el modelo del domo elaborado. En otra fuente muy fiable como la página Crono Arquitectura Venezuela de Henrique Vera, corroborando el acercamiento de Fuller al país en esas fechas, se indica que el 24 de noviembre de 1963 visita Maracaibo “para dictar una charla sobre sus cúpulas geodésicas en la recién creada Facultad de Arquitectura de La Universidad del Zulia LUZ”.

1. Fuller en Caracas visitando la oficina de Jorge Romero Gutiérrez, Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger para quienes proyectó el domo geodésico que remata el último piso del Helicoide de la Roca Tarpeya (1963)

Sin embargo, la confusión cunde cuando en la página 41 del número 20 de la revista PUNTO (octubre-noviembre de 1964) se recoge como una de las noticias más importantes lo siguiente: “El día 22 de noviembre llegará a Venezuela el mundialmente famoso ingeniero norteamericano Richard Buckminster Fuller, quien dictará conferencias en el Auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, los días lunes 23, martes 24 y miércoles 25, a las 7 pm. (…) Estas conferencias han sido patrocinadas por el Departamento de Extensión Cultural y el Centro de Estudiantes de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, bajo los auspicios de la Embajada Americana. (…) En la Zona Rental de la Universidad Central de Venezuela, será instalada una gran Cúpula Geodésica y tres Domos, con estructuras diseñadas por Fuller”.

Además, para acrecentar la incertidumbre, en el número siguiente en que aparece la noticia (el 21, enero-febrero de 1965) PUNTO publica el texto “La perspectiva para la humanidad” (págs. 22-31), acompañado de una nota donde se indica que se trata de la primera entrega de una serie de artículos de Fuller “que aparece en la revista Saturday Review, bajo el título de ‘Notas Sobre el futuro’. El señor Fuller ha adaptado este trabajo al último capítulo de su próxima obra intitulada ‘Ciencia del Diseño’, la cual incluye las conferencias y charlas que ha dictado en su condición de profesor de Poesía de la Cátedra Charles Eliot Norton 1961-62, de la Universidad de Harvard”, material que seguramente utilizó para sus charlas caraqueñas. Añadiríamos para completar el panorama que de 1964 es otro artículo aparecido en PUNTO nº 17 firmado por Luis Mariaca Ruiz titulado «El tetraedro y la cúpula en la construcción de edificios», dedicado por entero a Fuller, que parecía estar calentando el ambiente a su supuesta llegada ese año.

¿Vino entonces una o dos veces Fuller a Venezuela con diferencia exacta de doce meses? ¿La noticia aparecida en PUNTO habrá quedado rezagada y por error o descuido se publicó un año después? ¿Fuller suspendió su viaje previsto para noviembre de 1964? Si en efecto vino ¿por qué no hemos encontrado mayor cobertura de esa visita más aún cuando se anunciaba que «en la Zona Rental de la Universidad Central de Venezuela, será instalada una gran Cúpula Geodésica y tres Domos, con estructuras diseñadas por Fuller”? Aunque hemos corroborado que efectivamente los días 23, 24 y 25 de noviembre de 1964 cayeron lunes, martes y miércoles, respectivamente, quedamos en deuda con la respuesta definitiva esperando que alguno de nuestros lectores con buena memoria y algún respaldo bibliográfico o documental adicional nos lo pueda terminar de aclarar. 

El hecho es que, sin duda, tanto en el frente académico como en el promocional, el paso de Fuller por nuestro país dejó una importante huella. No sólo porque se trataba de una gran figura que se había forjado una estela importante ya a partir de la década de los años 1950, sino sobre todo por lo seductor y contundente de los argumentos que manejaba detrás de sus propuestas visionarias que iban más allá de su principal invento: la cúpula geodésica, desarrollada a partir de la creación de su propio sistema geométrico, la Geometría Energética y Sinérgica descubierta en 1917. Así, Fuller desde muy temprano empieza a mirar hacia un territorio muy diferente al que apuntaba la arquitectura del momento y a través del contacto con grupos de técnicos de la industria, pone su atención en obtener el máximo de rendimiento de la mínima energía recibida, señalando lo inadecuado de los sistemas utilizados en la industria de la construcción y la desatención de los profesionales por el problema  de las grandes masas de población que en el mundo carecen de vivienda.

2. Richard Buckminster Fuller. Izquierda arriba: La Casa Wichita, construida en base al prototipo Dymaxion (1944). Arriba derecha: Casa Dymaxion (prototipo, 1927). Abajo izquierda: Domo geodésico en Woods Hole, Massachusetts (1953). Abajo derecha: Baton Rouge Union Tank Car, Louisiana (1938)
3. Proyecto de Buckminster Fuller, presentado en el MoMA en 1960, para cubrir medio Manhattan con una cúpula que permitiría regular las condiciones climáticas y ahorrar gran cantidad de energía
4. Richard Buckminster Fuller. Pabellón de los Estados Unidos para la Expo Montreal 1967 (hoy conocido como la Biósfera)

De 1944 es su conocida Wichita House y de 1927 la casa Dymaxion vivienda unifamiliar, de planta hexagonal y habitaciones triangulares, que pendía de un mástil central por el que llegaban todas las instalaciones y servicios. Esta “otra” máquina para vivir, era completamente transportable y desmontable, con un peso y tamaño mínimos. Conocida más tarde como 4-D House o Dymaxion House, dejó entrever los propósitos de la arquitectura de Fuller: la máxima funcionalidad con el mínimo gasto energético y material; una arquitectura siempre subordinada a las últimas novedades técnicas y científicas.

En cuanto al desarrollo del domo geodésico como línea de trabajo que deriva en un sistema para cubrir grandes superficies, nos encontramos en su camino con que en 1953 Fuller construye un edificio redondo de fibra de vidrio y poliéster para la casa automovilística Ford; en 1954 realizó una cúpula de madera recubierta por una hoja transparente de plástico para un restaurante en Woods Hole; en 1958 logró cubrir 117 metros con una cúpula formada por planchas de acero hexagonales para la Union Tank Car Company, en Baton Rouge, Louisiana; y en 1959 se mostró una cúpula geodésica suya en la exposición norteamericana de Moscú, todo lo cual dio paso a su obra más conocida: la esfera del Pabellón de los Estados Unidos en la Exposición Universal de Montreal de 1967.

Como parte de la proliferación de soluciones que adoptaron por cientos el sistema geodésica como solución para cubrir grandes luces a lo largo de todo el mundo quedaron en Venezuela como vestigios el ya mencionado coronamiento de El Helicoide y, en lo que podríamos señalar como un tributo a Fuller resuelto con maestría y superando con talento los requerimiento solicitados para una gran sala, la cubierta de El Poliedro de Caracas de Jimmy Alcock.

5. Sección del Helicoide de la Roca Tarpeya con la primera proposición de cubierta para el remate del último piso
6. Dos imágenes de la maqueta del Helicoide de la Roca Tarpeya. A la lzquierda con la primera proposición de cubierta para el remate del último piso. A la derecha con el domo geodésico de Fuller.
7. Helicoide de la Roca Tarpeya. Domo geodésico. Richard Buckminster Fuller

Sobre la propuesta para El Helicoide, que como ya dijéramos estuvo estrechamente vinculada a la visita de Fuller a Caracas en 1963, tal vez cabe señalar que surge como opción luego que los proyectistas una vez decidido coronar el edificio con una cúpula descartan la primera opción que, a semejanza del objeto que remataba, estaba construida con base en una serie de arcos radiales “a lo Nervi” amarrados a través de una viga helicoidal que continuaba hasta su vértice. Hannia Gómez en Our Architects en Caracas. Arquitectura norteamericana en Caracas 1925-1975 dirá, basada en una apreciación de Villota, que “esta cúpula era coronada con una aguja, todo lo cual le confería al Helicoide un aire claramente wrightiano por su semejanza con ‘(…) dos proyectos no construidos por Frank Lloyd Wright: el Gordon Strong Automovile Objective y Planetarium de 1924 y el Pittsburg Point Civic Center de 1949’ ”. Lo complejo y costoso que significaba realizar esta cúpula derivó en que se considerara en 1959 la idea de resolver el problema mediante el uso de un domo geodésico Dymaxion. “En aquellos años de arquitecturas fantásticas y de ideas utópicas, el sueño Dymaxion de Fuller seducía desde 1951 a la mayoría de los arquitectos del mundo. Caracas no se quedó atrás. La condición de domo geodésico de ser fácilmente transportable y ensamblable en el sitio lo convertía en una leyenda futurista muy susceptible de construirse en la realidad”, apuntará Gómez.

Como parte de lo fantasioso e imaginativo que siempre acompañaba a la figura de Fuller, y como anécdota surgida de la presentación que hiciera en noviembre de 1963 del domo durante la conferencia de prensa convocada para tal fin, Dirk Bornhorst recuerda en su libro El Helicoide (2007) que Fuller en esa oportunidad «sugirió una especie  de cohete teleférico para atravesar el valle de Caracas provocando sonrisas en el público, a las cuales respondió diciendo: ‘Háganme caso, en mi país me pagan tres mil dólares por minuto por mis consejos’ «.

La cúpula finalmente se encargó a la firma Kaiser Aluminium Internacional y llegó al país en cajas. Bornhorst afirmará que se trataba de “una estructura novedosa en su momento porque, no obstante sus extraordinarias dimensiones de 52 metros de diámetro, su peso era sólo de 30 mil kilogramos, repartidos sobre 30 apoyos en la periferia, sin ninguna clase de columna interior”. Así, la primera cúpula exportada por Fuller “estuvo treinta años en un almacén (…) y tuvo que esperar el gobierno de Luis Herrera Campins (1978-1983) para ver la luz”, momento en que se ensambló y colocó en su lugar.

8. Jimmy Alcock y Buckminster Fuller (Synergetics, Inc.). Poliedro de Caracas, 1972.

Con relación al Poliedro de Caracas (1972), de acuerdo a lo que aparece en el catálogo de la exposición Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992 (1992), rescatamos del texto elaborado por Hannia Gómez y Willian Niño Araque, lo siguiente:  «La iniciativa de usar una cubierta geodésica partió de la experiencia de Fuller en el Climatron de Saint Louis, Missouri (1960) y en la esfera de Montreal (1969). Se resuelve así una estructura de aluminio capaz de salvar una superficie de aproximadamente 20.000 m2. ‘Cuando el Poliedro se hizo era la estructura de aluminio con mayor luz en el mundo y también el mayor domo geodésico’ «, dirá complementariamente Alcock. Recordemos que El Poliedro tiene un diámetro de 145 metros. Fuller, quien aún vivía cuando El Poliedro se construyó, sin duda, y a pesar de no haberlo visitado, debe haberse sentido muy orgulloso del extraordinario logro estético y técnico alcanzado por el arquitecto venezolano.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 6. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

2. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-288162/clasicos-de-arquitectura-la-casa-dymaxion-buckminster-fuller?ad_medium=gallery, https://www.wbur.org/news/2019/03/07/buckminster-fuller-geodesic-dome-development-dispute-woods-hole y https://www.pinterest.com/pin/556053885212464723/

3. https://elpais.com/elpais/2020/09/15/icon_design/1600190823_707643.html

4. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/758384/clasicos-de-arquitectura-biosfera-de-montreal-buckminster-fuller

5 y 7 abajo. https://www.ccscity450.com/otras_obras/domo-geodesico-dymaxion/

7 arriba. https://docomomovenezuela.blogspot.com/2017/08/exposicion-exhibition_16.html

8. https://www.tripadvisor.com.mx/ShowUserReviews-g316066-d4359459-r493302784-Poliedro_de_Caracas-Caracas_Capital_Region.html y https://www.ccscity450.com/otras_obras/poliedro-de-caracas/

VISITAS MEMORABLES

Glenn Murcutt (1936)

Hijo de padres australianos, Glenn Murcutt, quien es reconocido como el arquitecto más importante de ese país, nació por una de esas casualidades de la vida en Londres en un momento en que sus progenitores se encontraban en la capital del Reino Unido poco antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, siendo Murcutt muy pequeño, la familia retorna a su tierra de origen, pasando los primeros cinco años de su vida en la provincia de Morobe, Papua, Nueva Guinea, para luego mudarse con sus padres a Sydney en 1941. Allé se educa en la Manly Boys’ High School para posteriormente estudiar arquitectura en Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) de donde se graduó en 1961.

Sus biógrafos reconocen que quien primero influyó en su vocación fue su propio padre (constructor) y que durante su formación trabajó con varios arquitectos. Una vez graduado viajó durante dos años trabajando en Londres para la oficina de Frazer & Associates y aprovechó para conocer en Finlandia la obra de Alvar Aalto la cual le dejo una honda huella. De regreso en 1964 a Sydney se incorpora a trabajar por cinco años en la oficina de Ancher, Mortlock, Murray y Woolley vinculados a la arquitectura orgánica y a la valoración de su relación con la naturaleza de clara influencia wrightiana. En 1969, Murcutt estableció su propio taller en el suburbio de Mosman (Sydney) y desde entonces se ha caracterizado por llevar adelante una práctica profesional en solitario concentrada en el territorio australiano a través de proyectos de pequeña escala lo que le ha permitido actuar con total independencia escogiendo los encargos que considera más acordes con su línea de actuación y pensamiento.

1. Glenn Murcutt. Fredericks / White House, Jamberoo, Nueva Gales del Sur, Australia, 1981-82 / 2001-04
2. Glenn Murcutt. Izquierda: Magney House, New South Wales, Australia, 1984. Derecha: SimpsonLee House, Mount Wilson, Blue Mountains, New South Wales, Australia, 1988-93
3. Glenn Murcutt. Palm Beach House, Sydney, New South Wales, Australia, 2006 – 2016

Admite Murcutt que su trabajo en cuanto a basamento conceptual tiene su fuente en la filosofía de Henry David Thoreau y en cuanto a la caracterización de sus edificios ha estado influido por Mies van der Rohe y Pierre Charreau, pero el eje fundamental que ha determinado la impronta por la cual se le ha reconocido internacionalmente proviene del valor que otorga a la relación con el medio ambiente propio de la región donde vive, a la observación cuidadosa de las construcciones aborígenes y rurales australianas y, en consecuencia, a las influencias climáticas dando como resultado una arquitectura que muestra una combinación equilibrada de sensibilidad, artesanía local, mano de obra del sitio y respeto por la naturaleza. En otras palabras, Murcutt ha logrado crear un lenguaje identificable con la región a la que pertenece a partir de una arquitectura que dialoga con el entorno, que “toca la tierra ligeramente” según reza un proverbio de los aborígenes australianos.

La obra de Murcutt, silenciosa, perseverante y consistente, toda ella realizada en Nueva Gales del Sur (NSW), comienza a ser objeto de atención a nivel internacional a mediados de la década de los años 80 del siglo XX para cuando ya tiene acumulada una importante e interesante producción edilicia, conformada en su gran mayoría por viviendas unifamiliares. De allí que en 1992 sea reconocido con la Medalla Alvar Aalto que otorga el Museo finlandés de Arquitectura y la Asociación Finlandesa de Arquitectos (SAFA).

4. Dos artículos de Juan Pedro Posani dedicados Australia en general y a la obra de Murcutt en particular

Pues bien, la senda trazada por Murcutt empieza a ser detectada y observada con atención en nuestro país por Juan Pedro Posani quien encuentra en su obra una estupenda ejemplificación y plena sintonía con su pensamiento, heredero de la línea con la que Carlos Raúl Villanueva concebía su arquitectura. De esta manera podemos detectar cómo desde el momento en que empieza a escribir su página semanal en la edición sabatina del diario Economía HOY, en fecha tan temprana como el 19 de mayo de 1990, Posani titula su tercera entrega como “Aprender de Australia”, artículo que marca una afinidad casi absoluta con lo que está aconteciendo en términos de producción arquitectónica en aquella región y del que podemos extraer lo siguiente: “Desde el punto de vista eurocéntrico Australia siempre ha sido considerada usando el metro más convencional de la cultura occidental. Por lo tanto ha aparecido sobre todo como el lugar de un pueblo sin raíces, perdido en la inmensidad de sus sabanas, cuya única memoria -y con mucho- es el té de las cinco y el cricket inglés. (…) En este engañoso vacío cultural, Australia ha producido, sin embargo, una suerte de escuela arquitectónica de portentosa validez. En ella no sólo se revela la inteligencia y la sensibilidad de sus protagonistas, sino también, y sobre todo, su talento para percibir -y casi crear- raíces y tradiciones donde en cambio la cultura etnocéntrica convencional no halla ni rastros ni memorias ni señales ni símbolos que puedan constituir sustancias para conformar imágenes memorables. (…) Algunos de los más conocidos arquitectos australianos, Geoffrey Pic, Robert Robertson, Gabriel Poole, John Andrews, Alex Tzannes y en especial el padre de todos ellos, el más definitivo y esencial, Glenn Murcutt, han estado produciendo una arquitectura de gran calidad a partir de unos ingredientes cuyos atributos pueden tener, por lo que puede inferirse desde acá, algunas analogías con nuestra realidad. El resultado es un diseño asentado en la reinterpretación de la tipología tradicional  del campo. Una arquitectura de materiales exteriores extremadamente pobres, y eficientes, de tradición rural en lo que concierne a los acabados (metal corrugado, zinc, madera) y en lo que se refiere a los dispositivos de control climático (persianas, aleros, verandas y corredores, mosquiteros y ventiladores de techo). Materiales livianos, casi provisionales; tipologías de colonos, de criadores de ovejas, de pioneros solitarios.”

5. Número 115 de Arquitectura HOY (15-07-1995) ocupado en su totalidad por el artículo “Las enseñanzas que vienen de las antípodas de Juan Pedro Posani

Así, Australia en general y Murcutt en particular se harán presentes de forma referencial en otros artículos de Posani titulados “Vuelta al trópico” (11-08-1990), “¿Hacia dónde vamos?” (8-09-1990), “Aldea global, pero regionalista” (17-11-1990), “La incultura del clima o el problema de afinar la arquitectura” (08-08-1992) y “El problema de parecerse a” (20-02-1993); y de forma más directa, ya dentro de lo que fue la importante experiencia del semanario Arquitectura HOY en “Australia, por ejemplo” (nº 91 del 21-01-95), “Las enseñanzas que vienen de las antípodas», (nº 115 del 15-07-95) y “Murcutt, una vez más” (nº 345 del 14-07-2000), piezas todas que reafirmarán los principales postulados sobre los que Posani fue construyendo una teoría aplicable a nuestra más rabiosa actualidad.

6. Juan Pedro Posani. Primeras ideas para los módulos que formaron parte del Proyecto-programa de los espacios culturales Comunitarios (2000-2002)
7. Juan Pedro Poani. Módulo de San Sebastián de Los Reyes, estado Aragua (2000-2002)

Con todos estos antecedentes, convertidos en clara admiración, una vez que Posani asume el año 2001 la Dirección General de Edificaciones Culturales adscrita al Viceministerio de Cultura (encabezado en aquel momento por Manuel Espinoza), coordinando y ejecutando el ambicioso Proyecto-programa de los Espacios Culturales Comunitarios (ECC), encuentra la oportunidad de promover dentro del organismo la venida de Glenn Murcutt como invitado, dando la oportunidad de que se conociera de primera mano su obra y de rendirle si se quiere un tributo a quien había ejercido claras influencias y repercusiones en la experiencia del proyecto-programa en cuanto al carácter y espíritu que predominaba en las propuestas arquitectónicas de allí emanadas de la mano del propio Posani, con el apoyo en cuanto a la concepción estructural y constructiva del ingeniero José Adolfo Peña y de la arquitecta Carmen Yáñez. De dicho programa, sólo añadir que “La idea consiste en diseñar un sistema extremadamente sencillo, flexible y económico que pueda multiplicarse rápidamente por todo el país y que sea capaz de responder adecuadamente a las condiciones contextuales del trópico. (…) La respuesta a las condiciones de partida se basó en dos principios: la elección de un sistema de prefabricación ligera y la consideración en primer plano de las condiciones climáticas extremas propias del trópico. (…) El proyecto, en términos de arquitectura y de política humanista, es un compromiso arquitectónico con el medio ambiente, la tecnología constructiva y las condiciones y exigencias de un medio social claramente desfavorecido” (José Adolfo Peña en “Espacios culturales comunitarios en Venezuela”, Informes de la Construcción, Vol. 56, nº 491, mayo-junio 2004).

Será finalmente en junio de 2001 que Glenn Murcutt visite Venezuela y dicte una memorable conferencia en los espacios del Museo de Bellas Artes de Caracas (MBA). Casi seguros estamos de que en su estadía, en virtud de quiénes habían sido los artífices de su visita, conoció el planteamiento y trabajo que se venía adelantando en la Dirección General de Edificaciones Culturales del Viceministerio de Cultura, las primeras ideas y las primeras aproximaciones proyectuales de los ECC e incluso haya sido trasladado a alguno de los que ya se encontraban en proceso de ejecución como el de San Sebastián de los Reyes, estado Aragua.

Luego de visitar Caracas, Murcutt obtiene en 2002 el Premio Pritzker, la más alta distinción en el mundo de la arquitectura, subrayando el jurado que evaluó sus méritos lo siguiente: ”En una época obsesionada con las celebridades, el brillo de nuestros ‘arquitectos estrella’, apoyado por grandes oficinas y profusas relaciones públicas, domina los titulares. En total contraste, Murcutt trabaja en una oficina de una sola persona al otro lado del mundo… aún así, tiene una lista de espera de clientes, a los cuales pretende brindar el mejor proyecto que él pueda producir. Él es un profesional innovador de la arquitectura, quien es capaz de dirigir su sensibilidad hacia el ambiente y lo regional, y producir obras de arte totalmente honestas y humildes.”

Más adelante, en 2009, a Murcutt se le otorga Medalla de Oro de la American Institute of Architects (AIA), otro importante galardón.
También en 2002 “El proyecto-programa de los Espacios Culturales Comunitarios”, bajo el eslogan “Otro mundo es posible”, representó a Venezuela en la VIII Muestra Internacional de arquitectura de la Bienal de Venecia (para lo cual se editó un hermoso catálogo), mostrando de manera tangible como las enseñanzas del maestro australiano había tenido un hondo calado en la realidad venezolana de la mano de un estudioso de su obra y su equipo de trabajo. Hoy Murcutt a los 83 años se ha convertido en referencia planetaria desde su reducto regional, antítesis del “star system” y ejemplo vivo para quienes se forman como arquitectos en la Universidad de Nueva Gales del Sur donde durante muchos años ejerció la docencia y aún presta su valiosa colaboración.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 2 izquierda: https://catalogo.artium.eus/book/export/html/8363

2 derecha. https://www.archdaily.com/770780/spotlight-glenn-murcutt/55b294bbe58ece6c07000394-spotlight-glenn-murcutt-photo

3. https://www.ozetecture.org/donaldson-house

4 y 5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

6. Publicación Otro Mundo es posible. Proyecto-programa de los Espacios Culturales Comunitarios. Venezuela 2000-2002. VIII Muestra internacional de arquitectura Bienal de Venecia.

7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

Nota aclaratoria

Luego de publicada esta nota un buen amigo y asiduo seguidor de la página nos comentó que Murcutt llega a Venezuela (tras dos intentos anteriores fallidos) gracias a las gestiones realizadas por el Centro de Estudios sobre la ciudad, el diseño y la arquitectura Carlos Raúl Villanueva  (CEVILLA), entidad que por aquel entonces (año 2001) se estaba formando y convirtió el paso por Caracas del australiano en su primera actividad importante además de oportunidad para darle un sustantivo impulso a su lanzamiento el cual, por diversas razones, no cuajó. También nos refiere que los promotores del CEVILLA fueron los encargados de asumir la logística vinculada a la visita: traslados, estadía, paseos por la ciudad y a diversas instituciones, gestiones alrededor de la organización de la conferencia, etc., por lo que fue el ente oficialmente a cargo de ella y el que mayor aporte económico sufragó para hacerla posible.

Todo lo anterior sirve para aclarar que la participación directa del Viceministerio de Cultura en lo concerniente a la traída de Murcutt fue prácticamente nula y su injerencia en cuanto a las actividades por él realizadas en Caracas muy escasa. De allí quizás el bajo perfil que caracterizó su paso a diferencia, por ejemplo, del que tuvieron las venidas de Richard Rogers o Frank Gehry en enero y diciembre de 2014, respectivamente, que sí contaron con todo el apoyo “oficial”.
Lo anteriormente aclarado no disminuye un ápice el importante peso que tuvo la divulgación en Venezuela de la obra de Murcutt a cargo de Juan Pedro Posani, lo cual permitió a quienes tuvimos la oportunidad de asistir a su presentación en el Museo de Bellas Artes, hacerlo con conocimiento y admiración por una obra para entonces poco difundida. Tampoco evita remarcar el peso de las influencias ejercidas por la aproximación de Murcutt a la arquitectura sobre el propio Posani y sobre el Proyecto-programa de los Espacios Culturales Comunitarios gestado desde la Dirección General de Edificaciones Culturales del Viceministerio de Cultura.

El CEVILLA según nos comenta nuestro informante murió antes de nacer. Tenía entre sus planes gestionar la venida a Venezuela de otros dos arquitectos de renombre y emprender otras interesantes iniciativas, pero eso quedó dentro del territorio de los deseos no cumplidos.

ACA