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VISITAS MEMORABLES

Glenn Murcutt (1936)

Hijo de padres australianos, Glenn Murcutt, quien es reconocido como el arquitecto más importante de ese país, nació por una de esas casualidades de la vida en Londres en un momento en que sus progenitores se encontraban en la capital del Reino Unido poco antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, siendo Murcutt muy pequeño, la familia retorna a su tierra de origen, pasando los primeros cinco años de su vida en la provincia de Morobe, Papua, Nueva Guinea, para luego mudarse con sus padres a Sydney en 1941. Allé se educa en la Manly Boys’ High School para posteriormente estudiar arquitectura en Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) de donde se graduó en 1961.

Sus biógrafos reconocen que quien primero influyó en su vocación fue su propio padre (constructor) y que durante su formación trabajó con varios arquitectos. Una vez graduado viajó durante dos años trabajando en Londres para la oficina de Frazer & Associates y aprovechó para conocer en Finlandia la obra de Alvar Aalto la cual le dejo una honda huella. De regreso en 1964 a Sydney se incorpora a trabajar por cinco años en la oficina de Ancher, Mortlock, Murray y Woolley vinculados a la arquitectura orgánica y a la valoración de su relación con la naturaleza de clara influencia wrightiana. En 1969, Murcutt estableció su propio taller en el suburbio de Mosman (Sydney) y desde entonces se ha caracterizado por llevar adelante una práctica profesional en solitario concentrada en el territorio australiano a través de proyectos de pequeña escala lo que le ha permitido actuar con total independencia escogiendo los encargos que considera más acordes con su línea de actuación y pensamiento.

1. Glenn Murcutt. Fredericks / White House, Jamberoo, Nueva Gales del Sur, Australia, 1981-82 / 2001-04
2. Glenn Murcutt. Izquierda: Magney House, New South Wales, Australia, 1984. Derecha: SimpsonLee House, Mount Wilson, Blue Mountains, New South Wales, Australia, 1988-93
3. Glenn Murcutt. Palm Beach House, Sydney, New South Wales, Australia, 2006 – 2016

Admite Murcutt que su trabajo en cuanto a basamento conceptual tiene su fuente en la filosofía de Henry David Thoreau y en cuanto a la caracterización de sus edificios ha estado influido por Mies van der Rohe y Pierre Charreau, pero el eje fundamental que ha determinado la impronta por la cual se le ha reconocido internacionalmente proviene del valor que otorga a la relación con el medio ambiente propio de la región donde vive, a la observación cuidadosa de las construcciones aborígenes y rurales australianas y, en consecuencia, a las influencias climáticas dando como resultado una arquitectura que muestra una combinación equilibrada de sensibilidad, artesanía local, mano de obra del sitio y respeto por la naturaleza. En otras palabras, Murcutt ha logrado crear un lenguaje identificable con la región a la que pertenece a partir de una arquitectura que dialoga con el entorno, que “toca la tierra ligeramente” según reza un proverbio de los aborígenes australianos.

La obra de Murcutt, silenciosa, perseverante y consistente, toda ella realizada en Nueva Gales del Sur (NSW), comienza a ser objeto de atención a nivel internacional a mediados de la década de los años 80 del siglo XX para cuando ya tiene acumulada una importante e interesante producción edilicia, conformada en su gran mayoría por viviendas unifamiliares. De allí que en 1992 sea reconocido con la Medalla Alvar Aalto que otorga el Museo finlandés de Arquitectura y la Asociación Finlandesa de Arquitectos (SAFA).

4. Dos artículos de Juan Pedro Posani dedicados Australia en general y a la obra de Murcutt en particular

Pues bien, la senda trazada por Murcutt empieza a ser detectada y observada con atención en nuestro país por Juan Pedro Posani quien encuentra en su obra una estupenda ejemplificación y plena sintonía con su pensamiento, heredero de la línea con la que Carlos Raúl Villanueva concebía su arquitectura. De esta manera podemos detectar cómo desde el momento en que empieza a escribir su página semanal en la edición sabatina del diario Economía HOY, en fecha tan temprana como el 19 de mayo de 1990, Posani titula su tercera entrega como “Aprender de Australia”, artículo que marca una afinidad casi absoluta con lo que está aconteciendo en términos de producción arquitectónica en aquella región y del que podemos extraer lo siguiente: “Desde el punto de vista eurocéntrico Australia siempre ha sido considerada usando el metro más convencional de la cultura occidental. Por lo tanto ha aparecido sobre todo como el lugar de un pueblo sin raíces, perdido en la inmensidad de sus sabanas, cuya única memoria -y con mucho- es el té de las cinco y el cricket inglés. (…) En este engañoso vacío cultural, Australia ha producido, sin embargo, una suerte de escuela arquitectónica de portentosa validez. En ella no sólo se revela la inteligencia y la sensibilidad de sus protagonistas, sino también, y sobre todo, su talento para percibir -y casi crear- raíces y tradiciones donde en cambio la cultura etnocéntrica convencional no halla ni rastros ni memorias ni señales ni símbolos que puedan constituir sustancias para conformar imágenes memorables. (…) Algunos de los más conocidos arquitectos australianos, Geoffrey Pic, Robert Robertson, Gabriel Poole, John Andrews, Alex Tzannes y en especial el padre de todos ellos, el más definitivo y esencial, Glenn Murcutt, han estado produciendo una arquitectura de gran calidad a partir de unos ingredientes cuyos atributos pueden tener, por lo que puede inferirse desde acá, algunas analogías con nuestra realidad. El resultado es un diseño asentado en la reinterpretación de la tipología tradicional  del campo. Una arquitectura de materiales exteriores extremadamente pobres, y eficientes, de tradición rural en lo que concierne a los acabados (metal corrugado, zinc, madera) y en lo que se refiere a los dispositivos de control climático (persianas, aleros, verandas y corredores, mosquiteros y ventiladores de techo). Materiales livianos, casi provisionales; tipologías de colonos, de criadores de ovejas, de pioneros solitarios.”

5. Número 115 de Arquitectura HOY (15-07-1995) ocupado en su totalidad por el artículo “Las enseñanzas que vienen de las antípodas de Juan Pedro Posani

Así, Australia en general y Murcutt en particular se harán presentes de forma referencial en otros artículos de Posani titulados “Vuelta al trópico” (11-08-1990), “¿Hacia dónde vamos?” (8-09-1990), “Aldea global, pero regionalista” (17-11-1990), “La incultura del clima o el problema de afinar la arquitectura” (08-08-1992) y “El problema de parecerse a” (20-02-1993); y de forma más directa, ya dentro de lo que fue la importante experiencia del semanario Arquitectura HOY en “Australia, por ejemplo” (nº 91 del 21-01-95), “Las enseñanzas que vienen de las antípodas», (nº 115 del 15-07-95) y “Murcutt, una vez más” (nº 345 del 14-07-2000), piezas todas que reafirmarán los principales postulados sobre los que Posani fue construyendo una teoría aplicable a nuestra más rabiosa actualidad.

6. Juan Pedro Posani. Primeras ideas para los módulos que formaron parte del Proyecto-programa de los espacios culturales Comunitarios (2000-2002)
7. Juan Pedro Poani. Módulo de San Sebastián de Los Reyes, estado Aragua (2000-2002)

Con todos estos antecedentes, convertidos en clara admiración, una vez que Posani asume el año 2001 la Dirección General de Edificaciones Culturales adscrita al Viceministerio de Cultura (encabezado en aquel momento por Manuel Espinoza), coordinando y ejecutando el ambicioso Proyecto-programa de los Espacios Culturales Comunitarios (ECC), encuentra la oportunidad de promover dentro del organismo la venida de Glenn Murcutt como invitado, dando la oportunidad de que se conociera de primera mano su obra y de rendirle si se quiere un tributo a quien había ejercido claras influencias y repercusiones en la experiencia del proyecto-programa en cuanto al carácter y espíritu que predominaba en las propuestas arquitectónicas de allí emanadas de la mano del propio Posani, con el apoyo en cuanto a la concepción estructural y constructiva del ingeniero José Adolfo Peña y de la arquitecta Carmen Yáñez. De dicho programa, sólo añadir que “La idea consiste en diseñar un sistema extremadamente sencillo, flexible y económico que pueda multiplicarse rápidamente por todo el país y que sea capaz de responder adecuadamente a las condiciones contextuales del trópico. (…) La respuesta a las condiciones de partida se basó en dos principios: la elección de un sistema de prefabricación ligera y la consideración en primer plano de las condiciones climáticas extremas propias del trópico. (…) El proyecto, en términos de arquitectura y de política humanista, es un compromiso arquitectónico con el medio ambiente, la tecnología constructiva y las condiciones y exigencias de un medio social claramente desfavorecido” (José Adolfo Peña en “Espacios culturales comunitarios en Venezuela”, Informes de la Construcción, Vol. 56, nº 491, mayo-junio 2004).

Será finalmente en junio de 2001 que Glenn Murcutt visite Venezuela y dicte una memorable conferencia en los espacios del Museo de Bellas Artes de Caracas (MBA). Casi seguros estamos de que en su estadía, en virtud de quiénes habían sido los artífices de su visita, conoció el planteamiento y trabajo que se venía adelantando en la Dirección General de Edificaciones Culturales del Viceministerio de Cultura, las primeras ideas y las primeras aproximaciones proyectuales de los ECC e incluso haya sido trasladado a alguno de los que ya se encontraban en proceso de ejecución como el de San Sebastián de los Reyes, estado Aragua.

Luego de visitar Caracas, Murcutt obtiene en 2002 el Premio Pritzker, la más alta distinción en el mundo de la arquitectura, subrayando el jurado que evaluó sus méritos lo siguiente: ”En una época obsesionada con las celebridades, el brillo de nuestros ‘arquitectos estrella’, apoyado por grandes oficinas y profusas relaciones públicas, domina los titulares. En total contraste, Murcutt trabaja en una oficina de una sola persona al otro lado del mundo… aún así, tiene una lista de espera de clientes, a los cuales pretende brindar el mejor proyecto que él pueda producir. Él es un profesional innovador de la arquitectura, quien es capaz de dirigir su sensibilidad hacia el ambiente y lo regional, y producir obras de arte totalmente honestas y humildes.”

Más adelante, en 2009, a Murcutt se le otorga Medalla de Oro de la American Institute of Architects (AIA), otro importante galardón.
También en 2002 “El proyecto-programa de los Espacios Culturales Comunitarios”, bajo el eslogan “Otro mundo es posible”, representó a Venezuela en la VIII Muestra Internacional de arquitectura de la Bienal de Venecia (para lo cual se editó un hermoso catálogo), mostrando de manera tangible como las enseñanzas del maestro australiano había tenido un hondo calado en la realidad venezolana de la mano de un estudioso de su obra y su equipo de trabajo. Hoy Murcutt a los 83 años se ha convertido en referencia planetaria desde su reducto regional, antítesis del “star system” y ejemplo vivo para quienes se forman como arquitectos en la Universidad de Nueva Gales del Sur donde durante muchos años ejerció la docencia y aún presta su valiosa colaboración.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 2 izquierda: https://catalogo.artium.eus/book/export/html/8363

2 derecha. https://www.archdaily.com/770780/spotlight-glenn-murcutt/55b294bbe58ece6c07000394-spotlight-glenn-murcutt-photo

3. https://www.ozetecture.org/donaldson-house

4 y 5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

6. Publicación Otro Mundo es posible. Proyecto-programa de los Espacios Culturales Comunitarios. Venezuela 2000-2002. VIII Muestra internacional de arquitectura Bienal de Venecia.

7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

Nota aclaratoria

Luego de publicada esta nota un buen amigo y asiduo seguidor de la página nos comentó que Murcutt llega a Venezuela (tras dos intentos anteriores fallidos) gracias a las gestiones realizadas por el Centro de Estudios sobre la ciudad, el diseño y la arquitectura Carlos Raúl Villanueva  (CEVILLA), entidad que por aquel entonces (año 2001) se estaba formando y convirtió el paso por Caracas del australiano en su primera actividad importante además de oportunidad para darle un sustantivo impulso a su lanzamiento el cual, por diversas razones, no cuajó. También nos refiere que los promotores del CEVILLA fueron los encargados de asumir la logística vinculada a la visita: traslados, estadía, paseos por la ciudad y a diversas instituciones, gestiones alrededor de la organización de la conferencia, etc., por lo que fue el ente oficialmente a cargo de ella y el que mayor aporte económico sufragó para hacerla posible.

Todo lo anterior sirve para aclarar que la participación directa del Viceministerio de Cultura en lo concerniente a la traída de Murcutt fue prácticamente nula y su injerencia en cuanto a las actividades por él realizadas en Caracas muy escasa. De allí quizás el bajo perfil que caracterizó su paso a diferencia, por ejemplo, del que tuvieron las venidas de Richard Rogers o Frank Gehry en enero y diciembre de 2014, respectivamente, que sí contaron con todo el apoyo “oficial”.
Lo anteriormente aclarado no disminuye un ápice el importante peso que tuvo la divulgación en Venezuela de la obra de Murcutt a cargo de Juan Pedro Posani, lo cual permitió a quienes tuvimos la oportunidad de asistir a su presentación en el Museo de Bellas Artes, hacerlo con conocimiento y admiración por una obra para entonces poco difundida. Tampoco evita remarcar el peso de las influencias ejercidas por la aproximación de Murcutt a la arquitectura sobre el propio Posani y sobre el Proyecto-programa de los Espacios Culturales Comunitarios gestado desde la Dirección General de Edificaciones Culturales del Viceministerio de Cultura.

El CEVILLA según nos comenta nuestro informante murió antes de nacer. Tenía entre sus planes gestionar la venida a Venezuela de otros dos arquitectos de renombre y emprender otras interesantes iniciativas, pero eso quedó dentro del territorio de los deseos no cumplidos.

ACA

TAL DÍA COMO HOY…

… el 4 de agosto de 1909 nace, en São Paulo, Roberto Burle Marx.

Quien es considerado como “el jardinero de América”, fue hijo de padre judío alemán y de madre brasileña. El uno, próspero comerciante dedicado a la exportación de cueros, muy comprometido con su cultura de origen era amante de la música erudita. La otra, oriunda de Pernambuco, cuya familia tenía raíces locales y francesas, despertó en sus seis hijos una particular sensibilidad hacia la música destacándose el mayor de ellos, Walter, como pianista de talento excepcional.

La formación de Roberto estuvo marcada por la fluctuante condición económica que conllevaba el negocio de su padre lo cual hace expresar a Fernando Tábora en el libro Dos parques. Un equipo (2007), lo siguiente: “La actividad del padre…tuvo siempre altibajos que se resumen en una frase de Burle Marx a este respecto: ‘Toda mi infancia la pasé mudándonos de un palacio a un semisótano’. Pero el padre también brindaba como compensación, en los períodos prósperos, viajes a Europa  con largas estadías especialmente en Berlín. La educación de Burle Marx, por lo tanto, no pudo ser convencional.”

Desde muy joven Burle Marx ya había empezado a manifestar una clara vocación por el arte que poco a poco fue combinando con una temprana inclinación al trabajo y la creación de jardines. De esta manera, cuando una vez más visita Alemania en 1928, al entrar en contacto con las vanguardias artísticas, es mucha la influencia que recibe lo cual lo llevó a inscribirse a su regreso en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Federal de Rio de Janeiro para formarse en pintura. Pese a no concluir sus estudios, ellos propiciaron, debido al cambio de pensum introducido por Lucio Costa de los últimos años de carrera en los que Bellas Artes se agrupaba con Arquitectura, el encuentro de Burle Marx dentro de la institución con Oscar Niemeyer, Affonso Eduardo Reidy y Jorge Moreira, entre otros, relaciones que luego fueron muy bien aprovechadas por el personaje que nos ocupa.

1. Arriba: Diseño de Burle Marx para un jardín en la azotea, Ministerio de Educación y Salud, Río de Janeiro, Brasil, 1938. Abajo izquierda: Propuesta para la Plaza Salgado Filho, Flamengo, 1957. Abajo derecha: Roberto Burle Marx, jardín en el techo de la residencia de Alfredo Schwartz en Copacabana, Rio de Janeiro, 1932.

La pintura se constituyó inicialmente en el centro de la actividad de Burle Marx, la cual no abandonará nunca en el transcurso de su vida recibiendo particularmente la influencia de Cándido Portinari (con quien trabajó en su Atelier) siendo, sin embargo, su más importante referencia y mayor influencia la recibida del pintor alemán Leo Putz.

Según reza en su biografía, su primer trabajo como paisajista fue en 1932, colaborando en el proyecto de la residencia de la familia Schwartz en Copacabana, obra de quien ya había conocido en la Escuela de Bellas Artes y que más tarde se convertiría en uno de los arquitectos más importantes del país: su amigo -y vecino- Lucio Costa. Dos años después, el gobernador de Recife, que había visitado la casa de esta familia, le ofrece a Burle Marx el cargo de Director de Parques y Jardines de dicha ciudad, en la que realiza varias obras públicas y jardines particulares, como el del artista Francisco Brennand.

Al volver a Río, Burle Marx es cada vez más requerido. Proyecta en 1938 la Plaza Salgado Filho, su primera en la que por entonces era la capital de Brasil, usando solo plantas autóctonas. También realizó, entre otros, los jardines y terrazas del Ministerio de Educación y Sanidad (1945) y de la Asociación Brasilera de Prensa, en la Floresta de la Tijuca (1936), encargándosele en 1943, el jardín de la residencia particular de quien posteriormente sería presidente de la República: Juscelino Kubitschek.

Destaca desde muy temprano su permanente afán por incrementar su  aprendizaje botánico, su interés por llenar el gran vacío de conocimiento en este campo y en particular lo concerniente a la flora de su país, detonante principal para el trabajo de campo directamente relacionado a ello que siempre desarrolló. Así, durante toda su vida Burle Marx llevó a cabo una extensa investigación, descubriendo y clasificando muchas especies, estableciendo relación, como apunta Tábora, “con los botánicos más destacados de la época, entre ellos Graiala Barroso, Luis Emigdio de Mello filho y Henrique Lahmeyer de Mello Barreto. Este último precursor con sus ideas  de una visión global del ambiente, fue el que más contribuyó al gran cambio que Burle Marx daría a los conceptos de diseño, utilizados hasta ese momento en la arquitectura paisajista”.

Ahora bien, más allá de continuar repitiendo rasgos y datos que podamos extraer de las biografías generales ya elaboradas, Burle Marx también engrosa la lista de visitantes memorables que hemos venido reseñando desde estas páginas. De allí que, más allá de su importante producción tanto en su natal Brasil como internacionalmente, tal vez valga más la pena destacar lo intenso y fructífero que fue su contacto con nuestro país, el cual en muy buena medida está registrado en el libro de Tábora y en el artículo de su misma autoría titulado “El Roberto Burle Marx que me tocó conocer”, aparecido en el nº 68 de Arquitectura HOY el 2 de julio de 1994 a un mes de su fallecimiento.

2. Roberto Burle Marx. Jardín de la casa de Inocente Palacios en Colinas de Bello Monte, Caracas, 1957
3. Burle Marx con su equipo en la oficina de Río de Janeiro: los arquitectos Fernando Tábora, Julio César Pessolani y John Godfrey Stoddart con el Plano General del Parque Naciones Unidas en Chile, 1960

La llegada de Burle Marx a Venezuela se produce en septiembre de 1956 “debido a una circunstancia fortuita dada por la necesidad de la colaboración de un arquitecto paisajista, en el proyecto del club privado Puerto Azul. El promotor Daniel Camejo Octavio y sus arquitectos Oscar Carpio y Guillermo Suárez, enfrentaban un problema difícil con las áreas libres del proyecto. Uno de los gerentes de la promotora, cuyo sobrino estudiaba en la Universidad de Cornell, el hoy arquitecto y paisajista Oswaldo Lares, le insinuó a Camejo la importancia de hacer venir a Burle Marx como consultor”. El propio Tábora, quien para entonces ya trabajaba en el Atelier de Burle Marx en Río de Janeiro, será quien coordinará los detalles y luego lo acompañará en el viaje que realizaría a Venezuela.

Burle Marx llega a un país que se caracterizaba por su bonanza económica y acelerado ritmo en la construcción de su infraestructura, y a partir del mismo momento en que lo hace se ampliarán los contactos, colaboraciones y proyectos que el Atelier (por entonces conformado por Burle Marx, Tábora, Mauricio Monte y Julio César Pessolani) iría atendiendo y desarrollando. Casi de inmediato, a finales de 1956, Burle Marx es contactado por Carlos Guinand Sandoz para diseñar las áreas exteriores de la Exposición Internacional de Caracas a realizarse en 1960; es requerido por Jorge Romero Gutiérrez, Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger para colaborar con el tratamiento de los espacios abiertos de El Helicoide de la Roca Tarpeya; también para proyectar el paisajismo entre el hotel Humboldt y la Estación del Teleférico a instancias de Tomás Sanabria; y, más adelante, el rediseño del área central de la pista del Hipódromo La Rinconada, el Jardín Botánico, en Maracaibo (Edo. Zulia), los jardines de los clubes Playa Azul, Playa Grande, Morón y Balneario de Naiguatá, a los que se sumarán los paisajismos para las viviendas de Inocente Palacios y Diego Cisneros así como el de la casa de hacienda Monte Sacro de Nelson Rockefeller en Nirgua, estado Yaracuy, desarrollados casi todos en 1957 desde Rio de Janeiro. “No sería hasta mediados de 1957 cuando (John) Stoddart se incorporaría como socio a la nueva firma organizada para el desarrollo de proyectos de Arquitectura Paisajista y Planificación”, sumándose a Tábora, Pessolani y Monte, dejando atrás la denominación y estructura de Atelier. Posteriormente, en 1959 se registraría en Caracas la Oficina Técnica Roberto Burle Marx C.A., sociedad que acometería finalmente el proyecto para el Parque del Este.

4. Parque del Este, Caracas, 1961. Arriba izquierda: Patio de los Azuelejos. Arriba derecha: Aviario. Abajo izquierda: Restaurant del gran lago. Abajo derecha: Lago de las corocoras. Fotos tomadas en 1965.

Tábora relata en su libro cómo “las actividades del atelier Burle Marx incluían lo que para un arquitecto parecería insólito, puesto que podían ser el replanteo de un mural, expediciones de varios días a la selva en busca de plantas autóctonas, la escenografía de un gran baile de carnaval en el teatro Municipal de Río de Janeiro, el diseño y ejecución de una exposición de plantas, el desarrollo de un proyecto de paisajismo en La Habana, Asunción o Buenos Aires. (…) Burle Marx no tenía una formación de arquitecto, pero a través de su percepción del espacio en la naturaleza y la reorganización en el jardín, con base en sus conocimientos como artista plástico, le permitían un enlace inusual con las propuestas de la arquitectura moderna brasileña que no encontraba ninguna afinidad con la arquitectura paisajista del momento”. Sin embargo, “con el crecimiento de la complejidad de los proyectos que llegaban al Atelier, que rebasaban la capacidad técnica de Burle Marx, y poder de ser expresados en planos y detalles de obra, se hizo necesaria la inclusión de arquitectos en el taller”.

Luego de su intensa relación con Caracas, Burle Marx verá cómo Tábora y Stoddart se independizarían en 1964 para desarrollar a través de la firma Stoddart + Tábora Arquitectos un fructífera carrera que dejaría huella en el paisajismo venezolano en todas sus instancias. Él, por su parte, seguiría con su trabajo desde su otra empresa fundada en 1955 (Burle Marx e Cia. Ltda.) junto con el menor de sus hermanos, Siegfried, y con la colaboración de los arquitectos José W. Tabacow y Haruyoshi Ono, quienes, al igual que sus socios caraqueños, tiempo atrás habían ido a golpear su puerta para ofrecerse como pasantes. Cabe  resaltar que Haruyoshi Ono, a partir de los años 60 se asoció y siguió dando continuidad a la obra del Maestro.

Fue también su hermano menor quien encontró el sítio -chacra- Santo Antônio da Bica, en Barra de Guaratiba, a 60 kilómetros del centro carioca. 365.000 m2 que se trasformarían primero en un centro de experimentación, donde acomodaría sus colecciones de plantas, y luego en su hogar. De a poco Burle Marx va reformando la casa principal, a la que va agregando varios salones y la galería externa hasta que en 1973 se muda definitivamente para el sítio, dejando el barrio de Leme, donde vivía desde su infancia. En 1985 dona el sítio al Gobierno Federal, aunque continuó viviendo allí hasta 1994, el año de su muerte. A partir de 1996 comenzó un arduo proceso de identificación y clasificación del acervo, con supervisión y curaduría de la museóloga Iara Madeira, del Museu Histórico Nacional. A través de la Asociación de Amigos de Roberto Burle Marx se obtuvieron recursos financieros de varias entidades para la implementación del proyecto del museo en que hoy el sítio se ha transformado.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. Arriba: https://agrowingobsession.com/?p=73506. Izquierda abajo: https://www.modernamuseet.se/stockholm/en/exhibitions/time-place-rio-de-janeiro/. Derecha abajo: https://coleccioncisneros.org/es/content/el-modernismo-de-roberto-burle-marx
  2. https://docplayer.es/92836645-El-jardin-damero-de-la-casa-de-inocente-palacios-en-caracas-1957.html

3 y 4. Fernando Tábora, Dos parques un equipo, 2007

VISITAS MEMORABLES

1. Kenzo Tange, con cámara en mano, frente a la Oficina del Gobierno de la Prefectura de Kagawa en el momento de su finalización. 1958

Kenzo Tange (1913-2005)

El que ha sido considerado como el más importante e influyente arquitecto japonés del siglo XX, tuvo la oportunidad de visitar Venezuela en tres ocasiones: la primera en 1976 invitado por los organizadores de la VI Bienal Nacional de Arquitectura (evento que se realizó en los espacios del Museo de Bellas Artes) para participar en un ciclo de charlas donde también figuraban Oriol Bohigas y Fernando Belaúnde Terry; la segunda a finales de 1978, finalizando la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez invitado especialmente por el Colegio de Arquitectos de Venezuela y la Sociedad Bolivariana de Arquitectos; y la tercera en 1980 invitado por el grupo C.A. TEKTO encabezado por Carlos Celis Cepero a la sazón asociado suyo en nuestro país desde el punto de vista profesional (alianza que, aunque tuvo entre sus proyectos posibles realizar un Plano Regulador para Caracas, finalmente dejaría pocos frutos).

El paso de Tange quedó registrado en diversos momentos y espacios diferentes: las revistas ARKETIPOS Nº 1 (1984), 2 (1984) y 3 (1985) que amplían con material fotográfico las dos visitas (que ampliaremos en un próximo Contacto FAC), y, enfocadas en la venida de 1978, una breve nota aparecida en el nº 61 (junio 1979) de la revista Punto y una entrevista realizada por Miguel Coronado y Víctor Houtman publicada en el nº 23 de la revista estudiantil Taller, la cual estuvo acompañada de un breve texto de Tange titulado “Función, estructura y símbolo”, traducido por Houtman del cual lamentablemente no se especificó la fuente y que peca de numerosas imprecisiones producto de la propia traducción.

Cabe añadir que el nº 61 de Punto, casualmente, fue el primero de una nueva etapa que bajo la dirección de Henrique Vera (al frente desde 1976 del recién creado Centro de Información y Documentación -CID- de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV), buscaba imprimirle un giro significativo al enfoque que a lo largo de 60 entregas que ocuparon 18 años le había dado Antonio Granados Valdés a la revista, para lo cual se hizo acompañar de un Comité de Redacción integrado por Mariano Goldberg, Ramón León, Manuel López y Juan Pedro Posani. De allí quizás lo escueto de la nota aparecida en la sección de noticias de la publicación, de la que se deduce que Tange (debido a sus relaciones y contactos en Venezuela) no era considerado objeto de loable reconocimiento para los nuevos editores de Punto, cuando tal vez para Granados hubiera significado un despliegue mayor dada la importancia del personaje. Para confirmar esta apreciación nada mejor que transcribir lo allí aparecido: “Entre los días 7 y 12 de diciembre pasado visitó nuestro país el arquitecto japonés Kenzo Tange. Dentro de su amplio programa de actividades, dictó una conferencia el 8 de diciembre en el Auditorio ‘Carlos Raúl Villanueva’ de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela.(…) La charla versó sobre sus últimos proyectos, entre los cuales se pueden señalar la Embajada y Cancillería de Bulgaria (1972-1974) y el Palacio de Su Majestad el Sha Reza Pahlevi, en Teherán (1977). Las ambigüedades de la conferencia dejaron en el público opiniones controversiales”.

2. Portadas de las revistas Punto nº 61 y Taller nº 23
3. Kenzo Tange en su visita a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV acompañado de Magalí Ruz Brewer y Henrique Vera

Por su parte, los estudiantes Coronado y Houtman, a sabiendas de la trascendencia y estatura que ya para entonces había alcanzado Tange en todo el mundo y con un importante dejo de admiración no exento de crítica ideológica, logran a través de la para entonces Directora de Extensión de la FAU, Magalí Ruz Brewer, establecer contacto con Tange por mediación de su asistente, el Sr. Omar Take (profesor de arquitectura del Massachusetts Institute of Technology -MIT-), quien acuerda recibirlos en el hotel Tamanaco, donde Tange se hospedaba, el domingo 10 de diciembre a las 7 p.m.

La entrevista, en la que el Sr. Take fungió de traductor, realizada en la suite que ocupaba el destacado arquitecto japonés, se inició con la pregunta: “¿Profesor, qué le motivó a seguir estudios de arquitectura?” de cuya respuesta se desprende que fue el contacto con la obra de Le Corbusier la que hizo a Tange tomar la senda de la profesión en la que tanto destacó.

Hay un momento muy interesante del encuentro en el cual Coronado confiesa que iba dispuesto a presionar a Tange con “mis dudas, con mi realidad, capitalismo, explotación, socialismo, totalización, pero este hombre de hablar reflexivo, profundo, tranquilo, se me mostraba muy lejos de mis problemas, de los problemas de mi pueblo, para él no existía mi realidad”, claro síntoma del clima politizado que se vivía en buena parte de la FAU UCV y que se reflejaba en la formación de quienes por allí pasaban.

Otra muestra de las preocupaciones estudiantiles procedentes del enfoque que se le daba a su enseñanza, es la que se esconde tras otra pregunta formulada por Coronado: “¿Qué entiende usted por Arquitectura Nacional?”, a lo cual Tange, con claridad y concreción responde: “Yo pienso que la Arquitectura hoy es más global, yo no pienso que la Arquitectura es solamente nacional. Los vínculos materiales del mundo hacen una arquitectura del globo”, lo que permitió abrir el intercambio hacia temas tan interesantes como la cultura y la tradición locales y su impacto sobre la arquitectura que el arquitecto produce. Tange al respecto precisará: “Sí, yo creo en elementos particulares a cada cultura, pero nosotros no usamos vestidos japoneses, ni ustedes usan corbatas venezolanas. Hoy vivimos en una realidad más global. Antes de las grandes guerras mundiales el mundo estaba completamente separado, eran más individuales todos los países (…) …ahora las relaciones de los diferentes países del mundo están tan unidos y ligados por los sistemas de comunicación que un mismo programa de televisión lo puede ver todo el mundo, entonces internacional es cuando las realidades se unen, están relacionadas, pero lo global es cuando todo pasa al mismo tiempo…”.

Las ideas expuestas por Tange a los estudiantes, cuya ambigüedad causó polémica en su presentación del Auditorio de la FAU (más allá de las obras que mostró), se encuentran resumidas en el ya señalado texto “Función, cultura símbolo”. Tange se muestra por entonces muy atento a los cambios sociales que produce el desarrollo de los sistemas de comunicación y la tecnología asociada a la informática. También critica las limitaciones que han traído los enfoque eminentemente funcionales caracterizados por su falta de dinamismo y por un elevado determinismo en la relación entre uso y espacio, abogando por la aparición de sistemas espaciales cambiantes e interconectados cargados a su vez de significado. En tal sentido señalará: “Yo me aventuraría a decir que nosotros necesitamos un enfoque simbólico para los espacios arquitectónicos y urbanos como manera para asegurar la humanidad. (…) Me parece a mi que algunos campos de la Arquitectura moderna y el espacio ciudad están necesitando el símbolo del día. (…) El enfoque arquitectónico y urbano incluye al proceso de darle función y al de darle estructura al espacio. Cuando le damos una forma tipificada a una función tipificada aquella función es inmediatamente aparente al ojo y cobra propia identidad. Si seguimos esta noción más allá, nosotros veremos que no solamente podremos expresar a través de la forma su función física sino también su significado metafísico, en este estado cuando a cierto espacio se le da una expresión simbólica a su función necesitamos de un enfoque simbólico”. Y, a modo de resumen: “Existe una poderosa necesidad de simbolismo, y eso significa que la arquitectura debe tener algo que atraiga al corazón humano. Sin embargo, las formas básicas, espacios y apariencias deben ser lógicas”.

De la entrevista realizada por Coronado y Houtman, trasciende que Tange pudo observar Caracas desde el aire mediante un vuelo en avioneta y también desde la montaña (presumimos que tuvo oportunidad de subir a la cima del Ávila en teleférico o ver la ciudad desde alguna de sus colinas), y logró precisar cómo “el carácter de la ciudad es muy interesante porque hay una unidad en el color, todas las paredes blancas y los techos rojos”, dejando deslizar, aparte de tan peculiar observación, que venía con la información de que Caracas significaba “los techos rojos”, cosa que los entrevistadores lograron con dificultad desmentir y aclarar que se trataba de una expresión acuñada por uno de nuestros literatos (Enrique Bernardo Núñez, para ser más precisos) a partir del predominio de cubiertas de tejas en la mayoría de sus edificaciones desde épocas de la colonia.

4. Cuatro importantes obras de Kenzo Tange. Arriba izquierda: Parque y memorial de la paz de Hiroshima, 1950-1956. Arriba derecha: Gimnasio Nacional Yoyogi (Gimnasio Nacional de Tokio), Tokio, 1961-1964. Abajo izquierda: La catedral de Santa María en Tokio, 1964. Abajo derecha: Gran cubierta de la Exposición Universal de Osaka, 1970.

Tange, quien murió a los 91 años, visita Caracas con 65 encontrándose en el punto más importante de su vasta carrera. Para entonces ya había transitado su experiencia como parte del Grupo Metabolista (movimiento del que presentó su manifiesto en el congreso del CIAM de 1959) y formaban parte de su portafolio proyectos tan importantes como: el Parque y Memorial de la Paz de Hiroshima, 1950-1956; su casa de habitación, 1951-1953;  la Prefectura de Kagawa, 1955-1958; el Ayuntamiento de Kurashiki, 1958-1960; el Plan para la Bahía de Tokio, 1960; el Gimnasio Nacional Yoyogi (Gimnasio Nacional de Tokio), 1961-1964; la Catedral de Santa María de Tokio, 1964; el Centro de Prensa y Difusión Shizouka, 1967;  la Expo ’70, Osaka, Japón; y junto a Pedro Ramírez Vásquez y Rosen Morrison la Embajada del Japón en Ciudad de México, 1976. Fue distinguido con importantes galardones como la Medalla de Oro del Royal Institute of British Architects (RIBA), la Medalla de Oro del American Institute of Architects (AIA), la Medalla de Oro de la Academia Francesa de Arquitectura y el Premio Pritzker el año 1987, el más prestigioso de la arquitectura a nivel internacional.

Su obra, en la que desarrolló un profundo conocimiento y destreza en el uso del concreto armado, puede resumirse según sus propias palabras de la siguiente manera:
«(…) Me siento muy afortunado de haber atestiguado la transformación de Japón desde la devastación de la guerra hasta su crecimiento actual. Como arquitecto, no deseo repetir lo que ya he hecho. Creo que cada proyecto es un puente para el próximo, por lo que es muy importante rescatar el pasado para cambiar el futuro (…)»

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://www.indesignlive.hk/articles/in-review/tange-by-tange-1949-1959-kenzo-tange-as-seen-through-the-eyes-of-kenzo-tange

2 y 3. Colección Crono Arquitectura Venezuela

4. Arriba izquierda: https://catalogo.artium.eus/dossieres/exposiciones/premios-pritzker-viaje-por-la-arquitectura-contemporanea/parque-y-memorial-de

4. Arriba derecha: https://catalogo.artium.eus/book/export/html/8835

4. Abajo izquierda: https://www.kirainet.com/la-catedral-de-santa-maria-en-tokio/

4. Abajo derecha: https://twitter.com/ekain_arq/status/1217195820812054528

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