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1946• Inauguración del Liceo Fermín Toro

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1946•  El día 15 de diciembre se inaugura y se pone en servicio el Liceo Fermín Toro, ubicado entre las esquinas de Marcos Parra y Solís, en la Parroquia Catedral, Caracas, construido entre 1943 y 1946, de acuerdo al proyecto del arquitecto Cipriano Domínguez. La institución educativa había sido creada por decreto del Presidente de la República Eleazar López Contreras el día 12 de septiembre de 1936 con el nombre de «Instituto de Formación Secundaria Fermín Toro». Su primera sede fue una casona remodelada que quedaba entre las esquinas de Reducto a Glorieta (hoy Avenida Lecuna), bajo la dirección del Dr. José Francisco Reyes Baena (1936 hasta 1943).

«La construcción de la edificación se pudo completar resolviendo los problemas creados por estar el terreno seleccionado atravesado por la Quebrada Caroata (la misma que pasa debajo del Conjunto Residencial El Silencio). Se implantó el edificio colocándolo sobre un plano continuo de suelo, evitando el uso de escalinatas y ubicando la fachada de mayor longitud hacia la cuadra que va de Solís a Marcos Parra». El edificio tiene tres pisos en el bloque de aulas y solo dos en el cuerpo que agrupa las áreas complementarias. «Su geometría se ordena a través de un cuerpo longitudinal, del cual se desprenden tres cuerpos perpendiculares, paralelos entre sí, que forman patios. Cada brazo, organizado y dividido con las mismas proporciones, alberga distintos usos (administración y biblioteca, áreas culturales, aulas, laboratorios y gimnasio). Como remate, al sur, se ubicó el auditorio».
El Liceo Fermín Toro fue reconocido como patrimonio arquitectónico moderno de Caracas.

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Inauguración del Liceo Fermín Toro 2Fachada Sur.

Inauguración del Liceo Fermín Toro 3Fachada Este del Liceo Fermín Toro  con el Arco de la Federación al fondo.

1946• Colegio Monseñor Castro y Casa Madre de las Siervas del Santísimo Sacramento

Colegio Monseñor Castro

1946•  Se concluye la construcción del Colegio Monseñor Castro y la Casa Madre de las Siervas del Santísimo Sacramento, ubicados en la Av. Sur 2, entre las esquinas Hospital a Cárcel, Parroquia Santa Rosalía, Caracas, proyectadas por Erasmo Calvani (1915-1997) (arquitecto, Escuela Superior de Arquitectura San Lucas, Bélgica) y Juan Capdevila Elías (1910-2013) (arquitecto, Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona).
Estos arquitectos, cuya asociación se dio entre los años 1945 y 1963, produjeron, entre otras obras: la Fábrica de la Tabacalera Nacional en Maracay; la Fábrica de Cerámica de Venezuela; la Sede del Colegio San Ignacio de Loyola en Caracas; el Colegio y Capilla de la Consolación; para la misma congregación de religiosas, la Capilla Santa Elena de las Siervas del Santísimo Sacramento en la urbanización Los Chorros; la Catedral de San Felipe, estado Yaracuy; y el Santuario Nacional de Nuestra Señora de Coromoto en Guanare, estado Portuguesa.

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1949• Grupo Escolar Municipal «Juan Landaeta»

Escuela Municipal Juan Landaeta

1949•  El arquitecto Heriberto González Méndez (1906-1992), director de la Oficina de Arquitectura del Ministerios de Educación (creada en 1947 por la Junta Revolucionaria de Gobierno), proyecta conjuntamente con los arquitectos Marcelo Crispo de Signoribus (reválida FAU UCV, promoción 12B / 1962) y Antonio Lombardini, el Grupo Escolar «Juan Landaeta», ubicado en La Charneca.
Esta nueva edificación escolar de tres niveles cuenta con laboratorios, auditorio, comedor y residencia para el director
Los arquitectos Crispo y Lombardini también diseñaron para esta misma oficina del Ministerio de Educación el Grupo Escolar «Gran Colombia», ubicado en la urbanización Prado de María, Distrito Federal.

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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 149

La modalidad de asociarse a través de una oficina o empresa irrumpe en el medio profesional venezolano de la arquitectura a mediados de la década de los años 40 del siglo XX, momento en que el reconocimiento social del arquitecto empezaba a cobrar consistencia, empujado en buena medida por la fundación de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (1945) y la normalización de los estudios en la Escuela de Arquitectura (creada en 1941) a partir de 1946, y el egreso de la primera promoción en 1948.

Hasta entonces había prevalecido la figura del arquitecto en solitario que o bien atendía encargos provenientes del sector privado o bien se incorporaba a entes públicos responsables de la ejecución de obras institucionales, siendo el Ministerio de Obras Públicas primero o el Ministerio de Educación más adelante y sus respectivas salas técnicas los principales destinos laborales. Eventual y excepcionalmente se producirían asociaciones destinadas a enfrentar algún proyecto específico como es el caso puntual del Pabellón para la Exposición Internacional de las Artes y de las Técnicas (París,1937) realizado entre Luis Malaussena y Carlos Raúl Villanueva, a quienes el concurso convocado para tal fin y su desenlace condujo a colaborar mutuamente.

Como bien señala Alberto Sato en José Miguel Galia. Arquitecto (Ediciones del Instituto de Urbanismo FAU, 2002), basándose en su propia investigación titulada “Cinco oficinas de arquitectura: 1948-1958”, Trabajo de Grado con el que obtiene en 1996 el título de Magister Scientiarium en Historia de la Arquitectura, “el período comprendido en la década de los años cincuenta ve florecer esta modalidad de trabajo de oficina de arquitectura. Reunían los rasgos comunes de participación intelectual y actitud profesionalista que contribuyó de manera especial al reconocimiento de la disciplina arquitectónica en la sociedad venezolana, en tanto que eran capaces de ofrecer al menos la imagen de empresa y, de algún modo, menos sujeta al riesgo de las decisiones individuales que caracterizaban tradicionalmente al arquitecto. (…) Estas sociedades, que utilizaban la & para integrar sus nombres (y el calificativo de Arquitectos Asociados como complemento, añadiríamos nosotros), proyectaron y construyeron para las más significativas instituciones (…) donde la individualidad del arquitecto se diluía dentro de la forma societaria, a tal punto que es difícil diferenciar hoy, a riesgo de cometer imprudentes afirmaciones, en qué medida y dónde se identifica la acción de alguno de los miembros de estas sociedades”.

De esta manera no es difícil apreciar cómo las circunstancias que acompañan la creación de una sociedad de arquitectos pueden ser muy diversas pero sin duda, más allá de intereses puntuales que puedan surgir a partir de la necesidad de enfrentar trabajos complejos, el compartir ciertas raíces y lineamientos formativos o una determinada visión de la arquitectura muchas veces hace que en etapas próximas al momento del egreso académico sean compañeros de estudios quienes tiendan a iniciar este tipo de experiencia.

Así, a lo largo de la década de los años 50 es posible detectar cómo muchas obras construidas en Venezuela se encuentran proyectadas por empresas, “entre las cuales las de arquitectura formaban parte”, apuntará Sato. Entre ellas cabe destacar: Arquitectura y Urbanismo C.A. de Jorge Romero Gutiérrez; Tekto C.A. de Carlos Celis Cepero; AISA C.A. de Fruto Vivas y el ingeniero Luis E. Pérez; Bermúdez & Lluberes; Guinand & Carrillo Batalla; Malaussena & Silveira; Fuenmayor & Sayago, y en especial Vegas, Ferris & Ferrero, Carpio & Suárez, Guinand & Benacerraf, Carbonell & Sanabria y Vegas & Galia (firmas estas cinco últimas estudiadas por Sato), cuya asociación y razón social bajo la cual trabajaban “permitía una relación de contratación más fluida, y en los mejores ejemplos societarios, la realización de las edificaciones más sobresalientes del período”. Otro aspecto a destacar, salvo alguna excepción, es la juventud (rondando la edad de 30 años) que mostraban la casi totalidad de los integrantes de estas oficinas y el hecho de que estaban constituidas en un alto porcentaje por arquitectos formados en el exterior, dada la reciente creación de los estudios de arquitectura en el país. Eso sí, todos de una u otra forma estuvieron involucrados en la creación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV el año 1953.

Bermúdez & Lluberes Arquitectos Asociados, firma constituida por Guido Bermúdez Briceño (1925-2001) y Pedro Lluberes Domínguez (1928), autores del proyecto ganador del concurso para la sede de la Escuela de Formación de Oficiales de las Fuerzas Armadas de Cooperación (EFOFAC), cuya fotografía ilustra nuestra postal del día de hoy, se caracterizó por ser una oficina (quizás de las primeras) conformada por dos compañeros de estudios graduados ambos en Venezuela, pertenecientes a la misma promoción (la segunda) de egresados de la Escuela de Arquitectura de la UCV, cuando aún ésta formaba parte de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, el año 1951. También se podría decir que se trató de una sociedad que tuvo una duración relativamente breve, que permitió a sus integrantes cierta flexibilidad en cuanto a su desempeño como proyectistas dentro y fuera de ella dejando obras y propuestas de particular relevancia en una cuantía no tan elevada.

A pesar de su condición de condiscípulos, el equipo Bermúdez-Lluberes pensamos que no se conformó formalmente sino hasta 1955 momento en que el primero deja su trabajo como arquitecto adjunto en el Taller de Arquitectura del Banco Obrero (TABO) liderado por Carlos Raúl Villanueva, institución en la que entró aún siendo estudiante como auxiliar al arquitecto en 1951. De esta manera, en su doble condición, Bermúdez contó con la asesoría de Villanueva para su tesis de grado “Unidad de Habitación Cerro Grande, El Valle, Caracas”, que finalmente se construyó (1954) y formó parte del Plan Nacional de Vivienda 1951-1958.
Por su parte, Lluberes, sobrino del reconocido arquitecto Cipriano Domínguez, trabaja con éste y se perfila más hacia la realización de proyectos para el sector privado, registrándose su participación como Asesor de la Comisión Metropolitana de Urbanismo y en algunas obras en Los Anaucos Golf Club, urbanización ubicada en las afueras de Caracas. También es llamado en 1954 por Bermúdez (aún en el TABO) a participar en el diseño del Centro Comercial Cerro Grande, edificación complementaria a la mencionada Unidad de Habitación del mismo nombre, donde también interviene siendo aún estudiante Carlos Brando.

El concurso para la sede de la EFOFAC (siglas tras las que se esconde la archiconocida Guardia Nacional, sinónimo de Fuerzas Armadas de Cooperación), es convocado por invitación por el Ministerio de Defensa, a través del Servicio de Ingeniería Militar, participando además de Bermúdez & Lluberes los arquitectos y firmas de arquitectura: Ernesto Fuenmayor; Malaussena & Silveira; Carpio & Suárez, y Miguel N. Rodríguez.

Sobre el desarrollo del concurso es poco lo que hemos podido encontrar pero lo más importante es que el proyecto ganador es construido y se concluye en 1956, fecha en la cual se pone en servicio. Cabe acotar que la EFOFAC sustituyó en 1954 a la Escuela de Formación de Guardias Nacionales (denominada Centro de Instrucción de las Fuerzas Armadas de Cooperación -CIFAC- heredera a su vez de Escuela de Guardia Civil e Investigación o Guardia Nacional), cuya sede funcionó durante años en Villa Zoila (El Paraíso). El decreto de creación de la EFOFAC en 1954 vino asociado a su cambio de sede a Caricuao (en parte de los terrenos de la antigua hacienda) lo cual originó el llamado a concurso que nos ocupa, hasta que en el año 1959 se procedió a su instalación en su sede actual ubicada en el Fuerte Tiuna, sede del antiguo edificio de la Escuela Militar, donde también se encuentra la sede de la Academia Militar de Venezuela. Las instalaciones de Caricuao, sin embargo, aún hoy cumplen una importnte función para el proceso formativo de este componente armado.

El programa de la EFOFAC estaba conformado por áreas docentes, áreas de habitación y áreas de apoyo entre las que cuentan las culturales, las deportivas y las de servicio. La propuesta organizó las diferentes funciones en torno a un amplio patio donde se realizan las formaciones de los estudiantes o cadetes. La caracterización del edificio está lograda gracias a la utilización de un lenguaje en el que predomina la racionalidad constructiva, el uso del concreto armado y la expresividad estructural donde las envolventes se encargan de denotar las funciones contempladas. Los códigos utilizados en la Escuela de la EFOFAC volverán a hacer acto de presencia cuando en 1959 Bermúdez & Lluberes participen, también por invitación, en el concurso de anteproyectos para el diseño del edificio de la Biblioteca Nacional ganado por Julián Ferris y Carlos Dupuy, con la colaboración de Jaime Hoyos .

Sin que con ello pretendamos ser exhaustivos, Bermúdez & Lluberes Arquitectos Asociados también son autores de los proyectos (no construidos) del Centro Profesional La Parábola (1956, ubicado en Las Acacias, Caracas, próximo a El Helicoide) en el que también participa Carlos Brando y como consultor el arquitecto brasileño Rino Levi, expuesto en el Pabellón de Venezuela para Exposición Internacional de la construcción Interbau (Berlín, 1957, obra de Bermúdez en solitario); y del Palacio Arzobispal de Caracas donde aparecen como parte del equipo Cipriano Domínguez y, de nuevo, Carlos Brando.

Después de 1959 presumimos que la sociedad Bermúdez-Lluberes se distiende, hasta que en 1962 un nuevo concurso (nacional y abierto) los agrupa: el del Pabellón de Venezuela para la Feria Mundial de Nueva York 1964, donde obtienen el segundo premio.

A partir de entonces cada integrante se dio la oportunidad de desarrollar sus respectivas carreras profesionales por separado sumando sus obras al frenético crecimiento y expansión de la ciudad que ya se había iniciado desde cuando eran estudiantes.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. Colección Crono Arquitectura Venezuela

1959• Grupo Escolar Vista Alegre

Grupo escolar Vista Alegre.jpg

1959•  Durante el gobierno de Rómulo Betancourt, la Gobernación del Distrito Federal, dentro del Plan de Infraestructura Escolar, culmina la nueva edificación del Grupo Escolar Vista Alegre, ubicado en la Av. Uslar con Calle 3 de la urbanización Vista Alegre, el cual fue inaugurado en el mes de noviembre de ese mismo año. La primera directora del nuevo plantel educativo fue Doña Lola Gómez López.
Este grupo escolar había sido creado el 7 de diciembre de 1938, durante el Gobierno de Eleazar López Contreras con el nombre de Escuela Granja “Bella Vista”.
En 1942, el gobierno de Isaías Medina Angarita le dio el nombre del educador Matías Núñez en reconocimiento de su labor docente.
Matías Núñez (1890-1932), nacido en Cumaná, estado Sucre, había sido en el oriente del país uno de los maestros de mayor relieve a principios del siglo XX y se le recordaba por haber fundado en 1908, en Barcelona, el Colegio de Varones.

HVH

¿SABÍA USTED…

… que el 19 de mayo de 1968, hace ya 50 años, el entonces Presidente de la República, Dr. Raúl Leoni, y el Director Fundador César Quintini Rosales, inauguran la sede del Instituto Politécnico, ubicado en Barquisimeto, estado Lara?

1. Gustavo Legórburu. Instituto Politécnico de Barquisimeto, 1968. Vista General

Esta importante obra, diseñada por el arquitecto venezolano Gustavo Legórburu (1930-2013), surge como resultado del decreto de creación del Instituto el 22 de septiembre de 1962, firmado por el Presidente de la República Rómulo Betancourt. La organización académico-administrativa se inicia en abril del año siguiente, al igual que la planificación, diseño del campus y anteproyecto de las edificaciones por parte de Legórburu, quien culmina el proyecto en 1964.

La instalación en el país de Institutos Tecnológicos empieza en los albores de la democracia gracias al interés demostrado por la UNESCO en darle cabida a la formación de ese tipo dentro de la educación superior venezolana, correspondiéndole a Barquisimeto (en competencia con Caracas y Valencia), apoyada en la campaña realizada por la Sociedad de Amigos de esa ciudad (SAB) con Don Raúl Azparren a la cabeza, ser seleccionada como asiento principal de lo que posteriormente sería la implantación de una red que buscaba abarcar todo el territorio nacional. También fue Barquisimeto y la planificación de su campus quienes se vieron beneficiadas por la asistencia técnica y económica (1.500.000$) que ofreció la UNESCO para impulsar el proyecto de lo que inicialmente se denominó como Instituto Politécnico Superior (IPS), pasando luego a designarse en 1972 como Instituto Universitario Politécnico (IUP), nombre que ya se le había dado el año anterior a la sede de Caracas y que asume dos años después la de Puerto Ordaz. Posteriormente, en 1979, mediante Decreto Ejecutivo se crea la Universidad Nacional Experimental Politécnica “Antonio José de Sucre” (UNEXPO) pasando a estar integrada por los Instituto Universitarios Politécnicos de Barquisimeto, Caracas y Puerto Ordaz a nivel de Vice Rectorados, con núcleos en diversas localidades. Superado el trance que llevó en abril de ese mismo año a derogar su conversión en universidad, la UNEXPO (como hoy se le conoce) recobra dicha categoría en 1991, condición que mantiene hasta nuestros días.

Con la creación del Instituto nace la educación politécnica en Venezuela y en tal sentido es considerado como el punto de partida para reanudar la docencia universitaria en la región, bajo el enfoque de una concepción experimental, para el ensayo de nuevos métodos y estructuras académicas y administrativas, que permitieron abrir nuevas vías de formación superior. De allí la trascendencia que cobraba el que ello estuviese acompañado de un proyecto que cumpliese con tan altas expectativas, cosa que gracias a la participación de Legórburu ocurrió, pasando a ser toda una lección de arquitectura donde lo funcional, lo espacial y lo ambiental van totalmente de la mano, dentro de una clara proyección a futuro que aún hoy mantiene plena vigencia.

Para ello también fue fundamental el cuidado que se tuvo en la especificación y adquisición de equipos para los talleres y laboratorios que abarcaban la mayor parte del novedoso programa formativo. Cabe acotar que aunque la inauguración formal del campus se llevó a cabo en 1968, ya en enero de 1966, luego de ser llamados a inscripción y completado el proceso de selección, los primeros jóvenes escogidos inician sus actividades de capacitación y formación.

2. Gustavo Legórburu. Arriba: Quinta en la Urb. Los Palos Grandes, Caracas, 1964. Centro: Conjunto Residencial Veracruz, Las Mercedes, Caracas, 1965. Abajo: Quinta en la Urb. Caurimare, Caracas, 1965

Por su parte, Gustavo Legórburu, egresado de la FAU UCV en 1957 en la promoción número 6, Premio Nacional de Arquitectura 1989, con una amplia experiencia docente y una vasta práctica profesional, contaba para el momento en que se le encomienda el proyecto para el Politécnico de Barquisimeto, a pesar de su juventud, con una considerable cartera de estudios y proyectos, destacando el Estudio de Planificación de la Universidad de Carabobo (1959-63), en colaboración con su compañero de estudios Américo Faillace; el conjunto residencial Veracruz en Las Mercedes, Caracas (1965) también en compañía de Faillace; el edificio IASA en La Floresta, Caracas (1966) y varias residencias unifamiliares ubicadas en diversas urbanizaciones del este de la capital. Posteriormente participará en la Comisión creada por el rector Ernesto Mayz Vallenilla para desarrollar el proyecto para la Carrera de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar, el cual presenta en diciembre de 1970 y es aprobado con modificaciones en enero de 1971. También proyectará entre otros: las Estaciones Chacaíto y Altamira de la Línea 2 del Metro de Caracas (1973-1977),  el edificio Sede del Ateneo de Caracas (1975), el Monumento a la Agricultura “La Espiga” (Portuguesa, 1981-82), el edificio Banco del Orinoco (Caracas, 1984), la Biblioteca del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas -IVIC- (afueras de Caracas, 1987), y el Centro de Atención Nutricional Infantil de Antímano -CANIA- (1995).

3. 1. Gustavo Legórburu. Instituto Politécnico de Barquisimeto, 1968. Vistas

Sin embargo, el Politécnico de Barquisimeto significará para Legórburu un punto de inflexión en su carrera, particularmente cuando estaba dando sus primeros pasos como profesional, habiendo confesado que durante su construcción “aprendió aún más” de lo que la universidad le había dado. Ahí conoció a Héctor Silva, ingeniero experto en climatología, quien le enseñó la importancia de los factores climáticos en la construcción y cómo debe ser la arquitectura en el trópico, idea que terminaría siendo un pilar en su propia obra y un aspecto importantísimo en su rol como profesor.

Se trataba, la suya, de una arquitectura lineal y coherente, “sobria y ausente de vanidad”, impregnada de una comprometida vocación de servicio, que prescindía del protagonismo de los detalles, demostraba la importancia del saber construir para controlar el costo de lo que se hacía, dominaba a la perfección el confort procedente del adecuado acondicionamiento ambiental y apelaba a la nobleza de los materiales para brindar el carácter definitivo a las obras, asemejándose en todo ello a la actitud asumida por Carlos Raúl Villanueva quien fuera su maestro durante su etapa formativa. A sus 81 años sentenció: “El arquitecto debe darse cuenta del lugar donde vive y su arquitectura debe actuar, en consecuencia, en respuesta a ese lugar”. Esa vinculación al medio y esa toma de consciencia del pedazo de mundo en que se está, tienen en el Politécnico de Barquisimeto y la obra de Legórburu un libro abierto del cual se puede aprender día a día.

ACA

Procedencia de las imágenes.

Fotos en blanco y negro. Ravista PUNTO, nº 37, enero-febrero 1969

Foto a color. https://hispanopost.com/autoridades-desmienten-informaciones-de-danos-a-sedes-de-la-unexpo/