Este libro, el octavo de la serie Textos críticos, recoge los textos más significativos escritos por Emilio Tuñón, seleccionados entre aquellos que fueron publicados en el boletín CIRCO MRT coop. CIRCO fue una publicación diferente, heterodoxa y hoy ya aureolada de mito, que no estaba a la venta y solo se recibía mensualmente por vía postal por algunos (cientos, en realidad) selectos destinatarios, entre los que se encontraba la flor y nata de la intelligentsia arquitectónica.
Firmados en solitario o en colaboración con Luis M. Mansilla (socio inseparable de Tuñón hasta su prematuro fallecimiento), recogen el pensamiento de uno de los arquitectos y estudios españoles con mayor éxito y proyección internacional, siempre oscilando entre el pragmatismo y el arte contemporáneo, y son imprescindibles para comprender en profundidad su visión de la arquitectura, el planteamiento de su trabajo y las intenciones que subyacen tras sus obras.
Emilio Tuñón (Madrid, 1959), arquitecto por la ETSAM desde 1981 y Doctor Arquitecto por la UPM desde 2000, es Catedrático de Proyectos Arquitectónicos de la Escuela de Arquitectura de Madrid. Ha recibido los siguientes reconocimientos: Premio Nacional de Arquitectura Española 2003, Premio Mies van der Rohe 2007, Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea 2007, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2014) y los Premios FAD 2001, 2007 y 2011. En 2018 fue nombrado International Fellowship del Royal Institute of British Architects (RIBA).
2003• En el mes de julio el reconocido editor y arquitecto Jesús Yépez lanza el primer número de la revista «entreSPACIO», una publicación de su Grupo Editorial Entre Rayas.
El nuevo título especializado en los temas de diseño, decoración, revestimientos, equipamiento y mobiliario, complementa el alcance de las otras ediciones producidas por el Grupo Editorial.
El primer número, producido a todo color y con 58 páginas, tiene artículos agrupados en tres secciones de varias que proponen que contenga: Proyectos, Productos y Personajes.
Estudiando el ‘Manual de la Sección’: el dibujo más intrigante en la Arquitectura
Por Marie Chatel
Traducido por Isadora Stockins
28 Agosto, 2019
Tomado de Plataforma arquitectura
Para Paul Lewis, Marc Tsurumaki y David J. Lewis, la sección «se entiende a menudo como un tipo de dibujo reducido, preparado al final del proceso de diseño para representar las condiciones estructurales y materiales al servicio del contrato de construcción».
Es una definición que resultará familiar a la mayoría de los que han estudiado o trabajado en arquitectura en algún momento. A menudo pensamos en primer lugar en la planta, ya que nos permite abrazar las expectativas programáticas del proyecto y proporcionar un resumen de las diversas funciones requeridas. En la era moderna, los programas de software de modelado digital ofrecen cada vez más posibilidades cuando se trata de crear objetos tridimensionales complejos, haciendo de la sección más que una idea de último momento.
Con su Manual of Section (2016), los tres socios fundadores de LTL architects se involucran con el corte como una herramienta esencial del diseño arquitectónico, y admitámoslo, esta lectura podría cambiar tu opinión sobre el tema. Para los co-autores, «el pensamiento y el diseño de la sección requiere la construcción de un discurso sobre la sección, reconociéndolo como un sitio de intervención». Tal vez, de hecho, tenemos que entender las capacidades gráficas de la sección tanto para utilizarlas de manera más eficiente y para disfrutar haciéndolo.
El libro comienza poniendo de relieve la singularidad de la sección como una herramienta de representación. La sección nos permite comprender los materiales del proyecto, la estructura y la lógica tectónica. El corte vertical, combinado con la representación de las personas, ayuda a identificar escala y proporción. Revela simultáneamente contexto de la vecindad urbana del proyecto (el exterior), su envolvente y la estructura interna (el corte), y las cualidades materiales ornamentales o visuales interiores (el interior). Los autores recuerdan a los lectores también que los cortes y los cortes detallados ayudan a resolver los problemas térmicos, técnicos y estructurales.
Pero la sugerencia del texto más fascinante es la categorización de las secciones en 7 tipos. las cuales permiten a los lectores a participar críticamente con la sección como una herramienta de diseño de los autores. Estos tipos son «intencionalmente reductivos» para facilitar su reconocimiento y la disociación: «extrusión», «amontonamiento», «forma», «cizalla», «agujero», «inclinación» y «nido» cada uno resalta una estrategia de diseño diferente, que es ejemplificado por secciones ampliadas de proyectos construidos bien conocidos de los siglos XX y XXI. También se describen algunos casos híbridos, que muestran cómo combinar varios tipos de sección dentro de un edificio. Los autores logran equilibrar proyectos claros e informativos con los más intrincados y creativos, ofreciendo así una buena visión general de la estrategia de diseño mediante la sección.
Curiosamente, los lectores pueden evaluar la calidad de cada diseño en relación con sólo cortes verticales. Los autores han evitado el uso de plantas, alzados y representaciones, y el uso de fotografías está reducido al mínimo. Los 63 proyectos están representados en una sección con perspectiva de un punto, con la misma vista estandarizada y representación gráfica para permitir una comprensión estrictamente arquitectónica (en oposición a representacional). Esto a su vez trae sistemas estructurales complejos en el foco, junto con las jerarquías espaciales sofisticadas e interacciones entre el interior y el exterior.
La variada selección de proyectos es también digno de mención. El libro escoge obras maestras del modernismo, tales como el Instituto Salk para Estudios Biológicos de Louis Kahn, Notre Dame du Haut de Le Corbusier, la Biblioteca Seinajoki de Alvar Aalto, la Iglesia Bagsvaerd de Jorn Utzon y el edificio de Arte y Arquitectura de Yale de Paul Rudolf, mientras que los arquitectos contemporáneos destacados incluyen Toyo Ito & Associates, Sou Fujimoto Architects, OMA, Peter Zumthor, Herzog & de Meuron, MVRDV, Steven Holl Architects, Diller Scofidio + Renfro, Weiss / Manfredi, BIG … y la lista continúa. Los autores también dan atención a los edificios de importancia histórica como el proyecto de vivienda social de Henri Sauvage, 13 rue des Amiraux y el Downtown Athletic Club de Starrett y Van Vleck (más tarde celebrado en el texto canónico de Rem Koolhaas, Delirious New York).
Para representar estas secciones, los autores utilizaron una increíble cantidad de documentación que va desde fotografías históricas y planos de detalle a la documentación primaria de los estudios de arquitectura contemporánea. Cada sección también incluye una descripción completa, y si estás atento a los detalles, incluso se va a encontrar consistencia en los artículos de muebles; no te pierdas las sillas Thonet y el diseño de Charlotte Perriand en la obra de Le Corbusier.
Por último, Manual of Section también incluye una breve y cohesionada «Historia de la Sección» que trae la perspectiva de la evolución histórica y el uso reciente de las secciones. El texto arroja luz sobre todo en el surgimiento de la sección a principios del siglo XV, que explica cómo las secciones aparecieron por primera vez como un «dispositivo analítico» para describir las ruinas romanas. Sólo más tarde la sección pasa a convertirse progresivamente en un «instrumento generativo» para la práctica arquitectónica, en las obras de Palladio, Etienne-Louis Boullée y Eugène Viollet-le-Duc, entre otros.
Como muestra la historia, la sección ha sido siempre considerada como un método de representación en primer lugar, y su entrada en el discurso arquitectónico está todavía en gran parte poco considerada. Manual de la sección intenta introducir con éxito a las secciones dentro de los discursos teóricos; y desde ya puede ser considerado como un nuevo libro de referencia para los arquitectos.
Nota del Editor: este artículo fue publicado originalmente el 16 de agosto de 2016 y actualizado el 27 de agosto de 2019.
Paul Lewis, Marc Tsurumaki, David J. Lewis
Manual of Section Princeton Architectural Press, New York, 2016
1963•Taurus Ediciones, Madrid, España, publica en castellano en dos tomos la «Historia de la Arquitectura Moderna» del arquitecto e historiador italiano Leonardo Benevolo (1923-2017), obra editada bajo el nombre de «Storia dell’architettura moderna» en 1960.
… que en 1987, en los espacios del Museo de Bellas Artes (MBA) de Caracas, se llevó a cabo la VIII Bienal Nacional de Arquitectura?
Cuando aquel año el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) -presidido por Italo Balbi- junto al Ministerio de Estado para la Cultura a través del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) -con Paulina Gamus a la cabeza de ambas entidades- y el Concejo Municipal y la Gobernación del Distrito Federal a través de la Fundación para el Desarrollo de las Artes (FUNDARTE) -siendo Miguel Ángel Contreras Laguado gobernador y a la vez presidente encargado de la Fundación-, convocan a participar en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura, se estaban conmemorando el XXV aniversario de la creación de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Los Andes (ULA), el centenario del nacimiento de Le Corbusier y se entraba en el año en que se celebraría el cincuentenario del Museo de Bellas Artes de Caracas que tenía en ese momento a Oswaldo Trejo como director.
Se trataba del octavo llamado en 24 años de un evento que se supone debía ser cada dos, lo cual habla a las claras de una intermitencia que luego incluso se agudizará. También marca esta Bienal un punto de inflexión en cuanto a la manera y significado que tendrá el ser distinguido con el Premio Nacional de Arquitectura, es decir, desde 1963 hasta 1987 la selección del mejor edificio u obra le daba automáticamente a su autor o autores el Premio, pasando a partir de este momento a ser otorgado el mismo, anualmente, a través del CONAC a fin de equiparar el reconocimiento a la Arquitectura como expresión artística y cultural (junto a las Artes Plásticas, la Fotografía, el Cine, la Danza, la Literatura, el Teatro, la Música, las Humanidades, los Saberes Tradicionales y la Artesanía), premiándose de esta manera una trayectoria y no un elemento o hecho puntual. Las Bienales a partir de la IX se empezaron a caracterizar por el otorgamiento de un Gran Premio a la mejor obra del conjunto seleccionado para la ocasión por un calificado jurado.
Así pues, este último eslabón del que podríamos llamar como primer ciclo a cargo del CAV, retomó la sana costumbre de realizarse después de una suspensión de siete años (desde 1980) y tuvo como tema “La arquitectura del Lugar”. Se montó en tres meses y superó los 160 trabajos aceptados, lo cual indica que el tiempo transcurrido operó como una represa que al fin abrió un aliviadero. Se modificaron las bases de confrontación y a las categorías habituales (Arquitectura Urbana, Vivienda Multifamiliar, Vivienda Unifamiliar, Vivienda y Obra de Interés Social y Arquitectura Paisajista amén de los premios Metropolitano y los Regionales), se sumaron distinciones que abarcaron todos los campos donde la arquitectura se desarrolla, reconociéndose la Restauración y Conservación, el Reciclaje y Acondicionamiento de Edificios, la Docencia, la Investigación y la Crítica e Historia.
Como bien señala Shully Rosenthal, presidente de la VIII Bienal, “más que un evento de promoción a los mejores trabajos en cada renglón, (lo mostrado) en esta oportunidad trasciende del ámbito de los Arquitectos y se muestra al público en general, como el esfuerzo que a diario realizamos en esta actividad creadora de los espacios donde el hombre se desenvuelve, visualizando en esta muestra de la Arquitectura de los años 80 la recuperación del espacio urbano, la importancia adquirida por el peatón, el nuevo sistema de transporte dentro de la ciudad, la búsqueda de nuevas soluciones tecnológicas de fuerte contenido formal, un adecuado conocimiento del contexto, la mejor interpretación a los problemas ambientales, las condiciones plásticas, todo esto conjugando y configurando nuestro paisaje cultural.”
Al revisarse todos los factores que incidieron en el llamado y montaje del acontecimiento, podría perfectamente decirse que se convirtió en el escenario que permitió ver, analizar y presentar la arquitectura venezolana de toda una década, momento en que el rescate del tema del lugar ocupaba un sitial predominante en el debate arquitectónico latinoamericano y donde asuntos como la identidad se convertían junto a él en punta de lanza desde los Seminarios de Arquitectura Latinoamericana (SAL). También le permitió a William Niño Araque, a la sazón curador de la exposición, continuar desarrollando tópicos que poco a poco le permitieron configurar una especie de plataforma desde la cual efectuar una posible lectura de lo más significativo. O, en otras palabras, seguir ejercitándose en una especie de gimnasia crítica que le permitía hablar con mayor insistencia de “La ciudad recobrada” (título del ensayo central del extenso y muy bien documentado catálogo del evento, cuya impecable publicación fue coordinada por Martín Padrón), y con ello de la Bienal como escenario de encuentros, la arquitectura como arte, el valor recobrado para el juicio estético y la consideración de la forma y sus amarres simbólicos para finalmente declarar que si durante la década de los años 70 se podía hablar de una “posible” Escuela de Caracas, en la de los 80 ya se vislumbra una alternativa que “al ‘Potenciar’ los instrumentos propios del conocimiento arquitectónico (permite) identificar durante los últimos años, una línea crítica y reflexiva que no pretende agotarse en los límites de un trabajo concreto, sino que aspira a introducir los factores espaciales en el marco más general de un reflexión sobre la identidad artística y los propios instrumentos que la arquitectura puede desarrollar.”
Así, para Niño Araque serían de destacar un grupo heterogéneo y dispar de obras “que enmarcan la producción estéticamente más interesante de cuanta se ha producido en el ámbito profesional de la última década. Con una proximidad a lo que en el resto de la experiencia plástica han sido las corrientes del minimalismo, el conceptualismo o la post-figuración, el proyecto para la nueva sede de la Galería de Arte Nacional, las estaciones del Metro de Caracas, el Edificio de la Electricidad de Caracas, la proposición para el ‘Foro Libertador’, el ejercicio ideado para la ‘Catedral del Agua’ en Ciudad Guayana, la Plaza Bicentenario o el Monasterio de Güigüe, Estado Carabobo, son algunas de las realizaciones o proyectos que van más allá del trabajo bien hecho a partir de la contradicción entendida entre la arquitectura y la creación estética en general producida en nuestra sociedad consumista y poco informada.”
Premio Nacional de Arquitectura otorgado en la Bienal de 1987 al Metro de Caracas y al arquitecto Max Pedemonte por la obra realizada por la División de Arquitectura de ese organismo que Pedemonte denominó como «Rutas Paralelas»
En virtud de la vasta amplitud de la muestra, la decisión del jurado seleccionado para otorgar el Premio Nacional en esta ocasión, integrado por los arquitectos José Miguel Galia, Leszek Zawisza, Fruto Vivas, Gustavo Legóburu y Celina Bentata, no fue sencilla de tomar. Sin embargo, con plena justicia, la máxima distinción se le dio al Metro de Caracas y al arquitecto Max Pedemonte por la obra realizada por la División de Arquitectura de ese organismo premiando lo que Pedemonte denominó como las “Rutas Paralelas”, el conjunto de operaciones realizadas para construir y complementar la infraestructura peatonal a lo largo de las rutas del sistema de transporte subterráneo. Como ya adelantamos, correspondiendo a una segunda etapa desde que el Premio Nacional lo empieza a otorgar el CONAC, la IX Bienal se realizó en 1998, la X en 2001, la XI en 2014, la XII en 2016 y la XIII en 2019, es decir, 5 eventos en 32 años superándose con creces la falta de periodicidad mostrada durante los primeros 8 llamados. Las causas para que ello haya ocurrido y las consecuencias que ha traído pueden muy bien ser motivo de otra nota que las analice.
Cuando en 1993 aparece Hotelería y turismo en la Venezuela gomecista se llena otro importante vacío sobre un tema que nuestra historiografía había dejado de lado hasta ese momento.
Concebido como un ambicioso proyecto, auspiciado por la Corporación de Turismo de Venezuela, que a su vez originó una minuciosa investigación acompañada de un denso acopio documental, este libro “tapa dura” de 378 páginas, con formato tamaño carta y características de “coffee table”, permite a su autor, el profesor Ciro Caraballo Perichi, dejarnos en las manos una sustanciosa obra fácil de leer que además se convierte en referencia por su manera de repasar tanto la historia del tópico que aborda como los avatares asociados a sus temas fundamentales.
Prologada por el reconocido geógrafo Pedro Cunill Grau, quien, al adentrarse en las profundidades de la investigación resalta, “sin desconocer las innegables virtudes que tiene esta obra para la arquitectura y la historia”, su “aporte básico para la geohistoria del brutal cambio de la Venezuela prepetrolera a la Venezuela petrolera”, la publicación desarrolla una extensa “Introducción” necesaria para colocar a la hotelería y al turismo en contexto, tanto en cuanto al origen y evolución de ellos como protagonistas de la historia que se narra como en el momento histórico que interesó escudriñar: la Venezuela gomecista.
La “Introducción” está integrada por tres partes: A “Del albergue para viajeros al gran hotel”, compuesta a su vez por “Revolución Industrial: Revolución de la hotelería”, y “De la terma de salud a la terma de placer”; B “Del viaje de salud al viaje de aventura”, contando como oportunidad para explayarse a través de “Las elegantes ciudades-balnearios a orillas del mar”, “El contacto con la prístina naturaleza salvaje”, “Comercio y aventura en los enclaves coloniales”, y “Los hoteles de veraneo en América Latina”; y C “Turismo, un fenómeno del siglo XX”, desarrollado mediante “Organizando el fenómeno turístico”, “Teoría y práctica de la ciencia turística” y “América Latina: ¿un exótico destino alternativo?”.
Al enjundioso texto introductorio se añadirán para conformar el cuerpo central de la obra seis grandes capítulos:
el I “Venezuela: El Hotel Comercial Republicano”, subdividido a su vez en otros dos subcapítulos, el A “Comercio y hotelería: un binomio del siglo XIX” y el B “Caracas: del ‘León de Oro’ al ‘Gran Hotel Klindt’ ”;
el II “Salud y alojamiento: Venezuela siglo XIX”, conformado por A “Sitios de temperar: el ferrocarril como medio”, B “Balnearios de mar y río”, y C “Baños hidroterapéuticos y sitios termales”;
el III “El turismo y la empresa privada”, compuesto por A “Venezuela, un destino en los circuitos turísticos”, y B “La respuesta de la hotelería”;
el IV “Hotelería oficial: un ambiguo nacimiento”, integrado por A “El hotel termal: primogénito de los hoteles nacionales”, y B “El Miramar: inicio de la política oficial de turismo”;
el V “Maracay, corazón turístico de Venezuela”, completado por A “Maracay, refulgente capital del gomecismo”, B “Maracay,: principal polo de atracción turística”, y C “Las instalaciones hoteleras en Maracay”;
y el VI “El Turismo: una política oficial”, complementado por A “El gobierno gomecista como promotor del turismo”, B “Los hoteles nacionales: promoción y funcionamiento”, y C “Turismo y gomecismo: ideas y proyectos inconclusos”.
Cierra el libro con un “Epílogo” que reflexiona sobre “Permanencia, decadencia y mutación” y se complementa con “A modo de conclusión”; exponiendo finalmente las “Fuentes” y un apetitoso “Anexo documental”, todos ellos material de consulta obligada sobre el tema.
Ya de por sí la lectura del índice transcrito creemos que genera la curiosidad necesaria y ofrece toda la amplitud que el tema tratado permite, por lo que no añadiremos comentarios adicionales más allá de reiterar la ligera y amena lectura que el libro comporta lo cual acrecienta su valor formativo e informativo. Sin embargo, si creemos importante señalar el fundamental apoyo y el valor instrumental que para quienes laboramos desde esta página tendrá la publicación con la finalidad de abrir a posteriori (a modo de Star Wars) un necesario preámbulo al viaje que emprendiéramos a través de la Red Hotelera Nacional, impulsada a mediados de los años 50 del siglo XX por la dictadura perezjimenista, que nos permitió mostrar, visitar y comentar las 12 piezas que la conformaron y que terminásemos de cubrir en el Contacto FAC nº 133 con el tercer texto dedicado al hotel Humboldt. Con ello queremos decir que Hotelería y turismo en la Venezuela gomecista nos servirá para abrir desde ahora otra serie de notas que nos permitirán sentar las bases de lo que aquella experiencia significó, su vinculación con ésta última, si es que ello existió, y mostrar poco a poco las edificaciones que formarían parte de esta nueva saga.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.