XI BIAU: Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo
Fundación Arquia
2019
Ya es posible consultar la versión digital del catálogo de la XI Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (XIBIAU) en el que se recoge la documentación sobre el Premio Iberoamericano de la XI BIAU otorgado a César Ortiz-Echagüe Rubio (Madrid, 1927) y Jorge Enrique Scrimaglio (Rosario, 1937).
¿Te cuesta entender las últimas tendencias de la arquitectura actual? No te preocupes, son pocos los que pueden orientarse entre edificios con acabados brillantes o envolventes que parecen estar en ruinas. Y es difícil darse cuenta de por qué los edificios firmados por los grandes arquitectos ya no reflejan las normas tradicionales de buena composición o la tríada vitruviana: solidez, utilidad y belleza. Es más, sus edificios están revestidos de pan de oro, incorporan imágenes gigantescas, se recubren de vegetación o parecen no apoyarse en el suelo. Sin embargo, al examinar esta abundancia de signos, de texturas a menudo superficiales, aparentemente sin sentido, a veces caóticas y a veces lacónicas, podemos encontrar la clave para comprender cómo está cambiando nuestra forma de vida y tratar de hacernos una idea de dónde estamos y hacia dónde vamos.
Luigi Prestinenza Puglisi (Catania, 1956), es arquitecto, profesor de Historia de Diseño Contemporáneo en la Rome University of Fine Arts (RUFA) y Presidente de la Associazione Italiana di Architettura e Critica. Ensayista y crítico de arquitectura, sus libros han anticipado el debate arquitectónico italiano sobre temas relevantes de la contemporaneidad. Entre sus principales obras hay que destacar: La Storia dell’architettura 1905-2018; Rem Koolhaas. Trasparenze Metropolitane; HyperArchitecttura; This is Tomorrow, a vanguardie e architecttura contemporanea; Tre parole per il prossimo futuro o New Directions in Contemporary Architecture: Evolutions and Revolutions in Building Design since 1988 además de Breve curso de arquitectura crítica. Escribe para numerosas revistas como L’Arca, Abitare, Construire, Domus, Architectural Design, A10, etc. y desde 2003 es director de la revista digital presS/Tletter.
Con Ese rincón sonriente fue posible cristalizar el empeño de la familia de Ramón León Camejo (1936-2001), arquitecto (egresado de la UCV en 1965), artista plástico, dibujante, y muy querido profesor de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la UCV durante más de treinta años, por rendirle un homenaje post mortem y darle visibilidad a uno de los temas u obsesiones que lo acompañó a lo largo de su vida: la recolección y dibujo de retretes o pocetas convertidos en oportunidad para conformar una verdadera colección de piezas que ubicó (a modo de museo) tanto dentro como en el jardín de su casa “La Leonera”, ubicada en la urbanización caraqueña de Altamira, motivo de la mayor curiosidad para todo el que por allí transitara. El libro, de 216 páginas tipo paperback, que contó con el diseño y diagramación de su hijo Ramón Armando León quien se sumó al resto de la familia (sus otros dos hijos Jaime Andrés León y María Gabriela León y su esposa Felina Ruiz de León) para cubrir las tareas de producción y corrección de textos, estuvo coordinado editorialmente por Michela Baldi.
Tuvo un tiraje de 500 ejemplares e incorporó escritos de Pedro León Zapata, compañero y amigo durante años con quien dentro de la FAU UCV dirigía el Taller Ventrillón, titulado “Ramón León nos alegró la vida”; de Mariano Goldberg, partícipe junto a León tanto en la actividad docente universitaria como en la laboral dentro del Banco Obrero entre 1962 y 1965, quien aportó “Un día cualquiera en la sección de Diseño en Avance y luego”; y del periodista-escritor Doménico Chiappe, compañero de estudios de Ramón León hijo quien atesoró recuerdo muy vividos de sus visitas a “La Leonera”, plasmados a través de “Crónica del artefacto más cotidiano del mundo”. El corazón del libro, sin lugar a dudas, son las más de 300 ilustraciones que lo llenan, fascinante manera de encontrarse con la mano prodigiosa de quien las realizó y las múltiples formas como aborda y representa el tema que las aglutina, llenas en buena parte de un agudo sentido del humor donde cada objeto, además de protagonista insólito de una historia, cobra vida propia al ser presentado en múltiples facetas utilitarias complementarias a la que lo define por excelencia.
Su hijo, el también arquitecto Jaime León en https://gramho.com/explore-hashtag/ramonleon nos narra, al referirse a la posibilidad que ofrece Ese rincón sonriente para seguir disfrutando de su maravillosa obra gráfica después de la sentida desaparición física de su padre, cómo el WC se convierte dentro de la publicación en “personaje histórico” en virtud de los diferentes roles que ha jugado en la sociedad desde su invención.
“La idea viene de muchos años atrás cuando se desempeñaba como Arquitecto, recién graduado, en el Banco Obrero (hoy INAVI) donde trabajó en el área de diseño de baños para viviendas. Allí el WC se adueñó del trazo de sus dibujos como un personaje de humor. Este proyecto nace de las manos de su autor hace varias décadas atrás, pero al pasar de los años se convierte en una empresa familiar el objetivo de lograr su publicación.”
Dibujante compulsivo e impaciente de enorme talento (Mariano Goldberg expresará “su mano derecha tenía seis dedos, el sexto tenía aspecto de una pluma y era intercambiable con otros cinco descansando en el bolsillo de la camisa”), que hizo del humor prácticamente una forma de vida, a Ramón León se le recuerda por ser el principal enemigo de la hoja en blanco a la que consideraba siempre una tentación, y por la generosidad con que obsequiaba sus trazos a todo el que se lo solicitara. Jesús Yépez, director y editor de la revista Entre rayas recuerda en https://entrerayas.com/2015/07/feliz-cumpleanos-ramon-leon/ el apoyo que le ofreció en todo momento en los albores de la hoy exitosa publicación para la que realizó la primera portada (1992). También Yépez menciona el dolor que le causaba al Prof. José Balbino León, Coordinador de Postgrado de la FAU UCV, el borrar la pizarra que “Ramoncito” (como cariñosamente se le conocía) dejaba llena de sus dibujos, cada vez que finalizaba una reunión en la que participaba. Junto a Servio Tulio Ferrer protagonizó un interesante proyecto editorial que gracias al Centro de Información y Documentación (CID) de la FAU UCV quedó plasmado en el libro Diseñoterapia (1980), correspondiéndole ilustrar de forma amena e ingeniosa los errores, problemas y fallos de los estudiantes que a través de un trabajo de ascenso Ferrer fue recopilando de su experiencia como profesor de diseño.
Zapata, dando cabida a otra versión de la pasión que por el dibujo Ramón León sentía, inicia el breve homenaje que brinda a su compañero de la siguiente manera: “A Ramón León le gustaba dibujar. No dibujaba para publicar, no dibujaba para exhibir, no dibujaba para ninguna otra cosa que para dibujar, porque le gustaba dibujar. Era un caso singular el del dibujante que hace humor para guardarlo dentro de las hojas de una libreta o en una gaveta de su casa”. También resalta a “otro” Ramón León, “el coleccionista”, al cual destaca desde el hecho de considerar que “esos dibujos que hacía a toda hora, permanentemente, … los hacía para coleccionarlos”, pasando por su “célebre colección de pocetas que era todo lo que se quiera menos humorística”, hasta llegar a la “colección de plumas fuentes, de bolígrafos, de instrumentos para escribir y dibujar. Siempre traía un repertorio de estos instrumentos de manera que según fuera el tipo de necesidad, escribir, dibujar, pasar lista, corregir, rayar así era el tipo de instrumento que extraía del bolsillo de su camisa”.
Dentro de su actividad docente Ramón León formó parte como profesor de Composición Arquitectónica del Taller Carlos Raúl Villanueva y del Taller Galia. Fue también profesor de Métodos de Análisis aplicados al Diseño; Coordinador y profesor de Diseño en la Unidad Docente UNO; profesor y coordinador del Taller de Dibujo Charles Ventrillon y Coordinador del CID FAU UCV y, más allá de los límites de la UCV, profesor de dibujo en el Instituto de Estudios Superiores de Arte Plásticas Armando Reverón y en la Asociación Prodiseño.
Como Artista Plástico, participó en la exposición colectiva “Dibujos contemporáneos” montada en la Sala Mendoza (1973), en individuales en la Sala Ocre y la Galería de Arte del BANAP (1974) y en la Galería El Muro (1986). También estuvo incluido en la exposición “Sepias” (Galería de Arte de la UCV -1986-), “El trópico visto por 33 arquitectos” (FAU UCV -1990-) y “Ecología y Humor” (Ateneo de Caracas -1990-). Obtuvo las siguientes distinciones: Premio para Dibujo, VI Salón de Arte Facultad de Arquitectura UCV; Premio para Dibujo, V Salón Nacional de Dibujo y Grabado, ambos en 1963; Primer Premio de Dibujo, Salón de Arte APUCV, 1978 y 1984. En homenaje a su memoria, en Junio del 2003, es creada la sala permanente “Manchas Vivas de Ramón León” en el Museo Anzoátegui en la ciudad de Barcelona.
Como Ilustrador y Humorista, participó en la elaboración de diversos libros y revistas. De sus publicaciones artísticas destacan la ya mencionada Diseñoterapia, Glosario de términos de Transporte Terrestre usados en Venezuela, Ramón León, Ilustraciones para La Vivienda (Alemo) y Ese rincón sonriente a quien hemos dedicado esta nota.
Como tantos otros caraqueños, de los que ya quedan pocos, Ramón León vivió su infancia en la desaparecida urbanización El Conde a la que siempre tuvo en mente para rescatar del olvido a través de un proyecto editorial que no tuvo la posibilidad de concretar.
Ese rincón sonriente, espacio que para Ramón León estaba ocupado por el inodoro (o cualquiera de sus múltiples denominaciones: escusado, retrete, sanitario, servicio, taza de baño, poceta, váter, wáter, wáter closet o WC), junto a las actividades fisiológicas que con él realizamos, lugar donde todos somos iguales, “invento que nos convirtió en reyes”, ha sido objeto de múltiples estudios y posee su propia historia vinculada a su fin eminentemente utilitario que no ha impedido el desarrollo de piezas con un alto valor estético y de marcado avance tecnológico a pesar de que su funcionamiento difiere poco entre ellas. De origen difuso y disputado por varias civilizaciones desde hace más de 4000 años, se considera que fue Sir John Harrington en 1569 quien fabricó (uno para la Reina Isabel I de Inglaterra y otro para él) un predecesor del inodoro que se vaciaba mediante una válvula. Posteriormente, en 1775, Alexander Cummings patenta el sistema de cierre hidráulico con el tubo en forma de S, convirtiéndose en el primer inodoro, iniciándose con ello su producción en serie. En 1883 Tomas Turifeld fabricó el primer retrete de porcelana incorporando con ello importantes mejoras sanitarias.
Convertido en personaje caricaturizado, el que podría ser considerado como el artefacto más cotidiano del mundo es objeto, gracias a León, de una crónica que abarca sus usos y transformaciones desde su versión más primitiva del hoyo escarbado en el piso hasta aquel que ha colonizado los hogares trastocándose en objeto sentimental y decorativo.
Texto de consulta obligado sobre el tema, así como lo es Cotidiano de Alberto Sato (Debate, 2005), Ese rincón sonriente forma parte del grupo de publicaciones que sin tener un corte estrictamente académico, Ediciones FAU UCV decidió incorporar dentro de su programación del año 2008, por la significación que su autor tuvo dentro de la historia de la institución. Puede adquirirse a través de www.edicionesfau.com.
Como nota adicional valga decir que el 19 de noviembre se celebra desde el año 2013 a escala internacional, promovido por las Organización de Naciones Unidas (ONU), “El Día Mundial del Inodoro” (World Toilet Day) asumiéndose este año bajo el lema “Cuando la naturaleza llama”, marcando un claro compromiso con el desarrollo sostenible y el saneamiento de 4.200 millones de personas que no cuentan con acceso a lugares adecuados para hacer sus necesidades y mucho menos a redes de cloacas y alcantarillados.
Del portal https://www.worldtoiletday.info/theme/ dedicado al tema extraemos: “Un baño no es solo un baño. Es un salvavidas, un protector de la dignidad y un creador de oportunidades. Debemos ampliar el acceso a baños seguros y no dejar a nadie atrás. Porque quienquiera que seas, estés donde estés, el saneamiento es tu derecho humano”. El asunto, como se verá, es más serio de lo que parece y este viraje tendría muy satisfecho a Ramón León quien siempre se caracterizó, además, por ser una persona comprometida con grandes ideales.
Este catálogo enfoca el tema de “la casa mediterránea” investigando su presencia operativa en un entorno histórico acotado: los años cincuenta. Período que se caracteriza por la decisiva influencia en España de dos maestros de la arquitectura internacional —Gio Ponti y Alberto Sartoris—, cuya ideología se sustenta en una ponderada mediación entre tradición y modernidad.
Se trata de un proyecto cultural de amplio alcance que se divulgó principalmente mediante una idea actualizada de lo doméstico, haciendo hincapié en la conocida tipología de la “casa mediterránea”; paradigma que perfila su identidad a partir de la singularidad de sus interrelaciones con el entorno, del uso de determinados materiales, de una distribución peculiar de los interiores y del recurso —también simbólico— a algunas pautas figurativas; estrategias llevadas a cabo con el fin de satisfacer las instancias básicas de la existencia contemporánea, en oposición polémica no obstante a la uniformidad alienante de una civilización urbana mecanizada.
A través de distintas fuentes documentales de naturaleza diversa —proyectos, dibujos, revistas, correspondencia, publicaciones y fotografías— se muestran las implicaciones de una reflexión sobre la arquitectura que integra enfoques históricos, paisajísticos y antropológicos, así como los contactos personales y profesionales que se establecieron entre destacados protagonistas de la arquitectura moderna.
Corporación Venezolana de Guayana y sus Empresas Filiales (patrocinador)
Altair Publicidad (promotor)
1993
La posibilidad de ejecutar el proyecto ganador del concurso para el Pabellón de Venezuela en ExpoSevilla’92 permitió a los arquitectos Henrique Hernández, Ralph Erminy y Marcel Erminy y su equipo, donde destacan en el diseño estructural Waclaw Zalewski y Carlos Henrique Hernández, experimentar dentro de la línea de investigación sobre estructuras transformables desarrollada en el IDEC, contando en este caso con el aluminio como material fundamental. También representó una importante oportunidad para poner en evidencia las capacidades profesionales e industriales existentes en el país a la hora de realizar una obra de gran significación y trascendencia. En tal sentido se destaca, por una parte, la capacidad de la arquitectura venezolana al proponer una edificación atractiva y funcional integradora de proposiciones plásticas con gran impacto innovador. Por la otra, el aporte a la ingeniería estructural en la realización de la estructura transformable más grande del mundo para el momento. La publicación que hoy nos ocupa recoge en una impecable edición los resultados de esta histórica experiencia.
El concurso del que surgió la selección de los proyectistas del Pabellón, cuyo veredicto se dio a conocer el 25 de junio de 1990, fue convocado por invitación, solicitándose al jurado integrado por los arquitectos Tomás José Sanabria (Presidente), Pablo Lasala, Emile Vestuti, Henrique Vera y Juan Pedro Posani (Curador), la escogencia de un solo ganador. Las dificultades que debió afrontar el grupo evaluador dada la calidad de las ochos propuestas presentadas por Domingo Álvarez, Jorge Castillo, Gorka Dorronsoro, Enrique Larrañaga, Juan Carlos Parilli, Jesús Tenreiro, Oscar Tenreiro y Henrique Hernández, lo llevó a destacar de forma enfática, dado el mérito e incluso brillantez de la mayoría de ellas, “la seriedad, la dedicación y el alto grado de profesionalismo de todos los participantes que califican muy bien el desempeño actual de la arquitectura de nuestro país”. La verdad es que pocas veces se ha contado con un ramillete de participantes y un jurado del nivel que este concurso mostró a lo largo de la ya larga historia de certámenes organizados en Venezuela.
Así, seleccionado Henrique Hernández como ganador y desatada la natural polémica que prosigue al veredicto de cualquier concurso, aderezada por características de la idea presentada, que según Juan Pedro Posani (en artículo aparecido en Economía HOY el sábado 21 de julio de 1990) reunió “la realidad en oposición y negación de los esquemas prefabricados” donde “si bien es indiscutible la vertiente tecno-racionalista en la cual se ubica su propuesta, también es evidente el alto contenido poético y lírico de sus aspectos más resaltantes”, el proyecto fue desarrollado y posteriormente trasladado a Sevilla pieza a pieza para luego ser levantado de manera espectacular en pocas horas convirtiéndose ello y su definitiva realización en todo un espectáculo.
1. Vista general el pabellón
Pues bien, de todo el proceso de conceptualización, diseño y construcción del Pabellón, y su inserción en una clara línea de investigación dentro del IDEC dedicada a la concepción y desarrollo de estructuras transformables, cuya característica principal es su capacidad de plegarse y desplegarse, trata esta publicación, cuidadosamente realizada bajo la coordinación de Ana Isabel Loreto e impresa por Ex-Libris.
Contiene el libro, de tapa dura, papel glasé, bilingüe, formato casi cuadrado (24 x 25 cms.), de 96 páginas en español y 18 en inglés (únicamente los textos), una “Presentación” a cargo de Leopoldo Sucre Figarella (Presidente de la CVG), un “Prólogo” de Luis F. Marcano González, una “Introducción” de Juan Pedro Posani, y una serie de “Comentarios” que abarcan diferentes facetas de Henrique Hernández, Waclaw Zalewski, Félix Escrig, Carlos Henrique Hernández, Luis Marcano González, Efraín González, Ralph Erminy y Carlos Cruz Diez, finalizando con la “Descripción del proyecto” para llegar a los ya mencionados “Textos en inglés”.
2. Vista de la plaza anterior de acceso al pabellón cn los paraguas y piso diseñados por Carlos Cruz-Diez3. Dos dibujos que muestran aspectos constructivos del pabellón. Izquierda: Corte transversal del edificio. Derecha: Detalle de un nodo
Sin duda la parte más sustanciosa del libro la constituye la “Descripción del proyecto” donde el texto, elaborado por Ana Loreto con la colaboración de Henrique Hernández, Ralph Erminy, Carlos Cruz-Diez, Carlos H. Hernández y Manuel Landaeta, se pasea de forma precisa por la ubicación del Pabellón dentro de la línea de investigación que dentro del IDEC representa, por las variables tomadas en cuenta desde el punto de vista compositivo, funcional y formal, y por proveer la mayor información posible acerca de sus dimensiones, áreas que lo conforman (la plaza y sus 36 mástiles de 19.9 mts. de altura que definen virtualmente un cubo y el edificio propiamente dicho con la sala audiovisual como espacio dominante, la sala de exposiciones y los servicios conexos), hasta llegar a sus dos más importantes logros: la incorporación de la luz y su manejo potenciada por las intervenciones cromáticas que Carlos Cruz-Diez propone tanto para el interior como para el exterior como una clara muestra de la “integración de las artes”; y la resolución a nivel tanto general como de detalles de su construcción como estructura transformable en aluminio, yendo desde el grupo de elementos que lo conforman (todos pensados como si de armar un mecano se tratara) hasta el proceso que se siguió para su elaboración en las plantas donde se transformó la materia prima proveniente de VENALUM y ALCASA, su almacenamiento y traslado y, sobre todo, la rapidez con que pudo levantarse, cerrarse y concluirse a nivel de acabados, una vez que todos los componentes llegaron al sitio que le correspondió dentro de la Expo de Sevilla.
4. Dos momentos del proceso de izamiento, colocación y ensamblaje el pabellón dentro del recinto ferial5. Vista exterior lateral-posterior del pabellón
Pero si la descripción escrita tiene un importante peso más aún lo tienen las imágenes, todo un deleite para los ojos, constituidas por una selección de magníficas fotos (aportadas por Marcel Erminy, Carlos Henrique Hernández, Pepe Nieto y la empresa VENALUM) y nítidos dibujos conceptuales y técnicos, sin los cuales no sería posible comprender a cabalidad una obra de estas características que, vista a distancia y con la debida objetividad, ha marcado un hito en el desarrollo reciente de nuestra arquitectura.
Se trata, en resumen, de una publicación que, si bien pone de relieve una edificación de marcado carácter tecnológico, circunscrita a una forma de concebir y hacer de la construcción y su control total los garantes de soluciones integrales a la que importa poco si se le considera como “arquitectura”, está salpicada en cada página que la conforma de buen diseño y material invalorable. Eran años en los que Venezuela logró ubicarse, gracias al Pabellón que la representó en Sevilla, a la cabeza en el manejo del aluminio, material que representaba al moderno mundo industrial, a nivel planetario. Muestra de una arquitectura que, pese a no proponérselo, encierra múltiples y sugerentes mensajes vinculados a nuestra identidad.
Con la publicación en 1999 (hace ya 20 años) del catálogo que recogía los trabajos presentados en 1996 durante la primera edición del Premio AXIS a la excelencia en diseño, el Centro de Información y Documentación (CID) de la FAU UCV daba un importante paso y llenaba un notable vacío que tenía justamente en el reconocimiento y registro permanente de la actividad más importante que se realiza en su Escuela de Arquitectura su principal deuda. De lo que se extrae en la presentación de la edición, cuya portada ilustra la postal del día de hoy, escrita por el profesor Gustavo Flores, tenemos que: “Los premios AXIS han sido creados para señalar anualmente lo más destacado de la producción de proyectos de los estudiantes cursantes de diseño en las distintas unidades docentes de nuestra escuela de arquitectura. Se retoma así la tradicional exposición anual de trabajos de diseño de las unidades docentes, pero ahora solicitándoles sólo los mejores trabajos de los diez semestres de diseño. Este conjunto de proyectos compiten por un premio al mejor trabajo de Diseño en la Escuela de Arquitectura, durante un año lectivo, en cuatro categorías: de primero a tercer semestre; de cuarto a sexto semestre; de séptimo a noveno semestre; y los trabajos especiales de décimo semestre”.
La creación del Premio AXIS surgió por iniciativa de la por entonces Directora de la Escuela de Arquitectura, la profesora Paulina Villanueva, quien contó con el apoyo incondicional de la también profesora Ana María Marín al frente del CID y de todo su equipo, con particular mención como colaboradoras en la producción de la primera exposición de Carla Henríquez, Gabriela Rodríguez y Valerie Wormald.
El catálogo en tapa dura y pequeño formato (21 x 15 cms), realizado bajo la coordinación editorial de María Antonia Rodríguez, impreso en papel glasé con una alta calidad, de cuidado, sobrio y elegante diseño gráfico a cargo de Martha Sanabria con el acompañamiento en la diagramación y montaje de Catherine Goalard, tuvo un tiraje de 1.000 ejemplares. Registra, con fotografías de Jorge Andrés Castillo, la participación de 101 estudiantes cursantes de la asignatura Diseño Arquitectónico en las ocho agrupaciones docentes existentes para aquella fecha en la Escuela de Arquitectura (seis Unidades Docentes, una Experiencia y un Taller), cuyos trabajos fueron seleccionados para participar en la exhibición. Además de la importancia de las fotografías, el catálogo se convierte en una pieza de gran valor por cuanto contiene brevemente expuestos los postulados que guiaron cada experiencia de diseño representada por los correspondientes ejercicios.
Páginas interiores del catálogo de la primera edición del Premio AXIS a la excelencia en diseño (1999)
Se contó como jurado del evento, con un grupo de profesores del más alto nivel conformado por: Carlos Gómez de Llarena y Jorge Rigamonti (en representación del Sector Diseño FAU UCV), Gustavo Flores (representando al IDEC FAU UCV), Alberto Sato (por el Sector de Historia FAU UCV), y Emile Vestuti y Enrique Larrañaga (representado la Carrera de Arquitectura de la USB), quienes adjudicaron los siguientes Premios Únicos: Categoría I al Bachiller Raúl Bergamini, alumno de Diseño 3 de la profesora Virginia Solórzano (Unidad Docente 01); Categoria II a la Bachiller Andrea Parga, alumna de Diseño 6 del profesor Alfredo Mariño (Unidad Docente 01); Categoria III al Bachiller Manuel Bolívar, alumno de Diseño 8 del profesor Oscar Tenreiro (Taller Firminy); y Categoria IV al Bachiller Enrique Fernández-Shaw, alumno de Diseño 10, guiado por el profesor Azier Calvo A. (Unidad Docente 07).
Proyecto ganador de la Categoria IV de la primera edición del Premio AXIS a la excelencia en diseño. Bachiller Enrique Fernández-Shaw, alumno de Diseño 10, guiado por el profesor Azier Calvo A. (Unidad Docente 07)
El catálogo también contiene las bases que rigieron esta primera edición del Premio, en cuyos fundamentos se expone como misión la de “reconocer aquellos trabajos que por su aporte se hayan destacado dentro de la disciplina del Diseño, en el desarrollo académico del estudiante. Este estímulo a las futuras generaciones de Arquitectos ayuda a promover la búsqueda de la disertación en todos lo ámbitos de acción del hecho proyectual, orientándola así hacia la consecución de la excelencia académica”.
Testimonio de un momento en el que los medios de representación aún no habían sido avasallados por la presencia de los medios digitales, tanto la exposición como su catálogo ofrecen también la oportunidad de encontrar lo que ya comenzaba a ocurrir en los albores del uso de programas de dibujo para la computadora. Desde entonces hasta hoy, la Escuela de Arquitectura no sólo adoptó el nombre de Carlos Raúl Villanueva, vio la desaparición de algunas y le abrió paso a otras unidades y experiencias docentes, incorporó a la Unidad Docente Extramuros de Barquisimeto y ha buscado cambiar el sentido de la asignatura que se premia intentando superar el campo del Diseño para apuntar al del Proyecto, sino que ha hecho todo lo posible, con todas las dificultades del caso, por darle continuidad a esta iniciativa, contándose, a pesar de presentar algunos altibajos, ya con XVI Ediciones, siendo la última la correspondiente al año 2016, momento desde el que se ha vuelto peligrosamente a entrar en mora.
Asímismo, dentro de las bases del Premio se han incorporado ligeras modificaciones siendo la más notoria la creación de un categoría sólo para trabajos de Primer Semestre, separándolos de los de segundo y tercero reconociéndose hoy no cuatro sino cinco categorías.
Lo que no se repitió fue el poder contar con un registro en físico de la calidad del que se elaboró para su primera edición lo cual se echa en falta. Sin embargo, se pueden visitar los resultados de las ediciones que van de la VII a la XVI, sin el acompañamiento de los programas de las experiencias en las cuales se inscriben, en https://www.fau.ucv.ve/axis/. De la II a la VI no tenemos noticias de su paradero.
Hoy, según el mencionado enlace, encontramos que, la actividad que se distingue integra y expone “a través del proyecto como proceso y vehículo, todos los conocimientos que los estudiantes de arquitectura desarrollan durante su formación. (…) Considerando que el proyecto es el medio de realización y exposición del pensamiento y la labor arquitectónica, un proceso cuyo producto define y orienta lo edificable, el Premio AXIS se propone desde el proyecto y en él busca coherencia entre idea y diseño, dominio técnico y capacidad de enunciar, a plenitud, la posible y necesaria realidad de lo que ha de ser edificado. Es también un momento de evaluación de la docencia en Diseño, en virtud de la relación profesores-estudiantes sobre la que se funda el taller de proyectos y referido a la propuesta académica en torno a la cual se reúnen todos los participantes del acto docente. Por ello, el AXIS reconoce, a través de los trabajos premiados, la labor de grupos docentes que propician y acompañan un excelente desempeño estudiantil”. Toda una declaración de principios que hace de la convocatoria regular al Premio una tarea necesaria a la que hay que preservar a toda costa y retomar cuanto antes.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.