El pasado jueves 24 de septiembre The Netherlands Association for Latin American and Caribbean Studies (NALACS), en el marco del NALACS Thesis Award 2018-2019, convocó vía Zoom a la presentación a través de la modalidad Pecha Kucha de los trabajos de parte de los estudiantes nominados, con la finalidad de que, una vez terminado el evento, fuese seleccionado el ganador, para lo cual se preparó una sencilla ceremonia.
De entre los ocho nominados provenientes de distintas universidades y disciplinas y de diversos países latinoamericanos (Brasil, Argentina, Bolivia, Colombia, México, Perú y Venezuela), fue seleccionado como ganador por el jurado conformado por Fernando González Rodríguez (CEDLA – Universidad de Amsterdam), Mirtha Lorena Del Castillo Durand (ganadora del Premio de Tesis NALACS 2017-2018, CEDLA – Universidad de Amsterdam) y Marjo de Theije (Profesor de Antropología y Recursos, Vrije Universiteit Amsterdam), el arquitecto venezolano RICARDO AVELLA con la tesis titulada “Overcoming the Paradox of Plenty. Resource Extraction and Urbanism in the Venezuelan Guayana” (“Superando la paradoja de la abundancia: extracción de recursos y urbanismo en la Guayana venezolana”), que ya le había permitido obtener en 2019 el EMU European Post-master en Urbanismo en la Facultad de Arquitectura del TU Delft.
El reconocimiento otorgado a Ricardo Avella, quien automáticamente formará parte del jurado de la siguiente versión del premio (2019-2020), nos llena de orgullo y pone muy en alto el nivel de nuestros egresados que cursan estudios en el exterior. Vaya para él desde acá nuestras más sinceras felicitaciones.
1976 amaneció con la noticia de que Petróleos de Venezuela (PDVSA) asumía formalmente la responsabilidad de extraer y refinar el crudo venezolano, consolidando la nacionalización del sector. El acto formal que daba inicio al proceso estuvo a cargo del entonces Presidente Carlos Andrés Pérez, quien pronunció un discurso desde el pozo Zumaque I, lugar del reventón de 1914. Estábamos en medio de la “Gran Venezuela” que ese año registra su mínimo histórico de desempleo ubicándose en el 4%.
En esos 12 meses nuestro país recibía las visitas oficiales de Henry Kissinger (Secretario de Estado de los EE.UU), Josip Broz Tito (Presidente de Yugoslavia) y los Reyes de España a un año escaso de la muerte de Franco. Air France inaugura el servicio de sus modernos aviones supersónicos Concorde para cubrir la ruta directa París/Charles de Gaulle-Caracas/Maiquetía con frecuencia de un vuelo semanal, sueño que duró 6 años.
En lo político, la nación se conmociona con el secuestro por parte del Grupo de Comandos Revolucionarios del empresario estadounidense William Niehous, Vicepresidente de Owens-Illinois, quien será rescatado luego de tres años. Durante las investigaciones sobre el secuestro de Niehous, agentes de la DISIP arrestan a Jorge Rodríguez, quien muere en reclusión cinco días después de ser arrestado. También con relación al caso Niehous se levanta la inmunidad parlamentaria a los diputados Fortunato Herrera y Salom Mesa Espinoza. Otra conmociones de diferente índole las constituyen, por un lado, la voladura en el aire de un avión DC8 de la línea aérea Cubana de Aviación con 73 personas a bordo, acto terrorista que tuvo como responsables a los cubanos Luis Posada Carriles y Orlando Bosch y los venezolanos Freddy Lugo y Hernán Ricardo; y, por el otro, la tragedia que supuso el estrellamiento cerca de la pista de aterrizaje del Aeropuerto de Lajes (Isla Terceira, Azores) del Hércules C-130 de la Fuerza Aérea que transportaba a todos los miembros del Orfeón Universitario de la UCV, incluido su director Vinicio Adames.
1. Un libro, una obra de teatro y dos películas que aparecieron o se estrenaron en 1976
En aquel agitado año para nuestro país, en el plano cultural se registra la aparición de los libro Del buen salvaje al buen revolucionario, de Carlos Rangel y Algunas palabras, de Eugenio Montejo. También se estrenan importantes películas entre las que se pueden mencionar Sagrado y obsceno, de Román Chalbaud; Fiebre, de Alfredo Anzola, Juan Santana y Fernando Toro; A propósito de Simón Bolívar, de Diego Rísquez; Compañero Augusto, de Enver Cordido; Canción mansa para un pueblo bravo, de Giancarlo Carrer; y Soy un delincuente, de Clemente de la Cerda. José Ignacio Cabrujas, por otra parte, monta por primera vez Acto cultural su fundamental obra de teatro y la Galería de Arte Nacional, creada en 1974, abre sus puertas al público en el edificio que antiguamente ocupaba el Museo de Bellas Artes en Los Caobos donde permanecería hasta la construcción su verdadera sede.
Era la época en que las Bienales Nacionales de Arquitectura se realizaban con regularidad y, luego de celebrada tres años antes la Quinta, entre los días 26 de noviembre y 10 de diciembre de 1976 abre sus puertas la Sexta en la ampliación del Museo de Bellas Artes, proyectada por Carlos Raúl Villanueva y Oscar Carmona con cálculo estructural de Waclaw Zalewski y José Adolfo Peña, inaugurada en 1973. También eran tiempos en que se podía cursar invitación y contar con la asistencia de diversas y connotadas figuras internacionales. Para la ocasión, se tuvo la participación en un ciclo de Conferencias-Debates de los arquitectos Oriol Bohigas (España), Fernando Belaúnde Terry (Perú) y Kenzo Tange (Japón), lo cual garantizaba un atractivo adicional a la muestra en sí de los 64 trabajos participantes, 27 de los cuales optaban al Premio Nacional de Arquitectura.
2. De izquierda a derecha: Oriol Bohigas, Fernando Belaúnde Terry y Kenzo Tange, invitados internacionales a la VI Bienal Nacional de Arquitectura
Realizada en homenaje a la memoria de Carlos Raúl Villanueva, fallecido el año anterior (1975), la VI Bienal contó como complemento con una muestra sobre su obra y trayectoria en la que, tal y como se recogía en la prensa (El Universal, jueves 26 de noviembre de 1976), “… el público tendrá la oportunidad de admirar, no sólo los aspectos arquitectónicos de su labor, sino también numerosos escritos, apuntes y guías que utilizó en su labor docente, y también su colección de arte, además de un audiovisual con duración de 20 minutos que recoge momentos de su carrera”.
El evento, organizado por el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) y coordinado por el arquitecto José Ramos Fellipa, fue auspiciado en esta oportunidad por del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC). William Niño Araque en el texto titulado “La ciudad recobrada” aparecido en el Catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar (1987), se refiere a la arquitectura que se mostraba en la Bienal que hoy nos ocupa como parte de una posible, desordenada e inconexa “Escuela de Caracas”. La lectura que hace Niño a la distancia apela al uso del término “neovanguardias” (acuñado por Helio Piñón en 1984) que consistía en la reutilización del lenguaje y modos propios de las vanguardias de comienzos del siglo XX para asumir una actitud renovadora. “El ‘nuevo mundo’ arquitectónico -dirá Niño- abandona así en nuestro medio, la ilusión conformadora del Bauhausianismo, centrada en la integración de las artes al servicio de la comunidad y en la idea de la prestación de servicios al proceso de desarrollo económico, para buscar espacio en posiciones más críticas y distantes”.
Inmersa en “el aplastante desarrollo económico venezolano de los años setenta” y asociada a una “arquitectura de la opulencia” la “Escuela de Caracas” se caracterizará por: asumir “soluciones concretas a los problemas concretos, por la ausencia de teorización explícita y por cierto desinterés en la difusión pública de sus aportaciones”; tener en la realización de una serie de concursos de arquitectura, cuyas propuestas ganadoras no se caracterizaron por ser innovadoras, una válvula de escape para ofrecer “operaciones subversivas” y “soluciones alternativas, no como el resultado de un proyecto explícito o de una teoría general, sino como una operación cerrada sobre sí misma”; no haber sido superadas las nuevas exigencias de la arquitectura en el medio intelectual venezolano. Y concluye: “no debe extrañarnos que las proposiciones arquitectónicas más interesantes sean el producto de una insistencia absolutamente individual y no de un consenso o clima intelectual generalizado…”.
3. VI Bienal Nacional de Arquitectura. Izquierda: Premio Nacional. Torre Europa, Av. Francisco de Miranda. Carlos Gómez de Llarena y Manuel Fuentes con el acompañamiento de Moisés Benacerraf. Derecha: Premio Metropolitano. Banco Metropolitano, Sabana Grande. José Miguel Galia4. VI Bienal Nacional de Arquitectura. Premio Vivienda Unifamiliar. Quinta Gamero, Cumbres de Curumo. Jorge Castillo y Ralph Erminy con participación de Carlos Cruz-Diez 5. VI Bienal Nacional de Arquitectura. Premio Mejor Tesis (Trabajo final de grado más destacado), “Sistema constructivo para estaciones ferroviarias”. María Teresa Novoa, Ana Isabel Loreto, Martín Padrón y Andrés Simón Herrera
Bajo esta mirada es que se podría observar el grupo de obras galardonadas en la VI Bienal donde el Premio Nacional fue otorgado a la Torre Europa, de los arquitectos Carlos Gómez de Llarena y Manuel Fuentes con el acompañamiento de Moisés Benacerraf; el recién creado Premio Metropolitano (fusión de los Premios Municipales que en ocasiones anteriores otorgaban el Distrito Federal y el Distrito Sucre) recayó sobre el edificio para el Banco Metropolitano en Sabana Grande, de José Miguel Galia; el Premio Vivienda Unifamiliar se lo llevó la quinta Gamero en Cumbres de Curumo, de Jorge Castillo y Ralph Erminy con participación de Carlos Cruz-Diez; el Premio de Arquitectura para Proyecto no construido fue para el Parque del Oeste, de Jorge Romero y Daniel Baquero; el Premio Mejor Tesis (Trabajo final de grado más destacado) se le dio a María Teresa Novoa, Ana Isabel Loreto, Martín Padrón y Andrés Simón Herrera con “Sistema constructivo para estaciones ferroviarias”; el Premio Colegio de Arquitectos de Venezuela (labor gremial, actividad docente y obra destacada) reconoció al arquitecto Heriberto González Méndez; el Premio Nacional de Urbanismo distinguió a los arquitectos Pedro Lluberes, Omer Lares y Mireya Urdaneta; y el Premio Interés Social quedó desierto.
La Torre Europa, elegante edificio proyectado en 1971 para un grupo corporativo suizo y terminado de construir en 1975, ubicado sobre la avenida Francisco de Miranda en el cruce con la avenida Los Cortijos de Campo Alegre sobre un terreno de 4.000 m2, tiene 4 niveles de sótanos para 400 automóviles, planta baja comercial, mezzanina compartida entre dos locales con pequeñas oficinas en la parte superior, una torre de 12 pisos para oficinas de 1.300 m2 por planta y un remate de dos niveles para oficinas especiales. Además, el partido asumido permitió liberar un gran espacio público de acceso a la entrada localizada en la esquina y lograr un aporte significativo al orden urbano de la zona tras una acertada lectura de las variables del lugar.
6. Torre Europa. Izquierda: Planta de techos. Derecha: Planta tipo pisos 1 al 127. Torre Europa. Izquierda: Vista de la fachada sur desde la avenida Francisco de Miranda. Derecha: Corte transversal
La edificación ha sido reseñada en dos ocasiones con gran acierto. La primera por Hannia Gómez en el catálogo de la Bienal de 1987 ya señalado y la segunda por Iván González Viso en Caracas de Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015). En ambos casos se resaltan entre los logros alcanzados por esta torre, que de torre no tiene nada, los avances que representó como solución tecnológica por lo cual para Gómez no fue extraño que apareciese por primera vez totalmente publicada en la páginas de la revista Arquitectura e Ingeniería. Entre las innovaciones técnicas que mostró la Torre Europa se encontraban, según Gómez, “la modulación coordinada de todos los elementos internos para flexibilizar las plantas, el criterio de macroestructura del edificio con losas cada dos pisos y membranas en los pisos intermedios, la liberación de las plantas de la escalera de incendio antes de la aparición de la normativa que así lo obliga hoy en día, el uso inaugural de un nuevo diseño de las ventanas Unifedo como courtain-wall, las juntas aislantes horizontales entre los pisos y el mismo diseño de la fachada autoportante y aislante…”.
En 1998 el edificio sufrió un voraz incendio (sin pérdidas humanas que lamentar) a raíz de un corto circuito en los cajetines de electricidad, ubicados entre los pisos 1 y 3, repitiéndose otro dos días después en el piso 5, lo cual dejó inutilizados 6 de las 12 plantas del inmueble y en particular las oficinas del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA). Sin embargo, una reconstrucción, rehabilitación y actualización de sus instalaciones bien llevadas a cabo lograron que se reinaugurara tres años después.
El Premio Nacional de 1976 a la Torre Europa y a sus arquitectos, si bien logró exaltar sus aportes técnicos, ante todo permitió reivindicar el valor que todo edificio debe añadir al sector de la ciudad donde se inserta y el de convertirse en claro ejemplo de arquitectura urbana.
ACA
Procedencia de las imágenes
1, 2, 6 y 7. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
Walter James (Jimmy) Alcock y Frank Gehry son galardonados por The Venezuela American Endowmnet for the Arts (VAEA) con La Medalla Páez de Arte 2020.
Ayer 13 de junio de 2020The Venezuela American Endowmnet for the Arts -VAEA- (Fondo Venezolano Americano para las artes), coincidiendo con la celebración de su 30 aniversario y los 230 del nacimiento de José Antonio Páez ha anunciado, como parte de sus conmemoraciones, el otorgamiento de La Medalla Páez de Arte 2020 a los arquitectos Walter James (Jimmy) Alcock (Venezuela) y Frank Gehry (Canadá-Estados Unidos).
Jimmy Alcock y Frank Gehry
Según comunica VAEA ambos “como artistas sensibles y talentosos, han utilizado la arquitectura como medio de expresión, por lo que son y serán reconocidos como excelentes creadores de obras notables de indudable belleza y contribuciones tecnológicas, íconos de su tiempo. En VAEA nos sentimos orgullosos de honrar sus vidas y carreras así como su destacada contribución a la arquitectura con The Páez Medal of Art 2020”.
La Medalla Páez de las Artes es una condecoración entregada una vez al año por VAEA a un individuo o grupo que ha tenido un impacto y contribuido a la excelencia, el crecimiento, el apoyo y la proliferación de las artes en Venezuela y los Estados Unidos. Su nombre rinde honor a José Antonio Páez, caudillo de la Independencia de Venezuela, que vivió los últimos años de su vida exiliado en la ciudad de Nueva York, en donde se convirtió en un filántropo por las artes. Hasta la fecha han obtenido La Medalla Páez de Arte:
Carlos Cruz-Diez (2012)
Robert Wilson (2013)
Sofía Ímber (2014)
Annie Leibovitz (2015)
Marisol Escobar (2016)
Bob Colacello (2017)
Gustavo Dudamel (2018)
Margot Benacerraf (2019)
Julian Schnabel (2019)
Jimmy Alcock (2020)
Frank Gehry (2020)
VAEA fue fundado el 13 de junio de 1990 para conmemorar el bicentenario del nacimiento en Acarigua, Venezuela, de José Antonio Páez. Desde sus comienzos, VAEA ha patrocinado varios eventos culturales en Venezuela y los Estados Unidos, dos países que han tenido una larga tradición de amistad durante más de 200 años siendo el compromiso de VAEA el promover programas que continúen esta tradición para las generaciones futuras.
VAEA está presidido por su fundador Alí Cordero Casal. La fecha de la ceremonia de entrega de la Medalla será anunciada próximamente.
La historiadora y teórica de la arquitectura Beatriz Colomina es la ganadora del Premio Ada Louise Huxtable por Contribución a la Arquitectura 2020, que reconoce a las personas que trabajan en la industria arquitectónica en general y que han hecho una contribución significativa a la arquitectura y al entorno construido. Colomina es de Madrid, España, comenzó sus estudios de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valencia antes de mudarse a la escuela del mismo nombre en Barcelona, donde cursó el doctorado con maestros que incluían a Josep Quetglas e Ignasi de Solà-Morales. Comenzó a trabajar para el Departamento de Historia, Teoría y Urbanismo de la ETSAB, y se trasladó a los Estados Unidos en 1981 con una beca en el Instituto de Humanidades de Nueva York. Luego se incorporó a la Universidad de Columbia, seguida de Princeton en 1988, donde ahora es profesora de Historia de la Arquitectura Howard Crosby Butler.
Publicó Sexuality & Space en 1993, una colección de ensayos que incluía uno de su autoría y textos de Elizabeth Grosz, Laura Mulvey, Victor Burgin y Mark Wigley. La publicación recibió el Premio Internacional del Libro de 1993 por la AIA, un premio también otorgado en 1995 a su libro Privacy and Publicity. Su labor investigativa abarca múltiples disciplinas, habiendo escrito numerosos textos sobre temas de arquitectura, arte, tecnología, sexualidad y medios, difundidos tanto en su enseñanza como a través de exposiciones internacionales entre las que se encuentran Clip / Stamp/Fold (2006), Playboy Architecture (2012) y Radical Pedagogies (2014). Su publicación más reciente es X-Ray Architecture, editada por Lars Müller en 2019. Colomina también fue la curadora en jefe de “Curated by Vienna: The Century of the Bed”, un espectáculo que involucró una red de 22 galerías de arte en Viena en 2014 y co-curadora de la Tercera Bienal de Diseño de Estambul (2016) sobre el tema “¿Somos humanos? El diseño de la especie”. También ha contribuido en las páginas de Architectural Review, en particular con un artículo aparecido en el nº 120 sobre Educación. «Ada Louise Huxtable fue una verdadera referencia en la arquitectura y estoy muy honrada de recibir este premio», respondió Colomina. Huxtable, homónimo del Premio, hizo historia al ser la primera crítica de arquitectura a tiempo completo en un periódico estadounidense cuando se unió al New York Times, y más tarde recibió el primer Premio Pulitzer de Crítica en 1970. La fotógrafa Hélène Binet, la artista e ilustradora Madelon Vriesendorp, la escultora Rachel Whiteread, la curadora Julia Peyton-Jones y la cliente y mecenas arquitectónica Jane Priestman han recibido previamente el galardón.
El anuncio del otorgamiento el pasado martes 3 de marzo del 43º Premio Pritzker («el Nobel de la arquitectura») por primera vez a un equipo femenino, y el cuarto que en general registra la participación de arquitectas (Zaha Hadid en solitario, Kazuyo Sejima en compañía de Ryue Nishizawa y la española Carme Pigem de RCR Arquitectes son los otros tres nombres), nos corresponde darla hoy domingo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, lo cual no deja de constituir una feliz coincidencia
Yvonne Farrell y Shelley McNamara, Premio Pritzker 2020
3 de marzo de 2019
Tomado de Plataforma arquitectura
Fallo del jurado
Yvonne Farrell y Shelley McNamara han desempeñado juntas su papel como arquitectas por cuarenta años, lo que refleja claramente los objetivos del Premio Pritzker: reconocer el oficio de la arquitectura, así como el constante servicio a la humanidad con un equipo de trabajo que va dejando un legado importante.
En su práctica profesional con Grafton Architects en Dublín, Irlanda, desde 1978, han perseguido de manera constante una arquitectura de alta calidad para contextos específicos, tomando en cuenta sus funciones y específicamente las personas que habitarían y usarían estos nuevos espacios. Su obra incluye edificios educativos, viviendas e instituciones culturales y cívicas. Siendo pioneras en un campo que tradicionalmente ha sido y sigue siendo una profesión dominada por los hombres, Yvonne Farrell y Shelley McNamara, son ejemplos destacados para todos aquellos que quieren forjar una ejemplar carrera profesional.
Muchos de sus edificios están ubicados en su país de origen, Irlanda, pero a través de concursos, han ganado importantes comisiones para otros lugares del mundo, como Italia, Francia y Perú. Con una profunda comprensión del lugar obtenido a través de su investigación, agudo sentido de observación, exploraciones abiertas y siempre curiosas y un profundo respeto por la cultura y el contexto, Farrell y McNamara pueden hacer que sus edificios respondan a un entorno y una ciudad de la manera más adecuada, mientras siguen siendo frescos y modernos. Esta profunda comprensión del «espíritu de lugar» significa que sus trabajos mejoran la comunidad local. Sus edificios son «buenos vecinos» que buscan hacer una contribución más allá de los límites del edificio y hacen que una ciudad funcione mejor. Las viviendas North King Street Housing en Dublín (2000) es un ejemplo de esto: crea un patio interior y un respiro de las concurridas calles adyacentes.
Su enfoque hacia la arquitectura siempre es honesto, revelando una comprensión de los procesos de diseño y construcción, desde estructuras a gran escala hasta los más mínimos detalles. A menudo es en estos detalles, especialmente en edificios con presupuestos modestos, donde se puede sentir un gran impacto. Por ejemplo, el Instituto Urbano de Irlanda (Dublín, 2002) emplea lo que los arquitectos llaman una «piel hecha a mano» para crear un edificio visualmente interesante a través de cambios en los materiales que responden a las aberturas, pliegues, necesidades de sombra y otras preocupaciones. Al mismo tiempo, emplea metodologías de control ambiental, buenas prácticas y sentido común para un edificio eficiente y sostenible. En un sitio especialmente sensible en Dublín, las oficinas magistrales del Departamento de Finanzas (2009) dan fe de su conocimiento y cuidado en la selección de materiales y técnicas de construcción con una barandilla y puerta de bronce cuidadosamente hechas a mano y piedra caliza lijada en las fachadas.
Las arquitectas son hábiles y exitosas trabajando a muchas escalas, desde grandes edificios institucionales hasta una casa de poco más de 100 metros cuadrados. Sin gestos grandiosos o frívolos, han logrado crear edificios que son presencias monumentales cuando es apropiado, pero aun así están divididos en zonas y detallados de tal manera que produzcan espacios más íntimos que crean comunidad dentro. En sus grandes edificios, como el Campus Universitario UTEC (2015) en Lima, Perú o el Edificio de la Escuela de Economía (2008) en la Universita Luigi Bocconi, han logrado una escala humana a través de la composición de espacios y volúmenes de diferentes tamaños. Los diálogos que crean entre edificios y alrededores demuestran una nueva apreciación tanto de sus obras como de su lugar.
Como una constante en su enfoque, las arquitectas entienden cómo diseñar secciones complejas de edificios de tal manera que las vistas conecten los profundos espacios interiores con el reino exterior más amplio, permitiendo que la luz natural penetre y anime espacios profundos dentro de un edificio. A menudo, la luz fluye desde tragaluces o ventanas de pisos superiores a través de los interiores de sus edificios, brindando calidez e interés visual, ayudando a los habitantes a orientarse fácilmente en los espacios y brindando la conexión siempre necesaria al exterior.
Por su integridad en su enfoque tanto de sus edificios, como por la forma en que llevan a cabo su práctica, su creencia en la colaboración, su generosidad hacia sus colegas, especialmente como se evidencia en eventos como la Bienal de Venecia 2018, su compromiso incesante con la excelencia en arquitectura, su actitud responsable hacia el medio ambiente, su capacidad de ser cosmopolitas al mismo tiempo que abrazan la singularidad de cada lugar en el que trabajan, por todas estas razones y más, Yvonne Farrell y Shelley McNamara reciben el Premio Pritzker de Arquitectura 2020.
Jurado del Premio Pritzker 2020
Stephen Breyer (Presidente): Juez de la Corte Suprema de los Estados Unidos. Washington DC
André Aranha Corrêa do Lago: crítica arquitectónica, curadora y embajadora brasileña en la India. Delhi, India
Barry Bergdoll: historiador de la arquitectura, educador, curador y autor. Nueva York, Nueva York.
Deborah Berke: Arquitecta y educadora. Nueva York, Nueva York.
Kazuyo Sejima: Arquitecta y Premio Pritzker 2010. Tokio, Japón.
Benedetta Tagliabue: Arquitecta y educadora. Barcelona, España.
Wang Shu: Arquitecto, Educador y Premio Pritzker 2012. Hangzhou, China.
Martha Thorne: (Directora ejecutiva). Decano, IE School of Architecture & Design. Madrid, España.
Trinity College Dublin (1ra etapa), 1996Trinity College Dublin (2da etapa), 2002London School of Economics and Political Science, 2020Loreto Community School – Milford, 2006Town House Building, Universidad de Kingston, Londres, 2019Temple Bar Square Dublin, 1996Urban Institute of Ireland, UCD, 2002Campus Universitario UTEC, Lima, 2015
Nota
La noticia del conferimiento del Premio Pritzker a Yvonne Farrell y Shelley McNamara (Grafton Architects) ha sido cubierta por todas las publicaciones dedicadas a la arquitectura y los principales diarios a lo largo del globo. Considerada su obra como una “arquitectura luminosa y sin alardes” por Idoia Sota en El País Icon Design del 3 de marzo (https://elpais.com/elpais/2020/03/03/album/1583250713_204201.html#foto_gal_1), “Shelley McNamara (1952) e Yvonne Farrell (1951) se formaron en la Escuela de Arquitectura de la Universidad College Dublin (UCD). Allí estudiaron con maestros racionalistas recién llegados a la facultad con el encargo de renovar la institución. Al terminar la carrera, ambas recibieron una oferta para dar clases en la escuela. Poco después, fundaron el estudio Grafton Architects (1978), desde el que llevan más de 40 años realizando proyectos, sobre todo, locales y con vocación de servicio. Una arquitectura en la que la luz natural, como reflejo del paso del tiempo y elemento de conexión con el exterior es una constante”.
En “¿Quiénes son Grafton Architects? 20 cosas que debes saber sobre las ganadoras del Premio Pritzker 2020” (escrito por Romullo Baratto y traducido por Nicolás Valencia), aparecido en Plataforma Arquitectura del 6 de marzo, se señala: “Después de más de cuarenta años de operación, la oficina todavía lleva el mismo nombre en honor a la primera dirección de la compañía, Grafton Street, en el centro de Dublín. (…) La oficina puede considerarse de tamaño mediano, donde hoy trabajan 40 personas. Desde 1978, ha contado con la colaboración de otros 56 profesionales. (…) En 1992, los directores del proyecto Gerard Carty y Philippe O’Sullivan, que todavía forman parte del equipo, se les unieron. (…) Farrell y McNamara fueron las curadoras de la Bienal de Arquitectura de Venecia 2018, el evento arquitectónico más influyente del mundo. La dupla propuso Freespace como tema del evento, buscando explorar la generosidad, la reflexión y el compromiso a través del ejercicio de la arquitectura. (…) Seis años antes, en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2012, Farrell y McNamarra presentaron Architecture as New Geography (Arquitectura como nueva geografía), una muestra inspirada en una fuente difícil de predecir: el trabajo del arquitecto Paulo Mendes da Rocha, ganador del Premio Pritzker años antes. La exhibición relaciona la producción del brasileño con el primer proyecto de Grafton en América del Sur: la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) en Lima, Perú. En esa edición, Architecture as New Geography fue galardonado con el León de Plata. (…) El proyecto de la UTEC en Perú es quizás el que más reconocimiento ha tenido fuera de Europa. En 2016 ganó la primera edición del Premio Internacional de la Royal Institute of British Architects (RIBA). (…) En febrero de este mismo año 2020 Grafton recibió la RIBA Royal Gold Medal. Otorgada anualmente por RIBA, se trata del más alto reconocimiento que un arquitecto, arquitecta o estudio de arquitectura puede recibir en el Reino Unido. (…) Desde que fundaron Grafton Architects, Farrell y McNamarra han trabajado como profesoras de arquitectura. Un año después de graduarse, ya estaban enseñando en su alma mater: la University College de Dublín. (…) El currículum docente de la dupla irlandesa va más allá. Impartieron la cátedra Kenzo Tange en la Harvard GSD y la cátedra Louis Kahn en la Universidad de Yale, así también han sido profesoras visitantes en la EPFL en Lausana y en la Academia de Arquitectura de Mendrisio, ambas en Suiza.”
Finalmente, en tono más crítico, Anatxu Zubalbeasco desde El País (3 de marzo) ha señalado lo siguiente: “…frente a los 43 arquitectos reconocidos hasta hoy con el máximo galardón de arquitectura… (el) jurado defiende que Farrell y McNamara son ‘pioneras en un campo que ha sido tradicionalmente (y todavía es) una profesión dominada por los hombres’. Ambas afirmaciones son innegables. Pero también lo es que el propio premio Pritzker ha contribuido a esa discriminación no premiando a Denise Scott Brown cuando recibió el galardón su socio Robert Venturi. Por eso cabe preguntarse si con este dos por uno el Pritzker no estará entonando un mea culpa. Y, sin discutir la necesidad de premiar a arquitectas valiosas —e incluso la oportunidad de reconocer a las primeras irlandesas con un Brexit recién estrenado— es obligatorio plantear si Farrell y McNamara son las mejores arquitectas del mundo hoy.
Una respuesta es que, sin serlo, sí son proyectistas modélicas. Para empezar porque su obra se ha preocupado más por construir espacios habitables y ciudades humanas que por formar un sello, desplegar una moda o impactar formalmente en una ciudad.
(…)
Ni teóricas ni mediáticas, McNamara y Farrell firman diseños que atienden a razones económicas, tradiciones y climas locales y que no rehúyen la complejidad sino que, al contrario, la anteponen a la estética. Más resolutiva que osada, se podría decir que la arquitectura de Grafton Architects busca proteger a la cuidad y a los ciudadanos por encima de confrontar la complejidad del mundo. (…) El Pritzker reconocía históricamente a quienes consideraba los mejores arquitectos del mundo. Ha aplaudido la genialidad (Siza, Niemeyer), apoyado la vanguardia (Koolhaas, Sanaa), arropado el posicionamiento político (Wang Shu y Aravena), fomentado las modas (Thom Mayne) y rescatado a maestros que ya tenían un lugar en la historia (Frei Otto o Utzon). Puede resultar justo reconocer ahora la ejemplaridad de un estudio que sin revolucionar la construcción sí está actuando con responsabilidad. Sin embargo, la arquitectura actual tiene representantes que no solo realizan responsable y dignamente su trabajo sino que, a la vez, apuntan caminos más transformadores. El jurado del Pritzker debería entender que cuando un liderazgo no se entiende, deja de tener autoridad.”
Uno de los Miembros Asociados de la Fundación Arquitectura y Ciudad, el arquitecto Ricardo Avella, nos ha solicitado difundir por este medio una noticia que nos llena de satisfacción pero que requiere, para alcanzar niveles máximos dentro de la undécima edición de los premios Building of the Year promovido por ArchDaily, del apoyo de quienes puedan hacerlo.
Transcribimos la nota enviada:
Queridos todos,
¡Tengo una noticia emocionante! ArchDaily acaba de lanzar la undécima edición de sus premios Building of the Year y un proyecto que diseñé entre 2016-17 en Yaracuy (el campamento recreacional Dos Cabañas) es elegible para la nominación en la categoría de Hospitality Architecture..
A lo largo de este período de nominación de 2 semanas, los lectores filtrarán más de 4,000 proyectos a solo 5 edificios destacados en 15 categorías.
¿Cómo funciona la votación durante el período de nominación para el edificio del año? ¡Es fácil! Cualquiera puede registrarse en la plataforma My ArchDaily para seleccionar cuáles creen que son los mejores edificios (voten por el mío en la categoría mencionada anteriormente). Este es el enlace para votar por mis queridas cabañas,
Desde aquí le deseamos a Ricardo el mayor de los éxitos y garantizamos que, independientemente del resultado, publicaremos en extenso el proyecto cuya sola nominación al premio ya constituye un importante logro.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.