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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 180

La Exposición Panamericana de Ingeniería e Industria celebrada, entre los meses de septiembre y octubre de 1970, en Buenos Aires, evento cuyo catálogo ilustra nuestra postal del día de hoy constituye, si se quiere, una manifestación menor dentro de las programaciones de este tipo que se desarrollan a lo largo del mundo, tanto por su carácter regional como por la especificidad en cuanto al objeto al que iba dirigida. A pesar de ello y de las limitaciones que hemos tenido para encontrar información más detallada, no deja de ser importante el resaltar varios aspectos que giran en torno a la realización de esta muestra.

En primer lugar el hecho de que la convocatoria haya abarcado el ámbito continental y que, a su vez, haya sido auspiciada por la Unión Panamericana de Asociaciones de Ingenieros (UPADI) y su filial local (la Unión Argentina de Asociaciones de Ingenieros), es lo que justifica que se haya llevado a cabo en el predio de la Sociedad Rural de Palermo, Buenos Aires, ámbito que paradójicamente estaba asociado al tradicional patriciado ganadero argentino, donde un mes después se inauguraría otra importante exposición denominada Exposhow “una exhibición que ponía en escena la expansión contemporánea de la sociedad de consumo, los medios masivos y las nuevas tecnologías de la comunicación en Buenos Aires”, y albergaría 20 años más tarde la conocida Feria del Libro, una vez que ocupara desde 1970 el recién fundado Centro de Exposiciones de Buenos Aires. Hoy, la capital argentina cuenta con un novedoso Centro de Exposiciones y Convenciones ganado por concurso, auspiciado por el Gobierno de la Ciudad y la Sociedad Central de Arquitectos, por el arquitecto Edgardo Minond en 2012, proyectado luego de superar algunos obstáculos, y terminado de construirse a finales de 2017 habiéndose asociado para entonces Minond con la arquitecto Ana Bulla.

1. Taller de composición, Escuela de Arquitectura FAU UCV. Ralph Erminy, Julio Coll, Domingo Álvarez, Jorge Castillo y Francisco Muriño Estevas (circa 1965)

También resulta revelador el que Venezuela se haya presentado a la Expo con un pabellón (stand) diseñado por el joven arquitecto Julio Coll Rojas, quien además de su interés por la actividad profesional y docente ya asomaba un claro compromiso con la actividad gremial lo que seguramente lo levó a ser considerado por el Colegio de Ingenieros de Venezuela como el profesional idóneo para llevar adelante el proyecto.

2. El Presidente de Argentina, General Marcelo Levingston, entrega al arquitecto Julio Coll Rojas el Premio Mayor por el diseño del Pabellón de Venezuela en la Exposición Panamericana de Ingeniería e Industria, Buenos Aires 1970

Y por si fuera poco, también resalta el hecho de que la propuesta de 540 m2 materializada por Coll (de la cual lamentablemente no tenemos información gráfica ni fotográfica), caracterizada por su alta carga audiovisual (manifiesta a través de permitir proyecciones simultáneas con un equipo de hasta 16 proyectores de diapositivas y 4 proyectores de películas), que apoyaba su fin didáctico y promocional, haya sido acreedora del Premio Mayor en competencia con otros 450 expositores de numerosos países del continente, galardón que le fue entregado ni más ni menos que por el Presidente de la República Argentina del momento, General Marcelo Levingston, otro dato interesante que permite ubicar la relevancia del acontecimiento.

3. Julio Coll Rojas. Izquierda: Casa de habitación (1960). Derecha: Edificio Nuevo Centro, Chacao (1966)

Julio Coll Rojas (1933-2002) (FAU UCV promoción 10/1960), inicia su actividad como arquitecto con el proyecto de su propia casa (1960-1963) en la que, sumándose al espíritu experimental que una parte de la formación de arquitectos inducía por aquel momento, construye utilizando cúpulas de concreto alabeadas, de planta cuadrangular (paraboloides hiperbólicos), soportadas por esbeltas columnas, que le permitieron a Rafael Gerardo Páez expresar en la ponencia presentada en las XXXIII Jornadas del IDEC FAU UCV (2015), titulada “Análisis geométrico y estructural de viviendas construidas con paraboloides hiperbólicos por Eduardo Catalano en Estados Unidos, Félix Candela en México y Julio Coll Rojas en Venezuela”:  “Esta casa habitación constituye una de las más significativas muestras de innovación tecnológica en materia de viviendas solucionadas con paraboloides hiperbólicos en Venezuela. De hecho después de esta propuesta habitacional, no hubo algún otro ejemplo relevante hasta que el arquitecto Álvaro Coto Asenjo, diseñó y construyó (parcialmente) su vivienda en Porlamar, estado Nueva Esparta”. La vivienda de Coll, por tal motivo, debió confrontar y resolver problemas con trabajadores que no poseían entrenamiento idóneo para elaborar este tipo de construcción y técnicos relativos al espesor inusual (4 cms) que se lograban obtener con este tipo de superficie el cual no estaba permitido por las normas vigentes.

4. Parque Miranda, Av. Francisco de Miranda, Sucre. Caracas. Julio Coll, John Machado y Eduardo Robles Piquer (1962)

Un poco más adelante Coll, producto de la estrecha colaboración entre la Ingeniería Municipal y Obras Públicas Municipales del Distrito Sucre y la División de Obras Especiales del Ministerio de Obras Públicas (MOP), participa junto al arquitecto John Machado, el arquitecto paisajista Eduardo Robles Piquer, el ingeniero agrónomo William Rojas y el ingeniero civil Enrique Samán, en el diseño y construcción del Parque Miranda, ubicado en la estrecha faja de terreno que restó luego de delimitar en Parque del Este y definir el trazado de la Av. Miranda, en cuyo programa se establecieron 5 zonas: una deportiva, una para juegos infantiles, una plaza, pasos peatonales y otra para estacionamiento. El parque construido en un lapso de 38 días dejó de nuevo a las claras la utilización de sistemas ligeros y fáciles de armar como parte de su lógica proyectual.

Otra incursión temprana a otra escala y no por ello exenta de polémica la constituyó el proyecto del edificio de oficinas Nuevo Centro, ubicado en la Av. Libertador, Chacao, diseñado por Coll en el año 1963 y concluido en 1966. La edificación que ocupa una parcela de 2.700 m2, tiene 14.000 m2 de construcción y cuenta con un estacionamiento mecánico en la parte posterior del terreno, denotó tras la búsqueda de una cierta originalidad y dinamismo en el diseño de los elementos de protección solar de sus fachadas norte y sur, una evidente desproporción con relación a su verdadero propósito, que hicieron expresar a Mariano Goldberg en la Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1 (1980), al presentar el edificio, “los quiebrasoles, quizás excesivamente frágiles aparentan más decoración que elemento funcional”.

4. Izquierda: Julio Coll y Jorge Castillo. Proyecto del Centro Ambiental de Venezuela (CAV), a ubicarse en El Helicoide de la Roca Tarpeya. Folleto divulgativo (1993). Derecha: Julio Coll. Edificio Sede de la C.A. Venezolana de Navegación, avenida Rómulo Gallegos, Caracas (1984)

Sin pretender describir minuciosamente su trayectoria, debemos hacer otras dos paradas dentro de ella. La primera en la participación de Coll en el diseño y construcción del edificio Sede de la Compañía Anónima Venezolana de Navegación CAVN (hoy Universidad Alejandro Humboldt), ubicada en la Av. Rómulo Gallegos, Los Dos Caminos, donde contó durante la realización del proyecto con la estrecha colaboración del artista plástico Carlos Cruz-Diez, quien creó varias obras que se incorporaron al edificio. Y la segunda más tarde (1993) cuando se decide la creación del Centro Ambiental de Venezuela (CAV), una de las muchas propuestas presentadas a través de los años para reutilizar El Helicoide de la Roca Tarpeya, asociado en este caso con el arquitecto Jorge Castillo a través del Taller JC – JC. La idea se originó en la necesidad de mudar el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables de su sede en el edificio Camejo (Centro Simón Bolívar) que sería ocupado por el proyectado Palacio de Justicia, dando pie a un ambicioso plan de renovación urbana y saneamiento ambiental que incluía áreas hasta el Jardín Botánico y 38.000 m2, dentro de El Helicoide.

5. Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos, logo ganado por concurso por Julio Coll Rojas (1971)
5. Foto tomada en una reunión del Colegio de Arquitectos de Venezuela. De izquierda a derecha arquitectos Alvaro Coto, Julio Coll Rojas, Carlos Brando Paz y Américo Faillace (circa 1980)

Por último como una curiosidad de lo polifacético de la actividad de Coll como diseñador hay que señalar que fue el ganador por concurso en 1971 del logotipo de la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos (FPAA), con el cual la entidad se identifica desde entonces hasta el día de hoy. Coll, quien en vida siempre mencionó la necesidad de que todo arquitecto orientara su actividad hacia tres frentes: la participación gremial, la docencia y la actividad profesional, las que cumplió a cabalidad al ser presidente del Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) y pieza clave dentro de su historia, como profesor de diseño en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV particularmente en los semestres iniciales de formación y autor de diversas obras de arquitectura. Fue distinguido en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura con el Premio CAV y aunque reconocía su formación “moderna”, no negó su condición ecléctica, su respeto por el post-modernismo y su convicción en la importancia de la integración de las artes a través de la arquitectura

ACA

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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 179

Técnica Constructora C.A. es quizás una de las empresas que dentro de esta rama industrial ha dejado una huella indeleble en la historia del país y su incansable camino hacia el desarrollo.

Producto de la iniciativa de una serie de hombres de empresa venezolanos, interesados en diversificar sus inversiones en lo que ya se vislumbraba como un atractivo negocio, que suman esfuerzos para su creación a inicios del año 1947, serán los ingenieros Alfredo Rodríguez Delfino y Enrique Pardo Morales los primeros encargados en dirigirla. A ellos se sumarán más adelante, cuando a partir de 1949 el crecimiento de la compañía empieza a ser sostenido, primero el ingeniero Luis Pietri Lavié y meses más tarde los ingenieros Raúl Hernández Silva y Oswaldo J. Blanch.

Como toda empresa de este ramo, Técnica Constructora C.A. da sus primeros pasos con la ejecución de viviendas particulares que comenzaban a poblar el este de la ciudad, acometiendo a partir de 1949 la realización de edificaciones de varias plantas entre las que destacan los edificios Araure, Camurí, El Municipal (1951, Vegas & Galia) y Galipán (1952, Gustavo Guinand Van der Walle) o hitos excepcionales como el Obelisco de Barquisimeto (1952, Gutiérrez & Otero).

Tal vez animados por el importante empuje que le dio a la industria de la construcción nacional la realización de la Reurbanización de El Silencio entre 1942 y 1945 con participación de varias empresas privadas, cuestión que abriría el camino hacia el establecimiento de un sistema de licitaciones en las obras públicas y daría pie a la fundación en 1943 de la Cámara Venezolana de la Construcción (CVC), y, definitivamente, en el marco de lo que significó la gestión de Gerardo Sansón al frente del Ministerio de Obras Públicas desde noviembre de 1948 (justo después de la caída de Rómulo Gallegos) hasta octubre de 1952, Técnica Constructora C.A. entra claramente, dado su perfil para aquel momento, dentro de las empresas que se favorecieron por la política que Sansón desde ese despacho fomentó.

Ello se recoge con toda claridad en la entrevista que Juan José Martín Frechilla  le realizara en 1990 incorporada en Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna (2004) donde Sansón, ante la pregunta acerca del problema que surge entre ser Ministro y participar en el otorgamiento de contratos y lo engorroso en que se había convertido la realización de licitaciones durante el trienio adeco revela: “… yo vi el problema del Ministerio de Obras Públicas así: faltaban constructores, no había manera de construir el país sin que hubiese compañías serias, compañías solventes económicamente que respondieran al trabajo. Entonces se me ocurrió llamar a todas las compañías que había, que existían, pues, unas veinte. Las llamé y las senté en una mesa a todas ellas, muchas compañías pequeñas, otras grandes, pero ninguna con gran profesionalidad, tal vez la más profesional era la VICA… Entonces les dije: Aquí señores hay lo siguiente, esto es lo que se va a hacer, esto es … lo que puede hacer el Ministerio como plan de obras públicas; vamos a ver como lo hacemos con ustedes, que son los que lo pueden hacer. Entonces distribuimos: usted qué quiere; yo quiero tal cosa; usted no lo puede hacer porque no tiene los equipos necesarios y así llegamos a una concertación de contratos, con todos sin excepción.”

Aunque no nos consta que Técnica Constructora haya participado en la reunión convocada por Sansón no nos extrañaría para nada que allí hubiese estado dadas las características del momento y de empresa naciente que para entonces tenía, más allá de estar dedicada a la construcción privada. También dada la política de continuidad entre la gestión de la obra pública que privó durante aquellos años (cargada de discrecionalidad, hay que decirlo) no hay otra forma de entender el vertiginoso crecimiento de una empresa que a todas luces cumplía y lo hacía con una altísima calidad, abriéndose paso junto a otras tan importantes como la ya mencionada VICA (Venezolana de Inversiones C.A.), Precomprimido (Otaola & Benedetti), Brillembourg Villegas Asociados C.A., Oficina Técnica Gutiérrez & Co o Ardila-Hulett C.A.

Como dato de interés, tal vez valga la pena señalar que en 1952 Técnica Constructora C.A. tenía sus oficinas en la Calle Real de Sabana Grande con la 2da Avenida de Las Delicias, edificio Camurí, mudándose luego al edificio Araure, también en la Calle Real de Sabana Grande en este caso con calle Villaflor hasta que en 1954 se terminan ubicando en la Torre Polar, Plaza Venezuela, proyecto de Vegas & Galia, construida junto al Teatro del Este por la empresa.

Diversas obras realizadas por Técnica Constructora C.A. Arriba izquierda: Edificio El Municipal. Arriba derecha: Torre Polar. Centro izquierda: Represa del Guárico. Centro derecha: Estación Agua Salud del Metro de Caracas. Abajo izquierda: Estación Caño Amarillo del Metro de Caracas. Abajo derecha: Gimnasio Cubierto de la Ciudad Universitaria de Caracas.

A partir de 1953, cuando  empezó a hacerse más frecuente la convocatoria a licitaciones públicas (que sin embargo siempre pasaban para su decisión final por el Presidente de la República y posteriormente derivó en un escandaloso negociado), se había disparado el crecimiento vertiginoso de la capital de la república enfatizándose en su modernización y se acentúa el auge de la construcción en el área metropolitana, se detecta la mayor actividad de Técnica Constructora registrándose entre sus realizaciones más destacadas los edificios norte del Centro Simón Bolívar, Banco Mercantil y Agrícola, Gran Avenida, Sudameris, First National City Bank, Laguna Beach Club, Club Camurí Grande, Concha Acústica de Bello Monte (realizada junto a TEC, S.A. y Gil Rangel Baquero, S.A.), Estaciones Maripérez y El Cojo del Teleférico, Estadio Olímpico y Gimnasio Cubierto de la Ciudad Universitaria de Caracas, edificios D, L, M y túneles bajo las pistas del Hipódromo de La Rinconada, 6 Bloques del 23 de enero, Lomas de Urdaneta, y, como ya adelantamos, el Teatro del Este y la Torre Polar cuya foto utiliza para promocionarse en la revista CIV del Colegio de Ingenieros nº 217 de 1954, la cual engalana nuestra postal del día de hoy.

Para nada es menos importante la participación de Técnica Constructora en obras de infraestructura de gran envergadura en el interior del país que acometió muchas veces asociada con otras grandes empresas. Tal es el caso del Hospital General de El Tigre y del Domingo Luciani de El Llanito, la represa del Guárico, de las plantas de tratamiento de agua de Ciudad Bolívar, Valencia, Barquisimeto, Coro y Maracaibo, el Acueducto Submarino para las Islas de Margarita y Coche, el Acueducto de Porlamar, el túnel Los Ocumitos nº 1 y el pilotaje del viaducto La Cabrera de la Autopista Regional del Centro. También participó como única empresa venezolana junto al resto de las extranjeras (norteamericanas para más señas) en la construcción de la primera etapa de la represa del Guri (1963), en la licitación del Puente sobre el Lago de Maracaibo y construyó las estaciones de Gato Negro, Agua Salud y Caño Amarillo de la Línea 1 del Metro de Caracas.

La Empresa en 40 años de vida (1948-1988) realizó más de 1.100 obras y por tal motivo editó una publicación que además resalta su papel dentro de la profesionalización de la ingeniería del país colaborando con la formación de nuevos cuadros dado que numerosos estudiantes dieron en ella sus primeros pasos y, a medida que se fueron graduando, muchos de ellos fueron asimilados aumentando así su capacidad técnica y profesional. La búsqueda que hemos emprendido para conocer si Técnica Constructora C.A. aún se mantiene activa ha sido infructuosa, por lo que presumimos que debe haber cerrado a no ser que lleve otro nombre desconocido para nosotros acuñado por sus posibles herederos. Ahí quedan sin embargo como mínimo ese millar de obras ejecutadas en un lapso de 40 años para testimoniar que se trató de “un coloso de la construcción en Venezuela”.

ACA

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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 178

En el año 1920, del 1 al 7 de marzo, se realizó en Montevideo, Uruguay, el primer Congreso Panamericano de Arquitectos (CPA) dando pie a que se pueda hablar de uno de los eventos de este tipo más longevos que existen, habida cuenta que, por ejemplo, los célebres Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM) se fundaron en 1928 perdurando hasta 1959.

Proyectado inicialmente para realizarse en 1916 y postergado hasta 1919, momento en el que el gobierno uruguayo asume el auspicio y expide las correspondientes invitaciones a los demás estados americanos, al encuentro inaugural (celebrado finalmente un año después) asistieron, además del país anfitrión, representantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, Estados Unidos y Paraguay.

Así, en Montevideo se le dio por primera vez forma a la estructura general de estos eventos teniéndose como ambicioso temario: el embellecimiento de la ciudad típica americana; el alojamiento rural; la enseñanza de arquitectura en escuelas dedicadas a su estudio; la creación de centros de arte panamericanos para la instrucción de arquitectos en todas las fases de su profesión; materiales de fabricación apropiados para los respectivos países americanos; la regulación de la profesión; el modo de fomentar la cultura artística y la comprensión de la arquitectura; y la responsabilidad profesional.

También durante la pionera cita uruguaya se constituyó el Comité Permanente de los Congresos Panamericanos, siendo en 1950, durante el número VII celebrado en La Habana, donde se aprobó la creación de la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos (FPAA), con el cometido de “reunir formalmente a los arquitectos de todos los países americanos sin distinciones raciales, religiosas o políticas”. Desde entonces corresponde a la FPAA, quien cuenta con sede propia justamente en Montevideo (donde funciona la Secretaría General), logo que la identifica y una clara estructura organizativa, convocar y montar, en concordancia con el país que los acoja, los eventos que con periodicidad fluctuante se han podido realizar hasta la fecha.

1. Recopilación de posters de los diferentes Congresos Panamericanos de Arquitectos realizados desde 1920 (Montevideo)
2. Posters de los Congresos Panamericanos de Arquitectos números XXIV y XXVI realizados en Brasil (2012) y Perú (2020) respectivamente

En tal sentido, quizás valga la pena refrescar que al de 1920 siguieron los Congresos de 1923 (Santiago de Chile, donde participa por primera vez Venezuela), 1927 (Buenos Aires), 1930 (Río de Janeiro), 1940 (Montevideo), 1947 (Lima, primero realizado fuera del Cono Sur), 1950 (La Habana), 1952 (Ciudad de México), 1955 (Caracas, en el que las ciudades universitarias como recintos de la modernidad asumen claro protagonismo -ver Contacto FAC nº 27 del 14-05-2017-), 1960 (Buenos Aires), 1965 (Washington, primera cita en territorio norteamericano), 1968 (Bogotá), 1970 (Puerto Rico, donde se reestructura la FPAA), 1972 (Sao Paulo/Asunción), 1975 (México), proponiéndose en 1980 Caracas como sede por segunda vez en esta ocasión para celebrar el encuentro número XVI. A continuación de Caracas le correspondió a Panamá (1984), La Habana (1988), Montevideo (1992), Brasilia (1996), México (2000), Isla de Guadalupe (2004), Copán, Honduras (2008), Brasil (2012) y Paraguay (2016). Al día de hoy, como se habrá visto, van 25 ediciones previéndose para el próximo año 2020 la celebración en Lima del Congreso XXVI con el cual se conmemorará el año centenario bajo el lema “Arquitectura y ciudad para el siglo XXI. De la historia hacia el futuro”.

Caracterizados por centrar el debate y la discusión sobre temas previamente seleccionados, que han buscado no descuidar aspectos tales como la formación del arquitecto y el rol que deben desempeñar las asociaciones gremiales y las universidades, los Congresos Panamericanos de Arquitectos han buscado poner sobre el tapete tópicos que en cierta forma sintonizasen con preocupaciones compartidas y a la vez acordes con la actualidad del momento en que les tocó realizarse. Si lo cultural y lo social vistos de forma amplia caracterizaron las primeras jornadas, impregnados luego por el debate ideológico de entreguerras, con el tiempo aparecieron asuntos asociados al cambio de escala, la renovación urbana y la planificación propios de los años 50 y 60, el compromiso social del arquitecto, el subdesarrollo, la dependencia y el medio ambiente tratados durante los años 70 y 80, la oportunidad de centrarse en temas específicos como la salud (La Habana, 1988), regresándose a aspectos esenciales como el redescubrimiento de la identidad cultural americana, mayormente discutida durante los años 90, el mestizaje, la cultura y la creación o la vinculación de la arquitectura con los derechos humanos y la sostenibilidad propios de lo que va de siglo.

3. Poster del XVI Congreso Panamericano de Arquitectos realizado en Caracas en abril de 1980

El XVI Congreso realizado en Caracas del 19 al 25 de abril de 1980, cuyo logo ilustra nuestra postal del día de hoy, se realizó en los espacios de Parque Central (donde previamente estuvo instalado el Comité Organizador presidido por el arquitecto Ernesto Fuenmayor) promovido por la FPAA, el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) con el acompañamiento de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) y patrocinado por Sanitarios Maracay. El evento fue cubierto ampliamente por la revista CAV en sus números 45 (marzo 1980) y 46 (mayo-agosto 1980), los cuales son referencia obligada para conocer con lujo de detalles lo allí sucedido.

De acuerdo a lo que se recoge en el nº 148, año 1980, de ARQUITECTURA (revista de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay -SAU- https://www.sau.org.uy/arquitectura-248-1980/, la cual también cubrió el acontecimiento, “El Congreso fue abierto por el Presidente de la República de Venezuela Luis Herrera Campins, quien expuso conceptuosas ideas sobre el problema del Hábitat y la Ciudad Capital y cerrado por el Ministro de Desarrollo Urbano Ingeniero Orlando Orozco”.

Asistieron al evento, junto a la venezolana, delegaciones de Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Uruguay, Cuba, Jamaica, Puerto Rico, EE.UU., Canadá, Trinidad y Tobago, Honduras, Guatemala, El Salvador, Panamá, Paraguay, Rep. Dominicana y Costa Rica (22 países del total de 27 miembros de la FPAA), resultando ausentes México, Bahamas, Barbados, Nicaragua y Guyana. Estuvieron presentes como observadores un grupo de arquitectos españoles, registrándose un total de 1257 delegados del continente.

4. Conjunto de Parque Central, Caracas, sede del XVI Congreso Panamericano de Arquitectos. Derecha: Arquitectos Julián Ferris de Venezuela, Presidente saliente de la FPPA, y Casal Rocco, nuevo Presidente, durante la plenaria del del XVI Congreso Panamericano de Arquitectos.

Cabe señalar que para la fecha era el destacado arquitecto venezolano Julián Ferris quien desde 1975 presidía la FPAA y que justamente por decisión de la plenaria de este Congreso le daría paso a la designación del uruguayo Juan José Casal Rocco como nuevo presidente para el período 1979-1983, eligiéndose por unanimidad para la Secretaría General al también uruguayo Julio C. Zuppardi, lo cual dejaba en dicho país una importante responsabilidad internacional si se tiene en cuenta que para la fecha las secciones regionales ya aglutinaban a cerca de 80.000 profesionales de la arquitectura.

El evento y sus debates giraron en torno al tema “El hábitat y sus condicionantes”, el cual se sustentó en las ponencias centrales presentadas por tres de los cuatro órganos regionales (RAGA -Regional de Arquitectos del Grupo Andino-, CECA -Región Centro América y Caribe- y CONO SUR -Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay-), que dieron origen a la “DECLARACIÓN DE CARACAS. El hábitat y sus condiciones”. Venezuela aportó a las discusiones previas que originaron el documento presentado por la RAGA el trabajo «Caracas, su problemática urbana», preparado conjuntamente entre la Oficina Metropolitana de Planeamiento Urbano (OMPU) y el Instituto de Urbanismo (IU) de la FAU UCV. También es relevante señalar que la no participación de la Región Norte (Canadá, EE.UU. y México) presentando su correspondiente ponencia central, se vió influenciada por la decisión de la Federación de Colegios de Arquitectos de la República  Mexicana de retirarse de la FPAA el mes anterior a la realización del Congreso argumentando «la necesidad de una fuerte coordinación o fusión entre la III Región de la Unión Internacional de Arquitectos y la FPAA, a fin de lograr los objetivos comunes de los arquitectos de este continente».

5. Declaración de Caracas, documento final del del XVI Congreso Panamericano de Arquitectos

De dicha Declaración, digna de un estudio particular que podría abarcar diferentes planos, que puede consultarse en la revista CAV nº 46, podría decirse que estuvo conformada por una introducción en la que se exponía la idea central que le daba sentido al Congreso consistente en resaltar el impacto producido por el hombre en su hábitat y, en particular, en la ciudad, dando como resultado importantes alteraciones comprensibles tras una serie de rasgos que asemejan a la mayoría de los países latinoamericanos: dependencia, subdesarrollo, desigualdad, pobreza y centralismo. 

Bajo este marco se pasan a detallar las características de la estructura regional y urbana propias de nuestro países, para darle cabida de seguidas a una serie de consecuencias de tipo económico, social y físico, que a su vez permitirán formular un grupo de interrogantes que se pueden resumir en si existe la superficie necesaria en torno a las ciudades para soportar las demandas próximas, a qué costo, y si las estructuras urbanas actuales tienen capacidad de absorber el excedente de población a que están sometidas. En otras palabras, se preguntará (con plena vigencia al día de hoy) “¿Hasta cuándo el ser humano  la naturaleza misma soportarán el creciente y constante deterioro ambiental?” o “¿Qué tiempo soportarán las Ciudades en condiciones de deterioro y descomposición hasta su destrucción?”.

Teniendo a la participación de la comunidad y a LA TIERRA como puntales, los arquitectos centran su participación desde los gremios y las universidades con especial énfasis en la formación de arquitectos como frentes fundamentales a la hora de tomar conciencia y enfrentar la gravedad de los problemas señalados. 
Finalmente quedarán formuladas una serie de recomendaciones de “Política y planificación” y “Técnicas” que permitirán a los Arquitectos del continente demandar “que el sistema económico internacional cambie sustancialmente, y que los países desarrollados colaboren activamente con los países subdesarrollados, haciéndose eco de los llamamientos que en este sentido se han hecho en la Naciones Unidas”.

A modo de conclusión reproducimos lo señalado por los editores de ARQUITECTURA: “Podemos decir que los Poderes públicos, el Sector Privado y la comunidad venezolana en general, participaron con mucho interés en el esclarecimientos de los problemas que plantean las urbes metropolitanas. Esta ubicación dentro del problema, es tal vez, el aporte más valioso que nos ha dejado el Congreso junto con el compromiso de estudiar los graves problemas que afectan la calidad de vida del hombre americano, al punto de comprometer su propia supervivencia”.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://issuu.com/wilgomez1/docs/congresos-pan-arquitectos

2 izquierda. https://www.grupoconstruya.com/notas/Informes_Detalles?CCTN=3404&CINF=314

2 derecha. https://www.facebook.com/CAPcn/posts/-resultado-del-concurso-de-afiches-y-logotipo-del-xxvi-congreso-panamericano-de-/2659321250767608/

3. Colección Crono Arquitectura Venezuela

4. ARQUITECTURA (revista de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay -SAU- nº 148, año 1980, https://www.sau.org.uy/arquitectura-248-1980/

5. Revista CAV, nº 46 (mayo-agosto 1980