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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 234

Pocas veces el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) se ha propuesto llevar adelante una agenda tan ambiciosa como aquella que planteó entre el 23 de febrero y el 15 de marzo de 1971 cuando se realizaron las “Primeras Jornadas Nacionales de Arquitectura y Urbanismo”. Desarrollado en las instalaciones del Parque Recreacional El Conde, Av. México, el evento, que asumió como lema “Vivamos en los espacios del hombre”, se proponía mostrar de una manera amplia y significativa lo que es la arquitectura y el papel “que ha desempeñado – y desempeñará ahora más que nunca – el arquitecto en la Venezuela moderna”, y tenía como objetivos: producir una imagen pública del papel del arquitecto; concientizar al arquitecto acerca de su responsabilidad social; y clarificar la auténtica contribución y papel del CAV en el desarrollo de la Nación.

En torno a estas Jornadas Nacionales se estructuró el siguiente programa:

  1. Primer Congreso Nacional de Arquitectos de Venezuela.
  2. Primera Exposición Nacional sobre Desarrollo Urbano.
  3. Cuarta Bienal de Arquitectura de Venezuela
  4. Segunda Exposición de la Arquitectura y la Industria.
  5. Primer Seminario Nacional de Diseño.

Por si fuera poco, Estudio Actual, una de las galerías de mayor influencia en la ciudad desde que de la mano de Clara Diament Sujo había abierto sus puertas en 1968 en el sótano del Centro Comercial Chacaíto, promovió para aquellas fechas, en homenaje a los setenta años de Carlos Raúl Villanueva, un proyecto denominado “Arte en los Espacios del Hombre” que aglutinaba a un importante número de artistas nacionales y extranjeros, y que consistió en pensar un mural tridimensional o pluridimensional para el cual los participantes debían presentar dibujos a mano alzada en pliegos de 100 por 70 centímetros. La exposición a cargo de una comisión del CAV designada al efecto se realizaría en los locales destinados a las actividades de las Jornadas.

1. Parque Recreacional El Conde, Av. México. Arq. Jorge Castillo. Sede de las Primeras Jornadas Nacionales de Arquitectura y Urbanismo.

Las Jornadas fueron dirigidas por un Comité Central presidido por el arquitecto Guido Bermúdez, presidente del CAV, apoyado en un Consejo Consultivo y en los Comités de las cinco actividades programadas ya señaladas.

De entre los eventos realizados, quizás haya sido el Primer Congreso Nacional de Arquitectos de Venezuela el acto fundamental por el hecho de que al mismo asistieron 430 participantes clasificados así: 12 invitados especiales extranjeros (siendo España el único país con representación dentro del continente europeo); 63 invitados especiales de Venezuela; 201 miembros activos del Congreso; 39 miembros asociados; 52 observadores; y 63 observadores estudiantes.

Presidido por el arquitecto Julián Ferris, el tema central del Congreso fue “El Desarrollo Urbano en función del Desarrollo Nacional” y, según palabras de Ferris en la sesión inaugural: “Tiene como fundamento el crear una conciencia pública respecto de la gran crisis que incide en los problemas espaciales y en el desarrollo industrial incontrolado y que dan lugar a una destrucción progresiva del medio ambiente. Los fenómenos de explosión urbana están íntimamente ligados al proceso de desarrollo económico y social”. Añadió Ferris que el papel que juega el urbanismo en los asentamientos humanos es vital y que el papel del arquitecto no es simplemente técnico debiéndose dirigir a saber interpretar los sentimientos y los deseos de nuestro prójimo.

El también arquitecto y entonces Gobernador del Distrito Federal, Carlos Guinand Baldó, en la misma sesión de apertura, recalcó la importancia de los arquitectos en los problemas de desarrollo urbano e indicó que “en los próximos 30 años tendremos que construir más que en toda la Historia de la Humanidad. Éste es el record trascendental y decisivo y tenemos que estar preparados para admitir este cambio de escala. El arquitecto debe conducir y dirigir todo un grupo que, empleando tecnología nuevas, sea capaz de hacer proyecciones en equipo con un sentido social. Las grandes metas del nuevo trabajo serán la ordenación nacional, el proceso de regionalización, la planificación territorial, el desarrollo urbano y los planes urbanísticos a nivel local”.

Por otra parte, el Ministro de Estado para la Vivienda, presidente del Banco Obrero, ingeniero Alfredo Rodríguez Amengual confirmó en su intervención la preocupación del Gobierno presidido por Rafael Caldera en construir a través de la actuación en tres niveles (nacional, regional y local) un nuevo hábitat para la futura Venezuela “que se encuentra iniciando una etapa de gran despegue hacia un importante desarrollo socio-económico”. También anunció el Ministro el envío al Congreso Nacional del Proyecto de Ley para la creación de un Ministerio de la Vivienda y Desarrollo Urbano cuyo objetivo sería centralizar, en un departamento ministerial, todos los graves problemas que plantean el urbanismo y la vivienda y “que hoy inciden en numerosas instituciones dispersas”. Se daba inicio así al desmembramiento del Ministerio de Obras Públicas (MOP) que se concretaría en 1976. Rodríguez Amengual ofreció en aquellas fechas (31-03-1971) una interesante entrevista para el programa de televisión “Buenos días” conducido por Sofía Imber y Carlos Rangel en la que expuso con detalle las políticas que desde el ejecutivo se tenían en torno al problema de la vivienda en Venezuela que puede consultarse en http://cic1.ucab.edu.ve.

Más allá de las intervenciones en la inauguración, en el Congreso, que como ya adelantamos, tuvo como tema central el dedicado al Desarrollo Urbano, se presentaron, entre otras, las ponencias: “Desarrollo Urbano y Desarrollo Nacional” a cargo del Centro de Estudios para el Desarrollo (CENDES) de la UCV; “Sistema nacional de ciudades. El caso de Caracas” de Alberto Morales Tucker expuesta por Omar Hernández integrantes del Oficina Municipal de Planeamiento Urbano (OMPU); “Desarrollo urbano en Venezuela” de Leopoldo Martínez Olavarría; “Desarrollo regional y nuevas ciudades en Venezuela” de Marco Negrón (perteneciente al CENDES); y “Una nueva ciudad en el Valle del Tuy Medio” de Manuel Corao, Director de Planeamiento del Ministerio de Obras Públicas.

La Exposición Nacional sobre Desarrollo Urbano giró en torno a la idea general de presentar la imagen del lugar donde la comunidad humana habita, se desarrolla, trabaja y se divierte, tratando de responder las preguntas ¿qué es una ciudad? ¿qué sucede en las ciudades venezolanas? ¿qué no debiera suceder? ¿quiénes tienen la responsabilidad del malestar que existe? ¿cómo podemos mejorar el hábitat actual de nuestras ciudades? ¿cuál es la respuesta de la comunidad ante estos planteamientos?

Por su lado, la Exposición de la Arquitectura y la Industria mostró materiales, sistemas o empresas que el arquitecto utiliza en sus concepciones. Se buscaba, asimismo, integrar al arquitecto en los procesos industriales del país, en el diseño y en la investigación de los mismos en función de la arquitectura.

2. Tres obras premiadas en la IV Bienal Nacional de Arquitectura. Izquierda: Edificio El Universal, Caracas. Premio Nacional, arquitectos Francisco Pimentel, Bernardo Borges y George Wilkie. Derecha arriba: Centro Comercial Chacaíto, Caracas. Premio Municipal Distrito Sucre, arquitecto Antonio Pinzani. Derecha abajo: Quinta “Fetechana”, urbanización Cumbres de Curumo. Premio Vivienda Unifamiliar, arquitecto Mario Bemergui

En cuanto a la IV Bienal Nacional de Arquitectura, cabe sólo señalar que se realizó luego de cuatro años de la anterior y que le correspondió el Premio Nacional a los arquitectos Francisco Pimentel, Bernardo Borges y George Wilkie por la obra Edificio El Universal, Caracas; el Premio Colegio de Arquitectos de Venezuela a Ernesto Fuenmayor; el Premio Municipal Distrito Sucre a Antonio Pinzani por el Centro Comercial Chacaíto; el Premio Municipal Distrito Federal a Mario Bemergui, T. Harsham, Gustavo Niño y Gonzalo Vélez por los Proyectos para las Estaciones del Metro de Caracas; el Premio Interés Social a Mario Bemergui, Isaac Abadí y Mariano Goldberg por el Conjunto Hebraica (1ª etapa); el Premio Vivienda Unifamiliar a Mario Bemergui por la Quinta “Fetechana” ubicada en la urbanización Cumbres de Curumo; el Premio Mejor Tesis a Carlos Díaz Porta por  “Sistema constructivo viviendas en pendiente”; y el Premio Nacional de Urbanismo le fue otorgado a Leopoldo Martínez Olavarría.

3. Portada y página de créditos de la Revista ARQUITECTURA, año 14, número 158, febrero 1972, órgano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), donde apareció ampliamente reseñado el evento.

Es de destacar que las Jornadas y muy en particular el Congreso, fueron cubiertos por la Revista ARQUITECTURA, año 14, número 158, febrero 1972, órgano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), la cual estuvo dedicada en su totalidad a Venezuela (de quien presentaron una semblanza general), siendo la entrega organizada por el arquitecto Rodolfo García-Pablos uno de los delegados enviados por España a asistir al evento. De la revisión de esta publicación hemos extraído gran parte de la información que nos ha servido para preparar esta nota.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1 y 2. Colección Crono Arquitectura Venezuela

3. https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/483180

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 233

Nuestra postal del día de hoy está ilustrada por la portada del número 1 de la revista Bisagra (octubre-noviembre 2002), iniciativa que se vincula con el encartado del mismo nombre aparecido los sábados en el cuerpo D del diario La Verdad de Maracaibo entre 1998 y 2001, impulsada por los docentes e investigadores de la Facultad de Arquitectura y Diseño (FAD) de la Universidad del Zulia (LUZ) Francisco Mustieles y Lourdes Peñaranda, quienes, contando con la colaboración, entre otros, de los jóvenes Farid Chacón y Claudia Urdaneta, encontraron la oportunidad de abrir desde “la provincia” un espacio que no tuvo nada que envidiarle a los ya existentes en “la capital”, tal y como reseñáramos en su momento en el Contacto FAC nº 86 (22/07/2018), particularmente en la nota dedicada a la Postal nº 121.

El paso de Bisagra de la versión en periódico a revista se produjo después que los editores de La Verdad le manifestaran a los responsables de la página que iban a limitar su aparición por razones de costos, sin importar que la misma obtuviera en 2001 el Primer Premio a la mejor Publicación en Prensa sobre Arquitectura y Urbanismo, en el marco de la X Bienal de Arquitectura de Caracas (denominación que en esa ocasión se le dio a la Bienal Nacional de Arquitectura), organizada por el Colegio de Arquitectos de Venezuela.

Con una amplia cobertura en cuanto a temas y un buen respaldo que se tradujo en la presencia de patrocinios, Bisagra apareció con 85 páginas a todo color y aunque se centraba en tópicos de arquitectura y ciudad le abría también la puerta al diseño interior, el diseño gráfico, el diseño industrial, las artes plásticas, el arte público y la fotografía.

Páginas interiores de la revista Bisagra: Contenido y primera página de la sección Retro

Concebida como una publicación de corte ligero dirigida a una amplia gama de lectores y con un diseño gráfico jovial, de la mano de Bisagra pudimos enterarnos de la obtención del Premio de Arquitectura Contemporánea (también conocido como el Premio Mies van der Rohe) que la Unión Europea le otorgó en 2001 a Rafael Moneo por el Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal, complejo arquitectónico constituido de un gran auditorio, una gran sala de cámara, salas polivalentes y salas de exposiciones situado en San Sebastián (País Vasco), inaugurado en 1999.

Fueron objeto de atención y reflexión para Bisagra la obra reciente de Herzog & De Meuron, Santiago Calatrava y, particularmente, de Peter Zumthor a quien se le dedicó un interesante artículo escrito por Farid Chacón con fotografías de Francisco Mustieles titulado “Peter Zumthor: construyendo un país sin palabras”, en el cual se lleva a cabo un análisis critico del pabellón presentado por Suiza en Expo Hannover 2000, un edificio que tenía unas medidas de 50 x 50 metros y una altura de 9 metros, y estaba hecho principalmente de madera. Llamada la “Caja de Sonido” o “Caja de esencias”, lo que hace honor a la visión que tiene Zumthor de la arquitectura como una experiencia completa que debe apreciarse con todos los sentidos, el pabellón es permeable y se puede acceder a él por cualquiera de sus lados, lo que hace que cada visitante tenga una percepción diferente en esta atmósfera cambiante. En el texto de Chacón se tocan temas como el ruido que toda Expo produce donde cada pabellón representativo intenta gritar por su cuenta, el particular sonido que dentro de tal alboroto produce la sosegada obra de Zumthor y el silencio casi místico que se percibe al penetrar en ella.

Páginas interiores de la revista Bisagra

Otro artículo de interés lo constituye el escrito por Claudia Urdaneta y Farid Chacón con fotografía de William Dondyk y Lorena Riga titulado “Estrategias de dilatación”. En él se expone la experiencia asociada al diseño interior de un apartamento de 70 m2 situado en la zona este de Maracaibo en el que debía acomodarse una familia que venía de un espacio de 200 m2. Prescindiéndose de buena parte de la tabiquería que la vivienda poseía y apelando al concepto de dilatación mediante el uso de elementos de mobiliario transformables y móviles para su equipamiento, “… se recurrió a materiales, luces y superficies sensorialmente seductoras, que despertaran una mayor disposición hacia el juego, intención reforzada por elementos con los cuales se puede interactuar, Así, el espacio intervenido se comporta como un gran escenario, donde prevalece la voluntad creativa de los usuarios, capaces de producir un incontable número de posibilidades del ambiente”.

En la categoría de eventos se reseña el Premio ENEA (Encuentro Nacional de Estudiantes de Arquitectura) otorgado al proyecto M9Vt441, un módulo de servicios viales que conjuga sobriedad, versatilidad y funcionalidad. También se preparó una nota dedicada a la segunda convocatoria del Salón Malaussena de Arquitectura y Urbanismo organizado desde 1999 por el Colegio de Arquitectos de Carabobo de común acuerdo con el Colegio de Arquitectos de Venezuela y el Museo de Bellas Artes de Valencia.

Algunas de las páginas centrales de Bisagra dedicadas a recoger el más reciente trabajo del reconocido fotógrafo Nelson Garrido

Las páginas centrales de Bisagra están dedicadas al más reciente trabajo del reconocido fotógrafo Nelson Garrido englobado bajo el título “La otra arquitectura”, una serie de imágenes que recogen pequeños objetos producto de la espontaneidad con que la gente intenta rememorar acontecimientos ligados a accidentes automovilísticos en los que está involucrada la muerte de algún familiar o amigo, generalmente ubicados al borde de las carreteras.

Llama la atención la aparición de la sección “A escala natural”, las reseñas dedicadas a París y al espacio donde funciona el Café Atlantique, ubicado en el edificio Atlantic en Los Palos Grandes, Caracas, del que se resalta su espacialidad minimalista. También la aparición de temas como la gastronomía y la música destacándose el trabajo de la polifacética artista islandesa Björk vinculado a la tragedia del 11 de septiembre de 2001.

Bisagra duró tanto como su primer número. Problemas de financiamiento hicieron desistir a sus entusiastas redactores de seguir adelante a pesar de que la segunda entrega se encontraba prácticamente terminada. La experiencia se sumaba de esta manera a la saga que acompaña la corta duración de tantas publicaciones venezolanas dedicadas a temas de arquitectura. Hoy en día quienes emprendieron aquel proyecto editorial a caballo entre dos siglos, conforman la exitosa firma de arquitectura marabina NMD, creada justamente en 1999, desde donde, además de mostrar una clara proyección internacional no han abandonado su interés por promover y participar en publicaciones de muy variado tipo.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 232

Pocos edificios proyectados como centros recreacionales han tenido tan presente la carga de representatividad o, en otras palabras, el problema del carácter como el Círculo de las Fuerzas Armadas. La institución a la que iba dirigido dentro del momento histórico que vivía el país -gobernado justamente por un régimen militar-, el lugar que ocuparía dentro de la ciudad, las características del programa y el perfil del arquitecto a quien se le encomienda el diseño de la edificación, conforman las cuatro variables que mejor nos ayudan a comprender el por qué ha sido así.

El compromiso de dotar a la institución castrense de un lugar que no tuviera nada que envidiarle a los más aristocráticos clubes de la capital, cuya misión, de acuerdo a la nota que acompaña la presentación de «El Circulo de las Fuerzas Armadas» en Venezuela bajo el Nuevo Ideal Nacional. 2 de diciembre de 1952-19 de abril de 1954 (1954), fuese «contribuir a una mayor identificación entre los profesionales de las Fuerzas Armadas y al incremento de la vida social entre ellos y sus familiares», se había fijado como un objetivo inicial muy claro propuesto desde la misma Presidencia de la República.

Por otro lado, el sitio escogido para ubicar el Círculo, aledaño al Paseo de Los Próceres perteneciente al conjunto urbano «La Nacionalidad», un espacio público longitudinal que, según Silvia Hernández de Lasala en Malaussena. Arquitectura académica en la Venezuela moderna (1990), recuerda el eje Trocadéro-École Militaire, en París, lo obligaba a sobrellevar el peso ideológico y semántico que lo acompañaba: exaltación de los valores patrios y sistema compositivo típicamente beaux art.

De esta manera, cuando a Malaussena (proyectista igualmente de «La Nacionalidad») se le encarga el Círculo de las Fuerzas Armadas, toma inmediatamente dos decisiones muy acordes con su formación académica. En primer lugar trata de desvincular la obra, por obvias razones de solemnidad y representatividad que el uso recreacional no ofrecía, del influyente grupo urbano al que pertenece y, en segundo lugar, para reforzar lo anterior, decide adoptar el lenguaje propio de la modernidad y optar para subrayar este hecho con la colaboración de tres jóvenes arquitectos alemanes recién llegados al país: Federico Beckhoff, Klaus Heufer y Klaus Peter Jebens.

1. Plano General del sistema urbano «La Nacionalidad». Luis Malaussena (1950-53)
2. Luis Malaussena. Círculo de las Fuerzas Armadas, Los Próceres (Caracas), 1954. Vista de la fachada principal desde el eje de «La Nacionalidad».

No es de extrañar, por tanto, que el Círculo de las Fuerzas Armadas se manifieste como un evento independiente, un tanto casual y autónomo del contexto que lo circunda hecho que se lee desde la implantación hasta el esquema compositivo adoptado pasando por su propia apariencia..

3. Luis Malaussena. Círculo de las Fuerzas Armadas, Los Próceres (Caracas), 1954. Izquierda: Dibujo isométrico. Derecha: Corredor de acceso al patio de monta.

Malaussena, más allá del salto expresivo que se produce en el Círculo de las Fuerzas Armadas con relación al rigor de su obra anterior, se comporta en esencia de la misma manera, es decir, selecciona el estilo más conveniente dentro de un amplio repertorio posible, siendo en este caso el «internacional» el que mejor se adaptaba a la caracterización festiva e informal -dentro de los límites que «lo militar» también impone- que se le debía dar al edificio. Por otro lado, el hecho de que nos encontramos ante una actitud eminentemente ecléctica y no militante con los cánones del Movimiento Moderno nos lo demuestra la incorporación de elementos de inspiración prehispánica y colonial en zonas muy precisas del conjunto: en el diseño de una curiosa pared calada y en la ambientación del Patio de Monta, respectivamente, se recurre a la reinterpretación libre de nuestras principales vertientes históricas, como bien apunta Hernández de Lasala en la obra ya citada.

4. Luis Malaussena. Círculo de las Fuerzas Armadas, Los Próceres (Caracas), 1954. Izquierda: Vista del área de la piscina. Derecha: Vista interior.
5. Luis Malaussena. Círculo de las Fuerzas Armadas, Los Próceres (Caracas), 1954. Entrada al Salón Venezuela.

El conjunto, desarrollado en un espacio de 25 hectáreas como parte de la gran superficie antiguamente ocupada por las haciendas llamadas “Conejo Blanco”, cuya idea general se planteó en 1943, y su construcción comenzó en 1950 a cargo del Ministerio de Obras públicas, siendo inaugurado por el gobierno del General Marcos Pérez Jiménez el 2 de diciembre de 1953 y finalizado en 1957 (Salón Venezuela), obedece a una organización en la que claramente se puede diferenciar un área de residencia temporal destinada a oficiales en tránsito por la capital (que se orienta estrictamente norte-sur) y el resto de las instalaciones donde se desarrollan las actividades culturales, sociales o de esparcimiento (situadas paralelamente al eje de «La Nacionalidad»). La piscina, vital punto de animación compartida, terminada de construir en 1954 por la Compañía “Malausena y Silveira” junto al hotel, sirve como elemento vinculante entre éste último y el resto del edificio todos realizados con concreto pre-mezclado suplido por la empresa Mixto-Listo, C.A. El núcleo central de la composición lo conforma un patio en torno al cual se agrupan los usos socio-culturales más importantes, desprendiéndose y amarrándose, mediante una interesante red de pasillos techados, por un lado, el Patio de Monta y, por el otro, las áreas de servicio y mantenimiento. Este mismo sistema de elementos conectores que producen sombra y controlan la escala son utilizados alrededor de la piscina y de forma muy adecuada en la definición y protección del acceso al edificio a modo de marquesinas.

En el Círculo Militar, sin duda, se logra una acertada articulación de los diferentes volúmenes que lo conforman (casi tantos como funciones hay), manifestándose por tal razón un claro predominio del espacio abierto por sobre el cerrado y un cambio permanente de sensaciones entre el interior y el exterior de acuerdo a cómo sea seleccionado cualquiera de los múltiples e interesantes recorridos posibles: siempre aparecerá algún patio o algún jardín que jugará un importante papel en el reforzamiento de esta sensación.

La yuxtaposición de lenguajes y la multiplicidad de materiales escogidos para la ambientación son dentro de este edificio dos de sus rasgos más notorios. De aquí que sus proximidades y lejanías con la arquitectura del siglo XIX sean claras, no tanto por la coherencia en cuanto al estilo seleccionado, pudiéndose percibir en este caso un eclecticismo más libre y menos estricto, sino por la búsqueda de la estimulación constante de los sentidos. Mármoles de todos los matices, murales de cerámica y pintados, retablos de finísimas maderas, cobres, bronces, cristales, espejos, lámparas y tapicerías, recursos con los que se buscaba dar elegancia y confort a la construcción, sumados a los murales que valoran el mestizaje y la identidad, obra de Pedro Centeno Vallenilla (1904-1988), se mezclan y a la vez encierran gran parte del éxito y aceptación que ha tenido de parte de los usuarios, revelando en el fondo, de nuevo, el hondo calado que tiene la formación del arquitecto proyectista y las nunca desplazadas tendencias del gusto general.

Nota

En fecha tan reciente como 2007, el ahora denominado Instituto Autónomo Círculo de las Fuerzas Armadas (IACFA), convocó un concurso por invitación que consistió en proponer un grupo de nuevas edificaciones (hotel cinco estrellas de 350 habitaciones, teatro para 3500 personas, sala de convenciones y estacionamiento para cerca de 400 vehículos) para a ser ubicadas en parte de los terrenos pertenecientes a la sede social. Dicho certamen fue ganado por Lasala & Lasala Design Studio oficina que desarrolló el correspondiente proyecto el cual fue entregado en 2011 y puede ser consultado en https://www.lasalaylasala.net/nuevas-edificaciones-iacfa-1.

6. Lasala & Lasala Design Studio. Propuesta ganadora del Concurso para un hotel, teatro y centro de convenciones (2007-2011), luego denominada «Gran Hotel Venezuela», ubicada en parte de los terrenos pertenecientes al Círculo de las Fuerzas Armadas

Con aportes recibidos del “Convenio China-Venezuela” (también conocido como el “Fondo chino”), el conjunto de 90.000 m2 de construcción (denominado “Gran Hotel Venezuela”) comenzó a ejecutarse en 2014, según voceros del gobierno, como una obra “llave en mano”, que tendría, luego de su inicio, la terminación garantizada para finales de 2019.

Actualmente se encuentra con el esqueleto estructural metálico concluido y avanzando muy lentamente a nivel de albañilería alejándose, como de costumbre, del cronograma inicialmente previsto para lo cual seguramente se esgrimirán las consabidas excusas. Como si de una creación de las Fuerzas Armadas se tratara por el simple hecho de tener bajo su responsabilidad la supervisión, a los arquitectos proyectistas ni se les menciona. Tampoco sabemos con qué fidelidad se está respetando el proyecto entregado.
Teniendo en mente lo que está ocurriendo en La Rinconada con el estadio de beisbol o ha ocurrido con la red de ferrocarriles, entre otros muchos casos, ¿quedará también en el limbo el momento (si lo hubiera) en que se podrá disfrutar de esta “magna obra»?

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2, 4 y 5. GOBIERNO NACIONAL. Venezuela bajo el Nuevo Ideal Nacional. 2 de diciembre de 1952-19 de abril de 1954 (1954).

1 y 3. Silvia Hernández de Lasala, Malaussena. Arquitectura académica en la Venezuela moderna (1990)

6. https://www.lasalaylasala.net/projects#/new-iacfa-buildings-ccs/