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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 300

Hoy llegamos a nuestra postal nº 300 y lo hemos querido hacer mostrando una casa que, pese a no haber sido promocionada en exposiciones dedicadas al tema, es sin embargo un punto de referencia tanto en la evolución de la tipología a nivel local como dentro de la trayectoria de los dos arquitectos que la diseñaron. Se trata de la quinta Goya, ubicada en la avenida Arturo Michelena de la urbanización Santa Mónica, Caracas, proyectada en 1961 por Henrique Hernández (1930-2009) y Carlos Becerra (1933-2014) terminada de construir en 1963.

La vivienda, que aparece reseñada en Caracas a través de su arquitectura (Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, 1969), la Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas, Parte 1 (Mariano Goldberg, 1980) y Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (Iván González Viso, María Isabel Peña y Federico Vegas, 2015), también ha sido objeto de un breve comentario por parte de Oscar Tenreiro en la página de arquitectura de El Diario de Caracas del domingo 21 de febrero de 1993, al momento de recordar que a él le correspondió sugerir su inclusión (junto a otras 4 obras) en el libro World architecture one (editado en Londres por primera vez en 1964 por John Donat). “Tomé unas fotos, redacté unas notas no demasiado afortunadas y las entregué a Magalí Ruz” quien tenía el contacto con el editor. Dentro de la publicación, la quinta Goya, sin desentonar para nada, aparece como una de las piezas que mejor representaban la calidad de la arquitectura venezolana del momento y el talento de los jóvenes egresados de la UCV a finales de la década de 1950, cuyas obras empezaban a aparecer en la ciudad de Caracas.

1. Dos aproximaciones a la fachada principal de la quinta Goya.

Cronológicamente, la “Goya” se ubica justo a la llegada de Hernández luego de realizar estudios de postgrado en Londres y en simultáneo con su incorporación como coordinador de la Sección de Diseño en Avance e Investigación del Banco Obrero, es decir, en medio de la todavía fresca formación universitaria y el incipiente influjo que produjo en él el contacto con la industrialización de la construcción durante su estadía en tierras europeas, cosa que también ocurrió con Becerra quien junto a Hernández vivió ambas experiencias.

Es por ello que abordar el análisis de esta obra no aceptaría centrarse únicamente en señalar la particular manera como se manejan los códigos propios de una modernidad atemperada, los guiños que pudieran detectarse provenientes de la empatía que ambos autores pudieran manifestar hacia la obra de Alvar Aalto, la correcta organización funcional acompañada de una volumetría muy bien articulada que denota la separación entre áreas íntimas y áreas sociales, de servicio y servidas, o su sensata adaptación a la topografía. Aquí, más allá de estar en presencia de lo que Juan Pedro Posani calificaría como un supuesto “eclecticismo instrumental” o del aprovechamiento de una oportunidad que “permitió a sus autores desahogar, concretándola en hechos materiales, la carga formal que inevitablemente arrastraban”, se encierra rigor constructivo, manejo sensible de la plasticidad que aportan los elementos arquitectónicos y los materiales utilizados (ladrillo en los cerramientos, concreto en la estructura y acero en las cubiertas), sapiencia en el manejo del espacio, la luz, la sombra y la ventilación, equilibrio entre llenos y vacíos, y sobre todo una correcta adecuación al lugar producto de una atenta lectura tanto de las variables urbanas como de la orientación, determinantes a las que debe someterse el programa.

2. Quinta Goya. Planta baja.
3. Quinta Goya. Niveles 1 y 2

Es quizá Villanueva quien acompaña a la distancia el tino con que son manejados los criterios constructivos, estructurales y geométricos que respaldan la concepción de la casa. Así, vemos como no existe ningún temor en utilizar el concreto trabajado de diferentes maneras para sostener y caracterizar cada uno de los cuerpos que la conforman, dando pie, a pesar de la pequeña escala del edificio, a una particular exploración en tres tiempos. La primera se observa en el volumen prácticamente cúbico que contiene las habitaciones, cuya lectura es la de una caja suspendida sobre pilotis, donde su estructura aporticada cruciforme permite liberar las esquinas, llegándose a salvar luces importantes, con la colaboración de todos los elementos participantes, en pro del acoplamiento modular de las partes que lo integran, lográndose así convertir la planta baja en un confortable estacionamiento (omnipresente ante la discreción de los accesos peatonales). La segunda aparece en la pieza que alberga las áreas sociales y de servicios donde, por el contrario, se busca la generación de un contenedor prismático, sin columnas intermedias, que vuela hacia la calle, interesado en proveer internamente la mayor flexibilidad posible para los usos que así lo requieran, dando cabida en los niveles superiores a una rica integración espacial gobernada por la cubierta. Y la tercera a través del tanque de agua, elemento vertical que anima con su presencia el jardín posterior de la casa, convirtiéndose en la oportunidad de resolver, con la esbeltez como requisito, la suspensión en el aire mediante tres apoyos del cilindro que contiene el vital líquido en un alarde de transgresión a las leyes de la gravedad.

4. Quinta Goya. Izquierda: tanque elevado de agua. Derecha: cortes

Las cubiertas y las escaleras son también temas de interés que aquí conviene repasar. Las primeras porque a pesar de su condición ligera asociada a la aparición del metal como material constitutivo, ocultan hacia el exterior su verdadera forma y esencia, revelándose hacia el interior como facilitadoras en la captación de la luz cenital, variando su dimensión y comportamiento de acuerdo a las características de los espacios que techen: a cuatro aguas para cada una de las habitaciones y ambientes que conforman el modulado volumen cúbico, o continua e integradora para las áreas sociales. Las segundas (las escaleras) por su diversidad y la escrupulosidad con que son manejadas para proveer la mayor independencia funcional entre las partes.

Tras el diseño de la quinta Goya quizás sea posible encontrar un cierto paralelismo entre la manera como Mies van der Rohe concebía la arquitectura por la preeminencia que se ha dado al hecho constructivo, desconociendo el valor de los aspectos formales, liberando, como señala el maestro alemán, “el arte de construir de las especulaciones estéticas restituyéndolo a aquello que exclusivamente es: construir”.

Si, como señala el maestro alemán, “Construcción es lo que se necesita para sostener una cosa. (…) Estructura es el entendimiento de la construcción. (…) La estructura es el valor espiritual, la construcción es sólo un método. (…) Esta confusión de palabras es la que hace que mucha gente no me comprenda. (…) Hay que repetirlo: estructura es un valor espiritual y construcción un método”, valdría la pena especular si, al igual que en la obra miesiana, en la de Hernández y Becerra es rigurosamente cierto que la forma arquitectónica no es un objetivo sino sólo el resultado de un proceso, o si, por el contrario, siempre terminan aflorando al momento de tomar decisiones trascendentes resabios de una educación circunscrita a los cánones tradicionales.

Los 575 m2 de construcción de la quinta Goya distribuidos en tres niveles, se adaptan muy bien a la topografía del terreno de 760 m2 donde se ubica. En el primer nivel, donde se produce el acceso, se localiza el área de estacionamiento así como los cuartos de servicio y áreas de mantenimiento de la vivienda. En el segundo se ubican las áreas sociales y a través de ellas se accede al jardín que se encuentra en la parte posterior. Finalmente, en el tercer piso se encuentran todas las habitaciones y áreas privadas de la familia.

Esta obra, que a su manera se comporta como un pequeño laboratorio estructural, y que sería exagerado vincular al concepto de sistema de edificaciones que Hernández y Becerra desarrollarán posteriormente, sí revela una sensibilidad ante el uso de la forma y los materiales que se hace evidente al observar el tratamiento volumétrico que el equipo de Diseño en Avance imprime a la Unidad Vecinal 7-8 de la Urbanización Caricuao (Caracas). Si por otro lado quisiéramos dar un salto más hacia adelante bastaría con citar de nuevo a Mies: “La arquitectura comienza poniendo dos ladrillos uno junto al otro. ‘Con mucho cuidado’. Un alumno me preguntó: ¿Cómo aprendió entonces tanto del acero? – Poniendo un ladrillo al lado del otro ‘con mucho cuidado’”.

5. Vista de la quinta Goya en 2014.

La quinta “Goya”, que aún hoy se presenta dentro del entorno urbano al que pertenece como una pieza sobria, plenamente moderna, que se adapta correctamente al contexto, tuvo desde su construcción hasta finales del año 2014 un mismo propietario y habitante, quien no sólo dotó a los arquitectos del programa que les permitió desarrollarla, sino que fue el responsable (junto a la selección de los nobles materiales que la constituyen) de su excelente mantenimiento e inmejorable aspecto. Tras su fallecimiento en la más absoluta soledad y dada la presión que sin duda ejercerán los cambios de usos que se vienen produciendo en su entorno, sigue planeando sobre ella el destino incierto que ha acompañado buena parte de nuestro patrimonio moderno.

Nota

Con el de hoy, como señalamos al inicio de la reseña, ya son 300 envíos semanales de nuestra postal desde el martes 1 de marzo de 2016 cuando lo hiciéramos por primera vez. El 6 de marzo comenzamos a hacerlo cada domingo y desde el 30 de octubre de aquel año, habiendo llegado al número 36, la postal, ahora comentada, se constituyó en elemento indisoluble del Contacto FAC que ese día salía a la luz.

Es decir, ya son más de 6 años ininterrumpidos y contando. Salud de por medio seguiremos, en lo posible, superándonos.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1, 2, 3 y 4. Mariano Goldberg. Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1980

5. http://guiaccs.com/obras/quinta-goya/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 299

El material definido por el DLE (con o sin acento) como “1. f. Conglomerado de papel impregnado y revestido de resina artificial, que se adhiere a ciertas maderas para protegerlas», y conocido con el nombre genérico de “laminado decorativo”, al igual que muchos otros productos, viene asociado con la denominación comercial de la firma norteamericana que en 1922 lo registró con el nombre de Formica®.

Los antecedentes y desarrollo de Formica, tal y como se recoge en https://www.formica.com/es-es/campaigns/history, se remontan a 1913 cuando “Daniel J. O’Conor presenta una solicitud de patente para un proceso de fabricación de aislantes laminados mientras trabajaba en Westinghouse Electric & Manufacturing Company (Westinghouse). O’Conor y Herbert A. Faber dejan Westinghouse y junto con el banquero John G. Tomlin se unen en sociedad como ‘Formica Products Company’. Los tres socios planean producir anillos V para conmutadores en los que el laminado sustituye a la mica. El primer pedido de la compañía lo realiza Chaimers Motor Company”. De la idea inicial de sustituir a la mica con el nuevo producto es el origen del nombre formica.

Izquierda: Daniel J. O’Conor y Herbert A. Faber fundadores de la sociedad Formica Products Company. Derecha: Logo original de Formica creado en 1917.
Izquierda: En 1922 Formica se convierte en marca registrada. Derecha: 1927: Formica crea crea el primer laminado decorativo.

En 1917 Formica Insulation Company establece sus primeros contactos con la incipiente industria radiofónica y desarrolla los primeros componentes de comunicación para la Marina y el Cuerpo de Comunicaciones del ejército estadounidense y, tras su conversión en marca registrada en 1922, será en 1927 cuando la compañía “crea el primer laminado decorativo con resinas amino y una capa de barrera opaca para bloquear el interior oscuro”, lo cual supone el comienzo de un cambio de enfoque de los productos industriales a los decorativos.

En 1931 se inventa “el laminado a prueba de cigarrillos agregando una capa de aluminio”, comenzándose a usar desde entonces en las mesas de cafeterías, bares, clubes nocturnos y restaurantes populares y, desde el año siguiente en “los interiores de los trasatlánticos, zepelines y vagones de ferrocarril, además de estaciones, vestíbulos y salones”.

A modo de complemento Wikipedia añadirá: “Durante la Segunda Guerra Mundial, (la compañía) manufacturó hélices de avión de madera impregnadas en plástico. Después de la guerra, su uso técnico decayó, hasta cesar en 1970, en favor de los laminados decorativos y los usos meramente domésticos”.

Aunque aterriza en Europa en los años cuarenta, es a partir de 1952 cuando el uso del laminado marca Formica® se expande considerablemente a nivel internacional pasando a ser “el material más reconocido para equipar la cocina moderna”. Las novedosas “técnicas de posformado” que permiten a los fabricantes doblar los laminados son introducidas en 1953.

Será en 1970 cuando Formica Corporation funda la Junta Asesora de Diseño (Design Advisory Board, DAB) con un grupo de arquitectos y diseñadores influyentes “para trasladar el laminado de la marca Formica de los años 60 al presente”.

Izquierda: En 1950 Brooks Stevens crea la primera invención gráfica de la compañía: el icónico diseño «Skylark» rebautizado «Boomerang» en 1954. Derecha: 1953: Formica inventa nuevas técnicas de postformado para doblar laminados.
Izquierda: Propaganda de Formica en el catálogo de la Feria Mundial de Nueva York de 1965. Derecha: En 1978, la Comisión Federal de Comercio (FTC) de los Estados Unidos intentó retirar la marca registrada de Formica alegando que la palabra “Formica” se había convertido en un término genérico.

Una situación realmente llamativa de produce en 1978 cuando la Comisión Federal de Comercio (FTC) de los Estados Unidos intentó retirar la marca registrada de Formica alegando que la palabra “Formica” se había convertido en un término genérico, generándose un gran revuelo en la comunidad empresarial, “que ve en ello un intento de destruir la función de las marcas registradas en la economía”. Finalmente, la acción de la FTC fue suspendida.

Para 1989, momento en que aparece la propaganda que ilustra nuestra postal del día de hoy publicada en la revista ESPACIO, ya hacía siete años que la compañía había presentado ColorCore®, material de revestimiento de alto rendimiento completamente homogéneo en toda su masa, tanto en la superficie como en el núcleo idóneo para superficies de alto tránsito, cualidades que son resaltadas en el aviso dado su uso en variados locales y edificios de Caracas.

Izquierda: En 1982 Formica presenta ColorCore®, material de revestimiento de alto rendimiento completamente homogéneo en toda su masa. Derecha: En 1990 se presenta la colección internacional de laminados de metal que en 2001 ya tendrá marca propia: Formica DecoMetal®.
Izquierda: Con motivo de la celebración su 75 aniversario, Formica publica Formica & Design (Formica y diseño) a cargo de Susan G. Lewin, editado por Rizzoli. Derecha: Al arribar a los 100 años en 2013 se publica Formica Forever (Formica para siempre), producido por Formica Corporation y diseñado por Abbott Miller, de la firma Pentagram

Por otro lado, hay dos interesantes publicaciones que lanza la compañía a lo largo del tiempo. La primera de 1988, cuando celebraba su 75 aniversario, titulada Formica & Design (Formica y diseño) a cargo de Susan G. Lewin y editada por Rizzoli, en la que se examina todos los aspectos de la influencia artística y cultural de la marca así como la evolución, aplicaciones y diversidad de usos que se le han dado al material, que en la década de los años 1930 ya adornaba los interiores del trasatlántico Queen Mary y el Radio City Music Hall, entre otros.

El segundo libro, de edición limitada, aparece en 2013 con motivo de la conmemoración del centenario de la marca y se titula Formica Forever (Formica para siempre). Producido por Formica Corporation y diseñado por Abbott Miller, de la firma Pentagram, en sus 408 páginas contiene más de 400 imágenes y fue inspirado en un muestrario de laminados de la marca Formica de la década de 1960. De la nota de presentación de la publicación extraemos los siguiente: A través de Formica Forever “conocerá los orígenes de la fórmica como material industrial desarrollado como aislante eléctrico sintético (en sustitución de la «mica»), su evolución hasta convertirse en un material de acabado duradero y decorativo en barcos, trenes y, sobre todo, su uso en las casas norteamericanas de la posguerra. Fue entonces cuando y donde el ‘mundo de limpiar con un paño’ alcanzó su pináculo, con Formica salvando a la humanidad de eones de suciedad, mugre, gérmenes y olores, y luciendo genial, también, debido a su belleza indestructible. El espectro de colores, láminas, vetas de madera, patrones y acabados están bien representados mediante magníficos gráficos”.

Siempre según https://www.formica.com/es-es/campaigns/history, la evolución de Formica registra, además de un creciente mejoramiento de sus propiedades resistentes, practicidad y adaptabilidad a diversos usos, otros dos momentos importantes: en 1990 se presenta la colección internacional de laminados de metal que en 2001 ya tendrá marca propia: Formica DecoMetal®; y en 2017 se produce el lanzamiento de Formica Infiniti® “un resistente laminado mate, y se añaden 20 nuevos laminados decorativos a la gama TrueScale”.

Izquierda: Las fábricas que producen el laminado marca Formica obtienen en 2011 la certificación GREENGUARD® de calidad del aire interior. Derecha: En 2012 Formica Group “se convierte en el primer fabricante de laminados en el mundo que recibe la etiqueta Carbon Trust de reducción de carbono”.

Acorde con los tiempos que transcurren las fábricas que producen el laminado marca Formica obtienen en 2011 la certificación GREENGUARD® de calidad del aire interior y en 2012 Formica Group “se convierte en el primer fabricante de laminados en el mundo que recibe la etiqueta Carbon Trust de reducción de carbono”.

Con el tiempo han aparecido en el mercado otros laminados decorativos en busca de competir con la marca Formica® pero la calidad y niveles de diseño de este producto siempre han prevalecido. También ha debido lidiar con una frecuente confusión con la melamina, debiéndose aclarar que mientras ésta es el nombre genérico de los laminados a baja presión (LPL), la formica se trata de un laminado a alta presión (HPL). Quizá esta ambigüedad esté también asociada a la definición que de formica hemos encontrado en el Diccionario panhispánico de dudas (https://www.rae.es/dpd/formica), que dejamos como cierre de la nota para nuestros lectores:

«formica o fórmica. Este sustantivo femenino, que designa cierta resina sintética utilizada para recubrir muebles, deriva del nombre de una marca registrada, de patente norteamericana. En español se emplea con dos acentuaciones, ambas válidas. La forma llana formica [formíka] es la usada mayoritariamente en casi todo el ámbito hispánico: «Puso los vasos sobre una horrenda mesita de formica» (Díaz Piel [Cuba 1996]); pero en el área andina y en los países del Río de la Plata se usa con preferencia la forma esdrújula fórmica: «Sentado a la mesa de fórmica del boliche de Corrientes» (Andrade Dios [Arg. 1993]). Debe evitarse en español la pronunciación inglesa [formáika]».

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. https://www.formica.com/es-es/campaigns/history

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 298

“El Grupo de Conservación de Centros Históricos y Monumentos de la Facultad de Construcción de la Universidad de Camagüey, Cuba, en 1989, decidió convocar la I Conferencia Internacional de Centros Históricos y Patrimonio Edificado Iberoamericano, con el propósito de reunir a los especialistas del ámbito universitario que hubieran venido realizando un trabajo sistemático de estudio y preservación del patrimonio edificado. Convocada nuevamente en Camagüey la segunda conferencia en 1990, por iniciativa de la Universidad de Guadalajara, se consideró conveniente constituir el Consejo Académico Iberoamericano (CAI), como órgano encargado de garantizar la continuidad de estos encuentros y del cumplimiento de los acuerdos emanados de cada conferencia.

La III Conferencia tuvo lugar en la Universidad de Guanajuato, México, en julio de 1991, aportando una doble experiencia en su sede y metodología, al iniciar el circuito por otros países de América y establecer a priori un tema central de debate.

En 1992, la Conferencia retornó a su sede fundacional, Camagüey, bajo el tema ‘La Península Ibérica en la arquitectura y urbanismo latinoamericanos’, y en 1993 tuvo como escenario la ciudad de Alcalá de Henares, tratándose el tema ‘La ciudad del saber’.

Este año el CAI propuso a la Ciudad Universitaria de la Universidad Central de Venezuela en Caracas como sede de la VI Conferencia Internacional de Centros Históricos y Patrimonio Edificado Iberoamericano para debatir sobre el tema”.

Con esta detallada explicación publicada en la página 4 del encartado Arquitectura HOY el sábado 2 de julio de 1994, que sirve de abreboca y coloca en contexto lo que sería la convocatoria del evento que se realizaría entre el 24 y 30 de julio, el Consejo Académico Iberoamericano al seleccionar como tema “La Conservación de la Arquitectura Moderna”, abrió la posibilidad de incorporar al debate del rescate y la preservación, hasta aquel momento centrado en la arquitectura tradicional, a aquella que se había desarrollado a todo lo largo del siglo XX la cual respondía a patrones muy diferentes a los comúnmente considerados. Ello implicaba enfrentar el reto que significaba revisar los principios, las teorías y los métodos que permitían identificar, catalogar y conservar ese importante patrimonio construido que ofrece agudas diferencias conceptuales y técnicas a las aplicadas a la arquitectura antigua. En tal sentido, para abrir el debate y el intercambio sobre este impostergable tema, ampliado al de la conservación de la ciudad moderna, no se podía escoger mejor escenario que la Ciudad Universitaria de la capital venezolana ejemplos ambos paradigmáticos de los asuntos que interesaba discutir.

Así, será la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) donde se designó a un equipo encabezado por Henrique Vera H. y Ciro Caraballo P. (quienes asumieron la Coordinación Ejecutiva del encuentro), la encargada de organizar el evento con base en una programación que contemplaba las siguientes actividades:

  • Conferencias magistrales sobre arquitectura del siglo XX y su preservación.
  • Ponencias
  • Panel de discusión: mesa redonda.
  • Exposiciones
  • Visitas a edificaciones y conjuntos arquitectónicos modernos en la ciudad de Caracas y sus zonas vecinas.
  • Talleres de arquitectura.
1. Convocatoria y programa aparecido en la prensa de la VI Conferencia Internacional de Centros Históricos y Patrimonio Edificado Iberoamericano

La inauguración, fue llevada a cabo con la conferencia magistral de apertura titulada “La arquitectura del siglo XX y su preservación”, dictada en el Aula Magna, mientras la FAU albergaba durante una intensa semana a más de 600 delegados, entre académicos, profesionales y estudiantes procedentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, España, México y Venezuela, y brindó los espacios tanto de su auditorio como de las diferentes aulas anfiteátricas a las 68 ponencias que se presentaron.

La convocatoria contó con la presencia de delegaciones de 31 universidades americanas (extendidas desde Tierra del Fuego hasta Norteamérica), nueve españolas, tres portuguesas y dos de otros países europeos y tuvo un temario conformado por cuatro áreas de interés:

  • EL OBJETO ARQUITECTÓNICO A PRESERVAR Y SU ENTORNO
    • Relación objeto-entorno.
    • La adecuación y adaptación del objeto a preservar a nuevos usos y exigencias.
  • EL DETERIORO DE LA ARQUITECTURA MODERNA
    • Causas que intervienen en su destrucción.
    • Preservación de materiales contemporáneos. El cemento armado: Patología y preservación.
  • INCIDENCIA DEL CRECIMIENTO URBANO SOBRE LAS ZONAS DE CARÁCTER HISTÓRICO AMBIENTAL
    • La nueva arquitectura en los contextos antiguos.
    • Las demandas por una mayor intensidad del uso de la tierra.
    • Aspectos económico-financieros de los Planes de Desarrollo Urbano.
  • CONCIENTIZACIÓN Y CAPACITACIÓN PROFESIONAL
    • La impartición de la disciplina a nivel universitario.
    • La formación de Instituciones y Organismos que se avoquen a la problemática de la preservación.
2. Los cinco lugares o edificaciones que fueron objeto de intervención en los Talleres orgnizados como parte del evento. Arriba: La Ciudad Universitaria y la quinta Las Guaicas. Centro: El Silencio y el edificio Las Laras. Abajo: La Casa del Obrero

La otra actividad de importancia planteada dentro de la convocatoria, los Talleres de Arquitectura, se organizó en un número de cinco con el objetivo de “sensibilizar a jóvenes arquitectos en el campo de la conservación e intervención de las edificaciones de alto valor patrimonial, integrando a este campo ‘La arquitectura moderna’”, y estuvieron dirigidos cada uno por un invitado especial, “seleccionado entre arquitectos iberoamericanos cuyas trayectorias los ha colocado en importantes posiciones dentro de la arquitectura contemporánea”.

Realizados cuatro de ellos en la FAU UCV y el último en la Facultad de Arquitectura y Diseño (FAD) de la Universidad del Zulia (LUZ) durante las dos primeras semanas de julio, con suficiente antelación a la Conferencia de modo que los resultados formaran parte de las exposiciones abiertas para la misma, los Talleres se orientaron a abordar los siguientes problemas:

  • TALLER I.

Inserción de una nueva edificación en la Ciudad Universitaria de Caracas, diseñada por el arquitecto Carlos Raúl Villaueva durante los años 50.

Invitado especial: arquitecto Rogelio Salmona.

  • TALLER II.

Restauración y cambio de uso de la quinta “Las Guaicas”, situada en la urbanización Campo Alegre, Caracas, diseñada por el arquitecto Manuel Mujica Millán a inicios de los años 30.

Invitado especial: arquitecto César Portela.

  • TALLER III.

Restauración y cambio de uso de la “Casa del Obrero”, situada en la urbanización Propatria, Caracas, diseñada por el arquitecto Carlos Guinand Sandoz a inicios de los años 40.

Invitado especial: arquitecto Enrique Capablanca.

  • TALLER IV.

Reinterpretación de “El Silencio”, conjunto residencial diseñado en Caracas por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva en 1941.

Invitado especial: arquitecto Jesús Tenreiro.

  • TALLER V.

Rehabilitación y reciclaje de “Las Laras”, antigua sede de la empresa Caribbean Petroleum Corporation en Maracaibo, estado Zulia.

Invitado especial: arquitecto Fernando Rodríguez.

3. Parte de la cobertura que le dio el semanario Arquitectura HOY al evento

Desde antes de su inicio hasta su terminación la Conferencia fue cubierta por Arquitectura HOY que dedicó tres números (el 69 del 16/07/94, el 71 del 30/07/94 y el 72 a recoger artículos, reflexiones e información valiosa relacionados con los temas que se debatían además de promover la asistencia e inscripción. Dicho interés no fue gratuito. Juan Pedro Posani, Coordinador General de la publicación, quien había recibido el Premio Nacional de Arquitectura en 1993, fue nombrado en 1994 presidente y fundador del Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), cargo que desempeñó hasta 1999.

De entre lo publicado en Arquitectura HOY vale la pena destacar los siguientes textos directa o indirectamente ligados con la temática del encuentro: “Cómo vivir en un monumento y no morir en el intento” de Juan Pedro Posani y La Ciudad Universitaria, una interpretación japonesa/I” de Alberto Sato (16/07/94), “Plan rector de la Ciudad Universitaria” (16/07/94), “La destrucción del patrimonio arquitectónico de la UCV” de Abner Colmenares (16/07/94), “El Consejo Académico Iberoamericano. Una respuesta universitaria a la integración latinoamericana” de Ciro Caraballo Perichi (30/07/94), “Fundamentos de rehabilitación, conservación y restauración y el patrimonio urbano de Caracas” de Melín Nava (30/07/94), “El patrimonio moderno en Venezuela, según los premios nacionales de arquitectura” (30/07/94), “Lo moderno entre su destrucción y su conservación” de Juan Pedro Posani (06/08/94) y “La conservación de la Arquitectura Moderna” (06/08/94) que recoge “El Acta de Caracas” o, en otras palabras, las conclusiones a las que se llegó tras realizarse el evento.

4. Páginas 1 y 4 de Arquitectura HOY del 6 de agosto de 1994 con los que el semanario cerró la cobertura del evento. A la izquierda el artículo «Lo moderno entre su destrucción y su conservación» de Juan Pedro Posani y a la derecha «El Acta de Caracas» elaborada por el Consejo Académico Iberoamericano (CAI).

De “El Acta de Caracas”, redactada por el CAI, conviene destacar que se organizó con base en las cuatro consideraciones fundamentales provenientes directamente del temario que derivaron en sendas recomendaciones dirigidas a las universidades iberoamericanas.

Producto de la reunión realizada en Caracas en 1994 también fue la creación por parte del CAI del “Instituto Iberoamericano de Estudios del Patrimonio Edificado y la Ciudad” el cual contó con el respaldo de los 48 centros de estudios de nivel superior que para entonces lo integraban.

La VI Conferencia Internacional de Centros Históricos y Patrimonio Edificado Iberoamericano, junto al Foro-Taller «La Ciudad Universitaria de Caracas como patrimonio cultural» celebrado en 1992 en el Museo de Bellas Artes por iniciativa del profesor Carlos Delgado Bruzual, sin lugar a dudas sirvió de preámbulo al trabajo que posteriormente derivó en la Declaratoria de la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio Mundial el año 2000, centenario del nacimiento de Villanueva. A ella le siguieron la VII que se realizaría en la Universidad de Camagüey, Cuba en 1995 sobre el tema “Turismo y patrimonio” y la VIII en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México en 1996 dedicada a “Renovación urbana y patrimonio edificado”.

Desde entonces la frecuencia anual empezó a mermar por los problemas económicos que afectaron toda la región. Como dato al respecto sólo señalar que le hubiera correspondido de nuevo a la UCV organizar la que en 2004 fuera la XII Conferencia dedicada al tema “Ciudad y Universidad. Educación y Patrimonio” que finalmente pudo realizarse en Córdoba, Argentina, donde al menos se pudo apreciar la exposición itinerante “Ciudad Universitaria de Caracas. Patrimonio Mundial” elaborada con motivo de ese importante acontecimiento.

El CAI pese a haber languidecido, mantuvo desde su creación en 1990 y durante más de dos décadas viva la llama, que como bien señaló Ciro Caraballo Perichi en el texto ya citado, permitió “reconocer y compartir problemas comunes de Latinoamérica en lo referente a la conservación de los bienes patrimoniales y su inserción en la dinámica urbana contemporánea (y) al mismo tiempo, descubrir el potencial de colaboración académica de las universidades regionales en tan actual temática”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela

1, 3 y 4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

2. Colección Crono Arquitectura Venezuela, https://steemit.com/venezuela/@helyorsini/magical-and-historical-places-where-i-lived-el-silencio-caracas y https://www.facebook.com/PDVSALaEstanciaOficial/photos/pdvsa-la-estancia-maracaiboel-edificio-las-laras-fue-construido-entre-los-a%C3%B1os-1/305808792875573/