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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 301

La realización durante los años 2008 y 2009 del concurso nacional de arquitectura de anteproyectos para un hotel de 4 y 5 estrellas, a desarrollarse en la Zona Rental Norte (Plaza Venezuela) por parte de la Fundación Fondo Andrés Bello (FFAB) para el Desarrollo Científico de la Universidad Central de Venezuela, con el acompañamiento de Inversiones y Promociones ZRPV, C. A. y Promociones 5ZR C. A., significó una nueva oportunidad y trajo un nuevo halo de esperanza para un gremio que ya empezaba a sufrir los rigores de la prolongada crisis en la que se encuentra sumido el país.

1. Ubicación de la Zona Rental Plaza Venezuela y dentro de ella del lugar previsto dentro del Plan Maestro donde se desarrollaría el hotel objeto del concurso.

El edificio objeto del concurso se encontraba incorporado dentro del complejo hotelero o “isla hotelera” previsto dentro del Plan Maestro de Desarrollo y Diseño Urbano de la Zona Rental de Plaza Venezuela a ubicarse hacia el sur, en el borde limitado por la calle Olimpo, particularmente en las parcelas identificadas como E4, E5 y E6. La superficie total del terreno a ser desarrollado alcanzaba los 4.654 metros cuadrados.

Con la convocatoria, la FFAB buscaba reafirmar su compromiso con el desarrollo sostenible y continuar impulsando proyectos de renovación urbana para la transformación creativa de las Zonas Rentales y otras propiedades de la UCV, así como mejorar la calidad de vida de la comunidad universitaria y los habitantes de la Caracas Metropolitana y sus áreas periféricas. Revalorizar el entorno, diversificar el uso de la zona, y potenciar la cultura y la tecnología como detonante para la transformación espacial y social sería otros de los retos que la institución ponía en manos de los concursantes.

2. Imágenes de las otras dos propuestas finalistas del concurso. Izquierda: Dietrich y Bela Kunckel. Derecha: Helene de Garay

Organizado en dos etapas, culminada la primera, se seleccionaron a tres arquitectos o equipos de profesionales para llevar las ideas iniciales a un mayor nivel de desarrollo. Los finalistas fueron los arquitectos Dietrich y Bela Kunckel, la arquitecta Helene de Garay, y los arquitectos Francisco Pimentel y Oscar Capiello. Finalmente, el 30 de octubre de 2009 a las 6:00 p.m., se convocó asistir a los espacios del Hotel Ávila (lugar con el que buscaba dotar de significado al evento), para dar lectura al Acta elaborada por el jurado evaluador, resultando ganadores los arquitectos Francisco Pimentel y Oscar Capiello.

El equipo formado entre Pimentel y Capiello para el momento del concurso ya había realizado, entre otros: el Centro Comercial Plaza Las Américas II Etapa (1999); el Conjunto Residencial Solano (1998); el nuevo Plan Maestro y el Edificio Cincuentenario en la Universidad Católica Andrés Bello (2002-2003); el Complejo Plaza Miranda – Centro Comercial Millenium en la Av. Francisco de Miranda, Los Dos Caminos (2004-2009); y participado en 2008 en el concurso para el edificio sede de la CAF. Por su parte Pimentel, con una trayectoria de más de 50 años en el ejercicio profesional, había sido distinguido junto a Bernardo Borges y George Wilkie con el Premio Nacional de Arquitectura 1971 por el edificio El Universal (1969) y llevado adelante numerosos proyectos individualmente o asociado con notables profesionales tales como Klaus Heufer, Bernardo Borges, Beltrán Alfaro. George Wilkie, Pablo Lasala, Jacobo Koifman, Edwing Otero, Carlos Teodoro Itriago y María Inmaculada de León.

3. Croquis que presenta la propuesta ganadora del concurso y su relación con la Ciudad Iniversitaria de Caracas.
4. Francisco Pimentel y Oscar Capiello. Dos renders de la propuesta ganadora del concurso.
5. Francisco Pimentel y Oscar Capiello. Propuesta ganadora del concurso. Implantación y corte.

Así, el programa del concurso ganado por Pimentel y Capiello exigía resolver en una misma edificación un hotel con 269 habitaciones tipo 4 estrellas y 135 habitaciones tipo 5 estrellas, centro de negocios, oficinas, salones de banquetes, espacios comerciales y de recreación. Ello dio pie a  una respuesta conformada por dos edificios muy bien articulados y adaptados a los requerimientos urbanos exigidos en el certamen, destacando fundamentalmente su integración peatonal al contexto y la aspiración de convertirse en pieza representativa de la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC) en el sector de Plaza Venezuela, para lo cual se buscó en todo momento tomar como elemento referencial la arquitectura de la CUC y a partir de allí llevar a cabo una reinterpretación más acorde a los tiempos presentes.

6. Tratamiento cromático y de protección de las fachadas oeste (izquierda) y este (derecha) del hotel.
7. Una planta tipo de habitaciones y la propuesta del Bulevar Olimpo.

Para otorgarle a la edificación un carácter que cumpliese con todas las expectativas planteadas, cobró prioridad el diseño de una envolvente adaptada a las variables climáticas. En tal sentido, los problemas de orientación e insolación fueron resueltos mediante el diseño de un sistema de protección que habla directamente de su condición tropical. Así, las fachadas de ambas torres cuentan con una piel que a través del juego cromático permite su identificación: el cuerpo este destinado a ser el hotel cuatro estrellas, fue dotado de una fachada con tonos cálidos que van del rojo al amarillo, respondiendo a los tonos de la ciudad, mientras que el cuerpo oeste que sería el hotel cinco estrellas fue revestido de tonos verdes respondiendo al Ávila que funge de telón de fondo.

8. Renders que recogen la espacialidad de la planta baja y su integración con los primeros tres niveles.

El proyecto del conjunto alcanzó un total de 68.417 metros cuadrados de construcción, distribuidos en 16 pisos ocupados mayoritariamente por las habitaciones. Adicionalmente se incluyeron en los primeros tres niveles el resto de los elementos del programa, a los cuales se accede desde lo que se denomina como bulevar Olimpo, un eje peatonal desarrollado para unir al complejo hotelero con las edificaciones vecinas que integran los planes de desarrollo de la Zona Rental. Cabe destacar que en el último piso se ubicó un “sky bar” con una piscina y más áreas de esparcimiento para los huéspedes.

Para el momento en que se da el veredicto del concurso ya habían sido construidos, como integrantes del Plan Maestro de la Zona Rental Plaza Venezuela: la etapa I del Centro Comercial, ganado por concurso por Carlos Gómez De Llarena, Hugo Dávila y Pedro Mendoza (con 62.533 m2 de construcción que serían inaugurados en agosto de 2012) y la Torre Corporativa (19.946 m2 de construcción), destinada inicialmente para ser la sede de la C. A. Metro de Caracas según proyecto de Héctor Giménez, inaugurada en 2008 y hoy tristemente célebre por albergar al Servicio Nacional de Inteligencia (SEBIN).

De acuerdo a lo que hemos recogido de la página https://www.facebook.com/Arquitecturavzl del 25 de marzo de 2021, “Al poco tiempo de haberse dado el veredicto del proyecto ganador, una cadena hotelera internacional junto con un consorcio venezolano mostraron un gran interés en invertir en el proyecto y llevar a cabo su construcción. Sin embargo, el interés y las posibilidades de llevar a cabo el proyecto se fueron desvaneciendo a medida que la situación política y económica de Venezuela se iba deteriorando con el pasar de los años. Esto terminó acabando con cualquier posibilidad de realizar la construcción del complejo, al menos mientras la situación del país no ofrezca mejores condiciones para los inversionistas”.

El compromiso de la FFAB sería firmar con los ganadores el contrato para desarrollar el proyecto, cosa que nunca ocurrió. El hotel se sumaría así, no sólo a la serie de propuestas que aún se encuentran por construir en la Zona Rental Plaza Venezuela, sino al inexorable destino de la mayoría de los concursos de arquitectura convocados en el país.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. https://m.facebook.com/photo.php?fbid=2849519085263418&id=1635824313299574&set=a.1761785604036777

  1. https://www.youtube.com/watch?v=6kgoAf1t9RI y https://ffabucv.org/zona-rental-plaza-venezuela/

2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8. https://www.youtube.com/watch?v=6kgoAf1t9RI

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 300

Hoy llegamos a nuestra postal nº 300 y lo hemos querido hacer mostrando una casa que, pese a no haber sido promocionada en exposiciones dedicadas al tema, es sin embargo un punto de referencia tanto en la evolución de la tipología a nivel local como dentro de la trayectoria de los dos arquitectos que la diseñaron. Se trata de la quinta Goya, ubicada en la avenida Arturo Michelena de la urbanización Santa Mónica, Caracas, proyectada en 1961 por Henrique Hernández (1930-2009) y Carlos Becerra (1933-2014) terminada de construir en 1963.

La vivienda, que aparece reseñada en Caracas a través de su arquitectura (Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, 1969), la Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas, Parte 1 (Mariano Goldberg, 1980) y Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (Iván González Viso, María Isabel Peña y Federico Vegas, 2015), también ha sido objeto de un breve comentario por parte de Oscar Tenreiro en la página de arquitectura de El Diario de Caracas del domingo 21 de febrero de 1993, al momento de recordar que a él le correspondió sugerir su inclusión (junto a otras 4 obras) en el libro World architecture one (editado en Londres por primera vez en 1964 por John Donat). “Tomé unas fotos, redacté unas notas no demasiado afortunadas y las entregué a Magalí Ruz” quien tenía el contacto con el editor. Dentro de la publicación, la quinta Goya, sin desentonar para nada, aparece como una de las piezas que mejor representaban la calidad de la arquitectura venezolana del momento y el talento de los jóvenes egresados de la UCV a finales de la década de 1950, cuyas obras empezaban a aparecer en la ciudad de Caracas.

1. Dos aproximaciones a la fachada principal de la quinta Goya.

Cronológicamente, la “Goya” se ubica justo a la llegada de Hernández luego de realizar estudios de postgrado en Londres y en simultáneo con su incorporación como coordinador de la Sección de Diseño en Avance e Investigación del Banco Obrero, es decir, en medio de la todavía fresca formación universitaria y el incipiente influjo que produjo en él el contacto con la industrialización de la construcción durante su estadía en tierras europeas, cosa que también ocurrió con Becerra quien junto a Hernández vivió ambas experiencias.

Es por ello que abordar el análisis de esta obra no aceptaría centrarse únicamente en señalar la particular manera como se manejan los códigos propios de una modernidad atemperada, los guiños que pudieran detectarse provenientes de la empatía que ambos autores pudieran manifestar hacia la obra de Alvar Aalto, la correcta organización funcional acompañada de una volumetría muy bien articulada que denota la separación entre áreas íntimas y áreas sociales, de servicio y servidas, o su sensata adaptación a la topografía. Aquí, más allá de estar en presencia de lo que Juan Pedro Posani calificaría como un supuesto “eclecticismo instrumental” o del aprovechamiento de una oportunidad que “permitió a sus autores desahogar, concretándola en hechos materiales, la carga formal que inevitablemente arrastraban”, se encierra rigor constructivo, manejo sensible de la plasticidad que aportan los elementos arquitectónicos y los materiales utilizados (ladrillo en los cerramientos, concreto en la estructura y acero en las cubiertas), sapiencia en el manejo del espacio, la luz, la sombra y la ventilación, equilibrio entre llenos y vacíos, y sobre todo una correcta adecuación al lugar producto de una atenta lectura tanto de las variables urbanas como de la orientación, determinantes a las que debe someterse el programa.

2. Quinta Goya. Planta baja.
3. Quinta Goya. Niveles 1 y 2

Es quizá Villanueva quien acompaña a la distancia el tino con que son manejados los criterios constructivos, estructurales y geométricos que respaldan la concepción de la casa. Así, vemos como no existe ningún temor en utilizar el concreto trabajado de diferentes maneras para sostener y caracterizar cada uno de los cuerpos que la conforman, dando pie, a pesar de la pequeña escala del edificio, a una particular exploración en tres tiempos. La primera se observa en el volumen prácticamente cúbico que contiene las habitaciones, cuya lectura es la de una caja suspendida sobre pilotis, donde su estructura aporticada cruciforme permite liberar las esquinas, llegándose a salvar luces importantes, con la colaboración de todos los elementos participantes, en pro del acoplamiento modular de las partes que lo integran, lográndose así convertir la planta baja en un confortable estacionamiento (omnipresente ante la discreción de los accesos peatonales). La segunda aparece en la pieza que alberga las áreas sociales y de servicios donde, por el contrario, se busca la generación de un contenedor prismático, sin columnas intermedias, que vuela hacia la calle, interesado en proveer internamente la mayor flexibilidad posible para los usos que así lo requieran, dando cabida en los niveles superiores a una rica integración espacial gobernada por la cubierta. Y la tercera a través del tanque de agua, elemento vertical que anima con su presencia el jardín posterior de la casa, convirtiéndose en la oportunidad de resolver, con la esbeltez como requisito, la suspensión en el aire mediante tres apoyos del cilindro que contiene el vital líquido en un alarde de transgresión a las leyes de la gravedad.

4. Quinta Goya. Izquierda: tanque elevado de agua. Derecha: cortes

Las cubiertas y las escaleras son también temas de interés que aquí conviene repasar. Las primeras porque a pesar de su condición ligera asociada a la aparición del metal como material constitutivo, ocultan hacia el exterior su verdadera forma y esencia, revelándose hacia el interior como facilitadoras en la captación de la luz cenital, variando su dimensión y comportamiento de acuerdo a las características de los espacios que techen: a cuatro aguas para cada una de las habitaciones y ambientes que conforman el modulado volumen cúbico, o continua e integradora para las áreas sociales. Las segundas (las escaleras) por su diversidad y la escrupulosidad con que son manejadas para proveer la mayor independencia funcional entre las partes.

Tras el diseño de la quinta Goya quizás sea posible encontrar un cierto paralelismo entre la manera como Mies van der Rohe concebía la arquitectura por la preeminencia que se ha dado al hecho constructivo, desconociendo el valor de los aspectos formales, liberando, como señala el maestro alemán, “el arte de construir de las especulaciones estéticas restituyéndolo a aquello que exclusivamente es: construir”.

Si, como señala el maestro alemán, “Construcción es lo que se necesita para sostener una cosa. (…) Estructura es el entendimiento de la construcción. (…) La estructura es el valor espiritual, la construcción es sólo un método. (…) Esta confusión de palabras es la que hace que mucha gente no me comprenda. (…) Hay que repetirlo: estructura es un valor espiritual y construcción un método”, valdría la pena especular si, al igual que en la obra miesiana, en la de Hernández y Becerra es rigurosamente cierto que la forma arquitectónica no es un objetivo sino sólo el resultado de un proceso, o si, por el contrario, siempre terminan aflorando al momento de tomar decisiones trascendentes resabios de una educación circunscrita a los cánones tradicionales.

Los 575 m2 de construcción de la quinta Goya distribuidos en tres niveles, se adaptan muy bien a la topografía del terreno de 760 m2 donde se ubica. En el primer nivel, donde se produce el acceso, se localiza el área de estacionamiento así como los cuartos de servicio y áreas de mantenimiento de la vivienda. En el segundo se ubican las áreas sociales y a través de ellas se accede al jardín que se encuentra en la parte posterior. Finalmente, en el tercer piso se encuentran todas las habitaciones y áreas privadas de la familia.

Esta obra, que a su manera se comporta como un pequeño laboratorio estructural, y que sería exagerado vincular al concepto de sistema de edificaciones que Hernández y Becerra desarrollarán posteriormente, sí revela una sensibilidad ante el uso de la forma y los materiales que se hace evidente al observar el tratamiento volumétrico que el equipo de Diseño en Avance imprime a la Unidad Vecinal 7-8 de la Urbanización Caricuao (Caracas). Si por otro lado quisiéramos dar un salto más hacia adelante bastaría con citar de nuevo a Mies: “La arquitectura comienza poniendo dos ladrillos uno junto al otro. ‘Con mucho cuidado’. Un alumno me preguntó: ¿Cómo aprendió entonces tanto del acero? – Poniendo un ladrillo al lado del otro ‘con mucho cuidado’”.

5. Vista de la quinta Goya en 2014.

La quinta “Goya”, que aún hoy se presenta dentro del entorno urbano al que pertenece como una pieza sobria, plenamente moderna, que se adapta correctamente al contexto, tuvo desde su construcción hasta finales del año 2014 un mismo propietario y habitante, quien no sólo dotó a los arquitectos del programa que les permitió desarrollarla, sino que fue el responsable (junto a la selección de los nobles materiales que la constituyen) de su excelente mantenimiento e inmejorable aspecto. Tras su fallecimiento en la más absoluta soledad y dada la presión que sin duda ejercerán los cambios de usos que se vienen produciendo en su entorno, sigue planeando sobre ella el destino incierto que ha acompañado buena parte de nuestro patrimonio moderno.

Nota

Con el de hoy, como señalamos al inicio de la reseña, ya son 300 envíos semanales de nuestra postal desde el martes 1 de marzo de 2016 cuando lo hiciéramos por primera vez. El 6 de marzo comenzamos a hacerlo cada domingo y desde el 30 de octubre de aquel año, habiendo llegado al número 36, la postal, ahora comentada, se constituyó en elemento indisoluble del Contacto FAC que ese día salía a la luz.

Es decir, ya son más de 6 años ininterrumpidos y contando. Salud de por medio seguiremos, en lo posible, superándonos.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1, 2, 3 y 4. Mariano Goldberg. Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1980

5. http://guiaccs.com/obras/quinta-goya/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 299

El material definido por el DLE (con o sin acento) como “1. f. Conglomerado de papel impregnado y revestido de resina artificial, que se adhiere a ciertas maderas para protegerlas», y conocido con el nombre genérico de “laminado decorativo”, al igual que muchos otros productos, viene asociado con la denominación comercial de la firma norteamericana que en 1922 lo registró con el nombre de Formica®.

Los antecedentes y desarrollo de Formica, tal y como se recoge en https://www.formica.com/es-es/campaigns/history, se remontan a 1913 cuando “Daniel J. O’Conor presenta una solicitud de patente para un proceso de fabricación de aislantes laminados mientras trabajaba en Westinghouse Electric & Manufacturing Company (Westinghouse). O’Conor y Herbert A. Faber dejan Westinghouse y junto con el banquero John G. Tomlin se unen en sociedad como ‘Formica Products Company’. Los tres socios planean producir anillos V para conmutadores en los que el laminado sustituye a la mica. El primer pedido de la compañía lo realiza Chaimers Motor Company”. De la idea inicial de sustituir a la mica con el nuevo producto es el origen del nombre formica.

Izquierda: Daniel J. O’Conor y Herbert A. Faber fundadores de la sociedad Formica Products Company. Derecha: Logo original de Formica creado en 1917.
Izquierda: En 1922 Formica se convierte en marca registrada. Derecha: 1927: Formica crea crea el primer laminado decorativo.

En 1917 Formica Insulation Company establece sus primeros contactos con la incipiente industria radiofónica y desarrolla los primeros componentes de comunicación para la Marina y el Cuerpo de Comunicaciones del ejército estadounidense y, tras su conversión en marca registrada en 1922, será en 1927 cuando la compañía “crea el primer laminado decorativo con resinas amino y una capa de barrera opaca para bloquear el interior oscuro”, lo cual supone el comienzo de un cambio de enfoque de los productos industriales a los decorativos.

En 1931 se inventa “el laminado a prueba de cigarrillos agregando una capa de aluminio”, comenzándose a usar desde entonces en las mesas de cafeterías, bares, clubes nocturnos y restaurantes populares y, desde el año siguiente en “los interiores de los trasatlánticos, zepelines y vagones de ferrocarril, además de estaciones, vestíbulos y salones”.

A modo de complemento Wikipedia añadirá: “Durante la Segunda Guerra Mundial, (la compañía) manufacturó hélices de avión de madera impregnadas en plástico. Después de la guerra, su uso técnico decayó, hasta cesar en 1970, en favor de los laminados decorativos y los usos meramente domésticos”.

Aunque aterriza en Europa en los años cuarenta, es a partir de 1952 cuando el uso del laminado marca Formica® se expande considerablemente a nivel internacional pasando a ser “el material más reconocido para equipar la cocina moderna”. Las novedosas “técnicas de posformado” que permiten a los fabricantes doblar los laminados son introducidas en 1953.

Será en 1970 cuando Formica Corporation funda la Junta Asesora de Diseño (Design Advisory Board, DAB) con un grupo de arquitectos y diseñadores influyentes “para trasladar el laminado de la marca Formica de los años 60 al presente”.

Izquierda: En 1950 Brooks Stevens crea la primera invención gráfica de la compañía: el icónico diseño «Skylark» rebautizado «Boomerang» en 1954. Derecha: 1953: Formica inventa nuevas técnicas de postformado para doblar laminados.
Izquierda: Propaganda de Formica en el catálogo de la Feria Mundial de Nueva York de 1965. Derecha: En 1978, la Comisión Federal de Comercio (FTC) de los Estados Unidos intentó retirar la marca registrada de Formica alegando que la palabra “Formica” se había convertido en un término genérico.

Una situación realmente llamativa de produce en 1978 cuando la Comisión Federal de Comercio (FTC) de los Estados Unidos intentó retirar la marca registrada de Formica alegando que la palabra “Formica” se había convertido en un término genérico, generándose un gran revuelo en la comunidad empresarial, “que ve en ello un intento de destruir la función de las marcas registradas en la economía”. Finalmente, la acción de la FTC fue suspendida.

Para 1989, momento en que aparece la propaganda que ilustra nuestra postal del día de hoy publicada en la revista ESPACIO, ya hacía siete años que la compañía había presentado ColorCore®, material de revestimiento de alto rendimiento completamente homogéneo en toda su masa, tanto en la superficie como en el núcleo idóneo para superficies de alto tránsito, cualidades que son resaltadas en el aviso dado su uso en variados locales y edificios de Caracas.

Izquierda: En 1982 Formica presenta ColorCore®, material de revestimiento de alto rendimiento completamente homogéneo en toda su masa. Derecha: En 1990 se presenta la colección internacional de laminados de metal que en 2001 ya tendrá marca propia: Formica DecoMetal®.
Izquierda: Con motivo de la celebración su 75 aniversario, Formica publica Formica & Design (Formica y diseño) a cargo de Susan G. Lewin, editado por Rizzoli. Derecha: Al arribar a los 100 años en 2013 se publica Formica Forever (Formica para siempre), producido por Formica Corporation y diseñado por Abbott Miller, de la firma Pentagram

Por otro lado, hay dos interesantes publicaciones que lanza la compañía a lo largo del tiempo. La primera de 1988, cuando celebraba su 75 aniversario, titulada Formica & Design (Formica y diseño) a cargo de Susan G. Lewin y editada por Rizzoli, en la que se examina todos los aspectos de la influencia artística y cultural de la marca así como la evolución, aplicaciones y diversidad de usos que se le han dado al material, que en la década de los años 1930 ya adornaba los interiores del trasatlántico Queen Mary y el Radio City Music Hall, entre otros.

El segundo libro, de edición limitada, aparece en 2013 con motivo de la conmemoración del centenario de la marca y se titula Formica Forever (Formica para siempre). Producido por Formica Corporation y diseñado por Abbott Miller, de la firma Pentagram, en sus 408 páginas contiene más de 400 imágenes y fue inspirado en un muestrario de laminados de la marca Formica de la década de 1960. De la nota de presentación de la publicación extraemos los siguiente: A través de Formica Forever “conocerá los orígenes de la fórmica como material industrial desarrollado como aislante eléctrico sintético (en sustitución de la «mica»), su evolución hasta convertirse en un material de acabado duradero y decorativo en barcos, trenes y, sobre todo, su uso en las casas norteamericanas de la posguerra. Fue entonces cuando y donde el ‘mundo de limpiar con un paño’ alcanzó su pináculo, con Formica salvando a la humanidad de eones de suciedad, mugre, gérmenes y olores, y luciendo genial, también, debido a su belleza indestructible. El espectro de colores, láminas, vetas de madera, patrones y acabados están bien representados mediante magníficos gráficos”.

Siempre según https://www.formica.com/es-es/campaigns/history, la evolución de Formica registra, además de un creciente mejoramiento de sus propiedades resistentes, practicidad y adaptabilidad a diversos usos, otros dos momentos importantes: en 1990 se presenta la colección internacional de laminados de metal que en 2001 ya tendrá marca propia: Formica DecoMetal®; y en 2017 se produce el lanzamiento de Formica Infiniti® “un resistente laminado mate, y se añaden 20 nuevos laminados decorativos a la gama TrueScale”.

Izquierda: Las fábricas que producen el laminado marca Formica obtienen en 2011 la certificación GREENGUARD® de calidad del aire interior. Derecha: En 2012 Formica Group “se convierte en el primer fabricante de laminados en el mundo que recibe la etiqueta Carbon Trust de reducción de carbono”.

Acorde con los tiempos que transcurren las fábricas que producen el laminado marca Formica obtienen en 2011 la certificación GREENGUARD® de calidad del aire interior y en 2012 Formica Group “se convierte en el primer fabricante de laminados en el mundo que recibe la etiqueta Carbon Trust de reducción de carbono”.

Con el tiempo han aparecido en el mercado otros laminados decorativos en busca de competir con la marca Formica® pero la calidad y niveles de diseño de este producto siempre han prevalecido. También ha debido lidiar con una frecuente confusión con la melamina, debiéndose aclarar que mientras ésta es el nombre genérico de los laminados a baja presión (LPL), la formica se trata de un laminado a alta presión (HPL). Quizá esta ambigüedad esté también asociada a la definición que de formica hemos encontrado en el Diccionario panhispánico de dudas (https://www.rae.es/dpd/formica), que dejamos como cierre de la nota para nuestros lectores:

«formica o fórmica. Este sustantivo femenino, que designa cierta resina sintética utilizada para recubrir muebles, deriva del nombre de una marca registrada, de patente norteamericana. En español se emplea con dos acentuaciones, ambas válidas. La forma llana formica [formíka] es la usada mayoritariamente en casi todo el ámbito hispánico: «Puso los vasos sobre una horrenda mesita de formica» (Díaz Piel [Cuba 1996]); pero en el área andina y en los países del Río de la Plata se usa con preferencia la forma esdrújula fórmica: «Sentado a la mesa de fórmica del boliche de Corrientes» (Andrade Dios [Arg. 1993]). Debe evitarse en español la pronunciación inglesa [formáika]».

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. https://www.formica.com/es-es/campaigns/history