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“El Grupo de Conservación de Centros Históricos y Monumentos de la Facultad de Construcción de la Universidad de Camagüey, Cuba, en 1989, decidió convocar la I Conferencia Internacional de Centros Históricos y Patrimonio Edificado Iberoamericano, con el propósito de reunir a los especialistas del ámbito universitario que hubieran venido realizando un trabajo sistemático de estudio y preservación del patrimonio edificado. Convocada nuevamente en Camagüey la segunda conferencia en 1990, por iniciativa de la Universidad de Guadalajara, se consideró conveniente constituir el Consejo Académico Iberoamericano (CAI), como órgano encargado de garantizar la continuidad de estos encuentros y del cumplimiento de los acuerdos emanados de cada conferencia.
La III Conferencia tuvo lugar en la Universidad de Guanajuato, México, en julio de 1991, aportando una doble experiencia en su sede y metodología, al iniciar el circuito por otros países de América y establecer a priori un tema central de debate.
En 1992, la Conferencia retornó a su sede fundacional, Camagüey, bajo el tema ‘La Península Ibérica en la arquitectura y urbanismo latinoamericanos’, y en 1993 tuvo como escenario la ciudad de Alcalá de Henares, tratándose el tema ‘La ciudad del saber’.
Este año el CAI propuso a la Ciudad Universitaria de la Universidad Central de Venezuela en Caracas como sede de la VI Conferencia Internacional de Centros Históricos y Patrimonio Edificado Iberoamericano para debatir sobre el tema”.
Con esta detallada explicación publicada en la página 4 del encartado Arquitectura HOY el sábado 2 de julio de 1994, que sirve de abreboca y coloca en contexto lo que sería la convocatoria del evento que se realizaría entre el 24 y 30 de julio, el Consejo Académico Iberoamericano al seleccionar como tema “La Conservación de la Arquitectura Moderna”, abrió la posibilidad de incorporar al debate del rescate y la preservación, hasta aquel momento centrado en la arquitectura tradicional, a aquella que se había desarrollado a todo lo largo del siglo XX la cual respondía a patrones muy diferentes a los comúnmente considerados. Ello implicaba enfrentar el reto que significaba revisar los principios, las teorías y los métodos que permitían identificar, catalogar y conservar ese importante patrimonio construido que ofrece agudas diferencias conceptuales y técnicas a las aplicadas a la arquitectura antigua. En tal sentido, para abrir el debate y el intercambio sobre este impostergable tema, ampliado al de la conservación de la ciudad moderna, no se podía escoger mejor escenario que la Ciudad Universitaria de la capital venezolana ejemplos ambos paradigmáticos de los asuntos que interesaba discutir.
Así, será la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) donde se designó a un equipo encabezado por Henrique Vera H. y Ciro Caraballo P. (quienes asumieron la Coordinación Ejecutiva del encuentro), la encargada de organizar el evento con base en una programación que contemplaba las siguientes actividades:

La inauguración, fue llevada a cabo con la conferencia magistral de apertura titulada “La arquitectura del siglo XX y su preservación”, dictada en el Aula Magna, mientras la FAU albergaba durante una intensa semana a más de 600 delegados, entre académicos, profesionales y estudiantes procedentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, España, México y Venezuela, y brindó los espacios tanto de su auditorio como de las diferentes aulas anfiteátricas a las 68 ponencias que se presentaron.
La convocatoria contó con la presencia de delegaciones de 31 universidades americanas (extendidas desde Tierra del Fuego hasta Norteamérica), nueve españolas, tres portuguesas y dos de otros países europeos y tuvo un temario conformado por cuatro áreas de interés:


La otra actividad de importancia planteada dentro de la convocatoria, los Talleres de Arquitectura, se organizó en un número de cinco con el objetivo de “sensibilizar a jóvenes arquitectos en el campo de la conservación e intervención de las edificaciones de alto valor patrimonial, integrando a este campo ‘La arquitectura moderna’”, y estuvieron dirigidos cada uno por un invitado especial, “seleccionado entre arquitectos iberoamericanos cuyas trayectorias los ha colocado en importantes posiciones dentro de la arquitectura contemporánea”.
Realizados cuatro de ellos en la FAU UCV y el último en la Facultad de Arquitectura y Diseño (FAD) de la Universidad del Zulia (LUZ) durante las dos primeras semanas de julio, con suficiente antelación a la Conferencia de modo que los resultados formaran parte de las exposiciones abiertas para la misma, los Talleres se orientaron a abordar los siguientes problemas:
Inserción de una nueva edificación en la Ciudad Universitaria de Caracas, diseñada por el arquitecto Carlos Raúl Villaueva durante los años 50.
Invitado especial: arquitecto Rogelio Salmona.
Restauración y cambio de uso de la quinta “Las Guaicas”, situada en la urbanización Campo Alegre, Caracas, diseñada por el arquitecto Manuel Mujica Millán a inicios de los años 30.
Invitado especial: arquitecto César Portela.
Restauración y cambio de uso de la “Casa del Obrero”, situada en la urbanización Propatria, Caracas, diseñada por el arquitecto Carlos Guinand Sandoz a inicios de los años 40.
Invitado especial: arquitecto Enrique Capablanca.
Reinterpretación de “El Silencio”, conjunto residencial diseñado en Caracas por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva en 1941.
Invitado especial: arquitecto Jesús Tenreiro.
Rehabilitación y reciclaje de “Las Laras”, antigua sede de la empresa Caribbean Petroleum Corporation en Maracaibo, estado Zulia.
Invitado especial: arquitecto Fernando Rodríguez.


Desde antes de su inicio hasta su terminación la Conferencia fue cubierta por Arquitectura HOY que dedicó tres números (el 69 del 16/07/94, el 71 del 30/07/94 y el 72 a recoger artículos, reflexiones e información valiosa relacionados con los temas que se debatían además de promover la asistencia e inscripción. Dicho interés no fue gratuito. Juan Pedro Posani, Coordinador General de la publicación, quien había recibido el Premio Nacional de Arquitectura en 1993, fue nombrado en 1994 presidente y fundador del Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), cargo que desempeñó hasta 1999.
De entre lo publicado en Arquitectura HOY vale la pena destacar los siguientes textos directa o indirectamente ligados con la temática del encuentro: “Cómo vivir en un monumento y no morir en el intento” de Juan Pedro Posani y La Ciudad Universitaria, una interpretación japonesa/I” de Alberto Sato (16/07/94), “Plan rector de la Ciudad Universitaria” (16/07/94), “La destrucción del patrimonio arquitectónico de la UCV” de Abner Colmenares (16/07/94), “El Consejo Académico Iberoamericano. Una respuesta universitaria a la integración latinoamericana” de Ciro Caraballo Perichi (30/07/94), “Fundamentos de rehabilitación, conservación y restauración y el patrimonio urbano de Caracas” de Melín Nava (30/07/94), “El patrimonio moderno en Venezuela, según los premios nacionales de arquitectura” (30/07/94), “Lo moderno entre su destrucción y su conservación” de Juan Pedro Posani (06/08/94) y “La conservación de la Arquitectura Moderna” (06/08/94) que recoge “El Acta de Caracas” o, en otras palabras, las conclusiones a las que se llegó tras realizarse el evento.

De “El Acta de Caracas”, redactada por el CAI, conviene destacar que se organizó con base en las cuatro consideraciones fundamentales provenientes directamente del temario que derivaron en sendas recomendaciones dirigidas a las universidades iberoamericanas.
Producto de la reunión realizada en Caracas en 1994 también fue la creación por parte del CAI del “Instituto Iberoamericano de Estudios del Patrimonio Edificado y la Ciudad” el cual contó con el respaldo de los 48 centros de estudios de nivel superior que para entonces lo integraban.
La VI Conferencia Internacional de Centros Históricos y Patrimonio Edificado Iberoamericano, junto al Foro-Taller «La Ciudad Universitaria de Caracas como patrimonio cultural» celebrado en 1992 en el Museo de Bellas Artes por iniciativa del profesor Carlos Delgado Bruzual, sin lugar a dudas sirvió de preámbulo al trabajo que posteriormente derivó en la Declaratoria de la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio Mundial el año 2000, centenario del nacimiento de Villanueva. A ella le siguieron la VII que se realizaría en la Universidad de Camagüey, Cuba en 1995 sobre el tema “Turismo y patrimonio” y la VIII en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México en 1996 dedicada a “Renovación urbana y patrimonio edificado”.
Desde entonces la frecuencia anual empezó a mermar por los problemas económicos que afectaron toda la región. Como dato al respecto sólo señalar que le hubiera correspondido de nuevo a la UCV organizar la que en 2004 fuera la XII Conferencia dedicada al tema “Ciudad y Universidad. Educación y Patrimonio” que finalmente pudo realizarse en Córdoba, Argentina, donde al menos se pudo apreciar la exposición itinerante “Ciudad Universitaria de Caracas. Patrimonio Mundial” elaborada con motivo de ese importante acontecimiento.
El CAI pese a haber languidecido, mantuvo desde su creación en 1990 y durante más de dos décadas viva la llama, que como bien señaló Ciro Caraballo Perichi en el texto ya citado, permitió “reconocer y compartir problemas comunes de Latinoamérica en lo referente a la conservación de los bienes patrimoniales y su inserción en la dinámica urbana contemporánea (y) al mismo tiempo, descubrir el potencial de colaboración académica de las universidades regionales en tan actual temática”.
ACA
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Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela
1, 3 y 4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
2. Colección Crono Arquitectura Venezuela, https://steemit.com/venezuela/@helyorsini/magical-and-historical-places-where-i-lived-el-silencio-caracas y https://www.facebook.com/PDVSALaEstanciaOficial/photos/pdvsa-la-estancia-maracaiboel-edificio-las-laras-fue-construido-entre-los-a%C3%B1os-1/305808792875573/

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La revista venezolana de distribución internacional Habitar HOY, dedicada a la decoración, la cultura y la arquitectura y que ofrece información sobre materiales de construcción, para la ambientación de espacios y mobiliario, aparece a inicios de los años 80 con el “propósito de dejar bien claro que lo mejor se puede conseguir también en Venezuela”.
Lanzada con periodicidad bimestral y alcance latinoamericano a un costo de 30 bolívares o 300 pesetas, la publicación era editada por la empresa Editorial Hoy, C.A. ubicada en la avenida Urdaneta, piso 4 del edificio El Universal, bajo la presidencia de Agustín Lisbona y la dirección de la arquitecto Erminia Zanelli, y se imprimía en Madrid, España. Constituían su equipo de redacción: Maretta Layacono, Carlos A. Barisonzi, Stefany Tambler, Adolfo Maslach y Tomás Marais. La dirección de arte estaba a cargo de Andrea Rinaldi.
La revista fue otra iniciativa de entre las surgidas en aquel entonces que buscaba con un cuidado diseño gráfico, excelentes fotografías y el apoyo de numerosos anunciantes orientar el gusto de quienes la adquirían. Así lo confirma su editorial titulado “El enfoque de Habitar HOY” ubicado en la página 19 de su primer número que comienza con lo siguiente: “Habitar una casa no es solamente dormir, comer entre sus paredes: es preciso identificarse totalmente con ella, adaptándola a nuestras propias necesidades. Primordial objetivo de todo auténtico decorador debe ser el de definir cabal y perfectamente la personalidad y exigencias del cliente, esto es aún más allá de toda escogencia dictada por el buen gusto”.
La primera portada de Habitar HOY la ocupó casi en su totalidad la reproducción de una obra reciente de Alirio Palacios de entre las que fueron expuestas en junio-julio de 1981 en la Galería Siete Siete, cuyo anuncio promocional se encontraba en el interior de la revista, así como un reportaje dedicado al artista realizado por Roberto Guevara y fotos de Walter Ponchia que ocupó las páginas 60 a 65. En el editorial se considera que el reportaje a Rodríguez obedece a “la estatura del artista”, siendo “el más indicado para iniciar un discurso sobre el Arte con la A mayúscula, un Arte, sin embargo, entendido como integración de hábitat humano”.


El resto del sumario de aquel número 1 de Habitar HOY estaba conformado además del editorial y el artículo dedicado a Alirio Palacios ya señalados por: el proyecto de decoración de “Una residencia veneta del ‘500 en Lombardía” del arquitecto Prego (pp. 20-27); el proyecto de diseño interior y decoración de la “Quinta Tania” de la familia Brillembourg a cargo de Taitus 2 con fotografías de Marco Neri (pp. 28-33); “El apartamento de un arquitecto en Caracas” cuyo diseño interior estuvo a cargo del arquitecto Adolfo Maslach (quien durante años fue colaborador de José Miguel Galia), fotografiado por Luigi Gattinara (pp. 34-37); “Habitar HOY conversa en casa de Abelardo Raidi” proyectada por el arquitecto Horacio López B. en Chulavista, Caracas, con fotografías de Marco Neri que acompañan la descripción de la casa por parte de su diseñador (pp. 39-43). Cabe señalar que el reportaje a Raidi coincidió con el 40 aniversario de su conocida columna semanal en el diario El Nacional titulada “La Pantalla de los jueves” cuya celebración también fue reseñada en la revista; “Amaneciendo en el jardín”, sábanas y cubrecamas de Vestor para Patrini (pp. 44-47) y “Lo último en iluminación” (pp. 48-53) ambas con fotos de Walter Ponchia; “Una noche en Da Enzo” con fotos de IAS Service, donde se muestra con detalle el decorado del amplio local del restaurante situado en el Centro Ciudad Comercial Tamanaco proyectado por los arquitectos Adolfo Maslach y Sarah Hatar (pp. 54-55); “Materiales y colores para vestir las paredes” con fotos de Luigi Gattinara (pp. 56-59); “El encantador embrujo de Barlovento”, hermoso reportaje de Jack Dornbusch acompañado de muy buenas fotografías de Walter Pochia (pp. 66-73); “Plantas decorativas” de Mary de Anzola (p. 74); “Hace 100 años…, en Caracas”, interesante reseña dedicada al centenario del Teatro Municipal escrita por el arquitecto Carlos A. Barisonzi (pp. 75 y 80); y “Aviñón: la ciudad de los Papas. Atracción cultural y turística”, texto y fotografía de Alfonso Van Den Brule (pp. 76-79).
Como se habrá notado, el variado y rico contenido de este primer número de la revista lleno “de consejos y sugerencias, que son fruto de una continua búsqueda, de una constante selección (…) por su excepcional valor artístico que trasciende los cánones de lo obvio, más siempre respetando las primarias exigencias del Habitar”, se encontraba acorde con los objetivos trazados por sus editores.
Creemos que también dejó en manos del lector un estupendo ejemplar de colección que como tantas iniciativas de este tipo tuvo una corta duración.
ACA
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Todas. Colección Crono Arquitectura Venezuela

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El desarrollo de la urbanización El Rosal a finales de los años 30 del siglo XX antecedió al de Las Mercedes, y se constituyó en el globo de ensayo que impulsó la decisión de abrirse paso hacia el sureste con la construcción del puente sobre el río Guaire que las comunica por parte de la la empresa VICA (Venezolana de Inversiones Compañía Anónima), urbanizadora y constructora que nace de la asociación entre el ingeniero civil mexicano Gustavo San Román y la familia Eraso, dueños de las haciendas Las Mercedes y Valle Arriba. El Rosal, por otro lado, tenía la ventaja, por encontrarse al norte del río, de contar con fácil acceso desde la Carretera del Este que comunicaba el centro de la ciudad con Petare.

Resultado de la venta de lo que fuera una antigua hacienda de caña de azúcar, al urbanizarse, El Rosal fue concebida como una zona de uso residencial para clase media alta. Colindaba al este con el que se conocía como el “estado Leal”, al norte con la ya mencionada Carretera del Este, al oeste con la quebrada Chacaíto y al sur con el Guaire. Será con la aprobación del Plano Regulador de 1951 cuando se establezca, dada su excelente ubicación, la posibilidad de incluir el uso comercial y de oficinas al norte de la avenida Guaicaipuro, particularmente en las avenidas Tamanaco y Venezuela y sobre la avenida José Martí, continuación de la principal del Country Club y que comunica con Las Mercedes, así como en el frente a la Carretera del Este, que ya estaba a punto de convertirse en la avenida Francisco de Miranda en el tramo de Chacaíto a Petare. Sobre este eje ya se había inaugurado el cine Lido (1946) y se construirán sucesivamente los edificios Easo (1952), Galipán (1952, hoy demolido) y Canaima (1955).

Paulatinamente, tras la aprobación de sucesivas ordenanzas que culminan con la actual de 1973 (reformada parcialmente en 1998), El Rosal se ve afectado por un desarrollo vertiginoso y desordenado que altera su condición original y da pie a la concentración en la zona a partir de la década de los 90 de buena parte del sector financiero, en virtud de haberse convertido prácticamente en el centro geográfico de la ciudad.
Así, a mediados de la década de los 80 la empresa inmobiliaria más antigua, de mayor experiencia y trayectoria del país, fundada en 1940 por Félix Ferrer Palacios (la Agencia Ferrer Palacios), ubicada desde su creación en el centro de Caracas, decide en virtud del crecimiento de su cartera de clientes construir su nueva sede al oeste de El Rosal sobre la avenida Venezuela. El proyecto será realizado por el joven arquitecto José Antonio Sánchez Basalo (egresado de la UCV en 1983), quien contará con la asesoría de la reconocida oficina DGR (Díquez, González y Rivas) con quienes ya había trabajado.

Dentro de la vorágine de edificios corporativos de todos los tipos, envergaduras y envolventes imaginables, construidos en su mayoría en terrenos producto de la integración de parcelas, la Agencia Ferrer Palacios no destaca dentro del paisaje de El Rosal precisamente por su tamaño o por su altura sino por su sobriedad, elegancia, controladas proporciones, cuidadoso diseño, atinada escala, sabia escogencia de los materiales y excelente ejecución, todo lo cual permitió cumplir, dentro de las limitaciones impuestas por un terreno de área si se quiere reducida al cual venía atado el porcentaje de construcción, con el cometido de convertirse en ícono de la empresa que lo encargó y en una voz afinada dentro de un lugar donde cada solista desentona por su lado.
De la nota que acompaña su publicación dentro del catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura (1987) cuando optó por el Premio Metropolitano (jurisdicciones del Distrito Federal y Distrito Sucre), tomamos lo siguiente: “El edificio en sí, es muy sencillo en cuanto a distribución; cuenta con un solo núcleo de circulación que relaciona a todas las plantas… Está conformado por una planta Sótano II, destinada a archivos muertos; una planta Sótano I destinada a estacionamiento; una Planta Baja de acceso a la torre y a las dependencias públicas que se encuentran en este nivel; una Mezzanina que está relacionada directamente con la planta baja y cuatro plantas tipo, de concepto “Espacio Abierto” para la utilización de la parte administrativa de la agencia; (y) una última planta sin techo que sirva como desahogo a la edificación, en este caso se planteó una cancha de paletas por sugerencia del propietario”.
El material preponderante escogido para resolver su envolvente (ladrillo en obra limpia) le permitió al arquitecto Sánchez lograr lo que él llama “el concepto de edificio ‘IMAGEN’”. La diversidad de maneras en que el ladrillo y las tablillas de arcilla son manejados para enriquecer la volumetría y responder a las variables climáticas permiten, además, una mayor relación en el tratamiento de la parte interna y externa de la edificación.

No está de más destacar que cuando en 1992 apareció el encartado Arquitectura HOY en la edición sabatina del diario Economía HOY y a partir del número 3 del 3 de octubre, sus editores deciden “dedicar las páginas centrales … a mostrar obras construidas, no publicitadas, de alta calidad y proyectadas por arquitectos jóvenes que se desempeñen independientemente o adscritos a organismos, consorcios u oficinas reconocidas”, se seleccionó, no por casualidad, el edificio sede de la Agencia Ferrer Palacios para dar inicio a esa manera de mostrar buena arquitectura. “Un buen ejemplo, sin duda, para ilustrar otra vía que no es la del derroche o el enorme volumen construido, con la que se puede mejorar la ciudad desde la intervención individual, y la vez convertir a ésta en un hito”.
Desde la construcción del edificio hasta el día de hoy han transcurrido 36 años en los que José Antonio Sánchez Basalo (ampliamente conocido como “Totón” Sánchez) primero se asoció en 1987 con el también arquitecto y afamado diseñador de modas Ángel Sánchez para crear la firma Sánchez & Sánchez Proyectos y luego, en solitario, ha llegado a convertirse en uno de los más destacados diseñadores de espacios interiores comerciales, empresariales y residenciales de Venezuela.
En entrevista publicada el año 2015 en https://www.tendencia.com/2015/toton-sanchez/, Totón Sánchez expresará con respecto a cómo enfoca su trabajo en el diseño de interiores lo siguiente: “La clave de mi éxito es tratar de entender qué busca el cliente, ya sea en su casa o negocio y a quién se va a proyectar, saber hacia dónde va. Y hacer un trabajo con la mayor calidad posible que pueda hacerse en Venezuela”. Su cuidadoso manejo de todas las variables y detalles que derivan en el impecable resultado final de los encargos que realiza, demuestra que ello ha sido así desde aquel momento en que le correspondió diseñar la Agencia Ferrer Palacios en El Rosal.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. http://agenciaferrerpalacios.com/gallery/
3. Catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar (1987), http://agenciaferrerpalacios.com/gallery/ y Colección Fundación Atquitectura y Ciudad
4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad