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Cuando el arquitecto nacido en Vitoria, Álava, Manuel Mujica Millán (1897-1963) hace pública en 1928 su “Propuesta de urbanización de la Plaza Bolívar de Caracas y proyecto de reforma de la Catedral de Caracas”, de la cual el dibujo que ilustra nuestra postal del día de hoy forma parte, tenía 31 años y escasamente uno de haber llegado a Venezuela (octubre de 1927), contratado por el empresario Eloy Pérez para hacerse cargo del refuerzo de la estructura y cimentación del Hotel Majestic, que presentaba serios problemas.
Del proyecto planteado para “urbanizar” el corazón de la capital venezolana, que imaginamos se presentó acompañado de una interesante información gráfica y de una memoria que seguramente lo sustentaba, sólo conocemos este impactante dibujo. Sin tener certeza de si nuestra suposición es cierta, intentaremos, sin embargo, contextualizar y comentar la iniciativa de Mujica de la mejor forma posible.
Quizás para empezar valga la pena apuntar, siguiendo el excelente texto titulado “Manuel Mujica Millán y el urbanismo novecentista en Cataluña, 1917-1927” de Vicente Casals Costa, publicado en Biblio 3W, Revista bibliográfica de geografía y ciencias sociales de la Universidad de Barcelona en mayo de 2011 (visitable en https://www.ub.edu/geocrit/b3w-925.htm), que Mujica, aunque nace en el País Vasco, se traslada desde muy joven (en 1906) con su familia a Barcelona, donde crecerá y desarrollará todos sus estudios, por lo que su arraigo con Cataluña tuvo un peso si se quiere aún mayor que con su lugar de nacimiento. “En 1913, a los 17 años, comenzó las pruebas para ser admitido en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona, lo que le tuvo ocupado durante los cursos 1913-14, 1914-15 y 1915-16. El 10 de octubre de 1916 obtuvo la certificación académica expedida por la Facultad de Ciencias de la Universidad de Barcelona (de la que entonces dependía la Escuela de Arquitectura), que le permitía comenzar la carrera de arquitectura en la referida Facultad”, acotará Casals Costa. Mujica, finalmente, se tituló el 27 de enero de 1925.

Las dificultades económicas que atravesó su familia impulsaron a Mujica a trabajar desde muy joven como ayudante en oficinas de reconocidos arquitectos catalanes. La indagación hecha por Casals Costa lo lleva a afirmar que colaboró con Eusebio Bona desde 1922, con Francisco de Paula Nebot en 1923, con Cayetano Cabañes Marfá, en 1924 y quizás con Fernando Tarragó. “Bona, Nebot y Tarragó eran, además, profesores de la Escuela de Arquitectura, donde impartían, entre otras, las asignaturas de Historia de la arquitectura, Teoría del arte, Composición de edificios (Bona); Detalles, Modelado en barro (Nebot); Proyectos de detalles, Proyectos de conjuntos 1 (Tarragó), en las que Mujica cosechó sus mejores resultados, buena parte, además, en la modalidad ‘libre’. Es fácil adivinar que su facilidad para el dibujo y su habilidad compositiva fue lo que hizo que estos arquitectos buscaran la colaboración de su alumno”.
Además de los efectos que su temprana incorporación al mercado de trabajo trajo en el desarrollo de sus estudios, también Casals Costa deja constancia de los problemas que tuvo Mujica con “las asignaturas de tipo físico-matemático y su mayor facilidad con las de tipo compositivo y de diseño”, siendo su bajo rendimiento en las primeras otro motivo que influyó en su tardanza en licenciarse. Curioso dato este que contrasta con la razón eminentemente técnica que trajo a Mujica a Venezuela y que apoya aún más el valor de la práctica que logró acumular en el campo profesional en Barcelona: tres años como estudiante y dos ya graduado.
Esa valiosa experiencia profesional acumulada por Mujica en Barcelona, además de sus innegables dotes para el dibujo, el diseño y la composición arquitectónica, se convertirán en un importante bagaje que traerá consigo cuando comience a ejercer en Venezuela, aportando referencias para la aproximación a la iniciativa que lo impulsó a hacer su propuesta para la plaza Bolívar y la Catedral de Caracas.

Brevemente, creemos que vale la pena refrescar la importancia que tuvo la aportación de Mujica en el proyecto de la capilla del Palacio Real de Pedralbes trabajando para Eusebio Bona, cuando este fuera contratado por el conde Güell para proyectar todo el edificio en 1922. Luego, “en 1923 trabajó para Francisco de Paula Nebot en el diseño y construcción del cine Coliseum de Barcelona, una de las obras destacadas de la época… En 1924 lo encontramos como ayudante de Cayetano Cabañes Marfá en relación a algún proyecto de la ciudad de Mataró, ciudad de la que fue arquitecto municipal por aquella época (lo era en 1927) Fernando Tarragó Nogué, también profesor de Mujica”. Sólo añadir que Bona y Nebot fueron dos de los más destacados representantes de novecentismo monumentalista en arquitectura, corriente que tuvo particular influencia en la formación de Mujica. También que su colaboración con Nebot en la realización del Coliseum seguramente tuvo mucho que ver, por las características y demandas estructurales del edificio, en la aceptación de su posterior trabajo para el hotel Majestic caraqueño.
Ya como arquitecto, se registra la participación de Mujica en 1925 (a poco de haberse graduado), en el proyecto completo (memoria y colección de planos) de la ciudad-jardín La Florida en Santa Perpètua de Mogoda, promovida por Escolapio Cáncer Duaso, donde también elaboró los planos de dos casas para la urbanización. Más adelante, en 1927, participa en el frustrado proyecto de urbanización y reforma del barrio de Atarazanas, en Barcelona, el cual “constituía la prosecución de una propuesta de Ildefonso Cerdá”, y donde intervendrán también el arquitecto Luis Girona y el comandante de ingenieros Mario Giménez. Así, “… lo que Giménez, Mujica y Girona llamaban barrio de Atarazanas quedaba comprendida por el espacio delimitado por el paseo Colón, la avenida del Marqués del Duero (actualmente avenida del Paral·lel), Santa Madrona y la Rambla de Santa Mónica”.


Del plan para Atarazanas, interesante propuesta que no detallaremos aquí, y que tenía como perspectiva ser un aporte a la ciudad con motivo de la realización de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, señala Casals Costa lo siguiente: “La influencia del proyecto de Atarazanas está presente, por las informaciones que hemos podido obtener, en otra propuesta, no realizada, de Manuel Mujica, para la remodelación de la plaza Bolívar, de Caracas (1927). También parece que algunos de los esquemas compositivos utilizados en el barrio barcelonés lo fueron más adelante en su tardío proyecto de urbanización El Rosario, en Mérida (1961), lo que mostraría la larga pervivencia de la memoria de su experiencia barcelonesa”.
Mujica participaría a finales de 1926 en el concurso de anteproyectos para la construcción del Palacio del Sol dentro de la exposición de 1929 y, en 1927, en el Proyecto de urbanización de la Rambla y plaza de Santa Ana, Mataró, lo que corrobora el interés y experiencia que había desarrollado en temas de renovación urbana.
“Además del ya referido chalet en Sitges, Mujica intervino en algunos otros proyectos, de los cuales tenemos constancia de tres. El primero de ellos es su participación en el concurso para el edificio de la Compañía Telefónica, en Madrid, en el que obtuvo el segundo premio según la referencia que consta en unas cuartillas escritas a mano conservadas en el archivo de la Cátedra Gaudí, aunque no documentación gráfica localizada. El segundo lo constituye su proyecto para un hotelito en la villa cántabra de Laredo, y el tercero lo constituye el proyecto de casa para Marcos Alonso, en la población de Tiana, en la comarca litoral del Maresme, a medio camino entre Barcelona y Mataró”.

El amplio panorama que hemos presentado, sirve de antecedente a la intensa actividad que Mujica comenzará a realizar en Venezuela gracias a la puerta que le abrió el trabajo en el hotel Majestic. Sólo bastaría señalar para corroborarlo que, en 1928, además de la propuesta para la plaza Bolívar y la Catedral, el arquitecto realizó: una residencia “estilo vasco” en Los Chorros, Caracas, para el Sr. Rotundo Mendoza; el proyecto para el concurso de la Sede del Caracas Country Club, Caracas; dentro del trabajo de reforzamiento de las bases del hotel Majestic, aprovecha el sótano para una tasca, entrada, pasillo, comedor, salón y salida a la terraza los cuales proyecta; la reforma completa de la casa de la Sra. Carolina de Herrera Uslar (proyecto, planos y dirección) y el Oratorio para la Sra. Matilde de Salas.
De más está decir que Mujica llega a Venezuela un año antes de que lo hiciera Carlos Raúl Villanueva, encontrando un país provinciano, gobernado por un dictador que se había instalado en Maracay desentendido de la capital y en el que todo estaba por hacerse, con la particularidad de que ya empezaba a notarse paulatinamente el influjo de la aparición del petróleo. Quizás esta circunstancia lo impulsa a proponer una reforma “modernizadora” de la envergadura que plasmó en el dibujo que hoy presentamos.
El ambicioso proyecto el cual, insistimos, seguramente Mujica documentó ampliamente, ofrece dos aspectos a tomar en cuenta: por un lado, se plantea la “urbanización de la Plaza Bolívar de Caracas” y, por el otro, “la reforma de la Catedral de Caracas”.

De lo que se puede cotejar en la representación, con respecto a la urbanización de la Plaza Bolívar, llama la atención la incorporación de una estación y su andén para un ferrocarril subterráneo por debajo del tramo que va entre la esquina de Principal y La Torre, sobre el cual se mantiene el tránsito vehicular y el paso de la línea de tranvías que para ese momento existía en la capital. Esta operación modifica sustancialmente el frente norte de la plaza (donde se amplía la calzada) y los niveles del espacio público, al tratar de obtener un acceso directo a la estación desde el recinto. Así, la plaza contaría con un nuevo frente de dos niveles ubicado prácticamente en su interior, que albergaría en el nivel superior una glorieta neoclásica en forma de balcón que sustituiría a la actual y permitiría no sólo colocar a la orquesta en ocasiones especiales, sino contemplar la totalidad del espacio público. Por su parte, en el nivel inferior de este nuevo cuerpo se ubicaría una galería como transición entre plaza y estación.
Otro aspecto que se pone en evidencia a través del dibujo es la manera agresiva como la nueva construcción se aproxima a la estatua de Bolívar (ahora colocada sobre un alto pedestal), en lo que parece ser una nueva localización más al norte. Ello habla de una alteración importante del trazado geométrico original de la plaza y de un desplazamiento de su principal foco de atención, aspectos para nada menores si de hablar de la memoria urbana de la ciudad hablamos.

En cuanto a lo que pudo haber sido el proyecto para “la reforma de la Catedral de Caracas”, el dibujo que hoy analizamos muestra al fondo del lado derecho de la imagen, detrás del alto pedestal con la escultura de Bolívar, de manera algo difuminada pero legible, la única pista de lo que pareciera ser su posible materialización. Ella consistiría, como mínimo, en modificar la fachada original del principal templo de la capital, cambiándola por otra de rasgos claramente neobarrocos, mostrándonos Mujica de esta manera un adelanto de lo que posteriormente será la remodelación del Panteón Nacional (1930) y la Capilla de Nuestra Señora del Carmen en Campo Alegre (que proyecta en 1932 y se construye entre 1935 y 1936).
La Catedral, valga decirlo, ya mostraba para aquel entonces signos de un visible deterioro a causa del mal estado en que se encontraba su cubierta, el cual tal vez Mujica quiso atender, y que finalmente originaron la polémica remodelación realizada por Gustavo Wallis Legórburu en 1932. Wallis, al igual que Mujica cuando busca intervenir el espacio urbano, actuará en la Catedral “desde una perspectiva ahistórica, moderna y eficientista; elimina los techos y las cubiertas de pares y nudillos, reemplazándolos por placas de concreto armado con el objeto de instalar bóvedas de yeso”, tal y como expresarán Carmen Araujo y William Niño Araque en el texto central del catálogo de la exposición “Wallis, Domínguez y Guinand. Arquitectos pioneros de una época” (1998).
Como información complementaria, de la página Crono Arquitectura Venezuela (https://www.facebook.com/cronoarquitectura/) hemos sabido que, en 1942, Mujica “con los proyectos ya elaborados, plantea a los gobiernos Ejecutivos, Municipales y Nacionales, la remodelación de la Plaza Bolívar de Caracas y la construcción de un tren subterráneo como forma de contribuir a resolver el problema del transporte colectivo de la capital. La necesidad de resolver esta problemática fue para el arquitecto Mujica Millán un tema recurrente a lo largo de su vida”. En este sentido existe plena coincidencia con las inquietudes de otro arquitecto español, en este caso exiliado, que llegará a Venezuela en 1938: Rafael Bergamín.


La impronta de Mujica, tanto en Caracas como en Mérida (donde falleció), fue objeto entre julio y septiembre de 1991 de una primera, y hasta el momento única, exposición antológica titulada “Manuel Mujica Millán. Arquitecto”, organizada en la Galería de Arte Nacional por la Fundación Museo de Arquitectura y la Fundación Galería de Arte Nacional, con la colaboración de las Facultades de Arquitectura de la Universidad de Los Andes y la Universidad Central de Venezuela. La curaduría fue realizada por los arquitectos Bernardo Moncada, William Niño y Martín Padrón, quien además tuvo a su cargo la edición del catálogo de la muestra. El esfuerzo logrado por los curadores, que los llevó a recopilar una cantidad importante de bosquejos y perspectivas dispersos realizados por el notable arquitecto (entre los que se encontraba el que hoy nos ha ocupado), puso de relieve el rol que a lo largo de toda su trayectoria jugó el dibujo como instrumento creativo indispensable y como aproximación a la comprensión del espacio.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 6 y 7. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
1, 2, 3 y 4. Vicente Casals Costa, “Manuel Mujica Millán y el urbanismo novecentista en Cataluña, 1917-1927”, Biblio 3W, mayo de 2011 (visitable en https://www.ub.edu/geocrit/b3w-925.htm)
5. Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, Caracas a través de su arquitectura, 1969.
8. Catálogo de la exposición Manuel Mujica Millán. Arquitecto. Galería de Arte Nacional, 1991. (Colección Fundación Arquitectura y Ciudad)

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El “Plan de la Ville de Caracas, dans l’Amerique Meridionale (Plan de la Villa de Caracas en la América Meridional) -tomado de Barry Lawrence Ruderman Antique Maps Inc.- que ilustra nuestra postal del día de hoy y cuyo original a color fue elaborado a plumilla y tinta, forma parte del esfuerzo del viajero François Raymond Joseph De Pons (1751-1812), nacido en Soustons, Francia, por realizar un detallado y amplio registro del país. De Pons, a su llegada de Santo Domingo producto de la revolución sucedida en 1801, se desempeñó durante su estadía en Venezuela como corresponsal político y diplomático en Caracas, reuniendo información para el gobierno francés. Ello lo condujo a elaborar el libro conformado por tres tomos que lleva por título: “Voyage a la partie oriental de la Terre-Ferme, dans l’Amérique Méridionale, fait pendant les années 1801, 1802, 1803 et 1804; contenant la description de la capitainerie générale de Caracas, composée des provinces de Venezuela, Maracaibo, Varinas, la Guiane Espagnole, Cumana et de l’ile de la Marguerite”, donde incluyó una carta geográfica así como los planos de la villa capital -Caracas- y los principales puertos. Cabe destacar que la edición príncipe del texto estuvo a cargo de Imprimerie de Fain et Cie., París.


La redacción del libro, que empezó posiblemente en Caracas y fue concluido en Francia a finales de 1805, deriva en una obra “que descubre el territorio, la organización, los recursos, y los habitantes de una región hasta ahora desconocida en Europa” como lo era Venezuela. Es la primera “interpretación cronológicamente hablando que nos presenta íntegramente la vida en Venezuela, en una concepción totalizadora de los actuales límites de la República”, tal y como expresa Pedro Grases en “El viajero Francisco Depons” (1960).
La carta geográfica muestra la Villa de Caracas a principios de 1800, -antes de la aparición de la Gazeta de Caracas (primer periódico de la ciudad publicado en 1808) y de la declaración de la independencia de Venezuela de la Nueva Granada en 1810-, cuando ya había afianzado su emplazamiento con una clara fisonomía urbana, habitada por una población estimada según el viajero francés en 40.000 personas en un país de 700.000 (ver también a Manuel Lucena Salmoral, “La Sociedad de la Provincia de Caracas a Comienzos del Siglo XIX” en Anuario de Estudios Americanos, Vol. XXXVII), el cual percibió como “una región de hombres libres”, según describe Ann Twinman en “Purchasing whiteness, pardos, mulattos and the quest for social mobility in the spanish indies”, texto aparecido en The Venezuelan Cluster (2015).
El plano, a pesar de que no muestra curvas de nivel, parece sugerir una ciudad adaptada a los accidentes de la topografía, y permite apreciar la tendencia a extenderse hacia el sur de manera preferente.
La ilustración de De Pons describe una ciudad que luce pequeña, con una dimensión de 12 x 16 cuadras, con el río Guaire y las quebradas más importantes denominadas por igual (bajo el término “riviere”), y parcelas agrícolas cercanas ellos que se desarrollan en su perímetro urbano. La Villa de Caracas se muestra delimitada al norte por las faldas del Cerro El Ávila, al este por el río Anauco, al sur por el río Guaire, y al oeste, por el cerro donde se ubica la Ermita de El Calvario.
El plano muestra una cuadrícula con calles perfectamente alineadas pero que para la época carecían de numeración, al igual que las casas, datos que hemos cotejado en el libro de Pedro Cunill Grau titulado Geohistoria de la Caracas insurgente 1810-1812 (2012).

La viñeta, que ocupa una importante área del mapa, contiene la explicación de los principales edificios civiles y administrativos: el hospital militar, los hospitales de San Pablo y San Lázaro, la prisión real, las barracas militares, la aduana de la Pastora, la administración real del tabaco y la casa para la audiencia Real, conforman la estructura administrativa de la Villa. La catedral, las iglesias, monasterios, conventos, hospicios, la casa de ejercicios espirituales, el cementerio y oratorios, dan cuenta de la profunda importancia de la religiosidad para la época. La Gran Plaza junto a las plazas de Candelaria, San Pedro, La Trinidad, De León, La Pastora, San Lázaro, Altagracia, San Jacinto, San Felipe de Neri y Santa Rosalía, acusan una estructura de espacios públicos vinculados a cada una de las Parroquias. Fuentes públicas y viviendas de élites acaudaladas también son destacadas. Una rosa de los vientos señalando el norte, así como una escala gráfica, permiten orientar la capital y apreciar su dimensión.
Desde el punto de vista urbano, De Pons también anticipa el futuro: identifica “Proyectos de edificios para las autoridades” frente a la plaza mayor, prolongaciones de la retícula urbana con nuevas calles, así como espacios urbanos singulares.

En el plano está representado el trazado de la “Alameda de La Trinidad”, un proyecto promovido por el Gobernador Manuel González y Torres de Navarra en 1784. Este espacio que se presume emparentado con el Paseo del Prado en Madrid, se extendía desde las proximidades del Puente Carlos III sobre el río Catuche (actualmente esquina Dos Pilitas) hasta la Plaza de la Iglesia de la Santísima Trinidad (actual Panteón Nacional), pasando frente al cuartel San Carlos, transgrediendo la retícula urbana establecida en el centro de la ciudad, y se desarrolla en forma paralela al río Catuche, como bien describe José Enrique Blondet en “A la sombra de la Alameda”, texto publicado en la Revista de Indias, Vol. LXVIII, Nº244, 2008. “La alameda aparece intersectada por dos lunetas de formar semicircular y del mismo tamaño: una muy cerca del inicio y otra frente al Cuartel San Carlos”, en terrenos que habían sido otorgados al devoto Juan Domingo del Sacramento Infante, un pardo libre que dedicó su vida a la construcción de la ermita de la Santísima Trinidad.
Según Blondet, el proyecto supuso cierto grado de complejidad, pues “no solo se trataba de una sucesión de árboles, sino que además había algún tipo de construcción, probablemente en piedra, para definir el trazado del paseo y proteger a los transeúntes”.
La alameda serviría de base para el futuro proyecto no construido del “Paseo de Caracas”, realizado por el ingeniero polaco Alberto Lutowsky (1809-1871).

Destaca en el plano de De Pons el curioso dibujo de la “Maison de Plaisance sortie pour le compte du Roi”, o “La casa de ‘placer’ (o ‘para temperar’) destinada a la corte del Rey”, alejada de la ciudad en el extremo superior derecho del mapa. La construcción representa la “Casa del Real Amparo”, una edificación ubicada al nororiente de la capital (en el sector de Sarría), comenzada a construir en 1776 en tiempos del Gobernador José Solano López al pie del Ávila, al final de un eje arbolado, con hermosos jardines interiores, que originalmente fue pensada como Lazareto, pero que, según el Expediente nº13 “asunto Mc Gill”, que reposaba en el Archivo del Concejo Municipal del Distrito Federal firmado por Manuel Alfredo Vargas, Ramón Valero y Delfín A. Aguilera fechado en 1919, citado por Irma de Sola Ricardo en Contribución al estudio de los planos de Caracas. La ciudad y la provincia. 1567-1967 (1967), luego de abandonada su construcción, en 1792 “el Gobernador Don Pedro Carbonell, la transformó en una suntuosa morada de los Gobernadores Coloniales, rodeada de bellísimos jardines, con un estanque en la roca viva entre el Palacio y el pie de la Serranía …”. Y continúa: “Los Miembos de la Junta Suprema de 1810 y los del Gobierno plural de 1811 se reunieron allí y también concurrieron a sus salones Bolívar, Miranda, Bello y las familias patricias del país. (…) Todos los notables que venían a Venezuela visitaban este delicioso sitio, y así fueron a él Humboldt y Bompland”.
También con relación al tema, para mayor detalle, conviene consultar el libro Los Jardines de la Casa del Real Amparo. Un modelo del siglo XVIII en Caracas de José Enrique Blondet (2009).
El plano, reproducido por el destacado geógrafo y grabador francés J.B Tardieu, fue difundido en las diversas ediciones de que fue objeto el libro. Así, después de su primer tiraje en francés, fue publicado en lengua inglesa por J.G Barnard (Londres, 1806), y luego por Longman, Hurst, Rees, and Orme en 1807 en dos volúmenes bajo el nombre: “Travels in South America, during the years 1801, 1802, 1803, and 1804, containing a description of the captain generalship of Carraccas, and an account of the discovery, conquest, topography, legislature, commerce, finance and natural productions of the country; with a view of the manners and customs of the Spaniards and the native indians”.


En la versión de Barnard figura el plano con una viñeta que difiere del publicado en la edición francesa y al pie del mismo se detalla que fue reproducido de otro publicado el 30 de abril de 1806 por Rich Phillips, New Bridge Street, según Andrés Jacsick en Andrés Bello y la pasión por el orden (2010). Varios mapas de Caracas que se realizaron posteriormente se basaron en la representación de De Pons.
También hemos detectado que existe una edición en inglés de tres tomos de 1806 impresa en New York por I. Riley and Co. que lleva por título “A voyage to the Eastern part of terra firma, or the Spanish Main, in South America, during the years 1801, 1802, 1803, and 1804”, una prueba más del interés que en la época generó el trabajo realizado por el viajero y funcionario francés.
Quizás valga la pena añadir que el libro cuenta con una excelente versión en español publicada en dos volúmenes por el Banco Central de Venezuela en 1960, traducida por Enrique Planchart con Estudio preliminar y notas de Pedro Grases (siendo parte del Estudio preliminar el texto “El viajero Francisco Depons”, ya citado), que se tituló Viaje a la parte oriental de Tierra Firme en la América Meridional. En el completo “Estudio preliminar”, Grases realiza también una detallada historia bibliográfica del libro de De Pons en la que se encuentran registradas al detalle todas las impresiones que se hicieran en fechas cercanas a su primera aparición en París, así como las referencias que se han hecho de él, sumando nueve en total.
Para finalizar, cabe aclarar que, si bien en algunas publicaciones como “El Cojo Ilustrado” el plano aparece reseñado como levantado en 1806, está documentado que De Pons estuvo en Tierra Firme hasta 1804, por lo que se presume que fue elaborado en una fecha anterior y publicado en 1806.

Nota
Sin que hayamos encontrado consenso el respecto, el apellido del autor del libro y el plano que hoy nos ha ocupado lo hemos visto escrito indistintamente como De Pons, de Pons y Depons. Para evitar aclaratorias que pudieran confundir al lector, aquí hemos decidido escribirlo cuando nos ha correspondido hacerlo como De Pons. Cuando hemos citado lo hemos transcrito tal y como aparece en el texto de procedencia de la cita.
Por otro lado, el interés que aún suscita el libro de De Pons ha dado pie en lo que va de siglo a la publicación de una serie de reimpresiones en diferentes idiomas de las cuales nos ha parecido interesante dejar constancia gráfica de algunas de ellas.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Barry Lawrence Ruderman Antique Maps Inc. (https://www.raremaps.com/gallery/detail/51298/plan-de-la-ville-de-caracas-dans-lamerique-meridionale-ca-tardieu)
2. https://bookcollectorshop.com/products/2972 y https://www.abebooks.com/first-edition/Voyage-partie-orientale-Terre-Ferme-Venezuela-l%C2%92Am%C3%A9rique/2240763665/bd
3, 4 y 5. Detalles de Barry Lawrence Ruderman Antique Maps Inc. (https://www.raremaps.com/gallery/detail/51298/plan-de-la-ville-de-caracas-dans-lamerique-meridionale-ca-tardieu)
7. https://www.zvab.com/servlet/BookDetailsPL?bi=13561118600&cm_sp=rec--o_3_ii--bdp&ref_=o_3_ii, https://books.google.co.ve/books/about/Voyage_%C3%A0_la_partie_orientale_de_la_terr.html?id=SBnjl9wfz_kC&redir_esc=y y https://books.google.co.ve/books?id=QaUXAAAAIAAJ.
8. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

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El Concurso Nacional de Arquitectura del Teatro Metropolitano de Barcelona, estado Anzoátegui, es el único de verdadera importancia que se registra durante el año 2003 en Venezuela. Promovido desde la Gobernación del estado que en aquel momento encabezaba David De Lima, con el llamado se buscaba resolver una necesidad acuciante para Barcelona, su capital, para lo cual se seleccionó un amplio terreno cercano a su casco central frente a la Plaza de la Gobernación en el cruce de la avenida Caracas con la calle Monagas.
A la convocatoria pública hecha a comienzos de año, respondieron un total de 19 arquitectos o equipos profesionales, cuyas propuestas fueron evaluadas los días 11 y 12 de abril por el jurado conformado por: Tomás Lugo, Azier Calvo, Edwin Erminy, Eduardo Guzmán, Alejandro Castillo y Kiddio España.
Una vez chequeado el cumplimiento de los requisitos de entrega y las pautas establecidas en la convocatoria, cada miembro del jurado examinó los trabajos de forma individual “tomando como base la valoración de los respectivos aportes que se evidenciaban tanto en lo urbano como en lo arquitectónico, pasando por el interés mostrado por cada concursante en enmarcar sus alcances dentro de los criterios de racionalidad, factibilidad y economía sugeridos por los organizadores del concurso”, tal y como reza en el veredicto emitido por el jurado.
Para finalizar la primera sesión del día 11, y luego de la correspondiente discusión e intercambio de ideas, el jurado preseleccionó cuatro trabajos identificados con números que luego serían sometidos a la evaluación de credenciales pautada para el día siguiente. Llevada a cabo la revisión de credenciales, se procedió a cerrar la evaluación de los trabajos preseleccionados, resultando “seleccionado ganador por unanimidad el identificado con el número 21, representado por el equipo Nómadas Taller de Arquitectura y Diseño C.A. dirigido por los arquitectos José Farid Chacón, Francisco Mustieles, Lourdes Peñaranda y Claudia Urdaneta”.
Además, el jurado decidió, también por unanimidad, “otorgar Mención Honorífica en estricto orden a los siguientes trabajos:

Gracias a la memoria descriptiva que nos facilitara Francisco Mustieles, miembro del equipo ganador, encontramos que la propuesta del teatro fue visualizada como “una plaza entre bastidores”. De tal forma, buscado minimizar al máximo la frecuente imagen de hermetismo que la tipología teatral presenta, poco amigable y muchas veces alejada de todo compromiso urbano, “la propuesta trata de desvelar lo sagrado de las representaciones teatrales, ofreciendo la opción de abrir el auditorio mediante planos transparentes, y seccionando ‘la fábrica’ (el lugar de producción del espectáculo) para mostrársela a la ciudad”.
Ese afán por mostrar las actividades de preparación y producción de un evento, permitirá hacerlo partícipe de la cotidianidad del espacio urbano, “y permitir el ingreso de éste en el edificio: la ciudad, el público y el teatro se abrazan para crear juntos la mejor función y el mejor afiche”, afirmarán los proyectistas.

Buscando aprovechar al máximo la escénica ubicación que posee el terreno, la propuesta se basa en desarrollar vistas abiertas mediante un envoltorio transparente que permite al visitante “disfrutar del parque y sus alrededores, al mismo tiempo que él se convierte en centro de atención para el público en la calle”. La condición de transparencia impregnará también el muro posterior del auditorio lo cual permitirá integrarlo visualmente al vestíbulo.
“Sin embargo, para ciertos tipos de representación (ópera, cine, teatro), estas vistas abiertas pueden ser limitadas o hasta cerradas”, contemplándose que el teatro en su conjunto (auditorio, fábrica y vestíbulo) permanezca visualmente desvelado a la ciudad para ciertas representaciones.
En cuanto a su ubicación sobre el parque que limita al sur la Plaza de la Gobernación, se buscó que la separación planteada de los componentes de «la fábrica» produjera el menor impacto sobre la vegetación existente.
Por otro lado, “el ordenamiento del conjunto en escuadra reafirma los ejes de composición fundacional de la ciudad, establecidos en las Leyes de Indias. A su vez, los dos brazos en ángulo recto de esta escuadra, intersectados y desarrollados a partir de la esquina en la que se cruzan la avenida Caracas y la calle Monagas, no pretenden constituirse en barreras, ya que éstas no existían en el sitio; cada brazo busca entablar un nuevo diálogo:
Con estos recursos el nuevo edificio no anula las percepciones previas existentes en la Plaza de la Gobernación, proponiendo a su vez una nueva conciliación de los bordes sur y oeste de la misma”.

La amplia información gráfica ofrecida también por Mustieles, permite apreciar con claridad la manera como se resolvieron todos los aspectos recogidos en la memoria descriptiva. De ella hemos seleccionado por razones de espacio lo que hemos considerado puede reflejar de mejor manera la relación entre el concepto y la propuesta. El Teatro Metropolitano de Barcelona proyectado por Nómadas Taller de Arquitectura y Diseño C.A. (NMD), equipo que ha cosechado desde 1999 una exitosa trayectoria con sede principal en Maracaibo (ver https://www.nmdnomadas.com/), lamentablemente, pasó a engrosar la larga lista de propuestas ganadoras de concurso que en nuestro país no han culminado con su realización, perdiéndose una vez más la oportunidad de que una importante ciudad cuente con un edificio de excepción.
ACA
Procedencia de las imágenes
Todas. Cortesía de Francisco Mustieles y https://www.nmdnomadas.com/work