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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 359

La arquitectura venezolana a partir de 1941, ya en pleno camino hacia la modernización, verá cómo dos tipologías edilicias se encontrarán directamente influidas por los aires que se respiraban en torno a la consolidación de una caracterización nacional a través de la puesta al día de lo colonial: los edificios educacionales y la vivienda obrera.

Los liceos y escuelas que se distribuyen a todo lo largo y ancho del país, construidos bajo la presidencia de Isaías Medina Angarita, producto de la aprobación la nueva Ley de Educación de 1940, constituyen una excelente muestra de las diversas influencias que ya se habían instalado dentro de nuestra arquitectura. Cipriano Domínguez y Luis Malaussena, autores de muchos de ellos, reflejan con toda claridad los dos principales enfoques imperantes para la época ambos dentro de posturas claramente eclécticas. El primero establece una mayor relación con el lenguaje moderno. El segundo se inclina por manifestar una actitud propia de la arquitectura académica del siglo XIX que se equipara a la idea de progreso social propia de la modernidad. Así, en Malaussena, «la composición elemental, el concepto de tipo y la idea de carácter por lo general asociada a la idea de eclecticismo», manejándose a través de códigos propios del neocolonial, se constituyen en el sello de fábrica de los proyectos para “grupos escolares” que en número mayor de diez (del total de 26) tuvo la oportunidad de realizar entre 1942 y 1946 como señala Silvia Hernández de Lasala en Malaussena. Arquitectura académica en la Venezuela moderna, Caracas (1990). Todos, privilegiadamente localizados en los más distintos parajes (céntricos predios de las capitales de estado y de algunas poblaciones importantes del interior del país), siempre ofrecerán un aspecto similar dominado por la racionalidad y la sobriedad. Fue así como la educación (entendida como nivel de instrucción y como infraestructura) empezó a ubicarse en el centro de las ciudades venezolanas ocupando el puesto que siempre ha merecido. En los edificios no sólo se enseñaba sino que ellos mismos servían de lección.

Dentro de este marco conceptual y temporal debe ubicarse uno de los tres grupos escolares que se realizaron en Caracas, representado por el dibujo isométrico que engalana nuestra postal del día de hoy: el Grupo Escolar y Escuela Normal Miguel Antonio Caro, proyectados en 1943.

1. Inauguración del Grupo Escolar y Escuela Normal Miguel Antonio Caro en 1945. Foto publicada en la revista Billiken.

Creada mediante decreto publicado el 28 de octubre de 1912 emanado del Ejecutivo Federal, la primera Escuela Normal para hombres que funcionaría en el país lo hace en la ciudad de Caracas, siendo su primera sede una vieja casa de Palma a Municipal, Nº 22.

Será en febrero de 1913 a través de decreto firmado por el ministro de Educación del régimen de Juan Vicente Gómez, Dr. Guevara Rojas, que se constituyen los jurados para la provisión de Cátedras por concurso para la Normal de hombres, de acuerdo a la información obtenida en https://proyectost.wordpress.com/2011/07/06/resena-historica-del-liceo-miguel-antonio-caro/.

De tal manera, se encontrará encabezando la lista del grupo fundamental de profesores, para la asignatura de Psicología Pedagógica, el bachiller Rómulo Gallegos quien fue por lo tanto profesor fundador de la escuela y regentó la cátedra por más de ocho años. También estuvo como profesor el poeta Fernando Paz Castillo en la asignatura de Música y Cantos Escolares. “Otros profesores distinguidos fueron Henry Pittier, Vicente Emilio Sojo, el teniente coronel Isaías Medina Angarita, Luis Beltrán Prieto Figueroa y otras figuras representativas de la vida nacional”.

De su primera sede la escuela pasará a ocupar Villa Zoila en El Paraíso donde estuvo hasta julio de 1931. “En diciembre de 1935 pasó a nueva residencia en la esquina de Cuartel Viejo, en la parroquia de Altagracia. En 1937 se mudó para la esquina El Cuño. En 1938 vuelve a mudarse a una casa en Glorieta a Pilita y de esta dirección va a la nueva sede del Instituto Pedagógico en 1939. En 1941 ocupó la casa Pérez Soto, de Perico a San Lázaro. De esta dirección pasó en 1945, a una nueva sede en la Avenida Sucre, esquina con la Calle Real de Los Frailes, Catia, Parroquia Sucre, con la denominación de Escuela Normal de Maestros ‘Miguel Antonio Caro’”, inaugurada el 15 de enero de aquel año. Se designa como director del plantel al profesor Víctor Manuel Orozco y como subdirector al profesor Alberto Armitano.

Ese nuevo y definitivo asiento, uno de los edificios mejor logrados dentro de la saga ya mencionada, estaba conformado por varios elementos: la sede del grupo escolar y la escuela normal (proyectados en 1943), que desarrollada en una planta es la edificación de mayor magnitud y jerarquía; el internado de la escuela normal (1945, de dos plantas); y las viviendas para profesores (1946, también de dos plantas).

2. Versión de la planta de conjunto del Grupo Escolar y Escuela Normal Miguel Antonio Caro (parte inferior), del internado (parte superior) y de las viviendas de los profesores de la Escuela Normal (arriba a la derecha).
3. Grupo Escolar y Escuela Normal Miguel Antonio Caro (c.1955).
4. Grupo Escolar y Escuela Normal Miguel Antonio Caro. Acceso principal (izquierda) y auditorio (derecha).

Al respecto, Silvia Hernández de Lasala precisará: “No se sabe con exactitud si llegó a existir un proyecto que integrara las tres edificaciones principales del complejo tal y como aparece en el plano de conjunto en el cual se reúnen las tres edificaciones construidas. Sin embargo, si se analizan las fechas en las cuales se elaboraron los diferentes proyectos…se puede llegar a pensar que se trató de proyectos independientes».

Sobre el grupo escolar y la escuela normal cabe resaltar junto a Hernández de Lasala que, respondiendo a un esquema compositivo de corte académico y caracterizado por su estilo neocolonial, “el edificio consta de dos conjuntos de pabellones de aulas dispuestos en extremos opuestos del terreno. Estos están vinculados a un cuerpo central que contiene el auditorio por medio de los espacios destinados a albergar las áreas administrativas y demás servicios complementarios requeridos por ellas. (…) El conjunto situado al Este contiene cuatro pabellones iguales de cinco aulas cada uno y está destinado a la escuela primaria para varones y la escuela normal. El conjunto situado al Oeste consta de tres pabellones de dimensiones diferentes destinados a la escuela primaria para hembras”.

5. Fachada sur del edificio del internado de la Escuela Normal Miguel Antonio Caro (c.1950).
6. Edificio del internado de la Escuela Normal Miguel Antonio Caro. Izquierda: vestíbulo. Derecha: vista de los corredores.

Con relación a los otros dos elementos del conjunto, Hernández de Lasala acotará: “A diferencia de la sede de las escuelas, en el edificio diseñado para el internado y en el pequeño edificio destinado a las viviendas de profesores, el estilo utilizado es definitivamente moderno y en la sintaxis propuesta ha desaparecido toda condición de axialidad o de sumatoria de elementos”. Por otro lado, como bien apunta Iván González Viso en la nota elaborada para Caracas del Valle al mar. Guía de Arquitectura y Paisaje (2015), “en el cuerpo destinado al internado, compuesto por pabellones y patios, Malaussena logra una unidad formal mediante volúmenes articulados que muestran elementos de control climático. El uso de recursos formales como el balcón y el porche contribuyen a un juego de claroscuros en fachada que potencian y animan la austera arquitectura libre de ornamentos. Los cuerpos destinados a viviendas de los profesores se organizan alrededor de un vacío central de doble altura con cubierta de vidrio, a diferencia de los dormitorios, donde la fachada exhibe pequeñas perforaciones cuadradas en sus muros, que producen al interior una iluminación íntima”.

7. Vista aérea del conjunto del Grupo Escolar y Escuela Normal Miguel Antonio Caro en la actualidad, incorporado al Parque del Oeste «Alí Primera».

Para el año de 1947, el internado desocupa las instalaciones y la escuela anexa ocupó el lugar, realizando sus funciones de manera conjunta junto a la normal. En 1982 dejó de ser una Escuela Normal para convertirse en Liceo, actualmente, inmersa dentro del Parque del Oeste “Alí Primera”, Catia, es Sede Rectoral de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) y del Liceo Miguel Antonio Caro.

En la Gaceta Oficial número 32.039 del 4 de Agosto de 1980, se publicó la Resolución por la cual, la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, declara la Escuela Normal “Miguel Antonio Caro”, Monumento Histórico Nacional.

8. Miguel Antonio Caro (1843-1909)

Nota

(Tomado de Wikipedia)

“Miguel Antonio Caro Tobar nació el 10 de noviembre de 1843, en Bogotá, República de Nueva Granada, en un hogar acomodado de la ciudad.

Hijo del notable escritor José Eusebio Caro, debido a las circunstancias políticas del país durante su infancia no siguió estudios regulares en establecimientos de educación ni recibió títulos académicos, aunque, posteriormente, por su trayectoria le fue reconocido un doctorado »honoris causa» en Jurisprudencia por Universidades de México y Chile.

Dirigió la Academia Colombiana de la Lengua, participó en la redacción de la Constitución de 1886 y ejerció como diputado, presidente del Consejo de Estado, Vicepresidente de la República (1892) y Presidente de la República (1894). Tras abandonar la política, se dedicó a la literatura: es autor de una Gramática de la lengua latina (en colaboración con Rufino José Cuervo, 1867), ensayos (Tratado sobre el participio, 1870) y traducciones de obras clásicas.
Caro falleció en Bogotá, el 5 de agosto de 1909, a los 65 años. Sus restos reposan actualmente en el Cementerio Central de la capital”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2, 5 y 6. Silvia Hernández de Lasala. Malaussena. Arquitectura académica en la Venezuela moderna, 1990.

  1. http://mariafsigillo.blogspot.com/2013/10/la-caracas-de-1945.html

3. http://guiaccs.com/obras/escuela-miguel-antonio-caro/

4. http://guiaccs.com/obras/escuela-miguel-antonio-caro/ y Silvia Hernández de Lasala. Malaussena. Arquitectura académica en la Venezuela moderna, 1990.

7. http://guiaccs.com/obras/parque-del-oeste-ali-primera/

8. https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Antonio_Caro

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 358

En 1986, por iniciativa de Oscar Tenreiro, se organiza la muestra “Ejercicios gráficos sobre la arquitectura venezolana. Serigrafías y dibujos de arquitectos venezolanos basados en proyectos y edificios recientes”, que buscaba difundir la arquitectura venezolana de jóvenes promesas en el exterior, acompañada de la de algunas figuras reconocidas. La exposición se realizó con el apoyo del Consulado de Venezuela en Nueva York, gracias al auspicio del Ministerio de Relaciones Exteriores y la colaboración de Alirio Palacios, Lorena Leoni de García y Teresa Aponte.

Tal y como reza en el texto del catálogo, la exposición partió de la premisa de mostrar las dos caras de la moneda entre las que se debatía en aquel momento la arquitectura venezolana: la posibilidad real de ser construida o la de quedarse solo como un proyecto en papel.

Es a partir de esta dualidad, que la muestra se planteó como una estrategia de difusión y mercadeo que intentó sacar ventaja de la representación del proyecto, haciendo presente la arquitectura a partir del dibujo y utilizándolo como medio para intentar transmitir valores plásticos, estéticos y culturales. La idea era poner en evidencia que la representación en papel se había vuelto una forma para evaluar el canon estético de una arquitectura que no está necesariamente pensada para quedar sólo en el papel.

Al respecto, Tenreiro declara en la introducción del catálogo, que la muestra no buscaba convertirse en un alegato latinoamericano que fuera benevolente con la condición estructural de desencanto y desinterés que sufría y aun sufre la arquitectura en Venezuela desde hace décadas, donde las «afiebradas» expectativas por construir suelen ser objeto de constantes derrotas, situación que treinta y siete años después aún no ha cambiado.

1. Dos de las serigrafías que formaron parte de la muestra. Izquierda: “Planisferio” del techo y las fachadas del Museo de los niños de Caracas (1972-1982) de Domingo Álvarez. Derecha: Dibujo a color para un complejo de oficinas (1978-1982) de Jesús Tenreiro.

Así, la muestra se concibió como un intento de ver las ventajas que proporciona el papel como fuente de expresión y reflexión, útil para mostrar valiosos proyectos de arquitectura realizados en su gran mayoría por jóvenes profesionales, donde se buscaba sintetizar cada obra considerando su valor plástico bajo un lenguaje o técnica de representación común a todos. La muestra, además, aspiraba a dialogar con el medio norteamericano, abriendo otras formas de mirarnos intentando dejar de lado los viejos prejuicios hacia Latinoamérica.

Por otra parte, Francisco Sesto en el otro texto introductorio del catálogo señala que los dibujos eran también un modo de “divertimento”, ensayos gráficos exploratorios, donde estaba presente una prefiguración de las intenciones del arquitecto. Un arquitecto que ha sido seducido por la imagen que produce y a la vez, utiliza esa imagen para seducir. Una suerte de enamoramiento con lo gráfico, a partir de la geometría, la sombra, la textura, el color y el papel, características que suelen estar muy presentes en los bocetos de arquitectura.

En cierta medida muchas de estas serigrafías y dibujos tenían una condición abstracta y estética que las convertía en logradas obras gráficas, estrechamente vinculadas al oficio y la arquitectura que escondían detrás. Hoy, vistos a la distancia, podemos asegurar que muchos de ellos, por su calidad y belleza, se transformaron en ilustraciones con vida propia, objetos independientes que resultaron ser un puente entre el arte y la arquitectura.

2. Izquierda: Portada del libro GAN. Proyecto Nueva Sede Galería de Arte Nacional Caracas. Derecha: Serigrafía «Nueva sede de la GAN/Caracas» de Oscar Tenreiro, Francisco Sesto y Rosángela Yajure que formó parte de la exposición.
3. Dos momentos de la apertura de la exposición en Nueva York. Izquierda: Domingo Álvarez, August Kommendant y Oscar Tenreiro. Derecha: Oscar Tenreiro bautizando el libro GAN. Proyecto Nueva Sede Galería de Arte Nacional Caracas.

El dibujo usado como imagen del catálogo y que, a su vez, abrió la muestra, era una serigrafía realizada por Oscar Tenreiro, Francisco Sesto y Rosángela Yajure del proyecto de Tenreiro y Sesto para la Nueva Sede de la Galería de Arte Nacional (terminado en 1983) a construirse en el Parque Cultural de Caracas en Caño Amarillo. Además, la exposición sirvió para presentar el libro GAN. Proyecto Nueva Sede Galería de Arte Nacional Caracas, patrocinado por la Fundación Pampero, con textos de Bélgica Rodríguez (Directora de la Galería de Arte Nacional para ese momento), el ingeniero estonio August Kommendant, el arquitecto colombiano Alberto Saldarriaga, el crítico norteamericano Kenneth Frampton, el crítico venezolano William Niño Araque, y los autores, los arquitectos Oscar Tenreiro y Francisco Sesto.

Ello evidenciaba que la exposición aspiraba a ser un intento por promover la construcción de una obra de profunda trascendencia para la cultura nacional. Así, tanto la muestra colectiva como la publicación de un proyecto importante para la ciudad, se transformaron en un primer intento por impulsar su materialización. Por otro lado, exposición y libro perseguían presentar al público norteamericano el valor de la arquitectura nacional e impulsar la urgente necesidad de un nuevo museo para Venezuela, y, como ya se mencionó, abriendo la oportunidad de mostrarse a un grupo de arquitectos emergentes.

La muestra gráfica, que sedujo a partir de la imagen, constaba de catorce proyectos de escalas variables desarrollados en distintas partes de la geografía nacional. En ella participaron: Domingo Álvarez, quien realizó una serigrafía denominada “Planisferio” del techo y las fachadas del Museo de los niños de Caracas (1972-1982); Eva Arredondo, con un dibujo para una Plaza del Metro (1983); Manuel Delgado, con un proyecto para un hotel en Barquisimeto (1982); Gorka Dorronsoro, con un detalle de fachada para la Escuela de Metalurgia de la UCV (1978-1986); Guillermo Frontado y Enrique Larrañaga, con la fachada de una casa en La Lagunita (1985); Helene de Garay, con una planta-sección para un condominio multifamiliar (sf); Antonio Ochoa, con el dibujo de una plaza para la Ciudad Universitaria (1985); Massimo Ruggiero y Víctor Artís, con la planta de la Capilla de la Universidad Metropolitana (1978-1985); Carlos Pou y Alejandro Pou, con un proyecto que recomponía una topografía para una escalera de servicio (1985); Ranier Sarache e Igor Finamore, con una sección para una iglesia en San Antonio de los Altos (1985); Francisco Sesto, con una interpretación abstracta para el edificio Kismet en Anaco (1978); Jesús Tenreiro, con un dibujo a color para un complejo de oficinas (1978-1982); Oscar Tenreiro, con el dibujo para una casa unifamiliar en La Lagunita (1985); y Rosángela Yajure con un dibujo para un kindergarten en San Agustín (1985).

4. Dos de las serigrafías que formaron parte de la muestra. Izquierda: Planta-sección para un condominio multifamiliar (sf) de Helene de Garay. Derecha: Sección para una iglesia en San Antonio de los Altos (1985) de Ranier Sarache e Igor Finamore.

Todas las interpretaciones gráficas contenidas en el catálogo de la muestra se complementaban con fotos de cada uno de los autores, dibujos a lápiz, croquis, imágenes de maquetas, fotos de la obra y dibujos arquitectónicos del proyecto al que pertenecían.

La iniciativa, que se llevó a cabo entre el 10 de abril y el 17 de mayo de 1986 en la “Galería Venezuela” adyacente al Consulado General de Venezuela ubicado en 7 east 51 st., Nueva York, abogaba por que se materializara la imperiosa necesidad de construir en Venezuela, entregando la responsabilidad a lo grafico de ser protagonista de la arquitectura que se desea, para así despertar esperanzas y oportunidades. De tal manera, la plataforma del Consulado logró servir de vitrina ante el mundo de una parte de la arquitectura venezolana apelando a la seducción de la imagen y a la sensibilidad estética, así como a la capacidad del dibujo arquitectónico de transformarse en una obra de arte.

Lamentablemente, el importante proyecto de la Nueva Galería de Arte Nacional nunca se construyó, quedando como testimonio el magnífico libro diseñado por Marta Sanabria y Catherine Goalard e impreso por Editorial Arte.

Por el contrario, otros proyectos que formaron parte de la muestra, como la Capilla de la Universidad Metropolitana de Ruggiero y Artís; el edificio Oriental Kismet de Francisco Sesto; la casa en La Lagunita de Oscar Tenreiro; el edificio de Ingeniería Metalúrgica de Gorka Dorronsoro o el Museo de los Niños de Domingo Álvarez ya habían sido construidos, tal y como reza en el catálogo.

5. Dos de las serigrafías que formaron parte de la muestra. Izquierda: Fachada de una casa en La Lagunita (1985) de Guillermo Frontado y Enrique Larrañaga. Derecha: Dibujo para un kindergarten en San Agustín (1985) de Rosángela Yajure.

Esta iniciativa que hoy hemos comentado evidencia la constante lucha del arquitecto por ver materializada su obra contra viento y marea en un país como Venezuela, donde la profesión sigue sin ser comprendida, donde construir ha derivado en destruir, y donde la importancia de la obra pública y su transcendencia en la ciudad siguen sin ser objeto de una justa valoración social, cultural y política.

“Graphics on Venezuelan Architecture, 1986. Silkscreens and drawings by Venezuelan architects based on recents projects and buildings” fue una muestra cargada de intenciones y deseos que ese mismo año se presentó en “The Octagon”, la sala de exhibición sede de la American Institute of Architecs (AIA) en Washington.

La exhibición en cierto sentido puede verse a la vez como la búsqueda de una oportunidad y como un reclamo, sobre una de las grandes tragedias que aún aqueja a la arquitectura venezolana: los proyectos no construidos. ¿Será posible calcular cuánto dinero se ha despilfarrado en los últimos 20 años en trabajos profesionales que no han alcanzado su culminación?

Treinta y siete años después de que se organizó esta exposición, la mayor parte de los arquitectos seguimos luchando por darnos a entender – la mayor parte de las veces sin éxito – y así tratar de convertir nuestros proyectos en obras, en un país que Jesús Tenreiro definió magistralmente como “pre-arquitectónico”.

IGV

Procedencia de las imágenes

Postal, 1, 4 y 5. Catálogo de la exposición Graphics on Venezuelan Architecture 1986, Nueva York

2. Colección Crono Arquitectura Venezuela y Catálogo de la exposición Graphics on Venezuelan Architecture 1986, Nueva York

3. Cortesía de Oscar Tenreiro.

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 357

El Mercado Municipal de Cumaná fue inaugurado el 19 de marzo de 1945 por el entonces presidente de la República Isaías Medina Angarita. Ubicado en la parroquia de Altagracia, muy próximo al río Manzanares, entre las calles Zea, Herrera y Carabobo, en la capital del estado Sucre, a la edificación se ingresaba por la calle Zea (paralela al río), donde se encontraba su puerta principal y frente a ésta se hallaba un estacionamiento público. También poseía una entrada lateral desde la calle Herrera. Por su cercanía al Manzanares muchas personas llegaban para hacer sus compras en botes desde diferentes pueblos de la península e incluso de zonas cercanas.

1. Fachada principal del «viejo» Mercado Municipal de Cumaná (c.1980).
2. Zona de carga y acceso al «viejo» Mercado Municipal de Cumaná (c.1980).

Gracias a la información publicada en la página de facebook “Memorias de Cumaná” (https://www.facebook.com/Memoriadecumana/posts/) hemos sabido que la variedad de productos ofrecidos por el Mercado Municipal de Cumaná lo convertía en un punto de obligatoria visita para las compras familiares, destacándose el área de pescados frescos, la cual quedaba diferenciada en el edificio, por estar localizada en una mezzanina o segundo piso. Complementando la oferta, el mercado tenía un restaurante, ventas de ropa, discos y cassettes de música, una librería y pequeños espacios donde se podía tomar chicha y comer arepas de maíz, o conseguir dulces criollos (piñonates, encaramados, turrón de coco), chicharrones, quesos, ponsigué y casabe. También, que el mercado disponía de un sistema de audio interno por medio del cual se anunciaban los diferentes productos ofrecidos y se ambientaba el sitio con música.

Pues bien, después de cuarenta años funcionando el “viejo” mercado cerró sus puertas en 1986 en medio de un alarmante estado de deterioro.

3. El «viejo» Mercado Municipal de Cumaná visto desde el río Manzanares.
4. Alrededores del «viejo» Mercado Municipal de Cumaná (c.1980).

Es así como en busca de rescatar un lugar y una edificación que formaban parte de la memoria de la ciudad, en el año 2001 es convocado por la Alcaldía del Municipio Sucre de Cumaná y la Oficina Técnica de Casco Histórico (OTECH) el “Concurso Nacional de Ideas para la Rehabilitación del Mercado Viejo de Cumaná y Áreas Adyacentes” para el cual los organizadores estructuraron un calificado jurado integrado por los arquitectos Jorge Rigamonti, Joel Sanz, Carlos Pou, Héctor Torres, Cristina de Santana, Milena Villegas y José Tata.

Las bases del concurso solicitaban que se hicieran propuestas de rehabilitación del Mercado Viejo especificando que “su valor cultural-arquitectónico justificaba ampliamente su preservación, rescate, adecuación y puesta en valor, ya que es una obra representativa no sólo de la vida social y cultural cumanesa, sino también de la arquitectura moderna del siglo XX. Este edificio abarca una superficie de aprox. 4.300m2, con un área de construcción en planta de 2.100m2 dentro de una manzana de aprox. 7.300m2”.

La zona a intervenir (alrededores del edificio o áreas adyacentes) se ubicaba en la Ribera Oeste del Río Manzanares, entre la calle Herrera, la avenida. el Islote y la avenida Petión, cubriendo una superficie aproximada de 42,3 hectáreas y quedando al libre albedrío de los participantes realizar propuestas de zonificación para dicho espacio.

5. Famiglietti & Asociados. Corte fugado del proyecto ganador del Concurso Nacional de Ideas para la Rehabilitación del Mercado Viejo de Cumaná y Áreas Adyacentes.
6. Famiglietti & Asociados. Dos axonometrías del proyecto ganador del Concurso Nacional de Ideas para la Rehabilitación del Mercado Viejo de Cumaná y Áreas Adyacentes.

Tras una nutrida participación, una vez hecha la evaluación y elaborado el veredicto por parte del jurado se anunció como ganadora la propuesta presentada bajo el seudónimo de “Proyecto Paraguas” por la firma de arquitectura Famiglietti & Asociados, equipo encabezado por Alessandro Famiglietti Siu quien contó con la colaboración de Ángela Rodríguez, José Chumpitaz, Sergio Colombo, Camilo Lander, Marjorie Salicetti, Adriana Prieto.

El segundo premio fue para el trabajo de Doménico Silvestro y Efrén Santana y el tercero para el de Andrés Makowski y Lea Dojc. Se otorgó mención de honor al de Simón Sosa González y Daniel Alejandro Guzmán Requesens.

Ajustándose a las bases, los ganadores presentaron dos láminas. La primera contenía: Plano de Ubicación / Propuesta Urbana (Planta y Axonometría) / Esquemas funcionales (actividades diurnas y nocturnas) / Planta Acceso y Planta Alta esc. 1:250 / Cortes esc. 1:100 / Axonometría despiezada / Perspectivas externas e internas / Vistas aéreas externas e internas / Corte Fugado / Fotos de la maqueta. La segunda: Propuesta de adecuación de programa para el centro polifuncional en el mercado viejo / Plano Urbano con los usos propuestos / Esquemas funcionales / Planta Acceso y Planta Mezzanina esc. 1:250. Además, fue elaborada una maqueta del edificio cuya foto ilustra nuestra postal del día de hoy.

7. Famiglietti & Asociados. Dos renders que semejan la iluminación nocturna del proyecto ganador del Concurso Nacional de Ideas para la Rehabilitación del Mercado Viejo de Cumaná y Áreas Adyacentes.

A objeto de conocer las premisas que guiaron el accionar de los proyectistas, hemos recurrido a la memoria descriptiva entregada donde se expone lo siguiente: “Esta propuesta asume la mezcla de usos como elemento que le otorga al proyecto un carácter polifuncional. La reactivación de las actividades culturales y comerciales, la valoración de las edificaciones patrimoniales y su integración con el eje fluvial de la ciudad, son los aspectos fundamentales de esta propuesta. Se plantea la reactivación de la ribera Oeste del río Manzanares con la puesta en valor del Viejo Mercado y del Museo Ayacucho, que constituyen el enclave arquitectónico que articula el paseo peatonal propuesto al borde del río, con el centro histórico y el sector comercial, sirviendo el nuevo mercado, ahora suerte de ‘centro polifuncional’, como portal de entrada. La adecuación del Viejo Mercado a un extenso y variado programa de usos, ha sido enfocada desde la mínima intervención sobre la edificación original a una ampliación de nueva planta, cuya imagen no altera la lectura de los valores formales del edificio y busca enaltecer los valores espaciales, con un claro esquema de funcionamiento: el edificio original se destina a los usos cultural, recreativo e institucional y los volúmenes de nueva planta, que abren el patio a la ciudad, se destinan al uso comercial. Así, el edificio vive de la actividad comercial e institucional de día y de la actividad cultural y recreativa en las noches”.

8. Dos fotos de la construcción del edificio (c.2005).
9. Vista exterior de la fachada sur con un buen estado de avance de la obra (c.2010).
10. Toma aérea desde el oeste del mercado (en el centro) y sus alrededores en la actualidad.

A modo de complemento, valga decir que la idea de una gran plaza cubierta por una serie de paraguas propuesta para la zona donde funcionaría el mercado alcanza, pese a la condición fragmentaria de cada pieza, un comportamiento unitario, constituyéndose en una excelente reinterpretación del referente tomado de la Ciudad Universitaria de Caracas y en planteamiento adecuado a las condiciones climáticas del lugar.

Para el desarrollo del proyecto ganador con miras a su construcción se incorporarían al equipo de trabajo lo arquitectos Álvaro Rodríguez y Carlos Julio Sánchez así como el ingeniero estructural Luis Alejandro Solís.

A diferencia de otros concursos realizados en el país, para el Mercado de Cumaná se obtuvieron los recursos que permitieron iniciar la obra cosa que ocurrió en 2003. A 20 años de aquel auspicioso comienzo, hoy en día, aunque se dan actividades comerciales dentro de la edificación, aún no ha sido concluida del todo por las autoridades correspondientes, mostrando signos de degradación por falta de mantenimiento.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 5, 6, 7 y 8. https://www.instagram.com/faarq/

1, 3 y 9. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

2 y 4. https://www.facebook.com/Memoriadecumana/posts/2501827306732546/

10. Captura de Google Earth