Archivo de la etiqueta: Postales

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 362

“Las Italias de Caracas” fue el nombre dado a la exposición nº61 montada en la Sala Trasnocho Arte Contacto TAC, ubicada en el Trasnocho Cultural del Centro Comercial Paseo Las Mercedes entre el 5 de julio y el 29 de julio de 2012.

La inauguración se realizó el 4 de julio, día del arquitecto en Venezuela, y contó con la presencia de una nutrida concurrencia que logró apreciar una impecable puesta en escena que tuvo a Hannia Gómez como curadora y redactora de los textos (con Valeria Ragonne como asistente), y a Frank Alcock como responsable de la museografía. La producción estuvo a cargo de la Sala TAC y DoCoMoMo Venezuela y la coordinación general le correspondió a Rosa Elda Fernández asistida por Lenny Briceño. Colaboraron con el montaje y la investigación documental los estudiantes de la FAU UCV que participaron en la pasantía ofrecida por DoCoMoMo Venezuela.

Con “Las Italias de Caracas” DoCoMoMo (Grupo de trabajo oficial de Venezuela para la Documentación y Conservación internacional de edificios, sitios y barrios del Movimiento Moderno, creado en 2010), dio un primer e importante paso que ha permitido ir registrando y documentando la huella dejada en la ciudad por diferentes oleadas migratorias que a lo largo del siglo XX vieron en Venezuela, un país de futuro donde poder asentarse y prosperar. De ellas, la italiana quizás haya sido la más numerosa y la que mayor incidencia haya tenido en su desarrollo urbano y su arquitectura.

Así, la exposición, junto a la investigación y registro que la acompañaron, buscó mostrar la relevante aparición de arquitectos y artistas de origen italiano en la conformación el paisaje construido de la ciudad a través de su obra. También ilustró la imperceptible presencia del diseño italiano en detalles que acompañan a muchos edificios e incluso en el interior de los hogares a través del mobiliario y utensilios que se usan a diario.

1. Diferentes vistas de la muestra..

Para cumplir su objetivo, la muestra, a través de 25 paneles, contó con un importante despliegue fotográfico complementado por textos y estuvo enriquecida con la exhibición de muebles de época, objetos utilitarios y decorativos. Todo ello permitió al público conocer la influencia de arquitectos y artistas que con su propia sensibilidad creativa supieron exaltar el potencial paisajístico de Caracas a través de sus creaciones. Con las historias inéditas de un grupo de especialistas de renombre, con el maestro Gio Ponti a la cabeza de la lista, junto a Doménico Filippone, Nigra Montini, Graziano Gasparini, Antonio Lombardini, Ángelo Di Sapio, Juan Pedro Posani y muchos otros, Caracas amontonó imágenes y nomenclaturas de raíces peninsulares, bautizando calles y edificios con un carácter distintivo, muy bien documentadas en la exposición.

Como ya se insinúa del título escogido para la muestra, en Caracas se puede constatar no sólo el hecho de que ha sido varias ciudades a lo largo de su historia, sino también que en ella coexisten en su interior zonas que son reflejo de las diversas intervenciones que constructores, arquitectos y urbanistas han realizado dotándolas de un sello característico. Es en este sentido que la mano de la inmigración italiana se ha hecho presente en urbanizaciones, avenidas y edificaciones que con la mirada acuciosa de los curadores han podido ser develadas. La impronta cultural plasmada en costumbres, gastronomía y vocabulario sería una derivación del importante esfuerzo realizado.

Ante el hecho de que la mayor parte de las imágenes expuestas en la sala habían sido captadas recientemente, Hannia Gómez, vicepresidenta del capítulo venezolano de DoCoMoMo y curadora de la exposición expresó en su momento: “Nos interesan las fotos históricas, pero también las contemporáneas porque queremos mostrarle a la gente que éstas no son construcciones viejas sino edificios que están vivos, que habitan la ciudad”.

2. Detalle del mosaico fotográfico elaborado para la exposición.
3. Portada del catálogo con una estupenda fotografía de la Villa Monzeglio de Antonio Montini Foschi (Colinas de Bello Monte, 1953), e índice del mismo.
3. Algunas de las páginas interiores de la publicación correspondientes al catálogo de obras.

Cabe resaltar como parte del montaje, la elaboración de un impactante “Mosaico” que ocupó la pared oeste de la sala (con diseño gráfico de Sandra Carrillo con base en el aporte de un total de hasta 14 fotógrafos), y que habla de la presencia anónima de la cultura italiana en la ciudad: “… está construido con los murales, cornisas, pavimentos, arlequines, luminarias, rótulos, nombres, molduras, yeserías, almohadillados, frisos, spacatto, relieves, terracotta, estatuaria, relieves, herrerías, mármoles, plafones, cerámicas, barandas, ornamentos y mosaicos italianos de Caracas. Los edificios que lo componen no son monumentos históricos… pero pudieran serlo. No sabemos quién los hicieron… pero llegaremos a saberlo. Son el anónimo legado de un gran pueblo de constructores, que llegaron a esta ciudad e hicieron en ella otra ciudad. Hasta hoy invisible”, señalará Hannia Gómez en el texto que lo acompaña.

También el texto introductorio que recibía a los asistentes hace mención del empuje de la mano de obra italiana, destacando la manera como el anonimato no ha sido obstáculo para evidenciar la procedencia de quienes construían la ciudad: “Una multitud valerosa de trabajadores que vinieron a reconstruir sus vidas, y que, haciéndolo, lo primero que reconstruyeron fue su propia ciudad fragmentada. Fugitivos de los problemas de sus países, llegaron para llenar el valle de los fragmentos arquitectónicos y urbanos de sus recuerdos. El momento constructivo que el país vivía debido al boom petrolero, encontró en estos refinados arquitectos, experimentados ingenieros, sabios constructores, poéticos artistas y magníficos artesanos italianos la herramienta más eficiente para la transformación del entorno, aprendiendo de ellos, confiando en ellos… y también volviéndose un poco ellos”.

4. Algunas de las páginas interiores de la publicación correspondientes al catálogo de obras.

La exposición fue acompañada con la publicación de un estupendo catálogo que recoge todo el trabajo curatorial e investigativo desplegado, el cual fue diseñado por Antonio Huizi y Bettina Bottome, quienes también tuvieron a su cargo la diagramación de los paneles de soporte que llenaron la sala. La Galaxia fue la imprenta escogida para garantizar la reproducción de hasta 1000 ejemplares.

Programada para montarse en el Centro de Bellas Artes de Maracaibo entre los días 30 de abril hasta el 27 de mayo de 2013, «Las Italias de Caracas» permitió sin duda, como bien señala Hannia Gómez en el texto introductorio, constatar cómo “El capítulo italiano de la herencia moderna de Caracas, en sus divinas hibridizaciones con la cultura local, cambió la psicología ambiental de la ciudad moderna, revelándole a la gente culturalmente el potencial escénico del lugar, la especificidad de los sitios, y enseñándolos a hacer una arquitectura más urbana. Sin sus Italias, el ambiente vital de Caracas nunca será el mismo”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. https://www.ciefve.com/site/las-italias-de-caracas/

1, 2, 3 y 4. Las Italias de Caracas, catálogo de la exposición del mismo nombre, Trasnocho Cultural, Sala TAC, julio-agosto 2012

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 360

Pocos son los edificios caraqueños que pueden considerarse como verdaderos hitos dentro de su paisaje urbano y entre ellos destaca, sin lugar a dudas, la torre La Previsora.

Proyectado en 1969, terminado de construir en 1972 e inaugurado en 1973, La Previsora es producto de la necesidad de la compañía de seguros que le da nombre de salir de su sede en el centro de Caracas debido a su crecimiento como empresa, del deseo expreso de ser representada mediante un ícono claramente reconocible y del desenlace de un concurso privado que para tales fines fue convocado.

Según hemos rescatado de Internet, Seguros La Previsora fue fundada el 12 de marzo de 1914 con el nombre de La Equitativa con un capital de seis millones de bolívares. Inicia, pues, sus actividades en una época pre-petrolera justo el año que comenzó la Primera Guerra Mundial, fijando su primera sede en la Avenida Este 4, No.11 (de Sociedad a Traposos), en pleno casco central de Caracas. De inmediato comenzó su crecimiento al adquirir la cartera de seguros de la Compañía Venezolana de Seguros (fundada el 19 de junio de 1.893). Poco después se decidió cambiar el nombre a Seguros La Previsora mudándose a una nueva localización (de Conde a Principal). Para 1930 ya había adquirido otra empresa, Seguros Fénix. La ampliación sostenida de su cartera llevó a sus propietarios a plantearse la compra de un terreno para construir una nueva sede cercana al nuevo centro sobre el cual se desarrollaba la ciudad: la zona de Plaza Venezuela.

1. Torre Seguros La Previsora. Cortes generales con detalle de la parte inferior y una de las plantas.

Es a finales de los años 60 cuando se adquiere el lote en esquina de 3.000 m2 ubicado en la Av. Abraham Lincoln (hoy Bulevar de Sabana Grande) cruce con las avenidas Las Acacias, Bolivia y Valparaíso, frente al cual los estudios realizados por la Oficina Municipal de Planeamiento Urbano tenían prevista la construcción de una plaza cívica y el Metro de Caracas una salida de la estación contemplada en Plaza Venezuela. También, el terreno presentaba un nivel freático elevado con el cual tarde o temprano los futuros proyectistas habrían de lidiar. Valga añadir que para proceder a la compra del predio y acometer la futura construcción del edificio los propietarios se encontraron con serias dificultades para adquirir la totalidad de los terrenos circundantes. Sin embargo, tomando las correspondientes previsiones, procedieron a realizar una emisión de bonos por el orden de 34 millones de bolívares, 8 millones de dólares para la época, que ayudaron en gran medida a la cristalización de la obra.

Decididos a hacer de su nueva sede un ícono representativo, la compañía de seguros convoca un concurso privado de arquitectura el cual es ganado por la empresa de arquitectura BPK (Bernardo Borges, Francisco Pimentel y Jacobo Koifman), que para entonces contaba como arquitecto asociado con el talentoso Pablo Lasala quien será el principal responsable del éxito logrado.

Las variables urbanas, características del subsuelo y condiciones propias del lugar llevaron a los proyectistas a hacer una propuesta conformada por dos elementos muy disímiles en lo relacionado a su volumetría y aspecto formal: una torre de oficinas de 30 pisos de altura con locales comerciales en sus plantas inferiores que contemplaban un acceso directo a la estación de metro prevista en el lugar y con dos sótanos de estacionamiento; y un cuerpo que albergaría un aparcamiento vertical para 450 puestos. La potente, limpia y sólida imagen de la torre (de silueta piramidal que da la sensación de emerger del subsuelo tomando en consideración el espacio público que inicialmente se ubicaría al sur), fue lograda mediante una solución de plantas decrecientes a medida que se gana en altura, rematada en su parte superior por un volumen de servicios.

2. Izquierda: Torre La Previsora, Caracas, Borges, Pimentel, Koifman y Lasala, 1972. Derecha: John Hancock Center, Chicago,
S.O.M, 1968.
3. Tres miradas cercanas al edificio.
4. La Previsora vista a la distancia desde su entorno circundante.

La solución fue de la entera satisfacción de los propietarios, irrumpió incorporando una nueva y polémica escala para el lugar y debió contar para su adecuada solución estructural con el aporte del conocido ingeniero calculista Agustín Mazzeo, otro importante protagonista dentro del equipo de diseño, quien preservó la forma original propuesta para la torre resolviendo el encuentro de los dos planos inclinados que conforman las fachadas, vinculándolos horizontalmente por grandes vigas o elementos estructurales, que permiten la formación de atrios interiores cada 5 pisos, todo en concreto obra limpia.

En total, de manos del Consorcio Integral Fertec (formado por los ingenieros Álvaro Fernández Zingg y Emilio Fernández Zingg), se construyeron 25.000 m2. La torre de oficinas, orientada norte-sur, con 117 metros de altura y 30 plantas de diferente superficie cada una, tiene dos cuerpos unidos por una pieza central que contiene la circulación vertical (seis ascensores), escalera y servicios. Los usos que ocupan los tres últimos pisos y rematan el edificio, sirviendo de base para la identificación de la compañía propietaria (sentido norte-sur) y la colocación de dos relojes suizos Patek Philippe (sentido este-oeste), se traducen en un gimnasio y una cafetería. Como dato adicional sobre la instalación de los relojes (que daban no sólo la hora sino también la temperatura), se conoce que los trabajos estuvieron a cargo del equipo de Ignacio Fungairiño y tuvieron una duración de ocho meses.

En la planta baja y mezzanina se encuentran una sala de cine y locales comerciales. El acceso principal ubicado al este cuenta con el mural Cromointerferencia (1973) obra de Carlos Cruz-Diez (1923) ubicado en el hall. El paisajismo estuvo a cargo de Eduardo Robles Piquer, complemento idóneo de una obra técnicamente impecable y que hace del concreto armado un material idóneo para resolver tanto la estructura como la muchos de los elementos arquitectónicos que conforman el conjunto.

5. La silueta del edificio convertida en logo de la empresa aseguradora.

La silueta de La Previsora, que la compañía de seguros asimiló como sinónimo de ascenso al fruto del buen trabajo y a la estabilidad, valores que quería transmitir a sus clientes, visible desde diferentes puntos de la ciudad, se convirtió muy temprano en el logo de la empresa manteniéndose así hasta la actualidad. También por su ubicación estratégica ha servido de referencia en la maniobra de aproximación de los aviones que operaban en el aeropuerto de La Carlota.

Seguros La Previsora luego de la inauguración de su flamante sede mantuvo un crecimiento sostenido que la convirtió entre 1990 y 1997 en la séptima aseguradora más grande de Venezuela, pasando en 2004 al tercer puesto y en 2009 al segundo. En 2004, La Previsora adquiere el 95% del capital accionario del Banco Confederado, por un monto de 20 millones de dólares pero luego de dos años deciden vender el banco a finales de 2006.

El 17 agosto de 2010 el gobierno bolivariano decretó a Seguros La Previsora, “como empresa de utilidad pública para ser un modelo de organización del Estado, con visión socialista y base principal de operaciones, para un nuevo sector de seguros”, situación que perdura hasta el día de hoy.

6. Intervenciones recientes en la Torre La Previsora.

El edificio, entre tanto, ha sido objeto de algunas intervenciones que alteran su condición original siendo la más reciente y grave la adhesión en planta baja sobre su fachada sur, sin ningún tipo de consideración sobre su volumetría ni sobre el espacio público, de cubiertas tensiles que techan un nuevo uso que allí ha comenzado a funcionar, lo cual ha afectado de manera considerable la percepción integral de la obra.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. https://www.facebook.com/Arquitecturavzl/photos/a.1688228341392504/1688228348059170/?type=3

  1. Mariano Goldberg. Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1980 y http://guiaccs.com/obras/edificio-la-previsora/

2. http://guiaccs.com/obras/edificio-la-previsora/ y https://en.wikipedia.org/wiki/John_Hancock_Center

3. https://es.foursquare.com/v/torre-la-previsora/4ccde82072106dcb4ce1a599, https://arquitecturayempresa.es/noticia/torre-la-previsora-en-caracas y https://www.metamiami.org/fundacion-la-previsora

4. https://es.foursquare.com/v/torre-la-previsora/4ccde82072106dcb4ce1a599 y https://www.metamiami.org/fundacion-la-previsora

5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

6. Cortesía del arquitecto Francisco Pimentel Malaussena.

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 359

La arquitectura venezolana a partir de 1941, ya en pleno camino hacia la modernización, verá cómo dos tipologías edilicias se encontrarán directamente influidas por los aires que se respiraban en torno a la consolidación de una caracterización nacional a través de la puesta al día de lo colonial: los edificios educacionales y la vivienda obrera.

Los liceos y escuelas que se distribuyen a todo lo largo y ancho del país, construidos bajo la presidencia de Isaías Medina Angarita, producto de la aprobación la nueva Ley de Educación de 1940, constituyen una excelente muestra de las diversas influencias que ya se habían instalado dentro de nuestra arquitectura. Cipriano Domínguez y Luis Malaussena, autores de muchos de ellos, reflejan con toda claridad los dos principales enfoques imperantes para la época ambos dentro de posturas claramente eclécticas. El primero establece una mayor relación con el lenguaje moderno. El segundo se inclina por manifestar una actitud propia de la arquitectura académica del siglo XIX que se equipara a la idea de progreso social propia de la modernidad. Así, en Malaussena, «la composición elemental, el concepto de tipo y la idea de carácter por lo general asociada a la idea de eclecticismo», manejándose a través de códigos propios del neocolonial, se constituyen en el sello de fábrica de los proyectos para “grupos escolares” que en número mayor de diez (del total de 26) tuvo la oportunidad de realizar entre 1942 y 1946 como señala Silvia Hernández de Lasala en Malaussena. Arquitectura académica en la Venezuela moderna, Caracas (1990). Todos, privilegiadamente localizados en los más distintos parajes (céntricos predios de las capitales de estado y de algunas poblaciones importantes del interior del país), siempre ofrecerán un aspecto similar dominado por la racionalidad y la sobriedad. Fue así como la educación (entendida como nivel de instrucción y como infraestructura) empezó a ubicarse en el centro de las ciudades venezolanas ocupando el puesto que siempre ha merecido. En los edificios no sólo se enseñaba sino que ellos mismos servían de lección.

Dentro de este marco conceptual y temporal debe ubicarse uno de los tres grupos escolares que se realizaron en Caracas, representado por el dibujo isométrico que engalana nuestra postal del día de hoy: el Grupo Escolar y Escuela Normal Miguel Antonio Caro, proyectados en 1943.

1. Inauguración del Grupo Escolar y Escuela Normal Miguel Antonio Caro en 1945. Foto publicada en la revista Billiken.

Creada mediante decreto publicado el 28 de octubre de 1912 emanado del Ejecutivo Federal, la primera Escuela Normal para hombres que funcionaría en el país lo hace en la ciudad de Caracas, siendo su primera sede una vieja casa de Palma a Municipal, Nº 22.

Será en febrero de 1913 a través de decreto firmado por el ministro de Educación del régimen de Juan Vicente Gómez, Dr. Guevara Rojas, que se constituyen los jurados para la provisión de Cátedras por concurso para la Normal de hombres, de acuerdo a la información obtenida en https://proyectost.wordpress.com/2011/07/06/resena-historica-del-liceo-miguel-antonio-caro/.

De tal manera, se encontrará encabezando la lista del grupo fundamental de profesores, para la asignatura de Psicología Pedagógica, el bachiller Rómulo Gallegos quien fue por lo tanto profesor fundador de la escuela y regentó la cátedra por más de ocho años. También estuvo como profesor el poeta Fernando Paz Castillo en la asignatura de Música y Cantos Escolares. “Otros profesores distinguidos fueron Henry Pittier, Vicente Emilio Sojo, el teniente coronel Isaías Medina Angarita, Luis Beltrán Prieto Figueroa y otras figuras representativas de la vida nacional”.

De su primera sede la escuela pasará a ocupar Villa Zoila en El Paraíso donde estuvo hasta julio de 1931. “En diciembre de 1935 pasó a nueva residencia en la esquina de Cuartel Viejo, en la parroquia de Altagracia. En 1937 se mudó para la esquina El Cuño. En 1938 vuelve a mudarse a una casa en Glorieta a Pilita y de esta dirección va a la nueva sede del Instituto Pedagógico en 1939. En 1941 ocupó la casa Pérez Soto, de Perico a San Lázaro. De esta dirección pasó en 1945, a una nueva sede en la Avenida Sucre, esquina con la Calle Real de Los Frailes, Catia, Parroquia Sucre, con la denominación de Escuela Normal de Maestros ‘Miguel Antonio Caro’”, inaugurada el 15 de enero de aquel año. Se designa como director del plantel al profesor Víctor Manuel Orozco y como subdirector al profesor Alberto Armitano.

Ese nuevo y definitivo asiento, uno de los edificios mejor logrados dentro de la saga ya mencionada, estaba conformado por varios elementos: la sede del grupo escolar y la escuela normal (proyectados en 1943), que desarrollada en una planta es la edificación de mayor magnitud y jerarquía; el internado de la escuela normal (1945, de dos plantas); y las viviendas para profesores (1946, también de dos plantas).

2. Versión de la planta de conjunto del Grupo Escolar y Escuela Normal Miguel Antonio Caro (parte inferior), del internado (parte superior) y de las viviendas de los profesores de la Escuela Normal (arriba a la derecha).
3. Grupo Escolar y Escuela Normal Miguel Antonio Caro (c.1955).
4. Grupo Escolar y Escuela Normal Miguel Antonio Caro. Acceso principal (izquierda) y auditorio (derecha).

Al respecto, Silvia Hernández de Lasala precisará: “No se sabe con exactitud si llegó a existir un proyecto que integrara las tres edificaciones principales del complejo tal y como aparece en el plano de conjunto en el cual se reúnen las tres edificaciones construidas. Sin embargo, si se analizan las fechas en las cuales se elaboraron los diferentes proyectos…se puede llegar a pensar que se trató de proyectos independientes».

Sobre el grupo escolar y la escuela normal cabe resaltar junto a Hernández de Lasala que, respondiendo a un esquema compositivo de corte académico y caracterizado por su estilo neocolonial, “el edificio consta de dos conjuntos de pabellones de aulas dispuestos en extremos opuestos del terreno. Estos están vinculados a un cuerpo central que contiene el auditorio por medio de los espacios destinados a albergar las áreas administrativas y demás servicios complementarios requeridos por ellas. (…) El conjunto situado al Este contiene cuatro pabellones iguales de cinco aulas cada uno y está destinado a la escuela primaria para varones y la escuela normal. El conjunto situado al Oeste consta de tres pabellones de dimensiones diferentes destinados a la escuela primaria para hembras”.

5. Fachada sur del edificio del internado de la Escuela Normal Miguel Antonio Caro (c.1950).
6. Edificio del internado de la Escuela Normal Miguel Antonio Caro. Izquierda: vestíbulo. Derecha: vista de los corredores.

Con relación a los otros dos elementos del conjunto, Hernández de Lasala acotará: “A diferencia de la sede de las escuelas, en el edificio diseñado para el internado y en el pequeño edificio destinado a las viviendas de profesores, el estilo utilizado es definitivamente moderno y en la sintaxis propuesta ha desaparecido toda condición de axialidad o de sumatoria de elementos”. Por otro lado, como bien apunta Iván González Viso en la nota elaborada para Caracas del Valle al mar. Guía de Arquitectura y Paisaje (2015), “en el cuerpo destinado al internado, compuesto por pabellones y patios, Malaussena logra una unidad formal mediante volúmenes articulados que muestran elementos de control climático. El uso de recursos formales como el balcón y el porche contribuyen a un juego de claroscuros en fachada que potencian y animan la austera arquitectura libre de ornamentos. Los cuerpos destinados a viviendas de los profesores se organizan alrededor de un vacío central de doble altura con cubierta de vidrio, a diferencia de los dormitorios, donde la fachada exhibe pequeñas perforaciones cuadradas en sus muros, que producen al interior una iluminación íntima”.

7. Vista aérea del conjunto del Grupo Escolar y Escuela Normal Miguel Antonio Caro en la actualidad, incorporado al Parque del Oeste «Alí Primera».

Para el año de 1947, el internado desocupa las instalaciones y la escuela anexa ocupó el lugar, realizando sus funciones de manera conjunta junto a la normal. En 1982 dejó de ser una Escuela Normal para convertirse en Liceo, actualmente, inmersa dentro del Parque del Oeste “Alí Primera”, Catia, es Sede Rectoral de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) y del Liceo Miguel Antonio Caro.

En la Gaceta Oficial número 32.039 del 4 de Agosto de 1980, se publicó la Resolución por la cual, la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, declara la Escuela Normal “Miguel Antonio Caro”, Monumento Histórico Nacional.

8. Miguel Antonio Caro (1843-1909)

Nota

(Tomado de Wikipedia)

“Miguel Antonio Caro Tobar nació el 10 de noviembre de 1843, en Bogotá, República de Nueva Granada, en un hogar acomodado de la ciudad.

Hijo del notable escritor José Eusebio Caro, debido a las circunstancias políticas del país durante su infancia no siguió estudios regulares en establecimientos de educación ni recibió títulos académicos, aunque, posteriormente, por su trayectoria le fue reconocido un doctorado »honoris causa» en Jurisprudencia por Universidades de México y Chile.

Dirigió la Academia Colombiana de la Lengua, participó en la redacción de la Constitución de 1886 y ejerció como diputado, presidente del Consejo de Estado, Vicepresidente de la República (1892) y Presidente de la República (1894). Tras abandonar la política, se dedicó a la literatura: es autor de una Gramática de la lengua latina (en colaboración con Rufino José Cuervo, 1867), ensayos (Tratado sobre el participio, 1870) y traducciones de obras clásicas.
Caro falleció en Bogotá, el 5 de agosto de 1909, a los 65 años. Sus restos reposan actualmente en el Cementerio Central de la capital”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2, 5 y 6. Silvia Hernández de Lasala. Malaussena. Arquitectura académica en la Venezuela moderna, 1990.

  1. http://mariafsigillo.blogspot.com/2013/10/la-caracas-de-1945.html

3. http://guiaccs.com/obras/escuela-miguel-antonio-caro/

4. http://guiaccs.com/obras/escuela-miguel-antonio-caro/ y Silvia Hernández de Lasala. Malaussena. Arquitectura académica en la Venezuela moderna, 1990.

7. http://guiaccs.com/obras/parque-del-oeste-ali-primera/

8. https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Antonio_Caro