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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 108

La imagen que ilustra nuestra postal del día de hoy muestra una toma parcial de la fachada este que da hacia la calle El Colegio (entre la Calle Real de Sabana Grande y la avenida Casanova, Caracas) del Centro Comercial del Este, terminado de construir en 1953, obra del arquitecto Diego Carbonell (Rio de Janeiro, 1923- Caracas, 1998). Esta edificación tiene el privilegio de disputarle al Gran Avenida (Guinand, Benacerraf y Vestuti, de finales de los 40 e inicios de los 50) el ser considerado como primer shopping de la ciudad en virtud de que ambos empezaban a mostrar, aunque fuese a pequeña escala, las características propias de esta tipología proveniente de Norteamérica, cuyo desarrollo es explicado de forma didáctica, entretenida y rigurosa por Lorenzo González Casas en el ensayo “Compraventas en CCS: De la bodega esquinera al mall” que puede consultarse en http://www.ccscity450.com.ve/ensayo/compraventas-en-ccs-de-la-bodega-esquinera-al-mall/.

Así, el lugar que ocupa el Centro Comercial del Este en la evolución de dicho uso en Caracas, se colocaría entre el Gran Avenida (hoy demolido, situado próximo a la Plaza Venezuela, al inicio de la Calle Real de Sabana Grande en lo que hoy es la parte norte de la estación del Metro Plaza Venezuela) y el Centro Comercial Las Mercedes (Don Hatch, 1954), cuando la actividad comercial empieza a emigrar al este de la urbe luego de la aprobación del Plan Monumental en 1939 y de que la inversión proveniente del negocio petrolero fijara en esa zona de la ciudad su principal punto de interés. González Casas lo refiere cuando afirma: “En paralelo con la aparición de los supermercados y centros comerciales, se produjeron varios ensayos que buscaban dar respuesta al problema de estacionamiento ya que, si bien el mismo es importante para llegar al destino, una vez allí representa un problema, salvo en un drive-in. Como alguna vez expresara Victor Gruen, arquitecto de centros comerciales en los Estados Unidos, ‘nunca un auto ha comprado nada’. Los proyectos oscilaron entre esconder el vehículo o monumentalizarlo; la primera solución se ensayó en el Centro Comercial del Este, en Sabana Grande, de Diego Carbonell, con un anillo de tiendas en torno a un estacionamiento central separado de la calle, lo cual produjo que algunas tiendas tuviesen doble acceso. La segunda fue El Helicoide de la Roca Tarpeya, de Jorge Romero, Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger, un artefacto que tuvo al movimiento vehicular como leitmotiv.”

Como ya traduce la cita, el Centro Comercial del Este, a diferencia del Gran Avenida que se desarrolla linealmente creando una calle de servicios paralela a la vía principal, busca ocultar pero a la vez privilegiar la presencia del vehículo dentro de su concepción al permitirle al usuario llegar en carro prácticamente a la puerta de los locales. Su esquema, una banda que bordea un lote correspondiente a la mitad sur de una irregular manzana localizada en el sector San Antonio de Sabana Grande, genera un gran patio-estacionamiento al que se accede por el lindero norte y que contiene en su centro una área verde sombreada hoy en día por un imponente árbol. La búsqueda de respuesta hacia las tres calles que lo rodean (El Colegio al este, San Antonio al oeste y la avenida Casanova al sur), junto a la necesidad de salvar la pendiente del terreno, permitió a Carbonell desarrollar la casi totalidad de los locales a medios niveles de manera de permitir su ingreso tanto desde el exterior peatonal como desde el interior vehicular.

La fotografía de la postal, tomada con toda seguridad cercana a 1956, momento en que se traslada la librería Cruz del Sur (cuyo anuncio se aprecia en el penúltimo local de la derecha) de la sede que ocupó desde 1944 de Piñango a Llaguno (avenida Baralt, edificio Bolívar) al Centro Comercial del Este, ofrece en sí misma varios aspectos a resaltar. Uno de ellos es el carácter absolutamente moderno de la edificación que busca, pese a su modesta escala, otorgarle monumentalidad a su relación con la calle El Colegio, creando un generoso espacio urbano apergolado a doble altura que enfatiza, gracias al desplazamiento de los volúmenes, el acceso y descenso peatonal al corazón del conjunto. También, contrastando con la sencillez de líneas del edificio y el uso de materiales como el vidrio y aluminio de cerramiento, el concreto en la cubierta (plana en los volúmenes que dan al este y el oeste pero que mirando con atención se puede apreciar cómo está trabajada con pequeñas bóvedas en el cuerpo de la izquierda correspondiente al frente sur hacia la avenida Casanova) y el acero en los apoyos, destaca el elemento característico del alumbrado público de la época cuya silueta tradicional poblaba Caracas en aquel entonces y de los que quedan aún vestigios hoy en día. Otro detalle no menor es la presencia al borde de la acera de parquímetros, artefactos que ocuparon las calles de la ciudad como claro mensaje de un interés por convertir la avasallante aparición del vehículo que las convertía (y convierte) en estacionamiento, en racional oportunidad para recaudar impuestos, rasgo de civilidad que hoy se ha perdido quedando el usufructo de la anárquica ocupación de vías en manos de desempleados e indigentes.

1. Centro Comercial del Este. Diego Carbonell, 1953. Vista desde la intersección de la calle El Colegio con la Avenida Casanova

El edificio, salvo lo señalado en su frente este no ofrece mayores consideraciones de protección a quien transita por las aceras no ocurriendo lo mismo para quien llega en carro para lo cual cuenta con un corredor de transición entre el estacionamiento y los negocios creado por el voladizo de la parte superior de los locales.

Durante años el Centro Comercial del Este se convirtió en referencia por albergar tiendas y actividades que tuvieron repercusión en toda la ciudad: la firma que representaba la popular moto Vespa, el local donde se ubicaba “Animalia Canilandia” dedicado a la comercialización de fauna de todo tipo, la empresa Paragón C.A. dirigida al ramo de equipos y materiales de oficina muy afín a la actividad de los arquitectos, la sombrerería de Margot Meier, Aisla C.A. dedicada a la venta e instalación de materiales aislantes y acústicos y sobre todo la ya mencionada librería Cruz del Sur todo un centro cultural, punto de reunión de la intelectualidad caraqueña y de resistencia a la dictadura donde se realizaban mesas redondas, foros, recitales, presentación de autores y publicaciones, exposiciones de artesanía, fotografía, pintura y escultura.

Para darnos una idea de cómo Cruz del Sur se apropió del espacio que el Centro Comercial del Este ofreció a sus inquilinos (y que con algo de atención en la foto se puede apreciar), valga el testimonio de Violeta Roffé su fundadora y alma (junto a su hermano Alfredo):

“Miguel Arroyo hizo el diseño de la librería. Todo estaba hecho en madera de caoba con fondos blancos de fórmica; las vitrinas tenían seis o nueve paneles con libros en cada panel. Una preciosidad de lugar… (…)

El local del Centro Comercial del Este contaba con cuatro niveles. En el tercer nivel organizamos una sala de exposiciones que Miguel Arroyo había diseñado con repisas de cristal y paneles de metal fijos en las paredes. Allí teníamos objetos de cerámica y realizábamos exposiciones permanentes. Los cristales se desmontaban y en su lugar se montaban paneles con los cuales se modificaba la estructura del pequeño espacio destinado a las exposiciones. (…) Nosotros estuvimos allí hasta el año 1973. Después vinieron las etapas de Cristina Guzmán, de la librería de la ULA y la etapa final, esplendorosa, de Julio Cacique y Rafael Castarlena.(…)

Los foros se realizaban en la parte de abajo que casi siempre se llenaba, circunstancia que obligaba a los asistentes a salir por las puertas laterales…”. (“Violeta Roffé: Hubo una vez una librería” en Cruz del Sur. Una librería, una revista una causa.  Héctor Seijas con colaboración de Violeta Roffé. Monte Ávila Editores/Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central. 2000). Cruz del Sur cierra definitivamente en 1989 y nos atreveríamos a decir que desde entonces el Centro Comercial del Este perdió buena parte de su encanto para posteriormente entrar en un proceso de creciente descuido y deterioro hasta el punto de encontrarse al día de hoy vandalizado, subdividido al máximo, rota la relación entre calle y estacionamiento a través de los 4 medios niveles de sus espacios comerciales, impedido con rejas su acceso peatonal y convertido en una sucesión de locales cerrados que permiten encontrar sólo en su respuesta hacia la calle un cierto nivel de dignidad y en su interior un sórdido espacio que funciona aún de estacionamiento pero también como taller mecánico al aire libre.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 1. Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 106

Entre el 27 de mayo y el 1º de julio de 1990 se exhibió en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber la muestra «Alessandro Anselmi. Dibujos y Proyectos», organizada por el propio MACCSI, la Fundación Museo de Arquitectura (FMA), el Instituto Francés de Arquitectura (IFA), el Instituto Italiano de Cultura, la Unión Latina y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela.

Se trataba de una exposición itinerante que, originalmente titulada «Alessandro Anselmi. Desseins d’architecte», se abrió en la sede parisina del IFA del 15 de enero al 15 de marzo de 1988, contó con la concepción y realización de Lionel Guyon y Francois Mutterer, la coordinación de Denis Noel, textos de Francesco Moschini y Jean-Paul Robert y cuyo catálogo-extracto bilingüe (francés-inglés) formó parte del nº 254 de L’Architecture d’Aujourd’hui (diciembre 1987).

La de Anselmi se trató de una de muchas exposiciones, seminarios y conferencias que por aquel entonces organizaría la muy activa Fundación Museo de Arquitectura que permitieron conocer aún más en nuestro país a Mario Botta, Franco Purini, Rogelio Salmona, Pierluigi Nicolín, Antonio Cruz & Antonio Ortiz, Alvaro Siza, Richard Meier, Jean Nouvel, Constantino Dardi, y Tuñon & Mansilla.

El montaje caraqueño realizado en la Sala 16 del MACCSI contó con la participación de María Luz Cárdenas (Investigación y Documentación), Nicolás Sidorkovs (Diseño de Exposiciones) y Martín Padrón (Coordinador Editorial de la FMA) y con el marcado interés por traerla de parte del recordado arquitecto venezolano Jorge Rigamonti (1940-2008, Premio Nacional de Arquitectura 2006), quien fue co-fundador y Director Ejecutivo de la FMA entre 1988 y 2006.

Alessandro Anselmi (1934-2013) nació en Roma, donde se graduó de arquitecto en 1963. Fue miembro fundador en 1962 del estudio GRAU (Gruppo Romano Architetti Urbanisti), uno de los colectivos más vibrantes en el panorama romano que, inspirado en la lección proveniente de la actividad de Louis I. Kahn, tuvo como objetivo superar los dictados de Movimiento Moderno y renovar la disciplina, oponiéndose a los resultados académicos de la arquitectura moderna tardía apoyando la necesidad de recuperar la centralidad artística en el proyecto arquitectónico.

La relación entre arquitectura y lugar será uno de los temas dominantes de la producción de Anselmi. De hecho, así como amó la historia, este arquitecto romano siempre defendió el derecho de la arquitectura a expresarse a través de un lenguaje contemporáneo capaz de confrontar el pasado para identificar la expresión del diseño futuro. En los años ochenta, período al que se dedica fundamentalmente la exposición que hoy nos ocupa, el trabajo de Anselmi se centró en el carácter moderno de la imagen. Así, del catálogo de la muestra se puede extraer lo siguiente: “La historia y la aventura moderna a menudo son malas pistas. Con obstinación, un arquitecto romano, igualmente apegado tanto a la una como a la otra, intenta reconciliarlas. En Francia, construye el ayuntamiento de Rezé y expone sus dibujos en el Instituto Francés de Arquitectura. El camino de la línea sirve al arte del espacio.”

La senda que sigue Anselmi en buena parte de su actividad proyectual se puede comprender a través de sus propias palabras: “Mis arquitecturas son siempre paredes enrolladas, retorcidas, intersecadas; las superficies pueden ser curvas, sesgadas, complejas; el suelo y la superficie son los elementos dominantes, luego también hay volúmenes, pero como partes secundarias, a continuación, contenidas, en el fondo desde el punto de vista expresivo. (…) El espacio vacío se deriva de la investigación en las superficies, porque al arrugar y doblar las superficies, que no tienen un cierre real, el elemento fundamental se convierte en el vacío. Mis arquitecturas no son objetos, con un interior y un exterior, sino que son como un puente, entre un exterior y un interior.” Con la cita de Anselmi como preámbulo invitamos a observar el estupendo dibujo que acompaña el afiche promocional de la muestra (que engalana nuestra postal) el cual formó parte de la exposición a la que hoy hemos dedicado este espacio. Corresponde a la propuesta presentada al Concurso para el puente de la Academia de Venecia (1985), realizado en creyón sobre una lámina de 0.88 mts de altura por 0.57 mts de largo de papel de croquis, catalogado con el nº 48/04 dentro de la colección del Instituto Francés de Arquitectura.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 105

Portafolio, revista adscrita a la División de Extensión de la Facultad de Arquitectura y Diseño (FAD) de la Universidad del Zulia (LUZ), creada el año 2000 (cuya portada del nº 1 ilustra la postal del día de hoy), tiene por objetivo “difundir trabajos científicos originales en las áreas de la arquitectura, la ciudad, el arte y el diseño” (ver https://ve.linkedin.com/in/revista-portafolio-20553559).

La publicación, tal y como señala Elsy Zavarce en el artículo titulado “Revista Portafolio, un proyecto editorial experimental” (SABER ULA, 21, sept. 2004), “surge como iniciativa para llenar un vacío editorial en el campo de la arquitectura, arte y el diseño de la Universidad del Zulia y para apoyar las actividades académicas de la Facultad de Arquitectura y Diseño de LUZ. (…) Sin embargo su necesidad se ve cada día más justificada ante la apertura de nuevas oportunidades de estudio en el área como la Escuela de Diseño Gráfico y la Facultad Experimental de Arte de LUZ, y las mismas carreras en otras Universidades como en la URBE (Universidad Rafael Belloso Chacín), y en la UNICA (Universidad Niños Cantores).”

Pautada con una periodicidad semestral, Portafolio  según se recoge en el portal ya señalado “recibe colaboraciones de ARTÍCULOS y ENSAYOS, las cuales conforman el cuerpo principal y permanente de la publicación. Estos documentos describen los avances y resultados de proyectos de investigación científica referidos a un tema relevante dentro de las áreas antes mencionadas, así como reflexiones teóricas sobre los mismos. Son sometidos a un proceso de arbitraje por especialistas de reconocida trayectoria académica nacionales e internacionales, bajo el sistema doble ciego. (…) También recibe colaboraciones correspondientes a ESTUDIOS, de aparición variable en la publicación, representadas por documentos de inventario y actualización de obras, entrevistas y reseñas de libros, eventos, concursos y trabajos de grado. Estos documentos describen o analizan obras de las áreas antes mencionadas, actualizan el conocimiento con la opinión de expertos investigadores o profesionales y describen los últimos acontecimientos en el campo editorial y en los lugares de discusión de las disciplinas involucradas. Con excepción de las reseñas, todas las colaboraciones son arbitradas”.

De acuerdo a lo que apunta Zavarce, “la visión editorial ha sido generar una revista dinámica, actual, diferente, de excelente calidad y diseño, en el deseo de recoger la diversidad propia de la evolución del conocimiento en Arquitectura, Arte y Diseño, apoyando la divulgación y el intercambio propios de la globalización, planteando una propuesta de aceptación académica y para el público en general. De esta forma la revista busca acercarse a una población que tradicionalmente no está habituada a la reflexión científica y académica y hacer llegar a la comunidad científica los avances en la práctica creadora de la misma especialidad. De esta manera, disciplina y oficio, ciencia y creatividad, cerebro derecho e izquierdo se funden, como siempre, en el mismo saber que conforma el cuerpo de conocimiento del diseño arquitectónico, urbano, gráfico y en todas sus modalidades.”

Tal vez uno de los aspectos más interesantes del lanzamiento de Portafolio fue el carácter experimental con el que fueron concebidos su diagramación y diseño de los que llama la atención su doble portada que, como indica Zavarce, “más que enfatizar una dualidad, o unos opuestos, puede ser interpretada como una ruptura de la linealidad o de la secuencia de un tiempo”, presente en otros casos precedentes dentro de las publicaciones latinoamericanas.

Ahondando aún más en aspectos relacionados con su diseño, Zavarce, refiere como “en las páginas centrales (center fold), aspectos como el leer y el ver se conjugan por medio de un tratamiento tanto de contenido como de formas sensuales, tanto de texto como de textura, que en vez de dar información directa se espera del lector el descubrimiento de sus mensajes. Además se convierte en un laboratorio abierto para los estudiantes, en un ejercicio de libertad creativa. (…) La sección ‘Contraportada’ divulga la producción en arte y diseño regional a la vez que se juega con la manipulación, la sorpresa de un formato diferente, la posibilidad de apropiación que ofrece la oportunidad de convertirse en un afiche que cohabite en los lugares que recorremos. Al mismo tiempo se ejercita y revalúa el concepto de afiche, un clásico en el ejercicio del diseño gráfico. En la sección ‘Conectados’ el concepto de conectividad y achicamiento del tiempo y el espacio es reflejado en los contenidos y en un diseño en el que domina la ruptura de la linealidad. (…) La sección ‘Arbitrada’, la más compleja de producir por el cumplimiento de las normas de arbitraje, está acompañada de otros textos como Reflexiones, Casos de estudio, etc. En estas páginas predomina una diagramación neutra pero sin ser genérica al ser considerados las características de contenido, los gráficos y textos para lograr soluciones adecuadas a cada situación.”

Es el espíritu innovador con el que se ha trabajado la presentación de Portafolio desde su nacimiento el que permite a Zavarse afirmar que se trata de un proyecto “donde la imagen toma su esencia, la estética refleja una interpretación de la realidad, la superficie traduce contenidos, (…) para poder comunicar y expresar la diversidad, complejidad y calidad de la arquitectura, el arte y el diseño, en donde la experimentalidad es propia de sus procesos y también una estrategia para expresar una visión editorial donde la rigurosidad científica no está opuesta a la materialidad formal.”

Los editores de Portafolio, que hasta donde tenemos noticia ya ha logrado llegar al número 34 (II 2016) con la Dra. Carmen Velásquez al frente, aclaran que es indizada y/o Catalogada en: LATINDEX,PERIODICA,HAPI,REVENCYT,REVICYHLUZ. A modo de recordatorio habría que añadir entre el “experimental” nº 1, cuyo índice recoge la Presentación de Miguel Sampere, como Artículos “La planificación estratégica de las ciudades. El modelo de Barcelona” de Santiago Juan y Luis y “La ciudad análoga. Aldo Rossi y la lógica de la memoria” de Victoriano Sainz Gutiérrez y como Reflexión “Espacios públicos-espacios colectivos de Manuel Solá-Morales Rubió, y el más convencional nº 34 que presenta un total de 9 Artículos, 1 Ensayo y 2 Reflexiones, Portafolio (que puede consultarse por completo en http://www.produccioncientifica.luz.edu.ve/index.php/portafolio/issue/archive) muestra un claro fortalecimiento y un tesonero espíritu de supervivencia que la convierten en referencia a nivel nacional.

ACA