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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 316

Algo alejada, pero a la vez integrada vialmente al trazado que terminó estructurando la urbanización El Paraíso, así como pieza importante en el empuje que se dio para emprender su poblamiento, Villa Zoila está estrechamente ligada, no sólo con la primera expansión de la ciudad hacia el sur al otro lado del río Guaire que rompió con el patrón de damero asumiendo el modelo de ciudad-jardín, sino con la historia política del país.

1. Detalle del Plano de Caracas de 1906 de Ricardo Razetti con la localización de Villa Zoila.

Claro ejemplo de la vivienda aislada caraqueña de comienzos del siglo XX, el inmueble comenzó a construirse a finales del año 1900 como vivienda personal por el doctor Julio Torres Cárdenas, secretario de la presidencia tiempo después, quien adquirió el terreno en noviembre de aquel año y casi de inmediato ordenó la construcción del edificio. Posteriormente, en 1903, Cipriano Castro adquiere la estancia otorgándole el proyecto para convertirla en la residencia presidencial a “el gran constructor del régimen”: el ingeniero y arquitecto Alejandro Chataing (1873-1928). A partir de allí es rebautizada como “Zoila” en honor a la esposa del presidente Castro, Doña Zoila Rosa Martínez de Castro.

La pareja presidencial habitó la casa hasta 1908, cuando Castro sale de la presidencia y del país. Las reformas realizadas por Chataing, registradas por Iván González Viso y Gregory Vertullo en el texto dedicado a la mansión aparecido en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), tuvieron que ver, entre otras, con “el acceso a la villa, la inserción de las escalinatas a ambos lados del eje central, los jardines y la vialidad interna”.

2. Vista cenital actual de la ubicación de Villa Zoila y planta baja.
3. Villa Zoila a comienzos del siglo XX.

González Viso y Vertullo también aportarán lo siguiente: “Su estructura corresponde al sistema constructivo conocido como ‘Pan de Bois’, compuesto por esbeltas estructuras de madera articuladas con elementos dispuestos en sentido horizontal y diagonal, con un núcleo de mampostería de ladrillos. Las cubiertas de madera a cuatro aguas están soportadas por cerchas, protegidas inicialmente por láminas metálicas. La Villa está rodeada por corredores que articulan las tres crujías que componen el inmueble: la primera crujía alberga las áreas sociales, la segunda contiene las habitaciones y al centro la escalera de acceso a la torre, mientras que la última crujía (colindante con un alto muro de contención) alberga los servicios. La torre-mirador, similar a una pagoda con un distintivo techo a cuatro aguas, emerge del segundo cuerpo. Sobre las fachadas, con cerramientos apoyados sobre un antepecho con diagonales a modo de cruces, destacan pequeños vanos con calados de madera de diseños alegóricos al Art Nouveau”.

Con acceso desde la que se dio por llamar en aquel entonces como “avenida Castro”, que luego pasó a nombrarse “avenida de El Paraíso” y hoy se denomina José Antonio Páez (en el sector próximo a Puente Hierro), Villa Zoila está precedida por un amplio jardín definido por una avenida central arbolada que la comunica con la calle.

4. La Casa Amarilla (izquierda) y el Palacio de Miraflores (derecha) las dos residencias de los Castro en Caracas antes de instalarse en Villa Zoila.

Villa Zoila, indirectamente, estuvo vinculada a dos hechos si se quiere anecdóticos dentro de la historia del país a comienzos del siglo XX. El primero se relaciona al momento cuando, a raíz del terremoto del 28 de octubre de 1900, Cipriano Castro deja de utilizar la Casa Amarrilla como despacho y residencia presidencial cosa que había hecho desde su entrada triunfal a Caracas el 23 de octubre de 1899. Hasta entonces Castro había transformado el histórico edificio, según un cronista de la época, en centro de suntuosas fiestas: “La Casa Amarilla fue convertida en un palacio encantado. Cuatro mil lámparas incandescentes ordenadas de una manera artística y veinte y seis focos de arco voltaico, impresionaban a primera vista de una manera deslumbradora. Los salones eran fuente de maravillas, sobre todo el salón azul que contenía dos grandes escudos de Venezuela hechos de flores naturales. Todo era derroche de belleza que rayaba en lo incomparable”, se recoge en https://haimaneltroudi.com/historias-y-anecdotas-de-la-casa-amarilla/. Castro, el segundo mandatario que destinó el emblemático inmueble como su morada (el primero fue Francisco Linares Alcántara en 1877), aquel día en que la tierra tembló “se lanzó a la calle con un paraguas desde uno de sus balcones”, tal y como menciona Carlos Maldonado-Bourgoin en La Casa Amarilla: enclave histórico de Venezuela (1994). Es así como toma la decisión de ubicar una edificación con estructura antisísmica para fijar su nueva residencia y a la vez trasladar, buscando condiciones de seguridad similares, el despacho presidencial al Palacio de Miraflores alquilándoselo a Doña Jacinta de Crespo (viuda del general Joaquín Crespo). Para lo primero, mientras reside en Miraflores, localiza la villa que nos ocupa el día de hoy, construida en la naciente y aristocrática urbanización El Paraíso, dándole la oportunidad de acondicionarla, como ya se mencionó, a Alejandro Chataing para habitarla a partir de 1903.

5. Doña Zoila junto a Cipriano Castro (izquierda) y en su vehículo, c.1904 (derecha).

El segundo hecho ubica a Villa Zoila como una de las primeras (si no la primera) quintas que tuvieron que contar con vialidad interna y prever un espacio para estacionar un vehículo en el país. El hecho, aportado por Luis Alberto Perozo Padua en el artículo Fue en 1904 cuando llegó el primer vehículo a Venezuela”, aparecido en El Impulso el 20 de febrero de 2021, se vincula con la noticia de que, luego de ser junto a Clementina Velutini Couturier una de las contadas venezolanas que subieron a un automóvil en Europa, Doña Zoila Martínez de Castro importó uno al regresar de aquel viaje: un Panhard Levassor, traído en 1904, sumándose a los pioneros en hacer una adquisición de ese tipo en Venezuela.

6. Izquierda: Portada del libro de Mariano Picón Salas Los días de Cipriano Castro (1953). Derecha: Página de Caracas a través de su arquitectura (1969) dedicada a Villa Zoila.

Punzante por demás es la descripción que hizo Mariano Picón Salas en Los días de Cipriano Castro (1953) del edificio que hoy comentamos. Citado por Juan Pedro Posani en Caracas a través de su arquitectura (1969), Picón Salas expondrá: “Un reflejo de toda la bizarría decorativa de comienzos de siglo, de aquel estilo híbrido de las exposiciones universales, comienza a invadir la pequeña metrópoli. Para los ocho años de gobierno que ya le garantiza la Constitución, el propio Don Cipriano se está haciendo en El Paraíso -que las crónicas sociales de ‘El Constitucional’ apodan ‘Los Campos Elíseos’ de Caracas- una casa que con sus retorcidos techos y su abundancia de pintado hierro ornamental, tiene algo de pagoda y de pajarera de los trópicos. Pequeños kioskos esparcidos en los prados, con enredaderas de trinitarias y albricias servirían para agasajar a las visitas en los ‘garden-parties’ que puso de moda la época. Allí la bondadosa Doña Zoila recibe a las señoras caraqueñas y les ofrece inocentes sorbetes, merengadas, tisanas y pastas dulces, mientras a su terrible marido le asaltan más complejos o diabólicos pensamientos”.

Tras la salida de Castro en 1908, la casa fue adquirida por su hermana Doña Laurencia Castro De Lázaro, quien vivió allí poco tiempo para posteriormente venderla al Estado. Durante el gobierno de Juan Vicente Gómez estuvo deshabitada hasta 1921, momento en que es convertida en escuela para varones, siendo designada posteriormente como escuela de enfermería exclusiva para mujeres. Esta última institución no perduraría mucho allí, ya que en el año 1936 el general Eleazar López Contreras dispone que en las instalaciones de la casona de Puente Hierro funcione de común acuerdo con el gobierno de España la primera Escuela de Agentes de Seguridad Pública, bajo la supervisión del Capitán Don Cecilio Marrero Suárez y el Brigadier Don Ramón Moreno Ayape. Este cuerpo de seguridad posteriormente dará vida a lo que hoy en día se conoce como la Guardia Nacional de Venezuela.

La página https://www.facebook.com/Arquitecturavzl/photos/villa-zoilaen-1903-es-inaugurada-villa-zoila-siendo-dise%C3%B1ada-por-el-arquitecto-a/1805120076369996/ señala lo siguiente: en 1957, Villa Zoila, que había sido hasta entonces la sede de la Guardia Nacional “es ocupada por el Ministerio de Transporte y Comunicaciones, (pasando) los peores momentos de su historia, ya que le fueron agregados varios edificios anexos sin valor alguno, fueron destruidos sus jardines y los interiores de la antigua Casona y no conforme con eso en 1977 pretendieron demolerla para construir la sede del Ministerio de Transporte y Comunicaciones, acto en la cual intervino el ministro de la Defensa quien ordenó detener la demolición de la antigua vivienda Presidencial. (…) Durante años la Guardia Nacional tuvo varias batallas legales con el Ministerio de Transporte para que le fuera devuelta Villa Zoila como cuna de esta institución, y no fue hasta el año 1985 cuando por fin fue devuelta, en muy mal estado y casi por colapsar”.

7. Villa Zoila hoy convertida en Museo Histórico de la Guardia Nacional.

Luego de una rigurosa restauración, la casa es decretada Monumento Artístico e Histórico de la Nación el 7 de octubre de 1985 (según Gaceta Oficial 33.323), pasando a ser el Museo Histórico de la Guardia Nacional en el año 1991, uso que mantiene actualmente.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 4. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

  1. http://guiaccs.com/planos/la-busqueda-de-el-paraiso/

2. Captura de Google Earth y http://guiaccs.com/obras/villa-zoila/

3. http://wikimapia.org/2091981/es/Villa-Zoila#/photo/509618

5. https://twitter.com/tachirense89/status/1292240052798533632?lang=zh-Hant y https://www.misrevistas.com/asia/lectura/5690/fue-en-1904-cuando-llego-el-primer-vehiculo-a-venezuela

6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

7. https://www.facebook.com/Arquitecturavzl/photos/villa-zoilaen-1903-es-inaugurada-villa-zoila-siendo-dise%C3%B1ada-por-el-arquitecto-a/1805120076369996/, https://iamvenezuela.com/2016/07/villa-zoila/ y https://www.pinterest.com.mx/pin/384917099381269405/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 315

Productos de Acero Lamigal, C.A., ubicada en Valencia, Estado Carabobo, es una empresa metalmecánica venezolana, productora a gran escala de acero galvanizado en bobinas, mediante el proceso de galvanización en continuo. La página de publicidad que la firma colocó en el nº100 de la revista entre rayas de julio-agosto 2013 ilustra nuestra postal del día de hoy.

1. De izquierda a derecha: Paul-Jacques Malouin, Luigi Galvani y Stanislaus Sorel, personajes claves dentro de la historia que dio origen al proceso de galvanización.

Entendida como una respuesta que se encontró para proteger el acero frente a la corrosión, la galvanización se trata de un proceso químico que fue descubierto en 1742, cuando el químico-farmacéutico y físico francés Paul-Jacques Malouin (1701-1778) demostró que la inmersión del acero en zinc fundido proporcionaba un recubrimiento protector contra la corrosión de gran eficacia, dándose así origen al principio de la “galvanización en caliente”. Sin embargo, la palabra proviene del nombre del inventor Luigi Galvani (1737-1798), físico y médico italiano cuyos estudios le permitieron en 1780 descifrar a partir de la electricidad producida por el contacto de dos metales diferentes sumergidos en un líquido la propiedad de la corriente eléctrica de provocar contracciones en los nervios y músculos de los seres vivos o de organismos muertos, fundando de esta manera la ingeniería electroquímica y la biofísica.

Del artículo escrito por Carles Romea titulado “La galvanización, una respuesta a la corrosión, publicado en https://www.e-zigurat.com/blog/es/galvanizacion-respuesta-corrosion/, sabemos que “los posteriores desarrollos de Stanislaus Sorel y la puesta a punto en 1836 de un procedimiento económico para decapar el acero abrieron la puerta a la utilización industrial de la galvanización en caliente. Fue el propio Sorel quien puso de manifiesto el efecto de ‘protección galvánica’, además de la protección de tipo barrera, que proporcionan los recubrimientos de zinc y que garantizan la inalterabilidad del acero de base mientras quede zinc remanente sobre la superficie del mismo. (…) La galvanización en caliente es, por tanto, un procedimiento de protección acreditado a lo largo de más de casi 200 años de empleo, cuya utilidad y eficacia están sobradamente probadas”.

2. Etapas del proceso de galvanizado por inmersión en caliente.

La información que hemos obtenido en https://www.ateg.es/revistas/revista_113/index6.html nos aporta que “el acero puede ser galvanizado mediante procesos con características muy diferentes entre sí. Sin embargo, no todo lo conocido como galvanización significa lo mismo. Los diferentes procesos de galvanización varían fundamentalmente en el espesor de la capa de zinc que se origina y los medios con los que es creada. Ambos factores tienen una enorme influencia tanto en la durabilidad de la protección como en la capacidad de soporte de carga mecánica. Los procesos más importantes son: galvanización por inmersión en caliente en continuo, en discontinuo, electrozincado (o galvanización fría) y pulverización térmica de zinc”.

Por tanto, los productos ofrecidos por Lamigal corresponden a uno de los dos procesos diferentes para aplicar recubrimiento de zinc al acero mediante el método por inmersión en caliente. En particular, se trata del “que involucra la aplicación de zinc sobre una banda o lámina continua de acero a medida que pasa por el baño de zinc fundido a alta velocidad –de aquí el término galvanizado continuo por inmersión en caliente. A medida que un rollo es procesado a través de la línea de recubrimiento, otro es soldado a su extremo final. El proceso es verdaderamente ‘continuo’ a medida que la línea opera durante días sin interrupción”, información esta última obtenida de https://latiza.zinc.org/wp-content/uploads/sites/10/2017/02/GalvInfoNote2_3.pdf.

3. Galvanización en caliente de chapa por procedimiento continuo. Esquema del proceso.

Sin pretender entrar a detallar en qué consiste el proceso de galvanizado continuo, sólo añadiríamos que una de sus características más importantes “es la formación de un fuerte enlace entre el acero y su recubrimiento de zinc. A las velocidades de procesamiento usadas en las líneas de galvanizado continuo, la plancha enrollada sólo está en el baño de zinc entre 2 y 4 segundos. Durante este breve tiempo, el metal fundido y el acero deben reaccionar para formar un fuerte enlace metalúrgico por difusión. La región del enlace es un compuesto ínter metálico, llamado la ‘capa de aleación’. (…) Esta delgada zona de enlace de aleación, la que tiene usualmente de sólo 1 a 2 micrómetros de espesor, es muy importante porque una vez que el recubrimiento es aplicado y la plancha se ha enfriado a temperatura ambiente, es re-enrollado y embarcado a los clientes para moldear a la forma deseada. Por ejemplo, la plancha puede ser profundamente embutida para formar una caja, puede ser estampada en una defensa de auto, o puede ser enrollada en un panel de construcción para techos”.

4. Planta industrial y gama de productos que ofrece Productos de Acero Lamigal, C.A.

Fundada en 1964, Productos de Acero Lamigal, C.A., de acuerdo a su portal https://www.lamigal.com.ve, nace “con 23 hombres emprendedores, quienes con visión proyectan lo que años después sería la plataforma de producción a gran escala de acero galvanizado: la Línea Continua de Galvanizado (LCG)”. La firma “tiene una capacidad de producción de 200.000 toneladas/año de Bobinas y Láminas de Acero Galvanizado”, siendo “la única empresa del sector metalúrgico de este ramo en Venezuela”. Hoy ya ha cumplido 58 años.

Comprometida con la preservación y cuidado del ambiente, Productos de Acero Lamigal, C.A. ofrece en la actualidad los siguientes productos: bobinas, láminas lisas y flejes que se utiliza como materia prima en la industria de refrigeración, construcción, automotriz y metalmecánica en general; Aceral, lámina para techos de acero galvanizado por inmersión en caliente; Aceral 1.5”, lámina galvanizada de gran formato ideal para plantas industriales, grandes desarrollos comerciales y almacenes, entre otros; Normal, lámina para techos de acero galvanizado en forma ondulada, capaz de soportar condiciones ambientales severas, gracias a la extraordinaria resistencia a la oxidación que ofrece; Normal Plus, lámina galvanizada para techos de forma ondulada, con espesor 0.20 mm en longitudes de 2,44m, 3,05 m y 3,66 m, producida en la nueva línea de Corrugación Continua Normal; y Losacero, láminas de acero galvanizado (G-60) estructural, creadas para encofrar entrepisos, placas y techos.

Los productos de acero galvanizado dentro de la industria de la construcción tuvieron un importante repunte desde que en los años 1970 se descubrieron las propiedades cancerígenas del asbesto cemento, material utilizado durante años para ser colocado en cubiertas de todo tipo y particularmente en naves industriales y viviendas de interés social. Hoy el fibrocemento que sustituyó al asbesto-cemento eliminado al primero de su composición, debe competir con una industria metalúrgica poderosa que ha copado buena parte del mercado.

5. IDEC FAU UCV. SIEMA (Sistema IDEC de Estructura Metálica Apernada).
6. IDEC FAU UCV. SIPROMAT (tecnología basada en el uso de lámina delgada de acero galvanizado para la producción de paneles estructurales autoportantes de lámina corrugada).
7. IDEC FAU UCV. Izquierda y centro: SITECH (sistema de techo en lámina metálica donde se hace énfasis en factores de confort térmico, producción y ensamblaje). Derecha: ENTRETECH (sistema de lámina de acero galvanizado para techos y entrepisos de construcción progresiva).

En cuanto al uso del acero galvanizado en proyectos que han surgido de investigaciones realizadas en la academia, en el Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) de la FAU UCV se registra su presencia en los siguientes trabajos relacionados con el diseño y desarrollo de sistemas constructivos: SIEMA (Sistema IDEC de Estructura Metálica Apernada), formulado inicialmente en 1978 por la ing. Gladys Maggi cuyas losas de entrepiso y techo son de concreto armado vaciado en sitio sobre láminas de acero galvanizado como encofrado no colaborante (con evaluación y actualización de Nelson Rodríguez el 2008 y adaptación a su uso como vivienda progresiva por Beverly Hernández en 2011); SIPROMAT: tecnología basada en el uso de lámina delgada (de 0,60 y 0,45 mm de espesor) de acero galvanizado para la producción de paneles estructurales autoportantes de lámina corrugada. Su componente universal es un panel preformado de forma simétrica que permite la construcción de paredes portantes, entrepisos y cubiertas mediante el solapamiento de sus extremos para la fabricación de espacios habitables. Está fundamentalmente dirigido a producir vivienda progresiva para sectores de bajos ingresos. Surgió del Trabajo de Grado para Magister Scientiarium en Desarrollo Tecnológico de 1991 con el cual su creadora, la arq. Alejandra González obtuvo en 1995 el Premio Nacional a la Investigación Tecnológica otorgado por el CONICIT (en la misma línea de trabajo participaron posteriormente Mailing Perdomo y Velquis Velandria y se elaboró en 2005 con la participación de González, Perdomo y Velandria el Manual de producción, uso y aplicaciones de la tecnología SIPROMAT); ENTRETECH: sistema de lámina de acero galvanizado para techos y entrepisos de construcción progresiva desarrollado por la arq. Rebeca Velasco en 1995; y SITECH: sistema de techo en lámina metálica donde se hace énfasis en factores de confort térmico, producción y ensamblaje, diseñado por la arq. Beatriz Hernández en 1995.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Paul-Jacques_Malouin, https://es.wikipedia.org/wiki/Luigi_Galvani y https://galvanizeit.org/hot-dip-galvanizing/what-is-galvanizing

2. https://www.catedraavicola.com.ar/el-proceso-de-galvanizado-esta-cada-vez-mas-presente-en-la-produccion-pero-en-que-consiste-es-tecnica/

3. https://www.construmatica.com/construpedia/Procedimientos_de_Galvanizaci%C3%B3n_en_Caliente

4. https://www.lamigal.com.ve

5, 6 y 7. https://es.slideshare.net/rubenmedios/propuestas-idec y Colección Crono Arquitectura Venezuela.

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 314

Con la celebración entre el 29 de septiembre y el 3 de octubre de 2008 de la Semana Internacional de Investigación, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) llegó a cristalizar un anhelo que persiguió por años: la realización conjunta de las jornadas de investigación de sus tres instancias académicas fundamentales, la Escuela de Arquitectura, el Instituto de Urbanismo (IU) y el Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC).

Tras la celebración en 1985 entre el 29 de enero al 2 de febrero las Primeras Jornadas de Investigación de la FAU, en momentos en que el IDEC ya llevaba realizando desde 1982 anualmente las suyas, no se había logrado coordinar esfuerzos para que la institución en pleno mostrase los avances logrados por una actividad intrínseca a su condición académica. Como señal relevante de las dificultades para organizar este tipo de eventos cabe apuntar que la Escuela de Arquitectura, ya denominada “Carlos Raúl Villanueva”, sólo logró realizar sus Primeras Jornadas en noviembre de 2003, cuando tenía 62 años de creada y una larga data de productos derivados de la actividad de sus investigadores en las diversas áreas que la componen.

Dentro de una Facultad que fue diseñada sin prever espacios para la permanencia prolongada de quienes realizaban labores investigativas, también vale la pena recordar que fue a finales de 1961 (el 10 de octubre para ser más precisos) cuando los profesores Carlos Raúl Villanueva, Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani presentaron al Consejo de Facultad la propuesta de creación del Centro de Investigaciones Históricas y Estéticas (CIHE), la cual fue aprobada por el Consejo Universitario el 31 de julio de 1962, comenzando a trabajar en 1963 bajo la dirección de Graziano Gasparini, marcando así el arranque formal de la actividad investigativa en la institución, siendo en 1964 cuando aparece por primera vez el BOLETÍN, su insigne publicación. Casi en simultáneo, y por iniciativa impulsada por el entonces decano de la FAU Julián Ferris, se había creado en 1961 el Centro de Estudios para el Desarrollo (CENDES), el cual se adscribiría al Rectorado de la UCV.

Posteriormente, en 1967, se funda el Instituto de Urbanismo, apareciendo por primera vez la revista URBANA en 1980. Por su parte el IDEC nace en 1975 y su revista TECNOLOGÍA Y CONSTRUCCIÓN es lanzada en 1985. Otra importante iniciativa también fraguada en la FAU UCV, el Centro de Estudios Integrales del Ambiente (CENAMB), ve la luz en 1977.

Con estos antecedentes a la mano no fue poca cosa que en 2008 se lograra mancomunar los esfuerzos que hicieron posible la Semana Internacional de Investigación de la FAU. El evento, que fue presidido por el profesor Gustavo Izaguirre Luna y tuvo como presidentes honorarios a Alfredo Cilento, Azier Calvo y Liana Bustillos, empezó a forjarse desde 2006, cuando el Consejo de Coordinación Académica de la FAU, propuso al Capítulo Venezuela de la Asociación Latinoamericana de Control de Calidad, Patología y Recuperación de la Construcción, realizar el III Congreso Nacional PRE CONPAT 2008 en la Ciudad Universitaria de Caracas, organización de la que Izaguirre era un miembro muy activo. Este importante impulso, indirecto si se quiere, aunado a la celebración de los 80 años de la creación del Banco Obrero-Instituto Nacional de la Vivienda, fueron los detonantes que animaron a la entidad a coordinar en una sola las XVIII Jornadas de Investigación del IDEC, las Segundas de la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva y las del IU en el marco de la celebración de sus 40 años, dando pie a lo que fue la organización de una semana programada en torno a tres frentes muy activos (originados en torno a la celebración de los 80 años de la creación del Banco Obrero-Inavi, al III Congreso Nacional PRE CONPAT y a las Jornadas de Investigación propiamente dichas), que produjeron una animación inusitada.

En resumen, se logró convocar “a 94 investigadores, 15 conferencistas internacionales y 18 nacionales -incluidos dos miembros de la Red Solidaria de Comunidades Autónomas-, lo que permitió compartir reflexiones, conocimientos, tecnologías, proyectos y experiencias de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, España, Inglaterra, Paraguay y Venezuela”, como bien señala Izaguirre en el «Prólogo» de las Memorias de las Jornadas de Investigación, publicadas bajo la coordinación de Eugenia Villalobos, que mostraban en físico un resumen de cada ponencia y venían acompañadas de un CD con los textos “in extenso”.

1. Dos publicaciones producto del evento. Izquierda: Semana Internacional de Investigación FAU UCV. Memorias (2008). Derecha: 80 años de políticas de vivienda en Venezuela. 1928-2008 (2011).

Así, mientras en el auditorio acontecían las conferencias que invitados nacionales e internacionales dictarían sobre los tópicos relacionados al tema de la vivienda, su historia y el aporte de los más necesitados a las políticas del hábitat; los relativos a la tecnología como fenómeno cultural en la relación barrio-ciudad o la legalidad y tenencia de la tierra en asentamientos informales; e incluso temas de vivienda y sostenibilidad urbana, o de programas como el CYTED sumados a las reflexiones acerca de la gestión académica y su relación con la sociedad y a las nociones de reingeniería habitacional, expansión o regeneración de barrios consolidados, recuperación y replanteamiento de centros urbanos, en las aulas anfiteátricas y demás espacios destinados a la docencia de pre y postgrado se desarrollaban las jornadas con la presentación resumida de las ponencias de la mano de su(s) respectivo autor(es).

Para alcanzar el éxito obtenido, la organización del evento contó con un Comité Organizador, y seis comisiones: Científica, Financiera, de Logística y Protocolo, de Apoyo Técnico, de Publicaciones y de Promoción, que involucraron a más de 35 personas entre profesores y empleados de la FAU. Así mismo, se obtuvo el apoyo de 45 árbitros que revisaron y dieron el visto bueno a las 95 ponencias presentadas en las áreas de: Ambiente y Sostenibilidad -AS- (8), Ciudad y Sociedad -CS- (30), Historia y Patrimonio -HP- (22), Informática y Representación Gráfica -IRG- (2), Tecnología Constructiva -TC- (23) y Teoría y Representación Arquitectónica -TPA- (10).

Además de las Memorias ya señaladas, el evento arrojó la publicación en 2011 del libro 80 años de políticas de vivienda en Venezuela. 1928-2008, compilado por Azier Calvo y Eugenia Villalobos que, además de recoger el contenido de las conferencias del seminario que le da nombre llevado a cabo en el marco de la Semana Internacional de Investigación, retomó la discusión sobre la materia iniciada en el año 2006 en el simposio “1906 / 2006 Cien años de política de vivienda en Chile”, realizado en Santiago, recogida en la publicación del mismo nombre para la que María José Hidalgo y Rodrigo Hidalgo fungieron de editores, impresa en 2008.

2. Anuncios publicados de los cuatro eventos que se originaron a partir de la Semana de Investigación FAU 2008, denominados Trienal de Investigación FAU, correspondientes a los años 2011, 2014, 2017 y 2020.

La Semana Internacional de Investigación de 2008, con el desarrollo sostenible ubicado en el centro de los debates, también, puede considerarse como punto de inflexión y de inicio de una política liderizada por la Coordinación de Investigación de la FAU que originó la instauración y realización cada tres años de la Trienal de Investigación FAU UCV, la cual ininterrumpidamente, bajo un formato similar que ha girado siempre en torno a un tema central, ha logrado, venciendo enormes dificultades, aunar de nuevo esfuerzos compartidos entre la Escuela y los dos Institutos en sus cuatro versiones: 2011, 2014, 2017 y 2020. A ellas, sus repercusiones y sus particularidades dedicaremos futuras entregas.

ACA

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  1. http://www.edicionesfau.com/

2. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 313

La aparición del número 1 de Cine al día en diciembre de 1967, se constituyó en un eslabón fundamental dentro del incesante trabajo que un grupo de intelectuales, críticos y amantes del séptimo arte ya había venido desarrollando desde los años 50 en Venezuela.

Convencido de la necesidad de generar un “pensamiento cinematográfico venezolano” que a su vez acompañara la necesidad de hacer del cine parte de la cultura en Venezuela, cosa que hasta entonces no había ocurrido, Alfredo Roffé (1929-2011), arquitecto graduado en la UCV en 1958, investigador, crítico cinematográfico y profesor universitario, quien ya había tenido una participación importante acompañando desde muy joven a su hermana Violeta en el proyecto que involucró la creación de la revista Cruz el Sur (1952), y presencia como colaborador cubriendo temas cinematográficos desde el primer número de la revista Integral (1955), se convierte en principal promotor de la aparición en octubre de 1962 de Registro, publicación de documentación y crítica cinematográfica del Centro de Investigaciones Cinematográficas (Caracas), convirtiéndose con los trabajos allí aparecidos en pionero de la moderna historiografía del cine en Venezuela.

Tal y como narra la profesora María Gabriela Colmenares España en “Alfredo Roffé (1929-2011) y el pensamiento cinematográfico venezolano”, texto aparecido en el nº157 (primer trimestre de 2012) de Comunicación, revista del Centro Gumilla, cuyo tema central fue el cine, será poco después de la experiencia de solo tres números de Registrocuando Margot Benacerraf propone al Inciba la creación de una Cinemateca Nacional, llama a Alfredo Roffé para que formule el proyecto de la misma. Con la creación en 1966 de la Cinemateca Nacional, según el proyecto de Roffé y con Benacerraf como primera directora, se logra que el Estado venezolano finalmente acepte el valor artístico y cultural del cine y lo incluya entre sus competencias en materia de cultura. A continuación, se producen los tres Encuentros de Cine Nacional que reunieron, por primera vez, un grupo de cineastas, críticos, productores, etcétera, para delinear los fundamentos de lo que deberían ser las políticas cinematográficas del Estado venezolano. Estos encuentros, realizados entre 1966 y 1967 en Ciudad Bolívar, Valencia y Caracas respectivamente, tuvieron como resultado un Proyecto de Ley de Cine que fue redactado por Roffé, Antonio Pasquali, Sergio Facchi, Oswaldo Capriles y Rodolfo Izaguirre y entregado, el 23 de junio de 1967, a Simón Alberto Consalvi, para entonces presidente del Inciba. Aunque este proyecto fue ignorado olímpicamente por el Poder Legislativo, los Encuentros de Cine y su redacción fueron el germen de varias iniciativas perdurables, entre las cuales se encuentran Cine al Día, la primera revista venezolana especializada en crítica cinematográfica, … y la ANAC (Asociación Nacional de Autores Cinematográficos) establecida definitivamente en 1974”.

Corolario importante de todo este proceso lo constituyó sin duda la creación en 1978 de la Escuela de Artes de la Facultad de Humanidades y Educación de la UCV, en la que Roffé jugó un papel determinante “pues su visión de la crítica y la teoría del cine contribuyó a delinear el pensum de la Mención Cine y la conformación del correspondiente Departamento, al cual se incorporaron también Oscar Moraña, Joaquín González, Ambretta Marrosu, José Miguel Acosta, Iván Feo, César Bolívar, Héctor Ríos, Elizabeth Safar, Tulio Hernández, Rafael Zapata, Oscar Lucien, Manuel de Pedro, entre otros cineastas, docentes e investigadores”. A Roffé le correspondió, particularmente, la instauración de la Cátedra de Análisis Fílmico y Cinematográfico.

1. Página de créditos del nº1 de Cine al día

Pues bien, Cine al día se encuentra incorporada dentro del proceso señalado siendo una pieza clave y articuladora de proyectos, iniciativas y material tanto informativo como didáctico durante el tiempo que salió al aire entre 1967 y 1983, lapso en el que se produjo un relevante auge del cine venezolano. Como también señalará María Gabriela Colmenares: “La revista –que estuvo antecedida por la elaboración de un “manifiesto” por Roffé en el que se establecían sus principios fundamentales- fue proyectada como una publicación destinada a: apoyar, estimular y difundir la producción (cinematográfica) nacional, en función de su desarrollo y progreso; informar sobre las actividades culturales relacionadas con el cine que se efectúan en el país; ejercitar una crítica rigurosa y orientadora en los aspectos temáticos, amplia y exigente frente a la elaboración formal; estudiar las obras y autores significativos para el cine y los aspectos más resaltantes de su utilización como medio de expresión; dar a conocer los alcances del cine como instrumento de conocimiento, educación e investigación; analizar las posibilidades y consecuencias del cine como medio de comunicación colectiva; abordar el tema de la televisión mediante estudios sobre sus proyecciones culturales y sociológicas; ilustrar la técnica cinematográfica en sus alcances culturales e industriales; preparar índices bibliográficos de las publicaciones internacionales sobre el cine; poner de manifiesto la importancia del cine en formatos reducidos de 8 a 16 mm”.

Editada por la Sociedad Civil “Cine al día”, conformaron su primer Comité de Redacción (que se mantuvo sólo por tres números): Alfredo Roffé (Dirección), Ambretta Marrosu (para entonces, su esposa), Oswaldo Capriles, Sergio Facchi, Antonio Pasquali, Luis Armando Roche, Miguel San Andrés y Alberto Urdaneta, quienes son considerados como sus fundadores. Con la intención inicial de aparecer cada dos meses (cosa que sólo se cumplió al inicio), las dificultades económicas que desde un principio la limitaron, le permitieron a la revista contar sólo con 25 números al momento de su desaparición lo cual daría un promedio general aproximado de tres números cada dos años. El último Comité lo integraron Alfredo Roffé, Ambretta Marrosu, Oswaldo Capriles, Fernando Rodríguez y Miguel San Andrés.

La portada de aquel primer número estuvo presidida por un fotograma de la película “La guerre est finie” del director Alain Resnais y una copia de ella engalana nuestra postal del día de hoy. El valor del ejemplar fue de Bs. 2,50 y el de la suscripción por 6 números era de Bs. 15,00. Apareció en formato tamaño carta, impreso en papel bond diagramado a tres o cuatro columnas (según la sección) sin mayores pretensiones (apostando básicamente al valor de su contenido), y tuvo un total de 40 páginas. Su publicidad, discreta si se quiere, estuvo conformada básicamente de avisos institucionales y de empresas vinculadas al medio cinematográfico y la cultura buscando siempre estar “fuera de todo mecanismo de poder, sea económico como político”.

2. Páginas interiores del nº1 de Cine al día.

El sustancioso sumario del nº1 de Cine al día tiene a modo de editorial el artículo “Cine y cultura en Venezuela”, toda una declaración de principios y profundo análisis crítico de la situación del cine y su inserción dentro del campo cultural del país para el momento en que aparece. También contará con: una entrevista al productor venezolano de largometrajes Lorenzo González Izquierdo; “Nota sobre el nuevo cine inglés” de Oswaldo Capriles; “La crítica según los hijos de Gramsci y Luckács” de Guido Aristarco; “Caminantes, leyes, universidades y cine” de Alfredo Roffé; Tres preguntas a Leopoldo Torre Nilsson; “Cineastas sin distribución en Venezuela” de Chris Marker; “Uso y posibilidades del zoom” de Miguel San Andrés; las secciones “Ocho a dieciséis”, “Cine y TV”; “Índice Bibliográfico” y “Notas críticas”, para cerrar con “Información Nacional” e “Información Internacional”. Como se verá se trataba de un ambicioso producto que proporcionaba a los interesados en el cine no sólo un denso y variado contenido sino todo lo necesario para estar actualizado.

Aparece Cine al día, como ya se dijo, el año 1967 momento en que se conmemoró el cuatricentenario de Caracas y se montó el célebre así como efímero espectáculo audiovisual Imagen de Caracas, dirigido por Jacobo Borges, en los terrenos que hoy ocupa Parque Central sobre la avenida Bolívar. Desaparece en 1983 año en que se produce el “viernes negro” situación que arrastró a la economía y la cultura venezolana a una crisis que no ha hecho sino empeorar desde entonces. El número 25 (último de la revista) es precisamente «un balance de la situación imperante en el cine, la cultura y la política venezolanos para 1983. Un balance negativo desde cualquier punto de vista”, señalará Colmenares.

María Gabriela Colmenares, quien fuera discípula Roffé en la Escuela de Artes de la UCV, obtuvo su licenciatura en 1993 con la tesis Contextualización de la revista «Cine al día» (1967-1983) y sus planteamientos en torno al cine venezolano y latinoamericano, convirtiéndose desde entonces en una de las mejores conocedoras del tema y referencia ineludible. Como señala la autora en el resumen de la tesis, “En esta investigación, examino la trayectoria de la revista de crítica cinematográfica ‘Cine al día’ (1967-1983), desde sus antecedentes hasta su cierre, la contextualizo en el pensamiento cinematográfico venezolano y latinoamericano de su momento y discuto sus aportes tanto a la reflexión sobre el cine en Venezuela como a las políticas cinematográficas y culturales del Estado venezolano durante las décadas de 1970 y 1980”. Localizable y descargable a través de http://saber.ucv.ve/handle/10872/21032, se trata de un extenso documento de referencia que ofrece toda la información necesaria sobre tan importante evento dentro de la evolución del cine venezolano.

3. Alfredo Roffé.

A toda la labor que Roffé desempeñó dentro de la Escuela de Artes, habría que sumar otra importante faceta desarrollada en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo como docente e investigador adscrito al Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) del que fue uno de sus primeros integrantes tras su fundación en 1975, así como miembro del primer Consejo Editorial de la revista Tecnología y construcción (1985) junto a Luis F. Marcano, Raquel Gamus, Alberto Lovera y Ute Romero. En ese número publica “Las reglas del juego. Una aproximación al problema de la evaluación de proyectos de arquitectura”, una muestra clara del polifacetismo que lo caracterizó a lo largo de su vida. Como especialista en la programación de edificaciones Roffé será el encargado de elaborar el estudio pormenorizado de las áreas que formaron parte del Concurso Nacional para la sede de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV convocado en 1986. También del programa que acompañará el acondicionamiento del edificio San Pedro como sede del Instituto de Provisión del Profesorado (IPP) de la UCV, terminado en 1992.

Aceras y brocales, página semanal del diario Últimas Noticias, creada en 2005 por Roffé, junto a Juan Pedro Posani, Henrique Hernández y Alejandro López, lo mantendrá activo y será una de sus últimas incursiones en los medios hasta que se produce su fallecimiento en 2011. A Roffé se le otorgó el Premio Nacional de Cine el año 2000.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1 y 2. Revista Cine al día, nº1, diciembre 1967.

3. https://twitter.com/profe_emege/status/1382690608746221579

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 312

Desde 1958, cuando Carlos Raúl Villanueva es sometido a una especie de ostracismo por su importante aporte como arquitecto en tiempos de la dictadura perezjimenista, la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC), aunque había llegado a realizarse en un alto porcentaje, tenía aún pendiente la ejecución de una serie de proyectos y obras que atenderían necesidades no del todo satisfechas en el plan piloto original. Sobre ellos el Maestro no dejó de trabajar ahora con la colaboración de Gorka Dorronsoro y Emilio Palacios egresados de la FAU UCV (el primero en 1963 y el segundo en 1967) quienes, aún siendo estudiantes, se sumarían al equipo que ya integraba Juan Pedro Posani desde 1949.

Durante esa etapa posterior a 1960 Villanueva continuará dirigiendo el proceso de planificación y el diseño de los edificios pendientes hasta 1973, momento en que su salud se deteriorará hasta su muerte en 1975. De allí surgirán una serie de estudios que, como Leszek Zawisza apuntará en el nº 59 de la revista Punto dedicado a La Ciudad Universitaria de Caracas (octubre 1977), “serán una especie de testamento que el Maestro transmite hacia el futuro”.

El Plano de Conjunto de la CUC conservado de aquella fecha “permite detectar y enfatizar las intenciones de C.R. Villanueva acerca de la evolución deseable del espacio físico de la UCV, cosa que, con la desaparición del Maestro, resulta de más improbable realización todavía de lo que fue durante su vida”, complementará Zawisza.

1. Plano de conjunto de la Ciudad Universitaria de Caracas (c.1974) en el que se muestran los edificios proyectados en la última etapa con el de la Escuela de Ingeniería Metalúrgica y Ciencia de los Materiales resaltado en rojo.

Dentro de dicha evolución, donde la participación proyectual de Dorronsoro será por demás relevante, “los cambios más evidentes se producen en la faja sur del conjunto, que debería cobijar las Escuelas de Ingeniería y Ciencias. (…) Paralelamente con esto los estudios tecnológicos adquieren una nueva dimensión en el país y por tanto el original núcleo de las Ciencias Médicas tan decisivo e importante en la fase inicial de la Ciudad Universitaria, deberá ser balanceado con un cuerpo no menos importante de las Escuelas Politécnicas, cónsonas con la nueva realidad de Venezuela, país petrolero y metalúrgico. El centro de este núcleo formaría una plaza ubicada en el eje del conjunto Rectorado-Plaza Cubierta, es decir, el área ocupada actualmente por el estacionamiento frente al rojo prisma de la Biblioteca Central, flanqueada por tres grupos de edificios: un alto y compacto paralelepípedo del Ciclo Básico de Ingeniería al este, por el complejo de la Escuela de Ingeniería Industrial al sur, y por la Facultad de Ciencias al oeste. (…) A continuación de este grupo se proyectó el edificio de las escuelas de Minas y Metalurgia (en la inmediata cercanía de la entrada Las Acacias-San Pedro) y luego, del lado opuesto la Escuela de Ingeniería Sanitaria y el Edificio de Materiales y Modelos Estructurales, ambos realizados. De esta forma se proyectaba también completar el frente de la Ciudad Universitaria hacia la avenida Las Acacias (Paseo Los Ilustres) rellenando espacios que hasta hoy permanecen vacíos y abandonados o apenas cubiertos por deterioradas instalaciones provisionales”.

2. Maqueta del proyecto para la Escuela de Ingeniería Metalúrgica y Ciencia de los Materiales. Gorka Dorronsoro con la colaboración de Julio Riquezes.

Esta larga cita tomada del texto de Zawisza preparado para la revista Punto 59, creemos que contextualiza a la perfección el marco en el que se inscribe la realización primero del proyecto (1976) y luego la construcción (1982-1987) de la Escuela de Ingeniería Metalúrgica y Ciencia de los Materiales, cuya imagen tomada desde su último nivel ilustra nuestra postal del día de hoy.

Con respecto a los orígenes de la entidad que da pie al programa del edificio, sabemos que inicialmente Ingeniería Metalúrgica se trató de un Departamento que pertenecía a la Escuela de Geología, Minas y Metalurgia y que funcionaba en la mitad de uno de los galpones ubicados entre la Facultad de Arquitectura y la Escuela de Derecho. De lo que relatan los profesores Leopoldo Finol, Julio César Ohep y Ana Teresa Vielma Mendoza en “Sobre la construcción de nuestra sede”, consultable en http://www.ucv.ve/en/organizacion/facultad/facultad-de-ingenieria/escuelas/metalurgia/resena-historica.html, sabemos que “luego de la creación de la Escuela de Ingeniería Metalúrgica y Ciencia de los Materiales (octubre de 1972), surgió la necesidad de construir una sede acorde con los lineamientos académicos que se habían formulado en la solicitud de aprobación del Proyecto de Creación de la Escuela, ante el Consejo Nacional de Universidades. En este documento se plasmaron: las necesidades docentes, de investigación y de extensión de la Escuela, junto con la demanda de profesionales por la industria de este sector. Para la fecha la profesión de ingeniero metalúrgico había adquirido una importancia relevante y su desarrollo había sido considerado prioritario, en el Plan de la Nación. A estos efectos, se desarrollaron las especificaciones de diseño del edificio de la Escuela. Se contemplaron ambientes amplios y cómodos para dar cupo a una matrícula estimada en 400 estudiantes de pre y postgrado y al personal docente, técnico, administrativo y de servicios, requerido para su apropiada operación”.

3. Arriba: Vistas generales del edificio desde el norte y desde el sur (Paseo Los Ilustres). Abajo: Corte transversal.

Con base en la planificación adelantada por Villanueva y su equipo descrita por Zawisza, se realizaron ante las autoridades universitarias las solicitudes respectivas para ubicar el edificio de la Escuela en el terreno cercano al lindero sur de la CUC, limítrofe con el Paseo Los Ilustres, que al norte limitaba con un estacionamiento y la Facultad de Farmacia; al noreste con el edificio de la Escuela de Ingeniería Mecánica; y al oeste con Puerta Técnica y la vialidad de acceso a la Ciudad Universitaria y al Hospital Clínico, la cual separaba este lote de terreno de la entonces Escuela Técnica Industrial (hoy día la Facultad de Ciencias) y la Facultad de Odontología. Obtenida la aprobación, “el Prof. Leopoldo Finol fue designado por el Director de la Escuela, Gerente del Proyecto e interlocutor entre la Escuela y las diversas autoridades, instituciones y empresas del Sector, que aportaron tanto su aprobación, como ideas, asesoría y recursos materiales, para su construcción”.

Para la obtención del dinero necesario en la ejecución de la obra fueron claves las figuras del Ing. José Ignacio Casal (Ministro de Fomento entre 1975 y 1976 del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez) y del presidente de la Junta Directiva de SIDOR en aquel momento, Ing. Ángel Barreto (ambos metalúrgicos) los cuales a través de los respectivos organismos contribuyeron al financiamiento de la construcción del edificio, aportando la suma de Bs. 8.000.000.

Es entonces cuando se contacta al arquitecto Gorka Dorrondoro para realizar, con la colaboración de Julio Riquezes, el proyecto con que se construirá la edificación. Proyecto en mano se convocó la licitación de la obra la cual fue ganada por la empresa EDIFICA colocándose la primera piedra el 18 de agosto de 1982.

Paralelamente y con la anuencia del Consejo Universitario de la U.C.V., el proyecto fue elevado a la consideración de la Cámara de Diputados, para que fuese incluido en el presupuesto de la Ley de Planta Física de la Educación Superior. Los recursos restantes fueron así otorgados directamente por el Estado Venezolano a la Universidad Central de Venezuela, para la culminación de la obra, la cual tuvo oficialmente lugar el 18 de agosto de 1987”, complementarán Finol, Ohep y Vielma.

4. Izquierda: Puente de acceso al edificio donde se aprecia la escultura de Harry Abend colocada en 1994. Derecha: Dos aspectos de la piel que recubre el edificio en su fachada norte

En cuanto al edificio en sí lo primero que cabe señalar es que su implantación obedece a una dirección distinta al resto de los integrantes del campus, adaptándose más bien a las directrices del espacio urbano del Paseo Los Ilustres. En la ficha elaborada por Sebastián Monteagudo para Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) encontramos que la Escuela fue construida “salvando el desnivel en el borde sur de los terrenos de la universidad; la planta de acceso se genera un nivel por encima del suelo y el ingreso se resuelve a través de un puente. En su composición hay elementos que la distinguen pero guardan relación con la Ciudad Universitaria. La estructura, de concreto, se expresa en la potente fachada hacia el paseo Los Ilustres, que revela (su) vigoroso esqueleto estructural… Esta cara contundente se orienta a la ciudad, y contrasta con la frágil persiana metálica que se muestra hacia el campus, que cubre la altura del volumen. Este dispositivo de control climático genera sombras entre las aulas, que se abren a terrazas, el jardín de palmas y el juego de luces que se filtra a través del cedazo que lo cubre. Las plantas, organizadas a partir de un corredor central, rematan en escaleras exteriores. Al centro, se ubica la torre de circulación vertical, coronada por una ligera pérgola metálica que protege el corredor hacia la biblioteca y el cafetín. Completa la pieza un enorme cilindro a doble altura, que alberga los laboratorios de ensayo, y actúa como marca de uno de los accesos al campus”.

El carácter que cobró el edificio sirvió para que William Niño Araque lo incluyera entre las obras que conformaban una “posible” Escuela de Caracas, término que utilizó para agrupar arquitectos y obras que a partir de los años 1970 establecen su compromiso ya no tanto con la tradición abstracta de la arquitectura moderna, sino con una simbología más figurativa, ya no con la simple eficiencia, funcionamiento y racionalidad constructiva sino “con el novedoso sentido que hoy adquiere la lógica de la historia, interpretada esta vez desde la geografía tropical y caribeña”.

5. Carátula del libro «Croquis. Plan Rector. Ciudad Universitaria de Caracas» de Gorka Dorronsoro lanzado el año 2000 y uno de los dibujos que contiene.

Nota

Gorka Dorronsoro, Juan Pedro Posani y Frank Marcano entre 1993 y 1999, retomarán la idea de actualizar el Plan Rector de la CUC buscando darle continuidad a lo dejado por Villanueva en los años 70, sin evadir la posibilidad de dar una serie de pasos adelante en la línea evolutiva señalada por el Maestro quien siempre la consideró un “organismo vivo”. Ya para entonces el edificio de Ingeniería Metalúrgica se había construido y la atención se centró, entre otros, en el espacio que se tenía previsto ocupara la escuela de Ingeniería Industrial (el más desarrollado por Villanueva y Dorronsoro, el cual tenía un área techada de 40.000 m2, casi la mitad del Hospital Clínico) y la plaza que la acompañaba ubicada en el actual estacionamiento al sur de la Biblioteca Central. De este trabajo quedó el libro de Dorronsoro Croquis. Plan Rector. Ciudad Universitaria de Caracas lanzado el año 2000, cuando se conmemoraba el centenario del nacimiento de Carlos Raúl Villanueva y se producía la declaratoria de la CUC como Patrimonio Mundial.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. Revista Punto, nº 59, 1977.

2. William Niño Araque. GALERÍA DE ARTE NACIONAL, «La Escuela de Caracas. Apuntes para un acercamiento a la arquitectura contemporánea venezolana», 1993.

3. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad y http://guiaccs.com/obras/escuela-de-ingenieria-metalurgica/

4. https://www.flickriver.com/photos/gorgal/sets/72157600926269347/ y http://guiaccs.com/obras/escuela-de-ingenieria-metalurgica/

5. Gorka Dorronsoro. Croquis. Plan Rector. Ciudad Universitaria de Caracas, 2000.

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 311

La revista Punto, principal órgano de divulgación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, durante sus 40 años de vida y 69 números publicados atravesó por diferentes etapas. La más larga de ellas correspondió a la dirigida por su fundador Antonio Granados Valdés entre enero de 1961 y mayo de 1978 en la que apareció en 60 oportunidades.

Durante la gestión de Granados al frente de la publicación, también es posible detectar variaciones y alteraciones reflejadas algunas de ellas en el diseño de la portada, organización del contenido e incluso variaciones en el enfoque del mismo. Pero sin duda el cambio más notorio es el que se da a partir del número 40-41 (enero-marzo de 1970) cuando, presionado por los aires que provenían del proceso de Renovación Académica, Granados, en un inusual editorial donde explica los rasgos que habían identificado la revista desde su “modesta aparición en el año de 1961”, señala la finalización de una etapa y el comienzo de otra que se inicia con la incorporación de “criterios sobre los más candentes y actuales problemas que confronta nuestra Facultad, así como de algunos ejemplos recientes de la arquitectura venezolana”.

Consciente de que “está planteada una nueva estructuración de los estudios que se imparten en nuestra Facultad”, Punto 40-41 mediante el título “Renovación ¿Por qué? ¿cómo?” recoge parcialmente lo que venía aconteciendo en los espacios académicos de la institución dedicándole la mayor cobertura posible. Encabezado por el «Informe elaborado por el Departamento de Composición Arquitectónica» cuya jefatura ejercía Augusto Tobito y que contaba como jefes de talleres con: Dirk Bornhorst (Taller 1), Augusto Tobito (Taller 2), José Miguel Galia (Taller 3), Bernardo Borges (Taller 4), Ramón González Almeida (Taller 5), Carlos Raúl Villanueva (Taller 6) y Américo Faillace (Taller 7), al que se sumó el “Grupo de ampliación” conformado por Henrique Hernández, Carlos Becerra y José Miguel Menéndez, los editores de la revista logran adicionalmente plasmar la opinión dada como respuesta a una encuesta elaborada para la ocasión de hasta 23 profesores y 10 estudiantes.

1. Momento en que la revista PUNTO sufre un cambio importante en su línea editorial influido por los aires de la Renovación.

También este ejemplar de la revista está signado por la aparición por primera vez como su portada de los resultados provenientes de un concurso promovido por la División de Extensión Cultural entre los estudiantes, cuyo valor gráfico dejaba atrás el predominio de la fotografía como elemento identitario de su tapa mantenido durante 39 entregas.

Dentro de este clima, Punto abre a partir del número 44 una “sección estudiantil” en la que se empezarían a mostrar trabajos realizados en los agonizantes talleres de composición que serían sustituidos por los provenientes de las nacientes unidades docentes. Cabe recordar que esta actividad divulgativa de los productos de los alumnos había sido llevada a cabo en su mayor medida por las diferentes publicaciones que fueron impulsadas durante años por el sector estudiantil (principalmente Taller y en segundo lugar Tauro 13).

2. Las tres páginas de la revista Punto nº44 ocupadas por la Tesis de Grado del estudiante Joel Sanz.

Le corresponderá a la Tesis de Grado presentada en febrero de aquel año 1970 por el entonces bachiller Joel Sanz Pino inaugurar la sección estudiantil de Punto. De dicho trabajo es de donde proceden los dibujos que ilustran nuestra postal del día de hoy.

El proyecto con el que Sanz se gradúa, consistente en un sistema que sumaba vivienda y servicios para personas que se dirijan a zonas recreacionales estratégicamente ubicadas en el país que disfrutarían de estancias de más de un día, centra su atención en el diseño de unidades de vivienda móviles que estarían bajo la administración de un instituto recreacional promotor y garante del funcionamiento de la red “que las rentaría a los usuarios y cobraría a la devolución por servicios consumidos. Tendrían capacidad para dos personas, con posibilidades de remolcar otras unidades y de agruparlas estableciendo comunicación entre ellas”, según consta en la memoria preparada por su autor que acompaña los dibujos publicados en la revista.

3. Página central de las tres ocupadas por la Tesis de Grado del estudiante Joel Sanz en la revista Punto nº44.

Cada unidad “estará dotada de todos los servicios necesarios para la alimentación… y la higiene, así como todo lo necesario para que la actividad principal que en ellas se realiza (el descanso físico y mental) y sus derivados, se satisfaga a plenitud; incluyendo para ello desde butacas-camas adaptables a la posición del cuerpo, aire acondicionado, equipos de sonido, televisión, libros, hasta ropa desechable para actividades de recreación”.

Luego de detallar lo correspondiente al sistema de movimiento de las unidades, se señala que “la unidad de vivienda será de plástico, en dos piezas (más los equipos y el sistema de movimiento), fácilmente almacenable y transportable y se unirá a las unidades de servicio por una rosca universal que contendrá los ductos e instalaciones necesarias para dar servicio completo durante la permanencia en ese sitio y abastecimiento para subsistir 30 minutos aproximadamente. (…) Las unidades de servicio podrán ser fijas o móviles, ambas con posibilidad de ser autónomas o recargables, dependiendo de la existencia o no de redes de servicio en la zona recreacional; también podrán ser subterráneas o superficiales, de crecimiento horizontal o vertical, o sea, con la mayor flexibilidad posible de crecimiento y adaptabilidad para que puedan existir en cualquier zona recreacional”.

Más allá del hecho de haber sido el primer trabajo estudiantil publicado ampliamente en Punto luego de su “viraje”, el trabajo de Sanz tiene un alto significado en varios sentidos: demuestra claramente la presencia de un diseñador preocupado por un tema de importancia en el marco del necesario desarrollo turístico del país; se desmarca de lo que en la época se consideraban temas prioritarios apuntándose a otra línea de trabajo que observa la vivienda desde lo temporal; ofrece otra variante en la industrialización de piezas con fines de su masificación y la incorporación de nuevos materiales; permite demostrar, resolviendo hasta el más mínimo detalle, la capacidad de diseño de su autor; y demuestra una opción viable para poder desarrollar las habilidades de un arquitecto no necesariamente restringidas al diseño de edificaciones, preocupaciones que nunca abandonó Sanz durante su trayectoria tanto profesional como docente.

Sanz, quien realizó su tesis en el Taller González Almeida, teniendo como profesores asesores a Pablo Lasala y Carlos Gómez de Llarena, obtuvo una calificación de 19 puntos, honor que le fue reconocido en el acto de graduación del 12 de marzo de 1970. Durante su tránsito como estudiante de la escuela de arquitectura de la FAU UCV Sanz fue ganador de un concurso como preparador de Geometría Descriptiva, y fue preparador de los profesores Ángel Martin, Omar Carnevalli y Pablo Lasala. También realizó una pasantía con el arquitecto Jesús Tenreiro. Ya graduado, Sanz (1947-2013) ganaría el concurso de oposición para dar clases en el Sector de Historia y Crítica en la FAU UCV y llevaría adelante una fructífera trayectoria tanto como docente en el área de diseño como profesionalmente, formando parte de la oficina S+P+A Arquitectos C.A. la que le fue reconocida al serle otorgado el Premio Nacional de Arquitectura el año 2000.

La “sección estudiantil” de la revista Punto al igual que otras que ya habían ido apareciendo a lo largo de los años no tuvo el rigor y la sistematicidad requeridos. Sin embargo, hay que reconocer que la misma se mantiene en el número 45, se interrumpe en el 46 (dedicado en pleno a Carlos Raúl Villanueva), se amplía si se quiere en el 49-50 cuando las Unidades Docentes muestran sus lineamientos junto a los trabajos de sus alumnos, y reaparece en el 52 continuando sin interrupciones hasta el 55.

4. Tres de las diez páginas publicadas en la revista Punto nº54 del trabajo enviado por la FAU UCV a la Confrontación Internacional de Escuelas de Arquitectura a celebrarse en Madrid durante el XII Congreso de la UIA (1975).

Como dato curioso, para concluir, solamente apuntar que formando parte de la presencia estudiantil en el número 54 (mayo 1975) de Punto, apareció un extracto del trabajo enviado por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV a la Confrontación Internacional de Escuelas de Arquitectura a celebrarse en Madrid durante el XII Congreso de la UIA que se iniciaría en mayo de aquel año. El tema propuesto por los organizadores del Concurso fue el diseño de un hábitat provisorio para auxiliar a las víctimas causadas por desastres. El diseño corrió a cargo del joven Juan Carlos Parilli y de cuatro integrantes del Sistema Nacional de Emergencia contando con la colaboración de un total de hasta 15 compañeros de estudio. El profesor guía del trabajo fue Joel Sanz. La breve memoria aparecida publicada recogía: “Se debían contemplar los aspectos siguientes: Organización de conjunto; servicios de infraestructura; servicios complementarios (sanitarios, escuela, comedor); y sobre todo la ‘vivienda de emergencia’ propiamente dicha, incluyendo detalles y el proceso constructivo. En este trabajo se desechó la idea de una vivienda para hacer frente a la situación de emergencia y se plantearon unidades de emergencia, con un propósito muy diferente. Caracas, diciembre de 1974”.

Se trataba de darle continuidad a un enfoque que ya quien guiaba al grupo había venido desarrollando desde que era estudiante, de no perder la oportunidad de participar en un concurso (cosa que también formaba parte del comportamiento del docente conductor), y tal vez del inicio de una relación que perduraría en el tiempo entre el profesor y el talentoso estudiante que encabezó el equipo.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad (http://www.edicionesfau.com/index.php?main_page=page&id=14&chapter=0)