Archivo de la etiqueta: Manuel Fuentes

¿SABÍA USTED…

…que en 1982 se inaugura el Hotel Barquisimeto Hilton (hoy conocido como Hotel Jirahara)?

1. Vista general del hotel Hilton de Barquisimeto (hoy hotel Jirahara) con la ciudad al fondo.

Considerada como la segunda instalación hotelera que llevó el nombre de la reconocida operadora en el país, el Hilton de Barquisimeto puede incluirse dentro de la saga iniciada por la red de hoteles realizada por la CONAHOTU durante los años 1950 por su condición de referencia dentro de la ciudad, la calidad de sus espacios, las consideraciones de tipo ambiental, el cuidadoso diseño tanto del todo como de las partes y el alto valor que se le dio a su construcción. Si bien Barquisimeto había quedado fuera del plan realizado durante el perezjimenismo, este edificio puede ser considerado como una pieza que iguala y en muchos aspectos supera aquella ejemplar iniciativa que buscaba promover un turismo de alto nivel fuera de capital. De aquí que considerarlo como una excelente puerta de entrada a una de las ciudades más importantes del país y como punto de contacto con lo mejor de la arquitectura nacional realizada durante la época no sería ninguna exageración.

2. Vista general del hotel Hilton de Barquisimeto (hoy hotel Jirahara) con el valle del Turbio a la izquierda.

Jimmy Alcock (FAU UCV Promoción 9/1959) y Manuel Fuentes (FAU UCV Promoción 14A/1965), asociados al momento de emprender el proyecto en 1972, contaron con la colaboración de los también arquitectos Tony Mas Lara, Marisela Bruzual, los ingenieros Luchsinger, ABA Ingenieros, Carlos Basalo, Ovidio Oliveros y Arrigo de Fénix. La supervisión de la construcción fue realizada por el ingeniero Jesús Riera Montañez.

Sería bueno recordar que antes de participar en el diseño del hotel Hilton de Barquisimeto, Manuel Fuentes, en este caso asociado con Carlos Gómez de Llarena y Moisés Benacerraf, había colaborado en los proyectos del Centro Comercial Bello Monte (1968) y de la Torre Europa (1971), edificio este último al que se le otorgó el Premio Nacional de Arquitectura en la VI Bienal de 1976.

Por su parte Jimmy Alcock, algo mayor que Fuentes, ya había acumulado una importante experiencia que va desde su participación como estudiante en las oficinas de Alejandro Pietri (1956) y Roberto Burle Marx (1957), hasta su sociedad ya graduado con José Miguel Galia a través de Galia & Alcock, Arquitectos Asociados (1959-1962), independizándose en 1962 cuando comenzará a actuar desde su propia oficina. A partir de entonces puede detectarse cómo la obra construida de Alcock se encuentra concentrada fundamentalmente en Caracas, por lo que su incursión en Barquisimeto junto a Fuentes puede ser considerada como una de las pocas realizadas fuera de la capital y su entorno inmediato.

3. Plano de ubicación
4. Dos vistas del hotel desde el área de acceso.

El Hilton, asociado más a la línea de trabajo de Alcock en cuanto al carácter, uso de los materiales y atinado manejo de la escala, sin dejar de reconocer la mano de Fuentes en la resolución funcional e incorporación de detalles y materiales novedosos que combinan a la perfección con su aspecto contemporáneo, se encuentra ubicado en la Carrera 5 justo en el acceso al distribuidor Jirahara, nombre con el cual tanto tempranamente como hoy en día es identificado luego de que dejase de ser operado por la cadena norteamericana. El terreno asignado tiene una superficie aproximada de 43.000 m2.

Su estratégica localización, cercana al borde de la meseta en la que Barquisimeto está implantada, con amplias y espléndidas visuales hacia en valle del río Turbio, lugar de plantaciones y haciendas desde la colonia, fue aprovechada al máximo por los proyectistas a la hora de establecer las directrices sobre las que el edificio se compondría. Así, se genera un eje, conformado por una larga avenida de chaguaramos, que divide en dos el área de estacionamiento y permite apreciar a distancia el hotel, sobre el cual se enfrenta una parte del cuerpo de habitaciones (aproximadamente un tercio, que se tenía previsto podía crecer hasta seis módulos estructurales más hacia el sureste) y se ubica el acceso.

5. Corte-fachada transversal
6. Dos vistas del patio interno.
7. Vistas de la fachada sur-sureste y de las áreas recreacionales.

Siguiendo esta cuidada promenade, inmediatamente se puede disfrutar de un patio interior de proporciones más bien verticales sobre el que se vuelcan los pasillos que dan acceso a dos tercios de los cuartos garantizando, además, la ventilación cruzada.

El eje, que remata finalmente con la vista sobre el valle, se desvía para permitir la creación del espacio de la piscina rodeado por un grupo de cabañas de techo abovedado que le otorgan un ambiente acorde al uso y contienen el espacio, las cuales, a su vez, tienen el privilegio de constituir un balcón hacia las visuales. Lateralmente al eje principal se desarrolla el voluminoso programa destinado a crear las áreas de convenciones, desproporcionado con relación al número de habitaciones pero pensado para servir de manera eficaz a la pujante ciudad. Es sobre este cuerpo que se ubica el último tercio de las habitaciones el cual, aunque no participan del patio, se suma para formar una barra continua con el frente hacia la calle, garantizándose una vez más la ventilación cruzada y disfrutando de la posibilidad de ver también hacia el valle del río Turbio.

8. Izquierda: Planta baja. Derecha: Planta tipo
9. Uno de los salones de estar en la planta baja del hotel

De forma sucinta podemos decir que el hotel Barquisimeto Hilton (según se recoge en el catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar. 1987), tiene un área de construcción de cerca de 21.000 m2 y es entendido como una totalidad en la que se encuentran articulados todos sus componentes, claramente legibles en función de los usos que cada uno tiene asignados. Cuenta con un total de 120 habitaciones dobles (más 16 cabañas en la zona de la piscina), a las que se suma la suite presidencial, distribuidas en dos niveles especiales denominados “Convenciones y Habitaciones especiales” y cuatro plantas tipo. Las áreas sociales están “compuestas por el Lobby, la Cafetería, un Restaurant de Especialidades, Bar Discoteca, Bar de la Piscina y Gimnasio”. Los espacios para reuniones están conformados por “el Salón de convenciones con capacidad para 550 personas, salas de Conferencias y Áreas de Prefunción”. Como apoyo se cuenta con un zona de tiendas, oficinas administrativas y áreas de servicios (cocina, lavandería, depósitos, mantenimiento, etc.).

Del texto dedicado al edificio elaborado para el catálogo de la exposición Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992, realizada en los espacios de la Galería de Arte Nacional entre octubre y diciembre de 1992, con curaduría de Hannia Gómez y William Niño Araque, rescatamos lo siguiente: “El hotel, como si fuera una gran casa, es la sumatoria de una serie de gratos espacios de estar. Entre estos, los espacios ambientalmente más logrados son la cafetería, el patio principal del hotel, con escaleras con cierto carácter escultórico y cuya fachada Oeste es una piel de metal con vidrio que va filtrando la luz, y, finalmente, la terraza del árbol.”

De la misma publicación pero procedente del ensayo “La arquitectura como paisaje” de Niño Araque se puede añadir, con respecto a Alcock, que “… compone la arquitectura, incluyendo toda situación o lejana referencia a Kahn, cercana de Le Corbusier; admite su influencia de Galia y de Fruto Vivas y finalmente adquiere con el tiempo un lineamiento proveniente de la arquitectura vernácula”. Toda una elocuente demostración de “eclecticismo criollo”.

Las referencias al edificio Altolar (1965) y el Paseo Las Mercedes (1967) son inevitables a la hora de referirse al hotel que hoy nos ocupa: al primero por el sabio manejo de la implantación y potente volumetría; al segundo por las calidades espaciales presentes en las áreas comunes del centro comercial así como por el aprovechamiento de lo aprendido en el diseño de la instalación hotelera que lo acompaña. El Barquisimeto Hilton (hoy hotel Jirahara) recibió el Premio Regional de Arquitectura en la VIII Bienal Nacional de 1987 y Alcock en 1993 sería reconocido con el Premio Nacional de Arquitectura por el conjunto de su obra.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://www.misrevistas.com/avecintel/notas/3285/si-lara-es-tu-destino-jirahara-es-tu-hotel

2 y 6 izquierda. Catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar, Museo de Bellas Artes, Caracas, 1987

3, 4 derecha, 5, 6 derecha, 7 izquierda y 8. Catálogo de la exposición Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992, Galería de Arte Nacional, Caracas, 1992

4 izquierda. https://jose402007.wordpress.com/hotel-barquisimeto-hilton-1977/.

7 derecha. http://jiraharahotel.com.ve/area-de-la-piscina/ y https://www.tripadvisor.com.pe/LocationPhotoDirectLink-g316090-d2008690-i37177684-Hotel_Jirahara-Barquisimeto_Central_Western_Region.html

9. https://barquisimetolarana.blogspot.com/2019/07/turismo-en-barquisimeto.html

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 239

El Centro Comercial Bello Monte (a veces denominado Centro Bello Monte o también Torre Bello Monte) es el primer edificio de envergadura realizado con éxito en Caracas por BFG Arquitectos, firma conformada en 1970 por Moisés Benacerraf, Manuel Fuentes y Carlos Gómez de Llarena. Fuentes se independiza en 1973 pero la sociedad Benacerraf  & Gómez Arquitectura perdurará por más de 30 años constituyéndose en una de las oficinas de arquitectura más importantes de la historia reciente en Venezuela. Es de destacar que aquel mismo año de 1970 Benacerraf, Fuentes y Gómez ganan el Primer Premio del Concurso Internacional para el Palacio Municipal de Caracas y en 1976 el Premio Nacional de Arquitectura con la Torre Europa construida entre 1971 y 1975.

1. Centro Comercial Bello Monte, Colinas de Bello Monte, Caracas. Tinta sobre albanene. Carlos Gómez de Llarena, 1970

Para Hannia Gómez en “Obra Reciente de Benacerraf & Gómez. Caracas, Venezuela”, publicado en el blog Desde la Memoria Urbana el 27 de abril de 2016, “En la obra conjunta Benacerraf & Gómez van a encontrarse la primera modernidad venezolana más ortodoxa, encarnada en la experiencia de Benacerraf, con la nueva modernidad venezolana de la segunda mitad del siglo, actualizada por la fuerza proyectual de Gómez de Llarena, cuando la memoria de la propia modernidad y la necesidad de darle importancia a lo urbano se estaban haciendo cada vez más presentes y urgentes, y se estaban redoblando tanto la sofisticación del diseño y la importancia de la estructura, como la aspiración a la excelencia en la calidad de la construcción y en el refinamiento en los detalles. (…) La capacidad de Gómez de Llarena como dibujante de perspectivas (en las que no solo dibuja sino que diseña los proyectos), le abrieron el camino desde muy temprano en su carrera, contando con una oficina de arquitectura propia desde los veinte años de edad, trabajando para los arquitectos Martín Vegas, José Miguel Galia y Walter J. Alcock. Esta facultad, y la inclinación por el diseño en perspectiva de los volúmenes calzando en los escenarios de la ciudad, marcará inmediatamente el perfil de la obra de Benacerraf & Gómez.»

2. Pequeño centro comercial ubicado en el cruce de la Avenida Principal de Bello Monte y la Calle Lincoln (frente a la tienda por departamentos Sears), que fue demolido en 1970 para iniciar la construcción de la Centro Comercial Bello Monte. El edificio ha sido atribuido al arquitecto norteamericano Don Hatch.
3. Dos vistas de la fachada sur del Centro Comercial Bello Monte

Ubicado en la zona comercial de la Urbanización Colinas de Bello Monte entre las avenidas Principal de Bello Monte y Leonardo Da Vinci y la calle Lincoln, la obra de 19.000 m2 de construcción descansa sobre un terreno de 3.600 m2 en el que anteriormente se encontraba un pequeño centro comercial que había sido construido en los años 50 frente a la tienda por departamentos Sears. Fue proyectada para contener 12 apartamentos tipo estudio en cada uno de los 11 pisos de la torre, planta baja y mezzanina comercial, y estacionamiento en el sótano y parte del nivel calle.

4. Comparativa de las plantas tipos de las torres de oficina de Benacerraf & Gómez 1970-1998. Torre Bello Monte (remarcada), Torre Europa, Torre América, Torre El Recreo y Torre Copérnico

Este notable edificio también da inicio al desarrollo de una tipología que será aplicada y desarrollada posteriormente por Benacerraf & Gómez en obras como la ya mencionada Torre Europa y continuará con la Torre América (1978), la Torre del Banco Unión (1980), las torres gemelas del Centro El Recreo (1990) y las del Centro San Ignacio (1998). “Observando algunas de las plantas de sus torres de oficinas entre 1970 y 1998, vemos como ‘todos los edificios tienen la misma planta’. Porque ellas no son sino una repetición diferente de un mismo tema. En todas se trabaja la misma idea de ‘la planta útil’: un enorme container, una planta amplia y modular que funciona diáfanamente, un uso del piso total, con su circulación vertical y horizontal y la ubicación clara de los grandes servicios y de la ductería. ‘Una constante desde la Torre Bello Monte (1970)’ ”, recogerá Hannia Gómez intercalando frases del arquitecto Gómez de Llarena.

5. Vista hacia el este que permite apreciar las fachadas norte y oeste del Centro Comercial Bello Monte

Asimismo el Centro Comercial Bello Monte comienza a señalar una ruta relacionada con el compromiso urbano que todas las obras de la firma han demostrado tener en el tiempo. “El edificio ‘es como un guante que calza perfectamente bien en el lugar y lo hace entendible, lo hace lógico. Desde su primer croquis debe crear y resolver la situación urbana donde se encuentra. Luego, se vuelve indispensable para entender ese espacio. Cada edificio es imprescindible en el lugar donde está’. Ambas ideas estarán en toda la obra de Benacerraf & Gómez. Una arquitectura legible y un instrumento para reorganizar la ciudad. Pero también, un sistema”, afirmará Hannia Gómez.

La franqueza que exteriormente manifiesta el edificio, construido en concreto obra limpia obedeciendo a una clara modulación estructural, permite rescatar el principio de que se trata de “una arquitectura que se entiende al observarla perfectamente bien: cuáles son sus partes, cuáles son sus elementos constitutivos, cómo son las oficinas, cómo son los comercios, cómo los medios de escape, dónde están las circulaciones, los accesos, las instalaciones. ‘La expresión exterior es el resultado de cómo todo funciona por dentro. La expresión es la idea, cómo esta se construyó y cómo funciona; es expresar la verdad. Todo lo expresa el edificio; todo se lee: la modulación, las columnas, las vigas, los muros de resistencia que refuerzan la estructura, incluso desde el aire’ «.

6. Centro Comercial Bello Monte. Vista de la torre y detalle de la fachada este
7. Acceso a la torre de oficinas del Centro Comercial Bello Monte

Durante muchos años tal y como lo fueran el Centro Profesional del Este y el Centro Comercial Mata de Coco en su momento, en el Centro Comercial Bello Monte tuvieron su asiento un grupo importante de oficinas de arquitectura e incluso de profesionales que formaban parte de los servicios por ellos requeridos, quienes pudieron comprar o alquilar espacios en momentos en que la bonanza económica del país y la abundancia de trabajo lo permitieron. Las dimensiones de los apartamentos (tipo estudio) que originalmente conformaban la torre, permitían un buen acomodo para estas actividades hasta el punto de que con el tiempo el cambio de uso se tornó inminente. La alta concentración de arquitectos obedeció a las comodidades que la edificación ofrecía, su excelente ubicación y conectividad con el resto de la ciudad a lo cual se sumaba la cercanía de la UCV, institución en la que muchos de ellos daban clases por lo cual también era visitado por un nutrido grupo de estudiantes que los consultaban, trabajaban o colaboraban con ellos. El tratarse de un proyecto en el que intervino Carlos Gómez de Llarena, profesor activo y muy respetado, y su probable actuación como promotor de la venta de los apartamentos entre sus colegas, debe haber influido también en ello.

Es de hacer notar que había mucha movilidad de personal entre las diversas oficinas, además de que se promovía el intercambio y colaboración profesional creándose un clima de franca camaradería. Como dato anecdótico se puede asomar el hecho de que en momentos en que se abrían las convocatorias a concursos de arquitectura, frecuentes en las tres últimas décadas del siglo XX, el edificio se sumía en un clima de tensión y sana competencia en virtud de que muchos de sus ocupantes eran asiduos participantes en tales eventos, saliendo de allí un elevado porcentaje de ganadores, de premiados en general y de mencionados.

Del numeroso grupo de arquitectos y firmas que tuvieron y aún tienen al Centro Comercial Bello Monte como base de operaciones vale la pena destacar: BFG Arquitectos (Moisés Benacerraf, Manuel Fuentes y Carlos Gómez de Llarena) y luego Benacerraf & Gómez Arquitectura quienes mantuvieron su oficina allí por varios años, en el PH, hasta mudarse a la Torre América; la firma conformada por Bernardo Borges, Francisco Pimentel y Jacobo Koifman (piso 9), luego continuada por Pimentel y Oscar Capiello en el mismo espacio; la sociedad entre Edwing Otero (quien venía de trabajar con Borges y Pimentel) y Alfredo Sanabria la cual devino luego en OSLD cuando se incorporaron Juan Luchsinger y Hugo D’Enjoy (piso 10), conservando Otero aún la oficina; Gustavo Legórburu, su hijo Gustavo Luis y su esposa Maritza (piso 10); José Miguel Roig y luego su hijo Cristóbal (piso 10); Pablo Lasala (quien también había trabajado anteriormente con Borges y Pimentel) y su esposa Silvia Hernández incorporándose luego sus hijas Isabel y Ana (piso 5); Jesús Tenreiro, su esposa Ana y sus discípulos Manuel Delgado y Rafael Urbina compartieron espacio en el piso 3; Armando Hernández (piso 11); Roberto Puchetti (piso 5); Hernán Zamora y Henry Vicente; Jesús Sandoval; Alberto Enríquez; Doménico Silvestro (posteriormente trasladado a la Torre América); y SPA (Joel Sanz, Juan Carlos Parilli y Francisco Arocha). Debemos reconocer que este somero recuento lo hemos logrado confeccionar gracias al apoyo y buena memoria de Alfredo Sanabria.

Para finalizar vale la pena agregar que, pese al cambio de uso que sufrió y los años transcurridos, el Centro Comercial Bello Monte presenta hoy en día, gracias a la nobleza y calidad de su construcción y al mantenimiento que lo ha acompañado, un buen estado de conservación. Sus moduladas y bien proporcionadas fachadas largas (norte y sur), beneficiadas por la incorporación de jardineras previstas como elementos de protección solar y espacios generadores de sombra, han podido absorber y disimular en gran medida los efectos de la aparición de equipos de aire acondicionado que paulatinamente fueron apareciendo, otro acierto a sumar a los ya mencionados dentro de esta obra que sin duda ha dejado huella.

8. Vista desde el este del Centro Comercial Bello Monte

Nota
De acuerdo a lo que se recoge en https://carlosgomezdellarena.blogspot.com/2010/10/biografia-biography.html, “En Marzo de 1971 BFG Arquitectos gana el Premio Municipal del Distrito Sucre en la Quinta Bienal de Arquitectura por el proyecto del Centro Bello Monte”. Este dato pareciera que tiene que ser revisado ya que, en primer lugar, la Quinta Bienal de Arquitectura se realizó en 1973 y, en segundo lugar, el Premio Municipal del Distrito Sucre de aquella ocasión le fue otorgado a la Torre La Primera proyecto de Celina Bentata. Nos preguntamos si el premio otorgado no corresponderá al Distrito Federal de esa misma Bienal ya que el edificio se encuentra justo en el límite entre ambas circunscripciones.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 4. http://hanniagomez.blogspot.com/2016/04/obra-reciente-de-benacerraf-gomez.html

2, 3 y 8. Colección Crono Arquitectura Venezuela

5, 6 y 7. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

Demolición del pequeño centro comercial ubicado frente a Sears de Bello Monte

1970• Se inicia la demolición del pequeño centro comercial ubicado en el cruce de la Avenida Principal de Bello Monte y la Calle Lincoln (frente a la tienda por departamentos Sears), atribuido al arquitecto norteamericano Don Hatch, para iniciar la construcción de la Torre Bello Monte, diseñada por Manuel Fuentes (FAU UCV, promoción 14A, 1965), Carlos Gómez de Llarena (FA ULA, 1967) y Moisés Benacerraf (1924-1998) (Universidad de Yale, 1947).

El proyecto fue distinguido en marzo del año 1971, en la Quinta Bienal de Arquitectura con el Premio Municipal del Distrito Sucre.
(Fotografía de Julio César Mesa.)

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 85

Entre 1970 y 1971 se detecta una intensa actividad dentro de la realización de concursos nacionales de arquitectura en nuestro país y con ello un particular compromiso de parte del Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) por impulsarlos de la mano de los entes promotores (todos ellos de carácter público), lo que a su vez le abría las puertas a sus agremiados por obtener el reconocimiento proveniente de la contienda en buena lid y le daba aliento a la esperanza de encontrar por esa vía salida a la realización de proyectos institucionales de envergadura. En sucesión, comenzando en 1970 con el Concurso para el Centro Municipal del Distrito Federal (el que hoy nos ocupa), se convocaron también: el de la Sede del Instituto Nacional de Obras Sanitarias -INOS- (1971), el del Edificio Sede de la Compañía de Administración y Fomento Eléctrico -CADAFE- (1971) y el de la Sala de Conciertos y Sede de la Orquesta Sinfónica Venezuela -hoy Complejo Cultural Teresa Carreño- (1971), lo cuales generaron una interesante animación profesional e intelectual, los cuales en otra ocasión nos dedicaremos a comentar.

1. Vista aérea de la zona donde se insertaría el concurso

En particular, el llamado a la puesta en escena de ideas a través de preanteproyectos para el Centro Municipal (divulgado igualmente como Palacio Municipal) del Distrito Federal, ofrecía la oportunidad de enfrentarse con un contexto de singular relevancia dentro del casco histórico de la ciudad de Caracas y a la vez dar cabida a ambiciosos planteamientos de renovación urbana. El lugar seleccionado fue lo que hoy se conoce como Plaza El Venezolano (antigua Plaza de San Jacinto), frente a la Casa Natal del Libertador, donde funcionó durante años el Mercado Principal de Caracas. Un reto altamente estimulante que logró que hasta un total de 27 arquitectos o equipos entregaran sus propuestas.

Junto a lo señalado, la posibilidad de materializar y caracterizar la sede del poder municipal a través de un edificio que dejara huella se constituía en un compromiso adicional. Fresca se encontraba aún la realización del Concurso Internacional para el Ayuntamiento de Boston (1962), ganado por  la firma Kallmann McKinnell & Knowles, conformada por tres profesores de la Universidad de Columbia, terminado de construir e inaugurado, no sin estar envuelto dentro de una gran polémica entre otras cosas por la expresión brutalista de su arquitectura, en 1969.

Factor fundamental para animarse a participar en el certámen lo fue también la conformación de un calificado Jurado Evaluador, integrado por Ieoh Ming Pei (invitado internacional), Carlos Raúl Villanueva (invitado nacional), Tomás Sanabria (por la Gobernación del Distrito Federal), John Machado (por el Concejo Municipal), Antonio Cruz Fernández (por la Oficina Municipal de Planeamiento Urbano), David Dario Brillembourg (por el Colegio de Ingenieros de Venezuela), Julio Coll Rojas (por el Colegio de Arquitectos de Venezuela), coordinados por los arquitectos Jorge Azpúrua Ríos y Simón Malavé Nuñez.
El veredicto, recogido como noticia en la revista Punto 40-41 (enero-marzo 1970), número curiosamente dedicado a la Renovación Académica que por aquel entonces agitaba a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV (un tanto ajena a estas lides «profesionales»), otorgó por unanimidad el Primer Premio a los arquitectos Moisés Benacerraf, Carlos Gómez de Llarena, Manuel Fuentes y Luis Vázquez. El Segundo Premio correspondió a Ruy Manuel Arcaya, Juan José Lazo Ricardi, Humberto Sardi y María Eugenia Martínez y el Tercer Premio a Ernesto Fuenmayor y Manuel Sayago.

2. Maqueta de la propuesta ganadora dentro del contexto
3. Planta de conjunto de la propuesta ganadora
4. Perspectiva de la propuesta ganadora

La propuesta ganadora, cuya impactante perspectiva engalana la postal del día de hoy, la cual se bonificó con Bs. 100.000 (cerca de $ 25.000), logró alcanzar en buena medida los criterios de juicio adoptados por el jurado en cuanto a “que el proyecto contribuya a mantener el carácter histórico de la zona adyacente en donde está ubicada la Casa Natal del Libertador Simón Bolívar (…), permita el máximo de integración a nivel de la planta baja con las áreas de espacios adyacentes (…), permita el predominio del peatón dentro de los grandes espacios abiertos antes señalados (…), que el Edificio refleje el carácter de ser la sede del Poder Municipal de la Ciudad de Caracas (…), el adecuado funcionamiento de la edificación y la interpretación aceptable de las condiciones específicas expresadas en el Programa que sirvió de base para la realización del presente Concurso (…) y que desde el punto de vista estructural su realización no implique costos adicionales”. Sin embargo, el veredicto recomendó al equipo victorioso, con base en lo arriba señalado, hacer una serie de modificaciones relativas a “reestudiar el Cuerpo Triangular saliente sobre la plaza y los niveles de ésta a fin de mejorar la integración del desarrollo con la Casa Natal del Libertador y estudiar el tratamiento de la fachada sobre el Callejón Linares a fin de permitir una mejor adaptación del pasaje peatonal entre el conjunto de edificaciones a remodelar y el nuevo edificio”.

5. Dibujo de Carlos Raúl Villanueva en el que, como miembro del jurado del concurso, muestra el pasaje que sugiere para conectar el Palacio Municipal con la Plaza Bolívar.

Cierra el dictamen del jurado dando una serie de Recomendaciones Finales de orden urbano a los promotores del Concurso con la finalidad de lograr una efectiva integración de la solución escogida con el Centro Tradicional e Histórico de la Ciudad tales como: “el control de las edificaciones de las cuatro manzanas circundantes (…), proceder a la remodelación de las edificaciones adyacentes al Centro Municipal (…), lograr una comunicación peatonal cubierta entre la plaza de la solución ganadora y el edificio tradicional del Concejo Municipal y la Plaza Bolívar (…)”, y contemplar en el diseño “el desafío y oportunidades que ofrece el sitio, dentro de un contexto cuyas condiciones respondan a una planificación general urbana en donde cabe destacar entre otras las conexiones subterráneas del conjunto con el sistema de transporte masivo…”.

Este concurso, sin duda, sirvió para impulsar la carrera profesional de los principales integrantes del equipo ganador (Gómez de Larena, Fuentes y Benacerraf), quienes en 1976 obtienen el Premio Nacional de Arquitectura otorgado en la VI Bienal con la Torre Europa, que tuvo como claro precedente el Centro Comercial Bello Monte (1970) el cual ya había sido distinguido con el Premio Municipal en la V Bienal. Por su parte, Gómez de Llarena y Fuentes, egresados de arquitectos en 1967 y 1965, respectivamente, ya habían coincidido previamente trabajando como estudiantes en las oficinas de José Miguel Galia, Martín Vegas Pacheco, Walter J. Alcock y el propio Benacerraf (algo mayor que ellos) con quien se asocian en 1969. Lamentablemente la propuesta ganadora para el Edificio Sede del Palacio Municipal del Distrito Federal no se construyó y el sector sujeto a intervención quedó sin contar con una solución que hubiese impulsado la dignificación de los espacios involucrados y que hoy aún están aquejados por los problemas que hace más de 47 años se buscaba enfrentar.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Revista Punto 40-41 (enero-marzo 1970)

1, 2, 3, 4 y 5. Revista ARQUITECTURA, Publicación mensual del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, año 14, nº 158, febrero 1972