Esta biografía al mismo tiempo íntima y profesional, escrita desde una cercanía familiar que ha permitido el acceso a documentos personales, aborda en todos sus aspectos una figura fascinante e imprescindible para entender la arquitectura contemporánea. Cuenta cómo un hijo del conde de Sert, prohijado por su tío el pintor Josep M. Sert, empezó acudiendo a las clases en la universidad en un Rolls con chófer y acabó por desarrollar una conciencia social que plasmó en su arquitectura; su temprano interés por la obra de Gaudí y la exploración de la arquitectura racionalista bajo la influencia de Gropius y la Bauhaus; su participación en la efervescencia cultural de los años de la República y en iniciativas como el GATCPAC (Grupo de Artistas y Técnicos Catalanes para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea), la revista AC y el grupo ADLAN (Amics de l´Art Nou); el paso por Barcelona de Le Corbusier invitado por él; su implicación en los sucesivos CIAM (Congreso Internacional de la Arquitectura Moderna)…
Y tras el estallido de la guerra civil, la construcción del Pabellón de la República y, ya en 1941, el exilio en Nueva York; y después la importantísima labor pedagógica en la Universidad de Harvard; los proyectos internacionales en Latinoamérica y en otras partes del mundo (como la embajada de Estados Unidos en Irak), los proyectos barceloneses como la Fundación Miró y los que no se llegaron a materializar; su amistad con artistas como Miró, Calder, Picasso, Léger, Giacometti, Mondrian, Duchamp, Luis Buñuel o Julio González; la pasión por el Mediterráneo y su especial relación con Ibiza… En definitiva, esta biografía nos ayuda a entender a un arquitecto comprometido con la innovación y la responsabilidad social, una figura fundamental del siglo XX, que mantuvo intensos vínculos con el mundo de la cultura y tuvo una notoria proyección internacional.
El trabajo de Andrés Jaque ha supuesto una transformación radical de la forma en que la arquitectura se entiende, se comunica y se practica. El impacto es global, aunque especialmente notable en la arquitectura española. A través de la microhistoria, su trabajo desvela arquitecturas aparentemente omitidas en las historias de la arquitectura, sus archivos y sus plataformas operativas. Si los grandes relatos se han centrado en obras, personajes y acontecimientos que confirman la relación entre la disciplina y las estructuras de poder, Jaque insiste en el protagonismo de agentes, humanos y no humanos, que operan en la vida cotidiana y son fundamentales para entender las políticas espaciales contemporáneas. Mies y la gata Niebla es la primera publicación que recoge los ensayos de Andrés Jaque y la plataforma que fundó en 2003, Office for Political Innovation, desde la que opera.
2013• El 10 de octubre, en los espacios culturales de Los Galpones en Los Chorros, Caracas, fue presentada la obra «Villanueva. La síntesis» del arquitecto y profesor universitario Maciá Pintó Saloni. La obra de dos tomos, co-editada por la Fundación Telefónica, la Fundación Villanueva y el Consejo de Preservación y Desarrollo (COPRED) de la UCV, es producto de una investigación que profundiza e ilustra con numerosas referencias e imágenes de apoyo, la muy estrecha, fuerte y permanente relación del Maestro Carlos Raúl Villanueva y su obra con los tiempos en que vivió, el arte de vanguardia existente y la conciencia social que guió su arquitectura.
Fotografía: Maciá Pintó, autor de la obra «Villanueva. La síntesis» y Pedro Cortez, Presidente de Telefónica durante bautizo de libro.
Desde la publicación en 1961 de su obra mítica Muerte y vida de las grandes ciudades, el respeto y la fascinación por la mirada lúcida e incisiva de Jane Jacobs acompañó para siempre a la intelectual norteamericana. Este libro recoge cuatro entrevistas, inéditas en castellano, en las que descubrimos la cara más humana y vivencial de Jacobs: desde los años de precariedad laboral, el descubrimiento de la metrópolis o sus paseos aleatorios y sin rumbo por el Manhattan de la década de 1930, hasta su incursión en el activismo político y sus reflexiones más afiladas contra la planificación urbana y los grandes dogmas de la modernidad. Una lectura imprescindible de una de las grandes voces del siglo xx.
Se publican conjuntamente cuatro entrevistas a Jane Jacobs que retratan a la autora de ‘Muerte y vida de las grandes ciudades’, la intelectual que urgió a recuperar la vida en la calle para humanizar la ciudad
Anatxu Zabalbeascoa
Tomado del blog “Del tirador a la ciudad”
4 de junio 2019
El País
“Querida Jacobs: Haga siempre lo que de verdad le gustaría hacer. Hay media docena de editores que se pelearían por un manuscrito suyo sobre la ciudad, y aunque no puedo aventurar cómo lo recibirá el público, es su deber escribir ese libro. No hay nadie que tenga tantas cosas frescas y sensatas que decir sobre la ciudad y ya es hora de que se digan y se discutan, así que póngase a trabajar”. En 1958, tres años antes de que Jane Jacobs publicara su obra maestra Muerte y vida de las grandes ciudades, otro humanista, Lewis Mumford encabezó así la carta que le envió”.
Cuarenta años después, Jacobs había abandonado Nueva York para instalarse en Toronto. Lo hizo siguiendo a sus hijos. Por entonces, Estados Unidos estaba asustado por la crisis del Sputnik (reacción estadounidense al éxito del programa espacial soviético). Y los chavales estaban en edad de reclutamiento y no querían ir a Vietnam. El mayor había conseguido una beca para hacer un doctorado en física. Y ambos tenían claro que preferían ir a la cárcel que a la guerra. Fue el marido de Jacobs quien decidió que no habían criado a sus hijos para que terminaran en la cárcel. Se fueron. “Me he dado cuenta de que quienes se consideran a sí mismos exiliados nunca consiguen rehacer su vida. Nosotros nos considerábamos inmigrantes. Se trataba de una aventura y estábamos todos juntos”. Le dijo Jacobs al periodista James Howard Kunstler que la entrevistó en Toronto para la revista Metropolis. Lo que contó Kunstler entonces, cuando Jacobs tenía 84 años, o Roberta Brandes en la revista New York, o sus opiniones poco antes de morir sobre Quebec y la independencia constituyen otra cara, más personal, pero seguramente igual de urbana, de la gran dama que defendió la vida en la calle como condición sine qua non de la humanización de las ciudades. Esas charlas están reunidas ahora, y por primera vez traducidas al castellano por María Serrano, en el impagable volumen Jane Jacobs, cuatro entrevistas (Gustavo Gili).
A Howard Kunstler, que tituló su entrevista La madrina de las ciudades, Jacobs (Scranton Pensilvania, 1916, Toronto, 2006) le contó que vio por primera vez Nueva York con 12 años, antes del Crack del 29. Llegó en ferri, desde Nueva Jersey y vio aparecer el sur de Manhattan. Lo que le llamó la atención no fueron los edificios —no había apenas rascacielos— ni siquiera los característicos depósitos de agua. Se fijó en las personas “había gente por todas partes”. Años más tarde, regresaría y se instalaría en casa de su hermana para buscar trabajo. “Leía en el periódico los anuncios de empleo. Cruzaba andando el puente de Brooklyn hasta Manhattan, y luego, cuando me rechazaban en todos aquellos trabajos, me pasaba el resto del día curioseando por el lugar donde había pasado, o, si acababa en algún sitio que ya conocía, me gastaba cinco centavos en un billete de metro, me iba a alguna parada al azar e investigaba por otro sitio. Por las mañanas buscaba trabajo y por las tardes me dedicaba a deambular por la ciudad”. Una mañana le tocó el gordo y consiguió trabajo en una fábrica de caramelos. Pero fue el tiempo, presumiblemente perdido lo que terminó por darle una profesión: “Al haber pasado tardes observando diferentes zonas de la ciudad, empecé a escribir artículos que compró la revista Vogue”. Eso sí, ella los adaptaba a los lectores: el barrio de las pieles, por ejemplo, fue su primer escrito. Le pagaban 40 dólares la pieza. Ganaba 12 a la semana en la fábrica de caramelos.
Aunque fue un par de años a la Universidad de Columbia, Jacobs se formó por las calles. Desprejuiciada, “perdiendo el tiempo” y anotando lo que veía: “Fui un tiempo a una asignatura de Sociología y me pareció una idiotez”, apunta en la entrevista. En Canadá, Jacobs se dio cuenta de que “los estadounidenses no se creen de verdad que haya otros lugares tan reales como Estados Unidos”.
Pocas personas han hecho más por el activismo ciudadano que Jane Jacobs. Y pocas conocen tan bien su capacidad de cambiar las cosas como la dificultad de hacerlo. En 1950, ella misma recogía firmas para impedir que una carretera atravesara Washington Square. Pedían firmas entre quienes se sentaban al sol, jugaban allí con sus hijos, leían un libro o paseaban a perros. El caso es que muchos de los ciudadanos que usaban la plaza rehusaron firmar la petición de salvarla. Estaban convencidos de que firmar la petición podría resultar peligroso. “Fue en esa época cuando aquel extraño temor lo invadió todo, pero también recuerdo cuando se disipó, estando en plena lucha por salvar un barrio”.
Jacobs terminó nacionalizándose canadiense porque no le parecía normal no poder votar ni participar en las decisiones del lugar donde vivía. La relación con Mumford acabaría en discusión. Dos años después de la carta, en 1960, ella había terminado su inolvidable libro. Vería la luz un año después. Y Mumford, un hombre que, según Jacobs, cambiaba de carácter volviéndose ansioso al entrar en Nueva York, pasó a defender la ciudad jardín, la idea de vivir cerca de la ciudad con los beneficios del campo, una utopía para Jacobs que ni cuidaba la ciudad ni protegía el campo.
Contribución al estudio de los planos de Caracas: La ciudad y la provincia 1567-1967, publicado por el Comité de Obras Culturales del Cuatricentenario de Caracas, es una voluminosa edición que selecciona y recoge los mas importantes planos que han representado a la ciudad a lo largo de su historia. No resulta casual que su titulo sea “Contribución”, tal cual y como lo declara su autora, pues persigue ayudar al estudio de la urbe al abrir un capitulo inicial en la exploración de su cartografía, así como de otras ciudades del interior del país que formaron parte de la Provincia de Caracas. Los 114 planos y mapas, las 20 fotocopias y las 165 fichas de planos que presenta De Sola, cuya tarea de recopilación y curaduría comenzó cuando se le encomendó la catalogación de los planos que se ofrecieron en la Segunda Exposición Bibliográfica sobre Caracas de 1957, abren un infinito mundo de posibilidades para la comprensión de la historia a través de la representación de momentos históricos específicos.
Este libro es una “rara avis” dentro de la prolífica producción intelectual de la escritora venezolana Irma De Sola Ricardo nacida en 1916, hija de padres oriundos de Curazao, pues ella es más conocida por poemarios, ensayos, e investigaciones relacionados con la lucha por los derechos de la mujer y el niño. Obras como “Balbuceos” – poemas (1938), “El americanismo y la colaboración de la mujer y de las juventudes en el acercamiento de los pueblos del nuevo continente» – ensayo (1938), “Síntesis” – cuentos (1940) o “Teresa de la Parra semblanza de una escritora” – ensayo (1982), evidencian un universo literario muy distinto al gran “libro gris” que publicó en 1967.
El ensayo inicial que precede a los planos muestra las infinitas posibilidades que ofrece el rico mundo cartográfico y su vinculación con la historia, donde De Sola se pasea por diversos temas y episodios de la ciudad haciendo referencia a los valores urbanos de la capital y la importancia de su conservación y rescate. No faltan menciones que van desde aspectos de memoria e identidad, a otros de carácter legal, normativo, arquitectónico, histórico, ilustrativo, didáctico, pintoresco y turístico, pasando por sugerencias prácticas sobre la importancia de la nomenclatura caraqueña, y que evidencian la complejidad de la construcción urbana de una ciudad que se ha venido gestando por más de cuatro siglos.
El libro, de gran formato, horizontal (59×39 cms. en cartoné), de 281 páginas, pensado para mostrar los planos a escala adecuada, posibilita según las ideas de Karl Schlogel “leer el espacio en el tiempo”. Armar este relato le tomó a De Sola 9 años de investigación y peregrinaje. Es quizás el único compendio cartográfico extenso de la capital venezolana y una pieza de gran valor investigativo, hoy difícil de conseguir. La portada diseño de Mateo Manaure, lo hace aún mas especial. El formato permite hurgar en detalle sobre los planos y escudriñar en episodios cartográficos, para visualizar hechos del urbanismo y la arquitectura de la ciudad gracias a que su encuadernación permite desprender independientemente cada una de las hojas que lo conforman.
Desde un punto de vista investigativo De Sola más que proporcionar respuestas, es hábil en generar preguntas a través de los planos, que hablan por si solos, y van construyendo, a medida que se avanza, una compleja y rica lectura de la historia de la ciudad, invitando al lector a pensar en el lenguaje y finalidad de cada mapa, como una forma de conocimiento.
La reproducción de los planos en el libro no fue un tema menor. De Sola ilustra de forma cronológica la evolución de la historia, el proceso de creación y desarrollo de la capital, que requirió un manejo por parte de expertos en impresión en los talleres de la Cartografía Nacional, para poder manipular y reproducir cada plano en blanco y negro, conservando los atributos propios de cada uno, por la perdida del color.
Desde planos antiguos del siglo XVI, que nos muestran como nos veían los conquistadores y cuyo encanto radica en su muy personal forma de representación que se acerca al manuscrito, pasando por los maravillosos planos de reconocidos ingenieros y cartógrafos Venezolanos como Eduardo Röhl o Ricardo Razetti, hasta complejos planos técnicos elaborados por la Dirección de Cartografía Nacional, a mediados del siglo XX, De Sola muestra un mundo infinito de historias y episodios que se transforman en nítidas representaciones que congelan la ciudad en momentos específicos. El libro es en realidad una compilación informativa de documentos, a ratos fresca y a ratos obsesiva, llena de transcripciones exactas de los textos de los planos y de útiles anotaciones propias de la autora, que deja abiertas múltiples interrogantes sobre la época histórica contenida en cada mapa y las razones que detonaron profundos cambios en su fisonomía.
La aproximación de la autora no persigue ser académica ni rigurosa. En efecto, De Sola es absolutamente honesta al declarar que el ensayo no pretende ser una cátedra. Su mérito, más bien, está en haber reunido una colección de planos de la ciudad de distinta índole y procedencia: desde algunos que reposan en el Archivo General de Indias de Sevilla y el Histórico Militar de Madrid, hasta los elaborados por Cartografía Nacional o que forman parte de archivos particulares, entre otros.
La compilación realizada por De Sola formó parte de una serie de monografías cuyo objeto fue acopiar material sobre diversos aspectos actuales e históricos de la vida de la capital, con motivo de cumplirse cuatrocientos años de su fundación. Estas monografías estuvieron a cargo de la Comisión Nacional para el Cuatricentenario de Caracas dirigida por el Presidente del Comité de Obras Culturales, Don Alfredo Boulton actuando Pedro Grases como secretario. Por otra parte, la Comisión Nacional, de carácter multidisciplinar, que abarcaba distintos ámbitos para la difusión de los valores de la ciudad en aniversario, estaba integrada por el Gobernador de Caracas, Raúl Valera, Augusto Márquez (Comisionado especial de la Presidencia); Tomás Carrillo Batalla (Presidente del Comité de Obras Económicas); Julián Ferris (Presidente del Comité de Obras Públicas) y Carlos Eduardo Frías (Presidente del Comité de Obras Cívicas). Dentro de las publicaciones con fines conmemorativos que formaron parte de esta serie, se encuentran: “Caracas en tres tiempos” de Carlos Raúl Villanueva (1966); “El Área Metropolitana de Caracas” de Marco Aurelio Vila (1965); y la “Fundación y la conquista de Caracas” de el Hermano Nectario María (1966).
IGV
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.