Archivo de la etiqueta: Jimmy Alcock

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 236

Considerada como otra de las casas emblemáticas dentro de la arquitectura moderna venezolana, la vivienda que Jimmy Alcock (1932) proyectó como su morada en el Alto Hatillo, a las afueras de Caracas, señalada en su cronología como la Casa Alcock I, ha cobrado con el tiempo el gran valor que le otorgan los años de haber sido habitada con gusto y amor, y por lo que ha significado para sus usuarios.

Obra si se quiere temprana de su autor y pensada por tanto para una joven pareja, ubicada en un terreno con una pronunciada pendiente (entre el 35 y el 60%), poblado por una densa vegetación y con espectaculares visuales lejanas hacia la ciudad, es el reto que constituyó la simple toma de decisiones durante el proceso de diseño (el cual fue motivo de la elaboración de al menos tres alternativas), un argumento que habla por sí solo de las bondades alcanzadas por la propuesta definitiva. Se buscaba, ante todo, lograr una solución sobria, concentrada y económica que recurriría en buena medida a la industrialización de las piezas de la compondrían.

1. Casa Alcock I. Plano de ubicación
2. Casa Alcock I. Izquierda: Isometría general. Derecha: Vista del puente de acceso

El partido arquitectónico asumido, que llevó a los curadores de la muestra “La casa como tema. Primera aproximación antológica  de la casa en Venezuela” (Museo de Bellas Artes, 1989), a incorporarla dentro de la categoría de “Casa y Tecnología”, la cual Martín Padrón acompaña con el sugerente texto “La búsqueda de una poética de la construcción”, parte de respetar al máximo las condiciones del terreno mediante una solución que se posa sobre él, recurriéndose a la conformación de un sólido prisma de base cuadrada apoyado en un sistema estructural lógico y racional que conduce las cargas al suelo a través de cuatro grandes columnas.

Si bien la idea esencial remite a la imagen de un galpón a cuatro aguas cuyo techo está sostenido por cerchas metálicas, organizado en torno a un espacio central vinculador, y si bien la variable constructiva fue fundamental para resolver las dificultades de adaptación al lugar, sería equivocado atribuirle a ellas el rol protagónico en la caracterización de una casa donde la luz y la penumbra se equilibran a la hora de lograr una ambientación totalmente acogedora, dotándola de una atmósfera que la aproxima a la arquitectura colonial bajo coordenadas absolutamente modernas.

Otro asunto de interés viene a ser la manera como se accede una vez implantado el volumen en la pendiente. Tras la apariencia de tratarse desde el exterior de una edificación aislada de una planta, cuya cubierta ligeramente sobresale de entre la vegetación que la arropa, el aislamiento alcanzado se salva a través de la aparición de dos ligeros puentes angostos que, partiendo de la zona de contacto con la calle, señalan uno, el lugar de la puerta principal y el otro la entrada de servicio. Desde ellos se puede descubrir cómo la casa se desarrolla en tres niveles “hacia abajo” para luego fusionarse con corredores perimetrales que, a modo de espacios intermedios, resuelven la transición interior-exterior con solvencia y abren la posibilidad de disfrutar “desde afuera” de las vistas lejanas las cuales, a su vez, tienen una particular  consideración “desde dentro”.

3. Casa Alcock I. Arriba izquierda: el jardín vertical. Arriba derecha: el corredor perimetral. Abajo izquierda: el estar íntimo. Abajo derecha: Vista del espacio central.

Dos escaleras de caracol, una interior sumida en el patio de sólo 20 m2 que relaciona los dos niveles superiores y otra exterior que conecta a los balcones perimetrales conforman el sistema de circulación vertical, permitiendo ésta última acceder de forma independiente al nivel suelo y disfrutar del jardín selvático tan esmeradamente cuidado durante años por la Sra. Carolina Alcock.

Para su creador, tal y como se señala en el catálogo de la exposición organizada por la Galería de Arte Nacional (GAN) “Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992” (1992), “esta casa con techo de tejas a cuatro aguas, no tiene ‘nada que ver con las tipologías coloniales’. Es, más bien, ‘una terraza’, que tiene que ser explicada como una sección dominada por la vista y por el jardín natural. Reforzando esta idea, el comedor original de la casa no se cerraba del todo. Paneles corredizos colgantes de vidrio y de romanilla de madera se corrían libremente para ver la vista”.

Alcock diseñó más adelante (1988), con más de 25 años de diferencia, otra casa propia, vacacional, en Mitivibó, estado Mérida (denominada como Casa Alcock II), bajo criterios totalmente diferentes, signados en este caso por la adaptación a una vivienda campesina existente encontrada en ruinas con paredes de tapia de 50 cms de espesor que se estaban cayendo, donde vuelven a ser fundamentales las consideraciones del lugar en que se encuentra y el respeto por la preexistencia. “No había ventanas. Nada era ortogonal. Sólo cuatro cuartos con puertas todos con diferentes proporciones. Los antiguos habitantes vivían en la oscuridad, en el páramo. Con ese frío, sin embargo, hicieron un patio”, dirá Alcock en el catálogo de la exposición de la GAN ya mencionado dando pie así a la explicación de la manera considerada y la vez creativa como actuó a la hora de diseñar la remodelación.

4. Casa Alcock I. Vista exterior
5. Casa Alcock I. Vistas del espacio central
6. Casa Alcock I. El estar íntimo

Rememorando a dos arquitectos desaparecidos recientemente, Domingo Álvarez y Juan Pedro Posani, transcribiremos aquí la impresión que en el primero causó la visita a la Casa Alcock I arrancándole expresiones como “¡Es una maravilla! ¡Es increíble! ¡Es la mejor casa del mundo!”, dándole pie al segundo para manifestar lo siguiente a través de su blog El viejito inquieto el 12 de noviembre de 2019:
“En esta casa, durante mas de cuarenta años, se ha escuchado a Beethoven y guarachas, se comió excelente pasta a la amatriciana con un buen vaso de tinto toscano, así como arepas de chicharrón con cerveza. Y en esta casa, así mismo, se leyó a García  Márquez.

Y es que la realidad de esta casa va mas allá y desborda la simple historia de la arquitectura. Es un punto desde el cual observar a la humanidad y la historia del mundo y del cosmos. Pertenece  más al proceso de la evolución de la humanización de América que a la historia de nuestra arquitectura. Esta se advierte en la tibia ternura de las tejas del techo (recuerdo de nuestra arquitectura colonial) o en el gran espacio central (recuerdo de los grandes espacios de las attas, churuatas y shabonos de nuestra arquitectura indígena). Pero en lo esencial lo que plantea esta casa es desplegarse como un molusco en su concha, como un dispositivo de creación de vida. Es esencial entender por qué las fotos de esta casa no equivalen nunca a las formas exageradas y definitivas de la arquitectura del gran éxito internacional. Esta es una de las grandes casas del mundo. Así como la de Niemeyer en Río, la de Murcutt en Australia, la de Aalto en Finlandia y la de Mies en los Estados Unidos, esta casa es una de las mejores del mundo. El Flaco tenia razón y podemos estar orgullosos, como arquitectos y venezolanos, de este enorme aporte de Jimmy a nuestra presencia en América.”

7. Casa Alcock I. Dibujo de una de las alternativas iniciales que formó parte de la exposición Latin America in Construction: Architecture 1955–1980, MoMA, 2015

Bueno es decirlo, la Casa Alcock I fue otra de las obras que representó a Venezuela en la exposición Latin America in Construction: Architecture 1955–1980 organizada por el MoMA en 2015, quedando uno de los dibujos de las alternativas iniciales como parte de la colección del museo.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1, 2, 3 y 5. Catálogo de la exposición Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992. (1992)

4 y 6. http://guiaccs.com/obras/casa-alcock/

7. https://www.moma.org/collection/works/176739

ES NOTICIA

Walter James (Jimmy) Alcock y Frank Gehry son galardonados por The Venezuela American Endowmnet for the Arts (VAEA) con La Medalla Páez de Arte 2020.

Ayer 13 de junio de 2020 The Venezuela American Endowmnet for the Arts -VAEA- (Fondo Venezolano Americano para las artes), coincidiendo con la celebración de su 30 aniversario y los 230 del nacimiento de José Antonio Páez ha anunciado, como parte de sus conmemoraciones, el otorgamiento de La Medalla Páez de Arte 2020 a los arquitectos Walter James (Jimmy) Alcock (Venezuela) y Frank Gehry (Canadá-Estados Unidos).

Jimmy Alcock y Frank Gehry

Según comunica VAEA ambos “como artistas sensibles y talentosos, han utilizado la arquitectura como medio de expresión, por lo que son y serán reconocidos como excelentes creadores de obras notables de indudable belleza y contribuciones tecnológicas, íconos de su tiempo. En VAEA nos sentimos orgullosos de honrar sus vidas y carreras así como su destacada contribución a la arquitectura con The Páez Medal of Art 2020”.

La Medalla Páez de las Artes es una condecoración entregada una vez al año por VAEA a un individuo o grupo que ha tenido un impacto y contribuido a la excelencia, el crecimiento, el apoyo y la proliferación de las artes en Venezuela y los Estados Unidos. Su nombre rinde honor a José Antonio Páez, caudillo de la Independencia de Venezuela, que vivió los últimos años de su vida exiliado en la ciudad de Nueva York, en donde se convirtió en un filántropo por las artes.
Hasta la fecha han obtenido La Medalla Páez de Arte:

Carlos Cruz-Diez (2012)

Robert Wilson (2013)

Sofía Ímber (2014)

Annie Leibovitz (2015)

Marisol Escobar (2016)

Bob Colacello (2017)

Gustavo Dudamel (2018)

Margot Benacerraf (2019)

Julian Schnabel (2019)

Jimmy Alcock (2020)

Frank Gehry (2020)

VAEA fue fundado el 13 de junio de 1990 para conmemorar el bicentenario del nacimiento en Acarigua, Venezuela, de José Antonio Páez. Desde sus comienzos, VAEA ha patrocinado varios eventos culturales en Venezuela y los Estados Unidos, dos países que han tenido una larga tradición de amistad durante más de 200 años siendo el compromiso de VAEA el promover programas que continúen esta tradición para las generaciones futuras.

VAEA está presidido por su fundador Alí Cordero Casal. La fecha de la ceremonia de entrega de la Medalla será anunciada próximamente.

ACA

TAL DÍA COMO HOY…

… el primero de diciembre de 1977 se constituye PEQUIVEN, Petroquímica de Venezuela, S.A.

1. Logo original en blanco y negro de Pequiven diseñado en 1975 por Jesús Emilio Franco

PEQUIVEN S.A. es una de las muchas empresas estatales que surgen como consecuencia de la reestructuración de la industria petrolera venezolana a raíz de la puesta en marcha efectiva de la nacionalización el 1 de enero de 1976. Recordemos que en el momento en que asciende al poder Carlos Andrés Pérez (1973) existía todo un conjunto de condiciones favorables para tomar las medidas que dejaron en manos del Estado Venezolano todo el aparato petrolero. Pero no es sino hasta el año 1975, cuando el ejecutivo presentó al Congreso Nacional el proyecto de ley para el retorno integral del negocio de los hidrocarburos a las manos del sector público el cual, tras un largo debate, se aprueba como Ley Orgánica de Nacionalización del Petróleo cuyo “ejecútese” se dio el 25 de agosto de 1975. Esta ley que reserva a la nación la exploración, explotación, manufactura, refinación, transporte y comercio del petróleo, asfalto y todo tipo de hidrocarburos dejó sin efecto las concesiones petroleras el 31 de diciembre de ese mismo año, anulando el derecho de realizar actividades a las compañías trasnacionales a las que se les había otorgado.

Por otro lado, de la información que se encuentra en internet se desprende que el nacimiento de la industria petroquímica en Venezuela comienza cuando se creó la Dirección de Petroquímica Nacional, como dependencia del Ministerio de Minas e Hidrocarburos en 1953 en la cual, luego de realizados los estudios preliminares y elaborada una planificación general, se iniciaron los proyectos, al tiempo que se instalaba una pequeña planta mezcladora de fertilizantes en Morón, estado Carabobo, la cual más adelante se convertiría en la sede del Complejo Petroquímico que lleva su nombre.

Desde el punto de vista formal, los planes de industrialización comienzan con los decretos presidenciales números 367 y 368, dictados los días 20 y 29 de junio de 1956, respectivamente, por el entonces presidente Marcos Pérez Jiménez. Mientras el decreto 367 establece la creación “con carácter de Instituto Autónomo, a partir de esta fecha (20 de junio) del Instituto Venezolano de Petroquímica (I.V.P.), por el cual estaría adscrito al Ministerio de Minas e Hidrocarburos”, el 368 se encargó de establecer el Estatuto Orgánico de dicho ente, cuyo primer artículo expone que “tendrá por objeto el estudio y desarrollo de industrias destinadas al aprovechamiento de minerales e hidrocarburos, en especial de gas natural”, que terminó materializándose en 1958 con la construcción de las plantas de Cloro-Soda, Refinería Experimental y Mezcladora de Fertilizantes en el Complejo Petroquímico de Morón, cuyo proyecto conformado por 13 plantas, incluyendo la Refinería Experimental y Aromáticos ya se había realizado en 1956.

2. Complejos petroquímicos en diversas partes del mundo

La decisión de darle continuidad a los planes adelantados durante la Dictadura fue una de las características más importantes que se siguió en cuanto a esta rama de la industria se trata y, por ende, la iniciativa de instalar nuevas plantas petroquímicas ya estaba tomada en 1962 como lo demuestra el texto del Segundo Plan de la Nación (1963-1966). Inicialmente, aparte de la refinería experimental para 3000 barriles diarios que si se hizo junto a las plantas de Ácido Sulfúrico, Molienda de Roca Fosfática y Superfosfato Simple, se planeaba instalar en Morón el complejo Nº 5,  proyecto que después fue desviado hacia el estado Zulia dando origen al que fue conocido como Complejo Petroquímico “El Tablazo”, cuya construcción se inicia en 1968 (1ª etapa) concluyéndose la infraestructura de buena parte de las tres etapas que lo conforman en 1973. “El Tablazo” junto a Morón son las piezas fundamentales que servirán para sustentar la transformación en 1977 del I.V.P. en Petroquímica de Venezuela, S.A. (PEQUIVEN).

Cabe acotar que aunque desde 1956 los complejos petroquímicos eran propiedad exclusiva de la Nación, paulatinamente hasta 1977 la dinámica económica llevó a la creación de hasta 10 empresas mixtas tanto en Venezuela como en otros países, donde el capital venezolano contribuyó con el capital extranjero a la instalación de plantas petroquímicas que finalmente fueron nacionalizadas. Con el transcurrir de los años se sumó a la estructura de PEQUIVEN el Complejo Petroquímico José Antonio Anzoátegui ubicado en el sector de Jose, entre Píritu y Barcelona, inaugurado en 1990 y se completó la compra accionaria de Monómeros Colombo-Venezolanos S.A.

En años más cercanos (2005), PEQUIVEN cambiará su denominación por el de CORPORACIÓN PETROQUÍMICA DE VENEZUELA S.A., viviendo desde entonces sucesivas etapas de reestructuración la última a cargo de una comisión designada por Decreto Presidencial el 27 de agosto de 2019.

Los complejos petroquímicos en sí mismos constituyen un territorio muy especializado del área de la construcción dominado por estrictas normas que, entre otras cosas, obligan a visibilizar y facilitar el acceso a todos los elementos que los componen confiriéndoles un aspecto muy característico. Esa condición de “mostrar por fuera sus entrañas” ha causado, junto a las refinerías, fascinación entre quienes han visto en ellos referentes claros en el desarrollo tecnológico de la arquitectura a través de lo que se ha conocido como “high tech”. El emblemático caso del Centro Pompidou en París (1977) y el seguimiento que se le puede hacer a la trayectoria de sus dos proyectistas (Renzo Piano y Ernesto Rogers) e incluso las evocadoras y a la vez duras imágenes que transmiten algunas de las “ciudades invisibles” de Ítalo Calvino dan, en una cierta medida, fe de este influjo.

3. Edificio Pawa, Las Mercedes (1976). Jimmy Alcock. Adquirido por PEQUIVEN para ser su sede en Caracas en 1976 (hoy Bitúmenes del Orinoco S.A.)

En todo caso, a diferencia de las empresas petroleras nacionalizadas que continuaron llevando a cabo la actividad y a su vez heredaron las notables edificaciones que para sí construyeron las anteriores subsidiarias extranjeras, el I.V.P. pese a ser un importante Instituto Autónomo, no contó con una sede destacable que asumiera el rol de sede corporativa más allá de que se supiera que a su cargo se encontraban los enormes complejos que hemos mencionado y que en cierta medida lo identificaban. De tal manera, no será sino una vez constituida PEQUIVEN que se adquirirá en 1977 el edificio Pawa, proyectado por Jimmy Alcock inicialmente para viviendas y terminado de construir en 1976, para ubicar allí su sede corporativa, lo cual conllevó a su adaptación para el nuevo uso de oficinas. Ubicado sobre la calle Cali de la urbanización Las Mercedes colindando con la quebrada de Baruta, la bien manejada escala del Pawa, conformado por tres volúmenes de distinta altura (dos cuerpos de planta cuadrada recubiertos en ladrillo que contienen las oficinas, articulados por un módulo de circulación vertical que deja el concreto de su estructura a la vista), como señala Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) evidencia la preocupación muy personal de Alcock por el espacio, la geometría y el lugar tratándose, como señala el propio arquitecto, de “un edificio hecho para la calle y la quebrada” que ofrece una muy digna respuesta hacia el espacio público, una clara resolución de su acceso a través de una pequeña plaza lateral y un armónico balance entre los elementos que lo conforman.

4. Edificio sede de PEQUIVEN en la avenida Francisco de Miranda, Chacao (hoy Ministerio del Poder Popular para Transporte y Comunicaciones). Grupo Arquina S.R.L. (1990)

Posteriormente PEQUIVEN, quizás movida por un afán de mayor figuración, decide trasladar su apacible sede en Caracas y dejar el edificio Pawa para que fuese ocupado por Bitúmenes Orinoco S.A. Para ello emprende la construcción de una enorme edificación localizada en la acera norte de la Av. Francisco de Miranda, Chacao (cerca de la estación del Metro), el cual se concluye en 1990 y estuvo a cargo del Grupo Arquina S.R.L. donde se registra también la participación de la importante compañía constructora Edifica. La Torre PEQUIVEN, conformada por dos cuerpos (el bajo que incorpora, además de comercios en planta baja y mezzanina, 6 pisos de estacionamientos, y la torre de oficinas propiamente dicha que suma 12 pisos más) tiene 62.104 m2 de construcción y costó en su momento $ 27.720.000, según datos que hemos obtenido de http://www.arquina.com/CCTP.html. Lograda mediante un impecable trabajo del concreto obra limpia, la Torre PEQUIVEN, aunque sin duda asumió durante muchos años la imagen corporativa de la empresa, siempre dejó la impresión de tratarse de una edificación a la que el terreno asignado le quedó pequeño en virtud de su enorme masa y el poco cuidado manejo de la escala.

5. Centro CORIMON, Valencia (1991). Servio Tulio Ferrer. Sede de PEQUIVEN convertida en CORPORACIÓN PETROQUÍMICA DE VENEZUELA S.A.

En tiempos más recientes PEQUIVEN ya convertida en CORPORACIÓN PETROQUÍMICA DE VENEZUELA S.A. traslada de nuevo su sede corporativa a la ciudad de Valencia, estado Carabobo, donde ocupará el edificio diseñado originalmente por Servio Tulio Ferrer en 1991 para el Centro CORIMON, corporación fundada en 1949 por Hans Neumann con el nombre de “Montana Fábrica de Pinturas” dedicada a la producción de pinturas y productos relacionados, resinas, empaques y tintas. De esta nueva sede que cuenta con un área de construcción de 7.590 m2 que ocupa  2.393 m2 de un terreno de 31.366 m2 cabría señalar, como se recoge en la memoria descriptiva presentada junto al edificio para la IX Bienal Nacional de Arquitectura (16 de agosto al 8 de noviembre de 1998), que “constituye una contraposición a la edificación corporativa impuesta en el país durante los últimos años, en la que predominan la verticalidad, el uso irracional de superficies de cristal (courtain wall) y complicadas soluciones estructurales que encarecen aún más el costo de estas edificaciones. La racionalidad derivada del sistema modular estructural empleado, la horizontalidad, la respuesta al contexto en cuanto a protección solar y la economía, representada por la rápida ejecución y materiales empleados (básicamente acero), conforman las características primordiales de este edificio de oficinas». Sólo añadir que este edificio conformó junto al Banco del Libro (Altamira) y el Instituto de Ingeniería (Sartenejas) una notable trilogía en cuanto al uso del SIEMA (Sistema de estructuras metálicas apernadas), desarrollado por el Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) de la FAU UCV.

6. Proyecto para «Edificio de servicios de apoyo a la sede corporativa de PEQUIVEN». MARS. Modelos para una arquitectura social (2010)

Como dato adicional hemos encontrado en https://modelosparaunaarquitecturasocial.wordpress.com/anteproyecto-nueva-sede-junta-directiva-pequiven/ que en 2010 la firma MARS (Modelos para una arquitectura social) proyectó un “edificio de servicios de apoyo a la sede corporativa de PEQUIVËN” que imaginamos se encuentra próximo al que mencionáramos en el párrafo anterior. Hoy a 42 años de su creación PEQUIVEN, cuyo logo original en blanco y negro fue diseñado por Jesús Emilio Franco en 1975 simbolizando el proceso de transformación de una gota de petróleo, tras haber sido escenario de diferentes actos de corrupción se encuentra sumida, al igual que toda la industria vinculada al petróleo en una profunda crisis que afecta a diferentes rubros productivos entre ellos fundamentalmente a la agricultura y la industria.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. http://www.logobook.com/logo/pequiven/

2. https://www.ssecoconsulting.com/industria-petroquiacutemica-en-ameacutericalatina.html

3. http://guiaccs.com/obras/edificio-pawa-antes-pequiven/

4. https://mapio.net/wiki/Q11318084-fr/

5. https://www.expansion.com/latinoamerica/2017/01/11/5875dc29ca4741a1028b464e.html

6. https://modelosparaunaarquitecturasocial.wordpress.com/anteproyecto-nueva-sede-junta-directiva-pequiven/

ES NOTICIA

Premio Iberoamericano

XI BIAU Asunción 2019

2 de octubre, 2019

A través debiau.venezuela@bienalesdearquitectura.es nos ha llegado una información bastante detallada acerca del otorgamiento de Premio Iberoamericano dentro de la XI Bienal BIAU Asunción 2019, que por la relevancia de su contenido nos ha parecido procedente transcribir en su totalidad.

En cada Bienal de Arquitectura y Urbanismo se otorga el Premio Iberoamericano de Arquitectura y Urbanismo, un reconocimiento a la meritoria labor de un(a) profesional de la arquitectura y/o el urbanismo que, de forma individual o colectiva, se haya destacado por la promoción y defensa de valores relacionados con la arquitectura y el urbanismo en Iberoamérica. En esta categoría se recibieron 38 propuestas para esta edición de la bienal, postulaciones realizadas tanto por el público general como por los comités curatoriales de cada país participante en el evento.
El pasado mayo se reunió el jurado, presidido por Javier Martín Ramiro (Director General de Arquitectura, Vivienda y Suelo); y formado por Laureano Matas Trenas (Secretario General del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España); Francisco Mangado Beloqui (Coordinador General de las Bienales); Arturo Franco y Ana Román (Comisarios de la XI BIAU); José Cubilla (Coordinador de la XI BIAU en Paraguay); Gloria Cabral / Solano Benítez (Asunción. Presidentes Jurado Panorama de Obras XI BIAU) y Javier Corvalán (Asunción), quienes tras un intenso debate decidieron otorgar el Premio Iberoamericano ex aequo a los arquitectos: César Ortiz-Echagüe Rubio (Madrid, 1927) y Jorge Enrique Scrimaglio (Rosario, 1937). Con respecto a la selección, el Jurado destacó:

César Ortiz Echagüe y Jorge Scrimaglio, ganadores ex aequo del premio XI Biau
Jorge Enrique Scrimaglio. Casa Alorda (1968-1973)
César Ortiz-Echagüe Rubio. Oficinas Seat Barcelona (1957-1965)

“Ambos arquitectos han supuesto un sólido referente de la arquitectura Iberoamericana a lo largo de los años desde su fuerte condición marginal y periférica. Sus figuras han permanecido ocultas y alejadas de los circuitos mediáticos pero sus arquitecturas han sabido multiplicar su interés a lo largo de los años hasta situarse en el centro del discurso contemporáneo.»

Como complemento a la selección del jurado y debido al alto nivel de las postulaciones recibidas para el premio, durante el desarrollo de la bienal se proyectará «Maestros Iberoamericanos», serie de entrevistas realizadas a 11 arquitectos destacados de la región con una amplia y fructífera práctica arquitectónica. Las proyecciones estarán a disposición del público en el Galpón de la Estación central de Ferrocarriles de Asunción de 13.00 a 21.00 hrs., desde el lunes 7 de hasta el viernes 11 de octubre.

Arq. Jimmy Alcock

Nos complace comunicarles que Walter James «Jimmy» Alcock forma parte del grupo de arquitectos seleccionados por los organizadores de la bienal para participar en esta instancia. Durante el desarrollo de la BIAU los asistentes podrán apreciar la entrevista realizada a Jimmy el pasado 11 de agosto en su propia casa en el Alto Hatillo, Caracas, en la cual relata su apreciación sobre el estado actual de la arquitectura en Iberoamérica. Agradecemos por su esfuerzo y disposición a Gianni Napolitano -encargado de la logística de la entrevista-, Marcos Luger Diaz -responsable de la cinematografía-, y a todos los arquitectos e instituciones que apoyaron la postulación de Jimmy al Premio Iberoamericano.

Para mayor información sobre el evento se puede consultar www.biau2019.com y las páginas oficiales http://www.redfundamentos.com y http://www.bienalesdearquitectura.es

ACA