Esta profunda inmersión en la historia del diseño gráfico presenta el trabajo de más de 400 diseñadores en 33 países y 5 continentes, con un trabajo que se remonta al siglo XIV.
Reinventado a partir del best-seller de Phaidon Graphic: 500 Designs that Matter, la vertiginosa variedad de diseños del libro varía desde la Biblia Gutenberg hasta el album de arte Joy Division, con trabajo de creadores anónimos e íconos de la industria como Aleksandr Rodchenko, Paul Rand, Paula Scher, Ahn Sang-soo y Julia Born.
El formato generoso y la estructura de diseño de dos partes permiten que los diseños se muestren en detalle, con imágenes grandes en la parte delantera y un texto de más de 300 palabras para cada entrada en la parte posterior, lo que hace esta imagen de partes iguales y un libro de lectura. Una clave de categoría de diseño agrega funcionalidad al tiempo que indica la gran variedad de disciplinas en el trabajo dentro de un medio, desde publicidad y diseño de información hasta carteles, libros, revistas y logotipos.
Este libro es la guía de referencia perfecta para los amantes del diseño y el arte, los entusiastas y los profesionales en cualquier etapa de sus carreras, así como para todos los interesados e afectados por la comunicación visual.
Cuidadosamente revisado para actualizar cada detalle, organizarse cronológicamente y con la adición de 50 nuevos ejemplos que destacan a los diseñadores que remodelan la cultura gráfica de hoy, esta colección es más completa, convincente y relevante que nunca.
Incluye como diseñadores destacados a: Reza Abedini, Otl Aicher, Herbert Bayer, Max Bill, Laurenz Brunner, A. M. Cassandre, Joseph Churchward, Alan Fletcher, Federica Fragapane, Instalación gráfica de pensamiento, Béla Horovitz, Eric Hu, Shira Inbar, Tibor Kalman, Amos Paul Kennedy Jr., Frith Kerr y Amelia Noble, Anita Klinz, El Lissitzky, George Lois, Karel Martens, Bruno Munari, Nontsikelelo Mutiti, Hassan Rahim, Aleksandr Rodchenko, Stefan Sagmeister, Koichi Sato, Paula, Elena Serrano, Ladislavnar Tanaka, Jan Tschichold, Carol Twombly, Jop Van Bennekom, Andy Warhol y Tao Yuan-Qing.
Empresas editoriales venezolanas: apogeo y ocaso (1958-1998).
Notas de historia cultural
Carmen Verde Arocha
ABediciones-UCAB/Editorial Eclepsidra
2024
Tomado del texto introductorio escrito por la autora
Empresas editoriales venezolanas: apogeo y ocaso (1958-1998). Notas de historia cultural está dirigido a los futuros investigadores de la cultura impresa, a los protagonistas de esta historia que intentamos narrar (autores, directores editoriales, coordinadores, correctores, diseñadores), a los académicos, profesores y estudiantes universitarios y al público lector, ansiosos por conocer y comprender las transformaciones que ha experimentado el campo editorial dentro de la cultura del país. Sabemos que nos estamos metiendo en un terreno movedizo, casi inédito dentro de la historiografía venezolana. Para su desarrollo nos apoyamos en la metodología de Pedro Grases y en la propia de la nueva historia cultural y de las historias alternativas. Los historiadores Peter Burke, Roger Chartier y Robert Darnton han intentado esbozar un corpus teórico y metodológico de las historias alternativas y nos ponen al tanto del giro cultural (Cultural Turn).
Celebramos con gratitud el incondicional apoyo de los autores, editores, impresores, diseñadores y testigos de la época, sin sus testimonios y el acceso a sus archivos y documentos era casi imposible obtener tanta información. En este sentido, distinguimos que hay una escasez de información y de registros de la actividad editorial venezolana, ya sea por falta de recursos del sector privado, por un descuido del Estado ante el sector, o por las mismas empresas editoriales, las cuales han extraviado, por diferentes circunstancias, sus documentos legales y archivos.
Los invito a acompañarnos en este recorrido, recordando las palabras de la historiadora norteamericana Natalie Zemon Davis: «Quiero ser una historiadora de la esperanza, porque el revelar lo posible del pasado nos lleva a pensar en lo posible para el presente y el futuro».
Los Orígenes del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC)
Alberto Lovera
CENDES/IDEC FAU UCV
Serie Mención Publicación
2004
Publicado en el mes de noviembre del año 2004 en los Talleres Tipográficos de Miguel Ángel García e Hijo, el libro Del Banco Obrero a la UCV. Los orígenes del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC), obra del sociólogo y doctor en arquitectura Alberto Lovera, coeditada entre el CENDES y el IDEC formando parte de la Serie Mención Publicación (de la cual ocupa el número 16), fue producto de la tesis titulada “Del Banco Obrero a la UCV: buscando un lugar para la innovación de la construcción. Los orígenes del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC)”,presentada por el profesor Lovera bajo la tutoría de la Dra. Hebe Vessuri para optar al título de Magister Scientiarum en Planificación del Desarrollo (Mención Ciencia y Tecnología), por la cual recibió del jurado evaluador Mención Honorífica.
De sobria presentación, sin presencia de gráficos ni fotos, la publicación de 176 páginas en formato de 23 x 15,5 cms, impresa en papel bond y con un tiraje de 500 ejemplares, fue diagramada por Michela Baldi corriendo la corrección de textos a cargo de María Enriqueta Gallegos.
La sinopsis publicada en la contratapa señala: “En este libro se realiza el análisis del surgimiento de un instituto de investigación y desarrollo tecnológico en el campo de la construcción que desarrolla sus actividades en el ámbito universitario, específicamente el Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción IDEC de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela. (…) Se reconstruye la ruta que condujo a un grupo de profesionales y profesores universitarios a realizar investigación y desarrollo experimental de la construcción, primero en el del Banco Obrero, que era el instituto autónomo encargado de la política de vivienda del Estado venezolano, y más tarde en el seno de la UCV, buscando un espacio institucional distinto que los cobijara. (…) Se dilucidan los factores y procesos que dieron origen a ese Instituto, para lo cual se conjuga el análisis organizacional con el del contexto dentro del cual se desarrolló, así como el rol de los actores en la propia configuración del IDEC, que muestra a través de este caso de estudio un enfoque que puede ser útil para el análisis de las organizaciones de investigación y desarrollo tecnológico”.
El resumen transcrito se complementa con lo señalado en el veredicto del jurado del trabajo de investigación que dio origen al libro, integrado por los profesores Alfredo Cilento, Sonia Barrios y Hebe Vessuri, donde puntualizan que “la tesis constituye una real contribución al registro riguroso de una experiencia importante de la vida universitaria nacional, al hacer un estudio detallado de los procesos de desarrollo de los procesos tecnológicos en el medio académico. La estrategia de investigación, que incluye una variada gama de enfoques de análisis, permite una comprensión más rica de los fenómenos estudiados”.
La obra está estructurada con base en un Prólogo elaborado por Henrique Hernández Osuna (director fundador del IDEC) titulado “Cuando la tecnología de la construcción entró a la universidad” al cual siguen un Preámbulo, siete capítulos y la Bibliografía.
Los títulos de los capítulos ya de por sí orientan el tono en el que se escribió el trabajo. Ellos son en estricto orden: “Cuando la tecnología encontró un lugar en la UCV”; “La industria de la construcción y los caminos de su desarrollo tecnológico”; “Los ancestros del IDEC” (el más extenso de todos que abarca a la FAU UCV y parte de su historia, la experiencia de Diseño en Avance del Banco Obrero y finalmente el encuentro entre ambas); “La industria de la construcción en los años setenta”; “Cómo transitar el laberinto académico-burocrático universitario (y no morir en el intento)”; “El IDEC adquiere carta de ciudadanía”; y “La tecnología en la universidad”.
Libro de consulta obligado para los interesados en el tema y para quienes quieran ahondar en un importante episodio dentro de la historia de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, a modo de testimonio y abreboca para la lectura no dejan de ser interesantes las palabras dichas por Henrique Hernández en el Prólogo: “Alberto Lovera nos lleva a reencontrarnos con el Programa Experimental de Viviendas y la creación en los años sesenta de la Sección de Diseño en Avance en el Banco Obrero, con las luchas en el mejoramiento de la enseñanza de la arquitectura y la conformación del IDEC en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, entre los años sesenta y setenta. (…) Se actuaba en un mundo optimista con la convicción de que se construía un país. Este aliento común nos permitió desarrollar un trabajo en equipo donde las ideas y experiencias surgieron de un proceso donde se aprendía haciendo bajo el lema: ‘Para demostrar que algo se puede hacer, no hay mejor camino que hacerlo’. (…) Concebíamos nuestra práctica profesional como un instrumento para contribuir a la transformación del país; no podíamos simplemente seguir las pautas de la práctica enseñada en la Escuela de Arquitectura de la UCV, teníamos que comenzar por cuestionar esa enseñanza. (…) Por otra parte, la enseñanza y práctica profesional se venía separando cada vez más de la tecnología de la construcción, siendo ésta uno de los ingredientes esenciales de la arquitectura. (…) Pero no se trataba sólo de resolver una deficiencia personal, era la profesión y la enseñanza de la arquitectura que debía contar con el apoyo permanente de la investigación en el área de la tecnología de la construcción, y en ella los arquitectos teníamos un papel que jugar; teníamos que promover una organización orientada al desarrollo tecnológico”.
Y concluye Henrique Hernández (y con él nosotros): “estoy convencido de que para lograr una arquitectura reconocible como venezolana, ésta tendrá que fundamentarse en un mejor conocimiento por parte el arquitecto sobre la tecnología de la construcción y el manejo de las condiciones ambientales que le permitan afrontar idóneamente los problemas constructivos y urbanos de una sociedad como la venezolana”.
ACA
Procedencia de las imágenes
Alberto Lovera. Del Banco Obrero a la UCV. Los Orígenes del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) (2004)
… que en 1973 se concluye la construcción de la Catedral de San Felipe, estado Yaracuy?
1. Fachada principal de la Catedral de San Felipe vista desde el oeste.
Recientemente, uno puede percibir, de la lectura de diversos artículos, trabajos o aproximaciones críticas, que se ha venido utilizando con frecuencia el término “brutalista” para identificar cierto tipo de edificios en los que su expresividad está dominada fundamentalmente por la presencia del hormigón como material de construcción. Algunos han buscado aclarar el origen del término, tanto en lo etimológico como en lo histórico, buscando orientar al lector sobre cómo aproximarse a un grupo de obras que sin duda llaman la atención de quienes las aprecian generando muchas veces sensaciones encontradas.
2. Cité Radieuse, Unité d’Habitation por Le Corbusier, 1952. Marseille, Francia.
Vista por algunos como un estilo y por otros como una postura ética, lo que pareciera ser cierto es que si bien algunos ubican el origen de la arquitectura brutalista en el Reino Unido en los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial, particularmente vinculado al diseño de una serie de edificios de vivienda en los que los materiales se mostraban tal cual eran, los estudiosos en la materia señalan que “cronológicamente, el primer edificio aceptado perteneciente al brutalismo es la Unité d’Habitation de Marsella (1947-52) de Le Corbusier, convirtiéndose la expresión beton brut -utilizada por el arquitecto para definir las texturas de hormigón visto- en la raíz semántica del término” (ver “Reflexión crítica sobre el brutalismo” artículo de Guillermo Casado López, 2019 publicado https://www.redalyc.org/journal/3768/376862224002/html/).
Sin embargo, el maestro suizo, a pesar de su demostrada agudeza teórica, no llegó a desarrollar los postulados de la tendencia que inauguraba o a formular con claridad los aspectos que la caracterizaban como eje de un proceso reflexivo y crítico. Es esta ausencia por parte del ideólogo de la tendencia, que sin embargo se traduce en una clara influencia a nivel mundial, lo que ha generado un desconcierto entre los críticos e historiadores y lo que ha dificultado caracterizar al brutalismo dentro de un marco consensuado. “Este estado de indefinición, de lo qué es y de cuáles son las obras que lo representan, ha bloqueado la generación de crítica, siendo extraordinariamente escasas las referencias y reflexiones sobre esta tendencia”, señalará también Casado López.
3. Izquierda: Alison y Peter-Smithson. Hunstanton Secondary School (1949-1954). Derecha: Reiner Banham. The New Brutalism. Ethic or Aesthetic? (1966)
El esfuerzo realizado por Reiner Banham por desarrollar a partir de la obra de los Smithson el concepto de “nuevo brutalismo”, casi una década después de que se había generalizado el uso del término original, es considerado aún el intento más importante por cristalizar un “mito fundacional” de gran valía para la comprensión del concepto. Recordemos que Banham publicó en 1955 el artículo “The New Brutalism”, difundiendo el término acuñado por los Smithson en 1953, dando cierto cuerpo teórico al movimiento. Más tarde (1966) salió a la luz su libro The New Brutalism. Ethic or Aesthetic?, el cual se conviertió en la publicación más extensa y profunda sobre el tema.
Sin embargo, dejando clara la importancia de recurrir a Banham para comprender a fondo el asunto que estamos tratando (cosa que nos es imposible abordar aquí), no está de más rescatar por un lado una cita de los Smithson del artículo publicado en Architectural Design, cargada de un tono moralista que con el tiempo se ha difuminado: “El brutalismo intenta hacer frente a una sociedad marcada por la producción masiva y extraer la ruda poesía de las confusas y poderosas fuerzas que en ella se mueven”, y otra de Le Corbusier, quien en Hacia una arquitectura apuntaba: “Los elementos de construcción son el único medio arquitectónico”, que le permiten a Banham concluir: “Ciertamente el brutalismo llegó a ser un idioma, ‘une architecture’, un estilo vernáculo; una estética suficientemente universal para expresar una variedad de modos arquitectónicos, aun perdiendo algo del fervor moral que iluminó sus primeras pretensiones de ser una ética”. (citas todas extraídas por Casado López). Cabe añadir que desde el momento en el que el brutalismo pasó de ser un planteamiento a convertirse en un estilo los Smithson prefirieron mantenerse independientes: eligieron la ética por sobre la estética.
4. Cinco claros ejemplos de la presencia del brutalismo en arquitectura. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Boston City Hall por Michael McKinnell y Gerhard Kallmann. Boston, USA, 1968; Geisel Library por William L. Pereira & Associates, 1970. La Jolla, California; Habitat 67 por Moshe Safdie, 1967. Montreal, Canadá; Ministry of Highway Construction por George Chakhava. Tbilisi, Georgia, 1975; Complejo residencial Grunwaldzki Square por Jadwiga Grabowska-Hawrylak, Zdzisław Kowalski y Włodzimierz Wasilewski, 1963.
Ruth Verde Zein en el estupendo artículo titulado “Brutalismo, sobre su definición (o de como un rótulo superficial es, por eso mismo, adecuado)” publicado en https://vitruvius.com.br/index.php/revistas/read/arquitextos/07.084/243/es, deja deslizar como posible conclusión, luego de demostrar la confusión persistente en cuanto a la utilización los términos brutalismo y nuevo brutalismo que “se puede afirmar en base a los hechos, que ciertas obras serán brutalistas, sólo y suficientemente porque parecen serlo. Y que lo que determina su enfoque y su inclusión en la tendencia no es su esencia, pero sí su apariencia, no su ser íntimo, pero sí su superficie, no sus características intrínsecas sino sus manifestaciones extrínsecas”. Sinceridad constructiva; vigas y detalles como parasoles de hormigón (betón brut), en combinación con cierres de hormigón a la vista o en ladrillo visto; equivalente tratamiento y exposición de los materiales en interiores; hacer hincapié en los elementos estructurales; uso a la vista de las instalaciones de servicios; uso de elementos prefabricados de hormigón para los cerramientos y revestimiento; geometrías angulares repetitivas; o cierta rudeza deliberada en detalles y acabados, son características de un estilo que ha hecho de su expresividad un elemento distintivo y que recorrió todo el mundo.
Todo este preámbulo que seguramente vendría a cuento a la hora de llevar a cabo una aproximación crítica en clave brutalista a buena parte de la arquitectura venezolana realizada a partir de los años 1950, nos permite abordar una obra singular realizada en los 70 por el arquitecto Erasmo Calvani (1915-1997): la Catedral de San Felipe en Yaracuy.
5. Vista aérea con la ubicación de la Catedral de San Felipe en el centro de la ciudad.
Construida entre 1970 y 1973 la catedral, ubicada en la Av. 7, entre Av. Caracas y Calle 9 se levantó en una zona céntrica de San Felipe, capital del estado Yaracuy, frente a la Plaza Bolívar y cercana al palacio de gobierno, el consejo legislativo y la Escuela “República de Nicaragua”. Fue bendecida el 7 de julio de aquel año 1973 con presencia del presidente de la República Rafael Caldera, natural de esa ciudad, importante promotor de la obra.
De acuerdo a la reseña “Catedral San Felipe Apóstol, de San Felipe, Yaracuy” publicada en IAM Venezuela (https://iamvenezuela.com/2016/12/catedral-san-felipe-apostol-de-san-felipe-yaracuy/), “la construcción de esta catedral generó en la población de San Felipe gran controversia, pues se edificó en el lugar en el que se erigía la llamada Iglesia Matriz, o Iglesia Nuestra Señora de la Presentación, sustituyéndola”. Esta circunstancia establece una clara diferencia con lo acontecido con la otra catedral moderna construida en el país, la de Barquisimeto (1969).
Para ahondar en los antecedentes del joven templo que está a punto de cumplir 51 años, hay que remontarse a 1693, cuando al noroeste del actual San Felipe, se agruparon los primeros habitantes de la ciudad en el llamado “Cerrito de Cocorote”, donde erigieron una pequeña iglesia bajo la advocación de Santa María del Valle. “A la iglesia, en lugar de llamarla por su nombre, la llamaban la Iglesia de la Presentación, porque el día en que fue consagrada, el 21 de noviembre, era el día de la Presentación”. Luego, en 1729, al fundarse San Felipe El Fuerte en lo que se conocía entonces como Valle Hondo, los pobladores de la nueva ciudad, mudaron también su iglesia. Así, “se volvió a construir ese centro devocional que congregaba a sus habitantes, sólo que ahora con mayor grandeza que la anterior y en un lugar céntrico, frente a la llamada Plaza de las Águilas”. Años más tarde a raíz del terremoto del 26 de marzo de 1812 el templo quedó totalmente destruido.
6. La Iglesia Matriz de San Felipe en 1951.
52 años después, “con el apoyo de los masones de la Logia Tolerancia N° 15”, así como de la población sanfelipeña fue construido un nuevo santuario de estilo colonial, conocida como la “Iglesia Matriz (…) consagrada el 13 de Agosto de 1864 en el San Felipe renacido, por el Ilustrísimo Señor Doctor Silvestre Guevara y Lira, Arzobispo de Caracas y Venezuela”, dedicada a la advocación de Nuestra Señora de la Presentación y subordinada al Obispado de Barquisimeto.
La controversial decisión de demoler en 1970 la Iglesia Matriz para construir la nueva catedral data de 1954 y es recogida por los diarios de la época, abriéndose desde entonces el debate entre si lo que convenía era someter a la deteriorada iglesia a una restauración. “Según algunas fuentes, en 1964 se intentó restaurar la Iglesia Matriz pero los trabajos no lograron rescatar la belleza original debido a su mal estado”.
7. Demolición de la Iglesia Matriz en 1970.
También “se pensó construir la catedral en el lugar en el que se ubicaba el antiguo Mercado Municipal”, idea muy criticada “especialmente por los costos que acarreaba, y se sugería utilizar ese dinero para restaurar la Iglesia Matriz”. Sin embargo “a pesar de los intentos e iniciativas de algunas personalidades de San Felipe, llegó el día en que la Iglesia Matriz fue demolida”.
8. Dos tomas de la catedral desde el norte.
El proyecto de la nueva iglesia realizado por Calvani en 1967, de claros rasgos brutalistas, gran expresividad e inspirado en el Le Corbusier, no tanto en la capilla de Ronchamp (como asumen los feligreses), sino más bien de Chandigarh y La Tourette, está construido de manera impecable en concreto obra limpia haciendo alarde de la capacidad plástica que ofrece el material. De planta casi cuadrara, el templo, con capacidad para 700 personas cómodamente sentadas, ocupa una manzana con todos sus anexos y dependencias. “El edificio tiene tres pisos, la planta baja está constituida por una nave única en cuyo centro se encuentra el altar mayor, y los otros dos pisos o plantas que funcionan como la residencia de sacerdotes, y depósito en el que se custodian objetos de la iglesia”, encontramos en la descripción publicada por IAM Venezuela.
9. La fachada principal (izquierda arriba) y dos tomas del interior de la catedral.
El espacio de la asamblea de 45 x 45 mts sin columnas intermedias, está logrado con base en “una estructura conformada por contornos cilíndricos de concreto armado de unos 10 mts de altura. El techo es también de concreto y en él puede apreciarse una gran cúpula o domo circular de 30 mts de diámetro sobre el altar mayor, que lleva una estructura metálica y por la que entra luz al lugar. (…) El espacio de la planta baja tiene cuatro zonas, en tres de ellas están ubicados los bancos y son las destinadas a los feligreses, y la otra la constituye el presbiterio que queda diferenciado de la nave por su elevación de 1,10 mts. La pared del fondo, tras el altar mayor está constituida por una pared inclinada de concreto armado en la que se encuentra una cruz de 8 mts de alto, con una imagen de Cristo Resucitado hecho en resina y saliendo de una cruz de concreto que está adherida a la pared. (…)
10. Izquierda arriba: Nave central con sus bancos y vitrales. Izquierda abajo: Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela; Virgen del Carmen, Sagrado Corazón de Jesús y San Juan Apóstol. Centro: Vitral de Luis Guevara Moreno y Pila Bautismal elaborada por Carlos González Bogen. Derecha: Cristo Resucitado realizado en madera. Mide 8 mts y está colocado sobre una cruz de obra limpia. Reposa en una pared inclinada de 15 x 15mts en el altar mayor de la catedral.
Dentro de la nave existen espacios diferenciados por paredes altas de concreto, que dejan a la vista lo que contienen: desde la entrada principal, del lado izquierdo están los confesionarios hechos en concreto y madera; del lado derecho, con paredes semicirculares, el bautisterio cuya pila fue elaborada por el artista Carlos González Bogen. Tanto el altar principal (elaborado también por Bogen) como la pila bautismal están tallados en piedra artificial con relieves simples que recuerdan la iglesia primitiva de los cristianos en Roma. También a la derecha, como un espacio autónomo, está la capilla del Altísimo que puede verse desde el altar, pero a su vez está separada de la nave y tiene una salida lateral a la calle alejada de la puerta principal que permite la entrada independiente a ese espacio; tiene una capacidad de 40 personas. La catedral tiene su entrada principal frente a la plaza Bolívar y dos entradas laterales, una por la av. Caracas y otra por la calle 9. Las puertas fueron elaboradas en caoba y miden 2,5 x 3,5 mts aproximadamente”.
11. Diversas vistas de la envolvente de la catedral que denotan la complejidad de su volumetría.
La catedral posee también una importante colección de imágenes, ubicadas sobre repisas de líneas simples. Por otro lado, el interior de la nave posee más de 200 mts2 de vitrales diseñados por los artistas venezolanos Luis Guevara Moreno y Guillermo Márquez utilizándose para su realización vidrio francés de St. Gaubin de una pulgada de espesor. El piso de la catedral es en mármol de color gris y negro. Una mezzanina ubicada frente al altar mayor, a la que puede subirse por unas escaleras laterales, es el espacio concebido para el coro.
12. Fachada principal/acceso de la catedral (izquierda), mural de González Bogen (derecha arriba) y detalle de la puerta principal (derecha abajo).
En la impactante fachada principal están situados dos murales, también hechos por González Bogen, vaciados en concreto con fondo dorado y relieves simples. “En la parte más alta del frente, a la derecha del techo, se ubica una cruz hecha en corazón de madera de 6,50 mts con un espesor de 40 cm x 40 cm y de unos 2.000 kg. La parte de atrás de la catedral, posee una cruz de concreto en su parte alta que da hacia la edificación del frente, que es la Curia Diocesana”.
13. Erasmo Calvani y parte de su obra: Edificio Gradillas, Capilla de Santa Elena y Rectorado del Colegio San Ignacio de Loyola.14. Otra parte de la obra de Calvani: Colegio Monseñor Castro y la Casa Madre de las Siervas del Santísimo Sacramento, Grupo Escolar Las Delicias, Colegio La Consolación y Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto
Erasmo Calvani, egresado en 1939 de la Escuela Superior de Arquitectura San Lucas de Amberes, Bélgica, al llegar a Caracas se incorporó rápidamente al ejercicio profesional diseñando la Iglesia de San Rafael de La Florida (1940). Le seguirán, entre otros, asociado con el arquitecto catalán Joan Capdevila: el Colegio La Consolación, La Florida (1943), el Colegio Monseñor Castro y la Casa Madre de las Siervas del Santísimo Sacramento, Av. Sur 2, entre las esquinas Hospital a Cárcel (1946), el Edificio Gradillas, esquina de Gradillas (1952), los pabellones y el edificio del rectorado del Colegio San Ignacio de Loyola, Chacao (1953-1958), la Capilla Santa Elena de las Siervas del Santísimo Sacramento, urbanización Los Chorros (1960) y el Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto, Guanare (1996).
Este importante arquitecto venezolano sería reconocido 1995 con el Premio Internacional de Arquitectura otorgado por la Sociedad Bolivariana de Arquitectos.
Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna
Juan José Martín Frechilla
UCV, Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico
Colección Estudios
2004
Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna (2004), puede considerarse, junto a Planes, Planos y Proyectos para Venezuela: 1908-1958 (Apuntes para una historia de la construcción del país) (1994), como un segundo hito dentro de la sólida actividad que como investigador ha desarrollado Juan José Martín Frechilla, caracterizada por mostrar una manera diferente de “historiar” la arquitectura y el urbanismo.
Comprometido desde muy temprano con la valoración del carácter social de la profesión que decidió estudiar, lo cual lo llevó a participar activamente como estudiante en el proceso de Renovación Académica de la Escuela de Arquitectura de la UCV (1969-1970), Martín Frechilla egresa en 1972 y decide incorporarse al Sector de Estudios Urbanos como profesor a dedicación exclusiva en 1976 y así asumir, junto a la docencia, a la investigación como actividad central la cual había reforzado cursando estudios de postgrado en Urbanismo y Ordenación del Territorio, en las universidades de París-Sorbona y Católica de Lovaina, Bélgica, en 1975.
1. Juan José Martín Frechilla.
Su rechazo hacia la figura mitificada del arquitecto proyectista dentro de la formación del estudiante y al entendimiento de la arquitectura como arte, soportan su actitud crítica hacia la manera como se habían construido las historias de la arquitectura y el urbanismo a lo largo del siglo XX en las que se privilegiaba períodos protagonizados por individualidades heroicas que construían edificios y planificaban las ciudades.
Entendiendo, por tanto, que la reducción de la historia urbana venezolana al hecho construido y sus vínculos incompletos con el entorno político y económico, implica también la exclusión tradicional de protagonistas distintos al arquitecto, Martín Frechilla decide centrar su actividad investigativa en tres líneas: «Historia social de la construcción territorial y urbana de Venezuela de finales del siglo XVIII a la primera mitad del siglo XX»; «Historia social de la ciencia y la tecnología en Venezuela» y también «Historia social del exilio republicano español en Venezuela».
2. Algunos de los libros que ha publicado y en los que ha participado Juan José Martín Frechilla.
El valor que tiene para él el acopio documental y el rigor con que deben ser manejados los datos, bajo la premisa de que la arquitectura y urbanismo son disciplinas en las que encuentra mucha improvisación y falta de metodología (inclusive en la academia), lo conducen a crear en 1990 INFODOC BD/JJMF/SEU-FAU-UCV, unidad adscrita al Sector de Estudios Urbanos, que nace como un sistema de información de soporte a proyectos de investigación y como un servicio de consulta especializado para estudiantes de posgrado e investigadores en general, y que, con el tiempo, se convirtió en una base de datos abierta, con información bibliográfica y documental no convencional -actas, informes, correspondencia, fotografías, mapas, planos, grabaciones, videos- que refuerzan “una historia social del proceso de modernización de la Venezuela republicana de finales del siglo XVIII a las primeras cinco décadas del siglo XX, desde la perspectiva del papel del sector público en la construcción territorial y urbana y desde las instituciones, las disciplinas y los temas relativos al desarrollo de la ciencia y la tecnología, tales como: petróleo, publicaciones científicas o inmigración selectiva”, de acuerdo a lo publicado en https://www.fau.ucv.ve/infodoc/.
3. Páginas del cuadernillo «Imágenes para otros diálogos» publicado al final de Diálogos reconstruidos…
Justamente del esfuerzo por dotar de sentido a toda una filosofía en torno a la producción de material útil a la construcción de una historia de la modernidad caraqueña alejada de convencionalismos, nace Diálogos reconstruidos… libro basado “en un grupo de entrevistas realizadas en una o varias sesiones, entre 1990 y 1996, a un grupo de ingenieros, urbanistas, arquitectos, constructores, urbanizadores y abogados que fueron ministros, ingenieros municipales, empresarios, asesores o altos y medianos funcionarios de la administración pública. Ellos fueron: Gerardo Sansón, Julio Bacalao Lara, Pedro Pablo Azpúrua, Leopoldo Martínez Olvarría, Antonio Cruz Fernández, Francis Violich, Juan Otaola Paván, Alberto Urdaneta, Pedro José Lara Peña, Rafael Pinzón, Inocente Palacios, Rafael Alfonso Ravard, Miguel Salvador Cordón, Antonio José Peñaloza, Pedro Elías Olivares, Víctor Sardi Socorro, Celestino Martínez de la Plaza, César Oliver Rugeles, Tony Manrique de Lara y Vicente Fossi, a los cuales habría que agregar las entrevistas a familiares de Rafael Bergamín y de Fernando Salvador, en procura de consultar sus archivos privados”, y la hecha a Maurice Rotival en París en 1977 gentilmente cedida por la profesora Esther Elena Marcano.
En la publicación, Martín Frechilla ubica a la fuente oral por la que se decanta en la línea trazada por los libros de viajeros y las memorias consciente de que en todas se hace presente la imprecisión del recuerdo. Ello, sin embargo, le permitió no sólo reforzar su importancia “como una documentación de primera mano para la investigación histórica”, sino también establecer “los patrones para que el examen permita convertirlas en voces confiables”.
4. Páginas del cuadernillo «Imágenes para otros diálogos» publicado al final de Diálogos reconstruidos…
Es el procesamiento del material recabado a través de las entrevistas realizadas lo que dio origen al concepto de “diálogo reconstruido”, patrón mediante el cual se desechó la publicación literal de lo registrado a través del contacto directo, optándose por su deconstrucción y recomposición “para poder abrirlo a una reconstrucción más compleja con otras entrevistas, con otros documentos olvidados entonces o sin localizar”. En otras palabras, se procedió a “convertir cada diálogo en otro texto, para que sea la totalidad de ellos la que permita componer los diversos estratos, en este caso la historia de la construcción de Caracas entre 1937 y 1957”.
5. Páginas del cuadernillo «Imágenes para otros diálogos» publicado al final de Diálogos reconstruidos…
El libro de 354 páginas, que está muy lejos de ser considerado simplemente como un libro de entrevistas, tal y como explica su autor, “se encuentra dividido en siete capítulos que giran, cada uno alrededor de uno o varios temas, de un personaje central y de una entrevista, a la cual se integran otras junto a distintos documentos a fin de perfilar con ellos las tesis que dan sustento a estos diálogos reconstruidos”. Se encuentran antecedidos de en Prólogo y seguidos de un Epílogo, las Fuentes documentales y bibliohemerográficas y un cuadernillo titulado “Imágenes para otros diálogos” conformado por siete partes que puede ser revisado con autonomía e independencia.
6. Índice del libro Diálogos reconstruidos…
Siguiendo lo escrito en el Prólogo por Martín Frechilla tenemos que “el primer capítulo tiene a Maurice Rotival y sus distintos períodos de actuación en el país como eje, para, … mostrar la complejidad del contexto relativo a la historia de la construcción de Caracas entre 1936 y 1958. El segundo capítulo destaca la figura esencial de Leopoldo Martínez Olavarría en el proceso de institucionalización de la planificación urbana al nivel municipal, primero, y nacional después… (…) El tercer capítulo presenta a Francis Violich, cuya … participación en la Comisión Nacional de Urbanismo y sus vínculos profesionales en ella con Maurice Rotival, constituyen un adecuado balance crítico sobre el papel ejercido por los profesionales extranjeros entre 1946 y 1957. El cuarto capítulo incluye la entrevista realizada a Pedro José Lara Peña, Ministro de Agricultura y Cría (MAC) en la década de los cincuenta… (…) El quinto capítulo fue el diálogo oficial por excelencia con Gerardo Sansón, un funcionario que recorrió los distintos niveles de la administración pública hasta llegar al Ministerio de Obras Públicas. La versatilidad y los siempre nuevos horizontes que abrió el diálogo con Pedro Pablo Azpúrua … se recogen en el capítulo seis, destacando su percepción desde el punto de vista de la Ingeniería Municipal y la Dirección de Obras Municipales de la Gobernación del Distrito Federal, de la construcción de Caracas. Termina nuestro recorrido con un capítulo que tiene a Juan Otaola Paván como centro de interés por su destacada labor en el rescate y fortalecimiento de la ingeniería venezolana, protagonista, sin duda, del desarrollo tecnológico de la construcción pública de esos años”.
De lectura obligada para quienes quieran tener información de primera mano de algunos de los personajes fundamentales pero poco publicitados que fueron protagonistas en la vertiginosa transformación física de Caracas entre 1937 y 1957, Diálogos reconstruidos… “deja una cantidad de pistas que se ofrecían y que no se recorrieron pero aguardan a que otros investigadores tomen la iniciativa”.
ACA
Procedencia de las imágenes
Encabezado, 3, 4, 5 y 6. Juan José Martín Frechilla, Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna (2004)
Al cemento, uno de los materiales que más se utiliza en la industria de la construcción, lo acompaña una larga historia que ubica su uso incipiente ya en el año 6000 aC. De 5600 aC data la construcción más antigua en el que se hace presente en el suelo de una cabaña en Lepensky Vir, Serbia, y de 2600 aC su presencia cuando los egipcios para construir sus colosales obras emplearon un mortero (mezcla de arena con materia cementosa) para unir bloques de piedra.
1. Obras de la antigüedad donde se hizo uso del cemento. Izquierda: Panteón de Agripa, Roma (127 dC). Derecha arriba: Esfinge de Guiza y pirámide de Micerinos, Egipto (c.s. XXVI aC); Derecha abajo: Coliseo, Roma (82 dC).
Sin embargo, es en el 450 aC cuando los constructores griegos descubrieron que ciertos materiales procedentes de depósitos volcánicos, mezclados con caliza, arena y agua, producían un aglomerante de gran fuerza, capaz de resistir la acción del agua dulce y salada. En todo caso, serán los romanos en los albores de la era cristiana los que perfeccionen su uso empleándolo para la realización de importantes obras civiles y edificios públicos entre los que destacan el Coliseo (82 dC) y el Panteón (127 dC).
Ahora bien, el material que nos ocupa, tal y como hoy lo conocemos, evoluciona con firmeza desde 1759, cuando el ingeniero inglés John Smeaton desarrolló un nuevo mortero para unir los bloques de piedra del faro de Eddystone, y tendrá un momento estelar cuando Louis Vicat (1786-1861) reveló los secretos del cemento artificial en 1817 mientras construía un puente sobre el río Dordogne, entre Souillac y Lanzac, en el suroeste de Francia.
2. John Smeaton (1724-1792). Faro de Eddystone (1759).3. Louis Vicat (1786-1861). Puente sobre el río Dordogne (1812-1824).
Vicat, quien no patentó su descubrimiento, verá como él condujo el desarrollo de la fabricación industrial de cemento en el siglo XIX. Así, en 1824, el empresario ladrillero de Leeds Joseph Aspdin, tras años de experimentación con mezclas de caliza y arcilla, consiguió fabricar un cemento artificial que patentó ese mismo año junto a James Parker. Aspdin lo llamó “cemento Portland”, debido a la semejanza del color del producto con el de las rocas de la isla ubicada en el Reino Unido. En adelante, su hijo William Aspdin sería quien desarrollaría el negocio del Portland y su comercialización.
Si bien la primera fábrica se instaló en Wakefield y funcionó entre 1826 y 1828, siendo luego demolida para dar paso a una vía férrea, será entre 1830 y 1850 que se dará el primer desarrollo en Francia de la industria del cemento natural de la mano, por un lado, de Honoré Gariel y François Garnier y, por el otro, de Joseph Auguste Pavin de Lafarge.
4. Marc Isambard Brunel (1769-1849). Túnel bajo el Támesis (1825-1843)
La patente superioridad del Portland sobre todos los cementos naturales tiene gran repercusión en 1838 cuando en una de sus primeras aplicaciones el ingeniero Isambard K. Brunel lo utiliza durante las obras de un túnel bajo el río Támesis en Londres.
Por su parte, Isaac Charles Johnson en 1844 producto del análisis de la mezcla de cal y arcilla rica en sílice que componía el Portland y el de sus diferentes grados de cocción, concluyó que la mezcla debía calcinarse hasta alcanzar su vitrificación parcial y así obtuvo el clinker. Fue un paso más en la producción a gran escala que pronto haría de la industria del cemento artificial uno de los pilares de la Revolución Industrial.
5. Proceso de manufactura del cemento.
En el siglo XX -señalará Wikipedia- se da el auge y generalización de la industria del cemento gracias a la invención del horno rotatorio para calcinación y el molino tubular y los métodos de transportar hormigón fresco ideados por Juergen Heinrich Magens, que los patenta entre 1903 y 1907. Desde entonces el cemento industrial, producido a partir de una mezcla de caliza y arcilla, calcinadas y posteriormente molidas, se transformó en un polvo fino y suave que se utiliza como conglomerante debido a que se endurece después de estar en contacto con el agua.
Pues bien, dentro de la historia de la producción y comercialización del cemento y sus derivados durante el siglo XX, cobra protagonismo la iniciativa del empresario suizo Adolf Gygi (1872-1924) quien el 15 de febrero de 1912 sentó las bases de lo que en ese momento fue la fábrica de cemento portland más moderna y eficiente de la época, ubicada en la localidad suiza de Holderbank (Lenzburg, Cantón de Argovia, a 40 km de Zúrich) y que bautizó con el nombre de Holderbank AG. Un año después del inicio de la operación, Holderbank se fusionó con el Rheintalische Cementfabrik propiedad del industrial Ernst Schmidheiny (1871-1935) lo cual marcó el comienzo del ascenso de la familia Schmidheiny que iba a dar forma al negocio suizo de cemento a lo largo de generaciones.
6. Izquierda: Adolf Gygi (1872-1924). Derecha: Ernst Schmidheiny (1871-1935)
Siguiendo lo publicado en la página web de SRF (https://www.srf.ch/news/aargau-solothurn-geschichte-der-holcim-begann-in-holderbank), encontramos que la fábrica suiza tuvo que cerrar con el estallido de la Primera Guerra Mundial cuando la mayoría de los trabajadores debieron alistarse y la demanda de materiales de construcción colapsó. Después del conflicto bélico, en 1922, Holderbank comenzó su expansión exterior con la construcción de una cementera al sur de París. En 1929, se inauguró una fábrica de última generación al sur de El Cairo (Egipto). Para entonces Holderbank también había adquirido acciones en fábricas de cemento en Bélgica y Holanda.
Tras estar al borde de la quiebra a raíz de la crisis económica mundial (1929), el negocio del cemento se reorganizó en 1930 lo cual dio origen a la creación de Holdings Holderbank Financiére Glarus AG (HOFI) y Swiss Cement-Industrie-Gesellschaft (SCI).
7. Primera fábrica de cemento de Holderbank (Lenzburg, Cantón de Argovia, a 40 km de Zúrich, Suiza).
Después de la sorprendente muerte de Ernst Schmidheiny en un accidente de avión en 1935 en el Sinaí, sus hijos Ernst Jr. y Max tomaron las riendas de la empresa. Ernst controlaba HOFI, mientras que Max se centró en las otras ramas del negocio. Max expandió la empresa en el Medio Oriente, mientras que Ernst lo hizo hacia Sudáfrica antes de la Segunda Guerra Mundial. Cabe acotar que el negocio del cemento en Egipto y Líbano fue capaz de compensar la caída de la demanda en Europa durante la guerra.
8. Logo de Holderbank (c. 1960)
En 1950, por un lado, se tomó la decisión de dar el paso hacia Norteamérica y, por el otro, la economía suiza se benefició del auge después de la guerra. Las grandes presas y centrales eléctricas en el oeste del país prometieron un futuro dorado para el fabricante de cemento.
En 1958, HOFI empezó a cotizar en las bolsas de Zúrich y Basilea mientras Ernst y Max Schmidheiny continuaron asegurando el control de la compañía a través del derecho de voto.
En Egipto, sin embargo, Holderbank sufrió un serio revés cuando el gobernante Gamal Abdel Nasser nacionalizó la fábrica de Tourah en 1961.
9. Izquierda: Ernst Schmidheiny Jr. (1902-1985). Derecha: Max Schmidheiny (1908-1991)
En la década de 1960, Holderbank comenzó su expansión en América Latina, lo que llevó a un fuerte ascenso de la compañía. En 1970, los dos hermanos Schmidheiny combinaron sus actividades de cemento y la empresa alcanzó una dimensión global.
Holderbank sobrevivió al aumento del precio del petróleo de 1973 y a la posterior recesión gracias a la prosperidad de su producción en Líbano y Sudáfrica. A partir de 1976 sus ganancias volvieron a subir pero en la década de 1980, los negocios en América Latina entraron en crisis. Sin embargo, la llegada de la empresa a España en 1980 contribuyó mucho al hecho de que Holderbank se convirtiera en la compañía cementera más grande del mundo en 1986.
En 1978, Thomas Schmidheiny, de la tercera generación, se hizo cargo de la compañía y después de la caída del Telón de Acero en 1989, la compañía extendía sus tentáculos a Europa del Este, China, India y el sudeste asiático.
10. El logo fundacional de Holcim cuando después de 89 años Holderbank cambió su denominación.
En mayo de 2001, después de 89 años, la compañía cambió su nombre a Holcim término compuesto de “Hol” de Holderbank (villa Suiza donde nace la corporación) y “cim” ciment que significa cemento en francés. Ello estuvo acompañado de una renovación total de la imagen corporativa de la empresa. Una de las razones para el cambio de denominación fue el que Holderbank era a menudo confundido con un banco en el extranjero. Ese mismo año, Thomas Schmidheiny renunció a la junta ejecutiva y, un año después, a la Junta Directiva.
11. De izquierda a derecha: Thomas Schmidheiny, Markus Akermann y Bernard Fontana.
Bajo el liderazgo del consejero delegado Markus Akermann, las ventas se duplicaron hasta un récord de 27.000 millones en 2007. En 2013, luego de un bache, las ventas ascendieron a 19.700 millones bajando por primera vez desde 2006 de la marca de 20 mil millones de francos suizos. En 2012, Akermann se despidió de la cúpula del Grupo, y su sucesor como consejero delegado fue Bernard Fontana.
En 2014 Holcim y Lafarge dos gigantes de la industria cementera a nivel mundial anunciaron su proyecto de fusión el cual cristaliza en 2015 dando origen a Lafarge-Holcim nuevo líder global en materiales para la industria de la construcción con presencia en más de 70 países. Cabe acotar que Lafarge, nació en 1833 en Le Teil (Ardáche, Francia), que en 1864 realiza su primer gran proyecto: el Canal de Suez, que en 1887 montó el primer laboratorio de investigación sobre cemento del mundo y que a partir de la posguerra se había expandido por casi todo el mundo.
Holcim hace su presencia en Venezuela en 1978 cuando compra acciones de Cementos Caribe (fundada en 1970) y, luego de haberse dado tiempo para conocer el mercado, en 1993, al fusionarse Consolidada de Cementos (CONCECA) y Cementos Caribe, anunció su interés por convertirse en el accionista mayoritario del nuevo grupo haciéndose con el 99,9% de los títulos.
12. Vista parcial de la planta de Holcim ubicada en San Sebastián (c.2008)
La fuerza del emprendimiento privado en materia de cemento en nuestro país, que tuvo sus inicios en 1907 con la fundación de Compañía Anónima Fábrica Nacional de Cementos (FNC), la cual inició sus operaciones en 1909 en la pequeña población de La Vega al oeste de Caracas, fue seguida en en 1940 de la C.A. Fábrica de Cementos Carabobo; en 1943 por la creación de Venezolana de Cementos C.A. (VENCEMOS); en 1944 de la Compañía Anónima Cementos Táchira; en 1955 de Cementos Coro; en 1964 de Consolidada de Cementos C.A. (CONCECA) producto de la fusión de Cementos Carabobo y Cementos Coro; entre 1967 y 1970 de Cementos Guayana; en 1969 de Agregados Livianos de Venezuela C.A.; en 1974 de Cementos Caribe C.A. que luego en 1993 se fusionó con CONCECA; de Cementos Catatumbo en 1980; y de Cemento Andino en 1976, pasó primero por un proceso de apertura y transnacionalización (1989-1993) donde las empresas Holcim, Lafarge y Cemex, adquieren, respectivamente, la ya mencionada fusión de CONCECA y Cementos Caribe, la Fábrica Nacional de Cementos y Vencemos, lo que implicó modernización tecnológica e incremento de la eficiencia productiva de todas ellas. En particular, Holcim Venezuela se había convertido en la responsable del 25% de la producción de cemento del país.
A dicho punto de quiebre, a todas luces positivo, siguió otro en 2008, cuando desde la jefatura de Estado se plantea la necesidad estratégica de nacionalizar la industria del cemento. Así, el 18 de junio, con la publicación en Gaceta Oficial N°5.886 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica de las Empresas Productoras de Cemento, se declararon de utilidad pública y de interés social las compañías cementeras Cemex, Holcim y Lafarge, por cumplir actividades estratégicas para el desarrollo de la Nación. Las empresas fueron expropiadas y ocupadas.
13. Holcim a través de Holdin Foundation convoca anualmente el Holcim Awards for Sustainable Construction «el concurso de construcción sostenible más importante del mundo».
Sobre la actividad desarrollada por Holcim a escala internacional cabe destacar que en 2003 creó la Fundación Holcim para la Construcción Sostenible (Holcim Foundation for Sustainable Construction), que entrega el premio Holcim para la Construcción sustentable (Holcim Awards for Sustainable Construction), asociada con diversas y prestigiosas instituciones universitarias. De esta manera, ha logrado ganar una fuerte incidencia tanto con arquitectos y constructores, como con la academia.
14. Planteamiento conceptual y nuevo logo de Holcim (2022)
En 2022 la empresa cambió de nuevo su imagen corporativa adoptando un logotipo que se basa en un símbolo de infinito y la palabra Holcim en el centro conectando todas las dimensiones de la construcción, con el cual la compañía refleja una oferta holística, el compromiso con la construcción sostenible y una visión hacia la economía circular que va más allá del negocio tradicional.
15. Gama de productos Holcim.
La gama de productos que Holcim ofrece, de acuerdo a la página https://www.holcim.com son los siguientes: Soluciones en Cemento. Soluciones efectivas para cimentaciones, vigas, bloques, pisos industriales y albañilería; Soluciones en Concreto. Materiales resistentes, que al solidificarse se constituye en el material más fuerte del mercado; Soluciones en Agregados; Soluciones para techo; y Soluciones en Pavimentos.
En la actualidad, salvo procesos tecnológicos y de investigación que han permitido aumentar los volúmenes de producción para satisfacer una demanda que cada día crece más debido a las prestaciones que se han logrado demostrar, el cemento Portland producido por Holcim (cuyas variantes se muestran en la imagen que acompaña nuestra postal del día de hoy), no ha variado sustancialmente el método de producción y componentes de acuerdo a como fue concebido inicialmente.
Es por ello, y a sabiendas del alto poder contaminante que siempre ha acompañado a la industria del cemento, que “Holcim hace alarde de un excelente manejo ambiental en sus operaciones y resalta la forma como ha sustituido el carbón, el combustible más frecuentemente usado en los hornos de cemento, por materiales de desecho, como llantas usadas, residuos de la industria siderúrgica, lodos de drenaje y residuos tóxicos, operación más frecuente denominada coincineración o coprocesamiento de residuos. De hecho, la política de Holcim fue introducir este tipo de actividad a su trabajo cotidiano, adaptando sus hornos para incinerar residuos como llantas en desuso, residuos plásticos, aceites usados, solventes, etc., que, como puede apreciarse, son residuos con alto poder calorífico”, de acuerdo a lo reseñado en el trabajo “Holcim en América Latina: estudios de caso” elaborado en 2011 por Amigos de la Tierra Internacional accesible en https://www.foei.org/wp-content/uploads/2020/12/HOLCIM-EN-AMERICA-LATINA-Estudios-de-caso.pdf.
16. Planta de Holcim Ecuador
Ello, sin embargo, no ha evitado el aumento de los conflictos ambientales y sociales generados por su actividad ni la controversia que procesos como la coincineración o coprocesamiento, lograda aprovechando la capacidad técnica de sus instalaciones, han desatado dados los altos índices de enfermedades respiratorias que en los entornos de las fábricas se producen.