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¿SABÍA USTED…

… que hasta 1595 se remonta la historia de la Plaza de San Jacinto, hoy Plaza El Venezolano?

1. Plaza de San Jacinto o Plaza El Venezolano (c.1970)

El primer plano de Caracas tras su fundación en 1567, como se sabe, fue el elaborado por el gobernador Juan de Pimentel en 1578. En medio de su trazado primitivo en forma de damero resalta como elemento central la “plaza” con las “casas cabildo” al norte y la “iglesia” al este, se establece que “la anchura de las calles son de treinta y dos pies” y que “el solar de cada casa tiene septenta baras en qnadza”. Afirma Graziano Gasparini que el llenado de aquella cuadrícula original fue paulatino y que para 1578 aún se encontraban muchos predios y manzanas vacías de las 24 que el plano de Pimentel señalaba. “La Caracas de 1578 tiene sólo tres casas y la iglesia con paredes de mampostería y techos de tejas. Las demás construcciones son de bahareque y tapia ‘cubiertas de cogollos de caña’. Un panorama pobre que difícilmente podía conferir aspecto de ‘ciudad’ al conjunto de 24 manzanas que aparecen en el plano. Además del templo parroquial hay el convento de San Francisco. Su construcción es aún la provisional ‘de tapias no durables’. Proyecto más ambicioso será elaborado más adelante, a fines del siglo, cuando la ciudad va estructurándose lentamente, pero de una forma ya definitiva”, acotará Gasparini.

2. Gráficos del crecimiento de Caracas entre 1578 (izquierda) y 1690 (derecha).

Así, el pausado desarrollo urbano ligado al económico no impidió que ya a finales de aquel siglo XVI la retícula se prolongara y sobrepasara sus límites iniciales y que, asociado a la adjudicación a los frailes dominicos en 1610 de dos solares al este, a dos cuadras de la Plaza Mayor, se concretara “… con la expresa condición de que uno de ellos quedase libre, con el objeto de que sirviese de plaza pública para el convento, sitio que habría de convertirse, tras diversas incidencias, en la Plaza de San Jacinto…”, señalará Eduardo Arcila Farías en su Historia de la Ingeniería en Venezuela.

De los intentos de levantar un templo y convento dominico, sin embargo, ya se tienen indicios desde 1590 o antes, pero se aceleran las gestiones a partir de la canonización de San Jacinto en 1595, momento en que los vecinos piadosos deciden impulsar la construcción definitiva. La misma será confirmada por el rey de España en 1597 en el lugar donde, según testimonio del escribano público Alonso García Pineda, la ciudad ya funcionaban una capilla y un albergue para los monjes construidos de “bahareque y cogollo” ubicados más o menos en el centro de la cuadra. Hacia 1610, como ya señaláramos apoyados en Arcila Farías, los solares restantes de la cuadra le serán otorgados finalmente al convento por estar vacíos y habérselos prometido. La construcción firme de iglesia y convento se realiza a lo largo de los primeros 30 años del siglo XVII siguiendo desde entonces en orden de importancia al conjunto de San Francisco, viviendo un período de esplendor durante el resto de aquel siglo y el XVIII donde el templo “exhibió con majestuosidad sus capillas, retablos y altares” y el convento se convirtió en “lugar de formación de los prominentes mantuanos de Santiago de León”, puntualizará María Isabel Peña en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015).

3. Izquierda: Plano de Caracas de 1775 con la plazoleta de San Jacinto resaltada. Derecha: El templo de San Jacinto poco antes de su demolición en 1865.

La plaza que hoy nos ocupa sufrirá un importante incremento en su área a partir de 1865 cuando Antonio Guzmán Blanco, no como presidente de los Estados Unidos de Venezuela sino como presidente del Distrito Federal, decretó la demolición de la iglesia y el convento que ya habían sufrido graves daños con el terremoto de 1812. En el intervalo, en 1802 se inaugura el Reloj de Sol construido en mármol por idea de Alejandro Humboldt, en 1809 el cabildo local decide convertir el área en un mercado con el fin de descongestionar el que se desarrollaba en la Plaza Mayor, lo cual trajo numerosas controversias con los clérigos en virtud de lo degradante del uso, hasta que se produce el terremoto. El mismo día del evento, en la plaza y sobre las ruinas del convento, Simón Bolívar exclamó «Si la naturaleza se opone lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca…», interrumpiendo el discurso del fray Felipe Mota, quien vociferaba en contra de los sucesos que conllevaron al nacimiento de la República de Venezuela y calificaba el temblor como un castigo de Dios por los pecados cometidos incluyendo la rebelión contra el rey Fernando VII.

4. La Plaza de San Jacinto se redenomina como Plaza El Venezolano en 1882. La imagen de comienzos del siglo XX recoge el espacio público con la estatua de Antonio Leocadio Guzmán (instalada inicialmente en 1882, removida en 1889 y vuelta a colocar en 1893 por Joaquín Crespo) funcionando como mercado.

De acuerdo a Wikipedia, “para 1828 el ayuntamiento transforma parte del terreno en su sede y otra en una cárcel pública local. En 1846 es apresado Antonio Leocadio Guzmán y confinado en la cárcel ubicada en la plaza. Años después cuando su hijo Antonio Guzmán Blanco asume el poder decide develar una estatua en honor a su padre todavía en vida en 1882 renombrando la plaza como El Venezolano…”, en recuerdo al periódico que fue punta de lanza del liberalismo amarillo que Antonio Leocadio dirigió.

5. Izquierda: Plano de 1755 de la Plaza Mayor (hoy Plaza Bolívar) con la ubicación de las tiendas y arcadas mandadas a construir por el gobernador Felipe Ricardos como apoyo al mercado. Derecha: El mercado en pleno funcionamiento a mediados del siglo XIX (1852).
6. Dos imágenes de la Plaza Mayor de 1865 luego de que fueron demolidas las arcadas del mercado.

Retornando a 1865, cabe destacar que con la demolición de la iglesia y el convento bajo las órdenes de Guzmán se llevará a cabo una operación de carácter urbano de gran impacto para el corazón de la ciudad que involucró el espacio que nos ocupa. Así, cuando ese mismo año el Ilustre Americano decide eliminar el mercado que desde 1755 funcionaba en la Plaza Mayor para lo cual el gobernador Felipe Ricardos había ordenado construir tiendas y arcadas en los lados sur y oeste, junto al derribo de dichas construcciones para convertir el espacio en lo que hoy conocemos como Plaza Bolívar (según trazado del francés A. Roudier y con la estatua ecuestre del Libertador en el centro), se ordena el traslado del mercado principal a la Plaza de San Jacinto.

7. El mercado se instala en San Jacinto.
8. El mercado de San Jacinto y su flamante edificio diseñado por Juan Hurtado Manrique.

Ya en San Jacinto y luego de funcionar durante años al aire libre en 1897 se inauguró una edificación para albergarlo a cargo de Juan Hurtado Manrique que se realizó utilizando una estructura de hierro traída desde Bélgica. Eliminado el mercado a partir de 1948, en 1953 el edificio es desmantelado y trasladado a Catia para construir el mercado reciclándose las columnas, vigas, parte de la cubierta y las rejas. En ese momento la plaza vuelve a despejarse y a alcanzar el tamaño de un cuarto de manzana que hoy tiene.

9. Propuesta elaborada por Tomás Sanabria para la remodelación de la Plaza de San Jacinto y sus alrededores.

A propósito de la conmemoración del Cuatricentenario de Caracas, en 1967, el arquitecto venezolano Tomás José Sanabria asume la remodelación del antiguo espacio público. Restituye el sentido de la Plaza El Venezolano, antigua Plaza San Jacinto, al incorporar una réplica del reloj de sol original, desmontado cuando se demolió el edificio del mercado, y crea un sistema peatonal que la interconecta con edificaciones icónicas del Centro Histórico de Caracas como la Casa Natal del Libertador Simón Bolívar, el Museo Bolivariano y el Pasaje Linares ubicadas en sus alrededores. El propio Sanabria expresará al respecto: “Propuse expropiar la manzana central, mantener sus fachadas, así como el Pasaje Linares. Preservar la fachada del Banco de Venezuela. Se crearon dos Ejes peatonales partiendo desde la bella fachada del Palacio Arzobispal y de la Esquina de Traposos. Se creaba una plaza emulando el criollo espacio que antes existió con materiales de primera calidad”.

10. Moisés Benacerraf, Carlos Gómez de Llarena, Manuel Fuentes y Luis Vázquez. Propuesta ganadora del Concurso de anteproyectos para el Centro Municipal (o Palacio Municipal) del Distrito Federal.

Tres años después, en 1970, en el lugar donde se encuentra la plaza, se convoca el Concurso de anteproyectos para el Centro Municipal (o Palacio Municipal) del Distrito Federal cuyo primer premio fue otorgado por unanimidad a los arquitectos Moisés Benacerraf, Carlos Gómez de Llarena, Manuel Fuentes y Luis Vázquez, propuesta que vista a la distancia de los años y pese a que “permitía el máximo de integración a nivel de la planta baja con las áreas de espacios adyacentes”, podría abrir una interesante polémica en cuanto al tratamiento y destino final de un espacio con tanto abolengo histórico.

11. Planta y vista de la Plaza de San Jacinto o El Venezolano en la actualidad.

Al pasar de los años, pese a su valor como espacio público, la plaza es tomada por la economía informal a finales de la década de los ochenta afectando su imagen y deteriorando sus condiciones ambientales, siendo luego desde 2005 recuperada por la Alcaldía del Municipio Libertador.

Cinco años después, a propósito de los 200 años del 19 de abril de 1810, se inaugura un desatinado monumento conmemorativo de 47,25 metros de altura constituido por seis secciones cilíndricas fabricadas en acero que alternan los colores negro y rojo.

12. Imágenes de la Plaza de San Jacinto o El Venezolano en la actualidad.

La Plaza de San Jacinto o Plaza El Venezolano, uno de los espacios públicos más antiguos de Caracas fue declarada el 17 de octubre de 1977 Monumento Histórico Nacional.

ACA

Procedencia de las imágenes

1. Caracas Hermosa (https://caracashermosadotcom.wordpress.com/2015/09/30/el-arqutecto-de-caracas-aqui-sus-obras-te-sorprenderas/)

2. Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani. Caracas a través de su arquitectura (1969)

3. Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) (https://guiaccs.com/planos/la-ciudad-de-la-colonia/); y Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani. Caracas a través de su arquitectura (1969)

4 y 7. Caracas en Retrospectiva (http://mariafsigillo.blogspot.com/2012/07/un-paseo-por-el-mercado-de-san-jacinto.html)

5. Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani. Caracas a través de su arquitectura (1969); y Curadas (https://curadas.com/2021/09/26/plaza-bolivar-de-caracas-corazon-eterno-del-casco-historico-de-la-ciudad/)

6. GFV @GFdeVenezuela (https://x.com/GFdeVenezuela/status/1111255365243625473)

8. Caracas del valle al mar. Guía de Arquitectura y paisaje (2015) (https://guiaccs.com/obras/plaza-el-venezolano-antigua-plaza-de-san-jacinto/); GFV @GFdeVenezuela (https://x.com/gfdevenezuela/status/969548322796130304); y Colección Crono Arquitectura Venezuela (https://fundaayc.com/2016/12/02/1948-eliminacion-progresiva-del-mercado-de-san-jacinto/)

9. Tomás José Sanabria (https://tomasjosesanabria.com/2017/01/11/plaza-san-jacinto-casco-central-p-336/); y Revista ARQUITECTURA, Publicación mensual del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, año 14, nº 158, febrero 1972.

10. Revista ARQUITECTURA, Publicación mensual del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, año 14, nº 158, febrero 1972.

11. Caracas del valle al mar. Guía de Arquitectura y paisaje (2015) (https://guiaccs.com/obras/plaza-el-venezolano-antigua-plaza-de-san-jacinto/)

12. Caracas del valle al mar. Guía de Arquitectura y paisaje (2015) (https://guiaccs.com/obras/plaza-el-venezolano-antigua-plaza-de-san-jacinto/); Caracas Stories (https://www.youtube.com/watch?v=KRVB52qmL90); Wikipedia. Plaza El Venezolano (https://es.wikipedia.org/wiki/Plaza_El_Venezolano); y Plaza El Venezolano, un espacio caraqueño con mucha historia (https://haimaneltroudi.com/plaza-el-venezolano-un-espacio-caraqueno-con-mucha-historia/)

TAL DÍA COMO HOY…

…se celebra el Día Mundial de la Salud.

Hoy 7 de abril, cuando estamos a las puertas de un importante eclipse solar total que será visible en Norteamérica, y se recuerda que en Venezuela se desmanteló en 1928 una conspiración contra Juan Vicente Gómez con participación estudiantil, posterior a la represión y encarcelamiento de 214 universitarios a raíz de la celebración de la Semana del Estudiante, lo que marcó el inicio de una incorporación más activa de los jóvenes en la lucha política, nos ha parecido de interés centrar la atención en la celebración del Día Mundial de la Salud, decretado el 7 de abril de 1950 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en reconocimiento de la entrada en vigencia de la conformación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 7 de abril de 1948, con la finalidad de concientizar a los distintos gobiernos alrededor del mundo sobre los graves asuntos sanitarios que afectan a los habitantes de todo el planeta.

1. Hospital Universitario de Los Andes, Mérida (1973). Augusto Tobito.

El dirigir nuestra mirada hacia esta celebración nos permitirá, por un lado, mostrar la manera como es enfocada por parte de la ONU y el énfasis que pondrá durante el presente año y, por el otro, indagar un poco acerca de la relación existente entre salud y arquitectura, reflejada en el desarrollo de toda una serie de obras que albergan instalaciones y servicios dirigidos a atender a la población cuya planificación, programación, diseño y construcción se ha constituido en una rama especializada dentro del territorio arquitectónico.

Así, tenemos que, siendo la salud un derecho fundamental del ser humano, se ha visto en todo el mundo cada vez más amenazada. Como bien se menciona en la página de la Organización Panamericana de la Salud (PAHO, según sus siglas en inglés), además de las enfermedades, son varias factores los que ocupan un lugar importante como causantes de muerte e incapacidad: los desastres naturales, los conflictos bélicos y, particularmente, la quema de combustibles fósiles (causante en gran medida de la crisis climática), que ha afectado el derecho a respirar aire limpio, registrándose con alarma que “la contaminación del aire interior y exterior se cobra una vida cada cinco segundos”.

Como complemento, el Consejo de la OMS sobre Economía de la Salud para Todos “ha descubierto que al menos 140 países reconocen la salud como un derecho humano en su constitución. Sin embargo, los países no están aprobando ni poniendo en práctica leyes que garanticen que sus poblaciones tengan derecho a acceder a los servicios de salud. Esto respalda el hecho de que al menos 4.500 millones de personas (más de la mitad de la población mundial) no estaban completamente cubiertas por servicios de salud esenciales en 2021”. De allí que para abordar este tipo de desafíos se ha decidido que el tema del Día Mundial de la Salud 2024 sea «Mi salud, mi derecho».

2. Hospital Universitario de Maracaibo (1960). Hakon Ahlberg (Svenska Entreprenad AB).

Por otro lado, como ya asomamos, con la celebración del Día Mundial de la Salud, además de señalarse la importancia de los aspectos generales que giran alrededor de ella, también pareciera pertinente recalcar la relevancia no sólo de los distintos servicios médicos y el acceso a la medicina, sino también el valor que tienen las instalaciones donde se llevan a cabo dichos servicios englobados todos dentro del término “arquitectura hospitalaria”, que abarcaría lo relacionado a la temática médico-asistencial y que tiene tanto en todo el mundo como en nuestro país una interesante evolución histórica.

No pretendemos desarrollar en este limitado espacio un tema tan atractivo como extenso, el cual ha sido objeto de investigación dentro de nuestras universidades. Sin embargo, si nos ha parecido procedente en conmemoración de un día como hoy, dar a conocer por su valor pedagógico y divulgativo el ensayo realizado por Lorenzo González Casas titulado “Cuerpo sano en arquitectura sana: hospitales y clínicas caraqueñas”, publicado en el portal Prodavinci el 6 de diciembre de 2017, que forma parte de una línea de investigación sobre la modernidad venezolana desarrollada en el área de la teoría e historia de la arquitectura y el urbanismo de la Universidad Simón Bolívar.

3. Hospital Universitario de Caracas (1943-1956). Carlos Raúl Villanueva.

González Casas, dejando claro que “los resultados estadísticos muestran una enorme transformación en la prevención y control de enfermedades y en el mejoramiento de la calidad de vida de la gente”, y mencionando “que en el país la esperanza o expectativa de vida al nacer ascendió de unos 38 años en la década de 1930 a cerca de 75 años en tiempos recientes … aunque muy posiblemente este valor va a descender en el futuro próximo”, señala la importancia de “una constelación de actuaciones, campañas, ideas terapéuticas, esquemas de gestión y construcción de edificaciones” que permitieron que ello ocurriera, dedicando a esto último su ensayo.

4. Izquierda: El plano para la abadía de Saint Gall (fundada el año 719). En la parte inferior izquierda, dentro de un óvalo, las estancias de enfermería. Derecha: Ospedale Maggiore de Milán, Filarete 1456.

Apelando a la afinidad que existe por su raíz latina común (hospes) entre hospital, hospicio y hotel, y por su cualidad de tener en común la actividad receptiva, González Casas se remonta a lo que pudieron ser los primeros espacios asistenciales en Egipto, albergados luego por ciertas edificaciones en los casos de Grecia y Roma, y concentrados en ciertos lugares (como la isla de Cos), entendidos como gran destino de curación, invitando a leer La ciudad en la historia. Sus orígenes, transformaciones y perspectivas de Lewis Mumford escrito en 1961.

5. Izquierda: Vista del Royal Naval Hospital de Plymouth a finales del siglo XVIII. Derecha: Auditorio de la Escuela de Cirugía de París proyectado por Jacques Gondouin entre 1771 y 1786, según grabado de Poullea.

Dentro de la evolución tanto del uso como de los edificios que albergan la actividad hospitalaria, González Casas se detiene también en las enfermerías presentes en algunos monasterios medievales y en “los grandes hospitales de Milán y Plymouth … considerados ejemplares para su época, como manifestó Jean-Nicolas-Louis Durand en su Compendio de Lecciones de Arquitectura, donde tomaba partido por el entonces novedoso esquema de pabellones. De ese momento deriva la combinación de actividades médicas y docentes en la Escuela de Cirugía de París, uno de los conjuntos iniciales del Neoclasicismo en arquitectura”, que abarcará todo el siglo XIX.

6. La Iglesia de San Pablo y sus establecimientos hospitalarios aledaños, en la imagen de la “Sampablera” del año 1859.
7. Hospital Vargas, Caracas (1891). Jesús Muñoz Tébar.

Con limitaciones para documentar “el tratamiento de aspectos relacionados con la salud durante el período precolombino y los primeros años de la colonia en América”, González Casas señala en el caso particular de Caracas cómo “la atención en el periodo colonial era realizada en hospitales o asilos de caridad”. Luego, “en el siglo XVIII aparecieron los primeros hospitales especializados”, y en el XIX, junto a la formalización definitiva de los estudios de medicina se construirá el Hospital Vargas proyectado por Jesús Muñoz Tébar siguiendo el modelo por pabellones del hospital Lariboisière de París (M. P. Gauthier,1839), puesto en funcionamiento en 1891, cubriendo primero la demanda del servicio y luego convirtiéndose en centro de enseñanza a partir de 1895 condición que aún mantiene.

8. Los tipos edilicios en transformación: claustros, pabellones, bloques.

El siglo XX permitirá constatar en la evolución de la tipología de las edificaciones hospitalarias y su correspondiente especificidad, el regreso a instalaciones concentradas. En el interín se había pasado por revolucionarias exploraciones de plantas en cruz y formas radiales (recogidas por Nikolaus Pevsner en A History of Building Types, 1976) y por la ya mencionada disposición en pabellones. Sin embargo, la forma concentrada predominante durante el siglo pasado incorporará esquemas verticales donde las áreas de hospitalización se localizarán en los niveles superiores mientras en el basamento o podio aparecerán los servicios, consultorios y áreas de emergencia. “En el constante oscilar de los tipos edilicios, la segunda mitad del siglo trajo esquemas menos centralizados, distribuciones horizontales con patios del tipo mat building o conjuntos de edificaciones cuasi independientes interconectadas semejando pequeños sectores urbanos, con lo cual se retornó a la dialéctica de bloques y pabellones, a veces sintetizada en un mismo edificio. Más recientemente, con nuevas formas de representación y construcción, es posible superponer volúmenes liberados de la tradicional regulación geométrica y cromática…”, concluirá González Casas.

El repaso a lo acontecido en nuestro país muestra el despegue de la profesionalización de la medicina a partir de 1936 cuando se crea el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS). Con ello, González Casas destaca, ante la escasa cantidad de nuevos edificios hospitalarios construidos en Caracas, el aporte de las empresas petroleras en la ejecución de instalaciones de calidad ubicadas dentro o cerca de los centros de extracción. Subraya cómo también 1936 marca un antes y un después que, ligado a “la necesidad de modernizar los servicios de salud del país estimuló el desarrollo de programas de investigación y creación de instituciones especializadas, muchas de las cuales contaron con el apoyo técnico y financiero internacional”. Dicha institucionalización también se verá reflejada en el inicio de la planificación por parte del Estado de las edificaciones dedicadas a la atención de la salud.

9. Carlos Guinand Sandoz. Izquierda: Hospital Civil de Maracay (también conocido como Clínica Maracay (1930). Derecha: Sanatorio Antituberculoso Simón Bolívar de El Algodonal (1939).
10. Fernando Salvador Carreras/Sección de Arquitectura Sanitaria del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS). Izquierda: Hospital Central de Valencia, Carabobo (1940-1949). Derecha: Hospital José María Vargas, La Guaira (1950).

Larga es la lista de edificios y autores que menciona González Casas como eslabones de un cadena que tiene como precursores y referentes fundamentales a Carlos Guinand Sandoz y el exiliado logroñés Fernando Salvador Carreras.

También apunta González Casas que será a partir de la sinergia que se estableció entre el MSAS y el Ministerio de Obras Públicas (MOP) desde mediados de siglo, a través de la División de Ingeniería Sanitaria del primero y la Dirección de Edificaciones Médico Asistenciales del segundo, que se formará un cuerpo técnico especializado en la arquitectura para la salud influyendo en la elaboración de normas y en la organización de “una red sanitaria que iba desde unidades de menor jerarquía o dimensión como la medicatura rural y el centro de salud hasta los hospitales generales con más de 300 camas y los hospitales especiales”, a los cuales se les dará un particular impulso entre 1950 y 1970.

11. Centro Médico de San Bernardino, Caracas (1941-1946). Luis Tani (Stelling & Tani), bajo la asistencia técnica de los ingenieros Thomas Ponton y Edgar Martín ambos de Chicago, Illinois.

La atención pública y la atención privada durante muchos años ofrecieron a los venezolanos servicios de salud de calidad que se complementaban en función del poder adquisitivo de la población. Frente a los hospitales levantados en la década de 1930 como la Maternidad Concepción Palacios (ampliada en 1956) y el Hospital Municipal de Niños (ampliado en 1957 y renombrado como J.M. de los Ríos) o en la década de 1940 como el complejo médico de la Ciudad Universitaria encabezado por el Hospital Clínico, aparecerán el San Juan de Dios, la Clínica Santa Ana de San Bernardino y el Centro Médico de San Bernardino, punto de referencia por ser el primero que concentró todas las especialidades y un grupo de calificados médicos, “inspirados en el modelo de la Clínica Mayo de Nueva York”.

12. Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo (1955-1960). Atribuido a Luis Malaussena.

La contraparte la ofrecerán, siempre en Caracas, “los hospitales Médico-Quirúrgicos de Catia y Valle-Coche y el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo (1955-60)…”.

13. Izquierda arriba: Hospital Central «Dr. Antonio Maria Pineda», Barquisimeto (1954). Ministerio de Obras Públicas. Izquierda abajo: Hospital Central de San Cristóbal (1958). Fernando Salvador Carreras/Sección de Arquitectura Sanitaria del Ministerio de Sanidad. Derecha arriba: Hospital «Juan Domingo Luciani», El Llanito (1969-1987). Elena Seguías y Nelson Douahi. Derecha abajo: Hospital «Miguel Pérez Carreño», El Pescozón, Caracas (1970). Ministerio de Obras Públicas.

Apunta González Casas que en la década de 1960, bajo la figura de un Plan Nacional, se incorporaron 27 nuevos grandes hospitales en el país, de los cuales se construyeron en Caracas el José Gregorio Hernández en los Magallanes de Catia y el Pérez Carreño en La Yaguara sumándose en el este el Juan Domingo Luciani en El Llanito finalizado en 1987 y en 1974 el Hospital Materno Infantil de Caricuao.

Continúa señalando que “El sector privado no se quedó atrás; una paleta amplia destaca nombres como los de las clínicas Santa Sofía, Sanatrix, Ávila, La Floresta, Vista Alegre, Atias, Las Mercedes, San Román, Santa Cecilia, Santiago de León, Metropolitana y Leopoldo Aguerrevere… Ese esfuerzo conjunto del sector público y privado rindió sus frutos, como se ha visto en la elevación de indicadores de calidad de vida. Ello vino en paralelo con la disponibilidad de una arquitectura para la atención primaria y la hospitalización; en 1935 había apenas 3.644 camas en 51 hospitales, en 1946 se llegó a 12.700 camas, a 21.500 en 1956 y a unas 48.000 en 1990, de las cuales alrededor de 11.000 pertenecían a instalaciones del sector privado. En años posteriores se redujo la construcción de grandes piezas, dedicando mayores recursos a la atención primaria, con cerca de 300 ambulatorios en el país”.

14. Cuatro clínicas caraqueñas. Izquierda: Centro Clínico de Maternidad Leopoldo Aguerrevere (1972). Julián Ferris, Elena Seguías y Carlos Pons. Centro arriba: Policlínica Metropolitana. Primera etapa (1975). Alfredo Carmazzi. Centro abajo: Clínica Santa Sofía (1977). Isaac Abadí. Derecha: Hospital de Clínicas Caracas (1980). Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger con la colaboración de Pablo Nascimento y asesoría de Elena Seguías, Carlos Pons y José Pecchio.

Pese a la ejecución a finales del siglo XX de parte del sector privado del Hospital de Clínicas Caracas en San Bernardino (1980) y el Centro Médico Docente en La Trinidad (1985) ampliado con torre de hospitalización (2008), y del Cardiológico Infantil de Montalbán (2005) y sus Residencias vecinas (2007) por parte del sector público, el siglo XXI se verá afectado por la irrupción de un sistema de atención primaria paralelo al existente traducido en “la construcción de edificaciones de poca presencia arquitectónica, si las comparamos con otras del mismo tipo en países vecinos”.

15. Izquierda: Hospital Cardiológico Infantil, Montalbán (2005). Carlos Pou, Lucas Pou y Giampiero Pierucci. Derecha: Residencias Hospital Cardiológico Infantil, Montalbán (2007). Edgar Aponte y Linda Pérez.

Las importantes transformaciones aparecidas en tiempos recientes en el mundo de la medicina, junto a “nuevos medicamentos y técnicas no intrusivas permiten que no sean requeridos grandes periodos de hospitalización, dándose mayor difusión a la atención de tipo ambulatoria, con lo cual el índice de demanda de camas per cápita ha ido reduciendo y con ello la dimensión de muchos centros”. Ante tal escenario, a los esfuerzos adelantados desde la atención privada por mantenerse al día, el sector público tiene entre sus manos un cuantioso número de edificaciones desactualizadas, de gran tamaño y costoso mantenimiento.

Ello, sumado al éxodo del personal médico y paramédico, a la reaparición de enfermedades que se suponía superadas, la reducción al mínimo de las campañas sanitarias, la escasez de insumos y medicamentos y al insuficiente presupuesto que se le destina permite afirmar que, pese a su ilustre pasado, al igual que la educación, el sector salud y todo lo que engloba vive días de mengua en Venezuela.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado. PAHO (https://www.paho.org/es/campanas/dms-2024)

1, 2, 3, 11, 13. Arquitectura Venezuela (https://www.facebook.com/photo/?fbid=1915849281963741&set=a.1915849265297076; https://www.facebook.com/photo/?fbid=1917354701813199&set=a.1915849265297076 ; https://www.facebook.com/photo/?fbid=1915849955297007&set=a.1915849265297076); ( (https://www.facebook.com/photo/?fbid=1932472080301461&set=a.1915849265297076); (https://www.facebook.com/photo/?fbid=1917354671813202&set=a.1915849265297076); (https://www.facebook.com/photo/?fbid=2957815354433790&set=a.1915849265297076); (https://www.facebook.com/photo/?fbid=1927047957510540&set=a.1915849265297076); y (https://www.facebook.com/photo/?fbid=815323930508186&set=a.1915849265297076)

4. Prodavinci (https://prodavinci.com/cuerpo-sano-en-arquitectura-sana-hospitales-y-clinicas-caraquenas/) ; y Quim Bonastra. «Las formas de la reforma asistencial. El nacimiento de los lazaretos y de los hospitales renacentistas» (https://books.openedition.org/pupvd/3606)

5. ResearchGate (https://www.researchgate.net/figure/FIGURA-3-Vista-del-Royal-Naval-Hospital-de-Plymouth-a-finales-del-siglo-XVIII_fig2_38035924); y Prodavinci (https://prodavinci.com/cuerpo-sano-en-arquitectura-sana-hospitales-y-clinicas-caraquenas/)

6, 8 y 12. Prodavinci (https://prodavinci.com/cuerpo-sano-en-arquitectura-sana-hospitales-y-clinicas-caraquenas/)

7. Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (http://guiaccs.com/obras/hospital-vargas/)

9. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Prodavinci (https://prodavinci.com/cuerpo-sano-en-arquitectura-sana-hospitales-y-clinicas-caraquenas/)

10. Arquitectura Venezuela (https://www.facebook.com/photo/?fbid=815324793841433&set=a.1915849265297076); y Colección Crono Arquitectura Venezuela.

14. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Arquitectura Venezuela (https://www.facebook.com/photo/?fbid=2961521937396465&set=a.1915849265297076)

15. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Caracas del valle al mar. Guía de Arquitectura y Paisaje (http://guiaccs.com/obras/residencias-hospital-cardiologico-infantil-latinoamericano/)

1945• El Concejo Municipal de Caracas crea la figura de «Cronista Oficial»

1945• El Concejo Municipal de Caracas crea la figura de Cronista Oficial, nombrando al escritor, diplomático y periodista Enrique Bernardo Núñez (1895-1964) como el primer “Cronista Oficial de Caracas”.

Bernardo Núñez, publicó su primera novela Sol interior en 1918, lo que le valió ser conocido como uno de los escritores de la Generación de 1918. Fue redactor de El lmparcial entre 1919 y 1920 y, a partir de 1922, escribió en los diarios El Universal, El Heraldo y El Nuevo Diario. También colaboró con las revistas Billiken y Élite.

En 1920, publicó su segunda novela Después de Ayacucho. En 1939, Cubagua y en 1943 El hombre de la levita gris, la primera dedicada a Cipriano Castro, a quien había conocido personalmente. De 1944 será Arístides Rojas anticuario del Nuevo Mundo, dedicada al sabio caraqueño.

El cargo de “Cronista Oficial de Caracas lo ejerció en 2 oportunidades (1945-1950 y 1953-1964). Durante su primera gestión escribió La ciudad de los techos rojos, cuya primera edición apareció en 1947.

El 24 de junio de 1948, fue incorporado como individuo de número a la Academia Nacional de la Historia.

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 390

“El Mapa de una parte de Venezuela y de la Guayana Británica demostrativo del avance de las pretensiones inglesas en el territorio venezolano”, compilado y dibujado por Thomas Hayward Gignilliat en 1896, que ilustra nuestra postal del día de hoy, cobra plena vigencia a raíz de los recientes eventos suscitados por la disputa territorial entre Venezuela y Guyana. En tal sentido, muestra un capítulo importante de la historia de la diplomacia en Venezuela, ya que en él están representadas las múltiples demarcaciones del Reino Unido, principal potencia colonialista para la época, reflejando su deseo de abarcar mayor territorio para la Guayana Inglesa.

Considerando las comunicaciones y notas que se intercambiaron los gobiernos del Reino Unido y Venezuela entre 1840 y 1893, el teniente norteamericano Thomas Hayward Gignilliat se da a la tarea de compilar y dibujar a escala en millas un plano para señalar la reclamación inglesa de territorio luego de haber adquirido a Holanda unas 20.000 millas cuadradas en tierra de Guayana, donde se aprecia la zona en reclamación en color grisáceo, así como las sucesivas demarcaciones que reflejan las pretensiones del gobierno inglés de ir ampliando progresivamente al oeste el territorio de la Guayana Británica sobre Venezuela en el siglo XIX, como parte de la disputa territorial entre ambos países. El plano tambien muestra la reclamación fronteriza máxima de los británicos y el límite actual aproximado en disputa en color negro, así como dos propuestas de demarcación planteadas por diplomáticos de Venezuela.

Siguiendo la pauta que establece la leyenda que acompaña el mapa, encontramos que la primera demarcación (la línea roja) es la denominada línea Schomburgk, que debe su nombre al explorador y naturalista británico Robert Hermann Schomburgk (1804-1865). Nacido en Alemania pero trabajando al servicio de los británicos, en 1841, Schomburgk, auspiciado por la Royal Geographical Society, fue enviado en un viaje de exploración botánico y geográfico a la entonces colonia inglesa de la Guayana Británica para definir las fronteras con Venezuela y Guayana Neerlandesa (hoy Surinam), debido a que esta región no tenía su límite occidental definido con la Venezuela independiente al tomar posesión el Reino Unido de la Guayana de manos de los holandeses mediante el tratado de 1814. Cabe recordar que, para ese momento, la fijación de una frontera precisa no representaba prioridad alguna para las potencias coloniales, debido al menguado desarrollo del territorio en cuestión. La línea Schomburgk fue un trazado arbitrario de una frontera, que otorgaba 30.000 millas cuadradas (80.000 km²) adicionales a la Guayana Británica.

1. Detalle del plano de Gignilliat donde se aprecian los doce líneas con las que el Reino Unido fue asomando sus pretensiones con relación al territorio esequibo.

Lo delineado por Schomburgk tuvo consecuencias pues a raíz de ello en 1841 el Gobierno de Venezuela protestó ante el Reino Unido lo que consideró una invasión, alegando que sus fronteras llegaban al este hasta el río Esequibo invocando el principio del uti possidetis iuris. Posteriormente al descubrirse oro en el territorio en disputa, el Reino Unido trató de ampliar su alcance, reclamando unas 33.000 millas cuadradas adicionales (equivalentes a 85.000 km²) al oeste de la línea Schomburgk. La línea divisoria iba desde el río Moruca hasta el Esequibo sumando una extensión de 4.290 km².

La segunda es la línea Fortique, trazada a partir de la nota del doctor Alejo Fortique, ministro de Venezuela en Inglaterra, enviada a Lord Aberdeen, secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido en enero de 1844. Alejo Fortique fue enviado por el Gobierno de Venezuela para que, con el apoyo del historiador Rafael María Baralt, gestionara con el Reino Unido un arreglo para la demarcación de la frontera, dado que en 1840 Robert Schomburgk había efectuado una segunda demarcación, conocida como la “segunda línea Schomburgk” que ampliaba aún más las pretensiones inglesas sobre el territorio en disputa. Cabe destacar que para Schomburgk las bocas del Orinoco tenían una enorme importancia geopolítica, pues para ese entonces eran la llave de entrada a Colombia, o lo que hoy equivaldría a decir la «puerta de América del Sur».

La tercera demarcación es la línea Aberdeen, (la línea azul) trazada conforme a la descripción hecha en el “Libro Amarillo” de Venezuela en 1891. Lord Aberdeen fue secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido entre noviembre de 1841 y enero de 1842, tal y como señala Rafael Badell Madrid en La Reclamación de Venezuela sobre el Territorio Esequibo (2023)

La cuarta es la línea Consejo-Viso, reflejada en blanco con rayas verticales, tomada del mapa de las varias representaciones limítrofes publicado en 1890. “Una demarcación que va desde la boca del río Moroco hasta el origen de la sierra de Imataca; de allí recto por el meridiano de ese punto hasta la sierra Pacaraima” propuesta por Julián Viso, canciller venezolano. La línea fue rechazada por Venezuela y Reino Unido pues dividía la Guayana a la mitad.

2. De izquierda a derecha: Thomas Hayward Gignilliat (1863-1911), Robert Hermann Schomburgk (1804-1865) y Alejo Fortique ( 1797- 1845), tres piezas clave para entender el desarrollo del diferendo limítrofe a finales de siglo XIX.

La línea Rojas, es la quinta demarcación propuesta, y está trazada en color blanco con rayas verticales, según la descripción contenida en la nota del Dr. José María Rojas, para ese entonces ministro residente de Venezuela ante el gobierno de Gran Bretaña, a Lord Granville, Conde de Derby y Secretario de Asuntos Exteriores, en enero de 1881. Según Badell Madrid, Rojas sugiere fijar una línea convencional, «para prevenir serias dificultades en el futuro, especialmente porque la Guayana está atrayendo la atención general del mundo, a causa de las inmensas riquezas que se descubren allí diariamente». La demarcación fue rechazada.

La línea Granville en amarillo, es el sexto límite, y sigue la misma descripción indicada en el memorándum con el que Lord Granville acompaña la nota del 15 de septiembre de 1881, al doctor J M. Rojas, donde descarta la demarcación propuesta por éste.

La séptima línea en color marrón es la línea Rosebery de 1886. Está trazada como la descrita en el memorando que Lord Rosebery dirigió al general Guzman Blanco aquel año. Su curso plantea ampliar los limites al oeste del río Guaima, pues Rosebery sostenía que el Orinoco debía ser un río libre al comercio y a la navegación.

La octava línea en color rojo, es la línea Schomburgk alterada, tomada del mapa de “Parte de la Guayana Británica y Venezuela”, publicada en las actas de la Real Sociedad geográfica, en abril de 1895. Cabe destacar que para ese año el territorio de la Guayana Inglesa había ido extendiéndose –tal y como se señala en el mapa– a fuerza de alteraciones de la línea Schomburgk hasta otorgarle 76.000 millas cuadradas.

La novena línea, en color verde, es la denominada “Salisbury”. Está tomada del mapa de las varias líneas arriba citadas que se publicó en Caracas en 1890 y aparece en dicho mapa con el nombre de “caprichosa línea de arbitraje” y evidentemente se refiere al memorándum que, por instrucciones del marqués de Salisbury (por entonces Primer ministro del Reino Unido), dirigió Sir Thomas Sanderson al doctor Modesto Urbaneja, agente de Venezuela en Londres, el 19 de marzo de 1890. Salisbury proyectó esta nueva línea y no aceptó la del Esequibo fijada por Guzmán Blanco. Según señala el historiador Rafael Badell, el ejercicio de las funciones de Salisbury, coincidió con la usurpación de territorio adyacente a la frontera oriental de Venezuela.

La décima línea en color gris, es la denominada línea de “extrema pretensión inglesa”, pues es la que mayor superficie de territorio pretendía adjudicarles. Está tomada del referido mapa de Venezuela de 1890.

La onceava línea es amarilla y corresponde a la línea Sanderson, tomada de una nota de puño y letra de Sir Thomas Sanderson, titulada “Indicación Personal” pasada al doctor Lucio Pulido, agente de Venezuela en Londres en 1890, según reza en el plano.

La doceava y última, la línea Rosebery, trazada en color blanco que data de 1893, fue propuesta como límite occidental del territorio disputado por Lord Rosebery en su respuesta a la memoria del señor Michelena, Agente de Venezuela en Londres, el 26 de mayo de 1893.

Tal como se señala en el mapa el área rosada donde se ha impreso estos textos representa exactamente 33,000 millas cuadradas. Esa es la extensión de avance de las reclamaciones inglesas en un solo año entre 1885 y 1886, según el Statement Yearbook (véase la memoria número dos del departamento Agricultura Estados Unidos del año 1892).

Según declara Hayward Gignilliat en el propio mapa “para 1886 el territorio de la Guayana Inglesa creció de un salto hasta las 109.000 millas cuadradas”. Esta apropiación sistemática del territorio, así como estas líneas de demarcación de frontera, “nunca fueron reconocidas por Venezuela, ni aún como señal del territorio en disputa”.

3. Caricatura de 1887. Avance británico por los ríos Barima, Amacuro, Yuruán y Cuyuni luego de la ruptura de relaciones diplomáticas.

En cuanto al autor del mapa, el teniente Thomas Heyward Gignilliat (1863-1911) graduado de la Academia Naval de los Estados Unidos, hemos averiguado (gracias a la página https://es.findagrave.com/memorial/102000321/thomas-heyward-gignilliat), que se trataba de un brillante matemático al servicio como militar en el cuerpo de ingenieros que trabajó en fortificaciones costeras, pero su pasión eran las máquinas voladoras, pues tenía la convicción de que se convertirían en una necesidad y un importante instrumento para la guerra. Gignilliat desarrolló múltiples patentes y diseños, centrados en la elevación vertical, biplanos y triplanos en la American Aeronautic Machine Company de Georgia, fundada en 1892. Esta cita de Gignilliat de 1895 manifiesta sus expectativas en relación a las máquinas voladoras y la guerra: “(…) Imagínese en un día nublado o lluvioso un barco aéreo pintado de un color gris opaco casi invisible flotando en la parte inferior de las nubes hasta que ve que está directamente sobre algún buque de guerra o fortificación. Imagínese la nave aérea con el poder de elevarse a voluntad a millas de altura, de posarse, de dar vueltas y vueltas o de lanzarse en línea recta hacia adelante a una velocidad de setenta y cinco millas por hora. Supongamos que llevara a bordo quinientas o mil libras de dinamita en paquetes de cien libras. ¿No crees que podría dejar caer cada paquete con precisión y sin ser visible para los que están abajo?

Infortunadamente, ninguno de los aparatos diseñados por Gignilliat logró un vuelo sostenido. Sin dinero para la investigación, recurrió al gobierno venezolano ofreciendo producirle una flota de aviones si financiaba su investigación. Un plan que nunca llegó a concretarse truncando el trabajo de toda su vida. Al morir en 1911, a sus tempranos cuarenta y ocho años, no tuvo la oportunidad de ver que sus predicciones sobre el poderío de la aviación en la guerra finalmente se harían realidad poco tiempo después.

4. Portada de The National Geographic Magazine que dedica una muy buena parte de su contenido a Venezuela gracias a un texto elaborado WM. E. Curtis
5. Mapa plegable de 6 pulgadas x 9 ¾ pulgadas del Valle del Río Orinoco, publicado por Gignilliat, en la revista National Geographic, Vol. VII, No. 2. febrero de 1896

Gignilliat, también, publicó en 1896 un mapa plegable de 6 pulgadas x 9 ¾ pulgadas del Valle del Río Orinoco, en la revista National Geographic, Vol. VII, No. 2. febrero de 1896, perteneciente a la National Geographic Society, donde muestra la zona en reclamación entre Venezuela y Guayana Inglesa.

El mapa de Gignilliat de 1896 sobre la disputa territorial es de inmenso valor, y forma parte del producto de la asignación de gastos para averiguar la verdadera línea divisoria entre la República de Venezuela y la Guayana Británica, ordenada por el Senado y la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de América reunidos en el Congreso. A su vez formó parte del ya nombrado Libro Amarillo de los Estados Unidos de Venezuela que presentó el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Pedro Ezequiel Rojas, ante el Congreso durante el mandato del presidente Joaquín Crespo para ratificar los resultados de la investigación de la comisión presidencial.

Apunte final.

6. Dos apoyos fundamentales en la elaboración de esta nota.

Esta nota ha sido posible gracias al apoyo brindado por el libro de Rafael Badell Madrid, La reclamación de Venezuela sobre el territorio Esequibo (2023), donde se relata en detalle con gran minuciosidad la historia de esta disputa histórica. También nos ha sido de gran ayuda el artículo “El problema histórico-jurídico de la Guayana Venezolana” de Enrique Gandía, aparecido en el Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Caracas, núm. 273, enero-marzo, 1986.

Hoy, después de más un siglo la disputa fronteriza aún se mantiene viva, y la región se encuentra, de facto, bajo el control administrativo y económico de Guyana.

IGV

Procedencia de las imágenes

Postal, 1 y 3. Wikipedia. «Laudo arbitral de París» (https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:La_Ocupaci%C3%B3n_Efectiva_III.jpg)

2 y 6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

4 y 5. National Geographic, «Venezuela», Vol. VII, No. 2. febrero de 1896

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 389

Cuando se empiece a organizar una cronología de lo que han sido los concursos de arquitectura en Venezuela, primer paso de una tarea pendiente además de necesaria conducente a la elaboración de una rigurosa historia sobre el tema, la figura de Alejandro Chataing (1873-1928) emergerá, sin duda, como referencial en lo atinente a las primeras contiendas que se llevaron a cabo a finales del siglo XIX y comienzos del XX. También, corresponderá ahondar en las características y condiciones en las que se realizaron aquellos llamados dada la limitada cantidad de profesionales que se encontraban en ejercicio y al influyente peso que desde el poder, muy probablemente, fue ejercido en decisiones que giraban alrededor de los certámenes por los dos dictadores de turno: Cipriano Castro (1901-1908) y Juan Vicente Gómez (1908-1935).

1. Fotografía tomada en el patio de la Academia Militar de La Planicie durante su construcción. Alejandro Chataing aparece sentado (segundo a la izquierda) junto al Ministro de Obras Públicas R. Castillo Chapellín (sentado en el centro), otros ingenieros y maestros de obras.

El hecho es que, de acuerdo a las escuetas y muy limitadas crónicas de la época, se sabe hasta ahora que, dentro de su prolífica carrera, fueron proyectos de Chataing los declarados ganadores por la vía del concurso para el diseño de: las fachadas del Mercado Principal de San Jacinto, Caracas (1894) en colaboración con Juan Hurtado Manrique; la sede de la Academia Militar en La Planicie, Caracas (1906) en colaboración con Jesús María Rosales; la remodelación integral del Panteón Nacional, Caracas (1910); y el hotel Miramar en Macuto (1928). Todos, además, tuvieron el excepcional privilegio de haber sido construidos, siendo al segundo de ellos, cuya fotografía tomada poco después de su inauguración engalana nuestra postal del día de hoy, al que dedicaremos a continuación la nota complementaria correspondiente.

2. Dibujo de la fachada este del proyecto de Chataing y Rosales para la Academia Militar publicado en El Cojo Ilustrado del 15 de enero de 1904.

La convocatoria al concurso para el edificio que nos ocupa fue hecha el 4 de julio de 1903 (un día antes del decreto de creación de la Escuela Militar de Venezuela), su construcción concluye el 4 de abril de 1906 y se inaugura el 23 de mayo de 1908, poniéndose en marcha su funcionamiento al abrirse el primer curso de formación el 5 de julio de 1910. Concebido, por tanto, para un uso que por primera vez tenía presencia firme en el país, la programación arquitectónica es el resultado del impulso dado a la profesionalización de la milicia nacional por Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, requisito esencial que buscaba garantizar la permanencia en el poder y la eliminación del caudillismo. La obra se inicia y finaliza durante el mandato del primero y la pone en funcionamiento el segundo egresando las primeras promociones a partir de 1911.

Cabe recordar que la Academia Militar de Venezuela se funda el 3 de septiembre de 1810 sufriendo a lo largo de todo el siglo XIX los avatares de la guerra de independencia primero y de la federal después, así como diversas adscripciones y numerosos sobresaltos que impidieron su continuidad y asentamiento hasta que Castro crea, como ya dijimos, la Escuela Militar de Venezuela en 1903. Para conocer la accidentada historia de esta institución vale la pena consultar la reseña del 3 de septiembre de 2020 aparecida en http://www.cavim.com.ve.

3. Dibujo de la planta del proyecto de Chataing y Rosales para la Academia Militar publicado en El Cojo Ilustrado del 15 de enero de 1904 .

Por otra parte, El Cojo Ilustrado publicó el 15 de enero de 1904 el proyecto elaborado por Chataing y Rosales, luego de ser declarados ganadores del concurso, con el que se daría inicio a su construcción, documento que permite apreciar en detalle la magnitud de la obra. Con las limitaciones del caso, dada la naturaleza militar del edificio, las reproducciones aparecidas en la revista junto a la descripción pormenorizada de cómo programa y proyecto se conjugan, permiten apreciar a cabalidad el funcionamiento de la academia dentro del contenedor para ella concebido. También en la publicación se da cuenta del reglamento que regirá a la institución a partir del 19 de abril de 1904 cuyo objeto era “la formación de Oficiales para infantería, artillería, caballería, ingenieros y Estado Mayor del Ejército”. Además, se enumeran todas las asignaturas que serán dictadas y deben ser aprobadas por quienes aspiran a obtener los diferentes grados.

4. Izquierda: La Academia Militar en plena construcción (c. 1905). Derecha: Dos vistas lejanas del edificio en fechas próximas a su terminación.

La edificación, como ya adelantamos, fue levantada sobre la meseta de La Planicie cercana al barrio de Montepiedad (dentro de la actual parroquia 23 de enero), lugar de carácter estratégico, con vista sobre el sector suroeste de la ciudad a 981,28 metros sobre el nivel del mar y en su momento llegó a ser considerada como el centro de formación militar más grande de Latinoamérica.

Como parte de un grupo de edificios en los que según Juan Pedro Posani (Caracas a través de su arquitectura, 1969) se halla “el mejor retrato de la época”, donde “todas las modalidades del eclecticismo o del historicismo del fin de siglo se encuentran reflejadas”, la Academia Militar fue realizada en “estilo militar florentino” siguiendo la pauta de dotar a cada obra arquitectónica del estilo más apropiado de acuerdo a su uso y a la tipología a la que responde. A título complementario Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) señalará: “…su imagen es expresión ecléctica de diversos estilos arquitectónicos… y su forma, resultado de una serie de volúmenes adosados entre sí, está concebida según las categorías estéticas de la proporción, el orden y la simetría. Su planta rectangular con un gran patio central para desfiles y formaciones es característica de las edificaciones amuralladas de defensa militar”.

5. Izquierda y derecha arriba: vistas próximas de la fachada del edificio. Derecha abajo: planta

Resumidamente se puede decir que la propuesta de organización espacial parte de un doble patio alrededor del que se ubican las áreas para las actividades de instrucción militar y el cuartel propiamente dicho; mientras que las fachadas fueron resueltas siguiendo las pautas académicas para este tipo de edificación: paredes con friso almohadillado y el pórtico con cargada ornamentación inspirada en la simbología militar, remarcado por torres laterales.

Posani añadirá con relación al edificio y su arquitecto: “…en la Academia Militar de La Planicie (…), ciertos episodios internos (el patio de honor particularmente) así como la integridad de forma de las fachadas, demuestran que Alejandro Chataing (salvando todas las diferencias de situaciones) no estaba muy apartado del camino que otros arquitectos, en el mismo momento, recorrían en América Latina. En todo caso, hay que apreciar en su justo valor el esfuerzo material, intelectual y organizativo que significó el proceso de adecuación a los modelos internacionales a que fue sometida la construcción criolla, por iniciativa de Chataing”.

6. Variadas imágenes tomadas entre 1911 y 1928 del patio de la Academia Militar funcionando para diversas actividades relacionadas a su uso.

El blog Caracas en retrospectiva de María F. Sigilo en “Notas del Museo Histórico Militar” nos aporta que el “primer jefe del Cuerpo de Cadetes (de la academia) fue el coronel Samuel Mc Gill … el capitán Isaías Medina Angarita, fue comandante de este cuerpo. Había sido tradición en Caracas durante muchos años esperar las salvas del cañón que desde La Planicie anunciaba la llegada del nuevo año, así como la apertura y clausura de las sesiones del Congreso Nacional (hoy Asamblea Nacional) y conmemoración de fechas magnas de la historia patria”. Valga agregar que Mc Hill (chileno de nacimiento) quien había llegado a Venezuela en 1904, en 1910 es nombrado por Gómez instructor general del Ejército y posteriormente, jefe del Gran Estado Mayor y ese mismo año “participa en la elaboración del plan de estudios de la Escuela Militar y su reglamento interno, organiza y dirige el cuerpo de caballería denominado Escuadrón de Húsares del Centenario”, de acuerdo a la nota biográfica preparada por Marina Miliani de Mazzei publicada en el Diccionario de Historia de Venezuela (DHV) de Empresas Polar.

Pese al esfuerzo realizado y la inversión hecha el 19 de abril de 1928, el ministro de Guerra y Marina, Carlos Jiménez Rebolledo, por disposición del general Juan Vicente Gómez y en atención a la situación política del país, clausura la Escuela Militar. A partir de ese momento se registran, de nuevo, diversos cambios de sede y de denominación hasta que en 1945 el centro de formación regresó a La Planicie Cajigal en Caracas donde funcionó hasta 1949, cuando pasó a ocupar su actual sede en el Fuerte Tiuna.

7. El edificio como sede del Museo Histórico Militar.

El edificio desde el 26 de marzo de 1950 hasta el 15 de mayo de 1981, fue la sede del Ministerio de la Defensa y en 1981 se transformó en Museo Histórico Militar albergando objetos, armas, uniformes y artículos militares de los siglos XIX y XX.

Desde allí, Hugo Chávez dirigió la fallida intentona golpista del 4 de febrero de 1992. Este hecho propició que a partir de 1999, con la llegada de Chávez al poder, empezase a ser denominado el edificio como “el cuartel de la montaña” cobrando connotaciones simbólicas para el movimiento político que desde entonces gobierna el país. Definitivamente, en 2002 la antigua sede de la Academia Militar es bautizada como “Cuartel 4 de Febrero” y convertido en el Museo de la Revolución Bolivariana. Dada su excelente ubicación se trata de un inmejorable mirador desde donde se pueden observar: el parque El Calvario, el Arco de la Federación, el Palacio de Miraflores, las Torres del Silencio, el 23 de Enero, y el Observatorio Cajigal así como todo el casco central y a la distancia el desarrollo de la ciudad hacia el este.

8. «La Flor de los Cuatro Elementos»

Desde el 15 de marzo de 2013, en un improvisado escenario diseñado en el patio menor por Fruto Vivas, denominado “La Flor de los Cuatro Elementos”, se ubicó el sarcófago donde se presume se encuentran los restos de Hugo Chávez.

9. El edificio y su entorno en la actualidad.

El edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional por la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, en Gaceta Oficial nº 31.641, del 26 de diciembre de 1978.

Actualmente, además, ha sido convertido en la Comandancia General de la Reserva Nacional. Se encuentra en el área conformada por el Núcleo de Desarrollo Endógeno Eje Turístico El Calvario, zona declarada Sitio de Patrimonio Histórico Cultural, según Gaceta Oficial nº 38.383 del 20 de febrero de 2006.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela

1, 2 y 3. Gasparini G. y Posani J.P. Caracas a través de su arquitectura. Fundación Fina Gómez, 1969.

4. Gasparini G. y Posani J.P. Caracas a través de su arquitectura. Fundación Fina Gómez, 1969; y Venezuela Inmortal (https://www.facebook.com/lavenezuelainmortal/photos/a.192793934152881/493161280782810/?type=3)

5 y 7. ARQUITECTURARCHITECTURE. Arquitectura venezolana (http://arquitecturarchitecture.blogspot.com/2015/05/museo-historico-militar-cuartel-de-la.html); y González Viso I., Peña M.I. y Vegas F. Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015 (https://guiaccs.com/obras/museo-historico-militar/)

6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad; y González Viso I., Peña M.I. y Vegas F. Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015 (https://guiaccs.com/obras/museo-historico-militar/)

8. ARQUITECTURARCHITECTURE. Arquitectura venezolana (http://arquitecturarchitecture.blogspot.com/2015/05/museo-historico-militar-cuartel-de-la.html)

9. Captura de Google Earth; González Viso I., Peña M.I. y Vegas F. Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015 (https://guiaccs.com/obras/museo-historico-militar/); y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.