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NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Las vidas de San Francisco

Arquitectura, patrimonio y ciudad

Rodrigo Pérez de Arce y Emilio De la Cerda (eds.)

Ediciones UC y Centro UC Patrimonio Cultural

2023

Sinopsis

Los arquitectos y académicos Rodrigo Pérez de Arce y Emilio De la Cerda presentaron recientemente (diciembre 2023) un libro imprescindible para cualquier ciudadano que se interese en temas patrimoniales, arquitectónicos, urbanos e históricos.

Las vidas de San Francisco. Arquitectura, patrimonio y ciudad es una publicación que indaga en profundidad sobre de la importancia del convento e iglesia de San Francisco en Santiago de Chile, así como en otras capitales latinoamericanas (Caracas, Bogotá, Montevideo, Rio de Janeiro, La Paz, Buenos Aires, Santiago de Chile, Lima) donde la orden franciscana ha dejado un legado que perdura por más de cuatro siglos.

Pérez de Arce y De la Cerda, en su labor como editores, develan en el libro una trama de temas arquitectónicos, urbanos, patrimoniales alrededor de esta franquicia en Santiago de Chile, que se extendió a toda Latinoamérica. Dedican un capítulo a cargo de especialistas que analizan 10 enclaves franciscanos en las principales capitales de América del Sur y como han sobrevivido en el tiempo, a pesar de complejos desafíos urbanos y sociales, revelando las cambiantes fisonomías e interfaces urbanas en cada uno de ellos.

La investigación según Umberto Bonomo es “un atlas de la memoria franciscana en el continente”, que incluye a más de 20 colaboradores, locales e internacionales, entre los cuales se encuentra Silvia Arango, Felipe Correa, Paulo Dam, Juan Pablo Pekarek, Elvira Pérez, Inés del Pino, Alberto Quintela e Iván González Viso, entre otros, que fueron invitados a participar en el texto, así como cientos de planos, fotografías históricas y reconstrucciones planimétricas.

El libro es un aporte inédito, que enriquece y sitúa la comprensión de la iglesia y el Convento de San Francisco en Santiago en un contexto histórico y geográfico mayor poniendo de relieve las transformaciones que han sufrido, por la llegada del metro en el caso de Quito, por su cambio de uso y condición de microcosmos de transformaciones urbanas en el caso de Caracas, la pérdida de hitos importantes como el convento en el caso de Bogotá, la supremacía de la arquitectura moderna en la visión urbana en Río de Janeiro, por el plan regulador que divide en dos el conjunto en Lima, por la demolición del claustro en La Paz, por profundos cambios al estilo arquitectónico de la fachada en Buenos Aires o la ausencia de franciscanos en la iglesia en el caso de Montevideo.

Emilio de la Cerda y Rodrigo Pérez de Arce, además de ser los editores, escriben una buena parte de las más de 400 páginas del texto, que analiza las múltiples facetas de este hito patrimonial, su historia, su importancia patrimonial y urbana, reflejadas en una gran cantidad de planos, fotos y valiosa información visual producida en el taller del Magíster de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile. El texto nos permite conocer, la larga y extensa sucesión de proyectos y propuestas que tuvo el enclave franciscano de Santiago durante la segunda mitad del siglo XX y principios de este siglo donde participaron arquitectos como Juan Benavides, León Rodríguez, Rodrigo Márquez de La Plata, José María Peña, Raúl Irarrázabal, Hernán Rodríguez, Montserrat Palmer, Ernesto Labbé, Raimundo Lira y Patricio Schmidt quienes plantan diversas posturas asumidas en el siglo pasado respecto de cómo enfrentar el espacio patrimonial en términos doctrinarios y proyectuales.

En el caso de Caracas, el capítulo, a cargo de Iván González Viso, plantea que la manzana del convento de San Francisco es un microcosmos, una pieza capaz de explicar las tensiones urbanas que han ocurrido históricamente en el centro de la ciudad, pues su morfología actual es el resultado de las fricciones a partir de intervenciones arquitectónicas que se efectuaron en todos periodos de la arquitectura venezolana, cada uno con una visión distinta. Allí se descubre que en la manzana están presentes a partir de la Iglesia a cargo del Maestro Alarife Antonio Ruíz Ullán, obras o intervenciones de personajes como Olegario Meneses, Hurtado Manrique, Alejandro Chataing, Ricardo Razetti, Luis Malaussena, Rafael Bergamín y Carlos Raúl Villanueva. 

Con una impresionante cantidad de información visual y representaciones arquitectónicas, en Las vidas de San Francisco también se plasman ocho propuestas contemporáneas para pensar en el futuro o simplemente en las posibilidades que ofrece este hito de Santiago de Chile producto de las investigaciones académicas proyectuales que se realizaron en el taller del Magíster en Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile dirigido por Pérez de Arce y De la Cerda. 

Las vidas de San Francisco, es un libro que invita a la reflexión crítica y al debate en torno al patrimonio y su importancia en la sociedad a partir de los edificios de la orden franciscana, congregando un collage de piezas y ofreciendo valiosas visiones sobre cómo este proyecto continental cuyas trazas datan de hace más de 400 años se han desarrollado y transformado en el tiempo.

El libro es el séptimo volumen de la colección patrimonios, un aporte de Ediciones UC y el Centro del Patrimonio Cultural UC al reconocimiento del patrimonio y puesta en valor de sus manifestaciones en la sociedad, el territorio, la historia y las identidades.

IGV

¿SABÍA USTED…

…que de 1776 data la primera presencia en planos de la Plaza del León hoy conocida como Plaza Capuchinos?

1. La Plaza Capuchinos vista desde El Guarataro (c.1960).

De acuerdo al trabajo de Buenaventura de Carrocera titulado “CAPUCHINOS EN VENEZUELA; Su apostolado asistencial” (accesible en https://www.dhial.org/diccionario/index.php?title=CAPUCHINOS_EN_VENEZUELA;_Su_apostolado_asistencial), la llegada de la orden de los Capuchinos a Venezuela se remonta al mes de julio del año de 1658 cuando ocho de sus miembros arribaron en el mismo viaje que trajo a nuestras tierras al nuevo gobernador de la provincia D. Pedro de Porres y Toledo. Ya para entonces era proverbial la inclinación de los clérigos a prestar asistencia “tanto en lo espiritual como en lo temporal a los enfermos o víctimas de públicas calamidades, sobre todo de guerras o epidemias”, y aunque su destino eran las misiones de Cumaná y los Llanos de Caracas, al presentarse en la capital “los primeros brotes de una terrible epidemia, designada con el nombre de ‘puntada’, que en los primeros días de agosto se desarrolló notablemente” cobrándose la vida de hasta 2000 personas, los ocho monjes ofrecieron a Porres y Toledo sus servicios incondicionalmente.

2. Dos de los tres tomos de Misión de los Capuchinos en los Llanos de Caracas del fraile capuchino Buenaventura de Carrocera, publicados por la Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia en 1972.

“Los Capuchinos no tuvieron en tierras de las Indias Occidentales convento formal alguno; sí en cambio dispusieron de ‘hospicios’ o residencias, considerados por los misioneros como necesarios o muy útiles, y por eso los pidieron y les fueron concedidos. Estos fueron sitios o casas de aclimatación para cuantos iban llegando de España. También se les destinó para que los enfermos o ancianos convaleciesen o recibiesen los auxilios convenientes”, señalará De Carrocera.

Dentro de ese marco, a escasos tres años de su llegada, la orden solicita al rey en 1661, la instalación de un hospicio en la propia ciudad de Caracas, gracia que les fue concedida dos años después. Obtenido el beneplácito, “el gobernador Porres y Toledo les dio toda clase de facilidades: les entregó una iglesia reconstruida por él con todo lo necesario para el culto, y una persona bienhechora les cedió una casa y huerta, anejas a la iglesia, donde permanecieron varios años”. La donante de la casa y huerta fue Da. María del Rincón y al parecer estaban ubicadas al suroeste del casco central, colindantes con la carretera que conducía a La Vega y Antímano, frente a la que se conocía como fuente del León, la cual se dice estuvo adornada con el león y el escudo de armas de Caracas.

3. Exato mapa de la ciudad de Caracas, 1772 (con el norte apuntando hacia la derecha), donde se puede observar ya la presencia del espacio que poco tiempo después se denominaría como Plaza del León (hoy Plaza Capuchinos).

Años más tarde, a partir de 1736, tras haber instalado sucesivamente hospicios en La Guaira, Cumaná y los Llanos, al presentarse problemas con las propiedades asignadas en los dos últimos lugares, los Capuchinos comienzan a hacer nuevas gestiones para conseguir su instalación en Caracas. Ellas se intensificarían desde 1748 y años posteriores en que “construida por el sacerdote D. Salvador José Bello la iglesia de la Divina Pastora con la casa adjunta, existió gran probabilidad de que todo ello fuese entregado a los capuchinos, lo que ya se daba por seguro en 1773 y sobre todo en 1777”.

Ante la reticencia del obispo Martí de que aquella donación se concretara y una vez expedida la orden de parte del rey en 1777 (ratificada dos años más tarde) de que se fijase en concreto el sitio donde debía levantarse el lugar de acogida, Martí “decidió en 1785 que el hospicio fuese una realidad; se instalaría en terrenos próximos a la parroquia de San Pablo, cedidos graciosamente por el mismo Martí, lo que mereció la aprobación del rey, quien una vez más indicaba fuese construido sin aquellas circunstancias ‘que puedan hacerle parecer convento, y que en él residiese un padre, un hermano y tres religiosos enfermos, ancianos o achacosos, y los transeúntes’”.

4. Detalles del Plan de La Ville de Caracas de François De Pons (1806) -izquierda- y del Plano de la Ciudad de Santiago de León de Caracas de Eenrique Mendoza Solar (1810) -derecha- donde se aprecia al lado sur de la Plaza del León la «Capilla y hospedería de Capuchinos de San Juan Bautista».

En los terrenos mencionados, ubicados frente a la ya para entonces conocida Plaza del León, “se levantó iglesia, casa con diez habitaciones y demás dependencias, y quedó sitio para huerta”. La obra, iniciada luego de ser aceptada y aprobada la solicitud por medio de la Real Cédula de Carlos III de España, quedó terminada en los primeros días de 1791. “Pero toda aquella construcción se vino abajo en el terremoto del 26 de marzo de 1812. Un año después se comenzó a reedificar pero no con la amplitud anterior”.

La iglesia se llamó de San Juan Bautista, la que, agrandada posteriormente y erigida en parroquia el 22 de febrero de 1834, sustituyó a la de San Pablo cuando se segrega de la antigua Parroquia de San Pablo. Aquella capilla de medianas proporciones, fue sustituida por una iglesia parroquial en 1843. Años más tarde, y tras considerar el valor que había cobrado el sitio, se llevó a cabo la construcción de una nueva edificación neoclásica, inaugurada en 1869, que ha perdurado hasta nuestros días.

5. Detalles de los Planos Topográficos de la Ciudad de Caracas (1875) -izquierda- y de Vicente Mestre (1889) -derecha-, cuando se produjo el cambio de denominación de Plaza del León a Plaza de Abril y luego a Plaza Zamora, cuyo busto se puede apreciar localizado en la representación de Mestre.

Aunque la historia del espacio público que hoy nos ocupa no sólo la ubica como una de los primeros de la ciudad, sino que, como se ha visto, se encuentra absolutamente ligado a presencia de los padres Capuchinos, el primer nombre que se le dio (1776), como ya se ha asomado, fue el de Plaza del León como reconocimiento a la ya citada fuente que aludía a los símbolos de la ciudad. Luego, por disposición del presidente Antonio Guzmán Blanco en honor a su ascenso al poder en abril de 1870, fue renombrada Plaza de Abril entre 1875 y 1881. Este año ocurre otro cambio y se decide renombrar como Plaza Zamora. Según recogemos de Wikipedia “para ello se derriba la fuente que contenía el león del escudo de armas de Caracas y se levanta en ella una estatua en honor a Ezequiel Zamora, obra realizada por el escultor francés Vital Gabriel Dubray (1813-1892)». La escultura fue removida en la década de 1950 y enviada a Cúa, ciudad natal de Zamora, donde desde 1959 preside la plaza que lleva su nombre.

6. Izquierda: la Plaza Capuchinos (entonces denominada Plaza de Abril) con la Fuente del León y la iglesia de San Juan Bautista durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco (c.1880). Derecha: la estatua de Ezequiel Zamora colocada en 1881 presidiéndola (c.1920).
7. El «palomar» y la escultura de Andrés Bello colocados en el espacio entre 1929 y 1930.

Entre 1929 y 1930 el espacio es intervenido, parte de su vegetación es talada, se aumenta la superficie pavimentada, se colocan una serie de pérgolas de madera y se incorporan una pequeña torre habitable (hoy conocida como «el palomar» donde se afirma que era una pequeña biblioteca en donde se podían consultar las obras de Andrés Bello) y la primera estatua de Bello en Caracas, obra del escultor español Chicharro Gamo localizada hoy en día en Coche.

Con la construcción en 1954 del primer tramo de la avenida San Martín (inaugurado en 1955), se redujo considerablemente el tamaño de la plaza y más tarde, en 1959, se le volvió a cambiar de nombre por el de “19 de abril” hasta que muy poco después, finalmente, se impuso tanto la tradición como la memoria urbana pasando a denominarse Plaza Capuchinos.

Dos hechos históricos acaecen asociados al lugar. El primero tiene por fecha el 14 de octubre de 1813 cuando “se celebró una ceremonia que partía desde la plaza hasta la Catedral de Caracas para trasladar en un carro fúnebre los restos de Atanasio Girardot; entre los presentes en la ceremonia destacaban Simón Bolívar y José Félix Ribas”. El segundo del 10 de enero de 1827 recoge una parada realizada por Bolívar en lo que fue su último viaje a la ciudad de Caracas donde estuvo acompañado por José Antonio Páez.

8. Dos aspectos de la ampliación de la avenida San Martín (c.1955). A la izquierda se observa parcialmente la Plaza Capuchinos.
9. Vista aérea de la Plaza Capuchinos y sus alrededores en la actualidad.
10. Planta de la plaza.

Ubicada, pues, sobre la avenida San Martín en la esquina de Luzón, la plaza Capuchinos tal y como hoy la conocemos tiene forma triangular y se encuentra delimitada además por la avenida Oeste 14 y la calle Empalme. Como señala María Isabel Peña en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), “la pequeña plaza posee un elemento urbano hoy poco frecuente: una torre de tres niveles para albergar palomas. Intervenida con pérgolas de madera sobre columnas de ladrillo de sección cuadrada y brocales de ladrillo que contravienen su espíritu, la plaza se muestra, en imágenes históricas, como un espacio urbano arbolado y sombreado”, cosa que ha venido recuperando paulatinamente pese a la prevalencia de la superficie pavimentada que ocupa su centro geométrico.

11. Diversas tomas de la Plaza Capuchinos en la actualidad.

En una de las viviendas que rodea la plaza Capuchinos (devenida hoy en “Casa patrimonial”) vivió el poeta y humorista Aquiles Nazoa quien en 1920 había nacido en la barriada de El Guarataro ubicada en la propia parroquia San Juan. Nazoa había estudiado primaria en la escuela Zamora ubicada al borde de la plaza y siempre tuvo especial afecto por la zona. Dentro de su producción literaria se encuentra el poema titulado “Adiós a la Plaza Capuchinos” que escribiría en la década de los años 50 cuando se realizó la ampliación de la avenida San Martín y el espacio público en el que jugó cuando era un niño fue cercenado.

Cercana a la plaza se encuentra la estación del Metro de Caracas que lleva su nombre, cuyas obras la afectaron una vez más primero en 1986 con la construcción de la línea 2 y luego en 2006 con la construcción de la línea 4 (pasando a ser, por tanto, una estación de transferencia).

Pese a las agresiones a las que se ha visto sometida a través de tiempo, la plaza es sin duda un vital punto de encuentro y de referencia para los habitantes de El Guarataro y vecinos de la parroquia San Juan, para quienes su escala familiar aporta frescura, calor y proximidad.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 10. https://guiaccs.com/obras/plaza-capuchinos/

2. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

3. http://guiaccs.com/planos/la-recaudacion-fiscal/

4. https://guiaccs.com/planos/la-descripcion-del-viajero/ y https://mapasmilhaud.com/mapas-urbanos/plano-de-santiago-de-leon-de-caracas-1810/

5. http://caracas-antesahora.blogspot.com/2008/03/evolucin-histrica-de-caracas.html y http://guiaccs.com/planos/la-ciudad-en-tiempos-de-castro/

6. https://lacaracasdeantier.wordpress.com/2016/03/02/la-plaza-capuchinos/ y http://mariafsigillo.blogspot.com/2016/07/coche-cementerio-de-estatuas.html

7. https://www.facebook.com/groups/271184867665916/posts/474324630685271/ y https://iamvenezuela.com/2017/12/plaza-ezequiel-zamora-de-cua-miranda/

8. https://twitter.com/Caracascuentame/status/1080995314075684865 y Colección Crono Arquitectura Venezuela.

9. Capturas de Google Earth.

11. https://www.google.com/search?q=fotos+plaza+capuchinos, https://lacaracasdeantier.wordpress.com/2016/03/02/la-plaza-capuchinos/ y https://www.facebook.com/groups/lavenezueladeayer

OTRO LIBRO CENTENARIO

Enseñanza de la Arquitectura

Cultura moderna técnico artística.

Teodoro de Anasagasti.

Sucesores de Rivadeneyra, Madrid

1923

El libro, un fácsimil de la edición original de 1923, recoge las reflexiones sobre la enseñanza de la Arquitectura (planes de estudio, métodos de enseñanza, etc) de Teodoro Anasagasti (1880-1938). A pesar del tiempo transcurrido conserva actualidad y frescura. Anasagasti pasa revista de forma sistemática a todos los aspectos que inciden en la formación del arquitecto. La obra no sólo tiene un interés histórico -conocer la situación en los años veinte-, sino que en muchos casos, los acertados comentarios y observaciones de Anasagasti tienen todavía hoy plena vigencia.

De acuerdo a lo que publicara Carlos Flores en el nº240 de la revista Arquitectura del COAM, Madrid, enero-febrero de 1983, en conmemoración de los 60 años de la publicación del libro que nos ocupa, Anasagasti, Premio de Roma en 1910, Medalla de Oro en la Exposición Nacional de Madrid del mismo año, Medalla de Oro (junto con Otto Wagner) en la Exposición Internacional de Roma (1911), Catedrático de Proyectos, Académico de Bellas Artes, Presidente de la Sociedad Central de Arquitectos, hábil dibujante, combativo polemista, incansable viajero, arquetipo del profesional inquieto, abierto a todas las corrientes renovadoras, luchador esforzado en causas perdidas de antemano como ésta de la reforma de las enseñanzas de Arquitectura, tras la obtención del Premio de Roma y la realización de los viajes y permanencias en diversos países, inherentes al mismo (Italia, Francia, Bélgica, Holanda, Austria y Alemania), se verá profundamente influido dada su personalidad de talante fundamentalmente abierto y libre.

Así, Anasagasti “se interesará por conocer las obras más destacadas de las vanguardias arquitectónicas, pero asímismo, por bucear en los planes de estudios de unos centros de enseñanza que, a su juicio, eran capaces de proporcionar al alumnado una formación acorde con los nuevos tiempos. (…) Enseñanza de la Arquitectura. Cultura Moderna Técnico-Artística, será la obra que resuma las experiencias y conocimientos obtenidos durante aquellos años de estudio en Europa, reflejando al propio tiempo sus propias ideas y las teorías elaboradas posteriormente sobre el particular. Anasagasti pretenderá una transformación drástica de los programas de enseñanza, eliminando materias y procedimientos anacrónicos mantenidos sólo como consecuencia de apatías y rutinas; también, un nuevo enfoque en las relaciones alumno-profesor, suprimiendo ‘las doctrinas dogmáticas y el apriorismo’ y rechazando la ‘absurda disciplina que obliga a la quietud y al silencio’. Acusadamente posibilista juzgará como lujo inútil la ciencia no necesaria, considerando el plan de estudios de 1914, entonces vigente, como ‘atiborrado de alta ciencia teórica que no encuentra empleo en las funciones ulteriores de la profesión’ (‘Cuando nos encontramos ante la vida se nos pregunta que sabemos hacer’). Los pilares sobre los que basa su ideario reformista serán: Obtención de conocimientos ligados directamente a la realidad (‘Al alumno le atraen las realidades; éstas deberán ser tocadas por él antes de dedicarse a la teoría’). La teoría como una continuación de la práctica o emparedada con ella (‘Para Kant el mejor modo de comprender es el hacer’). Materias, pocas y fundamentales, eliminando todo aquello que no sea absolutamente indispensable (‘Hay que redimir al alumno para que en sus horas libres sea capaz de desarrollar sus propias observaciones. Hay que redimir, también, al profesor’). Educación de la sensibilidad, capacitando al alumno para que descubra por sí mismo la realidad (‘La realidad ha de presentarse siempre ante nosotros como una revelación»). Supresión de toda retórica y engolamiento en los sistemas de enseñanza (‘El saber se ha hecho verbalista y ha llegado a ser opresor»).

Anasagasti sostenía que el arquitecto debería ser un dibujante ‘hábil y exquisito’, puesto que ‘nuestro lenguaje es el dibujo’, y acusaba de ociosos los estudios vigentes en tales materias. (Tiene al lavado por inútil nadería y piensa que ‘proyectando se aprende a dibujar’). Insistirá repetidamente en la necesaria ‘educación del sentimiento’ que, a su juicio, se encuentra por encima de la razón, (‘sin sentimiento no es posible crear obras de arte’) enfoque romántico que no le impedirá, sin embargo, valorar las obras de ingeniería más destacadas a las que otorga una indiscutible potencialidad plástica considerándolas ‘tan bellas como los productos más refinados de la imaginación artística’. Juzga condición esencial que los proyectos dejen de ser escenográficos, ‘como fantasmas arquitectónicos’, deficiencia que será superada una vez que el control de cada proyecto, a lo largo de su desarrollo, sea compartido por profesores de disciplinas técnicas -construcción, resistencia de materiales, salubridad, etc.- en lugar de abandonarse en exclusiva al profesor de composición. El alumno deberá conocer cuanto antes lo que, en términos reales, representa el ejercicio cotidiano y normal de la profesión (‘No al final de los estudios sino desde el primer día de la primera asignatura deben abrirse las puertas de las clases, llevando a los alumnos a los laboratorios, a los talleres y a las obras’).

Tampoco dejará de insistir Anasagasti en la necesidad de una íntima e ineludible colaboración entre arquitectos, pintores y escultores -lo que resulta lógico en un seguidor entusiasta de la Secesión vienesa- colaboración que debería ser iniciada desde los años escolares abogando por una localización de tales enseñanzas dentro del mismo edificio. Los viajes, como medio idóneo de ampliar el horizonte vital y artístico del alumno, constituyen otro de los temas favoritos en los que el autor insistirá una y otra vez a lo largo de su ensayo.

El capítulo final incluye una serie de recomendaciones, agrupadas por temas, entre las que no faltan las referentes a las personas que deberían ser elegidas para las comisiones que estudien y redacten los nuevos planes, comisiones que según Anasagasti estarían integradas por el director, tres profesores y dos estudiantes de cada una de las escuelas de Madrid y Barcelona, dos profesores de academias de preparación de arquitectura y un arquitecto del máximo prestigio. En 42 puntos, divididos en secciones como principios generales, prácticas, laboratorios y talleres, viajes, pensiones y ampliación de estudios, preparación, matemáticas, construcción, dibujo, proyectos, etc., se va exponiendo un cuerpo de doctrina de validez general muchos de cuyos apartados encontrarían plena vigencia aún en nuestros días. Este libro, de propaganda y combate, como su autor lo califica, insólito en el panorama español de su época -y de muchas épocas- no hallaría la respuesta que su importancia e interés exigían; considerado hoy, se nos ofrece como un conjunto de sugerencias e ideas, libres de cualquier dogmatismo, aprovechables en buena parte y siempre estimulantes y vivas. El libro constituye también el mejor documento a nuestro alcance para descubrir la mentalidad del arquitecto, no siempre reconocible a través de una obra sobre la que gravitan influencias y contingencias de cada momento y en la que se superponen o suceden alternativas tan distintas como las procedentes de las influencias secessionistas y el Art Deco francés, de las tendencias casticistas e historicistas, de la ‘sinceridad estructuralista’ próxima a la estética del ingeniero, o de los planteamientos de L’Ecole de Beaux Arts, cuando no aparece teñida por el romanticismo más melancólico como ocurre en aquellos proyectos de Ciudad del Silencio o de Cementerio Ideal que le otorgarían amplia fama en plena juventud”.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 379

Dentro de las empresas que, con una larga trayectoria, mayor apoyo han brindado a la industria de la construcción y en particular a arquitectos y decoradores, se encuentra Hunter Douglas, firma de origen alemán presente en el mercado desde hace más de 100 años y que aún tiene importante peso dado el carácter innovador que la caracteriza.

1. Henry Sonnenberg fundador en 1919 de una empresa de fabricación y distribución de máquinas y herramientas en Düsseldorf, Alemania, considerada como el origen de Hunter Douglas.
2. En 1933 Sonnenberg muda su negocio y se trasladarse junto a su la familia a Rotterdam, Países Bajos.

Basados en datos obtenidos de internet y en la página https://www.hunterdouglas.com, podemos afirmar que Hunter Douglas tiene su origen en 1919 gracias a la iniciativa de Henry Sonnenberg, propietario de una pequeña empresa dedicada a producir herramientas para maquinarias llamada Sonnenberg Machinery radicada en Düsseldorf, Alemania. Más adelante, Sonnenberg se vio obligado a causa de la situación en su país, y la inseguridad asociada al advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, a mudar su negocio y trasladarse en 1933 junto a su la familia a Holanda, que se perfilaba como un país neutral.

Será en 1946 cuando, establecido para entonces en los Estados Unidos, Sonnenberg se asociará con Joe Hunter. Hunter, que con su hermano Eddie, había desarrollado importantes innovaciones en la fabricación de diversas máquinas, logrará en medio de la Gran Depresión inventar un proceso revolucionario para la fabricación de papel de aluminio cuyo perfeccionamiento dará como resultado la creación y comercialización de la primera persiana veneciana flexible exitosa y la maquinaria para fabricarla, la cual patentan. Ello marcará junto a la sociedad con Sonnenberg el punto de partida de Hunter Douglas Machinery Corporation. Cabe destacar que en esa época sólo existían las persianas horizontales de madera y que la firma, asentada en Riverside, California, logró en corto tiempo emplear a 1.000 personas.

3. Joe Hunter (izquierda) y Henry Sonnenberg (derecha) se asocian en 1946 y la empresa pasa a denominarse Hunter Douglas Machinery Corporation.
4. Maquinaria empleada por Hunter Douglas para la fabricación de persianas venecianas (c.1947)

Ya para 1947 las persianas de aluminio de Hunter Douglas habían ganado el liderazgo en el mercado estadounidense. El modelo de negocio era tan innovador como el producto: la empresa logró desarrollar una vasta red en los Estados Unidos y Canadá de más de 1.000 fabricantes independientes, que vendían las persianas durante el día y las ensamblaban a medida en sus salas de trabajo por la noche.

Por razones de regulación en EEUU que impedían la expansión de las empresas, Sonnenberg decide en 1956 mudarse a Canadá, decisión que no fue acompañada por Joe Hunter, razón por la cual éste se queda con la marca. Ya para entonces Hunter Douglas había patentado en 1951 la marca Luxaflex® para denominar su línea de persianas venecianas. En Canadá, Sonnenberg empieza a fabricar a escala las máquinas que permitían perforar, cortar y curvar ligeramente cada lámina de aluminio para luego, conformar el producto. En 1953 tras el éxito logrado en Estados Unidos y Canadá, Hunter Douglas se expandió a Australia.

5. Anuncios publicitarios de la década de 1950 en los que se promocionan las persianas venecianas Luxaflex® de Hunter Douglas.
6. Toldos de aluminio: otro producto elaborado desde la década de 1950 con la marca Luxaflex®

En 1958 se incorporó a la empresa Ralph Sonnenberg hijo de Henry quien con 22 años comenzó su carrera como vendedor en el Reino Unido y más tarde fundó la organización de ventas en Francia. En 1971, dos años después de que Hunter Douglas saliera a bolsa, Ralph Sonnenberg tomó las riendas de toda la empresa cosa que mantiene hasta la actualidad en compañía de sus dos hijos.

Entre el 60 y el 70 Sonnenberg decide volver a EEUU y comprar la marca Hunter Douglas nuevamente, para así recuperarla. De regreso observa que es mucho más eficiente fabricar y venderle el producto hecho a cada distribuidor que venderle la máquina para fabricarlo.

En 1970 la firma desembarca en Europa, comenzando por Holanda de donde Sonnenberg era ciudadano. En 1971, radicada en Rotterdam, Hunter Douglas N.V. se convirtió en la empresa matriz del grupo a nivel mundial. A partir de ese momento se realiza todo el desarrollo en Europa de forma sostenida. Se instala la fábrica de laminado de aluminio que mediante un proceso patentado por la firma permite definir con exactitud los componentes de la aleación antes de laminar. Ya para 1980 Hunter Douglas había expandido sus operaciones hacia Asia y América Latina.

7. Algunos productos desarrollados por Hunter Douglas entre 1960 y 2000.

Como algunas de sus importantes innovaciones cabría señalar que en 1962 Hunter Douglas lanza su primer producto arquitectónico a medida, el techo 84R; en 1966 el sistema de techo de aluminio lineal; en 1975 el nuevo sistema de persiana solar externa de alto rendimiento; en 1980 una gama completa de cortinas para ventanas que permite su expansión a Asia; en 1989 el sistema de techo de panel ancho; en 1992 los techos de celda abierta versátiles, que utilizan hasta un 90% de aluminio reciclado; y en 1998 aparece en el innovador sistema de fachada ventilada QuadroClad ™.

Desde el 2000 Hunter Douglas, asociada con 3Form (norteamericana) y NBK Architectural Terracotta (alemana), empresas que adquirirá posteriormente, se convierte en líder del mercado en soluciones de regulación de la luz natural y control solar, e incursiona en la producción de respuestas sustentables de alto diseño y alto desempeño, ampliando su compromiso con productos arquitectónicos que son adecuados tanto para las personas como para el planeta.

De 2010 será el lanzamiento, junto a 3Form, de Ditto y Koda XT, paneles translúcidos exteriores con 100 veces la resistencia al impacto del vidrio y 60 veces más resistentes que el acrílico realizados a base de resinas y que permiten a través de dos láminas dejar absolutamente al vacío y en medio de su espesor diferentes elementos que van desde variedades de telas, tejidos, hasta productos naturales como hojas de árbol; en 2015 lanza Woodwright ™ Tavola ™ y Cielos Baffle; y en 2017 HeartFelt®: sistema de techo de fieltro modular con una acústica excelente y una apariencia única con la sostenibilidad en su núcleo, que será galardonado con el prestigioso premio RedDot Award.

La evolución de Luxaflex®, por otro lado, ha derivado en la aparición de novedosos e innovadores productos como, por ejemplo, las exclusivas y premiadas cortinas Duette® (el producto más vendido por la compañía por su excelente relación precio-calidad), las cortinas Silhouette® ampliamente conocidas en el mundo de la arquitectura y la decoración interior, las cuales son ofrecidas con los novedosos sistemas de elevación SmartCord® y LiteRise® a los que se suman otros más sofisticados que incorporan mandos y motores a control remoto.

Por otro lado, Hunter Douglas es el principal fabricante mundial de tela Screen (tela tramada para cortinas roller) habiendo adquirido muchas compañías tanto asiáticas como europeas que fabricaban este insumo. A la tradicional cortina horizontal de aluminio, si bien ha cumplido una trayectoria de más de 70 años, se le realizó un restyling. Se modificó el cabezal, se cambiaron los componentes y se desarrolló una escalerilla nueva con prestaciones más completas. Estas últimas permiten juntar en un movimiento y como opción dos láminas dejándolas pegadas, favoreciendo una mejor visibilidad a través de la misma (sistema Magna View, desarrollado y patentado por Hunter Douglas).

8. Hunter Douglas dice presente en el siglo XXI.

En la página de Hunter Douglas Venezuela C.A. constituida en abril de 1992 como parte del crecimiento y expansión del grupo a nivel mundial, encontramos lo siguiente: “En Venezuela, la empresa cuenta con un amplio portafolio de productos para cubrimientos de ventanas, donde se pueden encontrar diversas líneas de productos como son sus exclusivas cortinas Silhouette®, Luminette®,  Pirouette® y además las cortinas Duette®, cortinas Enrollables, Panel Glide y Romanas, persianas de madera y de aluminio. (…) Por otro lado, también ofrece una amplia variedad de productos arquitectónicos como plafones de aluminio, lineales, cell (retículas) y curvos, así como revestimientos y sistemas de fachadas, cubiertas, celosías y cortasoles. Además, cuenta con 3form (panales traslúcidos de eco-resinas o vidrio) el cual es ideal para diseño interior”.

En resumen, nos encontramos en presencia de una poderosa transnacional líder mundial en cortinas y persianas y un importante actor en el mercado de productos arquitectónicos los cuales representan el 30 % del volumen total de la empresa. Sus productos están diseñados para ofrecer un sinfín de posibilidades para el control de la privacidad, la visibilidad y el impacto solar sobre el medio ambiente. De esta manera promueven el confort acústico, térmico y también visual. Se trata, además, de soluciones sostenibles ya que reducen el consumo de energía, hacen mejor uso de la luz natural y reducen el uso de aire acondicionado

El grupo está compuesto por 157 compañías con 64 plantas productivas y 93 ensambladoras, adicionalmente cuenta con organizaciones de marketing en más de 100 países.

Hunter Douglas, desde su propia creación ha tenido como denominador común la vinculación al diseño y el alto valor agregado como parte indisociable al espíritu de la compañía, lo cual ha garantizado tanto su permanencia como su ubicación en la cima del mercado de productos en su ramo.

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Procedencia de las imágenes

Postal. https://www.facebook.com/HunterDouglasEsmeralda/photos/excelente-oportunidad-de-re-decorar-tus-espacios-con-hunter-douglas/779566112375590/?paipv=0&eav=AfaIF1wzKDYwTdJw2s5FBcrLqakRSeWOzuHI4WZAH8FIPYlLT54Saz7pc-x-vLWfTtw&_rdr

1, 2, 3 y 4. https://www.hunterdouglas.com.au/our-history

5 y 6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

7. https://architectural.hunterdouglas.com.co/productos/cielo-raso-84r/, https://architectural.hunterdouglas.cl/productos/fachadas-ventiladas-quadroclad/ y https://www.hunterdouglas.com.au/our-history,

8. https://www.pinterest.fr/pin/290271138473005435/, https://www.hunterdouglasarchitectural.eu/es-ES/landing/index.jsp?id=229, https://www.hunterdouglas.com.au/our-history, https://www.pirettedraperies.com/2016/07/18/hunter-douglas-historia-de-innovacion-tecnologia-y-diseno/ y https://www.pinterest.com/pin/393431717438418812/

INVITACIÓN

Curso Libre de Extensión

ARQUITECTURA

Principios, Metodología, Historia

Dictado por el Doctor Arquitecto Manuel López Villa.

Modalidad presencial, del 17 de octubre al 16 de noviembre.

Se extenderá por un total de diez (10) sesiones de tres (3) horas cada una, lo que corresponde a treinta (30) horas de clase.

Las sesiones se desarrollarán los martes y jueves, entre 3 y 6 pm., durante 5 semanas.

Inscripciones: 2 al 17 de octubre de 2023

Información: cextensionfauucv@gmail.com

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INVITACIÓN

Curso de Ampliación de Conocimientos

ARQUITECTURA

Principios, Metodología, Historia

Dictado por el Doctor Arquitecto Manuel López Villa.

Modalidad presencial, del 17 de octubre al 16 de noviembre.

Se extenderá por un total de diez (10) sesiones de tres (3) horas cada una, lo que corresponde a treinta (30) horas de clase.

Las sesiones se desarrollarán los martes y jueves, entre 3 y 6 pm., durante 5 semanas.

Inscripciones: 2 al 17 de octubre de 2023

Información: 

http://postgradoshistoriayconservacionfauucv.blogspot.com/

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