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HA SIDO NOTICIA

El Consejo Universitario en Sesión Ordinaria del 01 de diciembre de 2021, conoció el Oficio de fecha 22-11-21, emanado del Prof. Nicolás Bianco, Vicerrector Académico y Coordinador del Comité Académico del Doctorado Honoris Causa, y en este sentido, aprobó por unanimidad la solicitud formulada por la Asamblea de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de otorgar el DOCTORADO HONORIS CAUSA de la Universidad Central de Venezuela para el Arquitecto FRANCISCO JAVIER PIMENTEL MALAUSSENA, de acuerdo a lo previsto en el Reglamento del Doctorado Honoris Causa de la UCV

Nuestras sinceras congratulaciones al profesor Pimentel por tan merecido reconocimiento.

ACA

LAS PUBLICACIONES DE EDICIONES FAU UCV

Hélène de Garay Vida y arquitectura 

Jeannette Díaz 

Ediciones FAU UCV/ Fundación Empresas Polar

2009

Sumado a lo que fue un buen año para el desarrollo del mundo editorial en temas de arquitectura en el país, el libro Hélène de Garay. Vida y arquitectura podría considerarse una rara avis dentro de los estándares de publicaciones dedicadas a profesionales que ya cuentan con el reconocimiento de sus pares. Además se trata del primer libro publicado en Venezuela donde el protagonismo lo tiene una mujer arquitecto.

Producto del trabajo presentado por la doctora y profesora Jeannette Díaz para finalizar su participación en el Taller sobre Periodismo y Memoria, proyecto impulsado por la Fundación Empresas Polar desde 2001 y coordinado por la periodista y escritora Milagros Socorro, a través de él no sólo hizo un aporte a la historia reciente venezolana mediante la indagación en torno a la presencia de la mujer en el mundo profesional (tema, por cierto, muy poco abordado), sino que además supo convertirlo en 2005 en el Trabajo de Ascenso que le permitió alcanzar la categoría de profesor titular dentro del escalafón universitario en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV. 

Retocado posteriormente para su conversión en libro de interés para todo público, en enero de 2009, como colofón al productivo Taller guiado por Socorro, la Fundación Empresas Polar publica la investigación de Díaz junto a otros dos trabajos producidos allí: Alicia Eduardo. Una historia de vida, de Cecilia Sucre y Caminos y fogones de una familia trasandina, de Julie Carbonell, con la particularidad de que para Hélène de Garay. Vida y arquitectura se pudo lograr la participación conjunta de Ediciones FAU UCV, gracias a los buenos oficios de su autora. Las tres obras lanzadas en 2009 se sumaban así a las doce publicadas en el lapso de duración del Taller, como resultado de los aprendizajes y las destrezas metodológicas adquiridas por los cursantes que durante 8 años ininterrumpidos acudieron a la exitosa cátedra.

El libro de 185 páginas en papel lumisilk y formato de 22,5 x 21,5 cms, contó con la coordinación editorial de Manuel Rodríguez Campos, producción de Gisela Goyo, corrección de Teresa Casique, fotografía de Hélène de Garay y cuidado diseño gráfico de Aixa Díaz, en el que se independizó en todo momento las imágenes de los textos. Fue impreso por La Galaxia y tuvo un tiraje de 1000 ejemplares. 

El contenido se encuentra repartido entre la Introducción, seis Capítulos (Mapa referencial metodológico; Reconocimiento del terreno personal; Atenea proyecta; Heratenea: entre dos aguas; Detrás de los bastidores; y Vivencia y teoría: en busca de sentido), Referencias bibliográficas y, como anexo, la síntesis curricular de Hélène de Garay. En él se explora, en síntesis, 3 áreas temáticas: el desarrollo de la mujer como profesional de la arquitectura, la influencia de sus rasgos personales en el desarrollo de su carrera y, finalmente, las habilidades y destrezas que la han ayudado a consolidar su quehacer disciplinar.

Como confiesa la autora del libro en la propia Introducción, “podemos conocer las creaciones de Hélène de Garay visitando sus edificios o analizando planos, dibujos o fotografías. Sin embargo, mi propósito ha sido develar su sentido vital a través de sus testimonios, poniendo de manifiesto rasgos relevantes de su persona, entorno familiar y desarrollo profesional en Venezuela desde los años setenta hasta hoy”. A lo cual añadirá en el capítulo I para terminar de esclarecer hacia dónde apuntó la búsqueda: La intención germinal que motivó esta indagación fue descubrir el sentido que Hélène de Garay ha encontrado en su práctica de la arquitectura y cómo este sentido, desde su condición de mujer, ha condicionado su experiencia vital desde y hacia la arquitectura. El estado del arte en esta área de interés indicaba una carencia de estudios que abordaran la práctica profesional de arquitectas, lo que constituyó un estímulo para indagar sobre esta temática. Así, por tratarse de una investigación exploratoria sobre una persona, se planteó como un caso de estudio único, utilizando el método de historia de vida”. 

La selección de Hélène de Garay “se realizó buscando referencias de arquitectas que tuvieran al menos veinte años de práctica ininterrumpida en el diseño de proyectos de arquitectura y que hubieran acumulado méritos profesionales. Se hizo una pequeña encuesta a quince colegas en ejercicio pidiéndoles que seleccionaran tres arquitectas con esas condiciones. La arquitecta Garay fue mencionada en doce de esas listas. Finalmente subjetividades y afinidades personales, con una buena dosis de determinación de mi parte, permitieron que Hélène de Garay fuera el centro de este estudio”, acotará Díaz. Las otras dos profesionales objeto de mención fueron Celina Bentata y Maricarmen Sánchez.

Inicialmente los intereses de la autora, quien conocía a Garay sólo de referencia, encontraron cierta resistencia en quien iba a ser objeto de estudio para ser entrevistada sobre tópicos sobre los cuales no se sentía cómoda, en el afán de conjugar logros profesionales y vida personal, hasta el punto que el proyecto estuvo a punto de ser abortado. Sin embargo, llevados a cabo los ajuntes necesarios, hasta el punto de condicionar a su aprobación previa cualquier publicación de lo que se  escribiera, se logró la fluidez necesaria que permitió el alumbramiento del libro.

Como ya adelantamos, y aquí tal vez hubo algo vinculado a la incomodidad señalada en el párrafo anterior, la mirada de Díaz, enmarcada dentro de una aproximación cualitativa, no discurre, como tradicionalmente acontece con monografías dedicadas a arquitectos, sobre lo disciplinar o se basa en el análisis crítico de la obra y los edificios que se suelen publicar. En este caso se ofrece una perspectiva diferente a la acostumbrada en este tipo de estudios siendo “episodios de vida los encargados de irnos develando la construcción de una exitosa carrera profesional, pues el eje estructurador de este libro parte de la propia Hélène de Garay. Es su voz la que da inicio a los capítulos centrales para luego completar su relato con testimonios y opiniones de familiares, relacionados, colegas y profesores conocedores de su trabajo. En el capítulo inicial y en el que cierra el volumen a modo de conclusión, la autora expone las pautas metodológicas que han guiado esta singular manera de aproximarse a tan importante obra arquitectónica”, se apunta en la Sinopsis que acompaña la presentación de la obra en https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org/publicaciones/libros/helene-de-garay-vida-y-arquitectura/.

Reconocida y premiada por su obra, tanto nacional como internacionalmente, Hélène Lluch Cebrián nació en Toulouse (Francia) durante la II Guerra. Es la hija menor de Enrique Lluch de Mons y Lucy Cebrián quienes tuvieron que huir de España en 1939. Emigra de Francia a Venezuela con su familia a comienzos de los años 1950 donde se residencia definitivamente. Casada en Caracas con el constructor vasco Mikel Garay a mediados de los años 1960 (relación que duró 29 años y de la que nacieron dos hijos varones), egresa de arquitecto en la FAU UCV en 1967. En el resumen curricular publicado en el libro de Díaz se puede observar que  tiene como primer proyecto reconocido el Centro Comercial Los Molinos, San Martín, ganado a través de un concurso privado (1975-1979). Le siguen, entre otros, el edificio industrial y de servicios Catabia, La Urbina (1986) -Mención Premio Metropolitano de Arquitectura en la VII Bienal de Arquitectura 1987-; el edificio de oficinas Fosforera Venezolana, Antímano (1989) -Primer Premio Internacional de la VII Bienal de Arquitectura de Quito, Ecuador, 1990-; el edificio de oficinas Torre KPMG, avenida Francisco de Miranda (1993); el edificio PDVSA Sur, avenida Libertador (1994); y el Palacio de Justicia de Barcelona, estado Anzoátegui (1998), a los que se suman casi treinta edificios de vivienda multifamiliar realizados entre 1976 y la actualidad ubicados casi en su totalidad en Caracas y el Litoral Central.

Hélène de Garay fue uno de los Directores fundadores el año 1988 de la Fundación Museo de Arquitectura junto con Celina Bentata, William Niño, Martín Padrón, Juan Pedro Posani, Jorge Rigamonti, José Miguel Roig, Leszek Zawisza y Fernando Tábora. Además ha participado en numerosos eventos nacionales e internacionales, obtenido varios premios y distinciones y realizado una relevante actividad académica e institucional que incluye el haber sido jurado de premios tanto en Venezuela como en otras partes del mundo. Su obra ha sido publicada en diversidad de revistas tanto académicas como de divulgación y en libros escritos por connotados autores.

Además de la investigación de Jeannette Díaz que dio origen a la publicación que hoy hemos comentado, la figura de Hélène de Garay ha sido motivo de atención en otros dos trabajos académicos: uno realizado por el Arq. Philippe Fortuney, Facultad de Arquitectura de la Universidad del Zulia, y otro por el Arq. Rubén Araña, Facultad de Arquitectura y Arte de la Universidad de Los Andes.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 282

La realización en 1959 de la Primera Convención Nacional de Arquitectos significó para la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA) una oportunidad inmejorable para evaluar de qué manera se habían ido cumpliendo los objetivos propuestos desde su creación en 1945. A catorce años de aquel simbólico acto fundacional protagonizado por Enrique García Maldonado (1905-1990), Carlos Raúl Villanueva (1900-1975), Rafael Bergamín (1891-1970), Heriberto González Méndez (1906-1992), Cipriano Domínguez (1904-1995), Luis Eduardo Chataing (1906-1971) y Roberto Henríquez (1905-1990) y en momentos en que se estrenaba la democracia en el país, era hora de hacer una convocatoria que demostrara que el ente gremial poseía el músculo suficiente para que ella tuviera carácter nacional y para colocar sobre la balanza los avances en cuanto a: «dar impulso al estudio y desarrollo de la Arquitectura; cultivar la ética profesional; establecer vínculos de unión entre sus miembros; y propender a la defensa y mejoramiento de la profesión».

Si bien en cuanto a “dar impulso al estudio y desarrollo de la Arquitectura” el primer gran logro de la SVA había sido reactivar la adormecida escuela de arquitectura de la Universidad Central de Venezuela creada el 1941 e impulsar la fundación en 1953 de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, la dirigencia gremial percibía que este fundamental objetivo aún había que reforzarlo con más ahínco de manera que la enseñanza de la profesión se abriera paso también en el seno de las más reconocidas universidades del interior del país: la Universidad del Zulia (LUZ) y la Universidad de Los Andes (ULA).

Es así como del 6 al 12 de diciembre de aquel año de 1959 en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, donde la SVA tenía su sede, se logra una exitosa convocatoria que congregó en el auditorio a 289 participantes de los cuales 169 eran miembros activos, 60 asociados, 50 observadores y 5 invitados especiales de primera línea: el arquitecto paisajista Roberto Burle Marx, el sociólogo Eric Carlson, los arquitectos Jacques Lambert y Rino Levi, y el planificador Maurice Rotival. La inauguración estuvo a cargo del Presidente de la República, Rómulo Betancourt, y el Comité Organizador lo integraron los arquitectos Julián Ferris (decano de la FAU para el momento), Guido Bermúdez (presidente de la SVA), Juan Andrés Vegas, Carlos Raúl Villanueva y Pedro Lluberes.

Como ya adelantamos, el temario de la Convención no fue otro que llevar a cabo un profunda revisión de tres de las metas trazadas por la SVA desde su creación:

1) La Función Social del Arquitecto: Arquitectura y Urbanismo. Arquitectura y Técnica. Arquitectura y Arte. La Arquitectura en Venezuela.

2) La Labor Profesional del Arquitecto: La Práctica Profesional y su relación con Profesiones y Actividades Afines.

3) La Formación Universitaria del Arquitecto: Análisis Objetivo. Análisis Crítico sobre Pensum, Profesorado, Alumnado y Equipamiento Docente.

Tras las intensas jornadas realizadas puede destacarse como una de las principales resoluciones la recomendación a las Universidades Nacionales (ULA y LUZ), “la creación de Facultades o Escuelas de Arquitectura, tan pronto como se justificaran, tomando en cuenta las necesidades del país, las características de la profesión y los requerimientos de una buena docencia”. También se recomendó a la SVA formar una Comisión integrada por sectores interesados que se dedicara a esquematizar un pensum integral para los estudios de Arquitectura.

Los efectos de las discusiones (donde jugó un papel fundamental el trabajo “La formación universitaria del arquitecto” presentado por el maestro Villanueva con Juan Pedro Posani), de la resolución y sus recomendaciones no se hicieron esperar: aunque en LUZ ya se habían dado los primeros pasos (de los cuales quedó constancia en la Convención a través de las ponencias “La formación del nuevo arquitecto en la Universidad del Zulia” y la “Educación Estructural para Arquitectos”), el espaldarazo sirvió para que en 1960 se creara la Escuela de Arquitectura, en principio adscrita a la Facultad de Ingeniería, y luego, en enero de 1963, con el liderazgo del decano pionero, Miguel Casas Armengol, para que se hiciera la propuesta definitiva de la Facultad de Arquitectura y Planificación; por su parte, la ULA abrió los estudios en 1961 logrando la aprobación para crear la Escuela de Arquitectura por parte del Consejo Nacional de Universidades en 1962, cuando ya el primer año lectivo culminaba, siendo en 1970 el momento en que se constituye en Facultad.

La Primera Convención Nacional de Arquitectos fue convocada a través del nº 1 (julio-agosto 1959) de la recién estrenada revista SVA y reseñada ampliamente en el nº 2-3 (septiembre-diciembre 1959) donde aparecieron la Orientación general de la Convención, el Temario y el Acta Final, no dejando de ser también un hecho significativo el que hayan coincidido el lanzamiento del órgano de difusión gremial con el primer gran llamado que se hacía.

Un segundo evento pautado para realizarse en Maracaibo en 1961 no logró concretarse y la Segunda Convención se llevó a cabo de nuevo en Caracas en agosto de 1962 la cual fue cubierta en los números 6 (junio-julio 1962) y 7 (agosto-septiembre 1962) de la ya mencionada revista SVA.

Como corolario, es bueno saber que, en medio de este particular empuje que se le empezó a dar a la formación de cuadros profesionales, en junio de 1961 se efectuaron las Primeras Jornadas Venezolanas de Arquitectura, nueve meses después de lo resuelto en la Primera Convención. Allí se establecieron una serie de recomendaciones en relación a la enseñanza, referidas a las Materias Técnicas, las de Composición y las Históricas-Humanísticas que integraban los planes de estudio. Además se recomendaba la formación de un grupo permanente de Estudio sobre los diversos aspectos de la enseñanza, integrado por miembros de la SVA y de las Escuelas del país, con reuniones cada seis meses.

ACA