Tres finalistas construirán prototipos que definirán Concurso Térium Caracas
El concurso ha entrado a la segunda fase, en los talleres de Maploca, donde las propuestas deberán fabricarse con los ajustes recomendados por el jurado.
19 de julio de 2021
Tomado de diseñoenvenezuela.com
A finales de abril se anunció la apertura del Concurso Térium Caracas. Ideas Construibles, el cual fue creado por el arquitecto Rodrigo Marín Briceño, quien es profesor en la FAU-UCV.
El concurso fue ideado en el contexto de escasez y aumento del precio de la gasolina en Venezuela en medio de la restricciones de la cuarentena por Covid-19, que ha generado problemas de movilidad y ha llevado a algunos a trasladarse en bicicleta.
Las bicicletas cuentan, por lo menos en Caracas, con ciclovías que son una morisqueta, pues constituyen tramos breves e inconexos, teniendo los ciclistas que abrirse paso a la fuerza sobre el asfalto.
El otro problema es la falta de estacionamientos para bicicletas. Este es el artefacto que ha motivado la definición del concurso Térium Caracas, pero enclavado dentro de la Ciudad Universitaria.
En la introducción a las bases del concurso se indica: “queremos promover la idea e un concurso que busque en la ciudadanía, una posible solución para resolver esta carencia bajo las premisas de la funcionalidad, sostenibilidad, respeto a la accesibilidad y resguardo del patrimonio”.
Veredicto
El jurado, conformado por los arquitectos Nathalie Naranjo, Bèla Kunckel, Franco Micucci, José Alejandro Santana, Ariadna Santacruz, Ana María Marín, José Humberto Gómez, el ingeniero Angel Esqueda y el diseñador industrial Ignacio Urbina Polo, anotó en su veredicto:
“Sobre un total de veintiocho (28) equipos inscritos, se recibieron dieciséis (16) propuestas de las cuales solo catorce (14) resultaron ser elegibles en virtud de haber consignado todos los requisitos exigidos en las bases del concurso.
Se aprecia un conjunto regular, con buenos planteamientos con potencial de desarrollo. Sin embargo, presentaron en esta etapa deficiencias en la comprensión de la escala del objeto, así como de la naturaleza de los materiales y una representación insuficiente a nivel de detalle. Una carencia común es el desconocimiento de los procesos constructivos, tiempos de ejecución y costos asociados reales de las ideas enviadas.
Se valora el empuje e iniciativa de aquellos que participaron, aún en medio de las dificultades que atravesamos actualmente, por lo que la actitud frente a la evaluación de este ejercicio ha sido la de identificar las fortalezas presentes en la muestra y apoyar su desarrollo.
Fueron de interés aquellas ideas fértiles para un proceso de investigación, más que las ya terminadas. En este sentido, se identificaron propuestas que fueran más allá de lo estrictamente funcional y aportaran un valor agregado desde el punto de vista del diseño, sin que por ello se viera intervenido de manera inadecuada el patrimonio de la Ciudad Universitaria de Caracas.
En este orden de ideas, en esta primera etapa se seleccionaron las propuestas realizadas por los equipos SAR, OP.021 y Mecha, pudiendo así avanzar a la siguiente fase del concurso. Paralelamente se reconocieron las propuestas de los equipos BcGF03, CLEA e ÍCARO como trabajos destacados”.
Organizado por la Universidad Central de Venezuela (UCV) y el gobierno de Venezuela, con apoyo de la Fundación Charles Léopold Mayer para el Progreso del Hombre (FPH) y otras instituciones privadas, tanto extranjeras como venezolanas, y coordinado por las profesoras Teolinda Bolívar y Josefina Baldó de la Escuela de Arquitectura de la UCV, el Primer Encuentro Internacional Rehabilitación de los Barrios del Tercer Mundo realizado entre los días 25 y 29 de noviembre de 1991 realizado en las instalaciones del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), Altamira, se constituyó en un importante punto de inflexión dentro del rico y extenso debate acerca del barrio urbano, desarrollado desde los ochenta tanto a nivel nacional como internacional.
1. Artículo publicado en Tecnología y Construcción, nº4, 1988, en el que Federico Villanueva expone los fundamentos de la expoeriencia docente conjunta «Taller Vivienda»2. «Taller Vivienda». Isometría de uno de los condominios asignados.
El tema de la rehabilitación de los barrios tiene en Venezuela unos muy claros antecedentes académicos en la Escuela de Arquitectura de la FAU UCV, particularmente en lo que se conoció como el “Taller Vivienda”, dictado en dos oportunidades conjuntamente entre el Sector de Estudios Urbanos y el de Diseño entre 1986 y 1989 y que contó con la participación de los profesores Federico Villanueva (coordinador), Josefina Baldó, Teolinda Bolívar, Henrique Hernández, Alejandro López, Juan José Martín Frechilla, además de asesores en diversas especialidades: Alfredo Cilento, Roberto Pérez Lecuna, Rodolfo Sancio, Guillermo Mac Quhae y Enrique Arnal y un total de 26 estudiantes, cuyos resultados fueron recogidos en el artículo “La rehabilitación de barrios existentes como experiencia docente en la Escuela de Arquitectura de la FAU”, publicado en el nº 4 (1988) de la revista Tecnología y Construcción.
Paulatinamente, sumado a otras contribuciones tanto teóricas como prácticas que Leandro Quintana expone en “La Participación Popular en las Políticas de Vivienda en Venezuela”, revista Urbana, nº 16/17 (1995), esos primeros pasos iniciados en el “Taller Vivienda” fueron abonando el camino a la realización del evento que hoy nos ocupa, en cuya Declaración Final y conclusiones se sientan las bases para que el Estado venezolano reconozca la importancia del enfoque de habilitación de barrios.
3. Artículo publicado en Tecnología y Construcción, nº 9, 1993, donde Josefina Baldó y Federico Villanueva exponen los fundamentos del Plan Nacional de Habilitación Física de Barrios.4. Ministerio del Desarrollo Urbano. Plan Sectorial de incorporación a la estructura urbana de la zona de los barrios del Área Metropolitana de Caracas y de la Región Capital (Sector Panamericana y Los Teques). Unidades de Planificación Física (UPF). Diciembre 1993
Acto seguido, en 1993, FUNDACOMUN-OCEI a través del III Inventario Nacional de Barrios llevan a cabo un levantamiento integrado de información demográfica y cartográfica de las zonas de barrios de Venezuela, delimitándolas y asignándoles denominaciones técnicas propias de la metodología de habilitación: Unidades de Planificación Física (UPFs) y Unidades de Diseño Urbano (UDUs). Ello conducirá a la contratación por parte del Ministerio de Desarrollo Urbano (MINDUR) de los profesores e investigadores Josefina Baldó y Federico Villanueva del Plan Sectorial de Incorporación a la Estructura Urbana de las Zonas de Barrios del Área Metropolitana de Caracas y de la Región Capital (Sector Panamericana y Los Teques) (1994). Este plan tuvo un importante impacto académico (los autores recibieron, en el año 1995, el Premio Nacional de Vivienda que otorgaba el CONAVI) y político, hasta el punto que su metodología comenzó a replicarse en otras ciudades importantes del país.
Posteriormente, tras el triunfo de Hugo Chávez en 1998, habiendo ese mismo año Baldó y Villanueva elaborado Un Plan para los barrios de Caracas, se le ofrece la oportunidad a Josefina Baldó de presidir en Consejo Nacional de la Vivienda (CONAVI) y de poner en práctica el trabajo acumulado a lo largo de más de diez años a través del Programa de habilitación física de las zonas de barrios (PHFB). La corta e intensa gestión de Baldó (siempre acompañada por Villanueva), permitió la elaboración de toda una serie de publicaciones (en su mayoría del año 2000) que acompañaban la política que se buscaba implementar la cual, traducida en la elaboración de los Planes Sectoriales que abarcaban al resto del país, sirvieron de orientación y guía a la propia institución, a la puesta en marcha del I Concurso de Ideas. Propuestas Urbanísticas de Habilitación Física para Zonas de Barrios. Petare y La Vega, a los habitantes que buscaban mejorar sus viviendas y a las comunidades para supervisar a los contratistas que realizaban obras de mejoramiento de servicios e infraestructura.
El programa se comenzó a implementar de forma masiva y con éxito alcanzando 247 zonas de barrios en todo el territorio nacional pero la salida, a fines del 2000, de Baldó del CONAVI, como consecuencia de una creciente tensión entre civiles y militares (quienes no acompañaban la propuesta de privilegiar la rehabilitación de barrios), significó el fin del PHFB y pese a que se intentó retomar en noviembre de 2004 con el nombre de “Transformación endógena de barrios”, abarcando 300 zonas de barrios en todo el país, definitivamente terminó paralizándose en su totalidad. También la salida del CONAVI se convirtió para la incansable Baldó en la oportunidad de seguir exponiendo su visión del problema y la metodología a seguir desde la Asociación de Amigos del Hábitat (AMHABITAT) la cual dirige y cuyo blog (https://josefinabaldo.blogspot.com/p/metodologia-amhabitat-para-la.html) es imprescindible lugar de consulta.
5. “Declaración de Caracas. Sobre la rehabilitación de los barrios populares” publicado en el nº 7/8 (1991-92) de Tecnología y Construcción. Conclusiones del Encuentro Internacional realizado en Caracas en 1991
En cuanto al encuentro realizado en Caracas en 1991, donde se reunieron especialistas de cincuenta países sobre el tema de los asentamientos urbanos no controlados, es bueno acotar que se produjo como resultado el documento “Declaración de Caracas. Sobre la rehabilitación de los barrios populares” publicado en el nº 7/8 (1991-92) de Tecnología y Construcción y posteriormente en el libro La cuestión de los barrios de 1996 (compilación realizada por Teolinda Bolívar y Josefina Baldó). En él quedó plasmada una valiosa huella acerca de la forma de abordar la problemática de los barrios y, gracias a la participación de los académicos de la FAU UCV, empezó a consolidarse y ratificarse la metodología de aproximación al tema y la validez de su visión integral para una mejora sustancial de las zonas de barrios y el logro de su incorporación a la ciudad formal.
La “Declaración de Caracas” dejó constancia de los tópicos tratados en el evento y de las experiencias expuestas por los participantes, donde las diferencias pero sobre todo las coincidencias sirvieron de caldo de cultivo para dejar claro que era desde allí desde donde se debía trabajar a favor de estrategias comunes y de la superación de algunos “cuellos de botella”. Ello finalizó en el establecimiento de seis puntos que constituyeron los términos de referencia para una política de rehabilitación.
Tres fueron los temas sometidos a debate los cuales derivaron en “ideas y convicciones” que se podían entender como conclusiones: 1) Reconocimiento y fortalecimiento de las dinámicas de los barrios y consolidación de los estatutos de ocupación; 2) Crear medios institucionales adaptados a los objetivos buscados para lograr la rehabilitación de los barrios urbanos autoproducidos; y 3) Algunos principios para el financiamiento.
Pierre Calame, director general para la fecha de la Fundación Charles Léopold Mayer para el Progreso del Hombre (FPH) en “La Declaración de Caracas y sus dos hijos” (2004) publicado en http://www.irenees.net/bdf_fiche-analyse-526_fr.html, se pregunta, tras hacernos saber que fue uno de los promotores de la elaboración del documento: “¿Quién hubiera pensado que la reunión de una veintena de altos funcionarios, celebrada en 1991 como una de las actividades del Encuentro Internacional por la Rehabilitación de los Barrios del Tercer Mundo, pudiera dar tan buenos, extraordinarios y permanentes frutos?” y continúa, “doce años después podemos decir que esta reunión tiene dos continuaciones inimaginables:
La construcción de una alianza mundial de habitantes;
La emergencia de una nueva teoría sobre la gobernabilidad.”
Más adelante, Calame resume: “En la Declaración de Caracas se recogen elementos esenciales o principios rectores relevados en el intercambio. Al cabo de tres días de reunión nos dimos cuenta, para nuestra gran sorpresa, de que las condiciones de pertinencia de las políticas públicas de rehabilitación de barrios de hábitat popular eran por todas partes las mismas y suponían la aplicación de principios idénticos en los cuatro rincones del globo. Por el contrario, las soluciones concretas a adoptar para realizar esos principios eran radicalmente diferentes según se tratara de Indonesia, de Camerún, de Brasil, de Venezuela o de Francia.
Los principios rectores comunes construidos colectivamente y fundados en el intercambio de experiencias, se volvían verdaderas obligaciones de resultado para la acción pública. Principios comunes llevaban a los responsables de las políticas públicas a:
Encontrar la aplicación específica de éstos en cada contexto;
Crear modalidades colectivas de verificación de la puesta en práctica de esos principios rectores;
Establecer mecanismos de aprendizaje para el intercambio de experiencias en red.
He aquí el germen de una nueva manera de concebir la gobernabilidad.”
Para finalizar, en el blog mencionado, en lo que interpretamos como un reconocimiento a lo que el Primer Encuentro Internacional Rehabilitación de los Barrios del Tercer Mundo significó, Baldó señala lo siguiente: “La trayectoria de la habilitación física de asentamientos urbanos no controlados en Venezuela, (…) es producto de conocimientos y experiencias acumuladas en todo el mundo, reinterpretadas críticamente y en forma creativa por venezolanos. En esa trayectoria han participado miles de pobladores de los asentamientos no controlados y miles de miembros y voceros de organizaciones comunitarias, construyendo, en su práctica, las orientaciones metodológicas que aquí se prescriben. Además, algunas de esas organizaciones fueron conceptualizadoras de las orientaciones.
Otro universo de creadores de la metodología, colaboradores y seguidores de ella, la forman el millar de profesionales y técnicos de distintas disciplinas que se incorporaron a la habilitación física, y algunos como autores de aspectos específicos. Instituciones académicas y organizaciones no gubernamentales de distinto tipo también prestaron su concurso para el desarrollo estas orientaciones metodológicas. Asimismo, diversas instituciones y organismos públicos, con diferentes cohortes de funcionarios designados o electos.
Se debe dejar constancia de todas estas contribuciones a la habilitación física de desarrollo urbanos no controlados, pero AMHABITAT considera esta metodología como propia, en la medida que, como asociación de profesionales, se ha mantenido durante 22 años en la vanguardia nacional e internacional de la habilitación física este tipo de desarrollos.”
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
1 y 2. Revista Tecnología y Construcción, nº4, 1988
3. Revista Tecnología y Construcción, nº 9, 1993
4. Semanario Arquitectura HOY, nº 62, 21 de mayo de 1994
5. Revista Tecnología y Construcción, nº 7/8 (1991-92).
Con este número de la Colección Espacio y Forma, preparado con amplio criterio editorial, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo rindió tributo a quien fuera uno de sus más valiosos profesores y uno de los más importantes arquitectos venezolanos del siglo XX, perteneciente a lo que se ha considerado la primera generación, formada en su mayoría en el extranjero (Europa fundamentalmente), clave en el proceso de introducción de la modernidad en la arquitectura venezolana a partir de 1920.
Junto a Guinand, quien realizó sus primeros estudios en el Colegio Alemán de Caracas y secundarios en La Chaux-de-Fonds (Suiza), seguidos por los cursos de arquitectura en la Königlich Bayerische Technische Hochschule de Münich, de donde egresó el 7 de agosto de 1913 y revalidó en la UCV en 1936, como parte del mencionado grupo precursor se encuentran: Gustavo Wallis, Carlos Raúl Villanueva, Luis Malaussena, Manuel Mujica Millán, Cipriano Domínguez, Heriberto González Méndez, Leopoldo Martínez Olavarría, Rafael Seijas Cook, Rafael Bergamín, Luis Eduardo Chataing, Enrique García Maldonado, Roberto Henríquez, Fernando Salvador, León Achiel Jerome Höet, André Potel, Hermann Blaser, Guillermo Salas, Luis Bello Caballero, Ricardo Razetti, Erasmo Calvani, Edgard Pardo Stolk, Luigi Tani y Willy Ossott.
El arquitecto Carlos Guinand Sandoz y un detalle del Parque del Este
Guinand, descendiente de una familia suiza importadora de equipos industriales establecida en Venezuela a mediados del siglo XIX, había nacido en Caracas el 17 de julio de 1889 y fallecido el 4 de mayo de 1963, por lo que la aparición de esta publicación se asumió como una deuda para con su memoria a casi un año de que su desaparición física sucediera.
La revista está conformada por una breve nota introductoria titulada “Homenaje” que ofrece la semblanza de una persona caracterizada por la espontaneidad y la generosidad en todo lo que emprendía siempre acompañadas de amor, entusiasmo, sinceridad y valor. “Vivió para dar lo que sabía, con naturalidad, desinterés y a todos por igual. El trato personal con él era un placer lleno de provecho, pues no conocía la mezquindad. (…) Un paseo en su compañía por los jardines de su casa en Los Chorros era una experiencia inolvidable por la riqueza de sus observaciones, sus preguntas y sus respuestas, su amor contagioso por la naturaleza y la exquisita sensibilidad que mostraba por cada planta, cada árbol, cada gramínea. Ahí todos tenían su lugar, su historia, su personalidad. (…) Guinand fue un maestro generoso y sincero, un hombre de indomable personalidad, intransigente pero comprensivo y sobre todo de mucha sensibilidad (…) Dejó un sinnúmero de plantas y árboles sembrados de su propia mano, y en los últimos años de su vida volcó todo su entusiasmo y valiosos conocimientos en la realización de aquella magnífica obra de su buen amigo Roberto Burle Marx: el Parque del Este de Caracas.”
La publicación contiene, además, una cronología de su trayectoria donde destaca su condición de Individuo de Número de la Academia de Ciencias Naturales, Físicas y Matemáticas, el haber obtenido la Orden del Libertador en Grado de Caballero y sido profesor de acuarela y guache en la Escuela de Arquitectura de la UCV entre 1950 y 1953 y, además, uno de los fundadores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en 1953. Posteriormente, fue profesor de Paisajismo junto a José Miguel Galia.
De su amplia obra, separada en dos etapas, destacan de la primera (1915-1952): la Policlínica Maracay (1930-31); finalización de la Casa Club del Caracas Country Club (1930); Policlínica Caracas (1932); Ministerio de Fomento (Caracas, 1934-1935); Club Alemán (El Paraíso, Caracas, 1935); Escuela de Aviación Militar (Maracay, 1936); Urbanización Pro-Patria Venezolana (1939-1940), con 330 casas; Teatro Boyacá (1940-1941, demolido en 1969); Edificio Taurel & Cía. Sucrs. C.A. (La Guaira, 1940); Teatro Continental (remodelación, Caracas, 1941); residencias privadas en diversas urbanizaciones de Caracas, entre ellas la Casa Gathmann en La Florida (1938), la Taurel en Los Caobos (1940) y su residencia familiar Atapaima en la Urb. Los Chorros (1943-1944 y ss.). También de esta etapa se recuerda su participación frente a frente con Villanueva en el concurso para la Reurbanización de El Silencio (1940) algunos de cuyos criterios de diseño serían incorporados al proyecto seleccionado que podrían por primera vez en acción el Plan Monumental de Caracas de 1939 el cual Guinand tuvo ocasión de supervisar desde la Dirección de Urbanismo del Distrito Federal.
De la segunda etapa (1952-1963), como Presidente y Jefe de Proyectos de Guinand & Brillembourg, C.A., vale la pena señalar: el edificio administrativo del Observatorio Cagigal (1954-1956); las capillas de los colegios San José de Tarbes en las Urbanizaciones El Paraíso (1957-1958) y La Florida (1961); y el Planetario Humboldt en el Parque del Este (1961).
Como dirá Juan José Pérez Rancel en “Carlos Guinand Sandoz”, artículo aparecido en https://entrerayas.com/2018/09/carlos-guinand-sandoz/ el 5 de septiembre de 2018, “la arquitectura de Carlos Guinand Sandoz puede inscribirse en las categorías arquitectónicas del romanticismo y el racionalismo, heredadas de la obra decimonónica del alemán Karl F. Schinkel, tendencia que influyó a su generación como estudiante y que fue adoptada por Guinand durante sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Münich. En esta Escuela había estudiado entre 1901 y 1902 el que sería influyente arquitecto Heinrich Tessenov, quien postulaba desde ese comienzo del siglo en el ambiente germánico (fundó el Werkbund alemán en 1907), una convivencia entre la tradición academicista y las surgentes tendencias a la modernización de la arquitectura, con las artes, las técnicas y las artesanías. (…) Al llegar Guinand a Venezuela en 1915, inició su acercamiento a la naturaleza tropical, dedicándose a labores agrícolas en terrenos familiares cerca de la capital venezolana, antes de fundar su primera oficina de arquitectura en Caracas en 1917. A partir de entonces esta naturaleza acompañará invariablemente sus proyectos, especialmente los residenciales. En éstos utilizó formas neohispanistas y Art Dèco, mientras que sus edificios públicos y privados combinarían rasgos del clasicismo y el Dèco, con volumetría y axialidad academicista”.
Siguiendo con la publicación que hoy nos ocupa, allí también aparece un sentido texto de Carlos Raúl Villanueva titulado “Un compañero que se va: Carlos Guinand” del cual vale la pena rescatar lo siguiente: “Cuando regresó Carlos a Venezuela, después de la Primera Guerra Mundial, llevando bajo el brazo un flamante diploma de Arquitecto, las pupilas todavía dilatadas de bellas visiones europeas, nadie pensaba que le iba a tocar en nuestra profesión, la misión de pionero, de misionero, de abridor de caminos; a él le correspondió enseñar a la gente, que existía un profesional llamado Arquitecto, y que en nuestra tierra podían hacerse construcciones bellas que llegarían a ser arquitectura. Nosotros, los que llegamos después, hemos aprovechado de las brechas abiertas, y los caminos despejados por Carlos Guinand. (…) Hay que insistir sobre eso, porque es muy importante: Carlos Guinand fue el iniciador de la nueva etapa de la Arquitectura en Venezuela, camino señalado con anterioridad por hombres como Juan Hurtado Manrique, Alejandro Chataing y Antonio Malaussena.”
Continúa el nº 12 de la Colección Espacio y Forma con otra semblanza, en este caso del botánico Leandro Aristeguieta, en la que resalta de su amigo, o del “viejo Guinand” como cariñosamente se le decía, su interés por la naturaleza y la oportunidad que tuvo de acompañarlo, junto a Burle Marx a varias exploraciones a las selvas de Venezuela donde iban “a buscar plantas vivas, silvestres, tesoros botánicos escondidos para exhibirlos y utilizarlos en los jardines de mi patria, estuvimos en las selvas de Guatopo, de la Colonia Tovar, de Canaima y en las selvas milenarias de El Dorado. Las plantas están vivas, adornan hoy muchos de los ambientes y jardines del Parque del Este de Caracas, son un monumento vivo al esfuerzo, el entusiasmo y a la creencia del gran gladiador de ese Parque, el doctor Carlos Guinand.”
En páginas siguientes se publica el “Discurso del arquitecto Carlos Guinand Sandoz durante el acto de inauguración del Planetarium Humboldt el 24 de julio de 1961” y el artículo “La naturaleza y el arquitecto” firmado por Guinand, piezas ineludibles para quien quiera seguirle los pasos a su visión de arquitecto culto e integral pionero del conservacionismo en el país.
Del segundo texto, para finalizar, citaremos lo siguiente: “Por qué pretenden las Artes Plásticas deshacerse del ‘yugo’ de la naturaleza? Disponemos siempre del mismo medio de percepción y lo que percibimos es siempre luz, sombra y color. ¿Qué nos importa el nombre del objeto? ¿Es acaso igual un árbol pintado por Corot, a un árbol pintado por Cézanne? ¡No! Y sin embargo nos gusta ‘El Corot’, nos gusta ‘El Cézanne’ y nos gusta el ‘Papa Dios’ al cual le pusimos nombre ‘Arbol’.
Se han recibido con entusiasmo los ‘Móviles’ de Calder y se aplauden como no figurativos. ¡Es un error! Nada más objetivo que un móvil de Calder. La Palmera bajo el viento, con la suma de sus equilibrios, con sus movimientos en progresión geométrica, que salidos de la unidad de su tronco van multiplicándose hasta desembocar en la infinidad de sus hojuelas, ese movimiento que va creciendo a medida que las masas van achicándose, esa danza fantástica cuya suma no logramos captar porque sobrepasa nuestros medios de asimilación, son lo que Calder con esa bonachonería infantil, ha sabido observar y sintetizar, para que lo sumemos como su nuevo medio de expresión a las Artes Plásticas. Nos conmueven menos sus ‘estables’ nacidos al pie del yunque y de la fragua, lejos de la naturaleza.”
Nota
Las imágenes que acompañan este texto han sido extraídas directamente de la publicación que hemos reseñado.
La Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela en una actitud de resistencia, se ha negado a sucumbir a la decadencia que la rodea y promueve hoy con entusiasmo un concurso de ideas y fabricación, para la instalación de un sistema de estacionamiento de bicicletas, nada más y nada menos que en su sede, en la Ciudad Universitaria de Caracas, patrimonio de la humanidad.
Este concurso llamado TériumCaracas, y que se desarrollará entre los meses de abril y agosto del presente año, va dirigido principalmente a estudiantes y recién egresados de las escuelas de diseño, arquitectura e ingeniería, con un enfoque que procura ir más allá del ámbito de las ideas, para aproximarse a soluciones verdaderamente viables, a través del prototipo como instrumento de proyecto.
Esta visión se expresa en la estructura del evento, que contempla una primera fase o ronda general de proyecto, y una segunda fase en la que los tres mejores trabajos tendrán la oportunidad de confrontar sus ideas a la realidad física del objeto, a través de la fabricación en escala real de un fragmento del sistema propuesto. Los ganadores culminarán la experiencia en ruedas, puesto que el certamen ha contemplado como premio único dos bicicletas.
El evento, cuyo veredicto será determinado por un selecto grupo de profesionales, cuenta con el aval del Decanato de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU), del Instituto de Urbanismo (IU) y del Consejo de Preservación y Desarrollo de la UCV (COPRED-UCV); su realización será posible gracias a los aportes de la empresa Maploca, y de la tienda de ciclismo profesional Ultrabikex.
El diseño y producción han sido realizados por Genus (@genus.let), colectivo de arquitectos dedicado a la concepción de actividades formativas en comunidades populares, y a la realización de experiencias de desarrollo del diseño como instrumento para la transformación de la ciudad contemporánea.
TériumCaracas es, en definitiva, una iniciativa nacida en plena pandemia, que ofrece una mirada renovada de la academia y de sus procesos formativos, en un momento en el que un llamado a la acción es la mejor manera de romper la parálisis y la incertidumbre que genera el enfrentarse a tiempos de cambio.
Inscripciones abiertas hasta el 10 de mayo de 2021.
Para mayor información, visita la cuenta @teriumcaracas_ en Instagram, donde podrás acceder al formulario de registro y al link de descarga de las bases de concurso.
Plazo de inscripción y entrega
Inscripciones hasta el 10/05/2021
Entrega de los proyectos hasta el 06/06/2021
Participantes
estudiantes y jóvenes egresados (hasta cinco años) de las escuelas de diseño, arquitectura e ingeniería.
*la persona responsable de equipo debe residir en la ciudad de Caracas para efectos de supervisión, en caso de quedar seleccionado para la ronda de fabricación de prototipos patrocinada por Maploca.
Costo de inscripción
20 dólares americanos por equipo (individual, en pareja o hasta tres personas)
Premio
dos (02) bicicletas montañeras Sílex Redwood patrocinadas por Ultrabikex.
Organizador
Genus, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV.