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HA SIDO NOTICIA

Una exposición y un libro exploran, desde la mirada del arquitecto y fotógrafo Ramón Paolini, la historia y evolución de la ciudad de Caracas

Por  Archivo Fotografía Urbana

Tomado de http://fotourbana.org/fondovisual/una-exposicion-y-un-libro-exploran-desde-la-mirada-del-arquitecto-y-fotografo-ramon-paolini-la-historia-y-evolucion-de-la-ciudad-de-caracas/

La galería La Fábrica inauguró el pasado 7 de noviembre la exposición Caracas, del arquitecto Ramón Paolini, organizada junto al Archivo Fotografía Urbana.

La exposición está compuesta por 25 fotografías en blanco y negro que el propio autor define como “un cuento de la imagen urbana de la ciudad”.

Arquitecto de profesión, Ramón Paolini lleva más de treinta años retratando la capital venezolana. Como él mismo señala: “He tratado de captar su imagen en el transcurso de los años, intentando descifrar su tercera dimensión sobre las coordenadas donde se mueve la arquitectura: su espacio geográfico y su tiempo histórico definido por más de cuatro siglos, donde los últimos setenta años han marcado definitivamente su actual perfil urbano.”

El trabajo de Paolini nos ofrece una visión personal de un lugar con historia, con un presente y un futuro que se construye y reconstruye con una tenacidad asombrosa.

Caracas es más que una ciudad desordenada; es un homenaje a la paradoja. Hecha de cemento, acero y cristal, sin embargo, está situada en un extraordinario paraje geográfico, rodeada de una extravagante naturaleza en la que no faltan montañas, valles y ríos.

A pesar de que la evolución arquitectónica de esta ciudad ha estado marcada por la influencia europea, Caracas ha sabido mantener un carácter y una presencia singulares que le otorgan una gran personalidad entre las grandes urbes latinoamericanas.

Coincidiendo con la exposición, La Fábrica y el Archivo Fotografía Urbana han coeditado un volumen con 120 fotografías urbanas de Paolini. Un recorrido de más de 30 años de una de las capitales con más personalidad de Latinoamérica.

El libro cuenta con una introducción de Martín Caparrós en la que el periodista y escritor pone en relación la biografía del Ramón Paolini con la ciudad que se convertiría en su lugar de residencia a los 17 años cuando se trasladó a la capital, desde su Carache natal, para estudiar en la Facultad de Arquitectura. Como señala Caparrós, Paolini llegó a Caracas en un momento de esplendor de la ciudad en el que: “Venezuela se anegaba de dineros y los gastaba con el placer del nuevo rico”.
Seducido por el contraste que supuso para él llegar a la gran ciudad, Paolini, la estudió, trabajó en la rehabilitación de algunos de sus rincones más singulares y por fin, la retrató. Como señala Caparrós: “Paolini empezó a conservar en esos papeles, sus mejores recuerdos del futuro.” Y añade: “Ramón Paolini admira y detesta la ciudad -y por eso, nos la hace ver sin más filtros, en todo su poder, tan brutal, tan frágil, tan arrolladora-.”

Precisamente sobre esos contrastes en los que se sustenta la ciudad y que encienden los encuentros y desencuentros del arquitecto con Caracas, reflexiona Paolini en los cuatro textos que se incluyen en el libro que explican la génesis del proyecto, descubren la historia de la evolución arquitectónica y demográfica de la ciudad y reflexionan sobre su futuro. Tanto la muestra, que cierra hoy 8 de diciembre, como el libro que la acompaña son una reivindicación de un lugar con una historia que contar, y que es desconocida tanto para sus habitantes como para quien la visita.

Sobre Ramón Paolini
Ramón Paolini (Carache, Andes venezolanos, 1949) es diplomado en Arquitectura por la Universidad Central de Venezuela en 1973 y especialista en Restauración. En 1974 formó parte del equipo fundador de la Dirección de Patrimonio Histórico, Artístico y Ambiental del CONAC, institución que dirigió de 1986 a 1989. Durante estos años, también organizó las exposiciones Aproximación a la arquitectura popular venezolana (1985) y Patrimonio cultural andino (1996), entre otras. Ha realizado fotografías para diferentes publicaciones y, en su trabajo personal, ha planteado un enfoque visual que se distancia de las perspectivas románticas y pintorescas, desarrollando una mirada responsable e hiperreal sobre las diversas tipologías constructivas, los volúmenes y los espacios internos de la arquitectura hispanoamericana. Actualmente, dirige junto a su hijo Alfonso el estudio de arquitectura Paolini Arquitectos en Caracas (Venezuela) y en Lecce (Italia).

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 188

Expo Zaragoza 2008 ofreció a España la oportunidad de organizar otro evento internacional de importantes magnitudes, cosa que no ocurría desde Expo Sevilla 1992. Valga aclarar que la de Zaragoza fue clasificada por la BIE (Oficina Internacional de Exposiciones) entre las consideradas “exposiciones especializadas” sin llegar a la categoría de “universal” que Sevilla si alcanzó. Dentro de esta línea, Expo Zaragoza 2008 fue precedida en 2005 por la de Aichi (Japón) siguiéndole la de Yeosu (Corea del Sur) en 2012. Por otra parte, la capital de Aragón se impuso a Tesalónica (Grecia) y Trieste (Italia) para obtener la sede el 16 de diciembre de 2004.

1. Expo Zaragoza 2008. Mapa oficial del recinto de la exposición

En conmemoración del bicentenario de Los Sitios de Zaragoza de la Guerra de la Independencia contra la invasión napoleónica (1808) y el centenario de la Exposición Hispano-Francesa de 1908, que supuso un salto cualitativo de modernidad en la ciudad, bajo el lema “Agua y desarrollo sostenible”, el recinto de la Expo fue desarrollado sobre una superficie de 25 hectáreas en la ribera del meandro de Ranillas, una curva que el río Ebro hace a su paso por la ciudad, teniéndose como referente primigenio la idea esbozada en 1998 por el arquitecto Carlos Miret. Tal y como se recoge de internet, del 13 de junio al 14 de septiembre de 2008 “en la Expo se vivieron 93 días de ocio, cultura, fiesta, reflexión e intercambio entre los diferentes participantes -106 países, 220 ONG, las 17 Comunidades Autónomas y Ceuta y Melilla, 6 socios patrocinadores de la Expo y tres organismo internacionales- y los más de 5.600.000 visitantes. Huesca fue subsede oficial de la muestra y también albergó actividades”. Venezuela, una vez más, estuvo entre los países participantes.

También por la misma vía hemos sabido que “La mascota de la Expo 2008 fue una gota de agua llamada Fluvi, acrónimo de flumen vitae (en latín, ‘río de la vida’)”.

2. Expo Zaragoza 2008. Arriba: exterior e interior del Pabellón Puente, Zaha Hadid. Abajo: Torre del Agua, Enrique de Teresa

Los temas de la sostenibilidad y el agua (que le dan el sesgo especializado al evento), piezas claves dentro de la selección zaragozana, marcaron desde un inicio el desarrollo del plan maestro y el diseño de los diferentes pabellones temáticos o por países. El agua vista como “recurso escaso”, como “elemento clave para la vida”, como “elemento de relación entre los pueblos” o “los paisajes del agua” sirvió de inspiración y guía en la presentación de las obras arquitectónicas y sus correspondientes contenidos.

El recinto ferial presentaba tres accesos: la Puerta del “Pabellón Puente”, proyectado por Zaha Hadid, que se constituyó en una de las principales atracciones del evento, cuyas taquillas se encontraban en La Almozara; la Puerta del Ebro, cuyo acceso y taquillas se realizaba por el frente fluvial y por la Avenida Ranillas; y la Puerta de la “Torre del Agua”, diseñada por Enrique de Teresa, cuyo acceso se realizaba a través del Parque Luis Buñuel.

3. Expo Zaragoza 2008. Ubicación y vista exterior nocturna del proyecto del Pabellón de América Latina, Francisco López-Guerra Almada y Georgina Larrea

En esta ocasión, Venezuela se incorporó algo retardada como uno de los países que se mostrarían en el Pabellón de América Latina diseñado por el reconocido arquitecto mexicano Francisco López-Guerra Almada en colaboración con Georgina Larrea, cuya imagen, cuando aún se encontraba en fase de proyecto, acompaña nuestra postal del día de hoy. Ocupa una de las ocho áreas geográficas de la zona de pabellones internacionales.

En total, la edificación albergó, además de Venezuela y con la ausencia de Chile, la representación de: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, Perú, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Secretaría General Iberoamericana y Uruguay. México sería la única nación latinoamericana que construiría un pabellón propio.

Los ocupantes del edificio se sumaron a través del lema “Bosques templados y selvas tropicales” a la temática general de la Expo. Así, el pabellón buscó expresar el valor del agua de las selvas y los bosques latinoamericanos para la supervivencia de sus ricos ecosistemas, integrándose elementos climáticos, edáficos, zoológicos, botánicos e hidrológicos en sus conceptos expositivos, sobre el Río Ebro. Latinoamérica como bien se sabe es región de grandes ríos, con una cuenca hidrográfica de cerca de 1.000 vías fluviales y la reserva planetaria más importante, con casi el 40% de todas las especies vegetales y animales de la Tierra.

4. Expo Zaragoza 2008. Diversas vistas del Pabellón de América Latina

El recinto, en forma de hoja, acerca a los visitantes a la biodiversidad natural del subcontinente a través de un recorrido por 17 espacios expositivos distintos. En cada uno de ellos se ubica un país, donde el visitante se sumerge en un mar de experiencias sensoriales: visuales, olfativas, táctiles y sonoras, que se utilizaban para mostrar el valor del agua a través de las distintas culturas.

Su recorrido, que comenzaba con una gran cascada situada en el vestíbulo, estuvo planteado como un río que hace de sendero uniendo todos los sectores de los distintos países. Como en una gran selva americana, las columnas son árboles, la fachada es abrazada por 3 hojas gigantes y los caminos son ríos. En el espacio común para las actividades y espectáculos, se reproducen en forma audiovisual las cataratas de Iguazú. Se suma, además, un jardín tropical con 10 especies endémicas de América. Por otra parte, el pabellón fue diseñado para ser recorrido de forma ascendente y en espiral, y la visita a cada uno de los países también se hacía en círculo. Si el visitante deseaba pasar para llegar hasta un estado concreto, un pasillo exterior le permitía avanzar rápido.

Los ejes temáticos que guiaban a las personas que pasaban por ahí eran dos. El binomio árbol-río que trata sobre la dualidad entre el bosque y la selva y muestra a Latinoamérica como una tierra llena de contrastes, poseedora de una gran riqueza natural y fluvial; y el binomio hoja-gota, la otra línea de las exposiciones, como ejemplo de la cultura de sostenibilidad de los países del continente.

En la entreplanta del edificio se realizó un montaje sobre cultura precolombina y otro sobre el corredor mesoamericano de Centroamérica.

El pabellón de América Latina era fácilmente identificable ya que sobre su fachada se proyectaban imágenes de las diferentes selvas del continente. Parte de ella aparecía envuelta en una tela de color verde.

El visitante tardaba aproximadamente 40 minutos en recorrer esta propuesta, que comenzaba en un gran escenario, sobre el que hubo 8 espectáculos de 20 minutos durante los 93 días de la Expo.

5. Expo Zaragoza 2008. Vista general del área ocupada por Venezuela en el Pabellón de América Latina y paneles presentados por dicha delegación

Venezuela, con una elevada carga propagandística, mostró a través de paneles y pantallas llenos con diferentes mensajes, imágenes de gente y paisajes del país dispuestos sin mucho orden en torno a un centro que incluía una obra de arte cinético cuya autoría no hemos podido determinar. También buscó ofrecer al visitante una aproximación a sus seis cuencas hidrográficas.

Bajo el título de “La revolución del agua” uno de los paneles exponía, a modo gran logro, cómo “el agua en Venezuela jamás podrá ser privatizada ya que constitucionalmente es un bien público y el Estado garantiza su uso y disfrute de todos los habitantes del país” a lo cual se añadía más adelante: “Población con servicio de agua potable: 93%”. Saque cada quien sus conclusiones. A diferencia de otros países fue inexistente la oferta de productos tradicionales que siempre han sido objeto de atención en estos eventos y muy descuidada la capacidad de ofrecer información sobre la cultura nacional lo cual dejó en el visitante una pobre impresión, muy lejana de la ofrecida en eventos anteriores, constituyéndose Expo Sevilla 92 aún en una referencia insuperable para los que tuvieron la oportunidad de asistir a ambos acontecimientos en tierras españolas.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. https://www.diariodelviajero.com/espana/expo-zaragoza-2008-pabellon-de-latinoamerica

1 y 3 izquierda. https://issuu.com/panoramaexpo2008/docs/plano_expo2008

2 arriba. https://www.arup.com/es-es/projects/zaragoza-expo-pavilion-bridge

2 abajo izquierda. https://www.diariodelviajero.com/espana/expo-zaragoza-2008-la-torre-del-agua

2 abajo derecha. https://sobreespana.com/2008/06/02/la-expo-2008-de-zaragoza-la-torre-del-agua-y-el-acuario-fluvial/

3 derecha. http://www.loguer.com/projects/pabellon-de-america-latina-expo-zaragoza-2008/

4. https://www.diariodelviajero.com/espana/expo-zaragoza-2008-pabellon-de-latinoamerica y https://mipasedelaexpoagua.blogspot.com/2008_07_13_archive.html

5. http://pichicola.net/33-horas-en-la-expo-3%C2%AA-parte/ y https://explikme.wordpress.com/2008/08/24/venezuela-en-la-expo-de-zaragoza/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 180

La Exposición Panamericana de Ingeniería e Industria celebrada, entre los meses de septiembre y octubre de 1970, en Buenos Aires, evento cuyo catálogo ilustra nuestra postal del día de hoy constituye, si se quiere, una manifestación menor dentro de las programaciones de este tipo que se desarrollan a lo largo del mundo, tanto por su carácter regional como por la especificidad en cuanto al objeto al que iba dirigida. A pesar de ello y de las limitaciones que hemos tenido para encontrar información más detallada, no deja de ser importante el resaltar varios aspectos que giran en torno a la realización de esta muestra.

En primer lugar el hecho de que la convocatoria haya abarcado el ámbito continental y que, a su vez, haya sido auspiciada por la Unión Panamericana de Asociaciones de Ingenieros (UPADI) y su filial local (la Unión Argentina de Asociaciones de Ingenieros), es lo que justifica que se haya llevado a cabo en el predio de la Sociedad Rural de Palermo, Buenos Aires, ámbito que paradójicamente estaba asociado al tradicional patriciado ganadero argentino, donde un mes después se inauguraría otra importante exposición denominada Exposhow “una exhibición que ponía en escena la expansión contemporánea de la sociedad de consumo, los medios masivos y las nuevas tecnologías de la comunicación en Buenos Aires”, y albergaría 20 años más tarde la conocida Feria del Libro, una vez que ocupara desde 1970 el recién fundado Centro de Exposiciones de Buenos Aires. Hoy, la capital argentina cuenta con un novedoso Centro de Exposiciones y Convenciones ganado por concurso, auspiciado por el Gobierno de la Ciudad y la Sociedad Central de Arquitectos, por el arquitecto Edgardo Minond en 2012, proyectado luego de superar algunos obstáculos, y terminado de construirse a finales de 2017 habiéndose asociado para entonces Minond con la arquitecto Ana Bulla.

1. Taller de composición, Escuela de Arquitectura FAU UCV. Ralph Erminy, Julio Coll, Domingo Álvarez, Jorge Castillo y Francisco Muriño Estevas (circa 1965)

También resulta revelador el que Venezuela se haya presentado a la Expo con un pabellón (stand) diseñado por el joven arquitecto Julio Coll Rojas, quien además de su interés por la actividad profesional y docente ya asomaba un claro compromiso con la actividad gremial lo que seguramente lo levó a ser considerado por el Colegio de Ingenieros de Venezuela como el profesional idóneo para llevar adelante el proyecto.

2. El Presidente de Argentina, General Marcelo Levingston, entrega al arquitecto Julio Coll Rojas el Premio Mayor por el diseño del Pabellón de Venezuela en la Exposición Panamericana de Ingeniería e Industria, Buenos Aires 1970

Y por si fuera poco, también resalta el hecho de que la propuesta de 540 m2 materializada por Coll (de la cual lamentablemente no tenemos información gráfica ni fotográfica), caracterizada por su alta carga audiovisual (manifiesta a través de permitir proyecciones simultáneas con un equipo de hasta 16 proyectores de diapositivas y 4 proyectores de películas), que apoyaba su fin didáctico y promocional, haya sido acreedora del Premio Mayor en competencia con otros 450 expositores de numerosos países del continente, galardón que le fue entregado ni más ni menos que por el Presidente de la República Argentina del momento, General Marcelo Levingston, otro dato interesante que permite ubicar la relevancia del acontecimiento.

3. Julio Coll Rojas. Izquierda: Casa de habitación (1960). Derecha: Edificio Nuevo Centro, Chacao (1966)

Julio Coll Rojas (1933-2002) (FAU UCV promoción 10/1960), inicia su actividad como arquitecto con el proyecto de su propia casa (1960-1963) en la que, sumándose al espíritu experimental que una parte de la formación de arquitectos inducía por aquel momento, construye utilizando cúpulas de concreto alabeadas, de planta cuadrangular (paraboloides hiperbólicos), soportadas por esbeltas columnas, que le permitieron a Rafael Gerardo Páez expresar en la ponencia presentada en las XXXIII Jornadas del IDEC FAU UCV (2015), titulada “Análisis geométrico y estructural de viviendas construidas con paraboloides hiperbólicos por Eduardo Catalano en Estados Unidos, Félix Candela en México y Julio Coll Rojas en Venezuela”:  “Esta casa habitación constituye una de las más significativas muestras de innovación tecnológica en materia de viviendas solucionadas con paraboloides hiperbólicos en Venezuela. De hecho después de esta propuesta habitacional, no hubo algún otro ejemplo relevante hasta que el arquitecto Álvaro Coto Asenjo, diseñó y construyó (parcialmente) su vivienda en Porlamar, estado Nueva Esparta”. La vivienda de Coll, por tal motivo, debió confrontar y resolver problemas con trabajadores que no poseían entrenamiento idóneo para elaborar este tipo de construcción y técnicos relativos al espesor inusual (4 cms) que se lograban obtener con este tipo de superficie el cual no estaba permitido por las normas vigentes.

4. Parque Miranda, Av. Francisco de Miranda, Sucre. Caracas. Julio Coll, John Machado y Eduardo Robles Piquer (1962)

Un poco más adelante Coll, producto de la estrecha colaboración entre la Ingeniería Municipal y Obras Públicas Municipales del Distrito Sucre y la División de Obras Especiales del Ministerio de Obras Públicas (MOP), participa junto al arquitecto John Machado, el arquitecto paisajista Eduardo Robles Piquer, el ingeniero agrónomo William Rojas y el ingeniero civil Enrique Samán, en el diseño y construcción del Parque Miranda, ubicado en la estrecha faja de terreno que restó luego de delimitar en Parque del Este y definir el trazado de la Av. Miranda, en cuyo programa se establecieron 5 zonas: una deportiva, una para juegos infantiles, una plaza, pasos peatonales y otra para estacionamiento. El parque construido en un lapso de 38 días dejó de nuevo a las claras la utilización de sistemas ligeros y fáciles de armar como parte de su lógica proyectual.

Otra incursión temprana a otra escala y no por ello exenta de polémica la constituyó el proyecto del edificio de oficinas Nuevo Centro, ubicado en la Av. Libertador, Chacao, diseñado por Coll en el año 1963 y concluido en 1966. La edificación que ocupa una parcela de 2.700 m2, tiene 14.000 m2 de construcción y cuenta con un estacionamiento mecánico en la parte posterior del terreno, denotó tras la búsqueda de una cierta originalidad y dinamismo en el diseño de los elementos de protección solar de sus fachadas norte y sur, una evidente desproporción con relación a su verdadero propósito, que hicieron expresar a Mariano Goldberg en la Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1 (1980), al presentar el edificio, “los quiebrasoles, quizás excesivamente frágiles aparentan más decoración que elemento funcional”.

4. Izquierda: Julio Coll y Jorge Castillo. Proyecto del Centro Ambiental de Venezuela (CAV), a ubicarse en El Helicoide de la Roca Tarpeya. Folleto divulgativo (1993). Derecha: Julio Coll. Edificio Sede de la C.A. Venezolana de Navegación, avenida Rómulo Gallegos, Caracas (1984)

Sin pretender describir minuciosamente su trayectoria, debemos hacer otras dos paradas dentro de ella. La primera en la participación de Coll en el diseño y construcción del edificio Sede de la Compañía Anónima Venezolana de Navegación CAVN (hoy Universidad Alejandro Humboldt), ubicada en la Av. Rómulo Gallegos, Los Dos Caminos, donde contó durante la realización del proyecto con la estrecha colaboración del artista plástico Carlos Cruz-Diez, quien creó varias obras que se incorporaron al edificio. Y la segunda más tarde (1993) cuando se decide la creación del Centro Ambiental de Venezuela (CAV), una de las muchas propuestas presentadas a través de los años para reutilizar El Helicoide de la Roca Tarpeya, asociado en este caso con el arquitecto Jorge Castillo a través del Taller JC – JC. La idea se originó en la necesidad de mudar el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables de su sede en el edificio Camejo (Centro Simón Bolívar) que sería ocupado por el proyectado Palacio de Justicia, dando pie a un ambicioso plan de renovación urbana y saneamiento ambiental que incluía áreas hasta el Jardín Botánico y 38.000 m2, dentro de El Helicoide.

5. Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos, logo ganado por concurso por Julio Coll Rojas (1971)
5. Foto tomada en una reunión del Colegio de Arquitectos de Venezuela. De izquierda a derecha arquitectos Alvaro Coto, Julio Coll Rojas, Carlos Brando Paz y Américo Faillace (circa 1980)

Por último como una curiosidad de lo polifacético de la actividad de Coll como diseñador hay que señalar que fue el ganador por concurso en 1971 del logotipo de la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos (FPAA), con el cual la entidad se identifica desde entonces hasta el día de hoy. Coll, quien en vida siempre mencionó la necesidad de que todo arquitecto orientara su actividad hacia tres frentes: la participación gremial, la docencia y la actividad profesional, las que cumplió a cabalidad al ser presidente del Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) y pieza clave dentro de su historia, como profesor de diseño en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV particularmente en los semestres iniciales de formación y autor de diversas obras de arquitectura. Fue distinguido en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura con el Premio CAV y aunque reconocía su formación “moderna”, no negó su condición ecléctica, su respeto por el post-modernismo y su convicción en la importancia de la integración de las artes a través de la arquitectura

ACA

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Todas. Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 172

Venezuela estuvo a punto de engrosar la lista de países que montarían exposiciones internacionales de envergadura cuando en 1956 el régimen de Marcos Pérez Jiménez decidió que era hora de mostrar al mundo los importantes logros alcanzados en pro del progreso del país, bajo la doctrina del “Nuevo Ideal Nacional”. Este paso se acomete aunado a la posibilidad de darle ubicación física al “Parque Nacional del Este”, creado por decreto de la junta militar presidida por Carlos Delgado Chalbaud en 1950, con base en las recomendaciones de la Comisión Nacional de Urbanismo, posteriormente recogidas en el Plan Regulador de Caracas de 1951.

De esta manera, las setenta y cinco hectáreas destinadas al parque, sembradas de cafetales y cañaverales provenientes de parte de la expropiación de los terrenos agrícolas de la hacienda “San José” pertenecientes a la sucesión Díaz-Rodríguez, colindantes al norte con la línea del tren que comunicaba la capital con los Valles del Tuy, al sur con los terrenos del fundo “La Carlota”, al este con el fundo “La Casona” y al oeste con la Hacienda “Sosa”, provistas de un nutrido grupo de árboles tropicales centenarios, serían en principio el área que originaría el desarrollo del proyecto para la Exposición Internacional de Caracas a celebrarse en 1960, pensando en el aprovechamiento posterior de las instalaciones que se construyeran para el uso definitivo que desde un principio se había previsto. Más adelante se anexarían como terrenos a integrarse a la feria los correspondiente al fundo “La Carlota” cuyo destino, originalmente previsto desde 1950 como aeropuerto, albergaría “edificaciones para los Ministerios de la Producción y el Palacio de Exposiciones; al oeste de las construcciones la Zona Olímpica y en la parte este los servicios generales tipo Helipuerto, etc.”, tal y como se desprende de la decisión presidencial recogida por Juan José Martín Frechilla en Planes, planos y proyectos para Venezuela:1908-1958 (Apuntes para una historia de la construcción del país) -1994-. No hay que olvidar aquí que, en medio de esta visión grandilocuente, Pérez Jiménez también pretendió traer a Venezuela los Juegos Olímpicos de 1964, que luego se celebrarían en Tokio. De allí la mención a la “zona olímpica” que contemplaba contener la Villa, un gran Stadium (con capacidad para 80 a 100.000 espectadores) además de un Palacio de Deportes, una Piscina Olímpica y un Estadio de Base-ball, datos que se desprenden del Informe del anteproyecto para la Exposición Internacional de Caracas de 1960, elaborado por la Comisión Ejecutiva del Ministerio de Fomento nombrada en 1957 para garantizar su realización.

1. Plan Maestro de la Exposición Internacional de Caracas de 1960 elaborado por el arquitecto Alejandro Pietri. Arriba: Distribución orgánica de los pabellones e infraestructuras, y jardines de la fase Exposición. Abajo: Desarrollo de la fase Post-Exposición y la ubicación de las diferentes instalaciones gubernamentales, deportivas y culturales en el área de La Carlota.

El Plan Maestro y parte de la arquitectura, tanto del recinto ferial como de la zona institucional aledaña que sumaban un total de 170 hectáreas (recogido en términos conceptuales en el afiche que ilustra nuestra postal del día de hoy), estaría a cargo del arquitecto venezolano Alejandro Pietri, correspondiéndole al también arquitecto Carlos Guinand Sandoz “la coordinación de los bosques y jardines de la Expo como base para el futuro Parque del Este”, ambos integrantes de la Comisión Ejecutiva ya citada la cual quedaría presidida por el ingeniero Ibrahim Velutini, de acuerdo a lo que Carola Barrios nos relata en Caracas: Ciudad Moderna y Museo. Intersecciones inacabadas en el paisaje de los años cincuenta (Tesis Doctoral presentada en la Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona, 2005), cuyo capítulo dedicado a la Expo de Caracas luego resumiría en un ensayo que bajo el mismo nombre presentó en el seminario organizado por Docomomo-Brasil el año 2006.

Barrios señalará: “Siguiendo las normas que fijan en dos años la separación entre dos Exposiciones de Primera Magnitud realizadas en distintas zonas geográficas, se escogería la fecha del 19 de abril de 1960 para inaugurar la Exposición de Caracas, luego de la de Bruselas en 1958. De esta forma, el proyecto de la exposición monumental caraqueña seguiría a la exposición belga marcadamente futurista simbolizada con el Atomium, la primera en realizarse luego de terminada la II Guerra Mundial. En este caso, la visión apuntaría ya no a la perspectiva optimista de la reconstrucción urbana apoyada en los avances de la ciencia, sino a la producción de artefactos reciclables para el consumo masivo de la naturaleza tropical bajo una lógica de clasificación en la construcción de la ciudad-museo”. Para darnos una idea de que el asunto iba en serio, “según Oficio nº 3281 emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el 14 de Junio de 1957 se extendieron las invitaciones oficiales a 64 naciones de todos los continentes acreditadas desde las misiones diplomáticas en el país. A mediados de 1957 ya habrían confirmado formalmente su participación …: España, Colombia, Paraguay, Francia, Corea del Sur, Santa Sede, Rep. Federal Alemana, Guatemala, Ecuador, Portugal, O.E.A., República China, Estados Unidos, Perú y Haití”.

2. Izquierda: Corte, fachada y planta del Ministerio de Producción, diseñado por el arquitecto Alejandro Pietri para ser ubicado en La Carlota. Derecha arriba: Alejandro Pietri. Bocetos del Serpentarium (arriba) y Aviarium (abajo). Derecha abajo: Alejandro Pietri. Plano de ubicación del Aviarium y el Acuarium.
3. Maqueta y corte del Acuarium mayor proyectado por Alejandro Pietri

También la misma autora nos aportará lo siguiente con respecto a las directrices del Plan Maestro elaborado por Pietri: “Para la distribución orgánica de los distintos pabellones e infraestructuras se conformarían dos zonificaciones diferenciadas, una Dinámica y otra Estática, unificadas a través de un sistema de circulación peatonal y vial diferenciados y que quedaría conectado a las principales arterias viales de la ciudad. La zona sur de la Carlota sería el área Dinámica, por el carácter permanente en la concentración de los servicios … Mientras que la zona norte sería el área Estática, por sus características propias de Parque, situándose en ella los servicios complementarios del primero”.

Esta suerte de “ciudad análoga” (como la califica Barrios), junto al desarrollo de un corazón de negocios vinculado a la industria petrolera se desarrollaría en los sectores de La Floresta y Los Palos Grandes, buscaba potenciar el crecimiento urbano de Caracas embelleciendo y transformando su paisaje haciéndola más atractiva para sus habitantes y visitantes. Así, visualizada como mezcla integradora de pabellones expositivos y edificaciones institucionales la Expo cobraría, de la mano de Pietri, un carácter expresivo y orgánico (heredado tanto de su formación en Oklahoma como discípulo de Bruce Goff e influenciado por la libertad estructural que imaginativamente interpretó de otros grandes maestros) que se vio representado tanto en el rascacielos de más de noventa pisos diseñado para el Ministerio de Producción (resuelto con base en un apoyo central y plantas tipo en voladizo, hito urbano y a la vez remate de la ciudad al este) como en las piezas que constituían las oficinas generales, el Acuario, el Aviario y el Serpentario. Sin duda los objetos diseñados por Pietri buscarían cobrar el mayor protagonismo de la feria y estarían complementados por los pabellones que posteriormente se proyectarían para o por cada país participante.

4. Perspectiva de los jardines de la Exposición Internacional de Caracas de 1960. Dibujo de Fernando Tábora, 1957.
5. Dibujo de Fernando Tábora de uno de los patios proyectados para el Parque del Este (no construido)

A las áreas abiertas de la Expo se les otorgaría un particular énfasis como vitrina de los valores naturales del país. De allí que en este caso Guinand Sandoz programara con mucho cuidado el tomar en consideración los requerimientos biológicos en el ciclo natural de las plantas y su acompañamiento de viveros para la aclimatación y la reproducción de especies. En otras palabras “la idea de sus promotores será, más que erigir un parque recreativo, exponer una colección representativa de las diferentes taxonomías botánicas y zoológicas en la observación de la naturaleza autóctona”.

De allí que se recurriera a la contratación a finales de 1956 (a raíz de su primera visita a Caracas, junto a Fernando Tábora, en septiembre a instancias de Daniel Camejo Octavio para diseñar el paisajismo del Club Puerto Azul) de Roberto Burle Marx para realizar el proyecto de los jardines que luego quedarían como parte del Parque Nacional de Este. Este importante encargo llevó a Burle Marx a convertir su Atelier de Brasil en la oficina en sociedad que se instalaría simultáneamente en Caracas y Río de Janeiro, mientras se realizaba el proyecto de la Expo y posteriormente del Parque del Este en la capital venezolana y del Aterro do Flamengo en Río, en la que participarían John Stoddart, Fernando Tábora, Julio César Pessolani y Mauricio Monte.

Carola Barrios precisará: “Cuando Burle-Marx y su equipo de asociados sean contratados en 1956 por el gobierno de Pérez Jiménez para la realización de los jardines zoo-botánicos de la Exposición Internacional de Caracas, el primer problema que enfrentarán será la de encontrar un tema de diseño relacionado con los valores híbridos de la cultura venezolana. En medio del barrido urbanístico y modernizador de Caracas, el objetivo que se planteará el paisajista será asociar las particularidades del paisaje urbano y natural venezolano.(…) Los patios, y las distintas posibilidades espaciales que ofrezcan en la distribución y organización de las diferentes especies, serán el hilo conductor de una secuencia museal dedicada a la exposición didáctica de la flora venezolana. Jardines de orquídeas, plantas xerófilas, plantas umbrófilas, plantas hidrófilas, perfumadas o de follaje colorido; patios de agua, muros de azulejos, fuentes y cascadas ornamentales se ensamblarán armónicamente en el diseño de estas estructuras espaciales enmuradas. De esta forma, y creando una escala intimista para la contemplación arquitecturizada de la naturaleza, la zona temática de los patios será, dentro de este parque-como-jardín, un fragmento domesticado en la recomposición de un micro-cosmos del paisaje natural. En paralelo al desarrollo de los patios y caminerías, se trabajará también en el diseño de espacios para albergar una colección de la fauna local desde un enfoque conservacionista propio del regionalismo ecológico. Dentro de ellas serpientes, boas, anacondas, tortugas y cocodrilos serán exhibidas bajo las sombras intermitentes del bosque húmedo tropical del parque.”

Como se sabe, la cristalización definitiva de la Exposición coincidió con los estertores de la dictadura no llegándose a realizar. Con la llegada de la democracia, tras largos meses de indefinición y gracias a la intervención del ingeniero Luis Rivas Larrazábal, es retomada la idea de desarrollar el Parque del Este correspondiendo proyectarlo a Burle Marx y sus asociados rescatando buena parte de lo ya adelantado, pero esa es otra historia.

ACA

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Todas. Carola Barrios, Caracas: Ciudad Moderna y Museo. Intersecciones inacabadas en el paisaje de los años cincuenta (Tesis Doctoral presentada en la Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona, 2005)