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EL ACERVO EDITORIAL DE LA FAU UCV

1. Portada y contraportada del nº46 de la revista Punto.

PUNTO nº46

División de Extensión Cultural

Facultad de Arquitectura y Urbanismo

Universidad Central de Venezuela

Junio 1972

La aparición del número monográfico 46 de la revista Punto dedicado a Carlos Raúl Villanueva, significó para Antonio Granados Valdés, su editor, el contar con la oportunidad de rendir un merecido y algo postergado homenaje al reconocido maestro venezolano, figura central dentro de la arquitectura del siglo XX en el país. También sirvió para realzar los méritos de quien dentro de la Academia desarrolló una fructífera labor como docente y siempre apoyó incondicionalmente la sostenida aparición de la publicación periódica bandera de la FAU, de la que fue el más consecuente colaborador y apoyo desde sus difíciles comienzos hacía ya más de diez años.

2. Páginas interiores de la revista Punto nº46.

La obra de Villanueva, quien para cuando sale Punto 46 ya se encontraba enfermo y fallecería tres años después, más allá del libro Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela de Sibyl Moholy-Nagy aparecido en 1964, no había sido objeto de una amplia recopilación, cosa que Granados intentó realizar con base en la información proveniente de diversas fuentes, pero principalmente de la reproducción de partes del mencionado libro de Moholy-Nagy, de material previamente publicado en la propia revista y de los archivos del propio arquitecto los cuales se mostraban parcialmente al público quizás por primera vez. A ello se sumaron los aportes fotográficos, entre otros, de: Carlos García Toledo, Alfredo Boulton, Alfredo Brandler, Paolo Gasparini, Ramón Paolini, Graziano Gasparini, Gorka Dorronsoro, José Calvo Otero y el propio Granados. También aparecerán formando parte de la revista los dibujos y caricaturas que sobre Villanueva elaboraran Alexander Calder y Ramón León.

3. Páginas interiores de la revista Punto nº46.

Como se señala en el “Editorial”, en Punto 46 se publicó “la totalidad” de la obra arquitectónica del Maestro “desde el Hotel Jardín de Maracay (1929), su primera construcción, hasta la más reciente, como lo es, el Museo Soto de Ciudad Bolívar, incluyendo algunas nuevas edificaciones de la Ciudad Universitaria de Caracas y la ampliación del Museo de Bellas Artes, ahora, por fin, en plena realización, e incluso proyectos de obras no construidas”. Sin embargo, llama la atención cómo el primer trabajo que aparece registrado, el “Proyecto para un club en Costa Rica” realizado en 1928, curiosamente, luego no será mencionado en posteriores antologías realizadas sobre Villanueva.

4. Páginas interiores de la revista Punto nº46.

El valor de este ejemplar de Punto cobra relevancia, no sólo por ser el primer intento por mostrar a plenitud lo hecho por Villanueva como proyectista sino también por el enfoque didáctico que se le trató de imprimir, dirigido fundamentalmente a los jóvenes estudiantes de arquitectura. En tal sentido, en las primeras páginas aparecen los dibujos y la maqueta que obtuvieron premios en la «Exposición Homenaje» que se montó en la planta baja de la FAU UCV, correspondiéndole al bachiller José Manuel Rodríguez el primer premio de dibujo y el segundo al bachiller Andrés Norgaard, donde actuaron como jurados Luis Guevara Moreno, Orlando Flores y Antonio Granados Valdés. El premio único de maqueta le fue adjudicado al modelo sobre el Pabellón de Venezuela en la Expo de Montreal de 1967 realizado por los alumnos María E. Blanco, Henry Barrios, José Cesarino, Edgar Parra, Gustavo Poleo, Slava Ramírez e Ilana Silvy, siendo en este caso los miembros del jurado Eduardo Castillo, Pablo Lasala y Carlos Díaz Porta.

Dentro de la misma línea didáctica, en la revista se recogen datos biográficos, fotos que testimonian momentos importantes de su trayectoria y algunas semblanzas y artículos que analizan el aporte del Maestro de mano de algunos de sus más directos colaboradores y discípulos, así como de estudiosos de su trabajo quienes resaltan, por encima del valor incuestionable de su obra, los más variados aspectos de su personalidad creadora y la importancia de su aporte en el desarrollo cultural del país. Precedidos por un sentido relato elaborado por Granados donde pone en evidencia su aprecio y admiración por Villanueva, los textos “Una ciudad de todas las artes en Venezuela” de Sir John Rothenstein (Director de la Tate Gallery, Londres), “La arquitectura de Villanueva” de Ricardo Porro, “Aula Magna” de Juan Pedro Posani, “Análisis de la obra arquitectónica de Carlos Raúl Villanueva” de Rodolfo García Pablos, “Es uno de los jóvenes de mayor edad…” de Américo Faillace, “Villanueva” de Julio Coll Rojas, “A propósito del homenaje al doctor Carlos Raúl Villanueva” de Gorka Dorronsoro y “Acepto que…” de Juan Pedro Posani, sumados a los mensajes “La arquitectura es Acto Social por excelencia…” y “Jóvenes estudiantes de nuestra muy querida Universidad” (especialmente redactado para Punto 46), junto a “La arquitectura, sus razones de ser. Las líneas de su desarrollo”, “Tendencias actuales de la arquitectura”, “La ciudad del pasado, del presente y del porvenir”, “Algunas observaciones del desarrollo actual de la Arquitectura Iberoamericana” y “Reflexiones personales”, escritos por Villanueva y publicados con anterioridad en la revista (que en su totalidad ya habían sido recopilados en los números 3 y 13 de la Colección Espacio y Forma de octubre de 1960 y agosto de 1965, respectivamente), ofrecen una panorámica completa del personaje acorde con los objetivos trazados por el editor.

5. Páginas interiores de la revista Punto nº46.

Sin embargo, son los textos inéditos de los ensayos ganadores del “Concurso Internacional” convocado por la revista centrado en valorar la obra del Maestro, cuyo primer premio recayó sobre el crítico y arquitecto japonés Makoto Suzuki con “El concepto de espacio cubierto” y el segundo sobre el también crítico e historiador francés Bruno Vayssiere con “Carlos Raúl Villanueva”, los que constituyen verdaderas piezas de colección al ofrecer miradas diferentes a las que convencionalmente habían caracterizado la aproximación a su obra.

Bueno sería decir que, si bien el ejemplar especial de Punto que hoy nos ha ocupado contiene una valiosa información inédita para aquel momento, pecó de un lamentable descuido en términos de diagramación y orden a la hora de presentar las 205 páginas que conforman su contenido. La sempiterna costumbre de “cortar y pegar” material proveniente de diversas fuentes, que tanto le sirvió a Granados para resolver la salida de muchos de los números de la publicación periódica, al aplicarse e intercalarse en la dedicada a Villanueva produce una clara desorientación en el lector.

6. Los tres números de la Colección Espacio y Forma dedicados a Carlos Raúl Villanueva.

Las expresivas portada y contraportada de la revista incorporan dibujos a color del Maestro que formarían parte luego del nº16 de la Colección Espacio y Forma de julio de 1972 lanzado un mes después de la aparición del número de Punto 46. Todo ello, como ya adelantamos, formaría parte de los diversos homenajes que la FAU le ofreciera aquel año cuando Villanueva salía de “un obligado e involuntario reposo” y la Escuela de Arquitectura recién recuperaba el ritmo luego de haber transitado durante los dos años anteriores el proceso de Renovación Académica de la que el reconocido profesor fue partícipe entusiasta.

ACA

Procedencia de las imágenes

1, 2, 3, 4 y 5. Revista Punto, nº 46, junio 1972.

6. http://www.edicionesfau. com

EL ACERVO EDITORIAL DE LA FAU UCV

Forma y contenido en Wright

Ricardo Porro

Colección Espacio y Forma

nº 8, septiembre de 1960

Con la aparición de Forma y contenido en Wright de Ricardo Porro (1925-2014) se cierra un primer ciclo en el que la Colección Espacio y Forma, impulsada por la División de Extensión Cultural de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la  UCV, dirigida por Antonio Granados Valdés, apareció como pionera y única fuente de publicaciones institucionales (periódicas en este caso) destinadas a dar salida de forma monográfica a artículos, conferencias, foros o recopilación de textos o documentos que estuviesen vinculados a la labor complementaria a la docencia, de la cual la actividad de extensión es responsable.

Lo anterior se corrobora en el hecho de que ya el número nueve de la Colección (La transformación del hábitat humano de Eduardo Neira Alba), saldrá en enero de 1961 momento en que aparece casi al unísono el primer ejemplar de la revista Punto.

Otro aspecto que llama la atención del texto de Porro sobre Wright es que la conferencia, cuya transcripción lo origina, se produjo el 22 de abril de 1959, a pocos días del fallecimiento el 9 de ese mismo mes del gran maestro norteamericano, por lo que muy probablemente se realizó en homenaje al que Porro consideró el más importante arquitecto del siglo XX.

1. Página interior de Forma y contenido en Wright de Ricardo Porro.

En todo caso, el resultado se tradujo en un escrito de 9 páginas, impreso por Italgráfica, destinado, al igual que el resto de la serie “a la ampliación cultural del alumnado” y “a dotar a los futuros profesionales de la Arquitectura, de una sensibilidad predispuesta para todo lo que es consustancial con los goces del espíritu…” como solía sostener Granados.

Ilustrado con excelentes fotografías, Porro ofrece en Forma y contenido en Wright una aproximación a la obra del maestro estadounidense en la que explica de manera clara y concisa, como ya su título sugiere, tanto los aspectos formales como los relativos a su contenido, echando mano para lo primero de la primacía en el manejo del espacio, el cual analiza a partir de los principios que, según Heinrich Wölfflin, marcaban el tránsito entre lo clásico y lo barroco, situando a Wright claramente en la segunda categoría, tomando principalmente a Le Corbusier como representativo de la primera. En Wright, según Porro, harán acto de presencia de manera desigual pero permanente las categorías wölfflinianas de lo pictórico, lo profundo, la forma abierta, lo múltiple y la claridad relativa, propias de lo barroco, en los tres períodos en los que es clasificada su obra: el dominado por las “Prairie Houses” entre 1900 y 1911 cuando salta a la palestra internacional; el intermedio que va de 1911 a 1929 donde, al ocupar el movimiento racionalista el lugar más importante, su obra queda relegada a un segundo plano; y el tercero, correspondiente a sus “obras maestras” de 1929 hasta 1959 cuando “vibra al máximo y vuelve a ser el centro de la atención mundial”, de las cuales Porro echa mano (junto a las correspondientes influencias presentes en las edificaciones) para complementar el análisis de la forma.

2. Página interior de Forma y contenido en Wright de Ricardo Porro.

Para abordar lo relacionado al contenido, Porro introducirá las categorías de “contenido mediato” y “contenido inmediato”, señalando que “el contenido inmediato sería la expresión de lo que es el edificio, de la función que realiza y de lo que se vive dentro de él. El contenido mediato sería la expresión del momento histórico que vive el hombre. Es en este sentido que la arquitectura, como todo arte, es símbolo”. Ambos aspectos harán acto de presencia en la obra de Wright de manera clara lo cual Porro explica con concisión y alto sentido didáctico siendo Wright “el artista que expresa y ayuda a crear integralmente las corrientes formales y los contenidos más característicos de la época”.

3. Ricardo Porro fotografiado por Paolo Gasparini (c.1957).

Ricardo Porro, uno de los principales arquitectos cubanos del siglo XX, nacido en Camaguey, egresado de la Universidad de La Habana en 1949 que construyó ese año su primer proyecto (Villa Armenteros en La Habana), cursó estudios de postgrado durante dos años en el Instituto de Urbanismo de la Sorbona, París, aprobó el Curso CIAM en Venecia, y al regresar a su país en 1952, trabajó ejerciendo la arquitectura en La Habana donde realizó una serie de obras: Villa Ennis (1953), Villa San Miguel (1953), Villa Villegas (1953), La Casa García (1954), la casa Abbot-Villegas (1954) y la casa Timothy Ennis (1957) caracterizadas por mostrar tendencias orgánicas distintivas, las cuales forman parte importante del movimiento de arquitectura moderna en Cuba, tal y como se apunta desde Wikipedia.

Porro llega a Venezuela exiliado en 1957 cuando se descubrieron sus actividades subversivas tras la fracasada huelga general aquel año. Poco antes había publicado “un artículo polémico, El sentido de la Tradición, pidiendo una arquitectura cubana que reconociese las especificidades de la cultura y de la historia: ‘una arquitectura negra'».

En Venezuela, donde permanecerá entre 1957 y 1960, Porro fue contratado como profesor de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, trabajó en el Banco Obrero junto a Carlos Raúl Villanueva, coincidió con otro cubano insigne como lo fue Wilfredo Lam y conoció a dos arquitectos expatriados italianos: Roberto Gottardi y Vittorio Garatti, con quienes trabajaría posteriormente al regresar a Cuba en 1960 llamado por la Revolución para asumir el diseño de las nuevas Escuelas Nacionales de Arte de La Habana.

4. Ricardo Porro. Casa para Timothy Enis, La Habana, Cuba (1957).
5. Ricardo Porro. Escuela de Artes Plásticas, La Habana, Cuba (1961-1965).
6. Ricardo Porro. Escuela de Danza Moderna, La Habana, Cuba (1961-1965).

Así, Porro proyectó y construyó entre 1961 y 1965 la Escuela de Danza Moderna y la Escuela de Artes Plásticas, correspondiéndole a Gottardi la Escuela de Teatro y a Garatti la de Música y Ballet, obras todas que quedaron inconclusas y sin embargo empezaron a ser utilizadas hasta que 40 años después a Porro y Gottardi se les convocaría en medio de un intento por ser completadas. Pese a los avatares, desde su apertura estos edificios pasaron a ser piezas fundamentales dentro de sus trayectorias y las obras cubanas de cualquier período más divulgadas internacionalmente. La experiencia quedaría registrada en 2011 en el documental de 86 minutos Unfinished Spaces dirigido por Alysa Nahmias y Benjamin Murray.

A causa de sus opiniones políticas en contra de la Revolución, Porro dejó Cuba en 1966 y se instaló en Francia. Una vez en Europa, Porro impartió clases en París, Lille y Estrasburgo en historia del arte y la arquitectura.

En sus proyectos y obras europeas puso de relieve su drama en la expresión plástica de las formas, dándoles cualidades esculturales, como en el proyecto para el concurso del Palacio del Aire y el Espacio de Paris, 1967.

“Su primera obra de arquitectura construida en Europa fue en 1969, cuando, a petición de Robert Altman, un importante filántropo y coleccionista de arte, concibió el centro de L’Or du Rhin en Vaduz, Liechtenstein”, donde la diferencia de relación entre la estructura y el volumen está claramente representada. Por otro lado, los contrastes de luz y espacio se caracterizan en la plasticidad estructural evidente en la Escuela Elsa Triolet (1990) en Saint-Denis, París.

7. Ricardo Porro. Izquierda: Centro de L’Or du Rhin en Vaduz, Liechtenstein (1969). Derecha: Escuela Elsa Triolet, Saint-Denis, París (1990).
8. Ricardo Porro con la colaboración de Renaud De La Noue. Izquierda: Colegio Cergy-le-Haut, Cergy-Pontoise (1996). Derecha: Edificio en Montreuil (1992

Por otro lado, desde 1981, cuando siendo aún estudiante Porro lo invitó a participar en la propuesta para el concurso de la polémica remodelación del barrio de Halles en París, estableció un vínculo muy importante con su discípulo y arquitecto francés Renaud De La Noue con quien a partir de 1986 logró un significativo número de realizaciones.

“Ricardo Porro no es un arquitecto prolífico en cuanto a obras construidas se refiere. Su producción siempre habrá que analizarla en base a la extrema calidad de unas pocas realizaciones y muchos proyectos, y no por un gran volumen de edificaciones ejecutadas. Sin embargo, desde el mismo inicio de su carrera, sus obras y su pensamiento han provocado tal interés que hoy se pueda contar con una extensa bibliografía al respecto”, se precisará en https://es.wikiarquitectura.com/arquitecto/porro-ricardo/

9. Izquierda: nº1 de la revista Punto, enero 1961. Derecha: nº1 de la revista Taller, julio 1963.

Con relación a la presencia de Wright durante los primeros años de existencia de la revista Punto y la gestión de Granados Valdés, ya en “Algo más sobre la postal” número 66 publicado en este Boletín el 11 de junio de 2017, dedicado a la exposición de fotografía que sobre el maestro norteamericano se montara en los espacios de FAU UCV en 1963, señalábamos que aparte de la publicación que hoy nos ocupa, en el mismo nº 1 de la revista (enero 1961), tras la estela del fallecimiento dos años antes de Wright y de la apertura post mortem del emblemático Museo Guggenheim de Nueva York (cuya fotografía ocupa la portada), aparecen “Arte de hoy, museo del mañana” de M.T. Magis y “El museo de F.L. Wright” de Bruno Zevi, autor este último que, como se sabe, estudió su obra y contribuyó a divulgarla a lo largo de toda su vida.

Entonces agregaríamos, luego de dejar constancia de la presencia de Wright en la “Muestra fotográfica de arquitectura norteamericana” que se presentó en los espacios de la FAU UCV, reseñada también en Punto nº 6 de marzo de 1962, y de la exposición de 1963 que copa por primera vez la sala de exposiciones de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo con la obra de un importante arquitecto extranjero, cómo dentro de la efervescencia que produjo la muestra coincide (no creemos que por casualidad) el lanzamiento (julio 1963) del nº 1 de la revista estudiantil Taller, “una publicación del taller de arquitectura `Taliesin La Floresta´, Caracas”, donde se recoge el artículo “Frank Lloyd Wright: El titán de Taliesin” de Jorge Soto Nones, claro indicio de la veneración que este grupo le profesaba.

Luego de ese año marcadamente wrightiano, su sombra no desaparece del todo. Se anuncia (Punto, números 22 y 23, marzo y mayo-junio 1965, respectivamente) otra exposición (en este caso de dibujos), organizada por profesores y estudiantes de la Escuela, denominada “Diseños de F.L. Wright”, que finalmente se abre entre el 30 de julio y el 18 de agosto y se reseña en Punto nº 24 (julio-agosto 1965).

También, se publican en la misma revista: “La Herencia de Wright” de Vincent J. Scully (nº 18, junio 1964), “Los arquitectos americanos buscan el espacio perdido” de Bruno Zevi (nº 28, agosto-septiembre 1966), “Frank Lloyd Wright ¿Mito o realidad?” de Leonardo Benevolo (nº 32, julio-agosto 1967) y “Wright: un genio solitario” de Michel Ragón” (nº 36, junio 1968).

10. Izquierda: Ricardo Porro (c.2005). Derecha: Edgar Aponte. “Conversación con Ricardo Porro”, publicada en el semanario Arquitectura HOY el 22-05-93

Porro no regresaría a Venezuela sino hasta 1993 cuando en el marco de la celebración en la FAU UCV del Sexto Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL), bajo el lema «Nuestra Arquitectura Reciente. Conceptos y Realizaciones», se inauguró, el domingo 2 de mayo, en el Museo de Artes Visuales Alejandro Otero (MAVAO), en la Zona Cultural de La Rinconada, la exposición La Arquitectura de Ricardo Porro que contó con su presencia.

El retorno de Porro a Caracas con motivo del SAL sirvió para que Edgar Aponte le realizara una entrevista: “Conversación con Ricardo Porro”, publicada en el semanario Arquitectura HOY el 22-05-93. El diálogo, recoge sin interrupciones, la convicción por parte de Porro en la realización de una arquitectura que no debía ocuparse tanto de las imágenes sino de gestos tales como la convulsión y la pasión barroca, propios de la misma esencia de lo latinoamericano.

De entre los arquitectos venezolanos que podríamos considerar discípulos de Porro destaca el venezolano Miguel Acosta quien tuvo la oportunidad, durante su estadía en Francia entre 1979 y 1984, de estudiar con él en la Unité Pédagogique d’Arquitecture de Villeneuve d’Asq de Lille de 1980 a 1982, desarrollar proyectos en conjunto y mantener luego una estrecha relación con quien siempre consideró como su maestro.

Ricardo Porro fue nominado al Premio Pritzker en 1994.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado, 1, 2 y 9. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

3. https://cubanartnewsarchive.org/es/2015/01/29/mirando-atras-un-encuentro-con-ricardo-porro-primera-parte/

4. https://www.epdlp.com/arquitecto.php?id=9140

5. https://twitter.com/portavoztv/status/983747427906805760

6. https://www.metalocus.es/es/noticias/ricardo-porro-arquitecto-cubano-autor-de-la-escuela-nacional-de-arte#

7. https://www.outdooractive.com/en/poi/ostschweiz-liechtenstein/centre-for-art/49403948/ y https://www.epdlp.com/arquitecto.php?id=9140

8. https://www.epdlp.com/arquitecto.php?id=9140 y https://www.pinterest.es/pin/404338872777213842/

10. Colección Crono Arquitectura Venezuela y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

EL ACERVO EDITORIAL DE LA FAU UCV

PUNTO nº 25

División de Extensión Cultural

Facultad de Arquitectura y Urbanismo

Universidad Central de Venezuela

Noviembre-diciembre 1965

La inesperada muerte el 27 de agosto de 1965 de Charles-Edouard Jeanneret-Gris, conocido mundialmente como Le Corbusier, considerado por muchos como el más importante arquitecto del siglo XX, causó revuelo y consternación a todo lo largo del planeta y muy especialmente en los ambientes relacionados con la actividad disciplinar. Con 77 años, mientras nadaba en la playa cercana a su cabaña de verano (Le Cabanon) situada en la población francesa de Roquebrune-Cap-Martin en la Costa Azul, un paro cardíaco marcó el final de un referente cuyas enseñanzas siguen aún hoy dando de qué hablar y muchos de sus postulados mantienen plena vigencia.

1. Emplazamiento en la población francesa de Roquebrune-Cap-Martin en la Costa Azul y dos imágenes (una exterior y otra interior) del Cabanon de Le Corbusier.

En nuestro país, el impacto de la noticia dio pie para que las autoridades de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela acordaran la realización de diversos actos en memoria del maestro desaparecido, que contaron con el apoyo del cuerpo profesoral y los estudiantes. De tal manera, le correspondió a la División de Extensión Cultural a cargo de Antonio Granados Valdés, montar una pequeña exposición-homenaje con fotografías de la obra de Le Corbusier, proyectar una película sobre su vida y organizar el 1 de septiembre una mesa redonda en el auditorio con la participación de los profesores Carlos Raúl Villanueva, Juan Pedro Posani, Augusto Tobito y Oscar Tenreiro, en la que fueron abordados aspectos relevantes relacionados con la figura del gran arquitecto. Adicionalmente, en un acto especial, las autoridades de la FAU, encabezadas por el decano Victor Fossi y el director de la escuela Oscar Carpio, develaron en la planta baja del edificio una placa vaciada en concreto en su memoria, que aún permanece en el espacio del foyer del auditorio.

2. El colorido proveniente de una pintura de Le Corbusier usada en la portada del nº 25 de la revista Punto, contrasta con la sobriedad que hasta entonces caracterizaba las tapas de la publicación.

Como perdurable testimonio de aquel acontecimiento, Granados Valdés, en compañía de la Comisión de Extensión Cultural integrada por Carlos Raúl Villanueva, Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, tomaron la decisión de dedicar un número de la revista Punto para dejar constancia de la relevancia que para una institución formadora de arquitectos tuvo el fallecimiento del maestro oriundo de La Chaux-de-Fonds, Cantón de Neuchâtel, Suiza, nacido el 6 de octubre de 1887.

La publicación dedicada de lleno a Le Corbusier, a la que le corresponderá el significativo 25 dentro de la numeración, adquiere particular relevancia por varias razones. En primer lugar, se trata del primer número monográfico de Punto a casi 5 años de su primera aparición en enero de 1961. En segundo término, es el ejemplar más voluminoso de los publicados hasta entonces ya que alcanzó las 71 páginas cuando en promedio no sobrepasaban las 55. En tercer lugar, marca una ruptura con la línea que hasta entonces había caracterizado las portadas de la revista, siempre presididas por una buena fotografía en blanco y negro que se combinaba con un espacio en blanco donde se colocaba la identificación, siendo ocupada en este caso por una colorida imagen de una pintura realizada por Le Corbusier en 1956, otra de las importantes facetas que abarcó a lo largo de su trayectoria. Valga añadir que desde ese momento, siguiendo la pauta establecida por el nº 25, toda la carátula pasó a estar ocupada por el motivo fotográfico colocándose sobre él la identificación respectiva.

3. Cuatro de las publicaciones desde las que Granados Valdés extrajo algunos de los textos utilizados en la revista Punto nº 25.

Granados, como era su costumbre, apeló para llenar de contenido la revista a “importar” una serie de textos que le dan relevancia y contexto al objetivo de mostrar la trascendencia del personaje que constituyó su centro de atención. Es así como son transcritos de la dilatada obra escrita del arquitecto suizo: en la página 6 “La morada: templo de los hombres” (del 30 de enero de 1930); en las páginas 26 y 27 “El poema electrónico” (extracto del libro publicado por S.l., Centrale Graphique, 1958, dedicado al Pabellón Philips de la Exposición Universal de Bruselas); en las páginas 46 a 54 “La arquitectura -mensaje a los estudiantes-” (extracto del Mensaje a los estudiantes de arquitectura, publicado originalmente por las Editions de Minuits, París, 1957, y luego en Architectural Design, volumen 29, febrero 1959, el cual fue editado por primera vez en castellano por Infinito en 1959); y en la páginas 58 a 60 “La nueva arquitectura” (de 1929 introducción al libro Le Corbusier 1910-1929 que a la postre terminará convirtiéndose en el Volumen 1 de sus obras completas).

4. Algunas páginas interiores de la revista Punto nº 25

A fin de contextualizar el tema central de la revista, además de colocar imágenes y fotografías alusivas, también aparecen seleccionados diversos artículos o ensayos de críticos y teóricos conocedores de la obra de Le Corbusier. Así nos encontramos en las páginas 28 y 29 “Le Corbusier, poeta del espacio” de Enrique Capellini; en la páginas 30 a 38 “Le Corbusier” de Françoise Choay (extracto del libro del mismo título publicado por George Braziller dentro de la serie Maestros de la arquitectura moderna en 1960, publicado en castellano por Editorial Bruguera en 1961); en la página 56 y en las 64 a 67 “Dimensión humana del último Le Corbusier” (tomado de L’Archittetura, Milán, julio 1965) y “El Descartes de los rascacielos” (tomado de L’Espresso, 9-9-65) ambos de Bruno Zevi con traducción de J. P. Posani; en las páginas 61 y 62 “Había sido secretamente un poeta” de André Malraux (discurso que como Ministro de Estado encargado de los Asuntos Culturales, pronunció Malraux ante el sarcófago de Le Corbusier en el patio cuadrado de El Louvre, París, tomado del diario Nice Matin), traducido por Max Pedemonte, cortesía de la revista estudiantil Tauro 13; y en la página 63 “La vida no tiene piedad” de André Wogenscky -entre 1936 y 1956 alumno, asistente, jefe de taller y arquitecto adjunto de Le Corbusier- (tomado de Les Lettres Francaises), traducción de C. Delgado Sarmiento.

Sin menospreciar la importancia de los textos traídos de otras fuentes por el editor de la revista, con el siempre incondicional apoyo de Tina Lagar, de los cuales valga señalar que los de Malraux, Wogenscky y el segundo de Zevi se produjeron después del deceso de Le Cobusier y por tanto cobraban plena actualidad, pasa a nuestro juicio a ocupar un lugar privilegiado el material original que allí aparece, elaborado expresamente para la ocasión. Es así como se incorporaron las preguntas que acerca de la figura e importancia de Le Corbusier los editores les hicieran y fueran respondidas por los profesores Gustavo Legórburu, Ralph Erminy y Américo Faillace (páginas 12 a 15); la serie de citas que bajo el título de “Escritos de Le Corbusier” fueron recopiladas y traducidas por Gorka Dorronsoro (pág. 57); los escritos elaborados por Carlos Raúl Villanueva “Luminosa trayectoria” (pág. 7), Augusto Tobito “Le Corbusier. Gigante del siglo XX” (págs. 8 a 11) y “Algo más sobre Le Corbusier” del Br. Bernabé Ruiz (págs. 24 y 25); Perán Erminy “El otro arte de Le Corbusier” (págs. 40 a 45); y, como testimonio de primer orden, bajo el título “Hablando de Le Corbusier” (págs. 16 a 22), donde se recoge lo más importante de la ya citada conversación realizada en el auditorio el 1 de septiembre entre Carlos Raúl Villanueva, Augusto Tobito, Oscar Tenreiro y Juan Pedro Posani.

5. Algunas páginas interiores de la revista Punto nº 25

Es de la transcripción de esta mesa redonda, la cual no tiene desperdicio, de donde se puede conocer directamente de boca de Villanueva sus primeros contactos con Le Corbusier mientras estudiaba arquitectura en la Escuela de Bellas Artes de París, la amistad que desde entonces cultivaron y las infructuosas gestiones que hiciera para que viniera el maestro suizo a Venezuela; de parte de Tobito las anécdotas ligadas a su incorporación al taller del maestro en marzo de 1953, la forma como allí se trabajaba, la paulatina comprensión de su valor humano y su honestidad a toda prueba; Tenreiro manifiesta a través de sus intervenciones la profunda admiración que desde entonces ya le profesaba; de Posani se percibe una reservada pero atenta proximidad hacia la obra corbusiana; y trasciende de forma notoria el reconocimiento manifestado por todos los foristas hacia un personaje que en palabras de Villanueva “tuvo una vida muy dura y difícil, pues pocos hombres se vieron tan combatidos, tan incomprendidos, tan obstaculizados en forma tan enconada, tal vez como reacción, para mejor decirlo, represalia a sus demoledores ataques al academicismo, la rutina y la repetición perpetua de soluciones pasadas, apego a determinados conceptos, desconfianza al presente y temor al futuro, hasta lograr hacer del Maestro Le Corbusier un hombre a veces intratable”.

6. Le Corbusier en la Universidad Nacional de Bogotá en 1947 durante su primera visita. A su lado, Augusto Tobito

Tobito quien ya conocía a Le Corbusier cuando éste fue llamado en 1947 a realizar el Plan Piloto para Bogotá y trabajará con el maestro en el memorable Atelier de la calle Sevres, entre 1953 y 1959, por otro lado, manifestará: “Se le tuvo por susceptible, malhumorado, antipático y engreído. En verdad era irónico hasta el sarcasmo, frente a la insuficiencia y la pretensión. Insoportable y con desplantes ante las lisonjas interesadas del Instituto, las Academias y los hombres. Poco simpático para quienes desaforados e impacientes esperaban recibir la ‘Fórmula’. Pero capaz de conmoverse al extremo, ante manifestaciones sencillas de verdadera amistad, admiraba y respetaba la labor de los otros. Celoso de su tiempo, convencido de su ‘búsqueda paciente’, fue el hombre que buscaba y que encontró algo”.

La revista a la estamos dedicando esta nota presenta, además, dos asuntos que quedan fuera del ámbito de su temática central. El primero (pág. 4) tiene que ver con que se informa del fallecimiento el 29 de septiembre de aquel año 65 del reconocido arquitecto brasileño Rino Levi invitado en dos ocasiones como conferencista en la FAU UCV y asesor en diversos proyectos realizados para nuestra capital. El segundo (páginas 68 a 70) está relacionado con la aparición de “Apuntes críticos. Exposiciones en Caracas” de Juan Calzadilla.

En resumen, el número 25 de Punto es, sin duda, un ejemplar de colección y un texto de consulta no sólo por su contenido sino por el significado que tuvo en un momento en que la enseñanza de la arquitectura aún tenía en la figura de los grandes maestros motivo permanente de veneración y un pilar fundamental en lo que a referencias se trataba.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado, 4 y 5. Revista Punto nº 25.

  1. https://www.iconicriviera.com/the-story-behind-cap-moderne-roquebrune-cap-martin/, http://decouvertes.fr/content/cabanon-le-corbusier y https://arquiscopio.com/archivo/2013/09/03/petit-cabanon/

2. http://www.edicionesfau.com/

3. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

6. Colección Crono Arquitectura Venezuela.