Archivo de la etiqueta: edificio premiado

1983• Estadio Nacional Brígido Iriarte

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1983•  Se concluyen las obras del Estadio Nacional Brígido Iriarte, construido sobre lo que había sido el Estadio Nacional de El Paraíso, inaugurado en 1936 por el Presidente Eleazar López Contreras.
El nuevo estadio diseñado por el arquitecto Omar Carnevali y construido por la empresa D.O.F. (ingeniero Darío Lugo Román), aumentó el aforo de la edificación anterior a 12.500 espectadores, mejoró los servicios de apoyo y las diferentes las canchas deportivas.
En el mismo año de la inauguración el Estadio Brígido Iriarte fue reconocido con un Premio de la Asociación de Instalaciones Deportivas y Recreativas (IAKS) de Alemania.

HVH

1998• Segunda etapa del Centro Residencial Solano

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1998•  Se termina la construcción de la segunda etapa del Centro Residencial Solano, ubicado en la Avenida Solano López entre las Calles Los Apamates y Negrín, Sabana Grande, proyectado por los arquitectos Francisco Pimentel Malaussena y Bernardo Borges Winkelman (egresados de la FAU UCV en la promoción 6/1957) y Oscar Capiello L. (FAU UCV, promoción 30B /1983).
Este muy logrado conjunto de vivienda multifamiliar tiene comercios en su planta baja y 750 apartamentos de 62 m2 de área cada uno, resueltos de dos maneras: la primera de ellas con sala-comedor-balcón, cocina-lavandero y una habitación con baño. El otro tipo de apartamento dispone de sala-comedor-balcón, cocina-lavandero y dos habitaciones con un baño compartido. Cada apartamento dispone de un puesto de estacionamiento al igual que los locales comerciales.
Los arquitectos especificaron pisos de cerámica y ventanas de aluminio para los apartamentos. El conjunto de dos torres cuenta con diversas áreas verdes y jardines, así como una sala de fiestas.
El proyecto fue merecedor del Premio «Mención Edificio multifamiliar y vivienda multifamiliar» de la IX Bienal de Arquitectura 1998
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HVH

Ha sido noticia

La Torre Reforma de México obtiene el Premio Internacional de Rascacielos 2018

Por Cristina Burack

2 de noviembre de 2018

Tomado de Prodavinci

El premio, otorgado desde Frankfurt, la describe como “el rascacielos más innovador del mundo” y a prueba de terremotos.

El premio internacional de arquitectura «International Highrise Award» (en alemán, «Internationaler Hochhaus Preis», IHP) con sede en Frankfurt, que reconoce la excelencia en el diseño de rascacielos, fue otorgado por unanimidad al edificio de oficinas Torre Reforma de la Ciudad de México.

El jurado, que hizo el anuncio el jueves 1 de noviembre, elogió el edificio, de 246 metros de altura y obra de L. Benjamin Romano, por su “estructura de apoyo inteligente” contra los frecuentes terremotos de la ciudad, que también le otorgan al edificio de oficinas su “llamativo aspecto”. “Benjamin Romano retoma las tradiciones de construcción azteca y las interpreta de una manera moderna”, agregó el jurado en su decisión de adjudicación.

El grupo de expertos en arquitectura también destacó el financiamiento ejemplar detrás de Torre Reforma: “El grupo de inversionistas en Torre Reforma considera a sus proyectos como inversiones a largo plazo y, por tanto, pone el énfasis en una planificación cuidadosa, materiales de alta calidad y perfeccionismo en los detalles. Esta visión económica a largo plazo afecta también positivamente al diseño arquitectónico y, por ende, también podría servir como modelo para el éxito de proyectos más allá de las fronteras de México”.

Romano describió el premio del PHI como “especialmente valioso” por provenir “de mis colegas arquitectos, quienes pueden apreciar un edificio no solo en sí mismo, sino también los desafíos financieros, estructurales, ambientales y normativos inherentes. Creo que la mejor arquitectura es la que encuentra la respuesta a estos retos”.

Un alto honor en la arquitectura

El IHP premia la construcción “que combina sostenibilidad ejemplar, forma externa y calidad espacial interna, sin desdeñar los aspectos sociales, para crear un diseño modelo”. Los rascacielos candidatos deben tener al menos 100 metros de altura y haber sido construidos en los últimos dos años.

El premio ha sido otorgado cada dos años desde 2004 por la ciudad de Frankfurt, el Museo de Arquitectura de Alemania y DekaBank. El equipo ganador de diseño de planificadores y desarrolladores recibe un premio de 50.000 euros y una estatuilla hecha por el artista alemán Thomas Demand.

En 2016, el edificio piramidal del arquitecto danés Bjarke Ingels en Manhattan se llevó el premio. En esta edición, el edificio ganador competía con otros cuatro finalistas ubicados en Bangkok, Beirut, Beijing y Singapur, seleccionados de entre 36 nominaciones de 15 países.

Todos los proyectos nominados se exhibirán desde el 3 de noviembre hasta el 3 de marzo de 2019 en el Museo de Arquitectura Alemana en Frankfurt como parte de la exposición, “Mejores Rascacielos 2018/19 – Internationaler Hochhaus Preis 2018”.

ACA

1937• Pabellón de Venezuela para la Exposición Internacional de las Artes y de las Técnicas en la Vida Moderna, París

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1937•  Luis Malaussena, Carlos Raúl Villanueva y André Gutton diseñan el Pabellón de Venezuela para la Exposición Internacional de las Artes y de las Técnicas en la Vida Moderna, realizada en París, ganándose con la obra el “Grand Prix”.

HVH

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Vista del patio (foto de la colección de Alan Wilneff, 1937 Paris World Exposition, Venezuelan Pavilion).

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 135

La selección del Campamento Turístico y Ecológico Cayo Crasquí (1991-1993) como motivo de la postal que acompaña el número 100 del Contacto FAC obedece a diferentes razones. En primer lugar porque pone en evidencia una concepción pionera, modélica, renovada y actual de la preservación del medio ambiente producto un diálogo necesario entre arquitectura y naturaleza. En segundo lugar porque coloca sobre el tapete el debate acerca de si los valores permanentes de la arquitectura y su vocación de trascendencia pueden estar asociados a la condición efímera de lo que se propone y construye. Y, en tercer lugar, porque permite recordar a un sensible y talentoso arquitecto que alcanzó notoriedad a pesar de lo limitada que resultó ser su obra construida: Jorge Rigamonti (1940-2008).

El que de entrada estemos en presenta de un “campamento” habla mucho del enfoque que se le imprimió al proyecto. El estar ubicado en uno de los numerosos cayos de origen coralino, localizado concretamente en el centro del Archipiélago de Los Roques, extenso atolón declarado Parque Nacional en 1972, llevó a pensar a su proyectista en que la respuesta arquitectónica debía ser, tal y como se señala en https://www.behance.net/Rigamonti, “… provisional, de la mayor sencillez, de bajo impacto ambiental, construida con materiales biodegradables, maderas y lonas y métodos constructivos artesanales”, buscándose con ello afectar lo menos posible la extraordinaria naturaleza circundante.

De esta manera el conjunto posado levemente sobre un territorio de 30.000 m2, conformado por 25 carpas desmontables que contienen las habitaciones, “diseñadas para soportar fuertes vientos (…) compuestas de techos dobles, paredes de lona dobles, y puertas y ventanas graduables de romanilla de madera, que proporcionan una generosa sombra y ventilación, y hacen posible un óptimo confort climático natural tanto diurno como nocturno”, y un grupo de edificaciones fijas (un módulo principal, uno de empleados, un módulo de playa, uno de servicios y uno de ecología) ubicadas en “los intersticios que dejan los existentes manglares de arena, para aprovechar las vistas y las corrientes de aire, y a la vez dar servicio y privacidad a las 25 carpas que las rodean”, permite hablar de una obra que ofrece todos los servicios propios de una instalación turística que, en virtud de su cuidadoso manejo en la generación de electricidad, obtención de agua potable y tratamiento de las aguas servidas, apunta a la sustentabilidad como uno de sus puntos fuertes en momentos en que dicho término no había cobrado aún resonancia en nuestro país. “La tienda ancestral del nómada árabe y chino y la vivienda temporal de los primeros habitantes del archipiélago, los indios ‘caribes’, fueron elementos inspiradores para crear esta reflexión sobre un desarrollo sustentable, mediante un hábitat de mayor respeto ecológico y un uso limitado pero sin prejuicios de las tecnologías actuales”, se resalta como consideración conceptual determinante en el portal ya citado.

Al momento de su apertura en 1993 el Campamento Turístico y Ecológico Cayo Crasquí fue objeto de particular atención por parte de los editores del semanario Arquitectura HOY hasta el punto que abarcó 3 de las 4 páginas del nº 30 del 11 de septiembre de aquel año: dos de ellas (las centrales) dedicadas a mostrar fotografías de la obra y dibujos del proyecto y la otra (la primera) ocupada por el artículo “Lonas para conservar. El campamento de Los Roques” de Juan Pedro Posani.

El texto de Posani, que se inicia con una disertación acerca del rol jugado por el concepto de parque en la edad moderna y sobre el debate entre progreso y destrucción que ha derivado en el deterioro progresivo de la superficie del planeta, donde los espacios protegidos sirven sólo para mitigar la mala conciencia de una sociedad que no tiene en la protección ambiental un claro y determinante objetivo, encuentra en el campamento diseñado por Rigamonti la oportunidad de señalar una clara excepción que confirma la regla y un camino para demostrar “cómo conservar zonas de la naturaleza sin prohibir su disfrute tiene una sola solución: la del uso inteligente y cuidadoso por parte del público, combinada con las previsiones por parte de las autoridades. Educación del público y buen diseño por parte de los entes a cargo de los parques”.

Con respecto al proyecto vale la pena rescatar lo dicho por Posani en los siguientes términos que compartimos plenamente: “El campamento del Cayo Crasquí (…) está planteado en el diseño y supervisión de Jorge Rigamonti con una delicadeza y una cautela excepcionales. Con el uso de la madera, la lona y el techo de torta, la distribución abierta de las cabañas, la concentración de servicios mínimos, el tratamiento esmerado de los desperdicios y de las aguas tratadas, y la reforestación únicamente con especies locales, Rigamonti ha logrado una presencia claramente contemporánea, pero a la vez cauta y mesurada, que no altera en lo más mínimo el delicado equilibrio ecológico de la isla ni produce perturbaciones visuales. Todo lo contrario, el alegre y discreto aspecto de campamento provisional subraya de manera diáfana el carácter dominante de la inmensidad del mar, la permanencia trascendente de la naturaleza, de los manglares y de los bancos coralinos.”

El conjunto operó abierto al público sólo tres años debiendo cesar sus operaciones en 1996 por formar parte de las propiedades intervenidas por FOGADE -Fondo de Protección Social de los Depósitos Bancarios- luego de la crisis bancaria venezolana de 1994. El tiempo se ha encargado de reabsorber  naturalmente lo que fue pensado para que ello ocurriera quedando hoy muy pocos vestigios de lo que fue levantado inicialmente. De allí que volver a hablar luego de 25 años de una obra que tuvo una vida efímera pero que aún resuena pareciera que va a contracorriente de las aspiraciones de permanencia que siempre acompañan a la gran arquitectura. Revisitar un edificio que quedó en el recuerdo, más que un acto de nostalgia, pasa a ser una necesaria reivindicación que sólo va asociada a obras memorables realizadas ex profeso para que ello ocurriese como lo pueden ser los pabellones expositivos de ferias y exposiciones, referencia ineludible en el caso que nos ocupa. El Campamento Turístico y Ecológico Cayo Crasquí fue distinguido con el Gran Premio Internacional en la IX Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito, Ecuador, en 1994. El impecable registro fotográfico realizado y documentación proyectual archivada quizá deparen para el futuro un posible retorno a las arenas de Los Roques de esta modesta obra, o sirva para impregnar de su espíritu la mayor cantidad de intervenciones en parajes naturales vista (en palabras de Posani) como ejemplo de “que una concepción renovada y actual de la preservación no desdeña el uso de lo que se preserva”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas excepto página de Arquitectura HOY. https://www.behance.net/Rigamonti

Arquitectura HOY, nº 30, 1 de septiembre de 1993