1973• El presidente Rafael Caldera inaugura con una exposición de obras de los pintores venezolanos Cristóbal Rojas, Antonio Herrera Toro, Martín Tovar y Tovar, Arturo Michelena y Tito Salas la ampliación del Museo de Bellas Artes, construido en dos años por el Ministerio de Obras Públicas MOP, de acuerdo al proyecto arquitectónico del Maestro Carlos Raúl Villanueva (1900-1975) y Oscar Carmona (FAU UCV, promoción 12B/1962), con el cálculo estructural de los ingenieros Tadeuz Brzezinski, Waclaw Zalewski y José Adolfo Peña, realizado en 1966.
Boceto del Maestro Villanueva que data de 1968 del planteamiento volumétríco de la ampliación del Museo de Bellas Artes.Vista del Museo de Bellas Artes y el conjunto de sus sucesivas ampliaciones en una aerofotografía de Paolo Gasparini.
El proyecto de ampliación de terminado en 1973 plantea tres zonas claramente diferenciadas: las salas de exposición, la zona destinada a información, servicios generales, administración y depósitos, y la circulación.
La zona administrativa y las rampas de circulación configuran la rotula entre el museo construido en 1935 y la nueva propuesta.
Las salas de exposición de planta cuadrada, con luces de 21 mts. por 21 mts., sin columnas intermedias, permiten la exhibición de obras de gran formato. A través de unos amplios ventanales, ubicados en un módulo de las salas que esta en un volado de 4,5 metros, se establece una relación directa con la vegetación del Parque Los Caobos. La estructura tridimensional de concreto que conforman las losas fue prefabricada, colocada en sitio y luego postensada en dos direcciones para vincular sus componentes.
La estructura tridimensional de concreto que conforman las losas fue prefabricada, colocada en sitio y luego postensada en dos direcciones para vincular sus componentes.
En el último nivel de la ampliación se ubicaron esculturas al aire libre. Desde allí se puede disfrutar de hermosas vistas sobre el Parque Los Caobos y sobre El Ávila.
El 9 de abril de 2009 en el importante diario La Vanguardia apareció la nota firmada por Joaquim Ibarz titulada “Barcelona descubre al arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva”. La misma, se iniciaba de la siguiente manera: “El Fomento de las Artes y del Diseño (FAD) de Barcelona, la institución que es referente en Europa del diseño, la arquitectura y el urbanismo que se hace en Cataluña, no podía haber elegido una exposición más adecuada para conmemorar el 50 aniversario de la creación de los premios que otorga cada año al mejor edificio y al mejor interiorismo. Bocetos y planos originales, vídeos, maquetas, fotografías y nubes flotantes de Alexander Calder forman parte de la muestra Carlos Raúl Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas, que se presenta en Barcelona hasta el 13 de mayo. Los muros góticos de la sede del FAD en la Plaza dels Angels acogen esta singular muestra de la que fuera considerada la obra arquitectónica más importante de la América hispana. Después de Barcelona, la exposición viajará por varias ciudades de Europa y Latinoamérica”.
De esta manera se colocaba en el lugar que le correspondía, el esfuerzo que para la promoción y llegada a feliz término de la exhibición liderizó el arquitecto venezolano Igor Peraza (a quien correspondió realizar la museografía), y que contó con la muy cuidada comisaría-curaduría del también arquitecto y profesor Javier Cerisola.
1. Cartel elaborado para la exposición.
Inaugurada el 26 de marzo de aquel año, bajo el auspicio del Gobierno Bolivariano de Venezuela y el Museo de Arquitectura (MUSARQ), Carlos Raúl Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas contó con el apoyo de la Fundación Villanueva, el COPRED, la Galería de Arte Nacional, la FAU UCV y el Museo de Bellas Artes, así como del propio FAD y del Departamento de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat de Cataluña.
El programa que se siguió el día de la inauguración, en la que hizo acto de presencia el embajador de la República Bolivariana de Venezuela en España, Alfredo Toro Hardi, incluyó la presentación de la exposición a cargo de Juan Pedro Posani, director general del Museo Nacional de Arquitectura, y palabras de Beth Galí, presidenta del FAD, teniendo como momento central y destacado el dictado de la conferencia “La Ciudad Universitaria de Caracas. Espacio fluido, velos y vuelos” dictada por Silvia Hernández de Lasala, la cual fue seguida por un Coloquio en el que participaron los arquitectos Josep Quetglas y César Portela estando presentes, entre otros, Oriol Bohigas y Benedetta Tagliabue.
2. Diversas tomas del montaje de la muestra.
La cobertura mediática dada a la exhibición fue amplia (de ella destacamos el artículo «Villanueva o la madurez de la vanguardia» de Oriol Bohigas publicado en El País el 31 de marzo de 2009 –https://elpais.com/diario/2009/04/01/catalunya/1238548042_850215.html-), y en casi todos los casos se trató de colocar en contexto la relevancia de la obra expuesta, declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO el año 2000, las particularidades que envolvieron tanto a la curaduría como al montaje y la cantidad y calidad del material mostrado lo cual, junto a datos relacionados a la biografía de Villanueva, su concepción del conjunto sede de la UCV y la importante experiencia de síntesis de las artes que allí se dio (que Posani calificó como “la obra de arte más importante de nuestro país”), permitían al público catalán que decidiera acudir a la sala del FAD, desconocedor en buena medida de lo que allí se exponía, tener una visión amplia de la experiencia que irían a visitar.
El muy completo artículo escrito por Elisa Rodríguez Campo para la revista ArtNexus nº 74 (septiembre-noviembre 2009), señala cómo “todo el material es mostrado elegantemente sobre un dispositivo museográfico diseñado especialmente para la muestra, inspirado en perfiles y estructuras propias de la Ciudad Universitaria”. Y añade: “Se consigue reunir 3 enormes maquetas, 25 fotografías, 49 planos y 2 bocetos, y no sólo se trata de colecciones particulares, ni colecciones oficiales sometidas a estrictos controles de seguridad, sino que parte importante del rico archivo de la Ciudad Universitaria es rescatado del propio taller de arquitectura de Villanueva y exhibido por primera vez”.
3. Portada y página de créditos del catálogo de la exposición.
Por otra parte, la muestra estuvo acompañada con la publicación de un muy cuidado catálogo bilingüe, el cual se colocó a la altura del compromiso asumido. Producido por el Museo Nacional de Arquitectura, coordinado por Javier Cerisola y diseñado por Eduardo López y Mahadev Rojas, la edición está acompañada con fotografías de Paolo Gasparini y Silvia Lasala y tuvo un tiraje de 1.000 ejemplares. Se estructuró colocando el “Catálogo de obras” (impreso en papel glasé con excelente resolución) en sus páginas centrales y contiene los textos “Villanueva en Barcelona” de Juan Pedro Posani; “Pequeña historia de una exposición” de Beth Galí; “Curar Villanueva” de Javier Cerisola; “La Ciudad Universitaria de Caracas. Síntesis de modernidad, tradición, técnica, arte y naturaleza” de Silvia Hernández de Lasala; cerrando con “La síntesis de las artes” y “El problema de la integración” de Carlos Raúl Villanueva. Además, cuenta como “Anexos” con una Biografía de Carlos Raúl Villanueva, una Cronología de la Ciudad Universitaria de Caracas y una Selección bibliográfica.
4. Algunas de las páginas interiores del catálogo.
Del escrito elaborado por Cerisola, el que mejor ilustra los avatares que giraron en torno a la conceptualización, selección, documentación y acopio del vasto material que conforma la exposición abierta en Barcelona, verdadero trabajo en equipo, se pueden detectar los dos importantes retos que le correspondió enfrentar como su curador: el primero consistió en encontrar un filón que le otorgara a la muestra una connotación particular en vista de la cantidad de veces que ya había sido abordada y exhibida la obra de Villanueva. El segundo, justamente, apuntó a señalar cómo su carácter novedoso consistió en resaltar la fuente primordial de donde procedió el material expuesto: “Por primera vez, se recurre exclusivamente para una exposición sobre la Ciudad Universitaria de Caracas, a mostrar los materiales originales guardados en el archivo de la propia Ciudad Universitaria”, expresará Cerisola. Por ello la muestra, a diferencia de lo que han sido los dibujos mayormente conocidos del Maestro, sirvió para hacer en cierta forma público el repositorio que contiene toda la planimetría que soportó la construcción de la magna obra preservado en la “Casona Ibarra” y, por tanto, tuvo que ser acompañada de un arduo proceso de selección de entre “más de 8.000 unidades entre planos originales, definitivos o desechados, esquemas generales, bocetos y fotocopias simples o intervenidas por los dibujantes; sin contar fotografías, álbumes de informes técnicos, memorias y otro documentos escritos”. Como desafío, silente si se quiere, se encontraba el hecho de que tan ardua labor se dirigía a un público que desconocía el valor expresivo y formativo encerrado en el vasto material que se develaba.
5. Otras dos páginas interiores del catálogo.
El resultado, casi arqueológico, terminó agrupando “piezas tan valiosas como planos dibujados tradicionalmente a lápiz y firmados por el maestro, maquetas de hasta 60 años de antigüedad, croquis y bocetos, así como planos firmados conjuntamente por Villanueva y los mismos artistas, lo cual evidencia cómo este arquitecto supo escoger al más selecto grupo de artistas de la escena de vanguardia en Europa y Estados Unidos e invitarlos a formar parte activa del proyecto, dejándolos hablar desde sus propias poéticas e integrándolos a la empresa que se había trazado”, complementará Rodríguez Campo.
Será en definitiva “la huella contenida en aquellos papeles, hoy velados por un color amarillento, sobre los que se distinguen sellos que dictaminan ‘definitivo’, así como discretas salpicaduras de vino, recuerdo del éxito de un proyecto tan colosal como único, no sólo para la generación que le tocó verlo erigirse sino para todas las generaciones que hemos tenido la oportunidad de disfrutarlo”, lo que sin duda otorgó a lo presentado en Barcelona hace 14 años un valor propio, trascendente e inolvidable.
3, 4 y 5. Catálogo de la exposición Carlos Raúl Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas, Fundación Museos Nacionales/Museo de Arquitectura/Fomento de las Artes y del Diseño, 2009
1976• Diecinueve meses después de haber sido creada, la Galería de Arte Nacional GAN abre sus puertas al público en el edificio original del Museo de Bellas Artes que, luego de construida su segunda ampliación, lo cedió hasta tanto se realizara para ella una sede propia.
La edificación había sido construida en 1935 e inaugurada en 1938 por Eleazar López Contreras, Presidente de la República. Con la creación de la GAN se buscaba poder reunir, tener en custodia, conservar y exhibir en un solo edificio el arte venezolano, representado en una colección de más de 9000 obras de diversos autores, géneros y tendencias que incluyen pintura, dibujo, estampa, fotografía, escultura, instalación, video-instalación, cerámica y textiles.
1938•El 20 de febrero el presidente Eleazar López Contreras, inaugura la sede del Museo de Bellas Artes de Caracas, ubicado en la Urbanización Los Caobos, proyectada por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva 1900-1975.
El presidente Eleazar López Contreras inaugurando el Museo de Bellas Artes. Foto tomada de un video difundido en FB por Mundo ARK
La construcción de la sede se había concluido en diciembre de 1936 y la inauguración al público en se retrasó mientras se configuraba la colección de obras que formarían su patrimonio.
Reconstruir las circunstancias que hicieron posible la publicación el año 2004 de Villanueva. Los pasos cubiertos y la idea de ciudad de Rodrigo Pérez de Arce, permite repasar parte de la pequeña historia que se oculta detrás de la aparición de un libro en el contexto de una institución académica que en aquel entonces mostraba una interesante vitalidad.
En primer lugar, hay que decir que el texto contenido en el sencillo pero muy atractivo producto impreso por Ediciones Facultad de Arquitectura y Urbanismo (cuyo concepto editorial correspondió a Iván González Viso y diseño gráfico a Metaplug C.A., Eduardo López y Lucas García), se inició con la convocatoria el año 2000 delII Concurso Internacional Carlos Raúl Villanueva, Mención Ensayo, en medio de las celebraciones del centenario del nacimiento del Maestro venezolano, del cual el escrito de Pérez de Arce resultó ganador en muy buena lid. Esta segunda versión del certamen se produjo casi treinta años después de que la revista Punto organizara la primera en momentos en que preparaba una edición especial dedicada a Villanueva, asignatura que tenía pendiente desde hacía mucho tiempo. Aquel llamado dio como resultado el que fuera seleccionado como triunfador el evocador escrito enviado en inglés por el arquitecto japonés Makoto Suzuki titulado “El concepto de espacio cubierto”, que sería traducido al español por Ana Brumlik y saldría publicado en la mencionada edición especial que ocupó el nº46 (junio de 1972). El segundo premio le correspondería a Bruno Vayssiere con el artículo “Carlos Raúl Villanueva”.
1. Primero y segundo premios del I Concurso Internacional de artículos sobre la obra de Carlos Raúl Villanueva, publicados en la revista Punto nº46, junio 1972.2. Primero y tercer número de la Colección «Incertidumbres y Discordancias» publicados, al igual que el nº2, en 2004.
Lo segundo que cabe apuntar es que el trabajo enviado por Pérez de Arce se incorporó a una prometedora colección que bajo el título de “Incertidumbres y Discordancias”, impulsada por la Comisión de Estudios de Postgrado de la FAU UCV a instancias de las profesoras Carmen Dyna Guitián y Milena Sosa, y más específicamente desde la Maestría en Diseño Arquitectónico (coordinada en aquel entonces por José Rosas Vera), permitió agrupar tres trabajos del cual el que nos ocupa tomaría el número 2. El número uno le correspondería al texto Arte abstracto y Arquitectura moderna de Helio Piñón Payarés y el número tres aI de Alberto Sato titulado La caja del arte (Los museos de Carlos Raúl Villanueva), que obtuvo mención en el concurso ganado por Pérez de Arce.
Con el lanzamiento en 2004 de la colección, que Rosas Vera calificó como “un conjunto de reflexiones teóricas realizadas por destacados autores en temas que nos son propios y que además intentan exponer y recoger problemas emergentes en la arquitectura, diferencias y polarizaciones teóricas diversas y plurales que abran el debate sobe una disciplina y profesión contraída”, también se dio un importante paso para la consolidación de lo que un año más tarde sería la presentación oficial del sello Ediciones FAU UCV (a través del libro conmemorativoFacultad de Arquitectura y Urbanismo UCV. 1953-2003. Aportes para una memoria y cuenta),cuyo primer eslabón lo constituyó la creación en 2003de un Comité Editorial que debía encargarse de coordinar la amplia diversidad de productos impresos de valor académico que dentro de la institución se generaban.
3. Números 5 y 7 de la Colección «Ensayos de Postgrado», continuación de «Incertidumbres y Discordancias» a partir de la creación de Ediciones FAU UCV.
Ubicados en la transición que se dio en la política editorial de la FAU, también conviene mencionar que los tres primeros números de “Incertidumbres y Discordancias” fueron aprovechados para formar parte de la celebración en 2003 del 50 aniversario de la institución. Además, manteniendo la inercia de su importante impulso, la colección se mantendría luego arropada por Ediciones FAU UCV cambiando su denominación por el de “Ensayos de Postgrado”, dando pie a la aparición de otros cinco libros que mantendrían el mismo formato de 14 x 21 cms, aunque debieron paulatinamente renunciar a algunos aspectos del interesante concepto inicial de diseño de la colección (un cuadernillo encuadernado mediante una espiral recubierto por una tapa plegable de cartulina), ideado por Metaplug C.A. de la mano de Eduardo López y Lucas García.
4. Diseño de la carátula del nº2 como muestra del asumido por la Colección «Incertidumbres y Discordancias».
En lo que concierne al contenido de Villanueva. Los pasos cubiertos y la idea de ciudad, se trata de un sustancioso y muy sugerente ensayo de 68 páginas que Pérez de Arce, aprovechando la flexibilidad que ofrece el género, desarrolla incorporando muy interesantes referencias y asociaciones que enriquecen una lectura amena, ordenada y fluida. Coincidiendo temáticamente con el trabajo de Suzuki publicado en 1972, el texto de Pérez de Arce está conformado por una Introducción y nueve partes que ya desde el índice señalan con claridad la ruta que decidió seguir en su reflexión: Dos propuestas; Pórticos y claustros; Desmembramiento: pabellón y pasos cubiertos; Pabellones, pórticos y jardines; Paisaje lleno, paisaje vacío; Cáscaras y volúmenes; Hebras y urdimbres; Pórticos, andenes y marquesinas; El equilibrio como tema; Bóvedas y parques; y Universidad, pórtico y ciudad.
5. Páginas interiores de Villanueva. Los pasos cubiertos y la idea de ciudad de Rodrigo Pérez de Arce.
En la propia introducción, donde el autor establece una estrecha relación entre la Ciudad Universitaria de Caracas de Villanueva y el Cementerio del Bosque de Gunnar Asplund, en su condición de obras cuyo desarrollo y construcción abarca la vida entera de ambos profesionales, y en las que detecta procesos similares de maduración que se traducen en el paso desde lo académico y lo profesional, su indudable dimensión urbana ysu condición de enclaves relativamente autónomos, Pérez de Arce resalta por sobre todo el hecho de que trata de obras que construyen un «paisaje complejo y cohesivo” y que postulan “una relación integrada de arquitectura y paisaje de un talante poco común en obras modernas de esta envergadura”.
Apuntando hacia el eje que vertebra el trabajo, Pérez de Arce, precisará con relación a la Ciudad Universitaria que “si bien la expectativa de su formulación académica inicial asegura al menos formalmente un nivel de cohesión urbana del conjunto mediante la alusión a los modelos formales de la ciudad tradicional, los ingredientes cohesivos de la fase moderna son más inciertos o al menos no tan predecibles en sus formas ni tampoco tan fácilmente anticipables en sus resultados”.
6. Páginas interiores de Villanueva. Los pasos cubiertos y la idea de ciudad de Rodrigo Pérez de Arce.
Luego, dejará servida la mesa para que el lector disfrute de la lectura del trabajo, develando desde el punto de vista conceptual la esencia de la exploración que emprenderá relacionada con el título del ensayo: “Claustro y Universidad se confunden en una misma expresión: en su relación con el claustro la idea de universidad evoca un formato espacial concreto cuya tipología perfectamente identificable se materializa en patios y pórticos. Estos ámbitos quedan entonces reconocidamente vinculados a la búsqueda del saber. El claustro universitario remite a la institución a su origen programático e histórico -cuya localización primera es el monasterio- aportando con ello una asociación tipológica y programática de doble faz. Este vínculo es importante a la hora de realizar un nuevo proyecto de Universidad; Villanueva parece recogerlo recurriendo en su proyecto al porticado, elemento constitutivo del claustro. Villanueva lo desprende figurativamente de su soporte, aislándolo de la masa edificada a la cual está usualmente asociado y lo emplaza en los jardines en plena autonomía como una figura libre para cumplir su función conectora. Esta operación, sus alcances y significados constituyen el argumento central de este escrito”, concluirá.
7. Rodrigo Pérez de Arce y sus dos últimos libros publicados.
Rodrigo Pérez de Arce Antoncich, destacado arquitecto chileno graduado en la Pontificia Universidad Católica de Chile (1972) con Graduate School Diploma en la Architectural Association de Londres (1975), a raíz de su vinculación con Venezuela, tomó la decisión de cursar el Doctorado en Arquitectura de la FAU UCV del que egresó en 2011 tras aprobar la tesis titulada “Materia Lúdica (juego, ciudad, arquitectura)”. Ha sido reconocido por su desempeño como jurado en concursos internacionales y nacionales, a los cuales fue convocado por su destacada labor profesional y académica. También ha dictado conferencias en Chile y en el extranjero y participado en diversos encuentros disciplinares en torno a la educación académica. Ha sido profesor en distintas escuelas entre ellas la Architectural Association Diploma School, la Universidad de Bath, y profesor invitado en la Universidad de Pensylvania. Paralelo a todo ello ha publicado en diferentes medios nacionales y extranjeros, destacando libros como: Escuela de Valparaíso. Ciudad abierta (Tanais Ediciones, 2003) junto a Fernando Pérez Oyarzun, Domicilio Urbano (Ediciones ARQ, 2006 y 2012), Hecho a Mano/Breve historia de la amnesia (Ediciones ARQ, 2016 y 2019), City of Play (Bloomsbury, 2018) y Valparaíso: un balcón urbano (Ediciones UC, 2019).
8. Rodrigo Pérez de Arce. Propuesta ganadora del concurso para la Remodelación de la Plaza de Armas (izquierda) y Centro Cultural Estación Mapocho (derecha) ambos en Santiago de Chile.
Otra de sus facetas está relacionada con el desarrollo de obras públicas como el Centro Cultural Estación Mapocho con Montserrat Palmer, Teodoro Fernández y Ramón López (1994), la remodelación de la Plaza de Armas con Sebastián Bianchi, Leonor Camaño, Álvaro Salas (2000), la Cripta de la Catedral Metropolitana con Patricio Mardones y Sebastián Bianchi (2006) y Jardín de Niebla con Christian Juica y Javier Basualdo (2012), entre otros. Actualmente se desempeña como profesor titular en la Universidad Católica en el taller de iniciación y el taller de magister. Recientemente ha sido reconocido entrelos ganadores de los Premios CA 2022,uno de los reconocimientos más importantes de Chile que otorga el Colegio de Arquitectos de ese país, con el premio Sergio Larraín García-Moreno, categoría: Ámbito académico o de investigación.
4, 5 y 6. Rodrigo Pérez de Arce, Villanueva. Los pasos cubiertos y la idea de ciudad. Ediciones Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Colección Incertidumbres y Discordancias. 2004