Archivo de la etiqueta: Carlos Raúl Villanueva

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 413

Observar el proyecto realizado para la Reurbanización de El Silencio con ojos de quien está registrando una posible cronología de los concursos de arquitectura en Venezuela, obliga a ubicarnos en 1940 cuando el Banco Obrero convoca a los dos más connotados arquitectos de la época, Carlos Guinand Sandoz y Carlos Raúl Villanueva, para que compitan presentando sus propuestas de lo que seria el proyecto de renovación urbana más importante realizado en la capital de la República hasta entonces que, a su vez, debía incorporar los espacios para el funcionamiento de la sede de la institución convocante. El área de afectación sería la ocupada por una barriada degradada que creció sin planificación al oeste del casco central de la ciudad y que ofrecía una condición precaria, tanto por la cantidad de basura como por el incremento de hospedajes, bares, casas de citas y licorerías clandestinas.

1. Delimitación del área correspondiente al barrio El Silencio que sería afectada para llevar a cabo la «reurbanización».
2. Dos imágenes de la barriada de El Silencio (c.1930)

Tal y como narra Juan José Pérez Rancel en “70 años de la inauguración de la Reurbanización El Silencio”, artículo publicado el 25 de agosto de 2015 en la revista entrerayas (https://entrerayas.com/2015/08/70-anos-de-la-inauguracion-de-la-reurbanizacion-el-silencio/), al concurso se presentaron el 23 de marzo de 1942 los dos arquitectos pre-seleccionados. “El Ejecutivo nacional designó al mismo tiempo una numerosa comisión de evaluadores e interesados …, quienes recomendaron que Guinand y Villanueva realizaran en conjunto una alternativa unificada con los aspectos positivos de ambas propuestas, entre las cuales estaba su flexible apego a las directrices del Plan de Urbanismo, que era la base del Concurso en sus aspectos de vialidad. Ambos arquitectos modificaron sus anteproyectos, pero cada uno por su lado, transformándolos según las indicaciones de aquella comisión y el 26 de marzo presentaron de nuevo sus opciones ante la Comisión, la cual dictaminó que fuese realizado un tercer anteproyecto unificado, que debería recoger las nuevas y definitivas recomendaciones de la Comisión y de una Sub Comisión nombrada para hacer seguimiento al trabajo de los dos arquitectos”.

3. Plan Monumental (o Plan Rotival). Izquierda: Zonas cuya expropiación es necesaria para el arreglo del centro de la ciudad (segunda solución). Derecha: El nuevo capitolio y la plaza mayor a ser ubicados en la zona ocupada por la barriada de El Silencio.

Lo relatado, que bien podría considerarse como la primera etapa del concurso, permitió constatar cómo los planteamientos de los contendores eran relativamente similares, respondiendo a la posibilidad de ubicar en el nuevo corazón de la ciudad moderna una serie de edificaciones horizontales de no más de cuatro pisos que envolvían un conjunto de patios comunitarios. “Guinand propuso ocho bloques con apartamentos para ser alquilados por ‘las clases obreras’ y tres para los sectores de ‘la clase media’, con locales comerciales en las plantas bajas. Villanueva, por su parte, planteó siete bloques, con apartamentos sólo para clase media y aceras peatonales, jardines entre los bloques e implantación en el perímetro de las manzanas”. La decisión asumida por el ente promotor de que la vivienda fuera el uso predominante para el conjunto y no un foro monumental que homenajeaba al Libertador, contraviniendo los lineamientos del recién aprobado Plan Rotival, será otra determinante con la que tuvieron que lidiar ambos concursantes.

4. Perspectiva del anteproyecto presentado por Carlos Guinand Sandoz al concurso para la Reurbanización de El Silencio.

El esperado “tercer anteproyecto unificado que debería recoger las nuevas y definitivas recomendaciones de la Comisión y de una Sub Comisión” nunca llegó, por lo que los requisitos generales y arquitectónicos solicitados en el dictamen leído por el Dr. Edgar Pardo Stolk el 26 de marzo fueron incorporados por Guinand y Villanueva por separado. Ellos eran, en cuanto a los generales, “adaptar la implantación de los bloques de vivienda al Plan de Urbanismo, siguiendo la propuesta de Guinand en la que la Avenida Bolívar comienza desde un espacio central generado por bloques residenciales; 1.000 apartamentos y locales comerciales, distribuidos en bloques con la misma altura que ofrecían en las primeras propuestas; distribuir los apartamentos en 20% de dos dormitorios, 50% de tres y 30% de cuatro dormitorios; patios interiores con acceso restringido sólo para los peatones; no prever espacios para estacionamiento de vehículos”.

Las recomendaciones relativas al diseño de arquitectura, eran principalmente: “ventilación directa en todos los espacios de los apartamentos; unificar en éstos los espacios para cocina, lavadero y faenas; unificar en vertical los locales para sanitarios; instalación de mecanismos verticales para los desechos sólidos; no ubicar los secaderos de ropa en las azoteas, sino independientes en cada apartamento; prever escaleras de emergencia en los bloques y no prever closets en los apartamentos”.

Cabe acotar que del primero de los puntos generales señalados por la Comisión se trasluce que fue Guinand en su propuesta quien prefiguró el futuro trazado de la avenida Bolívar por el centro de la cuadra entre la Este 6 y la Este 8, ateniéndose a lo señalado por el Plan Director de Calles y Avenidas derivado del Plan Rotival aprobado por el Concejo Municipal avalado a su vez por la misma Comisión. Villanueva, quien sólo proponía ampliar la Este-Oeste 8 que pasa por frente al Teatro Municipal como eje principal, contraviniendo el Plan Director, tuvo por lo tanto que ajustar su propuesta inicial a aquel requisito lo que le permitió redefinir la disposición de los bloques 2 y 3 y alterar la altura del bloque 1 como remate del futuro eje vial.

5. Concurso para la Reurbanización de El Silencio. Propuesta ganadora presentada por Carlos Raúl Villanueva.

Fue así como la segunda y definitiva etapa conformada por dos nuevas alternativas adaptadas a la lista de requisitos solicitados fueron presentadas el 26 de mayo ante la Comisión, en las oficinas del Banco Obrero, situadas entonces en el N° 67 de Santa Teresa a Cipreses, frente al templo de Santa Teresa. “A los dos días, la Comisión y su Sub Comisión dictaminaron que el diseño de Villanueva era el ganador, no sin antes reconocer los valores de la propuesta de Guinand: ‘…gracias a las sólidas cualidades logradas por él, desde la primera etapa del Concurso, su trabajo sirvió de base utilísima para llegar al resultado logrado’”.

6. Carlos Raúl Villanueva. Reurbanización de El Silencio (1942-1945). Esquemas y vista aérea dentro del casco central de Caracas.

Ricardo De Sola en el libro La Reurbanización de “El Silencio”. Crónica 1942-1945 (1988), apunta a que ya la primera propuesta de Villanueva presentada en marzo preveía la elevación de los bloques sobre columnas y corredores perimetrales, mientras en la segunda opción de mayo mantuvo ese criterio definiendo el espacio central como final proporcionado a la llegada de la avenida y otorgando al Bloque 1 un carácter dominante frente a ésta y la plaza, todo lo cual es recogido en el dibujo que ilustra nuestra postal del día de hoy. Pérez Rancel completará lo dicho por De Sola señalando que “también esa segunda opción definía las siluetas urbanas de los 7 bloques en su misma futura implantación, tal como continuarían desarrollándose en la etapa de proyecto. Y adicionalmente mostraba ya unas hipotéticas arcadas en la planta baja del Bloque 1 y en el lado Norte del Bloque 2, aunque no todavía en los demás bloques, cuyo diseño arquitectónico estaba todavía por alcanzarse. Las dos plazas (O’Leary y Miranda) quedaban también insinuadas esquemáticamente en sus formas y decididas en su ubicación, esperando su diseño definitivo”.

7. Imágenes tomadas el 25 de julio de 1942, día en que el presidente Isaías Medina Angarita dio inicio a la demolición de la barriada de El Silencio.

Mientras Villanueva desarrollaba aceleradamente el proyecto, incorporando un lenguaje que buscaba retrotraer el espíritu colonial y la adaptación al clima donde hacen acto de presencia corredores, patios, portadas, rejas, molduras pesadas y arcos, para convivir con el racionalismo y funcionalidad de las soluciones dadas a las unidades de vivienda, De Sola nos recuerda que “el 25 de julio de 1942, día de Santiago, aniversario de la fundación de la ciudad de Caracas (375 años), a las 11: 15 am, el presidente de la República, general Isaías Medina Angarita, acompañado por el gobernador del Distrito Federal, doctor Luís Gerónimo Pietri, el ministro de Obras Públicas, doctor Manuel Silveira, el director-gerente del Banco Obrero, señor Diego Nucete Sardi, así como de los otros directores del Banco e invitados al acto, efectúo la ceremonia del primer golpe de pico en la casa distinguida con el Nº 23, situada al Oeste de la Plaza Miranda; en dicha casa operaba un taller de vulcanización, siendo los vecinos más cercanos el Restaurant ‘La Granja’, ‘el nuevo hospedaje para caballeros’, ‘La Unión’ empresa de viajes y mudanzas, la ‘Agencia Royal’, el Bar ‘Napolitano’, y ‘La Pluma de Oro’”.

8. Imágenes de El Silencio en fechas cercanas a su inauguración (c.1945)

30 meses después de aquel «primer golpe de pico en la casa distinguida con el Nº 23», el 26 de agosto de 1945 el propio Medina inaugura la Reurbanización de El Silencio.

Por las características del planteamiento, que señala la importancia de tender puentes entre tradición y modernidad tanto en lo urbano como en lo arquitectónico, “El Silencio” ofreció la oportunidad de encontrar una prueba de lo que pudo haber sido (y no fue) el camino a seguir para el desarrollo urbano de Caracas, sin dejar de constituirse en «el primer elemento de la ciudad moderna».

9. Imágenes de El Silencio en fechas cercanas a su inauguración (c.1945)

Así mismo, se erigió como la operación inmobiliaria más ambiciosa de la historia de la ciudad realizada hasta esa fecha que, además de permitir el despegue de la industria de la construcción, la sometió a retos que develaron la capacidad de la ingeniería nacional para solventarlos.

Adicionalmente, Villanueva plasma, con una obra de alto impacto pedagógico y evidente carga ecléctica, los resultados de sus reflexiones en torno a los valores permanentes de la arquitectura colonial venezolana, preámbulo del despegue interpretativo que ofrece su producción posterior.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 7. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

1, 5 y 6. Carlos Raúl Villanueva. Caracas en tres tiempos (1966)

2. Fotos antiguas de Venezuela (https://www.facebook.com/FotosAntiguasDeVenezuela/posts/caracas-reurbanizaci%C3%B3n-el-silencio-lo-que-ahora-es-el-silencio-antes-era-un-case/1046011282220622/); y CiudadCCS (https://ciudadccs.info/publicacion/1396-parroquia-adentro-un-fenomeno-social-llamado-el-silencio-parte-i)

3. Revista Municipal del Distrito Federal. Noviembre de 1939. Año 1. Número 1. Caracas-Venezuela

4. Galería de Arte Nacional. Catalogo de la exposición «Wallis/Domínguez/Guinand. Arquitectos poneros de una época» (1998)

7 y 8. Juan José Pérez Rancel. «70 años de la inauguración de la Reurbanización El Silencio». Revista entrerayas. 26 de agosto 2015; y Carlos Raúl Villanueva. Caracas en tres tiempos (1966) .

VALE LA PENA VOLVER A LEER

1. Vista panorámica de Caracas (circa 1900-1906)

El próximo jueves 25 de julio Caracas arriba a su 457 aniversario. Estrechamente vinculado a este onomástico, en 1950, al cumplir los 383 años, apareció el que puede ser considerado el primer texto de arquitectura de real peso editado en Venezuela: La Caracas de ayer y de hoy, su arquitectura colonial y la Reurbanización de «El Silencio», impreso en París por Draeger Frères, escrito por Carlos Raúl Villanueva. Trabajado como una especie de cuaderno de apuntes tanto textuales como fotográficos, donde el Maestro registró todo aquello que consideraba de valor y que ya para entonces corría peligro de desaparecer dentro del tejido urbano, aquel libro premonitorio de ciento diez páginas, buscó adelantarse a un proceso inevitable de lo podría pasar en Caracas luego de haberse realizado la renovación del casco de la capital emprendida con “El Silencio”, y enviar un alerta sobre la importancia del rescate de la memoria colonial de la que, paradójicamente, la intervención buscaba mostrarse, en medio de su modernidad, como claro ejemplo reinterpretativo.

El trabajo de recopilación y las notas y comentarios críticos de Villanueva estuvo encabezado por una Introducción de su autoría y acompañado de dos ensayos: “Caracas, ciudad colonial” del profesor de Arquitectura Precolombina y Colonial Carlos Manuel Möller y “Caracas marcha hacia adelante del urbanista francés Maurice E. H. Rotival”.

2. Portadas de La Caracas de ayer y de hoy, su arquitectura colonial y la Reurbanización de «El Silencio» (1950) y de las dos ediciones de Caracas en tres tiempos. Iconografía retrospectiva de una ciudad (1966 y 2000)

Pues bien, en 1966 a la víspera de celebrarse el cuatricentenario de la capital venezolana aquel libro publicado en 1950 fue reeditado con el nombre de Caracas en tres tiempos. Iconografía retrospectiva de una ciudad con un incremento importante del registro correspondiente a la arquitectura colonial existente o desaparecida tanto en Caracas como en otras regiones del país y “un estudio sobre la Iglesia de Santa Teresa y el Teatro Municipal a manera de eslabón entre pasado y presente”. Además se añadieron a los dos escritos que formaron parte de La Caracas de ayer y de hoy… el importante artículo firmado por el propio Villanueva titulado “El sentido de nuestra arquitectura colonial”, aparecido originalmente en el nº 3 de la Revista Shell (1952), y otro de Mariano Picón Salas (1901-1965)  publicado inicialmente en el diario El Nacional en febrero de 1951 celebrando justamente la aparición La Caracas de Ayer y de Hoy … que llevó por nombre “Caracas allí está…”, en clara alusión de los conocidos versos dedicados a la capital por Juan Antonio Pérez Bonalde (1846-1892) en “Vuelta a la patria” (1877), donde a medida que se acerca a ella procedente del exilio exclama:

¡Caracas allí está; sus techos rojos,

su blanca torre, sus azules lomas,

y sus bandas de tímidas palomas

hacen nublar de lágrimas mis ojos!

Caracas allí está; vedla tendida

a las faldas del Ávila empinado,

Odalisca rendida

a los pies del Sultán enamorado.

Picón Salas, que comparte con Villanueva las angustias en cuanto al crecimiento que se avecinaba para una Caracas carente entonces de normas y se suma a la estirpe de quienes reivindican el urbanismo hispano arraigado en la tradición latina y la herencia de la arquitectura mediterránea, deja en su escrito un sucinto repaso crítico con el comportamiento de gobernantes que ignoran la historia a la hora de declararse modernos e intervenir la ciudad de entre los cuales destaca Guzmán Blanco.

Es el texto de Picón Salas, junto a las imágenes que lo acompañaron en Caracas en tres tiempos, el que, como sencillo gesto a la conmemoración del 457 aniversario de Caracas, hemos decidido reproducir a continuación recomendando su relectura.

Esperamos, como es costumbre, que sea del mayor provecho.

3. «Panorámica de nuestro valle».

CARACAS ALLÍ ESTÁ…

Mariano Picón Salas

En el momento en que Caracas crece aluvionalmente y nos preguntamos cómo se ampliará el estrecho vallecito en el que le plugo detenerse a don Diego de Losada y con qué agua contarán los caraqueños cuando antes de un lustro la ciudad rebase el millón de habitantes, Carlos Raúl Villanueva nos presenta como motivo de deleite y de reflexión ese precioso libro (“La Caracas de ayer y de hoy”) en que los ausentes nos lanzamos a evocar muros, montañas y caserones de la patria. Contra los peligros que trae el oficio de arquitecto en una ciudad donde el metro cuadrado de terreno ha llegado a valer cinco mil bolívares (peligro del propietario ambicioso que quiere montar un cajón sobre otro, “rascacielar” a la criolla y hacinar gentes para que se multiplique el rédito) hay que celebrarle a Villanueva su preocupación estética y venezolanista, a la vez. El siente el horror de una ciudad que crezca madrepóricamente por el libre y a veces muy turbio juego, de las fuerzas económicas. Una ciudad que si se le dejara crecer sin pauta ni norma, sin algunos principios claros de belleza y urbanismo llegaría al cabo de los años a ser tan fea -a pesar del espléndido marco natural- como son algunas ciudades norteamericanas, por ejemplo Baltimore, a las que se dejó abombarse cuando ya era tarde para reducir la hidropesía.

Que ese aumento que los propietarios de terrenos e inversionistas en inmuebles obtienen ahora en Caracas -como en ningún otro sitio del mundo- se le devuelva en parte a la capital venezolana, en jardines, higiene, buen urbanismo. Y que la ciudad de Bolívar, de Miranda y de Bello, la que debe refundir y alquitarar todas las esencias de nuestro país, no deje de parecernos nuestra no deje de tener color y alma; venezolana a pesar del ineludible impacto de la modernidad. (Con mejor Arquitectura funcional, ¿no han hecho los arquitectos brasileños casas y edificios magníficos cuya adaptación al trópico y originalidad nativa se les celebra en todas partes?).

Cuando la urgencia de construir alto comenzó en Venezuela, Villanueva se impuso la preocupación -y debemos celebrárselo- de estudiar en nuestras viejas casonas del siglo XVIII -en las que aún quedan en Coro, en Araure, en San Carlos- qué ornamentos y experiencias venezolanas podían entrar en el nuevo arte de construir. Y sus portadas, portales, balcones y columnas panzudas en la Urbanización de El Silencio, rescataron y le dieron nuevo encanto a lo que ya se iba olvidando en la tradición nacional. Contra el edificio-colmena, puramente utilitario, Villanueva nos recordaba el hispano y latinísimo linaje del soportal, ese heredero mediterráneo del foro romano; la “loggia” abierta sobre la plaza o la calle, típica construcción de pueblos de sol brillante y donde las gentes (porque así lo hacían en Nápoles y Florencia, en Madrid y Sevilla, en las ciudades coloniales de Hispano-América) gustaban de guarecerse al socaire y tener la alegría de sus encuentros y de sus pláticas. El mal gusto, la falta de sentido histórico que reinó en Venezuela en el siglo XIX, había sacrificado los últimos soportales. Contra los de la vieja Plaza Mayor de Caracas que en la lámina que reproduce Villanueva no carecían de cierta elegancia neoclásica, ordenó la picota demoledora el General Guzmán Blanco. Lo hizo con la misma ahistoricidad con que dispuso para el viejo Convento trocado en Universidad, unas torrecillas góticas que nada tienen que ver con la estructura interna del edificio, y la bárbara destrucción de la graciosa portadilla barroca de la iglesia de San Francisco. La modernidad iconoclasta de Guzmán Blanco que atropellaba los estilos artísticos y su coherencia interna con el mismo ímpetu con que atropellaba las constituciones, ejemplariza ese fenómeno venezolano del hombre que cree que la Historia comienza con él y que su criterio debe servir de cánon hasta en lo que ignora. Cuando por un barato modernismo de catálogo como el del nuevo rico que quiere traer para su urbanización el chalecito que vió reflejarse en un lago suizo, negamos el pasado, se olvida que este es vivencia experimentada; asimilación del hombre a un ambiente y a un tipo de vida ancestral.

La moraleja de todo esto -y el hermoso libro de Carlos Raúl Villanueva viene a recordárnoslo- es que una ciudad para recibir tan civilizado nombre, requiere todo el esmero, la planificación y las exigencias estéticas que pedimos a las mejores creaciones humanas. Que no basta que los pudientes se lancen a hacer edificios, si el cuidado y talento de los artistas no viene a defender esa espléndida obra colectiva que debe ser cada urbe. Y la labor del artista, del hombre de sensibilidad educada corrigiendo el inorgánico impulso de los codiciosos, es tan antigua y venerable que ya hace más de veinticinco siglos Pericles confiaba a Fidias el embellecimiento de Atenas, y el Imperio romano hubo de conocer una planificación urbanizadora tan exigente como la del mundo contemporáneo. Corregir lo que fue desorden y fealdad en el desarrollo de las ciudades, era otra de las preocupaciones de aquellos artistas del Renacimiento como Leon Battista Alberti, el creador de lo que puede llamarse la moderna perspectiva arquitectónica, Cuánta falta le ha hecho a Caracas durante largos siglos algún Comité de Estética urbana que sirviera de policía a la invasora fealdad; que corrigiera la falta de gracia de tantos avisos y vitrinas comerciales; que hubiera mandado a guardar algunas estatuas que como las de Bello y Ezequiel Zamora son una afrenta a los más elementales conceptos plásticos!.

4. «Panorámica de la costa».

Pues Caracas está renaciendo de lo que fue el mezquino hacinamiento de casas sin estilo que nos dejó el siglo XIX y se prolongó durante más de tres décadas del presente siglo -esa Caracas que tuvo su paradigma de vulgaridad pintarrajeada en ciertas calles de “El Conde”, Catia y San Agustín- hay que esforzarse porque la ciudad crezca con esa doble virtud del venezolanismo y de belleza por la que clama Villanueva en su libro. Venezolanismo: es decir, que Caracas no sea una ciudad-factoría, parecida a las ciudades industriales de cualquier parte. Que nuestros arquitectos tengan sensibilidad para interpretar la tradición y el ambiente. Ya Villanueva erigió un gran monumento que siendo muy internacional es también muy venezolano, en El Silencio. Y como necesidad de belleza que los Gobernadores de Caracas se parezcan a Pericles: es decir, que consulten a nuestros mejores artistas. Si hoy hay tanta riqueza en Caracas como la que pudo haber en Florencia en el tiempo de los Médicis, ¿por qué no podemos producir o buscar nuevos Leon Battista Alberti que hagan una ciudad para enorgullecernos?

Y estamos soñando -¡oh, Carlos Raúl Villanueva autor de un libro que es toda una invitación!- en esa capital del futuro, síntesis de las mejores esperanzas y sueños de Venezuela, nudo vertebral de la patria que mostraremos con el conocido verso, ya desprovisto de melancolía: “Caracas, allí está…”

ACA

Procedencia de las imágenes

1. Wikipedia (1280px-Panoramic_view_of_Caracas,_Venezuela_circa_1900-1906_cut)

2. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

3 y 4. Carlos Raúl Villanueva. Caracas en tres tiempos. Iconografía retrospectiva de una ciudad (1966)

1969• Propuesta para la Casa del Estudiante de la Ciudad Universitaria de París

Propuesta Edificio para Estudiantes París.jpg
Vista de la maqueta. Fotografía de Paolo Gasparini.

1969•  El maestro Carlos Raúl Villanueva concluye, por encargo de la Fundación Fina Gómez, su propuesta para el Edificio para Estudiantes de la Ciudad Internacional de París, Francia.
La edificación concebida para albergar 750 estudiantes, divididos en 5 grupos de igual número de nacionalidades, sería construido en un terreno con frente al Boulevard Jourdan.

Vista de la maqueta. Fotografía de Paolo Gasparini.


El Maestro Villanueva, quien desarrolló su anteproyecto con la colaboración del arquitecto Juan Pedro Posani, concentró en un solo prisma de 18 niveles, suspendido, de base cuadrada, apoyado solo en sus aristas por los núcleos de circulación vertical.
Las circulaciones horizontales de cada piso del edificio se ubicaron en torno al vacío del espacio central
.

Vista de la maqueta. Fotografía de Paolo Gasparini.


Este espacio central se cerraría con una claraboya soportada por una estructura metálica cubierta de vidrio que permitiría el paso de la luz del día. El edificio se ensancha en la parte baja, aumenta en dimensión a medida que se acerca a su base, permitiendo más área para el desarrollo de las actividades colectivas.

Corte esquemático del edificio.


En el nivel inferior se desarrolla, con acceso directo desde el Boulevard, una plaza cubierta con cafetín, facilidades para reuniones, convenciones y recitales, servicios, restaurante, museo y una sala de exposiciones.
En el nivel inferior de la torre se encuentra la dirección y la administración de la institución. Las habitaciones se ubicaron en los pisos superiores sucesivos, dejando el ultimo nivel para talleres colectivos.

Un croquis de los elementos propuestos para fachada y baños en donde sugiere la necesidad de aprovechar la experiencia del tecnólogo francés Jean Prouvé.


Las habitaciones, que contemplaban espacios para dormir, estudiar, reunirse y aseo personal, podrían ser arregladas por cada estudiante a su conveniencia.

Croquis indicando el arreglo y mobiliario sugerido para las habitaciones.


Se previó la participación de artistas, tanto venezolanos como extranjeros, en una propuesta de integración del arte al edificio.

Croquis con un corte esquemático indicando la colocación de un penetrables del artista venezolano Jesús Rafael Soto (1923-2005) en el patio central techado del edificio.

Fuentes consultadas: “Explicando la caja brillante de Villanueva: El proyecto de la Fundación Fina Gómez (Maison du Venezuela) para la Cité International Universitaire de Paris, 1969”. José Javier Alayón González (Pontificia Universidad Javeriana, Colombia), Arquitetura Revista, vol. 14, núm. 1, pp. 48-58, 2018.

Archivo Villanueva.

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 394

Aunque ya en vida había sido objeto de reconocimiento y su obra mostrada en diversas exposiciones colectivas e individuales desde 1947, será a partir de su fallecimiento en 1975 que lo hecho en vida por Carlos Raúl Villanueva y los valores que encierra la totalidad de su producción arquitectónica empezará a ser mostrado a través de sendos montajes, respaldados por importantes trabajos de curaduría e investigación.

1. Exposición «Homenaje a Carlos Raúl Villanueva». Centro de Información y Documentación, FAU, UCV. Mayo 1980

A la primera realizada en 1976 en el Museo de Bellas Artes (dirigido por Marcos Miliani) en la que se recoge su vida y obra, organizada por el arquitecto Gonzalo Castellanos, seguirá otra “Exposición Homenaje” montada por el Centro de Información y Documentación (CID) de la FAU UCV que conmemoraría los cinco años de su fallecimiento, llevada a cabo a partir de las imágenes de Paolo Gasparini, notable fotógrafo y amigo personal del maestro, quien lo acompañara a Ciudad Bolívar durante su última visita de supervisión de la construcción del Museo Jesús Soto. Luego, en 1982, la Galería de Arte Nacional organizaría la Exposición “Dibujos y Croquis” de Carlos Raúl Villanueva muchos de los cuales habían ya aparecido en el nº16 de Espacio y Forma.

Sin embargo, no será sino hasta noviembre de 1988 cuando en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, con la curaduría de Paulina Villanueva, Maciá Pintó y Pedro Sanz, se realizará la primera, más completa e importante exposición antológica que sobre el Maestro y su obra se haya realizado hasta ahora. Titulada Villanueva El Arquitecto, permanecerá abierta hasta marzo del año siguiente y logró recoger una visión completa del hombre, su colección de arte, su pensamiento y su obra arquitectónica y urbanística acompañada de material inédito y de la utilización de innovadores recursos que permitieron convertirla en una clara exploración sobre las posibilidades que ofrecía la arquitectura para mostrarse en un museo no precisamente diseñado para ello. Es con la portada de la Guía de recorrido de la exposición, elaborada por Ricardo Armas con base en un dibujo de Villanueva de la planta de la Catedral de Caracas (acompañada del breve texto “El arquitecto: hay edificios que cantan…que hablan…que son mudos. ¡Con la Catedral, con piedras se puede componer una Sinfonía!) que forma parte de sus Notas Docentes, que hemos ilustrado nuestra postal del día de hoy.

2. El ministro Simón Alberto Consalvi recorre la exposición el día de su inauguración acompañado de Paulina Villanueva (a su derecha). En primer plano «La Silla del Diablo» diseñada por Alexander Calder para el Maestro.

Inaugurada el 20 de noviembre de 1988 con la asistencia de Simón Alberto Consalvi, Ministro de Relaciones Interiores, y César Quintana Romero, Ministro de Desarrollo Urbano (integrantes ambos del gabinete del Presidente Jaime Lusinchi), la muestra, tal y como se reseña en la mencionada Guía de recorrido, “intenta reseñar toda la vida y vasta obra de Carlos Raúl Villanueva: arquitecto, coleccionista, promotor y visionario de las ideas de vanguardia en el arte moderno, docente, escritor, mecenas, ensayista. Su figura concentra el desarrollo urbanístico moderno de nuestro país, el paso de zona rural a zona urbana; así como también el acceso y divulgación de la obra de los principales artistas de este siglo. Esta exposición reúne todo el legado cultural de esa figura visionaria y sensible que entendió el mensaje de la arquitectura como una experiencia humanizadora, social y estética. Con la obra por él realizada y la colección de arte por él reunida, es posible trazar una línea que atraviesa el presente siglo en materia de artes plásticas, trascendiendo los límites de lo local para convertirse en personaje universal: su audaz visión futurista lo llevó a ser uno de los adelantos de la cultura internacional en la Venezuela de los años cincuenta”.

3. Contratapas de la Guía de Recorrido de la exposición

Un arduo esfuerzo de investigación, documentación y catalogación del cuantioso material original e inédito de los archivos de la Fundación Villanueva, sumado a un relevamiento fotográfico de su obra y reproducciones de algunos proyectos en gran escala, sirvió para estructurar la exposición con base en tres grandes capítulos: El Hombre, La Obra y La Colección.

En el capítulo El Hombre se contemplaron los siguientes aspectos:

Las Casas: incluye sus residencias familiares Caoma (1953) y Sotavento (1957) las cuales, además de representar lo más íntimo de su ser, muestran claramente sus postulados arquitectónicos.

Cronología y Biografía: recoge las distintas etapas en su vida desde su nacimiento en Londres (1900) hasta su fallecimiento en Caracas (1975), cubriendo las fases de su formación en París y los distintos períodos de trabajo en Venezuela, contextualizándolas en el ámbito artístico y arquitectónico nacional e internacional.

Primera Época de su Obra: documenta las obras realizadas en Caracas y Maracay durante los años treinta.

Los Amigos: muestra la abundante relación epistolar, fotos y otros documentos, resultado de la amistades y contacto con arquitectos y artistas de reconocido valor entre los que destacan, Calder, Soto, Léger, Arp, Vasarely, Lam, Pevsner, Tamayo, Le Corbusier, Rotival y Sibyl Moholy-Nagy.

El Taller: recoge la intimidad de sus libros y efectos personales y reproduce la atmósfera del vagón tipo tren incorporado al exuberante jardín de la casa Caoma a modo de marco para mostrar sus cajas y ensamblajes.

Labor Docente, Publicaciones y Reconocimientos: recopila el material manuscrito, dibujos y anotaciones de los apuntes docentes de sus cursos de Historia y Urbanismo, así como sus libros y otros escritos y publicaciones sobre su obra.

4. Primera parte del recorrido de la exposición.

El capítulo La Obra abarca toda la obra de arquitectura proyectada y construida por Villanueva con más de 70 edificios reseñados de los cuales se muestran croquis y planos originales, así como fotos y maquetas de muchos de ellos. Este capítulo, a su vez, se dividió en tres secciones:

La Vivienda: presenta la vasta obra en vivienda pública construida por el Estado, prevista por el Plan Nacional de la Vivienda y desarrollado por el Taller del Banco Obrero (TABO), en el cual Villanueva dirigió un competente equipo de arquitectos e ingenieros. Aquí destacan la reurbanización de El Silencio (1941-1945), la comunidad del 23 de Enero (1955-1957), Cerro Piloto (1954) y la Unidad Residencial El Paraíso (1952-1954).

La Educación: reseña la Escuela Gran Colombia y, sobre todo, ese gran laboratorio abierto a la arquitectura moderna que es la Ciudad Universitaria de Caracas (1945-1967), con sus áreas educativas, deportivas, recreativas y el grupo médico.

Los Museos: registra las distintas propuestas desarrolladas dentro de esa temática, desde su participación en el Pabellón de Venezuela en la Exposición Internacional de París (1937) hasta el Museo Soto (1970), pasando por el Museo de Bellas Artes (1935), el Museo de Ciencias Naturales (1939), el Pabellón de la Exposición Universal de Montreal (1967) y la ampliación el Museo de Bellas Artes (1969).

5. Segunda parte del recorrido de la exposición.

En cuanto al capítulo La Colección, engloba su recopilación de obras de artistas que conoció personalmente y sus trabajos de integración de obras de arte a la arquitectura en dos secciones:

La Colección Personal: que incluye más de 250 obras, de las cuales se muestra una selección de los artistas internacionales, Alexander Calder, Agam, Albers, Arp, Bill, Cornell, Gabo, Herbin, Jacobsen, Lam, Laurens, Léger, Mata, Miró Moholy-Nagy, Vieira Da Silva, Pevsner, Taeuber Arp, Tinguely, Van Doesburg, Vasarely, Morandi, Le Corbusier, Burle-Marx, Tamayo, Rivera, y Lobo; y de los artistas nacionales, Soto, Reverón, Otero, Narváez, Manaure, Valera, Navarro, Barrios, Monasterios, Oramas, Carreño, Debourg y Brandt.

La Colección de Obras de Arte de la Universidad Central de Venezuela: conformada por Villanueva y constituida a la par de su arquitectura, reseña una de las mejor logradas experiencias de integración y síntesis de las artes en el mundo. Destacan los platillos de Calder en el techo del Aula Magna, el vitral de Léger en la Biblioteca Central, las obras de la Plaza Cubierta y los murales de Vasarely, algunas de las cuales serán incorporadas a la exposición. Igualmente se documenta la relación con artistas en otras experiencias arquitectónicas como es el caso de Francisco Narváez (Escuela Gran Colombia, los Museos de Los Caobos, El Silencio y la UCV) y de Jesús Rafael Soto (Pabellón de Montreal y Museo Soto).

En la reseña publicada en el boletín “ESPACIO Suplementario” que circuló con el Nº3 de la revista ESPACIO (3 julio-diciembre 1988) se apunta que “estos tres capítulos en los que se reúnen los materiales de base de la exposición, configuran, más que secciones separadas, líneas que corren paralelas y en las que se funde una sola imagen, tanto en la propuesta museográfica como en el catálogo: imagen ésta, apoyada en la presentación global de la obra, pero donde están siempre presentes el hombre y las obras de arte de su colección, como figuras sobre un fondo, relacionándose y dialogando unos aspectos con otros, pero haciendo énfasis y destacando los elementos más relevantes para la muestra dentro de un marco general de luz, color y movimiento, de gran fiesta para la arquitectura, con la presencia siempre viva del maestro Villanueva”.

6. Explicación del contenido de la Sala 1 (Los Museos) dentro del recorrido de la exposición.

La disposición de la muestra en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas fue resuelta de la siguiente manera marcándose con ello su recorrido:

Sala 1: Los Museos.

Sala 2: Calder y Villanueva.

Salas 3 y 4: Caoma.

Sala 5: Universidad Central de Venezuela.

Salas 6 y 7: La Síntesis de las Artes y el Aula Magna.

Sala 8: Villanueva docente y Los Amigos.

Sala 9: Ensamblajes y pequeñas esculturas de la Colección Villanueva.

Sala 10: La colección de arte, Proyectos de Vivienda Multifamiliar y El Taller.

Sala 11: Sotavento.

El ambicioso catálogo de la muestra, cuya maqueta ya se había elaborado y que lamentablemente no llegó a publicarse, contenía, “además de la presentación de la exposición por Sofía Imber, directora del Museo y de una entrevista a Margot de Villanueva, viuda del maestro, los textos centrales sobre cada uno de los tres capítulos (…); y varios ensayos o semblanzas de Villanueva y su Obra escritos por distintos estudiosos y personas que lo conocieron o trabajaron a su lado”. Además, incluía “un texto sobre la colección y las obras de arte, y otro sobre la obra de arquitectura, escritos por dos críticos extranjeros”. Igualmente, contenía “un texto sobre la concepción museográfica de la exposición, la cronología, una selección de escritos de Villanueva y varios anexos con la catalogación completa; todo esto presentado en tres idiomas: español, inglés y francés”.

Por otra parte, la promoción de la exposición se dio mediante cuatro afiches que en conjunto formaban uno solo y por distintas vallas ubicadas en El Silencio, el 23 de Enero, los Museos y la Ciudad Universitaria. Las extensiones Este y Oeste del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, las salas Cadafe e Ipostel respectivamente, programaron actividades y exposiciones complementarias y la Facultad de Arquitectura, el Colegio de Arquitectos de Venezuela y la Fundación Villanueva realizaron un Coloquio Internacional sobre su obra, que se llevaría a cabo para la fecha de la exposición.

7. Imagen preparada para promocionar la exposición (foto de Felix Molina).

Maciá Pintó en el texto titulado “Villanueva el arquitecto, el maestro, y las Notas Docentes”, publicado en la página web de LA ESCUELA___ (https://laescuela.art/es/campus/library/essays/villanueva-el-arquitecto-el-maestro-y-las-notas-docentes-macia-pinto) aporta la siguiente información esclarecedora del título que lleva la exposición que hoy nos ocupa: “ ‘Villanueva, el Arquitecto’ era la manera habitual que el Maestro utilizada para auto-nombrarse, de marcar sus libros, de firmar o despedirse en su correspondencia personal. También, es la manifestación más decidida de la imposibilidad de separar al hombre Villanueva de su condición de arquitecto; muestra de tanto aceptación como un cierto orgullo; también, clara expresión de su particular humor y franca ironía”.

Villanueva El Arquitecto, también, sirvió para apoyar de manera importante la labor que ya venía realizando la Fundación Villanueva y de base para la realización de futuros trabajos tanto en el ámbito académico como en el museístico.

La exposición fue ampliamente reseñada por el ya mencionado boletín “ESPACIO Suplementario” que circuló con el Nº3 de la revista ESPACIO (julio-diciembre 1988) y por la revista ESTAMPAS del 4 de diciembre de 1988, de donde hemos extraído buena parte de la información que hemos presentado.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2, 3, 4, 5 y 6. Guía de Recorrido. Exposición «Villanueva. El Arquitecto». Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, 1988.

1. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

7. Boletín “ESPACIO Suplementario”, Revista ESPACIO, Nº3, julio-diciembre 1988.