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1969• Propuesta para la Casa del Estudiante de la Ciudad Universitaria de París

Propuesta Edificio para Estudiantes París.jpg
Vista de la maqueta. Fotografía de Paolo Gasparini.

1969•  El maestro Carlos Raúl Villanueva concluye, por encargo de la Fundación Fina Gómez, su propuesta para el Edificio para Estudiantes de la Ciudad Internacional de París, Francia.
La edificación concebida para albergar 750 estudiantes, divididos en 5 grupos de igual número de nacionalidades, sería construido en un terreno con frente al Boulevard Jourdan.

Vista de la maqueta. Fotografía de Paolo Gasparini.


El Maestro Villanueva, quien desarrolló su anteproyecto con la colaboración del arquitecto Juan Pedro Posani, concentró en un solo prisma de 18 niveles, suspendido, de base cuadrada, apoyado solo en sus aristas por los núcleos de circulación vertical.
Las circulaciones horizontales de cada piso del edificio se ubicaron en torno al vacío del espacio central
.

Vista de la maqueta. Fotografía de Paolo Gasparini.


Este espacio central se cerraría con una claraboya soportada por una estructura metálica cubierta de vidrio que permitiría el paso de la luz del día. El edificio se ensancha en la parte baja, aumenta en dimensión a medida que se acerca a su base, permitiendo más área para el desarrollo de las actividades colectivas.

Corte esquemático del edificio.


En el nivel inferior se desarrolla, con acceso directo desde el Boulevard, una plaza cubierta con cafetín, facilidades para reuniones, convenciones y recitales, servicios, restaurante, museo y una sala de exposiciones.
En el nivel inferior de la torre se encuentra la dirección y la administración de la institución. Las habitaciones se ubicaron en los pisos superiores sucesivos, dejando el ultimo nivel para talleres colectivos.

Un croquis de los elementos propuestos para fachada y baños en donde sugiere la necesidad de aprovechar la experiencia del tecnólogo francés Jean Prouvé.


Las habitaciones, que contemplaban espacios para dormir, estudiar, reunirse y aseo personal, podrían ser arregladas por cada estudiante a su conveniencia.

Croquis indicando el arreglo y mobiliario sugerido para las habitaciones.


Se previó la participación de artistas, tanto venezolanos como extranjeros, en una propuesta de integración del arte al edificio.

Croquis con un corte esquemático indicando la colocación de un penetrables del artista venezolano Jesús Rafael Soto (1923-2005) en el patio central techado del edificio.

Fuentes consultadas: “Explicando la caja brillante de Villanueva: El proyecto de la Fundación Fina Gómez (Maison du Venezuela) para la Cité International Universitaire de Paris, 1969”. José Javier Alayón González (Pontificia Universidad Javeriana, Colombia), Arquitetura Revista, vol. 14, núm. 1, pp. 48-58, 2018.

Archivo Villanueva.

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 394

Aunque ya en vida había sido objeto de reconocimiento y su obra mostrada en diversas exposiciones colectivas e individuales desde 1947, será a partir de su fallecimiento en 1975 que lo hecho en vida por Carlos Raúl Villanueva y los valores que encierra la totalidad de su producción arquitectónica empezará a ser mostrado a través de sendos montajes, respaldados por importantes trabajos de curaduría e investigación.

1. Exposición «Homenaje a Carlos Raúl Villanueva». Centro de Información y Documentación, FAU, UCV. Mayo 1980

A la primera realizada en 1976 en el Museo de Bellas Artes (dirigido por Marcos Miliani) en la que se recoge su vida y obra, organizada por el arquitecto Gonzalo Castellanos, seguirá otra “Exposición Homenaje” montada por el Centro de Información y Documentación (CID) de la FAU UCV que conmemoraría los cinco años de su fallecimiento, llevada a cabo a partir de las imágenes de Paolo Gasparini, notable fotógrafo y amigo personal del maestro, quien lo acompañara a Ciudad Bolívar durante su última visita de supervisión de la construcción del Museo Jesús Soto. Luego, en 1982, la Galería de Arte Nacional organizaría la Exposición “Dibujos y Croquis” de Carlos Raúl Villanueva muchos de los cuales habían ya aparecido en el nº16 de Espacio y Forma.

Sin embargo, no será sino hasta noviembre de 1988 cuando en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, con la curaduría de Paulina Villanueva, Maciá Pintó y Pedro Sanz, se realizará la primera, más completa e importante exposición antológica que sobre el Maestro y su obra se haya realizado hasta ahora. Titulada Villanueva El Arquitecto, permanecerá abierta hasta marzo del año siguiente y logró recoger una visión completa del hombre, su colección de arte, su pensamiento y su obra arquitectónica y urbanística acompañada de material inédito y de la utilización de innovadores recursos que permitieron convertirla en una clara exploración sobre las posibilidades que ofrecía la arquitectura para mostrarse en un museo no precisamente diseñado para ello. Es con la portada de la Guía de recorrido de la exposición, elaborada por Ricardo Armas con base en un dibujo de Villanueva de la planta de la Catedral de Caracas (acompañada del breve texto “El arquitecto: hay edificios que cantan…que hablan…que son mudos. ¡Con la Catedral, con piedras se puede componer una Sinfonía!) que forma parte de sus Notas Docentes, que hemos ilustrado nuestra postal del día de hoy.

2. El ministro Simón Alberto Consalvi recorre la exposición el día de su inauguración acompañado de Paulina Villanueva (a su derecha). En primer plano «La Silla del Diablo» diseñada por Alexander Calder para el Maestro.

Inaugurada el 20 de noviembre de 1988 con la asistencia de Simón Alberto Consalvi, Ministro de Relaciones Interiores, y César Quintana Romero, Ministro de Desarrollo Urbano (integrantes ambos del gabinete del Presidente Jaime Lusinchi), la muestra, tal y como se reseña en la mencionada Guía de recorrido, “intenta reseñar toda la vida y vasta obra de Carlos Raúl Villanueva: arquitecto, coleccionista, promotor y visionario de las ideas de vanguardia en el arte moderno, docente, escritor, mecenas, ensayista. Su figura concentra el desarrollo urbanístico moderno de nuestro país, el paso de zona rural a zona urbana; así como también el acceso y divulgación de la obra de los principales artistas de este siglo. Esta exposición reúne todo el legado cultural de esa figura visionaria y sensible que entendió el mensaje de la arquitectura como una experiencia humanizadora, social y estética. Con la obra por él realizada y la colección de arte por él reunida, es posible trazar una línea que atraviesa el presente siglo en materia de artes plásticas, trascendiendo los límites de lo local para convertirse en personaje universal: su audaz visión futurista lo llevó a ser uno de los adelantos de la cultura internacional en la Venezuela de los años cincuenta”.

3. Contratapas de la Guía de Recorrido de la exposición

Un arduo esfuerzo de investigación, documentación y catalogación del cuantioso material original e inédito de los archivos de la Fundación Villanueva, sumado a un relevamiento fotográfico de su obra y reproducciones de algunos proyectos en gran escala, sirvió para estructurar la exposición con base en tres grandes capítulos: El Hombre, La Obra y La Colección.

En el capítulo El Hombre se contemplaron los siguientes aspectos:

Las Casas: incluye sus residencias familiares Caoma (1953) y Sotavento (1957) las cuales, además de representar lo más íntimo de su ser, muestran claramente sus postulados arquitectónicos.

Cronología y Biografía: recoge las distintas etapas en su vida desde su nacimiento en Londres (1900) hasta su fallecimiento en Caracas (1975), cubriendo las fases de su formación en París y los distintos períodos de trabajo en Venezuela, contextualizándolas en el ámbito artístico y arquitectónico nacional e internacional.

Primera Época de su Obra: documenta las obras realizadas en Caracas y Maracay durante los años treinta.

Los Amigos: muestra la abundante relación epistolar, fotos y otros documentos, resultado de la amistades y contacto con arquitectos y artistas de reconocido valor entre los que destacan, Calder, Soto, Léger, Arp, Vasarely, Lam, Pevsner, Tamayo, Le Corbusier, Rotival y Sibyl Moholy-Nagy.

El Taller: recoge la intimidad de sus libros y efectos personales y reproduce la atmósfera del vagón tipo tren incorporado al exuberante jardín de la casa Caoma a modo de marco para mostrar sus cajas y ensamblajes.

Labor Docente, Publicaciones y Reconocimientos: recopila el material manuscrito, dibujos y anotaciones de los apuntes docentes de sus cursos de Historia y Urbanismo, así como sus libros y otros escritos y publicaciones sobre su obra.

4. Primera parte del recorrido de la exposición.

El capítulo La Obra abarca toda la obra de arquitectura proyectada y construida por Villanueva con más de 70 edificios reseñados de los cuales se muestran croquis y planos originales, así como fotos y maquetas de muchos de ellos. Este capítulo, a su vez, se dividió en tres secciones:

La Vivienda: presenta la vasta obra en vivienda pública construida por el Estado, prevista por el Plan Nacional de la Vivienda y desarrollado por el Taller del Banco Obrero (TABO), en el cual Villanueva dirigió un competente equipo de arquitectos e ingenieros. Aquí destacan la reurbanización de El Silencio (1941-1945), la comunidad del 23 de Enero (1955-1957), Cerro Piloto (1954) y la Unidad Residencial El Paraíso (1952-1954).

La Educación: reseña la Escuela Gran Colombia y, sobre todo, ese gran laboratorio abierto a la arquitectura moderna que es la Ciudad Universitaria de Caracas (1945-1967), con sus áreas educativas, deportivas, recreativas y el grupo médico.

Los Museos: registra las distintas propuestas desarrolladas dentro de esa temática, desde su participación en el Pabellón de Venezuela en la Exposición Internacional de París (1937) hasta el Museo Soto (1970), pasando por el Museo de Bellas Artes (1935), el Museo de Ciencias Naturales (1939), el Pabellón de la Exposición Universal de Montreal (1967) y la ampliación el Museo de Bellas Artes (1969).

5. Segunda parte del recorrido de la exposición.

En cuanto al capítulo La Colección, engloba su recopilación de obras de artistas que conoció personalmente y sus trabajos de integración de obras de arte a la arquitectura en dos secciones:

La Colección Personal: que incluye más de 250 obras, de las cuales se muestra una selección de los artistas internacionales, Alexander Calder, Agam, Albers, Arp, Bill, Cornell, Gabo, Herbin, Jacobsen, Lam, Laurens, Léger, Mata, Miró Moholy-Nagy, Vieira Da Silva, Pevsner, Taeuber Arp, Tinguely, Van Doesburg, Vasarely, Morandi, Le Corbusier, Burle-Marx, Tamayo, Rivera, y Lobo; y de los artistas nacionales, Soto, Reverón, Otero, Narváez, Manaure, Valera, Navarro, Barrios, Monasterios, Oramas, Carreño, Debourg y Brandt.

La Colección de Obras de Arte de la Universidad Central de Venezuela: conformada por Villanueva y constituida a la par de su arquitectura, reseña una de las mejor logradas experiencias de integración y síntesis de las artes en el mundo. Destacan los platillos de Calder en el techo del Aula Magna, el vitral de Léger en la Biblioteca Central, las obras de la Plaza Cubierta y los murales de Vasarely, algunas de las cuales serán incorporadas a la exposición. Igualmente se documenta la relación con artistas en otras experiencias arquitectónicas como es el caso de Francisco Narváez (Escuela Gran Colombia, los Museos de Los Caobos, El Silencio y la UCV) y de Jesús Rafael Soto (Pabellón de Montreal y Museo Soto).

En la reseña publicada en el boletín “ESPACIO Suplementario” que circuló con el Nº3 de la revista ESPACIO (3 julio-diciembre 1988) se apunta que “estos tres capítulos en los que se reúnen los materiales de base de la exposición, configuran, más que secciones separadas, líneas que corren paralelas y en las que se funde una sola imagen, tanto en la propuesta museográfica como en el catálogo: imagen ésta, apoyada en la presentación global de la obra, pero donde están siempre presentes el hombre y las obras de arte de su colección, como figuras sobre un fondo, relacionándose y dialogando unos aspectos con otros, pero haciendo énfasis y destacando los elementos más relevantes para la muestra dentro de un marco general de luz, color y movimiento, de gran fiesta para la arquitectura, con la presencia siempre viva del maestro Villanueva”.

6. Explicación del contenido de la Sala 1 (Los Museos) dentro del recorrido de la exposición.

La disposición de la muestra en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas fue resuelta de la siguiente manera marcándose con ello su recorrido:

Sala 1: Los Museos.

Sala 2: Calder y Villanueva.

Salas 3 y 4: Caoma.

Sala 5: Universidad Central de Venezuela.

Salas 6 y 7: La Síntesis de las Artes y el Aula Magna.

Sala 8: Villanueva docente y Los Amigos.

Sala 9: Ensamblajes y pequeñas esculturas de la Colección Villanueva.

Sala 10: La colección de arte, Proyectos de Vivienda Multifamiliar y El Taller.

Sala 11: Sotavento.

El ambicioso catálogo de la muestra, cuya maqueta ya se había elaborado y que lamentablemente no llegó a publicarse, contenía, “además de la presentación de la exposición por Sofía Imber, directora del Museo y de una entrevista a Margot de Villanueva, viuda del maestro, los textos centrales sobre cada uno de los tres capítulos (…); y varios ensayos o semblanzas de Villanueva y su Obra escritos por distintos estudiosos y personas que lo conocieron o trabajaron a su lado”. Además, incluía “un texto sobre la colección y las obras de arte, y otro sobre la obra de arquitectura, escritos por dos críticos extranjeros”. Igualmente, contenía “un texto sobre la concepción museográfica de la exposición, la cronología, una selección de escritos de Villanueva y varios anexos con la catalogación completa; todo esto presentado en tres idiomas: español, inglés y francés”.

Por otra parte, la promoción de la exposición se dio mediante cuatro afiches que en conjunto formaban uno solo y por distintas vallas ubicadas en El Silencio, el 23 de Enero, los Museos y la Ciudad Universitaria. Las extensiones Este y Oeste del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, las salas Cadafe e Ipostel respectivamente, programaron actividades y exposiciones complementarias y la Facultad de Arquitectura, el Colegio de Arquitectos de Venezuela y la Fundación Villanueva realizaron un Coloquio Internacional sobre su obra, que se llevaría a cabo para la fecha de la exposición.

7. Imagen preparada para promocionar la exposición (foto de Felix Molina).

Maciá Pintó en el texto titulado “Villanueva el arquitecto, el maestro, y las Notas Docentes”, publicado en la página web de LA ESCUELA___ (https://laescuela.art/es/campus/library/essays/villanueva-el-arquitecto-el-maestro-y-las-notas-docentes-macia-pinto) aporta la siguiente información esclarecedora del título que lleva la exposición que hoy nos ocupa: “ ‘Villanueva, el Arquitecto’ era la manera habitual que el Maestro utilizada para auto-nombrarse, de marcar sus libros, de firmar o despedirse en su correspondencia personal. También, es la manifestación más decidida de la imposibilidad de separar al hombre Villanueva de su condición de arquitecto; muestra de tanto aceptación como un cierto orgullo; también, clara expresión de su particular humor y franca ironía”.

Villanueva El Arquitecto, también, sirvió para apoyar de manera importante la labor que ya venía realizando la Fundación Villanueva y de base para la realización de futuros trabajos tanto en el ámbito académico como en el museístico.

La exposición fue ampliamente reseñada por el ya mencionado boletín “ESPACIO Suplementario” que circuló con el Nº3 de la revista ESPACIO (julio-diciembre 1988) y por la revista ESTAMPAS del 4 de diciembre de 1988, de donde hemos extraído buena parte de la información que hemos presentado.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2, 3, 4, 5 y 6. Guía de Recorrido. Exposición «Villanueva. El Arquitecto». Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, 1988.

1. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

7. Boletín “ESPACIO Suplementario”, Revista ESPACIO, Nº3, julio-diciembre 1988.

¿SABÍA USTED…

…que en 1929 se inicia el desarrollo de la urbanización La Florida en Caracas?

Luego del éxito obtenido a mediados de los años 1920 por Juan Bernardo Arismendi (1887-1982), asociado con Juan M. Benzo, Luis Roche y Santiago Alfonzo Rivas, en la construcción de San Agustín del Norte (la primera expansión de Caracas hacia el sureste) y más tarde, con Benzo y Tomás Sarmiento, en el desarrollo de urbanización El Conde (prolongación del trazado vial de la anterior), Arismendi junto a Roche (1888-1965) contratan en 1928, bajo la figura ampliada de una Asociación Civil (o “Sindicato”), al arquitecto Manuel Mujica Millán (1897-1963) para que diseñe, en terrenos de la Estancia Ávila (antigua hacienda cafetalera Los Bueno) y la Granja de los Chapellín, el plan de la urbanización La Florida, considerada el primer suburbio-jardín construido en la capital.

El nuevo desarrollo, que contó con la participación del ingeniero-arquitecto Carlos Delgado Sarmiento y para el que se sumaron en la etapa constructiva Carlos Morales y la firma Miranda-Velutini, fue concebido por Mujica (llegado a Venezuela en 1927 contratado para corregir las fundaciones del hotel Majestic), apoyado en la formación recibida en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, la influencia del movimiento de la ciudad jardín en Barcelona conformado en 1912 y su órgano de divulgación (la revista Civitas, publicada a partir de 1914 durante una década) y su experiencia acumulada desde 1917, como parte de quienes dan continuidad al urbanismo novecentista catalán. De hecho, en 1925 (el mismo año en que se recibe de arquitecto), Mujica proyecta en Santa Perpètua de Mogoda, en las cercanías de Barcelona, otro desarrollo también denominado “La Florida” (muy bien documentado por Vicente Casals Costa en “Manuel Mujica Millán y el urbanismo novecentista en Cataluña, 1917-1927”, https://www.ub.edu/geocrit/b3w-925.htm), que muestra, pese a su carácter más modesto, los mismos rasgos propios de la ciudad jardín presentes en la urbanización caraqueña, constituyéndose ambas experiencias en referenciales dentro de su trayectoria así como fundamento para el diseño posterior, también en Caracas, de la urbanización Campo Alegre (1929-1932).

El proyecto de Mujica para La Florida, analizado al detalle por Izaskun Landa en “Transferencias del modelo de urbanismo jardín europeo: el caso del primer suburbio jardín de Manuel Mujica en Caracas” (http://www-etsav.upc.es/personals/iphs2004/pdf/111_p.pdf), muestra “su experiencia en el lenguaje académico, destreza en la proyectación y desarrollo de conjuntos urbanísticos, pero en particular el dominio y conocimientos profundos sobre el urbanismo jardín en los términos funcionales, simbólicos y morfológicos planteados por (Raymond) Unwín y (Barry) Parker” en 1904 mediante la propuesta ganadora del concurso de Letcworth Garden City y en 1906 cuando proyectaron el suburbio londinense de Hampstead Garden siguiendo buena parte de los planteamientos formulados con anterioridad por Ebenezer Howard.

Los predios agrícolas en los que se ubica La Florida están “separados del casco tradicional por otros cultivos, en un sector atravesado por una quebrada con abundante vegetación que generaría la atmósfera ideal para lograr el concepto del urbanismo jardín, además, estaba muy bien conectado al casco urbano mediante la ampliada Carretera del Este y el ferrocarril Caracas-Petare a través de la estación Sabana Grande”, explicará Landa.

La urbanización, cuyas fotografías rápidamente se convirtieron en ilustraciones de numerosas postales de la época, constaba de más de doscientas parcelas y en su desarrollo se marcó con toda claridad la diferencia entre dos zonas: una baja, al sur, (objeto del proyecto inicial elaborado por Mujica) que se estructuraba con base en una retícula que presenta una combinación de trazado regular e irregular (primer ejemplo de este tipo en la ciudad), donde destacan grandes avenidas arboladas jerarquizadas en función al ancho de la calle y diferenciadas por los nombres de las especies que les dieron nombre (acacias, samanes, jabillos, naranjos, almendros y manolos), con islas anchas, paseos peatonales y doble hilera de árboles, bancos y ornamentos, así como amplias aceras y variedad de redomas y plazoletas ajardinadas de diversas formas y tamaños propuestas en las intersecciones viales, todo lo cual serviría de marco a la aparición lujosas quintas unifamiliares aisladas con amplios jardines, caldo de cultivo de una arquitectura de variados lenguajes estilísticos.

La zona alta, al norte, con mayor pendiente dada su proximidad al Ávila, fue desarrollada combinando parcelas de mediano tamaño con otras destinadas a ofrecer en venta soluciones dirigidas a la clase media y profesional, muy acordes a la manera cómo Arismendi solía enfrentar sus emprendimientos. Así, aunque las avenidas procurarán mantener nombres de especies de árboles (en este caso mangos, chaguaramos, pinos o pomagás), disminuirán su sección, las parcelas su metraje y las quintas (de menor tamaño) adoptarán otros rasgos más anónimos e incluso aceptarán la presencia de modelos repetitivos, sin dejar de mirar o recrear los estilos de las soluciones que prevalecían al sur. Si en el plan de venta inicial se pueden encontrar parcelas de hasta 3000 m2 de terreno que albergan mansiones de 1000 m2 de construcción, el posterior desarrollo registra la presencia de casas cuya área de construcción oscila entre los 100 y los 200 m2 en terrenos que rondan los 1000 m2.

Cuando La Florida empieza a promoverse como “un jardín en Caracas”, varios aspectos son resaltados en el folleto publicitario impreso para tal fin (toda una novedad para la época) por quienes tienen a su cargo convencer a los futuros compradores de terrenos. De entre ellos el énfasis en el uso del automóvil para desplazarse y conectarse con el resto de la ciudad, síntoma inequívoco de modernidad y de “evolución constante de las condiciones de vida”, surge como paradójico anhelo contrapuesto a la “búsqueda de aire y tranquilidad” que se enarbola como argumento para vender la “superioridad de la casa de campo sobre la casa de la ciudad”, y más aún cuando se plantea “el auto con sus ruidos y sus gases (como) destructor de nervios y de salud”. Al exponerse: “Si el trabajar en la ciudad es inevitable, el vivir fuera también lo es” y se añade “Hemos llegado, pues, a la conclusión de que en bien de nuestros hijos… debemos dejar la ciudad al comercio… y debemos buscar en medio de la naturaleza, oxígeno para los pulmones y sedativo para los nervios”, no deja de sorprender que también se subraye la “proximidad a Caracas” y el asegurar que “se está en plena ciudad: a siete minutos en auto de la Plaza Bolívar”.

El encuentro de la avenida Las Acacias con la Carretera del Este marcará el acceso vehicular a la urbanización y estará enfatizado con la presencia de una plaza ajardinada. Pensada como un bulevar y a la vez vía principal, Las Acacias fue diseñada inicialmente con una anchura de 52 metros y “presenta un trazado en sentido norte-sur adaptado al recorrido y pendientes de la quebrada mediante líneas curvas amplias y muy suaves” que finaliza en las estribaciones de la Silla de Caracas. “Así mismo, en el cruce de esta avenida con la línea del ferrocarril se conforma otra plaza (…) (suerte de) nodo del trazado vial a partir de la cual se originan dos bulevares de menor jerarquía en el mismo sentido norte-sur (las avenidas Los Samanes y Los Jabillos), diseñados también con un trazado sinuoso y suave e integrados mediante calles transversales de menor jerarquía (…), algunas de las cuales finalizan en calles ciegas que rematan en redomas o plazas que presentan una gran riqueza de formas geométricas, tal como los ejemplos ingleses”, puntualizará Landa. El más importante bulevar transversal será la avenida Los Manolos cuya posterior prolongación hacia el oeste hasta San Bernardino dará origen a la avenida Andrés Bello cuyo impacto, sin duda, alterará significativamente las condiciones iniciales deseadas para la urbanización.

Sobre Los Manolos entre las avenidas Los Samanes y Los Jabillos se ubicará el Club Florida, de carácter privado, referencia para la Caracas de entonces y centro institucional, social y simbólico de la urbanización, que incluyó parques, jardines y canchas deportivas pero ningún espacio público. Esta particularidad hará que el desarrollo, pese a sus evidentes similitudes formales con el urbanismo jardín, al no escoger a la iglesia o la escuela para asumir el rol de nodo cívico permita afirmar a Landa que “…La Florida podría ser considerada como el primer ejemplo de suburbio jardín en Caracas únicamente en los términos conceptuales, funcionales y morfológicos planteados por Unwin y Parker, debido a que dos de los conceptos esenciales del urbanismo jardín planteados por Howard nunca fueron aplicados en Caracas”. La inexistencia de espacios públicos notables en La Florida no se producirá ni siquiera cuando el terreno del club, una vez demolido, sea destinado a la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá y el colegio San Antonio.

Vale la pena recordar que Carlos Raúl Villanueva llega a Venezuela justamente en 1928 en pleno proceso de gestación de La Florida y que contraerá nupcias con Margot Arismendi Amengual (hija del promotor del urbanismo) en 1933. Este hecho le permitirá diseñar en la urbanización sus dos primeras viviendas familiares: la casa nº36 de la avenida Los Manolos cruce con Los Samanes (frente al club) en 1934 (demolida en 1979), y luego Caoma en la avenida Los Jabillos de 1953 (que habitará hasta su fallecimiento en 1975), construida tras derribar la quinta propiedad de su esposa que ocupaba la parcela donde se habían mudado a finales de la década de 1930 de la que sólo se conservará el nombre. También le dará la oportunidad de colaborar con su suegro proyectando numerosos modelos de quintas dentro de la urbanización que se repetirán y estarán al alcance de un mayor número de personas, las cuales han sido estudiadas por Luis Polito en “Las quintas de Manuel Mujica Millán y Carlos Raúl Villanueva alrededor de los años ’30”, Trabajo Final presentado para obtener el título de Magister Scientiarum en Historia de la Arquitectura de la FAU UCV en 1996.

“Debido a su inmediato éxito inmobiliario entre la creciente clase media alta, que no solamente exigía un urbanismo de calidad sino que también requería identificarse a través de los nuevos códigos y valores estéticos nacientes en los países centrales, La Florida se constituyó como el modelo de urbanización a seguir y por lo tanto se convirtió en arquetipo de los promotores inmobiliarios a partir de los años treinta. Así, San Bosco, San Bernardino, Los Caobos, Altamira, La Castellana, Colinas de Bello Monte y otras urbanizaciones ubicadas en el sur-este de Caracas serían a su vez, trasplantes, reinterpretaciones y adaptaciones -con mayor profusión o menor utilización de elementos comunes, según el caso- del lenguaje formal de La Florida y por lo tanto de los códigos funcionales y morfológicos del urbanismo jardín europeo”, concluirá Landa.

Afectada como ya señalamos por su apertura franca a la ciudad, por cambios en su zonificación y por la aparición cada vez más extendida de usos comerciales, La Florida con el tiempo ha sufrido un proceso de creciente deterioro que ha derivado en la desmejora de su calidad ambiental pese a que conserva el verdor en sus avenidas y la frondosidad de los árboles que aún dan nombre a muchas de sus calles.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

2. Casals Costa, Vicente. «Manuel Mujica Millán y el urbanismo novecentista en Cataluña, 1917-1927», Biblio 3W, Vol. XVI, nº 925, 2011 (https://www.ub.edu/geocrit/b3w-925.htm); y Di Pasquo, Carlos. Caracas 1925-1935. Iniciativa privada y crecimiento urbano, Universidad Central de Venezuela, 1985.

3. Roche, Marcel. La sonrisa de Luis Roche, Ediciones Arte, 1967

4. De Sola Ricardo, Irma. Contribución al Estudio de los Planos de Caracas 1567 – 1967, Ediciones del Comité de Obras Culturales del Cuatricentenario de Caracas, 1967

5. De Sola Ricardo, Irma. Contribución al Estudio de los Planos de Caracas 1567 – 1967, Ediciones del Comité de Obras Culturales del Cuatricentenario de Caracas, 1967; y Polito, Luis. Las quintas de Manuel Mujica Millán y Carlos Raúl Villanueva alrededor de los años ’30, Trabajo Final presentado para obtener el título de Magister Scientiarum en Historia de la Arquitectura, FAU UCV, 1996.

6, 8, 9 y 10. Fundación CIEV. «El éxodo de la ciudad hacia el este o breve historia de las urbanizaciones de Caracas a partir de 1928 – Parte 2», 2017 (https://fundacionciev.com/el-exodo-de-la-ciudad-hacia-el-este-o-breve-historia-de-las-urbanizaciones-de-caracas-parte-2?x-host=fundacionciev.com)

7. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad; Caracas Cuéntame (https://twitter.com/Caracascuentame/status/1061058955655430144); Fundación CIEV. «El éxodo de la ciudad hacia el este o breve historia de las urbanizaciones de Caracas a partir de 1928 – Parte 2», 2017 (https://fundacionciev.com/el-exodo-de-la-ciudad-hacia-el-este-o-breve-historia-de-las-urbanizaciones-de-caracas-parte-2?x-host=fundacionciev.com); y El Universal. «La Florida conserva su apariencia tradicional» (https://www.eluniversal.com/caracas/23599/la-florida-conserva-su-apariencia-tradicional)

11. Fundación CIEV. «El éxodo de la ciudad hacia el este o breve historia de las urbanizaciones de Caracas a partir de 1928 – Parte 2», 2017 (https://fundacionciev.com/el-exodo-de-la-ciudad-hacia-el-este-o-breve-historia-de-las-urbanizaciones-de-caracas-parte-2?x-host=fundacionciev.com); y Jorge Peña, CARACAS en retrospectiva II (https://www.facebook.com/caracasretro/photos/a.21187152210/436207152210/?type=3)

12. Gómez, Hannia. El Cerrito: la obra maestra de Gio Ponti en Caracas, ULTREYA/Fundación Planchart, 2009; y Gasparini, Graziano y Posani, Juan Pedro. Caracas a través de su arquitectura, Armitano Editores/Fundación Fina Gómez, 1969.

13. IAM Venezuela. «Manuel Mujica Millán, el español que modernizó la arquitectura en Venezuela» (https://iamvenezuela.com/2019/05/manuel-mujica-millan-el-espanol-que-modernizo-la-arquitectura-en-venezuela/); y Polito, Luis. Las quintas de Manuel Mujica Millán y Carlos Raúl Villanueva alrededor de los años ’30, Trabajo Final presentado para obtener el título de Magister Scientiarum en Historia de la Arquitectura, FAU UCV, 1996.

14. Villanueva, Paulina y Pintó, Maciá. Carlos Raúl Villanueva, Alfadil Editores, 2000.

15. Captura de Google Earth y La Caracas Inolvidable (https://www.facebook.com/groups/586879391415561/posts/3482186595218145/)

1973• Ampliación del Museo de Bellas Artes

Ampliación del Museo de Bellas Artes.png

1973• El presidente Rafael Caldera inaugura con una exposición de obras de los pintores venezolanos Cristóbal Rojas, Antonio Herrera Toro, Martín Tovar y Tovar, Arturo Michelena y Tito Salas la ampliación del Museo de Bellas Artes, construido en dos años por el Ministerio de Obras Públicas MOP, de acuerdo al proyecto arquitectónico del Maestro Carlos Raúl Villanueva (1900-1975) y Oscar Carmona (FAU UCV, promoción 12B/1962), con el cálculo estructural de los ingenieros Tadeuz Brzezinski, Waclaw Zalewski y José Adolfo Peña, realizado en 1966.

Boceto del Maestro Villanueva que data de 1968 del planteamiento volumétríco de la ampliación del Museo de Bellas Artes.
Vista del Museo de Bellas Artes y el conjunto de sus sucesivas ampliaciones en una aerofotografía de Paolo Gasparini.

El proyecto de ampliación de terminado en 1973 plantea tres zonas claramente diferenciadas: las salas de exposición, la zona destinada a información, servicios generales, administración y depósitos, y la circulación.

La zona administrativa y las rampas de circulación configuran la rotula entre el museo construido en 1935 y la nueva propuesta.

Las salas de exposición de planta cuadrada, con luces de 21 mts. por 21 mts., sin columnas intermedias, permiten la exhibición de obras de gran formato. A través de unos amplios ventanales, ubicados en un módulo de las salas que esta en un volado de 4,5 metros, se establece una relación directa con la vegetación del Parque Los Caobos. La estructura tridimensional de concreto que conforman las losas fue prefabricada, colocada en sitio y luego postensada en dos direcciones para vincular sus componentes.

La estructura tridimensional de concreto que conforman las losas fue prefabricada, colocada en sitio y luego postensada en dos direcciones para vincular sus componentes.

En el último nivel de la ampliación se ubicaron esculturas al aire libre. Desde allí se puede disfrutar de hermosas vistas sobre el Parque Los Caobos y sobre El Ávila.

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 378

El 9 de abril de 2009 en el importante diario La Vanguardia apareció la nota firmada por Joaquim Ibarz titulada “Barcelona descubre al arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva”. La misma, se iniciaba de la siguiente manera: “El Fomento de las Artes y del Diseño (FAD) de Barcelona, la institución que es referente en Europa del diseño, la arquitectura y el urbanismo que se hace en Cataluña, no podía haber elegido una exposición más adecuada para conmemorar el 50 aniversario de la creación de los premios que otorga cada año al mejor edificio y al mejor interiorismo. Bocetos y planos originales, vídeos, maquetas, fotografías y nubes flotantes de Alexander Calder forman parte de la muestra Carlos Raúl Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas, que se presenta en Barcelona hasta el 13 de mayo. Los muros góticos de la sede del FAD en la Plaza dels Angels acogen esta singular muestra de la que fuera considerada la obra arquitectónica más importante de la América hispana. Después de Barcelona, la exposición viajará por varias ciudades de Europa y Latinoamérica”.

De esta manera se colocaba en el lugar que le correspondía, el esfuerzo que para la promoción y llegada a feliz término de la exhibición liderizó el arquitecto venezolano Igor Peraza (a quien correspondió realizar la museografía), y que contó con la muy cuidada comisaría-curaduría del también arquitecto y profesor Javier Cerisola.

1. Cartel elaborado para la exposición.

Inaugurada el 26 de marzo de aquel año, bajo el auspicio del Gobierno Bolivariano de Venezuela y el Museo de Arquitectura (MUSARQ), Carlos Raúl Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas contó con el apoyo de la Fundación Villanueva, el COPRED, la Galería de Arte Nacional, la FAU UCV y el Museo de Bellas Artes, así como del propio FAD y del Departamento de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat de Cataluña.

El programa que se siguió el día de la inauguración, en la que hizo acto de presencia el embajador de la República Bolivariana de Venezuela en España, Alfredo Toro Hardi, incluyó la presentación de la exposición a cargo de Juan Pedro Posani, director general del Museo Nacional de Arquitectura, y palabras de Beth Galí, presidenta del FAD, teniendo como momento central y destacado el dictado de la conferencia “La Ciudad Universitaria de Caracas. Espacio fluido, velos y vuelos” dictada por Silvia Hernández de Lasala, la cual fue seguida por un Coloquio en el que participaron los arquitectos Josep Quetglas y César Portela estando presentes, entre otros, Oriol Bohigas y Benedetta Tagliabue.

2. Diversas tomas del montaje de la muestra.

La cobertura mediática dada a la exhibición fue amplia (de ella destacamos el artículo «Villanueva o la madurez de la vanguardia» de Oriol Bohigas publicado en El País el 31 de marzo de 2009 –https://elpais.com/diario/2009/04/01/catalunya/1238548042_850215.html-), y en casi todos los casos se trató de colocar en contexto la relevancia de la obra expuesta, declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO el año 2000, las particularidades que envolvieron tanto a la curaduría como al montaje y la cantidad y calidad del material mostrado lo cual, junto a datos relacionados a la biografía de Villanueva, su concepción del conjunto sede de la UCV y la importante experiencia de síntesis de las artes que allí se dio (que Posani calificó como “la obra de arte más importante de nuestro país”), permitían al público catalán que decidiera acudir a la sala del FAD, desconocedor en buena medida de lo que allí se exponía, tener una visión amplia de la experiencia que irían a visitar.

El muy completo artículo escrito por Elisa Rodríguez Campo para la revista ArtNexus nº 74 (septiembre-noviembre 2009), señala cómo “todo el material es mostrado elegantemente sobre un dispositivo museográfico diseñado especialmente para la muestra, inspirado en perfiles y estructuras propias de la Ciudad Universitaria”. Y añade: “Se consigue reunir 3 enormes maquetas, 25 fotografías, 49 planos y 2 bocetos, y no sólo se trata de colecciones particulares, ni colecciones oficiales sometidas a estrictos controles de seguridad, sino que parte importante del rico archivo de la Ciudad Universitaria es rescatado del propio taller de arquitectura de Villanueva y exhibido por primera vez”.

3. Portada y página de créditos del catálogo de la exposición.

Por otra parte, la muestra estuvo acompañada con la publicación de un muy cuidado catálogo bilingüe, el cual se colocó a la altura del compromiso asumido. Producido por el Museo Nacional de Arquitectura, coordinado por Javier Cerisola y diseñado por Eduardo López y Mahadev Rojas, la edición está acompañada con fotografías de Paolo Gasparini y Silvia Lasala y tuvo un tiraje de 1.000 ejemplares. Se estructuró colocando el “Catálogo de obras” (impreso en papel glasé con excelente resolución) en sus páginas centrales y contiene los textos “Villanueva en Barcelona” de Juan Pedro Posani; “Pequeña historia de una exposición” de Beth Galí; “Curar Villanueva” de Javier Cerisola; “La Ciudad Universitaria de Caracas. Síntesis de modernidad, tradición, técnica, arte y naturaleza” de Silvia Hernández de Lasala; cerrando con “La síntesis de las artes” y “El problema de la integración” de Carlos Raúl Villanueva. Además, cuenta como “Anexos” con una Biografía de Carlos Raúl Villanueva, una Cronología de la Ciudad Universitaria de Caracas y una Selección bibliográfica.

4. Algunas de las páginas interiores del catálogo.

Del escrito elaborado por Cerisola, el que mejor ilustra los avatares que giraron en torno a la conceptualización, selección, documentación y acopio del vasto material que conforma la exposición abierta en Barcelona, verdadero trabajo en equipo, se pueden detectar los dos importantes retos que le correspondió enfrentar como su curador: el primero consistió en encontrar un filón que le otorgara a la muestra una connotación particular en vista de la cantidad de veces que ya había sido abordada y exhibida la obra de Villanueva. El segundo, justamente, apuntó a señalar cómo su carácter novedoso consistió en resaltar la fuente primordial de donde procedió el material expuesto: “Por primera vez, se recurre exclusivamente para una exposición sobre la Ciudad Universitaria de Caracas, a mostrar los materiales originales guardados en el archivo de la propia Ciudad Universitaria”, expresará Cerisola. Por ello la muestra, a diferencia de lo que han sido los dibujos mayormente conocidos del Maestro, sirvió para hacer en cierta forma público el repositorio que contiene toda la planimetría que soportó la construcción de la magna obra preservado en la “Casona Ibarra” y, por tanto, tuvo que ser acompañada de un arduo proceso de selección de entre “más de 8.000 unidades entre planos originales, definitivos o desechados, esquemas generales, bocetos y fotocopias simples o intervenidas por los dibujantes; sin contar fotografías, álbumes de informes técnicos, memorias y otro documentos escritos”. Como desafío, silente si se quiere, se encontraba el hecho de que tan ardua labor se dirigía a un público que desconocía el valor expresivo y formativo encerrado en el vasto material que se develaba.

5. Otras dos páginas interiores del catálogo.

El resultado, casi arqueológico, terminó agrupando “piezas tan valiosas como planos dibujados tradicionalmente a lápiz y firmados por el maestro, maquetas de hasta 60 años de antigüedad, croquis y bocetos, así como planos firmados conjuntamente por Villanueva y los mismos artistas, lo cual evidencia cómo este arquitecto supo escoger al más selecto grupo de artistas de la escena de vanguardia en Europa y Estados Unidos e invitarlos a formar parte activa del proyecto, dejándolos hablar desde sus propias poéticas e integrándolos a la empresa que se había trazado”, complementará Rodríguez Campo.

Será en definitiva “la huella contenida en aquellos papeles, hoy velados por un color amarillento, sobre los que se distinguen sellos que dictaminan ‘definitivo’, así como discretas salpicaduras de vino, recuerdo del éxito de un proyecto tan colosal como único, no sólo para la generación que le tocó verlo erigirse sino para todas las generaciones que hemos tenido la oportunidad de disfrutarlo”, lo que sin duda otorgó a lo presentado en Barcelona hace 14 años un valor propio, trascendente e inolvidable.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela

  1. https://scalae.net/evento/exposicion-del-fad-carlos-raul-villanueva-y-la-ciudad-universitaria-de-caracas

2. http://igorperaza.com/es/portfolio/exposicion-carlos-raul-villanueva/, http://archive.osa.cat/images/2009/fad%20villanueva/index.html y https://www.artnexus.com/es/magazines/article-magazine-artnexus/5d63490290cc21cf7c0a21ef/74/carlos-raul-villanueva

3, 4 y 5. Catálogo de la exposición Carlos Raúl Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas, Fundación Museos Nacionales/Museo de Arquitectura/Fomento de las Artes y del Diseño, 2009