1938•El 20 de febrero el presidente Eleazar López Contreras, inaugura la sede del Museo de Bellas Artes de Caracas, ubicado en la Urbanización Los Caobos, proyectada por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva 1900-1975.
El presidente Eleazar López Contreras inaugurando el Museo de Bellas Artes. Foto tomada de un video difundido en FB por Mundo ARK
La construcción de la sede se había concluido en diciembre de 1936 y la inauguración al público en se retrasó mientras se configuraba la colección de obras que formarían su patrimonio.
Reconstruir las circunstancias que hicieron posible la publicación el año 2004 de Villanueva. Los pasos cubiertos y la idea de ciudad de Rodrigo Pérez de Arce, permite repasar parte de la pequeña historia que se oculta detrás de la aparición de un libro en el contexto de una institución académica que en aquel entonces mostraba una interesante vitalidad.
En primer lugar, hay que decir que el texto contenido en el sencillo pero muy atractivo producto impreso por Ediciones Facultad de Arquitectura y Urbanismo (cuyo concepto editorial correspondió a Iván González Viso y diseño gráfico a Metaplug C.A., Eduardo López y Lucas García), se inició con la convocatoria el año 2000 delII Concurso Internacional Carlos Raúl Villanueva, Mención Ensayo, en medio de las celebraciones del centenario del nacimiento del Maestro venezolano, del cual el escrito de Pérez de Arce resultó ganador en muy buena lid. Esta segunda versión del certamen se produjo casi treinta años después de que la revista Punto organizara la primera en momentos en que preparaba una edición especial dedicada a Villanueva, asignatura que tenía pendiente desde hacía mucho tiempo. Aquel llamado dio como resultado el que fuera seleccionado como triunfador el evocador escrito enviado en inglés por el arquitecto japonés Makoto Suzuki titulado “El concepto de espacio cubierto”, que sería traducido al español por Ana Brumlik y saldría publicado en la mencionada edición especial que ocupó el nº46 (junio de 1972). El segundo premio le correspondería a Bruno Vayssiere con el artículo “Carlos Raúl Villanueva”.
1. Primero y segundo premios del I Concurso Internacional de artículos sobre la obra de Carlos Raúl Villanueva, publicados en la revista Punto nº46, junio 1972.2. Primero y tercer número de la Colección «Incertidumbres y Discordancias» publicados, al igual que el nº2, en 2004.
Lo segundo que cabe apuntar es que el trabajo enviado por Pérez de Arce se incorporó a una prometedora colección que bajo el título de “Incertidumbres y Discordancias”, impulsada por la Comisión de Estudios de Postgrado de la FAU UCV a instancias de las profesoras Carmen Dyna Guitián y Milena Sosa, y más específicamente desde la Maestría en Diseño Arquitectónico (coordinada en aquel entonces por José Rosas Vera), permitió agrupar tres trabajos del cual el que nos ocupa tomaría el número 2. El número uno le correspondería al texto Arte abstracto y Arquitectura moderna de Helio Piñón Payarés y el número tres aI de Alberto Sato titulado La caja del arte (Los museos de Carlos Raúl Villanueva), que obtuvo mención en el concurso ganado por Pérez de Arce.
Con el lanzamiento en 2004 de la colección, que Rosas Vera calificó como “un conjunto de reflexiones teóricas realizadas por destacados autores en temas que nos son propios y que además intentan exponer y recoger problemas emergentes en la arquitectura, diferencias y polarizaciones teóricas diversas y plurales que abran el debate sobe una disciplina y profesión contraída”, también se dio un importante paso para la consolidación de lo que un año más tarde sería la presentación oficial del sello Ediciones FAU UCV (a través del libro conmemorativoFacultad de Arquitectura y Urbanismo UCV. 1953-2003. Aportes para una memoria y cuenta),cuyo primer eslabón lo constituyó la creación en 2003de un Comité Editorial que debía encargarse de coordinar la amplia diversidad de productos impresos de valor académico que dentro de la institución se generaban.
3. Números 5 y 7 de la Colección «Ensayos de Postgrado», continuación de «Incertidumbres y Discordancias» a partir de la creación de Ediciones FAU UCV.
Ubicados en la transición que se dio en la política editorial de la FAU, también conviene mencionar que los tres primeros números de “Incertidumbres y Discordancias” fueron aprovechados para formar parte de la celebración en 2003 del 50 aniversario de la institución. Además, manteniendo la inercia de su importante impulso, la colección se mantendría luego arropada por Ediciones FAU UCV cambiando su denominación por el de “Ensayos de Postgrado”, dando pie a la aparición de otros cinco libros que mantendrían el mismo formato de 14 x 21 cms, aunque debieron paulatinamente renunciar a algunos aspectos del interesante concepto inicial de diseño de la colección (un cuadernillo encuadernado mediante una espiral recubierto por una tapa plegable de cartulina), ideado por Metaplug C.A. de la mano de Eduardo López y Lucas García.
4. Diseño de la carátula del nº2 como muestra del asumido por la Colección «Incertidumbres y Discordancias».
En lo que concierne al contenido de Villanueva. Los pasos cubiertos y la idea de ciudad, se trata de un sustancioso y muy sugerente ensayo de 68 páginas que Pérez de Arce, aprovechando la flexibilidad que ofrece el género, desarrolla incorporando muy interesantes referencias y asociaciones que enriquecen una lectura amena, ordenada y fluida. Coincidiendo temáticamente con el trabajo de Suzuki publicado en 1972, el texto de Pérez de Arce está conformado por una Introducción y nueve partes que ya desde el índice señalan con claridad la ruta que decidió seguir en su reflexión: Dos propuestas; Pórticos y claustros; Desmembramiento: pabellón y pasos cubiertos; Pabellones, pórticos y jardines; Paisaje lleno, paisaje vacío; Cáscaras y volúmenes; Hebras y urdimbres; Pórticos, andenes y marquesinas; El equilibrio como tema; Bóvedas y parques; y Universidad, pórtico y ciudad.
5. Páginas interiores de Villanueva. Los pasos cubiertos y la idea de ciudad de Rodrigo Pérez de Arce.
En la propia introducción, donde el autor establece una estrecha relación entre la Ciudad Universitaria de Caracas de Villanueva y el Cementerio del Bosque de Gunnar Asplund, en su condición de obras cuyo desarrollo y construcción abarca la vida entera de ambos profesionales, y en las que detecta procesos similares de maduración que se traducen en el paso desde lo académico y lo profesional, su indudable dimensión urbana ysu condición de enclaves relativamente autónomos, Pérez de Arce resalta por sobre todo el hecho de que trata de obras que construyen un «paisaje complejo y cohesivo” y que postulan “una relación integrada de arquitectura y paisaje de un talante poco común en obras modernas de esta envergadura”.
Apuntando hacia el eje que vertebra el trabajo, Pérez de Arce, precisará con relación a la Ciudad Universitaria que “si bien la expectativa de su formulación académica inicial asegura al menos formalmente un nivel de cohesión urbana del conjunto mediante la alusión a los modelos formales de la ciudad tradicional, los ingredientes cohesivos de la fase moderna son más inciertos o al menos no tan predecibles en sus formas ni tampoco tan fácilmente anticipables en sus resultados”.
6. Páginas interiores de Villanueva. Los pasos cubiertos y la idea de ciudad de Rodrigo Pérez de Arce.
Luego, dejará servida la mesa para que el lector disfrute de la lectura del trabajo, develando desde el punto de vista conceptual la esencia de la exploración que emprenderá relacionada con el título del ensayo: “Claustro y Universidad se confunden en una misma expresión: en su relación con el claustro la idea de universidad evoca un formato espacial concreto cuya tipología perfectamente identificable se materializa en patios y pórticos. Estos ámbitos quedan entonces reconocidamente vinculados a la búsqueda del saber. El claustro universitario remite a la institución a su origen programático e histórico -cuya localización primera es el monasterio- aportando con ello una asociación tipológica y programática de doble faz. Este vínculo es importante a la hora de realizar un nuevo proyecto de Universidad; Villanueva parece recogerlo recurriendo en su proyecto al porticado, elemento constitutivo del claustro. Villanueva lo desprende figurativamente de su soporte, aislándolo de la masa edificada a la cual está usualmente asociado y lo emplaza en los jardines en plena autonomía como una figura libre para cumplir su función conectora. Esta operación, sus alcances y significados constituyen el argumento central de este escrito”, concluirá.
7. Rodrigo Pérez de Arce y sus dos últimos libros publicados.
Rodrigo Pérez de Arce Antoncich, destacado arquitecto chileno graduado en la Pontificia Universidad Católica de Chile (1972) con Graduate School Diploma en la Architectural Association de Londres (1975), a raíz de su vinculación con Venezuela, tomó la decisión de cursar el Doctorado en Arquitectura de la FAU UCV del que egresó en 2011 tras aprobar la tesis titulada “Materia Lúdica (juego, ciudad, arquitectura)”. Ha sido reconocido por su desempeño como jurado en concursos internacionales y nacionales, a los cuales fue convocado por su destacada labor profesional y académica. También ha dictado conferencias en Chile y en el extranjero y participado en diversos encuentros disciplinares en torno a la educación académica. Ha sido profesor en distintas escuelas entre ellas la Architectural Association Diploma School, la Universidad de Bath, y profesor invitado en la Universidad de Pensylvania. Paralelo a todo ello ha publicado en diferentes medios nacionales y extranjeros, destacando libros como: Escuela de Valparaíso. Ciudad abierta (Tanais Ediciones, 2003) junto a Fernando Pérez Oyarzun, Domicilio Urbano (Ediciones ARQ, 2006 y 2012), Hecho a Mano/Breve historia de la amnesia (Ediciones ARQ, 2016 y 2019), City of Play (Bloomsbury, 2018) y Valparaíso: un balcón urbano (Ediciones UC, 2019).
8. Rodrigo Pérez de Arce. Propuesta ganadora del concurso para la Remodelación de la Plaza de Armas (izquierda) y Centro Cultural Estación Mapocho (derecha) ambos en Santiago de Chile.
Otra de sus facetas está relacionada con el desarrollo de obras públicas como el Centro Cultural Estación Mapocho con Montserrat Palmer, Teodoro Fernández y Ramón López (1994), la remodelación de la Plaza de Armas con Sebastián Bianchi, Leonor Camaño, Álvaro Salas (2000), la Cripta de la Catedral Metropolitana con Patricio Mardones y Sebastián Bianchi (2006) y Jardín de Niebla con Christian Juica y Javier Basualdo (2012), entre otros. Actualmente se desempeña como profesor titular en la Universidad Católica en el taller de iniciación y el taller de magister. Recientemente ha sido reconocido entrelos ganadores de los Premios CA 2022,uno de los reconocimientos más importantes de Chile que otorga el Colegio de Arquitectos de ese país, con el premio Sergio Larraín García-Moreno, categoría: Ámbito académico o de investigación.
4, 5 y 6. Rodrigo Pérez de Arce, Villanueva. Los pasos cubiertos y la idea de ciudad. Ediciones Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Colección Incertidumbres y Discordancias. 2004
… en 1945, se reinaugura la Plaza Miranda en el centro de Caracas?
1. Vista general de la plaza Miranda (c.2015)
El espacio que hoy conocemos como Plaza Miranda, ubicado sobre la avenida Baralt (entre las avenidas Oeste 8 y Oeste 10) y que va de la esquina de Puente San Pablo a la de Miranda, frente al Bloque nº7 de la reurbanización de El Silencio, Parroquia San Juan, registra una interesante evolución desde el momento en que puede detectarse su presencia como espacio por primera vez en los planos de la ciudad elaborados desde la colonia hasta nuestros días.
2. Ubicación de la manzana donde hoy se encuentra la Plaza Miranda en un detalle del «Plan de la ciudad de Caracas, con división de sus barrios» del cartógrafo Joseph Carlos de Agüero (1775).
Remontándonos a 1775, el «Plan de la ciudad de Caracas, con división de sus barrios» del cartógrafo Joseph Carlos de Agüero, que muestra una ciudad idealizada de 256 cuadras idénticas inscritas en un damero perfecto, permite, por un lado, detectar la proximidad del lugar que hoy nos ocupa a la Iglesia de San Pablo (ubicada más al este) de la cual estaba separado por media cuadra. Cabe añadir que San Pablo, erigida a finales del siglo XVI, contaba en su frente con un amplio espacio público, para la época el segundo en tamaño después de la Plaza Mayor y albergó desde muy temprano la tallaen madera de pino flandes de Sevilla realizada por Felipe de Ribas conocida como «El Nazareno» (hoy colocada en la Iglesia de Santa Teresa), que aún despierta gran devoción entre los feligreses.
Por otro lado, el plano de De Agüero también permite precisar la cercanía del espacio a la Quebrada de Caroata, la cual lo delimitaba por el este, existiendo al norte uno de los puentes que permitían salvarla (el puente de San Pablo, construido en 1728 por iniciativa del Alcalde Ordinario de primera elección don Diego de Liendo), cuya importancia consistía en facilitar la continuidad de la trama urbana hacia el oeste.
3. Ubicación de la manzana donde hoy se encuentra la Plaza Miranda en sendos detalles del “Plan de la Ville de Caracas, dans l’Amerique Meridionale ” de De Pons (1806) –izquierda– y del Plano de 1810, realizado el 1910 con motivo de la conmemoración del centenario de la declaración de la Independencia por Enrique Mendoza Solar –derecha–4. La plaza y la iglesia de San Pablo a mediados del siglo XIX.
La información recogida por De Agüero en 1775 será plasmada con mayor precisión en el “Plan de la Ville de Caracas, dans l’Amerique Meridionale” de De Pons (1806, sobre el cual elaboramos una nota la semana anterior), apareciendo en este caso (próxima al puente San Pablo) una edificación que ocupa el tercio norte de la manzana dejando el resto como área vacía.
Será en el Plano de 1810, realizado el 1910 con motivo de la conmemoración del centenario de la declaración de la Independencia por Enrique Mendoza Solar, “según apuntaciones de Illmo. Señor Don Mariano Martí y planos de F. d Pons; A.J Jesurun y otros historiadores e ingenieros; desde 1771 hasta 1843”, donde aparecerán dos datos importantes: el primero es que la quebrada Caroata ahora pasará en medio de una cuadra ampliada que cobra forma trapezoidal, dejando separado el tercio este (donde finalmente se llevará a cabo la Plaza Miranda); el segundo es que al norte del espacio aparece señalado con el nº19 el “Hospital y Capilla de Caridad para Mujeres”, construcción de la que no hemos podido obtener mayor información.
5. Ubicación de la manzana donde hoy se encuentra la Plaza Miranda en sendos detalles del “Plano Topográfico de la Ciudad de Caracas” de 1889, realizado por el General Vicente Mestre –izquierda– y del «Plano de Caracas” de 1897 de Ricardo Razetti –derecha–6. La plaza San Pablo transformada en plaza del Teatro Municipal con la estatua de José Tadeo Monagas.7. Mercado de San Pablo. Imagen aparecida en nº39 de El Cojo Ilustrado del 1 de agosto de 1893. Allí se señala que «en el mercado había una doble actividad, en la mañana servía de suplidor de alimentos a los parroquianos y en la noche se convertía en una taberna en la que además de servirse licores, se jugaba. De allí que fuese bautizado como el ‘Molino Rojo'»
En el “Plano Topográfico de la Ciudad de Caracas” de 1889, realizado por el General Vicente Mestre, que recoge las obras ejecutadas durante el período de Guzmán Blanco, aparece por una parte el Teatro Municipal ocupando el lugar de la Iglesia de San Pablo (demolida para llevar a cabo la construcción del fastuoso edificio) y, por la otra, sobre el espacio que estamos auscultando (donde aparentemente se había realizado un primer embaulamiento de la quebrada Caroata), señalado con el nº26, el “Mercado San Pablo” edificación de la que se ha podido hallar, no sin dificultad, algún registro fotográfico. Luego, en el “Plano de Caracas” de 1897 de Ricardo Razetti se mantiene en el lugar el mercado (identificado con el nº33 dentro de los edificios públicos), pero curiosamente en el de 1906, se registra, con el mismo nº33, el “Colegio Municipal San Pablo -de Puente San Pablo a Puente Miranda-” y la “Plaza San Pablo” (letra O) uno al sur y la otra al norte, con la quebrada definitivamente embaulada.
8. Ubicación de la manzana donde hoy se encuentra la Plaza Miranda en sendos detalles de los Planos de Caracas de 1906 (izquierda) y 1929 (derecha) de Ricardo Razetti9. Fotografía (postal) de la plaza Bermúdez (1924).
Más adelante, Razetti en el plano de 1929 (el último realizado por él), señala la presencia en el espacio, con proporciones muy próximas a las actuales, de la “Plaza Bermúdez” cuya construcción había sido concluida en 1924 siendo ministro de Obras Públicas Tomás Bueno y a la que se le cambió la denominación por “Plaza Miranda” en 1936, marcando uno de los límites hacia el este del barrio “El Silencio”, que paulatinamente había ido densificándose desde comienzos del siglo XX.
Sobre el cambio de denominación de Plaza Bermúdez a Plaza Miranda (que a su vez tomaría el de la esquina del mismo nombre localizada al sur) escribe María F. Sigillo en su blog Caracas en retrospectiva el 16 de noviembre de 2012 al referirse a “La demolición del “Barrio ‘El Silencio’ 1942”: “El cambio de Plaza Bermúdez a Plaza Miranda aparece por primera vez en el plano de Caracas de 1936 editado por el MOP, Dirección de Cartografía Nacional, y este cambio de nombre obedece al hecho de que a la Esquina de la Plaza se le llama Miranda por lo ocurrido en el año de 1812 con un señor de nombre Juan Miranda y que Enrique Bernardo Núñez narra de la siguiente manera: ‘A los pocos meses del terremoto de 1812 que tantos estragos causó en Caracas, árboles y malezas crecían rápidamente entre las ruinas. Cerca del paredón del Puente San Pablo, en un solar perteneciente a Don Cristóbal Ponte y alquilado al mencionado Juan Miranda, crecía un corpulento castaño silvestre que amenazaba derribar con sus raíces al paredón y éste a su vez, la casa donde se hallaba refugiado con su familia el licenciado Isidro González. Además, el castaño, servía de refugio a frecuentes ‘rochelas de hombres y mujeres’, y hombres embozados, que no se distinguen en la oscuridad, lo cual hacía temer al licenciado por su vida, por lo que encareció repetidamente a Miranda el corte del castaño y otros árboles. En vista de la inutilidad de sus esfuerzos, se dirigió por último al ayuntamiento, que libró al efecto órdenes perentorias”.
10. Delimitación del área correspondiente al barrio El Silencio que sería afectada para llevar a cabo la remodelación proyectada por Carlos Raúl Villanueva. Abajo a la derecha la arbolada Plaza Miranda.11. Carlos Raúl Villanueva. Reurbanización de El Silencio (1942-1945). Esquemas y vista aérea dentro del casco central de Caracas.
Es bajo las circunstancias más arriba señaladas que, convertido El Silencia en lugar insalubre y peligroso, con la particularidad de encontrarse en un sector muy próximo al centro de la ciudad, el gobierno de Isaías Medina Angarita a través del Banco Obrero, toma la decisión de emprender el saneamiento de la zona y convocar a un concurso para desarrollar un conjunto de viviendas de alta densidad y baja altura destinado a la clase obrera que es ganado por Carlos Raúl Villanueva.
La propuesta de Villanueva, adaptada plenamente al trazado y perímetro de las manzanas que constituían el área de afectación, aprovecha la oportunidad de revitalizar el espacio ocupado por la Plaza Miranda, destinarla definitivamente a rendir homenaje al prócer precursor de la Independencia y ofrecerla como frente privilegiado al bloque nº7 del conjunto de viviendas, del que aprovecha su galería comercial en planta baja de la cual estaría, sin embargo, separada por una calle de servicios que con el tiempo sería eliminada.
12. Plaza Miranda. Izquierda: Planta (c.2015). Derecha: Fotografía tomada en fechas cercanas a su reinauguración (1945) y que en Caracas en tres tiempos venía acompañada de la siguiente leyenda: «Abertura lateral hacia la vegetación tropical de la plaza Miranda, la cual da a los apartamientos la tranquilidad necesaria para la vida».
Sobre el tratamiento anterior del espacio, Villanueva propone para la plaza Miranda, respetando su condición topográfica ligeramente inclinada de norte a sur y la frondosa vegetación existente, una sencilla intervención que consistirá en renovar el pavimento, definir caminerías, proponer zonas de descanso que aprovechen la sombra de los árboles existentes y dejar el protagonismo a la estatua de Miranda como punto focal principal en el centro.
Reinaugurada en 1945 cuando concluyen las obras de El Silencio iniciadas en 1942, la Plaza Miranda pasará a compartir con la O’Leary el privilegio de ser uno de los dos espacios públicos más notables del sector, tras desaparecer el que aún se mantenía frente al Teatro Municipal (residuo de la antigua plaza San Pablo) con motivo de la realización de las obras del Centro Simón Bolívar.
13. La plaza Miranda en la actualidad.
Entrado el siglo XXI, tras un proceso de creciente deterioro y abandono que fue afectando a la mayoría de los espacios públicos de la ciudad, transformándolos en lugares peligrosos y albergue para la indigencia, la Plaza Miranda será objeto de dos intervenciones que alteraron significativamente el diseño original previsto por Villanueva. Una se realizó en 2006 con ocasión del bicentenario de la llegada de Francisco de Miranda a La Vela de Coro, y otra diez años después en 2016 para conmemorar los 200 años de la muerte del prócer. En esta última, considerada como una transformación realmente profunda, se triplicaron las áreas verdes incluyéndose en ellas “parques infantiles y biosaludables”, se hicieron nuevas caminerías donde se colocó “mármol color verde” al igual que en el resto de los espacios de descanso, se instaló un nuevo sistema de iluminación y se recuperó el área donde se encuentra la estatua de Miranda. También fue dotada de un nuevo mobiliario urbano que fue ubicado en las zonas próximas a la vegetación y lugares de recreo. El diseño del pavimento, delimitación de áreas y ubicación del equipamiento y lugar para la estatua de Miranda obedeció a una modulación orientada 45º con respecto a la ortogonalidad propia de la manzana. Las autoridades del momento afirmaban que: “La remodelación de la plaza se concibió para proporcionar a la población un desplazamiento sin ningún tipo de barreras (sin muros ni escaleras) para las personas con alguna discapacidad y a las madres que transitan con niños en coches” y para que, “…deje de ser un lugar de transición, es decir, que no sea utilizada solamente por personas que se desplazan desde un punto de la ciudad a otro, sino que tenga áreas óptimas para el disfrute lúdico y la recreación”.
Sin el necesario mantenimiento adecuado, que ya arroja nuevos signos de deterioro en los componentes de su espacio, veremos de nos depara para la plaza Miranda la llegada del año 2026 al cumplirse 10 años de su último remozamiento.
1966• El Maestro Carlos Raúl Villanueva recibe en el V Salón de la Escultura, organizado por el Colegio de Arquitectos de Venezuela, el premio de Escultura otorgado por la Fundación Mendoza, por su obra «Pic-nic».
Imagen tomada de Carlos Raúl Villanueva. Paulina Villanueva, Maciá Pintó. Tanais Arquitectura y Fundación Villanueva. Alfadil Ediciones, 2000.
1968• Simón Alberto Consalvi, presidente del Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes INCIBA, selecciona a Marisol Escobar para representar a Venezuela en la XXXIV Bienal de Venecia y designa al Maestro Carlos Raúl Villanueva en calidad de Comisario de la Muestra de nuestro país, teniendo a cargo el montaje de las obras de la artista en el Pabellón de Venezuela diseñado por el reconocido arquitecto veneciano Carlo Scarpa. Marisol Escobar (1930-2015), tan sólo Marisol en el medio artístico, reconocida internacionalmente, ya había expuesto con éxito en reconocidos museos y galerías, y en el MoMA, en compañía de Pablo Picasso y Marcel Duchamp.
Al momento de ser seleccionada Marisol por Simón Alberto Consalvi como única representante nacional y no un grupo de artistas, como era la costumbre, se rompió una tradición existente desde 1956, año en que Venezuela inauguró su Pabellón y participo por primera vez en la Bienal, además fue la primera mujer de las artes en Venezuela en representar al país. En el conjunto de obras que expuso se destacaba La Fiesta (The Cocktail Party, 1965-1966) y una escultura de Andy Warhol (1962-1963), su amigo neoyorquino.
1972• La División de Extensión Cultural de la FAU, dirigida por el profesor Antonio Granados Valdés, organizó una Exposición Homenaje de Alumnos al Maestro Villanueva con dos modalidades a ser expuestas y premiadas: dibujo y maqueta. El jurado integrado para premiar el mejor dibujo estaba compuesto por Luis Guevara Moreno, Orlando Flores y Antonio Granados Valdés, quienes le otorgaron el primer premio al bachiller José Manuel Rodríguez y concedieron nueve menciones a los alumnos Raimundo Agudo, Gastón González, Nelson Gavlovski, Ángel Guillermo Azuaje, Francisco Larrauri y Iván León.
El jurado para seleccionar la mejor maqueta estuvo integrado por los profesores Eduardo Castillo, Pablo Lasala y Carlos Díaz Porta, quienes otorgaron un premio único al modelo del Pabellón de Venezuela en la Expo de Montreal de 1967, realizado por los alumnos María E. Blanco, Henry Barrios, José Cesarino, Edgar Parra, Gustavo Poleo, Slava Ramírez e Iliana Silvy. Esta misma maqueta fue una de las que integraron parte del material que Venezuela facilitó al Museo de Arte Moderno MoMA de Nueva York, en el año 2015, para la exposición “Latinoamérica en Construcción: Arquitectura 1955-1980”.
El Maestro Carlos Raúl Villanueva hizo acto de presencia el día de la inauguración de la Exposición Homenaje que le hicieron los alumnos de la FAU. Tristemente esa fue la última ocasión en que estuvo presente en el edificio que proyectó para la Facultad de Arquitectura y Urbanismo y que tanto amó. El momento fue registrado fotográficamente por el alumno Ramón Paolini y las fotos publicadas por el profesor Antonio Granados Váldes en el No 46 (junio-1972) de la revista Punto.
HVH
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