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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 131

El trayecto seguido por la búsqueda y reflexión sobre lo nacional dentro de nuestra arquitectura, ofrece tal vez en los primeros artículos aparecidos en Élite o Billiken durante la década de los años 20 del siglo XX y en los escritos de Rafael Seijas Cook (el Arquitecto-Poeta) sus primeras pistas, particularmente cuando este último, en un tono más divulgativo que reflexivo, funge de pionero de nuestra historiografía contemporánea al construir la semblanza de los más importantes arquitectos-ingenieros venezolanos del siglo XIX y se convierte en cronista de la cotidianidad arquitectónica y artística del momento.

También podría determinarse en la experiencia que se gira en torno a la Reurbanización de «El Silencio», como el momento donde surgen las primeras reflexiones importantes tendientes a determinar cuáles son los rasgos que debían caracterizar la arquitectura venezolana. Así, a pesar de que el neocolonial ya llevaba tiempo siendo usado como recurso estilístico, no es sino hasta 1947, luego que Carlos Manuel Möller escribe el texto «Caracas, ciudad colonial» (en pleno proceso de construcción de «El Silencio»), cuando se plantea su legitimación, primer gran paso en la reconsideración de la arquitectura del pasado con miras a sustentar la arquitectura del presente. Y dentro de nuestro corto repertorio arquitectónico pretérito el que empieza a ser visto con mayor solidez para asumir este papel es justamente el del período colonial.

Carlos Raúl Villanueva por su parte, influido por los planteamientos de Möller, va llevando a cabo sus propias apreciaciones y realizando sus propios apuntes sobre el patrimonio proveniente de la colonia. Respetando su legado y reforzando el trazado de la ciudad tradicional junto a sus elementos más emblemáticos, surge (tomando parcialmente en cuenta las directrices del Plan Rotival) la propuesta para la Reurbanización de «El Silencio», cuya concepción y ejecución dará pie posteriormente a la publicación del primer libro sobre arquitectura “venezolana»: La Caracas de ayer y de hoy, su arquitectura colonial y la Reurbanización de «El Silencio» (1950).
Es, por tanto, «El Silencio» la primera oportunidad que se da en la arquitectura venezolana para reflexionar sobre sus orígenes de forma integral. También es la clave en la comprensión cabal de la obra posterior de Villanueva, propia de los años 50.

Valga añadir, como corolario del esfuerzo interpretativo llevado a cabo en «El Silencio», más próximo si se quiere a la experiencia de la Ciudad Universitaria de Caracas, la publicación en 1952 por parte de Villanueva del breve artículo titulado «El sentido de nuestra arquitectura colonial», sustanciosa síntesis que abrirá las puertas para emprender la búsqueda de una arquitectura nacional que será seguida por algunos de sus discípulos una vez creada la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la UCV en 1953.

A la distancia, si la aproximación de Villanueva a la arquitectura del pasado puede pecar de algo es de estrecha en cuanto a su casi exclusiva referencia a la arquitectura del período correspondiente a la dominación española. Esto se lo harán saber casi inmediatamente sus más dilectos seguidores quienes, utilizando el mismo método de inclinación tipológica del Maestro, orientarán sus preocupaciones más bien hacia la arquitectura popular y hacia la arquitectura indígena.

Así, cuando en 1953 la Escuela de Arquitectura de la FAU estrena un nuevo plan de estudios, se producen dos efectos interesantes: por un lado, se intenta dotar al arquitecto de la mayor capacitación técnica y profesional posible acorde a los tiempos que se viven, pero por el otro no se termina de abandonar del todo ni la formación academicista ni la formación artística en las que todavía algo de la consideración hacia el pasado tiene cabida. Tal vez es desde la combinación de estas dos visiones que en la propia Escuela empiezan a calar los planteamientos de Villanueva y se emprende entre 1955 y 1959 la indagación en torno a una verdadera arquitectura nacional enriquecida por el redescubrimiento de la arquitectura popular (valorada dentro del marco de la autenticidad por su severa y simple racionalidad), donde lo venezolano, tal y como había planteado Villanueva, se constituiría en categoría dinámica y no estática. Se intentaba de esta manera ir más allá del “fachadismo” y la escenografía al que habían conducido, falsamente ligados a la tradición, los estilos alternativamente asumidos por las clases pudientes en las quintas que empezaron a poblar Caracas desde la década de los 30.

Como dice Juan Pedro Posani en “La arquitectura populista” (capítulo de Caracas a través de su arquitectura -1969- que recoge de manera oficial dicho término), «la inspiración en los temas tradicionales de valor más propiamente popular primero toma el valor de un hallazgo, luego el de un cuasi-estilo y finalmente el de una moda». Pero no hay duda que en la primera etapa (el hallazgo) juegan un papel fundamental los viajes de estudio realizados al interior del país desde la Escuela de Arquitectura, y como propiciadores de ellos, en rol aún de estudiantes, habría que destacar las figuras de Fruto Vivas y Henrique Hernández. La coincidencia en cuanto a lo que se valora de la arquitectura espontánea que durante siglos se viene haciendo en el campo, pequeños poblados o comunidades primitivas, ubicados bien sea en Los Andes o Margarita, es plena y complementaria con relación a lo que Villanueva extrae de la arquitectura colonial: plástica severa, simple racionalidad, pureza volumétrica, honestidad en el uso de los materiales. La sospecha intuitiva de que la arquitectura moderna había entrado en crisis, ante lo cual había que buscar salidas aún no experimentadas, también es una constante.

De aquellas incursiones y las reflexiones a que condujeron poco es lo que quedó escrito, salvo quizás el artículo publicado en 1955 por Fruto Vivas titulado «El campesino, arquitecto por la gracia de Dios», manifiesto y a la vez síntesis de la entusiasta búsqueda emprendida donde su joven autor pone en evidencia un agudo sentido de la observación al analizar el sistema de vida y las casas hechas por sus moradores en dos condiciones climáticas extremas dentro del país: los Andes y Paraguaná. De allí se nutrirá en gran medida su propia arquitectura como puede observarse en las cuatro casas que ejemplifican “La arquitectura populista”, cuya imagen extraída del texto de Posani acompaña nuestra postal del día de hoy.

Si poco se escribió, algo más es lo que se logró proyectar y construir. Sin embargo, tras la búsqueda consciente desde la arquitectura de una forma autónoma genuina, ligada a la herencia nacional, a la tradición y que arrojara como resultado un «carácter» nacional, también se encontraba parte del esfuerzo desplegado por las nacientes publicaciones periódicas nacionales. Posani, por ejemplo, para el inédito nº 5 de a, hombre y expresión, tenía preparado un artículo titulado «El sentido de la tradición», en el que «se intentaba precisar programáticamente algunas grandes categorías de la tradición popular con la intención de presentarlas como permanentes y características de la cultura arquitectónica venezolana».

En resumen, no hay duda de que cuando Villanueva introducía «El sentido de nuestra arquitectura colonial» diciendo: «En el momento en que se fraguan las bases de una arquitectura venezolana contemporánea, es oportuno volver un poco la vista hacia el pasado para desentrañar entre los elementos plásticos de antaño los que hoy pueden ser todavía válidos», dejó la puerta abierta para que sus discípulos y contemporáneos complementaran su iniciática incursión. Algunos de ellos como por ejemplo la oficina Carbonell & Sanabria, intentarán dar forma contemporánea a las enseñanzas de la cultura “nacional”.

Posani, ya en 1965, calificará oficialmente esta tendencia de «populista» colocando la arquitectura de Fruto Vivas a la cabeza ya que más allá de los clichés, «hay verdaderos valores que caracterizan los aspectos más auténticos de (su) obra …, y estos son: conocimiento y estudio directo de las fuentes populares, actitud celosamente nacionalista, investigación estructural permanente y un sentido muy agudo del espacio dinámico». Nuestra postal así lo atestigua. Otros, como Graziano Gasparini, se dedicarán a profundizar el estudio del pasado y a comenzar el necesario rescate del patrimonio arquitectónico. Posani, mano derecha de Villanueva en la realización de la Ciudad Universitaria, intentará dar forma de discurso a muchos de los planteamientos que sobre lo nacional se encontraban en el ambiente, bajo la consideración dinámica y no estática, realista y no abstracta, cultural y no tipológica de lo venezolano en arquitectura. Esto no evitará que desde los planteamientos del Maestro y los emanados del «populismo» Caracas durante la década de los 60 y 70 del siglo XX sea presa, de la mano de hábiles y superficiales manipuladores, de una moda que poblará de «quintas nacionales” las modernas urbanizaciones burguesas del Este de la capital.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 129

DADA está pensada como una publicación periódica dedicada al diseño, la arquitectura y el hecho urbano, a partir de la obra pensada, proyectada y construida de los autores más relevantes en la disciplina; destacando su valor como intelectuales, arquitectos y artistas.

DADA se presenta como un proyecto abierto a la participación, la creación e invención de ideas, contenidos y formas de comunicación; orientado precisamente al estudio del proyecto de arquitectura; con todas sus implicaciones y variantes.”

Este par de párrafos, que encabezan a modo de editorial su primera entrega, resumen los planteamientos conceptuales y objetivos de este interesante proyecto editorial dirigido por Alberto Navarro Gurovich y Maciá Pintó, producido por Impresos Rubel, C.A. y editado por el Grupo Editorial Relámpago, que ve la luz justo en el año del centenario del natalicio de Carlos Raúl Villanueva, a quien se dedica el número 1 tanto de la revista como de la separata, cuyas portadas ilustran nuestra postal del día de hoy.

Tras un cuidado diseño (a cargo de los propios directores) y un impecable acabado donde no se deja al azar ninguna decisión en cuanto a la calidad de los gráficos y fotos que la acompañan, DADA buscaba comportarse dentro de una “estructura experimental” matricial conformada por “Secciones y Formas” y “Revistas y Separatas”, que permitían orientar el contenido de cada una de las cuatro entregas programadas a salir en el lapso de un año a partir de la primera fechada el 1 de abril de 2000. A la dedicada a Villanueva se sumarían las destinadas a Fruto Vivas, Dirk Bornhorst y Guido Bermúdez.

Así, las siglas DADA (que sin duda remiten al importante movimiento cultural y artístico provocador y contestatario surgido en el período de entreguerras del siglo XX), permitían clasificar los intereses que movían a quienes pensaron la publicación dándoles la oportunidad de jugar con sus contenidos. DADA aglutinaría dentro de “Secciones y Formas” cuatro grupos de ideas con las que se le podría seguir la pista a otras tantas intenciones que finalmente se reflejarían en el sumario da cada número.

DADA daría pie a pensar, por ejemplo, en Divulgación y Autores (y tras ellos contenidos relacionados a Arquitectos y Obras), y en Desafío y Actualidad (vinculados a Espacio y Tiempo), como un primer grupo que daría cuenta de parte de las aspiraciones a alcanzar. Debate y Análisis (Teoría y Crítica), y Dibujo y Arte (Lenguaje y Creación) conformarían un segundo grupo. Diseño y Ambiente (Razón y Naturaleza), y Docencia y Ágora (Idea y Ciudad) un tercer grupo. Dosier y Anuario (Informes y Resúmenes), y Documentos y Antología (Series y Colecciones) el cuarto. Dual y Alterno (Revistas y Separatas), y Díptico y Afiche (Catálogos y Carteles) el quinto. Data y Acta (Fechas y Registros), y Dato y Acto (Documentos y Hechos) el sexto.

Valga como muestra de la manera como opera este arbol de posibilidades la clasificación dada al artículo “Caoma: una casa verdadera” de Paulina Villanueva, que dentro del índice se identificaba, por ser el primero, con la letra D de Divulgación asociado a la dupla Arquitectos y Obras. Esta compleja y ambiciosa manera de abarcar y exponer pretensiones traducidas en esencias y manifestaciones de resultados, vivió como muchos otras iniciativas editoriales venezolanas un período inicial de entusiasmo, empuje y denodado esfuerzo que por descansar sobre los hombros de muy pocas personas y a la vez requerir de recursos que no llegaban se fue diluyendo en el tiempo. Al menos quedaron como claro testimonio de ello y de su calidad el cumplimiento de las entregas inicialmente programadas, de las cuales tres de ellas pudieron imprimirse.

ACA

1955• Avances en la estructura del edificio de la FAU UCV

Construcción de la estructura de la FAU UCV.jpg

1955•  Para fines del año gran parte de la estructura del edificio sede de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, proyectada por el maestro Carlos Raúl Villanueva, calculada por los ingenieros Antonio J. Fuenmayor y C. Rodríguez Uzcanga; y construida por la Constructora Sur-Americana, C.A. (CONSACA) estaba concluida, concentrándose las obras en cerramientos exteriores e interiores, instalaciones y acabados.
La construcción del edificio se inició en enero-febrero de 1954 y fue concluida el 17 de julio de 1956 a un costo de Bs. 2.910.963.
Tiene 9 pisos y 1 sótano.
La Facultad de Arquitectura y Urbanismo fue inaugurada el 2 de diciembre de 1956.

HVH

UN EPÍLOGO PROVISIONAL

La semana pasada, cuando en la nota “Otro aniversario del nacimiento de Carlos Raúl Villanueva” hicimos el recuento de las exposiciones y muestras en la que se ha mostrado su obra a través del tiempo y a lo largo del mundo, dejamos fuera, por aquello de centrarnos en el hecho de que durante los últimos años su figura había alcanzado la autonomía merecida y necesaria, su presencia en la más reciente exposición organizada por el MoMA (29 de marzo al 19 de julio de 2015) titulada Latin America in Construction: Architecture 1955-1980, donde en el capítulo Venezuela el Maestro aparece de nuevo acompañado, en esta ocasión de profesionales más jóvenes que él (Tomás José Sanabria, Jorge Castillo, Federico Beckhoff, Jorge Romero Gutiérrez, Pedro Neuberger, Dirk Bornhorst, Jesús Tenreiro, Daniel Fernández-Shaw, Jorge Rigamonti, Jimmy Alcock y José Miguel Galia), cuya obra sin duda también ha trascendido y en ocasiones ha alcanzado la maestría del principal arquitecto venezolano.

La muestra, cuyo campo temporal se inicia justamente donde lo dejó Latin American Architecture since 1945 (abierta también en el MoMA entre 1954 y 1955 de la que se conmemoraron en 2015 sus 60 años), donde Villanueva representó en solitario a nuestro país, ofreció materiales históricos entre 1955 y 1980, y tuvo como curador a Barry Bergdoll, Patricio del Real como asistente de curaduría, Francisco Liernur como co-curador y Carlos Eduardo Dias Comas como curador invitado, quienes junto al departamento de arquitectura y diseño del museo recorrieron varios países latinoamericanos (Chile, Brasil, Perú, Cuba, México, Argentina, Uruguay, Colombia, Venezuela, República Dominicana y Puerto Rico) en búsqueda de los temas clave de la época: el papel del sector público en la provisión de vivienda, la concepción de nuevos tipos de campus universitarios, la respuesta de la arquitectura y el urbanismo a los conceptos de “desarrollo” o la necesidad de una arquitectura que acompañase las políticas de modernización e industrialización, representados en fotografías raramente vistas (antiguas y recientes), dibujos arquitectónicos, modelos y clips de películas, dejando además para la posteridad un completo catálogo. Tampoco dijimos al finalizar la nota de la semana pasada que hasta ahora las exposiciones de Villanueva han pecado en su gran mayoría de descriptivas y han estado centradas en mostrar con la mayor cantidad de recursos posibles su obra tal cual es. Importantes trabajos de investigación realizados en los últimos años ofrecen a futuro, para quienes creen que el tema de Villanueva no está agotado, interesantes miradas que, contenidas en tesis y publicaciones, develan aspectos pocos conocidos u observados de su trayectoria. La fotografía, ya no la omnipresente de Paolo Gasparini sino la de quienes hoy se han dedicado a registrar momentos, detalles y aspectos imprevistos, también podría ser otro de los filones que enriquecerían la aproximación al Maestro. Ojalá, si ello ocurre, no quede por fuera el dibujo analítico y la visión crítica como recursos necesarios y complementarios de apoyo a lo estrictamente visual.

ACA

OTRO ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE CARLOS RAÚL VILLANUEVA

Carlos Raúl Villanueva

El pasado miércoles 30 de mayo se cumplieron 118 años del nacimiento de quien es considerado el más importante arquitecto venezolano del siglo XX: Carlos Raúl Villanueva. Su legado ha sido recogido de muy variadas maneras pero hemos considerado en esta ocasión pertinente llevar a cabo un repaso (apoyados en parte en la “Bibliografía y cronología” elaborada por Paulina Villanueva y Maciá Pintó para el libro Carlos Raúl Villanueva, editorial Tanais, 2000) de los momentos en que su obra empieza a darse a conocer a través de una serie de exposiciones que, como suele ocurrir con frecuencia, crecen en relevancia y cuantía a partir del momento de su fallecimiento en 1975.

De esta manera, como antesala a esa fecha, se pueden señalar algunos momentos que, en su gran mayoría acontecidos fuera del país y formando parte de muestras de carácter colectivo, ya empiezan a señalar la relevancia que empezó a adquirir paulatinamente su impronta construida fundamentalmente a raíz del desarrollo de la Ciudad Universitaria de Caracas.

La primera ocasión que hemos registrado donde la obra de Villanueva se presenta es en 1947 en el Congreso Panamericano de Arquitectos celebrado en Lima, Perú, donde recibe Premio de Honor y Diploma, por la Ciudad Universitaria de Caracas de la cual, con base en su primer plano de conjunto, ya se habían construido el Hospital Clínico, el Instituto Anatomo-Patológico y el Instituto de Medicina Experimental. Para entonces ya Villanueva formaba parte como Arquitecto Consultor del recién creado (1946) Taller de Arquitectura del Banco Obrero (TABO), se habían concluido (1945) la totalidad de los bloques que formaban parte de la Reurbanización de El Silencio y había acumulado una importante experiencia que se reconoce como la primera etapa de su trayectoria.

Exposición «Latin American Architecture Since 1945». Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA). 23 de noviembre de 1955 – 19 de febrero de 1956

De particular relevancia es la inclusión de la obra de Villanueva en la exposición Latin American Architecture since 1945, organizada por el historiador de la arquitectura Henry-Rusell Hitchcock y la fotógrafa Rosalie Thorne en el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York entre octubre y noviembre de 1954, momento para el cual ya se había concluido el Conjunto Central de la Ciudad Universitaria de Caracas. El catálogo de esta importante muestra sale a la luz en 1955. Más adelante (1958) Latin American Architecture since 1945 se presentará en los espacios de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la UCV.

En 1957 se registra la apertura de la “Exposición en el World Affairs Center de Nueva York sobre Arquitectura Venezolana, patrocinada por la Creole Petroleum Corp. y la Sociedad Venezolana de Arquitectos, siendo su responsable Luis Ramírez, participando Paolo Gasparini en el material fotográfico de los paneles e incluyéndose en el catálogo escritos de Richard Neutra y Villanueva”. Seis años después (1963) Villanueva participa en la exhibición Du paysage a l’expression plastique en la Casa de la Cultura de Le Havre, Francia y, en 1964, en la muestra Churches and Temples since the Post-war, organizada por el American Institute of Architects en Nueva York. Otra exhibición colectiva realizada en 1965 titulada Arquitectura Actual de América, realizada en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid permite, una vez, más apreciar la obra del Maestro.

Aquejado ya por problemas de salud Villanueva es objeto de un merecido reconocimiento a través de la exhibición Arte en los Espacios del Hombre organizada por la Galería Estudio Actual (1971) y la Exposición Homenaje de alumnos al Maestro Villanueva (junio de 1972), promovida por la Dirección de Extensión Cultural de la FAU UCV a cargo de Antonio Granados Valdés.

Exposición «Homenaje a Carlos Raúl Villanueva». Centro de Información y Documentación, FAU, UCV. Mayo 1980

Como ya mencionamos, es desde 1975 en adelante en que, luego de su desaparición física, se empiezan a manifestar a través de sendos montajes los valores que encierra la totalidad de la obra de Villanueva, respaldados por importantes trabajos de curaduría e investigación. A la primera realizada en 1976 en el Museo de Bellas Artes (dirigido por Marcos Miliani) en la que se recoge su vida y obra, organizada por el arquitecto Gonzalo Castellanos, seguirá otra “Exposición Homenaje” montada por el Centro de Información y Documentación (CID) de la FAU UCV que conmemoraría los cinco años de su fallecimiento, llevada a cabo a partir de las imágenes de Paolo Gasparini, notable fotógrafo y amigo personal del maestro, quien lo acompañara a Ciudad Bolívar durante su última visita de supervisión de la construcción del Museo Jesús Soto. Luego, en 1982, la Galería de Arte Nacional organizaría la Exposición “Dibujos y Croquis” de Carlos Raúl Villanueva muchos de los cuales habían ya aparecido en el nº 16 de Espacio y Forma.

Exposición «Villanueva El Arquitecto». Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. 20 de noviembre 1988 – 26 de marzo 1989

Sin embargo, no será sino hasta noviembre de 1988 cuando en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, con la curaduría de Paulina Villanueva, Maciá Pintó y Pedro Sanz, se realizará la primera, más completa e importante exposición antológica que sobre el Maestro y su obra se haya realizado hasta ahora. Titulada Villanueva El Arquitecto, permanecerá abierta hasta marzo del año siguiente y logró recoger una visión completa del hombre, su colección de arte, su pensamiento y su obra arquitectónica y urbanística acompañada de material inédito y de la utilización de innovadores recursos que permitieron convertirla en una clara exploración sobre las posibilidades que ofrecía la arquitectura para mostrarse en un museo no precisamente diseñado para ello. Una clara demostración de la trascendencia de la exposición y la cobertura que le dio en los medios se puede encontrar en http://www.fundacionvillanueva.org/base/resultados.php?seccion=182&ubicacion=C-VIII-1#.

Villanueva El Arquitecto, cuyo catálogo lamentablemente no se logró publicar, sirvió para apoyar de manera importante la labor que ya venía realizando la Fundación Villanueva y de base para la realización de futuros trabajos tanto en el ámbito académico como en el museístico.

Bajando en buena medida el listón dejado por Villanueva El Arquitecto, en 1991 se exhibe de nuevo su obra junto a la de Luis Barragán (México), Vilanova Artigas (Brasil) y Walter Betancourt (Cuba) en el marco de la IV Bienal de Arte de La Habana, Cuba, y en 1993 con motivo de conmemorarse los veinte años de su apertura, se monta la exposición “Villanueva el Museo Soto” en los espacios del propio edificio en Ciudad Bolívar bajo la curaduría de Ana María Marín y William Niño Araque.

Muestra itinerante “La Arquitectura de Carlos Raúl Villanueva”. V Conferencia Internacional sobre la Conservación de Centros Históricos y Patrimonio Edificado Iberoamericano, Alcalá de Henares. 1993

Otro eslabón importante dentro de este recuento lo constituye la realización, también en 1993, de la muestra itinerante “La Arquitectura de Carlos Raúl Villanueva” abierta en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en el marco de la V Conferencia Internacional sobre la Conservación de Centros Históricos y Patrimonio Edificado Iberoamericano, organizada, entre otros, por el Consejo Académico Iberoamericano, la Universidad de Alcalá de Henares y Universidad de Valladolid. La comisaría por Venezuela estuvo a cargo de Henrique Vera (FAU UCV) y en España por Luis del Rey Pérez, del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM). El catálogo fue editado, entre otros, por el Instituto Español de Arquitectura con textos de Sibyl Moholy-Nagy, Juan Pedro Posani, Maurice Rotival y Paulina Villanueva.

En el grupo de muestras “menores” se registra en 1997 la exposición Génesis de un edificio: los bocetos de la FAU, organizada por el CID con ocasión del 40º aniversario del edificio de la FAU; en 1998 la exhibición de varias obras de Villanueva en At the End of the Century One Hundred Years of Architecture, otra muestra itinerante que recorrió varios países hasta el año 2000, organizada en este caso por el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles; y ese mismo año (1998) en la Graduate School of Design de la Universidad de Harvard, Cambridge, Massachusetts, bajo la comisaría de Mónica Ponce de León, se monta Carlos Raúl Villanueva: 1950s Architecture in Venezuela.

Exposición «Carlos Raúl Villanueva. Un moderno en Sudamérica». IV Bienal Internacional de Arquitectura de Sao Paulo (noviembre 1999 – enero 2000). Galería de Arte Nacional, Caracas (abril-julio 2000)

Punto clave en nuestro recorrido lo constituye la celebración del centenario del nacimiento del Maestro el año 2000 momento en que, incorporada a los múltiples eventos que se organizan, llega a Caracas, procedente de su exhibición inicial en el marco de la IV Bienal Internacional de Arquitectura de Sao Paulo, la exposición Carlos Raúl Villanueva. Un moderno en Sudamérica. Esta importante muestra, que fue visitada en la ciudad brasileña entre noviembre de 1999 y enero de 2000 por más de 1 millón de personas, gana el premio de la Bienal y será presentada luego en Argentina, Colombia, Finlandia, España y Estados Unidos. Junto a su hermoso catálogo que contiene los textos «Villanueva: momentos de lo moderno» de William Niño Araque (curador de la exhibición junto a Carmen Araujo) y “La voluntad moderna” de Luis Enrique Pérez Oramas, el montaje permitió apreciar entre el 2 de abril y finales de julio otra manera de clasificar la obra de Villanueva basada en cinco “momentos”, dejando un material de gran valor para futuras investigaciones y documentaciones.

También en el 2000, sumándose al tributo que se rinde con motivo del Centenario, la Galería Universitaria de Arte de la UCV inaugura “Testigos de la Modernidad”. En 2002, como parte de las mismas celebraciones y a objeto de difundir la declaratoria por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) se abrirá la exposición itinerante Ciudad Universitaria de Caracas-Patrimonio Mundial en la Sala Miró del edificio sede de la UNESCO, Paris, organizada por los comisarios Abner Colmenares y María Teresa Novoa, con la colaboración, entre otros, de la UCV, la UNESCO y la Embajada de Francia en Venezuela.

Exposición «Villanueva El Maestro. Exposición de las Notas Docentes». Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV. Marzo 2007

Otra escala de importancia dentro de este repaso la constituye la apertura por parte de la Fundación Villanueva en el mes de marzo de 2007, en el marco del 65 aniversario de la creación de la Escuela de Arquitectura de la UCV, con el auspicio de PDVSA Centro de Arte La Estancia y la FAU UCV, de la muestra Villanueva El Maestro. Exposición de las Notas Docentes. A modo de contraparte y totalmente complementaria a la muestra antológica de 1988, esta exhibición (que engloba a El Hombre, El Arquitecto y El Maestro) ofreció al público, luego de un arduo trabajo de recopilación, ordenamiento y catalogación, la inmejorable ocasión de entrar en contacto con un material en buena parte inédito que la Fundación Villanueva ha custodiado como un preciado tesoro: las Notas Docentes de Villanueva para sus cursos de Historia y Urbanismo.

Exposición «Carlos Raúl Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas». Sede de la FAD (Fomento de Las Artes y el Diseño), Barcelona, España. 26 de marzo -13 de mayo de 2009

De destacar también pasa a ser por la cuidada curaduría a cargo de Javier Cerisola, la museología de Igor Peraza y Eugenia Fuenmayor, la manera de mostrarse un material poco conocido y el talante internacional que cobró, la exposición Carlos Raúl Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas, abierta entre el 26 de marzo y el 13 de mayo de 2009 en la sede de la FAD (Fomento de Las Artes y el Diseño) en Barcelona, España, que dejó como producto un valioso catálogo publicado el mismo año por el Museo de Arquitectura de la Fundación Museos Nacionales. Destaca de esta exposición la aparición en público por primera vez de parte del material atesorado en la Casona Ibarra contentivo de los bocetos, borradores y planos definitivos con los que se pudo construir la Ciudad Universitaria acompañado de las siempre impactantes fotos de Paolo Gasparini.

Finalmente, en fecha más reciente (2011), se monta en la Galería de Arte de la Ciudad Universitaria de Caracas bajo la curaduría de Eliseo Sierra la exhibición “Síntesis de las Artes” de Carlos Raúl Villanueva organizada por COPRED (Consejo de Preservación y Desarrollo), el Rectorado y la Dirección de Cultura de la UCV, con motivo de cumplirse diez años de la inclusión de la Ciudad Universitaria de Caracas en la lista de Patrimonio Mundial.

Esta apretado periplo presentado no busca otra cosa que dejar en nuestros lectores un amplio y seguramente incompleto panorama de lo que ha significado la divulgación expositiva de la obra del Maestro. Han quedado fuera sus libros, conferencias y otras participaciones en diversidad de eventos así como las manifestaciones palpables de su elevado compromiso institucional, temas todos que bien podrían ser objeto de diversas notas más adelante.

ACA

Procedencia de las imágenes

Colección Crono Arquitectura Venezuela

Renovación Académica FAU – 1969