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NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Radio-Activities

Architecture and Broadcasting in Cold War Berlin

Alfredo Thiermann Riesco

The MIT Press

2024

Idioma: inglés

Descripción

Un relato histórico y teórico de la ciudad de Berlín desde las perspectivas entrelazadas de la arquitectura, el medio ambiente y los estudios de los medios de comunicación.

En 1945, tras ocupar territorio alemán, las tropas soviéticas realizaron dos movimientos estratégicos: desmantelaron la torre de transmisión de radio Deutschlandsender III, la estructura más alta de Europa en ese momento, y se apoderaron de la Haus des Rundfunks en Berlín Occidental, un edificio monumental diseñado por Hans Poelzig. Estos movimientos fueron cruciales tanto simbólica como técnicamente, ya que juntos desencadenaron lo que se convertiría en una verdadera guerra de radio entre los bloques oriental y occidental durante la Guerra Fría. En Radio-Activities, Alfredo Thiermann Riesco investiga este conflicto espacial mientras interroga las dimensiones políticas, tecnológicas y ambientales de la arquitectura en una época en la que los edificios comenzaron a interactuar con la transmisión remota de información.

Por su propia naturaleza, el medio de la radio prometía evaporar el aspecto material intrínseco de la arquitectura; de hecho, no hizo tal cosa. A través de análisis transescalares, Thiermann Riesco presta especial atención a los edificios, muros, torres de transmisión, fábricas, instituciones de investigación y organizaciones territoriales de Berlín durante el período de la Guerra Fría, que permitieron la producción, reproducción y transmisión de contenido sonoro a través de la Cortina de Hierro. Al hacerlo, revela continuidades poco investigadas entre política, tecnología, medios y arquitectura, en el proceso de reformular nociones de fronteras nacionales y transnacionales.

Radio-Activities, un estudio oportuno y fascinante, interroga brillantemente el estado y la agencia de los edificios durante un período, no muy diferente al actual, de modos de coexistencia cada vez más hiperconectados, ubicuos e invisibles.

ACA

VALE LA PENA VOLVER A LEER

1. Philip Johnson, Ludwig Mies van der Rohe, y Phyllis Lambert frente a una imagen de la Torre Seagram, Nueva York, 1955.

Ludwig Mies van der Rohe (1886-1969), uno de los más importantes arquitectos del siglo XX, como se sabe, desarrolló su carrera en dos períodos: el que transcurre en Europa desde que comienza su etapa de aprendizaje e inicios del ejercicio de la profesión (en fecha tan temprana como 1907), y continúa con su crecimiento y madurez como parte de la Escuela de Berlín y como último director de la Bauhaus (1930-1933); y el segundo que se inicia tras emigrar a los Estados Unidos en 1937 donde arranca lo que se conoce como su etapa americana.

2. Número 1 (julio de 1923) de la revista G: Material zur elementaren Gestaltung. Los dos primeros números de G consistieron en una gran hoja doblada con solo cuatro páginas.

De su ciclo europeo, para muchos el más rico e interesante en lo que a nivel intelectual, experimental y propositivo se refiere, si algo destaca es la intensidad con que Mies vivió el período de entreguerras y las diversas facetas que entonces mostró. Una de ellas, poco resaltada, fue la que desplegó, una vez incorporado al Novembergruppe en 1922, como parte del consejo editorial de la revista G: Material zur elementaren Gestaltung, publicación de vanguardia editada e impresa en Berlín por Hans Richter de la que se produjeron cinco números en alemán entre 1923 y 26. Si El Lissitzky y Werner Graeff formaron parte del consejo editorial del primer número, Mies y Frederick Kiesler se unieron a Richter como editores a partir del segundo. Entre los colaboradores se encontraban Theo van Doesburg, Ludwig Hilberseimer, Raoul Hausmann, El Lissitzky, Hans Arp, Kurt Schwitters, Piet Mondriaan, Viking Eggeling, Naum Gabo, Antoine Pevsner, Ernst Schön, George Grosz, John Heartfield, Tristan Tzara y Man Ray.

Ubicados en este contexto es donde se puede reconocer, también, a un Mies vehemente que expresa a través de escritos breves y concisos, que algunos han clasificado dentro de la categoría de manifiestos, su visión de la arquitectura en un momento en el que era importante tomar partido ante una época de cambios donde la disciplina debía mirar hacia el futuro e identificarse a través de un lenguaje que fuera reflejo de una sociedad postindustrial y que reclamaba nuevas organizaciones urbanas, funciones, formas, materiales y técnicas, sumándose a lo que es considerado como el período heroico dentro de la evolución del Movimiento Moderno.

3. Los dos textos en los que se recogen los escritos de Mies van der Rohe.

De los textos rescatados de manera integral por Fritz Neumeyer en Mies van der Rohe. La palabra sin artificio. Reflexiones sobre arquitectura. 1922-1968 (1986, traducido al español en 1995), de los cuales 5 de ellos ya habían formado parte de Programas y manifiestos de la arquitectura del siglo XX de Ulrich Conrads (1964, traducido al español en 1973), nos interesa resaltar los publicados en revistas entre 1922 y 1930, en los que se ve con claridad tanto las constantes como la evolución de su pensamiento en torno a la arquitectura.

4. Portada y páginas interiores del nº 4 (1922) de la revista Frühlicht editada por Bruno Taut donde Mies publicó el artículo titulado “Rascacielos” (“Wolkenkratzer”).
5. Izquierda: Páginas interiores del número 1 ( julio de 1923) de la revista G donde aparece el texto “Edificio de oficinas” (“Bürohaus”) firmado por Mies van der Rohe. Derecha: Páginas exteriores del número 2 (septiembre 1923) de la revista G donde aparece el texto “Construir” (“Bauen”) firmado por Mies.

Así, formando parte de esta saga, encontramos que Mies aparece primero en el nº 4 (1922) de Frühlicht (revista editada por Bruno Taut) firmando un artículo titulado “Rascacielos” (“Wolkenkratzer”); luego, ya como colaborador y editor de G, redacta los textos “Edificio de oficinas” (“Bürohaus”) en el nº 1 (julio 1923), “Construir” (“Bauen”) en el nº 2 (septiembre 1923) y “Construcción industrial” (“Industriebau”) en el nº 3 (junio 1924); más adelante “¡Arquitectura y voluntad de época!” (“Baukunst und Zeitwille!”) en Der Querschnitt (nº 1, 1924); y, por último, en Die Form se publicarán “Sobre la forma en arquitectura” (“Über die Form in der Architektur”), nº 2, 1927; y dos veces “Los nuevos tiempos” (“Die neue Zeit”) en el nº 15, agosto de 1930 y luego en el nº 10 octubre de 1932.

Dentro de ese grupo de escritos, con mayor énfasis en unos y otros, se evidencian temas como la importancia de lo constructivo junto a su claridad a la hora de manifestarse a través de la estructura portante, así como su interés por los materiales, sus orígenes y limitaciones técnicas. Suya es la cita “La arquitectura empieza en el momento en que dos ladrillos se ponen con esmero uno junto al otro”. También aparece la idea de flexibilidad espacial y la relevancia de diferenciar la piel (envolvente) de los huesos (sistema estructural) llevando la primera a su mínima expresión encontrando en el vidrio su mejor aliado y en la tipología del edificio en altura su cabal representación. Hormigón, acero y vidrio, los materiales más emblemáticos de la modernidad, son los que Mies utiliza colocando especial cuidado en la resolución de los detalles.

Resalta, además, su postura crítica con la deriva personalista en la que se encontraba gran parte de la arquitectura más representativa de su tiempo ya que consideraba que la arquitectura pertenecía a una época y no a un individuo.

6. Izquierda: Detalle de la página con el artículo Bürohaus escrito por Mies para el nº 1 de la revista G. Derecha: Original del dibujo del Edificio de oficinas, 1923 (carboncillo y lápiz, 138×289 cm) que acompañó el artículo.

“Rechazamos: toda especulación estética, toda doctrina y todo formalismo. La arquitectura es la voluntad de la época expresada espacialmente. Viva, cambiante, nueva. Ni al pasado, ni al futuro, sólo puede dársele forma al presente. Sólo esta arquitectura puede crear. Crear la forma con los medios de nuestro tiempo, a partir de la esencia de la tarea. Este es nuestro trabajo”, dirá Mies al iniciar el artículo “Edificio de oficinas” (“Bürohaus”).

Justamente en ocasión de comentar el texto mencionado, Juan Calduch Cervera (http://www.mindeguia.com/dibex/Mies_Calduch.htm) devela un interesante paralelismo entre los textos escritos por Mies y los proyectos vanguardistas que los acompañan los cuales “se representan ajustados a las convenciones gráficas vigentes en su entorno”, pero se realizan experimentalmente “sin voluntad de hacerse realidad”, abriéndose y cerrándose un ciclo en el que “el arquitecto nunca más volvería a hacer dibujos de arquitectura que no respondiesen a un encargo o a unas condiciones concretas”.

“En estos textos y dibujos Mies va aislando y analizando, casi como si se tratase de ensayos de laboratorio, distintos problemas disciplinares que le preocupaban. Es como si antes de poner en práctica sus ideas, quisiera concretarlas y aclararlas mediante dibujos y escritos. Hacia 1925 con obras como el monumento a Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht (cementerio de Berlin-Friedrichsfelde, 1926) esa fase experimental y esa doble vía profesional tienden a fundirse abriendo la etapa más fructífera de su etapa europea”.

Es así como hemos tomado la decisión de ofrecerles, como muestra de la actitud y pensamiento de Mies en aquel rico período, donde un grupo textos programáticos nos lo muestran “agresivo, polémico, rabiosamente moderno y provocador”, el escrito “La nueva era” o “Los nuevos tiempos (“Die neue Zeit”) que como ya indicamos apareció en la revista Die Form (La forma) primero en el nº 15, agosto de 1930 y luego en el nº 10, octubre de 1932, en el que muestra si se quiere una faceta diferente, menos vehemente, y a la vez complementaria a la que caracterizó lo publicado entre 1922 y 1927.

7. Portada y página de créditos de la revista Die Form donde se publicó por primera vez “Los nuevos tiempos” (“Die neue Zeit”) .

Se trata de la transcripción de las palabras finales de la ponencia que Mies presentara en el congreso del Deutscher Werkbund celebrado en Viena en 1930. La traducción, proveniente del libro de Ulrich Conrads ya citado, está antecedida por un comentario que señala cómo el arquitecto alemán en “Die neue Zeit” “se erige en defensor decidido de lo ‘espiritual en la arquitectura’. Considera el camino hacia la arquitectura industrial, que había propuesto en 1924, bloqueado por malentendidos. El pregonador se ha convertido en amonestador. Con anticipación profética prevé que el progreso técnico acarreará una pérdida del significado de la arquitectura. (…) … habla del desarrollo de las cosas ‘ciegas a todo valor’, que conduce a la pérdida de significación y, con ello, a la pérdida de criterio y al caos de los valores”.

A continuación, el breve pero sustancioso texto que esperamos puedan disfrutar.

8. Portada de la revista Die Form dedicada a conmemorar los 25 años del Deutscher Werkbund, donde se publicó por segunda vez vez “Los nuevos tiempos” (“Die neue Zeit”) .

La nueva era

La nueva época es un hecho; existe independientemente de que la aceptemos o la rechacemos. Pero no es mejor ni peor que cualquier otra época. Es un puro dato y como tal indiferente a toda valoración. Por ello, no me entretendré mucho intentando explicar la nueva época, señalando sus relaciones y poniendo al descubierto la estructura que la sostiene.

No sobrevaloraremos tampoco el tema de la mecanización, de la estandarización y la normalización.

Y aceptemos como un hecho el cambio de las relaciones económicas y sociales.

Todas estas cosas siguen su evolución predeterminada y ciega de valores.

Lo único decisivo será cómo nos revalorizamos bajo estas circunstancias dadas. Ahí es donde comienzan los problemas espirituales.

No de trata de “qué” sino de “cómo”.

El hecho de que produzcamos bienes y los medios que empleamos para fabricarlos, no significa nada en el plano espiritual.

El hecho de que construyamos vertical u horizontalmente, con acero y vidrio, no dice nada sobre el valor de esa arquitectura.

El hecho de que en urbanismos se busque una centralización o una descentralización es un problema práctico, no valorativo.

Pero precisamente el problema del valor es decisivo.

Debemos establecer nuevos valores, señalar los objetivos últimos, para recuperar el criterio.

El sentido y la razón de ser de toda época, y por tanto también de la nueva, radica única y exclusivamente en el hecho de que proporcione al espíritu las condiciones previas, la posibilidad de existir”.

ACA

Procedencia de las imágenes

1. 20 cosas que no sabías de Mies van der Rohe (https://www.archdaily.co/co/784292/20-cosas-que-no-sabias-de-mies-van-der-rohe?ad_medium=gallery)

2 y 5. VEREDES. Arquitectura y divulgación. Colección completa de la revista G: Material zur elementaren Gestaltung (https://veredes.es/blog/coleccion-completa-de-la-revista-g-material-zur-elementaren-gestaltung/)

3. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

4. BIBLIO (https://biblio.es/libro/fruhlicht-taut-bruno-ed/1385112084)

6. VEREDES. Arquitectura y divulgación. Colección completa de la revista G: Material zur elementaren Gestaltung (https://veredes.es/blog/coleccion-completa-de-la-revista-g-material-zur-elementaren-gestaltung/); y Dibujos ejemplares de arquitectura (http://www.mindeguia.com/dibex/Mies_Calduch.htm)

7. VEREDES. Colección completa de la Revista Die Form (La Forma) (https://veredes.es/blog/coleccion-completa-de-revista-die-form-la-forma/); y booklooker (https://www.booklooker.de/B%C3%BCcher/Die-Form-1930-Heft-15/id/A01YupzL01ZZ1)

8. plakatkontor.de (https://www.plakatkontor.de/plakatkatalog-15/nr-1—6/index.html

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

EL PAÍS SEMANAL

Nº 2.439

Ciudades que muestran el camino

Encartado del diario El País

Domingo 25 de junio de 2023

En Portada

Ciudades para ciudadanos

“¿Y ahora qué?”, le preguntamos al periodista pontevedrés Rodrigo Cota. Han pasado 24 años desde la peatonalización del centro de su ciudad. “Se está trabajando en temas de compostaje, ecología…”, responde. Siempre ha habido algo que mejorar en las ciudades. Lo que ha cambiado son algunos de los retos y, sobre todo, la forma de afrontarlos. A la gestión de la movilidad o la vivienda se unen hoy cuestiones alrededor de la presión turística, la sostenibilidad, el espacio público o la igualdad. Y si no hace tanto la forma más habitual de solventar el transporte era construir nuevas vías de circulación, hoy esto se afronta, por ejemplo, desde la electrificación de flotas de autobuses. En este especial hemos viajado a lugares ejemplares en la forma de acometer viejos y nuevos retos. Curitiba fue pionera en políticas verdes. Berlín hace una década que apuesta por ser accesible. Viena es un éxito en la gestión de vivienda social. Una ciudad debe estar viva para que sus habitantes puedan vivir en ella.

Xavi Sancho.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Berlin. The Genius of Improvisation

Ariella Masboungi (ed.)

DOM publishers

2021.

Idioma: inglés

Sinopsis

Berlín es una ciudad que sigue fascinando. Tiene una historia turbulenta y es la capital de dos Alemanias reconciliadas; es un destino turístico cada vez más popular e incluye espacios asequibles para vivir y trabajar para jóvenes, artistas y otras mentes creativas. La metrópoli de 3,7 millones de habitantes es también escenario de grandes proyectos urbanísticos y arquitectónicos, proyectos bottom-up e iniciativas ciudadanas como la jardinería colectiva y la vida cooperativa. ¿Será que el milagro del éxito de Berlín se debe a su genio para la improvisación, es decir, a su capacidad para adaptarse a un pasado complejo, para inventar cursos de acción específicos, para sortear barreras de todo tipo?

Desde 2016, los políticos de Berlín han estado desarrollando una estrategia urbana para combatir el aumento de los precios inmobiliarios y la gentrificación. Otro desafío para la ciudad es adaptarse a los cambios demográficos y al creciente número de visitantes. Más participativo, más equitativo y menos amigable con los automóviles, Berlín se presta bien a varios modos de organización: asociaciones público-privadas, iniciativas de concienciación ciudadana, acciones sociales y económicas.

Este libro tiene como objetivo explorar la capacidad de la capital alemana para permitir el crecimiento de nuevas ideas y así seguir siendo líder en innovación. Los procesos identificados aquí, y las paradojas resultantes, incluso corren el riesgo de desafiar los métodos y estrategias empleados hoy en otras ciudades europeas.

ACA

HA SIDO NOTICIA

La Nueva Galería Nacional de Mies van der Rohe reabre con una exposición de Alexander Calder

Petra Loho

Traducción: Fabian Dejtiar

26 de agosto de 2021

Tomado de Plataforma Arquitectura

Después de casi 50 años de historia, la Neue Nationalgalerie de Berlín cerró a finales de 2014 debido a una reforma muy necesaria. Este domingo 22 de agosto, la última obra terminada de Ludwig Mies van der Rohe abre después de seis años y medio de renovación encabezada por David Chipperfield Architects.

Para el museo, el arquitecto tomó planos no realizados que dibujó para un edificio de administración de la compañía Bacardí Rum en Cuba y creó una delicada estructura que consiste en una gran sala de vidrio con un techo de acero. Interpretando la apariencia a su manera, se nombró cariñosamente al edificio como «la estación de servicio».

A lo largo de una superficie bruta de casi 14.000 metros cuadrados, las áreas de exposición ocupan los espacios abiertos del edificio y la planta baja. Las instalaciones al aire libre incluyen un jardín de esculturas y una terraza en la que regresa la obra maestra de 18 pies de altura Têtes et Queue del escultor estadounidense Alexander Calder (1898-1976), originalmente instalada para la inauguración del museo en 1968.

Minimal / Maximal, una de las dos exposiciones individuales de la apertura, destaca las obras más pequeñas y más grandes de Calder, yuxtaponiendo las formas orgánicas del escultor con la arquitectura de Mies van der Rohe. Esta simbiosis también enriquece el paisaje urbano, donde la escultura Flamingo de Calder adorna la plaza frente al edificio del arquitecto alemán.

Durante el período de construcción de la Neue Nationalgalerie, el levantamiento del techo de 1.250 toneladas, que se soldaba en el lugar con ocho prensas hidráulicas, fue un evento inusual. La renovación no es de ninguna manera inferior al espectáculo. David Chipperfield hizo desmantelar completamente la Neue Nationalgalerie en 35,000 partes, cada una identificada por un código de 16 dígitos.

“Desarmar un edificio de tan indiscutible autoridad ha sido una experiencia extraña pero un privilegio”, dice Chipperfield. “Ver detrás de su exterior ha revelado tanto su genio como sus defectos, pero en general, solo ha profundizado mi admiración por la visión de Mies”, agrega.

La renovación se centró en la revisión general de la estructura y allanó el camino para la sostenibilidad, incluida la eliminación de toxinas y materiales peligrosos utilizados durante la construcción del edificio, como el amianto y la fibra mineral artificial. El equipo del proyecto implementó estándares técnicos y relacionados con la energía, por ejemplo, instalando un sistema de serpentinas circulares altamente eficiente, que ayuda al aire acondicionado a lograr la capacidad de enfriamiento requerida por el edificio. Además, se introdujo el acceso sin barreras. Además del ascensor sin barreras, las puertas batientes (como alternativa a las dos puertas giratorias) hacen que el edificio sea más accesible para todos. Las personas con discapacidad auditiva se benefician de un sistema de alarma por voz, un sistema de amplificación auditiva y pantallas de alarma visual. Para las personas con discapacidad visual, se ha instalado información táctil sobre pasamanos, marcas de escaleras e iluminación artificial.

La tecnología LED adecuada para el uso de museos ahora arroja la luz perfecta sobre las obras de arte exhibidas: la exhibición de Calder, que se extenderá hasta febrero de 2022, es la primera.

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ES NOTICIA

Una reparación respetuosa.

Rehabilitación de la Neue Nationalgalerie por David Chipperfield

José Juan Barba

29 de abril 2021

Tomado de metalocus.es

Tras seis años de cierre y meticulosas obras de rehabilitación, la Neue Nationalgalerie de Berlín, icono de la modernidad construido entre 1965 y 1968 por el arquitecto Mies van der Rohe, reluce de nuevo remozada por el estudio de arquitectura de David Chipperfield. En un acto parco y sin público por la pandemia, el estudio entrega hoy las llaves del edificio a la Fundación Patrimonio Cultural Prusiano (SPK), que empezará a trasladar las obras del siglo XX de la colección –que han pasado estos años en varios depósitos–, y a preparar las muestras para reabrir al público en agosto. En principio, el edificio seguirá cerrado hasta entonces, si bien hay esperanza de poder celebrar una jornada de puertas abiertas los días 28, 29 y 30 de mayo.

David Chipperfield, británico, es un arquitecto muy vinculado a Berlín, donde tiene una de sus oficinas. En octubre del 2009 recibió el encargo para  recuperar el Neues Museum de la Isla de los Museos, cuyas instalaciones llevaban décadas en una situación lamentable. Las obras se completaron, en diciembre del 2018, con la realización de la Galería James Simon, utilizada como acceso al complejo museístico de la isla.

Proyectado y construido entre 1963 y 1968, la Neue Nationalgalerie de Berlín es el único edificio diseñado por Mies van der Rohe en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial luego de su emigración a los Estados Unidos. Después de casi cincuenta años de uso intensivo, el edificio protegido requirió una reforma integral. En 2012, David Chipperfield Architects Berlin fue designado para renovar el edificio.
Ludwig Mies van der Rohe (Aquisgrán, 1886-Chicago, 1969) concibió su singular edificio como una estructura en tres partes que se apoyan entre sí: el templo superior de acero y vidrio, la base de piedra y hormigón –sobre la que se sustenta el templo, y que en su parte subterránea alberga galerías para exponer–, y el jardín de las esculturas.

Cuando fue construido, con la ciudad dividida en dos, el museo se ubicaba en el extremo de Berlín Oeste, alzándose en casi total soledad. “El edificio tiene dos historias: una es la de su arquitectura, es un icono en la historia de la arquitectura moderna –señala Chipperfield–. Pero también es un edificio importante en la historia de la Alemania Occidental, porque fue concebido junto a la Filarmonía y a la Biblioteca Estatal para reemplazar en Berlín Oeste a los monumentos que habían quedado en Berlín Este”.

La estructura del edificio existente se ha renovado y actualizado a los estándares técnicos actuales con un mínimo de compromiso visual con la apariencia original del edificio. Las mejoras funcionales y técnicas incluyen aire acondicionado, iluminación artificial, seguridad e instalaciones para visitantes, como guardarropa, cafetería y tienda del museo, además de mejorar el acceso para discapacitados y el manejo del arte.

La necesidad de una reparación extensa de la carcasa de hormigón armado y la renovación completa de los servicios técnicos de la edificación requirieron una intervención en profundidad. Alrededor de 35.000 componentes originales del edificio, como el revestimiento de piedra y todos los accesorios interiores, fueron desmontados para hacer visible la estructura de la construcción. Cuando fue necesario, tras su restauración y modificación, se reinstalaron nuevamente en sus posiciones originales. Las obras han costado 140 millones de euros.

La clave del complejo proceso de organización de este proyecto fue encontrar un equilibrio adecuado entre la conservación patrimonial y el uso del edificio como museo moderno. Las inevitables intervenciones en la estructura original dentro de este proceso debían conciliarse con la conservación de la mayor cantidad posible de la esencia original. Aunque las adiciones esenciales permanecen subordinadas al proyecto existente del edificio, son discretamente legibles como elementos contemporáneos.

El proyecto de rehabilitación no representa una nueva interpretación sino una reparación respetuosa de este emblemático edificio del estilo internacional.

«Desmantelar un edificio de tan indiscutible autoridad ha sido una experiencia extraña pero un privilegio. La Neue Nationalgalerie es una piedra de toque para mí y para muchos otros arquitectos. Ver detrás de su exterior ha revelado tanto su genio como sus defectos, pero en general solo ha profundizado mi admiración por la visión de Mies. Por lo tanto, nuestro trabajo fue de naturaleza quirúrgica, abordando cuestiones técnicas para proteger esta visión. Ciertamente, llevar a cabo una tarea de este tipo en un edificio que no deja lugar para esconderse es abrumador, pero esperamos haber devuelto a este querido paciente aparentemente intacto, excepto porque funciona mejor.»

David Chipperfield

ACA