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1985• Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos

1985•  Se concluye la construcción de los 10.000 m2 y se inaugura el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos CELARG, ubicado en el cruce de la Avenida Luis Roche con la Tercera Transversal de la Urbanización Altamira, diseñado por los arquitectos Aníbal Rey Valero (FAU UCV promoción 18A/ 1969) y Federico Villanueva (FAU UCV promoción 19G/ 1972).

CELARG.jpg

El CELARG, creado en 1974 por decreto de la presidencia del INCIBA, ocupo inicialmente la última morada en donde habitó Don Rómulo Gallegos, la cual fue demolida para construir este centro de actividades académicas y culturales que tiene entre sus espacios: la Sala y el Museo Rómulo Gallegos, dos Salas de Teatro con camerinos, salas de cine, un Centro de Información, una librería y cafetín.
El edificio, construido en concreto obra limpia, tiene algunas de sus fachadas recubiertas con terracota vitrificada de color marrón. El espacio central de distribución, a triple altura, está cubierto con una retícula espacial metálica que permite su iluminación.

HVH

INTERCAMBIOS PRODUCTIVOS

1. Portada del folleto de promoción para la venta en propiedad horizontal del edificio «Excelsior», ubicado frente a la plaza Altamira (1956).

Desde hace más de dos años hemos guardado en los archivos de la Fundación una valiosa información proveniente del intercambio con algunos de nuestros asiduos lectores que hoy hemos decidido compartir.

El punto de partida fue el envío por parte de nuestro querido amigo, el arquitecto Álvaro Rodríguez Muir, del folleto que el año 1956 promocionaba la venta del edificio “Excelsior”, ubicado en la Plaza Altamira, donde hoy funciona OFC Proyectos C.A., empresa de la que Álvaro es uno de los socios-gerentes.

A raíz del aporte inicial realizado y con el objeto de obtener la mayor cantidad de información posible que complementara la ofrecida por el dossier promocional, nos comunicamos el domingo 29 de marzo de 2020 con otro entusiasta seguidor de estas páginas, el también arquitecto e investigador Orlando Marín Castañeda, de quien sabíamos estaba realizando un meticuloso trabajo de indagación acerca de los edificios realizados en el Municipio Chacao en la década de 1950, a partir de información obtenida directamente de los archivos de la Ingeniería Municipal y de los reportes que periódicamente aparecían en la revista del Colegio de Ingenieros de Venezuela. La idea no era otra que la de saber la identidad del profesional que había proyectado el “Excelsior” y obtener de su parte algún dato adicional.

2. Planta tipo del edificio «Excelsior» donde se muestran los cinco tipos distintos de
apartamentos que posee en cada nivel.

Siempre atento y generoso, el día siguiente (30 de marzo de 2020), Orlando nos respondió literalmente en los siguientes términos, los cuales no tienen desperdicio:

“Estimados amigos de la FAC:

Muchísimas gracias por el documento que me envían. Efectivamente, junto con el equipo de Arquitour Chacao he tratado de documentar en la Ingeniería Municipal los edificios que se encuentran en el municipio y, en particular, en los alrededores de la Plaza Altamira.

Sobre el “Excelsior”, aparece bajo el permiso municipal N°9.286 del 23/12/1955, a nombre del ingeniero Manuel Fernando Mejías. El propietario, la «Promotora Horizontal Financiera Inmobiliaria C.A.», PRHO-FIN-CA, y el Dr. Giovanni Galantei como representante. En el expediente también aparece el nombre de Atilio E. Molteni como gerente general. El estudio de suelos lo hizo la empresa «López y Valles Rodas-LOPVALCA», con el ingeniero Eudoro López. El rótulo de los planos (supongo que como oficina encargada de hacer el proyecto) está encabezado por las siglas «E.T.S.A.», que gracias a su folleto me entero que significa «Edificadora Técnica S.A». El proyecto fue elaborado en noviembre de 1955. La habitabilidad se otorgó en noviembre de 1956.

Sobre el ingeniero Mejías, he encontrado que se graduó como Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas en la UCV en el año 1934 y se dedicó toda su vida al tema hidráulico y el saneamiento ambiental. Incluso en el propio año 1956 era consultor técnico del Dpto. de Estudios y Proyectos del INOS, cargo que aún conservaba a finales de 1960, según he podido revisar en varios textos por internet. Su nombre sólo lo he visto en un solo permiso de construcción adicional, de 1955, por lo que creo que no participó directamente en el proyecto de arquitectura del edificio (acaso en el cálculo de estructuras y/o instalaciones).

Por los nombres de los representantes de PRHO-FIN-CA, pareciera que se trata de un grupo de italianos el que promovió la obra, aunque en el año 1957 aparece como presidente de la empresa un venezolano, Henrique Eduardo González Gragirena, justo cuando ésta era acusada de ser propiedad del exdictador de Argentina Juan Domingo Perón (ver cronología comentada anexa).

Tengo que revisar nuevamente los planos del “Excelsior” que están en la Ingeniería Municipal. Viendo la expresión gráfica que aparecen en la planta incluida en el folleto (en particular la textura de rectángulos de los corredores y las plantillas de las piezas de «bidet» de los baños). parece haber sido producida por el mismo (o mismos) diseñador(es) integrante(s) luego, entre los años 1956-57, de la «Oficina Técnica Iriarte y Arquitectos Asociados», encabezada por el ingeniero Luis Eduardo Iriarte Sánchez (ULA, 1950), de quien he documentado varios edificios en Los Palos Grandes (Res. «María Laya», y Res. «Imperio») y Bello Campo (Edf. «Mara»). De estos «Arquitectos Asociados» tampoco hay rastros en los planos que he revisado. Los clientes de esta Oficina eran siempre italianos, y presumo que estos arquitectos también lo eran.

3. El edificio «Excelsior» en los años 1960.

De interés es la presencia de la «fachada libre» y las «ventanas corridas» en las fachadas del “Excelsior”, utilizando planchas de vidrio y cerámicas mate en los antepechos. En la Plaza Altamira, el primer edificio que hizo esto fue el «May Flower» (1954-55), ubicado justo al lado Sur, y cuyo promotor fue un tal Josep W. Ferenc, propietario de la constructora «Feran C.A», quien también figura como proyectista, aunque el permiso fue otorgado al ingeniero húngaro Andre Reti (reválida UCV, 1954). También el edificio «Mónaco», de Beckhoff (1955-57) utiliza este tipo de acabado en las fachadas.

Me llama la atención el sistema de ventas en propiedad horizontal, cuando aún no existía la ley que reguló este tipo de ventas. También se hizo lo mismo con el edificio «Mónaco». En otro correo les enviaré (si no lo tienen) el «dossier» usado para la venta del «Mónaco», un instrumento de venta que veo se usó simultáneamente en el «Excelsior».

Saludos y seguimos ‘en Contacto’ !

Orlando”

4. Decreto nº 365 del 15 de septiembre de 1958 y su publicación en la Gaceta Oficial como Ley de Propiedad Horizontal.

La muy completa información enviada por Orlando, a la que sólo cabría añadir que el edificio “May Flower”, por él indicado, le es atribuido también a Federico Beckhoff y Klaus Heufer (según la curaduría hecha por Rafael Pereira para la exposición realizada en los espacios del Centro Cultural BOD a finales de julio de 2014 dedicada al segundo), no solo colmó nuestras aspiraciones sino que se vio complementada, como se señala, con el dossier del edificio Mónaco de Beckhoff, permitiéndonos detectar que este mecanismo empezaba a convertirse en importante instrumento que sería utilizado por los promotores de inmuebles durante una época en la que comenzaba a despuntar la venta en “propiedad horizontal” dirigida al “segmento” muy particular de los potenciales compradores de apartamentos. Para el momento en que se publica el folleto del “Excelsior”, ya se manejaba abiertamente la venta bajo dicha modalidad cuyo primer paso quedó oficialmente registrado en la denominada “Ley de Propiedad de Apartamientos” del 17 de junio de 1957, que se proponía completar las escasas disposiciones del Código Civil sobre la materia, y terminaría de perfeccionarse con la aprobación por Decreto de la Junta de Gobierno que se instauró a raíz de la caída de Marcos Pérez Jiménez, de fecha 15 de septiembre de 1958, de la “Ley de Propiedad Horizontal”.

5. «Detalles de la construcción» y «Lista de precios» contenidos en el brochure del edificio Excelsior».
6. Parte de la información contenida en el folleto promocional del edificio «Mónaco».

Los folletos que se preparaban, de los cuales tanto el del “Excelsior” como el del “Mónaco” son una clara muestra, estaban por lo general encabezados por una impactante perspectiva o fotografía del edificio en cuestión junto a los datos fundamentales de la inmobiliaria encargada de vender los apartamentos y, a veces, detalles de la localización dentro de la ciudad y de la urbanización a la que pertenecían. Luego aparecían los “Detalles y características de la construcción” en las que se mencionaban las empresas y equipos profesionales participantes, la calidad de los materiales utilizados y de los acabados empleados en los diferentes ambientes públicos y privados junto a las especificaciones de los mismos, sin dejar de lado el resaltar las ventajas competitivas con otros inmuebles de similares rasgos. Otro aspecto interesante de la publicación era la presentación de los diversos tipos de apartamentos que se ofrecían, que en el caso del” Excelsior” era de cinco por cada planta tipo y en el del Mónaco llegaron a ser hasta de 11 modelos diferentes distribuidos en los tres cuerpos o bloques del edificio. Una de las informaciones de mayor interés para el potencial comprador la constituía la presencia de cuadros con la lista de precios de cada unidad de vivienda en función de la superficie, ofreciéndose en cada caso los correspondientes planes de pago que podían estar acompañados, como en el caso del “Excelsior”, de la firma, junto al contrato de compra-venta, de un seguro de vida que permitiría cubrir, en caso de fallecimiento del propietario, la totalidad de las cuotas pendientes con la inmobiliaria y así dejarle a la familia un lugar donde vivir libre de deudas.

En una nota posterior del 18 de octubre de 2020, Orlando Marín nos precisaría lo siguiente, cuando nos enviara una “Cronología comentada” y un documento en PowerPoint como apoyo, con relación al edificio “Excelsior”:

7. Información extraída del Power Point enviado por Orlando Marín, complementaria a la aportada para el edificio «Excelsior», y que forma parte de su trabajo de investigación sobre edificaciones del Municipio Chacao de la década de 1950.

“Por lo que veo, el edificio fue contratado por promotores argentinos, quienes al final trataron de desvincularse al ser relacionados públicamente con el exdictador Perón.

Como les comenté antes, por la expresión que tienen los planos del folleto que ustedes me enviaron (textura de pisos en corredores con trama rectangular; plantilla de piezas sanitarias y de mobiliario; relleno en negro de paredes), junto con el estilo de caligrafía de los rótulos (en particular la letra “T” estirada siempre hacia abajo y la expresión “Los Palos Grande” [sin la “S al final de la última palabra] al señalar esta urbanización, que podría denotar una dificultad en el manejo del idioma castellano), y la eventual inclusión de muy buenas perspectivas en algunos expedientes (aunque aparentemente hechas «al ojo»), me parece que el edf. “Excelsior” ha sido proyectado por el mismo autor del edificio “Mara” de la urb. Bello Campo (Oficina Técnica Iriarte y Arquitectos Asociados-I.A.C., 1956) y los edificios “María Laya” (Oficina Técnica Iriarte y Arquitectos Asociados-I.A.C., 1956), «San Gabriel» (ing. Eduardo García Coll (anteproyecto) / Ing. Conrado Knierim (proyecto), 1957) y «Texas» (AIC-ing. Eduardo García Coll) estos últimos en la urb. Los Palos Grandes. Este proyectista anónimo, probablemente italiano (al considerar la nacionalidad de casi todos los clientes involucrados) habría trabajado bajo la sombra de los ingenieros mencionados. En anexo algunos planos recopilados para la investigación, para que también puedan hacer la comparación”.

“Revisando el material enviado no es difícil percatarse del valor que puede adquirir esta manera de documentar la arquitectura, cuando haciendo ‘arqueología’ en los registros municipales, aflora información y nombres que jamás habíamos escuchado, pero que están detrás de edificios conocidísimos e incluso piezas admirables”, nos comentaría Álvaro Rodríguez al recibir de vuelta lo que Marín nos preparara.

A Orlando Marín, quien ya había colaborado con esta página aportando valiosa información relacionada con el edificio Philips de Colinas de Bello Monte y su proyectista, el arquitecto Santiago Goiri, para el Contacto FAC 250 del 14 de noviembre de 2021, nuestras más expresivas gracias por su desprendimiento y estimulante labor. Con la publicación de buena parte de lo que nos enviara esperamos retribuirle aunque sea en una mínima proporción su desprendimiento y colaboración en medio de la investigación que lleva adelante. A Álvaro Rodríguez otro tanto por ofrecernos el detonante necesario para la elaboración de esta nota que bien podía haber sido encabezada por un ¿Sabía usted…?

ACA

Procedenia de las imágenes

1, 2 y 5. Folleto que el año 1956 promocionaba la venta del edificio “Excelsior”, plaza Altamira. Cortesía de Álvaro Rodríguez Muir.

3. Cortesía de Álvaro Rodríguez Muir.

4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

6. Folleto que en los años 1950’s promocionaba la venta del edificio “Mónaco”, plaza Altamira. Cortesía de Orlando Marín Castañeda.

7. Cortesía de Orlando Marín Castañeda.

CONCURSO INTERNACIONAL PARA LA SEDE DE LA CORPORACIÓN ANDINA DE FOMENTO (CAF) EN ALTAMIRA, CARACAS. 2008

Un epílogo necesario

La elaboración del Contacto FAC se fundamenta en la posibilidad de aportar información trabajada con el mayor rigor posible de manera que permita poco a poco ayudar a reconstruir una parte de la memoria arquitectónica del país. Así, la presentación de temas de “contenido” se complementa con algunas notas o artículos de actualidad de lo que acontece en torno a la disciplina y su mundo editorial.

Afanados en darle cuerpo a nuestro objetivo central, hemos ido abriendo una serie de ventanas que temáticamente nos han permitido mostrar el quehacer de nuestros arquitectos. Una de ellas es la correspondiente a la necesidad de ir dejando huella de los concursos realizados a nivel nacional desde finales del siglo XIX y a lo largo del siglo XX hasta la actualidad. En tal sentido, debemos reconocer que, a la hora de irlos presentando, ha tendido a imponerse el interés fundamental de darlos sencillamente a conocer, decantándonos por una cierta «objetividad descriptiva» que apunta casi siempre a lo «políticamente correcto» que podría entenderse como evasión a emitir juicios críticos y al temor de desencadenar posibles debates que nos desvíen del eje que nos sostiene.

Sin embargo, con relación al siempre polémico tema de los concursos, hemos olvidado al reseñarlos que tras cada uno se encierra un sinfín de vivencias, sinsabores, reacciones y circunstancias que, en función de su impacto, escala, envergadura y resultados, han afectado siempre a los participantes, algunas veces al gremio y mucho menos a la opinión pública en general.

Ahora bien, como también consideramos necesario ir dando un intercambio fluido con nuestros lectores que, lamentablemente, no ocurre con mucha frecuencia, con relación al Concurso para la sede de la CAF nuestro amigo Enrique Larrañaga nos ha hecho ver a través de un mensaje enviado por correo electrónico que no fue un concurso cualquiera ya que “tenía una dimensión distinta por el ámbito del comitente y muy particularmente especial por la localización”. Y creemos que tiene razón.

Además Enrique, como prueba de la indignación que le causó como arquitecto y ciudadano el desarrollo y desenlace del evento “por lo que creo sería una afrenta a la ciudad y como académico perplejo después del ciclo de charlas que los jurados ofrecieron en la FAU-UCV y de donde uno podría haber inferido que un monumento tan cruel y agresivamente indiferente a su contexto como éste podría haber sido citado entre las críticas a los crímenes urbanos a que hicieron referencia, por ejemplo, Fernández-Galiano y Adriá” connotados miembros del jurado, nos informó (cosa que desconocíamos) que promovió en aquel entonces un “debate digital” que en parte se dio y en el que actuó como moderador. Posteriormente publicó en las redes sociales una serie de 12 textos que bajo el título “Moderador ya no tan moderado”, a modo de crónica por entregas, muestran con gran claridad las aristas que a su juicio tuvo aquel certamen y su nada alentador desenlace.

Centrado en la premisa inobjetable de que el “CLIENTE” del edificio objeto de este este concurso “no es la CAF (con todos los papeles que tenga) sino Caracas. Ni siquiera Altamira ni el Municipio Chacao, sino la ciudad. TODA”, la documentada, reflexiva, aguda y cuestionadora saga elaborada por Larrañaga, asiduo participante que conoce los avatares que rodean estos llamados, disecciona y analiza críticamente todos los frentes que un concurso de la envergadura del convocado debió enfrentar y sortear, cuya lectura recomendamos ampliamente y que puede consultarse mediante el link https://www.academia.edu/24669481/MODERADOR_YA_NO_TAN_MODERADO_I

El orden de las entregas estuvo encabezado por un “Preludio” seguido de los “Antecedentes” para luego entrar en materia a través de “Concursos: el ‘cliente’”, “Concursos: el ‘curador’”, “Concursos: el ‘jurado’” y “Concursos: participantes”, dedicados a describir y desmontar a los actores principales de la trama, pasando de inmediato a “Concurso CAF: ausencias”, donde pone el dedo en la llaga al momento de decir: “Pero nada extraña, indigna, duele más que la ausencia de la autoridad (tanto municipal como metropolitana; pasada y actual) en una calificación de la compatibilidad de la propuesta que se asume quiere desarrollarse con los planes para el lugar, su área circundante y todas las zonas afectadas (que es decir toda la ciudad). Si (como he escuchado) se ignoraron recomendaciones de diseño urbano formuladas por la Alcaldía para esta localización tan neurálgica y vital ¿por qué se calla? Si no las había y esta parcela simplemente se asumió, reguló y trató como otra más ¿cómo se explica eso? Y si es así ¿no es urgente actuar para revertir una ausencia que puede ser fatal?”.

Continúa Larrañaga analizando críticamente los proyectos que resultaron merecedores de premio y menciones, dedicando en “Primer premio: el epicentro” a poner sobre la mesa con tino y argumentación irrefutable, todas las falencias que la propuesta presentada por PRODUCTORA mostraba. Luego lleva a cabo otras tantas aproximaciones analíticas en “Premiados: torres” y “Premiados: masas” para cerrar con dos textos cargados de reflexión: “Posiciones” y “Propiedad, apropiado y apropiaciones” en los que deja clara, por si no lo hubiese hecho antes, su posición ante el panorama arquitectónico del momento y ante el deber ser de una edificación que busque comprometerse a fondo con la ciudad. A doce años del desenlace de aquel concurso pareciera que afortunadamente la CAF no procederá a construir la propuesta ganadora y que está pensándose seriamente si su sede principal debería continuar en Caracas. Sin embargo, la lectura de la crónica de Larrañaga, más allá del calor del momento en que se produjo, podría colocar de nuevo sobre el tapete el debate de fondo que buscaba generar: el de la ciudad que tenemos y la que queremos. De hecho el propio Enrique, activista sin descanso, lo mantiene vivo a través de una serie de interesantes artículos que han aparecido publicados en http://www.cinco8.com desde finales de 2020.
Desde aquí le abrimos las puertas a tan importante como necesaria discusión.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 245

El concurso internacional convocado el año 2008 por la Corporación Andina de Fomento (CAF), hoy denominada Banco de Desarrollo de América Latina, mantuvo la atención de la comunidad arquitectónica nacional e internacional por sus características, la envergadura del ente que lo patrocinaba y el selecto grupo de profesionales que participó.

1. Dos vistas de la sede actual de la CAF en la avenida Luis Roche de Altamira, Caracas

La CAF (como entonces aún se le conocía) fue creada el 7 de febrero de 1968 e inició formalmente sus operaciones el 8 de junio de 1970 fijando su sede en Caracas, para la cual se construyó un edificio ubicado en la avenida Luis Roche de la urbanización Altamira.

De lo que se recoge en Wikipedia, sabemos que sus antecedentes se remontan a 1966 cuando, “tras la firma de la Declaración de Bogotá por los presidentes de Colombia, Chile, Venezuela, y los representantes personales de los primeros mandatarios de Ecuador y Perú, se aprobaba un programa de acción inmediata para los países andinos y Chile, que contemplaba la aplicación de medidas de integración económica y la coordinación de las políticas de los países participantes en materia comercial, industrial, financiera y en servicios de cooperación técnica. Se nombró una Comisión Mixta para atender dichas funciones y se propuso la creación de una corporación de fomento.”

Actualmente CAF-Banco de Desarrollo de América Latina “tiene como misión impulsar el desarrollo sostenible y la integración regional en América Latina, mediante el financiamiento de proyectos de los sectores público y privado, la provisión de cooperación técnica y otros servicios especializados”. Atiende, suministrando productos y servicios financieros múltiples, a una amplia cartera de clientes, constituida por los gobiernos de los Estados accionistas, instituciones financieras y empresas públicas y privadas. Está conformado por 19 países de América Latina, El Caribe y Europa, y 13 bancos privados (32 accionistas en total), siendo una de las principales fuentes de financiamiento multilateral y un importante generador de conocimiento para la región. Entre sus accionistas se encuentran: Argentina, Barbados, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Uruguay, Venezuela, y 15 bancos privados de la región.

Ante la necesidad de contar con una sede más amplia, abogando por un concepto que respondiese a criterios de sostenibilidad, calidad urbana y ambiental, calidad arquitectónica y eficiencia funcional y que integrara espacios públicos a favor de la comunidad visto como oportunidad de hacerle un aporte urbano a la ciudad de Caracas, la CAF organizó en 2008 un concurso en dos etapas. La primera consistió en la presentación de antecedentes de firmas de arquitectura de los 17 países socios de la Corporación, donde se seleccionaron 52 oficinas que participarían en una segunda consistente en un concurso de anteproyectos de arquitectura donde llegaron 44 propuestas de Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, España, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

2. Vista aérea de la Plaza Altamira y sus alrededores. En la parte superior derecha se puede observar el terreno destinado al desarrollo del Concurso Internacional para la sede de la CAF

Los trabajos se desarrollarían sobre un importante terreno adquirido al sur de la Plaza Altamira, entre las avenidas Francisco de Miranda al norte (con la Plaza como referencia) y la José Félix Sosa al sur (con la vecindad de la Torre Británica), flanqueado por las avenidas Del Ávila -Luis Roche- al este y Sur Altamira -San Juan Bosco- al oeste, anteriormente ocupado por un pequeño centro comercial donde se encontraban las oficinas de Viasa y por el edificio Teatro Altamira proyectado por Luis Malaussena en 1959 (demolido en 2008) que llevaba mucho tiempo desalojado.
El jurado internacional integrado por Miquel Adriá, arquitecto español, director del Programa de Maestría de la Universidad Politécnica de Cataluña en México y de la revista Arquine; Beatriz Colomina, arquitecta española, catedrática y directora del Programa de Doctorado de Arquitectura de la Universidad de Princeton, E.E.U.U.; Luis Fernández-Galiano, arquitecto español, catedrático en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM); David Gouverneur, arquitecto venezolano, profesor de la Universidad de Pennsylvania, E.E.U.U. y de la Universidad Metropolitana de Caracas, Venezuela; Carlos Jiménez, arquitecto costarricense, catedrático de la Universidad de RICE en Houston, E.E.U.U.; José Rosas Vera, arquitecto chileno, decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Pontificia Católica de Chile; Omar Seijas, arquitecto venezolano y vicepresidente del Colegio de Arquitectos de Venezuela; y Luis Enrique Berrizbeitia, vicepresidente ejecutivo de la CAF, actuando la arquitecta venezolana Elisa Silva como Secretaria, emitió su veredicto el 24 de septiembre de 2008.

3. Diversas imágenes que formaron parte de la entrega preparada por la firma PRODUCTORA de México, cuya propuesta obtuvo el primer premio del Concurso Internacional para la sede de la CAF

Resultó ganadora la propuesta presentada por la firma PRODUCTORA, estudio de arquitectura ubicado en Ciudad de México, conformado por arquitectos de diversas nacionalidades: Abel Perles (Argentina), Carlos Bedoya (México), Víctor Jaime (México) y Wonne Ickx (Bélgica); dicha propuesta fue elaborada en colaboración con “Lucio Muniaín et al” (Lucio Muniaín,  David Ortega, Alfonso E. Gutiérrez, Jorge Arroyo, Christian Estavillo y Alejandro Zapata) de México.

Para los ganadores del Primer Premio, cuyo conjunto tiene un total de 52.000 m2 de construcción, “La torre CAF, en Caracas Venezuela, es un proyecto simple y funcional en el que rescata criterios de sostenibilidad, ambientales y sobre todo urbanos. Esta torre se encuentra en un hito muy importante de la ciudad dialogando con el obelisco de la Plaza Altamira (y) juega un papel muy importante dentro del contexto ya que recupera el uso de la plaza como un espacio público, la permeabilidad en sus primeros cinco niveles ayuda a tener una interacción entre el edificio y la plaza. En los niveles superiores, cuenta en su fachada con una celosía metálica la cual nos permite tener una ilusión de solidez si se le ve a una distancia considerable. Su simpleza arquitectónica hace de este edificio una excelente propuesta para la creación de un hito urbano.”

El jurado, por su parte, rescatando buena parte de lo expresado por sus autores, destaca de la propuesta presentada por PRODUCTORA “su síntesis simple y acertada de los criterios de sostenibilidad, calidad urbana y ambiental, calidad arquitectónica y eficiencia funcional. Por tratarse de un hito singular dentro de uno de los contextos más característicos de la ciudad, la torre dialoga con el obelisco de la Plaza Altamira de Caracas, apostando nuevamente a la construcción de ciudad y de una imagen que una vez se logró al edificarse la plaza. La torre esbelta y racional reconoce la tradición de arquitectura moderna típicamente relacionada con Latinoamérica añadiéndole un espíritu de frescura y confianza. La modesta huella de la torre libera el terreno y ofrece a la ciudad un espacio público y abierto, de proyección cultural como acto de responsabilidad social.”

4. Parte de la entrega preparada por la firma Andrade Morettin Arquitectos Asociados Ltda. de Brasil, merecedora del segundo premio del Concurso Internacional para la sede de la CAF

El segundo lugar lo obtuvo la firma Andrade Morettin Arquitectos Asociados Ltda. de Brasil. Acerca de esta solución el jurado destacó “la sutileza de la arquitectura al tratarse de un cerramiento en celosía que encierra variados volúmenes. La flexibilidad, sostenibilidad y economía de la propuesta añaden valor, al igual que su prudencia y nivel de resolución. Responde de forma crítica a la imponente torre Británica que limita el terreno hacia el sur, replicando su altura y huella, con una aproximación contraria en su transparencia, ligereza y porosidad.”

5. Perspectiva que formó parte de la entrega preparada por la firma española QVE-arquitectos, merecedora del tercer premio del Concurso Internacional para la sede de la CAF

El tercer premio recayó sobre la firma española QVE-arquitectos y sobresale, en opinión del jurado, por “la profesionalidad y resolución de la propuesta. Se trata de una torre de plantas eficientes y flexibles, por su innovación estructural. Presenta una estrategia sostenible, racional e inteligente.”

6. Perspectivas correspondientes a las entregas e los equipos que fueron reconocidos con Mención en el Concurso Internacional para la sede de la CAF. Arriba izquierda: Vigliecca & Asociados de Brasil. Arriba derecha: TEN Arquitectos de México. Abajo izquierda: Juan Gustavo Scheps Grandal & Gualano + Gualano de Uruguay. Abajo derecha: Alessandro Famiglietti y Asociados de Venezuela

Las firmas que obtuvieron mención fueron: Vigliecca & Asociados de Brasil; TEN Arquitectos de México; Juan Gustavo Scheps Grandal & Gualano + Gualano de Uruguay y Alessandro Famiglietti y Asociados de Venezuela. El acto de premiación y la inauguración de la exhibición de las siete propuestas clasificadas se llevó a cabo el 6 de octubre de 2008 en la Galería CAF de Altamira y estuvo abierta al público a partir del 7 de octubre, durante un mes. Se contó en el acto con la presencia de Enrique García, presidente ejecutivo de la CAF y, además, con Abel Perles de PRODUCTORA y Lucio Muniaín quienes se trasladaron a Caracas para participar de las actividades organizadas por la institución en torno al evento.
Una vez pasada la resaca propia de todo acontecimiento de este tipo, la CAF, al parecer, colocó en una segunda prioridad la construcción del edificio sin que hasta el sol de hoy se sepa cuando será realizada una obra que la muy golpeada Caracas agradecería enormemente. Definitivamente a los concursos de arquitectura en Venezuela los sigue acompañando la mala fortuna.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 3, 4, 5 y 6. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-13179/resultados-concurso-nueva-sede-caf?ad_medium=gallery

1 y 2. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 92

El Sistema Estructural Metálico Apernado (SIEMA) es tal vez uno de los elementos que mejor permiten explicar la evolución de la visión que caracteriza la línea de trabajo dedicada al desarrollo tecnológico de la construcción del IDEC FAU UCV, desde sus inicios (1975) hasta la actualidad. En primer lugar porque se trata de una clara muestra de lo que se considera un sistema constructivo abierto, basado en el ensamblaje en obra de componentes estandarizados producidos industrialmente, económico, versátil, de fácil montaje, ligero y flexible. En segundo lugar porque su conformación modular permite diversos acomodos internos, cambios de dirección en la retícula estructural, previsión de crecimiento progresivo y la posibilidad de explorar con variadas formas de cerramiento, según el uso a que se destine la edificación que lo emplee, pudiéndose alcanzar hasta tres pisos de altura. Y, en tercer lugar, porque denota la presencia actualizada de los primeros contactos que establecieron los fundadores del Instituto, a comienzos de los años 60, con el Programa Especial del Consorcio de Autoridades Locales del Reino Unido (CLASP), que a través del CLASP Development Group los proveyó posteriormente (1977-78), gracias al convenio CONICIT-IDEC-CLASP, bajo la figura de transferencia, de una tecnología flexible y abierta basada en el uso del acero en edificaciones educativas que, por ensayo y error, será plenamente adaptada por el IDEC a las condiciones de nuestro país para su utilización en una amplia gama de construcciones, tal y como señala Alberto Lovera en el artículo “Los laberintos de la innovación tecnológica. El Sistema Siema del IDEC» (1993).

Detenerse a conocer las características de este sistema (información que puede consultarse ampliamente en http://www.fau.ucv.ve/idec/pdf/propuestasidec.pdf), cobra sentido para enfatizar su condición de andamiaje o soporte de múltiples posibilidades que a su vez permiten detectar la habilidad y el talento del diseñador o diseñadores que echan mano de él y, en particular, la participación de Henrique Hernández, junto a Alejandro Calvo y Nora de la Maza, en el proyecto y construcción de la sede para el Banco del Libro, Altamira (Caracas).

1. Izquierda: Plano de conjunto. Derecha arriba: detalle del acceso. Derecha abajo: hall de acceso

Las condiciones que debieron sortearse de antemano en el proyecto del edificio no eran nada favorables: necesitaba ubicarse en un lote estrecho y largo próximo al Distribuidor Altamira al borde de la vía que conecta la autopista Francisco Fajardo con la plaza Francia, por lo que el volumen prismático producto de la utilización del sistema tendría que orientar sus caras más largas hacia el este y el oeste. De aquí que las operaciones relacionadas con la implantación del objeto, su relación con el entorno y su comportamiento climático pasarían a ser fundamentales a la hora de tomar decisiones de orden arquitectónico.

Haciendo valer su ya demostrada capacidad para sacar partido de las adversidades, Henrique Hernández ubica el edificio de 1.500 m2 de construcción, una bien proporcionada caja de tres pisos de 12.60 mts de ancho por 39.60 de largo y una altura de 9.15 mts, cuya planta responde a un módulo estructural de 3.60 mts a lo largo, con luces de 7.20 mts y 5.40 mts para cubrir el ancho, organizada en función de dos núcleos de circulación y servicios colocados uno a cada extremo, lo más alejado posible de las desfavorables condiciones de ruido y tráfico prevalecientes al sur, con la intención de lograr hacia el norte un modesto y a la vez digno acceso que estaría acompañado de una pequeña plaza (desde donde está tomada la foto que ilustra nuestra postal del día de hoy) en la que se proponía la inserción (no consumada) de una obra de Alejandro Otero. De esta forma se conseguiría también dar cabida más al norte a un pequeño estacionamiento y a la incorporación de los retiros como espacios de expansión (a modo de patios) de las actividades públicas ubicadas en la planta baja, gracias al atinado papel que juega el muro perimetral. Así, la edificación se convierte ella misma en acceso y elemento ordenador principal de las diferentes fases de crecimiento del programa y de ocupación del resto del complicado terreno.

2. Detalle de la fachada sur
3. Fachada oeste

El otro gran acierto del edificio estriba en la manera como es tratada su envolvente la cual no sólo actúa como respuesta acorde a su desfavorable orientación, sino que brinda la oportunidad de llevar a cabo una cuidadosa selección de los elementos que la integran y sobre todo de incorporarle un rico y variado dinamismo. Sin abandonar preocupaciones de índole funcional que privan a la hora de mostrar al exterior los ambientes que su piel recubre, las fachadas del edificio hablan por si solas de un claro deleite por la composición de los planos que las definen y su permanente diálogo con la modulación estructural: romanillas fijas y móviles (de variadas dimensiones) de aluminio anodizado, así como marcos de ventanas y cerramientos sólidos del mismo material, se combinan contrastando con casquetes seccionados a media bóveda en fibra de vidrio de color amarillo, inyectándole a la ligereza de las cerchas y columnas que componen el sistema constructivo una sugerente capacidad expresiva que no atenta contra su sobriedad. Todo este esfuerzo estético, reforzado con la participación de Carlos Cruz-Diez en el tratamiento del hall de entrada, deriva, además, en haber logrado condiciones óptimas de ahorro energético ante las circunstancias adversas del medio.

4- Patio cubierto

En el Banco del Libro, Hernández y su equipo logran plasmar una obra madura que muestra cómo tras la aparente frialdad y esquematismo de la estructura que soporta el edificio es posible conmover al visitante no sólo desde fuera sino particularmente cuando se disfruta de la atmósfera interior, plenamente alcanzada teniendo al control de la luz como protagonista. De esta manera se aprovecha una de las mayores ventajas que aporta el SIEMA: lograr la libre disposición de las partes constitutivas del programa propio de una institución pública dentro de la máxima flexibilidad espacial con la menor cantidad de elementos.

5. Arriba izquierda: fachada norte. Arriba derecha: fachada sur. Abajo: escalera con estructura metálica a la vista

Posteriormente a la realización del Banco del Libro el IDEC, a través de su empresa TECNIDEC, construirá en Sartenejas (1991) la ampliación de la Fundación Instituto de Ingeniería en la que de nuevo participa Henrique Hernández, esta vez acompañado por Alejandro Galbe y Cristina Echeverría. El sistema se comercializa y también en 1991 se utiliza para la construcción de un edificio de laboratorios de la Procter & Gamble en La Yaguara (Caracas), proyecto del arquitecto Pablo Lasala, para luego servir de soporte (tras la firma de un contrato de Licencia con la empresa CORYLUM C.A.) para contener la sede del Grupo CORIMON en la Zona Industrial de Valencia, estado Carabobo del arquitecto Servio Tulio Ferrer y, más recientemente, el núcleo de Maturín de la UCV del arquitecto Nelson Rodríguez.

El seguirle la pista a los orígenes y desarrollo del SIEMA ha permitido a Alberto Lovera en el ya citado artículo develar “los laberintos de la innovación tecnológica”, pero sobre todo el poder constatar, de nuevo, que Henrique Hernández al usar el catálogo de piezas que lo conforman, ha logrado no sólo complementarlo sino dotar a la edificación resultante de un carácter que trasciende la simple resolución automática de los problemas arquitectónicos involucrados, sin dejar de convertirse en una nueva acentuación del sistema constructivo más que en una búsqueda de formas originales. La experiencia acumulada, unida al aprendizaje que produjo el episodio del edificio de Trasbordo, cobra en el Banco del Libro un tono menos programático pero igualmente experimental dando como resultado un contenedor que dialoga con el lugar y no un objeto derivado de la literal traducción de un proceso. La paradoja que encierra el largo tiempo transcurrido entre la realización del proyecto y su inauguración (cerca de 5 años cuando no debió pasar de uno), atribuible a problemas de orden presupuestario y de diversa índole, no desmeritan el valor del Banco del Libro como manifiesto arquitectónico a favor de una particular visión comprometida con la ideación desde la sistematicidad constructiva de cualquier obra que busca ser eficiente, económica y de rápida ejecución.

ACA

Procedencia de las imágenes

Revista ESPACIO, nº 4, 1989