VISITAS MEMORABLES

Rafael Moneo (Tudela, 1937)

Rafael Moneo visita por primera y única vez Venezuela en 1989 cuando es invitado por los organizadores del Primer Seminario sobre Arquitectura Española, evento estructurado en torno a la exposición “Nuevos caminos de la arquitectura española” montada con el auspicio de la Fundación Museo de Arquitectura en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber (MACCSI), la cual a su vez estuvo acompañada por otra titulada “6 arquitectos españoles a vuelo de fotógrafo” con imágenes tomadas por Rosángela Yajure.

En su corto viaje a Caracas, Moneo presentó el jueves 11 de mayo en la Sala Plenaria de Parque Central una memorable conferencia donde expuso con excelentes fotografías y coherente discurso lo más relevante de su obra construida y el eje central de su pensamiento. También concedió una sustanciosa entrevista realizada el día anterior en la quinta “Los Aromos”, vivienda particular del arquitecto Oscar Tenreiro quien estuvo acompañado por su socio profesional de entonces, Francisco Sesto, y por Carlos Pou, todos ellos integrantes de la planta profesoral de lo que se conoció con el “Taller Firminy”, experiencia docente fundada por Tenreiro en 1983 en el seno de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela. La entrevista concedida a Tenreiro quedó registrada en el libro Sobre arquitectura. Conversaciones con Kenneth Frampton, Oriol Bohigas, Rafael Moneo, Jaume Bach, Gabriel Mora y César Portela, publicado en 1990 al año siguiente de la realización del evento que trajo a Moneo y además a Bach, Mora y Portela, estándose a las puertas de la realización de un segundo encuentro de similares características, que también promovería la Fundación Museo de Arquitectura, en junio de aquel año y que contaría con la presencia de Oriol Bohigas, Antonio Cruz, Anton Capitel y Manuel de las Casas.

1. Sede del Museo de Arte Contemporáneo e Caracas, Parque Central
2. Izquierda: Oscar Tenreiro, Sobre arquitectura. Conversaciones con… (1990). Derecha: Rafael Moneo, La mezquita de Córdoba, la lonja de Sevilla y un carmen en Granada (2017)

Para 1989, año de agitaciones nacionales e internacionales como “El Caracazo” (27 de febrero) y la caída del Muro de Berlín (29 de octubre), la arquitectura española ya se había posicionado como referencia a nivel internacional. El valor propio que lo hizo posible tiene mucho que ver con la capacidad manifestada por los arquitectos españoles de mirar de forma renovada los postulados de la arquitectura moderna desde el rigor tanto conceptual como tectónico, donde la racionalidad iba asociada al desarrollo de una cultura que incorporaba el análisis interpretativo lo cual, a su vez, derivó en un nuevo lenguaje. Además, España ya había despegado desde el punto de vista económico hacia lugares que la colocarían entre las naciones europeas con mayor crecimiento y, por tales razones, había logrado que Barcelona y Sevilla fueran seleccionadas para albergar en 1992 los XXV Juegos Olímpicos de la era moderna y la Exposición Universal, respectivamente.

Por otro lado, para la arquitectura venezolana el observar la experiencia española cobraba particular interés por lo nutritivo de las raíces sobre las que se fundaba, por el ejemplo que daba el hecho de haberse desarrollado desde la acción pública más que desde la privada, por la relación entre sus representantes más notables con la docencia universitaria, y por la sintonía con una tradición muy próxima a las enseñanzas de Carlos Raúl Villanueva, cuya más importante exposición antológica justamente se había realizado desde el 20 de Noviembre 1988 hasta febrero 1989 en los espacios del MACCSI.

De allí que el haber podido traer a Venezuela a cuatro de sus arquitectos más representativos no deja de ser, además, una señal de las posibilidades y oportunidades que el país ofrecía y de la capacidad que aún se tenía de organizar eventos y traer invitados de gran envergadura, tradición que se remonta a los años 50 del siglo XX.

Moneo, egresado de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid en 1961, quien había trabajado con Francisco Javier Sáenz de Oiza mientras estudiaba (1956-1961) y con Jørn Utzon recién recibido entre 1961 y 1962, se concentra, tal y como se recoge de su biografía, en profundizar su formación superior a partir de 1963 “cuando recibió una beca de dos años para estudiar en la Academia de España en Roma, estancia que tuvo gran influencia sobre su trabajo posterior. Volvió a España en 1965 y fue en primer lugar profesor adjunto en la Escuela de Arquitectura de Madrid (1966-1970). En 1971 ganó la Cátedra de Elementos de Composición en la ETSAB, lo que le llevó a vivir durante casi diez años en Barcelona, hasta que en 1980 ganó la oposición a catedrático de composición en la Escuela de Arquitectura de Madrid, que abandonó tras unos años de ejercicio”. Ya en 1973 había establecido su propio despacho en Madrid “compaginando desde entonces el diseño arquitectónico con la enseñanza”.

3. Rafael Moneo. Edificio sede de Bankinter, Madrid (1972-1976). Dibujo axonométrico

Así, cuando Moneo viene a nuestro país ya era considerado, con 52 años, el más importante e influyente arquitecto español de su generación. Mostraba una muy buena cosecha de proyectos y obras realizadas hasta aquel entonces pero sobre todo personificaba una sólida postura con respecto a la intrínseca relación que debe existir entre el hacer y el pensar la arquitectura. Su trayectoria profesional y su formación intelectual, abonada por un acucioso estudio de las tradiciones nórdica y grecolatina, del aporte de Aldo Rossi y la arquitectura racionalista italiana sin dejar de lado la española, del primer Sterling, de Alvar Aalto y de Robert Venturi, así como el ser un lúcido formador de arquitectos tanto en Madrid como en Barcelona, frentes desde los que “denunció la tendencia moderna de crear edificios con criterios de corto plazo, y defendió el diseño de obras que puedan mantenerse actuales durante un largo tiempo, a modo de monumentos”, representando lo que se ha denominado como “racionalismo contextual”, le habían valido para ser invitado en 1976 a los Estados Unidos, donde trabajó en el Instituto de Arquitectura y Estudios Urbanos de Nueva York y dio clases en la Cooper Union School of Architecture (Nueva York) y, particularmente, para ser nombrado en 1985 decano del Departamento de Arquitectura de la Universidad Harvard, puesto que ocupó durante quince años y que ya había asumido anteriormente Josep Lluis Sert entre 1953 y 1969.

Por tanto, cuando Moneo visita Venezuela detentaba desde hacía 4 años este importante cargo académico en Harvard, dejando en claro de su experiencia norteamericana, tal y como le confiesa a Tenreiro en la entrevista ya mencionada, que si bien las escuelas de arquitectura de ese país hacen un mayor énfasis en lo artístico y muy poco en lo instrumental, “ello tiene como contrapartida una estructura profesional y social muy bien establecida. En el fondo los estudiantes de las escuelas saben que, al final, van a acabar sometidos a la férula de una estructura profesional muy rígida y muy firme y que ese aprendizaje artístico que han tenido, va a tener que redefinirse tan pronto como entren a trabajar en una oficina. Las oficinas, por otra parte, saben que los productos que la sociedad reclama pueden prescindir cada vez más de una buena definición espacial”, viéndose perjudicado, olvidado y excluido el tema de la vivienda, asunto que particularmente le preocupa.

Para 1989 las obras que Moneo ya exhibía en su portafolio se puede decir que conformaban lo más esencial de su exitosa carrera que luego se vería incrementada por la asignación de numerosos encargos, por ser ganador de importantes concursos, amén de la obtención de significativos galardones entre los que destacan el Premio Pritzker (el primero otorgado a un arquitecto español) en 1996 y ese mismo año la Medalla de Oro de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA); la Medalla de Oro del Royal Institute of British Architects (RIBA) en 2003; el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2012 y el Praemium Imperiale  de Japón en 2017.

4. Rafael Moneo. Izquierda: Ayuntamiento de Logroño (1973-81). Derecha: Museo Nacional de Arte Romano (Mérida) (1980-85)
5. Rafael Moneo. Edificio de la Previsión Española en el paseo de Colón de Sevilla (1982-87)

Son obras medulares que merecen especial mención, de acuerdo a lo conversado entre Moneo y Tenreiro: la Ampliación de la sede principal de Bankinter, Paseo de la Castellana (Madrid) (1972-1976), junto con Ramón Bescós; el Ayuntamiento de Logroño (Logroño) (1973-81); el Museo Nacional de Arte Romano (Mérida) (1980-85); el Edificio de la Previsión Española en el paseo de Colón de Sevilla (1982-87); y la Estación de ferrocarril de Atocha (Madrid) (1985-88). Además, sin mencionarlo, se sabe que estaba proyectando el Edificio L’illa Diagonal en la Avenida Diagonal (Barcelona) (1986-93); el Auditorio (Barcelona) (1987-99) y la Fundació Pilar y Joan Miró, (Palma de Mallorca) (1987-1992), obras que definitivamente lo encaminarán hacia la obtención del Pritzker.

Con respecto a la denominación de “Nuevos caminos de la arquitectura española” que se le dio al evento que lo trajo a nuestro país y en donde se le pretendía insertar, fue claro cuando en la entrevista dijo: “Si se hablase de nuevos caminos en la arquitectura española, a lo mejor hay que hablar de una generación que se sitúa inmediatamente después de Juan Navarro, después de Piñón y Viaplana, una generación imprecisa y que seguramente es a la que correspondería en sentido estricto el ser identificada con nuevos caminos. (…) No creo que ni a Juan Navarro ni a mí, nos corresponda ya estar en una exposición que pretende descubrir Nuevos caminos de la arquitectura española”.

Otras dos menciones son importantes hacer dentro de la conversación sostenida con Tenreiro. La primera cuando al hablar de la permanente tensión o debate que se da entre tradicionalistas y modernos en la arquitectura española de los años 50 que se decanta por los últimos y que, luego de la aparición del edificio Torres Blancas de Sáenz de Oiza, se presta durante los 60 a la aparición de muestras “neopopulistas”, “aaltianas” o “historicistas”, introduce el papel que a favor de una ruptura representa el edificio Bankinter “que recoge ya algo de lo que Rossi estaba diciendo; que no se puede decir que sea venturiano pero que no ignora algunos aspectos formales que Venturi ha planteado; que es duro en su respeto a los aspectos disciplinares”, abriendo por aquel entonces “una discusión más general, como en el resto del mundo, y menos determinada por las circunstancias específicas españolas”.

La segunda cuando al referirse al Ayuntamiento de Logroño y todos los avatares que debió transitar su proyecto y construcción en medio del proceso de transición política española, sentencia: “Yo creo que… es uno de los edificios que mejor se podrán citar, dentro de 50 años, como edificios que representaban el espíritu del cambio. Es un edificio que propone que en él actúe una administración seria, digna, abierta. Que trata, con más o menos éxito, de que en él haya la posibilidad de vivir una vida democrática y de que en él se de una relación entre quien administra y quienes son administrados, que no sea retórica ni doméstica. En ese aspecto es un edificio que … a pesar de esa seriedad y de esa condición adusta … tiene también los valores de la arquitectura de las socialdemocracias del norte de Europa. Tiene esa especie de limpieza. Y en eso, me parece a mi, que Logroño resistirá una lectura en clave política más allá de la propia lectura en clave de ideología estética, de la que estábamos hablando.”

El tener presente a la arquitectura española, y a Moneo en particular, es lo que conduce a que en la encuesta realizada desde Arquitectura HOY entre julio y octubre de 1993, dirigida a sus lectores con la finalidad de determinar “La mejor arquitectura reciente en Europa”, el Museo de Arte Romano de Mérida haya sido el edificio más mencionado y España el país más citado entre los 14 arquitectos o grupos de arquitectos consultados.

De los muchos libros que ha escrito, dedicados a analizar críticamente obras de arquitectura y arquitectos de muy diversas épocas en un tono didáctico encomiable, vale la pena destacar el más reciente titulado La vida de los edificios. La mezquita de Córdoba, la lonja de Sevilla y un carmen en Granada, publicado en 2017. Moneo, quien al referirse a Mario Botta, expresaba que “lo peor que le puede pasar a un arquitecto es tener éxito…”, situación a la que siempre se ha visto sometido y de la cual siempre ha tratado de desmarcarse en virtud de que considera que “si no quieres bien a alguien… lo mejor que puedes hacer es desearle éxito, porque no hay quien aguante el éxito…”, vive hoy a los 83 años una etapa de madurez plena y de disminución natural en su capacidad de atender encargos que lo ha llevado a ser, si cabe, aún más selectivo de lo que siempre ha sido. Ya en 1989 decía refiriéndose al edificio de la Previsión Española, y con ello finalizamos, lo siguiente: “Hay un momento … en que los edificios, si se considera que van a tener una vida más larga que la propia tuya, se deben en primer lugar a la ciudad en la que se inscriben. En un sitio tan delicado como era el solar de Previsión Española, mi problema era parecer menos personal… y yo tengo que correr el riesgo de parecer nostálgico, pero lo que no puedo en un lugar como ese, es malograr la coherencia o la tranquilidad, la consistencia de un punto de la ciudad tan claro”, lo cual resume toda una actitud que permite repasar con sus altos y sus bajos una “luminosa trayectoria”.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://www.elnacional.com/entretenimiento/museo-sofia_221580/

2. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

3. https://www.wearch.eu/sede-de-bankinter-madrid-espana-1972-76/

4 izquierda. https://eardleydesign.com/halls/logrono/

4 derecha. http://www.diedrica.com/2015/07/museo-de-arte-romano-de-merida.html

5. https://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/09/andalucia_sevilla/1336567906.html

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Vacíos adjetivos: el espacio construido en la fotografía

Jesús Marina Barba y Elena Morón

Ediciones Asimétricas

2018

Nota de los editores

Formas de ver y de habitar están interrelacionadas en la representación fotográfica de la arquitectura. Más allá de las dos dimensiones de su soporte físico, la imagen contiene un espacio interior. Distinguimos visualmente elementos materiales y planos de profundidad, pero entre todos ellos hay otro tipo de espacios, hay vacíos. De modo similar al lenguaje binario que se expresa con secuencias de 0 y 1, nuestra mirada rastrea y separa objetos sólidos, espacios intermedios, huecos y silencios. Los recorridos de lectura se transforman en movimientos de introspección, provocados en el espectador para crear en él emociones físicas. Este espacio vacío es consecuencia directa de una acción del creador, cediéndoselo a quienes miran para su ocupación e interpretación. La cesión no es incondicional, no está exenta de conflicto. Conlleva una pugna y tensión permanentes, de enorme trascendencia para los procesos de construcción y habitación del espacio arquitectónico.

Elena Morón Serna, Doctora Arquitecta, y Jesús Marina Barba, Doctor en Historia, dirigen _marina_morón, estudio profesional de arquitectura e imagen. Sus proyectos de investigación y creación se han dado a conocer a través de su actividad docente, en exposiciones —las últimas celebradas en París, Londres, Sevilla, Guangzhou—, y en publicaciones y congresos. Entre sus títulos más recientes destacan los libros Tras el muro blanco (2010), A_chroma (2012), Sintagmas cromáticos (2012) y K: emptiness (2015).

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

La silla de la discordia

Mies, Breuer y Stam

Pablo López Martín

(Prólogo de Rafael Moneo)

Ediciones Asimétricas

2020

Nota de los editores

Pocas sillas en la historia del diseño habrán acarreado tanta polémica y tanta disputa por su autoría como la sillas voladas de tubo de acero en sus diferentes versiones. En el año 1927 las figuras más reconocidas de la arquitectura europea se dieron cita en la colonia experimental de la Weissenhoff, donde el movimiento moderno tuvo la ocasión de mostrar al mundo su propuesta para la vivienda del futuro y los objetos que la habrían de habitar. Entre todas las piezas de mobiliario expuestas hubo una que destacó sobre todas las demás por su novedad y audacia: la silla volada sin apoyos posteriores cuya autoría fue reclamada al unísono por tres figuras clave de la arquitectura que estaba por llegar: Mies van der Rohe, Mart Stam y Marcel Breuer.

El punto de partida para esta investigación es precisamente la coincidencia de estos tres arquitectos en un mismo modelo de silla y en una misma fecha. Sin embargo, el interés de este estudio no radica exclusivamente en una indagación sobre la autoría sino sobre cómo un mismo objeto puede resultar propositivo e interesante en campos muy diversos y de forma simultánea. Cada uno de los tres protagonistas la hicieron suya incorporándola a su propia investigación proyectual: la silla trasciende su propia escala para servir de vehículo en un proceso de exploración a nivel conceptual, formal, constructivo y estructural en la arquitectura de cada uno de ellos.

Pablo López Martín es Doctor Arquitecto por la UPM desde 2016 con la calificación de Sobresaliente Cum Laude con la tesis doctoral que ha inspirado este libro. Esta investigación quedó finalista en la XI Edición del concurso bienal de Tesis de Arquitectura de la Fundación Arquia. Desde el año 2006 ha compaginado su labor como investigador con el desarrollo de su profesión en los estudios de Carme Pinós, Rafael Moneo y AGi. Su trabajo a título personal ha sido merecedor de varios premios como el 1º Premio Nacional concurso «Caja de Arquitectos», otorgado por Kazuyo Sejima, el 2º Premio Nacional concurso «Formica Funcional» otorgado por Richard Rogers o la Mención Honorífica en el concurso internacional organizado por la revista JA Japan Architect, cuyo jurado único fue Steven Holl. Desde el año 2016 ejerce la docencia como profesor asociado en la Universidad Antonio de Nebrija.

ACA

ES NOTICIA

La inauguración del nuevo puente de Génova

03/08/2020

Tomado de www.domusweb.it

Tras la tragedia del Puente Morandi, colapsado parcialmente el 14 de agosto de 2018 provocando 43 víctimas, hoy a las 18:30 horas después de dos años se ha inaugurado el nuevo viaducto sobre el Polcevera, diseñado por Renzo Piano. Génova San Giorgio, este es el nombre del nuevo puente, estará abierto al tráfico a partir del 5 de agosto. 

Fue en 1967 cuando, tras siete años de trabajo, se inauguró la obra del ingeniero Riccardo Morandi, ya definida entonces como “una gran obra de arte de concepción unitaria”. Un viaducto de más de un kilómetro de longitud y suspendido a 45 metros sobre el suelo, conectaba la autovía Génova-Savona con la autovía Génova-Valle del Po. Con el tiempo, sin embargo, había sido objeto de diversas obras de mantenimiento y polémica sobre su estabilidad, y la ilusión de esa infraestructura necesaria para la viabilidad de la ciudad se extinguió después de medio siglo, hasta la trágica mañana del 14 de agosto de 2018 cuando, justo antes del mediodía, una de las tres torres que sostenían el puente se derrumbó arrastrando consigo un tramo de carretera de unos 200 metros de longitud.

“Génova ha demostrado ser una ciudad frágil, una característica que a menudo se puede asociar con cosas hermosas y preciosas. Sin embargo, la fragilidad de la ciudad debe leerse como una oportunidad para cambiar y evolucionar, liberándonos de prejuicios y limitaciones obtusas. Y “Frágil” es precisamente el tema en torno al cual la Fundación de la Orden de Arquitectos de Génova centra este año su propuesta cultural, intentando estimular un debate en este sentido ”, explica el propio presidente de la Fundación, Lorenzo Trompetto. “En un momento de crisis económica mundial, nuestra ciudad puede ser un laboratorio, un caso de estudio de desarrollo porque está menos anclada que las grandes capitales europeas al desarrollo especulativo. En esto, ciertamente, el “Modelo Génova”, concebido solo como una oportunidad para la remodelación de una parte de la ciudad, puede considerarse un ejemplo positivo. Ciertamente, este proceso deberá implementarse con previsión y planificación y no solo para amortiguar situaciones de emergencia. Solo así podremos afrontar el cambio con mayor serenidad, pudiendo contar con la comparación entre las distintas hipótesis que solo permite el instrumento de la competencia ”.

La obra se desarrolló rápidamente: desde la demolición en febrero de 2019 hasta la luz verde el 22 de marzo, desde la colocación del primer mástil de cimentación el 15 de abril hasta la finalización del último pilón en febrero de 2020, sin detener la construcción incluso por las complicaciones ocasionadas por la pandemia. Sin detenerse la construcción a causa del coronavirus, el viaducto fue realizado en tiempos considerados récord, al menos para Italia. Con un costo de 202 millones de euros, el nuevo puente tiene 1.067 metros de largo, 19 vanos de 40 metros de altura y están sostenidos por 18 pilones. En los lados norte y sur habrá dos filas de paneles solares que cubrirán el 95% de las necesidades energéticas del puente. Para la limpieza y seguimiento de la estructura se utilizarán cuatro robots colgados en el exterior del puente, mientras que a ambos lados de la calzada habrá 18 antenas de luz de 28 metros de altura que, estéticamente, representan los mástiles de la embarcación a la que se asemeja el viaducto.

“Con la inauguración del puente Génova San Giorgio celebramos un hito muy importante para nuestra ciudad y Liguria, tanto simbólica como infraestructuralmente. Sin embargo, la satisfacción con el resultado obtenido no debe hacernos olvidar lo ocurrido el 14 de agosto de 2018, como muestra de respeto a las 43 víctimas de Morandi, sus familiares y amigos ”, comenta el presidente de la Orden de Arquitectos, Paolo Raffetto. “Habiendo hecho esta necesaria aclaración, vale la pena reflexionar sobre el significado real del “Modelo Génova”, para referirse a la unidad de intenciones que ha visto a todos los involucrados en el proyecto trabajar en la misma dirección, incluso antes de las excepciones otorgadas, de manera extraordinaria, para la realización en el menor tiempo posible de una obra de tan fundamental importancia para el territorio ”.

ACA

Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.