Shigeru Ban Architects, en colaboración con Voluntary Architects’ Network, ha producido una versión mejorada de la vivienda temporal desarrollada para ayudar a los afectados por el reciente terremoto de Turquía-Siria. El nuevo prototipo representa una actualización del sistema de tubos de papel implementado en el noroeste de Turquía después del terremoto de 1999. Esta nueva versión tiene en cuenta cuestiones de eficiencia y la necesidad de minimizar el tiempo de construcción en el sitio.
Este nuevo sistema utiliza paneles de madera para construir las paredes entre las columnas de tubos de papel colocadas cada 1,2 metros. Esto permite un tiempo de construcción más corto. La base se compone de cajas de cerveza llenas de sacos de arena, mientras que el techo está hecho de marcos de tubos de papel y cubiertas de madera contrachapada. Se cortan agujeros grandes en la madera contrachapada para garantizar la seguridad durante la construcción y permitir que las personas trabajen a través del agujero en lugar de tener que subirse al techo. Como respuesta al clima frío, se agrega un aislamiento adecuado al piso, las paredes y el techo.
La estructura final está prevista para medir 3,6 m por 6 metros en planta. El equipo ha ensamblado un prototipo más pequeño de la solución de vivienda temporal, que mide 3,6 m por 3,6 m, en Tokio, con planes para implementar el sistema en Turquía. Shigeru Ban también proporcionó su sistema de partición de papel (PPS) para transformar rápidamente los edificios existentes en centros de evacuación de emergencia para albergar a las víctimas del terremoto. El sistema consta de un marco de ocho tubos de cartón individuales con grandes orificios perforados en los extremos, conectados por tubos más pequeños y tela que cubre la estructura para garantizar la privacidad.
Shigeru Ban desarrolló los primeros refugios de papel en 1994 para ayudar a las personas desplazadas por el genocidio en Ruanda. En 1995, el arquitecto fundó la Red de Arquitectos Voluntarios para coordinar trabajos humanitarios y promover los esfuerzos de socorro en casos de desastre en todo el mundo. Durante más de tres décadas, la compañía, dirigida por el ganador del Premio Pritzker de 2014, ha continuado implementando refugios de alta calidad y bajo costo para las víctimas de desastres en todo el mundo.
El mismo sistema se montó cerca de la frontera de los países vecinos de Ucrania para ayudar a los refugiados ucranianos desplazados por la guerra. Desde marzo de 2022, Shigeru Ban Architects y VAN han instalado PPS en Polonia, Eslovaquia, Francia y Ucrania, en colaboración con arquitectos locales y estudiantes voluntarios. También se han establecido refugios de emergencia en varias ciudades de Ucrania, con la ayuda de los arquitectos Mykhailo Schevchenko, Oleksandr Anisimov y Oleg Drozdov, para proporcionar viviendas de emergencia a los desplazados internos.
Con la aparición de la revista veintiuno. Cultura y tendencias, cuya portada correspondiente al número 1, octubre-noviembre 2004, ilustra nuestra postal del día de hoy, la Fundación Bigott, sumó a su ya tradicional Revista Bigott otra publicación cultural en este caso con intenciones claramente innovadoras.
Dirigida por el narrador, ensayista y crítico Antonio López Ortega (director a su vez de la mencionada Revista Bigott), editada por Edmundo Bracho, con la coordinación editorial de Miriam Ardizzone, la dirección de arte y diseño gráfico de Manuel González Ruíz y Alejandro Calzadilla y la edición de fotografía a cargo de Nelson Garrido, veintiuno nace prácticamente con el siglo (de allí su nombre) con altas ambiciones pero consciente también de que “en materia de revistas culturales, cualquier momento del pasado venezolano fue mejor -más próspero, más acucioso- que el momento en que vivimos”, como bien señalará López Ortega en el primer editorial. Y es que superar el legado forjado por “íconos institucionales como la Revista Shell, El Farol, Revista M, Revista Bigott; … hitos de hondo alcance educativo como Tricolor; … tribunas propiamente literarias como Sardio, Techo de la Ballena, CAL, Zona Franca, Falso Cuaderno, y tantas otras que marcaron promociones y apuestas estéticas” no constituía tarea fácil. Más aún si se tomaba en cuenta de que “el país contó con revistas especializadas en teatro, danza contemporánea, cine, televisión, música”, casi todas desaparecidas ya en 2004, que dejaron el listón muy en alto y una tradición difícil de rescatar.
1. Página del Editorial del nº 1 de veintiuno.
Sin embargo, como siempre suele ocurrir en estos casos y más allá de los diagnósticos sombríos que en el campo editorial se pudieran establecer, los editores de veintiunoapostaban al futuro, a los nuevos desafíos y a explorar nuevos esquemas de interpretación dentro de una Venezuela que mostraba una realidad compleja y muy politizada. Para ello buscó ser “expresión de los nuevos tiempos: reflejar el país que vivimos, reflejar su diversidad cultural, reflejar el debate de ideas, reflejar lo que nos trasciende como colectivo más allá de las coyunturas”. Y añade López Ortega en el Editorial: “Nuestro discurso cultural debe acompañarse de la crítica si quiere valorarse a sí mismo, pues nada hacemos con aplaudir ciegamente todo lo que se presenta en escena”.
Para alcanzar tan altas aspiraciones se apuntaría a lograr el mejor periodismo venezolano, se contaría con destacados investigadores y se recurriría a “los mejores escritores, columnistas y críticos, consciente de que en ellos está el mejor pensamiento del país”.
Así, “Veintiuno no será ajena a ningún signo o género de la cultura venezolana, sino que más bien arrojará una necesaria mirada cultural sobre otros campos del conocimiento; Veintiuno querrá ser vitrina de la cultura venezolana hacia el mundo pero también vaso comunicante a través del cual el mundo pueda acercarse a nuestras particularidades y limitaciones”, señalará López Ortega para terminar diciendo: “El templo del espíritu se construye en la diversidad de las ideas y la modernidad en democracia es inconcebible sin ejercicio crítico. Veintiuno quiere abonar todo terreno que contribuya a ese propósito”.
2. Índice y página de créditos del nº 1 de veintiuno.
Sin lugar a dudas, el nº1 de veintiuno y la totalidad de las 17 entregas bimensuales que estuvieron en nuestras manos entre 2004 y 2007, cumplieron a cabalidad con los objetivos fijados por sus creadores. Baste decir que en aquel primer ejemplar participaron, entre otros: Juan Villoro, Ana Teresa Torres, Edgardo Rodríguez Juliá, José Carvajal, Armando Coll, Fernando Yurman, Tulio Hernández, Elías Pino Iturrieta, Gisela Kozak Rovero, Hugo Prieto, Luis Laya, Omar Hernández, Marcelino Bisbal y Sebastián de la Nuez.
Su gran formato de 32,4 por 24,9 centímetros, la calidad de su papel e impresión a cargo de La Galaxia, y el innovador diseño gráfico que la caracterizó (siempre acompañado de un impecable trabajo fotográfico y un bien dosificado despliegue de color), sirvieron, junto al alto nivel de sus contenidos para formar una colección de alto valor estético. El costo de veintiuno al momento de salir a la luz era de Bs. 6.000 y al aparecer por última vez en junio-julio de 2007 su precio ya se había colocado en Bs. 8.000, signo claro de la inflación que el país ya empezaba a padecer. El primer número tuvo 88 páginas (cifra que pronto se redujo a 80 y se mantuvo así a través del tiempo) y contó, a pesar de ser una revista institucional, con una alta carga de publicidad donde destacaba la presencia de anuncios, entre otros, de bancos, vehículos, licores, sitios nocturnos, líneas aéreas y telefonía celular.
Las secciones que estructuraron la revista en su número 1, que sufrieron pocas modificaciones en el tiempo, fueron: Editorial, Opinión, Zona Franca, Reportaje, Dossier, Entrevista, Portafolio, Arte(s), Urbanismo, Crónica(s), Relato, Poesía, Libros, Discos, y Perfil.
3. Páginas interiores del nº1 de veintiuno.
Siempre contó veintiunocon un tema central que se anunciaba en la portada y era desarrollado por diferentes autores en el Dossier. El correspondiente a la primera entrega llevó por título “DEMASIADA IDOLATRÍA. El culto a la personalidad” y fue trabajado a través de diferentes ensayos realizados por Fernando Yurman (“EL OJO DEL ESPEJISMO. Personalidad y personalismo en una patria de paternidad atrofiada.”), Tulio Hernández (“POSESIÓN E INSTRUMENTALIDAD DEL HÉROE CRIOLLO. El mito bolivariano de Guzmán Blanco a Chávez Frías”), Elías Pino Iturrieta (LA ETERNA FESTIVIDAD DE SAN SIMÓN. Puesta en escena de los ‘hombres salvadores’ de las repúblicas”), y Gisela Kozac Rovero (“DE LAS MISSES A LAS ANTIMISSES. Recorrido por un culto fuera de la mujer venezolana”).
4. 6 de las 17 portadas de veintiuno.
En las otras 16 entregas los temas centrales, siempre expresados en un tono provocador, serían: A PURA PIEL. Discursos del cuerpo (nº2); ESTO NO ES UN LADRILLO. Hábitat y vivienda (nº3); LENGUA. Sistema y comunicación (nº4); SEXO. Del dicho al hecho (nº5); ¿CUÁL IZQUIERDA? (nº6); Y TU, ¿QUÉ PECADO ERES? Edición Aniversaria (nº7); EL GUSTO VENEZOLANO EN TIEMPOS DE CRISIS. Lo bello, lo malo y lo feo (nº8); TAN GRANDE COMO UNA MINORÍA (nº9); ALGO HUELE MAL EN VENEZUELA. Miradas sobre la corrupción (nº10); EN LA RECTA DEL ÉXITO (nº11); SOBRE EL HUMOR Y OTRAS COSAS IGUAL DE SERIAS (nº12); VIDA FUTURA. Visiones y versiones de lo que viene (nº13); ESTO NO ES BRUJERÍA. Los nuevos credos (nº14); LIBERTAD VS IGUALDAD (nº15); EL GRITO AL CIELO. Formas y razones del miedo en Venezuela (nº16); y CARACAS. Ciudad que no se ve (nº17).
Como se podrá notar, muchos de los títulos como, por ejemplo, el del nº9 son premonitorios. También cabría destacar que desde el nº10 comienza a parecer parte del Índice en la portada y que ya desde el primer número se nota un particular interés por abordar temas urbanos: allí la sección titulada “Urbanismo” le permitió a Omar Hernández escribir el artículo “Dilemas de carrito” donde expone: “Sobre políticas deficientes resumidas en el maltrato al usuario, el transporte público de la metrópolis viene haciendo un recorrido harto excluyente. Frente al diario deterioro del servicio, ¿cómo queda parado el ciudadano de a pie?, ¿acaso se dilucidan soluciones desde el parabrisas?”.
5. Cuatro números de veintiuno en los que se hacen presentes temas de arquitectura y ciudad.
El interés por lo urbano y su construcción será la excusa para centrar la atención de los números 3 y 17. La sección de “Fotografía” del nº12 estará protagonizada por Ramón Paolini, Marco Negrón será uno de los nueve entrevistados del nº13 con relación al tema de la ciudad, y Hannia Gómez será la protagonista de la sección “Entrevista” del nº17, CARACAS. Ciudad que no se ve, acompañada de Luis Brito, Jean Herrera, Andrés Manner, Nicola Rocco, Antolín Sánchez quienes coparon la sección “Fotografía”.
Veintiuno. Cultura y tendencias de la Fundación Bigott fue galardonada en la III edición del Premio Nacional del libro de Venezuela 2005 como“Mejor revista cultural que reseñe obras de autores venezolanos”, reglón dedicado a toda “Revista editada por institución, colectivo cultural o particulares, enfocada en el ámbito cultural y que difunda y promueva la lectura de escritores nacionales”. Dicho premio lo compartió con la Revista Plátano Verde editada por A&B.
En resumen, se trató veintiuno de otra interesante experiencia que desarrolló una intensa actividad y puso en práctica la “vigilancia crítica por encima de la pereza y los fáciles preceptos (y la) valoración crítica por encima del gesto intrascendente”. Tuvo, si se quiere, corta vida, corroborando los sombríos presagios que fueron asomados por sus editores desde un comienzo en cuanto al acontecer nacional que la terminó arropando como a otros tantos emprendimientos similares. Sin embargo, marcó una tendencia y se convirtió en referencia de un nuevo periodismo mostrando otra manera de enfocar el tema cultural. A pesar de su breve existencia ofrece un valioso aporte al legado hemerográfico venezolano.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 1, 2 y 3. Revista veintiuno, Fundación Bigott, nº1, octubre-noviembre 2004
El haber podido seguir la pista de varios de los arquitectos conocidos y reconocidos en el mundo a través de esta sección periódica de nuestro boletín, nos ha permitido registrar la amplia diversidad de motivos que se encuentra detrás de la visita de cada uno a Venezuela. Desde el encargo que se le haya podido hacer para proyectar una edificación hasta la participación en actividades académicas organizadas por diferentes universidades, pasando por la invitación como figuras centrales de importantes eventos o como jurados de concursos nacionales o internacionales, lo cierto es que, por lo general, se ha tenido la oportunidad de escucharlos exponiendo sus ideas o presentando sus trabajos indagatorios o proyectuales gracias la organización de parte de los entes involucrados en el viaje del personaje o personajes de foros, conferencias magistrales o charlas dirigidas a todo público, pero muy especialmente al universo de los profesionales, profesores y estudiantes de arquitectura.
1. Acceso a la exposición Latin American Architecture since 1945 organizada en 1955 por el MoMA. Al fondo una gran foto de la fachada del Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas hacia la «tierra de nadie».
Hoy nos dedicaremos a rastrear el paso por tierras venezolanas por un período muy corto (como el que generalmente suelen dedicar quienes nos visitan), de uno de los más importantes estudiosos de la arquitectura moderna del siglo XX, el norteamericano Henry-Russell Hitchcock, a quien el Museo de Arte Moderno de Nueva York (comúnmente conocido como el MoMA), había encargado en 1954 hacer la curaduría y adelantar la investigación correspondiente al montaje de la primera exposición de arquitectura a nivel internacional en la que se daría a conocer de manera amplia la producción edilicia que ya llevaba tiempo desarrollándose en territorio latinoamericano de la mano de una buena cantidad de talentosos profesionales. La muestra, cuya definición y alcances fue motivo de variaciones producto de un intenso debate en el seno de la institución museística promovido por Arthur Drexler, quien para entonces era curador en el departamento de arquitectura dirigido por Philip Johnson, se terminó denominando Latin American Architecture since 1945 (Arquitectura Latinoamericana desde 1945).
2. Izquierda: Nelson Rockefeller, director de la Oficina de Asuntos Interamericanos (1940-1944). Derecha: Presentación de dos de las más de 45 películas- documentales elaboradas por Julien Bryan para la Oficina de Asuntos Interamericanos entre 1941 y 1945.
Latin American Architecture since 1945, programada inicialmente para ser abierta en marzo de 1955 como parte de las celebraciones de los 25 años del MoMA, y que finalmente terminó abriéndose el 23 de noviembre, fue una de más de 25 exhibiciones preparadas por el Museo bajo su Programa Internacional (dirigido por Porter McCray), para fomentar el intercambio de exposiciones de arte entre los Estados Unidos y otros países. El programa se inscribía dentro de la política más amplia del “Buen vecino” diseñada por el gobierno norteamericano como parte de su acercamiento a la América Latina, en la que se buscaba desarrollar la idea de que el subcontinente “ya formaba parte de nosotros” en virtud, entre otras cosas, del boom que durante la postguerra se había desatado en torno a la industria de la construcción gracias a la inversión estadounidense y, en consecuencia, al desarrollo adquirido por su arquitectura y el crecimiento sorprendente que mostraban sus ciudades. Prueba de esta política son las películas filmadas por Julien Bryan entre 1941 y 1945 para la Oficina de Servicios Estratégicos en colaboración con la Oficina del Coordinador de Asuntos Interamericanos (Office of Coordinator of Inter-American Affairs) -creada en 1940 como oficina ejecutiva del presidente de los Estados Unidos por Franklin Roosevelt- que dirigía Nelson Rockefeller, como muy bien nos lo hace ver Horacio Torrent en la conferencia “Latin American Architecture since 1945. MoMA, 1955. Recepción crítica” que puede consultarse en https://www.youtube.com/watch?v=SdTLJtFra5k.
3. Carátulas de los catálogos de las cinco exhibiciones temáticas previas a Latin American Architecture since 1945 organizadas por MoMA.
Por otro lado, Latin American Architecture since 1945 se inscribía dentro de una secuela de exposiciones que el MoMA, tras su creación en 1930, pondría en marcha a través del departamento de arquitectura de la mano de su primer director, Philip Johnson, a partir de 1932. Así, el MoMA organizaría, pudiendo considerarse como sus antecedentes temáticos: Modern Architecture: International Exhibition (1932), Brazil Builds: architecture new and old, 1652-1942 (1943); Built in U.S.A., 1932–44 (1944); Two Cities: Planning in North and South America (1947); y Built in U.S.A.: Post-War Architecture (1953). Henry-Russell Hitchcock, por su parte, tendría participación directa en la de 1932 (de la que se derivará, basado en el catálogo, el célebre libro The International Style, realizado conjuntamente con Philip Johnson), y en la de 1953 en la que trabajará junto a Arthur Drexler. Esta última y Brazil Builds son las que tendrá más presentes Hitchcock al emprender la realización de Latin American…
4. Izquierda: Rosalie (Rollie) Thorne McKenna (1918-2003). Derecha arriba: Esquema del itinerario seguido por Hitchcock y McKenna por Latinoamérica. Derecha abajo: Mapa «surrealista» que denota proporcionalmente los tiempos de estadía de Hitchcock y McKenna en cada país visitado.5. Dos imágenes de Caracas recogidas por el lente de Rollie McKenna.
De tal forma, una vez incorporada la muestra dentrodel programa internacional del MoMAy asumida por parte de Hitchcock la responsabilidad de organizarla, programará un viaje de investigación, corto y apurado que le permitirá visitar 11 países en seis semanas entre octubre y diciembre de 1954, para el cual estuvo acompañado por la fotógrafa Rosalie (Rollie) Thorne McKenna. El itinerario de la travesía sería el siguiente: Nueva York-Ciudad de México (donde permanecerían 5 días); de allí pasarían a Panamá, a Bogotá, a Lima (con permanencia de 5 días), a Santiago de Chile, a Buenos Aires (3 días de estadía), a Montevideo, a Rio de Janeiro (con viajes al interior de Brasil intercalados sumando en total 11 días), a Caracas, a San Juan de Puerto Rico, a La Habana y retorno a Miami.
Del registro adelantado por quienes han convertido la exposición en objeto de estudio, se sabe que en Caracas, Hitchcock y McKenna estuvieron sólo dos días caracterizados por un arduo trabajo (sin tiempo para realizar otras actividades), donde fueron atendidos y guiados a través de la ciudad por los arquitectos cuyas obras serían reseñadas, a saber: la Unidad de Habitación “Cerro Grande” (Guido Bermúdez); el desarrollo habitacional “Multicelulares Cerro Piloto”, (Guido Bermúdez con J. Centellas, Carlos Brando, José Hoffmann, J.A. Roig Madriz, J. Noriega, José Manuel Mijares y Carlos Raúl Villanueva -consultor-); edificio de apartamentos “Montserrat” (Guinand & Benacerraf -Carlos Guinand Baldó y Moisés Benacerraf-); el edificio Polar (Vegas & Galia -Martín Vegas Pacheco y José Miguel Galia-); el Aula Magna y la Plaza Cubierta de la Ciudad Universitaria de Caracas (Carlos Raúl Villanueva); y el estadio Olímpico también en la Ciudad Universitaria de Caracas (Carlos Raúl Villanueva). En total seis de los cuarenta y siete proyectos mostrados en la exposición, un 13% nada despreciable. Las obras, hay que decirlo, fueron todas ellas visitadas y recorridas, siguiendo la convicción que profesaba Hitchcock de no llevar a cabo su trabajo si no mediaba el conocimiento in situ del objeto que se pretendía analizar, comentar, historiar o criticar.
6. Algunas de la publicaciones internacionales que ya habían registrado la arquitectura que se hacía en Latinoamérica previamente al viaje de Hitchcock.
Hitchcock emprendió el viaje acompañado también del amplio bagaje producto de su formación y experiencia como historiador, así como de sus propios prejuicios, todo lo cual se ve reflejado tanto en la selección de la muestra como en el libro-catálogo que la acompañó.
Pese a haber recopilado previamente gran cantidad de información a través de las revistas latinoamericanas que consultó en las bibliotecas de las universidades de Columbia y Harvard, que para la época ya habían publicado buena parte de las obras que iría a visitar, Hitchcock no dejó de reconocer que el viaje había superado sus expectativas y que “la arquitectura latinoamericana había alcanzado la mayoría de edad”, llegando a niveles de calidad superlativos en comparación con lo que a partir de la postguerra se estaba realizando en los Estados Unidos, a cuyos arquitectos instaba a emular la experiencia que se desarrollaba al sur del continente. Valga decir que esta relación ambivalente entre las dos Américas cada una prefigurando la otra, que Hitchcock no oculta, permanece en el centro de las exposiciones organizadas por el MoMA.
Por otro lado, habría que señalar que Hitchcock suponía que no había mayores conexiones entre la arquitectura y los arquitectos de la región, cosa que él pretendía lograr con la exposición y la publicación del catálogo-libro, pero se equivocaba. Para cuando se monta la exposición ya la arquitectura latinoamericana era conocida en todo el mundo a través de una serie de publicaciones. Además, ya estaba en desarrollo la elaboración de las historias de la arquitectura moderna de cada país tanto en formato de libro como en artículos de revistas. Tampoco olvidemos el papel jugado por la exhibición Brazil Builds para que ello ocurriera, lo cual colocaba a este país a la cabeza de una vanguardia “periférica” que ya se estaba manifestando.
7. Brazil Builds, referencia ineludible en la visión de Hitchcock al visitar Latinoamérica.
Hitchcock intenta, sin embargo, pese a tenerla como referencia, desmarcarse de Brazil Builds. En tal sentido evita insistir en la influencia carioca reflejada en el uso del brise-soleil y del hormigón armado como sellos distintivos de lo mostrado en 1943. De allí que tilde de “mediocre” el Centro Simón Bolívar de Caracas (y lo señale con ironía como “el Rockefeller Center del centro de la ciudad” al compararlo con la Torre Polar, a la cual califica como “rascacielos que tiene poca relación con otras obras latinoamericanas”), y no lo incluya en la selección apostando por valorar expresiones más independientes de la influencia carioca. También valora a la propia Torre Polar por encima de la Ciudad Universitaria quizás por las reminiscencias brasileras de ésta última.
Algunos datos de interés con relación al libro-catálogo nos indican que contiene en sus 204 páginas en formato 24.1 x 21.3 cms., además del texto de Hitchcock, 140 fotografías tomadas por 32 fotógrafos de las cuales 52 (37%) son de la autoría de McKenna. No obstante, de las 18 fotos que se muestran de los proyectos y ciudad venezolanos, McKenna es autora de 12 (las dos terceras partes) por lo que nuestro país fue uno de los con mayor interés atendió su cámara. Está de más decir que fue publicado junto a la muestra en 1955.
Su contenido está dividido en 5 partes: “Prefacio y agradecimientos”; el ensayo “Arquitectura latinoamericana desde 1945” de Hitchcock; “Plates” -con un subtema titulado “Urban façades”-; “Biografía de los arquitectos”; e “Índice de arquitectos”.
8. Portada, página de contenidos y páginas interiores con parte de la arquitectura venezolana presente en el libro-catálogo de Latin American Architecture since 1945.9. Parte del segmento “Urban façades” incluido en el libro-catálogo.
Quienes se han dedicado a llevar a cabo una valoración del libro (sin dejar de reconocer su trascendencia e influencia), lo caracterizan como informativo, esquemático y superficial, así como carente de información necesaria para contextualizar las obras presentadas las cuales se ven como objetos siempre aislados (curiosamente, el único edificio que se muestra dentro de su contexto es la Torre Polar de Vegas & Galia). En Hitchcock, las consideraciones estéticas, por lo general, ahogan los contextos culturales, sociales y políticos que sí cobran importancia para otros autores.
Por otro lado, la exposición tenía un enfoque si se quiere “atrasado” con relación a los debates del momento. “The new brutalism” de Reyner Banham, por ejemplo, se publicaba en simultáneo nos recordará Horacio Torrent. También se señala que repite un paradigma interpretativo que parte de Brazil Builds extendido en este caso a toda la arquitectura latinoamericana.
Sin embargo, se señalan como aspectos rescatables, por un lado, el mostrar la ciudad latinoamericana en construcción donde se resaltan los casos de Sao Paulo, La Habana, Río de Janeiro, Ciudad de México y Caracas y, por el otro, la novedad que se encierra en el apartado titulado “Urban façades”.
10. Tres importantes obras publicadas por Henry-Russell Hitchcock.
Solapado al trabajo desplegado en Latin American…, ya Hitchcock había comprometido su tiempo para la realización durante el sabático solicitado entre 1955 y 1956 del monumental libro Architecture: Nineteenth and Twentieth Centuries, el cual se inscribió en la colección Historia del Arte dirigida por Nikolaus Pevsner para Penguin Books, que terminó en septiembre de 1956 y se publicó en 1958. Sobre este último versa el ensayo “Para caer en el olvido: Henry-Russell Hitchcock y la arquitectura latinoamericana” de Patricio del Real.
Del Real destaca cómo la postergación de la fecha de apertura de Latin American… le impidió a Hitchcock estar presente en su inauguración por compromisos adquiridos en Londres. También señala de forma clara y contundente cómo a pesar de que en la primera edición de Architecture: Nineteenth and Twentieth Centuries se valora de manera importante la arquitectura latinoamericana, aprovechándose el esfuerzo realizado y la cercanía a la exposición del MoMA, dicha valoración va cambiando para la segunda edición (1963) hasta casi desaparecer en la tercera edición (escrita en 1969, publicada en 1971). Ello pareciera corroborar lo que Hitchcock habría afirmado en 1986: “América Latina había sido sobrevalorada debido a su viaje a la región” dándole a su travesía de 1954 una importancia desmedida. Hitchcock, quien escribe en fechas tan tempranas como 1929 Modern architecture: romanticism and reintegration, siendo durante algún tiempo el único texto sobre ese tema disponible en inglés, es equiparado a Nikolaus Pevsner (alemán de nacimiento nacionalizado inglés) y Sigfried Giedion (suizo que escribió en alemán) como pionero de la historiografía del siglo XX y predecesor de figuras como Peter Collins, Kenneth Frampton y William Curtis en cuanto a ubicar los orígenes de la arquitectura ‘moderna’ a mediados del siglo XVIII.
11. Tres libros en los que se analiza la obra de Hitchcock.
Profesor del Smith College, Hitchcock nació en Boston, Massachusetts, en el año de 1903. Realizó sus estudios en la Escuela de Middlesex y posteriormente en la Universidad de Harvard, donde recibió su Bachelor in Architecture en 1924, y su Master in Architecture en 1927. Sus biógrafos señalan que “En Harvard, escribió para el periódico vanguardista Hound & Horn que Lincoln Kirstein (1907-1996) había fundado. Allí también se reunió con el grupo de jóvenes intelectuales que lanzaría el modernismo en los Estados Unidos. Entre ellos se encontraban Arthur Everett “Chick” Austin (1900-1957), Philip Johnson (1906-2005), el musicólogo Virgil Thomson (1896-1989) y Edward Warburg (1908-1992). (…) Enseñó en una serie de colegios y universidades, pero principalmente en el Smith College (donde también fue director del College Museum of Art Smith 1949-1955). En 1968 se trasladó a la ciudad de Nueva York y posteriormente enseñó en el Instituto de Bellas Artes de la Universidad de New York. También enseñó en la Universidad de Wesleyan, Massachusetts Institute of Technology, la Universidad de Yale, la Universidad de Harvard y la Universidad de Cambridge”.
Hitchcock fue autor de más de una docena de libros sobre arquitectura, algunos de los cuales ya hemos señalado, destacando: Modern architecture: romanticism and reintegration (1929), The International Style (1932, realizado conjuntamente con Philip Johnson), The Architecture of H. B. Richardson and his Time (1936), Built in U.S.A.: Post-War Architecture (1953), Latin American Architecture since 1945 (1955) y Architecture: Nineteenth and Twentieth Centuries (1958).
Calificado como un historiador “formalista”, en todo lo que escribe “demuestra que es meticuloso y competente, aunque carece del tipo de interés conceptual o intelectual que caracteriza la obra de los historiadores del arte de inspiración alemana”, señalará David Watkin en The rise of architectural history (1980).
12. Tres imágenes del montaje de Latin American Architecture since 1945 en los espacios del MoMA en 1955.
Latin American Architecture since 1945, concebida como casi todas las exposiciones del MoMA bajo un criterio itinerante, se presentó en Caracas en junio y julio de 1958 (clausurando el 31 de ese mes) en los espacios de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la UCV, auspiciada por y traída gracias a las gestiones de la Sociedad Venezolana de Arquitectos que para entonces tenía allí su sede. Si bien la muestra no presentó en cuanto a los trabajos venezolanos nada desconocido, si sirvió para abrir los ojos hacia la riqueza arquitectónica moderna del resto del continente.
60 años después (2015), en conmemoración de aquella célebre exposición y emulando sus ambiciones abarcantes, el MoMA, con Barry Bergdoll como curador, realizaría otra importante antología titulada Latin America in construction: Architecture 1955-1980, que también dejó un catálogo memorable en el que colaborarían Carlos Eduardo Comas, Jorge Francisco Liernur y Patricio del Real.
Henry-Russell Hitchcock murió en New York, Estados Unidos, en el año de 1987, a los 83 años de edad.
Cada vez que la luz incide sobre una superficie habrá una sombra, por insignificante que sea su foco. El contorno apenas será visible, pero otras formas cobrarán protagonismo en este juego de luces y sombras. En el caso de ser proyectado por danza solar, se agrega una dinámica latente a las sombras que puede ser utilizada para intensificar fenómenos cotidianos, rompiendo la monotonía del espacio. Las aberturas ortogonales en un largo corredor o las piezas tejidas en un patio son ejemplos de elementos constructivos que crean manchas de luz y sombra, trayendo además deleite estético y confort térmico a sus usuarios. De esta forma, se hace evidente que estos elementos intangibles son partes esenciales de un entorno que, mucho antes de que Louis Kahn declarara el poder de las sombras, ya estaba siendo manipulado.
En Construcción: Biblioteca Escolar en Gando / Kere Architecture
En una época remota, cuando ni siquiera se imaginaban los vidrios con control de incidencia solar o los revestimientos fotosensibles, la arquitectura —hoy conocida como vernácula— ya entendía y manipulaba la iluminación solar a través de estrategias simples como la orientación del volumen sobre el suelo, la composición formal y la elección de los materiales. Entendidas como arquitecturas que reflejan su lugar, tiempo y cultura, las edificaciones vernáculas presentan una comprensión detallada del entorno y del clima en el que se insertan, materializadas a través de soluciones que aprovechan los recursos disponibles en el lugar, controlando sabiamente las propias condiciones climáticas, entre ellas, luz y sombra.
En términos generales, la sombra juega un papel importante en la funcionalidad de la arquitectura vernácula, ya que protege contra el calor y el resplandor del sol, ayudando a regular la temperatura y el flujo de aire dentro del edificio. Por lo tanto, en regiones cálidas y áridas, la manipulación de sombras es un aspecto que está esencialmente presente en los ejemplos arquitectónicos, a partir de la implantación de volúmenes en el suelo. Las casas tradicionales con patios centrales, recurrentes en la cultura de Medio Oriente, presentan esta configuración como una forma de enfrentar la incidencia solar, creando cuatro lados sombreados con corredores hacia el patio, ofreciendo ambientes frescos y confortables. Esta es una característica que también se observa en la arquitectura vernácula coreana, más precisamente en las casas conocidas como hanok, donde la propia configuración de los volúmenes y sus patios crean también espacios de sombra en los que la luz se infiltra como si fuera a escondidas, iluminando sutilmente.
Casa Yang Yoo Dang / STAY Architects.
Sin embargo, además de la configuración de los volúmenes, en las casas tradicionales coreanas se aplican elementos específicos que crean las sombras necesarias para el confort térmico del edificio, como es el caso de los aleros. Con su forma pronunciada, ayudan a bloquear los rayos solares más fuertes en verano, generando una capa de sombra alrededor del volumen. Cabe mencionar que esta misma estrategia se observa en arquitecturas vernáculas de diferentes partes del mundo, como en las construcciones amazónicas de Brasil o en la arquitectura de Indonesia, donde la creación de sombras se realiza a través de pórticos de madera. Funcionan de manera similar a los brises, generando sombras a lo largo del día y ayudando a controlar el equilibrio entre la temperatura interna y externa.
Cortesía de Escuela de la Ciudad y el Pueblo Kamayurá
Además de razones relacionadas con el confort térmico, las sombras también asumen un papel estético que refuerza la identificación de las arquitecturas vernáculas en algunas regiones. La interacción de luces y sombras en la fachada de un volumen puede crear patrones y texturas que son exclusivos de la cultura y el entorno locales. El mundo árabe, por ejemplo, es conocido por su arquitectura hecha de ladrillos, uno de los materiales más antiguos y populares en las regiones cálidas y áridas. En base a su forma, tamaño y durabilidad, se construyeron grandes obras en experimentos formales que iban más allá de los muros/pilares estándar, aplicando este material también como elemento decorativo en la creación de tramas, avances, retrocesos, hornacinas, ménsulas y mocárabes, dejando al descubierto su belleza visual. Ante ello, la luz del sol revela la estética del ladrillo a través del contraste de sus sombras en situaciones que, si bien fueron creadas con fines estructurales y funcionales, no descuidan el aspecto estético y creativo, marcando la arquitectura y su particular región.
En muchas culturas, sin embargo, el uso de sombras y luces puede asumir un papel simbólico, con un significado cultural más profundo. En la arquitectura japonesa, por ejemplo, el uso de las sombras es un aspecto esencial de la filosofía wabi-sabi, que valora la sencillez, la imperfección y la belleza de los materiales naturales. En este sentido, el papel de la sombra en la historia de la arquitectura vernácula no se limita a aspectos funcionales y estéticos, sino que también puede fomentar la espiritualidad de sus usuarios. Como ejemplo, cabe destacar el complejo funerario Newgrange erigido en medio de las montañas irlandesas, con piedras de cuarzo y granito del lugar, hace más de cinco mil años. Esta estructura está marcada por la alineación solar en la que el trabajo entre la luz y la sombra alcanza su punto máximo en el solsticio de invierno cuando se iluminan las profundidades más lejanas de la cámara funeraria. Con la manipulación precisa de la luz, Newgrange busca crear una atmósfera espiritual, brindando una conexión con lo sagrado y simbolizando el renacimiento.
Hotel Beit Rumman, Damasco.
Volviendo al presente, vale la pena mencionar el trabajo de arquitectos que han recurrido a los principios de la arquitectura vernácula, centrándose en materiales y técnicas locales. Un gran ejemplo es el ganador del Premio Pritzker 2022, Francis Kéré, quien trae a sus proyectos importantes características del lugar, rescatando también la manipulación de elementos climáticos, como la luz y la sombra. En la Biblioteca Escolar de Gando, por ejemplo, se utilizó rítmicamente la madera de eucalipto en la fachada, creando un espacio intermedio de sombra protegido del sol. Respondiendo también a las condiciones climáticas, la construcción del techo integra una innovación técnica: sobre la estructura de hormigón se colocaron vasijas de barro tradicionales, hechas a mano por las mujeres del pueblo, para garantizar la iluminación y ventilación natural. De esta forma, Kéré logra aprovechar este objeto cultural, transformándolo en un elemento constructivo que, además de generar circulación de aire, filtra la luz de manera notable, creando una hermosa experiencia sensorial marcada por el contraste entre la luz y la oscuridad.
En Construcción: Biblioteca Escolar en Gando / Kere Architecture.
Ya sea en los albores de la civilización o en la aplicación de técnicas vernáculas en la arquitectura más reciente, estos ejemplos reafirman que el papel de la sombra es fundamental para crear espacios confortables y habitables, regulando la temperatura y el flujo de aire, además de contribuir a la belleza estética y el significado cultural de los edificios tradicionales.
ACA
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