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TAL DÍA COMO HOY…

… el 2 de septiembre de 1995 Arquitectura HOY dedica por completo su número 122 a anunciar el evento “Meridiano, Continente y Contenido en Arquitectura”, organizado por la Carrera de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar con motivo de los 25 años de su creación.

“Meridiano, Continente y Contenido en Arquitectura” se trató del suceso académico más importante de los realizados aquel año en el país el cual, aunque se desarrolló entre el 18 y el 21 de octubre, fue objeto de una amplia cobertura por parte de sus organizadores entre el 02-09 y el mismo 21-10-95, dando pie incluso a posteriores reflexiones, intercambios y recuentos que alargaron su presencia hasta finales del año y comienzos del entrante.

En el ambicioso programa de “Meridiano…” que aparece expuesto en la entrega monográfica a la que hoy nos dedicamos, se señala de manera grandilocuente: “En tiempos como el nuestro, de permisividad acrítica y desinteresada, es dable pensar que en el continente americano, que ha demostrado ser tan fértil para los sueños esenciales de la humanidad y las operaciones híbridas de la modernidad, puedan recuperar esas esencias y esos sueños quienes asumen el pensamiento como mecanismo de actuación sobre las cosas. Acaso toca a Caracas, territorio central de la disyunción América del Norte-América del Sur y origen histórico de varios sueños que consiguieron extenderse por todo el continente, retomar ese papel de nodo, de encuentro, y de proyección, y, en ella, a la Universidad Simón Bolívar, cuyo lema es ‘La universidad del futuro’, asumir la promoción de este proceso de reflexión hacia adelante. (…) El evento se propone, a partir de una asunción del proyecto como testimonio de pensamiento, investigar acerca de las diversas y con frecuencia enfrentadas maneras de proyectar, esto es, de pensar, en arquitectura, en nuestro continente”.

Se dieron cita al encuentro, además de un destacado grupo de arquitectos venezolanos, “entre egresados de la USB en sus 18 promociones y otros arquitectos locales de larga y significativa trayectoria en el ejercicio, la crítica y el pensamiento arquitectónicos en el continente”, como invitados internacionales: Rodolfo Machado y Jorge Silvetti, Francisco Liernur, Ignacio Dahl Rocha, Enrique Norten, Evelyn McFarlane y Adam Drisin, Monica Ponce de León y Nader Tehrani, Jorge Rigau, Cristián Undurraga y Ana Luisa Devés, Teófilo Victoria y María de la Guardia.

Cada sesión contó con la participación de un invitado internacional, un invitado nacional y un egresado de la USB “presentando sus trabajos y sometiéndolos a la discusión por parte de los otros participantes y de un panel con participación de un invitado magistral, un crítico local que actuará como moderador”. A ellos se sumaría como “instigador” un reconocido arquitecto y docente entre los que ya hubiesen colaborado como profesores invitados en la USB.

En lo relacionado al rol jugado por el semanario Arquitectura HOY es bueno señalar que paulatinamente y a lo largo de 5 entregas (comenzando por la del 02-09-95 que nos ocupa), se va calentando el ambiente, asumiendo Enrique Larrañaga la responsabilidad de hacerlo presentando la obra y trayectoria de algunos de los invitados al evento. Así, las páginas del semanario sirvieron para conocer la Mill Road House (Madison, Alabama, EEUU) de Mónica Ponce de León y Nader Tehrani (02-09-95), la Casa Ortiz (Ciudad de México) de Enrique Norten (16-09-95), la casa Ca´Ziff (Miami, Florida) de Teófilo Victoria y María de la Guardia (30-09-95), la trayectoria profesional de la oficina que conforman Machado & Silvetti (14-10-95) y la Casa La Pedrera (Santa María de Manquehue, Chile) de Cristián Undurraga y Ana María Devés (21-10-95).

Culminada la programación, Arquitectura HOY dedicó otro número monográfico (04-11-95) donde Henry Vicente (“De este a otro meridiano, sin cambiar de meridiano”) y Abner Colmenares (“Una aproximación a la crítica arquitectónica”) publicaron dos textos referenciales para quienes quieran obtener la mejor aproximación crítica a lo allí acontecido.

También, en tono provocador y sarcástico, Juan Pedro Posani escribió sus opiniones sobre el encuentro en “Un meridiano de calor. ¿En Maracaibo habría que usar sombrero?” (18-11-95), apoyadas en su ya conocida y reiterativa postura sobre cómo debe actuar el arquitecto nacional, expuestas una vez más a raíz del debate acaecido en la última sesión, provocación que dio pie a Enrique Larrañaga para elaborar dos respuestas a Posani en tono epistolar (“P.M.1” -09-12-94- y “P.M.2” -16-12-95-), que añadieron otro importante ingrediente, en este caso desde lo disciplinar, al debate Posani-Sato de finales del 94 e inicios del 95. El desarrollo de la idea de disciplina permite a Larrañaga ubicar en otras coordenadas la discusión sobre nuestro hacer y le permite señalar el dogmatismo en que ha caído Posani quien “entiende como sordera toda voluntad de prestar atención a sonidos diferentes”.

Con algo de demora, también formaron parte de este debate el artículo “MARACAIBO 1” publicado por Lourdes Peñaranda y Ernesto Montiel el 27-01-96, el titulado “Lo disciplinar va por la sombra (de Maracaibo)” de Doménico Silvestro que apareció el 10-02-96 (al cual se le dedicó prácticamente la totalidad del número 141) y “MARACAIBO 2” de Lourdes Peñaranda del 24-02-96. Por su parte, Posani no pierde la oportunidad de responder a Larrañaga en la primera entrega del año 1996 (nº 137, 13-01) mediante el texto “La disciplina, el clima y las repeticiones” y de hacer unas breves recomendaciones a Peñaranda en “Una anotación paralela” (24-02-96). Vista a la distancia, la pretensión de los organizadores del evento de no proponer “respuestas a las muchas dudas y responsabilidades que implica ser arquitecto en nuestro tiempo y en nuestro espacio” sino más bien “de alimentar, a partir de la asunción del proyecto como objeto de pensamiento, de la discusión como reflexión común, y sin temor al vértigo de la intensidad” se cumplió a cabalidad. La colaboración y apertura dada por el semanario, como se ha podido ver, permite afirmar que se trató de un episodio a todas luces referencial.

ACA

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DOS OBRAS RECIENTES EN BARCELONA

Ravetllat Ribas, rehabilitación del Mercado de Sant Antoni de Barcelona

Tomado de arquitecturaviva.com

11-07-2018

El estudio catalán de Pere Joan Ravetllat y Carme Ribas ha remodelado este mercado histórico de Barcelona, construido en 1882 según proyecto del arquitecto Antoni Rovira i Trias y del ingeniero José M. Cornet y Mas. Reabierto después de casi una década de obras, el conjunto está organizado en forma de cruz griega con un octógono central cubierto con una cúpula de mayor altura. Alrededor de este se disponen cuatro nuevos espacios públicos triangulares para albergar actividades complementarias y construcciones destinadas a la venta ambulante, algunas de ellas con marquesinas retráctiles.

En el interior, el proyecto cuenta con una nueva distribución. Los pasillos son más amplios que los de antes de la reforma y se reduce el número de puestos de venta a 235 establecimientos, ahora de mayor tamaño. Transformada en un rectángulo en planta, la pieza central se alarga en forma de pasillo único en cada ala, recogiendo los accesos por los chaflanes de manzana. La infraestructura crece subterráneamente con cuatro plantas que combinan nuevos usos comerciales, almacenes, aparcamientos y el área de carga y descarga. El mercado se levantó sobre el baluarte de Sant Antoni y el sistema defensivo de la antigua ciudad medieval. Además de recuperarse la muralla medieval se puede ver la contramuralla en la planta -1 desde las calles las calles Urgell y Manso.

Ravetllat Ribas
Simón García
Adriá Goula

Carme Pinós, Escola Massana de Arte y Diseño en Barcelona

Tomado de arquitecturaviva.com

14-08-2018

La nueva escuela Massana forma parte de un largo proceso de transformación urbana de la Plaza de la Gardunya, situada en el barrio del Raval, en pleno centro histórico de Barcelona.

El proyecto nace de rastrear el lugar. En contraposición al edificio de viviendas situado en la misma plaza —y proyectado por el mismo estudio—, que pretende diluirse en el contexto, la escuela busca la singularidad. Si en las viviendas se perseguía una escala doméstica, en la escuela se trabaja con una escala más abstracta y mayor. Con el objetivo de evitar que el edificio capitalice toda la plaza, la entrada principal se localiza delante de la futura conexión con el patio de la Biblioteca de Cataluña, creando así un nuevo espacio público entre esta plaza y la del Canonge Colom. El resultado es un edificio dinámico, cuya fachada principal evita la frontalidad respecto a la plaza de la Gardunya.

El espacio interior de la escuela es abierto y unitario. Una terraza al final de cada espacio de circulación abre el edificio hacia la plaza, respondiendo así a la voluntad, manifestada por los profesores, de disponer de espacios abiertos que favorezcan la relación entre los alumnos.

Aunque cada fachada de la escuela se explica en relación a su contexto —siempre diverso—, y a pesar de la geometría fragmentada del terreno, el edificio está dotado de una fuerte presencia unitaria. La escuela, que representa una institución de futuros artesanos y diseñadores, se cubre con un material cerámico, de piezas de grandes dimensiones, fabricadas de manera artesanal y diseñadas específicamente, lo que contribuye a conferir al edificio un carácter singular y emblemático.

El acceso principal se localiza en la calle Florista de la Rambla, buscando un vínculo con el futuro pasaje y los jardines de Rubió i Lluch. Además de este acceso principal, el edificio cuenta con otros de carácter secundario, que se plantean en función de las necesidades programáticas de la escuela: uno de ellos está situado en la Plaza de la Gardunya, vinculado a la sala de exposiciones, y otro junto al Mercado de la Boquería, vinculado al salón de actos. Este último puede funcionar de manera independiente, permitiendo el desarrollo de actividades culturales fuera de los horarios de la escuela.

El programa del edificio se desarrolla principalmente en planta baja y en cinco plantas superiores, más una planta sótano. Los espacios se organizan según los diferentes usos, ya sean talleres o aulas. Las aulas, orientadas hacia el sur, y los talleres, hacia el norte, están separados por un gran atrio central, que actúa como un pasaje urbano en potencia.


Carme Pinós
Duccio Malagamba

ACA

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Caracas: modern utopiaWork and legacy of north american architects in the 20th century

El próximo viernes 7 de septiembre a las 6:00 pm se inaugurará en la Design Gallery de MBUS (Miami Beach Urban Studies), FIU (Florida International University), en Miami Beach, la muestra “Caracas: modern utopia. Work and legacy of north american architects in the 20th century”, basada en el trabajo desarrollado por @CCScity450 para celebrar el 450 aniversario de la ciudad de Caracas y en el cual se registran obras, estudios y proyectos desarrollados por profesionales norteamericanos y venezolanos.

Para ese mismo día se tiene programado el desarrollo de un foro abierto a todo público.

La exposición cerrará sus puertas el 28 de octubre.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 127

Nuestra postal del día de hoy recoge el anuncio publicitario de los Talleres Metalúrgicos Van Dam C.A., empresa del la rama metalmecánica fundada en 1936 por el ciudadano de origen belga Félix Van Dam (1906-2014), que durante años estuvo muy ligada a la industria de la construcción.

En 1936 se estima que había en Venezuela alrededor de 200 talleres artesanales pequeños dedicados a la industria del metal, por lo que Van Dam, sumándose a ellos, pasaría muy pronto a ser de los primeros en aumentar su tamaño y abordar volúmenes considerables de trabajo en los años posteriores, proceso al que se incorporarán empresarios y técnicos provenientes del éxodo producido primero por la Guerra Civil Española y luego por la Segunda Guerra Mundial. Así, podría considerarse a Félix Van Dam uno de los pioneros (junto a nombres como los de Eleazar Gómez Abreu, Godayol, Pons, Cuni/Campalans) en la industria metal-mecánica y metalúrgica en Venezuela.

Ubicados por aquel entonces y durante muchos años en una amplia nave industrial localizada en la avenida Los Bucares del sector El Cementerio de Caracas (pasando más recientemente a tener oficinas en el Multicentro Empresarial del Este), los Talleres Van Dam, según se recoge hoy en su portal web, nacen con “la misión de renovar, modernizar e impulsar la metalmecánica venezolana al participar en obras de magnitudes medias y grandes aportando a ellas altas capacidades de dirección, ejecución, cumplimiento y calidad. Sus programas de fabricación dominan todos los ámbitos de la industria metalúrgica, tanto del sector de obras públicas (en vialidad, puentes y construcción de edificios), como en el sector naval con muelles, puertos y astilleros, en la generación de energía con centrales hidráulicas y térmicas, en los sectores petroleros, petroquímicos y químicos con todo tipo de recipientes, torres, edificios y sistemas de tuberías; y en el sector minero y siderúrgico con plantas, reactores, edificios auxiliares, estructuras para acerías, gasómetros, etc.”

Por otro lado, hemos podido constatar como huella de sus primeros pasos la participación de los Talleres Van Dam en la construcción de varios edificios que empezaban a poblar el paisaje caraqueño, en particular el Edificio Caribe (1948) diseñado en San Bernardino por el arquitecto Arthur Kahn, donde se les encargó la elaboración de toda la carpintería metálica. Más importante aún fue su incorporación como una de las firmas contratadas para realizar los cerramientos y ventanas de las Torres del Centro Simón Bolívar (1947-54), proyecto de Cipriano Domínguez.

Van Dam también se sumó en los años 50 al grupo de empresas que formaron parte de la importante experiencia impulsada por Carlos Fernández-Shaw consistente en ofrecer un centro de información y documentación en el cual se exhibieran muestras de artículos, piezas y productos industriales y se dieran a conocer casas comerciales para los arquitectos, ingenieros, inversionistas y público en general, lo cual dio pie a que en enero de 1954, bajo los auspicios de la Cámara de la Construcción, la Cámara de Industriales de Caracas y la Cámara de Comercio abriera sus puertas en la avenida Francisco de Miranda (en la esquina anterior al edificio Galipán) y con una sede propia de aproximadamente 500 m2, “MARCO Exhibición Permanente de la Construcción”.

Con respecto al “edificio sede del Banco del Caribe, otra obra embellecida por Talleres Metalúrgicos Van Dam” con la que la empresa orgullosamente se promociona (con una difusa imagen, por cierto) a través de la propaganda que hemos recogido en la postal, sólo podemos precisar que seguramente se trata del remozamiento de que fue objeto el edificio ubicado en la avenida Urdaneta, entre las esquinas de Ánimas y Platanal donde el Banco del Caribe abrió el 3 de julio de 1958 su primera agencia en Caracas (fecha que coincide con la salida del número de la revista Integral que la contiene), luego de haber sido fundado en Puerto Cabello el 12 de febrero de 1954 y de comenzar su expansión primero por el interior del país. Vale acotar que el banco cambia su sede a Caracas el año 1963, instalándose finalmente en el edificio propio concluido en 1966 de Dr. Paúl a Salvador de León proyectado por Jimmy Alcock, reseñado en el nº 7 de Contacto FAC del 11-12-2016.

1. Talleres Metalúrgicos Van Dam. Sistema B-5. Montaje.Urbanización San Blas (Valencia), 1965

No es de menor importancia señalar la participación de los Talleres Van Dam en la importante experiencia realizada por Diseño en Avance dentro del Banco Obrero, en el marco del Programa Experimental de Vivienda de 1963, desarrollando conjuntamente con el equipo de profesionales de esa dependencia el sistema constructivo denominado como “B”. Este encuentro entre empresarios de la construcción y arquitectos derivó en diversos ensayos llevados a cabo algunos en los talleres de las empresas, y otros en sitio que, a lo largo de 1964, y desde finales de 1965 fueron aplicados como prueba piloto en la Urbanización San Blas (Valencia) y luego de manera más amplia en La Isabelica. Alfonso Arellano apunta en “Los aportes técnicos de Diseño en Avance”, Semana Internacional de Investigación FAU UCV (2008) lo siguiente: El Sistema B se desarrolla a partir de las condiciones que plantea el acero estructural ofrecido por la industria metalúrgica del país, con vista en la fabricación de piezas livianas fácilmente manipulables. Los apoyos se basan en un elemento angular o tubular que se va adicionando cuando sus cargas lo requieran, con vigas soldadas y entrepisos elaborados a partir de encofrados de lámina de acero y vaciado de concreto en sitio (…) Su aplicación más ensayada recibió el nombre de Sistema B-5, un sistema modular de estructura de acero empleado por la empresa Talleres Metalúrgicos Van-Dam, con la asesoría de Henrique Hernández y de la arquitecta Mariluz Bascones, quienes pusieron a punto el sistema.”

Al pasar de los años, tal y como se recoge en la cita que extrajimos de la página de la empresa, Talleres Van Dam sufre un importante crecimiento, diversifica su oferta y se convierte el referencia nacional e internacional. Ello da pie a que en 1977 la familia Van Dam con Don Félix aún a la cabeza y el apoyo de su hijo Luis Mauricio abra VHICOA (Venezuelan Heavy Industries, C. A.) empresa mixta dedicada igualmente a la ingeniería, fabricación y montaje de estructuras de acero y recipientes a presión de gran tamaño con aplicaciones comerciales, residenciales e industriales que (tal y como se indica en su portal web) “desde el momento de su fundación (…) ha producido cerca de 500.000 toneladas de estructuras y equipos diversos, y en los últimos años ha implementado un proceso de inversión y actualización tecnológica que nos convierte en la planta venezolana metalmecánica de mayor proyección, a la altura de las principales plantas de este tipo a nivel mundial, capaz de producir piezas prácticamente de cualquier dimensión.”

2. Planta de la Venezuelan Heavy Industries, C. A. (VHICOA), Matanzas, Puerto Ordaz

A través de VHICOA y de su imponente planta ubicada en Matanzas (Puerto Ordaz) los Van Dam participan, entre otros proyectos, en la construcción de la estructura metálica del segundo puente sobre el río Orinoco (2004) y del viaducto de la Autopista Caracas-La Guaira (2006) así como en la realización de algunas de las obras de los Juegos Deportivos Nacionales de San Carlos, Cojedes (2003).

Van Dam como se ha podido ver han sufrido un proceso de transformación que los ha llevado de ser un taller de pequeña escala en 1936 a lo que hoy representa VHICOA, figurando siempre como referencia entre constructores, ingenieros y arquitectos a la hora de la realización de obras y obtención de asesoría en lo relativo al uso del metal en la construcción. Como nota al margen y muestra del desenfoque de objetivos en que a veces una empresa puede incurrir, se registra que entre 1988 y 2004 Talleres Van Dam enfrentó graves denuncias ante la Corte Suprema de Justicia por un contrato que había suscrito con el Ministerio de la Defensa para la repotenciación de 81 tanques de guerra y que no llegó a completarse del todo. La familia Van Dam reclamaba que el Estado le adeudaba más de 68 millones de dólares, pero la investigación finalmente no le concedió la razón.

ACA

Procedencia de las imágenes

1.https://www.academia.edu/42861135/LA_VIVIENDA_EN_LA_POSGUERRA_Y_EL_PROGRAMA_EXPERIMENTAL_DE_VIVIENDA_DEL_BANCO_OBRERO_

2. https://twitter.com/vhicoavzla

¿SABÍA USTED…

…que Henrique Hernández en 1970 proyecta y en 1972 termina de construir su propia casa en la urbanización Prados del Este, una pequeña pero significativa bisagra dentro de su trayectoria como arquitecto?

Cuando Henrique Hernández Osuna (1930-2009) introduce ante el Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP) el proyecto de investigación titulado “Construcción experimental de viviendas en terreno de relleno con asentamiento”, venía de encabezar hasta 1969 la experiencia de Diseño en Avance dentro del Banco Obrero y se encontraba comprometido de lleno con el proceso de Renovación Académica de la FAU UCV visualizando la formación del arquitecto como prolongación de su experiencia profesional en el sector público.

Hernández presenta su solicitud ante el BANAP de la siguiente manera: “El trabajo de investigación consiste en el diseño y construcción de un prototipo de vivienda para ensayar los siguientes aspectos: a) Posibilidad de construir viviendas en terrenos con relleno, sujetas a movimientos con asentamiento; b) Posibilidad de aceptar un cambio de concepto en el diseño de la vivienda, fundamentado en lo funcional y no en el aspecto de permanencia y solidez”. El breve enunciado encierra no sólo una provocación para quienes entienden la vivienda bajo esquemas convencionales o a la arquitectura totalmente alejada de una importante dosis de cientificidad, sino un reto para poner a prueba el ingenio junto a la capacidad de la industria de la construcción venezolana para apoyarlo, amén de eslabón demostrativo de una cada vez más consolidada línea de pensamiento.

Pero lo que se puede considerar verdaderamente insólito y a la vez muestra absoluta de coherencia y convicción con lo que se propone y con la capacidad de resolver el problema planteado, es que Hernández y su familia serán los conejillos de indias que vivirán tanto el proceso constructivo como la evolución de esta casa convertida en todo un laboratorio habitable.

“Demostrar haciendo” como señalaba continuamente Hernández e incluso “aprender haciendo”, reminiscencias ambas del empirismo inglés que con frecuencia afloraba en su comportamiento, matizado por un indudable espíritu racional, se dan cita en esta pequeña obra la cual encierra, independientemente de su escala, lo que su autor profesaba. Así, podemos ver en ella: una edificación integrada dentro de una visión sistémica cuyo comportamiento total es producto de la interacción entre las partes mediante una cuidada coordinación modular; la evidencia de cómo puede plasmarse un sistema constructivo abierto al empleo de los componentes que el mercado ofrece traducida en la rapidez con que fue levantada; y, por si fuera poco, la demostración tangible de los beneficios que trae diseñar con la flexibilidad como acompañante del uso habitacional y, por ende, de cualquier tipo de edificio, patente a través de la idea de encerrar y cubrir un espacio único divisible de múltiples maneras. Todo un manifiesto made in Venezuela.

En la entrevista que se le hace para la Revista CAV nº 40 (1974) titulada “Diseño experimental. Entrevista a una casa de cartón”, Hernández transmite con una objetividad que raya en lo obsesivo su manera de concebir, construir y habitar una vivienda. En tal sentido, la casa, nos dirá Hernández, “apenas pesa 102 toneladas. 72 de piso, 23 de estructura y techo y 7 de paredes, ello repartido en 160 metros cuadrados que es su área. Es decir, ‘carga’ al suelo con apenas 63,7 gramos por centímetro cuadrado…! La tubería de aguas blancas y negras va toda exteriormente, muy superficial, de manera de poder tratarla fácilmente en cualquier accidente. La unidades/baño son prefabricadas, adosadas y puestas simplemente sobre la losa.”

En la explicación, Hernández refuerza el carácter efímero de la edificación asumiendo con humor (y cierta satisfacción por haber logrado su controversial cometido) el calificativo de “casa de cartón” que le dieron los vecinos al observar que no estaba hecha con materiales convencionales, ya que sus techos y paredes eran de aglomerado de caña (Tablopán según su nombre comercial). También se recrea al explicar detalladamente las complicadas condiciones del terreno de relleno (17 metros) en el que le correspondió construir, la manera como técnicamente fue enfrentada esta crucial etapa de la investigación (la selección de una placa flotante sobre la que descansaría la armazón metálica con juntas flexibles que constituiría la estructura del contenedor habitable), los referentes ingleses en los que se soporta (la casa hereda tanto en su comportamiento ante las dificultades del terreno como en su concepción constructiva la experiencia acumulada por el Consurtium of Local Authorities Special Programme -CLASP-), y el perfecto comportamiento de la edificación luego de tres años de construida. Para que no queden dudas de que se trata de un experimento nos aclara: “Ese comportamiento lo medimos mediante tres sistemas: Uno de simple nivel de agua, en distintos puntos de la superficie, complementándolo con mediciones mediante teodolito, referidas a un punto fijo exterior sobre tierra firme; mediciones que permiten seguir el asentamiento de la placa así como su posible inclinación; y tercero se hacen mediciones del posible desplazamiento utilizando un inclinómetro en una perforación de 20 metros. No se ha inclinado ni movido apreciablemente hasta ahora. En cambio elementos ajenos a ella, como el muro lateral, la puerta del garage y otras, si han sufrido desplazamientos sensibles. (…) Las mediciones prosiguen, y creemos que en breve tiempo podrán ser analizadas debidamente con sus lógicas consecuencias de reglamentación que permitan normalizar este tipo de construcción.”

Con respecto al otro objetivo de la investigación: “aceptar un cambio de concepto en el diseño de la vivienda, fundamentado en lo funcional y no en el aspecto de permanencia y solidez”, Hernández remite a la utilización de materiales livianos e industrializados, su practicidad en cuanto al costo de mantenimiento y durabilidad y, sobre todo, a la resistencia (ya asomada en líneas anteriores) de parte de los vecinos a entender que una casa de tales características se pudiese ubicar en una urbanización de clase media en el sureste de Caracas, pese a que se acude al uso de aire acondicionado central, otro experimento para medir el rendimiento y costos, pensando en su utilización a posteriori en otro tipo de edificaciones como en efecto sucedió de manera equívoca al incorporar la climatización artificial como sistema de ventilación en el “edificio de Trasbordo” en la UCV años después.

La flexibilidad de la planta, distribuida con apoyo en el mobiliario, se esgrime como una de las soluciones a considerar en el futuro de la vivienda en el país: “Que la prefabricación entregue las paredes fundamentales con sus servicios, y que la industria del mueble, más desarrollada, ofrezca las subdivisiones internas, dando una mayor posibilidad de organización específica para cada uno. En este caso, por ejemplo, la casa es una sola nave, subdividida con muebles, que son susceptibles de ser cambiados, como en efecto he tenido que hacerlo varias veces sin mayores complicaciones. Los muebles paredes no los llevé al techo, para vivir yo mismo un poco la tan trillada teoría de los ‘espacios continuos’.” Mies van der Rohe resuena tanto en la concepción del espacio como en la manera de hacer uso de lo que el mercado ofrece para construir: “… el papel del arquitecto no es inventar materiales sino usar los materiales inventados. (…) Hay que dejar a la industria que invente y pruebe los materiales y después de probados el arquitecto debe usarlos. El arquitecto debe mirar a la industria como un productor de partes y no de unidades terminadas”, ya había dicho en su momento el gran maestro alemán.

Los problemas acústicos, de transmisión de calor y de seguridad que la casa ofrece, asociados también a las características de los materiales utilizados, son evaluados con miras a su ajuste en posteriores experiencias. Sin embargo, Hernández se encarga de subrayar las ventajas de su condición experimental: “primero la posibilidad de producir viviendas a gran velocidad; el uso que se pueda dar a estos materiales livianos en otras edificaciones o en propiedad horizontal de estructura convencional; la facilidad de modificar los ambientes internos creados; la solución económica a construir en terrenos con relleno…”.

A pesar del énfasis puesto por Henrique Hernández por demostrar de qué manera fue dando pragmática respuesta a los temas que constituyeron el centro de la investigación, es inevitable asociar el modo como se dispone, construye, formaliza y proporcionan los espacios de la casa, el cuidado puesto en los detalles y el diseño de los componentes que conforman su estructura metálica y su relación con los cerramientos, a la presencia de un sensible diseñador. Las fotografías que acompañan la entrevista dan clara cuenta de ello y de la imposibilidad de distanciarse (una vez más) de Mies, así como tampoco de la experiencia de las Case study houses promovida entre 1945 y 1966 desde la revista norteamericana Arts & Architecture. En particular la Case study house nº 8 (quizá la más conocida de todas), proyectada en 1949 por Charles y Ray Eames para ser su propia vivienda, podría servir de referencia para establecer un claro paralelismo con la más modesta “casa de cartón” de Henrique Hernández por las variables conceptuales, espaciales, programáticas y constructivas manejadas. Hoy en día, a 46 años de su construcción, esta casa mantiene la categoría de ejemplo sobre cómo concebir el diseño de una vivienda unifamiliar basado en un cambio de paradigma. Su longevidad permite sopesar la relatividad de su condición efímera trastocada, paradójicamente, en durabilidad gracias a una adecuada selección de materiales y una disciplinada rutina de mantenimiento. A su falta de solidez, palpable en la frágil ligereza que sigue transmitiendo, habría de añadirse la verdadera solidez escondida en la vigencia de los postulados esgrimidos por su autor, los cuales siguen esperando la superación de una muy dilatada ceguera política, social y cultural.

ACA

Procedencia de las imágenes

Revista CAV, nº 40, 1974