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VISITAS MEMORABLES

Aldo Rossi (1931-1997)

La única visita que realizó Aldo Rossi a Venezuela se llevó a cabo en octubre de 1980 a raíz de una invitación que le cursara el Instituto de Arquitectura Urbana (IAU), fundación sin fines de lucro constituida en 1979 por 26 de arquitectos de reconocida trayectoria, y que sin duda tuvo en el arquitecto italiano uno de sus principales inspiradores en su afán por promover la discusión sobre la arquitectura y la ciudad con el objetivo de participar en la creación, transformación y optimización de los espacios arquitectónicos y urbanos.

Aquel viaje que realizara Rossi, generó las más altas expectativas posibles tanto para el IAU como para el mundo académico donde llevó a cabo una importante conferencia en el Auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, cuya traducción estuvo a cargo de Juan Pedro Posani con quien polemizó durante el evento. También tuvo la oportunidad de visitar la Universidad Simón Bolívar y llevar adelante una serie de intercambios y debates en la sede del Instituto que lo trajo a Venezuela donde además se presentaron una serie de sus ya conocidos dibujos.

Considerado uno de los arquitectos italianos más importantes del siglo XX, Rossi se formó en el Politécnico de Milán (su ciudad natal) donde comenzó sus estudios en 1949 egresando en 1959. Durante sus años de estudiante colaboró desde 1955 en la importante experiencia impulsada por Ernesto N. Rogers desde la revista Casabella Continuitá donde fue redactor entre 1961 y 1964. También trabajó con Ignazio Gardella y Marco Zanuso en 1956.

Tal y como se recoge en http://www.mcnbiografias.com: “Tras terminar sus estudios trabajó como ayudante de Ludovico Quaroni en la Escuela de Urbanismo de Arezzo, y de Carlo Aymonino en el Instituto de Arquitectura de la Universidad de Venecia. Dio clases en el Politécnico de Milán en 1965, y en el Politécnico de Zurich en 1972. Abandonó su actividad docente en Italia durante cuatro años por motivos políticos, para retomarla en 1975 en la Universidad de Venecia. Trabajó en Estados Unidos en 1976, impartiendo clases en la Universidad de Cornell, Ithaca y en la Cooper Union, Nueva York”, a las que habría que añadir Harvard, Rice, Tulane, Yale y Berkeley.

Durante sus años de actividad en Milán Rossi formó parte de lo que se conoció como La Tendenza, grupo de arquitectos italianos que comenzó a cimentar las bases sobre las que se habría de asentar el pensamiento urbano más influyente del último tercio del siglo pasado en Europa. El grupo manejó principios básicos como “vuelta a las tipologías y formas constructivas tradicionales” o “recuperación de los sentimientos de pertenencia e identidad urbana”, y terminología esencial como “memoria” o “monumento”. El origen de sus reflexiones radicó en reconocer que la ciudad zonificada del Movimiento Moderno no sólo ha transformado el paisaje urbano, sino que ha modificado los modos naturales de habitar del hombre adquiridos durante siglos de tradición, provocando la alienación del individuo. Formaron también parte de esta línea que buscaba continuar la tradición racionalista de la arquitectura italiana anterior a la Segunda Guerra Mundial Giuseppe Samonà, Giorgio Grassi, Massimo Scolari, Ezio Bonfanti y Carlo Aymonino algunos de ellos discípulos, al igual que Rossi, de Ernesto N. Rogers.

1. Portadas de la edición original (1966) y de la edición en español de L’architettura della cittá (La arquitectura de la ciudad)

Pero sin lugar a dudas el salto a la fama de Rossi a nivel internacional se produjo en 1966 cuando, incorporado dentro de La Tendenza, se publicó la primera edición en italiano de L’architettura della cittá (La arquitectura de la ciudad) libro que junto a Complexity and contradiction in architecture (Complejidad y contradicción en la arquitectura) de Robert Venturi (editado también por primera vez en 1966) se convertirían en puntas de lanza del posmodernismo y dos de las obras teóricas más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Rossi, como se señala en la nota que acompaña la 2ª edición en español de Gustavo Gili reclamó en su texto “el valor autónomo de la arquitectura y reivindicó, en el marco de lo que él denominaba la ‘ciencia urbana’, la obra singular y el monumento como los elementos fundamentales de la historia de la ciudad y de la memoria colectiva. Pero más allá de estas aportaciones… con este ensayo Rossi abordó directamente los principios y fundamentos de la teoría de la arquitectura y propuso el establecimiento de un cuerpo científico autónomo que fundara la actividad de la arquitectura y condujera a la acumulación de las experiencias, al estudio ordenado de los problemas y a una enseñanza sistemática”.

2. Grupo de dibujos de Aldo Rossi, una de sus facetas más conocidas
3. Algunas de las obras de Aldo Rossi relizadas entre 1959 y 1980. Arriba. Izquierda y centro: Plaza del Ayuntamiento, Segrate, Italia (1965). Derecha: Gallaratese 2, Milán, Italia (1969-73). Centro y abajo centro. Cementerio de San Cataldo, Módena, Italia (1971-84). Derecha. Teatro del Mondo para la Bienal de Venecia, Italia (1979). Abajo izquierda: Ciudad Análoga (1976).

Para el momento en que Rossi viene a nuestro país, aparte de su experiencia docente había acumulado un significativo grupo de obras y proyectos realizados en su estudio de Milán que compartía con Gianni Braghieri. De entre lo ejecutado entre 1959 y 1980 destacan: su participación en el Concurso para el Monumento a la Resistencia, Cuneo, Italia (1962); la Plaza del Ayuntamiento, Segrate, Italia (1965); el Concurso para el Polígono de San Rocco, Monza, Italia (1966); Gallaratese 2, Milán, Italia (1969-73); el Cementerio de San Cataldo, Módena, Italia (1971-84); la Escuela elemental, Fagnano Oloma, Italia (1972-76); las propuestas Ciudad Análoga (1976) y Roma Interrotta (1977); la Escuela secundaria, Broni, Italia (1979); y el célebre Teatro del Mondo para la Bienal de Venecia, Italia (1979). A su condición de arquitecto, teórico y profesor, se sumarían la de artista, dibujante y diseñador de objetos utilitarios. Ya para entonces Rossi, además de La arquitectura de la ciudad, había publicado en italiano Scriti scelti sull´architettura e la citta. 1956-1972 (1975) que aparece en español con el título Para una arquitectura de tendencia. Escritos 1956-1972 (1976) y al año siguiente de su visita a Caracas (1981) saldría Autobiografía científica.

Sin embargo, sería más adelante cuando aparecerían los reconocimientos que poco a poco fue acumulando a lo largo de su carrera y que significaron su incorporación al star system de la arquitectura: obtuvo el Premio Pritzker el año 1990, el Premio al mejor arquitecto de la ciudad de Fukuoka por su Hotel Il Palazzo, y el Premio AIA, en 1991. Gana la Medalla Thomas Jefferson de Arquitectura en 1992, y en 1985 y 1986 dirigió la Bienal de Venecia siendo uno de los dos únicos directores que han tenido el privilegio de ostentar ese cargo dos veces. Este salto al estrellato también incluiría, entre otros, encargos importantes como el Quartier Schützenstrasse, Berlín, Alemania (1992-94); el Museo Bonnefanten, Maastricht, Holanda (1992-95) o el Complejo de oficinas de la compañía Disney, Orlando, EEUU (1991-1996). También la realización en 1991, en el Centro Pompidou de París, de una exposición monográfica dedicada a su obra.

4. Número 218 de Arquitectura HOY aparecido el 12 de septiembre de 1997, dedicado a rendir homenaje a Aldo Rossi con motivo de su fallecimiento

La fortuna crítica de Rossi como arquitecto (no así como agudo crítico o excelente dibujante), había entrado en declive ya en los años 90. De ello se hace eco Juan Pedro Posani cuando en el número 218 de Arquitectura HOY aparecido el 12 de septiembre de 1997 a raíz de su fallecimiento, afirmará, manifestando una aversión que nunca ocultaría: “Es extraordinaria la impasividad con la cual logró repetir, de manera casi obsesiva, los mismos esquemas tipológicos, las mismas ventanas, los mismos techos, las mismas formas académicas insípidas. En una abundante secuencia de proyectos y en un creciente número de realizaciones en diferentes partes del mundo, la misma morfología: indiferente al contexto (a pesar de sus repetidas declaraciones afirmando lo contrario), indiferente a las razones estructurales y constructivas, indiferente a cualquier motivo de realismo vital que pudiese alejarlo de ese talante suyo tristón y pesimista.”

De una manera más balanceada pero igualmente crítica, Hannia Gómez expondrá en “Obituario científico: Aldo Rossi (1931-1997)”, artículo publicado en la columna “Arquitectura”, El Nacional, Caracas, 15 de Septiembre de 1997 (accesible en https://hanniagomez.blogspot.com/2007/09/obituario-cientfico-aldo-rossi-1931.html) lo siguiente: “Toda esa generación de arquitectos que tenía en los sesenta como libro de cabecera La arquitectura de la ciudad (1966), y abrazó con fervor sus teorías sobre la ciudad histórica entendida como la expresión más completa de la arquitectura, y toda esa legión de estudiantes que tenía como objeto de culto en los setenta los proyectos que conocía a través de las revistas, quisieron comprobar en la práctica qué sería de esa arquitectura metafísica cuando se construyera. Y fue entonces cuando el desencanto vino a mellar el aura paradigmática de esas dos décadas de rossianismo febril. Los edificios eran parcos, duros y fríos. La arquitectura metafísica no ‘construía’ bien”.

5. Vista del patio interno de la casa de la antigua hacienda Juan Díaz (siglo XVII) hoy propiedad del Caraballeda Golf & Yacht Club, Litoral Central

En la memoria de quienes lo acompañaron durante su estadía en Venezuela quedaron frescos dos episodios. El primero cuando luego de haber dictado su primera conferencia el IAU lo llevó a cenar a la casa de hacienda del Club Caraballeda en el Litoral Central. De nuevo Hannia Gómez en “La casa de Aldo” artículo publicado en “Arquitectura”, El Nacional, Caracas, 17 de Octubre de 1993 (accesible en http://hanniagomez.blogspot.com/2007/03/1993-22-la-casa-de-aldo.html), relatará: “La tarde le dio la bienvenida a Rossi, iluminando la casa de la manera más hermosa. Y he aquí que éste, habiendo atravesado el largo patio central, y habiendo recorrido el corredor frente al mar (cuya insólita columnata apilastrada habría hecho las delicias de Alberti y de Venturi si fuera posible ponerlos juntos), hizo una confesión memorable: “Esta casa y mi casa, cuando la pueda construir, serán exactamente iguales”. (…) Los asistentes quedaron sorprendidos. Aunque sabían que la casa le gustaría (por eso lo habían llevado allí), nunca se imaginaron cuánto. Era verdad: no hay nada mas rossiano en Venezuela que esa casa, y, al mismo tiempo, nada que tenga menos que ver en el mundo con Rossi. Feliz, Aldo Rossi seguidamente rogó a los presentes que le enviasen los planos a Italia, si éso era posible…”

El segundo episodio lo relata Carlos Brillembourg en la nota “En Caracas” aparecida en el ya citado número 218 de Arquitectura HOY: “A Aldo le fascinaron los ranchos. Cuando estábamos caminando por los alrededores de Petare nos dijo ‘supongo que todo el mundo sueña con tener una casa’. Mirar los ranchos como la realización de un sueño arquetípico fue otra manera en la que Aldo cambió mi percepción de Caracas. Señaló que Caracas le recordaba la estructura original de la ciudad griega, que estaba caracterizada por el desarrollo del interior hacia el exterior, así como se relacionan el templo, el teatro, y la casa; estructuras abiertas no rodeadas por muros como la ciudad medieval, aunque de alguna manera, las nuevas extensiones de Caracas eran ciudades medievales a la escala del automóvil”.

6. Dos publicaiones realizadas por el Instituto de Arquitectura Urbana (IAU) en los años 80 del siglo XX: Criterios de Diseño para el Casco Central de Caracas (1981) y La Vivienda Multifamiliar. Caracas 1940-1970 (1983)

Por su parte el IAU, que dejó de funcionar en 1985, logró constituirse durante el corto período de tiempo en que se mantuvo activo en punto de referencia caraqueño en el debate sobre arquitectura y ciudad. A su cargo estuvieron la realización de una serie de muestras, proyectos y publicaciones como el trabajo “Criterios de Diseño para el Casco Central de Caracas” contratado en 1981 por la Fundación Caracas (FUNDACARACAS) o el libro “La Vivienda Multifamiliar. Caracas 1940-1970” de 1983. Como una de sus últimas actividades en 1985 organizó la serie de charlas tituladas “Encuentros con la Arquitectura” dirigidas al público en general que fueron dictadas una cada mes desde agosto hasta diciembre en cada una de las obras objeto de la disertación, magníficos ejemplos de la primera arquitectura moderna del país, construidas en Caracas antes de la consolidación de los estudios de arquitectura.

Además de Rossi, el IAU trajo al país para participar directamente de sus actividades y promover la discusión entre un gremio que se encontraba particularmente alicaído a figuras como Anthony Vidler, Kenneth Frampton, Ignasi de Solá-Morales, Manuel de Solá-Morales, Diana Agrest y Mario Galdensonas.

La trágica e inesperada muerte de Rossi en 1997 a raíz de los traumatismos causados por un accidente automovilístico, permitió, como ya hemos visto, recordarlo de diferentes maneras. Para quienes admiraron al que una vez señaló que “No hay justificación ideológica para un puente que se cae”, aquella visita de 1980 significó, como apunta Hannia Gómez, que “tras su desaparición, puede Caracas vanagloriarse de haber sido la única ciudad latinoamericana que visitó Aldo Rossi”.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

2. Aldo Rossi. Obras y proyectos, Peter Arnell y Ted Bickford (eds.), Gustavo Gili, 1985.

3. https://twitter.com/Marialovessea/status/1409764028755419136, https://tecnne.com/arquitectura/aldo-rossi/, https://www.pinterest.com/pin/403072235392978607/, https://es.wikiarquitectura.com/edificio/teatro-del-mondo/ y https://aquileana.wordpress.com/2009/11/28/aldo-rossi-colin-rowe-ciudad-analoga-collage-city/

5. http://guiaccs.com/obras/casona-caraballeda-golf-yacht-club/

6. Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 253

La propuesta para el Complejo Urbano y Arquitectónico del Museo de Petróleo, Cabimas, Edo. Zulia, ganadora de un concurso convocado en 1983 por Petróleos de Venezuela S.A. y desarrollada en 1984, le ofreció a Jorge Rigamonti (1940-2008) la oportunidad de incorporar en su resolución todo el contenido metafórico que el tema petrolero podía encerrar.

Buscándose en todo momento ofrecer un desarrollo turístico importante de escala nacional e internacional para la costa oriental del Lago de Maracaibo, dentro del cual el Museo se convertiría en el punto focal, se asumió en todo momento un relevante papel didáctico en cuanto mostrar el pasado, presente y prometedor futuro de la industria petrolera venezolana.

1. Maqueta del Museo del Petróleo – Vista Superior del Museo; el anfiteatro a cielo abierto; el parque con áreas dedicadas para exhibiciones al aire libre, ferias, juegos infantiles, invernaderos y un paseo costero; y, el complejo hotelero con el muelle sobre el Lago de Maracaibo.

En la completa reseña publicada en https://www.behance.net se explica que “El proyecto urbano comprende: una plaza en conmemoración de ‘El Reventón’ de 1922, ya construida, donde el pozo Barroso II marcó el inicio de la explotación comercial a gran escala del petróleo en Venezuela; el edificio sede del Museo del  Petróleo  (con un área de construcción de 55.144 m2); un complejo hotelero con un malecón; un anfiteatro; y un parque de 500.000 m2, con áreas para exposiciones industriales, ferias, umbráculos, un parque recreacional, y un paseo costero.” Cabe señalar que el tratamiento paisajístico estuvo a cargo de Maciá Pintó y María Luisa Acosta.

Tuvo particular relevancia para el proyectista en su planteamiento el tomar en cuenta los aspectos funcionales, espaciales y constructivos y la posibilidad de remitir a una secuencia de imágenes que fuesen motivadoras y cargadas de memoria y arraigo. De tal forma aparecen referencias al Lago de Maracaibo, a los ancestrales palafitos que lo ocupaban a la llegada de los conquistadores y a las más actuales instalaciones petroleras; también a la posterior y más novedosa aparición de refinerías en nuestro territorio; y a la oportunidad de incorporar una semblanza de lo venezolano a través de tepuyes, vegetación tropical recreada tanto en el parque como en la edificación en clara alusión a la idea de Uslar de “sembrar el petróleo”.

2. Maqueta del Museo del Petróleo – Vista de la Entrada Principal

De imagen poderosa a la vez que compleja pero trabajada con un rigor geométrico exquisito, que pone en evidencia un claro planteamiento estructural a cargo de Josef Dragula, el edificio del museo se maneja con claro protagonismo y teatralidad asumiendo su condición de centro geométrico del parque. Para ello Rigamonti apela a la idea de hacerlo surgir del agua y rodearlo a la vez de áreas verdes, metáfora que remite al rol jugado por el hombre en la transformación de la tierra en energía. Su concepción obedece a una sucesión de cuerpos autónomos donde se le da singular relevancia a las relaciones que garanticen su percepción como un todo volumétrico debidamente articulado. “Este concepto permite resolver en concreto armado, las áreas de exposición y servicio que necesitan aislamiento térmico y aire acondicionado. Los elementos de unión, como corredores y escaleras, son livianos, en aluminio y generan los movimientos de un cuerpo a otro, están siempre rodeados de agua  y/o vegetación. Los equipamientos técnicos se ubicaron, siempre perimetralmente a la edificación, tanto en el cuerpo horizontal como en el vertical, y también en todo el nivel inferior, facilitando la operatividad general y las operaciones de mantenimiento, sin entorpecer los movimientos del público. Los elementos mecánicos utilizados por la industria petrolera son generalmente simétricos y de formas puras. En el museo la simetría permite relacionar enfáticamente las formas primarias utilizadas: círculo y cuadrado, cilindro y cubo. El paseo costero ‘La Rosa’ da presencia al lago y relaciona lo urbano con el parque y el museo”.

Cuidadas todas la variables relacionadas a lo museístico y su compromiso pedagógico con un público amplio, el cuerpo horizontal fue concebido para albergar las exposiciones buscando mostrar «¿Qué es, en dónde está, cómo se extrae, y cómo se transporta el petróleo?». También se ofrece allí material de interés para personas que manejen mayor información sobre el tema. Los seis módulos prismáticos que lo conforman, construidos con paredes de concreto armado, se organizan en torno a un patio que es en realidad un espejo de agua “del cual brota el ‘Túnel Geológico’ y se apoya la cabria petrolera”, y se comunican a través de corredores de rejillas metálicas.

3. Museo del Petróleo. Arriba izquierda: Sección transversal axonométrica del cuerpo horizontal que muestra la salida del «Túnel geológico» a la plataforma central y la torre de perforación inclinada. Arriba derecha: Sección transversal vertical de los cuerpos horizontal y vertical que muestra el «túnel geológico», la torre de perforación de petróleo inclinada y la «torre de destilación de la refinería» central con su ascensor interior. Abajo: Dibujo de fachada, que muestra la “malla” tridimensional tubular liviana cúbica con enredaderas (plantas trepadoras) organizadas en un patrón similar a un tablero de ajedrez.

El patio de hace presente permanentemente a lo largo del recorrido del público.
La ubicación de los servicios, como ya se adelantó, es perimetral al cuerpo horizontal encontrándose conectados por una calle de apoyo que se disimula por taludes de tierra y grama, utilizados, además, para aportarle presencia y escala al edificio en relación a la dimensión del parque. La zona administrativa, talleres de mantenimiento y depósitos, situados en un piso inferior completan el contenido de este cuerpo.

Por su parte, el volumen vertical está destinado a alojar la exposición «El Petróleo, energía útil al hombre». Inspirado en la imagen de una refinería, está formalmente constituido por un cilindro cuyo centro (que contiene “la torre de fraccionamiento”) funge de patio el cual a su vez contiene una rampa de exhibición. La torre “se recorre verticalmente, por medio de un elevador de paredes transparentes que permite observar el proceso básico de refinación, al llegar a la parte superior, se sale en medio del patio vertical, definido por paredes de vidrio reflejante que producen el efecto de una refinería infinita”. Siguiendo una clara secuencialidad, es desde allí desde donde se pasa, para descender, a la exposición en la rampa “donde se observa, la refinería infinita en el exterior y las múltiples aplicaciones y productos del petróleo, en el interior”.

Finaliza la detallada descripción del proyecto explicando la manera como cierra el meditado recorrido en el vulumen vertical: “Este cilindro elevado en concreto, está rodeado por una malla tubular tridimensional que soporta los servicios, los corredores de mantenimiento, y planos de hiedra organizados en forma de damero en las fachadas. Un sistema hidropónico alimenta dicha hiedra que cumple una función climática (reduciendo la temperatura interna). Una cafetería con terrazas y miradores panorámicos, completan el cuerpo vertical. El recorrido del público, bajando por la rampa en espiral, termina en las terrazas mirador ubicadas sobre el cuerpo horizontal.  Desde allí el público puede ir, cruzando el espejo de agua, a las exposiciones exteriores, los umbráculos, el vivero exposición, el parque recreacional, el complejo hotelero, el malecón y tomar paseos en lancha por el lago”.

4. Maqueta del Museo del Petróleo. Izquierda: Vista Nocturna desde la Av. La Rosa con Reflejo en el Estanque de Agua. Derecha: Vista superior

El que hoy hayamos recurrido a describir este impactante edificio, para lo cual ha sido de gran ayuda el excelente material gráfico que también se aporta desde https://www.behance.net, donde Rigamonti pone de relieve sus dotes de talentoso arquitecto, tiene por un lado la finalidad de mostrar la manera como es asumido con absoluto profesionalismo y credibilidad el reto de llevar a delante una propuesta compleja y retadora y, por el otro, el poder encontrar en este proyecto urbano buena parte de las preocupaciones que lo acompañaron a lo largo de su carrera: ofrecer soluciones funcionales e innovadoras, no perder de vista el fin social de las edificaciones, tener siempre presente las condiciones ambientales, uso de estructuras metálicas que creaban exteriores permeables a la luz y al viento, junto con jardines verticales, destinados a generar un agradable microclima natural en el trópico.

Cabe resaltar que en 1987, el museo recibe el premio de “Mejor Proyecto No Construido” en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura, Venezuela. También fue exhibido en 1985 en la Bienal de Arquitectura de Buenos Aires, Argentina y en la muestra “Décadas de progreso” celebrada con motivo del 80 aniversario de American Cyanamid Co., Wayne, New Jersey, Estados Unidos, 1987. Apareció publicado en el nº 334 de la revista CIV (1987) y en el catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar (1987). El trabajo fue completado cumpliendo con el contrato que así lo establecía con todos los detalles de ingeniería para la construcción en 1984. Pero tal y como ha ocurrido tantas veces a lo largo de nuestra historia, terminado el período presidencial del gobierno que lo impulsó (el de Luis Herrera Campins), no formó parte de los intereses del siguiente por lo que la obra nunca se inició.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. https://www.behance.net/gallery/12089553/Petroleum-Museum-of-Venezuela

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Sin prejuicios

Arturo Franco

Fundación Arquia

2020

Breve descripción

La Fundación Arquia acaba de inaugurar nueva colección con el ensayo del arquitecto Arturo Franco, del que precisamente toma su nombre: Sin Prejuicios.

Será el primero de una serie de manuscritos breves y concisos que tendrán como objeto difundir y aproximar la arquitectura y otras disciplinas afines al ciudadano no especializado.

Según palabras del autor se trata de “un ensayo donde la experiencia se muestra directa y sincera, a contracorriente y a partir de recuerdos. Se reflexiona sobre arquitectura, arte, cine y jardines desde la práctica y el sentido común, sin complejos. Es una memoria de bolsillo para consultar en momentos de extrema necesidad. Confesiones de un vago constante que avanza retrocediendo, como los remeros. Progresa hacia el futuro, como apuntaba Jorge Oteiza, sin perder de vista lo que queda atrás, lo permanente, lo que la marea dejó. Un texto asilvestrado que navega y transita, de forma lenta e insegura, hacia un ser ‘sin prejuicios’”.

ACA

TAL DÍA COMO HOY…

… 4 de abril pero de 1973 se inaugura el World Trade Center de Nueva York.

1. Vista panorámica del World Financial Center y la Battery Park City. Ambos fueron construidos sobre tierras recuperadas.

Por cumplirse el próximo 11 de septiembre veinte años de su destrucción mediante un atentado terrorista que conmocionó al mundo, para el World Trade Center se estableció sin duda un antes y un después marcado por la tragedia: el antes corresponde al proyecto original inaugurado tal día como hoy en 1973 y el después a otro conjunto de edificaciones que asumió el mismo nombre y ocupó el mismo lugar del anterior, cuyo proyecto y realización se emprendió muy poco tiempo después y que hoy se encuentra prácticamente finalizado.

2. World Trade Center. Planta de conjunto

Así, el World Trade Center “original” estuvo conformado por las que se conocieron como las “Torres Gemelas” norte y sur (identificadas como WTC 1 y 2) y otras cinco edificaciones que continuaban la misma nomenclatura. Si la construcción de los emblemáticos rascacielos se inició el 5 de agosto de 1966, finalizándose el primero en diciembre de 1970 y el segundo en julio de 1971, los otros cinco componentes se ejecutaron entre 1975 y 1987. En total, sobre una supermanzana de 65.000 m2, se levantaron 1.240.000 metros cuadrados de oficinas de las cuales cada torre albergaba 350.000. El costo de realización para entonces fue de 900 millones de dólares. El propietario del complejo era la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey.

Una vez concluidas, las torres de 110 pisos cada una pasaron a ocupar el primer lugar como las edificaciones más altas del mundo desplazando el que para entonces y durante cuarenta años había ostentado dicha posición: el Empire State Building (1931). Trabajaron allí tras su apertura cerca de 50.000 personas y se calculaba un desplazamiento en general por sus espacios de unas 200.000 diarias dada su estratégica ubicación en el corazón del distrito financiero de Nueva York.

La idea de establecer un “Centro Mundial del Comercio” en el Bajo Manhattan se remonta a 1943 cuando se inician los planes para el proyecto manteniéndose en suspenso durante casi 20 años en los que se le dio prioridad al desarrollo del centro de Manhattan. Cuando a comienzos de los años 60 se retoma la propuesta comenzaron negociaciones ligadas a alcanzar la mejor localización, encontrándose una dura resistencia de parte de la Gobernación de Nueva Jersey por motivos relacionados con el desplazamiento de pasajeros desde esta localidad que tenían en el frente que ocuparía inicialmente el complejo su lugar de llegada. El impasse se destrabó cuando la Autoridad Portuaria decidió trasladar el proyecto del World Trade Center al sitio del edificio de la Hudson Terminal, en el lado oeste del Bajo Manhattan, una ubicación más conveniente para los pasajeros de Nueva Jersey que llegaran por el PATH (nombre del ferrocarril de la Autoridad Portuaria Trans-Hudson). El consenso que se debía alcanzar entre las diferentes autoridades involucradas tuvo que ver, también y muy especialmente, con asuntos relacionados con los impuestos.

3. El World Trade Center y una foto de su arquitecto, Minuro Yamasaki (1912-1986)

Como toda operación de gran envergadura se requirió para el World Trade Center de un cuidadoso proceso de planificación y construcción que no sólo cumpliese con los requerimientos del propietario, la complejidad del programa y las ordenanzas de la ciudad sino que lograse resolver los problemas técnicos y logísticos inherentes al diseño de edificaciones de una altura para entonces no enfrentada. Es así como a comienzos de la década de los años 1960 al equipo conformado por Minoru Yamasaki y Asociados y Emery Roth e Hijos se le encarga la realización del proyecto que permitirá a Minuro Yamasaki (1912-1986) arquitecto norteamericano de padres japoneses, asumir el liderazgo del  mismo. El ingeniero estructural sería Leslie Robertson de la firma Worthington, Skilling, Helle & Jackson, y la construcción estaría a cargo de Tishman & Consruction Company.

Según Wikipedia, “el diseño de Minoru Yamasaki para el World Trade Center, revelado al público el 18 de enero de 1964, mostraba para las torres una base cuadrada de aproximadamente 63 metros de cada lado. Los edificios fueron diseñados con ventanas estrechas de 46 centímetros de ancho en las oficinas, lo cual reflejaba el miedo a las alturas de Yamasaki así como su deseo de que los inquilinos se sintiesen seguros dentro de los edificios. El diseño de cada torre contaba con fachadas revestidas en aleación de aluminio, cuyas piezas se ensamblaban una a una a medida que las torres ganaban altura.”

4. Diseño de un piso típico y disposición de los ascensores de las torres del WTC original.

Uno de los escollos que tuvo que sortear Yamasaki y su equipo fue el relacionado con la necesidad de alcanzar los 110 pisos de altura con un sistema eficiente de ascensores ya que en la medida que más alto sea un edificio mayor número se necesitan para servir al mismo y mayor área de planta ocupan. La innovadora solución adoptada consistió en un nuevo sistema con dos vestíbulos especiales (ubicados en los pisos 44 y 78 de cada torre), que permitían a los usuarios pasar de ascensores expresos de alta capacidad (que se detenían solo en ciertos pisos) a un ascensor local (que se detenía en todos los pisos de una sección). Sin embargo, a pesar del incremento de espacio utilizable por piso que se logró, en conjunto el World Trade Center llegó a contar con 95 ascensores entre expresos y locales.

5. World Trade Center. Izquierda: Esquema estructural. Derecha: Toma realizada segundos después de que el vuelo 175 de United Airlines se estrellara contra la Torre Sur el 11 de septiembre de 2001.

El diseño estructural fue el otro gran desafío que se hubo de afrontar para lo cual se utilizó el sistema de “tubo dentro del tubo” con un centro conformado por el núcleo de ascensores, escaleras y servicios de 27 por 41 metros que contenía 47 columnas de acero que se amarraba a una fachada conformada, según recogemos de Wikipedia, “por fuertes y resistentes columnas de acero perimetrales, conocidas como celosías Vierendeel, que se encontraban a poca distancia una de otra, formando así una estructura de pared fuerte y rígida… La estructura perimetral, que contenía 59 columnas por lado, fue construida con el uso de piezas modulares prefabricadas, cada una compuesta de tres columnas, de tres pisos de altura, conectadas por placas de antepecho”. Justamente, el análisis del comportamiento de la estructura a raíz del impacto causado por el atentado del 11 de septiembre de 2001 ha sido ampliamente documentado para explicar el colapso que posteriormente devino.

Tras unos primeros años donde la ocupación no alcanzó las expectativas esperadas es sólo a parir de 1979 que el WTC logró alquilarse completamente. “Durante la década de 1990, aproximadamente 500 compañías tenían oficinas en el complejo, incluyendo a muchas compañías financieras… La confluencia del sótano del World Trade Center incluía al Centro Comercial … junto con una estación del PATH. La Torre Norte se convirtió en la sede corporativa de Cantor Fitzgerald, al igual que en la sede de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey«. De esta manera las torres pasaron a convertirse en símbolo del sistema capitalista y elemento infaltable del perfil de la ciudad lo cual las convirtió desde muy temprano en objetivo del terrorismo internacional.

Previo al fatídico desenlace que llevó a su total destrucción en 2001, el WTC sufrió anteriormente otros tres incidentes: el 13 de febrero de 1975 se desató un incendio en el piso 11 de la Torre Norte que se extendió a los niveles 9 y 14 no registrándose daños estructurales ya que el acero estaba recubierto por un material resistente al fuego. Asombrosamente, para entonces el edificio no contaba con sistema de rociadores para incendios; el 26 de febrero de 1993 ocurrió un atentado con carro bomba en el estacionamiento subterráneo también de la Torre Norte que produjo importantes daños abriendo un agujero a lo largo de 5 subniveles y cuyo objetivo era derribarla; en un tono diferente, en enero de 1998 “Ralph Guarino, miembro de la Mafia que había obtenido un acceso de mantenimiento al World Trade Center, formó una pandilla de tres hombres para robar más de 2 millones de dólares, que eran trasladados de un camión de la empresa Brinks al piso 11 del WTC.”

6. Conjunto de edificios residenciales Pruitt-Igoe, San Luis, EE.UU. Minoru Yamasaki. 1954-1955. Vista aérea del desarrollo urbanístico y tomas del momento en que se inicia su demolición el 15 de julio de 1972.

La mala fortuna relacionada con el destino final de sus edificios pareciera que persiguió a Yamasaki. Si el World Trade Center, el que le dio mayor notoriedad, tuvo el final que todos conocemos, otro gran proyecto urbanístico desarrollado entre 1954 y 1955 en la ciudad de San Luis, Misuri, los edificios residenciales Pruitt-Igoe, luego de ser diseñados y construidos siguiendo los cánones emanados de los CIAM, se vieron afectados por un descenso dramático del nivel de vida de sus ocupantes para convertirse en una zona con altos índices de criminalidad y segregación. Así, sumido en un creciente deterioro que estuvo acompañado por bajos índices de ocupación, en 1972 menos de 20 años después de su construcción el primero de los 33 superbloques de 14 pisos fue demolido por el gobierno federal. Los otros 32 restantes fueron derruidos en los siguientes dos años en momentos en que inauguraba el WTC.

El fracaso de Pruitt-Igoe le dio alas a Charles Jencks para utilizarlo como elemento central en la introducción de la primera parte de El lenguaje de la arquitectura posmoderna titulada “La muerte de la Arquitectura Moderna”, cuando de manera efectista manifestó lo siguiente: “La Arquitectura Moderna murió en St. Louis, Missouri, el 15 de julio de 1972 a las 3:32 de la tarde (mas o menos), cuando a varios bloques del infame proyecto Pruitt-Igoe se les dio el tiro de gracia con dinamita. Previamente habían sido objeto de vandalismo, mutilación y defecación por parte de sus habitantes negros, y aunque se reinvirtieron millones de dólares para intentar mantenerlos con vida (reparando ascensores, ventanas y repintando) se puso fin a su miseria. Bum, bum, bum.”

7. «Nuevo» World Trade Center. Planta de conjunto y vista panorámica.

Como se sabe, Nueva York quiso pasar lo antes posible la página del atentado a las torres gemelas hasta el punto que el proceso de limpieza y recuperación del sitio llevó ocho meses, finalizando en mayo de 2002. Desde ese momento se acometió la recuperación del predio dándose origen, no sin innumerables tropiezos, a la concepción de un “nuevo” World Trade Center convocándose un concursos de ideas para el Plan Maestro que fue ganado por Daniel Libeskind. El complejo tendrá cinco nuevos rascacielos, cuatro de los cuales se han completado, un memorial y museo a las víctimas de los atentados y un centro de transporte o Transportation Hub. El edificio principal del nuevo conjunto es el One World Trade Center, el edificio más alto de los Estados Unidos desde su finalización en noviembre de 2014 diseñado según las directrices conceptuales de Libeskind con la colaboración en el proyecto de David Childs de Skidmore, Owings & Merril.

8. Minoru Yamasaki. Izquierda: Rainier Tower, Seattle (1977). Derecha: Torre Picasso, Madrid (proyectada en 1974 y terminada de construir en 1988)

A Yamasaki aún se le puede recordar a través de la Rainier Tower de Seattle (1977) y en Madrid con su calco, la Torre Picasso (proyectada en 1974 y terminada de construir en 1988), que, habiendo sido con sus 43 plantas el edificio más alto de la capital española, posee la estampa, proporciones y reminiscencias clásicas que poseían las desaparecidas torres gemelas. De nuevo, es Wikipedia quien nos informa sobre la Torre Picasso y el estigma Yamasaki al publicar lo siguiente: “La banda terrorista ETA confesó en 2002 que derribar este rascacielos era el destino que habían planeado para los 1700 kg de explosivos cargados en dos furgonetas bomba que conducían a Madrid, interceptadas a finales de 1999 cerca de Calatayud (Zaragoza) por la Guardia Civil (la primera en ruta el 21 de diciembre y la segunda al día siguiente abandonada no lejos de allí), suceso conocido como la ‘caravana de la muerte’ ”.

ACA

Procedencia de las imágenes

1, 3, 4 y 5. https://es.wikipedia.org/wiki/World_Trade_Center_(1973-2001)

2. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/901879/clasicos-de-arquitectura-las-torres-gemelas-minoru-yamasaki-associates-plus-emery-roth-and-sons?ad_medium=gallery

6. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/895079/clasicos-de-arquitectura-pruitt-igoe-minoru-yamasaki?ad_medium=gallery

7. https://es.wikipedia.org/wiki/World_Trade_Center_(2001-presente)

8. https://twitter.com/alejandrocsome/status/1399200642086981635 y https://www.epdlp.com/arquitecto.php?id=178

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ACA