Henri Ciriani recibió el pasado miércoles 8 de diciembre, bajo la cúpula del Palacio del Institut de France, el Gran Premio de Arquitectura de la Académie des Beaux-Arts. Maestro apasionado, intermediario insustituible de ideas, le debemos lecciones rigurosas y comprometidas sobre Le Corbusier.
«Le Corbusier y su trabajo fueron la base de mi enseñanza. Basándome en los cinco puntos y los cuatro modos de composición, así como en el principio Dom-Ino, pude establecer las bases sólidas de una pedagogía cuyo objetivo era el conocimiento y la práctica de la espacialidad moderna».
Workshop Internacional para estudiantes de arquitectura. Una actividad auspiciada por la Oficina Cultural de la Embajada de España en Venezuela en el marco de su programa ACERCA, con el apoyo de @gbgarts e @imaginario.info y la participación de estudiantes de la @unidad_9 de la @fauucv.
Dirigido por los profesores:
*Dr. Arq. Carmelo Rodríguez
Enorme Studio. Madrid
*Arq. Alessandro Famiglietti
FAARQ. Caracas.
*Arq. Víctor Sánchez Taffur
STA. Caracas.
El taller inició el domingo 28.11.21 y consistió en el diseño y construcción de cuatro piezas de mobiliario urbano. Estas piezas serán exhibidas al público desde el día domingo 05.12.21 de 11:00 am a 3:00 pm en los espacios de la galería GBG Arts.
El Consejo Universitario en Sesión Ordinaria del 01 de diciembre de 2021, conoció el Oficio de fecha 22-11-21, emanado del Prof. Nicolás Bianco, Vicerrector Académico y Coordinador del Comité Académico del Doctorado Honoris Causa, y en este sentido, aprobó por unanimidad la solicitud formulada por la Asamblea de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de otorgar el DOCTORADO HONORIS CAUSA de la Universidad Central de Venezuela para el Arquitecto FRANCISCO JAVIER PIMENTEL MALAUSSENA, de acuerdo a lo previsto en el Reglamento del Doctorado Honoris Causa de la UCV
Nuestras sinceras congratulaciones al profesor Pimentel por tan merecido reconocimiento.
Cuando en enero de 1952 la Revista Shell irrumpe en el aún limitado escenario editorial venezolano de las publicaciones periódicas dedicadas a la cultura, la empresa petrolera que la patrocinaba (la Royal Dutch Shell) ya hacía 40 años que se había establecido en nuestro país. También hacía 12 que venía apareciendo otra revista de corte similar impulsada en esta caso por laStandard Oil of New Jersey de Venezuela y la Lago Petroleum Corporation: El Farol, de la que la Shell toma buena parte de su orientación y con la que compite, si se quiere, sanamente.
Con base en el libro Londres en Caracas y la Haya en Maracaibo: retos empresariales de Royal Dutch Shell en la industria petrolera venezolana entre 1943-1958, de Alejandro E. Cáceres (2019), podemos afirmar que la Royal Dutch Shell, consorcio anglo-holandés fundado en 1907 tras la fusión de una compañía con sede en La Haya -dedicada a la exploración, producción y refinación de hidrocarburos- con una firma británica dedicada al transporte y la comercialización (con oficina central en Londres), se establece a partir de 1912 en Venezuela con la compra de la compañía Caribbean Petroleum Company, “que poseía el control de concesiones en un territorio inmenso, pero no capacidad para construir una torre”. Partícipe con limitaciones de los primeros 10 años de desarrollo de la industria cuando aún se producían 1.400 barriles diarios, que se incrementarán en 1914 con la perforación en Mene Grande del pozo Zumaque Nº 1 abriéndose con ello la posibilidad de exportación en 1917, todo cambiará en diciembre de 1922 con el reventón en Cabimas (Costa Oriental del Lago de Maracaibo) del pozo Los Barrosos 2, que llegará a producir 100.000 barriles de crudo diarios durante 5 días justamente en predios donde operaba la Shell. Esto permitirá que “Venezuela aparezca en el negocio petrolero mundial convirtiéndose para 1928 en el primer exportador y segundo productor del orbe”. Sin embargo, la poderosa Shell de entonces, que ejercía prácticamente el monopolio de la producción nacional, es contrarrestada por el gobierno de Gómez, “quien ofreció nuevas concesiones a la Standard Oil de Estados Unidos”.
Así, desde su establecimiento en Venezuela, la Shell adquiere nuevas compañías que sumarán once al final y se fusionarán entre 1953 y 1958. Para 1945 estas compañías representan más del 31 por ciento de la producción petrolera nacional (solo superada por Creole con 43 por ciento). Por otro lado, la Shell logra cubrir con lo que extrae en nuestro país el cuarenta por ciento de su producción mundial, la mayor proporción de sus concesiones en general; por ello, la empresa envía a Venezuela sus mejores talentos que después pasarán a ser directores gerentes en sus dos sedes de Caracas y Maracaibo.
Todo este introito, que nos ha servido para contextualizar brevemente el rol de la que fuera al inicio la más poderosa empresa petrolera radicada en el país, también nos permite detectar un momento en que la compañía hace más eficiente su funcionamiento a nivel nacional y, dentro de ello, decide también dar importancia a su promoción a través de la creación de un órgano que la facilitara, decantándose por otorgar peso a la difusión de la cultura venezolana de esos tiempos en los que Venezuela vivía una clara dictadura. De allí la aparición de una revista enfocada a temas diversos muy alejados de la política. No obstante, si bien la Revista Shell evadió siempre las manifestaciones de tipo ideológico en su contenido, logró dar cabida en medio de un ambiente represivo a destacadas firmas y a ampliar su alcance mucho más allá del tema petrolero siendo el arte, la literatura, el teatro y en un tono menor la arquitectura motivos de especial interés, compitiendo con la economía, la geografía, la historia, el folklore y la biología.
1. Algunas fotografías provenientes del Archivo Fotográfico Shell publicadas previamente en la Revista
Fue notoria la aparición de secciones tales como la dedicada a “Pintores Venezolanos” y en especial, a partir del número 4, al “Arte Fotográfico” (creándose desde el nº 15 la denominada “Foto del mes” que luego cambiaría por “Nuestra foto” en el nº 28), y que tiene en el artículo de Alfredo Boulton aparecido en el nº 3 titulado “¿Es un arte la fotografía?” su punto de partida. De tal modo, se puede afirmar que el archivo que logró acumularse constituye una de las colecciones fotográficas de mayor valor en Venezuela, reflejo de la vida urbana y social de la década de los 50 y de los paisajes que constituyen el país. Conformado por aproximadamente 16.608 fotografías de valor artístico, el archivo fue donado en 1968 a la Universidad Católica Andrés Bello, específicamente al Centro de Investigación de la Comunicación (CIC). Carlos Herrera, Leo Matiz, Pedro Maxim, Ricardo Espina, Zoltan Karpati, Gediminas Orentas, Walter Wachter, Paul Rupp, Juan A. Martinez Pozueta, Luis Noguera, Graziano Gasparini, Juan Francisco Hernández, Iván Petrovski, Mariano de Aldaca y Carlos E. Puche son algunos de los fotógrafos que publicaron sus imágenes allí.
2. Algunas de las portadas de la Revista Shell
La Revista Shell, que circulará entre 1952 y 1962, fue una publicación, al igual que El Farol, subsidiada para su distribución gratuita que además podía ser adquirida por el público en general a través de una suscripción. En su primer año apareció en cinco ocasiones, pero a partir del segundo regularizó su periodicidad trimestralmente (4 números con salida en marzo, junio, septiembre y diciembre), llegando a alcanzar un tiraje que osciló entre los 17.000 y los 26.000 ejemplares pudiéndose asumir los 20.000 como promedio. Sus medidas se mantuvieron en el tiempo siguiendo un formato aproximado de 31 x 23 cms y el número de páginas estuvo entre las 50 y las 60. Durante sus 11 años de existencia alcanzó en total 45 números.
El director fundador de la Revista Shell fue el escritor, poeta, político y diplomático venezolano Vicente Gerbasi, quien ejerció el cargo solamente durante los primeros dos números de enero y febrero de 1952. Luego le seguirían: Eligio Alcega (interino que se encargó del nº 3 -junio 1952-); el escritor, periodista y abogado Julián Padrón (números 4 -octubre 1952- al 12 -septiembre 1954-); el abogado, escritor, poeta y político José Ramón Medina (números 13 -diciembre 1954- al 30 -marzo 1959-); cerrando el ciclo el escritor, periodista e historiador Guillermo Morón (números 31 -junio 1959- al 45 -diciembre 1962-), lo cual habla a las claras del alto nivel que alcanzó una publicación dirigida por tan destacados humanistas que además fueron asiduos colaboradores. Como complemento a ello cabe señalar que en la revista, además, publicaron intelectuales y artistas de la talla de Juan Liscano, Arturo Uslar Pietri, Miguel Acosta Saignes, Juan Nuño, Ramón Díaz Sánchez, Marco Aurelio Vila, Aquiles Nazoa, Ida Gramcko, Adriano González León, Pedro Grases, Carlos Raúl Villanueva, Mariano Picón Salas, Gloria Stolk, Juan Calzadilla, Carlos Manuel Möller, Alejandro Otero, Jacobo Borges o Alfredo Boulton, entre otros.
En particular, el número 1 de la Revista Shell tuvo como director artístico a Santiago Riola, un tiraje de 17.000 ejemplares y 53 páginas. La portada, dada su aparición en enero de 1952, estuvo ilustrada por una reproducción del cuadro “Reyes Magos” del pintor Marcos Castillo impresa por Miangolarra Hnos. mientras que la tripa estuvo a cargo de Cromotip. El número 2 de febrero, siguiendo con el tono alegórico a las fechas, tuvo en su portada el cuadro “Carnaval” de Armando Barrios y como referencia de la permanente preocupación por el diseño de parte de sus editores, para la carátula del nº 35 se reprodujo una serigrafía de Jesús Soto.
El Sumario de aquel primer número lo conformaron los siguientes textos, artículos o reseñas: “De Andrés Bello a la crítica actual”, Mariano Picón Salas, pp. 4-9; “Biografía del antiquísimo toro”, Juan Liscano, pp. 10-16; “¿Se encuentra el porvenir del cine en manos de los pintores?”, Gastón Diehl, pp. 17-25; “Tamborón, teatrillo de títeres”, Sin firma, pp. 26-32; “La casa del hombre en la ciudad”, André de Raunies, pp. 33-41; “Carga la burra”, Miguel Acosta Saignes; pp. 42-44; “Juan Liscano. Folklore y cultura”. (Reseña bibliográfica), M.A.S., p. 45; “Ramón Díaz Sánchez. Guzmán, elipse de una ambición de poder”. (Reseña bibliográfica), pp. 45-46; “Benjamín Carrión. El nuevo relato ecuatoriano”. (Reseña bibliográfica), César Dávila Andrade, pp. 47; “George S. Murdock. Outline of South American Cultures”. (Reseña bibliográfica), p. 48; “Julio De Armas, J. A. Mata de Gregorio y Miguel Acosta Saignes. Tres trabajos presentados en la I Convención de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia”. (Reseña bibliográfica), L. D., pp. 48-49; “Rodolfo Moleiro. Reiteraciones del bosque y otros poemas”. (Comentario bibliográfico. Sección “El libro de actualidad”), Juan Sánchez Peláez, p. 52.
3. Portada y Sumario del nº 3 de la Revista Shell, junio1952, donde apareció en breve ensayo «El Sentido de nuestra Arquitectura Colonial» de Carlos Raúl Villanueva. También con la firma de Miguel Ágel García bajo el título «La Guaira a Caracas» se presentó una documentada descripción acompañada de impactantes fotografías de las obras de la autopista Caracas-La Guaira.
La arquitectura, como ya adelantamos, también estuvo presente en la Revista Shell siendo tal vez el más importante texto aparecido allí, referencia dentro de la historia de la disciplina, el escrito por Carlos Raúl Villanueva titulado “El sentido de nuestra arquitectura colonial” para el número 3 (junio 1952, pp. 16-22). También fueron publicados allí, entre otros: el Trabajo Especial preparado por Mateo Manaure y Carlos Celis Cepero para el IX Congreso Panamericano de Arquitectos titulado “Puntos para un esquema general de la arquitectura en Venezuela” (nº 16, 1955); “Machu Pichu” de Graziano Gasparini (nº 39, 1962); “La arquitectura y el mobiliario en Venezuela (en la época de la Independencia)” de Carlos Manuel Möller (nº 34, 1960); y “Arquitectura del paisaje” de Eduardo Robles Piquer (nº 40, 1961). En cuanto a imágenes aparecieron excelentes fotografías de la Ciudad Universitaria de Caracas, la arquitectura de Richard Neutra, el Parque del Este, jardines diseñados por Roberto Burle Marx y los del hotel Maracay de Luis Malaussena, así como numerosas ilustraciones sobre nuestra arquitectura colonial.
4. Portada y página de presentación del director Guillermo Morón de los Índices Analíticos de Diez años (1952-1961) de la Revista Shell realizados bajo la responsabilidad de Domingo Miliani.
La Revista Shell, siempre editada por la Compañía Shell de Venezuela, fue objeto a lo largo de sus 11 años de vida de la elaboración de dos Índices Analíticos: uno en 1955, cuando cumplió cinco años y alcanzaba 20 números, a cargo de Oscar Sambrano Urdaneta en momentos en que el poeta José Ramón Medina era el director; otro en 1961 al llegar a los 10 años y arribar al número 41 de manos de Domingo Miliani con el historiador Guillermo Morón como director. Del segundo de ellos que se encuentra en https://docplayer.es/146606537-Revista-shell-de-diez-anos.html es de donde hemos obtenido la casi totalidad de la información que aquí recogimos el día de hoy. De su Introducción titulada «El presente índice» rescatamos, para terminar, lo siguiente: “La Revista Shell constituye para Venezuela -y para América- un modelo de publicación miscelánea en el terreno cultural. La variedad temática de sus artículos hacen de ella un factor primario de consulta en los ramos más disímiles de la actividad humana”.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 2 y 3. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
Diseñada por Celina Wiesenfeld de Bentata para la Constructora Sambil (donde trabajó durante 27 años y formó allí el Departamento de Arquitectura), lo que permite afirmar que se trata de la arquitecta venezolana que tal vez tiene mayor cantidad de metros cuadrados construidos, la Torre La Primera constituye su primera obra de importancia y la que refleja con mayor fidelidad los principios con los que fue formada en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, de donde egresó en 1961.
1. La cuadra al norte de la Av. Francisco de Miranda que transcurre entre la Av. Los Cortijos y la 2ª Avenida de Campo Alegre. De izquierda a derecha: la Torre Europa, la Torre Seguros Venezuela, la Torre Roraima y la Torre La Primera (en primer plano).
El edificio ocupa la esquina este de una de las cuadras de mayor calidad de las que conforman la avenida Francisco de Miranda, tanto por la condición coral como por la calidad individual que aporta cada una de las piezas que la componen. El segmento al que nos referimos, que transcurre al norte del importante eje vial entre la avenida Los Cortijos y la Segunda Avenida de Campo Alegre, comenzó a conformarse en 1957 con la construcción en el centro y casi al unísono de las torres Seguros Venezuela (Eugene F. Renger) y Roraima (Natalio Yunis) las cuales dictaron la pauta en cuanto a tipología, escala, altura y alineamiento que posteriormente fue seguida al completarse por la obra que hoy nos ocupa (1973) y finalmente por la Torre Europa (Carlos Gómez de Llarena y Manuel Fuentes, 1975), siendo de todos ellos el edificio proyectado por Bentata el único que transgrede ligeramente el orden urbano al retirar su cuerpo vertical y a la vez mantener la continuidad con su volumen bajo destinado a albergar la sede principal de la Entidad de Ahorro y Préstamo que le dio nombre.
Una aproximación descriptiva a la Torre La Primera, apoyada en lo publicado en la revista PUNTO nº 51 (abril 1974), nos permite decir que cuenta con 2 sótanos (que albergan 190 vehículos); un semi-sótano (para otros 20 automóviles) que además tiene capacidad para un restaurant y cafetería con acceso directo desde la calle y varios locales comerciales; planta baja y mezzanina (donde opera la agencia bancaria); una primera planta tipo, con terraza (pensada como futura ampliación de la entidad financiera); catorce plantas tipo de 700 m2 cada una que conforman la torre (con posibilidad de ser subdivididas en 2, 4, 6 u 8 partes según sea necesario), y como remate un pent-house.
Por otro lado, el núcleo de circulación y de servicio del edificio fue colocado en el centro de la planta, decisión que facilitó la subdivisión de las oficinas e hizo eficiente el uso de los 3 ascensores más uno de carga, la escalera, ductos de basura y los sanitarios que contiene.
En el diseño de la envolvente exterior, Bentata recurre a plantear un sistema de protección solar para los ventanales del edificio correspondientes a las fachadas sur y norte, el cual opera como una segunda piel, separada del prisma habitado y se apoya sobre el entramado estructural que ocupa el primer plano. Las dos fachadas restantes son ciegas y hacia ellas se dispusieron dos pequeños núcleos de sanitarios como apoyo a cualquiera de las subdivisiones que se decidan hacer en la planta tipo.
3. Torre La Primera. Izquierda arriba: Planta tipo. Izquierda abajo: Detalle del sistema de protección solar. Derecha: Fachada sur.
Pensada bajo criterios de máxima racionalidad constructiva, sobriedad y corrección, la Torre La Primera fue construida en concreto armado obra limpia utilizando una retícula estructural de 8,40 x 6,65 mts lo que le ofrece máxima flexibilidad a las plantas de oficinas.
El ingreso al edificio desde la Av. Miranda está planteado con la finalidad de resolver la esquina a través de escalinatas y jardineras dispuestas a manera de transición entre la calle y la planta baja.
Perteneciente a una etapa de su trayectoria en la que Bentata se movía, según sostiene William Niño Araque en “Celina Bentata. Tránsito de la modernidad, cuestionamiento de un lenguaje”, artículo aparecido en el nº 49 de la revista C.A.V. (abril 1986), en la dialéctica forma-función donde la “funcionalidad de lo bello” se soporta “en la creencia de una resemantización inmediata e independiente de convenciones culturales”, en la Torre La Primera se maneja un lenguaje que le “confirió a la eficiencia de lo moderno, la capacidad de expresar a través de la arquitectura, los valores de una época y sus referencias iconográficas, visualizadas todas por medio de los objetos de alto nivel de acabado”.
Unos años más tarde, al ser entrevistada por la periodista Yasmín Monsalve, Bentata le manifestó lo siguiente con respecto a la manera como procedía al hacer arquitectura: “Hay algo que está amalgamando todo el eclecticismo para ofrecernos una arquitectura propia… Yo soy moderna por formación y quizá por modo de ser. Indiscutiblemente nadie es ajeno a las influencias de las diferentes tendencias que existen en todas partes del mundo. Pero siempre prevalece el vocabulario propio que forma parte de lo que uno ha estudiado y desarrollado y de su modo particular de ser”.
4. Cinco edificio de Celina Bentata realizados en diferentes momentos, todos en Caracas. Arriba izquierda: Residencias Aldoral, Los Palos Grandes, 1984. Arriba derecha: Conjunto residencial Doral Castellana, La Castellana, 1988. Abajo izquierda: Torre Shell (hoy BFC), El Rosal, 1990. Abajo centro: Centro Lido, Av. Francisco de Miranda, El Rosal, 1989. Abajo derecha: Torre Banesco, El Rosal, 1991.
De allí que su obra posterior a la Torre La Primera se vea afectada, según Niño Araque, ya no por la dialéctica forma-función sino por la dialéctica forma-figura que empezará a incorporar “la influencia de la crítica internacional de final de los setenta”, evidente en los proyectos de tres edificios de vivienda multifamiliar realizados en 1982: “Aldoral”, “Doralta” y “Negrín”. “La relevancia que en esos proyectos adquiere la construcción de la planta va ligada a una doble y contradictoria opción previa; por una parte el plano como generador de la arquitectura, por la otra, la imagen exterior de constantes más trascendentes que las transmitidas por los cánones de la modernidad”. De allí a que Bentata asumiera en buena parte la representatividad del fachadismo posmoderno en la arquitectura residencial caraqueña sólo había un paso.
Celina Bentata fue uno de los Directores fundadores el año 1988 de la Fundación Museo de Arquitectura junto con Hélène de Garay, William Niño, Martín Padrón, Juan Pedro Posani, Jorge Rigamonti, José Miguel Roig, Leszek Zawisza y Fernando Tábora.
En 1988 Celina Bentata creó su propia oficina asociada con su hija Tania Bentata de Aserraf que se conoce como «Arquitectura Bentata» desde la cual obtuvo un éxito inmediato y el reconocimiento del gremio por ser una de las pioneras en su género junto a Maricarmen Sánchez y Hélène de Garay. Bajo su firma personal aparecen, entre otros, el Centro Lido (1989), La Torre Shell (1990, actual torre BFC) y la Torre Banesco (1991), además de un sinnúmero de conjuntos habitacionales.
5. Izquierda: Poster de la exposición “Celina Bentata. Arquitectura, Proyectos y Obra”, Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber, 1999. Derecha: Portada del libro America Latina.Architettura, gli ultimi vent’anni de Jorge Francisco Liernur, 1990
Es de resaltar el hecho de que en 1999 el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber realiza la exposición “Celina Bentata. Arquitectura, Proyectos y Obra” en la sala 11 durante los meses de agosto y septiembre cuyo catálogo es adquirido en 2004 por la T.E.C.H. University Library de Texas y por la Berkeley Library University of California, U.S.A.
Bentata fue seleccionada con otros cinco arquitectos venezolanos para el capítulo dedicado a Venezuela en el libro America Latina.Architettura, gli ultimi vent’anni de Jorge Francisco Liernur, publicado por Ediciones Electa en 1990. También fue postulada por el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) para el Premio Nacional de Arquitectura que otorgaba el CONAC en dos oportunidades 2004-2005 y 2006.
En 2010 «Arquitectura Bentata» participó en la exposición organizada por el CAV, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, la Universidad Simón Bolívar y Espacio Capuy, titulada “5 décadas de Arquitectura Venezolana” siendo el panel presentado seleccionado para ser expuesto en la ciudad de Medellín, Colombia. En 2014 recibió la condecoración Orden Carlos Raúl Villanueva del CAV.
Por la Torre La Primera la arquitecto Bentata obtuvo el premio Municipal del Distrito Sucre en la V Bienal de Arquitectura de Venezuela en 1973. También el edificio fue registrado en el I Censo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2005 por el Instituto del Patrimonio Cultural como Bien de Interés Cultural de la Nación, publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N. 38.234 de fecha 22 de julio de 2005 como una de las manifestaciones tangibles.
ACA
Procedenia de las imágenes
Postal y 5. Colección Crono Arquitectura Venezuela