El Departamento de Cultura y Turismo de Abu Dabi ha anunciado que el Guggenheim Abu Dabi abrirá sus puertas al público el 11 de diciembre de 2026 en la isla de Saadiyat. El museo, diseñado por el fallecido Frank Gehry, se convierte en la cuarta institución de la red global del Guggenheim, sumándose a las sedes de Nueva York, Venecia y Bilbao.
El proyecto se anunció por primera vez en 2006. La construcción comenzó en 2011, se suspendió durante varios años en medio de tensiones económicas y cambios en los contratos, y se reanudó en 2019. La fecha de finalización prevista para 2025, establecida en 2021, se postergó finalmente hasta este diciembre.
El museo está compuesto por diez conos escultóricos —nueve revestidos con malla de acero inoxidable y uno de ónix y vidrio— que se elevan hasta 88 metros de altura y forman un perfil irregular sobre un atrio central. Treinta galerías de distintas alturas y configuraciones rodean el atrio, junto con un centro de arte y tecnología, instalaciones infantiles, archivos, una biblioteca y un laboratorio de conservación.
El museo abarca un total de 80,000 metros cuadrados de superficie construida, con 11,600 metros cuadrados de espacio de galería interior y 23,000 metros cuadrados de áreas de exhibición al aire libre, lo que lo convierte en la más grande de las cuatro sedes del Guggenheim.
El Guggenheim Abu Dabi ha estado conformando su colección desde 2009, con un acervo organizado de manera temática —que abarca categorías como Abstracción, Cultura Popular y Tierra— en lugar de cronológica. La directora de la Fundación Guggenheim, Mariët Westermann, ha señalado que el museo aspira a presentar una colección con raíces regionales, pero de alcance global, con obras significativas de Medio Oriente, Asia y el norte de África. A diferencia de las otras sedes de la Fundación, las obras de arte adquiridas pertenecen al gobierno de Abu Dabi, que ha financiado la construcción con más de 1,000 millones de dólares, y las decisiones clave de contratación se han tomado de manera conjunta entre la Fundación y el Departamento de Cultura y Turismo.
El museo completa uno de los últimos recintos principales en un distrito cultural que los Emiratos Árabes Unidos han pasado años y miles de millones de dólares desarrollando, tras el Louvre Abu Dabi de Jean Nouvel, inaugurado en 2017, y el Museo Nacional Zayed de Foster + Partners, que abrió sus puertas en diciembre de 2025. Gehry también diseñó el cercano centro de artes escénicas Dar al Funoon Abu Dabi, actualmente en construcción en el mismo terreno.
… queen 1928 la Caribbean Petroleum Co., empresa matriz de la Royal Dutch Shell, construye en Maracaibo el campo petrolero llamado Colonia Las Delicias?
1. Vista aérea desde el norte del sector residencial de la Colonia Las Delicias, Maracaibo (c. 1928).
Desde su primera fundación el 8 de septiembre de 1529 por el explorador alemán Ambrosio Alfinger (más allá de su refundación en 1569 por Alonso Pacheco y su fundación definitiva en 1574 por Pedro Maldonado), Maracaibo, capital del estado Zulia, tuvo un crecimiento si se quiere controlado en torno a su ubicación original en la orilla oeste de la garganta del lago al que dio su nombre. Su privilegiada localización la convirtió, durante el período colonial, en puerto importante para la salida de los productos cultivados en el piedemonte andino hacia España; condición que se consolida en el siglo XIX, al convertirse en el segundo puerto comercial del país y dominar el intercambio de mercancías entre el occidente venezolano y norte de Colombia con Europa y Norteamérica.
2. Mapa de Maracaibo de 1759. La cuadrícula fundacional de la ciudad se sintetiza en un cuadrado, cuyo centro es la Plaza Mayor (hoy Plaza Bolívar) y se extiende en dirección este y oeste.3. Mapa de la ciudad de Maracaibo dibujado por el venezolano Manuel S. Soto y publicado en 1889 por la Imprenta Nacional de Venezuela. El plano, orientado con el norte en la parte superior, muestra el tamaño de la ciudad a finales del siglo XIX, cuando no llegaba a los 50.000 habitantes. En el momento de la publicación de este mapa, Maracaibo se encontraba en crecimiento, tal y como lo atestigua la presencia de las dos primeras líneas de tranvía en el mapa. La primera, inaugurada en 1883, iba desde el centro, rodeando la bahía por el sur, hacia Los Haticos. La segunda, inaugurada en 1886, recorría la costa en dirección contraria, hacia Empedrados.
“Maracaibo, para 1891 era una ciudad de 34.740 habitantes, dividida en los municipios Bolívar, Santa Bárbara, Chiquinquirá, Santa Lucía y Cristo de Aranza. Su extensión era un poco mayor a la del pasado hispano; había crecido principalmente hacia el norte con las áreas del Saladillo y el Empedrado. Hacia finales del siglo XIX, algunos de los servicios que la ciudad no pudo dar cabida se ubicaron en las afueras: el Matadero al final de Bella Vista (1891) y depósitos de agua como el pozo de la Hoyada (1895) en ese mismo sector o el Cementerio de Las Delicias (1879); las rutas de los tranvías: Bella Vista, Delicias, Milagros y Haticos produjeron una estructura tentacular que anunciaba el futuro crecimiento urbano”, apuntará Elisa Quijano en “La dualidad urbana y social en la Maracaibo petrolera (1920-1940)”, artículo publicado en el nº2, 2004 de Registros, Revista de Investigación Histórica de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina.
Las afueras al norte de la ciudad, que incipiente, desordenada y tímidamente se fueron convirtiendo en su zona de expansión a comienzos del siglo XX, dada la preferencia por parte de las elites herederas de la actividad agroexportadora para construir allí sus mansiones, presagio del abandono del centro de la ciudad, serían las que definitivamente asimilarían el impacto de produjo el Reventón del pozo Barroso nº2, el 14 de diciembre de 1922. Dicha circunstancia que dio inicio al boom petrolero, cambiaría de pronto el ritmo urbano el cual estuvo acompañado por un incremento en su población que pasó de 46.706 habitantes en 1920 a 83.893 en 1926, incremento que estaría compuesto grosso modo por personal contratado por las empresas petroleras por un período de tiempo definido que luego regresaban a su lugar de origen, por quienes venían a probar suerte en la nueva industria y buscaban un modo de vida más estable y, también, por un grupo que buscó aprovecharse del caos existente para sobrevivir al margen de la ley.
Convertida en el centro de operaciones de la disruptiva industria petrolera, la situación agravó males ya existentes a los que se sumaron “la especulación, el aumento del costo de la vida, el desorden, los abusos de las compañías, el enriquecimiento fácil y una economía que fluctuaba constantemente produciendo un verdadero desequilibrio”, señalará Quijano.
4. Izquierda: Maracaibo a finales del siglo XIX. Derecha: Plano de Maracaibo de 1927. Al norte, en lo que se denominó como «la otra ciudad», aparece dibujado en líneas punteadas –señalando que responde a una planificación, no construida aún- una trama cuadriculada que uniría los enclaves de las colonias petroleras con las vías de tranvía ya establecidas, las cuales los enlazarían a la ciudad tradicional.
La expresión más significativa de esa transformación fue el surgimiento de un asentamiento de población, separado y diferenciado de la ciudad tradicional, tanto por su localización geográfica como por la morfología del tejido urbano. Maracaibo, “que había permanecido compacta durante siglos, atraviesa por el primer proceso de desintegración, que se manifiesta tanto en su estructura espacial como en la forma de usar la ciudad por sus habitantes: el nuevo asentamiento concentraría las residencias de los ejecutivos petroleros y la elite comercial maracaibera acompañada de actividades complementarias como clubes, escuelas, entre otros, todas ellas conformaban un espacio urbano de anchas avenidas y edificios aislados; mientras el resto de las actividades continuaban concentradas en la ciudad histórica que mantenía la estructura heredada de la cuadrícula hispana y las edificaciones continuas desarrolladas durante el siglo XIX”, afirmarán Quijano y Ethel Rodríguez-Espada en ocasión de publicar “Petroleum city planning. Study case: Maracaibo, Venezuela”, en las memorias de Petroleum City Planning: Maracaibo, 42nd ISoCaRP Congress 2006.
Ante ese panorama, la división territorial de la urbe distinguiría tres zonas: “la zona urbana, densamente edificada, cuyos límites coincidía con la ciudad decimonónica; la zona del ensanche, que abarcaba los terrenos pertenecientes a la ciudad; y la zona rural; la zona del ensanche se distinguía como un barrio residencial periférico, mientras la zona urbana tradicional seguía manteniendo el control de la dinámica administrativa de la ciudad”, añadirán Quijano y Rodríguez-Espada.
Así, la zona del ensanche acogerá los asentamientos que quedarían fuera del trazado colonial consolidado. Ello se podría interpretar como el resultado de un proceso sinérgico de acumulación de las decisiones de ordenamiento urbano del gobierno municipal y de las necesidades de alojamiento cuadros ejecutivos principales de las empresas petroleras. “Su materialización responde a lo dispuesto en el plano de la ciudad del año 1927, en el cual aparece dibujado en líneas punteadas –señalando que responde a una planificación, no construida aún- una trama cuadriculada que uniría los enclaves de las colonias petroleras con las vías de tranvía ya establecidas, las cuales los enlazarían a la ciudad tradicional”. Por otro lado, “mientras para la zona urbana se establecen normativas de índole higienistas y se determina el tipo de construcción en alineación con la calle y de manera continua; en la zona de ensanche se opta por construcciones aisladas en la parcela, con retiros en sus cuatro lados y se prevé anchas avenidas urbanas acompañadas de arboledas”.
5. Detalle del Plano de Maracaibo de 1927 donde se puede apreciar mejor la trama cuadriculada que uniría los enclaves de las colonias petroleras en lo que se llama «La otra ciudad».
Este proceso de ordenación daría pie a la aparición de las ‘colonias’ o campamentos petroleros de Maracaibo a finales de la década de 1920 donde concesionarias transnacionales como la Royal Dutch Shell (vía Caribbean Petroleum Company), la Standard Oil (vía Lago Petroleum Corporation luego Creole Petroleum Corporation) y la Venezuela Gulf Oil Co.(vía Mene Grande Oil Company), crearon las condiciones para alojar a su personal técnico y centralizar sus operaciones administrativas en la región en las colonias Las Delicias y Bella Vista (Shell), Lago o Creole (Standard Oil) y Mene Grande (Gulf). A lo establecido por la Ordenanza las colonias petroleras añadirían, dadas sus características de “asentamientos tipo enclave, de uso exclusivo para el sector gerencial petrolero, autosuficientes e independientes, con equipamientos y servicios adecuados a la jerarquía de los mismos, una condición de aislamiento que las separaba del espacio urbano a través de un cerco metálico que restringía el acceso a los habitantes locales y se acompañaban de una arquitectura de edificios aislados con un lenguaje de manufactura extranjera, desconocido para los maracaiberos”.
6. Ubicación de la Colonia Las Delicias dentro de la trama actual de Maracaibo.
La Colonia Las Delicias, a la que nos dedicaremos hoy particularmente, ejemplo pionero en la ciudad, se edificó en 1928 en la zona del ensanche conectándose inicialmente con la carretera real que comunicaba Maracaibo con Rio de Hacha (Colombia) a través de un eje este-oeste que originaría la calle 77 (hoy 5 de julio). El campo conformado por alrededor de 65 viviendas unifamiliares tuvo una escuela, cooperativas de consumo, iglesia, un hospital, club social, así como los laboratorios y el edificio administrativo donde funcionaron las oficinas centrales de la empresa Venezuela Oil Concessions (V.O.C.), filial de la Shell.
7. La Calle 77 (hoy avenida 5 de julio) en los años 1950.
Se desarrolló en el sector hoy conocido como Tierra Negra, en sentido norte sur, entre la mencionada calle 77 y la calle 70 y las avenidas 9 y 10 (donde la avenida 9B pasa por la mitad), ocupando 14 manzanas trazadas ortogonalmente. A ellas deben sumarse otras tres cuadras: dos al este entre las avenidas 8 y 9 y las calles 74 y 76, ubicándose en la manzana limitada por las calles 75 y 76 el hospital Caribbean (hoy conocido como Centro Médico de Occidente, terminado en 1931), con acceso desde la avenida 8; y en la esquina noreste de la manzana ubicada entre las calles 74 y 75 la iglesia (Christ Church, inaugurada en 1930). La tercera manzana que escapa al trazado central de la colonia se encuentra al oeste entre las avenidas 10 y 11 y las calles 71 y 72 y es de uso residencial. La escuela se ubicaba entre las avenidas 9B y 10 y las calles 70 y 71 donde hoy funciona el Colegio Claret, y el centro social y la cooperativa en manzanas interiores. Sobre la calle 77 como frente del conjunto se ubicarían el edificio administrativo (conocido como “Las Laras”) y el de los laboratorios geológicos (conocido como “Los Chaguaramos”).
8. Colonia Las Delicias. Izquierda: Límites. Derecha: Localización de los usos de apoyo.
Como ya se adelantó, al igual que el resto de las colonias petroleras, Las Delicias tuvo en la insularidad y la autosuficiencia dos características claras que acompañaron la ruptura drástica con las costumbres de la ciudad tradicional.
A diferencia del crecimiento histórico marabino, alineado de cara al puerto y la costa, Las Delicias se edificó de forma deliberada en una zona no costera y completamente aislada, rodeada en sus inicios por una densa vegetación silvestre.
Segregada físicamente del resto de Maracaibo mediante cercados y garitas de control, adentro se llevaba un estilo de vida ajeno a la realidad local, estructurado de forma jerárquica para albergar principalmente al staff de directivos y técnicos extranjeros. No dependía de la precaria red de servicios de la Maracaibo de los años 20 ya que tenía sus propios sistemas independientes de acueductos, tendido eléctrico y saneamiento.
9. Vista aérea desde el norte del sector residencial de la Colonia Las Delicias, Maracaibo (c. 1928). En primer plano se puede observar un grupo de viviendas aisladas, alargadas, de un piso y con techo a dos aguas, organizadas en torno a una redoma. En segundo plano se ve otra tipología en la que las casas, más compactas, de dos pisos y con techos a cuatro aguas se encuentran en medio de una zona arbolada. Al fondo, a lo lejos, se encuentra en centro histórico de la ciudad de Maracaibo.
En resumen, la colonia contó con “una localización ambiental ventajosa, al emplazarse en cotas elevadas, ventiladas y de visuales abiertas, …siguiendo el patrón del suburbio norteamericano y de las llamadas villas marabinas. De hecho, las unidades de vivienda respondían a criterios de ‘ciudad jardín’, con retiros que impedían la construcción adosada. Crearon un frente discontinuo donde lo urbano sólo era perceptible por la presencia de una acera perimetral. Las viviendas se resolvían con diseños compactos, siendo extrovertidas, sin patios y rodeadas de jardines, y con materiales propios de la arquitectura petrolera como hierro, aglomerados y chapas. Muchas de ellas eran totalmente de madera, prefabricadas, o presentaban algunos componentes o elementos de este tipo, ya que dicha tecnología respondía a las urgencias constructivas que generaba la necesidad de cobijar rápidamente a un número importante de técnicos y operativos”, comentará Henry Vicente en “La arquitectura venezolana del siglo XX en proceso de apertura. Estratos petroleros y travesías de ida y vuelta” texto publicado en el portal Prodavinci el 28/11/2021. Cabría añadir que las viviendas adoptaron además rasgos de la arquitectura anglocaribeña adaptada al clima local en la que destacan corredores periféricos, grandes aleros, persianas de madera y techos de gran altura para la ventilación cruzada.
10. Colegio de la Colonia Las Delicias (c.1950).11. Vista aérea del Edificio Los Chaguaramos (c.1960) donde funcionaron los laboratorios geológicos de la Shell (hoy demolido).12. Colonia Las Delicias. Iglesia Christian Church (1930).
Ante la desaparición casi completa de las casas que la caracterizaron y de algunas edificaciones de apoyo, quedan aún, como vestigios, dos que imponen su presencia. Es el caso del edificio Las Laras y del hoy conocido como Centro Médico de Occidente.
13. Edificio Las Laras (c.1953). Fachada principal hacia la Calle 77 (avenida 5 de julio).
El Edificio Las Laras, construido en 1928, constituye el testimonio arquitectónico administrativo más representativo del inicio del auge petrolero en el estado Zulia. Situado sobre la avenida 5 de Julio (avenida 77), funcionó (según lo ya expresado) como la sede ejecutiva y operativa principal de la Shell en Maracaibo antes de la reorganización de sus oficinas a mediados del siglo XX. Se levanta en un momento en que a raíz de la expansión masiva de la extracción petrolera en la cuenca del Lago de Maracaibo durante la década de 1920, la Caribbean Petroleum Company (filial de la Shell) necesitaba un centro de comando urbano para coordinar sus actividades de exploración, transporte, asuntos legales y relaciones laborales. El nombre “Las Laras” proviene de los ejemplares de lara (samanes) plantados en el terreno xerófito que rodeaba la instalación, integrando el edificio en un entorno arbolado y ajardinado dentro de la naciente Colonia Las Delicias.
14. Edificio Las Laras. Detalle de fachada y de la galería abalconada.
Aunque no se conserva registro del arquitecto proyectista individual, la obra destaca por una hábil síntesis entre la tradición constructiva anglocaribeña y las técnicas locales de adaptación al clima tropical marabino:
Tipología de galería perimetral (Verandah): El volumen rectangular de dos niveles está completamente rodeado por verandas o galerías abalconadas en ambas plantas. Estos corredores sombreados protegen los muros de la radiación solar directa y evitan el sobrecalentamiento de las oficinas interiores.
15. Dos vistas del edificio Las Laras.
Sistema de ventilación pasiva: Su distribución espacial, estructurada en torno a un patio central, permite que las brisas crucen la totalidad del edificio desde las galerías exteriores hacia el patio interior, generando un flujo continuo de aire fresco.
16. Edificio Las Laras. Fachada principal. Acceso.
Relación de vanos y alturas: Cuenta con ventanales altos y gran altura libre entre pisos, favoreciendo que el aire caliente ascienda y se evacúe por la parte superior de las estancias, un principio clave bioclimático previo al uso masivo del aire acondicionado.
17. Edificio Las Laras. Patio interior.
Detallado técnico y carpintería: Destaca la utilización de madera en soportes, canes, balaustradas y cubiertas inclinadas, combinada con una fachada de acento monumental en su pórtico central de acceso.
Las Laras fue una de las primeras edificaciones en contar con aire acondicionado en la ciudad y también poseía un sistema de refrigeración de agua helada, que requirió de un enorme patio trasero para ubicar los aparatos que la hacían funcionar. Más adelante, dicho patio se convirtió en áreas de estacionamiento con capacidad para 400 vehículos aproximadamente.
El edificio funcionó ininterrumpidamente como búnker corporativo de la Shell hasta 1956, año en que la transnacional mudó sus operaciones principales a Caracas y a los campos de la Costa Oriental del Lago. Luego pasó a acoger diversas dependencias públicas y corporativas albergando a la CANTV, al Consejo Zuliano de Planificación (CONZUPLAN) y al Instituto de Investigaciones Petroleras de La Universidad del Zulia (LUZ). En 1991 fue declarado Monumento Histórico Nacional (Gaceta Oficial Nº 34.831) por su excepcional valor patrimonial y su significado en la memoria industrial de Venezuela.
18. Así lucía el edificio Las Laras antes de su recuperación en el año 2003 tras el voraz incendio que lo consumió el 24 de junio de 1994.
Lamentablemente, en 1994, un voraz incendio destruyó gran parte de su estructura interna de madera y tejado, dejándolo en condiciones de abandono durante casi una década. Posteriormente (año 2003), fue objeto de un riguroso proyecto de restauración para preservar su estructura original y adaptar sus áreas a actividades administrativas y culturales. Desde 2010 es sede del Centro Cultural y de Artes PDVSA La Estancia.
19. Vista aérea desde el noreste del edificio Las Laras (2007).
En cuanto al que inicialmente se denominó Hospital Caribbean que nació para la atención médica de los trabajadores de la Royal Dutch Shell y sus familias en la colonia Las Delicias, se trató de una moderna instalación hospitalaria, proyectada en Holanda, que en 1931 sustituyó un pequeño hospital de 15 camas. Se dice que el proyecto fue diseñado originalmente en 1928 en Holanda por los reconocidos arquitectos suecos Hakon Ahlberg y Andrés Tengbom para la Caribbean Petroleum Corporation pensado para ser construido en Nigeria, pudiendo ser adaptado perfectamente a Maracaibo debido a las marcadas similitudes climáticas entre ambas regiones.
20. Colonia Las Delicias. Hospital Caribbean (c.1950).
El edificio principal de dos pisos fue proyectado con una distribución geométrica en forma de H configuración que, además de ser funcional para la distribución de pasillos y salas, servía como un rasgo distintivo (una cruz o señalización visual) para evitar bombardeos al identificar claramente el complejo como un hospital. Como parte de la tipología de las construcciones de las compañías petroleras extranjeras de la época, la estructura se diseñó para mitigar el intenso calor de la región zuliana. Incluía techos altos, pasillos perimetrales y una disposición de ventanales pensada para maximizar la ventilación cruzada antes de la masificación del aire acondicionado central.
21. El Hospital Caribbean en la actualidad luego de ser remodelado y ampliado después de 1964 cuando se empezó a llamar Centro Médico de Occidente.
Tras su inauguración fue dirigido por el médico holandés Dr. Arius Van Tienhoven hasta el año 1940, cuando se designa como director al médico venezolano Dr. Luis María Salas. En 1964 la compañía Shell de Venezuela vende la instalación hospitalaria a un grupo de médicos venezolanos liderados por el Dr. Rafael Fortique, quienes la remodelan y equipan, llamándola Centro Médico de Occidente. Los nuevos propietarios dotaron al hospital con 70 camas (15 para pediatría) y cubrieron diferentes áreas médicas con 19 especialistas. A los cuatro años de funcionamiento pasó a ser la única clínica del interior del país que contaba con una bomba de cobalto para el tratamiento del cáncer, además de distinguirse en la prestación de asistencia médica en el sector privado en Venezuela.
Para finalizar, hay que agregar que el acelerado crecimiento demográfico de Maracaibo y el trazado de nuevas avenidas llevado a cabo entre los años 1950 y 1970 derrumbaron progresivamente las cercas físicas que separaban a las colonias petroleras del resto de la urbe.Tras la estatización de la industria en 1976, las colonias se incorporaron por completo al tejido residencial público, reconvirtiendo viviendas en parcelas comerciales o residenciales y recuperando inmuebles emblemáticos como patrimonio histórico y cultural.
22. Una de las contadas casas que todavía permanecen en pie de la Colonia Las Delicias fundada en 1928, ubicada en la esquina de la Calle 74 con avenida 9. La transformación del sector, por contraste, puede apreciarse en la fotografía.
Por tanto, hablar de la presencia actual de la Colonia Las Delicias en Maracaibo implica reconocer una clara paradoja urbana: su arquitectura residencial original ha desaparecido casi en su totalidad, pero su trazado morfológico sigue estructurando buena parte del centro moderno de la ciudad.
Aunque efectivamente se puede afirmar que la colonia como enclave residencial y tipología arquitectónica sufrió un proceso acelerado de erosión y sustitución, más que una desaparición absoluta, lo que ocurrió fue una metamorfosis funcional y densificación terciaria.
En síntesis, la Colonia Las Delicias no desapareció por abandono, sino por fagocitación urbana: fue absorbida y reconvertida por el propio crecimiento económico que la industria petrolera desencadenó en Maracaibo desde hace ya casi 100 años.
4. Elisa Quijano. “La dualidad urbana y social en la Maracaibo petrolera (1920-1940)”, Registros, nº2, 2004.
5. Elisa Quijano y Ethel Rodríguez-Espada. “Petroleum city planning. Study case: Maracaibo, Venezuela”, en memorias de Petroleum City Planning: Maracaibo, 42nd ISoCaRP Congress 2006.
Desde su surgimiento tras la Segunda Guerra Mundial, el brutalismo ha ejercido una especie de fascinación hipnótica entre sus admiradores y cierto rechazo por sus detractores. Bien sea por sus imposibles formas geográficas o por la austeridad de sus fachadas, para bien o para mal, ese juego inesperado de hormigón que no se sabe muy bien si viene del pasado o de un futuro distópico difícilmente pasa desapercibido.
Basado en la funcionalidad de los edificios, la utilidad del espacio y la construcción por encima de lo ornamental, esta tendencia ha cautivado a propios y extraños por su estética sincera que favorecía el uso del hormigón armado sin pintar ni pulir.
En el libro ‘España brutal’ Alejandro García Alcántara presenta un fantástico y amplio recorrido a lo largo de toda la geografía española a través de los muy diversos edificios brutalistas, su historia y su legado cultural, un itinerario visual e informativo imprescindible para los amantes de esta corriente, que va de las Torres Blancas de Madrid al Espai Verd de Valencia pasando por el Walden 7 de Barcelona.
Nota
Para leer una reseña completa del libro se puede visitar
La Bienal de Arquitectura Latinoamericana (BAL) es el foro que, cada dos años desde 2009, reúne en España a los ejemplos más destacados de la arquitectura joven latinoamericana. Está organizada por la Asociación para la Reflexión Estratégica acerca de la Arquitectura (AREA).
La BAL es un espacio de referencia para el reconocimiento de arquitectos jóvenes de la región, y estamos buscando llegar al mayor número posible de arquitectos menores de 40 años interesados en participar.
Datos clave de la convocatoria:
Participación totalmente gratuita
Dirigida a arquitectos menores de 40 años
Fecha límite de inscripción: 1 de octubre de 2026
Entrega: hoja de participación + portafolio en formato DIN A3, PDF
A comienzos de la década de los años 80 del siglo XX, Maracaibo y el estado Zulia se convirtieron en el centro de atención de lo que era el debate arquitectónico y urbano tanto a nivel nacional como internacional. La corporación de desarrollo regional (Corpozulia), por un lado, y la universidad (LUZ), por el otro, convocaron para trabajar y exponer sus ideas sobre cómo llevar adelante desarrollos urbanos teniendo a la vivienda y la comunidad como ejes centrales, a tres figuras del mundo anglosajón que ya habían manifestado sus reparos en cuanto a las limitaciones que los planteamientos de la modernidad mostraban para hacer ciudad y a la vez propiciar la convivencia ciudadana. Ellos fueron Nicolaas John Habraken, Kevin Lynch y Christopher Alexander.
1. De izquierda a derecha: Nicolaas John Habraken (1928-2023), Kevin Lynch (1918-1984) y Christopher Alexander (1936–2022).
Con el invaluable apoyo de Francisco Mustieles, arquitecto y Profesor Emérito de la Universidad del Zulia (LUZ), atento amigo y miembro de la Fundación Arquitectura y Ciudad, ya habíamos obtenido los pormenores de la visita de Habraken en 1982 (ver https://fundaayc.com/2025/05/11/habraken-en-el-zulia/). En aquel momento, Francisco nos había expuesto que el propósito de la llegada de Habraken “no solo fue el de dictar un curso corto de postgrado sino también ver la posibilidad de incorporar su participación en el equipo que estaba proyectando la nueva Ciudad Guasare, bajo la asesoría general de Kevin Lynch, para hacerse responsable de los desarrollos de edificaciones multifamiliares, mientras que el equipo de Christopher Alexander se hacía cargo de los desarrollos unifamiliares para los grupos socioeconómicos de bajo ingreso. Esto es, los dos máximos exponentes que, a nivel mundial, estaban trabajando por la participación del usuario en el diseño de su vivienda, junto con Lucien Kroll por aparte, con aproximaciones metodológicas diferentes -Lenguaje de Patrones versus Diseño de Soportes- estarían presentes en el diseño de la nueva ciudad, … pero la participación de Habraken no se llegó a concretar”.
2. Los dos primeros libros publicados por Christopher Alexander. Community and privacity (1963) y Notes on the Synthesis of Form (1964). El segundo, producto de su tesis doctoral realizada en Harvard dirigida por Sergei Chermayeff (coautor del primero), se convertirá en puntal de lo que se denominó «el movimiento de los métodos de diseño» que cuestionaba la manera de trabajar del diseñador o proyectista a solas, aislado de la realidad y del entorno, por lo que éstos deben trabajar en equipos interdisciplinares, tal y como exige la complejidad de las sociedades postindustriales. En su investigación, Alexander trataba de dividir los problemas de diseño racionalmente en pequeñas unidades o ‘patrones’ resolubles mediante la aplicación de la Teoría de la Información. Por ello, prefirió adoptar, no una estructura en forma de árbol (en la manera de ordenar y resolver los problemas de la arquitectura y la ciudad), como era habitual, sino una concepción más adecuada y compleja, en forma de “semi-retícula” de tipo fractal que, en su opinión, identificaba con la “estructura de las cosas con vida”.
Esta valiosa información despertó en nosotros la curiosidad por conocer detalles sobre la insinuada presencia de Chistopher Alexander (1936–2022), a lo cual Francisco nos respondió sin demora. Sin embargo, es hoy cuando damos cabida a lo que nos aportó, lo que aprovecharemos para hablar sobre la trayectoria y visión del matemático, teórico del diseño y arquitecto británico-estadounidense nacido en Austria, formado como matemático (1956) y como arquitecto (1958) en la Universidad de Cambridge y que obtuvo el primer doctorado en arquitectura otorgado por la Universidad de Harvard (1963 con la tesis titulada Notes on the Synthesis of Form), célebre por revolucionar las metodologías proyectuales y la planificación urbana a través de un enfoque centrado en la estructura lógica, la teoría de sistemas y el bienestar humano.
Así, Christopher Alexander, vendría a Maracaibo para dictar un curso en el marco del programa de Cursos Cortos de la Dirección de Postgrado de la Facultad de Arquitectura de LUZ del 8 al 13 de septiembre de 1980 y, a la vez, para encaminar la firma de un contrato para que el Center for Environmental Structure (CES) de la Universidad de California en Berkeley (de donde fue profesor durante más de 40 años), fundado en 1965 y también presidido por él desde entonces, participara en el diseño de la Nueva Ciudad Guasare. El CES se responsabilizaría por los vecindarios de grupos económicos medio-bajo y bajo, uno de los cuales, boceteado por Alexander, ilustra nuestra postal del día de hoy.
3. El estado Zulia y la zona en la que se desarrolló el Proyecto Sidero Carbonífero del Zulia concebido originalmente en la década de 1970 por la Corporación para el Desarrollo de la Región Zuliana (Corpozulia).4. Cuenca del Guasare-Socuy, zona en la que se pensó desarrollar la Nueva Ciudad Guasare.
El grupo de trabajo para el proyecto de la Nueva Ciudad Guasare, realizado entre 1980 y 1983, desarrollo que se insertaría en la región noroccidental del estado Zulia como parte del Proyecto Sidero Carbonífero que Corpozulia venía impulsando, estuvo coordinado por Kevin Lynch e integrado por Alexander, Germán Samper, Marcial Echenique, Jack Dangermond y Hajo Neis, entre otros. Mustieles, para entonces joven arquitecto y profesor de LUZ, junto a Andrés Echeverría, se integrarían representando a la universidad “al equipo de Diseño Urbano, dirigido por Rosario Giusti, con la asesoría general de Kevin Lýnch, y con la participación de Flavio Ferreira -diseñador urbano-, además de otros responsables”, según nos transmitió el propio Francisco. Por su parte Lynch, quien ya había intervenido en los años 60 en la planificación de Ciudad Guayana como parte del Joint Center for Urban Studies del MIT y Harvard, volvería ahora de nuevo al país cuando Corpozulia lo contrata a través de su firma privada.
El plan general de la nueva ciudad destinada a albergar a los trabajadores de la mencionada explotación carbonífera de la cuenca del Guasare-Socuy, data de 1980. Se insertaba dentro de un programa regional original que no consistía solo en extraer mineral, sino en crear un «polo de desarrollo» integral en el extremo noroccidental del Zulia. Para evitar la proliferación de campamentos improvisados o barrios marginales de trabajadores, la planificación regional de Corpozulia incluyó de forma pionera la proyección de una infraestructura habitacional, vial, ferroviaria y portuaria de primer nivel. Es en este marco de ordenamiento donde surgió una propuesta urbanística de vanguardia la cual abarcaba alrededor de 179 hectáreas y contemplaba una población de 60.000 habitantes.
5. Proyecto de la Nueva Ciudad Guasare. Área urbana: usos del suelo.
Lynch junto a Samper coinciden en estructurar la ciudad a partir de un casco fundacional con agrupaciones abiertas y supermanzanas de 300 x 300 mts ocupadas por viviendas de baja densidad. La influencia de Lynch en el plano de la Nueva Ciudad Guasare se basó de manera directa en la aplicación práctica de los principios teóricos de su célebre libro La imagen de la ciudad (1960). Como director del Equipo de Diseño Urbano, Lynch no organizó las 179 hectáreas bajo una cuadrícula rígida o abstracta, sino centrándose en la percepción mental, la legibilidad y la orientación del habitante.
Ello se lograría mediante el diseño de una red vial que primaba la claridad del movimiento, donde las rutas de acceso vehicular rápido se plantearon en los límites externos del área urbana como grandes ejes conectores, mientras que los recorridos internos se proyectaron de manera orgánica e integrada. Para evitar la monotonía visual de los campamentos mineros tradicionales, cada macromanzana poseía características morfológicas homogéneas lográndose la transición entre vecindarios gracias al uso de nodos (centros de actividad), que consistían en pequeñas plazas de escala humana, áreas comunales y cruces peatonales donde la comunidad podía converger y fijar su ubicación en el espacio.
6. Proyecto de la Nueva Ciudad Guasare. Área urbana: usos del suelo. Remarcado sepuede apreciar un vecindario de auto-construcción para ingresos medios-bajos y bajos de los que diseñara el CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann.
El plano también contemplaba la inserción estratégica de hitos arquitectónicos y paisajísticos: edificaciones de carácter público (como escuelas, centros cívicos y oficinas de administración local) y elementos naturales destacados (como el cuerpo de agua y el parque deportivo contiguo) los cuales funcionaban como anclas visuales externas e internas. Su visibilidad a la distancia garantizaba una inmediata seguridad psicológica y espacial al caminar o conducir por la ciudad.
Finalmente, la morfología urbana adoptó los límites geográficos físicos y las áreas de preservación ambiental no como barreras agresivas o vacíos urbanos, sino como bordes definitorios que daban contención y forma a la mancha urbana. Estos límites protegían el entorno físico-natural a la vez que le otorgaban una silueta e identidad única a las 179 hectáreas del proyecto.
7. Christopher Alexander. Nueva Ciudad Guasare (1980-83). Estructura en árbol de un vecindario típico.
No deja de ser interesante observar cómo en el diseño de la ciudad se dan cita dos marcadas metodologías: el Lenguaje de Patrones de Alexander y la Legibilidad Urbana de Lynch que, sin embargo, compartían un mismo principio humanista: la participación del usuario y la experiencia psicológica del espacio.
8. CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann. Estructura de dos vecindarios contiguos en árbol conectados cada uno a una calle principal.
De tal manera, los ejes de Christopher Alexander aportaban el tejido celular y la vida cotidiana a escala de barrio, mientras que los nodos e hitos de Kevin Lynch proporcionaban la estructura macro, los puntos de anclaje visual y la legibilidad general necesarios para que esa suma de pequeñas comunidades funcionara como una ciudad unificada y coherente, resolviéndose mediante una ingeniosa articulación de escalas, que iba desde la vivienda individual hasta la totalidad del conglomerado. Si bien el plano general se organizó con base en las ya mencionadas macromanzanas, el contorno de ellas funcionaba dentro del esquema de Lynch como sendas vehiculares y bordes, pero su interior estaba enteramente diseñado bajo los patrones de Alexander donde desplegaba tejidos y ejes de vivienda unifamiliar de baja densidad, completamente protegidos del tráfico automotor. Estos ejes residenciales peatonales no morían en la nada; convergían de forma natural en el centro libre de la supermanzana, el cual pasaba a convertirse en un nodo vecinal o micro-centro (un espacio público con escuelas, canchas deportivas o áreas verdes comunes).
Si bien los ejes residenciales y peatonales de Alexander funcionaban como «sendas de escala humana», el diseño aseguraba que, a medida que el habitante caminaba a lo largo de estos ejes residenciales, la densidad de actividad fuera aumentando paulatinamente. Recordemos que Alexander defendía que la arquitectura residencial debía nacer desde las necesidades del usuario (una morfología más orgánica y celular) por lo que Lynch aprovechó este enfoque para consolidar el concepto de barrios o distritos identificables.
9. CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann. Detalle de la estructura de un vecindario en árbol en el que se remarcan: en azul el lugar para la provisión de materiales de construcción; y en rojo un espacio público.
Ahondando aún más en la estrategia empleada por Alexander, presente en el boceto que recoge nuestra postal, que Mustieles titula “el árbol como estructura para el encuentro”, él mismo nos lo explica:
“Aunque en escritos anteriores, Christopher Alexander había escrito ‘la ciudad no es un árbol’ (A City Is Not a Tree, 1965), para los nuevos vecindarios de estratos económicos medio-bajos y bajos de la nueva Ciudad Guasare (1980-83), él propone precisamente una estructura en árbol para crear prontamente un sentido de comunidad, al propiciar el encuentro de entre grupos, de procedencia diversa y sin conocimiento mutuo previo, que vendrían a trabajar y habitar en la ciudad.
10. CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann. Detalle más elaborado de la estructura de vecindario en árbol en el que se remarcan: en azul el lugar para la provisión de materiales de construcción; y en rojo un espacio público.
Para ello, al entrar a cada vecindario, se dispondría de: un espacio público, provisto de espacio de juego para niños –motores sociales del encuentro entre familias-; una pila de agua potable para proveerse de ella antes de implantar el servicio en red a lo largo de las calles del sector; y al final del espacio público estaría dispuesta una edificación para la compra de materiales de construcción, y de esta manera las personas adultas de las familias se conocerían y pudieran generarse entreayudas.
Para llegar a sus casas, al ser árbol, lo harían siempre a lo largo de la misma calle, lo que facilitaría el mutuo conocimiento, por la propensión al encuentro.
La entrada principal a cada vecindario se haría por una calle con viviendas de grupos económicos medios, para así garantizar desde el inicio la provisión de agua, electricidad y otros servicios urbanos de infraestructura, y no fueran discriminados en la provisión de esos servicios”.
11. CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann. Isometría del centro de un vecindario.
A modo de síntesis podríamos decir que la participación de Christopher Alexander en el Plan Maestro de Nueva Ciudad Guasare representó uno de los experimentos prácticos más ambiciosos para poner a prueba su teoría de patrones y diseño generativo a escala urbana completa dejando su intervención una impronta metodológica clave que se pueden resumir en tres aportes clave:
Aplicación de reglas generativas en tres niveles: En lugar de imponer una cuadrícula rígida o bloques prefabricados monolíticos, el equipo de Alexander en el Center for Environmental Structure (CES) formuló un código de reglas generativas. Este sistema regulaba:
El crecimiento y expansión global del tejido urbano.
La estructuración de vecindarios a escala humana (comunidades de aprox. 250 familias con espacios públicos integrados).
El diseño personalizado y participativo de las viviendas por parte de los propios residentes.
12. Barrio Santa Lucía o El Empedrao, Maracaibo.
Inspiración en la arquitectura popular zuliana: Durante sus trabajos de campo en la región, Alexander quedó fascinado por la trama tradicional del barrio Santa Lucía en Maracaibo. Declaró que ese tejido representaba la verdadera identidad de la «ciudad viva», sirviendo de modelo para la escala peatonal, las galerías y los espacios comunitarios de Guasare.
Integración social y gradualidad: El plan contempló la integración directa de los campamentos obreros y las dinámicas informales, facilitando una transición progresiva entre formas de vida rurales y urbanas.
13. Tres libros fundamentales para entender la evolución del pensamiento de Christopher Alexander.
A pesar de que las transformaciones económicas y políticas del proyecto minero impidieron que la ciudad se construyera en su totalidad según el plan original, Guasare se convirtió en un caso de estudio internacional referente. Demostró que el Lenguaje de Patrones de Alexander podía llevarse de la teoría a la práctica para planificar asentamientos enteros en países en desarrollo, priorizando la autogestión comunitaria sobre la tecnocracia urbana.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal y 5-11. Cortesía de Francisco Mustieles.
1, 2 y 13. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad