1. Vista aérea con la ubicación de la plaza San Martín en Caracas.
A la dictadura encabezada por Juan Vicente Gómez que, como se sabe, transcurrió entre 1908 y 1935, le correspondió asumir la conmemoración del centenario de los principales acontecimientos patrios relacionados con el proceso independentista venezolano. Como en toda historia, que en este caso se dedicó a enaltecer los triunfos militares por sobre los actos civiles, hay eventos que ocupan el primer plano y otros que los acompañan dentro de la narrativa que ha permitido registrarla. Uno de los que podríamos ubicar en un segundo nivel de protagonismo, pero no por ello menos significativo, lo constituyó el encuentro que entre el 26 y el 27 de julio de 1822 sostuvieron Simón Bolívar y José de San Martín en Guayaquil, Ecuador, considerado como un punto de inflexión dentro del proceso independentista latinoamericano.
2. Detalles de los Planos de Caracas de Ricardo Razetti de 1897 (izquierda) y 1929 (derecha).3. Detalle del Plano de Caracas y sus alrededores de Eduardo Rohl de 1934, donde se puede apreciar la vía que conecta Caracas con Antímano (abajo a la izquierda).
Pues bien, sin entrar en detalles sobre lo tratado entre los dos próceres y sus importantes consecuencias políticas y militares, lo cierto es que con motivo de cumplirse 100 años de aquel trascendental acontecimiento se tomaron varias decisiones que, indirectamente, tuvieron que ver con el desarrollo urbano de Caracas. La primera se relacionó con bautizar el primer tramo de la “Carretera Occidental” (antiguo “Camino de Antímano”, que partía del centro de la ciudad y conectaba con esa población siguiendo hacia Los Teques, siendo una de las puertas de entrada a la ciudad), que se denominaba avenida Sur 8, como “Avenida San Martín”, lo cual se puede corroborar cuando se comparan los planos elaborados por Ricardo Razetti en 1897 y 1929.
4. El monumento a San Martín ubicado sobre el eje de la avenida del mismo nombre, visto desde el este (c.1924).5. Estatua de San Martín cuando aún estaba ubicada en el centro de la avenida, vista desde la Maternidad Concepción Palacios (c.1951). Los bloques de la urbanización San Martín se aprecian a la derecha.
Presumimos, por tanto, que sería en 1922 cuando ello ocurrió transcurriendo la vía desde la esquina de Angelitos hasta la avenida 19 de diciembre la cual para entonces ya conectaba, atravesando el Guaire, con El Paraíso. También suponemos que, en paralelo, se encargaría la elaboración de una estatua pedestre en bronce del general argentino (y las correspondientes placas en el mismo material alusivas al encuentro de Guayaquil que se ubicaron en el pedestal), al escultor G. Vignali, realizada en la Casa Fonderia G. Vignali & Co de Florencia, Italia, la cual fue colocada en el eje de la avenida a la altura de donde posteriormente en 1938 se construyera la Maternidad Concepción Palacios (proyectada por Willy Ossott), otro evento de particular importancia dentro del desarrollo del sector.
6. Detalle del Plano de Caracas y sus alrededores de Eduardo Rohl de 1934 donde se puede apreciar la ubicación en los ejes de las vías de las estatuas de San Martín (arriba derecha), Sucre (arriba izquierda), Washington (abajo izquierda) y la India (abajo derecha).7. Fotografías de 1945 (izquierda) y 1951 (derecha). En la primera se muestra la ubicación del monumento a San Martín sobre la avenida. En la otra se ve acosado por el tránsito automotor.
Los datos que se tienen apuntan al año 1924 como el momento en que el monumento a San Martín fue develado y colocado donde hemos indicado, coincidiendo, aproximadamente, con la inauguración de la estatua ecuestre del Mariscal de Ayacucho en el cruce con la avenida 19 de diciembre. Ambas obras, curiosamente, marcaron una tendencia: la de ubicar estatuas o monumentos en el eje de las avenidas que el gomecismo ya había iniciado con el «Monumento a Carabobo» (La India de El Paraíso) de 1911 y la reubicación de la estatua de George Washington en 1921, ambos sobre la avenida Páez.
Más adelante, entre 1949 y 1951, se termina la construcción por parte del Banco Obrero de los bloquen que conformarían la urbanización San Martín (proyectada por Carlos Raúl Villanueva), en la acera norte de la vía justo frente al lugar donde se encontraba la escultura y al noroeste de la Maternidad.
8. Vista desde el oeste de la ampliación de la avenida San Martín (c.1954).9. La plaza San Martín, con los bloques del Banco Obrero al fondo, en fechas cercanas a su inauguración (c.1955).10. La plaza a finales de los años 1950 cuando ya se había concluido la ampliación de la Maternidad Concepción Palacios.
Finalmente, será en 1954, cuando se llevó a cabo la última ampliación de la avenida como parte del Plan Municipal de Vialidad de 1951, que se procedería a construir la plaza que hoy nos ocupa (inaugurada en 1955, sin que conozcamos a quien correspondió su diseño), al oeste de la Maternidad, sobre la misma acera y frente los bloques del Banco Obrero, colocando en ella el pedestal y la estatua de quien ya había dado nombre a la vía y desde ese momento presidirá este importante espacio público que contará con un área aproximada de 10.000 m2. En 1958, al concluirse la ampliación de la Maternidad, quedará definitivamente conformado el límite este de la plaza que se extenderá hasta la calle Oeste.
11. Dos vistas recientes de la estatua y el monumento a San Martín obra del escultor italiano G. Vignali.12. Izquierda: Vista del sector oeste de la plaza donde se pueden apreciar la salida de la estación Maternidad (en primer plano), la escultura «Prisma Tridimensional» de Juvenal Ravelo (en segundo plano) y el edificio anexo de consulta externa de la Maternidad (al fondo). Derecha: la obra de Juvenal Ravelo.
Con la puesta en servicio en 1988 de la línea 2 del Metro de Caracas se ubicará hacia el oeste de la plaza una de las salidas de la estación Maternidad y, continuando con la política de acompañar las intervenciones del subterráneo con la presencia de obras de arte tanto en las estaciones como en las adyacencias, en 1990 se ubicará en la plaza San Martín la obra “Prisma Tridimensional” del reconocido artista plástico Juvenal Ravelo. También en 1988 se terminará de construir el edificio anexo de consulta externa de la Maternidad, diseñado por el arquitecto Ítalo Balbi, que servirá para reforzar, en parte, el borde sur de la plaza.
13. Vista de la plaza San Martín después de los trabajos de recuperación realizados en 2022.
Entrado el siglo XXI, como muchos de los espacios públicos de Caracas, la plaza San Martín vivió un proceso paulatino de deterioro a causa de la desidia y la falta de mantenimiento. Tuvo que llegar el año 2022 y con él la conmemoración del bicentenario del encuentro entre Simón Bolívar y José de San Martín para que la Alcaldía del Municipio Libertador, como parte del “Plan Caracas Bella y Segura”, emprendiese las obras que condujeron a su “reinauguración”. Las notas de prensa recogieron cómo “entre las labores realizadas, destacan, en cuanto al paisajismo, la siembra de plantas ornamentales, el desmalezamiento de las áreas verdes, la rehabilitación de luminarias y renovación del piso de la plaza, entre otras labores pertinentes, junto a la pintura de paredes”. También, se colocó una placa conmemorativa por los 200 años del encuentro entre los próceres y se restauraron tanto la estatua como el pedestal al que se realizó un sobrepiso y se colocaron piezas faltantes de granito.
Como siempre insistimos desde aquí, esperamos que no tenga que llegar de nuevo el desgaste y el descuido acompañados de la falta de atención permanente para poder disfrutar por largo tiempo de las inversiones que por emergencia se suelen realizar a los espacios públicos de nuestra ciudad.
… que en 1993 se concluye el proyecto y se inicia la construcción del Centro Ambiental de Venezuela, ubicado en El Helicoide?
1. El Helicoide: Centro Ambiental de Venezuela.
Cuando en otras tres ocasiones desde estas páginas hemos tocado el “tema Helicoide”, hemos tenido ocasión de mostrar la manera en que la impactante y monumental estructura siempre ha estado en la mente de quienes, desde funciones de gobierno, han buscado aprovecharla tan pronto cesó su construcción en 1961 tras haber alcanzado el 90% de avance. Desde su concepción inicial como “Centro Comercial y Exposición de Industrias”, hasta la oprobiosa y contradictoria función “penitenciaria-judicial-educacional” que alberga el día de hoy, se ha buscado destinarlo a una llamativa diversidad de usos, unos con mayor y otros con menor nivel de concreción tanto proyectual como constructiva, pero todos con igual nivel de fracaso y frustración en cuanto a su feliz finalización.
2. Izquierda: El Portachuelo visto desde la Roca Tarpeya, lugar donde se construirá El Helicoide. Derecha: Vista aérea de El Helicoide en plena construcción.3. Vista aérea de El Helicoide (c.1985).
Sólo a modo de repaso, recordemos que El Helicoide fueuna iniciativa de carácter privado que tuvo en el arquitecto Jorge Romero Gutiérrez su principal ideólogo y promotor, siendo acompañado en la ejecución del proyecto por los también arquitectos Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger. Según los datos aparecidos en la revista Integral (otra iniciativa de Romero) en su nº 5, diciembre 1956, El Helicoide se gesta tras la idea de tallar un pequeño cerro denominado la Roca Tarpeya, ubicado al sureste del casco central de Caracas (sector El Portachuelo), de 101.940 m2 de los cuales 29.192 m2 se destinaron a vías y espacios verdes, y el resto 72.748 m2 a su construcción, siendo 46.715 de ellos dedicados a locales comerciales y exposición de industrias, 8.445 a bienes comunes y 17.588 “a la construcción actual o futura de entrepisos o mezaninas en los locales que sobrepasen el 50% computables”. Además, existían 17.000 m2 destinados a estacionamientos y aceras cubiertas. En resumen, la edificación se ubicó en el 50% del área del lote y se construyó con base en el 100% de su superficie.
Finalizado el proyecto en 1956 se inicia su construcción en 1957 con el capital producto de la preventa inicial de sus espacios, y luego de cuatro años de trabajos ininterrumpidos, El Helicoide se paraliza definitivamente una vez que se ralentiza el ritmo de la obra en 1958 con la caída de la dictadura de Pérez Jiménez, y no logran cristalizar las múltiples negociaciones entre los promotores, el Gobierno Nacional y los entes económicos financistas.
4. En 1979 el Helicoide pasó a convertirse en «refugio provisional» para damnificados por las lluvias, siendo hacinadas casi 10.000 personas dentro de contenedores en sus rampas, pernoctando 3 años sin las más elementales condiciones.
Asociado equivocadamente a la dictadura perezjimenista, la cual no colocó ni un céntimo en su desarrollo, pero se benefició de su imagen de avanzada y de su sorprendente audacia, aquello que se consideró desde entonces como un “elefante blanco”, empezó tan temprano como 1966 a servir de refugio a damnificados causados por las lluvias, situación que se repitió en 1971 con la colocación de viviendas tipo trailers y se agudizó entre 1979 y 1982 cuando la estructura llegó a estar ocupada por 1.860 familias y unas 9.300 personas.
Entretanto, en 1969 el MOP propone sustituir el uso comercial original del Helicoide por oficinas públicas, centro de estudios y adiestramiento del IVSS y del INCE. En 1971 se presenta la posibilidad de convertirlo o bien en el Centro Nacional de la Cultura, que agruparía todas las instituciones y escuelas de arte dispersas por la capital, o bien en un centro industrial formado por pequeñas industrias y exhibiciones. De 1972 es la fugaz idea, manifestada por la Dirección Nacional de Identificación y Extranjería, de convertir El Helicoide en un centro que prestara servicios de migración y de convertirlo en un terminal de salida de pasajeros que viajarían por avión desde Maiquetía.
5. Propuesta de la Oficina de Arquitectura Oscar R. Tenreiro Degwitz. El Helicoide sería la sede de la Biblioteca Nacional, el Archivo General de la Nación, la Imprenta Nacional, el Museo de Historia y el Museo de la Ciencia y de la Técnica.
En 1971, a solicitud del Centro Simón Bolívar, la Oficina de Arquitectura Oscar R. Tenreiro Degwitz propone El Helicoide como sede para la Biblioteca Nacional a la cual se sumarán el Archivo General de la Nación, la Imprenta Nacional, el Museo de Historia y el Museo de la Ciencia y de la Técnica. Se programan las necesidades de todas las instituciones (las de los museos prácticamente se inventan), se presentan hasta tres ideas para lograrlo, y se avanza en el desarrollo de una cuarta llegándose a niveles de anteproyecto. Esta iniciativa, una de las más completas de las que se han presentado para rescatar el polémico edificio, fue interrumpida por el nuevo gobierno electo luego de las elecciones de 1973.
6. «Nuevo Helicoide Caracas». Grupo Tekto (Carlos Celis Cepero y Ana Teresa Caraballo-Gramko de Celis Cepero).
En 1975 mediante Decreto de expropiación se autoriza al recién creado Instituto Nacional de la Vivienda (INAVI) la adquisición de los bienes afectados y se encarga el proyecto “Nuevo Helicoide Caracas” al Grupo Tekto (Carlos Celis Cepero y Ana Teresa Caraballo-Gramko de Celis Cepero), quienes solicitan la asesoría de los autores del proyecto original y proponen mantener el uso inicial de centro comercial, ampliando los porcentajes de construcción a cien mil metros cuadrados incorporando un gran hotel en forma de torre cilíndrica y otros cuerpos rentables. De 1977 es la idea que contemplaba la creación del Centro Latinoamericano para la Investigación del Arte y la Cultura con su respectiva galería de arte, talleres, biblioteca y salas de conferencia contando con un complejo de plazas y bulevares representativos de la identidad venezolana, en la que participaron de nuevo Carlos Celis Cepero y Ana Teresa Caraballo-Gramko de Celis Cepero ahora acompañados de un grupo de importantes artistas plásticos. En 1981 se anuncia que el edificio sería convertido al año siguiente en un majestuoso mercado donde también habría helipuerto y restaurantes y en 1982 se propuso convertirlo en la sede del Congreso Nacional.
Pero no es sino hasta 1982 que El Helicoide llega a ser desalojado completamente en seis meses gracias a la presión ejercida por el “Comité de rescate del Helicoide”, luego “Proyecto Helicoide”, coordinado por Sonia Miquilena de Cárdenas, quien propone convertirlo en una “ciudadela cultural”. Entregado en comodato a la Gobernación del Distrito Federal, en 1983 se anuncia la construcción de la primera etapa de dicha “ciudadela” (proyectada por el arquitecto Ralph Erminy), lográndose sólo rescatar y ubicar en su lugar el domo geodésico de Buckminster Fuller (almacenado en cajas desde 1957) para albergar actividades culturales.
Acto seguido, una comisión presidencial después de sesudos estudios recomienda desarrollar el lugar en cuatro etapas: 1) Centro de documentación, información, exhibición y facturación de la industria nacional; 2) Edificio de estacionamientos y servicios; 3) Centro profesional empresarial; 4) Hotel de 500 habitaciones.
En 1984 aparece la propuesta de parte de Guillermo Frontado, Enrique Larrañaga, Nury Bofill, Alicia Vila y David Gouverneur de convertir al Helicoide en un digno monumento funerario, destinado a los héroes nacionales que deben partir del Panteón pero que no pueden reposar junto al común de los mortales en el Cementerio General del Sur, siendo ese el mejor uso a bajo costo que, según los proponentes, podría dársele.
Y, finalmente, en 1985 se vuelve a proclamar por la prensa que “por primera vez en los últimos 27 años El Helicoide tiene un destino cierto y definido”. Mindur (Ministerio del Desarrollo Urbano) en una clara demostración de falta de planificación, puso en servicio sus primeras instalaciones rescatadas, destinándolas a ser la sede de la sección de motorizados de la Disip y, también, apresuraba “los trámites para dar cabida allí a dependencias de la Marina, Universidad Nacional Abierta, Cámara Agrícola, Bandesir, y algunas instituciones sin fines de lucro (…) Además tendrá albergue la Biblioteca del Ministerio de la Defensa (…) Mindur adelanta conversaciones con Fundarte con el objeto de entregarle la cúpula del Helicoide a fin de que administre y organice allí eventos artísticos y culturales para el público en general”.Lo único cierto es que el 10 de septiembre de 1986, El Helicoide es adjudicado por 15 años a la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención DISIP (SEBIN desde 2010).
7. Los arquitectos Julio Coll y Jorge Castillo (izquierda) y el equipo que participó en el proyecto dentro del Taller JC-JC (derecha).8. Consideraciones iniciales tomadas en cuenta para la conceptualización del proyecto.
En tales condiciones surgirá la que quizás sea la propuesta que logró contar con un planteamiento realmente sólido en cuanto al origen, desarrollo y destino final del Helicoide y la que más lejos llegó en cuanto a su cristalización: su conversión en el Centro Ambiental de Venezuela, sede del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (MARNR).
Estrenándose la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez, que debía transcurrir entre 1989 y 1994, el ingeniero Enrique Colmenares Finol, designado como Ministro del Ambiente, recibe la orden de desalojar el edificio Camejo del Centro Simón Bolívar donde funcionaba la mitad de la entidad (incluida la Dirección de Cartografía Nacional), ya que se requería el inmueble para completar el Palacio de Justicia. Es en ese momento que el propio presidente Pérez propone ubicar Cartografía Nacional en El Helicoide lo cual permitirá a Colmenares Finol percatarse de que en el edificio podría funcionar no sólo Cartografía sino todo el Ministerio.
La posibilidad de pensar la obra en función de albergar el que en su momento fue un organismo como el MARNR, pionero en América Latina, que en 1977 (durante el primer gobierno de Pérez y con Arnoldo José Gabaldón a la cabeza), fue creado a partir de la fusión de la Dirección General de Recursos Hidráulicos del MOP y la Dirección General de Recursos Naturales del Ministerio de Agricultura y Cría, para“garantizar una mejor calidad de vida, mediante la gestión ambiental transversal, rectora, ejecutora y normativa, del uso y conservación de los recursos naturales promoviendo la participación de la sociedad para lograr el desarrollo sostenible”,va tomando cuerpo.
Por otra coincidencia, el ministro entra en contacto con los arquitectos Julio Coll y Jorge Castillo (egresados de la UCV en 1960 y 1959, respectivamente), quienes proyectaban para el ente gubernamental la remodelación de la Torre Sur del Centro Simón Bolívar y, al pedírseles su opinión, entregan en 15 días un informe evaluativo que planteaba la absoluta posibilidad de ubicar el MARNR en El Helicoide. La idea de considerar el proyecto como el Centro Ambiental de Venezuela y ofrecerle al “gigante dormido” la oportunidad de convertirse en punto de partida de lo que podía ser la recuperación ambiental de Caracas, muy pronto empezó a transformarse en un proyecto ambicioso que contempló un plan de renovación urbana y saneamiento que incluía todo el entorno incorporando al Jardín Botánico, previendo, además, las mejores condiciones laborales para los 12.000 funcionarios que integraban las Direcciones Generales Sectoriales de Servicios Autónomos de Geografía y Cartografía Nacional, Investigación, Conservación de Suelos, Aguas y Vegetación, Agencia de la Cuenca del Rio Tuy, la Administración y Servicios Pro-Fauna, así como el Despacho del Ministro y sus dependencias auxiliares.
9. Plan de inversiones para la remodelación y acondicionamiento del Helicoide, del cual se llegó a ejecutar más de las tres cuartas partes.
Jorge Castillo, en entrevista aparecida dentro de la publicación “El Helicoide. Renovación Urbana, Nuevo Símbolo para Caracas. Centro Ambiental de Venezuela. Sede del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables”, editada en 1993, cuando los avances de la obra eran importantes y todo apuntaba a su exitosa finalización, expresó cómo en 1990, “sin tardanzas empezaron los planes de acción. Había que distribuir esa cantidad de oficinas en disposiciones espaciales lógicas, por vínculos y relaciones, de acuerdo al abultado organigrama del Ministerio. De seguido, el Plan Maestro 1991, 1992 y finalmente el Plan 1993. En total 85.000 m2 existentes, luego de agregarle 27.000 m2 en mezzaninas para llegar al metraje requerido”, para concluir: “en la actualidad el proyecto es prácticamente irreversible, porque ya estamos construyendo”. Para aquel momento solo quedaba por realizar el Plan Maestro 1994, que contemplaba el diseño y construcción de obras anexas, llegando con ello el Centro Ambiental de Venezuela a completar en total 139.000 m2 de construcción.
10. Criterios generales propuestos para el proyecto paisajístico y de condicionamiento ambiental interno.11. Criterios generales propuestos para el proyecto de señalización.
Teniendo como premisa fundamental la calidad ambiental en todas y cada una de las decisiones que se fueron tomando, el proyecto de arquitectura incluyó como parte muy importante la correspondiente al tratamiento paisajístico (a cargo de Eduardo Robles Piquer y Pedro Vallone), sobre el que empezó a descansar el cambio de lectura exterior (inspirada en la imagen arquetípica de los jardines escalonados y colgantes de Babilonia) de un edificio que siempre fue visto como una mole de concreto de la que poco sabía sobre su destino el ciudadano común, gracias a la integración de la vegetación a la vialidad interna del complejo.
También se tuvo especial cuidado en toda la señalización (proyecto del diseñador Iván Castillo) que debía enfrentar el reto de orientar de manera fácil al usuario y al visitante dentro de una estructura extendida poco profunda que no facilitaba el reconocimiento espacial desde su interior.
Coll y Castillo, arquitectos proyectistas y cabezas visibles del Taller JC-JC, conformaron un equipocon 60 profesionales interdisciplinarios y técnicos, bajo la coordinación de proyectos de Alexandra Englert y la asesoría de Jorge Romero Gutiérrez.
12. Estado de avance que presentaban las obras para el momento de su interrupción.
Como parte de la mala fortuna que a través del tiempo ha acompañado a El Helicoide,el plan a cuatro años presentado por Coll y Castillo para llevar adelante las obras de remodelación y acondicionamiento del edificio y sus alrededores, a concluirse en 1994, se topó con las accidentadas condiciones políticas que atravesó el segundo período presidencial de Carlos Andrés Pérez (dos golpes militares en 1992 y separación del cargo tras su enjuiciamiento en mayo de 1993), lo cual, pese al empeño que quienes continuaron la gestión de Colmenares Finol después de junio de 1993, se convirtió en una carga muy dura de sobrellevar, quedando muchas de las obras concluidas pero sin que ninguna mudanza se hiciera efectiva, ni siquiera la de Cartografía Nacional, que aún hoy se encuentra en los espacios cuya solicitud de desocupación dio origen hace más de 30 años a todo el proyecto. Valga añadir como otro inconveniente no menor la permanente reticencia de los funcionarios de MARNR a cambiar sus condiciones de trabajo originales por otras dentro de una zona de la ciudad que no contaba con las mejores conexiones ni de transporte ni de seguridad.
Tras las elecciones de finales de 1993 ganadas por Rafael Caldera en medio de una importante crisis política y financiera, el proyecto se engavetó y lo realizado fue aprovechado en la medida de los posible por los sucesivos ocupantes del edificio, mostrando hoy niveles muy altos de descuido y falta de mantenimiento.
La sugerente frase pronunciada porColmenares Finolque rezaba: “Por los alrededores del Helicoide empezó el deterioro urbano ambiental de Caracas, y por ahí debe empezar su recuperación” quedó como otro sueño que acompañará al “elefante blanco” en su desdichada historia.
13. Portada de la publicación “El Helicoide. Renovación Urbana, Nuevo Símbolo para Caracas. Centro Ambiental de Venezuela. Sede del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables”, editada en 1993
Nota
Esta reseña sólo ha sido posible elaborarla gracias a la consulta hecha a la completa publicación “El Helicoide. Renovación Urbana, Nuevo Símbolo para Caracas. Centro Ambiental de Venezuela. Sede del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables”, editada en 1993 bajo la coordinación general y diseño del diseñador gráfico Iván Castillo y un amplio equipo de colaboradores, e impresa por Jaspe Editores.
ACA
Procedencia de las imágenes
1, 7, 8, 9, 10, 11, 12 y 13. El Helicoide. Renovación Urbana, Nuevo Símbolo para Caracas. Centro Ambiental de Venezuela. Sede del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables, Iván Castillo (coord.), 1993.
…que en 1956 es cuando se le da el nombre a la avenida José Antonio Páez de El Paraíso?
1. La avenida Páez de El Paraíso en los años 50 del siglo XX.
Lo que hoy conocemos como la avenida José Antonio Páez, principal arteria vial de la parroquia El Paraíso, Caracas, que se despliega entre el sector Los Flores de Puente Hierro y la redoma de La India (cruce con la avenida O’Higgins), es un excelente ejemplo de ruta urbana que se fue conformando en la medida que el desarrollo de la zona por la que transcurre se fue dando.
El origen del primer tramo que se conoció como “Avenida del Paraíso” está estrechamente relacionado, por un lado, con la inauguración en 1875 por parte de Antonio Guzmán Blanco del “Puente de Hierro” (construido por Luciano Urdaneta) y, por el otro, con la decisión de comenzar a urbanizar las tierras que conformaban la antigua hacienda El Paraíso en 1891 (lo que se conoció como “Ciudad Nueva”), por parte de la empresa Tranvía de Caracas (en manos de Félix Rivas), para lo cual fue clave la construcción aquel año de otro puente (“El Paraíso”) que permitió cruzar de nuevo el Guaire para conectar la avenida principal de la que fuera la primera expansión residencial de Caracas hacia el sur del valle, con el casco central a través de la prolongación de la avenida Sur 12 de la parroquia San Juan.
2. Detalles de los Planos de Caracas de Ricardo Razetti de 1897 (izquierda) y 1906 (derecha) en los que se puede observar el nacimiento del primer tramo de lo que será la avenida José Antonio Páez.3. Puente de Hierro (izquierda) y Puente El Paraíso (derecha) a comienzos del siglo XX.4. Edificio para la Exposición Industrial y Agrícola de Venezuela (Juan Hurtado Manrique, 1895), entregado en 1902 a las Hermanas de San José de Tarbes.
Así, la “Avenida del Paraíso” permitía inicialmente el tránsito de carruajes tirados por caballos desde Puente Hierro hasta el sector sur del trazado inicial de la “Ciudad Nueva”, donde se ubicó un espacio urbano (bautizado en 1905 como Plaza República hoy Plaza Páez) y poco más allá en 1895 la edificación que albergaría la Exposición Industrial y Agrícola de Venezuela construida según proyecto de Juan Hurtado Manrique, obra ecléctica de corte neoclásico, entregada en 1902 a las Hermanas de San José de Tarbes.
Con la decisión tomada por Cipriano Castro de trasladarse en 1903 a Villa Zoila (construida a finales del año 1900 por el doctor Julio Torres Cárdenas), la “Avenida del Paraíso” pasaría a denominarse “Avenida Castro” pudiéndose acceder desde ella a la casa presidencial y a ella desde el centro (avenida Sur) por el Puente Restaurador, inaugurado el 11 de junio de 1905. De esta primera etapa de la avenida se tiene claro registro a través de los Planos de Caracas de Ricardo Razetti de 1897 y 1906.
5. Izquierda: detalle del Plano de Caracas de Ricardo Razetti de 1929. Derecha: detalle del Plano de Caracas y sus alrededores de Eduardo Rohl de 1934. En ambos aparece la huella del Hipódromo y se nota el crecimiento de la avenida hasta llegar a cruzarse con la avenida La Paz.6. 1911. Monumento a la Batalla de Carabobo -La India de El Paraíso- (izquierda); y 1921. Estatua de George Washington (derecha) ubicadas ambas en el mismo emplazamiento: cruce de la avenida de La Vega y 19 de diciembre.7. Plaza de la República (hoy Plaza Páez).
La inauguración en 1908 del Hipódromo de El Paraíso permitirá prolongar el trazado de la arteria que hoy nos ocupa desde la Plaza de la República hasta sus puertas. Luego, con motivo de la celebración en 1911 de los 90 años de la Batalla de Carabobo y 100 de la Independencia, se erigirá sobre el eje vial que se daba en llamar “Avenida de La Vega” (sector El Pinar), en el cruce con la 19 de diciembre (abierta en 1910, luego 9 de diciembre y hoy en día Washington) proveniente de la Carretera Occidental que conducía a Antímano (luego Av. San Martín), sector El Empedrado, el correspondiente monumento conmemorativo conocido como La India de El Paraíso, obra del escultor venezolano Eloy Palacios, develada el 21 de agosto.
Será diez años más tarde, al cumplirse el centenario de la batalla que selló la independencia venezolana, cuando La India será trasladada, también sobre la vía, a un costado del Hipódromo presidiendo un espacio conformado por dos plazas gemelas. Es en ese momento (1921) que nos encontramos con que el trecho que va desde el monumento a la Plaza de la República se denominará como “Avenida Carabobo” y, además, con que el espacio dejado por la escultura de Palacios sería ocupado el 19 de abril por la de George Washington, proveniente de su primer emplazamiento desde 1883 en el centro de Caracas entre la Basílica de Santa Teresa y el Teatro Nacional.
Lo acontecido en 1921 permitió extender hasta el pueblo de La Vega la incipiente vía que ya así se denominaba, intersecándose en 1933 con la recientemente abierta avenida La Paz (hoy O’Higgins), que empalmaba gracias al Puente Bolívar (o de Los Leones) con la Carretera Occidental (hoy prolongación de la avenida San Martín), lo cual marcaría un nodo importante donde iría a parar en 1966 La India en su segundo traslado dentro de la zona.
8. Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales (izquierda) y Liceo Caracas (derecha).9. Quintas Aéreas vistas desde la avenida Páez.
Con frente hacia la vía la vía o muy próximos a ella se construirán paulatinamente: el Club Paraíso (1924, Ricardo Razetti), la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales (1931), el Estadio Nacional (1936), el Liceo Caracas (1937, Cipriano Domínguez, sede del Instituto Pedagógico Nacional desde 1938), el Zoológico El Pinar (1945), el Colegio de Abogados (1945, Camilo Arcaya) o las Quintas Aéreas (1958, Natalio Yunis).
10. Plano Shell de San Martín-El Paraíso (1954).11. Avenida Páez a la altura del Hipódromo (c.1959). Al fondo se puede observar el Monumento a Carabobo (La India).
Sólo será en 1956 que la avenida pasará a denominarse José Antonio Páez conformada, en resumen, por la sumatoria de la original Avenida de El Paraíso (que ya era denominada como Páez), la Carabobo y la de La Vega, habiendo ya demostrado su capacidad para entrelazar a su paso las zonas de: Los Flores de Puente Hierro (donde se ubicó desde finales de la década de 1950 la Cárcel de La Planta), Los Laureles, Parque Naciones Unidas, La Montaña, Washington, El Pinar, Las Fuentes, Deyber, Loira y La Paz.
12. Fotos recientes de la avenida Páez. En la de abajo, al fondo se observa el Monumento a Carabobo (La India) en su emplazamiento actual.
Insertada entre las parroquias La Vega, San Juan y Santa Teresa, la avenida Páez tendrá la oportunidad de corroborar desde 1995 el hecho indiscutible de ser el corazón de la Parroquia El Paraíso, la cual sería creada ese año como parte del Municipio Libertador. Pese a contar con lugares de valor histórico, usos que tienen escala metropolitana y edificaciones de valor arquitectónico, el tránsito hoy en día por la arteria denota como pocas en la ciudad los nefastos efectos de la aplicación inadecuada de las ordenanzas municipales, un creciente deterioro y la imposibilidad de ser leída como un espacio urbano unitario, herencia, sin duda, de la manera como terminó conformándose a través del tiempo. La frondosa vegetación que la acompaña puede considerase, sin embargo, como uno de los valores que posee.
Apunte complementario
13. 1936. Detalle del Plano de Caracas Monumental de Ramón Sosa. A la izquierda, avenida 19 de diciembre con las estatuas del Gran Mariscal de Ayacucho (arriba) y George Washington (abajo). A la derecha Monumento a Carabobo (La India) a un lado del Hipódromo.
Como demostración de los avatares sufridos por la toponimia de la ciudad, de la cual hemos mostrado solo una parte en esta nota sobre la avenida José Antonio Páez, valdría la pena añadir que el 19 de diciembre (nombre de la avenida y el puente inaugurados en 1910 que unieron lo que en aquel entonces eran la Carretera Occidental y la Avenida de La Vega), fue el día en que Juan Vicente Gómez tomó el poder en 1908 en detrimento de su compadre Cipriano Castro, el cual sólo dejará al morir 27 años más tarde. Una vez fallecido Gómez en 1935, avenida y puente pasarán a denominarse 9 de diciembre en conmemoración a la fecha de la Batalla de Ayacucho (1824), que a su vez coincide con la del nacimiento de María de la Concepción Palacios y Blanco (1758), madre del Libertador.
14. 19 de abril de 1921. Reubicación de la estatua de George Washington (procedente del centro de Caracas) en el cruce de la avenida 19 de diciembre y la Avenida de La Vega. La escultura de Washington ocupó el espacio dejado ese mismo año por el Monumento a la Batalla de Carabobo (La India), cuando fue trasladado a las inmediaciones del Hipódromo. Años más tarde la obra del prócer estadounidense pasaría a presidir la plaza que se construiría en su honor a escasos metros sobre la avenida Páez, donde aún permanece.15. 1924. Estatua ecuestre del Gran Mariscal de Ayacucho ubicada en la intersección de las avenidas 19 de diciembre y San Martín. La fotografía está tomada hacia el oeste justamente desde esta última avenida.
Gómez, sin embargo, en 1924 ya había ubicado con motivo del centenario de la gesta, en la intersección de las avenidas 19 de diciembre y San Martín (que continuaba desde ese punto hacia el oeste como Carretera Occidental, según se desprende del Plano de Caracas de Ricardo Razetti de 1929), una imponente estatua ecuestre del Gran Mariscal de Ayacucho encargada al escultor venezolano Lorenzo González en 1922 (hoy colocada en la Plaza Sucre de Catia), lo cual simplificaría el cambio de nombre de la primera.
Más adelante (desconocemos cuándo, pero presumimos que después de 1958), la avenida 9 de diciembre pasó a llamarse Washington, quedando con ese apelativo únicamente el puente reconstruido que permite salvar el río Guaire y la autopista.
… que el 21 de marzo de 1941 se inaugura en Caracas el cine Hollywood, proyectado en 1939?
1. La esquina de Romualda con el cine Hollywood (c.1954)
Con la película «Brigham Young», protagonizada por Tyrone Power, daba inicio en 1941 a sus funciones el cine Hollywood, segunda sala caraqueña donde su arquitecto, Rafael Bergamín Gutiérrez (Málaga 1891-Madrid 1970), pondría en práctica la experiencia que había acumulado sobre el tema a través de su ejercicio profesional afincado en España por 20 años, desde donde había llegado a Venezuela en 1938 como exiliado de la Guerra Civil en el buque Colombie.
2. Rafael Bergamín (1891-1970) y el Colombie, buque en el que llegó a Venezuela como exiliado.3. Teatro Ávila (1938-1940) primera incursión que realiza Bergamín en torno a la tipología de edificio multifuncional en Caracas.
El primer cine diseñado por Bergamín en la capital venezolana (y una de sus primeras obras), donde rápidamente logró establecer una sociedad con Rafael Emilio Velutini y José María Manrique (la empresa Velutini, Manrique y Bergamín que pronto de convertirá en Velutini y Bergamín C. A.), fue el teatro Ávila (1938-1940), ubicado en el casco central (de Bolsa a Mercaderes) en un terreno entre medianeras. Con él como punto de partida comenzó a desarrollar el “novedoso” concepto de edificio para proyecciones cinematográficas desde una perspectiva multifuncional con la sala de espectadores como elemento jerárquico en lo compositivo, locales de comercio a pie de calle y oficinas en las plantas superiores.
4. Izquierda: Cine Hollywood (1939). Derecha: Edificio Arismendi con el Teatro Acacias (1945)5. Izquierda: Cine Rialto (obra de Alejandro Chataing intervenida por Bergamín en 1943). Derecha: Cine Diana (1948)
Dicha tipología sería puesta a prueba como solución en esquina cuando le corresponde proyectar en La Candelaria (esquina de Romualda, cruce entre las avenidas Este y Norte-Sur 7) el Hollywood. Luego también lo hará en la remodelación y ampliación del teatro Princesa (luego teatro Rialto) para convertirlo en cine Rialto (1943, entre medianeras, de Monjas a Principal, vuelto a remodelar como cine por Gustavo Wallis en 1951 y hoy Teatro Bolívar de nuevo intervenido en 2013), en el cine Diana (1948, también entre medianeras de clara semejanza con el Ávila, ubicado en la avenida San Martín, demolido en 1970), y en el teatro Acacias -incorporado al edificio Arismendi- (1945, otra oportunidad de resolver una esquina en el cruce de la Calle Real de Sabana Grande con avenida Las Acacias).
6. Luis Gutiérrez Soto (1900-1977). Tres cines madrileños insertados en sendos edificios multifuncionales. Arriba izquierda: el Callao (1926). Arriba derecha: el Europa (1928). Abajo: el Barceló (1931)
Como bien apunta Guillermo Barrios en “La arquitectura de los cines de Caracas: cinco casos emblemáticos (1925-1960)”, artículo publicado en la revista Apuntes, vol. 31, número 1, enero-junio 2018, el esquema multiuso utilizado en los cines mencionados “ya se venía practicando en Madrid desde principios de los años 1930, en medio de un trepidante clima de instalación de grandes salas de cine en diferentes lugares de la capital española. Para ese momento se habían construido allí alrededor de treinta de estos establecimientos, lo que había permitido la concreción de fórmulas funcionales y estilísticas de las cuales Bergamín fue un oportuno portador”.
Con el Hollywood, Bergamín resuelve su ubicación en esquina echando mano a la utilización de planos curvos que enfatizan la presencia del volumen, clara referencia a la arquitectura expresionista de Erich Mendelsohn (1887-1953), práctica común dentro del racionalismo español que siguió las pautas del profesional alemán, y de quienes proyectaron edificios para cines por aquellos años en Madrid. Entre ellos, y muy particularmente en el Callao (1926), el Europa (1928) y finalmente el Barceló (1931), llamado por David Miguel Sánchez Fernández en Cines de Madrid (2012) “el padre de los grandes cinematógrafos madrileños”, diseñados todos por Luis Gutiérrez Soto (1900-1977), se puede encontrar “un claro antecedente del partido de diseño que Bergamín planteó en su momento para el teatro caraqueño”, de acuerdo a lo indagado por Barrios. En tal sentido entre Gutiérrez Soto y Bergamín se establecerá con relación al desarrollo de este tipo de edificaciones un notorio paralelismo, el uno protagonizado en la capital española y el otro en la venezolana.
7. Cine Hollywood. Arriba izquierda: Vista de la entrada. Arriba derecha: Vista de la sala. Abajo: Dos tomas de la fuente de soda.
Determinada la analogía, el Hollywood, a menor escala, igualmente envuelve la esquina y se proyecta a la escena urbana con sus niveles en altura contenidos en un plano curvo. “Sobre la sección superior de este plano se impone a todo lo largo el nombre del cine, mientras que las inferiores se intervienen con ventanas incisas y, a nivel de calle, el plano de acceso queda coronado por una generosa marquesina luminosa para el anuncio en grande de la programación. La integración de usos hacia los laterales del edificio justifica las grandes dimensiones del edificio y magnifica su presencia en el entorno”. La actividad cinematográfica, que además de la sala con balcón incluía un foyer de muy buena proporción, un bar y un restaurante, se vio acompañada con locales comerciales, oficinas en las plantas altas, y hasta un hotel de dos pisos en uno de sus flancos.
Barrios a modo de complemento, nos aportará lo siguiente: “Además del Ávila y el Hollywood, sus primeros edificios de cine con usos colaterales, Bergamín contribuye a la expansión del circuito con otros proyectos. Incursiona en el diseño de salas de barrio con el América (1940-1969; actualmente depósito), que integra en su construcción un pionero sistema de climatización; el Plaza (1941-1972; abandonado), y el cine Jardines (1943-1980; estacionamiento para buses)”. El Ávila hoy alberga una especie de mercadillo y tanto el Hollywood como Las Acacias se transformaron en sendos contenedores comerciales.
8. Izquierda: El cine Hollywod en medio de la construcción de la avenida Fuerzas Armadas (c.1955). Derecha: el cine en la actualidad fotografiado desde el elevado de la avenida Fuerzas Armadas9. Izquierda: el Hollywood pintado por Damián Flores Llanos en 2017 dentro de la exposición abierta en Madrid que tituló «Caracas». Derecha: foto reciente que muestra el estado de la fachada del edificio.10. Foto reciente del edificio donde funcionó el cine Hollywood.
Visiblemente afectado por la construcción e inauguración 1956 de la avenida Fuerzas Armadas sobre el trazado de la calle Norte-Sur 7, el Hollywood, como tantas otras salas de cine funcionó como tal hasta 1979 cuando cambió de uso, fenómeno que también ha afectado a las salas madrileñas que tomó como modelo. Anclado en La Candelaria, lugar que desde los años 1940 acobijó a numerosas familias españolas que migraron hacia Caracas, el edificio, que aún permanece en pie, sesgó desde muy temprano su programación hacia la presentación de cine español del cual se fue paulatinamente alejando en virtud del viraje que acompañó la comercialización del cine a nivel internacional.
Bergamín regresará a España en 1958 dejando tras su estadía de veinte años en Venezuela una obra construida que superó las cincuenta edificaciones (valga como dato decir que para el año de 1941, Bergamín ya había realizado en Caracas 155 proyectos, de los que se habían ejecutado 42), de entre los cuales las diferentes salas de cines proyectadas son un valioso legado, así como las variantes que realizó de edificios en esquina para otros usos. En particular, el cine Hollywood, de las pocas que quedan en pie, se trata de una pieza que debe ser protegida en virtud de su valor y atendida dado su acelerado deterioro.
1. Vista norte del Club Paraíso en los años 30 del siglo XX.
La aparición y evolución de los clubes sociales en la ciudad de Caracas, reseñadas de forma amena por Alberto Veloz en “El club social: un alto en la cotidianidad donde se fraguan historias”, artículo aparecido en El Estímulo el 21 de julio de 2020 (https://elestimulo.com/gastronomia/cronicas-de-alberto-veloz/2020-07-21/el-club-social-un-alto-en-la-cotidianidad-donde-se-fraguan-historias/), están estrechamente ligadas a la primera expansión de la ciudad hacia el suroeste iniciada a finales del siglo XIX que dará origen a la urbanización El Paraíso. Allí, durante la primera década del siglo pasado se sentarán las bases del primer gran centro de reunión de la burguesía caraqueña que llevará su nombre.
2. El Club Venezuela, ubicado en la esquina de Mijares.
Heredero de una saga de lugares de esparcimiento que empezaron a nacer de la necesidad de compartir intereses comunes, intercambiar ideas, tener nuevos afectos y cordializar amigablemente, cuya primera manifestación Veloz ubica en 1841 cuando en el diario El Venezolano apareció un curioso aviso convocando a participar en los salones de “La Tertulia”, y que será continuada por el Club “Unión” (luego redenominado como Club “Concordia”) y más tarde por el Club “Venezuela”, todos situados en el casco central de la capital, el Club Paraíso se gesta por iniciativa del general Alejandro Ibarra Rivas, “hombre culto, refinado, amigable y dado a la vida social estaba casado con Elena Russell, hija de Thomas Russell, jefe de la Misión Diplomática de los Estados Unidos”.
La familia Ibarra Russell, que vivía en una casa de dos pisos de Conde a Piñango, se mudará posteriormente a una casona situada en la colina de Los Laureles, al final de la avenida El Paraíso (hoy avenida Páez) frente a la Plaza de la República (actual Plaza Madariaga), que una vez adquirida Ibarra pondrá por nombre “Monte Elena” en honor a su esposa.
3. Ubicación de la quinta «Monte Elena» en un detalle del Plano de Caracas de 1906 de Ricardo Razetti.
“Monte Elena”, que ya aparece registrada en Plano de Caracas de Ricardo Razetti de 1906 como una de las primeras casas construidas en la urbanización, será refaccionada por Ibarra tanto en su interior como en sus áreas abiertas. “Sembró árboles y dispuso de bellos jardines. Aprovechó que por el medio pasaba una acequia y con piedras mandó hacer una pequeña cascada. Igualmente construyó unos bancos para sentarse con el fin de disfrutar los atardeceres y el benigno clima de la zona”, lo cual la convirtió en un lugar que empezó a ser frecuentado por los paseantes dominicales que visitaban la zona.
“Una tarde del año 1908, en medio de la concurrencia espontánea, al general Ibarra se le ocurrió que era el momento de formar un club social. Cedió parte de su terreno entre Monte Elena y Los Laureles, para que se reunieran los primeros amigos que se manifestasen a favor de conformar el nuevo centro. Así nació lo que de ahora en adelante se llamará Club Paraíso”, apuntará Veloz. En dicho terreno se construiría una pequeña casa que se puede considerar como su primera sede.
Una vez constituido, la primera presidencia del club “lógicamente recayó en el general Alejandro Ibarra y entre los socios se encontraban Miguel Antonio Castillo Plaza, Oscar y Nicomedes Zuloaga, Antonio José Castillo, Gustavo Machado Morales, Eduardo Travieso Paúl, Mercedes Pietri, Sofía Valentiner, Gustavo Sanabria, Bernardino Ruiz Miranda”.
4. Izquierda: Parque Los Samanes, terreno donde se construirá la sede del Club Paraíso, señalado en un detalle del Plano de Caracas de Ricardo Razetti de 1929. Derecha: El Club Paraíso ya construido, registrado en el Plano de Caracas Monumental de Ramón Sosa de 1936.
Ante el aumento del número de afiliados y la necesidad de hacer crecer sus instalaciones recreativas, la directiva decide adquirir a la familia Zuloaga el parque Los Samanes, un lote de terreno de 28 mil metros cuadrados al este de la avenida Santander (próximo al Hipódromo), ocupado antiguamente por un pequeño lago, donde se construirá la nueva sede del club. El centro social abriría sus puertas en 1924 una vez concluida la construcción de la que cronológicamente puede llamarse su segunda casa-club, diseñada junto a las áreas exteriores en 1923 por el ingeniero Ricardo Razetti (1868-1932), proyecto que había sido seleccionado entre varias propuestas presentadas a concurso por adaptarse a la frondosa vegetación del lugar y por su razonable costo de construcción. La planta, una perspectiva y una descripción de la edificación, de rasgos decididamente neohispanos, fueron publicados en la Revista del Colegio de Ingenieros de Venezuela (Año I, Nº 6, junio 1923) con el título “Nuevo Edificio para el Club Paraíso, Caracas”.
5. Planta del proyecto del Nuevo edificio para el «Club Paraíso», Caracas, Ricardo Razetti, 1923.6. Logo del Club Paraíso (izquierda). Removedor y pincho (derecha).
Del texto descriptivo que acompaña la reseña se concluye que el proyecto de Razetti incluía: “Una terraza abierta, bajo los árboles, dedicada a salón de baile, con kioskos laterales, uno de ellos para música, y el otro reservado a la escalera. En el centro se ha dejado un gran espacio engranzonado, en figura elíptica, para el servicio de mesas de té, etc. El propio edificio contiene locales, que más tarde pueden fácilmente ensancharse, para botiquín, toilette de damas y de caballeros, sala de billar, baños, departamentos sanitarios, cocina, departamento para el servicio, etc. Los vehículos tendrán su entrada y su salida especiales por avenidas que conducen hasta el propio edificio. Fuera del lugar de las construcciones descritas, se establecerán departamentos destinados a canchas de tennis, piscinas para natación y otros sports modernos”.
7. Dos imágenes del Club Paraíso ampliado en 1933 según proyecto de Alfredo Jahn López. Fachada oeste (arriba) y vista panorámica (abajo)
El club, apremiado nuevamente por la necesidad de ampliar sus instalaciones, concluye en 1933, en conmemoración de sus veinticinco años, la tercera y última sede proyectada por el arquitecto Alfredo Jahn López (1895-1940).
La ampliación de Jahn, adaptada a las condiciones de crecimiento previstas por Razetti, se mantuvo apegada a un estilo neohispánico y mudéjar con reminiscencias de la arquitectura ecléctica de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. Es de dos plantas y está flanqueada por dos torres de tres pisos. Como señala Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015): “El acceso está enmarcado por un volumen sobresaliente con una cubierta a dos aguas, que protege la entrada de los vehículos que se realiza por una rotonda. Sobre su fachada se evidencian elementos arquitectónicos del eclecticismo caraqueño (arcos de estilo mudéjar de medio punto con falsos almohadillados, balaustradas y molduras, con diseños inspirados en la naturaleza, que se reflejan tanto en las cornisas como en los vanos de puertas y ventanas). El programa cuenta con una biblioteca, un ‘Salón de los espejos’, restaurante, salón y el patio central, definido por un corredor perimetral cubierto, soportado por columnas de pequeñas proporciones realizadas en concreto martillado de fuste liso, sobre las cuales se apoyan arcos extendidos desde su base en sentido vertical”.
Desde 1928 en adelante, el Club Paraíso se convirtió, junto a su contemporáneo Caracas Country Club, en uno de los dos centros sociales más importantes de la ciudad. Su gran patio central rodeado de una bien proporcionada arcada y corredores que conducían al bar, el comedor y al gran salón de baile lo convirtieron en el lugar de las fiestas más suntuosas y alegres que se dieron en la Caracas de aquel momento. “Decir Club Paraíso era pensar en diversión, deportes, encuentro con los amigos, días de piscina y juegos. Los caballeros en el dominó y las señoras en tardes de romy, panguingue, continental, canasta uruguaya en compañía de té y bebidas varias”, complementará Alberto Veloz.
8. Vista aérea del Hogar Canario Venezolano (izquierda) y aspecto actual del acceso a la casa-club (derecha).9. Vista de la piscina del Hogar Canario Venezolano.
“Con el cambio urbanístico y el desplazamiento de la mayoría de sus socios hacia zonas más valoradas en el este de la ciudad, aunado a que El Paraíso perdió su encanto de urbanización elegante y señorial, comenzó la decadencia de uno de los mejores clubes de la capital. La última junta directiva decidió poner en venta sus instalaciones, cerrándose un ciclo de esplendor de la sociedad caraqueña. (…) El 23 de julio de 1970, la señorial casona del Club Paraíso pasó a ser la sede del Hogar Canario Venezolano, lo que significa que está en buenas manos. Los canarios, pueblo honrado y trabajador han sabido conservarla y respetar su estructura con muy leves cambios para su mejor confort y funcionamiento”. La piscina, conserva aún el logo del antiguo centro social, el cual es repetido en los suelos en el interior.
Nota Ricardo Razetti, ingeniero, arquitecto y cartógrafo caraqueño, de acuerdo a la nota biográfica elaborada por Irma De-Sola Ricardo para el Diccionario de Historia de Venezuela (https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org/dhv/entradas/r/razetti-martinez-ricardo/), “realizó más de 10 planos de Caracas entre 1897 y 1929. Son una minuciosa muestra de la historia y registro del progreso de la ciudad. Preocupado por el mejoramiento del aspecto físico y el armonioso desenvolvimiento de las edificaciones públicas y privadas, en una época en la cual no se hablaba de planificación, presentó al Colegio de Ingenieros de Venezuela sus Notas para el código de construcciones en lo relativo al alineamiento de las construcciones en la vía pública (7.2.1898), donde recomendaba que cada población debía tener «un Plano General de Alineamiento». Editor y administrador del diario La Restauración Liberal (1903), presentó ante el Concejo Municipal del Distrito Federal un proyecto de modificación de los linderos de las parroquias (18.8. 1910), señalando estos por el centro de las calles o avenidas, en vez de por los accidentes geográficos del terreno, como se hacía anteriormente, lo cual propiciaba conflictos, pues se daba el caso de que una edificación estuviera construida entre 2 parroquias. La proposición fue aceptada el 20 de diciembre de 1910 y se le autorizó para incluir esas modificaciones en el nuevo plano de Caracas que estaba por publicar. Como ingeniero, proyectó y realizó, entre otros, el cuartel de Maracay y la clínica Luis Razetti, situada en la avenida Este 2 de Caracas. En 1916, dibujó el Mapa físico y político de Venezuela”. También participó junto a Alejandro Chataing en la construcción del Arco del Triunfo del Campo de Carabobo e hizo el proyecto del Ateneo de Maracay, por citar sólo otras dos de las numerosas obras en las que intervino.
…que en 2010 es inaugurada la Plaza Los Palos Grandes?
1. Plaza Los Palos Grandes. Edwing Otero. 2010. Vista sur-norte.
Cuando se habla de los orígenes de la urbanización Los Palos Grandes hay quienes se remontan al año 1929 cuando, luego de haber estado ocupadas sus tierras por una hacienda propiedad de la familia Ribas, se construye en lo que hoy se corresponde con la Tercera Avenida un eje (primero de tierra y luego pavimentado) que iba del camino que comunicaba Sabana Grande con Petare hasta las faldas del Ávila, convirtiéndose en el primer elemento del trazado que hoy conocemos.
2. Izquierda: 1932. Vista de sur a norte del primer camino construido en Los Palos Grandes (avenida principal), lo que hoy es la Tercera Avenida. Derecha: Club Los Palos Grandes (hoy Centro Catalán de Caracas). Guillermo Salas. 1933.
En el lugar se encontraban sembrados enormes mijaos (Anacardium excelsum), árboles de tronco recto, color claro, y de hasta 3 m de diámetro, que pueden llegar a medir 45 metros de altura, de los cuales se derivará la sonora denominación que se le dio a la urbanización.
Posteriormente, como elemento inmobiliario que buscaba servir para promocionar el futuro desarrollo, se construirá en 1933, al final de aquella avenida principal, el Club Los Palos Grandes (hoy en día sede del Centro Catalán de Caracas), instalación social y recreativa que siguió la pauta establecida por otras urbanizaciones caraqueñas que empezaban a surgir entonces. El proyecto del club, en claro estilo neocolonial, estuvo a cargo del ingeniero Guillermo Salas, quien en 1929 formó parte del equipo que restauró el Panteón Nacional conjuntamente con Manuel Mujica Millán y Edgar Pardo Stolk. Salas, también proyectó y construyó el edificio del Ministerio de Educación entre 1936-1938 (hoy Biblioteca Metropolitana Simón Rodríguez) ubicado en la esquina El Conde; el Cine Continental diseñado con Félix Aguilú en 1936; y remodeló el Nuevo Circo de Caracas en 1944.
3. Izquierda: 1946. Detalle del Plano ESSO de «Caracas y sus alrededores» donde se puede apreciar los trazados de Los Palos Grandes y Altamira totalmente desconectados. Derecha: Aviso de prensa en el que se promueve la venta de parcelas de la urbanización Los Palos Grandes.
Pensada fundamentalmente para albergar viviendas unifamiliares, Los Palos Grandes termina de desarrollarse a partir de la apertura en 1947 de la Carretera del Este (devenida en avenida Francisco de Miranda desde 1954), con la particularidad de no contar ni con aceras ni con espacios públicos a lo largo de las cinco avenidas norte-sur y diez transversales este-oeste que formaron su trazado inicial. Además del clima agradable que poseía, los urbanizadores ofrecían como elementos atractivos a los compradores de las 400 parcelas que la conformarían, la apertura de “nuevas avenidas y calles pavimentadas” y de un “empalme con la bella urbanización Altamira”, “servicio permanente de autobuses” y “agua en abundancia”. No olvidemos que Los Palos Grades está atravesada por las quebradas de Pajaritos y Sebucán que confluyen en La Floresta para luego desembocar en el río Guaire. Tampoco que su suelo está constituido por sedimentos aluvionales con espesores de hasta 320 metros lo que ocasiona, según los geólogos, “problemas de amplificación sísmica”.
4. Imágenes y propaganda del Coney Island de los Palos Grandes ubicado sobre la avenida Francisco de Miranda cruce con Tercera Avenida de Los Palos Grandes en cuyo terreno se construyó el centro comercial «Canaima» (demolido) y hoy se encuentra la Torre Telefónica o Movistar.5. Arriba a la izquierda: Centro Petrolero de Caracas, Angelo Di Sapio, 1957, perspectiva aérea. Abajo a la izquierda y derecha: Vistas exteriores del edificio Atlantic.6. Parque de Cristal. Jimmy Alcock. 1977-1986. Ubicado sobre la avenida Francisco de Miranda entre la Tercera y Cuarta avenidas de Los Palos Grandes. Intervención con vocación urbana que otorgó a la urbanización por primera vez un espacio público del cual adolecía, claro antecedente de la Plaza Los Palos Grandes.
Más temprano que tarde, la urbanización cambia de zonificación como consecuencia de la aprobación en 1953 del Plano Regulador de Caracas y su correspondiente Ordenanza. Desde entonces las quintas situadas entre la cuarta transversal y la avenida Francisco de Miranda empezarán a ser sustituidas por edificaciones multifamiliares, lo que convertirá Los Palos Grandes en todo un laboratorio cargado de modernidad en el que se comprobarán los efectos de la Ley de Propiedad Horizontal promulgada en 1958 pero puesta a prueba desde algunos años antes. Sin embargo, el aumento considerable de su densidad poblacional tuvo la particularidad de que no estuvo acompañada ni de mejoras en la movilidad peatonal ni de espacios públicos de importancia de los que adolecía desde su creación. En todo caso, cabría señalar la aparición durante la década de los 50 y hasta 1963 del Coney Island, centro de atracciones a escala metropolitana que se ubicó sobre la Francisco de Miranda en el terreno que luego ocupó el Centro Comercial Canaima (Coto y Loperena Arquitectos, 1964, demolido) y ahora la Torre Movistar (primero Telefónica). También valdría la pena resaltar cómo la ordenanza permitió desarrollar sobre el frente de la avenida Miranda usos comerciales, de servicios y de oficinas que dieron pie para que en 1957 Angelo Di Sapio propusiera el Centro Petrolero de Caracas (elemento clave en lo que Henry Vicente calificó como el tercer distrito petrolero de la ciudad), del que sólo se realizó el emblemático edificio Atlantic. Luego vendrían el edificio Mene Grande (Rafael José Larraín Basalo, 1966), el Centro Plaza (Oscar Lupi, 1972-1979), el Parque de Cristal (Jimmy Alcock, 1977-1986) y la Torre Cavendes (Julio Volante, 1978).
7. Izquierda: Ubicación de la Plaza sobre la Tercera Avenida de Los Palos Grandes. Derecha: Planta de techos.8. Render del proyecto de la Plaza Los Palos Grandes.
Será durante la primera década del siglo XXI cuando, aprovechando una iniciativa de los vecinos de la zona, quienes le habían puesto el ojo a un terreno venido a menos en el que funcionaba una clínica veterinaria en una desvencijada casa, un desorganizado estacionamiento para los clientes de un cercano auto mercado y un pequeño centro comercial de muy escasos locales, rodeado de aceras estrechas y destruidas, que la Dirección de Planeamiento Urbano de la Alcaldía de Chacao con María Fernanda Gómez de Llarena al frente, decida emprender el proyecto de una plaza con estacionamiento subterráneo que le será contratado el año 2008 al arquitecto y profesor Edwing Otero, egresado de la UCV en 1973, con una dilatada y a la vez exitosa trayectoria profesional.
No sabemos si será por casualidad o por cosas del destino, pero el hecho es que la plaza se situará no sólo en su corazón sino justamente sobre el eje a partir del cual se originó la urbanización (la actual 3ª avenida de Los Palos Grandes cruce con la 2ª Transversal), flanqueado hoy cuando desemboca en la Francisco de Miranda por los ya mencionados Parque de Cristal y Torre Telefónica.
9. Dos cortes del proyecto de la plaza.10. Vista general de la plaza hacia el oeste.
Pese a tratarse de un lote en esquina que no alcanza siquiera un cuarto de la superficie total de la manzana donde se ubica (el cuadrante sureste de la cuadra delimitada por las 2º y 3ª Avenidas y entre la 2ª y 3 Transversales), la escasa superficie fue aprovechada al máximo por Otero logrando una propuesta clara y contundente que, sumada al ansia acumulada por parte de la comunidad de tener un lugar de desahogo, han dotado al lugar de una intensa actividad urbana.
Otero, en la memoria presentada el año 2010 cuando la obra participó en la BAQ, Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito (consultable a través de https://arquitecturapanamericana.com/plaza-los-palos-grandes/nggallery), con relación al problema a enfrentar expone: “Se nos solicitó en esencia resolver un estacionamiento en sótanos, una plaza que lo techara y algunos servicios sin programa definido. La vecina presencia de lo que sería la sede de Salud-Chacao en la urbanización Los Palos Grandes, planteó además la conveniente integración”.
El planteamiento que en todo momento, según palabras de Otero, buscó “ser honesto con el lugar”, contempló la importancia de resolver la esquina (condición poco frecuente en las plazas presentes en el paisaje urbano caraqueño) y de incorporar los linderos (norte y oeste) como parte de la conformación del espacio vacío y como recurso para garantizar la ventilación del estacionamiento. Así, el borde oeste, complementado con el edificio de Salud Chacao de Alberto Manrique (2007), se plantea como “un paseo elevado con vegetación sembrada en una amplia jardinera cuyo perfil en ‘V’ facilita la entrada de aire fresco al sótano”, donde un mural del artista plástico y arquitecto Miguel Acosta se asoma sobre el nivel plaza surgiendo desde el estacionamiento. Por su parte, para el lindero norte, al que conduce el paseo elevado, se propuso un edificio estrecho compuesto por una biblioteca para adultos (la Eugenio Montejo) a nivel con el paseo, un cafetín, sanitarios, una biblioteca infantil (ludoteca) y el espacio para la colección Herrera Luque a nivel con la plaza y, en los niveles de sótano, espacios de oficina para la Fundación Cultural Chacao.
11. Diversas tomas de la plaza y de algunos de sus detalles.
La resolución de los dos niveles del estacionamiento subterráneo se convirtió en un reto que debía garantizar tanto su propio funcionamiento como la constitución del piso de la plaza. De allí que se asumiera una trama en concreto armado con intercolumnios cada 8,40 metros a la que se asocia otra trama modular de 0,60 metros que permitirá disciplinar la totalidad del proyecto. Así, según Otero, “la distribución del estacionamiento con entrepisos de tres metros de alto descendiendo a medio nivel, produce al ser cubiertos con una placa horizontal, espacios de cuatro metros y medio en el primer tramo. Se aprovecha esta circunstancia para la creación de poncheras útiles que producen materos de gran capacidad permitiendo sembrar vegetación en la propia plaza y la creación de un ‘Espejo de Agua’ de gran dimensión que colocado paralelo al lindero Este refresca el ambiente y delimita a la plaza”. También, en un alarde de aprovechamiento al máximo de la superficie a diseñar se logró la incorporación de un área de anfiteatro a cielo abierto. En total la plaza tiene un área de construcción de 2983,39 m2, 581,68 m2 la biblioteca y áreas de circulación y 5012,42 m2 los estacionamientos.
12. Otras dos vistas de la Plaza Los Palos Grandes. Una de sur a norte (izquierda) y otra de norte a sur (derecha)13. Piñón y Viaplana. Plaza de Sants, Barcelona, España (1981-1983).
Son dos las cubiertas presentes en el espacio: una sólida en concreto armado perteneciente a la biblioteca que se separa del cuerpo del edificio “con volados que se afinan hacia sus extremos y aligeran su peso visual”, dirá María Isabel Peña en la nota dedicada al espacio público aparecida en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015); y otra ligera y etérea que ocupa el espacio central que “como un baldaquino hace referencia a estructuras marinas, tensadas en sus cuatro columnas de apoyo, combinadas con superficies tensiles, amarradas como velas en un nivel de menor altura”. En este sentido y en cuanto a la capacidad de desmaterializarse yendo de lo sólido a lo etéreo, el techo formulado por Otero remite indefectiblemente a la propuesta realizada por Piñón y Viaplana (con la colaboración de Enric Miralles), para la plaza ubicada frente a la estación de Sants en Barcelona, España (1981-1983).
14. La vitalidad urbana de la Plaza Los Palos Grandes.
Con el transcurrir de los años, superado el trauma causado por el terremoto de 1967, Los Palos Grandes, como bien apunta Faitha Nahmens Larrazábal en “La democracia, clorofila de Los Palos Grandes” artículo publicado en eneltapete.com el 5 de junio de 2019 con motivo de la celebración de los 90 años de la urbanización, se ha convertido en “lugar común de buena vecindad, acogedora sala de estar de 21.320 habitantes (que) detenta entre sus encantos ser un vecindario devenido cofradía. Inmigrantes europeos —polacos, checos, españoles, italianos— integrados a los nativos del valle han conformado una comunidad cohesionada de gentes comprometidas con esa escenografía que celan tanto, devenida el Soho caraqueño. (…) Habitada en abrumadora mayoría por profesionales y profesores universitarios cuenta más que con pobladores con convencidos defensores de las mejores causas ciudadanas. Como el derecho a ser flaneur. Es así como se empeñaron hace 30 años en tener aceras, no acequias, y lo lograron. Y es así como cerraron filas para impedir que la fachada de singulares aleros del edificio Atlantic, trazo del napolitano Angelo Di Sapio, fuera destruida; ahora la construcción es bien patrimonial de arquitectura. Y así mismo es como hicieron realidad el sueño de tener un ágora propia: la Plaza de Los Palos Grandes. Que no es cualquier plaza”.
15. Los Palos Grandes sirve como ejemplo de un barrio que cumple con las condiciones de la «ciudad de 15 minutos».
Los Palos Grandes dentro de Caracas se constituye en un claro ejemplo de lo que hoy se conoce como “la ciudad de 15 minutos”, un sector donde se puede encontrar lo necesario a 15 minutos del hogar moviéndose a pie o en bicicleta, propuesta que nace dando respuesta al problema del cambio climático, ofreciendo una disminución de los desplazamientos forzados en las ciudades actuales. De este modo se crea una accesibilidad a los servicios necesarios sin tener ni siquiera que coger el transporte público. Es decir, se trata de configurar microciudades autosuficientes dentro de la gran ciudad.
Es en este marco que los planteamientos por convertir la Tercera Avenida en un bulevar que permita alargar la energía que emana la plaza desde la Francisco de Miranda hasta El Ávila o la puesta en práctica del Plan de Ordenamiento Urbano Local para el sector permiten vislumbrar para Los Palos Grandes un futuro dentro del cual bien valdría la pena ir incorporando espacios públicos de la calidad de la plaza que hoy nos ha ocupado.