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¿SABÍA USTED…

… que en 1968, hace ya 50 años, se concluye en Caracas la construcción del edificio sede del Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE)?

1. Edificio sede del INCE. Sanabria Arquitectos, 1968. Vista general con el entorno

La edificación, diseñada en 1963 por los arquitectos Tomás José Sanabria y Eduardo Sanabria y calculada en hormigón armado por los ingenieros Roberto Smitter y Napoleón Gallango, se ubica en una parcela de forma irregular de 9.156 m2 que colinda con la Av. Nueva Granada por el sur-oeste, al nor-oeste con una calle privada, con la calle Leoncio Martínez por el nor-este y al sur-este con terrenos privados y la subestación El Rincón de la C.A. La Electricidad de Caracas, en la Urbanización Prado de María. Su dimensión mayor nor-este/sur-oeste es de unos 135 metros con un desnivel aproximado de 2 metros.

2. Edificio sede del INCE. Sanabria Arquitectos, 1968. Izquierda: Croquis. Derecha: Vista parcial de la maqueta

Tras 28 meses de iniciadas las obras de construcción se concluyeron los 35.000 m2 que la conforman distribuidos en dos cuerpos que dejan la planta baja libre a doble altura, prolongándose al exterior a través de una generosa plaza pública tratada paisajísticamente y destinada a exposición permanente de escultura al aire libre. En el cuerpo bajo de cuatro plantas funciona el centro de formación profesional para 600 estudiantes y 40 instructores (8.500 m2) y un auditorio con capacidad para 300 personas (2.300 m2). La torre de 14 pisos (15.500 m2) contiene las áreas administrativas y en la planta 12 la biblioteca. Además posee un sótano (8.700 m2) que alberga el estacionamiento de vehículos y zonas de instalaciones diversas.

Todas las superficies de hormigón se han dejado a la vista, las fachadas y paredes exteriores han sido recubiertas de mosaico vidriado de 2 cms x 2 cms y los cerramientos son de aluminio anodizado.

3. Edificio sede del INCE. Sanabria Arquitectos, 1968. Corte

Concebido bajo la premisa que la oficina de Sanabria Arquitectos siempre profesó: “arquitectura sin diseño urbano no existe”, destaca sobremanera en esta obra la clara intención de potenciar y dignificar la zona en la que se inserta, ofreciéndose como punto de partida para la recuperación urbanística de un sector de la ciudad con un acentuado deterioro conformado, salvo contadas excepciones, por construcciones inestables (industria ligera, talleres mecánicos, viviendas transformadas en locales comerciales, etc), ofreciéndole además al usuario y al ciudadano espacios de disfrute y expansión.

4. Edificio sede del INCE. Sanabria Arquitectos, 1968. Izquierda: vista de la plaza con la escultura «La libertad encadenada» de Aristide Maillol. Derecha: Intervenciones de Gego y Gerd Leufert en la planta baja del edificio

La plaza, sin lugar a dudas, asume ese rol tanto transformador como cívico y es vista como oportunidad para establecer el diálogo con el entorno asumiendo el compromiso de formar ciudadanía mediante la incorporación de obras de arte entre las que destaca “La Libertad encadenada” (interesante nombre que retumba de manera muy particular en nuestros agitados días), escultura de Aristide Maillol, cariñosamente llamada por los trabajadores y estudiantes del INCE como “La Negra”, que estuvo a préstamo durante muchos años en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas y que por insistencia del propio Tomás Sanabria afortunadamente retornó a su sitio.

El rol pedagógico del edificio también apunta a darle la mayor estatura posible a la formación técnica como eslabón importante dentro del sistema educativo, traducido en fortaleza constructiva y perdurabilidad (lograda gracias a la nobleza de los materiales seleccionados), cuidado en los detalles, espacios amplios, confortables y bien equipados. El arte allí vuelve a hacer acto de presencia como fundamental acompañante a través de obras de Gerd Leuffert y Gego (Gertrude Goldschmidt) integradas a su arquitectura.

5. Edificio sede del INCE. Sanabria Arquitectos, 1968. Izquierda arriba: articulación de los dos cuerpos del conjunto. Izquierda abajo: Planta baja. Derecha: Vista de la torre

La composición de la obra denota cuidado en la articulación volumétrica y un correcto ensamblaje de los elementos que la constituyen, apareciendo en el tratamiento de las envolventes la muy precisa consideración de las variables climáticas: otro tema recurrente en la obra de Sanabria. Ello da pie a que aparezca un estudiado diseño de los elementos de protección solar que construyen las fachadas, permitiendo para las orientaciones más desfavorables incorporar una importante carga de abstracción y movimiento, asemejándose, según como se vea, a enormes obras cinéticas.

De la página http://tomasjosesanabria.com/en/2016/12/20/edificio-sede-ince/ que con esmero y perseverancia  ha ido construyendo Lolita, hija de Tomás J. Sanabria, extraemos lo siguiente a modo de complemento descriptivo: “Todos los elementos climáticos se tomaron en cuenta en la implantación de este complejo educativo. Las aguas de lluvias son captadas y canalizadas de manera sistematizada en cada fachada. Las columnas fueron moldeadas en concreto de manera que sean receptoras de las aguas de lluvia. Una combinación de aletas de concreto contienen  canales y bajantes de cobre, de forma que caigan a la vista del usuario, sobre bateas en el piso de la gran área publica”.

El edificio del INCE, quizás uno de los más sobresalientes en la trayectoria de grandes proyectos para edificaciones institucionales de la oficina de los arquitectos Sanabria, fue distinguido con el Premio Municipal de Arquitectura el año 1970. A pesar de su indudable impronta dentro de la avenida Nueva Granada la zona está todavía a la espera de nuevos tiempos en los que este ejemplo de urbanidad logre su objetivo primigenio de orientar las necesarias mejoras que requiere en su calidad ambiental. Se encuentra ampliamente desplegado en la revista PUNTO nº 47 (noviembre-diciembre 1972) y en el catálogo de la exposición «Tomás José Sanabria arquitecto. Aproximación a su obra» realizada en la Galería de Arte Nacional en 1995, y reseñado tanto en la Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1 de Mariano Goldberg (1980) como en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje de Iván González Viso, María Isabel Peña y Federico Vegas (2015).

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 2. http://tomasjosesanabria.com/en/2016/12/20/edificio-sede-ince/

3. Revista PUNTO, nº 47, noviembre-diciembre 1972

4 izq. http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/238051

4 der. y 5. González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015

¿SABÍA USTED…

…que en abril de 1993 se celebró en la Universidad Central de Venezuela, Caracas, organizado por la Fundación Museo de Arquitectura y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, el VI Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL)?

El evento más importante acontecido en el país durante el año 93, en lo que a arquitectura se refiere, fue indiscutiblemente la celebración entre el 25 y el 30 de abril del VI Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL), de lo cual en un par de meses se cumplirán 25 años. Caracas se convirtió durante esa semana en la capital del pensamiento y debate acerca de la actualidad y futuro de la arquitectura latinoamericana.

Se dieron cita en las instalaciones de la FAU UCV, por mencionar sólo a algunas de las personalidades más relevantes: Silvia Arango, Marina Waisman, Ramón Gutiérrez, Christian Fernández-Cox, Juvenal Baracco, Rogelio Salmona, Eladio Dieste, Ruth Verde Zein, Hugo Segawa, Roberto Fernández, Cristian Boza, Alberto Saldarriaga y Carlos Eduardo Dias Comas, o, en otras palabras, lo más granado de un movimiento que se organizó de forma espontánea en Buenos Aires (1985) con ocasión de la I Bienal de Arquitectura realizada en esa ciudad, que en su segunda versión fue convocado también en la capital argentina por la Sociedad Central de Arquitectos y la revista SUMMA y que desde entonces hasta la fecha se institucionaliza y ha logrado organizar 16 encuentros a todo lo largo y ancho de Latinoamérica con una periodicidad promedio de dos años.

Valga decir que los SAL, se realizan desde su instauración formal convocando arquitectos, urbanistas, teóricos e historiadores a un espacio de debate y reflexión acerca de la historia y el desarrollo de la producción arquitectónica y urbana latinoamericana y sus particularidades regionales. Según uno de sus creadores y principal promotor, Ramón Gutiérrez, quien incansablemente ha mantenido viva su continuidad, se trataba en principio de valorar «los esfuerzos de la arquitectura latinoamericana por tomar actitudes más reflexivas que miméticas, partiendo de la necesidad de un análisis crítico de la producción de nuestro continente» tal y como lo señala en «Arquitectura e identidad. Los Seminarios de Arquitectura Latinoamericana -SAL-» aparecido en su libro Arquitectura y urbanismo en Iberoamérica (2005). Allí también subraya: «Una de las razones del éxito de los SAL ha sido su carácter autogestionario, pues la ausencia de autoridades ha soslayado las frecuentes ambiciones de poder o figuración. Ellos siempre han contado con el apoyo de una entidad local, sea profesional o universitaria, en la cual descansa la organización de cada edición.»

Así, el VI SAL realizado en Caracas, que contó con la Coordinación General del arquitecto Martín Padrón, estuvo precedido por el efectuado en 1991 en Santiago (Chile) y buscó tras el lema «Nuestra arquitectura reciente: conceptos y realizaciones», centrarse en los temas de enseñanza, valoración de la arquitectura del movimiento moderno y vivienda de interés social teniendo como magnos escenarios la Ciudad Universitaria y la «moderna» capital venezolana, objetos, a su vez, de atención, desmontaje y discusión.

Si bien la máxima actividad de intercambio dentro del VI SAL se llevó a cabo en los espacios de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, no puede pasarse por alto el apoyo brindado por el Centro Cultural Consolidado y la Fundación Museo de Arquitectura en la organización de un grupo de cinco “Conferencias Magistrales” (realizadas entre lunes y viernes a las 7 p.m. en el auditorio del primero) a cargo de Christian Fernández Cox (Chile), Ricardo Porro (Cuba-Francia), Eladio Dieste (Uruguay), Severiano Porto (Brasil) y Teodoro González de León (México), complemento ideal a las ponencias, debates, visitas y encuentros que se daban a lo largo de cada día.

Tanto a la preparación del ambiente como al desarrollo y repercusiones del evento, la prensa en general y el encartado Arquitectura HOY en particular les dio una amplia cobertura que tuvo como importante precedente el nº 2 (3 de agosto de 1992) titulado “Latinoamérica discute su identidad”, donde ya se había repasado un tema que venía ocupando a buena parte de los historiadores y críticos que nos visitarían.

De esta manera, la semana previa al Seminario, en el nº 10 del semanario (17-04-93) aparece el provocador artículo de Alberto Sato “A la arquitectura un poco más de SAL”. Los números 11 (24-04-93) y 12 (08-05-93) son prácticamente entregas monográficas que permiten a Juan Pedro Posani, Azier Calvo y Alberto Sato exponer sus ideas, relatar buena parte de las ponencias presentadas al evento y hacer un balance crítico: Posani escribe para el nº 11 “Tiempo latinoamericano” y para el 12 “Alejarse de la periferia” y “Caracas, sal y pimienta”; Calvo para el nº 11 “VI SAL. Teoría y pensamiento. Una relatoría adelantada para poner a tono el debate…”; y Sato para el nº 12 “Un pequeño saldo”. Por si fuera poco el Comité de Redacción prepara, inserto en el nº 11, un plano de la ciudad de Caracas en el que se señalan 25 obras de arquitectura reciente de gran utilidad para los participantes al encuentro. Los artículos “Civilización y barbarie” de Pancho Liernur y “¿Dónde está la arquitectura reciente?” de Sato aparecidos en el nº 13 (15-05-93) podrían considerarse una especie de epílogo del que se ha considerado como el SAL que marcó un punto de inflexión dentro del consensuado, luminoso y ensimismado pensamiento arquitectónico latinoamericano auspiciado por sus creadores, lleno hasta ese momento de certezas que debieron confrontarse con la crudeza y complejidad de los problemas contemporáneos que la propia ciudad de Caracas colocaba ante sus ojos.

Aprovechando la oportunidad ofrecida por la celebración del VI Sal en Caracas, reaparecen y se empiezan a consolidar una serie de iniciativas expositivas que tuvieron a la Fundación Museo de Arquitectura como principal protagonista. Este rasgo, notable a lo largo de la década, que ya había permitido disfrutar el año 92 en la Galería de Arte Nacional de “Alcock. Arquitecto 1962-1992”, se reforzó durante los meses de abril a mayo del 93 con el montaje actualizado de “Venezuela, Arquitectura y trópico. 1980-1990” y de “Ricardo Porro, Arquitecto” (abiertas en el Museo de Artes Visuales Alejandro Otero), “Villanueva, un moderno en Suramérica” (Galería de Arte Nacional) y “Arquitectura venezolana y publicaciones periódicas” (en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV).

Los organizadores de los SAL, a partir del tercero celebrado en Manizales (1987), comenzaron a otorgar los “Premios América” a aquellos profesionales que hayan producido un pensamiento y una obra comprometidos con América Latina y cuya trayectoria representara una referencia ejemplar para las nuevas generaciones de arquitectos. En Caracas correspondió otorgar ese prestigioso reconocimiento al maestro brasileño Lucio Costa. Un cuarto de siglo ha transcurrido desde entonces y ya se anuncia la realización, los días 25, 26 y 27 de abril de 2018, del XVII SAL, bajo la consigna “+ SAL PARA EL SAL”, en esta oportunidad en la ciudad de Quito (Ecuador), con la organización del Colegio de Arquitectura de la Universidad San Francisco de Quito, clara demostración de que a pesar de los naturales altibajos que suelen darse y de la disminución de la intensidad de los debates que les dieron origen, estos eventos, surgidos al margen de estructuras “oficiales” (recomendamos revisar de 2011, Méndez, Patricia y Gutiérrez, Ramón (ed), Seminarios de Arquitectura Latinoamericana (SAL): haciendo camino al andar, 1985-2011), aún demuestran una notable vitalidad y continuidad que solamente se explica en términos de su pertinencia y necesidad de apertura hacia nuevas realidades.

ACA

¿SABÍA USTED…

… que entre 1929 (Exposición Iberoamericana de Sevilla) -ver Contacto FAC nº 29 del 28-05-2017- y 1937 (Exposición Internacional de las Artes y Técnicas de la Vida Moderna en París) -ver Contacto FAC nº 14 del 12-02-2017-, Venezuela participa en dos eventos internacionales simultáneos organizados en 1930 por el Reino de Bélgica con pabellones diseñados, una vez más, por un arquitecto extranjero?

1. Carteles de las dos exposiciones con las que se celebraba el centenario de la independencia de Bélgica en 1930

Con motivo de la celebración en 1930 del centenario de la independencia de Bélgica de lo que se conoció como el Reino Unido de los Países Bajos, el gobierno de ese país organizó dos eventos casi simultáneos, uno en Amberes y otro en Lieja, dedicados a temas si se quiere bastante diferentes, que dieron pie a que se produjera la presencia de numerosos países a través de sendos edificios representativos.

Así, el 26 de abril abre sus puertas en Amberes, inaugurada por el Rey Alberto y la Reina Isabel junto al Duque y Duquesa de Brabante, la Exposición Internacional Colonial, Marítima y de Arte Flamenco (que duraría hasta el 5 de noviembre), y del 3 de mayo al 3 de noviembre le correspondió a Lieja organizar la que se conoció como Exposición Internacional de la Gran Industria, Ciencias y Aplicaciones, en la que tendría especial cabida el Antiguo Arte Valón. Como podrá notarse, el hecho mismo de dar pie a la realización al unísono de dos eventos en dos ciudades de gran importancia pertenecientes a regiones distintas del Reino, habla de las dificultades históricas que ha tenido Bélgica para concebirse como un país unido, problema que arrastra hasta nuestros días.

La magna celebración fue concebida, entonces, como una feria dual construyéndose dos impactantes recintos, que empujaron a Bruselas en 1935 a albergar una Exposición General de primera categoría, con la que debutaría como entidad oficial reguladora de este tipo de eventos la Oficina Internacional de Exposiciones (Bureau International des Expositions -BIE-).

2. Plano general de la Exposición Internacional Colonial, Marítima y de Arte Flamenco, Ambreres, 1930
3. Exposición Internacional Colonial, Marítima y de Arte Flamenco, Ambreres, 1930. Arriba izquierda: Pabellón de Brasil. Arriba derecha: Pabellón de los Países Bajos. Abajo izquierda: Pabellón de Dinamarca. Abajo derecha: Pabellón de Italia

Dentro de la competencia desplegada por ambas ciudades, algunas cuentas indican que la exposición de Amberes fue más grande y exitosa. Como una oda si se quiere desmedida y extemporánea al colonialismo europeo, aprovechando además su condición portuaria, se construyeron en esta feria llamativos pabellones a lo largo de la Avenida de la Colonie para las naciones y colonias tanto del país anfitrión como de Gran Bretaña, Francia, Holanda, Italia y Portugal. Finlandia y Noruega, en otra tónica, también contribuyeron con destacados edificios expositivos a los que se sumaron Austria, Brasil, Canadá, Dinamarca, España, Hungría, Japón, Letonia, Luxemburgo, Países Bajos, Persia, Polonia, Suecia, Yugoslavia y Venezuela. En total se registró la participación de 27 países, 18 de Europa y 9 del resto del mundo. Hubo también un Palacio de Artes Decorativas, un Pabellón de Amberes y el Edificio de Electricidad así como Salones de Navegación y Transporte, Feestpaleis, el Centennial Palace, un Salón de la Agricultura y una gran sección de entretenimiento. Aunque significativa, la presencia internacional no contó con Alemania y los Estados Unidos de América quienes declinaron su participación debido a la crisis económica de 1929. Alemania, sin embargo, estuvo representada sin rango oficial a través de las ciudades Hansa de Bremen, Hamburgo y Lübeck.

4. Exposición Internacional de la Gran Industria, Ciencias y Aplicaciones, Lieja, 1930. Plano de ubicación

Lieja, por su parte, centró su atención en la Ciencia, Industria, Economía Social, Agricultura y Música. La feria, ubicada en el Parque de Boverie (que había albergado la exposición de 1905), atrajo durante los seis meses que estuvo abierta al público a seis millones de visitantes, cifra muy por debajo de los doce millones que se registraron en Amberes, motivo por el cual se ha relativizado su éxito, achacándose ello al mal tiempo y la situación económica desatada a raíz del crash del 29. Su principal legado consistió en la realización de importantes proyectos de obras públicas para la ciudad entre las que destaca el puente-presa de Monsin.

5. Exposición Internacional de la Gran Industria, Ciencias y Aplicaciones, Lieja, 1930. Arriba izquierda: Pabellón de Francia. Arriba derecha: Pabellón de Italia. Abajo izquierda: Pabellón de la Electricidad. Abajo derecha: Pabellón de Polonia

En Lieja se levantaron más de veinte grandes palacios de exposiciones construidos a lo largo del río Mosa. Las naciones con edificios propios incluían Francia, Italia, España, Egipto, Checoslovaquia, Bélgica, Alemania (no oficial), España, Gran Bretaña (no oficial), Grecia, Japón, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia, Suecia, Suiza, Checoslovaquia, Uruguay, Venezuela, Brasil, Colombia, Chile, Perú y Noruega. Adicionalmente había hasta cien pequeños pabellones para firmas individuales. La feria, que buscó recrear una ciudad moderna, incluyó hoteles flotantes a lo largo el río así como un Palacio de Vidrio y Cerámica, Selvicultura, una granja modelo, Palacio de Bellas Artes, un Edificio de Electricidad y un nuevo aeródromo. Además se incorporó como parte de los servicios de apoyo un estadio para 15.000 personas y un parque de diversiones.

En lo que concierne a la curiosa participación de Venezuela en ambas exposiciones, Orlando Marín en La nación representada: La arquitectura de los pabellones de Venezuela en las exposiciones internacionales durante el siglo XIX (2006) registra (con apoyo en las fuentes oficiales por él manejadas) cómo, tras recibir la invitación del Reino de Bélgica, el régimen gomecista la atiende y nombra una “comisión integrada por el Embajador Carlos Aristimuño Coll, Salvador Itriago Chacín y Víctor V. Maldonado, quien también es nombrado Comisario General de Venezuela en la Exposición, junto con el Cónsul en Amberes, Melquíades Parra Márquez”, contratándose el diseño y construcción de los dos pabellones al arquitecto belga Camille Daman.

El estilo que se impuso en la mayoría de las edificaciones de ambas ferias y que Daman asume para la representación nacional, alejándose de los estilos históricos que habían prevalecido en eventos anteriores, es el Art Déco: “un estilo de filiación académica pero de ornamentación simplificada, desarrollado particularmente en Alemania y Estados Unidos desde la década de 1920, en el que se actualiza la imagen del país, aún más moderna y progresista”.

6. Pabellón de Venezuela en la Exposición Internacional Colonial, Marítima y de Arte Flamenco, Ambreres, 1930. Arquitecto Camille Daman
7. Pabellón de Venezuela en la Exposición Internacional de la Gran Industria, Ciencias y Aplicaciones, Lieja, 1930. Arquitecto Camille Daman

Tal y como relata Marín apoyado en sus fuentes: “El edificio más grande y complejo construido para Venezuela fue el de Lieja: un bloque simétrico y cerrado de una sola planta, con 500 metros cuadrados de superficie, cuya fachada se amenizaba por una gran cantidad de altorrelieves y escalonamientos; por su parte, el stand de Amberes consta apenas de un pequeño salón flanqueado por dos terrazas apergoladas de uso ceremonial, rodeadas de pinturas murales que representaban algunos puertos del país; junto a ‘Venezuela’, las inscripciones ‘Pax’ y ‘Labor’ (una traducción al latín de las divisas del régimen gomecista) coronan la fachada y marcan los accesos del espacio central. Bajo el ‘nuevo rostro’ que había asumido ahora el país, fueron recibidos 18 Grandes Premios individuales y 353 colectivos; 45 Diplomas de Honor individuales y 146 colectivos; 119 Medallas de Oro, 126 de Plata, 65 de Bronce y otras recompensas, que totalizaron 904 preseas”.

ACA

Procedencia de las imágenes

1. http://jdpecon.com/expo/wfantwerpliege1930.html

2. https://www.todocoleccion.net/folletos-turismo/belgica-amberes-exposicion-internacional-maritima-1930-8-pl-iilustado-color-ft-2-_01~x62210408

3. http://www.fabrice-muller.be/liege/documents/cartes-postales/cartes-expo1930.html

4 y 5. http://www.fabrice-muller.be/liege/expo1930/expo1930.html#top

6 y 7. Marín O. La nación representada: La arquitectura de los pabellones de Venezuela en las exposiciones internacionales durante el siglo XIX, 2006

¿SABÍA USTED…

… que entre la frustrada asistencia a la Exposición Universal de París (1900) -ver Contacto FAC 43 del 03-09-2017- y la materializada en la Iberoamericana de Sevilla (1929) -ver Contacto FAC 29 del 28-05-2017-, Venezuela no participó con pabellón propio en las ferias internacionales convocadas durante ese período?

1. Cipriano Castro (izquierda ) y Juan Vicente Gómez (derecha), 31 de diciembre de 1905

La entrada del siglo XX encuentra a nuestro país sometido desde 1899 al régimen de Cipriano Castro quien, como se sabe, con ocasión de un viaje que realizara a Alemania por problemas de salud, será desplazado del poder por su compadre y entonces Vicepresidente Juan Vicente Gómez en 1908, iniciándose así una aún más larga dictadura que terminará con su muerte en 1935.

El traumático período que preside Castro estará signado por interminables conflictos tanto internos como externos y por un deterioro creciente de las relaciones internacionales. El primero de ellos se origina a raíz de la negativa del gobierno a reconocer los reclamos de sus acreedores y la subsiguiente suspensión de los pagos de la deuda externa, razón por la que Alemania e Inglaterra resuelven bloquear las costas venezolanas a partir del 9 de diciembre de 1902, iniciativa a la que se unen Italia y, poco después, Francia, Holanda, Bélgica, Estados Unidos, España y México, países que también presentan sus reclamos para que sean considerados junto con los de los países agresores. Levantado el bloqueo en 1903, firmados los Protocolos de Washington que redujeron la deuda a más de la mitad, la política internacional del régimen de Castro continúa desenvolviéndose entre enfrentamientos y conflictos, presentándose ahora pleitos con las empresas trasnacionales que participaron en la Revolución Libertadora (guerra civil desarrollada entre 1901 y 1903 que intentó derrocarlo conformada por una coalición de caudillos encabezados por el banquero Manuel Antonio Matos del Monte), lo cual desencadenará una nueva ruptura de relaciones diplomáticas con Francia, Holanda y muy particularmente con Estados Unidos en 1908, preámbulo, sin duda, de su destitución.

Al asumir Gómez el poder tiene ante sí, por tanto, el enorme reto de recomponer los vínculos rotos entre la nación y las potencias extranjeras. Para ello ofrece garantías a los inversionistas y cuenta con la «fortuna» de que, junto al descubrimiento y explotación de importantes yacimientos, el país define su perfil fundamentalmente petrolero.

Ante este sucinto panorama se puede detectar cómo tímidamente Venezuela empieza a reaparecer en la ferias internacionales, enviando algunos productos a la Exposición Internacional de las Industrias y del Trabajo de Turín de 1911, último evento europeo previo al estallido de la Primera Guerra Mundial.

2. Vista general de la Panama Pacific International Exposition de San Francisco de 1915

Por otro lado, recogiendo una vez más lo documentado por Orlando Marín en el Epílogo “La persistencia del tutelaje” de su texto La nación representada: La arquitectura de los pabellones de Venezuela en las exposiciones internacionales durante el siglo XIX (2006), “el gobierno gomecista realiza preparativos para seleccionar el proyecto del pabellón que representaría al país en la Panama Pacific International Exposition de San Francisco de 1915 (2), exhibición con la cual se celebrarían tanto la reciente apertura del Canal de Panamá como el promisorio desarrollo que, a partir de entonces, se auguraba a las ciudades de la Costa Oeste de los Estados Unidos, país que aún se mantenía al margen del violento enfrentamiento que entonces se sucedía en el viejo continente y que ya asumía el rol de primera potencia económica mundial”.

3. Panama Pacific International Exposition de San Francisco de 1915. Propuesta para el pabellón venezolano. Willis Polk

Marín logra detectar, sumergiéndose en el Archivo del Ministerio de Obras Públicas (incorporado vía comodato al Archivo Audiovisual de la Biblioteca Nacional) hasta cuatro propuestas realizadas por los profesionales norteamericanos Willis Polk, Albert Farr, Edward Mc Manus y M. A. Singer, remitidas desde San Francisco, de entre las cuales se podría haber seleccionado el edificio que nos representaría, cosa que finalmente no ocurrió.

Más allá de revelarse otra ocasión en la que el encargo de un pabellón nacional se deja en manos de profesionales extranjeros, tal y como se ha evidenciado a través diferentes manifestaciones tratadas en este espacio, todas las alternativas “presentan en común la filiación a un lenguaje arquitectónico que entonces cobraba fuerza en los nuevos desarrollos urbanos de California: el llamado ‘Mission Style’, ‘Neo-colonial’ o ‘Neo-hispano’, nuevo estilo del eclecticismo de entonces en el que se revalorizan elementos arquitectónicos autóctonos provenientes de la cultura de raíz ibérica que caracterizaba el territorio californiano antes de la ocupación angloamericana”, señalará acertadamente Marín.

4. Panama Pacific International Exposition de San Francisco de 1915. Propuesta para el pabellón venezolano. Albert Farr

El cambio de mirada en la actitud ecléctica de quienes interpretaban lo que debe representarnos como país es lo que dejan como comprobación los ejercicios proyectuales remitidos desde California. Por un lado se reconstruye una visión romántica de un pasado que no fue y por el otro se asocian de forma análoga a todo un subcontinente códigos vaciados de significado inexistentes en muchas de sus regiones, dejando entrever un cambio de paradigma en cuanto la sustitución del modelo cultural europeo por el norteamericano.

5. Panama Pacific International Exposition de San Francisco de 1915. Propuesta para el pabellón venezolano. Edward Mc Manus

Así, el anteproyecto de Polk (3) (con el acompañamiento de John Galen, uno de los teóricos más importantes del “nuevo estilo”), hace destacar en su fachada “una elaborada portada plateresca de dos cuerpos, similar a la de algunos templos mexicanos (como los de Acolman o de Yuriria)…”. El enviado por Albert Farr (4) “parece reproducir los esquemas compositivos del llamado Alcazar de Diego Colón en Santo Domingo, República Dominicana y de la Villa de Cortés en Cuernavaca, México, dos de las edificaciones hispánicas más antiguas del continente y que probablemente reproducen el modelo de algunas villas renacentistas italianas”.  Edward Mc Manus (5), por su parte, “desarrolla un esquema más identificado con el eclecticismo neo-barroco francés, destacando el volumen cilíndrico de la esquina (donde se produce el acceso) coronado con una estatua ecuestre del Libertador, y el sistema neo-barroco de escaleras que comunica los diferentes niveles”. Aunque el “Neo-colonial” se impondrá definitivamente en la década de 1930, una vez superada la leyenda negra que ideológicamente acompañó la ocupación española por más de 3 siglos desde los años posteriores a la Independencia, no deja de ser aleccionador ver en estos ejemplos provenientes de arquitectos que nos miran desde afuera, una demostración más de cómo poco a poco la penetración cultural y la sustitución de patrones se ha ido dando en nuestros países, acompañando la búsqueda permanente de la caracterización arquitectónica de “lo nacional”.

ACA

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1. https://www.pinterest.com/pin/384917099387060219/

2. https://www.pinterest.com/pin/143481938109456353/ (Library of Congress)

3, 4 y 5. Marín O. La nación representada: La arquitectura de los pabellones de Venezuela en las exposiciones internacionales durante el siglo XIX, 2006.

¿SABÍA USTED…

…que entre 1974 y 1978 se proyecta y construye el Centro Banaven, Chuao, edificio de comercios y oficinas, cuyo anteproyecto pertenece a la firma de arquitectura norteamericana Johnson & Burgee, y generó en su momento una agitada polémica?

Centro Banaven. Vista exterior

Coincidiendo casi exactamente con el primer período presidencial de Carlos Andrés Pérez, conocido como el de la “Gran Venezuela” o la “Venezuela saudita”, por el efecto que causó en la economía del país el incremento abrupto de los precios del petróleo y el dispendioso uso que se le dio a la enorme masa de dinero percibida, se proyecta y construye en uno de los lotes del sector de oficinas de La Estancia de la urbanización Chuao, próxima al aeropuerto La Carlota, Caracas, una obra que se ha conocido coloquialmente como “el cubo negro”, cuyo indudable impacto visual y urbano produjo y aún hoy en día produce opiniones encontradas.

2. Plano de ubicación

Empecemos por señalar que en el año 1974 los propietarios e inversionistas que se encargan del desarrollo del lote de 17.197,74 m2 donde se ubicaría, tras el afán de dotar a la ciudad con un edificio que contase con el más alto nivel de diseño, contactan a la firma de arquitectos norteamericana Johnson & Burgee, de Philip Johnson y John Burgee (socios entre 1967 y 1991) y autores de un importante grupo de sedes corporativas. Sobre la dilatada trayectoria individual de Johnson, caracterizada por un variado eclecticismo que lo llevó de ser considerado uno de los más importantes arquitectos de la vanguardia moderna en la escena estadounidense a reconocido impulsor del “postmodern”, mucho se ha escrito y no es el caso ahondar en ello.

3. Arriba. Izquierda: planta baja. Derecha: planta de un nivel intermedio. Abajo: corte transversal

El hecho es que el anteproyecto para el Centro Banaven fue presentado con un alto nivel de definición en el primer trimestre de 1975 basando su concepto arquitectónico en un cubo parageométrico (en términos estrictos se trata más bien de un paralelepípedo de base cuadrada), del cual algunas secciones han sido sustraídas generando un espacio central abierto iluminado cenitalmente y plantas con áreas todas diferentes. Esta primera etapa contó con la colaboración de un equipo de profesionales venezolanos conformado por los arquitectos Enrique Gómez, Carlos Eduardo Gómez y Jorge Landi quienes, conjuntamente con el ingeniero estructural Mathias Brewer, se familiarizaron con el criterio de diseño de la firma norteamericana y fueron responsables del desarrollo del proyecto.

4. Proceso constructivo
5. Proceso constructivo
6. Proceso constructivo

Tal y como se recoge en el completo portal del Centro Banaven (http://www.centrobanaven.com) : “La construcción fue realizada por la empresa Tempreca C.A. bajo la coordinación del Ingeniero Domingo Lucca. Como jefe del Proyecto y de la Obra participó el Ing. Leopoldo Azpúrua y los ingenieros residentes fueron el Ing. Pedro Alfonso y el Ing. Carlos Villegas. (…) Los trabajos de construcción se extendieron desde abril 1976 hasta septiembre de 1978.”

El resultado final fue una obra de gran pureza volumétrica, impecablemente ejecutada, cuidada al máximo en sus detalles, que combina el poderoso efecto visual percibido desde el exterior con la riqueza espacial que ofrece en su interior, regida por el escalonamiento progresivo de la forma a partir de dos de sus aristas que refuerzan una diagonal vacía cuyo centro contiene una imponente obra de Jesús Soto. Sus 96.000 m2 de construcción distribuidos en 13 plantas vinculadas por 4 núcleos de circulación vertical, con una ubicación de 6.241 m2, encierran una delicada selección de materiales contrastantes y un limpio tratamiento exterior que colabora en gran medida a enfatizar el impacto que produce el edificio dotándolo de una gran sobriedad y serenidad.

7. Proceso de colocación de la envolvente acristalada

Dentro de toda esta positiva apreciación que la obra genera hay que detenerse, sin duda, en las decisiones que giraron en torno al diseño de su envolvente, para lo cual se apeló a un curtain wall conformado por vidrios de un negro grisáceo de 12 mm. de espesor con una modulación horizontal de 2,86 metros y vertical de 1,20 metros (que muestra al exterior la menor cantidad de aluminio posible del sistema que lo soporta), resistente a la presión de vientos de hasta 170 kilómetros por hora, con flexibilidad ante eventos sísmicos, cuya colocación comenzó “en agosto de 1977 como resultado de un trabajo en equipo entre todas las empresas que participaron en la obra, permitiendo el diseño de un sistema integral que contempló una serie de innovaciones. (…) El sistema es hermético cumpliendo con la normas para edificios de oficinas de la National Association of Architectural Metal Manufacturers (Office Building NAAMM Standard), tomando en cuenta los siguientes items: Prueba de presión de viento. Prueba de presión negativa de lluvia. Prueba de viento y lluvia.”

Tras la indudable conmoción que la construcción y puesta en funcionamiento del Centro Banaven generó en la Caracas de finales de la década de los 70 del siglo XX, mucho se especuló y debatió acerca de su condición de claro representante de la opulencia que signaba aquellos tiempos de bonanza petrolera; de obra “importada” ajena al contexto donde se insertó producto del desconocimiento del medio; de vedette que intentaba sobresalir, llamando la atención, de los otros edificios que lo rodean; de objeto creador de un status y un patrón de gusto; y de su desprecio hacia la consideración de las condiciones climáticas del trópico y, en consecuencia, del derroche energético que se derivaba de la acumulación de calor derivada justamente de la decisión que estuvo tras el diseño de sus herméticas y oscuras fachadas.
La revista Punto número 62 (junio de 1980), que dedica un importante espacio al análisis crítico y descripción del «Edificio de Trasbordo» (ver Contacto FAC, nº 39, 06-08-2017), incluye un polémico artículo aparecido en el cuerpo E del diario El Nacional (3-6-1979) con el título “¿Ha muerto la arquitectura?” firmado con el seudónimo Urbano del Valle en el que se comparan las actitudes asumidas por los proyectistas del “Cubo Negro” y del “banco de aulas” diseñado por el IDEC en la Ciudad Universitaria de Caracas.

Dicho texto empieza disparando lo siguiente: “El panorama de nuestra arquitectura actual es heterogéneo, presenta gran diversidad de enfoques que intentan abrirse camino por la vía de una experimentación gratuita, sin referencia cultural y ética alguna transformando la ciudad en un gran laboratorio del caos. (…) Esta situación se refleja tanto en la arquitectura comercial como en las propuestas calificadas de ‘progresistas’; de ambas podemos extraer dos ejemplos extremos, opuestos y que a la vez se tocan como dos caras de una misma moneda, cuyo valor se afirma en la tecnología, desplazando al hombre como centro del proceso de diseño y producción del objeto, y estableciendo una definida formulación ideológica no sólo ante la arquitectura, sino ante la sociedad misma. (…) Estos edificios son el conocido “Cubo Negro” en Chuao … y el menos conocido “Edificio de Trasbordo” construido en la Universidad Central de Venezuela.”

8. Espacio central con la impresionante obra «Lluvia» de Jesús Soto realizada en 1978

La relectura del artículo en cuestión, cargado de una vehemencia crítica propia del momento, respaldada por una clara postura a favor de “la recuperación de las formas significativas en una ciudad que deberíamos construir a través de su arquitectura”, permite hoy, también, llevar a cabo un balance sobre la vigencia de las consideraciones hechas acerca de la aparición en escena y la sobrevivencia de cada una de las piezas objeto de su atención, particularmente en lo relacionado al envejecimiento de ambas y al valor anticipativo que debe albergar todo proyecto a partir de los objetivos para los que fueron pensados cada uno, comparación (odiosa como todas) de la que sale airoso el edificio de Chuao, que con el transcurrir del tiempo se ha convertido en referencia dentro de la ciudad de Caracas ante la proliferación de ejemplos de dudosa calidad que podrían sumarse a la tipología por él representada. Luego de casi 40 años, gracias justamente a la comprensión del papel que juega la calidad del contenedor arquitectónico en el éxito corporativo de cualquier empresa, debidamente acompañada de políticas que velan por el cabal mantenimiento y cuidado tanto del objeto como de la imagen edificada, debe reconocerse que el “Cubo Negro” mantiene intactas las aspiraciones para las que fue creado, lo cual permite disfrutarlo a cabalidad hoy en día como una llamativa excepción (una burbuja) que confirma la decadencia de una ciudad que en buena parte se cae a pedazos.
Sobre su carácter de obra ajena a criterios de sostenibilidad que más que nunca se deben exigir a las nuevas edificaciones, las críticas hechas en su momento dirigidas al derroche energético que lo sostiene, sin lugar a dudas, tienen aún plena validez.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 8. González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015

2. https://fundamemoria.blogspot.com/2013/05/333-municipio-chacao-parroquia-chacao.html

3. Revista Punto, nº 61, junio 1979

4 y 6. http://www.centrobanaven.com

5 y 7. https://www.ccscity450.com/obra/centro-banaven/