En su edición de vuelta al cole, L’Architecture d’Aujourd’hui se centra en uno de los programas arquitectónicos que ha experimentado cambios más notables en los últimos diez años: la industria hotelera. Desde moteles hasta pensiones, pasando por albergues para ecoturismo, “hoteles-boutique” y otros “resorts”, la oferta material es pletórica. Dejando de lado los revestimientos de la hostelería, AA se apoyó en los logros, para la mayoría de las rehabilitaciones, que hicieron del programa una oportunidad: trabajar a cuatro manos con el saber hacer de artistas y artesanos, revitalizar una técnica constructiva local, puesta en valor de un patrimonio olvidado… O cómo la arquitectura reconecta, a través de un orden propicio, con su labor primordial: acoger.
En griego, la hospitalidad se llama filoxenia (φιλοξενία), una combinación de las palabras “amigo” (φίλος) y “extraño” (ξένος). La hospitalidad, por definición, se dirige a un extraño a quien ofrecemos la bienvenida reservada a un amigo. Cuando el arquitecto participa en el diseño de las estructuras de acogida, sean quienes sean los anfitriones, no hace más que la difícil tarea de repensar la noción de hospitalidad y su función también desde la ciudad. Lo mismo ocurre cuando uno se dedica, con una misión ciertamente menos urgente que otros, al diseño de lugares turísticos, sustrayéndolos de su dimensión mercantil. Para dar la bienvenida al amigo.
Contenido: en los ojos de Ron Mueck; entregas recientes de Vincent Parreira (AAVP), NP2F, Atelier Martel y Lina Ghotmeh; consejos de lectura de Associati Books; Prototipo de Essential Homes de Norman Foster; los arcos de la Ópera de Sydney celebran su 50 aniversario; una inmersión en la historia de la torre Montparnasse; el alquiler de materiales objeto de estudio en los cuadernos de reutilización; zoom sobre los artesanos y diseñadores que colaboran para vestir los nuevos hoteles; siete cabañas situadas frente a la cadena Puys, fotografiadas por Luc Boegly; la figura del motel americano presentada en el cine; retrato del arquitecto chino Xu Tiantian (DnA); una reflexión sobre la noción de hospitalidad liderada por el filósofo Éric de Thoisy; encuesta sobre la transición ecológica de la oferta hotelera en el mundo; la ocupación de una vivienda a tiempo parcial, a propuesta del Instituto de Estudios Superiores para la Acción en la Vivienda y de los arquitectos de la agencia Majma; la cuestión del futuro de las villas olímpicas estudiada a través de diversos ejemplos; y proyectos hoteleros diseñados por Atelier du Pont, K-Studio, Orma Architettura y Sou Fujimoto Architects.
Este nuevo número de Tecnología y Construcción contó con la Dra. Arq. Sonia Cedrés de Bello como editora invitada para dedicarlo al tema del diseño y funcionamiento de las edificaciones hospitalarias, en el cual se incluyen referencias actuales y recomendaciones surgidas como consecuencia de la pandemia del COVID-19.
Resumen del editorial de Michela Baldi
La actividad científica de una institución depende de los proyectos de investigación que se ejecuten, cuyos resultados deben ser divulgados para que de algún modo puedan ser reconocidos por la sociedad. De ahí que publicar y difundir el resultado de esas investigaciones sea el camino para alcanzar ese reconocimiento. Fue el objetivo con el que nació en 1985 la revista Tecnología y Construcción, en su origen una revista impresa, y a partir del año 2015 revista digital, pero siempre revista arbitrada del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción-IDEC, adscrito a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela-UCV, una publicación creada para poner de relieve y divulgar resultados de investigación que atienden a la pertinencia científico-tecnológica y social relacionada con la agenda de problemas nacionales y latinoamericanos en su campo, con la particularidad de dar cabida en sus páginas a artículos y trabajos de investigación que provienen tanto de especialistas en arquitectura e ingeniería como de las ciencias sociales y de otras ramas científico-tecnológicas, como resultado de la visión transdisciplinaria con la que el Instituto asume los asuntos del desarrollo tecnológico de la construcción y de la arquitectura.
Resumen de la presentación de Sonia Cedrés de Bello
Los edificios sanitarios representan para el profesional de la arquitectura un campo de acción desafiante que lo pone en contacto con equipos, soluciones tecnológicas, materiales, flujos, etc. En el caso de tener que hacer frente a una emergencia sanitaria como la que se generó con el COVID-19, estos proyectos de arquitectura deben seguir orientaciones específicas y exigencias de higiene, humanización, confort, sostenibilidad, instalaciones y mantenimiento, sin olvidar la parte estética, con el objetivo de promover la recuperación y el bienestar del paciente así como la satisfacción del equipo multidisciplinar que trabaja en los espacios de salud.
La revista puede ser descargada libremente en formato digital mediante el link
El llamado a concurso privado de ideas de arquitectura que hiciera en febrero de 2002 la empresa Sincrudos de Oriente C.A. (SINCOR), sociedad mercantil integrada por las empresas Total Venezuela, S.A., filial del grupo Totalfinaelf (Francia); PDVSA Sincor S.A. (Venezuela) y Statoil Sincor, A.S. (Noruega), que participaba en el desarrollo de la faja petrolífera del Orinoco, significó para los participantes invitados el encontrarse por primera vez de forma explícita con la oportunidad de hacer propuestas que no sólo se tradujeran en un “edificio emblemático para la empresa y la arquitectura nacional” dado “el carácter e importancia de las actividades que realiza SINCOR en el estado Anzoátegui”, sino “…que además de demostrar excelencia en el diseño, también contemplen su sustentabilidad y viabilidad técnica y económica”, tal y como rezaba en las bases del concurso elaboradas el año 2001 por sus organizadores.
Por si esto fuera poco, hacia el final del documento entregado a los convocados, en la sección “La arquitectura que queremos” se manifestaba de manera aún más explícita el compromiso de la empresa con los valores ambientales de la arquitectura: “Queremos una arquitectura nacional, que enfatice los contenidos de su localización regional–tropical… (que combine) el uso de tecnologías apropiadas y materiales constructivos locales con un lenguaje global acorde al nivel de nuestras exigencias como empresa multinacional y multicultural… Requerimos una arquitectura sostenible, con vista a nuestras actividades en los próximos 35 años en el lugar, que valorice los aspectos de redunden en la disminución del consumo energético, sin menospreciar las ventajas de los sistemas de control ambiental”.
1. Láminas presentadas en el concurso por el equipo de VAV Proyectos y Construcciones, C.A.
En tal sentido, a la firma VAV Proyectos y Construcciones C.A. con el arquitecto Domingo Acosta a la cabeza (junto a Fruto Vivas y Efraín Vivas, la colaboración de Mauricio Espina, Erick Vivas y Ariel Donoso y propuesta paisajística de Enrique Blanco), ganadora a la postre del certamen, se le presentó la inmejorable ocasión de plasmar en la práctica toda una serie de planteamientos que Acosta como profesor e investigador dentro del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) venía desarrollando en el área del desarrollo tecnológico.
Así, en el artículo titulado “Hacia una arquitectura y una construcción sostenibles: el proyecto para el edificio sede de SINCOR (Barcelona, estado Anzoátegui)”, publicado en la revista Tecnología y Construcción, Vol 19, Nº 2 (2003), Acosta develará lo que serían los aspectos conceptuales vinculados al enfoque en torno a sostenibilidad, que ya desde los años 90 del siglo XX, introducidos por Alfredo Cilento, se venían debatiendo y explorando dentro del IDEC y la manera como ellos fueron incorporados en la concepción y puesta en escena de la idea ganadora del concurso.
2. Planta de conjunto (izquierda) y esquemas explicativos sobre la consideración de las variables climáticas (derecha).
Con la más absoluta claridad, Acosta declara cómo: “Nuestra propuesta se centra en cinco ideas para una arquitectura sostenible: el techo como filtro ambiental; el patio interior: ventilación e iluminación naturales; vegetación y ciclo del agua: la incorporación de los procesos naturales al entorno del edificio sede; estructura flexible y de rápido montaje; y construcción seca y por componentes modulares, todo ello bajo la premisa que encierran las siguientes estrategias: hacer más con menos recursos; reducción del consumo energético; reducción de la contaminación y de los peligros para la salud; construir bien desde el inicio; cero desperdicio, y producción local, flexible y de pequeña escala”.
Enfocado claramente con la intención en convertirse en un edificio manifiesto, y en un importante eslabón dentro de un campo al que se le ofreció la posibilidad de explicar y dar salida a temas que se manejan desde el interior de la academia, Acosta expondrá cómo el proyecto asumió cada una de las ideas plasmándolas en criterios y objetivos que se aplican en la implantación de la edificación en el predio, el uso de diversos elementos, la escogencia de los materiales, la utilización de un determinado sistema estructural y la organización del programa.
Ante el reto de trabajar en un lote de 43.000 metros cuadrados de superficie, plano, físicamente muy homogéneo, sin mayor relevancia del paisaje, de escasa vegetación, alta humedad relativa, temperaturas fuera de la zona de confort, velocidad del viento más moderada que fuerte y elevado nivel freático, insertado en un sitio de bajo perfil, deprimido y sin mayor interés, en medio de un contexto ruidoso, polvoriento y contaminado que originan un fuerte deterioro de la calidad ambiental y urbana, la respuesta incorpora una serie de intervenciones urbanísticas que apuntan a mejorar su accesibilidad, dar relevancia al tratamiento de las áreas exteriores y procurar la concentración del edificio de 7.500 metros cuadrados de construcción, orientado norte-sur, en el segundo tercio del terreno.
3. El techo como filtro ambiental.4. El patio interior: ventilación e iluminación naturales.
Para materializar las ya mencionadas “cinco ideas para una arquitectura sostenible”, Acosta expondrá cómo cada una estará acompañada de una serie de elementos arquitectónicos y constructivos orientados por un grupo de estrategias.
Así, el techo como filtro ambiental se referirá “al concepto del doble techo con vegetación, un sistema pasivo de control ambiental ideal para moderar las fuerzas del clima” y estará conformado por pérgolas, una “nube vegetal” y un “paisajismo elevado” donde “la vegetación en las azoteas invade las pérgolas”.
El patio interior: ventilación e iluminación naturales “propone el patio interior como lugar fresco y lleno de vegetación para proteger de la excesiva radiación solar y de la lluvia, y permitiendo la ventilación natural en las áreas comunes del edificio, para así lograr significativos ahorros de energía”.
5. Vegetación y ciclo del agua: la incorporación de los procesos naturales al entorno del edificio sede (izquierda) y Estructura flexible y de rápido montaje (derecha)
Vegetación y ciclo del agua: la incorporación de los procesos naturales al entorno del edificio sede “establece que la vegetación y el agua son los grandes protagonistas del enfoque ecológico de nuestra propuesta como contribución a mejorar los deteriorados procesos ambientales del entorno urbano”, para lo cual “se creará un laguna que consolide el vínculo de la vegetación y el agua al entorno de la sede y para control del ciclo del agua” y se utilizará “vegetación abundante en el paisajismo: caminerías, estacionamientos y laguna”.
Estructura flexible y de rápido montaje “responde a los principios de flexibilidad del espacio exigidos por los usos de la sede”, contándose con espacios libres de 15 m x 15 m ofreciéndose la máxima flexibilidad, facilitando la coordinación modular de la estructura y demás elementos prefabricados modulares.
6. Construcción seca y por componentes modulares (izquierda) y despiece del edificio (derecha).
Construcción seca y por componentes modulares “intenta lograr el ideal de ‘cero desperdicio’ a través de procesos de construcción y ensamblaje de componentes de estructura y cerramiento guiados por los principios de la ‘construcción seca’ y de la ‘desconstrucción’”, planteándose el uso de una estructura conformada por “elementos prefabricados modulares apernados”, la fijación a ella de los cerramientos exteriores (paneles de fachada, ventanas y elementos de protección solar) mediante pernos y tornillos, el uso de cerramientos interiores flexibles y desmontables y la sujeción de los elementos de la pérgola mediante ganchos.
7. Vista fachadas norte y este (izquierda) y planta baja (derecha).
SINCOR que en 2002 realizó la primera producción de crudo sintético que alcanzó los 180.000 barriles diarios a partir de un suministro de 200.000b/d de crudo pesado proveniente de la región de Zuata en la Faja del Orinoco, y que en 2005 anunció que perforaría ocho nuevos pozos productores y esperaba perforar unos 67 pozos en el año 2006 y 84 pozos en el 2007, se vio obligada a convertirse en empresa mixta en 2007 siendo luego asimilada por el consorcio llamado Petrocedeño. Presumimos que este último evento terminaría dejando de lado la construcción del edificio ganado por concurso que hoy nos ha ocupado y con ello la posibilidad de poner a prueba los interesantes planteamientos de una arquitectura y construcción sostenibles que lo sustentaban.
8. Vista fachada norte.
Por otra parte, la labor investigativa acumulada por Acosta (egresado de la FAU UCV en 1979, Ph.D.en Arquitectura de la Universidad de California, Berkeley, 1986 y profesor titular del IDEC, FAU, UCV), le permitió presentar en septiembre de 2002 el trabajo de ascenso a la categoría de profesor asociado titulado “Arquitectura y construcción Sostenibles: propuestas y experiencias profesionales y académicas”, por el que obtuvo el Premio Bienal Carlos Raúl Villanueva al Mejor Trabajo de Ascenso de la FAU-UCV en 2004, y más adelante, junto a Alfredo Cilento, “Edificaciones sostenibles: estrategias de investigación y desarrollo”, publicado en 2005 en Tecnología y Construcción Nº 21 I. Acosta en 2015 dirigió el equipo ganador del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV), la cual le hizo merecedor de la Mención Honorífica del Gran Premio XIII Bienal de Arquitectura de Venezuela, 2019 (coautor arquitecto Miguel Acosta), y publica en 2019 el libro Diseñar en el Antropoceno: La arquitectura más allá de la sostenibilidad con el que obtiene el Premio Juan Manuel Cagigal 2021 al mejor libro de texto de Ingeniería y el Hábitat, otorgado por la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat de Venezuela.
Al inicio de 2022, la curadora Lesley Lokko anunció el título de la 18ª Exposición Internacional de Arquitectura – La Biennale di Venezia: «El Laboratorio del Futuro». La intención del tema es destacar al continente africano como protagonista del futuro, un lugar «donde convergen y se fusionan todas estas cuestiones de equidad, raza, esperanza y miedo», en palabras de la curadora. Como el continente de más rápido crecimiento urbano, África se ve como una tierra de potencial, pero también de desafíos, donde las cuestiones de equidad racial y justicia climática se juegan con un impacto significativo en el mundo en general.
Sin embargo, a fines de la década de 1950, otro laboratorio del futuro estaba tomando forma, uno donde las nuevas ideas del modernismo producían grandes diseños monumentales y estructuras urbanas completas a una escala sin precedentes: India. En busca de una imagen moderna y democrática, el país recién independizado dio la bienvenida a maestros de la arquitectura occidental como Le Corbusier y Louis I. Kahn y les confió una amplia gama de comisiones, desde el diseño urbano de Chandigarh y sus principales edificios gubernamentales hasta universidades, museos y proyectos residenciales de menor escala. El resultado es una mezcla de culturas, influenciándose mutuamente para obtener resultados inesperados.
Le Corbusier. El Palacio de la Asamblea de Chandigarh, en primer plano, frente al Tribunal Superior, al fondo.Le Corbusier. Tribunal Superior, Chandigarh.
El estatus de India después de 1947 y la búsqueda de una nueva imagen establecieron las premisas para la construcción de una de las mayores asambleas modernistas y experimentos urbanos. Nombrada en honor a la diosa hindú del poder, Chandigarh fue elegida como sede de la nueva capital estatal de Punjab, creada para encarnar la agenda de modernización y los valores seculares de la recién fundada república. Desde el principio, el ingeniero jefe de Punjab, P. L. Varma, y el administrador estatal de obras públicas, P. N. Thapar, se propusieron traer a profesionales occidentales, en parte debido al deseo de crear una ciudad moderna y eficiente y debido a la capacitación profesional limitada. Previamente Albert Meyer, un urbanista estadounidense, fue invitado a diseñar la nueva ciudad, y Matthew Nowicki, un joven arquitecto que trabajó con Le Corbusier, fue seleccionado para crear la arquitectura de las nuevas instituciones democráticas. Después de la inesperada muerte de Nowicki en 1950 en un accidente de avión, Thapar y Varma se pusieron en contacto e invitaron a Jane Drew y Maxwell Fry, quienes recomendaron una colaboración con Le Corbusier, como se explica en el libro de William J R Curtis Le Corbusier: Ideas and Forms.
Al principio, Le Corbusier dudó, pero aceptó la comisión y se convirtió en el exclusivo diseñador de los edificios del Capitolio y consultor para la disposición de la ciudad, aún liderado oficialmente por Mayer, pero eclipsado por la fuerte visión de Le Corbusier. Jane Drew y Maxwell Fry también fueron empleados, concentrando su atención en las áreas residenciales, desarrolladas con equipos de jóvenes arquitectos indios. El sector de la vivienda se informó con prototipos vernáculos indios y contenía elementos como logias y terrazas para dormir. En 1951, Le Corbusier también invitó al joven arquitecto indio Balkrishna Doshi a unirse a su estudio en París, quien aportó una comprensión más profunda de la cultura y el clima indios al equipo, teniendo una influencia significativa en la planificación de la nueva ciudad, las áreas residenciales y la creación de espacios abiertos. Más tarde, en 2018, Balkrishna Doshi se convirtió en el primer arquitecto de India en recibir el Premio Pritzker, el mayor honor en arquitectura.
Le Corbusier. Palacio de la Asamblea, Chandigarh.
A escala urbana, la planificación de Chandigarh retuvo algunos de los principios de Le Corbusier, como la separación de áreas para vivir, trabajar y disfrutar del tiempo libre, y los grandes ejes monumentales, pero dejó de lado los rascacielos, optando en su lugar por edificios de baja y media altura, en una adaptación a los estilos de vida y las costumbres locales. En su libro, Curtis señala que en la búsqueda de una gramática india moderna, Le Corbusier cambió su enfoque para ver a India como «un país que debe evitar el voraz industrialismo de la primera era de la máquina, forjando una nueva cultura sobre la base moral de un equilibrio entre lo mecanizado y lo rústico, lo secular y lo sagrado, lo local y lo universal».
En el diseño de los cuatro principales edificios gubernamentales, las investigaciones de Le Corbusier sobre cosmología y tradiciones se combinaron con adaptaciones a las condiciones específicas del clima local para producir elementos arquitectónicos escultóricos y simbólicos. Se emplean variantes de celosías para proporcionar la sombra necesaria, mientras que los pórticos y los muros perforados permiten que el aire circule y ventile las estructuras. El hormigón era el material preferido. Aunque almacena e irradia calor, su bajo coste y fácil disponibilidad lo convirtieron en una elección fácil. Las herramientas rudimentarias de que disponían los trabajadores en la obra dieron lugar a formas potentes y superficies rugosas, lo que hizo que la arquitectura fuera «intemporal pero de su tiempo».
Le Corbusier. Edificio de la Secretaría como parte del complejo del Capitolio, Chandigarh.
La influencia de Le Corbusier no se limita a Chandigarh. Tras su primera visita a la India en 1951, fue invitado a Ahmedabad, importante centro comercial del noroeste del país. Con su potente industria textil, la ciudad se consideraba un modelo potencial para una «Nueva India», ya que desempeñó un papel importante en la lucha por la independencia. La nueva élite urbana, formada por comerciantes y propietarios de fábricas, deseaba afianzar su posición alineándose con los ideales modernos representados en la obra del arquitecto. Aunque no todos los encargos tuvieron éxito, Le Corbusier construyó cuatro edificios en Ahmedabad: el Museo, el edificio de la Asociación de Propietarios de Molinos, las residencias Shodhan y una casa privada para Manorama Sarabhai.
Le Corbusier. Edificio de la Asociación de Propietarios de Molinos, Ahmedabad.
El edificio de la Asociación de Propietarios de Molinos es un pequeño palacio, auténtico testimonio de una arquitectura para los tiempos modernos ajustada al clima de la India. Con los demás edificios de Ahmedabad… será un verdadero mensaje hacia una arquitectura india.
Le Corbusier, 1953 (citado en Le Corbusier: Ideas and Forms de William J R Curtis)
Le Corbusier. The Open Hand Monument, Chandigarh.
A principios de la década de 1960, cuando se elaboraron los planes para crear el Indian Institute of Management (IIM), una escuela de negocios de posgrado en Ahmedabad, se consultó a Balkrishna Doshi recomendando al arquitecto estadounidense Louis Kahn, a quien había conocido gracias a su puesto de profesor en Filadelfia. Kahn aceptó el encargo por la oportunidad de trabajar en un campo influido por Le Corbusier con la condición de que Doshi se uniera a él como asociado, según explicó Doshi en una entrevista en vídeo.
Louis Kahn. Instituto Indio de Gestión de Ahmedabad (IIMA).
El campus universitario supuso para Kahn la oportunidad de diseñar un entorno completo para el aprendizaje, un ideal que sólo se había hecho realidad parcialmente con su trabajo en Estados Unidos en Erman Hall y el Instituto Salk. El subcontinente demostró ser un campo de pruebas receptivo para los esfuerzos arquitectónicos de Kahn. Poco después de que comenzara la construcción en Ahmedabad, recibió otro encargo para un proyecto aún mayor en la nueva capital de Dhaka, Bangladesh. El edificio de la Asamblea Nacional de Bangladesh se terminó en 1982, convirtiéndose en una de sus obras más reconocidas y apreciadas.
Louis Kahn. Instituto Indio de Gestión de Ahmedabad (IIMA).
El campus de Ahmedabad fue una oportunidad para que Kahn explorara las propiedades del ladrillo, un material local que le prescribió el cliente debido a las limitaciones económicas. En el ladrillo, Kahn descubrió un sistema de construcción robusto, atractivo por su honestidad estructural directa. En conversaciones con sus alumnos en Estados Unidos, a menudo escenificaba este diálogo mantenido con el material, como se cita en el libro de David B. Brownlee y David G. De Long, Louis I. Kahn: In the Realm of Architecture:
Le dices al ladrillo: «¿Qué quieres, ladrillo?» Y el ladrillo te dice: «Me gusta un arco». Y tú le dices al ladrillo: ‘Mira, yo también quiero uno, pero los arcos son caros, y puedo usar un dintel de hormigón sobre ti, sobre una abertura’. Y tú le dices: «¿Qué te parece, ladrillo?» Y el ladrillo responde: «Me gusta un arco».
Louis Kahn
Louis Kahn. Instituto Indio de Gestión de Ahmedabad (IIMA).
En su búsqueda de una imagen moderna y democrática, la India se convirtió en una tierra de posibilidades donde el lenguaje, los ideales y los principios abstractos modernistas podían ponerse a prueba a una escala sin precedentes, pero no en el vacío. Aquí, dos de los pioneros del Modernismo encontraron una nueva expresividad a través de la influencia de una cultura en principio distante de ellos. La cultura, las costumbres, el modo de vida y la relación con los materiales y la tierra de la India influyeron no sólo en la obra de Le Corbusier y Louis Kahn, sino también en la imagen del Modernismo y de la arquitectura del siglo XX en general.
Performance en el museo / El museo como performance
Daniel Lesmes e Iñaki Estella (eds.)
Ediciones Asimétricas
2023
Nota de los editores
Uno de los procesos más relevantes en el mundo de la cultura contemporánea ha consistido en el increíble auge de las prácticas perfomativas. Surgidas a mediados del siglo XX, pero con antecedentes en las vanguardias –incluso antes–, las performances se desarrollaron en todo tipo de espacios: calles, galerías, teatros, cines, universidades. No obstante, es muy reciente su introducción en los museos como espacios de consagración cultural. ¿Qué tipo de transformaciones supone este traslado al museo de la performance?, ¿qué efectos produce en las obras y, más importante aún, hacia dónde apunta el museo de lo vivo? Nunca lo vivo ha estado tan presente en la museología contemporánea, un proceso que contrasta con la casi total desaparición de las iniciativas independientes que, hace no tanto, le sirvieron de plataforma. ¿Qué modelos temporales e historiográficos permite y produce este auge del performance en el museo? ¿Es quizás el deseo de contener lo que se desvanece en el aire lo que genera nuevos modelos de mercancía fácilmente consumible, de inmediato museificable?
Los seis ensayos que componen este libro abordan estas cuestiones desde diferentes puntos de vista incidiendo en la necesidad de abrir un debate que en la actualidad está modificando la concepción de las prácticas artísticas y las instituciones que las contienen.
Autores de los textos:
Iñaki Estella, Daniel Lesmes, Henar Rivière, Fernando Baena, Lynda Avendaño y José Antonio Sánchez.
Iñaki Estella (ed.) es profesor contratado doctor en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid. Sus áreas de investigación están relacionadas con el arte desde 1945, el arte performativo, la cultura visual, el arte latinoamericano y la historiografía artística. Entre sus publicaciones se pueden encontrar George Maciunas: historia, burocracia y colectividad (Brumaria), Fluxus (Nerea), las coediciones de Llámalo Performance (Brumaria) y de los cuatro primeros volúmenes de Desacuerdos: sobre arte, políticas y esfera pública en el Estado español (MACBA). Uno de sus ámbitos de investigación más relevantes ha consistido en la relectura de la escritura del arte español después de la transición, la relectura del arte feminista en España a principios del siglo XXI y la relación entre el museo y la universidad. Ha realizado estancias de investigación en Columbia, MoMA, Getty Research Institute y el Archivo Sohm (Stuttgart), y en Madrid, la Universidad Autónoma y la Universidad Carlos III. Ha dado conferencias en diversas ciudades en España, Santiago de Chile, Providence (RI), Nueva York, San Peterburgo, entre otras ciudades. En la actualidad investiga la noción de redes artísticas en la segunda mitad de siglo XX.
Daniel Lesmes (ed.) es doctor europeo en Historia del arte y doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Antiguo becario de la Real Academia de España en Roma, su investigación está centrada en la teoría de las imágenes y las emociones. Autor de textos como Aburrimiento y capitalismo (Pre-Textos, 2018), «Une responsabilicé commune: Goya et Didi-Huberman» (L’Europe, 2018) o «Mirar a (un) tiempo» (Peter Lang, 2020), su trayectoria está marcada por la colaboración con artistas como Manuel Saiz, Aurore Valade, David Escalona o José Luis Viñas. Ha comisariado exposiciones para los Encuentros Internacionales de la Fotografía de Arles, el Institut Français y la Casa de Velázquez. Entre 2015 y 2019 fue presidente de Cruce, una de las asociaciones de artistas y teóricos de mayor recorrido en la escena independiente de Madrid. Actualmente es profesor de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid.
El libro Caracas 455: memorias de una ciudad perdida reúne 40 crónicas e ilustraciones de lugares emblemáticos, como un homenaje a la capital en su aniversario.
Este compendio de historias –que replican la experiencia del libro Caracas en 450– recrea un recorrido por las librerías, restaurantes, bares y experiencias urbanas, que hemos visto desaparecer en los últimos años.
Las crónicas entrelazan anécdotas personales, pero también testimonios y datos, como registro de la historia de estos espacios que hicieron de Caracas una ciudad vibrante.
Los textos establecen un diálogo con el diseño y las visuales que los artistas crearon a partir de sus propios recuerdos, para reasignarle un nuevo lugar en el imaginario del lector.