Paulo Mendes da Rocha anunciado como ganador de la medalla de oro de la UIA a la trayectoria
Por: Romullo Baratto
17 de mayo 2021.
Tomado de ArchDaily
La Unión Internacional de Arquitectos (UIA) ha anunciado los ganadores de los premios y la medalla de oro de la UIA. La Medalla de Oro de la UIA se otorga al arquitecto brasileño Paulo Mendes da Rocha, según el presidente del 27 ° Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA – Comité de Honor UIA2021RIO. El arquitecto también participará en una sesión de keynote speakers programada para julio.
Paulo Mendes da Rocha, que ahora tiene 92 años, ha sido galardonado con importantes premios, como el Premio Pritzker en 2006, considerado uno de los premios de arquitectura más importantes del mundo, y el León de Oro a la Trayectoria de la Bienal de Venecia, en 2016. Mendes da Rocha fue el primer brasileño en recibir este premio.
Algunos de sus proyectos más destacados son el Museo Brasileño de Escultura (1988), la renovación de la Pinacoteca del Estado de São Paulo (1993), el Centro Cultural de la Federación de Industrias del Estado de São Paulo (1996), el Museo de Lengua Portuguesa (2006), y las nuevas instalaciones del Museo Nacional de Autocares en el distrito de Belém de Lisboa. El jurado valoró el estatus único de Mendes da Rocha como atrevido iconoclasta. El comunicado de prensa de la UIA afirma que «la medalla de oro de la UIA de Paulo Mendes da Rocha ejemplifica una vida de logros que abarca siete décadas que enfatizó la arquitectura como un acto público». La obra de Paulo Mendes da Rocha dialoga con el tema de la 27ª edición del Congreso Mundial de Arquitectos – Todos los Mundos. Un mundo. Arquitectura 21, que se debatirá en una sesión de oradores principales con la arquitecta brasileña Carla Juaçaba y el premio Pritzker portugués Eduardo Souto de Moura.
La Torre Cápsula Nakagin en Tokio podría ser demolida
Por: Andrea Cutieru
16 de mayo 2021
Tomado de Plataforma Arquitectura
Uno de los ejemplos icónicos de la Arquitectura Metabolista podría estar encaminada a la demolición. Se trata de la Torre Cápsula Nakagin de Kisho Kurokawa, ya que según informó Japan Forward, la asociación responsable de su gestión vendió el edificio a principios de este año. La demolición de la Torre ha sido intensamente especulada en los últimos años debido al precario estado de la estructura y la incompatibilidad con los estándares sísmicos actuales.
Una propuesta audaz de crecimiento orgánico y extrema flexibilidad, la Torre Nagakin enfrenta un momento de incertidumbre, a pesar de su reconocimiento internacional y de ocupar un lugar prestigioso en la historia de la arquitectura moderna. Hasta el momento no se ha hecho ningún anuncio oficial sobre la posible demolición, sin embargo, el resultado parece inevitable, ya que a lo largo de los años, las iniciativas de preservación no han logrado llevar a cabo acciones concretas contra el envejecimiento de la estructura, y la falta de mantenimiento ha provocado daños irreversibles en las tuberías de agua y alcantarillado. También vale la pena señalar que, aunque el proyecto se diseñó específicamente para permitir el reemplazo de las cápsulas, la función no se ha explorado.
Construida en 1972, la Torre Nakagin es uno de los primeros proyectos arquitectónicos registrados basados en cápsulas, concebido a partir de la idea de una arquitectura adaptable, dinámica y en constante cambio, donde los módulos se pueden conectar al núcleo central. Las cápsulas fueron diseñadas para una audiencia joven que trabaja en el centro de Tokio, por lo que cada unidad de 10 metros cuadrados contiene lo que se necesita para acomodar a una sola persona. Todas las características y accesorios fueron prefabricados y traídos al lugar de trabajo para ser ensamblados.
El Movimiento Metabolista tomó forma en la década de 1960 en Japón, en torno a ideas de entornos urbanos flexibles y transformables. Nociones como el crecimiento orgánico y la impermanencia fueron fundamentales para el movimiento arquitectónico, junto con una afinidad por los avances tecnológicos.
“Cuando describo mis proyectos, o los rediseño, me doy cuenta de que redescubro cosas o me encuentro en la incomodidad de lo que ya he visto; pero siempre se concretan o afloran características, recuerdos, asociaciones que ofrecen un resultado inesperado. Rediseñar se vuelve un objeto de cariño «.
Aldo Rossi.
El libro, que recoge sistemáticamente los informes escritos por Aldo Rossi, uno de los principales arquitectos de la segunda mitad del siglo XX, en el transcurso de su actividad profesional, demuestra cómo utilizó la escritura como un verdadero dispositivo de diseño. Para Rossi, escribir un reportaje era una oportunidad para dar forma a una reflexión sobre un lugar concreto, sobre una realidad histórica o sobre una circunstancia, utilizando un estilo narrativo completamente personal y lleno de la misma fuerza comunicativa y emocional que encontramos en sus bocetos y dibujos. El libro ofrece la oportunidad de descubrir qué pensaba Rossi de sus proyectos, cuáles eran las esperanzas que les confiaba, qué caminos había tomado para prepararlos. Hojeando las páginas y observando los dibujos muy bellos y muchas veces inéditos que las acompañan, se siente la ansiedad que se ha apoderado de ellas, esa es la extensión de la aprensión que siente el arquitecto al descartar un proyecto e imaginar su devenir, al prefigurar la obra, iato que separa las cosas como las imagina de cómo se construirán una vez. Siguiendo el hilo de estas preguntas y los sentimientos que las acompañaron, es posible conocer nuevas e incluso impredecibles implicaciones y aspectos de proyectos y obras que se han ganado la fama y marcaron la carrera de Rossi, cuya influencia en la cultura arquitectónica del segundo la mitad del siglo XX fue planetario. El libro fue concebido con motivo de la gran retrospectiva «Aldo Rossi. El arquitecto y las ciudades» comisariada por Albergo Ferlenga y creada bajo la égida de Margherita Guccione para el MAXXI en Roma (10 de marzo de 2021-17 de octubre de 2021).
El vigésimo pabellón Serpentine diseñado por Counterspace, se inaugurará el 11 de junio de 2021
Por: Christele Harrouk
12 de mayo 2021
Tomado de ArchDaily
El vigésimo Pabellón Serpentine, diseñado por la oficina con sede en Johannesburgo Counterspace, dirigida por Sumayya Vally, finalmente se inaugurará el 11 de junio de 2021. Después de su aplazamiento de 1 año debido a la pandemia mundial, el pabellón temporal permanecerá en exhibición hasta el 17 de octubre de 2021 en el césped de la Serpentine Gallery en los jardines de Kensington. Si bien Counterspace es el vigésimo grupo en aceptar la invitación para diseñar el pabellón Serpentine, Vally, incluida en TIME100 Next List, es la arquitecto más joven en ser comisionada para este programa de arquitectura de renombre internacional. Con el apoyo de Goldman Sachs, la intervención de este año se «basa en lugares de reunión, organización y pertenencia pasados y presentes en Londres». Como resultado de abstraer, superponer y empalmar elementos arquitectónicos, las formas en el pabellón varían en la escala de intimidad. Un programa de sonido especialmente encargado para el Pabellón, Listening to the City, contará con obras de artistas como Ain Bailey y Jay Barnard, que conectará a los visitantes con las historias y los sonidos de los espacios perdidos en Londres.
Programado para abrir el 11 de junio de 2021, el proyecto traduce las formas de Londres en la estructura, haciendo referencia a la arquitectura de lugares de culto, mercados, restaurantes, librerías e instituciones culturales locales que son particularmente relevantes para las comunidades de inmigrantes en barrios como Brixton, Hoxton, Hackney, Tower Hamlets, Edgware Road, Barking y Dagenham, Peckham y Notting Hill, entre otros. De hecho, durante el verano, se instalarán fragmentos de la intervención en barrios de la ciudad, para apoyar y facilitar encuentros e interacciones improvisadas, para honrar la historia de lugares que han albergado comunidades a lo largo del tiempo.
Counterspace es un estudio de arquitectura colaborativo con sede en Johannesburgo, dirigido por Sumayya Vally, fundado en 2015. Gran parte de su trabajo surge de la investigación y proyectos interdisciplinarios basados en las artes, realizando predominantemente proyectos arquitectónicos, participación comunitaria, exposición y conceptualización de instalaciones, así como investigación, diseño e intervención urbanos. Su trabajo se preocupa por la inclusión, la alteridad y el futuro; y a menudo se cruza con otras disciplinas creativas para formar enfoques innovadores para diseñar desafíos.
La quinta Las Guaicas (que también en ocasiones se encuentra escrita como Las Guaycas) es reconocida como la primera casa moderna del país. En ella se observa una composición volumétrica trabajada según el dictado de patrones neoplasticistas que pasaron a formar parte muy temprano del repertorio de lo que se denominó “estilo internacional”.
Proyectada y construida a comienzos de los años 1930 (entre 1931 y 1933) del siglo 20, su nombre alude en plural a una planta espinosa que se encuentra en las sabanas de bancos, esteros y bajíos. Por su parte el DRAE iguala guaica a yanomami dando pie a la acepción “waica” (pueblo indígena de Venezuela de origen Caribe) y, en otros lugares se afirma que es sinónimo de “lanza” en lengua aborigen del valle de Caracas ligada, a su vez, a la muerte del cacique Tiuna “quien al parecer fue el último en caer, con una media espada enastada en el palo de guaica” tras enfrentarse a las huestes de Diego de Losada.
Las Guaicas se encuentra ubicada en Campo Alegre, urbanización construida en los terrenos de la hacienda Pan Sembrar, diseñada por el arquitecto Manuel Mujica Millán (1897-1965) entre los años 1929 y 1932 para el ingeniero Carlos Heny Benitz, último propietario de la estancia colonial.
Mujica Millán, natural de Vitoria (España) estudió arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona obteniendo el título de arquitecto en 1925. En 1927, llega a Venezuela contratado para corregir las fundaciones del hotel Majestic de Caracas (frente al teatro Municipal); concluye el edificio y decora algunos de sus salones.
1. Plano de la urbanización Campo Alegre con la ubicación de las casas proyectadas por Manuel Mujica Millán.
Formado bajo los principios del urbanismo noucentista catalán, Mujica concibió Campo Alegre con calles arboladas, diagonales, y ramblas donde se construyeron villas de distintos estilos arquitectónicos. El eje compositivo de la urbanización de orientación norte-sur tiene en su parte central una “alameda” con espejo de agua y fuente, que remata en la Capilla de Nuestra Señora del Carmen con El Ávila como telón de fondo.
Mujica, quien a la postre contraerá nupcias con Bertha Heny Benitz, hermana del propietario de las tierras, proyectará en Campo Alegre hasta 36 quintas de las cuales tres, todas en estilo internacional, le servirán de morada siendo Las Guaicas una de ellas.
Si algo ha ocurrido con Las Guaicas es que ha sido objeto de atención en numerosos textos críticos y descriptivos, que se nutren en su mayoría de lo que Juan Pedro Posani expresó inicialmente en Caracas a través de su arquitectura (1969), cuando al describir la expansión hacia el este de las nuevas urbanizaciones caraqueñas, logra detectar la aparición de “algunos ejemplos de arquitectura cuyos planteamientos y formas derivan de la experiencia europea de la década del 30” en los que se manifiestan “la sencillez y articulación de la volumetría cúbica, la eliminación de recursos decorativos, la ausencia del uso del color, el estudio más racional de las plantas y de la distribución espacial en función de una organización familiar que se considera nueva”, grupo al que sin duda pertenece Las Guaicas.
Sin embargo, para Posani el comportamiento de estas nuevas quintas quedará reducido a aspectos esencialmente formales ya que en fondo no “existen en Venezuela las razones de orden económico-social que han sostenido los cambios arquitectónicos europeos de los años 30”. Por tanto, la difusión en Caracas del “estilo internacional” transformado en “estilo moderno” habría que entenderla como parte de una forma de actuar en el que es considerado por los arquitectos como un recurso más a incorporar dentro de un repertorio, es decir, como “la repetición o la adopción de una colección de formas y de cierta gramática de composición, independientemente de las correspondientes condiciones y oportunidades de desarrollo”.
2. Dos tomas de la quinta Las Guaicas. La primera de los años 1940. La segunda del 1990
Es teniendo estas consideraciones por delante que debe entenderse el rol jugado por Mujica Millán en general y en particular por Las Guaicas en el desarrollo de la arquitectura moderna en Venezuela en su condición de pionera, sin perder de vista que se trata de un interesante ejemplo de arquitectura racionalista con el que Mujica experimenta a la par que va diseñando quintas neo-barrocas, neo-coloniales o de estilo vasco. El detalle es que el capítulo moderno de este laboratorio lo tendrá a él y su esposa como destinatarios de los más vanguardistas ejemplos.
Así, en Las Guaicas se manifiesta una vez más la capacidad desarrollada por Mujica de organizar el espacio interno con calidad propia presente en obras de diferentes estilos. Posani explicará cómo “sus espacios estructurados en constelaciones de núcleos relativamente autónomos, son todos caracterizados como unidades en sí y a la vez son unificados por una señalada intención de enriquecer, con una variada experiencia del observador, la vivencia interna. (…) Hablábamos de una constelación de espacios: eso implica un recorrido, una secuencia visual. En sus obras de estilo internacional estos episodios espaciales se hacen más compactos, más fluidos y la lectura de ellos se hace más dinámica y unitaria”.
3. La espacialidad interior de la quinta Las Guaicas.
Al igual que en otras quintas realizadas por Mujica en el mismo estilo, en Las Guaicas “abundan fuertes contrastes de escala, una prolija manipulación de los volúmenes, violentas diferencias de alturas, muy próximas entre sí para acentuar el contraste, escaleras de desarrollo imprevisible, la iluminación natural dosificada estratégicamente y los detalles ingeniosamente funcionales”.
Más concretamente, tal y como se señala en el artículo dedicado a la casa en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) redactado por Iván González Viso, “la casa se implantó en el lote formando una ‘L’ y su programa se organizó en una sucesión de espacios notables. La fachada muestra prismas sostenidos por pilares, organizados según una retícula geométrica expresada en forma consistente en la composición”.
4. Planta, detalle de la fachada y uno de los baños de la quinta Las Guaicas.
William Niño Araque al describir la quinta que nos ocupa en el capítulo “La casa como tema de abstracción. Inicio de la modernidad”, del catálogo de la exposición La casa como tema. Primera aproximación antológica de la casa en Venezuela (1989), señalará: “La espacialidad de Las Guaicas recoge para la arquitectura venezolana del siglo XX un aspecto de relevante interés: su sinceridad. Sinceridad reproducida en la coherente respuesta interna de su vacío al complejo juego de su volumetría externa. Sinceridad expresada en el despojo de ornamentación y, sobre todo, en el asombroso desarrollo de su escalera interna, la cual representa una sucesión de situaciones inéditas y de espacios memorables para la arquitectura venezolana del siglo XX”.
Desde otro ángulo, Hannia Gómez en https://fundamemoria.tripod.com/id30.html expresa lo siguiente: “Y así como no hay obra de arquitectura ingenua, no hay arquitecto no contaminado. Contemplemos Las Guaycas: las múltiples superficies vidriadas dan una luminosidad selectiva a los ambientes (creemos estar en un inmueble de la rue Mallet-Stevens; la luz del trópico se tamiza y difunde una claridad de un blanco amable, casi mediterráneo); la articulación de la volumetría cúbica se hace con la complejidad usoniana de una pradera distinta, pero ni es una articulación sólo cubista, ni una articulación sólo neoplástica: adivinamos aquí el barroquismo fluido de un Noucentismo rezagado, que eliminado de recursos decorativos, ausente del color … transita, con una sabiduría personal, hacia el racionalismo».
Como ya asomamos, Mujica proyectó entre 1929 y 1932 en Campo Alegre tres casas las cuales habitó y luego vendió sucesivamente. Hannia Gómez subrayará: “Son estas sus casas, sus residencias particulares, pero también sus esquicios, sus experimentos arquitectónicos y urbanos. Allí no diseña para otros: él es su propio cliente, es a él mismo a quien debe complacer a plenitud en el gusto arquitectónico; aquí podrá permitirse a sí mismo expresar con libertad su voz más personal, aquí desnudará de estilos su arquitectura, y su corazón”.
5. Estado de deterioro de la casa en 2016
Tristemente dos de ellas han sido demolidas. A ello se suma el que toda la urbanización fue afectada desde 1992 por un desconsiderado cambio de zonificación que convirtió lo que pudo ser un verdadero museo de arquitectura en edificios dirigidos a personas con elevado poder adquisitivo.
Las Guaicas al día de hoy es la única quinta de las que queda en pie amparada por una frágil declaratoria desde 1993 como Monumento Histórico, que lejos de preservarla pareciera haber derivado en su estado actual de abandono y progresivo deterioro, dando la impresión de que sus propietarios esperan su desplome para beneficiarse de las prebendas constructivas que ofrece la ordenanza, sin que las autoridades competentes hayan movido un dedo para salvaguardar su conservación.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 3 y 4. Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, Caracas a través de su arquitectura, 1969
Parque Central es de por sí una estupenda excusa para realizar no uno, sino varios trabajos de investigación. De allí la dificultad de abarcar desde aquí la totalidad de temas sobre los que invita a hablar y reflexionar este complejo que buscaba convertirse, como se señala en la propaganda que ilustra nuestra postal el día de hoy, en “el nuevo centro para la Caracas del futuro”.
Proyectado desde 1969 por dos jóvenes arquitectos, Henrique Siso y Daniel Fernández-Shaw, al sur de la avenida Bolívar, en una extensión de 30 hectáreas sobre la que otrora fuera la urbanización El Conde, Parque Central para 1971 (fecha en que sale publicado el aviso publicitario que hoy nos acompaña) llevaba un año construyéndose para el Centro Simón Bolívar (presidido por Gustavo Rodríguez Amengual) por Delpre C.A. (empresa del ingeniero Enrique Delfino) y, como puede notarse en el montaje, aunque los edificios residenciales ofrecen su perfil y alturas definitivos, las que finalmente serán las dos torres que por mucho tiempo ostentarían el primer lugar entre los edificios más altos realizados en concreto armado del hemisferio occidental, ofrecían (a través de una de ellas) una imagen muy distante a la que finalmente tuvieron. Se trataba de la primera versión que derivará luego en la definitiva que hoy todos conocemos.
1. Propaganda promocional destinada a la venta de Parque Central publicada en fechas cercanas a su terminación.
Si bien la polémica siempre acompañó la realización de Parque Central, desde la propia demolición de El Conde y el procedimiento que se siguió, hasta su compaginación con los diferentes visiones que se tenían para la avenida Bolívar; desde las propuestas que lo antecedieron para el mismo lugar hasta la decisión que le permitió construirse con una altísima densidad que sin duda impactó el sector donde se implantó, lo cierto es que fue proyectado con un elevado profesionalismo, afrontando la complejidad del caso, tomando y resolviendo todas las previsiones técnicas necesarias que involucraba el estar en presencia de una ciudad dentro de la ciudad. Se buscó ofrecer los servicios y el confort que hicieran sentir a sus residentes que salir de sus confines no era necesario lo cual se acompañó de una alta calidad en el diseño arquitectónico. “En Parque Central todo está a la puerta de su casa, caminandito. El fascinante mundo que ofrece una esplendorosa ciudad moderna, como una alfombra se extiende a sus pies, invitándole a ser protagonista de una emoción sin igual”, será la frase que aparecerá en el folleto propagandístico “Cómo vivir mejor en una ciudad moderna”, publicado alrededor de 1975 por el Centro Simón Bolívar.
De tal forma, en el complejo, además de viviendas, oficinas y comercios (1.170 locales), se puede encontrar un enorme estacionamiento desarrollado en sus 3 sótanos con capacidad para 8.000 vehículos, y en sus áreas comunes (las abiertas tratadas paisajísticamente según proyecto de Roberto Burle Marx) se cuenta con museos, piscina techada, gimnasio, escuela, iglesia y centro parroquial, salas de cine, salas de teatro y espacios destinados a convenciones y eventos, usos algunos que no estaban previstos en el proyecto original.
2. Proyecto para el Centro Residencial El Conde de la oficina BMPT (Bemergui, Menéndez, Posani y Tobito), 19663. Arriba: Vialidad en El Conde y sus alrededores (1956). Abajo: Reestructuración de la vialidad asociada a la construcción de Parque Central (1981)4. Conjunto Parque Central. Dibujo axonométrico.5. Las dos etapas de Parque Central
Pensado para desarrollarse por etapas, está conformado por ocho edificios residenciales de 44 pisos y 127 metros de altura (uno de los cuales se destinó posteriormente al uso de hotel) con 317 apartamentos cada uno para albergar 3.500 familias, y dos torres gemelas de oficinas de 60 pisos y 225 metros de alto que buscarían desplazar al Centro Simón Bolívar como símbolo de la ciudad y además albergarían buena parte de la administración pública central (alrededor de 16.000 personas).
6. Arriba: Corte general del conjunto mostrando los edificios residenciales. Abajo: plantas tipo con modelos de uno de dos de los apartamentos duplex de los edificios residenciales de Parque Central7. Fachada estrutural, planta y vista exterior de una de las torres de oficinas de Parque Central
Tal y como apunta Nancy Dembo en el artículo dedicado al conjunto dentro de Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015): “Los edificios de vivienda… fueron concebidos con sistemas de extracción de basura al vacío, suministro de agua por tuberías de cobre y aire acondicionado integral con agua helada, de avanzada para su época. La mayor parte de las fachadas están orientadas al sur o al norte”. Fueron construidos utilizando el “sistema túnel” el cual, pese a sus limitaciones, fue aprovechado para sacarle el máximo provecho logrando ofrecerse una amplia diversidad de apartamentos siendo tratado de manera inteligente al momento de resolver su llegada a las plantas inferiores. Están rematados con espacios que finalmente, a diferencia de lo proyectado inicialmente, se destinaron a guarderías. “Las torres de vivienda fueron diseñadas con un pasillo central y apartamentos a ambos lados, que combinan 28 tipos de residencias, simples o dúplex, de entre 60 y 140 metros cuadrados”. Se ofrecían soluciones de un dormitorio (46 m2), de dos (80 m2), de tres (121 m2) y de cuatro (141 m2).
Por su parte, “los edificios de oficina se construyeron con encofrados deslizantes con los cuales se levantaron los cuatro núcleos externos de circulación que, unidos entre sí por macrovigas, cada 12 ó 14 pisos, constituyen enormes pórticos. La estructura interior de los edificios es de acero, y crean un sistema de soporte de estructura liviana, muy conveniente para la condición sísmica de Caracas”, nos apuntará Dembo.
Como señala Henrique Vera en el artículo “Parque Central: un símbolo de Caracas”, aparecido en la revista CAV, nº 58 (2011), “el diseño y cálculo de la estructura de los edificios de vivienda estuvo a cargo de Mario Paparoni y Sergio Holoma. (…) La estructura de las dos torres de oficina fue calculada por el mismo Enrique Delfino, utilizando como base aportes realizados por Paparoni, Holoma, Andrés Ruiz, Castro Taguada y José Luchsinger”.
La primera de las tres etapas contempladas para la construcción de los 1.123.533 m2. de Parque Central se culminó en 1973, dándose inicio un año antes a la promoción y venta de apartamentos (de gran éxito entre profesionales y familias de la clase media), y cumplimiento a una de las condiciones que había impuesto el gobierno para otorgar su aval a la obra. Esto nos lo explica con claridad David Myers en el interesante libro Toma de decisiones sobre la renovación urbana en El Conde (1974): “Consciente de que su triunfo al terminar una década de gobierno de A. D. se debió a la división del partido de gobierno, y con la esperanza de fortalecer su partido COPEI, el nuevo Presidente buscaba oportunidades para contrastar su administración en forma favorable con la anterior… El Presidente Caldera nombró a su amigo personal y conocido contratista, Gustavo Rodríguez Amengual, como Presidente del Centro Simón Bolívar…[quien] inmediatamente re-examinó la posibilidad del complejo de vivienda multifamiliar para la clase media en El Conde… recibió instrucciones de que cualquier proyecto relacionado con El Conde debería reunir tres condiciones: (a)…retornar una ganancia sustancial y así colocar al CSB en una posición financiera fuerte; (b) la construcción tendría que realizarse lo más rápidamente posible para asegurar que sus elementos principales fueran terminados antes de las elecciones de 1973; y (c) el financiamiento tendría que hacerse aparte del presupuesto regular, para de esta manera lograr que el Congreso, controlado por la oposición, no tuviera poder para retardar o rechazar el proyecto. Dentro de éstos parámetros, Rodríguez Amengual tenía completa libertad para ejercer su criterio en cuanto a solicitud y análisis de proyecto, por cuanto el CSB constituye legalmente una compañía anónima”.
Rodríguez Amengual entra en contacto con Enrique Delfino, experimentado constructor a quien conocía desde sus tiempos colegiales, para ofrecerle la ejecución del conjunto quien le hace una tentadora propuesta que eximía al Centro Simón Bolívar de financiar la obra debiendo asumir “únicamente” el préstamo hipotecario, como propietario y beneficiario. El proyecto suponía que el conjunto llegaría a autofinanciarse, y que su administración, condominio y mantenimiento debían pasar a manos privadas en algún momento; pero esto no ocurrió nunca. Meyers agregará: “Rodríguez Amengual eligió el plan integral preparado por Enrique Delfino… Delfino propuso un proyecto en tres etapas con torres de 54 pisos, 6.800 apartamentos de clase media, espacios para oficinas y centro comerciales. El costo total, excluyendo los terrenos, ascendía a unos 500 millones… ofreció financiamiento internacional con la condición de que los activos del Centro fueran dados en garantía para respaldar los préstamos a DELPRECA, la cual era su compañía de construcción privada. A fines de 1969, Rodríguez Amengual presentó el proyecto Delfino como proyecto del CSB, iniciándose una nueva etapa en la vida urbana de la clase media de la capital”.
8. La vida en Parque Central después de su apertura9. Imágenes del deterioro en el que se encuentra sumido Parque Central
Puesta en servicio la segunda etapa en 1979 cuando se entrega la Torre Oeste y finalizado en su totalidad en 1983 cuando se concluyó la Torre Este, año en el que durante el mes de febrero se produjo el llamado “viernes negro” (momento en el que la fortaleza del bolívar empezó a debilitarse), el funcionamiento de Parque Central fue durante más de dos décadas demostración de que el concepto original era viable. Sin embargo, el hecho de que ningún gobierno haya cedido el mantenimiento del conjunto dándolo sólo como pagos políticos a terceros en medio de una alta corruptela, aunado a su incapacidad para autofinanciarse a partir del cobro regular de las cuotas de condominio comenzó a hacer mella en la calidad de vida de sus ocupantes afectando indirectamente a sus visitantes, estando hoy en día prácticamente abandonado por el Estado a su propia suerte. Vicente Lecuna en “El nuevo modo de vivir. Violencia informal en ‘Nocturno’ de Lucas García y Parque Central”, artículo aparecido en el nº 24 de Voz y Escritura. Revista de estudios Literarios (2016) afirmará: “El Estado no pudo mantener en pie un proyecto que, entre otras cosas, daba al traste con su vecino, el barrio, y con la ciudad tradicional que nunca llegó a colonizar”.
Henrique Vera, producto de la entrevista que le realizara a Daniel Fernández-Shaw en la revista CAV, nº 58 ya citada, concluirá su artículo (escrito hace 10 años) afirmando: “Hoy día, el conjunto tiene muestras evidentes de deterioro las cuales no son irreversibles. Se requiere colocar en manos de los propietarios residentes el manejo del mantenimiento, que está a cargo del CSB, sujeto a los avatares que dicta la política, a subcontrataciones ineficientes y a corruptelas. Hay que sanear los estacionamientos, reparar los ascensores, restituir el paisajismo y otras tareas, algunas mayores y otras no, que de realizarse devolverían el esplendor de ese símbolo caraqueño que alberga diariamente una población de 50.000 personas”.
Ya el CSB desapareció y el deterioro ha continuado acrecentándose a pesar de intervenciones siempre esporádicas y desarticuladas que buscan solucionar problemas cuando llegan al límite. A ello deben añadirse los inconvenientes derivados de la inseguridad, la falta de agua y los cortes eléctricos los cuales suman puntos a la imposibilidad de ver la deseada recuperación hecha realidad.
10. Vista aérea del conjunto de Parque Central y sus alrededores en 2015
En todo caso, queda como consuelo el que Parque Central fuera seleccionado en representación de Venezuela (junto a otras importantes obras) por los curadores para estar presente en la exposición «Latin America in Construction: Architecture 1955-1980» realizada el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York entre marzo y julio de 2015.
Nota
Para tener una visión más completa sobre este complejo y sus antecedentes, así como para encontrar las fuentes de las imágenes remitimos a consultar, adicionalmente a las citadas en la nota, las siguientes referencias:
Revista PUNTO, nº 29 (1966)
Revista CAV, nº 33 (1971)
Revista CAV, nº 35 (1973)
Revista ESPACIO, nº 2 (1988)
Newton Rauseo, “Intervenciones urbanas en la parroquia San Agustín: de la gestión privada (Urb. El Conde) a la gestión estatal (Parque Central), 2013 (http://saber.ucv.ve/handle/123456789/3364?mode=full).
Oscar Tenreiro, Blog Entre lo cierto y lo verdadero, “Una pequeña historia necesaria” (13 entregas más una de conclusiones publicadas entre el 21/12/2013 y el 19/03/2014)
Iván González Viso, María Isabel Peña y Federico Vegas, Caracas del Valle al mar. Guía de Arquitectura y paisaje, 2015
Mariano Goldberg, Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1980
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.