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¿SABÍA USTED…

… que en 1947 luego de dos años de trabajo se concluye la construcción y el equipamiento del Hotel Nacional?

1. Hotel Nacional. Izquierda: Vista lejana desde el oeste con el Centro Simón Bolívar a la derecha y más allá la avenida Bolívar (circa 1954). Derecha: Vista donde se aprecia la solución en esquina

Ubicado en el terreno del sureste de la esquina de Camejo, en el cruce de la Av. Este 6 con la Av. Sur (a pocos metros al oeste del Pasaje Zingg), y diseñado por el arquitecto de origen turco Arthur Kahn (1910-2011), este edificio, del cual desconocemos el número y tipo de habitaciones, que contaba con planta baja, mezzanina, seis pisos, una terraza cubierta y brise-soleils como elementos de protección en las ventanas de la fachada oeste, fue el primer proyecto de arquitectura de importancia que realizó Kahn en Venezuela.

Seguirle los pasos a la trayectoria de Kahn significa descubrir una personalidad verdaderamente fascinante. Gracias a sus biógrafos que con empeño fueron rescatando paulatinamente la figura de Kahn del anonimato desde hace aproximadamente 15 años (destacándose particularmente entre ellos Henry Vicente), sabemos que tras los estallidos de la Primera Guerra Mundial con apenas 5 años se trasladó con su familia a la ciudad de Viena en Austria donde estudió dibujo y música (piano), dominando a lo largo de su vida el trombón, la guitarra, la batería, el piano y el contrabajo. Más tarde, luego de un internado de cinco años en Laussane, Suiza, inició sus estudios de arquitectura en la Escuela Politécnica de Zurich, los cuales abandonó para regresar a Viena y retomar sus formación como músico. En 1930, Kahn fue trombonista en la orquesta de la bailarina, cantante, vedette y actriz estadounidense, nacionalizada francesa, Josephine Baker quien diez años más tarde salvaría la vida de sus padres en plena Segunda Guerra Mundial. Con 22 años se inscribe en la Escuela de Bellas Artes de París donde en 1939 se gradúa de arquitecto sumándose luego como voluntario en el ejército francés al inicio de la guerra. Emigra a Venezuela en 1942 desde las costas de Marsella hasta Puerto Cabello y ya en nuestro país se desempeñaría por poco tiempo como músico en la orquesta de Luis Alfonso Larrain y se presentaría individualmente bajo el seudónimo de Peter Anders.

2. Arthur Kahn (circa 2000)

Ese mismo año será contratado como dibujante de arquitectura en el Ministerio de Obras Públicas por Carlos Raúl Villanueva, al que había conocido en la Exposición Internacional de París de 1937, quien le propone trabajar con él en el proyecto de la Ciudad Universitaria. Para aquel momento Villanueva se encontraba adelantando las primeras realizaciones del conjunto (el complejo médico), y Kahn colaborará brevemente en el diseño del Hospital Universitario y más ampliamente en el del Instituto Anatomo-Patológico. Paralelamente, en 1945, crea la firma Arquidec C.A., con la que va a realizar el proyecto del Hotel Nacional. Señalaba Kahn en entrevista realizada en 2010: «Trabajaba de día con Villanueva en el proyecto de la Ciudad Universitaria y de noche, en casa, en el proyecto del Hotel Nacional».

3. Ubicación del Hotel Nacional en la esquina de Camejo sobre el plano ESSO del centro de Caracas de 1946
4. Izquierda: Sello propagandístico del Hotel Nacional. Derecha: Postal del hotel en la que se perciben sus fachadas norte y oeste
5. Hotel Nacional. Perspectiva del proyecto (cerca de 1945) mirando hacia el sur cuando aún no se había empezado la construcción del Centro Simón Bolívar

La construcción del Hotel Nacional es recogida tangencialmente en un artículo aparecido en la revista Billiken del año 1945, rescatado por María F. Sigillo en https://mariafsigillo.blogspot.com/2013/11/contraste.html, donde se señala: “El Progreso incontenible que ha invadido Caracas desde que la Reurbanización ‘El Silencio’ cargo de comprobar que todo es posible cuando se quieren hacer las cosas bien, extrajo capital de su escondite, buena parte del cual está colaborando en la transformación del viejo cascarón avileño. (…) Tenemos para nublarnos los ojos de maravillas en tal sentido, edificaciones como las de Veroes, que se debaten en un afán de superación: y como si los edificios de otros sectores ciudadanos no estuvieran acordes también en este mismo sentido, salta a la vista, para regodeo de los caraqueños que aman la ciudad, y por ella serían capaces de condenarse a un silencio sepulcral, el Hotel que Mariné construye en la  esquina de ‘Camejo’. (…) Lo cierto es que de lo que nos presenta la gráfica donde  vemos la auriga trotando sus caballos en la calle ruinosa a la que solamente le falta el perro muerto en el centro de la calzada para que fuera más caraqueña, no quedará absolutamente nada, cuando el Coronel Mariné, hinche la trompeta para anunciar a nativos y musiúes que Caracas tiene otro gran señor Hotel para servir a todos. (…) A quién se le ocurriera ir en busca de la estación de los parihueleros en la esquina de Camejo, en cuyo ángulo sureste, existió durante años un negocio de Café y comida denominado por Juan Bautista Arrechederra “Restaurant MOSCATEL”… moriría como una flor marchita quien tratase de rememorar lo que hubo allí”.

6. Dos imágenes del Hotel Nacional. Izquierda: Vista de la fachada oeste desde el Centro Simón Bolívar donde puede apreciarse la protección con brise-soleils móviles. Derecha: Vista de la esquina de Camejo hacia el sur con parte del hotel a la izquierda y la iglesia de Santa Teresa al fondo

La nota, aparte de darnos pistas de quien fuera el constructor del hotel (un tal Coronel Mariné), cierra haciendo mención a la elaboración de una maqueta, acompañada por los dibujos del proyecto, que se exhibía “en diversos sitios de la capital” y que “dice por sí sola, de lo que se trata, para contribuir al embellecimiento urbano en Santiago de León de Caracas”.

Por tanto, el hotel nacía generando grandes expectativas presentándose como una muestra más de arquitectura moderna sumándose a otras instalaciones que proliferaron en pleno crecimiento de la ciudad de la mano de la bonanza proveniente de la explotación del petróleo. Así, a la “americanización” hotelera que se registra en “Los tiempos hoteleros de Caracas en la memoria de Nikolajs Sidorkovs” (https://entrerayas.com/2016/06/los-tiempos-hoteleros-de-caracas-en-la-memoria-de-nikolajs-sidorkovs/) y se da en San Bernardino, iniciada por el Ávila (1942) y representada por el Waldorf (1944), el Potomac (1948) y el Astor (1950), el Nacional (1947) junto a El Conde (1948) se sumarán desde el centro de la ciudad, llamando la nula atención que Sidorkovs presta al muy buen edificio diseñado por Arthur Kahn.

7. Edificios Cruz Verde (izquierda) y Camejo (derecha) proyectados por José Antonio Ron Pedrique como prolongación del Centro Simón Bolívar. Parte del segundo se levantó en el terreno donde se encontraba el Hotel Nacional.

El Hotel Nacional, propiedad del Sr. Manuel Guillermo Díaz, fue adquirido por un millón de bolívares por el Centro Simón Bolívar durante la gestión del Dr. Miguel Márquez Rivero (1952-1955),  y así como la decisión de construir el Centro Simón Bolívar conllevó la demolición en 1949 del hotel Majestic, otra decisión similar como la de prolongarlo mediante la construcción de los edificios Camejo y Cruz Verde (terminados en 1964) y de los enlaces viales de la Avenida Bolívar significó la demolición del Hotel Nacional a inicios de los años 60, es decir, tuvo poco más de trece años de vida que para una edificación de su envergadura es verdaderamente poco.

Sin embargo, si bien el Majestic ha sido objeto de un positivo rescate dentro de la memoria de la ciudad, el Nacional ha pasado directamente al olvido, señalándose únicamente, cuando se reseña la importante obra realizada por Kahn desde 1947 en adelante, que se trata de la primera obra ejecutada por la firma Arquidec C.A. y “es el primer edificio en Venezuela con brise-soléil movible”. Son pocas las fotografías que se tienen de él y casi inexistente la información gráfica que se encuentra publicada.

8. Dos obras emblemáticas de Arthur Kahn. Izquierda: Edificio Altamira (1947). Derecha: Pasaje Zingg (1951-1953)

Arthur Kahn diseñó: el Edificio Altamira (1947) en la primera etapa de la Urbanización Altamira; el Edificio Beco Blohm (1948), en la esquina Puente Yanes; el edificio Caribe (1948), en la Urb. San Bernardino; el Pasaje Zingg (1951-1953), en la Avenida Universidad que complementó el edificio del mismo nombre construido por el ingeniero Oskar Herz entre 1939 y 1940, incorporando las primeras escaleras mecánicas de la capital (las cuales eran de madera); la Farmacia Tropical (1949-1950) y la sede principal del Banco de Maracaibo (1954) ambas en la capital del Zulia; y la Unidad Piloto Experimental del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, IVIC en los Altos de Pipe (1953-1954) y el edificio Acco en Las Mercedes (1970). También proyecto las casa Kemprer en San Bernardino (1943), Semmering en Colinas de Los Caobos (1949-1952) y la Beracasa en Los Chorros (1958), su gran obra, demolida en 2008.

Kahn se nacionalizó venezolano y revalidó su título de arquitecto en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV, en 1962.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. Colección Crono Arquitectura Venezuela y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

2. https://arquitecturayempresa.es/noticia/arthur-kahn-en-caracas-edificio-altamira

3. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad y Colección Crono Arquitectura Venezuela

5. https://mariafsigillo.blogspot.com/2013/11/contraste.html

6. https://mariafsigillo.blogspot.com/2013/11/contraste.html y

7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

8. Colección Crono Arquiectura Venezuela y http://tribuarquitectonica.com/una-vida-y-un-pasaje-vida-y-trayectoria-profesional-de-arthur-kahn-1910-2011/

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

ARQ 108

Vegetación

Septiembre 2021

Extracto del editorial

Para Emanuele Coccia, «las plantas, en su historia y evolución, demuestran que los seres vivos producen el espacio en el que viven en vez de verse obligados a adaptarse a él». Siguiendo a este filósofo italiano, las plantas no sólo serían las primeras arquitectas, sino que serían mucho más capaces y completas que nosotros: además de producir su propio espacio, producen y posibilitan la vida que lo ocupa. Desde ese punto de vista, la instrumentalización de lo vegetal no sería más que otra muestra de las limitaciones estructurales del pensamiento puramente humano. Afortunadamente, desde la arquitectura ya hay ideas, propuestas y discursos que superan la visión antropocéntrica sobre la vegetación. Son arquitecturas – escritas, pensadas, diseñadas o construidas – que ‘aprenden de’ y ‘piensan con’ las plantas. Estos puntos de vista y de contacto entre arquitectura y vegetación se ponen de relieve en este número.

Pensar con la vegetación nos permite entender que la mantención de la vida en este planeta no puede ser definida unilateralmente. Más bien, debemos dar espacio para que entidades no humanas también participen y se beneficien. El desafío no está en enviar humanos al espacio ni en generar las condiciones para la vida humana en otro planeta, sino en entender que la vida no sólo se la debemos a nuestros padres, sino a la sociedad completa y a la naturaleza como un todo. Es decir, pensar con la vegetación nos permite abandonar proyectos individualistas y antropocéntricos, para establecer relaciones empáticas y colaborativas con nuestros entornos. Como revista dedicada al conocimiento sobre la arquitectura, dedicar un número de ARQ a quienes piensan con la vegetación no es sólo una oportunidad para mirar un tema de suma relevancia actual, sino una responsabilidad con la condición pedagógica de una revista académica. A fin de cuentas, tenemos mucho que aprender de la vegetación y casi nada que enseñarle.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

DESIGN FOR LIVING

Global Contest to Rethink Our Habitat from the Body to the City.

8th Advanced Architecture Contest

Vicente Guallart

Actar Publishers, Institute in Advanced Architecture of Catalonia

2021

Idioma: inglés

Nota de los editores

El Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña convocó su VIII Concurso de Arquitectura Avanzada titulado “Diseño para vivir”. Este esfuerzo ofreció la oportunidad de una reflexión global para repensar los hábitats humanos, en un momento en el que la lucha por la vida y el clima nos permite plantearnos cómo nos gustaría vivir en las próximas décadas. Nos gusta pensar que la vida de cada persona comienza en casa, que es el centro de su universo y el origen de sus interacciones sociales. Durante la pandemia, estábamos confinados a nuestros hogares y se han convertido en microciudades donde vivimos, trabajamos y descansamos, conectados con el mundo a través de redes de información. Entonces, después de esta experiencia, ¿cómo imaginamos el futuro de nuestro entorno de vida?

El concurso animaba a los participantes a proponer un diseño relacionado con su forma de vida, a la escala que más les interese desde nuestro cuerpo hasta la ciudad, en cualquier parte del mundo, y que reflejara diferentes condiciones culturales, ambientales, económicas o sociales. En total, el concurso recibió 193 propuestas de todo el mundo y el libro incluye todas las bases y resultados del concurso, los 33 miembros del jurado internacional y las imágenes e información de 126 proyectos seleccionados. Considerado en su conjunto, este esfuerzo sirve para construir una visión contemporánea de las condiciones que actualmente están dando forma al diseño y la arquitectura y que seguirán haciéndolo en los próximos años.

Vicente Guallart fue Arquitecto Jefe del Ayuntamiento de Barcelona entre 2011 y 2015, con la responsabilidad de desarrollar la visión estratégica de la ciudad y sus grandes proyectos urbanísticos. Guallart, nacido en Valencia en 1963, abrió su estudio en Barcelona en 1992. Fue cofundador del Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC) y fue director del Máster de Arquitectura Avanzada desde 2001 hasta 2011, donde lideró proyectos como Media House Project (con CBA del MIT), HyperCatalunya o Fab Lab House. Su despacho profesional, Guallart Architects ha desarrollado proyectos ampliamente publicados como los puertos de Fugee y Keelung en Taiwán, o el barrio de Sociopolis en Valencia y ahora trabaja en proyectos de varias escalas alrededor del mundo. Actualmente está desarrollando proyectos en China y Rusia. Es autor de libros como Planes y proyectos de Barcelona (2011-15); Geológico o La ciudad autosuficiente y coautor del Diccionario Metapolis de Arquitectura Avanzada. Su trabajo ha sido expuesto en la Bienal de Venecia o NY MOMA. El Instituto Americano de Arquitectos organizó en 2010 una exposición individual de su trabajo en Washington DC.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Another Kind

A Survey of the Possible City

David Leventhal y Lee Polisano

PLP Architecture

Actar Publishers

2021

Idioma: inglés

Nota de los editores

En Another Kind, PLP Architecture presenta diez proyectos como casos de estudio para examinar el surgimiento de una nueva fluidez tipológica. Estos proyectos sirven como anclas para estudiar el paisaje cultural de los últimos diez años. Los proyectos ya no pueden codificarse tradicionalmente y, en cambio, se presentan como conjuntos de influencias externas, nuevos intereses culturales y hábitos sociales del siglo XXI. En Another Kind, los proyectos se entrelazan con ensayos de observadores culturales tanto dentro como fuera de la disciplina. A través de esta infraestructura de múltiples capas y disección pluralista, Another Kind abre la superficie y explora los contenidos de la arquitectura actual. Marcando este momento en el tiempo, PLP examina cómo hemos evolucionado y especula sobre lo que podemos aprender en los años venideros.

PLP Architecture es un grupo de arquitectos con sede en Londres, fundado por cuatro socios, Lee Polisano, David Leventhal, Karen Cook y Ron Bakker. El estudio se formó en 2009 como una plataforma para la innovación tipológica con la misión de investigar cómo los cambios en la práctica cultural y las tecnologías emergentes se combinan para establecer nuevos tipos de experiencia espacial. A través de un compromiso con los ideales sociales, económicos y ambientales, el estudio aborda las posibilidades cambiantes de vivir y trabajar en la ciudad.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 276

Dentro del grupo de casas que forman parte de un selecto catálogo que retrata la entrada definitiva de nuestra arquitectura a la modernidad, “Hato Hamburgo” ocupa un lugar especial por diversas razones.

En primer lugar porque se constituye en clara muestra de lo que significó durante los años 50 del siglo XX “colonizar” el entonces inexplorado y lejano sureste de Caracas cuando Jorge Romero Gutiérrez acomete alrededor de 1948, desde su sociedad con Ernesto Fuenmayor, primero la urbanización Charallavito (sobre la carretera vieja de Baruta) y luego, con la experiencia acumulada, desde 1951 el diseño a través de la oficina “Arquitectura y Urbanismo C.A” (en la que lo acompañan Carlos Pietri Martínez, gerente; José Luis Gómez, urbanista; Pedro Neuberger, Dirk Bornhorst y Humberto Vera Barrios como arquitectos), y mediante la empresa “Inversiones Planificadas”, la promoción y venta primero de la urbanización Prados del Este y posteriormente de Terrazas del Club Hípico y “La Ciudad Satélite” de La Trinidad. Así, como demostración de que aquello era posible Bornhorst y Neuberger, construirán las que serán sus viviendas en estos desarrollos: el primero en Charallavito donde proyecta justamente “Hato Hamburgo” (1956-1957) inicialmente diseñada para su hermana y ocupada por el arquitecto y su familia en 1962, y el segundo años después primero en Prados del Este (quinta “Tacalí”, 1963) y luego en Terrazas del Club Hípico (quintas “Tanolo” y “Yarín”, 1977).

También porque “Hato Hamburgo” marca un momento importante dentro de la primera etapa de la trayectoria de Dirk Bornhorst (1927-2019), conformada por un ramillete de quintas, algunas proyectadas en sociedad con Pedro Neuberger, en la que no sólo manejó de manera brillante una espacialidad plenamente contemporánea y un impecable funcionalismo sino porque ya empezaba a dar lecciones del significado de respetar y convivir con el medio donde se insertaban: consideración por la vegetación, adaptación a la topografía, apertura hacia las visuales largas y adecuado control solar.

1. Tres quintas proyectadas por la oficina Bornhorst-Neuberguer. Arriba izquierda: “Altamira” (Altamira, 1955). Arriba derecha: “Lida” (Lomas de San Román, 1955). Abajo: “Dunsterville” (Oripoto, 1958).
2. Dirk Bornhorst, Quinta «Lubeca» (Altamira, 1954).

De aquella primera etapa son producto de su sociedad con Neuberger: “Altamira” (Altamira, 1955), “Las Mercedes” (San Román,1955), “Villasmar” (Prados del Este, 1955), “Lida” (Lomas de San Román, 1955) y “Dunsterville” (Oripoto, 1958) como punto culminante, pudiéndose referir todas a la quinta “Lubeca” (Altamira, 1954), primera vivienda propia diseñada y construida por Bornhorst para su familia, como posible punto de partida.

“Hato Hamburgo”, cuyo nombre rememora una entrañable propiedad de una hectárea que los Bornhorst tenían en El Milagro, a orillas del Lago de Maracaibo, adquirida tras emigrar a Venezuela desde Lübeck (Alemania), donde Dirk pasó su infancia y parte de la adolescencia (entre 1927 y 1941), está concebida a partir del paisaje y las condiciones topográficas del terreno donde se implanta en la que “se trató de moldear la forma y silueta de la casa a las líneas suaves de las colinas que la rodean”, tal y como se recoge en la ficha elaborada para el catálogo de la exposición “La casa como tema. Primera aproximación antológica de la casa en Venezuela”, organizada bajo la curaduría de la Fundación Museo de Arquitectura en los espacios del Museo de Bellas Artes entre octubre y noviembre de 1989. Allí también se señala que “para lograrlo se utilizó el recurso, innovador en la Caracas de los años cincuenta, de un techo-jardín que pareciera hacer de la casa una emanación de la propia colina surgida por la fuerza telúrica de una necesidad de cambio funcional y plástico en la concepción propia de la tierra.”

3. «Hato Hamburgo». Ubicación en la urbanización Charallavito
4. «Hato Hamburgo». Plantas
5. «Hato Hamburgo». Vistas exteriores
6. «Hato Hamburgo». Entrada principal y espacios interiores.

En otra buena referencia, el artículo “Todo paisaje presume una edificación”, publicado por Henry Vicente el 23 de junio de 2002 en la revista Todo en domingo que acompañaba los fines de semana al diario El Nacional, el análisis de “Hato Hamburgo” remite a resonancias provenientes de El Helicoide, el cual se diseñaba casi en simultáneo, en algunas de las decisiones formales que asociadas a lo funcional se toman para proyectar la vivienda: “Un eco del manto espiral que envuelve a la Roca Tarpeya aparece en la nueva casa… Un significativo cilindro, alternado de luz y sombra, según las distintas horas del día, actúa como bisectriz que concreta la célebre recomendación de Le Corbusier, separar claramente la circulación vehicular de la peatonal. La suave pared curva nos adentra en un micromundo apacible, en el que Caracas se divisa a lo lejos y en el que la arquitectura recrea el lugar y lo rubrica al poner sobre él las señas de una herencia interpretada y adaptada a un momento dado”.

Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) señala que “Hato Hamburgo” es de “dos plantas independientes, amoblada y distribuida bajo criterios modernos, está cubierta con un techo a dos aguas que cubre el último nivel percibido lateralmente. En planta baja, se ubican las áreas sociales abiertas al jardín y al Ávila, a través de grandes ventanales y líneas sinuosas, mientras que la planta superior destinada a las habitaciones se desarrolla en un bloque ortogonal”. Cabe añadir que también en la planta baja se ubicaron las áreas de servicio, el estacionamiento techado con depósito y área de mantenimiento para vehículos. También se ubicó en este nivel al área de cocina-comedor y la sala que se conecta directamente con el jardín y la biblioteca-estudio. En la segunda planta se encuentran tres habitaciones y un pequeño apartamento que incluye una cocina, sala-comedor, una habitación y su baño privado. Este segundo nivel cuenta con la particularidad de tener una losa curva que funciona a su vez como techo del estacionamiento y que fue cubierto con vegetación logrando así funcionar como aislante térmico. El segundo nivel está rodeado de terrazas y jardines a los cuales se pueden acceder directamente desde las habitaciones.

El tema de la casa será para Bornhorst, tal y como ya apuntáramos en el Contacto FAC nº 129 (09/06/2019) objeto de reflexión y desarrollo a lo largo de su extensa carrera. Del “Prólogo” escrito por Bornhorst para el libro Del modernismo a lo transpersonal. Casas. Arquitecto Dirk Bornhorst (1994) de Omar Seijas, vale la pena volver a citar lo siguiente: “La Casa como tema siempre ha acompañado a los proyectos grandes elaborados en nuestro taller de arquitectura. En proyectos de casas, más personales, más íntimos y humanizados, libres de influencias comerciales, he podido desarrollar ideas estéticas y arquitectónicas con mucho más soltura y libertad que en grandes conjuntos, donde las restricciones económicas y las múltiples influencias de tantas personas involucradas, tendían muchas veces a debilitar los intentos de aportes frescos y novedosos. (…) En la casa yo trataba con una sola familia, resolvía sobre todo los múltiples aspectos de la vida humana en contacto con el jardín y la naturaleza, lo que siempre resulta en una programación compleja pero estimulante. La difícil topografía del valle de Caracas aumentaba el reto y ofrecía al mismo tiempo una gran diversidad de soluciones.”

7. Izquierda. Dos libros de Dirk Bornhorst. Arriba: Valores Perennes en la Arquitectura (2001). Abajo: Arquitectura, Ciencia y Tao:
el nuevo pensar ecológico, bio-cibernético y holístico, más allá de espacio-tiempo, en la ciencia y en el diseño (1999).
Derecha: Del modernismo a lo transpersonal. Casas. Arquitecto Dirk Bornhorst (1994) de Omar Seijas.

Más adelante, como también decíamos entonces, Bornhorst confesará cómo lo que siempre le ha fascinado de este tema ha sido “su calidad de espejo en la búsqueda de los valores más profundos y trascendentes de la arquitectura”, que le llevaron a “investigar y escribir en los años setenta, un trabajo de escalafón, … en la UCV en 1981 titulado: Una búsqueda de los valores permanentes en la fase mental-creativa y material-expresiva de la arquitectura”, el cual luego fue revisado y publicado como libro bajo el título de Valores Perennes en la Arquitectura (2001). Dichos valores, “independientes de estilos y de modas, traté de definirlos y clasificarlos según los cinco sentidos involucrados; traté de descubrir si estas calidades estéticas fueron captadas por la intuición o por el intelecto”, generándose así una especie de guía con la cual poder adentrarse en sus proyectos y obras.

Posteriormente, esa visión gestáltica, herencia de su estadía durante siete años entre 1941 y 1947 en Asia y de sus estudios  de arquitectura en Berkeley (de donde egresa en 1951), se ampliará cuando entre en contacto con investigaciones científicas más recientes provenientes de la física cuántica, más alejadas de las leyes racional-mecánicas, hasta llegar a niveles transpersonales, dando pie a la aparición del libro Arquitectura, Ciencia y Tao: el nuevo pensar ecológico, bio-cibernético y holístico, más allá de espacio-tiempo, en la ciencia y en el diseño (1999). Sobre su pensamiento y obra, Omar Seijas, quien fuera su discípulo y socio desde 1986, publicará en 1994 el ya mencionado libro Del modernismo a lo transpersonal. Casas. Arquitecto Dirk Bornhorst. En 2011 saldrá a la luz Dirk Bornhorst arquitecto. Mi vida en maqueta con la que se cerraba el prolífico capítulo reflexivo de un importante profesional.

Dentro de este marco, y para concluir, Henry Vicente subrayará: “en … Hato Hamburgo, lejos de la clonación de la vieja casa de familia, se pretendió construir una relación familiar con una atmósfera extinta y venerada, que asume el relieve como la condición más inmediata y determinante de la arquitectura, a tal punto que la casa semeja nacer de la misma colina en la que se encuentra incrustada. (…) De esta forma, la obra escapa del previsible ejercicio contemplativo del paisaje, y lo recrea más allá del simple espectáculo, para convertirlo en campo de acción. Una relación con el paisaje que es viva y que se acentúa a través del verdor de la vegetación que substancia la terraza y los muros, y que parece arrancado de un entorno natural idílico, como si el paisaje proveyera los materiales de la arquitectura”.

Bornhorst no sólo actuó como colono en Charallavito donde, ubicado al final de una calle ciega, durante mucho tiempo no tuvo vecinos, sino que también habitó en “Hato Hamburgo”, convertida con los años en lugar de peregrinaje, durante 57 años hasta su fallecimiento en 2019.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. http://guiaccs.com/obras/hato-hamburgo-2/

1. AA.VV. Pedro Neuberger. Arquitecto, 2014.

2. Omar Seijas. Del modernismo a lo transpersonal. Casas. Arquitecto Dirk Bornhorst. 1994.

3. http://fundamemoria.blogspot.com/2008/06/

4 y 6. https://www.instagram.com/arquitecturavzl/.

5. http://guiaccs.com/obras/hato-hamburgo-2/, Colección Crono Arquitectura Venezuea y https://www.instagram.com/arquitecturavzl/

7. Colección Fundación Arqutectura y Ciudad