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VALE LA PENA LEER

1. Radical Pedagogies presente en la la 14ª Bienal de Arquitectura de Venecia, 2014.

El 31 de mayo de 2022 apareció publicado por MIT Press el libro Radical Pedagogies (Pedagogías Radicales). Se trata de la culminación de un proyecto de investigación colaborativo iniciado en 2010 por Beatriz Colomina desde la Universidad de Princeton, cuyo desarrollo fue registrado a través de una multitud de medios que incluyeron simposios, conferencias, ensayos, exposiciones, talleres, catálogos, debates y una base de datos en línea de estudios de casos, constituyéndose la publicación el colofón y registro de una impresionante cantidad de hallazgos.

Colomina, acompañada de Ignacio G. Galán, Evangelos Kotsioris y Anna-Maria Meister quienes, junto a ella, fungen de editores de Radical Pedagogies, despliegan y analizan numerosos experimentos llevados a cabo en la educación arquitectónica en la era posterior a la Segunda Guerra Mundial que desafiaron y transformaron el discurso y la práctica disciplinar imperantes.

Tanto el tema tratado, donde destacan los estudios de caso recopilados que hacen visible una amplia gama de genealogías discursivas y una densidad de interconexiones globales, como las repercusiones del trabajo colectivo realizado con la participación de un grupo de destacados académicos, investigadores y protagonistas de todo el mundo encargados de redactar los textos, creemos que ameritan ser conocidos por la trascendencia de su contenido más aún hoy cuando se hace tan difícil determinar lo importante entre tanta información mediática.

Por todo ello nos ha parecido pertinente transcribir (a riesgo de que haya planteamientos o datos que se repitan), dos esclarecedores artículos dedicados a comentar el libro: “Tiempos de crítica y crisis” de Eduardo Prieto, aparecido en arquitecturaviva.com el 1 de enero de 2023, y “‘Pedagogías Radicales’, una investigación sobre la enseñanza de la arquitectura”, escrito por Paula Vilaplana de Miguel para Cuadernos de proyectos arquitectónicos, (Departamento de Proyectos Arquitectónicos ETSAM), nº12, 2022, los cuales hemos acompañado con imágenes de las páginas interiores del libro y de algunos de los eventos que lo precedieron o se dieron luego de su salida a la luz, para amenizar la lectura.

Para finalizar, como testimonio, colocamos en nuestra sección “Novedades editoriales de aquí y de allá” la ficha y la nota con que MIT Press resume el libro de manera clara y concisa.

2. Detalle de la portada del libro Radical Pedagogies.

Tiempos de crítica y crisis

On Radical Pedagogies

Eduardo Prieto

01 de enero de 2023

Tomado de arquitecturaviva.com

La batalla de la ‘modernidad’ fue paradójica y no se dio solo en el campo de las formas y las técnicas, sino asimismo en el terreno, más pantanoso, de los ideales. Reconocer que la modernidad fue ‘ideológica’ ha sido imprescindible para valorarla de un modo más desapegado; y reconocer que la ideología moderna tuvo que ver con los discursos tanto como con los medios de difusión, un requisito clave para hacer de la crítica un instrumento más sutil, más cercano a la verdad.

Beatriz Colomina ha contribuido como pocos a sacar a la luz el lado ideológico y mediático de ‘lo moderno’, y su proyecto académico, sostenido en una sobresaliente intuición a la hora de detectar temas relevantes pero ninguneados tradicionalmente por la crítica, se enriquece ahora con una nueva aportación, Radical Pedagogies, que no puede considerarse en absoluto menor.

No es menor por su tamaño: más de cuatrocientas páginas densamente colonizadas por textos de letra pequeña y abundantes y excelentes ilustraciones. No es menor tampoco por la amplitud de su coro de colaboradores: más de cien voces procedentes de universidades de todo el mundo, que se suman a las de los editores Colomina, Ignacio G. Galán, Evangelos Kotsioris y Anna-Maria Meister. Y no lo es, finalmente, por su ambición, pues lo que pretende el volumen es dar cuenta de una de las dimensiones fundamentales del proyecto de propagación y revisión de ‘lo moderno’, la pedagogía, centrándose en las muchas —y muchas veces contradictorias entre sí— experiencias de reforma educativa que se ensayaron al calor de las crisis ideológicas, políticas y profesionales de la segunda mitad del siglo XX, sobre todo en las décadas ‘interesantes’ de 1960 y 1970.

El método con que los editores hacen frente a este, más que ambicioso, descomunal empeño, es el de la crítica caleidoscópica. En lugar de componer un metatexto a partir de revisiones de largo alcance, los editores han optado por recoger, con obsesivo prurito de exactitud, casi toda la amplísima nómina de los proyectos pedagógicos que, desde el fin de la II Guerra Mundial, pretendieron poner en entredicho los sistemas convencionales de enseñanza y, de paso, poner asimismo entre las cuerdas a los valores y prácticas del establishment profesional. Esta voluntad de atender a lo específico de cada caso, unida a la aspiración ecuménica a incluir experiencias fuera de los previsibles ejemplos occidentales, conduce a un volumen compuesto por fragmentos, por visiones parciales, por destellos, a los que el lector debe aproximarse uno a uno, enfrentándose a la intensidad de cada lección para intentar luego recomponer las partes del rompecabezas o las facetas de este extenso y apasionante caleidoscopio.

Que el lector no se espere una monografía al uso; ni siquiera una enciclopedia. Lo que se encontrará es, fundamentalmente, un archivo. Esto es: una colección ordenada de materiales amplísimos que, gracias a la pericia organizadora de los editores, se presentan al trasluz de la mirada de buenos especialistas. Las virtudes de este método fragmentario son evidentes, pues no solo permite abarcar un tema casi ilimitado, sino hacerlo con flexibilidad, tal y como se manifiesta en dos de los índices del libro, que son al mismo tiempo alternativos y complementarios: uno temático, donde caben cuestiones como la forma, la teoría, los medios, lo global, la tecnología, la ecología o lo social; y otro cronológico y distribuido en décadas. El mensaje implícito es que, una vez presentados los materiales de archivo, es el lector interesado el que debe apropiárselos para dar pie a futuras exploraciones críticas.

Pero, si no pueden dejar de reconocerse los méritos de la caleidoscopia, tampoco pueden dejar de señalarse sus defectos. Unos tienen que ver con las injusticias de cualquier antología, que inevitablemente deja fuera ejemplos valiosos, y en este sentido el lector local se preguntará si con el Laboratori d’Urbanisme de Manuel de Solà-Morales se da cumplida cuenta de la pedagogía española. Y otros defectos se derivan de la propia radicalidad del método: desconectados unos de otros, ahogados un tanto en su condición de fragmentos, los materiales no consiguen componer un discurso —o varios complementarios—, y por ello se echa en falta una mirada de tiempos largos, menos analítica que sintética y, al cabo, más fecunda en lo hermenéutico.

Con todo y con eso, resulta imposible no congratularse por la publicación de un volumen que es valioso por la abundantísima información que presenta y por su condición de catalizador de futuras y necesarias investigaciones, y que es valioso también por su pertinencia temática, más aún en un momento en que arquitectos, profesores y estudiantes viven tiempos de confusión y cambio: tiempos de crítica y crisis.

3. Índice de contenidos del libro Radical Pedagogies.

“Pedagogías Radicales”, una investigación sobre la enseñanza de la arquitectura

Paula Vilaplana de Miguel

Texto publicado en Cuadernos de proyectos arquitectónicos, (Departamento de Proyectos Arquitectónicos ETSAM), nº12, 2022.

(accesible en http://polired.upm.es/index.php/proyectos_arquitectonicos/article/view/4958/5172)

Resumen

Este grueso volumen de 400 páginas, editado por Beatriz Colomina, Ignacio G. Galán, Anna-María Meister y Evangelos Kotsioris y publicado por MIT Press este mismo año, recoge, a través de una multiplicidad de autores y casos de estudio repartidos por todo el planeta, un catálogo polifacético de experiencias pedagógicas y experimentos educativos que exploran territorios conocidos y desconocidos en la enseñanza de la arquitectura y la concepción de los currículos académicos entre 1933 y 1987.

“¿Cómo se aprende arquitectura?”. Evangelos Kotsioris, comisario asistente del Museo de Arte Moderno y uno de los editores de Radical Pedagogies, hizo esta pregunta en sus comentarios introductorios durante la presentación del libro en el museo el pasado septiembre. Esta pregunta aparentemente inocente está contenida en el volumen de 400 páginas editado por Beatriz Colomina, Ignacio G. Galán, y Anna-Maria Meister junto a Kotsioris, publicado por The MIT Press en 2022. La multitud y heterogeneidad de experiencias presentadas en Radical Pedagogies refutan la posibilidad misma de resolver esa indagación. Lo que el libro ofrece, en cambio, es un catálogo casi enciclopédico de aventuras pedagógicas, éxitos, derrotas, desafíos e incursiones en territorios desconocidos desde los márgenes de la [in] disciplina arquitectónica. El proyecto Radical Pedagogies rebate cualquier definición unívoca de lo que es, o debería ser, el currículo de arquitectura. Lo hace a través de una colección masiva de experiencias que tienen lugar desde 1933 hasta 1987 con estudios de casos distribuidos en todo el mundo. La mayoría de los episodios relatados en el libro se centran en las décadas de 1960 y 1970, un testimonio del impulso revolucionario posterior a 1968 en el que también participaron las escuelas de arquitectura. La única constante en el libro es la demostración de que la pedagogía de la arquitectura siempre ha dejado espacio para la experimentación, un impulso que se ha desarrollado a través de continentes, décadas y búsquedas ideológicas.

4. Otras dos imágenes de la presentación de Radical Pedagogies en la la 14ª Bienal de Arquitectura de Venecia, 2014.
5. Invitación a la presentación del libro en la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), el 16 de junio de 2022.
6. Dos eventos organizados en septiembre de 2022 con motivo de la presentación del libro en los Estados Unidos. Izquierda: Convocatoria hecha por el MoMA de Nueva York a un foro el 28. Derecha: Invitación para el 29 preparada por la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey).

Al igual que los casos de estudio que explora, esta investigación ha tomado muchas formas hasta la fecha: exposiciones, publicaciones, catálogos, simposios, talleres, debates… y, finalmente, un libro, colofón a una masa colosal de descubrimientos. Las iteraciones anteriores de Radical Pedagogies se exhibieron en la 3ª Trienal de Arquitectura de Lisboa, la 14ª Bienal de Arquitectura de Venecia y el 7º Festival de Varsovia en Construcción, por citar algunos. El equipo editorial también aprendió a lo largo del proceso de creación del libro y el largo período de investigación tras él ayudó a incorporar, matizar y fortalecer las discusiones que el libro pone encima de la mesa. Un esfuerzo académico radical en sí mismo, el proyecto comenzó hace más de 10 años como un seminario vinculado al Doctorado en la Universidad de Princeton dirigido por Beatriz Colomina, quien antes de este libro había realizado otra espléndida y reveladora investigación convertida en libro, Clip, Stamp, Fold: The Radical Architecture of Little Magazines que, hasta cierto punto, está íntimamente relacionado con este nuevo volumen.

7. Los otros dos índices que permiten recorrer el contenido del libro. Arriba: Por fechas, abarcando desde 1933 hasta 1987. Abajo: Geográficamente, organizado por longitudes y no por punto cardinales como tradicionalmente se hace.

Aún con su estructura, el libro desafía la idea de uniformidad y ofrece tres caminos para abordar el tema, con tres índices diferentes que el lector puede consultar. El primer recorrido se estructura en torno a capítulos, catorce en total, que incluyen “Contra hegemonías”, “Modernizaciones alternativas”, “Educados por el edificio”, “Experimentos mediáticos”, “Ecologías materiales” y “Cuestiones de sujeto y cuerpo”. Una segunda lectura del libro se presenta por fecha, en particular, a lo largo de 5 décadas: desde la década de 1930 hasta la década de 1980. Luego un enfoque basado en la geografía rechaza las dicotomías coloniales como Norte/Sur y Este/ Oeste y, en cambio, se organiza por longitudes, un punto de referencia de viaje dinámico, que pone al lector en movimiento mientras sigue nuevos casos de estudio en un repertorio verdaderamente global. Los muchos lugares que nos lleva el libro incluyen Argel, Palestina, Nigeria, Yugoslavia, Sudáfrica, Pakistán, India, China o Nueva Zelanda. La búsqueda de currículos experimentales de arquitectura es un fenómeno transnacional y multinacional.

A pesar del optimismo que recorre las páginas del libro, los editores de Radical Pedagogies son al mismo tiempo conscientes de la volatilidad de estas experiencias. Más que elogiar e idealizar estas empresas, el libro funciona como un recordatorio del valor inherente al ritmo acelerado de estos intercambios dinámicos. Por ejemplo, en la introducción del libro, los editores recuerdan una discusión entre el profesor Giancarlo de Carlo, un anarquista, y sus alumnos después de hacerse cargo de la Trienal de Milán en 1968. Todo está en discusión y puede ser impugnado.

8. Páginas interiores del libro.

Se puede sentir la pasión y el entusiasmo detrás de la creación de la obra, un espíritu contagioso que se extendió a través de los muchos canales que recorrió el libro, ayudando a difundir la voz. El resultado fue una respuesta abrumadora por parte de los colaboradores, lo que permitió el carácter rico y polifónico del catálogo. La constelación de autores que contribuyen al libro es asombrosa y el lector reconocerá una variedad de colaboradores estelares, cuyos textos breves son extremadamente agradables de analizar. Por ejemplo, Martino Stierli escribe sobre las innovaciones en la representación arquitectónica y la mezcla disciplinaria realizadas por Denise Scott-Brown, Robert Venturi y Steve Izenour en su revolucionario estudio Learning From Las Vegas en Yale. Beatriz Colomina retoma el tema para desvelar su siguiente empeño, el estudio Learning from Levittown. Este seminario, extremadamente impopular en aquel momento, equiparó la casa suburbana con la franja comercial y anticipó algunas de las discusiones relacionadas con la intrusión de los medios en el ámbito doméstico que se desarrollarían décadas más tarde en el discurso arquitectónico. Felicity Scott examina un episodio raro y a menudo eclipsado en la historia del MoMA bajo el mandato de Emilio Ambasz. Mabel Wilson reflexiona sobre las secuelas de Resurrection City, un campamento diseñado para la Campaña de los Pobres en Washington, DC, en 1968. Ayala Levin detalla el des-aprendizaje y las adaptaciones del gobierno colonial en las pedagogías de diseño en Mozambique, Nigeria, Sudáfrica, Rhodesia y Kenia a principios de la década de 1960. Andrea J. Merrett escribe sobre la Escuela de Planificación y Arquitectura para Mujeres (WSPA), que permitió a una red nacional de mujeres satisfacer su interés en el entorno construido a pesar de la naturaleza poco equilibrada en cuestiones de género de la disciplina en este momento. La escuela promovió mecanismos pedagógicos como la fantasía crítica para alentar a sus estudiantes a visualizar realidades alternativas y liberadoras. Samia Henni explora el intento de enseñar arquitectura a través de la propia práctica en la École Polytechnique d’Architecture et d’Urbanisme de Argel tras la independencia del país de Francia en 1962. Farhan Karum matiza la asimilación del estilo moderno en Pakistán Oriental a través del trabajo de Richard E. Vrooman y Daniel C. Dunham. Evangelos Kotsioris explora el impacto del Laboratorio de gráficos por computadora y análisis espacial de la Universidad de Harvard como precursor de los sistemas de información gráfica para el mapeo y análisis arquitectónico.

9. Otra serie de páginas del libro.

Dos de los episodios centrados en España recuperan la forma en que se forjó la disidencia a través de los currículos experimentales en las escuelas de arquitectura durante los últimos años del franquismo. Josep M. Rovira escribe sobre la huella de Rafael Moneo, Ignasi de Sola Morales, Josep Quetglas, Manuel de Sola Morales en la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de Barcelona. Las autoridades españolas cerraron la ETSAB después de 1968, testimonio del riesgo revolucionario que representaba la escuela. Diana Cristóbal Olave escribe sobre el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid desde 1966 hasta 1975 y los cambios provocados por el regalo de una computadora IBM 7090 a la escuela. Este episodio habla del entrelazamiento de la creatividad y los algoritmos y el impulso a la experimentación bajo un plan de estudios aparentemente tecnocrático. Rovira y Cristóbal Olave no son los únicos colaboradores españoles del libro: Ignacio G. Galán, uno de los editores del libro, recupera los experimentos realizados por el equipo formado por Alberto Cruz y Godofredo Iommi en la Escuela e Instituto de Arquitectura de Valparaíso, Chile. En busca de una gramática específica para la arquitectura, la escuela inició una serie de experimentos de encarnaciones subjetivas en las que estudiantes y profesores tomaron la ciudad como un lugar para exploraciones poéticas. Iván López Munuera amplía la investigación que había llevado a cabo durante años sobre espacios para fiestas para la subversión crítica con el análisis de la historia de Gay People at Columbia y sus fiestas llamadas “Primer Viernes”. Las fiestas, como argumenta Iván López Munuera, a menudo son vilipendiadas como celebraciones acríticas y banales pero, sin embargo, han demostrado ser un lugar para la activación de la política radical. Como señala López Munuera, la extensa investigación desplegada en Radical Pedagogies nos permite ver un panorama más amplio de diferentes genealogías y lugares de emancipación y solidaridad crítica, y reconocerlos como procesos colectivos que abarcan una amplia gama de geografías, cuerpos y disonancias. En ese sentido, el libro es una ventana inestimable a la erudición contemporánea, que ofrece un vistazo a las voces más estimulantes en la academia de enseñanza de arquitectura actuales.

10. El equipo de investigadores responsables del proyecto Radical Pedagogies y editores del libro. Izquierda: Beatriz Colomina. Derecha (de arriba a abajo): de Evangelos Kotsioris, Ignacio G. Galán y Anna-Maria Meister.

En resumen, Radical Pedagogies es un valioso testimonio de los continuos esfuerzos de la pedagogía arquitectónica por examinarse a sí misma críticamente y de su compromiso con la experimentación. La línea de tiempo que abarca el libro demuestra que este impulso está en la misma esencia de la pedagogía arquitectónica y ha sido una constante a lo largo de todo el siglo XX. El libro también refuta cualquier noción de la experimentación como una construcción occidental, o el resultado de capítulos heroicos aislados de la historia. En lugar de ello, insiste en que la historia de la innovación arquitectónica se ha tejido a través de geografías, generaciones y cuerpos diversos. En medio de una crisis sanitaria, ecológica y política mundial, es crucial releer y aprender sobre estos momentos a través de lentes contemporáneas. Proyectos de investigación como Radical Pedagogies nos invitan a preguntarnos cuál es el papel de las escuelas de arquitectura en la formación de arquitectos como profesionales comprometidos en la actualidad. Como señaló Evangelos Kotsioris en su presentación del libro en el MoMA, las preguntas que plantea el libro son de particular valor ‘en un momento en que las instituciones culturales están recalibrando las misiones educativas tradicionales a favor de una mayor participación pública y cívica y nuevos modos de participación y aprendizaje exploratorio’.

Paula Vilaplana de Miguel es comisaria, diseñadora y académica establecida en Nueva York. Su trabajo se centra en espacios expositivos e iniciativas culturales, con énfasis en los medios, la tecnología y las prácticas corporales. Su trabajo ha sido publicado en The New York Review of Architecture, Invisible Culture Magazine en la Universidad de Rochester, Arquine y Het Nieuwe Instituut y sus proyectos han sido incluidos en la prensa internacional.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://urgentpedagogies.iaspis.se/radical-pedagogies/

2. https://arquitecturaviva.com/libros/radical-pedagogies

3 y 7. https://www.academia.edu/83302365/Radical_Pedagogies_MIT_Press_2022_

4. https://soa.princeton.edu/content/14th-venice-architecture-biennale%3A-radical-pedagogies y https://urgentpedagogies.iaspis.se/radical-pedagogies/

5. https://etsamadrid.aq.upm.es/index.php/es/book-celebration-radical-pedagogies

6. https://www.moma.org/calendar/events/8233 y https://soa.princeton.edu/content/book-launch%3A-radical-pedagogies

8. https://www.copyrightbookshop.be/en/shop/radical-pedagogies/

9. http://www.mottodistribution.com/shop/radical-pedagogies-beatriz-colomina-ignacio-g-galan-evangelos-kotsioris-anna-maria-meister-the-mit-press-9780262543385.html

10. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

UNA EXPLICACIÓN Y DOS ERRATAS

Imagen de la construcción de la avenida Baralt (c.1952)

Esta nota tiene un doble propósito.

El primero es aclarar que, debido a un error al copiar el link que debió permitir descargar el Contacto FAC 314 de la semana pasada, debimos repetir la operación y con ello volverles a enviar el martes al mediodía de nuevo el boletín. De ello no nos hubiéramos percatado si no hubiese sido porque algunos de nuestros lectores que tienen la costumbre de coleccionar “los contactos” nos lo hicieron saber. Para ellos nuestro agradecimiento por estar pendientes y habernos permitido subsanar la falla. A todos los demás lectores les ofrecemos nuestras excusas.

El segundo propósito está relacionado con dos gazapos que se nos pasaron en la sección ¿SABÍA USTED… dedicada a la avenida Baralt, publicada la semana pasada en el Contacto FAC 314, ya mencionado.

Por un lado, resulta que por una confusión la foto que montamos con la leyenda “Imagen de la construcción de la avenida Baralt (c.1952)” (que había aparecido publicada en la revista LIFE), no corresponde a ella sino a la avenida Urdaneta que se realizaba casi al unísono. Por tanto, encabezando la nota, les entregamos hoy la foto que sí recoge la construcción de la Baralt, tomada de norte a sur donde, además del implacable proceso de demolición, se puede ver al fondo (para disipar cualquier duda) el bloque de la Unidad Residencial El Paraíso (1952-1954), proyectado para el Banco Obrero por Carlos Raúl Villanueva con la colaboración de Carlos Celis Cepero.

Vista al sur de la avenida Baralt en fechas cercanas a su apertura donde se puede apreciar que fue proyectada con seis canales.

Por el otro, al decir en el texto que “…sobre el antiguo trazado se proyecta una amplia avenida cuyo ancho será de cuatro canales…” cometimos otro error ya que, como se puede observar en la otra fotografía que anexamos al inicio, tomada en fechas cercanas a su apertura, la Baralt fue proyectada con seis canales: tres en cada sentido.

Con nuestras disculpas les reiteramos la importancia que tiene que nos hagan saber cualquier error que cometamos para conservar el rigor que esta publicación pretende mantener.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Radical pedagogies

Beatriz Colomina, Ignacio G. Galán, Evangelos Kotsioris, Anna-Maria Meister

The MIT Press

2022.

Idioma: inglés.

Nota de los editores

En las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, nuevas formas de aprendizaje transformaron la educación arquitectónica. Estos experimentos radicales buscaron cambiar los fundamentos disciplinarios y los supuestos convencionales sobre la naturaleza de la arquitectura tanto como desafiaron las normas modernistas y coloniales, descentraron la construcción, imaginaron nuevos roles para el arquitecto e imaginaron formas participativas de práctica. Aunque muchos de los programas experimentales fueron posteriormente abandonados, terminados o asimilados, sin embargo, ayudaron a dar forma y, en cierto sentido, a definir el discurso y la práctica arquitectónica. Este libro explora y documenta estas pedagogías radicales y los esfuerzos por desafiar el statu quo de la arquitectura.

Los experimentos incluyen la adaptación de la pedagogía Bauhaus como medio de “desaprender” bajo las condiciones de descolonización en África; un movimiento para diseñar para “todos los cuerpos”, incluidos los discapacitados, por parte de estudiantes y profesores de arquitectura de la Universidad de California, Berkeley; la fundación de una red de apoyo para mujeres interesadas en el entorno construido, independientemente de sus antecedentes académicos; y un estudio de diseño en la URSS que ofreció una alternativa al enfoque funcionalista generalizado en el diseño soviético. Vistos a través de su disolución y vida futura, así como a través de sus historias fundacionales, estos proyectos del siglo pasado plantean preguntas provocativas sobre el papel de la arquitectura en el nuevo siglo.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 350

San Luis es una urbanización inmersa en un valle verde entre colinas ubicada en el sureste de Caracas, Parroquia El Cafetal (una de las tres parroquias constitutivas del Municipio Baruta del Estado Miranda, Venezuela), que contiene una macro-urbanización del mismo nombre.

El desarrollo urbanístico de El Cafetal (todo un modelo de expansión urbana) se inicia a partir de 1964, en lo que fuera una hacienda cafetalera, cuyo territorio era frecuentemente inundado por quebradas afluentes al río Guaire.

Así, la avenida Principal de El Cafetal, eje de todo el desarrollo, se construye sobre la quebrada homónima, una vez realizada la compra de las tierras por parte de Eugenio Mendoza y Armando Planchart, en sociedad con Venezolana de Inversiones C.A. (VICA) empresa que tuvo a su cargo la realización de la Urbanización Las Mercedes. Tras la quiebra de VICA, Mendoza y Planchart deciden vender los terrenos abriéndose la posibilidad a la participación de diferentes urbanizadores entre los que se encontraban Venezolana de Bienes S.A. y también el Banco Obrero.

Esta avenida central denominada Raúl Leoni, en honor al expresidente que gobernó Venezuela entre 1964 y 1969, y que tradicionalmente conocemos como Boulevard El Cafetal, alimenta distintas urbanizaciones construidas entre los años 60 y 70 cuyo modelo de organización y planificación residencial se extendió desde Chuao, colindante con el rio Guaire, hasta el gran terreno que hoy ocupa el centro comercial Plaza Las Américas.

El éxito de El Cafetal se debió, por un lado, a su planificación urbana y, por el otro, a la posibilidad que se le abrió a la clase media de obtener financiamiento bancario para comprar vivienda. Por otra parte, cada una de las urbanizaciones que lo componen como parroquia, fue desarrollada independientemente a partir del estudio de la geografía de los valles que fueron ocupando para, a partir de allí, proceder a trazar la vialidad y realizar el parcelamiento siguiendo un modelo de desarrollo urbano sustentado en dotarlas de todos los servicios necesarios.

1. Vista aérea del Bulevar El Cafetal desde Caurimare con la urbanización San Luis a la derecha.

En aquella Caracas, en la que aumentaba de forma vertiginosa la cantidad de automóviles, los centros comerciales (muchos de ellos anodinos, conocidos como “strip center”), se convirtieron en una parte integral de la ciudad, fomentando la economía de escala. Obedecían a una tipología de locales dispuestos en fila con una acera al frente y áreas abiertas de estacionamiento, muy extendida en América del Norte a partir de 1930 y luego repetida en todo el mundo.

En el caso de El Cafetal, donde la movilidad urbana se sustentaba primordialmente en el transporte privado, asumir esta tendencia era una alternativa de desarrollo que acercaba al residente al comercio vecinal sin tener que salir de la urbanización la cual, sumada a la idea de simplemente conducir y estacionar al justo al frente del lugar donde se va a hacer la compra, se convirtió en modelo válido de acceder a bienes y servicios.

Bautizadas con nombres de santos católicos, las nuevas urbanizaciones del sureste se desarrollaron con características singulares. A su vez, en cada una de ellas se previó colocar los equipamientos necesarios para garantizar una mejor calidad de vida sin salir del vecindario: centros comerciales, colegios, iglesias, parques y áreas deportivas, hospitales y, en algunos casos, áreas de oficinas. Todo ello con base en una planificación que sectorizaba los equipamientos y ubicaba los edificios residenciales de densidad media en las partes bajas, y viviendas unifamiliares en las partes altas.

De esta forma surgieron Santa Marta, con un Centro Comercial y edificios en su parte baja, y un eje central arbolado que conduce a diversas calles donde predominan las casas; Santa Sofía cuya concepción se basa en un eje con edificios bajos que conduce a un parque céntrico, centro comercial, clínica, colegio, sectorizada en áreas Norte, Sur y Centro; San Luis, cuyos elementos urbanos más notables son su redoma, y sus áreas verdes; Santa Paula, caracterizada por la toponimia de sus calles con nombres de planetas y signos zodiacales; Santa Ana, concebida como un conjunto de casas ordenadas a partir de la Avenida Santa Ana que conecta con el Boulevard El Cafetal, cuyas calles poseen nombres de las ciudades de Venezuela, y, finalmente, Santa Clara, con un esquema similar.

2. Vista cenital de la urbanización San Luis.

Dentro de este universo de urbanizaciones rodeadas de una generosa geografía de montañas verdes, San Luis, es quizás una de las que cuenta con mayor cantidad de áreas verdes y tesoros urbanos. El conjunto, cuyo centro comercial recientemente ha cobrado auge gracias a una buena oferta gastronómica es, por su escala, seguridad y accesibilidad un oasis verde al interior de un pequeño valle montañoso, rodeado de frondosa vegetación, con un clima insuperable.

Su estructura se compone de dos zonas claramente diferenciadas: la zona baja de la avenida principal flanqueada de edificios multifamiliares de entre 8 y 10 pisos; y la zona de casas, en las partes más altas.

La imagen que acompaña nuestra postal del día de hoy reproduce el panfleto de venta de San Luis, cuyo desarrollo estuvo a cargo de la empresa Venezolana de Bienes S.A., bajo la dirección de Juan Gabaldón, como Gerente General, y cuyo diseño correspondió a José Antonio Ron Pedrique (1927-2001), miembro de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA).

3. José Antonio Ron Pedrique. Proyecto del Centro Cívico para la Avenida Bolívar de Caracas (1961).
4. José Antonio Ron Pedrique. Izquierda: Ciudad Balneario Higuerote. Plano de zonificación y parcelamiento (1956). Derecha: Edificios Camejo y Cruz Verde, avenida Bolívar (1966).

Cabe destacar que Ron Pedrique fue un prolífico arquitecto y urbanista venezolano, egresado de la primera promoción de la Escuela de Arquitectura de la UCV (1948), que junto a Jorge Romero Gutiérrez colaboró en el diseño de las urbanizaciones Prados del Este, Terrazas del Club Hípico y muy activamente en la Ciudad Balneario Higuerote. También desarrolló en 1961 el Proyecto de Centro Cívico para la Avenida Bolívar de Caracas, con formas puras, absolutamente modernas, y vanguardistas. Un plan que, como muchos otros sobre la emblemática avenida de la capital, nunca se llegó a concretar. Asimismo, Ron Pedrique fue el autor de los edificios bajos que se colocaron delante del Centro Simón Bolívar sobre el eje de la avenida Bolívar denominados Camejo y Cruz Verde (1966), transformados luego por Carlos Gómez de Llarena en el inconcluso Palacio de Justicia.

De vuelta a la postal, en la publicidad del parcelamiento se puede leer la oferta de lotes para quintas desde 400 m2, y para edificios de 2.000 m2. Dentro de sus amenidades, la urbanización contaría con una parcela para un centro comercial, un kindergarten, una clínica (afortunadamente no construida), y un club social de 26.000 m2. A su vez, ofrecía extensas áreas peatonales y recreacionales con más de 1.000.000 de m2. El aviso promocional también hace referencia a los permisos aprobados para el urbanismo por parte de la Dirección de Malariología y Saneamiento Ambiental, la Dirección de los Recursos Naturales Renovables, la Dirección General de Ingeniería y Obras Publicas del Distrito Sucre, sumados a los documentos del parcelamiento previamente protocolizados.

5. Urbanización San Luis. Parque La Fila.

Su área recreacional más importante es el Parque La Fila, un bosque nativo protegido por la Ley de bosques y gestión forestal, limitado a actividades conservacionistas, educativas, científicas, recreativas y ecoturísticas que, junto a otras áreas, completa, como ya se adelantó, alrededor de 1.000.000 de m2. La zona ocupa una colina que forma parte de la orografía de la zona y se desarrolla paralela a la avenida principal. El parque, cuyo nombre proviene del hecho de que se puede recorrer la colina por toda su cumbre, presenta características de bosque deciduo, o bosque seco, con vegetación xerófila y árboles caducifolios, con una importante presencia de aves como guacharacas, azulejos, guacamayas, zamuros, gavilanes y hasta búhos, así como perezas, rabipelados y serpientes. Por esta razón el parque se denominó “Refugio Ecológico Parque La Fila”, o “Refugio de Aves Billy y Kathy Phelps” (como constaba en una placa al final del parque que fue removida), en honor a la conservacionista y ornitóloga de origen australiano, que dedicó su vida en Venezuela a estudiar las aves del país, recolectando más de 80.000 ejemplares que hoy formar parte la Colección Phelps, la colección privada más grande de América Latina.

Originalmente el parque La Fila tenía un hermoso y adecuado paisajismo. La actual caminería al borde del cerro que conecta la parte central con la parte alta de la urbanización miraba sobre un área donde predominaba el césped, y sus bancas estaban sombreadas por frondosas trinitarias que, enredadas en pérgolas de metal y madera, por falta de cuidado fueron desapareciendo. Los bancos colocados espaciadamente marcando pausas en un camino aún subsisten en mal estado, y carecen de mantenimiento, y la vegetación se ha desvirtuado con la siembra sin criterio alguno de especies de plantas, arbustos y arboles no aptas para este tipo de espacios por parte de los vecinos y campañas de siembra mal implementadas. Por otro lado, este circuito de senderos y pequeñas plazas con bancos que se extiende sobre la fila del cerro permitiendo vistas al valle de San Luis y de Caracas, hoy está en muy mal estado debido al tránsito constante y sin control de bicicletas montañeras que han removido la capa vegetal.

Estos senderos forman parte, junto a muchos otros, de los tesoros ocultos de San Luis, pues la urbanización se encuentra inmersa en un intricando sistema de caminos y áreas verdes, con escaleras, rutas pavimentadas y plazas en distintos puntos, que permanecen cubiertas por la densa vegetación, que permiten llegar a cotas altas y urbanizaciones vecinas. Es un complejo sistema de sendas único en el sureste, también apreciable en Santa Paula o Santa Sofía (ambas diseñadas por Ron Pedrique), que permite hacer trekking entre urbanizaciones. En el fondo, podemos afirmar que las urbanizaciones están inmersas en una red peatonal, de distinta escala, forma y tipo, que pocos conocen y que han permanecido en el olvido. Un sistema de áreas verdes que aún esperan por ser recuperados, cuidados y mantenidos bajo una adecuada política que administre los parques vecinales para el disfrute de sus habitantes.

La actividad deportiva también tiene cabida en San Luis, donde se ubica el Polideportivo Jesús “Chucho” Ramos (1918-1977), sede de la liga con el mismo nombre, perteneciente a los Criollitos de Venezuela, en homenaje al célebre pelotero venezolano que se desempeñó como outfielder y primera base con los Rojos de Cincinnati, siendo uno de los primeros jugadores venezolanos en la historia en llegar a las grandes ligas norteamericanas.

6. El escultor italiano Aldo D’Adamo (1928-1990) y dos de sus obras ubicadas en la urbanización San Luis. Izquierda: «El amor verde» (1967). Derecha: «San Luis Rey de Francia» (1968).

Sin embargo, lo más representativo de San Luis es la valiosa escultura ecuestre donde se aprecia a un caballero vestido de armadura blandiendo una lanza ubicada en la redoma de acceso a la urbanización: el Monumento a Luis IX, “San Luis Rey de Francia” (1968).

Su autor es el escultor italiano Aldo D’Adamo (Ortona, 1928 – Ortona, 1990). D’Adamo, caracterizado por crear obras monumentales en bronce, se acerca al arte a mediados de la década de 1940, asistiendo a la escuela de Giuseppe Massari. Luego va a Turín y luego a Roma, donde abre un estudio en Plaza Barberini. En Roma asistió a los estudios de Emilio Greco, Pericle Fazzini y Renato Brozzi y expuso en varias «muestras colectivas», junto con Vespignoni, Guttuso, Mazzacurati, Monachesi y De Chirico. Sus obras en via Margutta, Piazza di Spagna y Vigna Clara despertaron inmediatamente un gran interés entre los conocedores y los críticos más atentos. Después de su rica experiencia en Roma, D’Adamo viene a Venezuela, donde, en Caracas, se le abrieron las puertas del Museo de Bellas Artes, bajo el patrocinio del Ministerio de Educación. En la capital venezolana es posible apreciar muchas de sus obras inmersas en espacios públicos: “El amor verde” (1967), ubicada en la redoma de la parte alta de San Luis que representa dos almas que se fusionan; “Don Bosco” (1969) en la Plaza San Juan Bosco de Altamira, y “La familia” en Santa Paula (1970), entre otras. El Monumento a “San Luis Rey de Francia” recientemente restaurado en 2022, fue declarado por el Instituto del Patrimonio Cultural como Bien de Interés Cultural de la Nación, en julio de 2005. El solo hecho de haber incorporado una escultura de esta envergadura al ornato de la urbanización, habla de una conciencia de los promotores y arquitectos en el desarrollo de la ciudad que va más allá de una simple operación inmobiliaria.

7. El artista venezolano Carlos González Bogen (1920-1992) y dos de sus obras incorpordas a la arquitectura del Centro Comercial San Luis.

San Luis también posee otras dos importantes piezas de arte moderno cuyo autor es el pintor, escultor y muralista venezolano, nacido en Upata, Carlos González Bogen (1920-1992). Sobre la fachada sur del Centro Comercial podemos admirar un mural en relieve integrado a la arquitectura elaborado en mosaico blanco y piezas de concreto, que aborda la abstracción geométrica, mientras que una estructura tridimensional de planos plegados en hierro, desarrollada en la etapa de la abstracción constructivista, se puede apreciar como un elemento plástico útil para ocultar las maquinas del sistema de aire acondicionado del edificio. Ambas obras, a pesar de su importancia, están desatendidas y suelen pasar desapercibidas, incluso dentro de la propia comunidad de vecinos que allí hacen sus compras.

La importancia de estas obras radica en cierta medida, en que son representativas de dos vertientes de trabajo del mismo artista: el mural en relieve, y el trabajo escultórico abstracto de elementos arquitectónicos en hierro como rejas, puertas, portones y muros. Estas dos vertientes hicieron que Bogen se convirtiera entre los años 70 y 80 en el artista y colaborador predilecto de muchos arquitectos para darle una nueva dimensión estética a las áreas de servicio, las instalaciones mecánicas, accesos y halls de entrada de edificios públicos y privados. Una forma de intervención artística, que, por demás, todavía está muy presente en la arquitectura contemporánea de Caracas.

8. Tres obras de González Bogen en Caracas. Izquierda arriba: Puerta del edificio del Banco Central de Venezuela. Derecha arriba: Puerta del edificio Seguros Orinoco. Abajo: Planta baja del edificio BOD (antes Banco Consolidado), La Castellana.

Los mejores ejemplos de la obra de González Bogen son las Puertas del Banco Central de Venezuela, del Centro Profesional del Este, y del edificio de Seguros Orinoco, en Caracas. Por otro lado los murales de González Bogen forman parte de la modernidad caraqueña, y pueden ser apreciadas en el Congreso de la República; Edificio Industrial Laboratorios Ponce y Benzo en Santa Eduvigis; antiguo Banco Ítalo-Venezolano; antiguo Banco de los Trabajadores de Venezuela; Centro Profesional del Este; Ciudad Vacacional Los Caracas; Edificio Angloven; Edificio Centinela; Laguna Beach Club; Teatro del Este; Palacio de Justicia; y Edificio El Universal, entre otros.

9. Vista del Ávila desde la parte alta de la urbanización San Luis. Parque La Fila.

Con todos los atributos que hemos señalado, San Luis es una urbanización con un entorno natural privilegiado, que está a la espera de acciones de cariño, cuido, sentido común y valoración por parte de sus propios habitantes, usuarios, comerciantes y autoridades locales. Un recinto que como otros que forman parte de El Cafetal, está urgido de planes de mejoras y renovación bajo la mirada atenta de arquitectos y expertos, así como de campañas que fomenten su identidad y sentido de pertenencia.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Iván González Viso

  1. http://guiaccs.com/zona-8/

2. Google Earth

3. https://oscartenreiro.com/2013/12/28/una-pequena-historia-necesaria-ii/

4. Revista Integral, nº2, 1956 y Colección Crono Arquitectura Venezuela

5. Colección Iván González Viso y https://www.lavidadenos.com/volver-a-surtsey-a-ser-parte-de-su-fauna/

6. https://noivastesi.blogspot.com/2019/09/la-bagnante-1979-2019-lintensa-attivita.html y Colección Iván González Viso

7. https://patrimoniocuc.wordpress.com/tag/carlos-gonzalez-bogen/ y Colección Iván González Viso

8. http://vereda.ula.ve/wiki_artevenezolano/index.php/Gonz%C3%A1lez_Bogen,_Carlos y https://centroculturalconsolidado.org/arquitectura-y-arte/

9. https://www.lavidadenos.com/volver-a-surtsey-a-ser-parte-de-su-fauna/

¿SABÍA USTED…

… que en 1953 se concluye la construcción de la avenida Baralt en Caracas?

1. La imagen (tomada hacia el norte) recoge un momento de la construcción de la avenida Baralt, a la altura del puente Llaguno, en fechas cercanas a 1952.

En el completo estudio realizado por Iván González Viso y Federico Vegas titulado “Historia de Caracas a través de sus planos” con el que se introduce la publicación Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), a la que recurrimos con gran frecuencia como referencia desde este boletín, aparece a continuación del primer dibujo de Santiago de León de Caracas de Juan de Pimentel (1578) el “Exato mapa de la ciudad de Caracas” de Juan Vicente Bolívar y Ponte de 1772. Entre ambos, que presumimos como los más cercanos temporalmente que los investigadores pudieron localizar, han transcurrido casi 200 años en los cuales ya la ciudad muestra claros síntomas de crecimiento y ha rebasado la cuadrícula fundacional mostrada por el plano de Pimentel. En otras palabras, ha superado la provisionalidad que acompañó la Conquista y se encuentra bien adentrada en su período Colonial. De la simple observación comparativa, acompañada de la lógica que debió seguir la prolongación literal del damero inicial en las cuatro direcciones, no es difícil deducir que el borde inmediato que envuelve el trazado de Pimentel haya sido el objeto de la primera expansión.

2. “Exato mapa de la ciudad de Caracas” de Juan Vicente Bolívar y Ponte de 1772 donde se ha resaltado en azul el damero fundacional y en amarillo el eje de la que sería la avenida Norte-Sur 6, luego denominada avenida Baralt.

Pues bien, el plano de 1772, que hay que leer tomando en consideración que el norte se ubica a la derecha (en contra de la convención que suele colocarlo en la parte superior), ya denota una marcada expansión de la ciudad hacia el sur (buscando la ribera del Guaire, atractiva por sus tierras cultivables) y hacia el este (donde el valle ofrece terrenos más planos), a diferencia de las otras dos direcciones donde la presencia de dos importantes obstáculos naturales fungen de barrera: al oeste el cerro El Calvario y al norte el cerro El Ávila. Es hacia el poniente, y ya para entonces con un largo recorrido que conectaba las parroquias San Pablo y La Pastora, donde se puede detectar la calle que dará origen a la que luego será denominada como Norte-Sur 6 y que en nuestros días conocemos como avenida Baralt.

3. Plano Topográfico de la Ciudad de Caracas de 1875, donde se puede apreciar que aún no se había construido puente alguno para cruzar el río Guaire.
4. Plano esquemático de la Ciudad de Caracas de 1933, momento en el que los primeros puentes sobre el Guaire ya se habían realizado, faltando aún el correspondiente a la prolongación de la avenida Norte-Sur 6.

Sin embargo, a pesar de su antigüedad y condición si se quiere “periférica”, la vía que hoy nos ocupa no terminó aproximándose lo suficiente al Guaire (remataba en el “Cementerio Alemán”, esquina Limera de Escalona hoy Quinta Crespo) como sí lo hicieron otras, lo cual, junto a aspectos de índole estratégica, determinó la toma de decisiones con relación a construir los primeros puentes, todos metálicos, que permitieron a los carruajes atravesar el río desde el último cuarto del siglo XIX. En tal sentido, aparece en primer lugar el llamado “Puente de la Regeneración” como prolongación de la calle Sur 5 (parroquia Santa Rosalía), más conocido como Puente de Hierro (de 1875, ejecutado por el Ingeniero Luciano Urdaneta con una estructura de hierro importada de Europa y reconstruido al menos un par de veces hasta el que conocemos en la actualidad); luego el “Puente Constitución” (de 1882, prolongación de la calle Sur 7 (parroquia Santa Rosalía), denominado Puente Sucre tras ser reconstruido), que permitirá la continuidad del acceso de Caracas por el sur una vez atravesado El Portachuelo; más tarde se realizará el Puente El Paraíso, prolongación de la calle Sur 12 (parroquia San Juan), que daría acceso a la nueva urbanización, construido aproximadamente el año 1890; le seguirían el Puente Dolores que conectaría la prolongación de la calle Sur 4 (parroquia Santa Teresa) con la avenida El Paraíso en 1898 (demolido en 1935), y el Puente Restaurador que uniría la calle Sur 0 o simplemente Sur (parroquia Santa Teresa) también con la avenida El Paraíso en 1905, luego de que Cipriano Castro fijó su residencia en Villa Zoila en 1904; y, finalmente, se ejecutará el Puente Ayacucho, prolongación de la calle Sur 14 (parroquia San Juan) que a partir de 1924 ofrecería un nuevo acceso también a El Paraíso.

5. “Plano de la circulación futura por las nuevas avenidas y calles”. Plan Monumental de Caracas o Plan Rotival (1939).
6. Robert Moses. Plan arterial para Caracas (1948).
7. Plan Municipal de vialidad de Caracas (1951). Clasificación de vías según su jerarquía editado en 1953

En este contexto, el salto de la avenida Norte-Sur 6 por sobre el Guaire se da solo cuando, luego de ser considerada dentro del Plan Rotival (1939) como el eje de mayor importancia en la conectividad entre El Paraíso y la perimetral prevista a las faldas del Ávila (futura Cota Mil); de que en 1940 el Concejo Municipal del Distrito Federal aprobara el Plan Director de Calles y Avenidas; y de que Robert Moses reafirmara su rol jerárquico llamándola en su Arterial Plan for Caracas (1948) “Vía Expresa Capitolio” (previendo un distribuidor que la conectaría a la Autopista de Este y llegando solo hasta el cruce con la avenida Este-Oeste 1 -luego Urdaneta-), fuera incorporada como de alta prioridad dentro del Plan Municipal de Vialidad de 1951, lo cual determinará su realización, la construcción del puente que la conectará a El Paraíso y su total transformación.

8. Imagen (c.1952) de la construcción de la avenida Baralt tomada de norte a sur donde, además del implacable proceso de demolición, se puede ver al fondo el bloque de la Unidad Residencial El Paraíso (1952-1954), proyectado para el Banco Obrero por Carlos Raúl Villanueva con la colaboración de Carlos Celis Cepero.

Así, sobre el antiguo trazado se proyecta una amplia avenida cuyo ancho será de seis canales, visualizada según los dictámenes de Moses, que obligará a la ejecución de numerosas expropiaciones, más de un centenar de demoliciones, la pérdida de buena parte de su memoria construida y un cambio radical tanto en su perfil urbano como en los usos contemplados. La intervención iniciada en 1951 abarcaría un trecho de aproximadamente dos kilómetros entre las esquinas de Quinta Crespo al sur y Dos Pilitas al norte. Al concluirse en 1953 poco después de que ocurriera lo mismo con la avenida Urdaneta, entre ambas se encargarían no sólo de traumatizar el centro de la ciudad sino también de hacer desaparecer prácticamente la esquina de Llaguno que, convertida en un puente, dejaría pasar a la Baralt por debajo, siendo el único desnivel que presenta en todo su recorrido. Sin embargo, la importancia y calidad ambiental de cada avenida se mostrarán muy distantes desde su misma apertura: pujante y cosmopolita en el caso de la Urdaneta, populosa, poco atractiva y degradante en el caso de la Baralt.

9. Distribuidor Av. Baralt-Autopista Francisco Fajardo (1968).
10. Distribuidor Av. Baralt-Avenida Boyacá (1973).

Posteriormente, la avenida recibirá un nuevo impacto cuando se construya al sur, en 1968, el Distribuido Baralt (dando cumplimiento a otra anticipación hecha por Moses), y se prolongue en 1973 su trazado desde la esquina Dos Pilitas hasta la Cota Mil a la que se unirá a través de otro distribuidor (en este caso el Boyacá) marcándose así (provisionalmente) el punto final de esta última y su correspondiente incorporación al centro de la ciudad.

El cambio de denominación de la avenida no se dará sino hasta 1961 cuando el gobierno de Rómulo Betancourt decide nombrarla en honor a Rafael María Baralt (1810-1860) insigne escritor e historiador zuliano, autor del primer diccionario de galicismos del español, y primer hispanoamericano en ocupar un sillón de Número en la Real Academia Española, cuyos restos reposan en el Panteón Nacional.

11. Edificaciones de interés que existen a lo largo de la avenida Baralt. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Mercado de Quinta Crespo, Edificio de La Nacional, Cuerpos bajos del Centro Simón Bolívar, Sede de la DIEX, Callejón Sanabría y edificio del Tribunal Supremo de Justicia.

En su trayecto, de sur a norte, la vía muestra como edificaciones, eventos y espacios de interés los siguientes: Mercado Municipal de Quinta Crespo (acera oeste esquina Quinta Crespo, inaugurado en 1951 según proyecto de la Oficina Técnica C. Blaschitz); Edificio IMEX (hoy Galería Quinta Crespo -Mercado de los Corotos-, esquina Quinta Crespo sureste proyectado para Gustavo Zinng por la Oficina Técnica C. Blaschitz en 1952); Instituto Nacional de Nutrición (institución creada en 1949, esquina El Carmen suroeste); Hotel Líder (de El Carmen a Bucare, acera este); Edificio 1501 (de Bucare a Maderero, acera oeste); Plaza Miranda y fachada este del Bloque 7 de El Silencio (proyecto de Carlos Raúl Villanueva construido entre 1941 y 1945, de Miranda a San Pablo, acera oeste); Edificio de la DIEX (proyecto de Oscar Carpio y Guillermo Suárez de 1952, esquina San Pablo, sureste); fachadas este de los bloque 2 y 3 de El Silencio (proyecto de Carlos Raúl Villanueva construidos entre 1941 y 1945, de San Pablo a Gorda, acera oeste); fachadas oeste de los dos cuerpos bajos del CSB y Plaza Caracas (proyecto de Cipriano Domínguez construidos en 1954, de San Pablo a Gorda, acera este); Edificio La Nacional (esquina de Pedrera, noroeste); Puente Llaguno (cruce con la avenida Urdaneta); Puente El Guanábano (envuelto siempre en medio de una aureola de tragedia); acceso al Callejón Sanabria (proyecto de Ramiro Nava construido en 1937, esquina 9 de febrero, acera oeste); Tribunal Supremo de Justicia (proyecto de Julián Ferris inaugurado en 1982, esquina Dos Pilitas, acera este); Abadía e iglesia San José del Ávila (esquina noreste del cruce con avenida San José del Ávila); y la Urbanización Hijos de Dios (construida sobre lo que fue el antiguo cementerio del mismo nombre, final de la avenida, sector San José del Ávila, acera oeste).

12. Sector norte de la avenida Baralt con la Abadia e Iglesia de San José del Ávila en primer plano y el Tribunal Supremo de Justicia en segundo plano.
13. Dos tomas amplias de la avenida Baralt (c.2005). De sur a norte (izquierda) y de norte a sur (derecha)

La avenida Baralt, una de las primeras que regresó de la nomenclatura signada por los puntos cardinales dominante en el centro de la ciudad, a la vieja costumbre de llevar un nombre propio, nunca superó las consecuencias de la violencia con que irrumpió en el corazón de la capital, violencia que reaparecería en muchas zonas de su recorrido transmutada en la sordidez con que la noche hace acto de presencia. Sin embargo, el norte, el centro y el sur de la arteria luchan junto a sus habitantes por escapar de una condición que, también, se ha apoderado de buena parte del país.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 10. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

2. http://guiaccs.com/planos/la-recaudacion-fiscal/

3 y 4. Irma de Sola Ricardo. Contribución al Estudio de los planos de Caracas, 1967

5. Revista Municipal del Distrito Federal. Noviembre de 1939. Año 1. Número 1. Caracas-Venezuela.

6. Our Architects en Caracas. Arquitectura Norteamericana en Caracas. 1925-1975, 2017.

7. Juan José Martín Frechilla, Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna, 2004.

8. https://www.facebook.com/photo/?fbid=10150238539232211&set=a.433176767210

9. Informes de la Construcción, Vol. 25, nº 246, diciembre de 1972.

11. Colección Crono Arquitectura Venezuela y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

12 y 13. Caracas cenital, Fundación para la Cultura Urbana, 2005

PATRIMONIO MODERNO EN PELIGRO

Intervención de la planta baja del edificio La Previsora.

Hemos recibido de parte de la presidente del Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV), arquitecto Marianella Genatios, dos comunicaciones firmadas por la Junta Directiva de esa organización gremial: la primera fechada el 17 de febrero del presente año titulada “Parque del Este de Caracas, un bien patrimonial en peligro”; y la segunda del 23 de marzo titulada “Patrimonio arquitectónico venezolano: valoración, conservación y destrucción”.

Ambas tienen como antecedente la solicitud hecha por escrito por el arquitecto Francisco Pimentel Malaussena (Premio Nacional de Arquitectura, Doctor Honoris Causa de la UCV y Miembro de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat), el 13 de enero a una serie de instituciones en la que describe y analiza con toda claridad la serie de agresiones de las que ha sido objeto el espacio público en Caracas durante los últimos años. Acompañado de contundentes argumentos, Pimentel solicita la atención y manifestación de parte de los Colegios Profesionales, sus Tribunales Disciplinarios y comunidad en general sobre lo que considera, con toda razón, un atropello salpicado de desidia y falta de ética tanto de muchos organismos oficiales como de los profesionales que tienen en sus manos poder de decisión y de intervención.

Señala Pimentel de manera particular los casos de las actuales agresiones de que han sido objeto: el Edificio El Universal, Premio Nacional de Arquitectura; el Edificio La Previsora, Premio Nacional de la Cámara de la Construcción; y la posible contratación de modificaciones a la estructura y perfil del Edificio Británica, obras realizadas en diferentes momentos dentro de la oficina en la que compartía sociedad con el fallecido arquitecto Bernardo Borges y en las que colaboraron diferentes profesionales de la arquitectura y la ingeniería.

Cierra Pimentel manifestando su deseo de que “el Ministerio de Cultura, la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, el Colegio de Ingenieros de Venezuela; el Colegio de Arquitectos de Venezuela, la Municipalidad de Caracas y demás organismos competentes, atiendan prontamente estos preocupantes planteamientos que afectan el patrimonio arquitectónico y cultural de nuestra Capital”.
La solicitud de apoyo institucional hecha por Pimentel fue atendida por el CAV y respondida a través de la comunicación ya mencionada del 23 de marzo que, a solicitud de la arquitecto Genatios, hemos decidido transcribir en su totalidad para que nuestros lectores, además de tomar conciencia de la magnitud del problema, se incorporen a una cruzada que desde aquí acompañamos y compartimos.

Deterioro y abandono del edificio de El Universal.

PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO VENEZOLANO:

VALORACIÓN, CONSERVACIÓN Y DESTRUCCIÓN

El acuerdo común que el patrimonio arquitectónico venezolano constituye un legado cultural que recibimos del pasado, que vivimos en el presente y que debemos proteger para que se perpetúe en el futuro. Forman parte de nuestra memoria, son baluartes de la venezolanidad y son valores que identifican nuestra cultura y desarrollo en el devenir de nuestra nación.

Según la UNESCO, “el patrimonio cultural es un conjunto determinado de bienes tangibles, intangibles y naturales que forman parte de prácticas sociales, a los que se les atribuyen valores a ser transmitidos, y luego resignificados, de una época a otra, o de una generación a las siguientes.” Es por ello que las obras de arquitectura de valía, forman decididamente, parte fundamental del patrimonio cultural tangible del país. Hecho innegable.

Por ello, desde el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV), reconocemos las acciones de arquitectos insignes, que han llevado adelante edificaciones y demás obras de calidad excepcional distribuidas en el territorio nacional. Estas obras constituyen nuestro legado, muestras de talento profesional, de esfuerzo sostenido, de responsabilidad profesional apegada a la calidad, de compromiso y vocación de servicio de colegas con el país y su esfuerzo por contribuir a elevar la calidad de vida de nosotros. Son numerosas las obras de arquitectura reconocidas a nivel internacional, nacional y/o local, realidad que las hace merecedoras de respeto y de esfuerzos en su conservación integral.

Por lo expuesto, desde el CAV expresamos nuestra preocupación por las muestras evidentes de deterioro y hasta de demoliciones de obras de arquitectura patrimoniales, por la progresiva destrucción del espacio público, de la merma de la calidad ambiental y consecuentemente, de vida del venezolano. Asimismo, esta inquietud incluye la ausencia de planes urbanos actualizados y factibles, la inobservancia de los pocos existentes, el proceso de crecimiento descontrolado de áreas urbanas de baja y de alta densidad, en zonas vulnerables, a los que no se les ha dotado de servicios básicos. En fin, se trata de una recurrente situación en el acontecer en donde no se avizoran cambios favorables.
Particularizando, hacemos un llamado al merecido respeto que corresponde a los bienes arquitectónicos que están en nuestras ciudades y pueblos, a aquellos que están siendo modificados de manera desconsiderada, atropellante, en su esencia, vandalizados y hasta destruidos.

Lamentamos profundamente intervenciones que se han realizado en obras simbólicas y de importancia, así como también el desempeño de colegas que se han prestado para la realización de tales atropellos.  Por ello, hacemos un urgente llamado a los organismos que les corresponde el control de las actividades arquitectónicas y urbanísticas, a velar por que dichas actuaciones sean coherentes, que no colidan con la ética ni con los instrumentos legales vigentes que rigen la materia.

Dada la situación actual, urge hacer esfuerzos por la restauración y conservación del patrimonio arquitectónico. La valoración justa de la obra y su contexto es más que necesaria, es indispensable. Ya basta de tanta desconsideración, destrucción, irrespeto.

De más está decir que en Venezuela tenemos actualmente reconocidos maestros y especialistas que bien pueden orientar sobre esta especialidad importantísima: la conservación y hasta de las modificaciones que puedan requerirse en la obra de arquitectura. Con toda seguridad, estamos seguros de que colegas especialistas antepondrán su mejor empeño y disposición para proteger la integridad y calidad de obras que son símbolos y, por tanto forman parte de la memoria de los venezolanos.

¿Es necesario restaurar, modificar, adecuar o reciclar una obra de arquitectura de valor? Pues el deber, lo lógico y hasta legal (en atención a la legislación vigente sobre derecho de autor), es llamar al autor (arquitecto) que la diseñó y contratar sus aportes; y en caso de tratarse de una obra antigua o en el caso que el arquitecto haya fallecido, pues convocar a los especialistas. Nos referimos a que se realicen trabajos de calidad, de respeto, por expertos.

Esta preocupación que motiva la presente, ha sido ampliamente debatida y difundida en el CAV reiteradamente en diferentes conversatorios, foros, conferencias, con invitados destacados, nacionales e internacionales. Entre otros mencionamos a colegas participantes de reconocida trayectoria, como Marco Negrón, Oscar Olinto Camacho, Alfredo Cilento, Oscar Tenreiro, Mercedes Marrero, Mia Lehrer, Domingo Acosta, Martha Fajardo, Roberto Ameneiro, Carlos Gómez de Llarena, entre otros.

Lamentablemente saltan a la vista frecuentes “adecuaciones” que se han realizado o están en plena ejecutoria, de edificaciones patrimoniales realizadas por notables arquitectos y que han sido premiadas o declaradas como patrimonio por instituciones oficiales, nacionales e internacionales. Solo por nombrar algunos casos: las Torres de El Silencio (de Cipriano Domínguez, con la colaboración de Tony Manrique de Lara y José Joaquín Álvarez), Parque Central (de Henrique Siso Maury y Daniel Fernández-Shaw), la Aduana de Puerto Cabello (de Julián Ferris), el edificio de Seguros Orinoco (de José Miguel Galia), la sede del Ateneo de Caracas (de Gustavo Legórburu), el Parque del Este (de Roberto Burle Marx con la colaboración de Fernando Tábora y John Stoddart), el edificio El Universal (de Francisco Pimentel. Jacobo Borges -sic.- y George Wilkie) y la Torre La Previsora (de Francisco Pimentel, Bernardo Borges y Pablo Lasala).

En estos momentos de la historia que compartimos, hacemos un llamado a la reflexión, a la necesidad de trascender como quienes procuramos la conservación y protección del patrimonio arquitectónico nacional. Aportemos a la justa valoración de símbolos baluartes de arquitectura, al respeto y reconocimiento de nuestros maestros y sus legados.

Finalmente, ahondando más en el tema aquí expuesto, vale la pena difundir el comunicado del Dr. Académico Arq. Francisco Pimentel Malaussena, relativa a su justificada preocupación ante el progresivo deterioro ecológico, la destrucción ambiental, la ausencia de planes urbanos, el incumplimiento de los pocos existentes y aplicables y el irrespeto y atropello en contra de dos obras de arquitectura de reconocido valor de su autoría. Seguidamente difundimos el texto completo de la referida comunicación en las redes institucionales del CAV y exhortamos a todos los colegas, instituciones y autoridades a su obligatoria lectura y actuar en consecuencia.

Junta Directiva Nacional del Colegio de Arquitectos de Venezuela

Caracas, 23 de marzo de 2023

ACA