El Congreso Mundial de Arquitectos UIA 2020 Rio se pospone para julio de 2021
Escrito por Romullo Baratto
Traducido por Fabian Dejtiar
26/03/2020
Tomado de Plataforma arquitectura
La Unión Internacional de Arquitectos (UIA), el Instituto de Arquitectos de Brasil (IAB) y el Comité Ejecutivo de UIA2020RIO siguieron las recomendaciones de las autoridades públicas y las directrices generales de la OMS en medio de la pandemia de COVID-19 y decidieron posponer el 27° Congreso Mundial de Arquitectos para julio de 2021.
La decisión se hace eco de varios otros eventos relacionados con la arquitectura que tuvieron que posponerse, incluida la Bienal de Venecia y el Salone del Mobile.
Según los organizadores, las tarifas de inscripción se aplicarán automáticamente a las nuevas fechas del Congreso. Además, las conferencias y proyectos aceptados para el Congreso de este año continuarán aplicándose al nuevo programa en 2021.
La UIA2020RIO tendrá lugar entre el 18 y el 22 de julio de 2021.
La historiadora y teórica de la arquitectura Beatriz Colomina es la ganadora del Premio Ada Louise Huxtable por Contribución a la Arquitectura 2020, que reconoce a las personas que trabajan en la industria arquitectónica en general y que han hecho una contribución significativa a la arquitectura y al entorno construido. Colomina es de Madrid, España, comenzó sus estudios de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valencia antes de mudarse a la escuela del mismo nombre en Barcelona, donde cursó el doctorado con maestros que incluían a Josep Quetglas e Ignasi de Solà-Morales. Comenzó a trabajar para el Departamento de Historia, Teoría y Urbanismo de la ETSAB, y se trasladó a los Estados Unidos en 1981 con una beca en el Instituto de Humanidades de Nueva York. Luego se incorporó a la Universidad de Columbia, seguida de Princeton en 1988, donde ahora es profesora de Historia de la Arquitectura Howard Crosby Butler.
Publicó Sexuality & Space en 1993, una colección de ensayos que incluía uno de su autoría y textos de Elizabeth Grosz, Laura Mulvey, Victor Burgin y Mark Wigley. La publicación recibió el Premio Internacional del Libro de 1993 por la AIA, un premio también otorgado en 1995 a su libro Privacy and Publicity. Su labor investigativa abarca múltiples disciplinas, habiendo escrito numerosos textos sobre temas de arquitectura, arte, tecnología, sexualidad y medios, difundidos tanto en su enseñanza como a través de exposiciones internacionales entre las que se encuentran Clip / Stamp/Fold (2006), Playboy Architecture (2012) y Radical Pedagogies (2014). Su publicación más reciente es X-Ray Architecture, editada por Lars Müller en 2019. Colomina también fue la curadora en jefe de “Curated by Vienna: The Century of the Bed”, un espectáculo que involucró una red de 22 galerías de arte en Viena en 2014 y co-curadora de la Tercera Bienal de Diseño de Estambul (2016) sobre el tema “¿Somos humanos? El diseño de la especie”. También ha contribuido en las páginas de Architectural Review, en particular con un artículo aparecido en el nº 120 sobre Educación. «Ada Louise Huxtable fue una verdadera referencia en la arquitectura y estoy muy honrada de recibir este premio», respondió Colomina. Huxtable, homónimo del Premio, hizo historia al ser la primera crítica de arquitectura a tiempo completo en un periódico estadounidense cuando se unió al New York Times, y más tarde recibió el primer Premio Pulitzer de Crítica en 1970. La fotógrafa Hélène Binet, la artista e ilustradora Madelon Vriesendorp, la escultora Rachel Whiteread, la curadora Julia Peyton-Jones y la cliente y mecenas arquitectónica Jane Priestman han recibido previamente el galardón.
Para frenar el virus, el globo se detiene y se fragmenta. La interrupción de los viajes para contener la difusión del coronavirus y las mayores dificultades para el movimiento de mercancías han puesto la globalización marcha atrás, y tanto la contracción del consumo como la ralentización de la producción provocada por la rotura de las cadenas de suministro, dibujan un escenario de recesión económica que nos ha hecho conscientes de la fragilidad de un crecimiento basado en las vulnerables redes de interdependencia que enmadejan el planeta. Estamos transitando de los vasos comunicantes a los compartimentos estancos, obligados por una crisis epidemiológica que nos separa y a la vez nos hace más conscientes de nuestro destino común; paradójicamente, el mismo acontecimiento que levanta barreras en el globo nos afianza en la convicción de ser pasajeros de la nave espacial Tierra, porque el alejamiento físico —como estamos comprobando durante el actual confinamiento— provoca cercanía emocional. Los activistas antiglobalización denuncian la fractura social entre las élites metropolitanas insertas en redes trasnacionales y las poblaciones ancladas en territorios marginados de estos procesos, una fractura que se ha manifestado también políticamente en la extensión de los movimientos de protesta y en el surgimiento de populismos identitarios, que rechazan tanto a los privilegiados cosmopolitas como a los inmigrantes desvalidos. La multiplicación del malestar ante la internacionalización entra hoy en resonancia con el renovado protagonismo de las naciones en la lucha contra un virus que amenaza igualmente a las élites y al pueblo llano, y hay quien piensa que la actual impermeabilización forzosa de las fronteras puede hacer girar en el futuro la estructura económica de los países hacia modelos más autosuficientes, menos dependientes de materias primas o mano de obra importada, y quizá más resilientes frente a ‘cisnes negros’ como el actual. Todo ello es en gran medida fantasioso, y si la desigualdad social causada por la globalización es un desafío político que debe abordarse, la interdependencia económica es probablemente irreversible. En otra clave, el enfriamiento de la producción, el consumo y el transporte, lo mismo que el desplome de la demanda de petróleo, tiene efectos beneficiosos sobre el cambio climático y la contaminación urbana, pero esto no debe hacernos preconizar la recesión como medicina planetaria, o aún menos juzgar el coronavirus como el agente que utiliza Gaia para su autoregulación. Muchos vieron el 11-S como el epitafio de la construcción de rascacielos, y la quiebra de Lehman Brothers como el punto final de la globalización financiera, pero en ningún caso se cumplieron los pronósticos. No es por eso seguro que esta tercera gran crisis del siglo xxi suponga la inversión de la globalización, por más que el mundo que hallemos a la salida de nuestro actual arresto domiciliario sea muy diferente al de hoy.
La Escuela de Arquitectura de la Junta de Taliesin vota para rescindir el cierre
Por Eric Baldwin
6 de marzo 2020
Tomado de ArchDaily
La Junta de Directores de la Escuela de Arquitectura de Taliesin (SoAT) decidió revocar su voto del 25 de enero y mantener la escuela abierta. El mes pasado, se anunció que la escuela cerraría después de 88 años. La Junta de SoAT ha declarado que han obtenido fondos adicionales y tienen viabilidad operativa a largo plazo.
La escuela y la fundación Frank Lloyd Wright emitieron declaraciones sobre el cierre, al igual que los estudiantes. Más tarde, una petición comenzó con el objetivo de salvar la escuela del cierre. Según una declaración de Kirkland & Ellis, una firma de relaciones públicas que maneja las comunicaciones para la escuela, la última decisión se tomó luego de la protesta de los estudiantes sobre el cierre planeado. También afirma que «la Junta confirmó que su situación financiera es tal que tiene viabilidad a largo plazo, especialmente a la luz del nuevo apoyo que se ha presentado desde enero de este año».
La noticia inicial del cierre siguió a la conclusión de una lucha de varios años hasta que en 2017 la escuela fue aprobada para mantener su acreditación como instituto de educación superior. Sin embargo, la Fundación Frank Lloyd Wright, propietaria del terreno donde se encuentra la escuela, ha rescindido el contrato de arrendamiento de SoAT a partir del 31 de julio de 2020.
Dan Schweiker, Presidente de la Junta de Gobernadores de la Escuela, dijo que: «El legado de Frank Lloyd Wright encarnado por la Escuela es, como lo ha demostrado el gran apoyo, de importancia internacional. La calidad del trabajo que los estudiantes han estado haciendo en los últimos años es excelente. Sería un duro golpe para el futuro de la arquitectura si estos estudiantes talentosos no tuvieran la oportunidad de continuar con este legado».
El anuncio del otorgamiento el pasado martes 3 de marzo del 43º Premio Pritzker («el Nobel de la arquitectura») por primera vez a un equipo femenino, y el cuarto que en general registra la participación de arquitectas (Zaha Hadid en solitario, Kazuyo Sejima en compañía de Ryue Nishizawa y la española Carme Pigem de RCR Arquitectes son los otros tres nombres), nos corresponde darla hoy domingo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, lo cual no deja de constituir una feliz coincidencia
Yvonne Farrell y Shelley McNamara, Premio Pritzker 2020
3 de marzo de 2019
Tomado de Plataforma arquitectura
Fallo del jurado
Yvonne Farrell y Shelley McNamara han desempeñado juntas su papel como arquitectas por cuarenta años, lo que refleja claramente los objetivos del Premio Pritzker: reconocer el oficio de la arquitectura, así como el constante servicio a la humanidad con un equipo de trabajo que va dejando un legado importante.
En su práctica profesional con Grafton Architects en Dublín, Irlanda, desde 1978, han perseguido de manera constante una arquitectura de alta calidad para contextos específicos, tomando en cuenta sus funciones y específicamente las personas que habitarían y usarían estos nuevos espacios. Su obra incluye edificios educativos, viviendas e instituciones culturales y cívicas. Siendo pioneras en un campo que tradicionalmente ha sido y sigue siendo una profesión dominada por los hombres, Yvonne Farrell y Shelley McNamara, son ejemplos destacados para todos aquellos que quieren forjar una ejemplar carrera profesional.
Muchos de sus edificios están ubicados en su país de origen, Irlanda, pero a través de concursos, han ganado importantes comisiones para otros lugares del mundo, como Italia, Francia y Perú. Con una profunda comprensión del lugar obtenido a través de su investigación, agudo sentido de observación, exploraciones abiertas y siempre curiosas y un profundo respeto por la cultura y el contexto, Farrell y McNamara pueden hacer que sus edificios respondan a un entorno y una ciudad de la manera más adecuada, mientras siguen siendo frescos y modernos. Esta profunda comprensión del «espíritu de lugar» significa que sus trabajos mejoran la comunidad local. Sus edificios son «buenos vecinos» que buscan hacer una contribución más allá de los límites del edificio y hacen que una ciudad funcione mejor. Las viviendas North King Street Housing en Dublín (2000) es un ejemplo de esto: crea un patio interior y un respiro de las concurridas calles adyacentes.
Su enfoque hacia la arquitectura siempre es honesto, revelando una comprensión de los procesos de diseño y construcción, desde estructuras a gran escala hasta los más mínimos detalles. A menudo es en estos detalles, especialmente en edificios con presupuestos modestos, donde se puede sentir un gran impacto. Por ejemplo, el Instituto Urbano de Irlanda (Dublín, 2002) emplea lo que los arquitectos llaman una «piel hecha a mano» para crear un edificio visualmente interesante a través de cambios en los materiales que responden a las aberturas, pliegues, necesidades de sombra y otras preocupaciones. Al mismo tiempo, emplea metodologías de control ambiental, buenas prácticas y sentido común para un edificio eficiente y sostenible. En un sitio especialmente sensible en Dublín, las oficinas magistrales del Departamento de Finanzas (2009) dan fe de su conocimiento y cuidado en la selección de materiales y técnicas de construcción con una barandilla y puerta de bronce cuidadosamente hechas a mano y piedra caliza lijada en las fachadas.
Las arquitectas son hábiles y exitosas trabajando a muchas escalas, desde grandes edificios institucionales hasta una casa de poco más de 100 metros cuadrados. Sin gestos grandiosos o frívolos, han logrado crear edificios que son presencias monumentales cuando es apropiado, pero aun así están divididos en zonas y detallados de tal manera que produzcan espacios más íntimos que crean comunidad dentro. En sus grandes edificios, como el Campus Universitario UTEC (2015) en Lima, Perú o el Edificio de la Escuela de Economía (2008) en la Universita Luigi Bocconi, han logrado una escala humana a través de la composición de espacios y volúmenes de diferentes tamaños. Los diálogos que crean entre edificios y alrededores demuestran una nueva apreciación tanto de sus obras como de su lugar.
Como una constante en su enfoque, las arquitectas entienden cómo diseñar secciones complejas de edificios de tal manera que las vistas conecten los profundos espacios interiores con el reino exterior más amplio, permitiendo que la luz natural penetre y anime espacios profundos dentro de un edificio. A menudo, la luz fluye desde tragaluces o ventanas de pisos superiores a través de los interiores de sus edificios, brindando calidez e interés visual, ayudando a los habitantes a orientarse fácilmente en los espacios y brindando la conexión siempre necesaria al exterior.
Por su integridad en su enfoque tanto de sus edificios, como por la forma en que llevan a cabo su práctica, su creencia en la colaboración, su generosidad hacia sus colegas, especialmente como se evidencia en eventos como la Bienal de Venecia 2018, su compromiso incesante con la excelencia en arquitectura, su actitud responsable hacia el medio ambiente, su capacidad de ser cosmopolitas al mismo tiempo que abrazan la singularidad de cada lugar en el que trabajan, por todas estas razones y más, Yvonne Farrell y Shelley McNamara reciben el Premio Pritzker de Arquitectura 2020.
Jurado del Premio Pritzker 2020
Stephen Breyer (Presidente): Juez de la Corte Suprema de los Estados Unidos. Washington DC
André Aranha Corrêa do Lago: crítica arquitectónica, curadora y embajadora brasileña en la India. Delhi, India
Barry Bergdoll: historiador de la arquitectura, educador, curador y autor. Nueva York, Nueva York.
Deborah Berke: Arquitecta y educadora. Nueva York, Nueva York.
Kazuyo Sejima: Arquitecta y Premio Pritzker 2010. Tokio, Japón.
Benedetta Tagliabue: Arquitecta y educadora. Barcelona, España.
Wang Shu: Arquitecto, Educador y Premio Pritzker 2012. Hangzhou, China.
Martha Thorne: (Directora ejecutiva). Decano, IE School of Architecture & Design. Madrid, España.
Trinity College Dublin (1ra etapa), 1996Trinity College Dublin (2da etapa), 2002London School of Economics and Political Science, 2020Loreto Community School – Milford, 2006Town House Building, Universidad de Kingston, Londres, 2019Temple Bar Square Dublin, 1996Urban Institute of Ireland, UCD, 2002Campus Universitario UTEC, Lima, 2015
Nota
La noticia del conferimiento del Premio Pritzker a Yvonne Farrell y Shelley McNamara (Grafton Architects) ha sido cubierta por todas las publicaciones dedicadas a la arquitectura y los principales diarios a lo largo del globo. Considerada su obra como una “arquitectura luminosa y sin alardes” por Idoia Sota en El País Icon Design del 3 de marzo (https://elpais.com/elpais/2020/03/03/album/1583250713_204201.html#foto_gal_1), “Shelley McNamara (1952) e Yvonne Farrell (1951) se formaron en la Escuela de Arquitectura de la Universidad College Dublin (UCD). Allí estudiaron con maestros racionalistas recién llegados a la facultad con el encargo de renovar la institución. Al terminar la carrera, ambas recibieron una oferta para dar clases en la escuela. Poco después, fundaron el estudio Grafton Architects (1978), desde el que llevan más de 40 años realizando proyectos, sobre todo, locales y con vocación de servicio. Una arquitectura en la que la luz natural, como reflejo del paso del tiempo y elemento de conexión con el exterior es una constante”.
En “¿Quiénes son Grafton Architects? 20 cosas que debes saber sobre las ganadoras del Premio Pritzker 2020” (escrito por Romullo Baratto y traducido por Nicolás Valencia), aparecido en Plataforma Arquitectura del 6 de marzo, se señala: “Después de más de cuarenta años de operación, la oficina todavía lleva el mismo nombre en honor a la primera dirección de la compañía, Grafton Street, en el centro de Dublín. (…) La oficina puede considerarse de tamaño mediano, donde hoy trabajan 40 personas. Desde 1978, ha contado con la colaboración de otros 56 profesionales. (…) En 1992, los directores del proyecto Gerard Carty y Philippe O’Sullivan, que todavía forman parte del equipo, se les unieron. (…) Farrell y McNamara fueron las curadoras de la Bienal de Arquitectura de Venecia 2018, el evento arquitectónico más influyente del mundo. La dupla propuso Freespace como tema del evento, buscando explorar la generosidad, la reflexión y el compromiso a través del ejercicio de la arquitectura. (…) Seis años antes, en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2012, Farrell y McNamarra presentaron Architecture as New Geography (Arquitectura como nueva geografía), una muestra inspirada en una fuente difícil de predecir: el trabajo del arquitecto Paulo Mendes da Rocha, ganador del Premio Pritzker años antes. La exhibición relaciona la producción del brasileño con el primer proyecto de Grafton en América del Sur: la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) en Lima, Perú. En esa edición, Architecture as New Geography fue galardonado con el León de Plata. (…) El proyecto de la UTEC en Perú es quizás el que más reconocimiento ha tenido fuera de Europa. En 2016 ganó la primera edición del Premio Internacional de la Royal Institute of British Architects (RIBA). (…) En febrero de este mismo año 2020 Grafton recibió la RIBA Royal Gold Medal. Otorgada anualmente por RIBA, se trata del más alto reconocimiento que un arquitecto, arquitecta o estudio de arquitectura puede recibir en el Reino Unido. (…) Desde que fundaron Grafton Architects, Farrell y McNamarra han trabajado como profesoras de arquitectura. Un año después de graduarse, ya estaban enseñando en su alma mater: la University College de Dublín. (…) El currículum docente de la dupla irlandesa va más allá. Impartieron la cátedra Kenzo Tange en la Harvard GSD y la cátedra Louis Kahn en la Universidad de Yale, así también han sido profesoras visitantes en la EPFL en Lausana y en la Academia de Arquitectura de Mendrisio, ambas en Suiza.”
Finalmente, en tono más crítico, Anatxu Zubalbeasco desde El País (3 de marzo) ha señalado lo siguiente: “…frente a los 43 arquitectos reconocidos hasta hoy con el máximo galardón de arquitectura… (el) jurado defiende que Farrell y McNamara son ‘pioneras en un campo que ha sido tradicionalmente (y todavía es) una profesión dominada por los hombres’. Ambas afirmaciones son innegables. Pero también lo es que el propio premio Pritzker ha contribuido a esa discriminación no premiando a Denise Scott Brown cuando recibió el galardón su socio Robert Venturi. Por eso cabe preguntarse si con este dos por uno el Pritzker no estará entonando un mea culpa. Y, sin discutir la necesidad de premiar a arquitectas valiosas —e incluso la oportunidad de reconocer a las primeras irlandesas con un Brexit recién estrenado— es obligatorio plantear si Farrell y McNamara son las mejores arquitectas del mundo hoy.
Una respuesta es que, sin serlo, sí son proyectistas modélicas. Para empezar porque su obra se ha preocupado más por construir espacios habitables y ciudades humanas que por formar un sello, desplegar una moda o impactar formalmente en una ciudad.
(…)
Ni teóricas ni mediáticas, McNamara y Farrell firman diseños que atienden a razones económicas, tradiciones y climas locales y que no rehúyen la complejidad sino que, al contrario, la anteponen a la estética. Más resolutiva que osada, se podría decir que la arquitectura de Grafton Architects busca proteger a la cuidad y a los ciudadanos por encima de confrontar la complejidad del mundo. (…) El Pritzker reconocía históricamente a quienes consideraba los mejores arquitectos del mundo. Ha aplaudido la genialidad (Siza, Niemeyer), apoyado la vanguardia (Koolhaas, Sanaa), arropado el posicionamiento político (Wang Shu y Aravena), fomentado las modas (Thom Mayne) y rescatado a maestros que ya tenían un lugar en la historia (Frei Otto o Utzon). Puede resultar justo reconocer ahora la ejemplaridad de un estudio que sin revolucionar la construcción sí está actuando con responsabilidad. Sin embargo, la arquitectura actual tiene representantes que no solo realizan responsable y dignamente su trabajo sino que, a la vez, apuntan caminos más transformadores. El jurado del Pritzker debería entender que cuando un liderazgo no se entiende, deja de tener autoridad.”
El 29 de febrero pasado se inauguró la exposición temática sobre el arquitecto paulista Rino Levi, en el centro Itau Cultural, en la céntrica Avenida Paulista de Sao Paulo. Denominada OCUPAÇÃO RINO LEVI, la muestra se inserta dentro de la 49ava edición del programa OCUPAÇÃO ITAU CULTURAL, y contó con la curaduría del arquitecto y critico Hugo Segawa, quien gentilmente nos envió la invitación e imágenes de la apertura del evento.
«Nacido el 31 de diciembre de 1901, Rino Levi se preparaba para cumplir 24 años y cursaba el cuarto año en la Scuola Superiore di Architettura di Roma cuando envía a Brasil la carta ‘A architectura e a esthetica das cidades’, publicada el 15 de octubre de 1925, en el periódico O Estado de Sao Paulo. En el texto, Levi anuncia ‘un nuevo espíritu, una arquitectura de volúmenes, líneas simples y pocos elementos decorativos’. La carta-manifesto buscaba una arquitectura brasileña adecuada a la naturaleza y las costumbres de sus habitantes: ‘Creo que nuestra floreciente vegetación y todas nuestras inigualables bellezas naturales pueden y nos deben sugerir a nosotros artistas ideas originales que otorguen a nuestras ciudades una gracia, vivacidad y color únicos en el mundo».
La muestra se inspira en la carta-manifiesto del joven Levi como base para narrar la vida y obra del arquitecto y urbanista quien participó en el proceso de modernización de Sao Paulo a partir del final de la década de 1920. Autor de diversos edificios que van desde residencias hasta cines y hospitales, Rino Levi (1901-1965) dejó un prolífico legado en el campo del proyecto arquitectónico, donde actuó también como profesor y contribuyó a reglamentar la profesión, alterando el modo de pensar de esa actividad en el país.
Con piezas del acervo cultural y personal, y videos inéditos -así como un recorrido en realidad virtual del cine Universo diseñado Levi y construido en 1939-, la extensa muestra rescata una trayectoria que se confunde con la historia y la cultura de las ciudades que el arquitecto y urbanista ayudó a construir.
Destacan en la expo el edificio Guarani (1936), el cine Iparanga (1941), la Casa Olivo Gomes (1949), la casa de Milto Guper (1951) y el Centro Cívico Santo André (1965), todos construidos en Sao Paulo.
La exposición estará abierta desde el 29 de febrero al 12 de abril de 2020, de martes a domingo con entrada gratuita, entre las 11 y 20 horas y cuenta con visitas guiadas en español, portugués, e inglés.