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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 245

El concurso internacional convocado el año 2008 por la Corporación Andina de Fomento (CAF), hoy denominada Banco de Desarrollo de América Latina, mantuvo la atención de la comunidad arquitectónica nacional e internacional por sus características, la envergadura del ente que lo patrocinaba y el selecto grupo de profesionales que participó.

1. Dos vistas de la sede actual de la CAF en la avenida Luis Roche de Altamira, Caracas

La CAF (como entonces aún se le conocía) fue creada el 7 de febrero de 1968 e inició formalmente sus operaciones el 8 de junio de 1970 fijando su sede en Caracas, para la cual se construyó un edificio ubicado en la avenida Luis Roche de la urbanización Altamira.

De lo que se recoge en Wikipedia, sabemos que sus antecedentes se remontan a 1966 cuando, “tras la firma de la Declaración de Bogotá por los presidentes de Colombia, Chile, Venezuela, y los representantes personales de los primeros mandatarios de Ecuador y Perú, se aprobaba un programa de acción inmediata para los países andinos y Chile, que contemplaba la aplicación de medidas de integración económica y la coordinación de las políticas de los países participantes en materia comercial, industrial, financiera y en servicios de cooperación técnica. Se nombró una Comisión Mixta para atender dichas funciones y se propuso la creación de una corporación de fomento.”

Actualmente CAF-Banco de Desarrollo de América Latina “tiene como misión impulsar el desarrollo sostenible y la integración regional en América Latina, mediante el financiamiento de proyectos de los sectores público y privado, la provisión de cooperación técnica y otros servicios especializados”. Atiende, suministrando productos y servicios financieros múltiples, a una amplia cartera de clientes, constituida por los gobiernos de los Estados accionistas, instituciones financieras y empresas públicas y privadas. Está conformado por 19 países de América Latina, El Caribe y Europa, y 13 bancos privados (32 accionistas en total), siendo una de las principales fuentes de financiamiento multilateral y un importante generador de conocimiento para la región. Entre sus accionistas se encuentran: Argentina, Barbados, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Uruguay, Venezuela, y 15 bancos privados de la región.

Ante la necesidad de contar con una sede más amplia, abogando por un concepto que respondiese a criterios de sostenibilidad, calidad urbana y ambiental, calidad arquitectónica y eficiencia funcional y que integrara espacios públicos a favor de la comunidad visto como oportunidad de hacerle un aporte urbano a la ciudad de Caracas, la CAF organizó en 2008 un concurso en dos etapas. La primera consistió en la presentación de antecedentes de firmas de arquitectura de los 17 países socios de la Corporación, donde se seleccionaron 52 oficinas que participarían en una segunda consistente en un concurso de anteproyectos de arquitectura donde llegaron 44 propuestas de Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, España, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

2. Vista aérea de la Plaza Altamira y sus alrededores. En la parte superior derecha se puede observar el terreno destinado al desarrollo del Concurso Internacional para la sede de la CAF

Los trabajos se desarrollarían sobre un importante terreno adquirido al sur de la Plaza Altamira, entre las avenidas Francisco de Miranda al norte (con la Plaza como referencia) y la José Félix Sosa al sur (con la vecindad de la Torre Británica), flanqueado por las avenidas Del Ávila -Luis Roche- al este y Sur Altamira -San Juan Bosco- al oeste, anteriormente ocupado por un pequeño centro comercial donde se encontraban las oficinas de Viasa y por el edificio Teatro Altamira proyectado por Luis Malaussena en 1959 (demolido en 2008) que llevaba mucho tiempo desalojado.
El jurado internacional integrado por Miquel Adriá, arquitecto español, director del Programa de Maestría de la Universidad Politécnica de Cataluña en México y de la revista Arquine; Beatriz Colomina, arquitecta española, catedrática y directora del Programa de Doctorado de Arquitectura de la Universidad de Princeton, E.E.U.U.; Luis Fernández-Galiano, arquitecto español, catedrático en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM); David Gouverneur, arquitecto venezolano, profesor de la Universidad de Pennsylvania, E.E.U.U. y de la Universidad Metropolitana de Caracas, Venezuela; Carlos Jiménez, arquitecto costarricense, catedrático de la Universidad de RICE en Houston, E.E.U.U.; José Rosas Vera, arquitecto chileno, decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Pontificia Católica de Chile; Omar Seijas, arquitecto venezolano y vicepresidente del Colegio de Arquitectos de Venezuela; y Luis Enrique Berrizbeitia, vicepresidente ejecutivo de la CAF, actuando la arquitecta venezolana Elisa Silva como Secretaria, emitió su veredicto el 24 de septiembre de 2008.

3. Diversas imágenes que formaron parte de la entrega preparada por la firma PRODUCTORA de México, cuya propuesta obtuvo el primer premio del Concurso Internacional para la sede de la CAF

Resultó ganadora la propuesta presentada por la firma PRODUCTORA, estudio de arquitectura ubicado en Ciudad de México, conformado por arquitectos de diversas nacionalidades: Abel Perles (Argentina), Carlos Bedoya (México), Víctor Jaime (México) y Wonne Ickx (Bélgica); dicha propuesta fue elaborada en colaboración con “Lucio Muniaín et al” (Lucio Muniaín,  David Ortega, Alfonso E. Gutiérrez, Jorge Arroyo, Christian Estavillo y Alejandro Zapata) de México.

Para los ganadores del Primer Premio, cuyo conjunto tiene un total de 52.000 m2 de construcción, “La torre CAF, en Caracas Venezuela, es un proyecto simple y funcional en el que rescata criterios de sostenibilidad, ambientales y sobre todo urbanos. Esta torre se encuentra en un hito muy importante de la ciudad dialogando con el obelisco de la Plaza Altamira (y) juega un papel muy importante dentro del contexto ya que recupera el uso de la plaza como un espacio público, la permeabilidad en sus primeros cinco niveles ayuda a tener una interacción entre el edificio y la plaza. En los niveles superiores, cuenta en su fachada con una celosía metálica la cual nos permite tener una ilusión de solidez si se le ve a una distancia considerable. Su simpleza arquitectónica hace de este edificio una excelente propuesta para la creación de un hito urbano.”

El jurado, por su parte, rescatando buena parte de lo expresado por sus autores, destaca de la propuesta presentada por PRODUCTORA “su síntesis simple y acertada de los criterios de sostenibilidad, calidad urbana y ambiental, calidad arquitectónica y eficiencia funcional. Por tratarse de un hito singular dentro de uno de los contextos más característicos de la ciudad, la torre dialoga con el obelisco de la Plaza Altamira de Caracas, apostando nuevamente a la construcción de ciudad y de una imagen que una vez se logró al edificarse la plaza. La torre esbelta y racional reconoce la tradición de arquitectura moderna típicamente relacionada con Latinoamérica añadiéndole un espíritu de frescura y confianza. La modesta huella de la torre libera el terreno y ofrece a la ciudad un espacio público y abierto, de proyección cultural como acto de responsabilidad social.”

4. Parte de la entrega preparada por la firma Andrade Morettin Arquitectos Asociados Ltda. de Brasil, merecedora del segundo premio del Concurso Internacional para la sede de la CAF

El segundo lugar lo obtuvo la firma Andrade Morettin Arquitectos Asociados Ltda. de Brasil. Acerca de esta solución el jurado destacó “la sutileza de la arquitectura al tratarse de un cerramiento en celosía que encierra variados volúmenes. La flexibilidad, sostenibilidad y economía de la propuesta añaden valor, al igual que su prudencia y nivel de resolución. Responde de forma crítica a la imponente torre Británica que limita el terreno hacia el sur, replicando su altura y huella, con una aproximación contraria en su transparencia, ligereza y porosidad.”

5. Perspectiva que formó parte de la entrega preparada por la firma española QVE-arquitectos, merecedora del tercer premio del Concurso Internacional para la sede de la CAF

El tercer premio recayó sobre la firma española QVE-arquitectos y sobresale, en opinión del jurado, por “la profesionalidad y resolución de la propuesta. Se trata de una torre de plantas eficientes y flexibles, por su innovación estructural. Presenta una estrategia sostenible, racional e inteligente.”

6. Perspectivas correspondientes a las entregas e los equipos que fueron reconocidos con Mención en el Concurso Internacional para la sede de la CAF. Arriba izquierda: Vigliecca & Asociados de Brasil. Arriba derecha: TEN Arquitectos de México. Abajo izquierda: Juan Gustavo Scheps Grandal & Gualano + Gualano de Uruguay. Abajo derecha: Alessandro Famiglietti y Asociados de Venezuela

Las firmas que obtuvieron mención fueron: Vigliecca & Asociados de Brasil; TEN Arquitectos de México; Juan Gustavo Scheps Grandal & Gualano + Gualano de Uruguay y Alessandro Famiglietti y Asociados de Venezuela. El acto de premiación y la inauguración de la exhibición de las siete propuestas clasificadas se llevó a cabo el 6 de octubre de 2008 en la Galería CAF de Altamira y estuvo abierta al público a partir del 7 de octubre, durante un mes. Se contó en el acto con la presencia de Enrique García, presidente ejecutivo de la CAF y, además, con Abel Perles de PRODUCTORA y Lucio Muniaín quienes se trasladaron a Caracas para participar de las actividades organizadas por la institución en torno al evento.
Una vez pasada la resaca propia de todo acontecimiento de este tipo, la CAF, al parecer, colocó en una segunda prioridad la construcción del edificio sin que hasta el sol de hoy se sepa cuando será realizada una obra que la muy golpeada Caracas agradecería enormemente. Definitivamente a los concursos de arquitectura en Venezuela los sigue acompañando la mala fortuna.

ACA

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Postal, 3, 4, 5 y 6. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-13179/resultados-concurso-nueva-sede-caf?ad_medium=gallery

1 y 2. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 244

La casa que Oscar Tenreiro Degwitz (1939) diseña para él y su familia a escasos cuatro años de haberse graduado y con 26 de edad, en el Alto Hatillo, en un terreno que ofrece hermosas visuales hacia el valle de Caracas y el Ávila, con frente sobre la Carretera El Hatillo-Caracas (calle La Unión) y que decidió denominar como “Los Aromos”, denota a las claras parte de lo que permitió a Juan Pedro Posani acuñar el término “eclecticismo criollo” (título del ensayo del mismo nombre aparecido en el Boletín del CIHE, nº 6, 1966), el cual se fundamenta en “1)…el uso de las formas del pasado reciente y 2)… el concepto de estilo en tanto creación esencialmente personal” cobrando el significado de un eclecticismo instrumental.

Para reforzar su argumentación, recordemos lo que señalaba Posani en aquel entonces: “… si se mantiene la definición que Diderot dio del eclecticismo como la corriente que ‘de todas las filosofías… hace una sola…’, habría que incluir en esta categoría tanto al arquitecto que alterna diferentes estilos en sus obras, como al que mezcla detalles de diferentes estilos en una misma obra. En cambio, al arquitecto que escoge un maestro y sus obras o un período o un estilo determinado como ejemplo a seguir más o menos permanente, le correspondería más bien el rótulo de historicista. Sin embargo, si el problema se examina desde el punto de vista de la arquitectura como fenómeno colectivo que se realiza durante un determinado período y en un determinado sitio, puede ser perfectamente legítimo afirmar -respetando la definición y sin alterar o confundir los términos- que se hace una arquitectura ecléctica si se produce una arquitectura individualmente historicista pero ecléctica en su conjunto”.

1. Oscar Tenreiro. Quinta en Los Palos Grandes, 1965

Si bien Posani no utiliza en su polémico texto de 1966 a Los Aromos para ejemplificar, junto a otras tantas obras de jóvenes arquitectos venezolanos, su planteamiento, sí la incorpora (junto a otra vivienda realizada en El Marqués en 1965) en el capítulo que titula “El eclecticismo como sistema” en Caracas a través de su arquitectura (1969). En “El eclecticismo criollo” Posani, al referirse a una quinta que Tenreiro construyera en 1965 en la urbanización Los Palos Grandes lo hace en estos términos (cosa que corrobora en el 69 para las tres casas): “Es ésta otra obra donde la influencia de Le Corbusier predomina por libre y voluntaria decisión del arquitecto. Pero aquí el punto de referencia es el del Corbusier de Ronchamp y de la Tourrette. Son evidencia de ello: el blanco acabado del friso áspero, contrastando con el ‘breton brut’; el ritmo libre de las verticales de concreto en los ventanales; el empleo del color en los detalles; la geometría simple y sólida de los techos inclinados; y cierta manera de plantear el diseño con fuerza categórica, por bloques expresivos, sin mayor preocupación por las disonancias”. A lo que agregará en Caracas a través de su arquitectura: “En todo caso, siempre prevalece una interpretación del uso del volumen que, como en Corbusier, tiende a colocarlo en una categoría jerárquica por encima de su significado funcional.”

2. La casa Los Aromos en fechas próximas a su construcción en 1965
3. Casa Los Aromos. Plantas. Izquierda: 1965. Derecha: 2014

Así, en el caso que nos ocupa, a modo de reafirmación, Tenreiro reconocerá sin mayor dificultad que “usó como referencia la casa que Le Corbusier construyó para su madre a orillas del lago en Ginebra, siguiendo la planta rectangular alargada, espacios de dimensiones ajustadas y orientación preferencial hacia la vista. Tomó también el concreto visto del maestro suizo-francés, el techo-jardín que rodea al estudio en la segunda planta con sus notorias gárgolas, las ‘celdas’ integrables para los dormitorios de los niños, similares a las de la Unité de Marsella, el tratamiento de las ventanas y la policromía. También acusa la influencia de Louis Kahn, en el uso del bloque de concreto y en el tratamiento de los volúmenes que se adosan al prisma principal bajo el principio de los ‘espacios sirvientes’ ”, según consta en la ficha elaborada por él para Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), poniendo en evidencia cómo este proyecto de juventud logra plasmar con gran habilidad, riqueza en su resolución espacial y correcta disposición en una topografía difícil (que incluye su colocación por debajo de la cota de la calle para protegerse de las visuales y generar mayor intimidad), lo que Posani había descrito.

No obstante, los calificativos de ecléctico e historicista poco afectan la calidad de esta casa y, en consecuencia, si a ver vamos nada tienen de negativos en Los Aromos. Por el contrario, la incorporación de otro recurso fundamental como lo es el patio, ese elemento eternamente joven del que tanto habla Villanueva, clave en la implantación y organización del edificio, lo convierten en aglutinante de una estupenda amalgama donde conviven sin estorbarse diferentes referencias en pro de una solución unitaria y coherente. Tenreiro lo califica de “umbral, sitio de relación con el paisaje, la ciudad y el Ávila” y agrega: “El techo jardín se integra a él y las vigas de concreto apergoladas lo abrazan, lo que lo convierten en uno con la vivienda”.

Otro aspecto interesante a resaltar es que, a pesar de que la casa obtuvo en 1967 el Premio Vivienda Unifamiliar en la Bienal Nacional de Arquitectura, no dejó por ello de manifestarse en el tiempo como un organismo vivo que ha significado para su propietario-proyectista la oportunidad de corregir errores, amén de incorporar modificaciones y prever su crecimiento en la medida que la familia, sus integrantes y las circunstancias así lo han requerido, pudiéndose hablar hoy en día ya no de una casa sino de un pequeño conjunto de tres viviendas o una ciudadela. Ello le otorgaría al planteamiento original carácter experimental y ofrece la sensación de que la casa envejece en la medida que, gracias a los cambios de color y aspecto que sufren los materiales con los que ha sido construida, se integra cada vez más al paisaje a pesar de su acentuado racionalismo.

4. Crecimiento y transformaciones sufridos por la casa Los Aromos en el tiempo (1965-2014)
5. Diversas tomas de la casa Los Aromos. Año 2014

La primera alteración incorporada a la propuesta primigenia data de 1975. Ella implicó superponer sobre una importante porción de la planta una generosa cubierta plana de estructura metálica que la hizo más confortable si se quiere, impactó el tratamiento de la luz y la sombra que originalmente se habían considerado, le permitió incorporar espacios intermedios o multifuncionales y le ha otorgado a su aspecto actual una mayor sensación de cobijo al “interiorizar” parte de los ambientes que inicialmente eran exteriores. En 1994 se agrega otra cubierta que sumó un importante valor agregado a su colorido, el cual ya se había convertido desde el inicio y particularmente desde 1975 en otro tema corbusiano conscientemente asumido.

Entre 2004 y 2005, en el extremo más agreste del terreno, se proyecta y construye una segunda vivienda que se integra a la primera a través de un patio común el cual le sirve de acceso. En esta pieza de cuatro niveles desarrollados aprovechando la topografía, el concreto armado y el bloque de concreto se utilizan como materiales predominantes. Un amplio alero le sirve de protección y se toman todas las previsiones necesarias para proteger de la humedad las zonas semienterradas. Tenreiro aportará, además, lo siguiente: “Las ventanas siguen el criterio de separar iluminación y ventilación. La unidad-tipo (en todos los dormitorios) conserva la ventana vertical graduable, cuyo color verde se suma al de los mosaicos en antepechos y barandas metálicas, para hacer contrapunto a los colores de las paredes del último nivel, revestidas de cerámica, donde destaca un muro rojo que cierra la visual hacia la tercera casa. El balcón frente al estar y la cocina, de estructura metálica y piso de madera, cuelga del voladizo del piso superior y protege las ventanas de los pisos inferiores. Abierto a la vista, se mezcla con el follaje de los árboles, siendo a la vez expansión del comedor y el estar”.

6. La casa Los Aromos después de su última transformación en 2014

La tercera casa se desarrolla entre 2012 y 2016 ubicándose más próxima a la calle y con mayor grado de independencia que la segunda. Se integra a la primera a través de una amplia terraza existente desde 1966, que se transforma ahora en una pequeña plaza, y aprovecha todo el juego de muros desarrollado entonces como frente hacia la calle para sumar área al prisma rectangular diseñado como elemento predominante, con su eje mayor orientado perpendicularmente al que organizaba la vivienda original.

La casa, excelente ejemplo de lo positivo que puede resultar ser “ecléctico” cuando se asume con el respaldo de cultura y talento, característica ésta por demás recurrente en el desempeño proyectual dentro de nuestra arquitectura, se encuentra ampliamente documentada en Caracas del valle al mar… y, muy particularmente, en el excelente blog “CA | Catálogo de arquitectura • Venezuela | Latinoamérica. Obras y proyectos de arquitectura con tradición moderna • materia | estructura | paisaje”, coordinado por Ramón Fermín, donde se encuentra una estupenda representación de la casa, tanto en blanco y negro como en color, que muestra su orgánica evolución en el tiempo. Allí se muestra, también, un video que permite hacer un recorrido por el edificio gracias al montaje  coordinando a la perfección entre fotografías y dibujo en tres dimensiones.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. Juan Pedro Posani, «El eclecticismo criollo», Boletín del CIHE, septiembre 1966.

2, 3 y 5. http://guiaccs.com/obras/viviendas-en-alto-hatillo/

4 y 6. https://catalogosdearquitectura.wordpress.com/2018/03/07/tenreiro-oscar-1965-2014-casa-los-aromos/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 243

Nuestra postal del día de hoy recoge el anuncio de una constructora de la que con el tiempo sólo se ha podido rastrear la importante obra a la que en él se hace mención: la “Unidad de Habitación El Paraíso”, conocida más comúnmente como “Unidad Residencial El Paraíso”, proyectada por Carlos Raúl Villanueva, Carlos Celis Cepero y José Manuel Mijares como una de las primeras realizaciones del Plan Nacional de la Vivienda 1951-55 formulado por el Taller de Arquitectura del Banco Obrero (TABO), enmarcado a su vez en la gestión estatal vinculada al Nuevo Ideal Nacional perezjimenista.

El curioso diseño de la propaganda elaborado por Juan Pedro Posani para el nº 2 de la revista A, hombre y expresión, muestra detalles fotográficos de la obra, ejecutada por la Constructora Sánchez, enmarcados dentro de lo que podríamos entender como una alusión a las nubes de Calder que presiden el interior del Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas, inaugurada apenas dos años antes. Por otro lado, la composición general de las tres “nubes”, junto a la tipografía, tienden a conformar de manera esquemática la planta de tan emblemático edificio. Recordemos que Posani por aquellos años es el más directo colaborador de Carlos Raúl Villanueva dentro del Instituto Autónomo de la Ciudad Universitaria y, junto a él y Ramón Losada los tres son fundadores de la revista donde la constructora se promociona.

Por otro la lado, la sutil pero importante diferencia en la denominación del edificio construido entre “unidad de habitación” y “unidad residencial” no es menor. La primera remite a un nivel social muy diferente a la segunda, lo que en efecto ocurrió cuando del proyecto original realizado en 1952 sobre un solar adquirido en 1951 por el Banco Obrero de accidentada topografía, buenas visuales sobre la ciudad y densa vegetación, ubicado al sureste de la avenida Páez, conformado por 3 superbloques – dos de 14 pisos y uno de 19 – más tres bloques de 4 pisos, estacionamientos y 2 calles internas, inspirados en la Unidad de Habitación de Marsella de Le Corbusier, sólo se construyó un superbloque de 18 pisos y dos bloques de 4 pisos. Este hecho reorientó la asignación de los apartamentos originalmente destinados a la clase obrera hacia la clase media: la densidad había bajado de manera importante y la proximidad al centro de la ciudad colaboraron para ello fuera así.

1. Unidad Residencial El Paraíso. Carlos Raúl Villanueva, Carlos Celis Cepero y José Manuel Mijares. Izquierda: Dos perspectivas y la planta tipo. Derecha: Planta de conjunto
2. Unidad Residencial El Paraíso. Carlos Raúl Villanueva, Carlos Celis Cepero y José Manuel Mijares. Plantas de apartamento duplex

Definitivamente, tal y como señala Beatriz Meza Suinaga en la ficha elaborada para Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), “en 1953 se erigen 2 bloques bajos con 40 apartamentos duplex de 3-5 dormitorios, y entre 1954-1955, el superbloque formado por un paralelepípedo y 2 alas transversales de 18 pisos, con 2 pisos para estacionamientos, 2 de servicios y 14 plantas que contienen 182 apartamentos dúplex (26 cada 2 pisos, y 5 modelos de 3 dormitorios). A nivel de calle, al estacionamiento sobresaliente de 2 pisos se adosan rampas peatonales para acceder al tercer nivel con una terraza semitechada y servicios comunales; detrás de los bloques bajos se proyectaron un kinder, comercios y club no construidos. El superbloque presenta variedad con su estructura a la vista, alternancia de llenos y vacíos -paños ciegos, ventanas, balcones, retranqueos- romanillas, quiebrasoles, aleros, contraste de alturas y movimientos plásticos realzados por la policromía de Alejandro Otero (1921-1990)…”. Además, habría que decirlo, se aprovechan al máximo la visuales y se logra iluminar y ventilar la totalidad de los espacios de forma natural y correcta.

Sibyl Moholy-Nagy en Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela (1964) aportará lo siguiente: “Cuando Villanueva y Carlos Celis Cepero comenzaron El Paraíso, acordaron basarse en tres directivas principales respetadas a pesar de los obstáculos derivados de la ubicación, los aspectos económicos y la opinión pública.

1. Elegir panoramas tan variados como fuera posible porque el paisaje y la ciudad circundante debían ser incorporados.

2. Eludir la monotonía variando el conjunto de los edificios (la silueta) y mediante la diferenciación de las alturas y del alineamiento de los edificios entre sí.

3. El diseño exterior debía ser original, pero no a costa de lo razonable. La orientación hacia el oeste debía protegerse especialmente del sol por medio de mamparas y brise-soleils.”

3. Tres vistas exteriores de la Unidad Residencial El Paraíso

El conjunto ha sido reseñado a lo largo de todas las publicaciones editadas sobre la obra de Villanueva no sólo como parte del Plan Nacional de la Vivienda sino como uno de los dos primeros prototipos, junto a la Unidad de Habitación Cerro Grande, proyecto de Guido Bermúdez construida en El Valle casi en simultáneo, de edificaciones de gran altura con los que se dan los primeros pasos para lo que luego serán intervenciones de mayor densidad para las que se proyecta un nuevo tipo de superbloque, más simplificado, más económico y de más rápida ejecución, “donde Villanueva asumió todos los riesgos de la nueva escala tanto en la arquitectura como en el urbanismo”, tal y como señalará Paulina Villanueva en “Unidad Residencial ‘El Paraíso’ ” texto aparecido en el nº 29 (2013) de la revista DPA (Barcelona) dedicada a C.R. Villanueva.

En el libro Carlos Raúl Villanueva (2000) realizado por la propia Paulina junto a Maciá Pintó leemos en la reseña dedicada a la “Unidad Residencial El Paraíso” lo siguiente: “Sin embargo, en El Paraíso, al ser un bloque que también contiene servicios, está presente la particular fusión de Villanueva entre urbanizar y proyectar, al reunir en la solución arquitectónica una propuesta de vida comunitaria completa.”

En lo que a la Constructora Sánchez se refiere, a ella se deben dirigir los comentarios que señalan a la Unidad Residencial El Paraíso como realizada dentro de patrones de muy alta calidad, donde la estructura a la vista destaca por su limpieza y buena ejecución y todas las obras, tanto estructurales como de arquitectura, se llevaron a cabo de acuerdo a lo previsto en el proyecto y en los tiempos establecidos. También la nobleza constructiva (junto al cuidado en el mantenimiento puesto por sus moradores) permite observar el conjunto hoy en día como uno de los mejor conservados de la época. En cuanto al Plan Nacional de Vivienda hay que señalar que “a pesar de la actuación técnica del BO y del interés gubernamental en resolver las carencias, los resultados revelaron la imposibilidad de generar una oferta acorde con la demanda y, a fines de 1953, los programas oficiales cambian y en adelante se enfoquen en eliminar los ranchos en Caracas obviando prácticamente al resto del país”, como señalará Beatriz Meza Suinaga en “Gestión estatal de la vivienda en Venezuela: el Plan Nacional (1951-1955)”, texto publicado en Cuadernos del Cendes (2014). Allí se iniciaba la “guerra contra el rancho” la cual también se perdió. La acentuación del proceso migratorio y el aumento exponencial del crecimiento de áreas de vivienda no controladas no logró frenarse.

ACA

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1 y 2. Sibyl Moholy-Nagy, Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela (1964)

3. https://www.pinterest.com/pin/92816442307596293/, https://www.pinterest.com/pin/423619908695175049/ y http://guiaccs.com/obras/unidad-residencial-el-paraiso/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 242

Aunque pueda lucir algo extraño el que dediquemos una nota a un tema vinculado al diseño gráfico, al repasar las circunstancias que envolvieron el cambio de imagen visual de una institución de la importancia de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV), nos topamos con dos aspectos interesantes: las razones que originaron que dicho cambio se concretara y la manera como fue llevado a cabo el mismo. Ambos encierran interés por cuanto nos hablan de un proceso hecho con rigor del cual mucho se puede aprender ya que tuvo siempre presente la necesaria coherencia que debe dar un ente académico a la hora de comunicarse y la forma como ello puede reforzar el sentido de pertenencia de quienes lo integran.

Así, en fechas cercanas al cumplimiento del 50 aniversario de su creación (1953-2003) las autoridades de la FAU UCV dan inicio a un proceso que debería conducir a un cambio importante en su estructura interna con miras a racionalizar esfuerzos y evitar duplicar funciones.

Variopinta, dispersa y a ratos anárquica identidad visual que en ese momento presentaba la FAU UCV a finales del año 2002

Teniendo ello en mente, en paralelo, y con base en el documento preparado por el Plan Estratégico, desde la oficina de publicaciones del Centro de Información y Documentación (CID), Enrique Fernández-Shaw manifiesta, a finales del año 2002 una importante inquietud que apunta a atender la variopinta, dispersa y a ratos anárquica identidad visual que en ese momento presentaba la institución. Tal inquietud fue respaldada con la recopilación y registro de los emblemas que habían asumido como propios distintas instancias de la misma organización y la manera como se abordaba el diseño de otros elementos como publicaciones, catálogos o folletos divulgativos, constatando una alarmante falta de criterio de unidad institucional.

Análisis del que hasta aquel momento y durante muchos años había funcionado como emblema de la Facultad y su aplicación así como de la papelería que se usaba

También se adelanta el análisis del que hasta aquel momento y durante muchos años había funcionado como emblema de la Facultad y se había posicionado como su símbolo: un logo de carácter simétrico que sugería equilibrio, estabilidad y precisión y apelaba a una composición por rotación basada en la letra “A” de arquitectura, remitiendo a una de las herramientas tradicionales asociadas al quehacer de la disciplina como lo son las escuadras de dibujo. La papelería usada para comunicaciones oficiales por las autoridades, sobria y sencilla, no había influido en ningún sentido en el comportamiento de los recursos que usaba el resto de la estructura organizativa.

Para emprender el trabajo se nombra una comisión que de continuidad al ya iniciado por Fernández-Shaw para evaluar de manera más global la situación, así como estudiar las posibilidades del desarrollo del campo editorial y reimpulsar sus publicaciones. De la iniciativa se desprenden dos grupos en los que se integraron miembros de las principales piezas estructurales de la institución: uno relativo al ámbito editorial que derivaría en la constitución de un Comité para toda la FAU y que culminó con el lanzamiento final en 2006 del sello EDICIONES FAU UCV; el otro se dedicaría justamente a gestar el proyecto de “Relanzamiento de la imagen institucional de la FAU UCV” el cual define las tareas y alcance de las acciones a ser desarrolladas dentro del mismo.

Imagen especial diseñada para conmemorar el 50 aniversario de la FAU UCV en 2003 a modo de paso intermedio para llegar a la versión definitiva

Ya en pleno 2003, mediante un proceso de licitación coordinado por el CID, se escoge a la empresa de diseño Metaplug C.A., adscrita a la Escuela Prodiseño para llevar adelante los trabajos de diagnóstico, rediseño y formulación de una política de identidad visual para la FAU UCV. Como parte del contrato se aprovechó que ese año se celebraba el 50º aniversario de la institución para diseñar una imagen especial para conmemorar la ocasión, ensayo y puente para el trabajo definitivo.

El diagnóstico presentado por Metaplug confirmó lo ya conocido: dispersión y escasa fuerza en el manejo de la imagen amén de la debilidad del emblema hasta entonces utilizado. Se pasa a realizar, por tanto, una propuesta que busque reforzar los atributos de identidad de la FAU UCV a saber: prestigio y reconocimiento nacional e internacional; trayectoria y tradición, pluralidad y diversidad; integrantes reconocidos en el área profesional; organización compleja; y edificación emblemática dentro de un campus considerado como Patrimonio Mundial.

Alternativas presentadas previas a la selección de los imagotipos definitivos

Antes de llegarse a la propuesta definitiva se presentan tres opciones de las cuales las autoridades seleccionan “el imagotipo formado por módulos cuadrados, los cuales, al generar agrupaciones y rotación, hacen que el recurso gráfico establezca vínculos capaces de referirnos a los distintos aspectos y características organizativas de la Facultad, así como también, se establecen conexiones con elementos emblemáticos propios de la sede”, de acuerdo al testimonio dado por los propios diseñadores.

Imagotipos definitivos. Izquierda: Versión dinámica. Derecha: Versión estable

Con base en estas características se pasa a elaborar la versión final del núcleo básico para la identidad visual de la FAU UCV: “ésta será conformada principalmente por dos módulos, dos imagotipos y el uso de una retícula para su aplicación. Esta opción regula los aspectos formales en el reconocimiento de la Facultad y sus múltiples componentes, también propone una herramienta versátil para el diseño y desarrollo de una política gráfica que incluye diferentes productos visuales respondiendo así a la complejidad estructural de la organización y su dinámica”.

Como colofón de todo el trabajo, en 2005 el equipo de diseñadores entrega a las autoridades de la institución el “Manual de la Identidad Visual de la FAU UCV”, tanto en versión impresa como en versión digital, documento que contiene lineamientos para el manejo, uso y aplicaciones de dicha identidad haciendo referencia a formatos, tipografías y colores, entre otros aspectos. “También contiene Artes Finales de las principales piezas impresas de uso ordinario, material POP y referencias para el manejo de información de uso interno y externo al recinto de la Facultad”. La versión digital ofrece, además, la posibilidad de contar con “artes finales para la diagramación y producción de las diferentes piezas que se deseen crear”, apoyo fundamental para todo aquel que requiera desde dentro utilizar la identidad de la institución para elaborar publicaciones y productos audiovisuales.

Como un extracto del Manual se imprimieron, para conocimiento general y visualización de todo el proceso seguido para su elaboración, un importante número de ejemplares de un desplegable impecablemente diseñado que lo explicaba, del cual hemos tomado la información que hoy hemos publicado. Transcurridos ya 16 años de la realización de este importante trabajo de diseño para una institución donde el diseño constituye el eje fundamental en la formación de los estudiantes de su única escuela de pregrado, no estaría de más llevar a cabo, manual en mano, una evaluación del uso y seguimientos de las directrices allí plasmadas por parte de las diferentes instancias que conforman la FAU UCV. Muy probablemente, a pesar del cuidado, claridad y precisión con que fueron plasmados los lineamientos, nos llevaríamos más de una sorpresa vinculada a esa indómita creencia de que la originalidad consiste en alterar las reglas.

ACA

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Todas. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 241

La aparición del primer número mensual de la Revista Municipal del Distrito Federal en noviembre de 1939 con su respectivo suplemento (cuya portada engalana nuestra postal del día de hoy), se ofreció como la oportunidad de dar a la luz con gran detalle el trabajo que encerraba la realización del “Plan Monumental de Caracas” que posteriormente sería conocido como “Plan Rotival”.

De la mano de Juan José Martín Frechilla a través del libro Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna (2004) y en particular del “Diálogo mampuesto con Maurice Rotival” (basado en una serie de entrevistas realizadas por Esther Elena Marcano en su oficina de París los días 6 y 12 de junio de 1977), sería bueno recordar las circunstancias que privaron para contratar la realización del Plan al equipo francés integrado por los urbanistas Henry Prost (quien lo encabezaba), Maurice Rotival, Jacques Lambert y el ingeniero Wegenstein, especialista en hidráulica.

1. Plano de Caracas y sus alrededores. Eduardo Röhl. 1934.

Allí señala el propio Rotival: “La decisión de venir a Caracas fue tomada por el gobierno venezolano cuando le pidió al gobierno francés enviar uno o dos urbanistas para hacer una avenida Monumental que debía llamarse avenida Bolívar; ése fue el origen de mi viaje. Era una especie de concurso; por esa razón el gobierno francés hizo la escogencia dentro de varios urbanistas franceses. La decisión recayó en Monsieur Lambert y en mí. Era el año 1938 cuando el concurso fue abierto y consistía en proyectar una avenida. Monsieur Lambert y yo nos pusimos de acuerdo para realizar un proyecto conjunto y es así como él partió a fines del 38 o a comienzos del 39 y yo me reuní con él a comienzos del 39”.

El relato de Rotival tiene un interesante preámbulo abordado en el segmento denominado “Razones y contexto de un contrato”, que Martín Frechilla construye con abundante documentación mostrando que el asunto no anduvo siempre sobre ruedas. Así, será en 1936 cuando tras la muerte de Juan Vicente Gómez y habiendo anunciado el primer mandatario Eleazar López Contreras el que es conocido como el “Plan de Febrero”, que ese mismo mes ya se empiece a hablar, a través de un artículo anónimo publicado en las páginas del diario El Universal titulado “Proyecto de ensanche para Caracas. Cómo resolver el problema de la congestión del tráfico”, de la necesidad de “abrir una gran vía que permitiese a la capital pasar de pueblo a ciudad para mejorar la circulación de vehículos hacia el este…”, primer eslabón de una “propaganda perfectamente diseñada” que tendría en la presentación por parte de Luis Roche de su plan para el “Embellecimiento de Caracas” y su campaña “Hacia una Caracas grande”, otra importante referencia dentro del camino que conduciría a la firma en abril de 1938 del contrato con que se inició la elaboración del Plan Monumental.


Martín Frechilla denomina como el “incidente Bedel” justamente el tránsito transcurrido entre septiembre de 1936 y abril de 1938 o, en otras palabras, desde el momento en que el francés Jacques Bedel (gestor de un consorcio conformado por tres importantes compañías francesas: Schneider & Cie, Societé de Construction des Batignolles -SCB- y Societé des Grandes Travaux de Marseille -SGTM-) publica imprudentemente una correspondencia cursada al gobernador del Distrito Federal Elbano Mibelli (causando un efecto negativo en los intereses que supuestamente representaba), hasta la firma del acuerdo para realizar el Plan, que contemplará: “las conversaciones en París entre Jacques Lambert y Maurice Rotival; la decisión del consorcio empresarial de enviar dos misiones –obras públicas y urbanismo; el abandono posterior  del consorcio de obras públicas del tema urbano; la formación del grupo Prost, Lambert, Rotival y Wegenstein y el financiamiento de la Societé ETEFU de la ‘misión de prospección’ de Lambert en 1937; la ‘ayuda continua y eficaz’ de los señores Zuloaga y Guinand, y en especial de este último, para la concertación de las audiencias y la preparación de informes y modelos de contrato para la gobernación; el acuerdo de abril de 1938 con el gobernador Mibelli”, para cuando la figura del incómodo Bedel había quedado fuera de juego y prácticamente se estrenaba la Dirección de Urbanismo del Distrito Federal en la que ya figuraba Leopoldo Martínez Olavarría.

Paralelamente, Martín Frechilla recoge también las reacciones que se fueron produciendo en la opinión pública nacional cuando se devela el curso de las “secretas” negociaciones que adelantaba la Gobernación con “Bedel y compañía”, iniciándose con la de Simón Planas Suárez a través de un artículo aparecido en La Esfera el 29 de septiembre de 1936 titulado “La modernización de Caracas”, donde “razonaba sobre los alcances económicos y el grave compromiso que encerraban los proyectos desde el punto de vista del riesgo para la autonomía administrativa y la independencia financiera del municipio y de la nación”.

Al artículo de Plana Suárez siguió la carta publicada en El Universal con el mismo título (“La modernización de Caracas”) por la Asociación Venezolana de Ingenieros (AVI) donde se destaca el error que se comete al no tomarse en cuenta miembros de ese gremio graduados en el exterior con títulos no revalidables en Venezuela, residenciados en país y con formación en el área para la realización de los trabajos que se estaban contratando, sugiriendo que los urbanistas franceses debían pasar a ser fundamentalmente “asesores” y sus títulos “verificados por el Colegio de Ingenieros de Venezuela de acuerdo con la Ley”.

Otro elemento importante surgido como respaldo a la misiva elaborada por la AVI lo constituyó el impulso dado a la realización del “Plan General de Desarrollo Urbano de Caracas” que se anunciaba sería emprendido entre dicha Asociación y el Ministerio de Obras Públicas (MOP), con Tomás Pacanins al frente, punto de partida del pulso que sostendrían en adelante el MOP y la Gobernación. Los cuatro grandes planos elaborados (de los nueve anunciados) fechados octubre, noviembre y diciembre de 1936 que abarcan la totalidad del Valle de Caracas hasta Petate formarán parte del material publicado en el nº 1 la Revista Municipal del Distrito Federal que hoy nos ocupa.

2. Plan Monumental. Perspectiva del proyecto de la avenida principal (luego avenida Bolívar)
3. Zonas cuya expropiación es necesaria para el arreglo del centro de la ciudad (segunda solución)
4. Plan Monumental. Izquierda: Sección con gabarito para una calle de 20 mts de ancho. Derecha: Perspectiva del proyecto de la avenida principal (luego avenida Bolívar)
5. Plan Monumental. Izquierda: Esquema de las construcciones y calles existentes y de los ensanches con proyecto a la red complementaria de calles. Derecha: Plano de la circulación futura por las nuevas avenidas y calles
6. Plano general de las nuevas avenidas , calles y carreteras, 1938. Ministerio de Obras Públicas

Superando todos los obstáculos el “Plan Monumental de Caracas”, realizado entre enero y marzo de 1939 en París bajo la dirección de Prost, fue presentado ante el Concejo Municipal en julio de ese mismo año. Martín Frechilla relatará  cómo “para esa fecha, Jacques Lambert ya no se encontrará en Caracas; Henry Prost lo había enviado a Turquía, donde continuó trabajando hasta marzo de 1941, cuando regresó a Francia y fue finalmente nombrado, durante la guerra, Inspector General de Urbanismo de Lyon. El que sí se quedó para enfrentar junto a los profesionales venezolanos de la Dirección de Urbanismo de la Gobernación, el proceso de discusión  y convencimiento de la Comisión Especial del Concejo Municipal designada para estudiar el Plan de Urbanismo para Caracas, fue Maurice Rotival”.

Luego de que los concejales recibieran durante los meses de julio y agosto de 1939 a diversos funcionarios y profesionales vinculados al desarrollo urbano de la ciudad y decidieran el método de discusión que llevarían adelante para la revisión del Plan (comenzado por los aspectos técnicos y terminando con los financieros pasando por los legales), y de haberse decidido darle difusión a través tanto de la Revista Municipal como de un documental cinematográfico impulsado desde la Gobernación titulado “Caracas Futura”, la Comisión Especial termina su informe en abril de 1940: “en él exponía la forma y los alcances de su trabajo, los métodos de la divulgación del Plan (…), reafirmaban la necesidad y las razones del plan y criticaban el proceso seguido por la Gobernación del Distrito Federal”, señalando que la forma utilizada para la obtención del proyecto no fue totalmente acertada ya que hubiera sido más aconsejable promover “un concurso internacional entre urbanistas de reconocida competencia”, lo que habría permitido obtener varios proyectos, seleccionar el mejor, y además habría significado un considerable ahorro de recursos. Fue en la sesión del 29 de abril de 1940 cuando finalmente el Concejo Municipal “aprobó el Informe de la Comisión, y en consecuencia, el Plan Director de Calles y Avenidas”, nos informará Martín Frechilla así como que para ese momento Maurice Rotival no estaba en Caracas sino en Estados Unidos gestionando nuevas actividades profesionales.

7. Izquierda: Fotograma de entrada del documental «Caracas futura» realizado en 1939 por la Dirección de Urbanismo del Distrito Federal como medio de difusión popular del «Plan Monumental de Caracas». Derecha: Suplemento del nº 1 de la Revista Municipal del Distrito Federal, 1939
8. Plan Monumental. El nuevo capitolio y la plaza mayor
9. Plan Monumental. Propuesta de mercado para San Juan

El Plan, tal y como ya adelantamos, es presentado en la Revista Municipal en un tono eminentemente divulgativo. Así a la pregunta hecha dentro de la publicación acerca de ¿Cuáles son entonces las prioridades del “Plan”?, se responde: “1º Solucionar el problema del tráfico mediante avenidas capaces de absorber la masa total de vehículos, creando así una amplia circulación Este-Oeste y, abriendo, al mismo tiempo las diagonales necesarias. 2º Encauzar el sentido principal de la circulación por medio de una avenida central que, por sus proporciones y las fachadas de sus edificios dé a la Ciudad un aspecto monumental imprimiéndole un carácter especial. 3º Crear plazas monumentales en donde el tráfico se reparta fácilmente y el movimiento del público pueda ser ordenado durante las grandes festividades. 4º Crear paseos, que en la actualidad no existen, acondicionando razonablemente las nuevas avenidas y las plazas y construyendo nuevos parques. 5º Determinar los terrenos para la construcción de los nuevos edificios oficiales: Capitolio, Ayuntamiento, Ministerios, Mercados, Escuelas, etc. 6º Levantar, de acuerdo con el trazado de avenidas y calles, un plano claro y comprensible de zonas que permitan a la iniciativa privada hacer sus inversiones en inmuebles, con la seguridad y garantía de una valorización de los barrios de la Ciudad y 7º Proveer zonas comerciales e industriales”. De esa forma se marcaba indefectiblemente el camino que seguiría la planificación de la ciudad.

Rotival de entre los miembros del equipo será quien más tiempo permanecería en Venezuela retornando en diversas ocasiones posteriormente. De allí que sea su nombre el que se asocie al Plan Monumental que se encadenaría con el “Plano Regulador de Caracas” de 1951 y luego con la “Tesis para Caracas” de 1959 en los cuales el urbanista francés interviene.

A la hora de escoger entre la renovación y la extensión de la ciudad, el Plan Monumental se decanta por la primera y ante la posibilidad de desplazar su centro urbano apuesta por su valorización. Los referentes del París de Hausmann son utilizados como estrategia y modelo a seguir a la hora de tomar importantes decisiones vinculadas al diseño de los espacios públicos, sus conexiones y algunas de las edificaciones que los ocuparían. Las obras, como ya se adelantó, contemplaban la gran Avenida Bolívar imaginada como los Campos Elíseos que terminaría en Los Caobos así como aquellos terminan en el Bois de Boulogne; sedes del distrito ministerial, el nuevo Panteón Nacional, el nuevo Congreso de la República alrededor de la plaza ubicada a los pies de El Calvario; y una Propuesta para la construcción del Mercado para la Parroquia San Juan de Caracas, obras que nunca se concretaron.

Acerca de los efectos que sobre el desarrollo urbano de la Caracas tuvieron las propuestas hechas por el Plan Monumental se ha escrito mucho. También sobre el hecho de que Carlos Raúl Villanueva al proyectar la Reurbanización de El Silencio fue el primero en desconocer sus lineamientos particularmente al concebir el espacio de la plaza O’Leary, colocar como remate del eje monumental el Bloque nº 1 y no dejar libre la visual hacia el cerro El Calvario. Por otro lado, Rotival al regresar al país en 1946 durante el Trienio a instancias del ministro encargado de Obras Públicas Luis Lander, presencia los trabajos de se adelantaban para la construcción de la avenida Bolívar (entre ellos el momento en que se demuele el hotel Majestic), le da el visto bueno a la realización del Centro Simón Bolívar (el cual asume como si fuera de su autoría) y realiza un plano del valle de Caracas y sus alrededores.

Al ser entrevistado en 1977, Rotival se muestra muy crítico con relación a la Reurbanización de El Silencio lo cual no se compadece con el ensayo “Caracas marcha hacia delante” que escribiera para el libro editado por Villanueva en 1950 dedicado a esta obra titulado La Caracas de ayer y de hoy : su arquitectura colonial y la reurbanización de El Silencio. Por otro lado señalará con relación a lo que finalmente fue el trazado avenida Bolívar: “El proyecto original era más completo (…) de un lado habíamos diseñado espacios para la recreación y del otro los negocios, un poco como pasó después en el Parque Central de hoy. Teníamos el Plan de Caracas dentro de los más mínimos detalles”. Para poder tener una visión mucho más actualizada de todo lo que tuvo su origen con la publicación en 1939 del Plan Monumental de Caracas en la Revista Municipal del Distrito Federal nada como consultar El Plan Rotival. La Caracas que no fue. 1939-1989. Un plan urbano para Caracas editado por el Instituto de Urbanismo de la FAU UCV en 1991 bajo la coordinación de Marta Vallmitjana con motivo de haberse cumplido en 1989 50 años de la publicación a la que hoy nos hemos dedicado. Con respecto al destino desigual que ha tenido la avenida Bolívar tampoco estaría de más consultar la serie de textos que bajo el título de «Una pequeña historia necesaria» publicó Oscar Tenreiro en su blog Entre lo cierto y lo verdadero entre diciembre de 2013 y febrero de 2014.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. http://guiaccs.com/planos/la-ciudad-del-caballo/

2, 3, 4, 5, 8 y 9. Revista Municipal del Distrito Federal. Noviembre de 1939. Año 1. Número 1. Caracas-Venezuela

6. https://guiaccs.com/planos/el-plan-rotival/

7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 240

Sin ser el edificio más emblemático ni tampoco el más conocido de cuantos se proyectaron en la oficina fundada prácticamente después de graduados ambos de arquitectos en 1957, en la sexta promoción de la FAU UCV, por Bernardo Borges Winkelmann (1932-2010) y Francisco Pimentel Malaussena (1934), bajo el nombre de A. A. Arquitectos Asociados, el Colegio Loyola en Puerto Ordaz (hoy conocido como Colegio Loyola-Gumilla), constituye, por un lado, una de las pocas oportunidades que tuvieron de diseñar una edificación de esas características y por el otro el hacerlo lejos de Caracas ciudad donde la firma concentró su actividad y con el tiempo acumuló sus más importantes realizaciones.

Además, tampoco es menos importante considerar el hecho de que los jesuitas apostaran por levantar una importante sede educativa a escasos seis años de haberse colocado la primera piedra de lo que se consideró la unificación de los pueblos del recién creado Distrito Caroní, en una sola ciudad con el nombre de Santo Tomé de Guayana o Ciudad Guayana, apostando fuerte al futuro de una zona que se ofrecía como epicentro del mayor desarrollo industrial del país basado en la extracción y producción de hierro y aluminio. Para que ello ocurriera es necesario agregar que tal iniciativa se dio gracias a una invitación que realizara a la congregación religiosa el general Rafael Alfonzo Ravard, presidente de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), antiguo alumno del Colegio San Ignacio de Caracas, la cual aceptó el llamado. Ravard, afanado en incorporar educación católica de calidad para la naciente ciudad, firmaría en 1964 un contrato como máxima autoridad de la Corporación con los jesuitas para aportar el terreno y la construcción de la nueva sede. Mientras se realizaba el proyecto y ejecutaba la obra, el colegio inició sus actividades en una instalación provisional en el Parque Cachamay en 1965 (en lo que hoy sería el helipuerto del Hotel Venetur Intercontinental). Ravard, además, contaría con la incondicional colaboración del padre José Luis Andueza (primer Rector y a la vez Director desde 1967 hasta 1973) y el hermano José María Armentia (primer Director entre 1965 y 1967), quienes llevarían las riendas de la institución.

1. Dos imágenes previas al año 1965 correspondientes al momento en que el Colegio Loyola-Gumilla aún se denominaba Colegio de los Padres Jesuitas y que luego se conocerá como Colegio Loyola. Su denominación actual es del año 1968

Del portal http://www.loyola85.com/Historia/historiacolegio.htm hemos sabido que la entidad “inicialmente fue conocida como Colegio de los Padres Jesuitas, luego como Colegio Loyola y desde 1968 al unirse los alumnos del Instituto Gumilla (fundado por el Padre Palacios de Borao en 1959) obtiene su denominación actual: Colegio Loyola-Gumilla”. También que a mediados de 1965 cuando comienzó a funcionar “contaba con 90 alumnos, y para el siguiente con 248. En mayo de 1966, debido a la subida del río, se mudó a unas instalaciones de la CVG en la urbanización Chilemex. En 1967 inició sus labores en la locación actual, aún en construcción”, la cual se inauguraría oficialmente en 1968. Más adelante, en el curso escolar 1968-69, tras la muerte del padre Palacios el año anterior, se anexó por orden de Roma el Instituto Gumilla al Colegio y comenzó la enseñanza mixta en bachillerato conviertiéndose en el primer Colegio mixto de la Compañía de Jesús en Venezuela. La primera promoción se graduó en 1969 con los alumnos provenientes del Gumilla. “En el curso 1974-1975 el pre-escolar se inscribe en el Ministerio de Educación. Los primeros alumnos que entraron en el kinder del Colegio Loyola-Gumilla, se graduaron en el año escolar 1976-1977. El preescolar y de primero a sexto grado funcionaron con dos secciones hasta el curso 1980-1981. En el curso 1981-1982 comienza a funcionar el kinder mixto con tres secciones (…) Entre 1968 y 1971 el Colegio tuvo alumnos internos y entre 1970 y 1978 funcionó el turno nocturno. La mayor cantidad de alumnos en estudio se alcanzó en 1989 con un total de 1.727 …”. Las religiosas Esclavas de Cristo Rey, quienes tenían a su cargo la formación de preescolar y primaria desde su fundación se retiraron del Colegio en 1980.

2. Toma satelital de la zona de Puerto Ordaz donde se encuentra ubicado el Colegio Loyola-Gumilla

Bernardo Borges, quien tuvo a su cargo la dirección del proyecto con la colaboración de su socio Francisco Pimentel y de un joven arquitecto graduado en 1963 incorporado a la oficina llamado Pablo Lasala, recibe un completo programa de actividades y un espléndido terreno de 20 hectáreas de la urbanización Los Saltos, en el cruce de la avenida Guayana con la Vía Colombia, con vistas hacia el Parque Cachamay y el Río Caroní para implantar allí la edificación. Debía disponer de aulas de clases, auditorio, capilla, bibliotecas, laboratorios de biología, física, química, comedor, estacionamientos, áreas de servicio, canchas de fútbol, baloncesto y béisbol en medio de una zona que no contaba con referencias edificadas en los alrededores por lo que el partido inicial contemplaba el que fuese la instalación la que creara su propio contexto.

3. Vista aérea de las instalaciones del colegio
4. Plaza-patio de entrada al colegio

Se optó, tal y como se puede observar en la fotografía aérea que ilustra nuestra postal del día de hoy, por adoptar una solución horizontal organizada teniendo como corazón un gran espacio o plaza central (acompañado de un amplio estacionamiento) en torno al cual se colocaron la capilla (de planta circular) como elemento protagónico, las actividades culturales (de las que destaca la silueta del auditorio) y las directivas, disponiéndose el resto de los cuerpos contentivos de las áreas de aulas diferenciadas según los niveles educativos y alejadas entre sí: una hacia el norte y otra hacia el sur donde también se ubica la zona de servicios generales. Todo el conjunto se encuentra vinculado por una serie de corredores cubiertos que permiten comunicarse bajo sombra a lo largo del extendido edificio de 34.000 m2 de construcción destinado a una población de 1.500 alumnos.

5. Vista de un patio interior con el auditorio a mano derecha
6. Dos tomas exteriores de la capilla del colegio
7. Espacio interior de la capilla del colegio

El carácter que se le dio a la edificación se encontraba muy a tono con la línea “brutalista” en cuanto al uso honesto de los materiales que desde un inicio caracterizó la obra de Borges y Pimentel, donde predominaba el uso del concreto obra limpia, influencia de haber vivido en su etapa formativa la construcción de la Ciudad Universitaria de Caracas y herencia de las enseñanzas directas de Carlos Raúl Villanueva.

También presenta una cuidada resolución de las articulaciones e intersecciones que se producen entre los cuerpos que la integran y una correcta consideración de las variables climáticas de las que la orientación, la ventilación cruzada y la protección solar son sus consecuencias más directas. La capilla, como ya se señaló, pieza  de mayor jerarquía dentro del conjunto, denota, además, el manejo teatralizado de la luz a favor de una ambientación acorde al uso y un notable manejo y tratamiento de la forma y el volumen.

Borges y Pimentel, que como estudiantes formaron parte del grupo de 23 cursantes de 5º año que en 1957 obtuvo el Primer Premio del III Concurso Internacional para Escuelas de Arquitectura, evento integrado a la IV Bienal del Museo de Arte de Sao Paulo, Brasil, con el trabajo “Comunidad Obrera de Putucual”, siempre estuvieron comprometidos con la actividad docente en la FAU UCV. Por tal motivo abrieron las puertas de su oficina a la incorporación no sólo del ya mencionado Pablo Lasala sino también de Jacobo Koifman (egresado en 1965) quien trabaja como arquitecto entre 1966 y 1986 y conformará con ellos entre 1986 y 1995 “BPK. Borges, Pimentel y Koifman Arquitectos”. Beltrán Alfaro, Alberto Espinal, Edwing Otero y Oscar Capiello (quien se asocia en 1990 creándose “T.A. Taller de Arquitectura”), entre otros, serán algunos de los talentosos arquitectos que pasaron por la firma.

De la oficina de Borges y Pimentel, miembros de lo que se podría denominar como la tercera generación de arquitectos modernos venezolanos, han salido un grupo importante de edificios que forman parte de la historia contemporánea de la ciudad de Caracas. En resumen, se pueden señalar los siguientes: el Proyecto del Conjunto El Universal (1968, en colaboración con el arquitecto inglés Georges Wilkie) del cual se construyó el edificio sede (1969) que en 1971 obtiene el Premio Nacional de Arquitectura; el edificio sede de Seguros La Previsora, C.A. donde colabora Jacobo Koifman y destaca la participación de Pablo Lasala y el calculista Agustín Mazzeo (1972); el edificio multifamiliar La Pirámide (Colinas de Bello Monte) con la participación de Beltrán Alfaro (1972); el Conjunto Residencial Parsanmón (Santa Mónica) junto a Jacobo Koifman (1972); el Centro Comercial Libertador (1973); la Torre Empresarial Parque del Este (Av. Francisco de Miranda) con Jacobo Koifman y Edwing Otero integrados al equipo (1978); la ampliación del Edificio Las Fundaciones (Av. Andrés Bello) con la colaboración de Pablo Lasala (1979); el Edificio CREMERCA (El Rosal) con participación de Jacobo Koifman (1980); el edificio sede de Británica de Seguros (Torre Británica) con la destacada participación de Jacobo Koifman y, de nuevo, del calculista Agustín Mazzeo (1982); la Torre Mijares (luego, Torre Banco de Lara) junto a Jacobo Koifman (1982); el estacionamiento y la Plaza de los Estadios de la UCV para los IX Juegos Deportivos Panamericanos, con Jacobo Koifman (1983); el Centro Empresarial Sabana Grande incorporándose Oscar Capiello al equipo (1997); el Centro Residencial Solano con Oscar Capiello (1998); y el Centro Plaza Las Américas II también con participación de Oscar Capiello (1999).

8. Espacios interiores de las áreas educativas
9. «La gran familia Loyola Gumilla: más de 1500 alumnos y un equipo de trabajo de más de 120 personas».

Actualmente el Colegio Loyola-Gumilla tiene más de 1.500 alumnos, un equipo de trabajo de más de 120 personas, un grupo de más de 70 profesores y ha formado a más de 5.000 egresados que, según su portal, “ ‘entramos para aprender y salimos para servir’ fomentando el pensamiento de San Ignacio de Loyola hace 475 años ‘en todo amar y servir’ y la frase que hace más de 280 años pronunció el padre Gumilla al sembrar la primera planta de café en estas tierras que ha sido nuestro eslogan: ‘lo sembré y creció’ ”. Con 55 años el Loyola-Gumilla sigue siendo el colegio “más joven” fundado por la Compañía de Jesús en Venezuela y de la Asociación de Colegios Jesuitas de Venezuela (ACSI) conformada, además, por el San Ignacio (Caracas) fundado en 1923, el Gonzaga (Maracaibo) creado en 1945 y el Instituto Técnico Jesús Obrero con su escuela y liceo (Caracas) de 1948.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela

  1. https://loyolagumilla.com.ve/52-anos-colegio-loyola-gumilla-alejandro-enrique-gamboa-diaz/

2. Captura tomada de Google Earth. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

3. https://comunikame.blogspot.com/2016/08/monsenor-ollaquindia-precursor-de-la.html

4. https://primicia.com.ve/guayana/ciudad/colegio-loyola-gumilla-cumple-55-anos/

5. https://es.foursquare.com/v/colegio-loyola-gumilla/4c029dc7187ec9286d71b47b/photos

6. https://www.jesuitasvenezuela.com/colegio-loyola-gumilla-cumple-52-anos/ y http://www.loyola85.com/Historia/historiacolegio.htm

7. https://loyolagumilla.com.ve/nosotros/20130207_180143/

8. http://patty.omegastar.com/school/el_colegio/elcolegio_index.shtml

9. https://paginatresblog.wordpress.com/2015/10/04/loyola-soy/