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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 271

Cuando entre el 27 de julio y el 28 de septiembre de 2014 se abrió en los espacios del Centro Cultural BOD (Banco Occidental de Descuento), La Castellana, Caracas, la exposición “KLAUS HEUFER Arquitecto. Arqueología de la modernidad”, auspiciada por Collectania, el BOD, la Fundación Fotografía Urbana y la Fundación Klaus Heufer, que contó con la curaduría de Rafael Pereira apoyada en la investigación realizada por Lorenzo González Casas, Henry Vicente, Orlando Marín y Karen Mata, con una cuidada museografía a cargo de José Luis Sánchez, montaje de Víctor Díaz y diseño gráfico de Sigfredo Chacón, se le ofreció la oportunidad al medio arquitectónico nacional de conocer por primera vez a profundidad la obra y figura de un arquitecto de dilatada presencia en el país que, además, ha dejado un muy relevante grupo de piezas construidas que permiten complementar la comprensión de la modernidad en tierras venezolanas.

1. Izquierda: Klaus Heufer en Maracay en fechas próximas a su llegada a Venezuela (cerca de 1954). Derecha: Vista general de la exposición “KLAUS HEUFER Arquitecto. Arqueología de la modernidad”

La promoción de la muestra, donde se pudieron apreciar maquetas, planos originales, fotografías y documentos personales del arquitecto, “a partir de los vestigios documentales rescatados, de sus edificaciones de mayor significación para nuestro acervo arquitectónico» simulando una «labor arqueológica”, como diría el propio Pereira, se basó en la selección del dibujo axonométrico que Heufer realizara para el proyecto (no construido) de la Casa Casado, Playa Grande, 1958, que hemos también escogido para engalanar nuestra postal del día de hoy.

Como bien señalara Pereira, la Casa Casado se convirtió en el “primer ejercicio de lo que Heufer llamó ‘casa patio moderna’ ”, donde el arquitecto de origen alemán nacido en 1923, formado en la Universidad Tecnológica de Braunschweig (la más antigua universidad tecnológica de Alemania), de donde egresa en 1950 bajo la tutoría del profesor Friedrich Wilhelm Krämer para luego llegar a Venezuela en 1952 contratado por Luis Malaussena (ver ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL, Contacto FAC nº 113, 17/02/2019), pone en práctica tanto su gran habilidad para el dibujo como la capacidad de integrar prácticas tradicionales provenientes de las enseñanzas de Krämer que le permitieron hacer una verdadera exploración en torno a la arquitectura doméstica de donde destaca su integración al medio ambiente, la continuidad espacial entre el interior y el exterior y el combinado equilibrio entre lo tradicional y lo moderno. De allí la paulatina asimilación por parte de Heufer de valores y elementos locales como el patio, el corredor y el alero que sumó al impacto producido por la luz, el color y la exuberancia vegetal de Caracas logrando resultados excepcionales.

2. Klaus Heufer. Casa H. Los Palos Grandes, Caracas, 1960

La ejercitación del tema del patio que la Casa Casado abre, tiene su punto culminante en 1960 cuando Heufer termina la quinta Loma Baja (en colaboración con Jorge Cvejic, Lomas del Mirador) y también su vivienda personal (la Casa H, Los Palos Grandes), síntesis entre el lenguaje de la arquitectura internacional y las exigencias del trópico donde Heufer, además, pone en práctica la integración de la madera de acuerdo con las prácticas y modos de uso artesanales de la arquitectura escandinava (que absorbió tras su pasantía como estudiante por Malmö, Suecia), la destreza y el refinamiento en el diseño de detalles constructivos, y la importancia de incorporar el mobiliario integrado a los ambientes

Se sumaba Heufer a una tradición que permitió al patio constituirse en motivo de exploración constante para el diseño de casas dentro del Movimiento Moderno. Así, desde la casa patio en forma de “L” que utilizó Hilberseimer en 1931 como unidad básica de repetición para la generación de sus entramados urbanos de desarrollo horizontal, hasta la serie de “casas con patio” de Mies van der Rohe también de 1931, donde gracias a la colaboración que ofrecen los muros exteriores y los de las parcelas vecinas se respondía más bien a la búsqueda y la experimentación de nuevas formas de organizar los espacios, lograr privacidad y responder a la orientación solar ideal, y no tanto a una influencia directa de la tradición donde el patio se ubicaba centralizadamente (que curiosamente si cumple la casa Mouche de Adolf Meyer -1923-), los pioneros centroeuropeos del Movimiento Moderno le abrirán paso sin proponérselo a la hibridación y transformaciones que posteriormente se darán cuando dicha arquitectura aterrice en contextos periféricos (empezando por el ámbito mediterráneo) y lo vernáculo logre adaptarse a las exigencias funcionales propias de la modernidad sin necesidad de renunciar a las identidades nacionales.

3. Mies van der Rohe. Tres casas patio, 1931-1938
4. Lado izquierdo: Josep Lluís Sert. Casa Sert, Cambridge, EEUU, 1957. Lado derecho: Arne Jacobsen. “Casas patio”, Berlín, 1957

Larga, pues, es la lista de experiencias a lo largo del siglo XX en las que el patio como herramienta y como espacio es utilizado y reinterpretado para resolver el hábitat moderno de mano de importantes arquitectos. Erich Mendelshon (“Casa Sternefeld, Berlín, 1923-24), Fernando García Mercadal (“Chalet a la orilla del mar”, 1926), Luigi Piccinato (“Casa coloniale”, 1932), Luigini Figini y Gino Pollini (“Villa-studio” para un artista, 1933) son algunos de ellos a los que se incorporarán a partir de 1940: Giuseppe Pagano, Franco Diotavelly e Irenio Marescotti (Propuesta para la “Cittá orizzontale”, Milán, 1940), Alvar Aalto (“Casa experimental”, Muuratsalo, 1952-53), Jørn Utzon (“Casas patio”, Helsingør, 1957), Arne Jacobsen (“Casas patio”, Berlín, 1957), Pennti Ahola (“Casas patio”, Tapiola, Finlandia, 1963), los casos emblemáticos de Josep Lluís Sert (Casa Sert, Cambridge, EEUU, 1957) y Marcel Breuer (“Casa Hooper, Baltimore, 1959), más las propuestas de agrupación y variación de Serge Chermayeff y Christopher Alexander (“Agrupaciones de casas con patio”, Chicago, 1953-61), por citar sólo unos cuantos ejemplos.

Heufer, por tanto, adquirirá en su formación alemana buena parte de los pasos que ya en su país se habían dado en lo relacionado a incorporar transformaciones tanto en la forma como en la función a la hora de utilizar el patio como elemento organizador de la vivienda, variando indistintamente su localización dentro del esquema compositivo en función de las condiciones climáticas imperantes. A ello agregará el aprendizaje derivado del estudio del modelo de casa-patio de la tradición colonial hispana.

5. Klaus Heufer. Quinta Loma Baja, Lomas del Mirador, 1960

Tal y como recoge Lorenzo Dávalos en el hermoso reportaje que apareció en su blog caracas 10N, 67W titulado “Klaus Heufer y su persistente pasión por los detalles”, del 27 de agosto de 2013 (https://caracas1067.wordpress.com/2013/08/27/la-persistente-pasion-por-los-detalles-de-klaus-heufer-1/) con motivo de la celebración de los 90 años del arquitecto alemán: “Más estrictamente, las casas de Heufer son variaciones modernas de ese estilo de casa. El término patio designa una diversidad de espacios (techados o no) que están ubicados en el límite entre el exterior y el interior de la casa y que se puede utilizar para comer o socializar. Dos variantes de este espacio que han sido felizmente integradas en casas modernas son: el atrium y el lanai. Se define como atrium a un espacio sin techo ubicado en el centro de la casa, y como lanai (término de origen hawaiano recuperado por arquitectos como Vladimir Ossipoff, 1907-1998) o porche, a los espacios sin paredes pero con techo y paneles de vidrio corredizos que separan este espacio del exterior”.

Lo anterior coincidiría con la apreciación que acerca de la simbología del patio establece Patricia Blanco Fernández en su trabajo titulado “La casa patio en el Movimiento Moderno. Orígenes y transformaciones” (2020)   (http://oa.upm.es/62774/1/TFG_Jun20_Blanco_Fernandez_Patricia.pdf), y el cambio que sufrió en su significado ancestral: “En el siglo XX, sin embargo, en plena era de la Modernidad y de la máquina, donde la razón y la ciencia tenían un mayor peso en la sociedad que las creencias religiosas, la mirada del hombre moderno se dirigía, en vez de al cielo, a la tierra, donde ‘[…] se [encontraba] la ciencia, el progreso, la vida’. Por tanto, el patio, cuya apertura cenital había creado tensiones verticales en su versión tradicional, pasaba a transformarse en un espacio de tensión horizontal que, junto con los grandes huecos acristalados, permitía establecer una conexión directa con el paisaje. Además, a través de la introducción de la naturaleza en el patio, los arquitectos modernos conseguían integrar la arquitectura en el paisaje, lo artificial en lo natural, eliminando así las fronteras que siempre los había separado y haciendo del tipo doméstico tradicional de la casa patio, una vez más, una herramienta muy útil para solucionar los problemas del habitar moderno”.

Concebido como espacio de transición entre la naturaleza y la arquitectura, la cita de Alvar Aalto extraída por Blanco Fernández del texto “Del umbral a la sala de estar” (1926), reeditado en En contacto con Alvar Aalto (Arquitectura Viva, 1993), complementaría la explicación adelantada por Dávalos. Afirma Aalto: “El verdadero umbral de nuestros hogares se atraviesa en el momento en que pasamos de la calle o el camino al jardín. […] El jardín (el patio) forma parte de la casa, en la misma medida que cualquiera de sus habitaciones. […] Una sala, grande y ventilada, con su chimenea, su embaldosado visible y un tratamiento formal que la distingue de los demás espacios. […] Es la metáfora del aire libre bajo el tejado de la casa. Constituye, pues, el pariente lejano del atrium de las casas patricias de Pompeya, cuyo techo era el cielo real. […] Bien empleada, esta sutileza –el recibidor tratado como espacio al aire libre– es un fragmento de la piedra filosofal”.

6. Klaus Heufer. Casa Casado, Playa Grande, Litoral Central, 1958. Maqueta del proyecto

Heufer con maestría logra plasmar en la “playera” y generosa Casa Casado (apreciable a través del dibujo que hoy publicamos y la maqueta elaborada para la exposición ya mencionada), diversas variantes de lo que durante mucho tiempo se denominó como “casa-patio” pero que sin duda en este caso se suma a la categoría de “casa con patios”, donde la multiplicidad de ellos permiten hablar de lo contenido y lo abierto, el interior y el exterior, lo techado y lo descubierto como características que no alteran su rol esencial y su condición de “elemento eternamente joven de la arquitectura”, tal y como lo definió Carlos Raúl Villanueva.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1 y 6. https://sancheztaffurarquitecto.wordpress.com/2014/08/11/exposicion-klaus-heufer-arquitecto-arqueologia-de-la-modernidad-rafael-pereira-escalona-b-o-d-centro-cultural-caracas/

2. https://caracas1067.wordpress.com/2013/10/09/klaus-heufer-y-su-persistente-pasion-por-los-detalles-2/, https://sancheztaffurarquitecto.wordpress.com/2014/08/11/exposicion-klaus-heufer-arquitecto-arqueologia-de-la-modernidad-rafael-pereira-escalona-b-o-d-centro-cultural-caracas/ y Colección Crono Arquitectura Venezuela

3. https://helio-pinon.org/proyecto-tres_casas_patio_i69598

4. https://circarq.wordpress.com/2013/08/24/casa-sert/, http://arquitextosblog.blogspot.com/2016/09/casa-sert-en-cambridge.html, https://www.urbipedia.org/hoja/4_viviendas_en_H%C3%A4ndelallee y https://www.pinterest.es/pin/541628292677199954/

5. https://materialesamv.tumblr.com/post/126585778169/casa-lomabaja-caracas-1960-arquitecto-klaus, https://coleccioncisneros.org/es/editorial/cite-site-sights/la-villa-moderna-en-caracas, http://guiaccs.com/obras/quinta-lomabaja/ y https://dadun.unav.edu/bitstream/10171/42434/1/Buscando%20a%20Heinrich%20Thede.pdf

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 270

El Mapa de Venezuela como parte Austral de Nueva Andalucía, de Henricus Hondius (1597-1651) fechado en 1630, realizado a escala Milliaria Germanica communia y Milliaria Gallica comunnia, cuya imagen que engalana nuestra postal del día de hoy hemos obtenido de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, muestra dos provincias distintas del Imperio español que abarcaban gran parte del territorio de la actual Venezuela: Venezuela y Nueva Andalucía.

La provincia de Venezuela, figura como un enclave creado con el objeto de organizar mejor la administración de parte de los territorios denominados de Tierra Firme, actualmente constituidos por Venezuela, Colombia y Panamá. Su límite occidental estaba situado en el Cabo de la Vela en la península de la Guajira (cerca de la actual frontera entre Venezuela y Colombia), mientras que por el este su superficie se extendía hasta Maracapana, cerca de la ciudad de Barcelona, capital del actual estado Anzoátegui.

Por otra parte, la provincia de Nueva Andalucía, que más tarde pasó a denominarse provincia de Cumaná, fue una “entidad política creada en la región oriental de Reino de Tierra Firme —de la actual Venezuela— reunía a los antiguos territorios de Nueva Andalucía (creada en 1536) y Paria, en una única entidad creada el 27 de mayo de 1568 con Diego Hernández de Serpa como primer gobernador, con título por dos vidas”. La provincia de Nueva Andalucía y Paria incluía territorios de los actuales estados Sucre, Anzoátegui, Monagas y la isla de Trinidad, y sus ciudades más importantes eran Cumaná, capital provincial, y Nueva Barcelona. Esta provincia limitaba al sur con la de Guayana (creada en 1585), mientras que la de Venezuela ocupaba la frontera occidental.

El plano se realiza en la época en que Pedro Núñez Meleán, caballero de la Orden de Santiago, (quien sucede en el cargo a Juan de Meneses y Padilla quien se desempeñó como Gobernador entre 1624-1630), toma posesión del gobierno de la provincia de Venezuela como gobernador y capitán general. Nuñez Meleán permanecerá al mando hasta octubre de 1637, liderando varias expediciones exitosas contra los holandeses y mejorando la administración de las minas de Cocorote y Aroa aumentando así las exportaciones de cobre a la Península. Datos históricos muestran que para ese momento “una escuadra holandesa formada por 2 embarcaciones o urcas, se encuentra anclada en la isla de La Tortuga, entre Margarita y cabo Codera, dedicada a explotar las salinas”.

El mapa, descrito en latín, esta impreso en Amstelodami, una latinización de una temprana forma del holandés para denominar a la ciudad de Amsterdam. El mismo considera la escala visual como elemento esencial de representación cartográfica, respetando la regla de utilizar varias escalas en expresiones latinas, un aspecto habitual en los grabados del mundo en el siglo XVI. En este caso Hondius se vale de las escalas en Milliaria Germanica communia (millas alemanas) y en Milliaria Gallica comunnia (millas francesas) para cubrir los territorios de Venezuela y Nueva Andalucía, así como todas las islas presentes en lo que denomina “Mar del Norte”.

De igual forma identifica los puntos cardinales como Septentrio (norte), Meridies (sur), Orientis (este) y Occidies (occidente) dibujando, como ya adelantamos parcialmente, un territorio que va desde el Cabo de la Vela al occidente, hasta la isla de Tobago al oriente; y desde Dominica al norte, hasta el lugar que denomina St. Thomas, al sur, adyacente al Rio Orinoco, este último descrito por los distintos nombres que se le otorgaban: “Río de Paria, Yuyapari, Huriaparia, Worinoque u Orinoque”.

Para el momento de elaboración del mapa, ya habían sido fundadas las poblaciones de Coro (1527), El Tocuyo (1545), Borburata (1548), Barquisimeto (1552), Valencia (1555), Mérida (1558), San Cristóbal (1561), Caracas (1567), Caraballeda (1568), Carora (1569), Los Teques (1573), Maracaibo (1574), Barinas (1577), San Juan de los Morros (1584), La Guaira (1589), Los Puertos de Altagracia (1592) y La Victoria (1593), muchas de las cuales aparecen ya reflejadas en él, con pequeñas fachadas: una simbología que se repite con pequeñas variaciones propias de su condición artística.

El plano privilegia un encuadre donde tierra firme y mar tienen el mismo peso compositivo, destacando la importancia de evidenciar todo lo conocido al interior del continente así como toda la línea de costa navegable y las islas al norte de las provincias. De esta forma, Hondius revela el interés estratégico y económico de Holanda en la región, y dibuja en detalle las islas de Aruba, Curazao, Bonaire, Isla de Aves, Los Roques, La Orchila, La Tortuga, Isla Blanca, Margarita, Los Frailes y Los Testigos; así como el cordón de islas que se despliegan al nororiente: Dominica, Matalino, Santa Lucía, San Vicente, Bekia y Granada, un cinturón que remata en la isla de Trinidad (adyacente a Tobago) bajo la cual aparece representado el delta del Río Orinoco. Cada una de ellas es dibujada por Hondius alternando cuatro colores distintos, para permitir una mejor legibilidad.

La hermosa y detallada representación de Hondius, incluye datos ilustrados de manera artística, como las dos rosas de los vientos dibujadas simétricamente a ambos lados del nombre del mapa, las cordilleras, valles y montañas, las pequeñas fachadas que señalan las poblaciones y asentamientos, las márgenes de los ríos, los pequeños arboles distribuidos a todo lo largo del territorio y una carabela navegando en el mar del norte. 

Hondius, además de construir el mapa del territorio de forma rigurosa desde el punto de vista de las convenciones gráficas y la representación, añade datos como la presencia de etnias indígenas en algunas zonas (indios palenques, indios de perito y otros).

Con relación a su autor, el cartógrafo Henricus Hondius, era hijo del tambien cartógrafo y grabador flamenco Jodocus Hondius (1563-1612), quien se estableció en Ámsterdam alrededor de 1593 y comenzó una empresa que produjo globos terráqueos y grandes mapas del mundo. Parte de la reputación como grabador y cartógrafo de su padre Jodocus Hondius se debe a que, en 1604, adquirió las placas para el atlas del mundo de Mercator y en 1606 publicó una nueva edición de esta famosa obra. Tras la muerte de Jodocus Hondius padre en 1612, sus hijos Henricus y Jodocus continuaron la empresa familiar, llegando a producir con su cuñado Johann Jansson, la publicación de lo que posteriormente se conoció como el famoso Atlas Mercator-Hondius.

IGV

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 269

Los concursos de arquitectura en Venezuela, como hemos comentado en otras ocasiones, han tenido la mala fortuna de no haber concluido en su mayoría con la construcción de la edificación objeto de los mismos. Con mucho dolor pero con la objetividad que proveen las cifras, no es difícil concluir que concursar se ha convertido en un mecanismo que, al menos en este país, no ha funcionado más allá de su condición de detonante eminentemente proyectual, de manifestación de las modas y tendencias imperantes en cada momento y de generador de tendencias en cuanto a la consolidación de ciertos y determinados estilos expresivos que poco a poco fueron evolucionando a la vez que demostrando su eficaz poder de convencimiento.

En pocas palabras, si consideramos que la finalidad de todo concurso de arquitectura consiste -más allá del consumo disciplinar interno- en propiciar sustanciales mejoras en el entorno construido y con ello inducir pedagógicamente al ciudadano a apreciar sus bondades como valor cultural, no cabe duda que en Venezuela, dado el bajo porcentaje de realizaciones por esa vía, el fracaso ha sido total, a pesar que aún sostengamos que se trata de una de las expresiones más acabadas del modo de vida democrático, el mecanismo más idóneo para garantizar calidad y variedad a bajo costo y la oportunidad siempre propicia tanto para mantenerse en forma como para manifestar y confrontar ideas, amén de ruta para abrirle camino a las nuevas generaciones.

Lo curioso es que cada vez que se llama a una contienda de este tipo se deja de lado la frustración que históricamente las ha acompañado y, automáticamente, un importante grupo de profesionales, atraídos por el tema, por las bases que se elaboran o por la idoneidad del jurado (asuntos formales importantes siempre muy bien cuidados), se enfrascan en competir por el simple placer de hacerlo a sabiendas de que, más allá de obtener el premio en metálico ofrecido y la posibilidad de desarrollar el proyecto vinculado al llamado hecho, no existen mayores garantías de ver el esfuerzo convertido en obra construida.

Sin duda, existe un particular espíritu en el “arquitecto concursante” quien, además de tener la peculiar condición que todo contendiente debe poseer, traducida en entusiasmo, empuje, desinhibición, ganas de confrontarse y hasta fe tanto en el mecanismo como en el triunfo como medio de promoción de ideas y obtención de trabajo, va acompañado de otros rasgos más próximos al apostolado, al misticismo y, sobre todo, al estoicismo con algunas dosis de masoquismo. Todo el que ha tenido la oportunidad de participar en un concurso de arquitectura sabe que el camino que va desde la decisión de inscribirse a la de entregar se encuentra gobernado por una serie de situaciones oscilantes entre el placer y la angustia, el cálculo y el descontrol, la satisfacción y el sufrimiento, la formulación de una estrategia y el manejo del factor sorpresa. Sabe que concursar significa, aunque sea por un período de tiempo, estar poseído por una obsesión. Pero, también debe saber que, en Venezuela, una vez consumado el triunfo y pasada la borrachera del éxito puede que empiecen los verdaderos dolores de cabeza dentro de la más absoluta soledad.

Es así que, ajustándose al perfil descrito, en nuestro país, durante los últimos veinticinco años del siglo XX, los vencedores en los numerosos certámenes abiertos, convocados normalmente con el aval del Colegio de Arquitectos y alguna institución pública o privada reconocida, fueron a parar a un puñado de habilidosos y talentosos profesionales que desarrollaron estrategias que incluían atractivas técnicas de representación que convencían a los calificados evaluadores nombrados para la ocasión.

Entrado el presente siglo, teniendo como referencia todo la información proveniente de la web y con la definitiva incorporación de los medios de expresión gráficos computarizados, manejados con gran destreza por los más jóvenes, se abrió la puerta no sólo para que éstos demostraran su habilidad en el uso de las más avanzadas herramientas de dibujo sino además la solidez de la formación recibida en sus respectivas casas de estudio.

El Concurso para el Complejo Internacional de Acción Social por la Música Simón Bolívar (CIASMSB) ganado por el equipo conformado por los nóveles arquitectos Khristian Ceballos, Alejandro Méndez, Mawari Núñez, Daniel Otero, Jean-Marc Río y colaboradores, cuya atractiva imagen nocturna ilustra nuestra postal del día de hoy, es sin duda una clara demostración de muchos de los asuntos que hemos esbozado en las líneas anteriores.

1. El jurado en pleno proceso de evaluación y perspectiva de la propuesta ganadora en su entorno urbano.

Convocado desde el 8 de enero de 2010, el CIASMSB fue organizado por la Corporación Andina de Fomento (CAF) y la Fundación del Estado para el Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (Fesnojiv) con el auspicio del Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV). Estaría ubicado en el Bulevar Amador Bendayán de la capital venezolana y buscaba obtener la mejor opción arquitectónica para un futuro eje musical complementario con el Centro Nacional de Acción Social por la Música, sede de las orquestas juveniles.

Cerrado el proceso de inscripción el 26 de enero, el cual fue atendido por 234 participantes, y tras 30 días en los que la Secretaría Técnica del concurso atendió las consultas de los inscritos, finalmente el 2 de julio, el jurado internacional integrado por José Antonio Abreu, director del Fesnojiv; Yasuhisa Toyota, ingeniero acústico de Japón; Iñaki Ábalos, arquitecto español; Anita de la Rosa, arquitecto paisajista; Lorenzo González Casas, arquitecto y urbanista; Eduardo Guzmán, representante de la Alcaldía Libertador; Omar Seijas, vicepresidente del Colegio de Arquitectos de Venezuela; y los jurados suplentes Pedro Franco, arquitecto y Paola Posani, representante de la Alcaldía Libertador, luego de evaluar las 55 propuestas entregadas, emitió su fallo mediante el cual otorgaban tres premios y cuatro menciones.

Los evaluadores opinaron que la propuesta ganadora presentada por Ceballos, Méndez, Núñez, Otero, Río y colaboradores se distinguía por “la acertada respuesta a las variables del contexto, estableciendo un importante vínculo entre el Bulevar Amador Bendayán y el Parque Los Caobos mediante la utilización del recurso de la transparencia, y de un programa espacial que valora el uso del espacio público».

El segundo premio correspondió a Urban-Think Tank / Arquitectos, Urbanistas, C.A. y SLiK Steinemann Lemmerzahl Kueng Architekten GMBH; y el tercero a la arquitecto Sullka Lima. Las menciones fueron otorgadas a: Juan Castellanos, Laura Plazas, Jairo Fleitas, Carlos Jiménez, Alejandra Vergara y colaboradores; Carlos Olaizola, Alfredo Sanabria, Andrés Orellana y colaboradores; Odart Graterol, Ricardo Rebolledo y Wilhelm Scheuren; y Micucci Arquitectos Asociados, conformado por Franco Micucci, Aliz Mena, Claudia Vergara, Andrés Guzmán, Sarah Lipps, Gabriela Semeco y colaboradores.

2. Plantas de la propuesta ganadora
3. Corte norte-sur por una de las salas

Los concursantes tuvieron que enfrentar un complejo y exigente programa compuesto de dos unidades: un conservatorio de música y las salas de concierto. El conservatorio incluía aulas de clases, grandes salas de ensayo y puestos individuales. Las salas de conciertos modulares se componían de una sala de 1700 plazas y otra de 1300 plazas. Una tercera sala con 500 plazas comparte sus funciones entre conciertos y ensayos. Los requerimientos restantes contemplaban: la administración, residencias de músicos, restaurante y cafetería, un centro multimedia, y áreas de estacionamiento.

Para los ganadores, “La proximidad entre el público y los músicos es parte intrínseca de la idea del proyecto… . Las salas de concierto son compactas para permitir una buena acústica y visibilidad, y también son altas para obtener el volumen necesario. (…)
Esas salas son diferentes, para obtener acústicas diferentes, y así responder mejor a las especificidades de las diferentes orquestas. La sala grande de 1700 puestos del programa Infantil tiene vocación internacional, con una escena adaptable y una acústica variable que permite la puesta en escena de 400 músicos y un gran número de espectadores en el público. También puede recibir un programa de eventos. La otra sala de 1300 puestos privilegia los coristas y tiene su escena posicionada más en el centro del espacio. Si el concierto no tiene coristas, sus puestos pueden ser atribuidos a espectadores. La sala de 500 puestos es un auditórium adaptable pero que no contiene modularidades escenografías costosas”.

4. Renders de las áreas comunes pertenecientes a la propuesta ganadora

Por otra parte, dentro de las dificultades que ofrecía un terreno que por sus dimensiones complicaba la resolución del programa, “la idea del proyecto es crear un espacio urbano como un vínculo social en un programa cultural denso. Este fragmento vacío divide el edificio en dos unidades por medio de una grieta horizontal que abre el panorama hacia el parque Los Caobos, e integra la noción de paisaje al proyecto. Es un lugar de encuentro entre los visitantes y los usuarios. Este espacio une el conservatorio de música, un bloque compacto anclado al suelo, y las salas de concierto, un bloque ligero suspendido”.

También, “el proyecto pone en valor la comodidad de los músicos, la facilidad de transporte de los instrumentos, y la reagrupación del público. (…) Un proyecto compacto, organizado alrededor de un nodo central … que permite distribuir de manera eficaz los principales flujos (músicos y público). (…) La yuxtaposición de las distintas familias del programa permiten que cada una funcione de manera independiente pudiendo, en caso de ser necesario, cerrar cualquiera de ellas sin afectar el funcionamiento general del edificio. (…) El acceso general esta concentrado en un solo punto a nivel del boulevard…”.

5. Render del hall de entrada.

A diferencia del Centro Nacional de Acción Social por la Música diseñado por Tomás Lugo, concebido como un “conservatorio del siglo XXI” con énfasis en lo educativo, compuesto por 2 salas de conciertos, una de para 1.100 personas y otra para 400 personas, que por aquel entonces se construía en un terreno adyacente al asignado para el concurso que nos ocupa, se trataba ahora de dar una proyección decididamente internacional a “el sistema” pudiéndose considerar como su edificio “cúspide” lo cual se ve reflejado en su denominación. Tan es así que en la convocatoria se expresaba lo siguiente: “ ‘La arquitectura es una música congelada’. Es indudable que a Caracas con este concurso, le llega la hora de ponerse al nivel de otras ciudades con relación a la música: Londres con su ‘Royal Albert Hall’, New York con su ‘Canergie Hall’ y Viena con su ‘Musikverein’, junto con el ‘Symphony Hall’ de Boston, y el ‘Concertgebouw’ de Ámsterdam, llevan la ‘batuta’, en relación a este tipo de edificaciones y programas musicales”.

6. Dos renders de la sala principal.

Agrupados a través de la firma adjkm, prácticamente recién egresados (entre 2004 y 2006) de sus estudios realizados en la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva FAU UCV (Ceballos de Barquisimeto y el resto de Caracas), y tras haber coincidido cuatro de ellos en actividades de postgrado en París, es a su regreso cuando, asociados con Río deciden participar en el concurso que les dará notoriedad dentro del mundo de la arquitectura.

Cuando en 2014, en pleno proceso de desarrollo del proyecto para el CIASMSB fueron entrevistados por Natacha Tiniacos y Florencia Alvarado para el portal Backroom (http://backroomcaracas.com/entrevista/adjkm-laboratorio-de-pensamiento/) bajo el título “ADJKM: laboratorio de pensamiento”, Ceballos, Méndez, Otero y Núñez (con Ríos ya fuera del equipo), con la frescura y espontaneidad que da la juventud, expresaban prácticamente a coro:Es un punto en común. Nosotros no nos fuimos escapando de algo sino a formarnos y por una afinidad muy fuerte con Francia. Siempre teníamos el deseo de hacer cosas en Venezuela. Apenas salió el concurso de la Sinfónica (que es muy raro que surjan concursos en Venezuela) vimos que esa era la oportunidad. Ni siquiera con vías a ganar sino simplemente participar y… divertirnos un rato. (…) Ahora, una vez que ganamos sí tuvimos que desprendernos de todos nuestros nexos en Francia y venirnos para asumir la responsabilidad”. Y ante la pregunta “¿Cuánto tiempo les llevó hacer el proyecto para mandarlo al concurso?”, respondieron: “Tres meses. Es muy divertido el proceso porque no son tres meses dibujando ni produciendo cosas, son tres meses pensando, discutiendo… Algún día les mostraremos el mail madre de discusiones que tiene como 160 correos que nos hemos escrito. (…) Teníamos reuniones en bares… Era una actividad ‘after work’ donde nos sentábamos a hablar del proyecto. (…) El proyecto final llegó después de unas cuantas cervezas, de estar en la casa solo, pensando… Es un proceso que no se transforma en un dibujo o una carga de trabajo como se piensa, sino de discusión en discusión”.

Intuimos que tras la muerte del maestro José Antonio Abreu en 2018, creador en 1975 del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela y motor incansable en los logros alcanzados por el mismo durante 40 años, sumado a la crisis estructural que vive el país, el inicio de la construcción del CIASMSB ha entrado en un letargo que como tantos otros no sabemos hasta cuándo durará.

Sin embargo, con algunos de los integrantes de adjkm de nuevo en Francia, llama la atención que en la página web de “el sistema” (https://elsistema.org.ve/ ) no se haga mención del Concurso, de su desenlace, del desarrollo del proyecto y de su estado actual que asumimos completamente concluido.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2, 3, 4, 5 y 6. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-148692/complejo-internacional-de-accion-social-por-la-musica-simon-bolivar-adjkm/6_adjkm-ciasmsb-plano-salasb?next_project=no

  1. https://es.paperblog.com/veredicto-concurso-arquitectura-del-complejo-internacional-de-accion-social-por-la-musica-simon-bolivar-ciasmsb-ganadores-202569/ y https://caracasrefurbished.wordpress.com/2010/07/06/veredicto-concurso-complejo-internacional-de-accion-social-por-la-musica-simon-bolivar-ciasmsb/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 268

Otra de las piezas que ha pasado a ser icónica dentro de la arquitectura moderna venezolana es la casa que Gustavo Wallis Legórburu (1897-1979) proyectó para si mismo y su familia a finales de los años 30 del siglo XX y que terminó de construir en 1942: Piedra Azul. Como tal, se trata de un obra bien documentada, que ha sido objeto de diversas apreciaciones y descripciones y cuyo análisis crítico también ha sido accesible a través de diferentes fuentes.

Para Juan Pedro Posani primero en atender la existencia de la edificación en Caracas a través de su arquitectura (1969), Piedra Azul forma parte del capítulo “El Estilo Internacional” en el que se valora por encima de todo la obra de Manuel Mujica Millán como pionero dentro de una especie de “eclecticismo estilístico” donde el “internacional” era considerado como un estilo más, sumándose a él otros arquitectos que, como Gustavo Wallis, “se unían a Mujica en adoptar a veces las formas desnudas del cubismo arquitectónico”. Así, a la hora de referirse a la casa de Wallis (ubicada bajo el epígrafe de “el ‘estilo’ se difunde”, la despacha de la siguiente manera: “las formas-clichés del estilo internacional se difunden mediante las obras de varios arquitectos. Entre ellas debe ser recordada la quinta ‘Piedra Azul’ en el Country Club, del Arquitecto Gustavo Wallis. En esta quinta que fue premiada en el Primer Congreso Panamericano de Arquitectos, el Arq. Wallis sigue los esquemas de las articulaciones volumétricas ‘pintorescas’ y de los contrastes de materiales, con algunas reminiscencias muy llamativas en su época de los voladizos de la ‘casa de la cascada’ de Wright”.

1. Fachada norte

La transcripción de lo expresado por Posani la hemos hecho completa exprofeso porque es a partir de ella que fueron apareciendo las posteriores aproximaciones que conocemos de la obra, en su mayoría apelando, por un lado, a una mayor amplitud de lo descriptivo y, por el otro, cuando se profundiza un poco más, a valorar otros aspectos que Posani pasó por alto o no les dio importancia.

Así, en el catalogo de la exposición “La casa como tema” organizada por la Fundación Museo de Arquitectura en el Museo de Bellas Artes en 1989, Piedra Azul pasa a formar parte de aquellos casos que ejemplifican “La casa como tema de abstracción” ubicados al inicio de la modernidad venezolana, cuyo texto principal fue elaborado por William Niño Araque. Allí, sin discrepar demasiado en lo esencial con lo ya expresado por Posani en cuanto al peso que tuvo lo estilístico al momento de diseñarse y de las dificultades que se presentaban para incorporar un tratamiento del espacio verdaderamente moderno en las viviendas destinadas a la burguesía caraqueña (donde la Casa-estudio en Campo Alegre, 1933 y la Casa Blanca en La Florida, 1937, ambas de Mujica se convierten en clara excepción), Niño Araque intenta construir un discurso que busca explicar la manera como se hacen manifiestas diferentes novedades provenientes del neoplasticismo, el productivismo, el constructivismo o el expresionismo tardío en combinación con un funcionalismo que les permite a los arquitectos experimentar. De tal manera, Piedra Azul se sumará a la contundente ruptura con el academicismo planteada por Carlos Raúl Villanueva a través de la Escuela Gran Colombia (1939-1942), de la cual es contemporánea, grupo que incluye también otras obras que “formularán una auténtica síntesis del lenguaje neoplástico”.

2. Plantas
3. Fachada oeste.
4. Fachada este (principal)

Considerando la descripción en sí, en el catálogo de “La casa como tema” al referirse a Piedra Azul mencionan de forma muy escueta e imprecisa lo siguiente: “Construida a inicios de la década del cincuenta (sic), Piedra Azul marca notablemente la presencia de la Arquitectura Moderna e Internacional influenciada por la obra de Wright. La insistencia en las articulaciones volumétricas, las opciones vernáculas presentes en los muros de piedra y los contrastes de materiales en relación directa al tratamiento de la Casa de la Cascada, particulariza la imagen de esta casa en el área residencial donde se implanta”.

En otra vuelta de tuerca que condujo a un mayor rigor en el tratamiento del tema que hoy nos ocupa, Niño Araque, ahora para el catálogo de la exposición “Wallis / Domínguez / Guinand. Arquitectos pioneros de una época”, montada en la Galería de Arte Nacional en 1998, desarrolla de manera más hilada y fluida una descripción que no se separa de lo anteriormente expresado pero que ahonda aún más en aspectos compositivos y funcionales. También se hace eco de las distorsiones que ha podido crear la reiterada relación directa de Piedra Azul con la Casa Kauffman de Wright planteando que “dicha relación establece un tipo de interpretación que desconoce una cantidad de aspectos únicos que la presentan como un manifiesto de plena modernidad”.
Sin embargo, al leer la descripción hecha en busca de algún rasgo no señalado anteriormente, se nos vuelve a recordar, por ejemplo, que “el juego volumétrico neoplasticista expuesto en la casa, se libera en esta ocasión de todas las ataduras académicas”, a lo que se suma a modo de revelación que “la composición se origina a partir del ensamblaje de volúmenes blancos y volados, con un cuerpo de piedra maciza que los sostiene a partir de la idea de un basamento. Este juego alternado de texturas lisas y blancas con texturas rugosas y grises, desarrolla plásticamente una solución novedosa que demuestra la madurez de un vocabulario formal”.

5. Izquierda: Vista de la fachada este (principal). Derecha: Detalle de la fachada este (principal)
6. Izquierda: Detalle de la fachada sur. Derecha: Detalle del espacio de la escalera.

Es de resaltar en el texto sobre Piedra Azul de la exposición “Wallis / Domínguez / Guinand…” el hecho de detenerse en el valor que presenta el diseño de cada una de sus cuatro fachadas, “las cuales expresan su funcionalidad interna”, en la adaptación del edificio a la topografía (donde se salva un desnivel de tres metros) y en la definición del acceso que, como en proyectos anteriores realizados por Wallis (las casas Degwitz y Sucre), “se organiza siguiendo el estricto canon funcionalista…”

estableciéndose una clara diferencia entre la entrada principal y la que se destina al estacionamiento en virtud de la proporción que adquieren las respectivas marquesinas. Valga decir que el eje virtual que parte del acceso principal sirve para organizar el claro funcionamiento de las diferentes áreas que constituyen la vivienda: las sociales y de servicios en la planta baja y las íntimas (con sus servicios alternos) en la planta alta. Amplias terrazas que resuelven la relación interior-exterior se hacen presentes en cada nivel como importantes desahogos y oportunidades de disfrutar de las vistas lejanas

La horizontalidad reforzada por el uso de aleros de diferentes dimensiones y la racionalidad de la estructura aporticada son otros atributos que se valoran y a su vez derivan en “una sobredimensionada solidez”.

“Su espacialidad interior -referirá Niño Araque- es densa debido a la marcada insistencia en el uso de la piedra en combinación con el mármol  y a sus techos de material acústico. De esta interioridad y como referencia plástica única y sosegante aparece la escalera, resguardada por un vitral a doble altura que acentúa su atmósfera de penumbra”.

A modo de cierre, otro importante tema es resaltado dentro del análisis realizado por Niño Araque: el de la pared de vidrio (“como gran lucernario arquitectónico”) y la escalera adosada (“como columna vertebral de esta situación teatral y modernizante”), los cuales se constituyen en constantes dentro de la arquitectura de Wallis presentes en obras anteriores como el Palacio de la Gobernación de Caracas y el ya demolido Banco Central de Venezuela.

7. Diversas tomas recientes internas y externas de la casa.

Wikipedia añade a nuestro recorrido un dato si se quiere curioso que no habíamos detectado entre quienes se han ocupado de la casa, relacionado con el origen del nombre del inmueble. Allí se señala: “Mientras ejecutaba la construcción de varias edificaciones de la que sería la Urbanización La Castellana, se hicieron movimientos de tierra en las faldas del cerro El Ávila que dejaron al descubierto muchas rocas. Unas piedras de un color particularmente azulado llamaron la atención de Wallis, quien decidió colocar una cantera en el sitio y extraerlas para usarlas como material en la próxima construcción de su residencia personal. Con esto en mente, en 1941 diseñó el inmueble, inspirándose en los trabajos de Frank Lloyd Wright, y que recibiría el nombre del material escogido, sobre una parcela de 2.000 m² en la zona norte de Caracas”.
Una última referencia aproximativa al conocimiento de la casa Piedra Azul la constituye la nota elaborada por Diego Wallis para Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) donde realiza un ejercicio de síntesis de apreciaciones provenientes de diferentes fuentes (fundamentalmente de los textos elaborados por Niño Araque) muy semejante al ejercicio que hoy hemos realizado desde aquí.

Wallis habitó la casa durante varias décadas. Hasta donde sabemos, actualmente continúa perteneciendo a su familia y se encuentra en un buen estado de conservación. Información obtenida del portal http://www.conlallave.com aparecida en abril de este año certifica que la casa se encuentra en venta y el amplio despliegue fotográfico que acompaña el aviso permite observar con detalle la actual condición del inmueble.

8. Parte del trabajo de levantamiento y representación de la Casa Piedra Azul llevado a cabo por los estudiantes Kevin Marcano, Adana Pedrón y Andrea Paredes dirigido por los profesores Joao de Freitas y Alberto Manrique en la Unidad Docente Nueve de la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva de la FAU UCV.

La documentación fotográfica y planimétrica que durante años se manejó de la casa Piedra Azul siempre fue escueta y reducida a las mismas tomas. Es por ello que la muy reciente experiencia académica (ubicable en https://www.instagram.com/jddefreitasjoao/) emprendida en el curso de pregrado de diseño (3º, 4º y 5º semestres) que dirigen los profesores Joao de Freitas y Alberto Manrique en la Unidad Docente Nueve de la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva de la FAU UCV, dirigida a reproducir y analizar casas referenciales dentro del paisaje caraqueño (entre las que se ha incluido Piedra Azul a cargo de los estudiantes Kevin Marcano, Adana Pedrón y Andrea Paredes), además del valor formativo que denota ofrece un riquísimo material que desde ahora se puede considerar como importante aporte al conocimiento y representación de la edificación a la cual hoy dedicamos esta nota.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. http://guiaccs.com/obras/casa-piedra-azul/

1, 2, 3, 4, 5 y 6. Galería de Arte Nacional, Wallis/ Domínguez/Guinand. Arquitectos pioneros de una época, 1998

7. https://twitter.com/arquitecturavzl/status/503382997991960576?lang=gu y https://www.conlallave.com/propiedades/apartamento-en-venta-barbara-marin-60465133.html

8. https://www.instagram.com/p/CQYeeGjHkc9/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 267

Nuestra postal del día de hoy recoge la propaganda que en la Revista Punto nº 22 (1965) hacían, dirigida directamente al mundo arquitectónico, los representantes comerciales de la empresa inglesa Pilkington de su novedoso producto Profilit donde utilizan el slogan: “vidrios para la construcción moderna”.

Wikipedia nos informa que Pilkington como empresa se fundó en 1826 con sede en St Helens, Lancashire, gracias al conocimiento técnico y la capacidad de John William Bell y el capital de tres de las familias locales más influyentes, los Bromilows, los Greenalls y los Pilkingtons. En sus inicios utilizó el nombre comercial de St Helens Crown Glass Company y tras la salida de la sociedad del último Greenall en 1845, pasó a ser conocida como «Pilkington Brothers». En 1894, la empresa se incorporó en virtud de la Ley de Sociedades de 1862 como «Pilkington Brothers Limited». Después de los avances de la industria y la expansión de la empresa en todo el mundo en la década de 1970, bajo el nombre de Pilkington Group Limited, sus acciones se cotizaron en la Bolsa de Valores de Londres y 36 años más tarde lo dejaron de hacer, convirtiéndose en una subsidiaria de propiedad total del Grupo japonés NSG (Nippon Sheet Glass), hasta el día de hoy.

Actualmente, el Grupo NSG Pilkington opera en más de 25 países del mundo, con diversas plantas productivas que abastecen tanto al sector de la construcción, al mercado automotriz y también participa en la fabricación de vidrios especiales para tablets y celulares.

1. Arriba: Instalaciones originales de Pilkington Pilkington en St Helens, Lancashire y portada del libro de T.C. Barker The Glassmakers: Pilkington: 1826–1976 (1977). Abajo: Pilkington Head Office St. Helens. Fry, drew ans Partners (1959-63)

Como complemento, el libro de T.C. Barker The Glassmakers: Pilkington: 1826–1976 (1977), luce de consulta obligada para entender el crecimiento, evolución y capacidad de innovar de esta importante compañía dedicada a la fabricación de vidrio.

Ahora bien, nuestro comentario sobre Pilkington Profilit (marca registrada), por tratarse de un producto industrial, no podía escapar a dar información de carácter técnico proveniente de quienes lo fabrican. Por tanto, diremos que se trata en esencia de vidrio fundido alcalino en forma de “U”, que se produce utilizando el proceso de laminación a máquina. Es translúcido, pero no transparente, con o sin una superficie texturada en el exterior y tiene las características de calidad del vidrio fundido. Su resistencia, debido a la forma, permite su instalación en vanos, con una gran luz vertical, sólo soportado en sus dos extremos opuestos sin travesaños horizontales intermedios. También ofrece la oportunidad de ser instalado horizontalmente. Su montaje puede ser realizado en línea recta o curva, en forma simple o doble formando una cámara de aire entre ambos lo que le aporta flexibilidad y dinamismo al esquema y lo convierte, según como se use, en un buen aislante térmico. El vidrio está disponible en una variedad de colores y texturas con translucidez variable, lo que permite el paso de la luz natural sin perder la privacidad.

2. Profilit. Detalles de arquitectura y modalidades de uso. Especificacciones.
3. Aplicaciones de Profilit como cerramiento y elemneto divisorio.

Por tratarse de un sistema de acristalamiento auto soportante, Pilkington Profilit ofrece una amplia gama de opciones de diseño y ofrece, como ya se dijo, variadas posibilidades de instalación.

Con su flexibilidad de uso significativamente más alta, es una excelente alternativa al bloque de vidrio y otros materiales translúcidos que existen en el mercado siendo utilizado en grandes fachadas de vidrio y divisiones internas durante más de 70 años, en una amplia gama de tipos de edificios, incluidos aplicaciones arquitectónicas y residenciales.

Para su colocación, por lo general, se acompaña de una estructura compuesta de un sistema básico de dos perfiles especiales de aluminio anodizado. Según la página https://www.vasa.com.ar/product/226/, “El perfil umbral se emplea para apoyar los componentes de vidrio Profilit y presenta agujeros para drenar el agua de lluvia o de condensación hacia el exterior. El perfil dintel se utiliza para retener los componentes de vidrio en la parte superior y también se lo emplea para terminaciones laterales verticales.  El sistema se complementa con cuatro perfiles de PVC que van insertos dentro de los perfiles de aluminio.

4. Profilit-Glasic. Detalles de arquitectura

Su función es brindar apoyo al vidrio para evitar su contacto con el metal y su desplazamiento. Estos perfiles varían según la forma en que se va a instalar el sistema (en simple piel o en doble piel). Se utiliza sellador de silicona aplicado entre vidrios, entre aluminio y vidrio y entre las juntas de la perfilería de aluminio y la estructura resistente”.

En cuanto a la resistencia, el producto resulta muy recomendable ya que en el caso de roturas frente a un impacto, la estructura mantiene su integridad y estabilidad y las piezas son reemplazadas con facilidad de manera individual, lo que representa una ventaja con respecto a placas de vidrio convencionales, que requerirían un cambio completo. Además, ofrece una excelente respuesta al fuego, para ello debe instalarse en doble vidrio armado con una estructura de perfiles de acero con selladores especiales.

5. Diversas aplicaciones de Profilit en importantes obras de arquitectura.

Hecha la descripción técnica extraída de publicaciones recientes, lo primero que llama la atención es la fecha en la cual aparece el aviso que escogimos para la postal (1965) y la presentación del producto aún hoy en día como “alternativa económica e innovadora a las técnicas convencionales de cerramientos con vidrio”. Ello la coloca, como ya se ha mencionado, como opción al bloque de vidrio tradicional superándolo en factores como flexibilidad y peso además que elimina, al igual que el bloque, la necesidad de emplear una carpintería convencional para cerramientos de grandes dimensiones, reduciendo notablemente la cantidad de componentes, igualando al bloque en su capacidad aislante y la privacidad que brinda sin disminuir su condición de superficie que ilumina. La pregunta es ¿por qué, al menos dentro de la arquitectura venezolana, se ha usado tan poco habiendo sido promocionado si se quiere relativamente temprano?
Aventurando una posible respuesta nos atreveríamos a decir que la clave puede estar en:

  1. Las dificultades de encontrar mano de obra especializada que pudiese asumir la instalación del producto.
  2. Lo poco atractivo que haya resultado para los diseñadores en comparación al bloque de vidrio cuya modulación se hacía más compatible con los materiales que tradicionalmente se han utilizado en la industria de la construcción venezolana, pese a ser el Profilt un producto igualmente modular.
  3. Los inconvenientes que presenta para comportarse como superficie que facilite la ventilación natural.
  4. Las escasas garantías ofrecidos por quienes comercializaban el producto en el país de contar con el apoyo técnico necesario.

Lo anterior lo asumimos a riesgo de que alguno de nuestros lectores nos haga ver que estamos equivocados mostrándonos algunas obras donde el Profilit haya sido utilizado en nuestro país y así ampliar nuestro conocimiento del tema. Por ahora, hemos recurrido para acompañar esta nota a información de tipo técnico y ejemplos provenientes todas del extranjero.

6. Steven Holl. Bloch Building del Museo Nelson-Atkins de Arte (2007)

Para corroborar lo dicho y finalizar mostramos fotos del Bloch Building del Museo Nelson-Atkins de Arte, diseñado por Steven Holl e inaugurado en 2007, cuyo proyecto le fue asignado tras ganar un concurso internacional en 1999, por tratarse de un notable ejemplo del uso del material que hoy nos ha ocupado.

ACA

  1. https://www.wikiwand.com/es/Pilkington, https://www.abebooks.com/first-edition/Glassmakers-Pilkington-rise-international-company-1826-1976/30562606290/bd y https://undiaunaarquitecta.wordpress.com/2015/05/06/jane-drew-1911-1996/drew-pilkingtonheadofficesthelens/

2 y 4. https://www.pinterest.com/pin/369084131965505401/ y https://www.pinterest.es/pin/103442122677335124/

3 y 5. https://www.pinterest.com/pin/364650901064240018/ y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

6. https://es.wikiarquitectura.com/edificio/museo-de-arte-nelson-atkins-bloch-building/ y https://www.archdaily.mx/mx/624610/museo-de-arte-nelson-atkins-steven-holl-architects

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 266

Organizado por la Universidad Central de Venezuela (UCV) y el gobierno de Venezuela, con apoyo de la Fundación Charles Léopold Mayer para el Progreso del Hombre (FPH) y otras instituciones privadas, tanto extranjeras como venezolanas, y coordinado por las profesoras Teolinda Bolívar y Josefina Baldó de la Escuela de Arquitectura de la UCV, el Primer Encuentro Internacional Rehabilitación de los Barrios del Tercer Mundo realizado entre los días 25 y 29 de noviembre de 1991 realizado en las instalaciones del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), Altamira, se constituyó en un importante punto de inflexión dentro del rico y extenso debate acerca del barrio urbano, desarrollado desde los ochenta tanto a nivel nacional como internacional.

1. Artículo publicado en Tecnología y Construcción, nº4, 1988, en el que Federico Villanueva expone los fundamentos de la expoeriencia docente conjunta «Taller Vivienda»
2. «Taller Vivienda». Isometría de uno de los condominios asignados.

El tema de la rehabilitación de los barrios tiene en Venezuela unos muy claros antecedentes académicos en la Escuela de Arquitectura de la FAU UCV, particularmente en lo que se conoció como el “Taller Vivienda”, dictado en dos oportunidades conjuntamente entre el Sector de Estudios Urbanos y el de Diseño entre 1986 y 1989 y que contó con la participación de los profesores Federico Villanueva (coordinador), Josefina Baldó, Teolinda Bolívar, Henrique Hernández, Alejandro López, Juan José Martín Frechilla, además de asesores en diversas especialidades: Alfredo Cilento, Roberto Pérez Lecuna, Rodolfo Sancio, Guillermo Mac Quhae y Enrique Arnal y un total de 26 estudiantes, cuyos resultados fueron recogidos en el artículo “La rehabilitación de barrios existentes como experiencia docente en la Escuela de Arquitectura de la FAU”, publicado en el nº 4 (1988) de la revista Tecnología y Construcción.

Paulatinamente, sumado a otras contribuciones tanto teóricas como prácticas que Leandro Quintana expone en “La Participación Popular en las Políticas de Vivienda en Venezuela”, revista Urbana, nº 16/17 (1995), esos primeros pasos iniciados en el “Taller Vivienda” fueron abonando el camino a la realización del evento que hoy nos ocupa, en cuya Declaración Final y conclusiones se sientan las bases para que el Estado venezolano reconozca la importancia del enfoque de habilitación de barrios.

3. Artículo publicado en Tecnología y Construcción, nº 9, 1993, donde Josefina Baldó y Federico Villanueva exponen los fundamentos del Plan Nacional de Habilitación Física de Barrios.
4. Ministerio del Desarrollo Urbano. Plan Sectorial de incorporación a la estructura urbana de la zona de los barrios del Área Metropolitana de Caracas y de la Región Capital (Sector Panamericana y Los Teques). Unidades de Planificación Física (UPF). Diciembre 1993

Acto seguido, en 1993, FUNDACOMUN-OCEI a través del III Inventario Nacional de Barrios llevan a cabo un levantamiento integrado de información demográfica y cartográfica de las zonas de barrios de Venezuela, delimitándolas y asignándoles denominaciones técnicas propias de la metodología de habilitación: Unidades de Planificación Física (UPFs) y Unidades de Diseño Urbano (UDUs). Ello conducirá a la contratación por parte del Ministerio de Desarrollo Urbano (MINDUR) de los profesores e investigadores Josefina Baldó y Federico Villanueva del Plan Sectorial de Incorporación a la Estructura Urbana de las Zonas de Barrios del Área Metropolitana de Caracas y de la Región Capital (Sector Panamericana y Los Teques) (1994). Este plan tuvo un importante impacto académico (los autores recibieron, en el año 1995, el Premio Nacional de Vivienda que otorgaba el CONAVI) y político, hasta el punto que su metodología comenzó a replicarse en otras ciudades importantes del país.

Posteriormente, tras el triunfo de Hugo Chávez en 1998, habiendo ese mismo año Baldó y Villanueva elaborado Un Plan para los barrios de Caracas, se le ofrece la oportunidad a Josefina Baldó de presidir en Consejo Nacional de la Vivienda (CONAVI) y de poner en práctica el trabajo acumulado a lo largo de más de diez años a través del Programa de habilitación física de las zonas de barrios (PHFB). La corta e intensa gestión de Baldó (siempre acompañada por Villanueva), permitió la elaboración de toda una serie de publicaciones (en su mayoría del año 2000) que acompañaban la política que se buscaba implementar la cual, traducida en la elaboración de los Planes Sectoriales que abarcaban al resto del país, sirvieron de orientación y guía a la propia institución, a la puesta en marcha del I Concurso de Ideas. Propuestas Urbanísticas de Habilitación Física para Zonas de Barrios. Petare y La Vega, a los habitantes que buscaban mejorar sus viviendas y a las comunidades para supervisar a los contratistas que realizaban obras de mejoramiento de servicios e infraestructura.

El programa se comenzó a implementar de forma masiva y con éxito alcanzando 247 zonas de barrios en todo el territorio nacional pero la salida, a fines del 2000, de Baldó del CONAVI, como consecuencia de una creciente tensión entre civiles y militares (quienes no acompañaban la propuesta de privilegiar la rehabilitación de barrios), significó el fin del PHFB y pese a que se intentó retomar en noviembre de 2004 con el nombre de “Transformación endógena de barrios”, abarcando 300 zonas de barrios en todo el país, definitivamente terminó paralizándose en su totalidad. También la salida del CONAVI se convirtió para la incansable Baldó en la oportunidad de seguir exponiendo su visión del problema y la metodología a seguir desde la Asociación de Amigos del Hábitat (AMHABITAT) la cual dirige y cuyo blog (https://josefinabaldo.blogspot.com/p/metodologia-amhabitat-para-la.html) es imprescindible lugar de consulta.

5. “Declaración de Caracas. Sobre la rehabilitación de los barrios populares” publicado en el nº 7/8 (1991-92) de Tecnología y Construcción. Conclusiones del Encuentro Internacional realizado en Caracas en 1991

En cuanto al encuentro realizado en Caracas en 1991, donde se reunieron especialistas de cincuenta países sobre el tema de los asentamientos urbanos no controlados, es bueno acotar que se produjo como resultado el documento “Declaración de Caracas. Sobre la rehabilitación de los barrios populares” publicado en el nº 7/8 (1991-92) de Tecnología y Construcción y posteriormente en el libro La cuestión de los barrios de 1996 (compilación realizada por Teolinda Bolívar y Josefina Baldó). En él quedó plasmada una valiosa huella acerca de la forma de abordar la problemática de los barrios y, gracias a la participación de los académicos de la FAU UCV, empezó a consolidarse y ratificarse la metodología de aproximación al tema y la validez de su visión integral para una mejora sustancial de las zonas de barrios y el logro de su incorporación a la ciudad formal.

La “Declaración de Caracas” dejó constancia de los tópicos tratados en el evento y de las experiencias expuestas por los participantes, donde las diferencias pero sobre todo las coincidencias sirvieron de caldo de cultivo para dejar claro que era desde allí desde donde se debía trabajar a favor de estrategias comunes y de la superación de algunos “cuellos de botella”. Ello finalizó en el establecimiento de seis puntos que constituyeron los términos de referencia para una política de rehabilitación.

Tres fueron los temas sometidos a debate los cuales derivaron en “ideas y convicciones” que se podían entender como conclusiones: 1) Reconocimiento y fortalecimiento de las dinámicas de los barrios y consolidación de los estatutos de ocupación; 2) Crear medios institucionales adaptados a los objetivos buscados para lograr la rehabilitación de los barrios urbanos autoproducidos; y 3) Algunos principios para el financiamiento.

Pierre Calame, director general para la fecha de la Fundación Charles Léopold Mayer para el Progreso del Hombre (FPH) en “La Declaración de Caracas y sus dos hijos” (2004) publicado en http://www.irenees.net/bdf_fiche-analyse-526_fr.html, se pregunta, tras hacernos saber que fue uno de los promotores de la elaboración del documento: “¿Quién hubiera pensado que la reunión de una veintena de altos funcionarios, celebrada en 1991 como una de las actividades del Encuentro Internacional por la Rehabilitación de los Barrios del Tercer Mundo, pudiera dar tan buenos, extraordinarios y permanentes frutos?” y continúa, “doce años después podemos decir que esta reunión tiene dos continuaciones inimaginables:

  • La construcción de una alianza mundial de habitantes;
  • La emergencia de una nueva teoría sobre la gobernabilidad.”

Más adelante, Calame resume: “En la Declaración de Caracas se recogen elementos esenciales o principios rectores relevados en el intercambio. Al cabo de tres días de reunión nos dimos cuenta, para nuestra gran sorpresa, de que las condiciones de pertinencia de las políticas públicas de rehabilitación de barrios de hábitat popular eran por todas partes las mismas y suponían la aplicación de principios idénticos en los cuatro rincones del globo. Por el contrario, las soluciones concretas a adoptar para realizar esos principios eran radicalmente diferentes según se tratara de Indonesia, de Camerún, de Brasil, de Venezuela o de Francia.

Los principios rectores comunes construidos colectivamente y fundados en el intercambio de experiencias, se volvían verdaderas obligaciones de resultado para la acción pública. Principios comunes llevaban a los responsables de las políticas públicas a:

  • Encontrar la aplicación específica de éstos en cada contexto;
  • Crear modalidades colectivas de verificación de la puesta en práctica de esos principios rectores;
  • Establecer mecanismos de aprendizaje para el intercambio de experiencias en red.

He aquí el germen de una nueva manera de concebir la gobernabilidad.”

Para finalizar, en el blog mencionado, en lo que interpretamos como un reconocimiento a lo que el Primer Encuentro Internacional Rehabilitación de los Barrios del Tercer Mundo significó, Baldó señala lo siguiente: “La trayectoria de la habilitación física de asentamientos urbanos no controlados en Venezuela, (…) es producto de conocimientos y experiencias acumuladas en todo el mundo, reinterpretadas críticamente y en forma creativa por venezolanos. En esa trayectoria han participado miles de pobladores de los asentamientos no controlados y miles de miembros y voceros de organizaciones comunitarias, construyendo, en su práctica, las orientaciones metodológicas que aquí se  prescriben. Además, algunas de esas organizaciones fueron conceptualizadoras de las orientaciones.

Otro universo de creadores de la metodología, colaboradores y seguidores de ella, la forman el millar de profesionales y técnicos de distintas disciplinas que se incorporaron a la habilitación física, y algunos como autores de aspectos específicos. Instituciones académicas y organizaciones no gubernamentales de distinto tipo también prestaron su concurso para el desarrollo estas orientaciones metodológicas. Asimismo, diversas instituciones y organismos públicos, con diferentes cohortes de funcionarios designados o electos.

Se debe dejar constancia de todas estas contribuciones a la habilitación física de desarrollo urbanos no controlados, pero AMHABITAT considera esta metodología como propia, en la medida que, como asociación de profesionales, se ha mantenido durante 22 años en la vanguardia nacional e internacional de la habilitación física este tipo de desarrollos.”

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

1 y 2. Revista Tecnología y Construcción, nº4, 1988

3. Revista Tecnología y Construcción, nº 9, 1993

4. Semanario Arquitectura HOY, nº 62, 21 de mayo de 1994

5. Revista Tecnología y Construcción, nº 7/8 (1991-92).