Archivo de la categoría: Algo más sobre la Postal

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 295

Tres fueron los concursos de arquitectura convocados en Venezuela el año 2008. El primero, de carácter nacional, organizado por la Fundación Fondo Andrés Bello, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo y el Instituto de Urbanismo, todos de la Universidad Central de Venezuela, conjuntamente con la Alcaldía de Caracas y el Colegio de Arquitectos de Venezuela, consistió en presentar anteproyectos para el Centro Nacional de Arte y Entretenimiento CENAE, para la Zona Rental de la Plaza Venezuela. Por razones que no vienen ahora al caso detallar este certamen fue declarado desierto.

El segundo, ya reseñado en estas páginas el 7 de febrero de 2021 (Contacto FAC nº 210), fue el convocado por la Corporación Andina de Fomento (CAF) a nivel internacional, para proyectar su nueva sede al sur de la Plaza Altamira, resultando ganadora la proposición realizada por la firma residenciada en México, PRODUCTORA, en colaboración con Lucio Muniaín et al, también de México.

El tercero es el que hoy nos ocupa. Se trató del Concurso Nacional de Ideas para una Propuesta de Rescate y Revitalización de la Carretera Panamericana y su entorno inmediato, diseño urbano-vial, paisajístico, de gestión y servicios. El llamado lo hizo la Gobernación del estado Miranda y fue ganado por AREPA (Arquitectura Ecología y Paisaje), equipo coordinado por el Arq. Ignacio Cardona con la colaboración de los arquitectos Daniela Romero, Gabriel Alcalde y Ricardo Bombín y los bachilleres Andoni Mugica y Muriel Ramírez. Uno de los croquis elaborados por Cardona ilustra nuestra postal del día de hoy.

Como suele ocurrir cuando existen coincidencias de fechas, fue de acuerdo a sus respectivos intereses y buscando economizar esfuerzos que los arquitectos venezolanos tuvieron que decidir aquel año 2008 en cuál de las contiendas participar que, como en pocas ocasiones, ofrecían una amplia gama de escalas y alcances, siendo el de la Carretera Panamericana quizás el menos rimbombante y mediático pero tal vez el más comprometido con solucionar un problema cercano a un importante porcentaje de ciudadanos.

La Gobernación de Miranda, muy activa en cuanto a ofrecer oportunidades a los profesionales de la arquitectura a la hora de atender mediante proyectos diversas necesidades de su jurisdicción, optó en esta ocasión por llamar a un concurso de ideas que pudiese permitirle afrontar el problemático segmento vial que une Caracas con Los Teques, área colmada de dificultades, inconvenientes y altamente sensible dado el volumen de vehículos y la cantidad de personas que habitan en sus bordes y alrededores.

Para conocer un poco más quien estuvo detrás de la propuesta ganadora quizás sea necesario decir que AREPA, es un grupo creado el año 2000 para el que trabajar en equipo llevando adelante alianzas estratégicas entre grupos profesionales forma parte de su razón de ser. Busca (como se recoge de su portal https://www.arepa.info/), por un lado, “consolidar a la arquitectura como un ente articulador de dinámicas físicas y psicosociales, desde la pequeña escala a la territorial indagando en la creación de sistemas urbanos (…) bajo la convicción de que la arquitectura solo existe a partir del sistema de relaciones que ella genera” y, por el otro, “que la construcción del espacio arquitectónico redunde en la creación de sistemas de relaciones humanas, urbanas e incluso ciudadanas”. Valga añadir que para cuando realiza su propuesta para la carretera Panamericana ya AREPA tenía en su haber la participación el año anterior (2007) en el Concurso de diseño paisajístico Club Puerto Azul, Litoral Central, estado Vargas.

1. Entrega presentada por AREPA (Arquitectura Ecología y Paisaje) para el Concurso Nacional de Ideas para una Propuesta de Rescate y Revitalización de la Carretera Panamericana y su entorno inmediato, donde obtuvo el primer premio.

Así, será bajo la denominación “Miranda a 3 tiempos (M@3t)” como AREPA afronte el complejo sistema existente a lo largo del eje que comunica Caracas y Los Teques entendiéndolo como un desarrollo urbano, “cuya desarticulación merece una intervención integral que aborde mecanismos de gestión, unido a intervenciones de equipamiento arquitectónico y de consolidación del paisaje”.

Guiados por una metodología que establece tres tiempos sucesivos de implantación (1: Gestión-Social, 2: Economía-Equipamiento, y 3: Ambiente-Paisaje), el equipo buscaba tras la conjugación de estas variables consolidar “la identidad visual y vivencial de la Ciudad Carretera” a través de lo que denominaron “un CÍRCULO DE LA SOSTENIBILIDAD”.

Tras determinar que la carretera se trata de un territorio ocupado en un 80% por vehículos privados que transportan el 40% de la población, mientras que en el transporte público se desplaza el 60% de la población ocupando tan solo el 20% de la superficie, lo cual niega “la posibilidad de encuentro y el manejo democrático de los desplazamientos”, AREPA plantea como objetivo fundamental para lograr el rescate integral de la Panamericana y su entorno inmediato y afrontar su descongestionamiento, asociarlo al concepto de “MOVILIDAD SOSTENIBLE, que permita que el recorrido promueva espacios para el encuentro y la formación ciudadana, en la construcción de LO PÚBLICO como una manera de edificar una identidad colectiva sobre su territorio”.

2. Algunos bocetos, fotos y dibujos extraídos de la entrega presentada por AREPA para el concurso.

Tal y como se expresa en la memoria descriptiva de la propuesta, el equipo ganador define la Movilidad Sostenible siguiendo los pasos de Ole Torson para quien “…es una manera de desplazarse, de viajar, que tiene un profundo respeto por todos los vecinos de las calles y carreteras. Este respeto debe ir dirigido a residentes, peatones, ciclistas, pasajeros del transporte público, así como a los demás conductores. / Ello implica que, conduciendo el coche o la moto (extensible a transportistas y conductores de vehículos comerciales), hay que producir el mínimo coste energético, contaminar lo menos posible, hacer menos ruido y dar preferencia al otro usuario de la vía. / La movilidad sostenible es una situación en la que hay un mínimo absolutamente necesario de kilómetros conducidos en coche privado, pero en la que también se conjugan un respeto a los demás y unas velocidades más contenidas.”

En resumen, “la propuesta es tanto método como forma, tanto estrategia como ideas de proyecto, tanto temporal como espacial, que permita la implantación sucesiva que de espacio a la participación ciudadana, pero que al mismo tiempo logre resultados en el corto plazo que motive a creer en ella”.

Los dibujos y láminas que respaldaron la presentación de AREPA estuvieron en total consonancia con los planteamientos conceptuales que sostenían la propuesta. También la entrega fue elaborada con un alto contenido didáctico que la hacía comprensible tanto para quienes la evaluaron desde el punto de vista profesional como para el ciudadano común que buscaba saber cómo podrían verse resueltos sus problemas inmediatos. Comprometido con el desarrollo sostenible y convencido de la importancia del diseño participativo dentro de la idea de una ciudad en la que haya igualdad de derechos pata todos, aquel mismo año de 2008 AREPA participó en el Concurso Premio Eugenio Mendoza para la Vivienda, Caracas y, posteriormente, en el Concurso Latinoamericano Biblioteca Central del Bicentenario, Rosario, Argentina (2010); en los Concursos Centro Simón Díaz (2010) y Parque Deportivo Mesuca (2011), Petare, Municipio Sucre, estado Miranda en los que obtuvo el primer premio; en los Concursos Internacionales para Transformar la Base Aérea «La Carlota» en Parque Verde, Caracas y Desarrollo Urbano e Inclusión Social, Corporación Andina de Fomento (CAF), Petare, Municipio Sucre, estado Miranda (ambos en 2012) donde fue reconocido con mención; y en 2014 en el Concurso Bulevar Río de Janeiro, Las Mercedes, municipio Baruta, estado Miranda, Caracas.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. https://www.arepa.info/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 294

Antes de la creación del Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS), institución pública responsable de la planificación y construcción del proyecto y el sistema de acueductos que surtirían a Caracas de agua potable, el sistema de acueductos de la ciudad transitaba un cambio de modelo, como se desprende de observar el plano de 1938 que ilustra nuestra postal del día de hoy.

Con anterioridad, en 1928, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) produjo un plano (Planoteca de Hidrocapital, Memorias del MOP 1928), con las distintas hoyas de la red de cloacas que alcanzaban un total de 10, de Oeste a Este y de Norte a Sur: Agua Salud, Los Padrones, Catuche, Punceres, Anauco, Santa Rosa de Lima, Caroata, Santa Teresa, Cienfuegos y El Paraíso. Algunos autores señalan que el diseño del alcantarillado de estas hoyas fue realizado siguiendo modernas normas para una ciudad que para 1930 tenía 196.000 habitantes. Particularmente, Roger Martínez Rivas en “La gestión del agua en Caracas, desde un enfoque urbanístico: historia y perspectiva” (2012), texto publicado en la revista Mundo Nuevo, año 4, número 9, señala: “La sección transversal de los conductos en las calles debía ser capaz para el agua de lluvia y el agua servida, mientras que en los drenajes naturales se previó la construcción de colectores marginales donde, mediante aliviaderos, los excesos serían evacuados hacia las quebradas”.

1. Plano de Caracas y sus alrededores, Eduardo Röhl, 1934.

A partir de 1930 la ciudad comenzaba a ocupar la totalidad del valle, tal y como lo evidenciara el dibujo y la construcción del plano a escala 1:30.000 denominado “Caracas y sus alrededores”, del ingeniero Eduardo Röhl en 1934. La capital comenzaba a crecer de forma dispersa hacia el Este, con nuevas urbanizaciones con trazados disímiles como el Country Club, La Florida, Los Palos Grandes y Los Chorros, que para entonces eran destinos de retiro y esparcimiento vinculados por la Carretera del Este, mientras que los cascos coloniales de Caracas, Chacao y Petare aún permanecían como centros poblados compactos regidos por la lógica del damero. Este crecimiento fragmentario por parches que representó Röhl, es un claro antecedente del plano de acueductos, con un enfoque coincidente que muestra a Caracas evolucionando hacia un modelo que promovió las urbanizaciones aisladas y autónomas siguiendo un orden propio. Un modelo cuya infraestructura de servicios siguió un desarrollo similar. Es así como la capital se encontraba inmersa entre el empuje de la iniciativa privada y la falta de articulación de las políticas públicas para la dotación de servicios.

El Plano de Acueductos en el Valle de Caracas, que se documenta en el libro Contribución al estudio de los planos de Caracas (1967) de Irma Lovera De Sola, refleja una urbe que empieza a adquirir una dimensión metropolitana, con un área urbanizada de alrededor de 1.000 Ha. hacia 1930. Su representación muestra una ciudad en franca expansión y su elaboración forma parte de la gestión técnica de la División de Obras Hidráulicas y Sanitarias, adscrita al Ministerio de Obras Públicas. En él se reseñan los 31 principales acueductos del valle de Caracas como parte de un esfuerzo por comprender la totalidad de la ciudad y la creciente preocupación por el desarrollo urbano, la rápida extensión de la ciudad a partir de 1930 y la necesidad de construir una infraestructura común de servicios, que para 1938 se encontraba en plena transición. Las redes de agua de la ciudad premoderna se debatían entre dos modelos: el modelo basado en los sistemas autónomos que abastecían al casco central y a urbanizaciones en forma aislada, y el modelo de sistemas integrales de agua potable, alcantarillado sanitario y recolección de aguas pluviales. Un proceso de transformación que conduciría a un plan general de alcantarillado y la adopción de un nuevo sistema de recolección de afluentes mediante colectores marginales a las quebradas y al río Guaire.

El plano muestra los 31 acueductos, representados con puntos, a partir de los cuales se desprenden manchas que delimitan zonas servidas por cada uno de ellos. Así, las urbanizaciones podían estar abastecidas por pozos o directamente por quebradas, es decir por fuentes subterráneas o superficiales. Algunos ejemplos son Maripérez (surtida por pozo y quebrada); La Florida, parte alta y baja por dos pozos; Sabana Grande y Chapellín surtidas por la quebrada Country Club, así como Las Delicias, Country Club y Campo Alegre; Los Palos Grades abastecida por la quebrada de Pajaritos; Sebucán, por la quebrada del mismo nombre; Dos Caminos y los Chorros, por Tócome y La Tenería; Boleíta por pozo; Petare por el río Caurimare; y El Valle, por el río Valle, entre otras.

En este contexto cabe destacar que dos años antes de la elaboración de este plano, en 1936, había sido creada la ya mencionada División de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas (MOP), para planificar la distribución de agua en la capital. Se trataba de una unidad técnica que llevaría adelante el complejo manejo del sistema de aguas, que luego sería elevada al rango de División de Obras Hidráulicas y Sanitarias en 1937, dirigida por el ingeniero Juan Francisco Stolk.

El Plano de Acueductos está tambien directamente vinculado a dos hechos de importancia remarcados por Alfredo Cilento en El Ministerio de Obras Públicas en la construcción de la infraestructura para el desarrollo (1874-1976) -2015-: por un lado, la presentación en mayo de 1938 por parte del Presidente Eleazar López Contreras del Plan Trienal 1939-1941 del Ministerio de Obras Públicas, donde se contemplaba la construcción del sistema de cloacas para las principales ciudades del país y, por otro, la creación la de la Dirección de Cartografía Nacional en 1937.

El plano muestra una época donde era urgente la necesidad de potabilizar el agua bajo claros criterios científicos e ingenieriles debido a la diversidad de desarrollos y operaciones de urbanización autónoma. Por otro lado, como señala Boris Castellanos en el texto El legado del INOS a Hidroven y sus filiales, presentado en el Foro «Venezuela y las metas del milenio, en agua potable y saneamiento», realizado en Maracaibo en noviembre de 2013, en 1940 Santiago de León de Caracas y sus parroquias foráneas contaban ya con 341.000 habitantes, y el agua escaseaba pues los sistemas en funcionamiento solo eran capaces de cubrir la mitad de la demanda sumado a que el suministro no era uniforme.

Ante este escenario, en 1943 la División de Obras Hidráulicas y Sanitarias del MOP sería sustituida por el Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS), cuya creación sentaría las bases para la formulación de normas, planificación y construcción de los sistemas integrales de agua y saneamiento en la capital. Esta institución sería la encargada de llevar adelante de forma decidida, la transformación del sistema de captación, almacenamiento, potabilización y ampliación de las redes de distribución, bajo un esquema técnico sustentado en cotas altimétricas. Cabe señalar que para este período aún se estimaba que las fuentes propias del Valle de Caracas eran suficientes para lograr su abastecimiento, proyectándose su almacenamiento en los embalses de Agua Fría y La Mariposa para compensar períodos de estiaje, como apunta Martínez Rivas. 

Según el mismo autor, la modernización del sistema por parte del INOS traería consigo otras mejoras, como la prolongación de los colectores marginales izquierdo y derecho del Guaire, la descarga al río sin depuración y la adopción del sistema separado de recolección de aguas pluviales y de lluvia en las nuevas urbanizaciones al Este.

No fue sino hasta el inicio de los años cuarenta cuando los principales embalses se construyeron para poder surtir de agua la capital y formar parte de un complejo sistema basado en cuatro componentes: el almacenamiento, las plantas de tratamiento, las estaciones de bombeo y las redes de distribución.

2. Aviso de prensa publicado en 1956 que anuncia la inauguración del Nuevo Acueducto para Caracas (Aducción Río Tuy) por parte del régimen de Marcos Pérez Jiménez, realizado en un lapso de diecisiete meses.

Consulting Engineers C.A sería la empresa encargada por parte del MOP, del diseño del sistema de abastecimiento de aguas proyectado a 50 años, desarrollando las represas La Mariposa (1944) y Agua Fría (1949), dotando así a la capital con grandes embalses que se complementaron con un moderno sistema de acueductos para hacer frente a la creciente demanda del servicio. Años mas tarde el sistema de embalses se complementaría con las reservas de Quebrada Seca (1960-1961), Lagartijo (1962); Camatagua (1962-1964), La Pereza (1969), Ocumarito (1967-1969), Taguacita (1984) y Macarao (en dos etapas 1975 y 1999).

Entre los años 60 y 70 el Area Metropolitana de Caracas ya contaba con un eficiente servicio de agua gracias a la construcción de los sistemas de distribución Tuy I, II y III. Según registros, el crecimiento más explosivo de la demanda de agua en la capital se produjo entre 1950 y 1990 cuando la población pasó de 700.000 a 3.375.000 habitantes, y posteriormente la ciudad cayó en una crisis permanente ocasionada por falta de planificación e inversión, problemas ambientales y falta de mantenimiento.

El Plano de Acueductos es una pieza fundamental para comprender la historia del agua en Caracas, asociada a la necesidad de organizar el desarrollo de la capital e intensificar la inversión pública en acueductos y cloacas. Su producción se inserta en una época de decisiones técnicas donde la creación del Banco Obrero (1928), la creación del Instituto Nacional de Obras Sanitarias (1943), y la construcción del dique y la planta potabilizadora de La Mariposa (1944-1951) emergen como hitos bajo una visión modernizadora iniciada en la ciudad premoderna, aspecto que fue incorporado al Plan de Obras Públicas presentado a la nación por Isaías Medina Angarita en 1942. 

Presumimos que este plano también guarda relación con el “Plano de Caracas con indicación de las cloacas y obras sanitarias construidas en el año 1937 y zonas provistas de cloacas de la nueva red” del cual tenemos poca información. 

En resumen, el Plano de Acueductos es un recordatorio de la imperante e impostergable necesidad de volver a estudiar la situación del agua en el Área Metropolitana de Caracas para identificar su estado actual, así como los espacios de oportunidad, y programar las acciones necesarias para su mejora y previsión futura.

IGV

Procedencia de las imágenes

Postal. Irma de Sola Ricardo. Contribución al Estudio de los planos de Caracas, 1967

  1. http://guiaccs.com/planos/la-ciudad-del-caballo/

2. Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 293

A principios de junio de 1998, el Instituto Nacional de Higiene “Rafael Rangel” (INHRR) a través de la empresa universitaria Texne Consultores de Arquitectura S.A. de la Escuela de Arquitectura de la FAU UCV, convocó a un concurso privado dirigido a jóvenes arquitectos o talleres de arquitectura emergentes con la finalidad de realizar el anteproyecto de un edificio para albergar sus nuevas instalaciones. Fueron invitados a participar Carlos Pou, Hugo D’Enjoy, Francisco Bielsa y la dupla de Roberto Puchetti y Max Rengifo, todos ellos egresados de esa casa de estudios. A finales de junio se dio el fallo resultando ganadora la propuesta presentada por Puchetti y Rengifo, graduados como profesionales en 1995, quienes contaron con la colaboración de los también arquitectos Miguel Acosta, Ainhoa Bilbao y Alfredo J. Caraballo.

Las bases establecían la necesidad de resolver un edificio que contenía dos fuertes elementos programáticos. Por un lado, debía preverse espacios para la producción, control y embalaje de las vacunas pertusis y toxoide diftérico, elaboradas por el INHRR y, por el otro, contemplar la presencia de una serie de áreas de apoyo entre las que se incluían biblioteca, museo, sala de usos múltiples, oficinas y aulas de clase.

El edificio, que adoptaría el nombre de Planta de Producción de Vacunas “Rafael Rangel” (PPVRR), estaría ubicado en un terreno situado al oeste del Hospital Clínico, al lado de la sede del INHRR, en el recinto de la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC) sede de la Universidad Central de Venezuela.

Tomada la decisión de llevar adelante la contratación del trabajo se daba inicio a lo que finalmente sería la puesta en escena en el mejor recinto posible de poco menos que un sueño: tener el privilegio y afrontar el compromiso de proyectar y construir un edificio en la que es considerada la obra magna del maestro Carlos Raúl Villanueva. Se trataba, además, de la segunda ocasión en la que se convocaba un concurso para llevar adelante una obra de importancia en el campus de la CUC: el anterior, de 1986, fue el llamado a nivel nacional hecho para presentar ideas proyectuales para la sede de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, ganado por Enrique Larrañaga y Guillermo Frontado.

1. Croquis y apuntes iniciales de análisis de la obra de Villanueva relacionados con la propuesta presentada por Roberto Puchetti y Max Rengifo.
2. Página del número 269 del semanario Arquitectura HOY del 8 de octubre de 1998 donde es publicado el proyecto ganador del concurso para la Planta de Producción de Vacunas “Rafael Rangel”

Una vez emitido el fallo del concurso, el viernes 9 de octubre de 1998 la propuesta ganadora fue publicada ocupando la totalidad del número 269 del semanario Arquitectura HOY donde sus autores, llevados aún por la frescura del desenlace que los favoreció y la juventud con que contaban, hacen una descripción más auténtica de la que posteriormente ha aparecido en las diferentes publicaciones que han registrado la obra culminada. Allí se habla de “la caja máquina” como el cuerpo hermético, mudo y de baja altura destinado a la elaboración de vacunas y a las actividades más privadas; también de “la torre lámpara” (o “caja torre”) como el volumen contrapuesto al anterior (elevado, transparente, abierto hacia patios y jardines que a su vez muestra todos sus componentes), donde se colocarían las funciones que tienen más que ver con el público, siendo el que asumiría el papel representativo “erigiéndose como torre símbolo, como lugar de intercambio”.

Para resolver la articulación y la conexión entre la “caja máquina” y la “caja torre”, y con la finalidad de manifestar su proximidad a la obra de Villanueva, Puchetti y Rengifo exponen su identificación plena con la idea de “pasillo cubierto”, entendido como “uno de los elementos clave dentro del pensamiento arquitectónico que rige a la Ciudad Universitaria”, noción que es reinterpretada y reformulada dentro del proyecto “tanto de su papel como elemento arquitectónico como de las características de sus lenguajes”. El replanteamiento consiste, en primer lugar, en llevar a cabo “una abstracción de la condición estructural/escultural que poseen estos elementos en la Ciudad Universitaria para proponer un modelo más silencioso, menos heroico, en el que lo importante ya no es tanto el valor plástico-formal que el elemento posee, sino su papel como límite/umbral. Actúa como límite al definir por un lado la relación interior-exterior siendo esta pieza la que termina de configurar el vacío entre los edificios”. El tema del pasillo cobra diferentes significados de acuerdo a la manera se utilice para definir los dos tipos de conexiones que articulan la edificación: “una a ras de suelo completamente abierta a la topografía y al jardín; otra por encima, elevada, definida por las pieles y la mirada que domina el paisaje”. En resumen, “el pasillo cubierto” más que como un elemento separado del edificio “se asume como una continuidad, que se enrosca, se extiende, y se articula con las cajas para configurar el tránsito”.

Otro elemento que rinde tributo a Villanueva es “la piel” que envuelve la “caja torre” y delimita tanto el espacio articulador como el acceso, donde “el intenso y variado uso que se hace del bloque calado como celosía en la Ciudad Universitaria nos brindó la oportunidad de hacer una reflexión sobre las características y posibilidades del tema del filtro en términos de su condición material y de la definición de límites”.

3. Planta de techos, planta baja, corte y croquis del proyecto de la Planta de Producción de Vacunas “Rafael Rangel”.
4. Vista de la fachada principal de la Planta.

La permanente dicotomía entre los dos cuerpos que conforman la obra permite también confrontar dos estéticas: la brutalista asociada al peso que aporta el uso del concreto y otra relacionada con un “lenguaje metálico, de planos de aluminio” propio de la piel que envuelve, aligera y se independiza a la hora de proteger la torre o aparecer en los espacios intersticiales.

En las descripciones hechas por los proyectistas, salvo alguna consideración con relación a la altura del cuerpo bajo, es poco lo que se habla del edificio vecino: la sede del Instituto Nacional de Higiene, curioso caso de una obra que, ubicada a las espaldas del Hospital Clínico y dedicado a un uso acorde con éste, cumple con todos los cánones propios de la primera etapa de construcción de la CUC. Proyectado por Carlos Raúl Villanueva entre 1944 y 1945 y terminado de construir en 1951, este edificio tiene una historia peculiar que ha hecho que en algún momento se dude de su autoría por parte del Maestro. Lo cierto es que se trata de una edificación diferente a todos los demás que integran la CUC lo cual, sumado a su localización, lo ha sumido en una especie de anonimato pudiendo haber sido ello lo que llevó a los proyectistas a pensar la PPVRR como un ente autónomo que basó su concepción y morfología sólo en las variables del lote donde se implantó y las programáticas, apuntando como fundamental referencia al lenguaje de Villanueva que eclosiona a inicios de los años 50 vinculado a su preocupación por la correcta adaptación al clima.

5. Izquierda: Vista aérea de la zona de la Ciudad Universitaria de Caracas donde están ubicados el Instituto Nacional de Higiene y la Planta de Producción de Vacunas “Rafael Rangel”. Derecha: Instituto Nacional de Higiene «Rafael Rangel».

Dicho lo anterior, tal vez convenga recordar que el Instituto Nacional de Higiene, fue creado por Decreto del Ejecutivo Nacional en fecha 17 de octubre de 1938 por el Presidente General Eleazar López Contreras, tomando posteriormente por Decreto del 29 de marzo de 1977 el nombre de “Rafael Rangel”. Desde su creación fue adscrito al Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (actual Ministerio del Poder Popular para la Salud), lo cual, al igual que el Hospital Clínico marca la presencia de un ente gubernamental en el recinto universitario y sus correspondientes conflictos con su autonomía. Inicialmente el HNHRR estuvo ubicado en una casa situada en la Parroquia San Juan, de Cruz de la Vega a Palo Grande, hasta ocupar su sede definitiva en el campus de la UCV en 1951.

De acuerdo a la información obtenida en su portal web, el INHRR tiene por misión “la Prevención y Vigilancia Sanitaria a través de programas de: Control Sanitario de Productos de Uso y Consumo Humano. Diagnóstico y Vigilancia Epidemiológica en Bacteriología, Virología y Micología. (…) En este sentido, … orienta sus políticas consolidando la Red Nacional de Laboratorios de Salud Pública, garantizando en todo el país, de manera gratuita, el diagnóstico oportuno de enfermedades transmisibles”.

En todo caso lo importante es que el encargo y construcción tanto del edificio sede del Instituto como de la Planta estuvieron a cargo de entidades vinculadas al gobierno de turno en las que poca injerencia tuvieron el Instituto Ciudad Universitaria en su momento, o las autoridades académicas en los años 90. Quizás aquí se encuentra parte de la clave de que, a pesar de la demora que se produjo hasta su total finalización, la PPVRR haya sido un proyecto que el gobierno consideró prioritario inyectándole el dinero necesario en momentos en que el país dispuso de abundancia de recursos por el aumento de los precios del petróleo, cosa que no ha ocurrido con varios edificios proyectados por Villanueva como parte del plan maestro y la misma sede de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas ya mencionada.

Será en 2001 cuando se inicien las obras y en 2006 cuando la PPVRR sería inaugurada depositando en ella y en los fines para los que estaba destinada enormes expectativas orientadas en eso que se ha dado en llamar “la autonomía nacional en el abastecimiento y disponibilidad de vitales rubros para la salud”. Ejecutada bajo criterios establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la PPVRR se previó, según información oficial del momento, “la fabricación de vacunas simples o cualquier otro producto biológico técnicamente compatible, con una capacidad instalada de producción anual de 120.000.000 de dosis. En la misma se espera fabricar: Vacuna DPT mejorada, Vacuna dupla para adultos, Vacuna Tretravalente, Vacuna Pentavalente u otra vacuna combinada que cumpla con las especificaciones técnicas. También se realizarán los procesos finales (Formulación, inspección y etiquetado) de otros productos biológicos: Vacunas Antirrábicas, Sueros antiofídicos, entre otros”.

El edificio de 13 mil metros cuadrados de construcción conservó buena parte de los planteamientos que en 1998 le dieron origen y la constructora Jahn C.A. lo realizó respetando en buena medida el proyecto finalmente entregado.

6. Diversas tomas exteriores e interiores de la Planta de Producción de Vacunas «Rafael Rangel» en fechas próximas a su inauguración

Los importantes aspectos técnicos y de seguridad incorporados a la propuesta inicial, casi todos relacionados con el cuerpo en que se tenía prevista la fabricación de vacunas, pese a las dificultades funcionales que incorporaban, fueron manejados a favor de preservar el carácter prefigurado. Así, como se recoge en la nota elaborada por Iván González Viso para Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) “para resolver el riguroso proceso de producción de vacunas, se utilizaron, en el perímetro de la edificación, vigas vierendeel apoyadas en columnas, logrando plantas libres de apoyos. A su vez, la altura de las vigas permitió ocupar los pisos técnicos con servicios e independizar las labores de mantenimiento de los equipos de los procesos de producción. Esta disposición en vertical de laboratorios y pisos técnicos (que tomó como referencia el Instituto Butantan, en la ciudad de San Pablo, Brasil) representó una propuesta inédita, y contó con la aprobación de la Organización Mundial de la Salud (OMS)”

Por otro lado, el edificio administrativo, resuelto con fachadas de vidrio que permiten la ventilación cruzada, incorporó como elemento de protección las ya mencionadas celosías metálicas a objeto de tamizar la luz. El portal de acceso al conjunto está contenido en un volumen bajo que incluye el espacio relacionador vertical de ambos cuerpos con un jardín interno limitado a través de celosías y pérgolas.

En la nota elaborada por los proyectistas luego de la inauguración de la obra, publicada por diversos medios (la revista entre rayas y el portal Plataforma Arquitectura, por ejemplo), se subraya que “debido a que la postulación del campus de la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio Mundial de la Humanidad estaba en proceso, los arquitectos presentaron la propuesta del proyecto al Plan Rector de la Ciudad Universitaria y al Instituto de Patrimonio Cultural. El primero representado por el arquitecto Gorka Dorronsoro y el segundo presidido por el arquitecto Juan Pedro Posani. De este modo se garantizaba la conformidad de las nuevas edificaciones con los lineamientos de la postulación ante la UNESCO”.

La PPVRR fue seleccionada por Venezuela y obtuvo reconocimiento Especial en la VII Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (BIAU) 2010, Medellín, Colombia. También fue finalista en el concurso Obra del Año 2009 de la página web www.plataformaarquitectura.cl.

Sobre si la producción de vacunas inicialmente prevista por la Plante se está cumpliendo no tenemos mayor información, aunque intuimos la respuesta.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal 1, 3, 4, 5 izquierda y 6. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/750144/planta-de-produccion-de-vacunas-rafael-rangel-roberto-puchetti-y-max-rengifo?ad_medium=gallery

2. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

5 derecha. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 292

La posmodernidad en Venezuela tuvo, más allá de los círculos académicos, un efecto si se quiere leve en cuanto a manifestación tanto en la arquitectura como en la ciudad. Sin embargo, si alguna obra de las realizadas en nuestro país durante los años 80 del siglo XX recoge de manera refinada aquello que Charles Jencks denominó El lenguaje de la arquitectura posmoderna (1977), esa es la quinta Palmasola, ubicada en la Av. Oriente del Caracas Country Club, diseñada por Carlos Brillembourg.

En este interesante ejemplo, la vivienda unifamiliar despojada de ataduras económicas volvió a convertirse en el territorio de experimentación ideal para que un arquitecto, muy próximo a las tendencias más en boga, lograra recrear mediante lo que algunos podrían calificar como un “juego erudito”, un historicismo vinculado a la manera como Aldo Rossi lo tradujo salpicado del uso de elementos propios de la arquitectura tradicional y de ciertos guiños cercanos a la estética de Luis Barragán.

1. Vista de la quinta Palmasola desde el sur

La blanca casa, permanentemente y desde el ángulo que se mire, recurre a ejercitar la memoria colocándose a contracorriente de experiencias más asociadas a la arquitectura moderna sin dejar de manifestar su deuda con una continuidad temática y una forma de articular los espacios.

Según María Teresa Novoa, quien escribe una reseña de Palmasola en la Revista CAV 49 (abril 1986) acompañada de una completa información fotográfica: “Brillembourg al buscar sus raíces en la historia de la Arquitectura y en el ambiente, se torna sensible al camino que marca la estética de los 80, y define su discrepancia frente a la opción gratuita e improductiva de la ortodoxia racionalista. En Palmasola presentimos la historia de la Arquitectura más allá de la ocasión de un acercamiento material entre Arquitectura nueva y Ambiente antiguo”.

2. Quinta Palmasola. Maqueta
3. Quinta Palmasola. Planta baja
4. Quinta Palmasola. Dibujo axonométrico

La casa en esencia está conformada por un paralelepípedo ubicado al extremo este de la parcela, paralelo a la calle, que alberga la mayor parte del programa, articulado a un pequeño cubo que contiene la sala el cual está rodeado de una columnata circular que cita directamente al templete de San Pietro in Montorio de Bramante. En ella se define con toda claridad un eje espacial perpendicular a la calle a partir del juego engañoso e indirecto con el acceso exterior que, tras el ingreso, se convierte en un hall relacionador de sus dos niveles y de distribución al resto de la planta baja. En el hall se ubica una limpia escalera que conduce a las habitaciones en la planta alta y desde él se puede continuar en línea recta hacia la sala, ir a la derecha a un grupo de ambientes para el uso personal del dueño de la casa (estudio, biblioteca y dormitorio auxiliar con un amplio guardarropa-baño), o acceder a la izquierda al comedor, a un pasillo de servicios que comunica con la cocina y el garage o a un generoso ambiente intermedio que por su ancho cuesta calificarlo de corredor, el cual se convierte en el máximo protagonista de la fachada posterior, conduce a una pequeña piscina y está delimitado por un pórtico que entra en el agua.

5. Quinta Palmasola. «La pared azul» en los espacios destinados al servicio de la piscina.
6. Quinta Palmasola. Hall de entrada

De la descripción aparecida en el catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar (1987) extraemos lo siguiente: “… los espacios destinados al servicio de la piscina se encuentran incluidos como una estancia a cielo abierto, en donde se ha planteado un singular experimento de Arte Ambiental -La pared azul- que nos recuerda las igualmente felices realizaciones del arquitecto mexicano Luis Barragán”.

El jardín donde irrumpe la piscina está igualmente protagonizado por una esbelta palma datilera de la cual la casa deriva su nombre.

De la descripción hecha por Novoa sabemos que el piso de la casa es de parquet “siguiendo el dibujo de la espina de pez mientras en la logia se ha usado mármol ‘botticino’ y en el exterior ‘travertino grezzo’ ”.

Esta obra, ecléctica por donde se le vea, juega de manera muy hábil con la volumetría, las visuales, las relaciones interior-exterior y la incidencia solar garantizando la iluminación y ventilación natural para todas las estancias y el correspondiente confort ambiental.

Si apelamos al ilustrativo gráfico que Jencks elaboró para el libro ya mencionado, buscando armar el árbol genealógico del cual se desprende el vocabulario usado por la arquitectura posmoderna, la quinta Palmasola sería heredera de lo que el conocido crítico e historiador califica como “urbanismo ad hoc” por la clara influencia que manifiesta del neorracionalismo italiano inspirado a su vez en el análisis de la ciudad tradicional, lo cual nos permite aventurar que el jardín posterior de la casa tiene la aspiración de ser considerado un patio y también una plaza.

Por otro lado, Brillembourg, venezolano residenciado desde muy temprano en los Estados Unidos, una vez graduado de arquitecto en Columbia University en 1975, trabajó casi de inmediato con Jimmy Alcock y seguidamente con la firma Mitchell/Giurgola. Fue miembro fundador en 1977 del Instituto de Arquitectura Urbana (IAU), funda en 1980 en Caracas la oficina Brillembourg Arquitectos y Urbanistas estableciéndose finalmente en Nueva York donde ejerce desde 1998 en su oficina Carlos Brillembourg Architects.

Palmasola coincide con la estadía en Caracas de Brillembourg desde finales de los años 70 y buena parte de los 80 y con su actividad dentro de Instituto de Arquitectura Urbana donde el contacto con los invitados internacionales venidos a Venezuela gracias a esa organización, ejerció sobre él una notable influencia que supo manejar con sapiencia y elegancia.

La casa obtuvo un reconocimiento en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura (1987) y fue publicada en la revista Casa Vogue en abril de 1985.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela

1, 2, 4, 5 y 6. https://www.carlosbrillembourgarchitects.com/1975-1985/palmasola

3. Revista CAV 49, abril 1986

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 291

La imagen que acompaña nuestra postal del día de hoy corresponde a una empresa nacional que, por haber logrado comercializar masivamente un tipo específico de ventana, logró que su denominación terminara asociándose con el nombre de quien la producía.
De esta manera, cuando se dio el boom de la construcción de Venezuela durante los años 50 del siglo XX, llegó a popularizarse como ventana “macuto” aquella que estaba conformada por delgadas paletas de vidrio, madera o aluminio accionadas por un mecanismo basculante que justamente Industrias Macuto S.A. generalizó.
Convencida de la calidad de su producto e intentando darlo a conocer dentro del ramo de la construcción y en especial en el gremio de los arquitectos, la compañía no escatimó en anunciarse seguida e insistentemente en la revista Integral que, como se sabe, hizo su aparición por primera vez en 1955 convirtiéndose así en la segunda publicación periódica del país en salir a la luz detrás de A, hombre y expresión que ya lo había hecho en 1954.
De tal manera, además del hoy publicado que apareció en el número 9 de Integral en 1957, hemos encontrado que Industrias Macuto S.A. se promocionó desde el mismo inicio de la revista figurando a través de sendos anuncios en los números 1, 2, 3, 6, 7 (con presencia destacada en la segunda página), 8, 9 y 10-11.

1. Modelo de propaganda utilizado con más frecuencia por Industrias Macuto S.A. al promocionarse en la revista Integral.

En el modelo de propaganda que más fue utilizado, la empresa, ubicada en Caracas en la avenida “Este 10 Bis Nº 84- El Conde. Teléfono 552.872”, enfatizaba en su condición de fabricante de “ventanas de celosía mecanizadas”, mostrando un dibujo en corte de la misma donde se ve el mecanismo con el que basculan, abriendo la posibilidad de que las paletas sean en madera o vidrio. En el mismo anuncio, que también hemos decidido publicar, se resaltan las propiedades del cerramiento: “ventilación regulada; visión de cristal fijo; fáciles de lavar; seguridad para niños; marcos de tela metálica; economía en el mantenimiento; resistente al robo; Pro-Tect-U armoniza”, con lo cual se podía tener una buena idea de lo que se ofrecía.
Por tanto, el aviso que exponemos hoy en la postal podría considerarse como complementario a los que ya anteriormente habían permitido posicionarse a Industrias Macuto S.A. en el mercado. En su diseño, más elaborado que los anteriores, se maneja un mensaje definitivamente dirigido al arquitecto donde se muestran objetos comúnmente utilizados en su ejercicio diario, un dibujo parcial del exterior de una casa y una fotografía del interior de un ambiente que posee un amplio ventanal curvo de vidrio conformado por las ventanas ofrecidas por la compañía, lo cual muestra en cierta forma su versatilidad.
Este anuncio se encabeza con la frase “Su buen nombre como profesional depende de…” lo que invita a seguir leyendo para encontrarnos con dos palabras clave “proyectos” (acompañado de algunos de sus atributos como “concepción”; “cálculos cuidadosos; y “elección de materiales”), y “supervisión” (caracterizada por “que se realicen los planos”; y “que se utilicen los materiales por Ud. escogidos”), para cerrar, colocando entre el nombre de la firma y su dirección con el teléfono, lo siguiente: “Cuando Ud. eligió productos Macuto, lo hizo después de un cuidadoso análisis de materiales, fabricación y acabado… NO PERMITA IMITACIONES”. El mensaje es muy claro y también la certeza de que se está ofreciendo un producto de calidad que ya empezaba a ser plagiado dada su popularidad.
Con respecto al término “ventanas de celosía mecanizadas” utilizado por Industrias Macuto S.A. para ofrecer sus cerramientos, quizás valga la pena ahondar un poco con el objeto de aclarar varios aspectos de orden terminológico que a veces tienden a la confusión.
Por ejemplo, si partimos que lo correcto es especificar el mencionado elemento constructivo como lo identifica la empresa o, en su defecto, como “ventana basculante tipo ‘macuto’ ”, con frecuencia vemos que el mismo tiende a denominarse también como “ventana de romanilla”, cuando se sabe que la romanilla, por lo general, se trata de un dispositivo realizado comúnmente con pequeñas paletas inclinadas pero con la particularidad de que ellas suelen ser fijas y de materiales opacos, adecuados para mitigar las inclemencias del sol como la madera, el aluminio, el hierro y hoy en día hasta el plástico. En otras palabras, acordando que una romanilla es un elemento cuya función primordial es la protección solar y en ciertos casos de la lluvia ¿puede denominarse como tal a una ventana hecha con vidrio? La confusión se incrementa cuando notamos que el diccionario de la Real Academia de la Lengua define romanilla como “f. Cancel corrido, a manera de celosía, que se usa en las casas de Venezuela, principalmente en el comedor.”
Interesante por demás puede tornarse el intercambio de las paletas móviles de vidrio accionadas por el sistema basculante patentado por Industrias Macuto, por otras de un material como los que ya hemos mencionado con lo cual pareciera que estaríamos en presencia, ahora sí, de una romanilla ya no fija sino móvil.
Otra palabra que puede generar ruido proveniente de  la oferta directa que hace la empresa es “celosía” ya que provee “ventanas de celosía mecanizadas”. Si acordamos que es solo a partir de su versión en la que se usa madera o aluminio que las ventanas “macuto” pueden considerarse “romanillas”, el considerarlas “de celosía” luce más complicado. Si nos remitimos de nuevo al diccionario encontramos que celosía es “f. Enrejado de listoncillos de hierro, que se pone en las ventanas de los edificios y otros huecos análogos, para que las personas que están en el interior vean sin ser vistas.”
Celosía conduce indefectiblemente a tamiz o velo y, por otro lado, se asocia a persiana, enrejado o entramado con funciones muchas veces de separación o delimitación entre ambientes (interiores o exteriores) o para sombrear o proteger del viento, tomando de vez en cuando un cariz decorativo. También las celosías pueden ser fijas, móviles o extensibles, de madera hierro u otros materiales, pero siempre son vistas como elementos enteros. Lo esencial en todo caso es su capacidad de otorgar privacidad sin sacrificar la luz ni la ventilación.
Dicho lo anterior ¿en qué medida el “sistema macuto” puede ser entenderse como una “celosía mecanizada”? La difícil respuesta quedará en manos del lector sin que por ello dejemos de reconocer en lo propuesto por la empresa un interesante grado de versatilidad que seguramente es el que nos ha llevado a hacer las anteriores disquisiciones.
En todo caso, sea por una vía o por la otra, a lo que le estamos dándole vueltas es a una preocupación muy propia también de los años 50 por tomar en cuenta las variables climáticas, asociada indefectiblemente al adecuado acondicionamiento ambiental de las edificaciones mediante no sólo la protección sino muy particularmente a través de la ventilación cruzada para las cuales cualquiera de los mecanismos que hemos revisado es sumamente útil.

2. Vegas & Galia. Edificio Tabaré, San Bernardino (1955)

Es el diseño de dispositivos que logren resolver con eficiencia el trinomio iluminación, protección y ventilación o, en otras palabras, el alcanzar mediante el elemento que cierra un ambiente, una vez que se ha perforado para integrarlo con el exterior, la iluminación correcta, integrarse visualmente con su entorno, protegerse del sol y de la lluvia y finalmente permitir que pase el aire, uno de los más interesantes retos de diseño que puede afrontar un arquitecto en el trópico. Es ello lo que podríamos traducir como lo que en algún momento llevó a Juan Pedro Posani a calificar la ventana diseñada por Vegas & Galia, primero para el edificio Tabaré en San Bernardino (1955) y luego reutilizada en Meli y Crisbel (Los Morochos, 1957) de Colinas de Bello Monte como “una ventana de verdad”.
El sistema de cerramiento del Tabaré está constituido por dos partes donde la superior está conformada a su vez por dos elementos: en primer plano una romanilla de paletas fijas de aluminio que pivota en su parte superior y, detrás de ella, una ventana corrediza de dos hojas de vidrio transparente. De acuerdo a la incidencia solar y las condiciones climáticas la romanilla opera como generadora de sombra, tamiz lumínico o escudo contra la lluvia sin impedir que pase el aire dejando a la ventana complementar la segunda función, incidiendo mayormente en la iluminación y ventilación adecuadas. La parte inferior del sistema, complementaria a la primera, permite según las necesidades variar su naturaleza: puede llevar una chapa metálica, una romanilla fija de aluminio o un paño fijo de vidrio.
Como se verá en el sistema diseñado por Vegas & Galia, donde la ventana propiamente dicha pudo haber sido sustituida por una “macuto” de vidrio, se logra diferenciar claramente el rol que juega una romanilla pivotante del que juega el elemento vidriado móvil corredizo, donde la primera al estar plegada produce un efecto similar al de una celosía.

3. Terraza cubierta de una quinta caraqueña de finales de los años 1950 donde se aprecia el uso de ventanas tipo «macuto» en los cerramientos
4. Pieza troquelada de identificación de Industrias Macuto S.A. de una de las ventanas del ambiente mostrado en la foto anterior, obtenida al momento de emprender su remodelación.
5. Presentación actual de una » Ventana Macuto Romanilla en Aluminio 8 pines» extraido de mercadolibre.com.ve

Las ventanas “macuto” a partir de su irrupción en el mercado fueron profusamente utilizadas tanto en su versión de vidrio como en la de madera o aluminio, contándose entre quienes las especificaron en obras importantes reconocidos arquitectos u oficinas como la ya mencionada de Vegas & Galia, Carpio & Suárez, Diego Carbonell o Fruto Vivas buscando muchas veces dotar a los edificios de un carácter cónsono con  nuestras condiciones climáticas.
La patente desarrollada por Industrias Macuto S.A. para sus “ventanas de celosías mecanizadas” fue objeto a través del tiempo, dado su éxito comercial, de numerosas imitaciones las cuales proliferan hoy en el mercado nacional. Aunque ya hoy desapareció, la insistencia de la empresa en algunos de sus avisos de que “no acepte imitaciones, pida ventanas Macuto” junto a la calidad del producto (que llevaba troquelado en los componentes metálicos su nombre) hace ver a las claras que, tal y como comentamos en las primeras líneas de esta nota, el término “ventana macuto” se convirtió en sinónimo de “ventana basculante de paletas delgadas de aproximadamente 10 cms de ancho”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1 y 5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

2, 3 y 4. Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 290

La celebración en 2003 del 20 aniversario de la creación de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Artes Plásticas de la Universidad José María Vargas (UJMV), marca un punto de quiebre dentro de la historia de esa institución.

Del 25 al 30 de agosto de aquel año en medio de un clima de gran motivación lograda por quienes tenían en sus manos su conducción, se logró organizar un evento (cuyo afiche promocional es recogido en nuestra postal del día de hoy) que mostraba el muy buen nivel alcanzado por un centro de enseñanza que, contra todo pronóstico, venciendo las adversidades que imponían la planta física en la que se enseñaba y los míseros sueldos que devengaban sus profesores, había logrado imprimir a sus estudiantes un notable espíritu de competencia y superación.

Hay que recordar que los estudios de arquitectura en la UJMV fueron impulsados desde el mismo momento en que ella se crea en junio de 1983. Para liderizar el proyecto académico, estructurar el plan de estudios y asumir como su primer decano, fue seleccionado por la familia propietaria de la institución educativa el reconocido arquitecto y profesor Maciá Pintó quien, por haber desarrollado su carrera como docente e investigador en la Universidad Central de Venezuela, se acompañó para ir abriendo las asignaturas del pensum de profesores provenientes de esa casa de estudios.

En términos generales, los estudiantes de arquitectura, diseño gráfico, diseño industrial y museología, compartían durante los primeros semestres materias que les permitían entender las relaciones entre ellas ampliando el panorama formativo para luego ir perfilando sus respectivas vertientes profesionales. De allí la presencia durante el primer semestre de Introducción a la historia del arte y la arquitectura, Teoría del diseño y del conocimiento, Teoría de la percepción y de la forma y de Laboratorio de técnicas y métodos de Investigación junto al Taller de Diseño y Dibujo y Técnicas de Representación. Se buscaba en todo caso perfilar un arquitecto que manejase con mayor profundidad y desde muy temprano conocimientos teóricos ligados al espacio, la función, la percepción, la técnica y la forma con el acompañamiento de la maquetería, la elaboración de modelos tridimensionales y la fotografía como puntales formativos.

A la gestión de Pintó siguieron sucesivamente durante los primeros 20 años la de Ana Díaz de Tenreiro, José Luis Colmenares y Francisco Arocha profesor fundador, dedicado a dictar las materias de Dibujo Técnico, Geometría Descriptiva y Taller de Diseño Arquitectónico y también a ejercer como Jefe de los Departamentos de Diseño y de Lenguaje y Comunicación hasta que le correspondió asumir el decanato de la Facultad desde 1996 y a quien tocó en 2003, junto al equipo conformado por José Guerra como Coordinador de Diseño, José Humberto Gómez Coordinador de Teoría y Víctor Sánchez Taffur primero Coordinador del Centro de Investigación y Extensión y luego Director de la Escuela de Arquitectura, organizar la efemérides.

A lo largo de los primeros 20 años de creada fueron varias las actividades de importancia en las que intervino la comunidad de arquitectura de la Vargas. Así, en 1990 participa junto a Nave y las Escuelas de Arquitectura de las universidades Simón Bolívar y Central de Venezuela, con la colaboración de Eurobuilding y el Centro Simón Bolívar, en la organización de las 3 charlas (“Alejandro de La Sota y la arquitectura moderna en España”, “La arquitectura moderna y la idea de región” y “Le Corbusier y la India”) dictadas los días 3, 4 y 5 de diciembre por el reconocido historiador y crítico de la arquitectura inglés William Curtis en la Sala Plenaria de Parque Central.

1. Arriba: Portada del del cuaderno de gran formato Taller Alcock. Un aporte a la museología de la arquitectura. Abajo: una de las representaciones que contiene el cuaderno. Proyección axonométrica ortogonal trimétrica por el método de los cortes (despiezada) de
los edificios Altolar y Loma Verde realizada por los estudiantes Francisco Benetti y Adriana Loaiza
2. Maqueta de los edificios Altolar y Loma Verde elaborada por los estudiantes de la Vargas para la exposición “ALCOCK Arquitecto. Obras y Proyectos 1959-1992″

Más adelante, en lo que podría considerarse una de sus aportaciones más relevantes, la Vargas se involucra de lleno en el montaje de la exposición “ALCOCK Arquitecto. Obras y Proyectos 1959-1992”. Para ello ya se había organizado previamente un seminario-taller dirigido por los profesores Ana María Marín, William Niño Araque, Rosita De Lisi y Joaquín Russo donde los estudiantes de arquitectura y museología emprendieron la concepción, diseño y realización de un proyecto museológico integral como aporte a la muestra, que derivó en la elaboración del hermoso cuaderno de gran formato Taller Alcock. Un aporte a la museología de la arquitectura, fruto de la experiencia conjunta realizada entre la UJMV y la Fundación GAN, que recoge los dibujos y fotos de los modelos resultantes del seminario, correspondiendo la Coordinación Editorial a María Elena Huizi (GAN) y a Ana María Marín (UJMV) la Coordinación General del trabajo.

3. Carátulas de los tres ejemplares publicados de la colección «Arquitectos y Obras»

Fruto de la experiencia denominada “Arquitectos y obras”, asignatura perteneciente al plan de estudios cuyo objetivo fue registrar el quehacer de un grupo de arquitectos venezolanos contemporáneos, quienes asistieron como invitados especiales a los cursos, en los cuales, se analizó y criticó sus obras, se hizo el relevamiento de éstas, su registro fotográfico y maquetas, aparecieron en 1993, 1994 y 1996 tres publicaciones durante la gestión de José Luis Colmenares contando con la coordinación de Alberto Navarro Gurovich, primero como Director de la Escuela y luego como Director del Centro de Investigación y Extensión. La primera estuvo dedicada a Joel Sanz, Juan Carlos Parilli y Francisco Arocha; Jorge Rigamonti; y Manuel Delgado. La segunda a Doménico Silvestro, Enrique Larrañaga y Fernando Lugo. Y la tercera a Pablo Lasala, Jesús Tenreiro y José Miguel Galia.

De tal manera, el evento que hoy nos ocupa se constituyó en un esfuerzo más por dar a entender que la Vargas podía competir de tú a tú con las universidades tradicionales en cuanto a calidad de formación y resultados obtenidos. Bajo la coordinación de Víctor Sánchez Taffur (egresado en 1994 y como ya comentamos Director de la Escuela en ese momento) se organizaron: una exposición de los Talleres de Diseño, un seminario para estudiantes, varios recorridos por la ciudad, Charlas Magistrales a cargo de distinguidos invitados y una serie de ponencias presentadas tanto por estudiantes cursantes como por egresados.

Los invitados especiales a la celebración fueron los arquitectos Jimmy Alcock, Oscar Capiello, Carlos Gómez de Llarena, Enrique Fernández-Shaw, José Miguel Galia, William Niño, Luis Polito, Pablo Rodríguez, Joel Sanz, Oscar Tenreiro, Federico Vegas, Gonzalo Vélez y Hernán Zamora.

Se contó además con la participación de los arquitectos Carolina De Vasconcelos, Gustavo Curtos, José Humberto Gómez, Hortensia Pérez, José Guerra, Alejandro Rico, Henry Rueda, Francisco Arocha, Nicola Cerone, Luciano Landaeta, Víctor Sánchez y Carmen Delgado y de los bachilleres Shirley Carvallo, María Antonia Campos, Paola Pugi, Arturo Galindo y Tomás Santana.

Lo realizado habla a las claras del esfuerzo e importante despliegue llevado a cabo en tiempos donde la Facultad de Arquitectura y Artes Plásticas de la UJMV pasaba por un momento de particular efervescencia que mantenía muy en alto su autoestima.

4. “EL PLAN DE PACO. En memoria de Francisco Arocha Arnay (1945-2021), arquitecto, maestro y amigo”, publicado por Víctor Sánchez Taffur en su blog PROPUESTAS IN_CONSULTAS. Sobre arquitectura, docencia, y otros asuntos, el 17 de octubre de 2021

Al respecto, Sánchez Taffur en un sentido escrito realizado con motivo del fallecimiento de Francisco (Paco) Arocha el 2 de octubre de 2021 titulado “EL PLAN DE PACO. En memoria de Francisco Arocha Arnay (1945-2021), arquitecto, maestro y amigo”, publicado en su blog PROPUESTAS IN_CONSULTAS. Sobre arquitectura, docencia, y otros asuntos el 17 de octubre de 2021, señalará sobre el período que vivió como profesor y luego como director de escuela en la Vargas junto a Arocha: “Formamos un equipo exitoso y a mis 32 años obtuve un crecimiento personal significativo. Ganamos premios y reconocimientos internacionales, viajamos por más de ocho países en solo dos años, organizamos diferentes eventos, asistimos a congresos, propusimos espacios nuevos para la facultad, hicimos concursos y también exposiciones, fomentamos el intercambio con profesores de otras instituciones, trabajamos en publicaciones y quizá lo más importante: conformamos una excelente plantilla de docentes y una comunidad académica con mística y comprometida con aquel proyecto, que en el fondo era el de Paco, él era su guía silente desde hacía varios años y el cerebro detrás de bastidores”.

Lamentablemente, el relevante evento de 2003, como ya apuntamos, marcó un punto de inflexión dentro de los estudios de arquitectura en la Vargas. Sorpresivamente, a finales de ese año los propietarios de la universidad decidieron destituir al decano Francisco Arocha en una acción que hasta el día de no hoy no tiene otra explicación que la de buscar un cambio de rumbo orientado por intereses económicos más que académicos.

Federico Vegas, quien dio clases durante dos semestres en la Vargas el año 1989, a comienzos de 2004 escribirá en El Nacional un texto titulado “Un nuevo varguicidio” donde expresará lo siguiente sobre su experiencia como profesor, el evento de 2003 y la inexplicable sustitución de Arocha: “En verdad aquello era tierra de nadie. Había algo de limbo, de oficina pública, de lugar de paso. El siguiente semestre di clases con otra actitud. Gracias a William cambió mi visión del problema y sentí un gran respeto por aquellos héroes de la resignación, que estaban obligados a imaginar una escuela donde no habían sino aulas, pasillos y ascensores. Todo marchó bien y comencé a encariñarme con aquella desolación. La magia que fluye de la relación profesor y alumno puede vencer los peores escenarios. (…) Pasaron los años. Hace unos meses me invitaron a dar una charla en la Vargas para la «Semana del Estudiante». (…) Me impresionó muchísimo el programa de aquel evento. Hace tiempo que no se organizaba en una facultad de arquitectura del país algo tan coherente, tan amplio, tan estimulante. Si eran héroes los alumnos, estos profesores son santos con dotes milagrosas. El asunto empezó a tener sentido cuando supe que el decano era Francisco Arocha. (…) Cuando hurgué un poco más en lo que venía sucediendo en la Vargas no podía creerlo: concursos, viajes, conferencias, invitados, exposiciones. Era algo que desafiaba todas las leyes espaciales ¡Una mediocre universidad, en un mediocre edificio, tenía la mejor facultad de arquitectura del país! (…) Hoy me entero de que este pasado diciembre todos fueron despedidos: Francisco Arocha, Víctor Sánchez y otros profesores que tendrán por siempre mi cariño y admiración. (…) ¿Por qué han despedido a quienes hacían su trabajo con excelencia y con el reconocimiento de toda la comunidad de arquitectos y estudiantes? Pues muy sencillo, porque la mediocridad le tiene terror a la excelencia. Parece que hasta la misma dueña de la universidad se asustó del auge, del renombre, del ímpetu, del fervor, de la generosidad, del despertar de la facultad que constituye una parte importante de su negocio”. Con Arocha, a finales de 2003 salió todo su equipo directivo y con ellos renunciarían 28 profesores inconformes con la decisión, marcando un declive del cual aún no ha habido muestras tangibles de recuperación cualitativa.

ACA

Postal y 3. Coleeción Crono Arquitectura Venezuela.

2. https://edificioaltolar.tumblr.com/post/116221381158/venezuela-en-el-moma-el-museo-de-arte-moderno

4. https://sancheztaffurarquitecto.wordpress.com/2021/10/17/el-plan-de-paco-en-memoria-de-francisco-arocha-arnay-1945-2021-arquitecto-y-maestro-victor-sanchez-taffur-caracas-venezuela/