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Visitas memorables

Richard Neutra (1892-1970)

La primera visita de la que tenemos conocimiento hecha a Venezuela por el austríaco nacionalizado estadounidense Richard Neutra, considerado como uno de los arquitectos más importantes del siglo XX, se produjo con motivo de la celebración en Caracas del IX Congreso Panamericano de Arquitectos entre el 19 y el 28 de septiembre de 1955, donde, con 63 años, fue uno de los tres invitados especiales convocados por los organizadores del evento junto a Marcel Breuer y Pierre Vago, fundador y secretario general de la UIA. La presencia de estas tres figuras y la de Neutra en particular, buscaba hacer contrapeso al hecho de que en la edición del VIII Congreso Panamericano celebrado en Ciudad de México en 1952, se contó con la asistencia como invitado estelar nada más y nada menos que de Frank Lloyd Wright. En el lector dejamos la tarea de evaluar si el tres por uno equiparó el esfuerzo.

1. Quinta Alto Claro o Casa González-Gorrondona, Caracas, 1962

Como ha señalado Hannia Gómez  en “Estas rocas eran para mí”, capítulo dedicado a Neutra de Our architects en Caracas. Arquitectura norteamericana en Caracas 1925-1975 (2017): “Había venido como participante especial por los Estados Unidos -como Marcel Breuer-, acompañado de su esposa Dionne y en su visita conoció a los arquitectos venezolanos y las obras más importantes que se estaban realizando, como el Parque del Este (1961) y la Villa Planchart (1957). También conoció a quienes serían algunos de sus futuros clientes”.

En efecto, durante ese viaje Neutra conoce a Armando Planchart (a quien Gio Ponti había proyectado su casa conocida como “El Cerrito”), vínculo que lo pone en contacto con la pareja conformada por José Joaquín González-Gorrondona y su esposa Margarita Centeno Vallenilla, quienes también habían encargado en 1957 el diseño de su vivienda a Ponti en el mismo terreno donde finalmente Neutra les proyectará la que sería su única obra construida en Venezuela y quizás la residencia unifamiliar de mayor tamaño por él realizada en toda su dilatada carrera: la quinta “Alto Claro”, ubicada en el Parque Nacional El Ávila a la altura de la urbanización Los Palos Grandes, Municipio Chacao, cuya terminación data de 1962, aunque otras fuentes la ubican en 1965.

Como relata Gómez, quizás el punto de discrepancia que hizo a los González-Gorrondona decantarse por Neutra en detrimento de Ponti (inclinado siempre a enmarcar las vistas), haya sido la importancia de contar con un gran ventanal corrido para poder apropiarse de la extraordinaria panorámica al sur sobre el valle de Caracas. De resto “mucho de esa arquitectura con dos patios y una marquesina … su emplazamiento en el sitio, su forma de paralelepípedo, la ubicación de la piscina…”, presentes en la propuesta de Ponti, será asimilada por Neutra.

2. Croquis del proyecto Trébol Radiante, La Hoyada, Caracas, 1958
3. Proyecto Trébol Radiante, La Hoyada, Caracas, 1958

Durante este primer viaje, “Neutra -nos dirá Gómez- es presentado también a Belén Velutini, una joven ingeniero -y luego constructora y developer-, quien le encarga un centro comercial y de oficinas para Maiquetía, en la costa de Caracas, y otros personajes importantes que le encomiendan varios desarrollos urbanos, como el Trébol Radiante -Cuatro Cuadras Rojas-, las propuestas para un nuevo Sistema Vial y el desarrollo del puerto, ambos en La Guaira.”

4. Propuesta para el sistema vial de La Guaira, 1957

Neutra, quien diseña a distancia y lleva la supervisión “a vuelta de correo” de la construcción de “Alto Claro”, regresa a Venezuela a ver los progresos de su obra entre finales de 1959 y comienzos de 1960, momento en el que se le invita a dictar una charla en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, de la cual Oscar Tenreiro ha dejado testimonio por haberla presenciado como estudiante en “Una pequeña historia necesaria III”, texto que apareció en su blog Entre lo cierto y lo verdadero el 4 de enero de 2014: “…la charla en cuestión -apuntará Tenreiro-, fue muy poco interesante, con una introducción dedicada a buscar la simpatía de los estudiantes (dijo que la última vez que había estado en Venezuela lo había hecho rodeado de ametralladoras, lo cual parecía ridículo) y luego una muestra fotográfica de algunas de sus numerosas obras (no incluyó el proyecto caraqueño) acompañadas de comentarios de los cuales no conservo recuerdos. Lo que sí me pareció entonces era que Neutra adoptaba la actitud light del norteamericano que visita un país extranjero del cual nada conoce, asunto que para mí contrastaba con la idea que hasta entonces tenía de que se trataba de un europeo con peso cultural propio que había llegado a los Estados Unidos ya maduro (31 años), por lo cual podía esperarse de él un discurso más sustancial. Y no fue así, tal vez porque simplemente era hombre de pocas palabras o que prefería mostrar que explicarse.

Terminada la charla compartió fuera del Auditorio con los estudiantes y estuvo conversando con nuestro Decano de entonces, Julián Ferris (1921- 2009) mostrándole un cuaderno de sus dibujos que cargaba bajo el brazo. Eran en verdad extraordinarios, como pude ver junto a un par de compañeros mientras hacíamos de testigos de la conversación. Deduzco que el croquis de La Hoyada fue hecho en esos días, tal vez a pedido de alguno de los arquitectos que entonces tenían responsabilidades sobre la Ave. Bolívar, Ron Pedrique o José Joaquín Alvarez, este último para entonces Director de Proyectos del Centro Simón Bolívar”. Como nota al margen habría que decir que la terminación de “Alto Claro” se inscribe dentro del último período de la obra de Richard Neutra quien falleció en 1970. También que quizás por la relevancia de su presencia en Venezuela, Punto publicó en su número 22 (marzo-abril 1965) el texto “El diseño y la metrópoli” tomado de la revista Urbe de México.

ACA

Procedencia de las imágenes

Foto y caricatura. https://www.amazon.it/Richard-Neutra/e/B00DDM4K8U

1 a 4. Our Architects en Caracas. Arquitectura Norteamericana en Caracas. 1925-1975, 2017

Es noticia

Nicholas Grimshaw recibe la Royal Gold Medal 2019 del RIBA

Sir Nicholas Grimshaw, arquitecto británico conocido por sus edificios públicos y proyectos de infraestructura a gran escala, ha sido nombrado receptor 2019 de la Medalla de Oro Real.

Andrea González

28 de septiembre de 2018

Tomado de Metalocus

Sir Nicholas Grimshaw, arquitecto británico conocido por sus edificios públicos y proyectos de infraestructura a gran escala, ha sido elegido ganador de la RIBA Royal Gold Medal 2019.
El arquitecto británico, Nicholas Grimshaw es sin duda más conocido por la histórica Terminal Internacional en la estación de Waterloo de Londres y su visionario Eden Project en Cornwall.

Terminal Internacional en la estación de Waterloo de Londres

Vinculados por su escala y complejidad, estos dos edificios ilustran el extraordinario enfoque innovador de Grimshaw con respecto a la arquitectura y su imagen moderna. Construido dentro de una superestructura de vidrio y acero, la Terminal Internacional ganó el Premio Edificio del Año RIBA (el precursor del Premio RIBA Stirling) en 1994 y es aplaudido como un ejemplo de arquitectura de transporte británica. Las estructuras del bioma tipo burbuja del Proyecto Edén transformaron un pozo de arcilla redundante en un centro ecológico de fama mundial y rápidamente se convirtió en una de las atracciones para visitantes más populares del Reino Unido.

Escuela de arte y diseño en Bath Spa (anteriormente Herman Miller factory

Nicholas Grimshaw creó su propio estudio en 1980 y durante décadas, él y su equipo han proyectado una impresionante cartera de proyectos construidos por todo el mundo, que van desde un conjunto de fábricas para Herman Miller hasta viviendas en Regent’s Park y Camden Town. Desde un spa en la histórica ciudad de Bath hasta el Ludwig Erhard Haus en Berlín. Hoy, su estudio emplea a más de 600 personas con oficinas en Los Ángeles, Nueva York, Londres, Doha, Dubai, Kuala Lumpur, Melbourne y Sydney.

«Estoy encantado de escuchar acerca de la Medalla de Oro y me gustaría agradecer a aquellos que apoyaron mi nominación. Mi vida, y la de la práctica, siempre ha estado involucrada en experimentos y en ideas, particularmente en torno a la sostenibilidad; siempre he sentido que debemos usar la tecnología de la época en que vivimos para la mejora de la humanidad. Me gustaría agradecer a todos los que alguna vez han trabajado en la oficina por contribuir a nuestro banco de ideas y por ayudar a que sea un lugar agradable y humanista», dijo Sir Nicholas Grimshaw.

Pabellón Británico en Expo Sevilla 1992

La Medalla de Oro Real/Royal Gold Medal se otorga en reconocimiento al trabajo de toda una vida. La concesión fue aprobada personalmente por Su Majestad la Reina y se confiere a una persona o grupo de personas que han tenido una influencia significativa, ya sea directa o indirectamente en el avance de la arquitectura.

Otorgados desde 1848, los antiguos Medallistas de Oro incluyen a Neave Brown (2018), Zaha Hadid (2016), Peter Zumthor (2013), Norman Foster (1983), Frank Lloyd Wright (1941) y Sir George Gilbert Scott (1859).

Aeropuerto de Pulkovo en San Petersburgo

El presidente de RIBA, Ben Derbyshire comentó:
«Tuve el privilegio de presidir el panel que seleccionó a Sir Nicholas Grimshaw para el galardón más alto de la arquitectura del Reino Unido. Durante más de medio siglo, la influencia de Sir Nicholas ha sido excepcional.

Es responsable de una cantidad extraordinaria de edificios y proyectos de infraestructura de importancia internacional, y del desarrollo continuo de una arquitectura que coloca a la tecnología en el centro de la estética.

Su influencia en la arquitectura se extiende más allá de su trabajo como arquitecto. Es un educador, campeón de la profesión arquitectónica del Reino Unido y de la cultura en general. Es una inspiración para una futura generación de arquitectos y su reconocimiento con esta Medalla de Oro Real ha debido ser antes».

Proyecto Eden en Cornwall

La Medalla de Oro Real se entregará a Sir Nicholas Grimshaw en una ceremonia especial a principios de 2019.

ACA

1936• Se demuele La Rotunda

Demolición de La Rotunda

1936•  El 6 de diciembre de 1843, durante la presidencia de Carlos Soublette, la Diputación Provincial de Caracas ordena la construcción de la prisión de La Rotunda, erróneamente famosa solamente por el gobierno de Juan Vicente Gómez pero usada para los mismos fines por todos los gobiernos, civiles o militares, desde su construcción. Fue destruida en el año 1936 durante el gobierno de Eleazar López Contreras y construida sobre sus ruinas la Plaza de La Concordia.

HVH

Demolición de La Rotunda 2

Vista de uno de los dos patios de la prisión de La Rotunda.

 

TEXTOS FUNDAMENTALES

Arquitectura y obras públicas en Venezuela. Siglo XIX

Leszek Zawisza

Ediciones de la Presidencia de la República

1988-89

La aparición en tres tomos, editados entre 1988 y 1989 por la Presidencia de la República, de Arquitectura y obras públicas en Venezuela. Siglo XIX, significó para Leszek Zawisza (1920-2014) la culminación de un proceso que como docente e investigador activo dentro del Sector de Historia y Crítica de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, lo llevó a ocupar un relevante nicho de dentro de la historiografía de la arquitectura venezolana.

Con esta obra Zawisza no sólo completó y organizó una valiosa información para entonces dispersa que dificultaba ver en su conjunto la arquitectura del siglo XIX venezolano, sino que afianzó un línea de trabajo que, como señala Alfonso Arellano en “Historiografía de la arquitectura venezolana. Arquitectura como arte” (revista Portafolio nº18, 2008), lo alejaba de posturas que valoraban la inspiración del arquitecto como artista que se revela tras la presencia de la idea de lo bello en el pasado construido que se examina, o de consideraciones históricas que buscaban transformar la realidad a partir del pasado o de una mítica autenticidad (o identidad) en la arquitectura venezolana, personificadas en las figuras de Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, respectivamente. Por el contrario, afirma Arellano, “en la historia de Zawisza la noción de mímesis domina casi todas las descripciones de las edificaciones, tanto como considera la actuación de los arquitectos que las erigieron, progresando en la reproducción. No es casualidad, por tanto, que Zawisza examine el siglo XIX, la época del historicismo,

la era de la racionalización de la mímesis en la teoría y en la práctica de la arquitectura.”

Así, su visualización de la arquitectura como “arte realista”, su interés por “testimoniar y documentar la obra arquitectónica evitando toda crítica”, el acudir a la revisión de las fuentes documentales ya no “para examinar y aprehender los cambios sociales, políticos y económicos” o para “establecer o discutir sobre su significación”, sino para “reproducir las vicisitudes que condujeron hasta el objeto arquitectónico”, hacen de la tarea emprendida por Zawisza una labor que evade cualquier interpretación subjetiva y aspira a la neutralidad que ofrece la presentación pura y simple de los datos visibles encontrados.

Arquitectura y obras públicas en Venezuela. Siglo XIX, a lo largo de sus tres tomos, es, según Arellano, “el resultado de una rigurosa investigación histórica, basada en una metodología filologista, derivada genéricamente del positivismo del siglo XIX”, donde se “demuestra un minucioso trabajo de rescate, atribución y datación de información documental, gráfica y fotográfica sobre la arquitectura y la ingeniería del siglo XIX, así como de los eventos sociopolíticos que las rodean. Cubre una amplia gama de fuentes hemerográficas y bibliográficas localizada en diversos archivos, la cual traslada al escrito histórico ampliándola en forma de comentario, adecuadamente relacionándola o entrelazándola, pero dejando claro que ella debe hablar por si sola.”

La valorización del material auscultado revela a través de la publicación su ordenación secuencial por períodos históricos, comenzando en los últimos años del siglo XVIII hasta 1830, o período de transición (recogidos en el tomo 1 de 329 páginas), continuando con los años que van entre 1830 y 1869, desde Páez hasta la Guerra Federal (tomo 2, 379 páginas), hasta llegar, finalmente, al período de Guzmán Blanco (tomo 3, el más voluminoso, 461 páginas).

También recoge Arquitectura y obras públicas en Venezuela. Siglo XIX los frutos que Zawisza  sembró desde su incorporación a la planta profesoral de la FAU UCV en 1968 y de su trabajo entre 1979 y 1984 como Director del Centro de Investigaciones Históricas y Estéticas -CIHE-, en sustitución de Graziano Gasparini, período en que dicho Centro “emprendió las importantísimas investigaciones ‘Vivienda Rural en Venezuela’, ‘Arquitectura y Obras Públicas en Venezuela, 1908-1935’ y el ‘Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Venezuela’, todas bajo su coordinación junto con el profesor Ciro Caraballo y un valioso grupo de jóvenes investigadores, formados bajo su guía académica”, tal y como apunta Juan José Pérez Rancel en la nota aparecida en el portal la revista Entrerayas el 6 de julio de 2014, dos días después del fallecimiento de Zawisza, quien se había residenciado en Italia desde 1989.

Tampoco es de menor monta el hecho de que Zawisza haya publicado, previamente a Arquitectura y obras públicas en Venezuela. Siglo XIX , como parte de una incesante calistenia: Alberto Lutowski: contribución al conocimiento de la ingeniería venezolana del siglo XIX (1980); La Academia de Matemáticas de Caracas (1980); y Colonia Tovar, tierra venezolana (1980) y, posteriormente, León Achiel Hoet, un ingeniero de la vieja Maracaibo (1989); y Breve historia de los jardines en Venezuela (1990), para cerrar con otra obra clave y absolutamente complementaria al texto que hoy nos ocupa: La crítica de la arquitectura en Venezuela durante el s. XIX (1998). También es importante el aporte realizado a través de los artículos que publicó en el Boletín del CIHE, la revista CAV y la editorial FUNDARTE pero resalta, particularmente, la edición del nº 59 de la revista Punto dedicada la “La Ciudad Universitaria de Caracas” donde bajo su coordinación se llevó a cabo un riguroso e impactante registro de la situación de deterioro de la Ciudad Universitaria, veinte años antes de que fuese declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Dominada en su gran mayoría por ingenieros-arquitectos, para Zawisza las obras  realizadas durante el siglo XIX en Venezuela “… no tienen ningún soporte teórico y en su base ninguna corriente cultural propia”, subrayando el hecho, resaltado por Arellano, de no encontrar ideas en el objeto. Se asume así una polémica postura (propia de la ideología del progreso, la ciencia y la técnica positivista) según la cual dichos objetos son lo que son “sin que haya que buscar significados más allá de su obvio y específico papel instrumental para la imagen del régimen de turno”, quedando despojados de la poética propia de los arquitectos, quienes además para Zawisza “no lograron lo que podría llamarse una escuela o corriente”, quedando reducidas las obras “tan sólo a una reproducción pragmática de modelos a partir de determinadas condiciones financieras, promotoras y técnicas, pero sobre todo políticas”. La ausencia de una poética en la arquitectura venezolana del siglo XIX, tesis desarrollada por Zawisza en La crítica de la arquitectura en Venezuela durante el s. XIX (1998), nos permite toparnos, no sólo con una justificación de la postura historiográfica asumida en Arquitectura y obras públicas en Venezuela. Siglo XIX, sino con la oportunidad de problematizar la tendencia superficial e imitativa que siempre nos ha acompañado y de preguntarnos si la carencia de una base teórica y de un trasfondo cultural, también presentes en lo que construía por aquel entonces, aún perdura.

ACA